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2. América Latina y el Caribe: Administrando transiciones

Author(s):
Hamid Faruqee
Published Date:
April 2016
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Mientras la recuperación mundial continúa luchando por afianzarse, en América Latina y el Caribe se prevé que en 2016 el crecimiento sea negativo por segundo año consecutivo. La recesión regional oculta el hecho de que la mayoría de los países siguen creciendo, de manera moderada pero segura, y que la contracción responde a los acontecimientos que se están produciendo en unos pocos países de la región. Aunque el entorno externo ha tenido un impacto diferenciado en la región—con América del Sur que se ha visto notablemente afectada por la caída de los precios de las materias primas, y México, América Central y el Caribe que se han beneficiado de la recuperación de Estados Unidos y, en la mayoría de los casos, de los precios más bajos del petróleo—, las disparidades en el desempeño del crecimiento también obedecen a factores internos. Los países con sólidos fundamentos internos continúan ajustándose relativamente sin problemas, pero en otros países las rigideces y los desequilibrios internos han amplificado los efectos de los shocks externos. Para poder administrar esta transición a precios de las materias primas persistentemente más bajos, las políticas deben tener como meta preservar los márgenes de maniobra e impulsar el crecimiento a largo plazo.

Resultados de crecimiento diversos y perspectivas moderadas

La demanda mundial sigue siendo moderada, lo que refleja transiciones clave en la economía mundial, relacionadas con la desaceleración gradual y el reequilibramiento de la economía china, los precios más bajos de las materias primas y el deterioro de las condiciones financieras mundiales. En este contexto, la actividad económica en América Latina y el Caribe se ha visto gravemente afectada y se prevé que se reduzca un 0,5 por ciento en 2016, lo cual supone dos años consecutivos de crecimiento negativo, por primera vez desde la crisis de la deuda de 1982–83 (gráfico 2.1). Sin embargo, la cifra general por sí sola oculta el hecho de que numerosos países están administrando la transición de manera ordenada y siguen creciendo de manera lenta pero segura, mientras que una cantidad reducida de economías—que representan aproximadamente la mitad de la economía de la región—se enfrentan a una contracción del producto, principalmente debido a factores internos. En términos generales, es probable que el crecimiento a mediano plazo siga siendo moderado, ya que los exportadores de materias primas deben reubicar el capital y la mano de obra fuera de los sectores intensivos en recursos, y otras economías deben reponer sus stocks de capital. La notable heterogeneidad en cuanto a los resultados de crecimiento en la región responde a las disímiles influencias provenientes de condiciones externas y fundamentos internos.

Gráfico 2.1.Perspectivas de crecimiento

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

1El promedio histórico se refiere al crecimiento promedio de 2000–13.

2Promedio ponderado por el PIB en función de la paridad del poder adquisitivo. Véase la información sobre los grupos de países en la página 117.

Deterioro de las condiciones externas

Las condiciones externas han empeorado desde octubre de 2015, en función de tres factores:

  • Débil demanda externa. La recuperación mundial ha resultado más lenta de lo esperado, lo cual ha frenado la demanda de exportaciones de la región y ha dificultado el ajuste externo a pesar de las cuantiosas depreciaciones (recuadro 2.1). Por un lado, la recuperación en curso en Estados Unidos, aunque es más lenta de lo que se había proyectado anteriormente (capítulo 1), continúa respaldando la actividad en México, América Central y el Caribe. Por otro lado, la desaceleración de China, basada en el sector manufacturero, ha provocado una caída más pronunciada de las importaciones en comparación con la desaceleración más modesta de su PIB, reduciendo la demanda de exportaciones de la región, particularmente la de materias primas (gráfico 2.2).

  • Nuevas disminuciones de los precios de las materias primas se han sumado a la marcada caída que comenzó en los mercados mundiales de metales durante 2011, y en los mercados del petróleo durante 2014. El shock acumulado en los términos de intercambio de las materias primas ha sido grave para algunos (Colombia, Ecuador y Venezuela), más reducido para otros (Argentina1 y México) y positivo para los importadores netos de petróleo en América Central y el Caribe. Las pérdidas de ingresos varían según la importancia relativa de las materias primas en cada economía, siendo muy grandes en el caso de Venezuela (alrededor del 17 por ciento del PIB), considerable para Chile, Colombia y Ecuador (entre un 4 por ciento y un 7 por ciento del PIB) y más reducida para Argentina y Brasil (gráfico 2.3). Es probable que estos shocks a los términos de intercambio sean muy persistentes, dado que se prevé que los precios de las materias primas se mantengan bajos durante algún tiempo (capítulo 1).

  • Condiciones financieras volátiles. Políticas monetarias acomodaticias y sólidos sistemas financieros han respaldado las condiciones financieras en toda la región, y el impacto del aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal ha sido limitado hasta el momento. Sin embargo, las condiciones financieras regionales se deterioraron notablemente a principios de 2016, como consecuencia de la volatilidad de los mercados financieros mundiales y las perspectivas de crecimiento más débiles. En los últimos meses, los costos de financiamiento público y privado han seguido fluctuando, incluidas las fluctuaciones de los diferenciales de los bonos soberanos y corporativos, así como de los precios de las acciones, debido al impacto de factores tanto mundiales como internos (gráfico 2.4). Alrededor de una tercera parte del aumento de los diferenciales de los bonos corporativos en 2015 puede explicarse por el incremento de la volatilidad mundial; y otra tercera parte, por el incremento del riesgo soberano y las fuertes depreciaciones, particularmente en el caso de las empresas altamente apalancadas (gráfico 2.5 y capítulo 3). Las entradas de capital a la región han sido más resilientes que las de otras economías emergentes (capítulo 2 de la edición de abril de 2016 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés)), pero su volatilidad ha aumentado, y las disminuciones observadas en 2015 se están revirtiendo desde finales de febrero (gráfico 2.6).

Gráfico 2.2.Destinos de exportaciones, 2015

(Porcentaje de las exportaciones del país)

Fuente: FMI, base de datos de Direction of Trade Statistics.

Nota: En las leyendas de datos se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO), véase la página 118.

Gráfico 2.3.Deterioro de los términos de intercambio de las materias primas y pérdida de ingresos

Fuente: Gruss (2014).

Nota: El gráfico muestra la diferencia entre el valor promedio del índice de los términos de intercambio de las materias primas (CTOT, por sus siglas en inglés) en 2015 y con respecto al valor máximo alcanzado en 2010-15. Los índices CTOT se construyen utilizando precios internacionales de 45 materias primas y valores rezagados de las exportaciones netas de cada materia prima para cada país (véase Gruss, 2014). Cuando los valores de las exportaciones netas se expresan como porcentaje del PIB nominal, una disminución del 1 por ciento en el índice puede interpretarse aproximadamnente como un pérdida de ingresos del 1 por ciento del PIB. En las leyendas de datos se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO), véase la página 118.

Gráfico 2.4.Condiciones de los mercados financieros

Fuentes: Bloomberg, L.P., y cálculos del personal técnico del FMI.

1Se refiere al índice de J.P. Morgan de rendimientos de bonos de mercados emergentes global; bonos soberanos denominados en dólares de EE.UU.

2Se refiere al Índice Corporate Emerging Markets Bond Index Broad Diversified de J.P. Morgan; bonos corporativos denominados en dólares de EE.UU.

Gráfico 2.5.Contribución a las variaciones de los diferenciales implícitos de los CDS corporativos entre el tercer trimestre de 2014 y el tercer trimestre de 2015

Fuente: Caceres y Rodrigues Bastos (2016).

Nota: El incremento total de 113 puntos básicos entre el tercer trimestre de 2014 y el tercer trimestre de 2015 corresponde al aumento promedio de las empresas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá y Perú. CDS = swaps de riesgo de incumplimiento del deudor; CTOT = términos de intercambio de las materias primas.

Gráfico 2.6.Flujos brutos de capital: Pasivos

(Miles de millones de dólares de EE.UU.; promedio móvil de cuatro trimestres)

Fuentes: FMI, base de datos de Balance of Payments Statistics Yearbook, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Total de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Amplias diferencias en cuanto al ajuste externo

Ante las cambiantes condiciones externas, muchos países han continuado experimentando ajustes del tipo de cambio (gráfico 2.7). En los episodios actuales se destacan algunas características distintivas: 1) en algunos casos, las recientes depreciaciones con respecto al dólar de EE.UU. se encuentran entre las más fuertes en décadas, y exceden ampliamente a las registradas después de la crisis financiera mundial en cuanto a tamaño y persistencia; 2) en términos efectivos reales, estas depreciaciones han sido más pronunciadas para algunos países (como Brasil y Colombia), dado que se encuentran entre los episodios más importantes y sostenidos desde principios de la década de 1980 (recuadro 2.1, gráfico 2.1.1), y 3) en muchos casos, las depreciaciones pueden atribuirse principalmente al deterioro de los términos de intercambio y la demanda externa (recuadro 2.1).

Gráfico 2.7.Ajuste externo

Fuentes: FMI, base de datos de Information Notice System; FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: América Central = Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. TCER = tipo de cambio efectivo real. Véanse los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO) utilizados en las leyendas de datos en la página 118, y la información sobre grupos de países, en la página 117.

1Promedios ponderados por el PIB en función de la paridad del poder adquisitivo.

Los déficits de cuenta corriente siguen siendo cuantiosos en numerosas economías, incluso para la región en su conjunto. Aunque Chile sobresale como ejemplo de un ajuste externo relativamente veloz después de sucesivos shocks, las posiciones externas en algunos países se han deteriorado desde 2013 y probablemente requieran ajustes más profundos a mediano plazo para preservar los márgenes de maniobra externos (gráfico 2.8).

Gráfico 2.8.Depreciación del TCER y balance de la cuenta corriente

Fuentes: FMI, base de datos del Sistema de información; FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: TCER = tipo de cambio efectivo real. Cada flecha representa los movimientos a lo largo de un año calendario desde que el tipo de cambio real llegó a su punto máximo en 2013. Las líneas punteadas corresponden a pronósticos para 2016.

Aunque la contribución de las exportaciones netas al crecimiento es cada vez más positiva, esto mayormente refleja la compresión de las importaciones, con un nivel de exportaciones que se mantiene relativamente moderado para la mayoría de los países, en parte debido a la escasa demanda de los socios comerciales (gráfico 2.9). Históricamente, las exportaciones de la región tienden a responder fuertemente a los cambios de la demanda externa, reduciéndose, en algunos casos, en una proporción de uno a uno al cabo de un año (recuadro 2.1). Aunque se proyecta que las débiles perspectivas mundiales continúen empujando a la baja la demanda externa de exportaciones de América del Sur, se prevé que la depreciación de las monedas proporcione cierto estímulo adicional este año. En general, los precios persistentemente bajos de las materias primas, la perspectiva de un frágil crecimiento mundial, los cuantiosos déficits de cuenta corriente y los primeros indicios de una disminución de las entradas de capital probablemente sigan generando presiones a la baja sobre los tipos de cambio.

Gráfico 2.9.Contribuciones al crecimiento del PIB real

(Variación porcentual interanual)

Fuentes: Haver Analytics; FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Desestacionalizado. Promedios ponderados por el PIB en función de la paridad del poder adquisitivo de Brasil, Chile, Colombia, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay y Perú. Los inventarios incluyen discrepancias estadísticas.

Los fundamentos internos han afectado a las perspectivas económicas

Aunque las condiciones externas influyen en las perspectivas regionales, el crecimiento ha variado mucho de un país a otro dependiendo de factores internos. En algunos países, la desaceleración del crecimiento puede explicarse, en gran medida, por el shock de los términos de intercambio. En estos casos, un ajuste relativamente moderado refleja mejoras en los marcos de políticas implementados durante los últimos 20 años, que afianzaron la estabilidad de los precios internos y, al mismo tiempo, permitieron una mayor flexibilidad del tipo de cambio y una política fiscal sostenible con espacio para responder a shocks externos. La credibilidad de estos marcos monetarios y fiscales permitió que Chile, Colombia, México y Perú implementaran políticas contracíclicas respaldadas por estrategias de consolidación a mediano plazo, lo cual suavizó el impacto de los shocks externos en el crecimiento (gráfico 2.10).

Gráfico 2.10.Crecimiento del PIB real, discrepancia y términos de intercambio de las materias primas

(Variación porcentual)

Fuentes: Consensus Forecasts; Gruss (2014); FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El tamaño de la burbuja se refiere a la variación de los términos de intercambio de materias primas desde los máximos alcanzados en 2011–15. La discrepancia de pronósticos corresponde a la desviación estándar de los pronósticos individuales acerca del crecimiento del PIB real a un horizonte fijo de 12 meses, en base a datos de encuestas de Consensus Forecasts.

Sin embargo, en algunos casos, los factores internos han sido la principal causa de la caída pronunciada de la demanda privada, particularmente de las inversiones (gráfico 2.11). Diversos factores internos contribuyeron a aumentar la incertidumbre y contener la demanda interna privada, entre ellos: 1) en Brasil: el deterioro de la dinámica fiscal en medio de señales políticas inconsistentes y dificultades para implementar el ajuste, condiciones financieras más apretadas y grandes aumentos en los precios de energía que eran necesarios desde hace tiempo para corregir errores de política previos, e incertidumbre política; 2) en Venezuela: arraigadas distorsiones políticas y desequilibrios fiscales, y 3) en Ecuador, la rigidez de las políticas macroeconómicas.

Gráfico 2.11.Variación de la inversión privada, 2011–15

(Puntos porcentuales del PIB)

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

La confianza de los consumidores y las empresas de la región sigue siendo baja, influyendo significativamente en la demanda interna. Pero, del lado positivo, los mercados de trabajo relativamente apretados—como lo indican las bajas tasas de desempleo (excepto en el caso de Brasil)—continúan respaldando el consumo (gráfico 2.12). Aunque los salarios reales se han ido reduciendo como consecuencia del aumento de la inflación, la siguiente ronda de negociaciones salariales podría revertir esta tendencia en algunos casos.

Gráfico 2.12.Indicadores internos

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

1Los datos de Argentina se refieren a junio de 2015 y junio de 2014.

2Promedios ponderados por el PIB en función de la paridad del poder adquisitivo de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Uruguay. Los datos de Perú corresponden al índice del salario mínimo real.

3Promedios ponderados por el PIB en función de la paridad del poder adquisitivo de Brasil, Chile, Colombia y México.

4Promedios ponderados por el PIB en función de la paridad del poder adquisitivo de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

Aunque las tendencias del crecimiento del crédito en el sector real han variado de un país a otro, ya que este se desaceleró en algunos y se mantuvo sólido en otros, en promedio el crédito del sector privado con respecto al PIB permanece por encima de su tendencia a largo plazo, excepto en el caso de Brasil (gráfico 2.13). En general, los préstamos en mora se mantienen bajos, a pesar del repunte experimentado en algunos países.

Gráfico 2.13.Evolución del crédito

Fuentes: Haver Analytics; FMI, base de datos de International Financial Statistics; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: América del Sur incluye Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. América Central incluye Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.

1Deflactado por la inflación del índice de precios al consumidor.

2La línea sólida azul muestra la mediana; las líneas punteadas muestran los percentiles 25 y 75 de las brechas de crédito estimadas en los distintos países de cada grupo regional.

3El aumento de los préstamos en mora en Uruguay se dio a partir de un nivel bajo, y estos se ubican actualmente en el 2,3 por ciento de los préstamos totales.

Los riesgos se inclinan a la baja

La región permanece particularmente vulnerable a una desaceleración mayor a la esperada en China—el destino del 15 por ciento al 25 por ciento de las exportaciones de Brasil, Chile, Perú, Uruguay y Venezuela—y a nuevas caídas en los precios de las materias primas. Una desaceleración en China contribuiría a reducir los precios de las materias primas e incrementar los riesgos corporativos en toda la región (capítulo 3). De hecho, los episodios de turbulencia ocurridos desde mediados de 2015 ponen de relieve el riesgo de que la necesaria transición de China hacia un crecimiento más equilibrado pueda estar llena de obstáculos, generando efectos derrame a través del comercio, los precios de las materias primas y los canales financieros. Si esta desaceleración se traduce en una reevaluación de las perspectivas de crecimiento de los mercados emergentes y en un incremento de la aversión al riesgo mundial, las primas de riesgo regionales podrían aumentar, y la caída de las entradas de capital podría acelerarse, dados los crecientes efectos derrame financieros provenientes de China (capítulo 2 de la edición de abril de 2016 del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report, o informe GFSR)). El análisis de un escenario que incorpora estos factores indica que el crecimiento regional podría reducirse aproximadamente ½ punto porcentual si estos riesgos se materializaran (recuadro 2.2).

Un deterioro más profundo de la situación en Brasil podría provocar un cambio repentino en la valuación de los activos regionales, una menor demanda de exportaciones entre los socios comerciales de la región (en particular en el caso de Argentina, Paraguay y Uruguay) y mayores primas de riesgo. De manera similar, un colapso en Venezuela podría aumentar las necesidades de financiamiento de algunos países de América Central y el Caribe (por ejemplo, Granada, Haití, Jamaica y Nicaragua) vía los acuerdos de cooperación del sector petrolero y menores ingresos por exportaciones. Los flujos comerciales hacia países vecinos y otros socios comerciales también podrían verse afectados. Estos efectos podrían ser parcialmente mitigados por los bajos precios mundiales del petróleo y las relativamente limitadas vinculaciones comerciales.

La recuperación de la inversión podría ser más lenta de lo proyectado si condiciones financieras más restrictivas y menores perspectivas de crecimiento derivan en ajustes de los balances de las empresas que se encuentran cada vez más endeudadas en moneda extranjera (gráfico 2.14). Aunque, hasta el momento, las empresas han soportado desaceleraciones del crecimiento, caídas de los precios de materias primas y depreciaciones marcadas—con un mayor uso de estrategias de cobertura cambiaría—los márgenes se han aprovechado al máximo. De cara al futuro, la elevada volatilidad financiera mundial, el aumento de los diferenciales de los bonos soberanos, los bajos precios de las materias primas y las pronunciadas depreciaciones del tipo de cambio podrían contribuir a una mayor profundización del riesgo corporativo y el costo de capital, particularmente para las empresas relacionadas con materias primas (capítulo 3).

Gráfico 2.14.Deuda en bonos de las empresas

Fuentes: Bloomberg, L.P.; Dealogic, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Incluye Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

Las vulnerabilidades del sector corporativo y las marcadas desaceleraciones del crecimiento podrían generar tensión en el sector financiero. A pesar de que no hay presiones inmediatas por préstamos en mora en la mayoría de los países, la escasa actividad económica, la persistente desaceleración del crecimiento del crédito en algunos países, las continuas depreciaciones pronunciadas, la elevada volatilidad financiera mundial y el aumento de los diferenciales de los bonos soberanos podrían reducir el financiamiento mayorista, aumentar los costos de financiamiento bancarios y disminuir la calidad y rentabilidad de sus activos (gráfico 2.13).

Disyuntivas y desafíos de la política económica

Es probable que el crecimiento potencial se mantenga en un nivel mucho menor al del período 2000–12, particularmente para aquellos países que enfrentan precios de materias primas más bajos e inversiones escasas (gráfico 2.15), donde existe la necesidad de reubicar la mano de obra y el capital fuera de los sectores intensivos en recursos naturales. Este ajuste no es sencillo, lleva tiempo y posiblemente tenga su cuota de obstáculos y preocupaciones. Durante todo el proceso, las políticas y reformas económicas deben adaptarse para gestionar esta transición. Evaluar si esto debe incluir una política fiscal y monetaria de estímulo se torna más complicado debido a la incertidumbre que rodea a las estimaciones de la brecha de producto durante un período de caída del crecimiento potencial. Si bien en la mayoría de los casos las brechas de producto estimadas siguen siendo negativas, los indicadores del mercado laboral muestran una capacidad ociosa limitada en muchos casos, y la inflación ha aumentado sorpresivamente de manera reiterada.

Gráfico 2.15.Estimaciones del crecimiento a mediano plazo en pronósticos anteriores, 2000–16

(Porcentaje)

Fuente: FMI, base de datos del informe WEO.

Nota: Refleja el crecimiento del PIB real proyectado de América Latina y el Caribe para el último año (t + 5) del horizonte de proyección.

Aunque un entorno acomodaticio más amplio podría estar justificado, el espacio para aplicar políticas es limitado (gráfico 2.16). En particular, el espacio de política fiscal se ve restringido por una combinación de 1) elevados niveles de deuda; 2) menores ingresos derivados de materias primas, cuya recuperación no se prevé; 3) incrementos de los gastos primarios durante el boom de las materias primas; 4) costos de financiamiento más altos, y 5) una orientación fiscal que requiere ajustes para estabilizar la deuda pública. Aunque las tasas de inflación han estado persistentemente por encima de la meta en algunos países, existe espacio para mantener una política monetaria acomodaticia en aquellos casos en que las expectativas inflacionarias a mediano plazo estén bien ancladas.

Gráfico 2.16.Margen de maniobra de política en América Latina

Fuentes: Consensus Forecasts; Haver Analytics; FMI, base de datos del informe WEO, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: EMBIG = Índice Global de Bonos de Mercados Emergentes de J.P. Morgan.

1Basado en un subgrupo de indicadores.

2Argentina: deuda del gobierno federal. República Dominicana: deuda consolidada del sector público. Uruguay: la deuda bruta del gobierno general incluye la deuda del banco central. Rojo: > 49 por ciento del PIB; Amarillo: 35–49 por ciento del PIB; Verde: < 35 por ciento del PIB.

3El balance primario estabilizador de la deuda se basa en los informes preparados por el personal técnico. Rojo: > 1 por ciento del PIB; Amarillo: 0–1 por ciento del PIB; Verde: < 0 por ciento del PIB.

4Rojo: > 150 puntos básicos; Amarillo: 50–150 puntos básicos; Verde: < 50 puntos básicos. En promedio, para los mercados emergentes, el diferencial EMBIG ha aumentado 150 puntos básicos durante el período correspondiente.

5El rojo indica por encima del rango de la meta de inflación; el amarillo indica dentro del rango meta pero por encima del punto medio; verde: por debajo del punto medio.

6La tasa de política monetaria de Argentina se refiere a la tasa de las Letras del Banco Central (LEBAC) a tres meses. ‘Diferencia entre la tasa de política monetaria y la expectativa de inflación a 12 meses.

7Diferencia entre la tasa de política monetaria y la expectativa de inflación a 12 meses.

Política fiscal: Desde la crisis financiera mundial, el uso de políticas expansivas ha derivado en un aumento de la deuda pública. En los países exportadores de materias primas, la caída de los precios de las materias primas ha reducido los ingresos, aumentando los déficits fiscales (gráfico 2.17). Las trayectorias proyectadas para la relación deuda/PIB se han corregido al alza repetidas veces, debido en parte a resultados de crecimiento inesperadamente bajos, una tendencia que, de continuar, podría erosionar la credibilidad de las políticas (gráfico 2.18). Los costos por endeudamiento soberano han aumentado ligeramente en la región, lo cual indica mayores niveles de deuda—a los que también contribuyen los efectos de valuación de las depreciaciones—, fluctuaciones de la aversión mundial al riesgo y perspectivas de crecimiento débiles. Aunque muchos países se han comprometido a implementar planes de consolidación a mediano plazo, se prevé que los balances primarios permanezcan por debajo de los niveles de estabilización de la deuda durante algún tiempo. Con espacio limitado en la mayoría de los casos, la prioridad para la política fiscal es preservar los márgenes de maniobra fiscales remanentes en los países con niveles de deuda relativamente bajos y profundizar la consolidación en los países más endeudados. La velocidad de la consolidación, en cada caso, dependerá del grado de espacio fiscal remanente, de la necesidad de preservar la credibilidad y de la posición del ciclo económico.

Gráfico 2.17.Resultados fiscales y política fiscal

Fuentes: Bloomberg, L.P.; FMI, base de datos del informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: EMBIG = Índice Global de Bonos de Mercados Emergentes de J.P. Morgan. En las leyendas de datos se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO), véase la página 118.

1Véanse las definiciones sobre la cobertura del gobierno en el cuadro 2.2.

2Los datos más recientes sobre los diferenciales EMBIG se refieren al promedio de marzo de 2016.

3El número al lado de la línea roja se refiere a la relación deuda/PIB a 2021.

Políticas monetarias y cambiarias: La flexibilidad cambiaria sigue siendo esencial para ayudar a las economías a ajustarse a los precios persistentemente más bajos de las materias primas. La mayoría de los países de la región dejaron que sus monedas se ajusten al shock de los términos de intercambio, pero en algunos, las rigideces cambiarias derivaron en apreciaciones en términos reales efectivos (por ejemplo, Bolivia, Ecuador y Venezuela). Pero las depreciaciones han generado tensiones para la política monetaria, incluso para los bancos centrales de la región con estrategias de metas de inflación bien establecidas. Aunque el traspaso de los tipos de cambio a la inflación se ha ido reduciendo a lo largo del tiempo, las depreciaciones elevadas, persistentes y recurrentes han ejercido una presión al alza sobre los precios al consumidor (gráfico 2.19 y capítulo 4).

Gráfico 2.18.Deuda del gobierno general en ediciones anteriores del informe WEO

(Porcentaje del PIB del año fiscal)

Fuente: FMI, base de datos del informe WEO.

Gráfico 2.19.Política monetaria

Fuentes: Bloomberg, L.P.; Consensus Forecasts; Haver Analytics; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: IPC = índice de precios al consumidor; TCEN = tipo de cambio efectivo nominal; CF = Consensus Forecasts; Asia = economías emergentes y en desarrollo de Asia; Europa = economías emergentes y en desarrollo de Europa; OMNA = Oriente Medio y Norte de África; AS = África subsahariana; p.b. = puntos básicos. Véanse los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO) utilizados en las leyendas de datos en la página 118, y la información sobre grupos de países, en la página 117.

1 El promedio de América del Sur excluye Venezuela. Argentina se refiere a la inflación de Buenos Aires.

2Los números entre paréntesis se refieren a la variación de la tasa de política monetaria entre septiembre de 2015 y marzo de 2016.

La inflación ha aumentado en promedio, particularmente en América del Sur, y algunos bancos centrales de la región enfrentan una disyuntiva. Por un lado, la demanda interna es débil—con cierta incertidumbre con respecto a las brechas de producto—y el espacio de política fiscal es limitado o inexistente. Por otro lado, la inflación general excede la meta, y se prevé que se mantenga así a corto plazo. Aunque los bancos centrales pudieron posponer los aumentos de tasas de interés a pesar de que los niveles de inflación se mantenían persistentemente por encima de la meta, en los últimos tiempos han sido más restrictivos a fin de garantizar que las expectativas inflacionarias a mediano plazo se mantuvieran ancladas. Allí donde los bancos centrales gozan de una credibilidad sólida y el traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios internos es limitado, se puede mantener una política monetaria acomodaticia, si fuera necesario, para respaldar la demanda, en la medida en que las expectativas inflacionarias a mediano plazo se mantengan bien ancladas. Sin embargo, cuando el aumento de la inflación amenaza el anclaje de las expectativas inflacionarias a largo plazo, la política monetaria debe estar orientada a preservar la credibilidad del banco central y evitar que surjan expectativas autocumplidas. En todos los casos, y con el fin de anclar las expectativas inflacionarias, es de suma importancia informar claramente acerca de los factores determinantes de la inflación y la función de reacción de política del banco central.

Políticas financieras: La continua vigilancia en cuanto al seguimiento de los balances de las empresas y la calidad de los activos de los bancos está justificada por el creciente apalancamiento de las empresas, las perspectivas de crecimiento moderadas y el elevado nivel de dolarización en ciertos países. Aunque las fuertes depreciaciones no ocasionaron tensión en el mercado de deuda corporativa a pesar de una mayor exposición en moneda extranjera, es probable que aumenten las presiones de desapalancamiento como consecuencia de un período prolongado de bajo crecimiento y costos de financiamiento más elevados. Es importante que se realice una adecuada supervisión consolidada en aquellos casos en que las empresas financieras y no financieras estén interconectadas. En ese contexto, los reguladores financieros deben asegurar reservas de capital bancario adecuadas para contener posibles efectos derrame provenientes del sector de las empresas. Estas reservas podrían complementarse con herramientas macroprudenciales para contener cualquier acumulación de riesgos relacionados con descalces de monedas. En los países con préstamos en mora elevados (por ejemplo, en la Unión Monetaria del Caribe Oriental), es importante redoblar los esfuerzos para sanear los balances de los bancos con el fin de mantener la estabilidad financiera y el acceso al crédito. En los países donde el ciclo financiero está en su fase descendente, la relajación de las herramientas macroprudenciales solo podría justificarse si la salud del sistema financiero no está en riesgo.

Políticas estructurales: En el mediano plazo, se prevé que el crecimiento en América Latina y el Caribe se mantenga por debajo de las tendencias históricas. Aunque las razones subyacentes varían según el país, hay elementos comunes: 1) redes de infraestructura inadecuadas (capítulo 5); 2) deficiencias en la calidad de la educación; 3) diversidad y complejidad relativamente escasas de las exportaciones; 4) desarrollo inadecuado del mercado financiero, y 5) menores precios de las materias primas para los exportadores de materias primas2. Las políticas estructurales orientadas a resolver algunos de estos cuellos de botella podrían generar sinergias para incrementar el producto potencial. Las políticas orientadas a mejorar la infraestructura incluyen el fortalecimiento de los procesos de gestión de inversiones públicas, la mejora del marco regulatorio para incentivar la participación privada y la profundización de los mercados financieros (capítulo 5). Estas políticas también pueden ayudar a garantizar la disponibilidad de energía y eliminar los cuellos de botella de transporte. De forma similar, las políticas educativas, que respaldan el capital humano, también pueden mejorar la complejidad y diversificación de las exportaciones. Las políticas orientadas a reforzar los derechos de propiedad, un sistema legal eficiente, una gobernanza corporativa eficaz y la disminución del nivel de corrupción acentuarían la profundidad financiera y mejorarían la competitividad, lo que también contribuiría a ampliar la diversificación de las exportaciones. En todos los casos, las expectativas deben ser realistas: la experiencia previa muestra que las reformas estructurales enfocadas en los mercados de trabajo y de productos realmente impulsan el crecimiento a mediano plazo, pero los beneficios se materializan solo gradualmente. Por otra parte, algunas reformas estructurales pueden imponer costos a corto plazo. En general, la rápida implementación de políticas estructurales es esencial para abordar la caída del crecimiento potencial en la región, pero es preciso considerar cuidadosamente la secuenciación, así como el desarrollo de un amplio consenso en torno a la prioridad de fomentar un crecimiento sostenible e inclusivo.

América del Sur

Evolución y perspectivas

La mayoría de las economías de América del Sur están manejando la transición hacia precios de las materias primas más bajos de manera ordenada, con una combinación de políticas que respaldan un elevado nivel de empleo y un crecimiento moderado, pero, en algunos casos, se necesitan ajustes adicionales de la balanza de pagos para contener los riesgos.

El sólido marco macroeconómico de Chile permitió la aplicación de políticas contracíclicas durante el período 2014–15. Se prevé que el crecimiento se desacelere al 1,5 por ciento en 2016, debido al deterioro de la confianza y al bajo nivel de inversión en el sector minero, y que se acelere hasta el 2,1 por ciento en 2017, reflejando, en parte, una reducción adicional de la incertidumbre relativa al programa de reformas. Se proyecta que la desaceleración del crecimiento de los salarios y la de la depreciación del peso reduzcan la inflación, desde el 4,3 por ciento en 2015, hasta la banda meta oficial en 2016–17. Los riesgos están equilibrados, pero una demora en la recuperación de la confianza podría frenar la mejora. A pesar del apalancamiento relativamente elevado, hasta ahora las empresas han gestionado bien el ajuste macroeconómico—con exposiciones al riesgo cambiario que están mayormente cubiertas—, pero las presiones de desapalancamiento están en aumento debido a un período prolongado de escasa demanda y un incremento moderado de la competitividad.

La economía de Perú se ha fortalecido con mayor rapidez a lo proyectado en la edición de octubre de 2015 de Perspectivas económicas: Las Américas, y terminó el año 2015 con una recuperación sustancial. Se prevé que el crecimiento siga en aumento en 2016 (3¾ por ciento) impulsado por la inversión en el sector minero pero también gracias a la resiliencia de otros sectores. Dado que se estima que el crecimiento potencial se reduzca del 4 por ciento registrado en 2015 al 3,5 por ciento a mediano plazo como consecuencia de las perspectivas más débiles a largo plazo del sector minero, se proyecta que la brecha de producto sea cada vez más positiva y ejerza una presión al alza en la inflación. Colombia sigue creciendo a un ritmo relativamente vigoroso, pero se proyecta que el producto disminuya del 3,1 por ciento registrado en 2015 al 2,5 por ciento en 2016, debido a un necesario endurecimiento de las políticas y a condiciones financieras mundiales menos favorables. Se prevé que, con este endurecimiento, el déficit en cuenta corriente alcance gradualmente un nivel sostenible.

Si bien se prevé que el crecimiento en Bolivia se mantenga sólido (3,8 por ciento en 2016), esto se apoyará principalmente en el elevado nivel de inversión pública y un cuantioso déficit fiscal. Al mismo tiempo, el balance de cuenta corriente se ha deteriorado sustancialmente como resultado del vigoroso crecimiento real de las importaciones, la apreciación real de la moneda y la caída de los precios de exportación de gas. En Uruguay, la economía se está desacelerando (1,4 por ciento en 2016), mientras que la inflación se mantiene por encima de la meta a pesar de la orientación restrictiva de la política monetaria. Se prevé que la economía de Paraguay se mantenga relativamente resiliente, con un crecimiento de aproximadamente 3 por ciento en 2016 y 2017, a pesar de la pérdida de ímpetu en los sectores relacionados con el comercio ocurrida el año pasado. Se prevé que la producción agrícola, encabezada por la soja, recupere su fortaleza en 2016, y brinde respaldo al crecimiento en combinación con una política monetaria acomodaticia y una orientación fiscal neutral.

Sin embargo, algunos países se están contrayendo principalmente a causa de una combinación de fundamentos internos débiles y condiciones externas más difíciles.

Las perspectivas económicas en Brasil se han visto dominadas por una combinación de fragilidades macroeconómicas y problemas políticos. La actividad económica se ha contraído debido a la escasa confianza de las empresas y los consumidores, el elevado nivel de incertidumbre respecto de la política interna, el debilitamiento de los precios de las exportaciones, el endurecimiento de las condiciones financieras y la escasa competitividad. El deterioro de la posición fiscal y la dinámica de la deuda pública incidieron en el derrumbe de la confianza, especialmente porque las metas de ajuste fiscal formuladas a principios de 2015 se redujeron repetidas veces, lo que generó un aumento de las tasas de interés del mercado y, eventualmente, la caída de la calificación de crédito soberano por debajo de la calificación de inversión (gráfico 2.18). La actividad económica se contrajo un 3,8 por ciento en 2015 y se proyecta que se desacelere nuevamente en 2016 al mismo ritmo. Con muchos de los grandes shocks de 2015–16 habiendo ya pasado, y ayudados por una moneda más débil, se prevé que el crecimiento secuencial se torne gradualmente positivo durante 2017; de todos modos, el producto probablemente permanezca inalterado con respecto al año previo. Los principales riesgos internos para Brasil están vinculados a las continuas tensiones políticas, que están afectando a la capacidad del gobierno de aprobar reformas, incluso las necesarias para restablecer la sostenibilidad de las finanzas públicas, y que, de manera más general, están intensificando la incertidumbre con respecto a las políticas. Esto podría demorar la recuperación de la inversión. Aunque los indicadores de solidez financiera parecen firmes, con el tiempo las permanentes tensiones económicas pueden afectar al desempeño de los deudores. Se prevé que la inflación baje, pero esto podría ser gradual, especialmente si el traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios internos es más fuerte de lo esperado.

En Argentina, el nuevo gobierno se ha embarcado en una ambiciosa y muy necesaria transición para eliminar los desequilibrios y distorsiones macroeconómicas que han reprimido la inversión y erosionado la competitividad. En diciembre de 2015 se redujeron los controles del tipo de cambio, lo que derivó en una devaluación inicial del peso del 40 por ciento y cerró la brecha entre los tipos de cambio oficial y paralelo; se removieron diversas restricciones sobre el comercio internacional; se anularon o redujeron las tasas de impuestos a la exportación sobre productos agrícolas, y se aumentaron las tarifas de los servicios públicos para contener el impacto fiscal de los subsidios energéticos, con mecanismos orientados a mitigar el efecto en los segmentos más vulnerables de la población. El tipo de cambio, que se había mantenido relativamente estable durante el primer mes de flotación libre, se ha depreciado en aproximadamente un 10 por ciento desde mediados de enero. Esto llevó al banco central a primero intervenir en los mercados cambiarios y luego aumentar fuertemente las tasas de interés para contener las presiones a la depreciación. Aún así, la depreciación del peso y el aumento de las tarifas resultaron en un incremento significativo de la inflación en los primeros meses de 2016. Después de muchos años de litigio, las autoridades llegaron a un acuerdo con numerosos acreedores, lo cual permite que el país regrese a los mercados internacionales de capital. Este es un paso importante para permitir que Argentina recupere su posición financiera y acceda al ahorro externo para financiar el costo de la transición hacia un marco de política macroeconómica más consistente.

El crecimiento del producto en 2015 se vio impulsado por un generoso estímulo fiscal y el dinamismo de la actividad en los sectores de la construcción y agrícola. La actividad económica se ha desacelerado en los últimos meses, y, aunque los pronósticos son particularmente inciertos debido a la suspensión de la publicación de algunas estadísticas oficiales clave, se prevé que se contraiga en aproximadamente 1 por ciento en 2016. Esto se debe a que la contribución positiva de las exportaciones netas tras la liberalización del tipo de cambio se verá más que neutralizada por una contracción en la demanda interna a medida que tiene lugar el ajuste a los nuevos precios relativos y los cambios de políticas. Sin embargo, el nuevo marco de políticas ha mejorado las perspectivas a mediano plazo, y se prevé que el crecimiento del PIB repunte en alrededor del 2¾ por ciento en 2017. Los riesgos para las perspectivas continúan a la baja, dado el entorno externo poco favorable y los desafíos internos, en particular el riesgo de que las presiones inflacionarias sostenidas pudieran exigir una mayor contracción de la política monetaria con el fin de alcanzar la meta inflacionaria anunciada.

Las condiciones económicas de Venezuela se han deteriorado, con distorsiones políticas y desequilibrios fiscales que siguen sin resolverse. Tanto las exportaciones como las importaciones han declinado como resultado de las nuevas caídas de los precios del petróleo. Las divisas disponibles han sido utilizadas principalmente para financiar importaciones de bienes esenciales a expensas de bienes intermedios y de capital. La capacidad productiva se ha desplomado como consecuencia de la falta de bienes intermedios, de los controles de precios y otras regulaciones y controles administrativos generalizados y del deterioro del clima de negocios. Según el banco central, el PIB real se redujo aproximadamente un 6 por ciento en 2015 y se prevé una caída adicional de un 8 por ciento en 2016. Estimulada por la monetización del enorme déficit fiscal, un aumento en el tipo de cambio del mercado paralelo y la escasez de bienes esenciales, se prevé que la inflación supere el 700 por ciento en 2016. La reciente depreciación del tipo de cambio oficial y el incremento de los precios internos del combustible fueron insuficientes para resolver los desequilibrios externos e internos originados por esas distorsiones.

Las rigideces macroeconómicas impidieron que el ajuste se dé en forma gradual en Ecuador, cuya economía se prevé que se contraiga un 4½ por ciento en este año, en un contexto de continuos declives de los precios del petróleo, apreciación del tipo de cambio real y condiciones financieras restrictivas. En las proyecciones se asume que esto exigirá medidas fiscales adicionales. Las perspectivas siguen siendo muy inciertas ya que dependen de la dimensión de los shocks y, particularmente, de la disponibilidad de financiamiento externo.

Prioridades de política económica

Las políticas deben adaptarse para facilitar un ajuste gradual hacia la nueva realidad de precios de las materias primas más bajos.

Los esfuerzos de consolidación fiscal deben continuar con el fin de contener el aumento de los niveles de deuda y preservar los márgenes de maniobra. En Brasil, es esencial formular una estrategia de consolidación orientada a restablecer la sostenibilidad fiscal, así como comunicarla y ejecutarla de manera sistemática, considerando los crecientes niveles de deuda (que se estima que alcanzará el 91¾ por ciento del PIB en 2021) y los grandes déficits fiscales generales (superiores al 5 por ciento del PIB). Con espacio limitado para recortes discrecionales, es necesario aplicar medidas impositivas en el corto plazo; pero el desafío más importante es abordar las rigideces y mandatos inviables en el área de gastos, incluido el sistema de seguridad social. Es importante resistir las presiones para brindar estímulo, dada la falta de espacio fiscal. En Argentina, el anuncio de las autoridades de fijar metas fiscales plurianuales ha sido un paso en la dirección correcta, y será importante articular con más detalle las políticas subyacentes necesarias para alcanzar esas metas. En Venezuela, es necesario un ajuste fiscal para reducir el financiamiento monetario del déficit. Algunos países de la región aún tienen niveles de deuda relativamente bajos (por ejemplo, Chile y Perú) y ya se han embarcado en ajustes fiscales (por ejemplo, México), incluso más allá de los requisitos establecidos por las reglas fiscales (por ejemplo, Colombia). Con costos de financiamiento más elevados y déficits primarios actuales que superan los niveles de estabilización de la deuda, estos países deben centrarse en preservar los márgenes de maniobra fiscales. En general, y dado el incremento de los gastos primarios durante el boom de las materias primas, el gasto debería estar orientado hacia las áreas de alta prioridad con el fin de respaldar el crecimiento (como el gasto efectivo en infraestructura pública en Paraguay y Perú). También es importante preservar las defensas fiscales para contener los riesgos derivados del aumento de los pasivos contingentes. Las empresas estatales de la región que pertenecen a los sectores relacionados con materias primas están muy apalancadas y actualmente están recortando sus inversiones de capital, lo que contribuye a disminuir el producto potencial. Esto, a su vez, reprime aún más la rentabilidad (gráfico 2.20).

Gráfico 2.20.Empresas estatales

Fuente: Bloomberg, L.P.

Nota: CFE = Comisión Federal de Electricidad; CODELCO = Corporación Nacional del Cobre de Chile; PEMEX = Petróleos Mexicanos. Véanse los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO) utilizados en las leyendas de datos, en la página 118.

1El total incluye ExxonMobil, Chevron, Royal Dutch Shell, PetroChina, China Shenhua, Petrobras, Pemex y Ecopetrol. América Latina incluye Petrobras, Pemex y Ecopetrol. El gasto de capital se define como la compra de activos fijos, excluidas las inversiones mantenidas a efectos únicamente de inversión y según el método de la participación. *E: Estimación mediana para 2016 basada en los pronósticos de los analistas de Bloomberg, los informes estratégicos de cada empresa y otros comunicados de prensa. Los datos sobre algunas empresas en 2015 se basan en parte en estimaciones en los casos en que los datos del cuarto trimestre de 2015 aún no están disponibles.

El espacio para la política monetaria es mayor en aquellos países donde las expectativas de inflación están bien ancladas, pero las disyuntivas son cada vez más pronunciadas cuando aumentan estas expectativas. En Brasil, aunque un aumento de tasas de interés podría ayudar a frenar las persistentemente altas expectativas de inflación, la economía sigue contrayéndose, y existe una gran incertidumbre acerca del tamaño de la brecha de producto. En conjunto, la reducción de la inflación hacia la meta del 4,5 por ciento en 2017 requerirá una política monetaria apretada. En Argentina, dado el elevado nivel de inflación actual, es adecuado el esfuerzo para reducirla, a pesar de la contracción de producto esperada para este año. Las bien ancladas expectativas de inflación a mediano plazo en Chile dan espacio para posponer aumentos adicionales de la tasa de interés, dado que se espera que la brecha de producto se cierre solo de forma gradual. En Perú y Colombia, las disyuntivas han disminuido, ya que se considera que el producto ha llegado o está llegando a su límite de capacidad, y que las expectativas de inflación superan la meta, lo que puede servir de fundamento para endurecer la política monetaria.

La flexibilidad del tipo de cambio sigue facilitando el necesario ajuste a los menores términos de intercambio. El traspaso del tipo de cambio a la inflación ha sido relativamente moderado, dado el tamaño y la persistencia de la depreciación (capítulo 4). En los casos en los que las depreciaciones elevadas ejercen presión sobre la inflación y las expectativas inflacionarias a corto plazo, la política monetaria debe enfocarse en preservar su credibilidad y en mantener bien ancladas las expectativas inflacionarias a mediano plazo.

Las perspectivas de la región comenzarán a ser más prometedoras solo cuando se hayan resuelto los desafíos internos a los que se enfrentan las economías que actualmente sufren una contracción y, de manera más amplia, cuando se implementen las políticas estructurales. La resolución de incertidumbres podría liberar la demanda de inversión reprimida, brindando respaldo para otras políticas. En Brasil, la implementación del programa de concesiones de infraestructura es clave para respaldar el crecimiento potencial a mediano plazo. En Venezuela, restablecer la estabilidad macroeconómica requeriría eliminar las distorsiones (por ejemplo, controles de precios y desalineación del tipo de cambio) y reformar los marcos regulatorios en todos los niveles, además de reducir el financiamiento monetario. Deberá ponerse especial empeño para crear una sólida red de seguridad destinada a proteger a los más vulnerables. Argentina ha emprendido una transición macroeconómica esencial. La nueva administración ha comenzado a desmantelar la serie de controles que distorsionaron precios relativos clave e inhibieron la actividad económica durante los últimos años. Continuar la implementación de reformas dentro de un marco de políticas congruente y bien comunicado ayudará a reforzar la confianza y fomentar la inversión, lo que creará las condiciones para alcanzar un ritmo de crecimiento económico más sostenible. La mejora del entorno empresarial mediante la reducción de la incertidumbre regulatoria y la optimización del marco legal ayudará a respaldar el crecimiento en Bolivia.

México, América Central y la República Dominicana

Evolución y perspectivas

En un contexto de continua recuperación en Estados Unidos, las perspectivas de crecimiento para México y América Central se mantienen relativamente sólidas. Se prevé que México siga creciendo a un ritmo moderado del 2,4 por ciento en 2016, respaldado por una vigorosa demanda interna privada y los efectos derrame derivados de la fortaleza económica de Estados Unidos, aunque el desempeño deficiente de la producción industrial estadounidense—más relevante para México que para el sector de servicios en EE.UU.—ha aumentado los riesgos a la baja para el crecimiento. La depreciación del peso y el abaratamiento de los precios de la electricidad deberían impulsar las exportaciones y la producción manufacturera. La inflación cayó drásticamente en 2015 a pesar de la fuerte depreciación, en parte debido a factores excepcionales (por ejemplo, la reforma de las telecomunicaciones y efectos de base relacionados a cambios impositivos). La reciente caída de los precios del petróleo solo tendrá un efecto limitado en las finanzas públicas en 2016, dado que el riesgo relacionado con dichos precios ya cuenta con la debida cobertura para este año. Sin embargo, si el shock de precios del petróleo persiste, aumentaría la carga de la consolidación fiscal a mediano plazo (gráfico 2.21).

Gráfico 2.21.Estados Unidos y México: Comparación del crecimiento

(Variación porcentual de cuatro trimestres)

Fuentes: Haver Analytics; FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Los países de América Central se han beneficiado de los bajos precios del petróleo y la continua recuperación en Estados Unidos. El crecimiento del producto para la región ha permanecido en su promedio de 10 años (4½ por ciento en 2015) y cercano al potencial, mientras que los menores precios del petróleo han llevado la inflación general a mínimos históricos (gráfico 2.22). Estos factores han generado un incremento de las entradas de remesas, el ingreso disponible real y el empleo, impulsando el consumo interno privado. También han contribuido a mejorar los resultados fiscales globales a través de ingresos fiscales más elevados y menores déficits de cuenta corriente. De cara al futuro, aunque se prevé que América Central sobrelleve bien la desaceleración general de las economías de mercados emergentes, es probable que el reciente deterioro de las condiciones financieras mundiales, así como el inconcluso programa de reformas estructurales en la región, junto con sus prolongados problemas de seguridad y gobernanza, en conjunto, moderen el crecimiento a mediano plazo.

Gráfico 2.22.CAPRD: Contribuciones al crecimiento del PIB real

(Variación porcentual interanual)

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Desestacionalizado. Promedios ponderados por el PIB en función de la paridad del poder adquisitivo de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y la República Dominicana. Los inventarios incluyen discrepancias estadísticas.

En este contexto de perspectivas de crecimiento relativamente sólido, existe cierto grado de heterogeneidad entre los países. Panamá y la República Dominicana continúan siendo las economías con mejor desempeño, con tasas de crecimiento de aproximadamente 6 por ciento en 2015, a pesar de cierta desaceleración en Panamá, asociada con una menor inversión pública y la poca actividad en la Zona Libre de Colón, debido a dificultades en las relaciones comerciales con Colombia y Venezuela. El crecimiento en Nicaragua y Costa Rica se desaceleró debido al impacto de las condiciones meteorológicas adversas en los principales cultivos de exportación agrícola y al cierre de la planta manufacturera Intel (Costa Rica). Los ingresos extraordinarios provenientes de la reducción de precios de las materias primas permitieron el aumento del consumo de los hogares en Guatemala y el reembolso de parte de la deuda de las empresas. A pesar de que las brechas de producto se están cerrando (recuadro 2.3), la caída sostenida de los precios del petróleo ha disminuido la inflación general a mínimos históricos—muy por debajo de algunas metas de los bancos centrales—lo que ha llevado a algunos bancos centrales a reducir las tasas de interés de política monetaria.

Las cuentas corrientes se han ajustado como consecuencia de la reducción de los precios del petróleo y la estabilidad de las entradas de remesas en algunos países, que también colaboraron a generar una mayor acumulación de reservas.

En 2015, se estima que las remesas privadas aumentaron aproximadamente un 8 por ciento en la región, donde Guatemala y Honduras presentan los aumentos más significativos. Al mismo tiempo, el gasto de importación de combustible en la región declinó en alrededor del 40 por ciento en 2015. Estos factores contribuyeron a significativos ajustes externos para algunos países; por ejemplo, el déficit de cuenta corriente de Guatemala cayó 1¾ puntos porcentuales del PIB en 2015.

De manera similar, para la mayoría de los países, las posiciones fiscales siguieron mejorando en 2015, a causa de los aumentos de los ingresos (gráfico 2.23). La República Dominicana reestructuró su deuda en el marco del acuerdo PetroCaribe con una recompra, reduciendo su deuda pública en un 3,1 por ciento del PIB.

Gráfico 2.23.CAPRD: Indicadores fiscales

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El balance fiscal global de la República Dominicana en 2015 incluye el elemento de donación de la operación de recompra de deuda frente a Petróleos de Venezuela, S.A. equivalente al 3,1 por ciento del PIB. CAPRD = América Central, Panamá y la República Dominicana.

El sistema financiero regional parece estar sólido, si bien la dolarización sigue siendo una fuente clave de vulnerabilidad. Para la mayoría de los países, el crecimiento del crédito parece prudente y la liquidez se mantiene abundante. Las reservas de los balances siguen siendo adecuados con el capital bancario muy por encima de los requisitos regulatorios, bajos niveles de préstamos en mora y bancos rentables. Dicho esto, también se ha producido un repunte en el crecimiento del crédito en moneda extranjera en algunos países, inclusive en sectores sin cobertura natural de moneda extranjera, a pesar de los elevados niveles de dolarización ya existentes.

En adelante, a pesar de que el contexto externo es aún favorable, el reciente endurecimiento de las condiciones financieras puede moderar el desempeño económico de la región. En 2016, se prevé que el crecimiento del producto regional sea levemente inferior al de 2015, un 4,5 por ciento, y que la inflación se mantenga baja, en menos del 4 por ciento. Se proyecta que el crecimiento en Panamá y la República Dominicana, aunque se está desacelerando, siga siendo el más vigoroso de la región—superior al 5 por ciento—con una inflación general dentro del rango meta del banco central (República Dominicana). En Panamá, el crecimiento se verá respaldado por la ampliación del Canal de Panamá. En Guatemala, se espera que el crecimiento mantenga su solidez en un 4 por ciento en 2016, y han mejorado las perspectivas de crecimiento a mediano plazo debido a la agenda anticorrupción del nuevo gobierno, cuyo principal objetivo es la reforma de las agencias aduanera y tributaria, que se han visto plagadas de escándalos de corrupción. Las iniciativas planificadas—orientadas a fortalecer el proceso de adquisiciones del gobierno, mejorar el control de la responsabilidad del congreso, optimizar la independencia del poder judicial y aumentar la transparencia del financiamiento a los partidos políticos—profundizarán el apoyo al estado de derecho y mejorarán el clima de negocios. En Costa Rica, se prevé una recuperación del crecimiento cercano a su potencial estimado del 4 por ciento para 2016, respaldada por la disipación de los efectos “de una vez” del retiro de Intel, el estímulo monetario interno y la expansión sostenida del crédito real. El crecimiento previsto en El Salvador es de un 2,5 por ciento—levemente por encima de su potencial—, y se proyecta que seguirá teniendo el desempeño más pobre de la región, pero también presentará la menor tasa de inflación. Se prevé que la inflación de Nicaragua sea la más elevada, aproximadamente 6 por ciento, debido a que se proyecta la aplicación de una política fiscal expansiva en el período previo a las elecciones generales previstas para este año.

Prioridades de política económica

En México, dados los menores ingresos por materias primas y los niveles de deuda por encima del promedio de las economías de mercados emergentes, resulta adecuado redoblar los esfuerzos para ampliar el espacio fiscal. En particular, es crucial revertir la tendencia pasada de cambios reiterados en la trayectoria de deuda, más allá de lo realizado cada año para evitar el desgaste de la credibilidad de las políticas y el aumento de los costos de financiamiento, lo que podría dificultar la aplicación de futuros ajustes (gráfico 2.18). Con respecto a la política monetaria, con un traspaso limitado de los ajustes del tipo de cambio a los precios internos y una dinámica inflacionaria moderada, el banco central podría posponer aumentos adicionales de las tasas de interés de política monetaria.

En América Central, aunque las perspectivas favorables han impulsado ajustes tanto fiscales como de cuenta corriente, es necesario redoblar los esfuerzos para institucionalizar la disciplina fiscal e impulsar las defensas fiscales y el crecimiento potencial. Las prioridades incluyen las siguientes:

Desarrollar defensas fiscales más sólidas, dado que el entorno externo aún es favorable. En los últimos tres años, los países de América Central han experimentado términos de intercambio más favorables a los previstos (gráfico 2.24), lo que se ha traducido en ingresos nacionales más elevados. Sin embargo, no todos los países aprovecharon esta oportunidad para fortalecer la orientación fiscal y reducir la deuda pública. Costa Rica, Nicaragua y Panamá aplicaron políticas procíclicas incrementando sus déficits fiscales, a diferencia de Honduras. Este es el momento para que los países de América Central recompongan sus defensas fiscales, en particular mediante la reducción de las exoneraciones y exenciones tributarias y la mejora de la focalización de los subsidios fiscales. Debe hacerse mayor énfasis en la adopción de marcos fiscales plurianuales y en la optimización de la transparencia fiscal, por ejemplo a través de la promulgación de leyes de responsabilidad fiscal, como las iniciativas que actualmente se debaten en Costa Rica, El Salvador y Honduras.

Gráfico 2.24.CAPRD: Crecimiento y términos de intercambio en ediciones anteriores del informe WEO

Fuente: FMI, base de datos del informe WEO.

Nota: CAPRD = América Central, Panamá y la República Dominicana. Véase la información sobre los grupos de países en la página 117.

Intensificar la cooperación regional para fortalecer la supervisión financiera. Dada la estructura supranacional y las actividades internacionales de los conglomerados financieros que operan en la región, es preciso llevar a cabo iniciativas orientadas a fortalecer la cooperación regional en materia de supervisión prudencial y lucha contra el lavado de dinero.

Aumento del crecimiento potencial. Las economías de América Central han experimentado una reducción del crecimiento potencial desde aproximadamente el 5 por ciento—la tasa de crecimiento promedio previa a la crisis financiera mundial—al 4 por ciento en el mediano plazo (recuadro 2.3). Esto podría ser el resultado de las restricciones estructurales que afectan al crecimiento del capital y el empleo, y del bajo crecimiento de la productividad total de los factores, quizás ocasionado por los escasos esfuerzos para fomentar el avance tecnológico y el desarrollo insuficiente de un entorno institucional, regulatorio y legal más estable. Un menor crecimiento potencial también dificultará la reconstrucción de los márgenes de maniobra fiscal. Las reformas estructurales deben estar orientadas a mejorar el entorno empresarial, los mercados de trabajo y de productos y la calidad de la educación, y a fortalecer la capacidad de innovación.

El Caribe

Evolución y perspectivas

El prolongado período de bajos precios de las materias primas sigue siendo favorable para los países que dependen del turismo en la región del Caribe. Combinados con el flujo estable de turistas provenientes de Estados Unidos (gráfico 2.25), el descenso de los precios de la energía ha dado lugar a una significativa reducción de los desequilibrios internos. En muchos de estos países, también se han reducido los déficits fiscales, gracias al aumento de los ingresos—como resultado del fortalecimiento de la actividad económica—y a los deliberados esfuerzos para realizar ajustes. Las perspectivas de crecimiento siguen siendo favorables para las economías que dependen del turismo. La entrada de turistas ha ido en aumento desde principios de 2015 en la mayoría de los países, liderados por Barbados, Granada, Saint Kitts y Nevis y Santa Lucía. Se prevé que estas entradas continúen y posiblemente se expandan, a medida que la actividad económica en los países de origen vaya cobrando fuerza. No obstante, la preocupación concerniente al brote del virus Zika puede tener un efecto adverso en el flujo turístico a corto plazo. Aunque el número de casos ha sido limitado hasta el momento, el riesgo de la propagación del virus podría tener consecuencias negativas de importancia en las entradas de turistas y en el crecimiento económico, lo cual revertiría la reciente recuperación económica.

Gráfico 2.25.Actividad económica en el Caribe

Fuentes: Organización del Turismo del Caribe; Banco Central del Caribe Oriental (ECCB, por sus siglas en inglés); FMI, base de datos del informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véase la información sobre los grupos de países en la página 117. Los agregados son promedios simples.

1 El promedio del Caribe incluye Antigua y Barbuda, Las Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Jamaica, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas y Santa Lucía.

2Los datos de los países de la Unión Monetaria del Caribe Oriental no reflejan las estimaciones provisionales del ECCB para 2014 tras una revisión fundamental de la metodología de balanza de pagos. El ECCB publicará las cifras definitivas de 2014 en noviembre de 2016.

Por el contrario, las perspectivas de crecimiento se están deteriorando para las economías dependientes de las materias primas. Después de un período de crecimiento considerablemente más elevado, estos países están quedando, en promedio, rezagados con respecto a las economías que dependen del turismo, aunque existe una amplia heterogeneidad entre los distintos países en cuando al tamaño del shock negativo. Suriname y Trinidad y Tobago son los más afectados porque dependen de las exportaciones de combustibles fósiles y otras materias primas cuyos precios han caído rápidamente. Para Belice y Guyana, sin embargo, las compensaciones positivas en otros sectores de la economía—turismo para el primero e importaciones de petróleo para el segundo—reducen el impacto negativo. Los desequilibrios externos se han extendido de forma marcada en estas economías, en donde los déficits de cuenta corriente alcanzaron, en promedio, alrededor del 8 por ciento del PIB en 20153. Como consecuencia de esto, las reservas internacionales disminuyeron, y la intervención del tipo de cambio ha sido utilizada para contener las presiones a la depreciación sobre los tipos de cambio fijos. Suriname devaluó su moneda en un 20 por ciento en noviembre de 2015, dado que las reservas continuaban reduciéndose. Los balances fiscales también se han deteriorado para algunos exportadores de materias primas, indicando, en parte, una respuesta de política económica anticíclica. En algunos casos, el debilitamiento de la posición fiscal está socavando la sostenibilidad a largo plazo. Las perspectivas siguen siendo difíciles para algunos exportadores de materias primas, dado que se prevé que los precios de materias primas clave se mantengan bajos durante algún tiempo.

Se prevé que el crecimiento general en la región del Caribe alcance el 3½ por ciento en 2016 y 2017. Los riesgos inmediatos a la baja derivados de la apreciación del tipo de cambio efectivo real, la mayor contracción de la política monetaria de Estados Unidos y la imposibilidad de contener la epidemia del virus Zika dominan el riesgo al alza relacionado con los programas de ciudadanía por inversión. Otros riesgos incluyen la potencial desviación turística hacia Cuba y los desastres naturales.

Prioridades de política económica

El principal objetivo para la mayoría de los países del Caribe continúa siendo abordar las vulnerabilidades fiscales, y se han hecho importantes esfuerzos en este sentido. Algunos países fortalecieron su balance fiscal general en 2015 (en particular: Las Bahamas, Granada, Guyana y Haití). Además, Jamaica finalizó la recompra de la deuda de PetroCaribe, lo que instantáneamente redujo la deuda en 10 por ciento del PIB en 2015, y Granada completó con éxito una operación de reestructuración de deuda, lo que disminuiría su deuda en un 13 por ciento del PIB en 2017. A pesar de estos progresos, la deuda pública se mantiene elevada, especialmente en las economías dependientes del turismo. Estas economías deben aprovechar la oportunidad que ofrecen las condiciones financieras externas, aún favorables, para lograr avances significativos a fin de asegurar la sostenibilidad de la deuda.

En este sentido, los países propensos a sufrir desastres naturales deben, de manera explícita, considerar los costos relacionados con estos eventos en sus marcos macroeconómicos y fiscales. Al mismo tiempo, deben disponer sus inversiones en infraestructura pública de tal manera que estén orientadas a mejorar la resiliencia de la economía ante esos desastres (recuadro 2.4). Además, los países pertenecientes a la Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés) deben articular un plan creíble para lograr el compromiso asumido respecto de las nuevas metas de deuda regionales para 2030. Para algunos exportadores de materias primas, el ajuste fiscal también es necesario para mantener la estabilidad macroeconómica y abordar las nuevas vulnerabilidades creadas por los menores precios de las materias primas. En el caso de los países que cuentan con espacio fiscal para amortiguar el shock negativo, será importante contener los déficits fiscales para preservar la sostenibilidad y evitar el deterioro de la confianza.

Cuando corresponda, los exportadores de materias primas deberían considerar la posibilidad de permitir una mayor flexibilidad cambiaria para ayudar a sus economías a ajustarse al nuevo equilibrio y evitar la caída de sus reservas internacionales.

Las economías que dependen del turismo deben aprovechar el actual auge del turismo para impulsar medidas estructurales que mejoren la calidad del producto y, a la vez, bajen los costos. Los consumidores ya pagan un sobreprecio para pasar sus vacaciones en el Caribe, si se los compara con los que van a las playas de otras regiones del mundo (gráfico 2.26). Según las mediciones del índice “Week-@-the-Beach”—tomando prestado la metodología del índice Big Mac de The Economist— una canasta típica de bienes y servicios consumida durante una semana de vacaciones en la playa cuesta en promedio un 50 por ciento más en el Caribe que en otros destinos de América Central o Cuba4. En algunos países del Caribe clasificados como destinos “de alta gama”, donde las elasticidades de los precios al consumidor son bajas o poco significativas, deben hacerse esfuerzos para garantizar que la calidad de los productos y servicios siga siendo proporcional a sus marcas “de alta gama” (véase Laframboise et al., 2014). En destinos de menor costo, donde las elasticidades de precios son mayores, es clave hacer hincapié en disminuir los costos de energía, mano de obra y transporte. Estos países también deben actuar de manera proactiva en materia del virus Zika y priorizar su contención.

Gráfico 2.26.Índice “Week at the Beach” (una semana en la playa): Travelocity

(Promedio de un hotel de tres estrellas; índice: Las Bahamas = 100)

Fuentes: Tarifa por habitación: véase http://www.travelocity.com/, la tarifa promedio por habitación corresponde a la semana del 9 al 16 de enero de 2016, fecha de acceso: 3 de diciembre de 2015. Taxi, comidas, agua, cerveza, café: véanse http://www.numbeo.com/cost-of-living/ y http://www.worldcabfares.com/index.php, fecha de acceso: 3 de diciembre de 2015.

Es necesario seguir fortaleciendo el sector financiero. Los bancos de la ECCU aún están sobrecargados por los elevados préstamos en mora, una de las secuelas de la crisis financiera mundial, y no tienen capacidad para apoyar plenamente la economía. La estrategia de la ECCU para la resolución de bancos indígenas ha progresado, con la finalización de reformas legales y revisiones de calidad de activos, así como la resolución de un banco en crisis en Antigua, en noviembre de 2015. El Banco Central del Caribe Oriental (ECCB, por sus siglas en inglés) continúa trabajando con el gobierno de Anguila, en sus consultas con el gobierno del Reino Unido, para implementar la estrategia de resolución. No obstante, el avance en el saneamiento de los balances bancarios sigue viéndose entorpecido por las demoras en la implementación a nivel nacional y, en algunos casos, por un extenso proceso de ejecución hipotecaria. El ECCB está intensificando sus esfuerzos con el establecimiento de una compañía de gestión de activos regional, previsto para abril de 2016, y con la implementación de un plan de acción basado en los resultados del recientemente finalizado análisis de calidad de los activos. Para restablecer la salud del sector bancario es necesario completar la implementación de la estrategia regional y fortalecer los marcos legales en materia de insolvencia y ejecuciones hipotecarias. Otra cuestión clave es el proceso de eliminación del riesgo (el llamado “de-risking”) por parte de los bancos a nivel mundial, lo que podría perturbar las operaciones bancarias en varios países del Caribe. Hasta el momento, el impacto de este proceso ha sido limitado, dado que los bancos locales han logrado, en términos generales, mantener sus correspondientes relaciones bancarias o establecer nuevas relaciones, pero el riesgo de perturbaciones en el comercio y las remesas—que deriva en la caída de la rentabilidad bancaria—sigue siendo significativo. Aunque el FMI, en colaboración con otras organizaciones internacionales, trabaja para ayudar a estos países a definir la respuesta de política adecuada, sería útil realizar esfuerzos para aumentar la transparencia de los sistemas bancarios y lograr el total cumplimiento de las normas prudenciales y las del Grupo de Acción Financiera Internacional.

Existen diversos impedimentos que desde hace mucho tiempo limitan el crecimiento potencial y aumentan el desempleo en los países del Caribe. Deben redoblarse los esfuerzos para promover la reforma energética necesaria a fin de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, mejorar la eficiencia y disminuir los costos (McIntyre et al., 2016). También es necesario mejorar el entorno de negocios para aumentar la productividad; abordar los costos en puertos y aduanas eliminaría una desventaja competitiva clave. Por último, es necesario un nuevo enfoque del sistema educativo para fortalecer los resultados en este sector y mitigar los desajustes en las capacidades laborales.

Recuadro 2.1.Ajuste externo y el papel del tipo de cambio real

Tras un marcado deterioro de sus términos de intercambio, los países exportadores de materias primas con regímenes cambiarios flexibles sufrieron fuertes depreciaciones de sus monedas con respecto al dólar de EE.UU. En muchos casos, estas depreciaciones han sido considerables con respecto a la historia reciente de cada país (gráfico 2.1.1). En términos bilaterales frente al dólar de EE.UU., las depreciaciones en Brasil, Chile, Colombia y México casi no tienen precedentes en los últimos 20 años. En términos efectivos reales, han sido más pronunciadas y mucho más persistentes que aquellas experimentadas después de la crisis financiera mundial, lo que refleja la naturaleza mucho más permanente del reciente shock de términos de intercambio. Las depreciaciones efectivas reales registradas en Brasil y Colombia se encuentran entre las más pronunciadas de los últimos 35 años.

Gráfico 2.1.1.Movimientos recientes del tipo de cambio desde una perspectiva histórica

(Índice; fecha de inicio del episodio actual = 100; + = apreciación; 18 meses en el eje horizontal)

Fuentes: FMI, base de datos del Sistema de información; FMI, base de datos de International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Las bandas de confianza muestran la distribución empírica de las variaciones del tipo de cambio, basada en todas las trayectorias de cada país en 18 meses desde enero de 1995 (tipos de cambio bilaterales con respecto al dólar de EE.UU.) y enero de 1980 (tipos de cambio efectivos reales, TCER).

2EI episodio más grave corresponde a la depreciación interanual más pronunciada del TCER desde enero de 1980, y la fecha de inicio varía según el país: marzo de 1998 (Brasil), marzo de 1982 (Chile), marzo de 1985 (Colombia), octubre de 1981 (México) y septiembre de 1984 (Perú).

En general, se prevé que las fuertes caídas del valor relativo de la moneda provoquen un reequilibramiento externo, reduciendo las importaciones a medida que los residentes pierdan poder adquisitivo en el exterior, e impulsando las exportaciones a medida que aumente la competitividad. Sin embargo, en muchos países las exportaciones se han mantenido estables y los déficits de cuenta corriente están en aumento. ¿Cómo conciliamos ambas circunstancias?

El hecho de que las exportaciones no se hayan visto más impulsadas por las depreciaciones del tipo de cambio puede obedecer a varias razones. En primer lugar, algunos factores estructurales, tales como la falta de diversificación o las rigideces del mercado de factores de producción, pueden hacer que la respuesta de las exportaciones a los movimientos del tipo de cambio sea más lenta. En segundo lugar, la demanda externa se ha desacelerado marcadamente, en particular para los países exportadores de América del Sur que comercian intensamente con China (gráfico 2.1.2). Por último, el dólar de EE.UU. se ha apreciado frente a la gran mayoría de las monedas de los mercados emergentes, de manera tal que los exportadores han ganado menos competitividad de lo que sugieren sus tipos de cambio con respecto al dólar.

Gráfico 2.1.2.Demanda externa divergente: Tasa de crecimiento de las importaciones totales de los socios comerciales

(Variación porcentual anual)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO), véase la página 118.

Para desentrañar la dinámica del ajuste externo en ALC en los últimos 20 años, estimamos una serie de modelos de vectores autorregresivos para cada país que incluyen la demanda de los socios comerciales, los términos de intercambio de las materias primas, el tipo de cambio efectivo real y el volumen de las exportaciones. Imponemos restricciones de economía pequeña y abierta sobre las variables externas, e identificamos los shocks utilizando un orden recursivo. En la mayoría de los países de América Latina, los volúmenes de exportación tienden a responder vigorosamente a las variaciones de la demanda externa, aumentando por lo menos en una proporción de un medio al cabo de un año, y un poco más en el año siguiente (gráfico 2.1.3). Los volúmenes de exportación también han respondido a los shocks del tipo de cambio real, con una depreciación del 10 por ciento provocando un aumento de entre el 2 por ciento y el 5 por ciento en Brasil, Chile y Colombia, y de más del 8 por ciento en Perú.

Gráfico 2.1.3.Respuesta de los volúmenes de exportación a la demanda externa y a los shocks del TCER

(Elasticidad)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: TCER = tipo de cambio efectivo real.

Utilizamos luego los shocks estructurales estimados para realizar una descomposición histórica de la evolución reciente. Desde el inicio del superciclo de las materias primas, el deterioro de la demanda externa y de los términos de intercambio de las materias primas explican la mayoría de las depreciaciones del tipo de cambio en Brasil, Chile, Colombia y México. También observamos que la reciente desaceleración de la demanda externa ha representado un pesado lastre para el desempeño de las exportaciones de Brasil, Chile y Perú, con un impacto más limitado en Colombia. Por otra parte, la fuerte demanda externa ha impulsado las exportaciones reales en México durante 2015.

En el capítulo 3 de la edición de octubre de 2015 del informe WEO se examina la relación entre los tipos de cambio y el comercio internacional en todo el mundo, y se observa que 1) una depreciación del 10 por ciento del tipo de cambio real da lugar a un aumento en las exportaciones netas reales del 1,5 por ciento del PIB, 2) gran parte de este ajuste tiene lugar a lo largo de un año y 3) hay pocos indicios de un cambio con el tiempo. ¿Podría ser que factores estructurales estén limitando que las exportaciones de América Latina respondan de la misma manera? Calculamos las estimaciones correspondientes para América Latina y el Caribe (ALC), y observamos que el comercio en la región muestra en general una sensibilidad similar a las depreciaciones del tipo de cambio que se observa en el resto del mundo (gráfico 2.1.4).

Gráfico 2.1.4.Elasticidades del comercio

(Períodos móviles de diez años que finalizan en el año t)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El gráfico se basa en estimaciones de datos de panel utilizando el tipo de cambio efectivo real basado en el índice de precios al productor y precios de exportación en relación con los precios al productor en el exterior. La muestra del mundo comprende 88 economías avanzadas y de mercados emergentes y en desarrollo entre 1990 y 2014. Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza del 90 por ciento. ALC = América Latina y el Caribe.

Nota: Este recuadro fue preparado por Yan Carrière-Swallow, con la excelente asistencia de Ehab Tawfik en la labor de investigación. Agradecemos a Daniel Leigh y Marcos Poplawski-Ribeiro por compartir los datos y el código utilizado para replicar los resultados de FMI (2015a).

Recuadro 2.2.Escenarios de riesgos a la baja

En China, se prevé una desaceleración del crecimiento a un nivel más sostenible, lo que incluirá un reequilibramiento gradual desde la inversión hacia el consumo (capítulo 1). Pero, ¿qué ocurriría si la transición se tropezase con más escollos de los previstos? En este recuadro se considera un escenario de riesgo en el cual China sufre una desaceleración cíclica debido a un episodio repentino de turbulencia en los mercados financieros. En dicho escenario, una amplia variedad de activos financieros e inmobiliarios pierden valor, las primas de riesgo corporativo aumentan, provocando salidas de capital y una depreciación de la moneda de alrededor del 15 por ciento y generando una fuerte caída de la inversión y el producto. No se supone una respuesta de políticas, aparte de los estabilizadores automáticos. Si bien el shock es cíclico, su impacto en la economía china es bastante persistente, reduciendo el crecimiento por debajo del escenario base en un 2 por ciento en 2016 y 2017. Esta reducción sustancial de la demanda china empuja los precios mundiales de las materias primas a la baja, con caídas más pronunciadas en los precios de los minerales y el combustible, y correcciones menores en los precios mundiales de los alimentos. A través de las vinculaciones comerciales directas y los efectos más amplios de los precios de las materias primas, esto genera impactos heterogéneos en toda América Latina, incluso en los países exportadores de materias primas.

Además, un gran shock financiero como este en China podría provocar un aumento de la aversión mundial al riesgo que causaría una revaluación de la deuda soberana en los mercados emergentes, incluida América Latina. En este escenario de tensión, se supone que el Índice de Volatilidad de Mercado elaborado por el Mercado de Opciones de Chicago (índice VIX) aumentaría en alrededor de 1 desviación estándar, el equivalente a lo observado en agosto de 2015. También en este caso, la sensibilidad de los diferenciales soberanos de América Latina a este shock del VIX varía considerablemente en los diferentes países. Si bien se estima que el impacto sería bastante grande en Brasil, Colombia, Perú y Uruguay (+100 puntos básicos), se prevé que sería más modesto en Chile, México y Paraguay (+50 puntos básicos).

El impacto de estos eventos se analiza utilizando una variante del modelo G20MOD del FMI que se ha modificado a fin de incluir un grado de granularidad adicional sobre las economías latinoamericanas. El modelo tiene en cuenta las vinculaciones comerciales bilaterales entre países, y permite que los mercados y las políticas respondan de manera endógena después del shock. Tomando como base las simulaciones del modelo, la desaceleración cíclica de China podría reducir el crecimiento de América Latina y el Caribe en alrededor de ¼ de punto porcentual en 2016 en comparación con el escenario base del informe WEO. Además, un aumento de la prima de riesgo soberano provocado por una mayor aversión mundial al riesgo podría recortar el crecimiento en otro ¼ de punto porcentual (gráfico 2.2.1). El impacto global se reduce en 2017 pero sigue siendo negativo (un total de alrededor de 0,2 puntos porcentuales).

Gráfico 2.2.1.Desaceleración en China y shocks a la aversión mundial al riesgo: Impacto estimado en el crecimiento del PIB

(Variación porcentual)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Este recuadro fue preparado por S. Pelin Berkmen y Yan Carrière-Swallow. Las simulaciones del modelo fueron realizadas por Allan Dizioli, Keiko Honjo y Ben Hunt.

Recuadro 2.3.Crecimiento potencial y brecha del producto en América Central

El crecimiento del producto potencial en América Central se ha reducido en los últimos años y se prevé que continúe a un ritmo similar, debido a los bajos niveles de inversión, el ligero estancamiento de la creación de empleo y el escaso crecimiento de la productividad total de los factores (PTF) (gráficos 2.3.1 y 2.3.2). Las bajas tasas de crecimiento de la PTF podrían deberse a la reducción de la inversión en innovación a través de investigación y desarrollo vinculada a la crisis, así como a la persistente debilidad de los marcos institucionales, regulatorios y jurídicos. En casi todos los países, este descenso comenzó después de la crisis financiera mundial, con la excepción de Panamá. Si bien en El Salvador, Guatemala y la República Dominicana el crecimiento potencial se ha recuperado ligeramente en los últimos dos años, aún permanece por debajo de las tasas previas a la crisis (solamente en Nicaragua se ha recuperado plenamente hasta las tasas registradas antes de la crisis). El Salvador tiene el crecimiento potencial más bajo de América Central (1,8 por ciento), y todas las economías excepto Panamá muestran un crecimiento potencial menor que el promedio de otros mercados emergentes (5,4 por ciento).

Gráfico 2.3.1.Crecimiento del producto potencial

(Porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO), véase la página 118.

Gráfico 2.3.2.Determinantes del crecimiento del producto potencial

(Porcentaje; contribuciones al crecimiento del producto potencial; promedio del período)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Esta desaceleración sucede a un repunte anterior del crecimiento potencial desde alrededor del 3⅓ por ciento en 2001 al 5⅓ por ciento en 2007, impulsado principalmente por Costa Rica, Panamá y la República Dominicana. La acumulación de capital y la aceleración de la PTF explican el aumento del crecimiento potencial en Costa Rica, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana, y en cierto modo en Honduras. En El Salvador y Guatemala, los motores del crecimiento fueron la creación de empleo y un menor lastre de la PTF. Abstrayendo de errores de medición, los déficits de productividad en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua pueden obedecer a rezagos en la inversión en investigación y desarrollo y en la adopción y desarrollo de nuevas tecnologías, la disminución de la tasa de crecimiento del capital humano y el débil clima empresarial. Además, el desplazamiento de recursos hacia sectores de mayor productividad, la mayor diversificación de las exportaciones y la complejidad económica probablemente contribuyeron a la elevada PTF en Costa Rica, Panamá y la República Dominicana. Las importaciones de capital aumentaron fuertemente en la mayoría de estas economías a mediados de la década de 2000 y como consecuencia se produjo una reestructuración del capital físico que impulsó el crecimiento potencial en la mayor parte de las economías (excepto en El Salvador y Nicaragua). La creación de empleo, a través de un mayor crecimiento de la población en edad de trabajar (debido a la disminución de las tasas de mortalidad y a la mayor esperanza de vida, o al elevado crecimiento de la población), explica el aumento de la tasa de crecimiento potencial en El Salvador y Guatemala.

Desde una perspectiva cíclica, no hay indicios de que exista una capacidad económica ociosa significativa en América Central, salvo en Costa Rica. La inflación general viene disminuyendo desde 2012 en la mayor parte de las economías de América Central, en particular más recientemente con la caída de los precios del petróleo que ha reducido los costos del transporte y la electricidad. La inflación subyacente se ha reducido en casi todas las economías de América Central, con la excepción de Nicaragua donde ha repuntado desde el año pasado. En Costa Rica, el crecimiento se desaceleró aún más en 2015, debido a los efectos persistentes de la retirada de Intel y las condiciones meteorológicas adversas que afectaron a los principales cultivos agrícolas de exportación, dando lugar a una moderada brecha del producto (gráfico 2.3.3).

Gráfico 2.3.3.Crecimiento del producto

(Porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO), véase la página 118.

Nota: Este recuadro fue preparado por Iulia Teodoru. Las estimaciones del producto potencial se basan en el uso de un filtro multivariante—véanse Laxton y Tetlow (1992), Kuttner (1994), Benes et al. (2010) y Blagrave et al. (2015)—que incluye información sobre la relación entre el desempleo cíclico y la inflación (curva de Phillips) y entre el desempleo cíclico y la brecha del producto (ley de Okun).

Recuadro 2.4.Incidencia y efectos de los desastres naturales en el Caribe

La región del Caribe es una de las más propensas a desastres naturales en todo el mundo. Medido en términos de la cantidad de desastres por kilómetro cuadrado, de 21 islas en el Caribe 19 se encuentran entre los 50 países azotados con más frecuencia por desastres naturales en el mundo. Además, los países de la Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés) se encuentran entre los primeros 25 países1. Entre 1950 y 2014, la región se vio afectada por más de 350 desastres, la mayoría de los cuales (63 por ciento) son ciclones tropicales (generalmente huracanes) e inundaciones (25 por ciento)2. Esto significa que el Caribe es extremadamente vulnerable a desastres frecuentes; en promedio, en cualquier año existe una probabilidad del 29 por ciento de que un país del Caribe se vea afectado al menos por un desastre.

Los costos de estos desastres son considerables. El Caribe ha sufrido daños promedio anuales equivalentes a 1,7 por ciento del PIB, que han afectado en promedio al 1 por ciento de la población desde los años cincuenta. Los efectos de estos desastres en el crecimiento y la deuda son de gran magnitud. Por ejemplo, Strobl (2012) observa que el huracán promedio reduce el producto casi 1 por ciento. Acevedo (2014) muestra resultados similares en el caso de las tormentas fuertes, y un impacto menor de las tormentas moderadas en el crecimiento de ½ punto porcentual (gráfico 2.4.1). En general, la actividad económica repunta un año después de un desastre gracias a la reconstrucción; sin embargo, este repunte suele ser efímero y menor que el shock inicial, con lo cual el impacto acumulado sobre el PIB es negativo. El impacto en la deuda es aún más drástico, dado que la relación deuda/PIB aumenta casi 5 puntos porcentuales el año en que se produce una tormenta en un país de la ECCU (Acevedo, 2014).

Gráfico 2.4.1.Efectos de desastres naturales en el crecimiento y la deuda

Fuente: Acevedo (2014).

Nota: Los paneles muestran la respuesta del crecimiento del PIB real y la variación porcentual de la relación deuda/PIB a un shock derivado de una tormenta moderada (línea roja), estimadas a partir de un modelo de autorregresión vectorial con datos de panel correspondientes a 12 países del Caribe a lo largo de 40 años. El segundo panel muestra los resultados de la Unión Monetaria del Caribe Oriental. Una cifra inferior a cero indica una desaceleración del crecimiento real o una disminución de la relación deuda/PIB con respecto al escenario base, y una cifra positiva indica el crecimiento real por encima del escenario base, o un aumento de la relación deuda/PIB.

Las intervenciones de política podrían mitigar el impacto en el producto. Noy (2009) observa que mayores niveles de capital humano, mejores instituciones, una mayor apertura comercial y un mayor nivel de gasto público contribuyen a reducir los costos macroeconómicos de un desastre natural. Además, un mayor volumen de reservas internacionales de divisas y niveles más elevados de crédito también ayudan al país a hacer frente a los efectos de los desastres naturales.

Un primer paso esencial es que los países del Caribe reconozcan los riesgos de desastres naturales a los que se enfrentan e internalicen los costos en sus proyecciones macroeconómicas y fiscales. Esto ayudará a crear el espacio fiscal necesario para constituir reservas que les permitan hacer frente a shocks futuros e invertir en afianzar su resiliencia física, y adoptar medidas tales como sistemas de alerta temprana y mejores códigos de construcción. También será importante ampliar el papel del seguro, tanto en el sector privado como público, para distribuir los riesgos.

Nota: Este recuadro fue preparado por Sebastián Acevedo.1Los países miembros de la ECCU son Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas y Santa Lucía.2Véanse los datos sobre desastres naturales de la EM-DAT en (http://www.emdat.be/).
Anexo 2.1. Aclaración acerca de los datos de Argentina

Las cifras del PBI para Argentina antes de 2015 son los datos oficiales, mientras que para 2015 son las estimaciones del personal técnico del FMI. El 1 de febrero de 2013, el FMI emitió una declaración de censura, y en junio de 2015 instó a Argentina a implementar medidas específicas adicionales para abordar la calidad de los datos oficiales sobre el PBI de acuerdo con un calendario especificado. El nuevo gobierno que entró en funciones en diciembre de 2015 anunció su voluntad de mejorar la calidad de las estadísticas sobre el PBI. La Directora Gerente informará nuevamente al Directorio Ejecutivo sobre esta cuestión a más tardar el 15 de julio de 2016. En esa ocasión, el Directorio Ejecutivo examinará este tema conforme a los procedimientos del FMI.

Los datos de precios al consumidor para Argentina antes de diciembre de 2013 reflejan el IPC del Gran Buenos Aires (IPC-GBA), mientras que entre diciembre de 2013 y octubre de 2015 los datos reflejan el Índice de Precios al Consumidor Nacional urbano (IPCNu). Dadas las diferencias en cobertura geográfica, ponderaciones, muestreo y metodología de ambas series, y la decisión de las autoridades en diciembre de 2015 de dejar de utilizar el IPCNu, en la edición de abril de 2016 del informe WEO no se presentan datos sobre la inflación del IPC promedio para 2014, 2015 y 2016, y la inflación al final del período para 2015. El 1 de febrero de 2013, el FMI emitió una declaración de censura, y en junio de 2015 instó a Argentina a adoptar medidas específicas adicionales para mejorar la calidad de los datos oficiales del IPC dentro de un calendario especificado. El nuevo gobierno que entró en funciones en diciembre de 2015 ha señalado que considera que el IPCNu presenta fallas y anunció su voluntad de dejar de utilizarlo y de mejorar la calidad de las estadísticas sobre el IPC. Ha suspendido temporalmente la publicación de datos sobre el IPC a fin de revisar las fuentes y la metodología. La Directora Gerente informará nuevamente al Directorio Ejecutivo sobre esta cuestión a más tardar el 15 de julio de 2016. En esa ocasión, el Directorio Ejecutivo examinará este tema conforme a los procedimientos del FMI.

Cuadro 2.1.Hemisferio Occidental: Principales indicadores económicos1
Crecimiento del producto (Porcentaje)Inflación2 (Fin de período, porcentaje)Balance de la cuenta corriente externa (Porcentaje del PIB)
201320142015

Est.
20162017201320142015

Est.
20162017201320142015

Est.
20162017
ProyeccionesProyeccionesProyecciones
América del Norte
Canadá2,22,51,21,51,91,01,91,31,42,0−3,2−2,3−3,3−3,5−3,0
México1,32,32,52,42,64,04,12,13,33,0−2,4−1,9−2,8−2,6−2,6
Estados Unidos1,52,42,42,42,51,30,60,80,82,2−2,3−2,2−2,7−2,9−3,3
Puerto Rico30,0−0,1−1,3−1,3−1,40,80,1−0,2−0,61,2
América del Sur
Argentina42,90,51,2−1,02,810,923,925,020,0−0,7−1,4−2,8−1,7−2,2
Bolivia6,85,54,83,83,56,55,23,05,05,03,40,2−6,9−8,3−7,1
Brasil3,00,1−3,8−3,80,05,96,410,77,16,0−3,0−4,3−3,3−2,0−1,5
Chile4,01,82,11,52,12,84,74,43,53,0−3,7−1,3−2,0−2,1−2,7
Colombia4,94,43,12,53,01,93,76,85,33,3−3,3−5,2−6,5−6,0−4,3
Ecuador4,63,70,0−4,5−4,32,73,73,40,80,0−1,0−0,6−2,9−2,3−0,2
Guyana5,23,83,03,43,50,91,2−1,82,12,1−14,3−12,6−4,8−5,2−7,6
Paraguay14,04,73,02,93,23,74,23,14,54,51,7−0,4−1,8−1,2−1,1
Perú5,92,43,33,74,12,93,24,23,42,5−4,3−4,0−4,4−3,9−3,3
Suriname2,81,80,1−2,02,50,63,925,026,08,0−3,8−8,0−15,6−8,00,8
Uruguay5,13,51,51,42,68,58,39,49,18,1−4,9−4,3−3,9−3,9−3,7
Venezuela51,3−3,9−5,7−8,0−4,560,068,5180,9720,02200,02,01,4−7,6−6,6−2,5
América Central
Belice1,53,61,52,52,71,6−0,2−0,70,82,3−4,4−7,6−10,2−6,8−6,7
Costa Rica1,83,03,74,24,23,75,1−0,83,03,0−5,0−4,7−4,0−4,2−4,3
El Salvador1,82,02,42,52,60,80,51,01,92,0−6,5−4,7−3,2−3,0−4,1
Guatemala3,74,24,04,03,94,42,93,14,04,0−2,5−2,1−0,5−0,7−1,0
Honduras2,83,13,63,53,74,95,82,44,05,4−9,5−7,4−6,4−5,9−5,9
Nicaragua4,54,74,54,54,35,76,53,16,16,8−11,1−7,1−8,8−8,8−10,0
Panamá66,66,15,86,16,43,71,00,30,82,0−9,8−9,8−6,5−6,1−5,0
El Caribe
Antigua y Barbuda1,54,22,22,02,41,11,30,91,42,2−14,8−14,5−10,0−6,2−7,0
Bahamas, Las0,01,00,51,51,51,00,22,00,81,1−17,7−22,3−11,7−9,8−8,9
Barbados0,00,20,52,12,31,12,3−0,70,41,9−9,1−8,9−5,2−4,6−5,1
Dominica0,63,9−4,34,93,5−0,40,5−0,1−0,11,8−13,3−13,1−14,1−16,6−19,2
República Dominicana4,87,37,05,44,53,91,62,33,34,0−4,1−3,2−1,9−1,7−2,2
Granada2,45,74,63,02,5−1,2−0,6−1,2−0,12,8−23,2−15,5−15,1−12,2−13,8
Haití74,22,71,02,33,34,55,311,310,47,0−6,3−6,3−2,4−1,9−2,3
Jamaica0,20,51,12,22,59,56,43,05,36,5−8,8−7,1−4,3−2,9−2,6
Saint Kitts y Nevis6,26,16,64,72,81,0−0,6−2,90,21,3−6,6−7,6−13,0−18,4−19,1
Santa Lucía0,10,51,61,41,9−0,73,7−2,1−0,72,3−11,2−6,7−7,5−7,9−8,6
San Vicente y las Granadinas2,3−0,21,62,23,10,00,1−1,71,11,7−30,9−29,6−24,8−21,3−20,0
Trinidad y Tobago2,3−1,0−1,8−1,11,85,78,51,54,64,77,34,6−5,4−4,4−3,7
Partida informativa:
América Latina y el Caribe3,01,3−0,1−0,51,54,55,06,25,04,2−2,6−3,1−3,6−2,8−2,4
América del Sur85,22,30,9−0,11,24,44,95,64,84,1−1,4−2,0−4,2−3,8−2,9
CAPRD93,74,34,44,34,23,93,31,63,33,9−6,9−5,6−4,5−4,3−4,6
El Caribe
Economías dependientes del turismo101,52,41,62,72,51,21,5−0,30,92,4−15,1−13,9−11,7−11,1−11,6
Países exportadores de materias primas113,02,10,70,72,62,23,36,08,44,2−3,8−5,9−9,0−6,1−4,3
Unión Monetaria del Caribe Oriental121,72,92,22,62,50,01,2−1,00,22,1−16,8−14,3−12,2−11,7−12,5
Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.
Cuadro 2.2.Hemisferio Occidental: Principales indicadores fiscales1
Gasto primario del sector público (Porcentaje del PIB)Balance primario del sector público (Porcentaje del PIB)Deuda bruta del sector público (Porcentaje del PIB)
201320142015201620172013201420152016201720132014201520162017
Est.ProyeccionesEst.ProyeccionesEst.Proyecciones
América del Norte
Canadá37,035,837,238,037,5−1,20,0−0,7−1,8−1,586,186,291,592,390,6
México225,525,324,822,721,8−1,2−1,9−1,3−0,50,246,449,554,054,954,9
Estados Unidos333,633,133,233,332,9−2,4−2,1−1,8−1,8−1,6104,8105,0105,8107,5107,5
Puerto Rico420,219,820,119,8−0,9−0,1−0,10,552,353,953,156,057,7
América del Sur
Argentina534,436,942,640,638,8−2,4−3,4−6,1−4,8−3,341,545,156,560,760,9
Bolivia637,542,340,939,638,41,6−2,4−5,6−5,7−5,432,533,039,745,648,3
Brasil731,632,933,633,232,81,7−0,6−1,9−1,7−1,460,463,373,776,380,5
Chile22,623,325,225,826,8−0,4−1,4−2,1−2,8−2,712,815,117,119,822,5
Colombia826,426,925,924,924,71,20,30,30,20,337,844,349,449,348,0
Ecuador942,943,037,931,627,6−3,6−4,3−3,9−1,13,325,931,234,538,037,9
Guyana1029,130,228,632,431,4−2,5−3,8−0,2−3,7−3,856,850,948,851,954,1
Paraguay22,722,723,423,223,0−0,70,1−1,4−1,4−1,117,020,223,826,627,3
Perú20,521,521,521,420,91,70,7−1,3−1,1−0,120,320,723,125,325,5
Suriname1132,231,328,325,525,7−6,4−7,0−7,4−4,4−1,331,429,243,345,443,1
Uruguay1229,129,328,329,028,80,4−0,60,0−0,5−0,260,261,261,863,064,0
Venezuela1335,038,337,837,336,7−11,5−11,9−15,4−23,4−24,752,448,548,836,027,1
América Central
Belice1027,930,430,328,626,4−0,2−1,2−2,6−1,40,575,275,376,392,492,0
Costa Rica1016,516,717,216,917,0−2,8−3,1−3,0−2,4−1,536,039,342,445,047,3
El Salvador1419,618,919,319,519,7−1,2−1,0−0,8−1,1−1,255,356,858,959,561,8
Guatemala1012,211,910,711,111,1−0,6−0,40,1−0,2−0,124,624,224,324,224,3
Honduras28,526,625,625,525,5−7,1−3,8−0,4−0,6−0,345,746,447,448,649,8
Nicaragua1423,723,925,625,825,8−0,2−0,7−1,0−0,5−0,529,829,531,231,632,2
Panamá1522,621,921,420,719,7−0,5−1,5−1,1−0,80,435,037,138,838,937,4
El Caribe
Antigua y Barbuda1620,520,327,117,617,5−1,7−0,2−5,66,77,195,598,2102,195,688,1
Bahamas, Las1020,420,321,521,822,1−4,2−3,2−1,70,30,556,360,965,766,967,6
Barbados1740,538,137,837,136,2−6,6−2,5−2,3−0,70,594,798,4103,0105,7106,6
Dominica1631,031,130,836,435,8−1,0−2,91,0−0,22,474,781,182,483,181,3
República Dominicana1415,815,615,115,115,1−1,2−0,52,9−0,5−0,734,634,434,335,135,9
Granada1624,825,623,321,520,9−3,9−1,12,23,13,5106,8100,892,788,378,3
Haití1027,625,021,720,821,0−6,7−5,9−2,3−1,2−1,321,526,530,435,236,2
Jamaica1619,518,820,520,920,57,67,57,37,07,1139,7135,6124,3123,1116,1
Saint Kitts y Nevis1629,229,729,127,326,516,012,27,75,43,4100,480,265,559,656,0
Santa Lucía1627,425,427,627,827,8−2,10,10,30,70,678,679,783,086,087,9
San Vicente y las Granadinas1628,829,826,528,227,9−4,1−1,5−0,20,10,374,780,673,680,381,7
Trinidad y Tobago1834,235,338,037,736,0−0,4−2,3−7,7−8,0−7,039,540,951,162,869,4
Partida informativa
América Latina y el Caribe29,330,330,629,028,2−0,3−1,7−2,7−2,5−1,748,251,056,457,358,6
América del Sur1930,331,731,730,629,9−1,2−2,3−3,7−4,2−3,536,138,342,844,144,2
CAPRD2019,919,419,319,219,1−1,9−1,6−0,5−0,9−0,537,338,239,640,441,2
El Caribe
Economías dependientes del turismo2126,926,627,126,526,10,00,91,02,52,891,390,688,087,684,8
Países exportad. de materias primas2230,931,831,331,129,9−2,4−3,6−4,5−4,3−2,950,849,154,963,164,7
Unión Monetaria del Caribe Oriental16, 2327,326,527,827,925,80,21,40,41,03,185,282,980,780,777,2
Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.
Cuadro 2.3.Las Américas: Indicadores económicos y sociales, 2006–151
20152006–15 Promedio2015Últimos disponibles
PIB2 (USD, miles de mili.)Población (Millones)PIB per capita ($PPA)Proporc. del producto nominal de ALC2 (Porcent.)Crecimiento del PIB real (Porcent.)Inflación del IPC3 (Porcent.)Cuenta corriente (% del PIB)Ahorro Interno (% del PIB)Apertura del comercio4 (% del PIB)Reservas brutas5 (% del PIB)Tasa de desempleo (Porcent.)Tasa de pobreza6Coeficiente de Gini6Calificación del crédito soberano7
América del Norte
Canadá1.552,435,845.5531,71,7−1,922,063,65,16,931,3AAA
México1.144,3127,017.53422,62,44,0−1,521,262,315,24,311,451,8BBB+
Estados Unidos17.947,0321,655.8051,41,8−3,417,028,70,75,347,6AAA
Puerto Rico8101,63,537.952−0,92,012,0
América del Sur
Argentina9585,643,122.55411,64,30,419,632,14,06,55,042,4SD
Bolivia33,211,56.4650,75,06,04,724,172,735,14,014,448,1BB
Brasil1.772,6204,515.61535,12,85,9−2,218,424,020,06,89,451,8BB
Chile240,218,023.4604,83,83,7−0,322,569,716,16,22,053,1AA-
Colombia293,248,213.8475,84,64,2−3,320,335,915,78,915,253,8BBB
Ecuador98,816,311.2642,03,94,20,326,659,22,14,810,546,7B
Guyana3,20,87.5090,14,44,0−11,27,9129,819,0
Paraguay28,17,08.7080,65,15,50,916,999,120,26,18,344,4BB
Perú192,131,912.1953,85,93,2−2,022,750,631,56,010,044,9BBB+
Suriname5,20,616.2920,13,68,22,699,75,58,7BB-
Uruguay53,83,421.5071,14,87,9−3,317,554,129,1762,338,1BBB
Venezuela10239,630,916.6734,72,147,73,526,953,56,8744,939,8CCC
América Central
Bellce1,80,48.3730,02,51,5−4,911,7126,824,812,0B-
Costa Rica52,94,815.4821,04,16,1−4,916,766,214,88,34,651,6BB+
El Salvador25,86,48.3030,51,82,6−4,610,066,310,65,312,744,4B+
Guatemala63,916,37.7381,33,74,9−2,612,961,311,840,753,8BB
Honduras20,38,44.8690,43,65,9−7,618,489,518,44,039,652,5B
Nicaragua12,26,34.9970,23,88,0−11,316,497,620,47129,346,7B+
Panamá52,14,021.7651,07,63,8−8,231,178,56,55,19,950,7BBB
El Caribe
Bahamas8,70,425.1670,20,32,0−14,512,595,810,313,4BBB
Barbados4,40,316.5750,10,64,3−8,27,096,312,312,2B
República Dominicana67,510,014.9841,35,65,0−5,319,858,5785,913,946,8B+
Haití8,610,71.7500,22,07,8−3,425,566,922,3
Jamaica13,92,88.7590,30,19,4−10,512,289,520,913,5B
Trinidad y Tobago24,61,432.6350,52,17,414,227,895,140,03,6A-
Unión Monetaria del Caribe Oriental5,80,616.4010,11,32,1−19,67,695,524,6
Antigua y Barbuda1,30,123.4760,01,22,0−17,511,9108,124,7
Dominica0,50,110.7880,01,61,6−17,40,086,826,3
Granada1,00,113.1280,00,81,8−23,70,377,819,2
Saint Kitts y Nevis0,90,124.8080,02,12,4−15,718,886,031,0
Santa Lucía1,40,211.7390,01,12,3−17,210,2103,721,6leftleftleftleft
San Vicente y las Granadinas0,80,110.9560,00,92,5−28,4−3,285,322,92,940,2
América Latina y el Caribe5.052,5615,815.377100,03,24,9−1,620,242,815,611,349,8
Fuentes: FMI, base de datos de International Financial Statistics; FMI, base de datos del informe WEO; Banco Interamericano de Desarrollo (BID); autoridades nacionales; Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (SEDLAC, por sus siglas en inglés, y Banco Mundial), y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Preparado por S. Pelin Berkmen y Yan Carrière-Swallow, con Leo Bonato y Roberto Garcia-Saltos, y la colaboración de Sebastián Acevedo, Natalija Novta y Iulia Teodoru. El modelo de simulación del recuadro 2.2 fue preparado por Allan Dizioli, Keiko Honjo y Ben Hunt. Genevieve Lindow brindó una excelente asistencia en la labor de investigación, y Ehab Tawfik proveyó una colaboración excelente en el recuadro 2.1.

Véase el anexo 2.1.

Véanse las ediciones de abril y octubre de 2015 de Perspectivas económicas: Las Américas; el capítulo 2 de la edición de octubre de 2015 y el capítulo 3 de la edición de abril de 2016 del informe WEO, y Bruns y Luque (2015).

Luego de un importante esfuerzo respaldado por la asistencia técnica del FMI para crear cuentas de posiciones de inversión internacional y mejorar los datos sobre las cuentas corrientes externas, las revisiones preliminares de los datos de 2014 muestran grandes mejoras en las cuentas corrientes de los países de la Unión Monetaria del Caribe Oriental, que en algunos casos alcanzan el 10 por ciento del PIB. Las revisiones están siendo actualmente evaluadas en vista de los significativos cambios metodológicos realizados.

Cabe señalar que este índice no incorpora factores estructurales, distintos de los precios; por ejemplo, atracciones turísticas o cuestiones de seguridad.

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