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2. Perspectivas y desafíos de política económica para América Latina y el Caribe

Author(s):
International Monetary Fund. Western Hemisphere Dept.
Published Date:
October 2015
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La actividad económica en América Latina y el Caribe (ALC) está atravesando una desaceleración prolongada, en tándem con una mayor debilidad de los fundamentos económicos subyacentes. Se proyecta que el crecimiento decline nuevamente en 2015, tornándose negativo antes de repuntar levemente en 2016. En el plano externo, la renovada debilidad de los precios de las materias primas ha profundizado el deterioro de los términos de intercambio de la región, que se refleja en una ampliación de los déficits de cuenta corriente, una depreciación del tipo de cambio y un debilitamiento de la inversión. Las tensiones en los mercados financieros también han aumentado en distintos grados, observándose un retiro de flujos de capitales que ejerce una presión a la baja adicional sobre las monedas, lo que pone a prueba la credibilidad de los marcos de política económica existentes. A nivel interno, los obstáculos para el crecimiento relacionados con factores específicos de los países también están aumentando. Las respuestas en materia de política económica dependen de las circunstancias de los países, como la profundidad de la desaceleración y el grado de rigideces internas. Algunos países ya han comenzado el ajuste de sus políticas económicas, pero otros tendrán que ajustar más sus políticas para abordar temas de sostenibilidad fiscal o externa. Los importadores netos de materias primas pueden usar el espacio generado por la caída de los precios de las materias primas para profundizar el ajuste fiscal. La flexibilidad cambiaria sigue siendo fundamental para el ajuste externo, y las reformas estructurales son cruciales para resolver el bajo crecimiento tendencial.

Desaceleración prolongada

La actividad económica en América Latina y el Caribe (ALC) se ha venido desacelerando sostenidamente desde 2010 (gráfico 2.1). Tras varios años de elevados precios de las materias primas y un crecimiento regional sólido (un período que se conoce como el “superciclo de las materias primas”), los precios de las materias primas han estado cayendo desde 2011, en tándem con la desaceleración de la actividad económica de China, lo que debilita los términos de intercambio de la región. Por otra parte, es probable que ese shock externo sea persistente. Además, las presiones en los mercados financieros han aumentado en distintos grados en las diversas economías, en función de sus fundamentos económicos. Simultáneamente, importantes vulnerabilidades o restricciones internas han aumentado el impacto en el crecimiento de economías clave.

Gráfico 2.1Actividad económica en América Latina y el Caribe

Fuentes: Haver Analytics; Primary Commodity Price System database FMI, base de datos de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO); autoridades nacionales, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

1 Promedio ponderado por el PIB en función de la PPA de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Los datos de 2015 son proyecciones.

2 Promedio ponderado por el PIB en función de la PPA; la muestra incluye a los 32 países de ALC que cuentan con estimaciones de términos de intercambio del FMI.

3 Desestacionalizado. Promedios ponderados por el PIB en función de la PPA de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Paraguay, Perú y Uruguay. Los inventarios incluyen discrepancias estadísticas. Véase más información sobre el PIB de Argentina en el anexo 2.1.

En ese contexto, se proyecta una desaceleración abrupta de la actividad económica de ALC en 2015, que implica una leve contracción del PIB real (–¼ por ciento), seguida por un repunte moderado en 2016. La desaceleración refleja la debilidad subyacente de la demanda y la oferta agregadas, en un contexto externo menos benigno. Sin embargo, la magnitud y la duración de la desaceleración no son inusuales en términos históricos (recuadro 2.1). Obviamente, esta perspectiva amplia no se refiere a cada país de ALC en particular, ya que los importadores netos de materias primas de América Central y el Caribe se benefician de mejores términos de intercambio y una economía de Estados Unidos que se recupera.

Shocks a los términos de intercambio

La caída a nivel mundial de los precios de la energía, los metales y los bienes agrícolas ha sido un factor clave detrás de la desaceleración. La reducción sostenida en los términos de intercambio de las materias primas de la región registrada en los últimos años ha reducido los ingresos nacionales, lo que ha afectado a la inversión privada1 y el consumo. Por ejemplo, la caída de los términos de intercambio de las materias primas redundó en una pérdida de más de 20 puntos porcentuales del PIB para Venezuela, de casi el 10 por ciento para Ecuador, de alrededor del 7 por ciento para Bolivia y Chile, 5½ por ciento para Colombia y alrededor del 4 por ciento para Perú (gráfico 2.2). Los shocks a los términos de intercambio en Argentina, Brasil y México han sido menores, no mayores al 2 por ciento del PIB.

Gráfico 2.2Variación en términos de intercambio entre punto máximo y mínimo

(Puntos porcentuales del PIB)

Fuentes: Gruss, 2014, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Eco. Avanz.= Economías avanzadas. Período de punto mínimo del ciclo de términos de intercambio de las materias primas actual entre paréntesis para cada país. Excluye metales preciosos, excepto para Bolivia, Colombia y Perú.

Por el lado de la oferta, las perspectivas más pesimistas sobre los precios de las materias primas han generado una nueva evaluación del potencial de crecimiento de la región2, que incluye el efecto de la desaceleración de la inversión sobre la acumulación de capital (gráfico 2.1). En la mayoría de las economías de la región, se ampliaron los déficits de cuenta corriente y comercial, y se debilitaron las monedas de manera significativa. El momento y el impacto del shock variaron entre países, en gran medida porque los precios de muchas materias primas se han estado debilitando desde 2011 (por ejemplo, los metales), mientras que otros comenzaron a caer más recientemente (como el petróleo, desde mediados de 2014). A su vez, el ajuste externo a los más débiles términos de intercambio de las materias primas se encuentran en distintas etapas (gráfico 2.3). Chile, por ser un gran exportador de cobre, por ejemplo, ya registró un ajuste significativo en su cuenta corriente externa, con un déficit que ya se ha cerrado. En contraposición, Colombia continúa en pleno ajuste por la caída más reciente del precio del petróleo, su principal exportación.

Gráfico 2.3Ajustes en la cuenta corriente

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

El ajuste a las presiones de la cuenta externa se ha visto facilitado por los movimientos de las monedas. De hecho, la evolución de los tipos de cambio ha reflejado en parte la mayor debilidad de los términos de intercambio y el momento de los shocks de precios de las materias primas específicas de los distintos países, con más pronunciadas depreciaciones en países con mayor flexibilidad cambiaria. A su vez, esa mayor flexibilidad ha permitido una respuesta más rápida de las exportaciones y las importaciones a fin de suavizar el efecto de los términos de intercambio.

Algunos países (como Chile) que han permitido que su tipo de cambio responda de manera más flexible al shock han registrado una reducción significativa de sus déficits externos, que eran elevados. El ajuste ha sido lento en los países en los que la depreciación del tipo de cambio ha sido más gradual, y las restricciones del lado de la oferta han disminuido temporalmente las exportaciones (por ejemplo, en Perú).

Por el contrario, los países con economías dolarizadas (como Ecuador) o atados al dólar de EE.UU. (por ejemplo, Bolivia) han tenido un menor margen de maniobra. En esos países se ha ampliado el déficit de cuenta corriente, haciéndolos más vulnerables. Los importadores netos de materias primas del Caribe (que tienen tipos de cambio fijo con el dólar de EE.UU., véase el recuadro 2.2.) y las economías dolarizadas de América Central se han beneficiado con los menores precios del petróleo, aunque mantienen abultados déficits de cuenta corriente.

Obstáculos internos

Aunque el principal shock ha sido externo, los factores internos también han sido importantes en algunos países. Por ejemplo, la economía más grande de la región, Brasil (para quien el shock de términos de intercambio ha sido relativamente pequeño), por haber recurrido demasiado a políticas de estímulo a la demanda, el país tiene ahora un nivel limitado de margen de maniobra para aplicar políticas anticíclicas. Además, el país está en una situación difícil, con casos de corrupción y crisis política que están afectando negativamente la confianza, lo que tiene un rol clave en la profundización de la recesión. Sin embargo, el debilitamiento más reciente de la moneda ofrecería cierto alivio a los sectores transables de la economía.

Otros países están atrapados en una dinámica de intervenciones distorsivas y/o marcos y políticas macroeconómicos débiles. Venezuela es un caso extremo, donde las distorsiones microeconómicas, combinadas con políticas macroeconómicas insostenibles, han generado grandes desequilibrios, que incluyen un nivel muy elevado de inflación (de hecho, fue la tasa de inflación más elevada del mundo en 2014), una profunda contracción de la actividad (la tercera más grande del mundo en 2014) y un creciente déficit fiscal (el segundo más grande del mundo en 2014).

En Argentina, la inflación sigue siendo elevada, debido a la monetización del déficit fiscal. La falta de acceso al mercado impacta en la actividad, y las políticas macroeconómicas y microeconómicas distorsivas están afectando los fundamentos económicos del país. Por esa razón, la inflación de Argentina fue la quinta más elevada del mundo en 2014.

Presiones en los mercados financieros

Las condiciones financieras, por otra parte, han comenzado a endurecerse en respuesta al cambio del contexto externo, si bien con diferencias basadas en las circunstancias internas. En general, el deterioro de las perspectivas de crecimiento de las economías de ALC y el fortalecimiento de la recuperación de Estados Unidos—con sus consecuencias en términos del endurecimiento de la tasa de interés de la Reserva Federal (véase el capítulo 1)—han moderado los flujos de capitales netos destinados a la región, ejerciendo mayores presiones de depreciación del tipo de cambio (gráfico 2.4). Más allá de los términos de intercambio, la depreciación de la moneda ha variado dentro de la región, en función de los marcos macroeconómicos y los hechos específicos de cada país, que incluyen la estabilidad política y las decisiones en términos de políticas pasadas.

Gráfico 2.4Flujos de capitales

(Suma móvil de 3 meses, porcentaje del stock inicial)

Fuentes: Haver Analytics, basado en EPFR Global, y cálculos del personal técnico del FMI.

Las presiones de los mercados financieros, en términos más amplios, se han diferenciado en función de los fundamentos subyacentes. Los precios de las acciones bajaron (gráfico 2.5), mientras que los diferenciales de los bonos corporativos aumentaron, aunque las depreciaciones de las monedas hasta ahora no parecen haber causado dificultades significativas en sus hojas de balance provenientes de los posibles descalces entre los activos y pasivos corporativos denominados en dólares3. Las economías menos financieramente integradas se mantuvieron relativamente aisladas de la volatilidad en los precios de los activos financieros, pero han aparecido desequilibrios, que se han manifestado como un deterioro rápido de los balances fiscales y externos (por ejemplo, en Bolivia y Paraguay) y como escasez de bienes en Venezuela.

Gráfico 2.5Valuaciones y diferenciales de tasa de Mercado

Fuentes: Bloomberg, L.P., y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Índices CEMBI Broad Diversified de JP Mogran; Bonos corporativos enominados en dólares de EE.UU.

2 Diferencial de swaps de incumplimiento crediticio a 5 años.

A nivel general, los cambios en las condiciones financieras de una gran parte de la región han aumentado la debilidad de los fundamentos macroeconómicos. Las presiones de los mercados han afectado más la confianza de los consumidores y de las empresas, y a su vez han amplificado el ajuste a la baja en la actividad. Esas fuerzas subyacentes se han intensificado más recientemente, con la corrección a la baja de los mercados de las perspectivas de crecimiento económico y estabilidad financiera de China. Además de ser una fuente clave de demanda de materias primas, China también es un importante socio comercial de los países de la región, como Brasil, Chile, Perú, Uruguay y Venezuela. La volatilidad registrada en las condiciones financieras desde agosto ha acentuado el deterioro sostenido de las perspectivas económicas de la región (gráfico 2.6).

Gráfico 2.6Crecimiento de América Latina y el Caribe

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de las regiones en la página 95.

1 Véanse las definiciones de otros grupos de países y los detalles sobre el método de agregación en el cuadro 2.1.

2 Promedio ponderado por el PIB en función de la PPA.

3 Promedio simple.

Como aspecto positivo, la recuperación económica de Estados Unidos ofrecerá cierto apoyo al crecimiento económico de ALC, en especial a los países con fuertes vínculos con esa economía, representados por el comercio (México y América Central), las remesas (América Central) y el turismo (el Caribe).

Predominan los riesgos a la baja

Los riesgos respecto del escenario de referencia se inclinan a la baja. Si la recuperación económica de Estados Unidos se detiene, las economías de México (la segunda más grande de ALC), América Central y el Caribe serían las más afectadas. Por supuesto, una mejora de la recuperación de Estados Unidos sería positiva para la economía mundial, y existe evidencia empírica que sugiere que los flujos de capitales hacia ALC podrían crecer si las tasas de la Reserva Federal aumentaran en función de una mejora de la dinámica de crecimiento, siempre y cuando la prima por plazo incorporada en los títulos del Tesoro de Estados Unidos a largo plazo no aumente (capítulo 3).

Es más importante destacar que el despegue proyectado de las tasas de interés de política monetaria de Estados Unidos plantea riesgos para la región. En general, los ciclos anteriores de endurecimiento de la política monetaria de Estados Unidos se asociaron con una caída de la prima por plazo sobre los rendimientos a largo plazo de Estados Unidos. No obstante, esa prima está actualmente muy por debajo de los promedios históricos (capítulo 1). Esa situación podría revertirse si los mercados perciben riesgos en términos de política económica a futuro. Un crecimiento más fuerte de los salarios u otro indicio de crecimiento de las presiones inflacionarias en Estados Unidos también podrían elevar la prima por plazo, además de generar una pendiente más empinada para los cambios esperados en las tasas a corto plazo. Un aumento más abrupto de los rendimientos de los bonos a largo plazo en Estados Unidos, vinculado con una mayor prima por plazo, generaría un endurecimiento de las condiciones financieras y reduciría el crecimiento económico en América Latina (capítulo 3).

La volatilidad registrada recientemente en el mercado de acciones de China y los cambios en la administración de su moneda ilustran el potencial de recibir shocks provenientes de Asia. Un aterrizaje más turbulento que el esperado en la economía de China tendría efectos negativos sobre la demanda externa de exportaciones de ALC y sobre los precios de las materias primas, en términos más amplios. El segundo aspecto afectaría adversamente a América del Sur, pero sería positivo para los importadores netos de materias primas de la región (principalmente los países de América Central y la mayor parte de los países del Caribe). Además, esto destaca la necesidad de reducir la dependencia de las materias primas a través de la diversificación. Mayor integración en las cadenas globales de valor podría aumentar la diversificación de las economías de ALC. Dicho lo cual, encontramos que el impacto directo en ALC de una mayor integración en las cadenas globales de valor sería probablemente pequeño (capítulo 4).

El potencial de distorsiones financieras provenientes de Europa sigue vigente, a pesar del avance positivo de las negociaciones de Grecia. No obstante, es probable que los efectos derrame directos sobre los precios de los activos de ALC sean menores, como ocurrió en episodios recientes, en parte por el nivel limitado de integración financiera de la región (recuadro 2.3).

Economías financieramente integradas

Evolución y perspectivas económicas

La actividad económica de las economías financieramente integradas de América Latina (AL-6: Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay) muestra divergencias, ya que los factores externos e internos afectan de distinta manera a cada país (gráfico 2.7).

Gráfico 2.7Efectos del deterioro de los términos de intercambio

Fuentes: Haver Analytics; FMI, base de datos de International Financial Statistics; FMI, base de datos del informe WEO; autoridades nacionales; Comtrade de Naciones Unidas, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de los países y regiones en la página 95.

1 Promedios ponderados por el PIB en función de la PPA de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Uruguay. Los datos de Perú corresponden al índice real de salario mínimo.

2 Promedio ponderado por el PIB en función de la PPA de Brasil, Chile, Colombia y México.

3 Promedio ponderado por el PIB en función de la PPA de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

4 Promedio ponderado por el PIB en función de la PPA de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Los datos de 2015 son proyecciones.

Tras estancarse en 2014, se proyecta que la economía de Brasil registre una clara contracción de un 3 por ciento en 2015 y de un 1 por ciento en 2016. Si bien algunos factores externos, como la caída del precio de las materias primas, explican parte de la contracción de la actividad, los factores internos representan el mayor freno. Brasil inició el segundo semestre de 2014 con importantes desequilibrios macroeconómicos, provenientes de un diagnóstico que indicaba que la desaceleración económica registrada desde 2010 fue producto de la falta de suficiente demanda agregada. Con la inflación muy por encima de la meta del banco central, las políticas públicas cambiaron correctamente para evitar una crisis económica más seria, emprendiendo un endurecimiento de la orientación monetaria y un ajuste fiscal tendientes a controlar las presiones inflacionarias y a estabilizar la trayectoria de la deuda pública.

Al mismo tiempo, una investigación por corrupción de amplio alcance en la principal empresa petrolera de Brasil, Petrobras, sus contratistas y los políticos; las denuncias sobre irregularidades en el financiamiento de la campaña de la elección presidencial de 2014, y la evaluación del Tribunal Federal de Cuentas que cuestiona las cuentas fiscales de 2014 activaron una gran crisis política. La interacción de las crisis política y económica impulsó la incertidumbre y llevó la confianza de los consumidores y de las empresas a niveles mínimos históricos, socavando todavía más la actividad económica actual y futura. La desaceleración económica dejó la recaudación fiscal muy por debajo de las expectativas iniciales de las autoridades, lo que, combinado con la falta de apoyo del Congreso para definir nuevos recortes del gasto, redundó en una corrección a la baja significativa de las metas fiscales de 2015–17. Esto reavivó los temores del mercado respecto de la sostenibilidad de la deuda pública e hizo que, en septiembre, una agencia de calificación crediticia redujera la calificación de los títulos soberanos al nivel de los títulos “basura”.4 En función de esos cambios, los rendimientos de la deuda pública aumentaron de manera marcada desde julio.

En México, se proyecta que la economía registre una expansión del 2¼ por ciento en 2015, y de un 2¾ por ciento en 2016: más lenta que la que se proyectaba anteriormente. Esa recuperación, más gradual, se atribuye en gran medida a una nueva caída de la producción petrolera y una recuperación más débil que la esperada en el sector de la construcción. Se estima que la consolidación fiscal ha sido un obstáculo moderado para el crecimiento. De cara al futuro, el repunte proyectado en la actividad industrial en Estados Unidos impulsaría el producto manufacturero y el crecimiento general de México. Por otro lado, la caída de los precios del petróleo forzó al Gobierno a anunciar un presupuesto fiscal restrictivo para 2016, y resalta las recientes correcciones a la baja del potencial de crecimiento. Se espera que la ejecución de reformas estructurales funcione en la dirección opuesta e impulse la actividad económica a mediano plazo, a través del aumento de la inversión privada y de la productividad.

En Chile, algunos factores internos acentuaron la caída de la actividad como consecuencia de la reducción de los precios de las materias primas. Se espera que la demanda privada interna se mantenga en niveles bajos en 2015: la inversión privada se vio afectada por una importante reducción de la confianza de las empresas, lo que refleja tanto los bajos precios del cobre (que cayeron aproximadamente un 20 por ciento en los tres meses transcurridos entre mayo y agosto de 2015) como los costos a corto plazo del programa de reforma estructural. La confianza de los consumidores también se debilitó en 2015, debido a una desaceleración del crecimiento del empleo y los salarios del sector privado. Se proyecta que el crecimiento del PIB real se incrementará levemente a 2¼ por ciento en 2015, reflejando en gran medida el gran estímulo fiscal de este año (en particular a través de un mayor gasto de capital). Para 2016 se proyecta un crecimiento de 2½ por ciento: ½ punto porcentual menos que lo proyectado en abril, a causa de la mayor debilidad de los precios del cobre. También se espera que la reciente depreciación del peso (un 15 por ciento desde mayo) desacelere el retorno de la inflación a la banda meta del banco central, pero las expectativas de inflación a mediano plazo siguen ancladas en torno de la meta del banco central, del 3 por ciento.

El crecimiento de Perú se desaceleró de manera abrupta el año pasado, debido a la caída de la inversión privada, así como la pública a nivel subnacional, y perturbaciones de oferta temporales en los sectores de pesca, minería y agricultura. Como algunos de esos shocks siguieron vigentes en 2015 y se vieron acentuados por la renovada caída de los precios de los metales, se espera que la economía de Perú crezca este año a un ritmo similar que el de 2014 (aproximadamente un 2½ por ciento). Se prevé que el crecimiento repunte y llegue a aproximadamente un 3¼ por ciento en 2016, gracias a una reactivación de la producción minera, aunque el nivel de incertidumbre es considerable, por ejemplo, en relación con un impacto negativo mayor que el esperado del fenómeno climático de El Niño.

Mientras que Chile y Perú se están ajustando a los precios más bajos de los metales desde 2013, la economía de Colombia se vio golpeada por la caída más reciente de los precios del petróleo. Se proyecta que el crecimiento del PIB real de 2015 se ubique en el 2½ por ciento: una reducción respecto del 4,6 por ciento de 2014, ya que el considerable deterioro de los términos de intercambio registrado desde mediados de 2014 afectó al ingreso interno, la confianza de las empresas y la inversión privada. A medida que los precios del petróleo se estabilizan en 2015 y la economía de Estados Unidos sigue recuperándose, se proyecta que el crecimiento repunte modestamente en 2016. No obstante, la caída de los precios del petróleo aumenta los desafíos fiscales, a causa de la reducción del ingreso.

Se espera que los efectos derrame negativos de la debilidad de la actividad económica en Argentina y Brasil afecten al crecimiento de Uruguay, que de acuerdo con las proyecciones será del 2½ por ciento en 2015: aproximadamente un 1 por ciento más bajo que en 2014, desacelerándose a un 2¼ por ciento en 2016. A pesar de la desaceleración de la actividad económica registrada hasta el momento, la inflación se mantiene de manera persistente por encima de la banda meta del banco central.

Los mercados laborales se están debilitando (el veloz aumento de la tasa de desempleo de Brasil registrado en los últimos 12 meses es especialmente notable) y el crecimiento de los salarios reales se han desacelerado en la mayoría de los países desde fines de 2014 (gráfico 2.8). Sin embargo, a pesar del crecimiento de la capacidad ociosa del mercado laboral, otros indicadores, como los elevados déficits de la cuenta corriente externa y la inflación, relativamente alta, sugieren que existe poco margen para aplicar un estímulo activo a la demanda en las economías de AL-6. Los déficits de cuenta corriente se financiaron en gran medida con considerables flujos de IED, aunque las afluencias de cartera también contribuyeron, y la cantidad de activos internos de propiedad extranjera aumentó en la mayoría de los países (gráfico 2.9). Esto implica algunos riesgos, si las condiciones de financiamiento internacional cambiaran de manera abrupta.

Gráfico 2.8Los salarios reales se están desacelerando.

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Excluye a Perú.

Gráfico 2.9Dinámicas de crecimiento y divergencia en medidas de capacidad osciosa y el ajuste

Fuentes: Bloomberg, L.P.; Haver Analytics; FMI, base de datos de Information Notice System; FMI, base de datos del informe WEO; autoridades nacionales; Comtrade de Naciones Unidas, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de los países y regiones en la página 95. TCEN = tipo de cambio efectivo nominal.

1 Tasa desestacionalizada.

2 Los datos de Perú corresponden al salario mínimo.

3 Los datos corresponden a fines de julio de 2015. Otros países incluye Corea, Filipinas, Hungría, India, Indonesia, Israel, Malasia, Polonia, Rumania, Sudáfrica, Tailandia y Turquía. Los términos de intercambio de las materias primas se ponderan por la proporción de exportaciones/importaciones de materias primas a PIB, por lo cual un aumento del 1 por ciento se puede interpretar como una ganancia de ingresos de aproximadamente un 1 por ciento del PIB. Los índices excluyen los metales preciosos, excepto para Colombia y Perú. Véase también Gruss, 2014.

Todo indica que el sector financiero de AL-6 es relativamente sólido, con bajos niveles de préstamos en mora. Sin embargo, la deuda corporativa y de los hogares está creciendo en la mayoría de los países, lo que exige estar atento, en especial porque se espera que aumenten las tasas de interés internacionales5. Por ejemplo, en Brasil, los préstamos en mora por al menos 90 días se mantienen en el 3 por ciento en todo el sistema; de todos modos, de los préstamos no consignados, que representan aproximadamente la mitad de los préstamos bancarios, los préstamos en mora se ubicaron en el 4,8 por ciento en julio, el nivel más alto en 19 meses. Se espera que la recesión en curso y el aumento del desempleo continúen afectando el desempeño de los préstamos en los próximos trimestres. Si bien los indicadores de solidez de los bancos siguen siendo fuertes, es probable que su rentabilidad se vea afectada por el estado general de la economía. Desde hace varios trimestres el crédito se está desacelerando, y, en términos reales, el crédito al sector privado dejó de crecer en julio.

El exceso de volatilidad del tipo de cambio podría plantear riesgos adicionales para los países con exposiciones considerables a créditos en moneda extranjera (por ejemplo, Perú y Uruguay). Además, una moneda más débil podría ayudar a impulsar las exportaciones notablemente en las economías más diversificadas (por ejemplo, Brasil), pero sus efectos podrían ser más limitados en otros países, al menos hasta que sea posible dirigir la inversión hacia otros sectores transables. El efecto ingreso negativo por la caída de los precios de las materias primas y la disminución del poder adquisitivo a nivel interno podría contrarrestar parte del efecto positivo de las exportaciones que tendría una depreciación de la moneda. La experiencia de América Latina sugiere que los beneficios netos de una depreciación de la moneda asociada a la caída de los precios de las materias primas son, de hecho, limitados6. En AL-6, las tasas de inflación están en el límite superior de la banda meta de inflación o lo superan, pero los mercados proyectan que en 2017 la inflación vuelva a los rangos (gráfico 2.10) con la excepción de Uruguay, lo que sugiere que, hasta ahora, la depreciación tendría moderados efectos de segunda ronda.

Gráfico 2.10Política monetaria, inflación y flujos de capitales

Fuentes: Bloomberg, L.P.; FMI, base de datos de Balance of Payments Statistics Yearbook; FMI, base de datos de International Financial Statistics; FMI, base de datos del informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de los países y regiones en la página 95.

1 Los datos provienen de las autoridades nacionales, encuestas y participantes del Mercado.

2 Moneda doméstica por dolar de EE.UU. Cambio porcentual del promedio de junio de 2014 a el promedio de septiembre de 2015.

3 No incluye a Perú.

4 Metodología descrita en Assessing Reserve Adequacy, Specific Proposals, FMI, 2015.

Prioridades de política económica

Los precios persistentemente débiles de las materias primas cambiaron las perspectivas de las economías de AL-6. Se espera que las condiciones financieras se endurezcan, y las monedas podrían seguir debilitándose. En este contexto, las autoridades deben continuar permitiendo la flexibilidad cambiaria, que apunte a facilitar el ajuste externo, sin dejar de prestar atención a las metas de inflación.

La depreciación de las monedas regionales refleja un shock de precios relativos y un deterioro de los fundamentos económicos subyacentes, por lo que debería ser aceptada por las autoridades monetarias. No obstante, los bancos centrales deberían prestar atención a los posibles efectos de segunda ronda (por ejemplo, una aceleración de las demandas salariales o la posibilidad de que las expectativas de inflación dejen de estar ancladas) y endurecer la postura monetaria si es necesario, a fin de preservar la credibilidad de sus marcos de metas de inflación. Por el momento, las expectativas de inflación a mediano plazo siguen dentro de los rangos meta (gráfico 2.9). Sin embargo, la flexibilidad cambiaria implica cierto riesgo, en especial en los casos en los que la exposición a deuda denominada en moneda extranjera, en un contexto de incremento del apalancamiento, es significativa. Si bien por ahora hay pocos indicios de grandes descalces de los balances corporativos en los países de AL-6, las autoridades de las economías más dolarizadas (Perú y Uruguay) deben prestar especial atención al exceso de volatilidad del tipo de cambio. Si es necesario, la intervención en los mercados cambiarios debe ser transitoria y debe limitarse a suavizar las fluctuaciones a corto plazo de los tipos de cambio, con el objetivo de evitar un exceso de volatilidad, posiblemente a través de una operación esterilizada y basada en reglas. Si bien las perspectivas de deuda actuales de la mayoría de los países de AL-6 son, en general, manejables, la reversión incompleta del estímulo fiscal aplicado durante la crisis redujo las reservas fiscales necesarias para enfrentar posibles desaceleraciones (Celasun et al., 2015). La deuda pública en la mayoría de estos países sigue por encima de los niveles previos a la crisis (gráfico 2.11), los balances primarios se deterioraron y, a pesar de las condiciones financieras aún favorables a nivel mundial, la diferencia entre las tasas de interés y el crecimiento del PIB es aún mayor que antes. Esto acentúa las vulnerabilidades ante posibles shocks y presiones de gasto, como los pasivos sociales a largo plazo, las garantías para empresas públicas y los desastres naturales, y al mismo tiempo pone a prueba la credibilidad y la solidez de los marcos de políticas existentes. Teniendo en cuenta estos riesgos, existe un fundamento claro para recomponer las reservas fiscales en los países de AL-6. También es necesario aumentar el espacio fiscal para poder mantener las políticas de redistribución del ingreso que han funcionado bien en los países de AL-6 en la última década (recuadro 2.4).

Gráfico 2.11Deterioro de las posiciones fiscales

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de las regiones en la página 95.

1 Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

2 Véanse las definiciones sobre la cobertura del gobierno en el cuadro 2.2.

Más específicamente, en Brasil, el foco de las políticas macroeconómicas debería estar puesto en impulsar la credibilidad y en la resolución de las restricciones del lado de la oferta. La consolidación fiscal debería avanzar sin demoras, y la política monetaria debe mantenerse apretada, a fin de acercar la inflación una vez más hacia la meta del banco central.

Es necesario fortalecer los marcos de política fiscal y monetaria y resolver los cuellos de botella estructurales para impulsar la inversión, la productividad y la competitividad. Dentro de este contexto amplio, la flexibilidad cambiaria deberá seguir utilizándose como el principal amortiguador ante shocks externos. La intervención cambiaria en curso, basada en operaciones de swap de monedas, podría reducirse gradualmente y limitarse a los episodios de volatilidad excesiva en el mercado. Los préstamos de los bancos públicos deberían concentrarse únicamente en los mercados vacíos de crédito (missing markets), lo que en la práctica implica reducciones en el nivel actual de creación de créditos. Los riesgos para los balances de los bancos de los efectos de la recesión exigen una supervisión atenta.

En México, se mantuvo una adecuada política monetaria acomodaticia, ya que la inflación se ubica levemente por debajo de la meta del banco central, y el producto está por debajo de su nivel potencial. La depreciación del tipo de cambio refleja el deterioro de los precios del petróleo (y su impacto sobre la inversión petrolera en el futuro). Con la orientación de política monetaria bien calibrada en relación con las condiciones del ciclo económico, la consolidación de la política fiscal (coherente con el contexto de los precios mundiales del petróleo más bajos) es fundamental para ubicar el ratio de deuda en una tendencia descendente. Es crucial lograr una ejecución sostenida y transparente de las reformas estructurales propuestas.

Existe margen para que la política monetaria siga siendo acomodaticia en Chile (dados los riesgos a la baja en la actividad económica y las expectativas de inflación, que siguen bien ancladas), sin dejar de prestar atención a los efectos de segunda ronda de la depreciación de la moneda en curso. Se hace necesaria una consolidación fiscal, tras el considerable impulso fiscal aplicado este año, tendiente a anclar las expectativas de inflación y a restaurar la confianza. El programa de reforma estructural debe diseñarse e implementarse con el objetivo de minimizar los posibles efectos negativos a corto plazo, incluidos aquellos relacionados con la incertidumbre en términos de política. Aunque el sector financiero es en general saludable, podría ser necesario contemplar medidas prudenciales, si la deuda corporativa sigue creciendo rápidamente. El fortalecimiento del marco regulatorio y de supervisión de las empresas de seguros de vida y los conglomerados financieros reforzaría el sector financiero de Chile.

La política monetaria enfrenta desafíos similares en Perú, donde la economía también se ha estado ajustando a la caída prolongada de los precios internacionales de los metales. Es sensato permitir cierto grado de traspaso de la depreciación del tipo de cambio a los precios de los consumidores, pero la política monetaria debe mantener su capacidad de respuesta a las expectativas de inflación y a cambios a nivel externo. La flexibilidad cambiaria debe ser la primera línea de defensa contra cualquier presión externa adicional, aunque es posible que se necesite intervenir para evitar un exceso de la volatilidad de mercado, dada la dolarización. Los esfuerzos de desdolarización en curso deben mantenerse, siendo las medidas macroprudenciales útiles para fortalecer el sistema financiero mientras avanza la desdolarización. La profundización de las reformas estructurales tendientes a elevar la productividad y la diversificación económica apalancaría los beneficios de las depreciaciones monetarias cuando el sector de materias primas se viera golpeado por un shock. Aunque Perú tiene margen para aplicar más políticas si la desaceleración persiste, la prioridad debería ser la implementación eficaz de las medidas de estímulo existentes. La aceleración de la ejecución de la inversión pública es urgente, al tiempo que deberían evitarse los aumentos del gasto corriente no prioritario. A medida que se consolida la recuperación, sería apropiado retirar gradualmente el estímulo fiscal.

La economía de Colombia está en una etapa de desaceleración anterior a la de las economías de Chile y Perú. Así, hasta ahora, una orientación de política monetaria mayormente neutral sería coherente con el objetivo de cumplir con la meta de inflación entre el corto y el mediano plazo, a pesar de que existe cierta presión inflacionaria a corto plazo, relacionada con la depreciación de la moneda. Sin embargo, es preciso supervisar cuidadosamente las expectativas de inflación. No obstante, se necesitará cierto grado de endurecimiento fiscal dado que se esperan menores ingresos a causa de la caída de los precios del petróleo. Una reorganización de los ingresos debe utilizarse para proteger el gasto social y en infraestructura, lo que incluye una reforma impositiva (que aumente la base imponible y la alícuota del IVA) y un mejor nivel de cumplimiento. El ambicioso programa de infraestructura de Colombia, basado en asociaciones público-privadas, es positivo, aunque es preciso evaluar cuidadosamente los riesgos fiscales contingentes de esas asociaciones. La profundización de las actividades financieras del país implica la necesidad de fortalecer la supervisión de la intermediación financiera no bancaria, y el régimen regulatorio del mercado de derivados podría simplificarse más.

En Uruguay, donde la inflación es superior al rango meta desde 2010, se necesita una estrategia integral para que la inflación vuelva al punto medio del rango meta. Esa estrategia incluiría una orientación de política monetaria más apretada, el avance hacia una política fiscal más restrictiva y la reducción del grado de indexación salarial retrospectiva. Si bien la flexibilidad cambiaria sigue siendo una variable de ajuste clave, sería útil fortalecer las ponderaciones de riesgo de los préstamos en moneda extranjera para prestatarios sin cobertura, e incorporar un escenario con mayor tensión cambiaria en las pruebas de tensión de supervisión.

Otros países exportadores de materias primas

Evolución y perspectivas económicas

La caída de los precios de las materias primas también ha afectado a la mayoría de los demás exportadores de estos productos de América del Sur, que están menos integrados financieramente (gráfico 2.12). La brusca caída del precio del petróleo registrada desde mediados de 2014, por un lado, ha tenido un impacto pronunciado, especialmente en Venezuela, pero también en Bolivia y Ecuador. Por otra parte, los menores precios del petróleo han beneficiado a Paraguay, un fuerte importador de hidrocarburos.

Gráfico 2.12PIB real, tipo de cambio y diferenciales de crédito soberano

Fuentes: Bloomberg, L.P.; Haver Analytics; FMI, base de datos del informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Los datos más recientes de Venezuela corresponden al cuarto trimestre de 2014.

2 Diferencia entre el tipo de cambio paralelo y el tipo de cambio oficial como porcentaje del tipo de cambio oficial.

3 Se refiere al Índice de bonos de mercados emergentes de J.P. Morgan.

Venezuela ha aplicado políticas macroeconómicas insostenibles durante varios años, sumadas a distorsiones microeconómicas generalizadas. Esto se ha derivado en una inflación elevada y de rápido crecimiento (que, según se prevé, será de aproximadamente un 200 por ciento en 2015 y 2016), una severa escasez de bienes y un tipo de cambio en el mercado informal que actualmente es 100 veces mayor al tipo de cambio oficial más bajo (en un sistema de tipos de cambio múltiples, pero en el que el 95 por ciento de las transacciones se realizan al tipo de cambio oficial más bajo). En este contexto, Venezuela se vio gravemente afectada por la caída repentina de sus términos de intercambio (lo cual también redujo los ingresos fiscales provenientes de Petróleos de Venezuela, PDVSA, la productora de petróleo de propiedad del Gobierno), la confianza del sector privado se derrumbó y la economía se encuentra en una profunda recesión desde 2014. Se prevé que el PIB de Venezuela se contraiga en cerca de un 10 por ciento en 2015 y un 6 por ciento en 2016.

Las perspectivas económicas y financieras de Ecuador se han deteriorado de manera sustancial. Tras una expansión del 3,8 por ciento de la actividad económica durante 2014, se prevé que el PIB se contraiga en aproximadamente ½ por ciento en 2015 y que no crezca en 2016. Esta desaceleración pronunciada se debe principalmente a la firme respuesta fiscal aplicada ante la caída de los precios del petróleo, pero también a la contracción de la liquidez del sistema financiero y al debilitamiento de la confianza del consumidor. El shock petrolero y el empeoramiento de los términos de intercambio, en un contexto de dolarización, ocasionaron un marcado deterioro de la cuenta corriente externa, lo que llevó a las autoridades a imponer restricciones comerciales

En Argentina, un enorme impulso fiscal contribuyó a estabilizar la actividad económica en 2015, pero los desequilibrios macroeconómicos han empeorado. El gasto público alentó el consumo privado y la actividad en el sector de la construcción, en tanto que la caída de la producción industrial cesó en junio y julio (en términos interanuales) después de dos años de contracción. Las presiones sobre la balanza de pagos se han mantenido relativamente bajo control en lo que va de 2015, aunque la brecha entre los tipos de cambio oficial y paralelo se amplió hasta aproximadamente un 50 por ciento en septiembre, a pesar de los intentos del banco central de aumentar la oferta de divisas y respaldar la demanda del peso argentino incluso mediante tasas de depósito más altas. La combinación de política monetaria y fiscal continúa siendo insostenible y los desequilibrios macroeconómicos, alimentados por la mayor monetización de los déficits fiscales y la sobrevaluación del tipo de cambio, han empeorado en 2015. Se prevé que el crecimiento siga siendo aproximadamente ½ por ciento en 2015, con intensos controles cambiarios que continúan deprimiendo la inversión y las importaciones, mientras que el debilitamiento de los términos de intercambio, la recesión en curso de Brasil (el principal socio comercial de Argentina) y la apreciación real del peso afectan a las exportaciones y contribuyen a profundizar la caída del superávit comercial.

En Bolivia, debido a los menores precios de los hidrocarburos, se prevé que el crecimiento se modere hasta alcanzar un aún vigoroso 4 por ciento en 2015, descendiendo del 5½ por ciento que alcanzara en 2014. Se estima que la cuenta corriente externa, que se deterioró a partir del superávit del 3½ por ciento del PIB de 2013 hasta llegar a un equilibrio en 2014, siga deteriorándose hasta alcanzar un déficit significativo de aproximadamente un 4½ por ciento del PIB en 2015. La desaceleración de la economía y las exportaciones más débiles en el sector energético agudizarán aún más el déficit primario del sector público en 2015 hasta aproximadamente un 5 por ciento del PIB. Aunque Bolivia cuenta con algunas reservas previas es importante supervisar el marcado deterioro de la cuenta corriente externa y el balance fiscal.

En Paraguay, la actividad económica se ha desacelerado en los últimos meses, lo que refleja los efectos derrame adversos de la recesión en su socio comercial más importante, Brasil, y el continuo declive de los precios de las materias primas agrícolas. No obstante, las perspectivas a nivel más general siguen siendo benignas en comparación, y están apuntaladas por sólidos fundamentos macroeconómicos, condiciones demográficas favorables y la potencial profundización de la diversificación económica en curso. Se prevé que el crecimiento se reduzca a un 3 por ciento en 2015.

Prioridades de política económica

En primer lugar, una mayor flexibilidad cambiaria le permitiría a estas economías absorber mejor el impacto de términos de intercambio más débiles (gráfico 2.13). Los países con expansiones fiscales insostenibles necesitarían atravesar el ajuste requerido para poner en orden las finanzas públicas.

Gráfico 2.13Otros países exportadores de materias primas: Tipo de cambio efectivo real

(Índice: enero de 2012 = 100)

Fuentes: FMI, base de datos de Information Notice System, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Tipo de cambio efectivo real utilizando el índice de salarios para Argentina, el IPC para socios comerciales y el tipo de cambio oficial.

2 Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Venezuela debe corregir varios años de mala gestión micro y macroeconómica para revertir las pésimas condiciones económicas y sociales. En materia macroeconómica, esto incluye reducir el déficit del sector público y terminar con su monetización, controlar el nivel extremadamente elevado de inflación vigente y corregir las numerosas distorsiones del mercado de divisas. Para mitigar la escasez de bienes es importante eliminar las restricciones comerciales y los controles de precio, en tanto que será necesario corregir los precios relativos mediante la eliminación de los subsidios y controles a fin de reforzar la confianza y estimular la inversión privada.

En Bolivia, un imperativo clave de política es mejorar el balance primario no basado en hidrocarburos. Podría aplicarse un enfoque gradual para lograr este objetivo, en especial considerando que el país tiene grandes márgenes, debido a su bajo endeudamiento, grandes reservas, baja dolarización y un sistema financiero razonablemente sólido. Otras reformas importantes incluyen fortalecer el marco de política monetaria y respaldar la independencia operacional y la primacía de su mandato de estabilidad de precios del banco central; adoptar un sólido marco fiscal de mediano plazo; clarificar los regímenes para la inversión relacionada con las materias primas, y mejorar el clima de negocios en general. Modificar las cuotas de crédito y los niveles máximos de las tasas de interés bajo la ley de servicios financieros podría justificarse si se concretaran los riesgos a los que está expuesta la estabilidad financiera. Una mayor flexibilidad del tipo de cambio facilitaría el ajuste a un nuevo contexto externo.

Las opciones de política económica son más limitadas en economías completamente dolarizadas, como Ecuador. Las autoridades se adaptaron a las nuevas condiciones externas con un fuerte recorte fiscal, pero toda necesidad adicional de financiamiento deberá enfrentarse con un mayor esfuerzo fiscal. Para recuperar la competitividad ante la sobrevaluación real de la moneda y evitar un prolongado crecimiento lento, se requieren ajustes sustanciales de los precios y los salarios reales. La reducción de la liquidez del sistema bancario justifica un estricto seguimiento y una reacción rápida si las presiones continúan, mientras que la eliminación de las restricciones y distorsiones del sistema bancario, así como la mejora de la supervisión, aumentarían la resiliencia ante los shocks. La definición de las autoridades acerca de los plazos para eliminar las sobretasas de importación es una decisión política importante, de modo que la asignación de recursos responda de manera más eficaz a las nuevas realidades del mercado. Apuntalar la confianza del sector privado mediante la mejora del clima de negocios sería clave para contener las caídas de los depósitos y preservar la dolarización, así como para sostener un crecimiento saludable a mediano plazo y reducir la dependencia del petróleo. Será esencial contar con un amplio programa de reformas estructurales para fomentar la productividad, atraer al sector privado, captar la IED y aumentar la diversificación económica.

Para reactivar el crecimiento, Argentina debe eliminar las distorsiones microeconómicas, las cuales hacen todavía más necesario un ajuste macroeconómico. En particular, los controles cambiarios distorsionaron los precios relativos, generaron un mercado paralelo de divisas y erosionaron la competitividad. Se han congelado los precios de los servicios públicos, lo que ha abierto una brecha entre los precios minoristas y la recuperación de costos, mientras que los acuerdos de precios han contenido de manera temporal las fuertes presiones inflacionarias. La corrección de esas distorsiones es crucial para una mejor asignación de recursos y un mayor crecimiento luego de los ajustes de precios. Se necesitará un ajuste fiscal y una orientación monetaria más restrictiva para contener los efectos de la inflación y limitar las presiones de depreciación sobre el peso argentino. A su vez, la eliminación de los subsidios distorsivos y la reducción de la inflación allanarán el camino para alcanzar un crecimiento más equitativo.

En el caso de Paraguay, será importante ceñirse a la meta de alcanzar el 1½ por ciento del PIB de déficit, a fin de darle credibilidad a la recientemente sancionada Ley de Responsabilidad Fiscal. Deberán concentrarse los esfuerzos por mejorar el cumplimiento tributario y contener el gasto corriente. Por otra parte, las reformas estructurales son fundamentales para garantizar un crecimiento sólido y sostenido, y la prioridad será optimizar la eficacia de la administración pública y proporcionar mejores servicios públicos, lo que incluye infraestructura, educación y régimen jurídico.

América Central y la República Dominicana

Evolución y perspectivas económicas

América Central, Panamá y la República Dominicana (CAPRD) se han beneficiado con la recuperación experimentada en Estados Unidos y la persistente debilidad de los precios energéticos a nivel internacional, dado que la región es un importador neto de hidrocarburos. Esta combinación favorece un “círculo virtuoso” que consiste en una demanda más sólida, un menor nivel de inflación y una mejor posición externa. Sin embargo, algunas de las ganancias esperadas aún son tentativas, y es esencial contar con políticas firmes para obtener beneficios duraderos a partir de las condiciones favorables.

El crecimiento durante el año finalizado en el primer trimestre de 2015 alcanzó un robusto 4¼ por ciento (gráfico 2.14), pero estuvo levemente por debajo del registrado en 2014 (4½ por ciento). Entre las posibles explicaciones para esa pequeña desaceleración de la actividad económica se encuentra la caída de las remesas en la primera mitad de 2015. También hubo frenos excepcionales al crecimiento específico de cada país, que incluyen el retiro de Intel de Costa Rica (que afectó particularmente sus operaciones comerciales con Estados Unidos) y una desaceleración de las remesas a El Salvador. Aunque la crisis política en Guatemala no ha afectado la actividad macroeconómica hasta el momento, los riesgos están inclinados a la baja. Como nota positiva, el producto de Honduras repuntó a principios de 2015, impulsado por la inversión y las exportaciones.

Gráfico 2.14Crecimiento y remesas en CAPRD

Fuentes: Consejo Monetario Centroamericano; autoridades nacionales, Reserva Federal de St. Louis, Oficina del Censo de EE.UU., y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los valores adecuadamente deflactados correspondientes a los datos sobre el volumen de operaciones comerciales con Estados Unidos no están disponibles de manera oportuna. El gráfico no incluye las exportaciones de servicios a Estados Unidos, que son importantes para algunos países de CAPRD. Véanse las abreviaturas de los nombres de los países y regiones en la página 95.

1 Variación porcentual, promedio móvil de 3 meses. CAPRD = América Central, Panamá y la República Dominicana.

La inflación general en estos países cayó muy por debajo de las metas establecidas por sus respectivos bancos centrales, lo que principalmente refleja el traspaso de los precios más bajos de las materias primas a la inflación nacional (gráfico 2.15). La inflación subyacente también ha ido decayendo (excepto en Nicaragua). Hubo leves reducciones adicionales de la tasa de interés de política monetaria en los países de la región con metas de inflación.

Gráfico 2.15Crecimiento e inflación en CAPRD

Fuentes: Bancos centrales de América Central, Panamá y la República Dominicana (CAPRD); FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de los países y regiones en la página 95.

De cara al futuro, se prevé que el producto de la región aumente aproximadamente un 4 por ciento en 2015–16, lo que concuerda ampliamente con su potencial de crecimiento a mediano plazo. Dado que las brechas del producto prácticamente se han cerrado, se prevé que la inflación se recupere, pero se mantenga contenida cerca del extremo inferior de los rangos meta. Los riesgos incluyen acontecimientos internacionales (tensiones geopolíticas o del mercado financiero) y regionales/nacionales (catástrofes naturales o falta de acción para abordar dificultades políticas, económicas o de seguridad).

La posición externa de la región ha experimentado una pronunciada mejora (gráfico 2.16). El déficit de la cuenta corriente externa se redujo más del 1 por ciento del PIB en 2014, y este año se espera una nueva y drástica caída, del 6 por ciento al 4¼ por ciento del PIB. Esta mejora refleja, principalmente, una reducción del gasto de importaciones energéticas, pero también mayores exportaciones de bienes y servicios.

Gráfico 2.16Posición externa de CAPRD

Fuentes: Bloomberg, L.P.; FMI, base de datos del informe WEO, autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD = América Central, Panamá y la República Dominicana; IED = inversión extranjera directa; AL-5 = Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay.

Los tipos de cambio mostraron una amplia estabilidad, mientras que las reservas internacionales han estado aumentando. No obstante, existen focos de vulnerabilidad dado que las necesidades de financiamiento externo siguen siendo considerables y los flujos de financiamiento bancario significativos, mientras que se prevé que la IED se modere en algunos países. A mediano plazo, se espera que la mejora de los déficits de la cuenta corriente externa se revierta parcialmente, debido a una leve recuperación de los precios energéticos internacionales y a la disipación del ahorro precautorio de los ingresos extraordinarios del sector privado.

Las vulnerabilidades fiscales siguen siendo una preocupación prioritaria, en un contexto de grandes brechas de sostenibilidad y planes de ajuste insuficientes (gráfico 2.17). Además, se espera enfrentar la significativa insuficiencia de ingresos asociada a los escándalos de corrupción impositiva con recortes de gastos que incluyen gastos de capital y gastos sociales. Sobre la base de las políticas actuales, se prevé que aumenten los ratios de deuda pública en El Salvador, Costa Rica, Nicaragua y la República Dominicana (aunque moderadamente en los dos últimos), lo que conlleva riesgos para la sostenibilidad de la deuda.

Gráfico 2.17Sostenibilidad fiscal y diferenciales soberanos en CAPRD

Fuentes: Bloomberg, L.P.; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de los países y regiones en la página 95.

1 Los índices de deuda se refieren a 2014. Las brechas de sostenibilidad fiscal se definen como la diferencia entre el déficit primario de 2014 y el déficit primario que estabilizaría la deuda en 2020, excepto para Costa Rica, Honduras y El Salvador, donde el objetivo es alcanzar niveles de deuda más bajos.

También es improbable que el entorno externo favorable, por sí mismo, redunde en mejoras fiscales en algunos países, dado que los ingresos extraordinarios a causa de los términos de intercambio podrían no excluir una “maldición de los ingresos”7. Aunque los diferenciales de deuda soberana han reaccionado levemente ante la volatilidad registrada a mediados de 2015 en Europa, se mantienen elevados en la mayoría de los países de CAPRD, y en general sin variaciones en relación con los grandes países de América Latina financieramente integrados (a pesar de las mayores presiones de mercado en estos últimos). Por el contrario, la consolidación fiscal de Honduras está siendo recompensada por los mercados con diferenciales que han mejorado unos 100 puntos básicos con respecto a los países de AL-5 desde principios de año.

El crédito bancario se desaceleró gradualmente, pero se mantiene fuerte y respaldado por los depósitos. El crecimiento de los préstamos a las empresas sigue siendo más lento que el de los hogares. En algunos países, los bancos incrementaron su nivel de endeudamiento mayorista del exterior, pero esos valores siguen muy por debajo de los niveles previos a la crisis, mientras que el ratio de préstamos a depósitos se mantiene en niveles saludables. Los datos bancarios sugieren sólidos indicadores de solvencia financiera; la dolarización se está reduciendo levemente, pero sigue siendo elevada y en el entorno del 45 por ciento en promedio en los países que no están completamente dolarizados. El acceso al financiamiento por parte de las empresas y los hogares, que aún es escaso, exacerba la informalidad económica y las carencias sociales.

Prioridades de política económica

La consolidación fiscal es una prioridad en los países con índices de deuda pública elevados y en aumento. En particular, Costa Rica y El Salvador deben elaborar planes creíbles para cerrar las altas brechas de sostenibilidad. En este contexto, la experiencia de la recuperación en curso en Honduras, a pesar del cuantioso ajuste fiscal, indica que los multiplicadores fiscales de América Central pueden no ser altos, en la medida que las iniciativas de consolidación que buscan resolver problemas de sostenibilidad estimulan la confianza de los inversionistas8. El entorno externo actual brinda la oportunidad de realizar ajustes con bajo nivel de tensiones sociales. Por consiguiente, los países que buscan consolidar sus finanzas públicas, pero también aquellos que necesitan financiamiento adicional para gastos sociales o de infraestructura (por ejemplo, Guatemala), podrían captar parte del ahorro extraordinario relacionado al precio del petróleo a través de medidas bien calibradas relativas a la política y administración tributaria. La racionalización de subsidios energéticos mal focalizados contribuiría al ajuste fiscal (al mismo tiempo que reduciría la desigualdad) y limitaría la dependencia del financiamiento de PetroCaribe, en especial en Nicaragua. Estas medidas podrían reforzarse adoptando o mejorando las reglas fiscales, promoviendo la gestión financiera pública y abordando futuros desequilibrios derivados del envejecimiento de la población (lo que incluye a El Salvador, donde se debate una reforma jubilatoria, y a Nicaragua, donde recientemente se lograron avances parciales).

El marco de política monetaria (excepto para las dos economías completamente dolarizadas) debería apuntar a mejorar la credibilidad y a anclar las expectativas de inflación. Cuando sea pertinente, los países deberían continuar la transición hacia un régimen de metas de inflación. La política monetaria debería enfocarse en las presiones subyacentes relativas a los precios, y así evitar un relajamiento injustificado en respuesta a una caída temporal de precios. Al mismo tiempo, debería fomentarse una mayor flexibilidad del tipo de cambio como importante amortiguador de shocks.

Resultaría esencial avanzar aún más en la implementación de medidas prudenciales, incluyendo aquellas dirigidas a reducir la dolarización y mejorar la supervisión bancaria sobre una base consolidada, con el fin de optimizar los mecanismos de transmisión monetaria de los bancos centrales y promover un sólido crecimiento del sistema financiero.

Es importante llevar a cabo reformas estructurales para mejorar la productividad a fin de aumentar el crecimiento del producto potencial. Los desafíos regionales clave incluyen mejorar el clima de inversión y abordar el problema de la inseguridad, acentuada por el reciente brote de violencia en El Salvador. Además, la región se beneficiaría con la reforma de los mercados laborales mediante un mejor sistema tributario al tiempo que se perfeccionen los incentivos para trabajar en un sector formal y más productivo. Fomentar el desarrollo financiero y, al mismo tiempo, incentivar el uso de los importantes flujos de remesas para la inversión y no solo para el consumo, podría acarrear beneficios significativos para el crecimiento inclusivo.

El Caribe

Evolución y perspectivas económicas

Tal como es el caso de América Central (pero distinto a América del Sur), la debilidad de los precios de las materias primas y el fortalecimiento de la economía de Estados Unidos traen aparejados una mejora de las perspectivas para la mayoría del Caribe. En particular, el sector turístico contribuyó decisivamente en 2014 al crecimiento de aquellas economías del Caribe que dependen en gran medida del turismo (Las Bahamas, Barbados, Jamaica y los países de la Unión Monetaria del Caribe Oriental, ECCU), gracias al fortalecimiento de la llegada de visitantes (alentado por la recuperación de Estados Unidos). El turismo dio lugar a un crecimiento más sólido de lo esperado en estos países, excepto en Jamaica, donde una sequía afectó significativamente su crecimiento. Los recientes resultados dispares en el sector turístico y la evolución idiosincrásica en los sectores agrícola y de la construcción apuntan a un todavía aceptable crecimiento del PIB real, de aproximadamente 2¼ por ciento en 2015 y 2016 (gráfico 2.18). Se prevé que la inflación disminuya temporalmente hasta el 1 por ciento en 2015; algunos países están experimentando una deflación pasajera, principalmente por el impacto de los bajos precios del petróleo sobre la inflación en base anual. Los riesgos al alza derivados de los precios favorables del petróleo (recuadro 2.2), la demanda externa y los programas de ciudadanía por inversión están equilibrados por los posibles efectos adversos de la apreciación del tipo de cambio efectivo real, el endurecimiento de las políticas de la Reserva Federal de Estados Unidos y la mayor facilidad de acceso a Cuba para los turistas estadounidenses.

Gráfico 2.18Actividad Económica en el Caribe

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO; autoridades nacionales; Organización de Turismo del Caribe; Banco Central del Caribe Oriental, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de los países y regiones en la página 95. Exportadores de materias primas = Belice, Guyana, Suriname, Trinidad y Tobago; Economías dependientes del turismo = Antigua y Barbuda, Las Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Jamaica, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía; Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU) = Anguila, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía.

1 Promedio simple.

2 Promedio simple de los países en el grupo, según esté disponible. Las observaciones se muestran solo en el caso de que más de la mitad de los países del grupo presenten datos de préstamos en mora.

Se proyecta un crecimiento para los exportadores de materias primas (Belice, Guyana, Suriname y Trinidad y Tobago) de aproximadamente un 2 por ciento en 2015, que repuntaría a un 2½ por ciento en 2016. Las proyecciones se basan en pequeñas mejoras esperadas en los términos de intercambio de las materias primas y en las perspectivas en otros sectores. Se prevé que la inflación para este grupo de países repunte ligeramente en 2015–16, debido a los precios más altos de los alimentos y otros factores específicos de cada país, pero debería mantenerse por debajo de los niveles observados en los últimos años.

Se prevé que los cuantiosos déficits de cuenta corriente externa registrados en la mayoría de los países dependientes del turismo experimenten una mejora, principalmente debido a un menor gasto de importaciones de combustible (todos los países de este grupo son importadores netos de petróleo) y a un flujo más abundante de ingresos por turismo. Las reservas extranjeras se han estabilizado o han comenzado a incrementarse. Por el contrario, los precios más bajos del oro y el combustible influyeron en los saldos de cuenta corriente externa de los exportadores de materias primas, con déficits que se espera aumenten, en promedio, aproximadamente un 2 por ciento del PIB en 2015.

Prioridades de política económica

La mayoría de los países del Caribe deberían aprovechar la oportunidad que brindan los bajos precios de las materias primas para profundizar el ajuste fiscal orientado a mejorar las dinámicas de deuda. Los países con programas de reforma respaldados por el FMI, en vigencia y finalizados recientemente (Granada, Jamaica y Saint Kitts y Nevis), han logrado importantes avances para abordar las vulnerabilidades derivadas de los elevados niveles de deuda. En particular, se prevé que, para fines de 2015, la deuda pública de Jamaica se habrá reducido en aproximadamente un 15 por ciento del PIB. Este país recompró deuda por un monto de US$3.000 millones que debía a PDVSA de Venezuela en el marco del acuerdo PetroCaribe, con descuento, financiada mediante la emisión de un bono externo (con una ganancia de valor presente neto de alrededor del 2,1 por ciento del PIB). Sin embargo, los problemas de sostenibilidad fiscal todavía no se han resuelto definitivamente en la mayoría de los demás países del Caribe dependientes del turismo. El elevado nivel de deuda, que promediaba aproximadamente el 82 por ciento del PIB en 2014, continúa siendo una importante vulnerabilidad. Aunque varios países, como Las Bahamas y Barbados, recientemente implementaron importantes medidas de ajuste fiscal, se prevé que los niveles de deuda pública en el Caribe sigan aumentando hasta un promedio del 85 por ciento del PIB en 2015. En general, la carga de la deuda de los países exportadores de materias primas de la región es menor, pero se necesitan políticas firmes, especialmente para incrementar los ingresos que se ven afectados negativamente por la caída de los precios de las materias primas.

En los sectores financieros de los países dependientes del turismo, donde predomina la banca, los elevados niveles de préstamos en mora siguen siendo un factor adverso para la economía. En efecto, el nivel de estos préstamos en mora se ubica apenas ligeramente por debajo de los recientes valores máximos. El año pasado, el lento ritmo de saneamiento de los balances contribuyó a la contracción del crédito al sector privado en muchas economías, lo que mitigó el apoyo al crecimiento económico proveniente de la concesión prudente de créditos a deudores solventes. En la ECCU, las autoridades lograron ciertos avances con su estrategia de fortalecer los bancos autóctonos (constituidos en el país). La mayoría de los miembros de la ECCU aprobaron nuevas leyes para mejorar el marco de supervisión y regulación bancaria. También se realizaron análisis de calidad de los activos. No obstante, de cara al futuro, serán necesarios esfuerzos decisivos para continuar este proceso.

A pesar de la recuperación de las economías dependientes del turismo y de la resiliencia de los países exportadores de materias primas, los países del Caribe siguen enfrentando importantes dificultades que se manifiestan en un bajo crecimiento potencial y un estancamiento de la productividad. Para mejorar las perspectivas a largo plazo, se requerirá mayor firmeza en la implementación de políticas estructurales. En particular, las autoridades en muchas economías caribeñas deberían redoblar los esfuerzos para mitigar los elevados costos de producción, por ejemplo, alineando la fijación de salarios con las tendencias de productividad de manera más eficaz; fortaleciendo la regulación de las tarifas de los servicios públicos, y abordando las presiones sobre los costos financieros de las empresas. Las medidas para fomentar la competitividad estructural deberían centrarse en mejorar el nivel educativo y mitigar los desajustes en las cualificaciones en el mercado laboral, acelerar los procesos de resolución de conflictos por contratos y reformar los regímenes de insolvencia. Por último, y crucialmente, las políticas deberán orientarse a reforzar la capacidad de resiliencia ante catástrofes naturales, como en el caso de la tormenta tropical Erika, que en agosto azotó la isla de Dominica, con trágicas consecuencias.

Recuadro 2.1Desaceleración de la actividad económica en ALC desde una perspectiva histórica

El crecimiento del PIB real en ALC ha estado disminuyendo de manera sostenida desde 2010. Según las proyecciones actuales para 2015, este año será el peor desempeño en más de treinta años (excluida la crisis financiera mundial de 2009). La magnitud y duración de esta desaceleración está en línea con episodios anteriores, y se ubica cerca del límite superior de la experiencia histórica. Sin embargo, dada la mejora de los fundamentos y los marcos macroeconómicos implementados desde finales de los años noventa, una desaceleración de magnitud y duración similar a la de episodios anteriores plantea más inquietud que alivio. Cabe señalar, no obstante, que el tamaño de los shocks no tiene por qué ser el mismo, salvo aquellos que afectaron a los términos de intercambio durante la década de 1970 y de 20001.

Las desaceleraciones durante los años setenta y ochenta duraron entre 3 y 5 años (gráfico 2.1.1). En los años 2000, la duración fue de 6 años. Según las proyecciones actuales del PIB real para 2015–16, el episodio actual duraría 5 años. Hasta el momento, el episodio en curso ha generado una caída del nivel máximo al mínimo del PIB de alrededor de 6 puntos porcentuales desde 2010. Salvo la corta desaceleración registrada a principios de los años setenta, el resto de las caídas del crecimiento en ALC han sido algo más pronunciadas. En el episodio de finales de los años setenta la caída del crecimiento del PIB real fue de más de 9 puntos porcentuales a lo largo de 5 años. Más recientemente, en el episodio de principios de los años 2000 la desaceleración se produjo a un ritmo lento y terminó con una fuerte caída en 2009.

Gráfico 2.1.1Desaceleraciones anteriores y actuales

(Porcentaje; número de años)

Fuente: FMI, base de datos del informe WEO.

Nota: Promedios ponderados por el PIB en función de la PPA de los 32 países de América Latina.

Los principales motores del crecimiento del lado de la demanda han cambiado a lo largo del tiempo. A finales de los años setenta y principios de los ochenta, la inversión mostró la mayor caída (gráfico 2.1.2). En la segunda mitad de los años ochenta, fue el consumo. En 2004–09, el consumo y las exportaciones netas (dado que las importaciones, supuestamente debido a la inversión, crecieron a un ritmo más rápido que las exportaciones) impulsaron la desaceleración. Los factores que explican la desaceleración actual son la inversión y el consumo. Una característica destacada del episodio en curso es que la desaceleración está produciéndose al tiempo que están mejorando las contribuciones del sector externo, lo que indicaría que la compresión de las importaciones tiene un efecto importante.

Gráfico 2.1.2Países seleccionados de América Latina: Contribuciones al crecimiento del PIB real

(Variación porcentual interanual)

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: Promedios ponderados por el PIB en función de la PPA de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

1 La inversión incluye inventarios y discrepancias estadísticas.

El papel del sector público también ha cambiado a lo largo del tiempo. Entre finales de los años setenta y principios de los años 2000, se registraron caídas del PIB real junto con impulsos fiscales negativos (gráfico 2.1.3). La política fiscal fue procíclica. El año 2009 marca el inicio de un cambio, ya que por primera vez en la historia reciente ALC pudo implementar una política fiscal contracíclica en respuesta a una crisis. Más recientemente, el impulso fiscal se ha ido reduciendo, planteando dudas sobre si la política fiscal recuperará su prociclicidad histórica.

Gráfico 2.1.3Países de América Latina: Equilibrio fiscal y crecimiento del PIB real1

(Porcentaje del PIB registrado durante el ejercicio)

Fuentes: BID, base de datos sobre balances fiscales estructurales en América Latina y el Caribe; FMI, base de datos del informe WEO; Rojas-Suárez y Weisbrod, 1995, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los datos de 1981 a 1992 sobre el balance fiscal provienen de Rojas-Suárez y Weisbrod, 1995.

1 Promedios ponderados por el PIB en función de la PPA de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú. El balance fiscal representa el préstamo neto/endeudamiento primario del gobierno general. El impulso fiscal se calcula como el balance fiscal en el período t-1 menos el balance fiscal en el período t.

En resumen, la desaceleración sostenida de la actividad económica es comparable a episodios anteriores, lo que podría considerarse ligeramente preocupante (en lugar de tranquilizador) dado que las instituciones macroeconómicas se han fortalecido en esta región. El sector externo ha contribuido, de hecho, de manera positiva al crecimiento en los últimos años, entre otras formas, porque la depreciación de la moneda ha reducido el poder adquisitivo interno. La demanda agregada interna se está ajustando a los shocks negativos externos (como los precios más bajos de las materias primas) e internos, y parece relativamente débil en comparación con la demanda externa. La política fiscal dio un fuerte impulso a la actividad económica en 2009, pero se ha reducido el margen disponible para una mayor expansión fiscal.

Nota: Este recuadro fue preparado por Nicolás E. Magud, con la colaboración de Steve Brito.1 Véanse más detalles en Adler y Magud, 2015.

Recuadro 2.2Fluctuaciones macroeconómicas en el Caribe: El rol de los precios del petróleo

Las economías del Caribe se caracterizan por su excesiva dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. Todos los países del Caribe, excepto Trinidad y Tobago, que es el único país exportador neto de petróleo y gas natural de la región, son importadores netos de petróleo. Suriname es el país más independiente en materia de energía gracias a su producción de petróleo crudo y su importante riqueza hidroeléctrica. En el resto de los países, alrededor del 87 por ciento de la energía primaria consumida corresponde a productos petroleros importados, principalmente combustible diésel para generar electricidad, gasolina para el transporte y gas licuado del petróleo (gráfico 2.2.1). La energía hidroeléctrica, generada en instalaciones ubicadas en Belice, Dominica, San Vicente y las Granadinas y Suriname suministra el 2½ por ciento del consumo en la región.

Gráfico 2.2.1Consumo de energía primaria por fuente y uso

(Porcentaje del total)

Fuentes: Administración de Información Energética de Estados Unidos; BID, Energy Matrix Country Briefings for the Caribbean (2013), y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Incluye energía hidroeléctrica, geotérmica, solar/PV, eólica y biomasa. En el caso del Caribe, las energías renovables incluyen energía hidroeléctrica y biomasa.

2 Excluye Trinidad y Tobago y Haití.

En la última década, los precios del petróleo persistentemente elevados han incrementado las presiones macroeconómicas en los países importadores de petróleo del Caribe. El valor medio de las importaciones netas de petróleo se ha duplicado, ampliando el déficit comercial y de la cuenta corriente externa en un promedio anual del 3,7 por ciento del PIB durante el período 2005–14, en comparación con la década anterior. Los términos de intercambio empeoraron y la presión sobre las reservas de divisas aumentó (gráfico 2.2.2).

Gráfico 2 2.2Déficit promedio de la cuenta corriente externa en el Caribe

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Excluye Trinidad y Tobago y Haití.

1 Promedio en dólares de EE.UU.

La factura energética ha absorbido una proporción cada vez mayor del ingreso real discrecional de los hogares, reduciendo el gasto de consumo en otros sectores de la economía. Los precios elevados y volátiles de la electricidad han incrementado el costo de hacer negocios en la región. Alrededor del 40 por ciento de las empresas del Caribe señalan que los costos de la electricidad representan una de las principales limitaciones para los negocios, por encima de la media de AL-6 y otros países en desarrollo en todo el mundo1. Esto ha incrementado la incertidumbre en lo que respecta a la planificación de las inversiones, lo que ha tenido repercusiones desfavorables en la formación de capital, la entrada de inversión extranjera directa (IED) y, por lo tanto, en el crecimiento a largo plazo.

Los regímenes de tipo de cambio fijo adoptados en muchos países del Caribe limitan el grado en que el tipo de cambio puede amortiguar el impacto de los shocks de precios del petróleo en los balances externos. Los grandes y persistentes shocks inflacionarios, como los relacionados con el aumento de los precios del combustible, exponen a estos países a episodios de apreciación del tipo de cambio real, provocando una pérdida de competitividad regional difícil de revertir (gráfico 2.2.3). Además, la industria del turismo está expuesta a los efectos de contagio de los shocks de los precios mundiales del petróleo que pueden reducir los ingresos por turismo dado que el encarecimiento del petróleo frena la demanda proveniente de los principales mercados proveedores y puede aumentar el costo de los billetes de avión, alentando el efecto de sustitución hacia otros destinos turísticos.

Gráfico 2.2.3OECO: Volatilidad del precio de la energía vs. inflación subyacente

(Variación porcentual interanual)

Fuentes: Eastern Caribbean Central Bank Monthly Statistics y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: OECO= Organización de los Estados del Caribe Oriental. La inflación subyacente excluye los alimentos y combustible; las ponderaciones se basan en la canasta de consumo de Santa Lucía.

En términos más generales, los shocks externos son una fuente importante de fluctuaciones del ciclo económico en el Caribe, y representan un promedio del 30 por ciento de las fluctuaciones del producto en el mediano plazo (gráfico 2.2.4)2: alrededor del 35 por ciento de las fluctuaciones del ciclo económico en las economías dependientes del turismo y solo el 20 por ciento en otras economías del Caribe. En las primeras, el elemento que más contribuye es la demanda externa, representada por el crecimiento del PIB real de las economías avanzadas, con una contribución de alrededor del 25 por ciento. Los shocks del petróleo son el segundo elemento, y representan un promedio del 7 por ciento de las fluctuaciones del ciclo económico en la muestra. Los factores internos desempeñan un papel más importante en las fluctuaciones del ciclo económico de los países productores de materias primas.

Gráfico 2.2.4Descomposición de la varianza del PIB real

(Porcentaje)

Fuentes: FMI, bases de datos de Information Notice System y del informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de los países y regiones en la página 95. PIB = crecimiento del PIB real previo. DM = demanda mundial que corresponde al crecimiento del PIB real de las economías avanzadas. PETR = la variación porcentual de los precios reales del petróleo, deflactada por los costos de producción del petróleo en Estados Unidos. TCER = la variación porcentual del tipo de cambio efectivo real. TIM = tasa de interés mundial que corresponde a la tasa de interés, la tasa interbancaria de oferta de Londres a seis meses (tasa LIBOR), promedio del período, deflactada por el IPC de las economías avanzadas.

Más recientemente, los precios del petróleo han descendido, representando un shock expansivo para la mayoría de los países de la región. Un incremento de un punto porcentual del crecimiento del PIB real de las economías avanzadas aumenta el crecimiento del PIB real en un punto porcentual, en promedio, en las economías dependientes del turismo y en 0,5 puntos porcentuales en los productores de materias primas3. Después de cinco años, el aumento acumulado promedio del crecimiento del PIB real representa 2,4 y 1,2 puntos porcentuales, respectivamente. Una reducción de 10 puntos porcentuales de los precios reales del petróleo aumenta el crecimiento del PIB real durante el primer año en 0,2 puntos porcentuales en las economías dependientes del turismo y en 0,05 puntos porcentuales en el resto de la muestra. Suriname y Trinidad y Tobago son países exportadores de petróleo y una disminución de los precios del petróleo reduce el crecimiento de su PIB real. Después de cinco años, el aumento acumulado promedio del crecimiento del PIB real en las economías dependientes del turismo es de 0,5 puntos porcentuales y de 0,1 punto porcentual para el resto de la muestra, lo que indica el alto grado de sensibilidad de las economías dependientes del turismo a los shocks de precios del petróleo.

Nota: Este recuadro fue preparado por Julien Reynaud, con la contribución de Ahmed El Ashram, Sebastián Acevedo y Arnold McIntyre, y la asistencia de investigación de Anayochukwu Osueke.1 AL-6 incluye Brasil, Chile, Colombia, México, Peru y Uruguay.2 El marco empírico se basa en Cashin y Sosa, 2013. Consiste en un modelo de autorregresión vectorial (VAR) para cada uno de los países con restricciones de exogeneidad en bloque para el período 1976–2013. El modelo contiene un bloque externo que incluye variables económicas externas—la tasa de crecimiento del precio real del petróleo, las tasas de crecimiento del PIB real de las economías avanzadas y la tasa de interés real de las economías avanzadas—y un bloque económico interno que incluye las tasas de crecimiento del PIB real y las tasas de crecimiento de los tipos de cambio efectivos reales (TCER). El modelo también controla por los efectos de desastres naturales y se basa en el supuesto de que todas las variables externas son exógenas para la pequeña economía interna y en la exogeneidad completa de los shocks de desastres naturales.3 Estos resultados concuerdan con Osterholm y Zettelmeyer (2008) donde se observa que los aumentos del crecimiento mundial se trasmiten a América Latina en una proporción de aproximadamente uno a uno, y Cashin y Sosa (2013) donde se observa que un aumento del crecimiento en las economías avanzadas de 1 por ciento se traduce en un aumento del 1,5 del crecimiento real en los estados del Caribe oriental.

Recuadro 2.3Integración financiera en América Latina

El nivel de integración financiera regional en América Latina sigue siendo relativamente bajo (gráfico 2.3.1) y refleja en gran medida el débil desempeño del comercio, con respecto a su potencial (capítulo 4). Dada la sólida rentabilidad de intermediación financiera y los elevados diferenciales de las tasas de interés, junto con el bajo nivel de intermediación crediticia en la región, parece que instituciones financieras clave de América Latina—mientras continúan incrementando su tamaño y fuerza necesarios para una expansión transfronteriza—podrían aprovechar las favorables condiciones financieras para acceder a mercados en la región y cerrar las brechas de intermediación crediticia existentes (gráfico 2.3.2). De hecho, este potencial no realizado en el sector de los servicios financieros apunta a la existencia de amplias oportunidades para reforzar la integración financiera.

Gráfico 2.3.1Propiedad de bancos comerciales y activos administrados de fondos de pensiones de AL-7

Gráfico 2.3.2Brecha de intermediación crediticia y rentabilidad

La integración financiera sigue estando limitada por una serie de obstáculos naturales e institucionales al acceso. La falta de instituciones financieras suficientemente grandes plantea el mayor obstáculo a la integración intrarregional. Los grupos bancarios colombianos, por ejemplo, tienen una presencia importante en América Central, pero siguen ausentes del mercado más grande de América del Sur. Recientemente algunas instituciones financieras brasileñas y administradores de activos colombianos han comenzado a realizar operaciones de fusiones y adquisiciones en el sector bancario, de fondos de pensiones y de seguros. Sin embargo, existen otros obstáculos que afectan tanto a las instituciones regionales como internacionales. Las diferencias culturales y lingüísticas, así como la falta de familiaridad con los mercados extranjeros han frenado la integración regional e internacional, especialmente para las instituciones globales. Los bajos niveles de eficiencia, la escasa demanda de crédito debido a una historia de crisis financieras, el bajo nivel de educación financiera y las ineficiencias de los sistemas judiciales son otros obstáculos que también limitan la actividad transfronteriza.

La elevada concentración de la industria y las barreras de acceso han limitado las oportunidades para realizar fusiones y adquisiciones e inversiones totalmente nuevas, mientras que las barreras regulatorias frenan la actividad transfronteriza. En muchos países de América Latina, la mayor parte de los activos del sector bancario se concentra en los tres bancos más grandes, y la mayor parte de los activos de la industria, en los dos fondos de pensiones más importantes. Muchos países solo permiten realizar operaciones a través de filiales, limitando así los efectos de contagio a través de las actividades de las filiales extranjeras. Algunos países restringen la propiedad de instituciones financieras nacionales por parte de entidades extranjeras, como en el caso de Brasil, donde el acceso de los bancos extranjeros está sujeto a aprobación presidencial. Las normas regulatorias y contables divergentes, como los diferentes niveles de implementación de las normas de Basilea relativas a los bancos y la regulación relacionada con la solvencia de las compañías de seguros, imponen costos de cumplimiento adicionales en algunas jurisdicciones. Además, los bajos límites reglamentarios sobre las tenencias de acciones y otras participaciones externas en el capital para los fondos de pensiones y compañías de seguros reducen la integración de los mercados de capital y dañan la asignación óptima de la cartera, dado el tamaño reducido y la oferta limitada de títulos en los mercados de capitales nacionales (gráfico 2.3.3). La integración de los mercados de capitales también se ve afectada por la falta de tratados de doble imposición en algunos países, así como los desalineamientos en los regímenes tributarios.

Gráfico 2.3.3Concentración de bancos y fondos de pensiones y asignaciones de activos de fondos de pensiones

La armonización de los marcos regulatorios basados en las mejores prácticas podría afianzar la estabilidad y el desempeño de los sistemas financieros y fomentar la integración financiera regional. Las medidas prudenciales adoptadas en respuesta a crisis anteriores y el bajo nivel de integración ayudaron a proteger a los sistemas financieros de América Latina de la crisis financiera mundial. Sin embargo, este bajo nivel también reduce el crecimiento a largo plazo. Los países deberían avanzar en la implementación de las normas internacionales de regulación (como las recomendaciones del CBSB, la OICV y la IASA) y contabilidad (por ejemplo, las NIIF). Los acuerdos intrarregionales (por ejemplo, la Alianza del Pacífico) también podrían facilitar los flujos financieros transfronterizos. Mercados financieros más profundos probablemente se traducirían en mercados más líquidos, lo que reduciría los costos y aumentaría la diversificación de la cartera y las oportunidades de inversión. Marcos de supervisión más sólidos y mejor coordinados podrían fomentar la integración regional y mitigar los riesgos.

Nota: Este recuadro fue preparado por Carlos Caceres y Alla Myrvoda (WHD).

Recuadro 2.4Desigualdad y boom de las materias primas en América Latina

América Latina tiene la mayor desigualdad del ingreso del mundo (gráfico 2.4.1). Existe una mayor concentración del ingreso en los deciles superiores de la distribución del ingreso en América Latina, mientras que el 60 por ciento inferior de las personas solo posee aproximadamente el 20 por ciento del ingreso agregado. En el resto del mundo, el 60 por ciento inferior de la distribución del ingreso posee aproximadamente un 30 por ciento del ingreso agregado. Honduras muestra la mayor proporción del ingreso del decil superior (más del 40 por ciento), seguido de cerca por Nicaragua, Colombia, Brasil, Chile, Paraguay y México (en todos los casos cerca del 40 por ciento). La desigualdad persistente de América Latina se ha relacionado con: 1) la existencia de elites poderosas, 2) imperfecciones en los mercados de capitales, 3) desigualdad de oportunidades (en particular, en términos de acceso a una educación de alta calidad), 4) segmentación del mercado laboral (por ejemplo, a causa de la informalidad) y 5) discriminación contra las personas que no son blancas y las mujeres (véase el relevamiento de Cornia, 2013).

Gráfico 2.4.1Distribución del ingreso en el mundo

(Coeficientes de Gini, promedio ponderado por población)

Fuente: PovcalNet, la herramienta en línea para la medición de la pobreza desarrollada por el Grupo de Investigación del Desarrollo del Banco Mundial.

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de los países en la página 95.

Como aspecto positivo, América Latina fue la única región que registró una caída de la desigualdad en la década de 2000. La desigualdad se redujo en una amplia gama de países: grandes, pequeños, de América Central y de América del Sur (gráfico 2.4.2). Todo indica que hay dos factores que impulsaron esta caída: 1) una reducción de la prima salarial por cualificación (skill premium), y 2) la aplicación de programas de transferencias mejores y más generosos (López-Calva y Lustig, 2010; López-Calva,. Lustig y Ortiz-Juárez, 2013).

Gráfico 2.4.2América Latina: Reducción de la desigualdad

(Diferencia en índice de Gini 2000-13, el color violeta indica los países exportadores de materias primas)

Fuente: SEDLAC (CEDLAS y Banco Mundial).

Nota: Véanse las abreviaturas de los nombres de los países en la página 95.

Todo indica que existe un vínculo entre la caída de la desigualdad y los booms de precios de las materias primas en América Latina. Al parecer, la reducción en la década de 2000 fue mayor en los países exportadores de materias primas, como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador. Regresiones con datos de panel que se remontan a la década de 1980 y corresponden a 154 países también muestran que un aumento del 1 por ciento en los precios de las materias primas en América Latina corresponde a una reducción del 0,5 por ciento en la desigualdad, según el coeficiente de Gini.

Es posible que los booms de las materias primas en América Latina estén afectando la distribución del ingreso, mediante la reducción de la prima salarial por cualificación y el aumento de la capacidad fiscal para transferencias sociales. Los países que registraron booms de las materias primas muestran mayores aumentos de los salarios reales para todos los sectores y capacidades—en especial en el caso de los trabajos no calificados—que los países que no registraron booms (gráfico 2.4.3). En relación con la prima salarial por cualificación en sí, el aumento del precio de las materias primas podría generar una reasignación de factores a favor de los sectores en los que la prima por cualificación es menor, por ejemplo, el sector que produce la materia prima o los sectores de construcción y transporte, que pueden experimentar un crecimiento elevado, asociado con el boom de las materias primas. También podría generarse un mayor nivel de recaudación fiscal en los países beneficiados por el boom de las materias primas (Perspectivas económicas: Las Américas, abril de 2015), lo que generaría un mayor nivel de gasto en transferencias sociales que reducen la desigualdad (gráfico 2.4.4). En los estudios recientes sobre este tema en los cuales se separa la contribución de estos factores a la disminución de la desigualdad, se observa que la razón principal es la reducción de la desigualdad de los ingresos laborales (Banco Mundial, 2015).

Gráfico 2.4.3Crecimiento del salario real anualizado por nivel educativo

(Porcentaje)

Fuente: SEDLAC (CEDLAS y Banco Mundial).

Gráfico 2.4.4Promedio de las transferencias del gobierno en América Latina

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Este recuadro fue preparado por Ravi Balakrishnan y Marika Santoro.
Cuadro 2.1.Hemisferio Occidental: Principales indicadores económicos1
Crecimiento del producto (Porcentaje)Inflación2 (Fin de periodo, porcentaje)Balance de la cuenta corriente externa (Porcentaje del PIB)
201220132014201520162012201320142015201620122013201420152016
Est.ProyeccionesEst.ProyeccionesEst.Proyecciones
América del Norte
Canadá1,92,02,41,01,71,01,01,91,12,0−3,3−3,0−2,1−2,9−2,3
México4,01,42,12,32,83,64,04,12,63,0−1,4−2,4−1,9−2,4−2,0
Estados Unidos2,21,52,42,62,81,81,30,60,91,4−2,8−2,3−2,2−2,6−2,9
América del Sur
Argentina30,82,90,50,4−0,710,810,923,919,326,4−0,3−0,8−1,0−1,8−1,6
Bolivia5,16,85,54,13,54,56,55,24,25,07,23,40,0−4,5−5,0
Brasil1,82,70,1−3,0−1,05,85,96,49,35,5−3,5−3,8−4,4−4,0−3,8
Chile5,54,31,92,32,51,52,84,64,23,5−3,6−3,7−1,2−0,7−1,6
Colombia4,04,94,62,52,82,41,93,74,23,3−3,1−3,3−5,2−6,2−5,3
Ecuador5,24,63,8−0,60,14,22,73,73,72,5−0,2−1,0−0,6−2,6−2,8
Guyana4,85,23,83,24,93,50,91,21,03,5−11,6−13,3−15,6−14,9−18,9
Paraguay−1,214,24,43,03,84,03,74,23,84,5−0,92,20,1−2,0−1,9
Perú6,05,82,42,43,32,62,93,23,32,5−2,7−4,2−4,0−3,7−3,8
Suriname3,12,81,81,50,54,40,63,95,23,23,3−3,9−7,4−9,4−7,8
Uruguay3,35,13,52,52,27,58,58,39,07,9−5,0−4,9−4,4−3,7−3,7
Venezuela5,61,3−4,0−10,0−6,020,156,268,5190,0210,03,72,45,3−3,0−1,9
América Central
Belice3,81,53,62,23,20,81,6−0,20,71,7−1,2−4,4−7,6−6,3−7,1
Costa Rica5,23,43,53,04,04,63,75,12,14,0−5,3−5,0−4,9−3,8−3,9
El Salvador1,91,82,02,32,50,80,80,5−1,02,0−5,4−6,5−4,7−2,6−2,9
Guatemala3,03,74,23,83,73,44,42,92,83,3−2,6−2,5−2,4−1,7−1,9
Honduras4,12,83,13,53,65,44,95,84,75,2−8,5−9,5−7,4−6,5−6,4
Nicaragua5,14,54,74,04,26,65,76,55,77,0−10,6−11,1−7,1−6,6−7,0
Panamá410,88,46,26,06,34,63,71,03,02,0−9,8−12,2−12,0−9,8−9,6
El Caribe
Antigua y Barbuda3,61,54,22,22,11,81,11,30,51,6−14,6−14,8−14,5−10,5−10,2
Bahamas, Las2,20,01,01,22,20,71,00,21,61,3−18,3−17,7−22,2−12,9−8,9
Barbados0,30,00,21,01,12,41,12,30,61,1−9,3−9,3−8,5−4,8−4,6
Dominica−1,30,63,92,83,31,2−0,40,50,80,3−18,8−13,3−13,1−12,8−18,9
República Dominicana2,64,87,35,54,53,93,91,62,03,5−6,6−4,1−3,2−2,4−2,5
Granada−1,22,35,73,42,41,8−1,2−0,60,32,2−21,1−23,2−15,5−13,7−13,1
Haití52,94,22,72,53,26,54,55,310,35,9−5,7−6,3−6,3−4,3−3,4
Jamaica−0,50,20,41,12,18,09,54,06,16,8−10,7−8,7−7,4−4,6−2,9
Saint Kitts y Nevis−0,96,26,15,03,50,11,00,6−2,21,7−9,8−6,6−7,6−12,6−18,6
Santa Lucía−1,10,10,51,81,45,0−0,73,70,53,7−13,5−11,2−6,7−6,6−7,0
San Vicente y las Granadinas1,32,3−0,22,12,51,00,00,10,51,6−27,6−30,9−29,6−26,9−25,1
Trinidad y Tobago1,41,70,81,01,47,25,68,57,85,93,47,05,70,7−0,8
Partidas informativas:
América Latina y el Caribe (ALC)3,12,91,3−0,30,85,47,48,212,010,5−2,4−2,9−3,0−3,3−3,0
Países de ALC financieramente integrados64,14,02,41,52,13,94,35,05,44,3−3,2−3,7−3,5−3,5−3,4
Otros países exportad. de materias primas73,16,02,0−0,60,18,217,320,450,455,51,91,20,7−2,8−2,6
CAPRD84,74,24,44,04,14,23,93,32,83,9−7,0−7,3−6,0−4,8−4,9
El Caribe
Economías dependientes del turismo90,31,52,42,32,32,41,21,31,02,3−16,0−15,1−13,9−11,7−12,1
Países exportadores de materias primas103,32,82,52,02,54,02,23,33,73,6−1,5−3,6−6,3−7,5−8,6
Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU)110,41,72,72,52,22,10,11,20,12,0−17,2−16,8−14,3−12,9−12,9
Fuentes: FMI, informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Los agregados regionales se calculan como promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo que se indique lo contrario. Los agregados de la cuenta corriente se calculan como promedios ponderados por el PIB nominal en dólares de EE.UU. Las series del IPC excluyen Argentina. Como en el informe WEO del FMI, los datos y proyecciones de este cuadro se basan en la información disponible hasta el 16 de septiembre de 2015.

Tasas de fin de período (diciembre). Estas generalmente diferirán de las tasas de inflación promedio del período presentadas en el informe WEO del FMI, si bien ambas están basadas en las mismas proyecciones básicas.

Véanse más detalles sobre los datos de Argentina en el apéndice 2.1.

Los coeficientes con respecto al PIB se basan en las series del PIB con “el año base 1996”.

Datos correspondientes al año fiscal.

Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Promedio simple de Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela. Las series del IPC excluyen Argentina.

Promedio simple de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

Promedio simple de Las Bahamas, Barbados, Jamaica y los Estados miembros de la Unión Monetaria del Caribe Oriental.

Promedio simple de Belice, Guyana, Suriname y Trinidad y Tobago.

La Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés) incluye a Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, así como Anguila y Montserrat, que no son miembros del FMI.

Fuentes: FMI, informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Los agregados regionales se calculan como promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo que se indique lo contrario. Los agregados de la cuenta corriente se calculan como promedios ponderados por el PIB nominal en dólares de EE.UU. Las series del IPC excluyen Argentina. Como en el informe WEO del FMI, los datos y proyecciones de este cuadro se basan en la información disponible hasta el 16 de septiembre de 2015.

Tasas de fin de período (diciembre). Estas generalmente diferirán de las tasas de inflación promedio del período presentadas en el informe WEO del FMI, si bien ambas están basadas en las mismas proyecciones básicas.

Véanse más detalles sobre los datos de Argentina en el apéndice 2.1.

Los coeficientes con respecto al PIB se basan en las series del PIB con “el año base 1996”.

Datos correspondientes al año fiscal.

Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Promedio simple de Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela. Las series del IPC excluyen Argentina.

Promedio simple de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

Promedio simple de Las Bahamas, Barbados, Jamaica y los Estados miembros de la Unión Monetaria del Caribe Oriental.

Promedio simple de Belice, Guyana, Suriname y Trinidad y Tobago.

La Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés) incluye a Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, así como Anguila y Montserrat, que no son miembros del FMI.

Cuadro 2.2.Hemisferio Occidental: Principales indicadores fiscales1
Gasto primario del sector públicoBalance primario del sector públicoDeuda bruta del sector público22
(Porcentaje del PIB)(Porcentaje del PIB)(Porcentaje del PIB)
201220132014201520162012201320142015201620122013201420152016
Est.ProyeccionesEst.ProyeccionesEst.Proyecciones
América del Norte
Canadá37,737,436,336,636,4−2,5−2,3−1,3−1,3−1,087,987,787,990,489,4
México225,125,525,425,324,1−1,2−1,2−1,9−1,2−0,543,246,449,852,052,1
Estados Unidos334,533,733,133,433,2−5,7−2,7−2,0−1,8−1,5102,5104,8104,8104,9106,0
América del Sur
Argentina432,034,136,537,937,3−0,5−0,7−1,0−2,5−2,237,340,245,352,155,1
Bolivia535,037,542,339,437,22,81,6−2,4−4,3−4,633,332,533,038,041,9
Brasil631,532,533,933,134,62,01,8−0,6−0,4−0,963,562,265,269,974,5
Chile23,123,324,325,526,00,8−0,4−1,4−3,1−1,612,012,815,118,120,0
Colombia725,626,426,926,526,21,61,20,3−0,20,034,137,844,350,948,9
Ecuador39,643,043,235,635,3−0,2−3,6−4,3−3,7−1,621,726,031,337,440,4
Guyana830,229,232,932,329,8−3,9−3,5−4,4−3,7−2,962,557,365,870,270,2
Paraguay24,722,822,823,222,8−1,1−0,70,3−0,6−0,116,216,819,022,524,2
Perú19,220,521,521,521,63,01,70,6−1,0−1,221,220,320,722,424,6
Suriname928,030,127,829,027,1−2,9−5,4−4,3−7,8−3,521,630,226,936,940,9
Uruguay1027,929,129,328,828,9−0,20,4−0,60,00,157,960,261,364,165,3
Venezuela37,335,039,839,439,1−13,8−11,6−11,3−21,3−22,944,352,151,853,044,1
América Central
Belice825,127,930,430,128,21,3−0,2−1,2−2,6−1,275,075,275,377,299,9
Costa Rica816,016,616,716,516,5−2,3−2,9−3,1−2,8−1,935,236,339,744,046,3
El Salvador1119,619,619,019,819,9−1,7−1,2−1,0−1,5−1,455,255,356,859,862,1
Guatemala812,512,211,911,311,8−0,9−0,6−0,4−0,3−0,524,324,624,324,825,5
Honduras25,428,526,625,424,8−4,3−7,1−3,8−1,3−0,434,745,345,748,450,1
Nicaragua1123,223,723,924,424,90,5−0,2−0,7−0,6−0,828,629,829,530,631,5
Panamá1224,525,124,624,223,90,0−0,5−1,7−1,7−1,242,641,745,647,547,5
El Caribe
Antigua y Barbuda1318,720,520,327,416,21,1−1,7−0,2−6,65,287,195,598,2105,5101,1
Bahamas, Las820,019,317,917,717,9−2,0−3,0−0,81,01,148,456,360,962,162,2
Barbados1439,641,137,437,537,2−4,0−6,7−2,0−0,90,184,695,9100,7103,3105,3
Dominica1333,931,031,430,830,8−3,4−1,0−1,5−1,3−1,472,674,776,477,879,3
República Dominicana1117,815,815,615,416,1−4,2−1,2−0,52,3−1,530,534,635,033,334,6
Granada1323,324,825,621,719,4−2,5−3,9−1,12,13,5103,3106,7100,590,385,9
Haití827,827,624,922,321,2−4,4−6,7−5,9−2,3−1,316,521,426,626,526,5
Jamaica1320,419,518,820,119,95,47,67,57,67,5145,3139,7135,7124,8120,5
Saint Kitts y Nevis1325,429,229,730,128,710,816,012,27,00,5137,3102,979,974,568,8
Santa Lucía1330,527,425,325,125,0−5,8−2,10,20,0−0,273,778,679,481,783,2
San Vicente y las Granadinas1326,428,829,830,128,8−0,3−4,1−1,5−2,8−1,172,074,376,777,078,8
Trinidad y Tobago1532,133,833,634,134,61,4−0,4−2,4−4,3−5,340,739,139,343,950,6
Partidas informativas:
América Latina y el Caribe (ALC)29,129,730,630,029,90,0−0,1−1,4−1,6−1,647,948,751,954,856,3
Países de ALC financieramente integrados1625,426,226,926,826,91,00,6−0,6−0,9−0,738,640,042,746,247,6
Otros países exportadores de materias primas1733,734,536,935,834,3−2,5−3,0−3,8−6,5−6,330,633,536,140,641,1
CAPRD1819,920,219,819,619,7−1,8−2,0−1,6−0,8−1,135,938,239,541,242,5
El Caribe
Economías dependientes del turismo1926,526,926,326,724,9−0,10,11,40,71,791,691,689,888,687,2
Países exportadadores de materias primas2028,930,231,231,429,9−1,0−2,4−3,1−4,6−3,249,950,451,857,065,4
Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU)13,2126,327,226,728,124,5−0,40,11,3−0,91,585,985,082,882,380,4
Fuentes: FMI, informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Las definiciones de las cuentas del sector público varían según el país en función de las diferencias institucionales, incluido lo que constituye la cobertura apropiada desde una perspectiva de la política fiscal, tal como la define el personal técnico del FMI. Todos los indicadores se reportan en base al año fiscal. Los agregados regionales son promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo que se indique lo contrario. Como en el informe WEO del FMI, los datos y proyecciones de este cuadro se basan en la información disponible hasta el 16 de septiembre de 2015.

Incluye el gobierno central, los fondos de seguridad social, las sociedades públicas no financieras y las sociedades financieras públicas.

Para facilitar las comparaciones entre países, el gasto y el balance fiscal de Estados Unidos se ajustan a fin de incluir las partidas relacionadas con la contabilidad en base al criterio devengado de los planes de pensiones de prestaciones definidas de los funcionarios, los cuales se contabilizan como gasto en el Sistema de Cuentas Nacionales 2008 (SCN 2008) adoptado recientemente por Estados Unidos, pero no en aquellos países que aún no lo han adoptado. Por lo tanto, los datos de este cuadro correspondientes a Estados Unidos pueden diferir de los publicados por la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos.

Gobierno federal y provincias; incluye intereses pagados en base al criterio de caja. El balance y el gasto primario incluyen el gobierno federal y las provincias. La deuda bruta corresponde al gobierno federal solamente.

Sector público no financiero, excluidas las operaciones de las sociedades de economía mixta nacionalizadas en los sectores de hidrocarburos y electricidad.

Sector público no financiero, excluido Petrobras y Electrobras, y consolidado con el Fondo Soberano de Inversión (FSI). La definición incluye las letras del Tesoro en el balance del banco central, incluidas aquellas no utilizadas en el marco de acuerdos de recompra. La definición nacional de deuda bruta del gobierno general incluye el saldo de letras del Tesoro utilizadas para fines de política monetaria por el Banco Central (aquellas utilizadas como títulos en operaciones de reporto pasivo). Excluye el resto de los títulos públicos mantenidos por el Banco Central. Según esta definición, la deuda bruta del gobierno general ascendió al 58,9% del PIB a finales de 2014.

Para balances primarios se reporta el sector público no financiero (excluidas las discrepancias estadísticas); sector público combinado, incluido Ecopetrol y excluida la deuda externa pendiente del Banco de la República, reportada bajo deuda pública bruta.

Corresponde solo al gobierno central. La deuda bruta de Belice incluye la deuda pública y la deuda pública garantizada.

El gasto primario de Suriname excluye préstamos netos. Los datos de la deuda se refieren a la deuda pública del gobierno central y a la deuda pública garantizada.

Sector público consolidado.

Gobierno general.

Los coeficientes respecto del PIB se basan en las series del PIB con el año base 1996. Los datos fiscales corresponden al sector público no financiero, excluida la Autoridad del Canal de Panamá.

Para gasto primario y balance primario se reporta el gobierno central. Para deuda bruta, el sector público. En el caso de Jamaica, la deuda pública incluye la deuda del gobierno central, garantizada y de PetroCaribe.

Los balances totales y primarios incluyen las actividades no presupuestadas y las asociaciones público-privadas para Barbados y el sector público no financiero. Se utiliza gobierno central para deuda bruta (excluidas las tenencias de NIS).

Para gasto primario se reporta el gobierno central. Para balance primario y deuda bruta, el sector público consolidado.

Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Promedio simple de Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela.

Promedio simple de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

Promedio simple de Las Bahamas, Barbados, Jamaica y los Estados miembros de la Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés).

Promedio simple de Belice, Guyana, Suriname y Trinidad y Tobago.

La Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU) incluye Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, así como Anguila y Montserrat, que no son miembros del FMI.

Para Ecuador, la deuda pública incluye el saldo pendiente de los adelantos de venta de petróleo.

Fuentes: FMI, informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Las definiciones de las cuentas del sector público varían según el país en función de las diferencias institucionales, incluido lo que constituye la cobertura apropiada desde una perspectiva de la política fiscal, tal como la define el personal técnico del FMI. Todos los indicadores se reportan en base al año fiscal. Los agregados regionales son promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo que se indique lo contrario. Como en el informe WEO del FMI, los datos y proyecciones de este cuadro se basan en la información disponible hasta el 16 de septiembre de 2015.

Incluye el gobierno central, los fondos de seguridad social, las sociedades públicas no financieras y las sociedades financieras públicas.

Para facilitar las comparaciones entre países, el gasto y el balance fiscal de Estados Unidos se ajustan a fin de incluir las partidas relacionadas con la contabilidad en base al criterio devengado de los planes de pensiones de prestaciones definidas de los funcionarios, los cuales se contabilizan como gasto en el Sistema de Cuentas Nacionales 2008 (SCN 2008) adoptado recientemente por Estados Unidos, pero no en aquellos países que aún no lo han adoptado. Por lo tanto, los datos de este cuadro correspondientes a Estados Unidos pueden diferir de los publicados por la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos.

Gobierno federal y provincias; incluye intereses pagados en base al criterio de caja. El balance y el gasto primario incluyen el gobierno federal y las provincias. La deuda bruta corresponde al gobierno federal solamente.

Sector público no financiero, excluidas las operaciones de las sociedades de economía mixta nacionalizadas en los sectores de hidrocarburos y electricidad.

Sector público no financiero, excluido Petrobras y Electrobras, y consolidado con el Fondo Soberano de Inversión (FSI). La definición incluye las letras del Tesoro en el balance del banco central, incluidas aquellas no utilizadas en el marco de acuerdos de recompra. La definición nacional de deuda bruta del gobierno general incluye el saldo de letras del Tesoro utilizadas para fines de política monetaria por el Banco Central (aquellas utilizadas como títulos en operaciones de reporto pasivo). Excluye el resto de los títulos públicos mantenidos por el Banco Central. Según esta definición, la deuda bruta del gobierno general ascendió al 58,9% del PIB a finales de 2014.

Para balances primarios se reporta el sector público no financiero (excluidas las discrepancias estadísticas); sector público combinado, incluido Ecopetrol y excluida la deuda externa pendiente del Banco de la República, reportada bajo deuda pública bruta.

Corresponde solo al gobierno central. La deuda bruta de Belice incluye la deuda pública y la deuda pública garantizada.

El gasto primario de Suriname excluye préstamos netos. Los datos de la deuda se refieren a la deuda pública del gobierno central y a la deuda pública garantizada.

Sector público consolidado.

Gobierno general.

Los coeficientes respecto del PIB se basan en las series del PIB con el año base 1996. Los datos fiscales corresponden al sector público no financiero, excluida la Autoridad del Canal de Panamá.

Para gasto primario y balance primario se reporta el gobierno central. Para deuda bruta, el sector público. En el caso de Jamaica, la deuda pública incluye la deuda del gobierno central, garantizada y de PetroCaribe.

Los balances totales y primarios incluyen las actividades no presupuestadas y las asociaciones público-privadas para Barbados y el sector público no financiero. Se utiliza gobierno central para deuda bruta (excluidas las tenencias de NIS).

Para gasto primario se reporta el gobierno central. Para balance primario y deuda bruta, el sector público consolidado.

Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Promedio simple de Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela.

Promedio simple de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

Promedio simple de Las Bahamas, Barbados, Jamaica y los Estados miembros de la Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés).

Promedio simple de Belice, Guyana, Suriname y Trinidad y Tobago.

La Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU) incluye Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, así como Anguila y Montserrat, que no son miembros del FMI.

Para Ecuador, la deuda pública incluye el saldo pendiente de los adelantos de venta de petróleo.

Cuadro 2.3.Hemisferio Occidental: Indicadores económicos y sociales, 2005–141
20142005-2014 Promedio2014Últimos disponibles
PIB2 (US$, miles de mili.)Población (Millones)PIB per cápita ($PPA)Proporc. del producto nominal de ALC2 (Porcent.)Crecimiento del PIB real (Porcentaje)Inflación del IPC3 (Porcent.)Cuenta corriente (% del PIB)Ahorro interno (% del PIB)Apertura del comercio4 (% del PIB)Reservas brutas5 (% del PIB)Tasa de desempleo (Porcent.)Tasa de pobreza6Coeficiente de Gini6Calificación del crédito soberano7
América del Norte
Canadá1.785,435,544.9671,91,8−1,322,464,14,26,931,3AAA
México1.291,1119,717.95022,32,54,1−1,321,460,614,84,811,449,1BBB+
Estados Unidos17.348,1319,154.3701,52,1−3,717,028,40,86,247,6AAA
América del Sur
Argentina8543,142,622.3029,45,111,20,720,133,45,47,35,042,0SD
Bolivia33,211,36.2240,65,06,25,924,872,740,84,014,446,5BB
Brasil2.346,6202,816.15540,53,45,4−1,818,324,215,44,89,452,3BBB-
Chile258,017,823.0574,44,33,60,122,870,815,76,42,050,8AA-
Colombia377,947,713.4806,54,84,0−2,820,235,612,39,115,253,4BBB
Ecuador100,516,011.3031,74,44,20,726,760,53,53,810,546,2B
Guyana3,10,86.9210,13,95,0−11,87,1132,921,8
Paraguay30,26,98.4760,55,06,21,217,2102,122,15,58,352,6BB
Perú202,631,411.8603,56,12,9−1,422,350,730,26,010,045,3BBB+
Suriname5,20,616.2610,14,17,83,8104,011,08,9BB-
Uruguay57,53,421.0551,05,47,5−2,817,855,130,56,62,341,3BBB
Venezuela206,330,517.7593,63,730,97,531,158,13,47,011,540,4CCC
América Central
Belice1,70,48.3330,02,72,0−5,211,9125,628,711,1B-
Costa Rica49,64,814.9190,94,67,6−5,117,267,114,68,24,648,5BB+
El Salvador25,26,48.0600,41,92,9−4,610,265,29,75,512,741,8B+
Guatemala58,715,97.5501,03,75,5−3,013,362,912,040,752,2BB
Honduras19,58,34.7460,33,86,4−7,318,990,517,64,539,657,2B
Nicaragua11,86,24.7900,23,88,7−11,615,894,819,36,829,345,7B
Panamá43,83,919.5460,88,54,1−8,916,675,49,24,89,951,9BBB
El Caribe
Bahamas, Las8,50,425.0750,10,61,9−14,213,095,910,314,6BBB
Barbados4,40,316.3650,10,95,1−8,77,098,114,512,7B
República Dominicana64,19,914.0141,15,85,5−5,320,258,97,66,413,947,4B+
Haiti8,710,51.7570,22,18,2−3,125,665,422,0
Jamaica13,72,88.6100,20,19,9−11,112,490,418,015,3B-
Trinidad y Tobago28,91,432.1700,52,78,017,332,697,841,23,3A-
Unión Monetaria del Caribe Oriental5,70,615.5870,11,62,7−20,08,497,224,1
Antigua y Barbuda1,20,122.9980,01,72,2−18,211,7110,723,8
Dominica0,50,111.1630,02,11,9−18,0−0,287,819,4
Grenada0,90,112.4770,01,72,6−24,91,878,618,6
Saint Kitts y Nevis0,90,121.4740,02,33,4−15,620,186,738,4
Santa Lucia1,40,211.6440,00,93,0−17,811,1106,018,3
San Vicente y las Granadinas0,70,110.6840,01,13,1−27,8−1,686,721,62,940,2B-
América Latina y el Caribe5.799,3602,915.551100,03,76,3−1,120,443,114,411,349,6
Fuentes: FMI, International Financial Statistics; FMI, informe WEO; Banco Interamericano de Desarrollo (BID); autoridades nacionales; Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (SEDLAC, por sus siglas en inglés, y Banco Mundial), y cálculos del personal técnico del FMI.

Las estimaciones pueden ser distintas de aquellas reportadas por las autoridades nacionales debido a cambios de fuente y metodología. Los agregados regionales se calculan como promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo el PIB regional en dólares de EE.UU. y la población que se calculan como totales. La serie del IPC excluye Argentina. Como en el informe WEO del FMI, los datos y proyecciones de este cuadro se basan en la información disponible hasta el 16 de septiembre de 2015.

A tipos de cambio de mercado.

Fin de período, variación porcentual a 12 meses.

Exportaciones más importaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB.

Últimos datos disponibles en International Financial Statistics del FMI.

Datos de la Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (SEDLAC), basados en las últimas encuestas de los hogares de cada país. En la mayoría de los casos, las encuestas corresponden a 2013 o 2014, aunque la correspondiente a Nicaragua (2009) es menos reciente. La tasa de pobreza está dada por la proporción de la población que gana menos de US$2,50 diarios. Para Venezuela, la tasa de pobreza se define como el porcentaje de la población en extrema pobreza por definición nacional (INE). Índice de Gini calculado por el Banco Mundial utilizando datos agrupados para cada país. Para Venezuela, el índice de Gini se basa en estadísticas oficiales (INE). Los datos promedio del agregado son ponderados por la población y provienen del BID. Los datos para Estados Unidos provienen de la Oficina de Censo de Estados Unidos, y para Canadá, de Statistics Canada.

Mediana de las calificaciones en moneda extranjera a largo plazo publicadas por Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch.

Véanse más detalles sobre los datos de Argentina en el anexo 2.1.

Fuentes: FMI, International Financial Statistics; FMI, informe WEO; Banco Interamericano de Desarrollo (BID); autoridades nacionales; Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (SEDLAC, por sus siglas en inglés, y Banco Mundial), y cálculos del personal técnico del FMI.

Las estimaciones pueden ser distintas de aquellas reportadas por las autoridades nacionales debido a cambios de fuente y metodología. Los agregados regionales se calculan como promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo el PIB regional en dólares de EE.UU. y la población que se calculan como totales. La serie del IPC excluye Argentina. Como en el informe WEO del FMI, los datos y proyecciones de este cuadro se basan en la información disponible hasta el 16 de septiembre de 2015.

A tipos de cambio de mercado.

Fin de período, variación porcentual a 12 meses.

Exportaciones más importaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB.

Últimos datos disponibles en International Financial Statistics del FMI.

Datos de la Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (SEDLAC), basados en las últimas encuestas de los hogares de cada país. En la mayoría de los casos, las encuestas corresponden a 2013 o 2014, aunque la correspondiente a Nicaragua (2009) es menos reciente. La tasa de pobreza está dada por la proporción de la población que gana menos de US$2,50 diarios. Para Venezuela, la tasa de pobreza se define como el porcentaje de la población en extrema pobreza por definición nacional (INE). Índice de Gini calculado por el Banco Mundial utilizando datos agrupados para cada país. Para Venezuela, el índice de Gini se basa en estadísticas oficiales (INE). Los datos promedio del agregado son ponderados por la población y provienen del BID. Los datos para Estados Unidos provienen de la Oficina de Censo de Estados Unidos, y para Canadá, de Statistics Canada.

Mediana de las calificaciones en moneda extranjera a largo plazo publicadas por Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch.

Véanse más detalles sobre los datos de Argentina en el anexo 2.1.

Anexo 2.1. Aclaración acerca de los datos de Argentina

Las cifras de PIB para Argentina son los datos oficiales declarados, revisados en mayo de 2014. El 1 de febrero de 2013 el FMI emitió una declaración de censura, y en diciembre de 2013 instó a Argentina a adoptar medidas específicas para mejorar la calidad de los datos oficiales del PBI dentro de un calendario especificado. El 3 de junio de 2015, el Directorio Ejecutivo reconoció el diálogo en curso con las autoridades argentinas y el progreso observado en remediar las imprecisiones en el suministro de estadísticas desde 2013, pero determinó que algunas medidas específicas requeridas para fines de febrero de 2015 aún no habían sido implementadas por completo. El Directorio Ejecutivo examinará esta cuestión a más tardar el 15 de julio de 2016 conforme a los procedimientos establecidos en el marco jurídico del FMI.

A partir de diciembre de 2013, los datos de precios al consumidor reflejan el nuevo Índice de Precios al Consumidor Nacional urbano (IPCNu), que difiere sustancialmente del anterior IPC (el IPC del Gran Buenos Aires, IPC-GBA). Dadas las diferencias en cobertura geográfica, ponderaciones, muestreo y metodología, los datos del IPCNu no pueden compararse directamente con los datos del anterior IPC-GBA. Debido a este corte estructural en los datos, en la edición de octubre de 2015 de Perspectivas de la economía mundial no se presentan los datos sobre la inflación del IPC promedio para 2014. Tras una declaración de censura emitida por el FMI el 1 de febrero de 2013, la divulgación pública de un nuevo IPC nacional a más tardar a fines de marzo de 2014 fue una de las medidas especificadas en la decisión del Directorio Ejecutivo del FMI de diciembre de 2013 en la que se solicitaba a Argentina que abordara la calidad de los datos oficiales de su IPC. El 3 de junio de 2015, el Directorio Ejecutivo reconoció el diálogo en curso con las autoridades argentinas y el progreso observado en remediar las imprecisiones en el suministro de estadísticas desde 2013, pero determinó que algunas medidas específicas requeridas para fines de febrero de 2015 aún no habían sido implementadas por completo. El Directorio Ejecutivo volverá a examinar esta cuestión a más tardar el 15 de julio de 2016 conforme a los procedimientos establecidos en el marco jurídico del FMI.

Nota: Preparado por Marcello Estevão y Nicolás Magud, con Ravi Balakrishnan, Carlos Cáceres, Geoffrey Keim, Bogdan Lissovolik, Alla Myrvoda, Koffie Nassar, Julien Reynaud y Marika Santoro, y contribuciones de Ahmed El Ashram, Sebastián Acevedo y Arnold McIntyre. Geneviève Lindow y Steve Brito brindaron una excelente asistencia en la investigación, con contribuciones de Anayochukwu Osueke.
1Capítulo 4 de la edición de abril de 2015 de Perspectivas económicas: Las Américas.
2Véase el capítulo 2 de la edición de octubre de 2015 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés), donde se concluye que el crecimiento del producto anual de los países exportadores de materias primas, y hasta cierto punto el crecimiento a mediano plazo, tiende a declinar durante fases descendentes de los precios de las materias primas.
3El capítulo 3 del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report, o informe GFSR) concluye que el apalancamiento corporativo aumentó en Chile, Brasil, México y Perú. El capítulo muestra que los factores mundiales han influido en gran medida en el crecimiento del apalancamiento de los mercados emergentes y los márgenes corporativos, lo que sugiere que, en general, esos países deben estar preparados para el endurecimiento de las condiciones financieras cuando la Reserva Federal de Estados Unidos comience a elevar las tasas. Esto es especialmente cierto para América Latina, que parece ser particularmente sensible a las condiciones financieras de Estados Unidos (capítulo 3).
4Específicamente, el 9 de septiembre Standard and Poor cambió la clasificación soberana de Brasil a menor que grado de inversión. La clasificación de crédito de un número de bancos y corporaciones no bancarias también fue reducida, de acuerdo a las políticas de clasificación de crédito de otros emisores de deuda en relación con la clasificación de crédito soberana de Standard and Poor. A la fecha, Fitch y Moody’s mantienen la clasificación del crédito soberano de Brasil como grado de inversión.
5Capítulo 3 de la edición de octubre de 2015 del informe GFSR.
6Capítulo 2 de la edición de abril de 2015 de Perspectivas económicas: Las Américas.
7Esto refleja una caída en la participación de impuestos de importación sobre productos derivados del petróleo, cuya recaudación es relativamente fácil, en beneficio de los impuestos internos sobre la actividad económica, que son más difíciles de recaudar. El Salvador y Guatemala han registrado un crecimiento de los ingresos particularmente débil en lo que va del año.

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