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2. Perspectivas y desafíos de política económica para América Latina y el Caribe

Author(s):
International Monetary Fund. Western Hemisphere Dept.
Published Date:
May 2015
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El crecimiento en América Latina y el Caribe se desaceleró y se ubicó en un 1,3 por ciento en 2014, y las proyecciones indican que será inferior al 1 por ciento en 2015. El debilitamiento de los mercados internacionales de materias primas sigue siendo un obstáculo importante para las economías de América del Sur, a pesar que la caída de los precios del petróleo y la sólida recuperación de Estados Unidos respaldan la actividad en otras partes de la región. Algunos factores idiosincráticos, como la débil confianza del sector privado en Brasil y la intensificación de la crisis económica de Venezuela, profundizan el deterioro de las perspectivas de crecimiento regional. Por otra parte, todavía hay poca evidencia de capacidad económica ociosa, lo que enfatiza la presencia de limitaciones por el lado de la oferta. La flexibilidad de los tipos de cambio puede ser clave para adaptarse a las condiciones externas más difíciles, pero las autoridades deberán también asegurar que las posiciones fiscales sean prudentes, mantener bajo control las vulnerabilidades del sector financiero, y abordar los persistentes problemas estructurales para impulsar la inversión, la productividad y el crecimiento potencial.

La actividad económica en América Latina y el Caribe (ALC) siguió debilitándose en 2014 (gráfico 2.1). La tasa de crecimiento del producto regional fue de solo 1,3 por ciento, la menor desde 2002 (con excepción de la breve recesión registrada durante la crisis financiera mundial de 2009). El debilitamiento de la actividad se concentró en América del Sur, donde la caída de los precios de las materias primas reforzó la percepción generalizada de menor prosperidad, afectando la demanda privada. La incertidumbre sobre la política económica interna también redujo la confianza en algunos países.

Gráfico 2.1La actividad económica siguió desacelerándose, de la mano de la debilidad de la inversión. En este contexto, las monedas flotantes de la región registraron una marcada depreciación.

Fuentes: Bloomberg, L.P.; Haver Analytics; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Tasa desestacionalizada. Promedios ponderados por el PIB en función de la PPA de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Paraguay, Perú y Uruguay. Los inventarios incluyen discrepancias estadísticas. Véase el anexo 2.1, donde se presentan detalles sobre el PIB de Argentina.

2 El rendimiento de bonos externos se basa en el índice de bonos de mercados emergentes de J.P. Morgan para América Latina. El índice de acciones corresponde al Índice MSCI de retornos totales locales netos de acciones. El índice de monedas corresponde al índice de monedas de América Latina Bloomberg J.P. Morgan. Los índices de acciones y monedas están expresados en base a 2 de enero de 2013 = 100.

Este contexto económico complejo también afectó a los mercados financieros. Las principales monedas de la región se depreciaron casi un 20 por ciento en promedio desde mediados de 2014 con respecto al dólar de EE.UU.; los precios de las acciones se debilitaron; y se ampliaron los diferenciales de tasas de bonos externos, en especial en el caso de las empresas y países expuestos a materias primas. Sin embargo, la región de ALC siguió recibiendo importantes entradas de capitales de cartera, y los mercados de bonos locales en general se mantuvieron firmes en un contexto de tasas globales de referencia muy bajas.

Las perspectivas a corto plazo de América del Sur siguen siendo relativamente débiles, con contracciones del producto proyectadas en tres de las economías más grandes (Argentina, Brasil y Venezuela) en 2015, mientras que solo Chile y Perú registrarían un repunte del crecimiento. En el resto de ALC, se proyecta que el crecimiento se sostendrá (América Central y el Caribe) o se fortalecerá (México); véase el gráfico 2.2. En conjunto, se prevé que el crecimiento regional se reduzca por quinto año consecutivo, alcanzando un mínimo ligeramente por debajo del 1 por ciento, para luego comenzar a recuperarse en forma moderada en 2016. La gran corrección a la baja del crecimiento de 2015 (casi 1,4 puntos porcentuales) respecto de la edición de octubre de 2014 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) responde al deterioro de las proyecciones de América del Sur, en especial en Brasil, Ecuador y Venezuela, mientras que las perspectivas de América Central y el Caribe han registrado una leve mejora.

Gráfico 2.2Se proyecta que el crecimiento regional caiga por quinto año consecutivo en 2015, aunque las perspectivas varían por subregión.

Fuentes: FMI, informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: ALC = América Latina y el Caribe; AL-6 = Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay; ACRD = Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. Véanse las definiciones de otros grupos de países y los detalles sobre el método de agregación en el cuadro 2.1.

Algunos factores externos tienen una influencia importante en las perspectivas de la región:

  • El debilitamiento generalizado en los mercados de materias primas está provocando un persistente ajuste a la baja en la inversión corporativa, que va mucho más allá de los sectores más expuestos en las economías que dependen de las materias primas (capítulo 4). A pesar de que los mercados laborales se han mantenido relativamente firmes hasta la fecha, el debilitamiento de las perspectivas de ingreso a largo plazo en estas economías está afectando la confianza de los consumidores y el consumo.

  • Dicho esto, la fuerte caída del precio del petróleo ocurrida desde mediados de 2014 implica impulsos divergentes para las distintas regiones de ALC, los cuales, en promedio, tendrán un efecto aproximadamente neutro sobre el crecimiento regional. Si bien el abaratamiento del petróleo está intensificando las presiones de términos de intercambio para unos pocos exportadores netos de petróleo, este representa un alivio importante en el resto de la región. América Central y el Caribe están entre los principales beneficiarios, con disminuciones promedio en sus gastos de importaciones de 3–4 puntos porcentuales del PIB en 2015. En muchas economías, ese ahorro beneficiará al menos parcialmente al sector privado, lo que impulsará el poder adquisitivo, mientras que en muchos países exportadores de petróleo resultará en una reducción de los niveles efectivos de subsidios, ya que los gobiernos han tendido a mantener el precio interno del combustible estable (gráfico 2.3).

  • Se prevé que la recuperación desigual de la economía mundial, en un contexto en que el crecimiento sólido en Estados Unidos contrasta con las perspectivas aún moderadas para la zona del euro y Japón y con la desaceleración estructural de China, beneficie a los países de ALC más estrechamente vinculados con la economía de Estados Unidos. Desde una perspectiva comercial, este grupo incluye México, gran parte de América Central y unos pocos países de América del Sur (gráfico 2.4). Estos últimos, sin embargo, en su mayoría exportan materias primas a Estados Unidos, por lo que están más expuestos al ciclo mundial de las materias primas que a las condiciones específicas de la demanda de Estados Unidos. En el caso de México, América Central y el Caribe, también se registran efectos derrame positivos provenientes de Estados Unidos relacionados a los flujos de remesas y turismo.

Gráfico 2.3El deterioro de los términos de intercambio fue un duro golpe para América del Sur, afectando negativamente al gasto de capital. El efecto del abaratamiento del petróleo en el crecimiento es más diferenciado, beneficiando a muchas economías, ya sea a través de un menor gasto del sector privado en combustible o de ahorro fiscal en aquellos países con un historial de elevados subsidios a la energía.

Fuentes: Gruss (2014); Haver Analytics; FMI, informe WEO; autoridades nacionales; ONU, Comtrade, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

1 Ratio a PIB promedio de 2010–12. Excluye metales preciosos y reexportaciones. Los datos de Venezuela corresponden a las exportaciones netas de petróleo.

2 Los términos de intercambio de las materias primas se ponderan por la proporción de exportaciones/importaciones de materias primas a PIB, por lo cual un aumento del 1 por ciento se puede interpretar como una ganancia de ingresos de aproximadamente un 1 por ciento del PIB. Los índices excluyen los metales preciosos, excepto para Bolivia, Colombia y Perú. Véanse también el anexo 3.1 y Gruss (2014). AC = América Central; Caribe-T = países del Caribe dependientes del turismo; Caribe-C = países del Caribe exportadores de materias primas; SA = América del Sur.

3 Los datos de crecimiento se refieren a la diferencia entre las proyecciones de crecimiento de 2015 de las ediciones de abril de 2015 y de octubre de 2014 del informe WEO. Los datos de exportaciones petroleras netas de Bolivia incluyen gas natural.

4 La muestra incluye 23 países en abril de 2015 y 20 países en diciembre de 2015. Los cómputos del traspaso a precios minoristas se basan en precios del petróleo y el combustible expresados en moneda doméstica.

Gráfico 2.4El efecto positivo de la recuperación en Estados Unidos será mayor en aquellos países con los cuales mantiene vínculos estrechos a través del comercio, el turismo y las remesas.

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics; FMI, informe WEO; autoridades nacionales; ONU, Comtrade; Haver Analytics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Ratio promedio a PIB de 2011–13, o el último disponible. Los países no incluidos tienen coeficientes inferiores al 6 por ciento del PIB.

2 Correlación calculada utilizando el índice de producción industrial de Estados Unidos con el índice de producción industrial/manufacturas/actividad económica correspondiente de cada país.

3 Los datos de remesas de Costa Rica y la República Dominicana abarcan hasta septiembre de 2014. Los datos de Panamá se refieren a 2013. Los datos de exportaciones de la República Dominicana y Guatemala corresponden a los datos de los últimos ocho trimestres.

Más allá de esas influencias externas, existen importantes factores específicos de cada país que influirán en la evolución económica de las distintas economías de la región. Entre esos factores se destacan la persistente debilidad de la confianza del sector privado en Brasil y la intensificación de la crisis de Venezuela. En términos más generales, la capacidad de responder a cambios externos adversos depende del margen de maniobra disponible en materia de políticas económicas en cada país, que es más amplio en las economías andinas (Chile, Colombia y Perú) que en la mayoría de los demás países de la región.

En forma conjunta, estos factores ponen de manifiesto los importantes desafíos a los que se enfrenta América del Sur, en especial las economías con fundamentos macroeconómicos más débiles.

A pesar de la pronunciada desaceleración registrada en los últimos años, hay pocos indicios de que exista un nivel de capacidad económica ociosa importante en ALC. Los mercados laborales han comenzado a debilitarse, pero el desempleo sigue en niveles históricamente bajos en la mayoría de las economías más grandes1; se proyecta que la inflación disminuirá solo gradualmente hacia el centro de los rangos meta, ya que el impacto de la caída de los precios de las materias primas se ve contrarrestado por la depreciación de las monedas y por brechas de producto en gran medida cerradas; y los déficits de cuenta corriente en general continuaron creciendo (gráfico 2.5). Estas observaciones, junto con la caída de la inversión y con un crecimiento de la productividad crónicamente lento, apuntan a un problema más profundo de bajo crecimiento potencial, que, sin reformas estructurales importantes, podría perjudicar el proceso de convergencia de la región. De hecho, las proyecciones de crecimiento a mediano plazo han caído al nivel más bajo en por lo menos 15 años.

Gráfico 2.5A pesar de la marcada desaceleración del crecimiento, la brecha de producto estimada sigue siendo acotada, consistentemente con las tasas de desempleo históricamente bajas y los amplios déficits en cuenta corriente observados. Por otra parte, las estimaciones de crecimiento potencial a mediano plazo volvieron a ajustarse a la baja.

Fuentes: Haver Analytics; FMI, informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: ALC = América Latina y el Caribe.

1 Estadísticas ponderadas por el PIB en función de la PPA; la muestra incluye los 27 países de ALC con estimaciones de brechas de producto del personal técnico del FMI.

2 Incluye Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

3 Muestra el crecimiento del PIB real proyectado para el último año (t+5) del horizonte de pronóstico.

Los riesgos en torno a estas perspectivas están directamente relacionados con los factores mencionados anteriormente y, en términos generales, siguen inclinados a la baja. Un mayor debilitamiento de los precios de las materias primas, tal vez vinculado con una desaceleración más pronunciada de la inversión en China, acentuaría las presiones sobre los exportadores netos de materias primas de América del Sur. Un crecimiento mayor que el esperado en Estados Unidos beneficiaría a sus principales socios comerciales en la región, pero también podría acelerar la normalización de la política monetaria de Estados Unidos. En un escenario en el que los rendimientos de los bonos estadounidenses aumenten rápidamente, resurja la turbulencia financiera en la zona del euro, o en el que se produzca otro tipo de shock a nivel mundial—y a pesar de que avance la expansión monetaria en la zona del euro y en Japón—no es descartable que ocurran cambios abruptos en los mercados de divisas y de capitales de América Latina (véase también el capítulo 3 de la edición de abril de 2014 de Perspectivas económicas: Las Américas, donde se analizan en detalle los efectos derrame de la política monetaria de Estados Unidos). Los países más expuestos son aquellos con grandes déficits de cuenta corriente y una elevada exposición a deuda denominada en dólares de EE.UU., aunque los altos niveles de reservas oficiales en moneda extranjera constituirán una protección importante.

El prolongado debilitamiento de la actividad económica también acentúa el riesgo de que se cometan errores en términos de políticas internas, en especial relativos a intentar prevenir una desaceleración estructural con políticas de estímulo excesivas. Por el momento la mayoría de los países parecen estar resistiendo ese riesgo, y los estímulos fiscales en general se limitan a las economías con balances públicos sólidos, como Chile y Perú. Sin embargo, los compromisos con la prudencia fiscal podrían verse sometidos a presiones políticas en la medida que se torne más difícil cumplir con las expectativas de progreso social y económico sostenido en un contexto menos favorable. Riesgos adicionales para la estabilidad macroeconómica podrían derivarse de un deterioro peor que el esperado en la calidad de los activos del sistema bancario, en la medida que la caída de los ingresos afecte negativamente a los deudores corporativos y los hogares (recuadro 2.1). Por lo tanto, las autoridades deberán controlar cuidadosamente los indicadores de vulnerabilidad financiera y procurar que los acreedores mantengan reservas suficientes en sus balances para poder gestionar la fase descendente del ciclo de crédito.

Economías financieramente integradas

Evolución y perspectivas económicas

Se proyecta que las tendencias de crecimiento entre las economías financieramente integradas (AL-6, que incluye Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay) diverjan a futuro, reflejando distintas exposiciones a los mercados internacionales de materias primas y otros factores idiosincráticos (gráfico 2.6):

  • Brasil está atravesando la peor recesión en más de dos décadas, con una contracción esperada del producto de un 1 por ciento en 2015. La inversión privada sigue representando un freno importante a la actividad, ya que los perdurables problemas de competitividad se ven agravados por la debilidad de los términos de intercambio y la alta incertidumbre relacionada, entre otros aspectos, con los efectos de la investigación de Petrobras y el impacto de una sequía prolongada sobre el suministro de energía eléctrica. La confianza de los consumidores también se deterioró de manera marcada, en un contexto de inflación elevada, oferta de crédito más restrictiva y debilitamiento incipiente del mercado laboral. La decisión de las autoridades de ajustar las políticas macroeconómicas contribuye a la debilidad de la demanda a corto plazo, pero es fundamental para contener el aumento de la deuda pública y reconstruir la confianza en el marco de política macroeconómica. De manera similar, el realineamiento que se está registrando en algunos precios relativos clave, incluido el tipo de cambio real, debería ayudar, con el tiempo, a mejorar las perspectivas para la inversión.

  • México, la segunda economía más grande de la región, enfrenta perspectivas comparativamente favorables, aunque las proyecciones de crecimiento volvieron a corregirse a la baja. Se espera que el PIB crezca un 3 por ciento este año. El aumento de la demanda externa de Estados Unidos ha comenzando a impulsar la actividad, mientras que la confianza y la demanda interna todavía tienen que repuntar. El impacto inmediato de la caída del precio del petróleo sobre el crecimiento es reducido, ya que la actividad del sector de hidrocarburos representa una proporción relativamente pequeña del PIB. Sin embargo, la caída de los ingresos públicos redundó en un ajuste fiscal moderado para 2015. Las ganancias potenciales a más largo plazo asociadas a las reformas en los sectores de telecomunicaciones y energía siguen siendo significativas, aunque un nivel persistentemente bajo del precio del petróleo podría afectar eventualmente el interés de los inversores.

  • Entre las demás economías financieramente integradas, Chile, Colombia y Perú enfrentan dificultades relacionadas con la caída de los precios de exportación de las materias primas y la consecuente caída en la inversión corporativa. En Chile y Perú, esas dificultades existen hace tiempo, ya que los precios de los metales comenzaron a declinar hace más de tres años. Más recientemente, los menores precios de las importaciones de petróleo han provisto cierta compensación. Es probable que el crecimiento repunte este año, gracias a la aplicación de políticas expansivas y la eliminación de frenos a corto plazo en la actividad, en especial, las demoras del año pasado en la actividad minera de Perú. Aun así, existen incertidumbres importantes que ensombrecen el horizonte en ambos países, relacionadas con las condiciones externas, el impacto de las reformas en curso en Chile, y la lentitud de la ejecución de las inversiones a nivel subnacional en Perú. Para Colombia, a su vez, las presiones sobre los términos de intercambio han aumentado recientemente, cuando el colapso del precio del petróleo golpeó al principal sector exportador del país. Se proyecta que el crecimiento caiga por debajo del 4 por ciento, aunque se mantendría bastante resistente, ya que la depreciación marcada del peso debería, con el tiempo, impulsar las exportaciones no relacionadas con materias primas. Uruguay, por su parte, sigue registrando un crecimiento sólido, aunque atraviesa una desaceleración gradual vinculada con la debilidad de la actividad en Argentina y Brasil.

Gráfico 2.6Aunque se espera que la dinámica de crecimiento en las economías financieramente integradas muestre divergencias, los mercados laborales siguen relativamente firmes en la mayoría de los países. La depreciación de las monedas debería ayudar a reducir los déficits en cuenta corriente con el tiempo, aunque contribuya a mantener la inflación por encima de la meta a corto plazo.

Fuentes: Bloomberg, L.P.; Haver Analytics; FMI, Information Notice System; FMI, informe WEO; autoridades nacionales; ONU, Comtrade, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: AL-6 = Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay; TCEN = tipo de cambio efectivo nominal.

1 Tasa destacionalizada. La última observación de Uruguay corresponde a enero de 2015.

2 Los datos de Perú corresponden al salario mínimo.

3 Los datos corresponden a fines de febrero de 2015. Otros países incluye Corea, Filipinas, Hungría, India, Indonesia, Israel, Malasia, Polonia, Rumania, Sudáfrica, Tailandia y Turquía. Los términos de intercambio de las materias primas se ponderan por la proporción de exportaciones/importaciones de materias primas a PIB, por lo cual un aumento del 1 por ciento se puede interpretar como una ganancia de ingresos de aproximadamente un 1 por ciento del PIB. Los índices excluyen los metales preciosos, excepto para Colombia y Perú. Véanse también el anexo 3.1 y Gruss (2014).

En la mayor parte del grupo AL-6, el crecimiento del empleo se ha desacelerado. Al mismo tiempo, las tasas de desempleo persistentemente bajas y el crecimiento aún sólido de los salarios sugieren que la capacidad económica ociosa continúa siendo en general reducida. Los elevados déficits de las cuentas corrientes externas y las tasas de inflación superiores a las metas respaldan esa idea, aunque es cierto que también se vieron afectados por otros factores importantes recientemente:

  • Los déficits externos siguieron aumentando en varias de las economías del grupo AL-6 (con la notable excepción de Chile, donde ocurrió lo contrario), ya que el descenso de los precios de las materias primas redujo los ingresos provenientes de las exportaciones. En respuesta, se depreciaron los tipos de cambio, y en general de manera más marcada en países golpeados por shocks de términos de intercambio más fuertes. Con el tiempo, esa mayor debilidad del tipo de cambio—algunas monedas se depreciaron hasta un 25 por ciento con respecto del dólar de EE.UU. en seis meses, aunque los movimientos en términos ponderados por el comercio han sido mucho menos extremos—debería impulsar las exportaciones netas. Sin embargo, el análisis del personal técnico del FMI sugiere que gran parte de ese ajuste suele darse a través de una compresión de importaciones al enfriarse la demanda interna, más que a un aumento del volumen de exportaciones (capítulo 3; véase también el recuadro 2.2 sobre las consecuencias generales del fortalecimiento del dólar de EE.UU. para América Latina).

  • Los tipos de cambio depreciados también comenzaron a ejercer cierta presión al alza sobre los precios al consumidor. Sin embargo, las tasas de traspaso estimadas son moderadas (de menos de 0,1), y el descenso de los precios de las materias primas ha tenido un efecto compensatorio.

En conjunto, los datos macroeconómicos todavía no apuntan a un déficit importante en la demanda agregada, lo que advierte contra el uso excesivo de estímulos macroeconómicos, incluso en casos donde en principio existe margen de maniobra disponible en materia de políticas económicas.

En un contexto de persistentes déficits de cuenta corriente, la estructura del financiamiento externo se ha mantenido en términos generales estable (gráfico 2.7). Tanto los flujos de inversión extranjera directa (IED) como los flujos de cartera continuaron siendo considerables, mientras que los flujos de otro tipo aumentaron ligeramente. Así, las tenencias extranjeras de bonos públicos en moneda local alcanzaron nuevos niveles máximos en Colombia y México. Simultáneamente, la emisión de bonos corporativos siguió creciendo a buen ritmo, aunque por debajo de las tasas máximas de 2013.

Gráfico 2.7Las entradas de capitales se mantuvieron sólidas, respaldando un alto nivel de tenencias externas de bonos denominados en moneda local y un nivel sólido de emisiones corporativas.

Fuentes: Dealogic; FMI, Balance of Payments Statistics Yearbook, autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: AL-6 = Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay, AL-5 no incluye a Uruguay.

1 Excluye Perú.

2 Criterio de emisión basado en la residencia para todos los países con excepción de Brasil, para el que se basa en un criterio de nacionalidad.

La gran dependencia de entradas de capital distintas de la IED podría presagiar un aumento de la volatilidad de las monedas y de los mercados de activos más amplios. Esto también implica un riesgo de ajuste abrupto en las condiciones de financiamiento externo para prestatarios de América Latina, tanto en respuesta a noticias específicas de la región como a cambios externos, como el ajuste anticipado en la política monetaria de Estados Unidos.

Las inquietudes se concentran en las empresas de las economías financieramente integradas que intensificaron su emisión de bonos en mercados de capitales internacionales desde la crisis financiera mundial. Los riesgos de revaloración y renovación inmediatos se ven acotados por el hecho de que muchas empresas utilizaron las condiciones de mercado favorables de los últimos años para emitir bonos con vencimientos más prolongados y cupones de tasa fija.

Sin embargo, persisten dudas acerca de la posibilidad de que algunas empresas hayan acumulado pasivos en moneda extranjera sin los correspondientes activos o flujos de ingreso en moneda extranjera. A la fecha, no hay evidencia que indique que esas posiciones abiertas hayan generado dificultades financieras entre las empresas en AL-6, a pesar de la notable depreciación reciente de las monedas locales. De cualquier modo, este riesgo exige monitoreo de cerca, en especial teniendo en cuenta que la capacidad de servicio de la deuda de las empresas ya registra la presión de un descenso de los ingresos (gráfico 2.8). En este contexto, algunas empresas del sector de materias primas registraron una considerable expansión en los diferenciales de tasas de crédito, y los presupuestos de inversión corporativa se recortaron en forma generalizada.

Gráfico 2.8El debilitamiento de los ingresos corporativos redujo los coeficientes de cobertura de intereses y suscitó recortes en los planes de inversión. El crecimiento del crédito se desaceleró.

Fuentes: Bloomberg, L.P.; Haver Analytics; FMI, Financial Soundness Indicators; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 La muestra incluye unas 400 empresas no financieras de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Promedios móviles de cuatro trimestres de valores de mediana.

2 Índice basado en la suma de gastos de capital nominales (en moneda local) de 26 grandes empresas de Brasil, Chile y México; datos históricos que llegan hasta 2013 y pronósticos de analistas para 2015 y 2016; 2014 se refiere a los resultados, si están disponibles, o pronósticos de analistas en caso contrario.

3 Promedio simple de Chile, Colombia, Perú y Uruguay.

En línea con estas perspectivas más difíciles, el crecimiento del crédito interno también se desaceleró. La menor demanda de préstamos fue un factor importante, pero en algunos casos (en especial, el de los préstamos otorgados por bancos públicos de Brasil), la reducción deliberada de la oferta de crédito también jugó un rol significativo. Por el momento, la proporción de préstamos en mora es en general moderada (de un 3 por ciento o menos), pero es probable que la calidad de los activos se deteriore a futuro, en especial en las economías en las que el crédito creció rápidamente en años recientes y que actualmente enfrentan una fuerte desaceleración económica (recuadro 2.1). En esas economías, es probable que el debilitamiento sorpresivo de la actividad tome por sorpresa a algunos deudores. En el caso de los hogares, la principal preocupación se relaciona al mayor riesgo de desempleo; en tanto que el escaso desarrollo relativo de los mercados de hipotecas implica que los riesgos relacionados con caídas en los precios de las viviendas son acotados.

Prioridades de política económica

La combinación de crecimiento limitado, capacidad económica ociosa reducida y riesgos financieros crecientes presenta importantes desafíos para las autoridades. Aunque el alcance de estos desafíos varía entre las distintas economías del grupo AL-6, hay un núcleo de cinco consideraciones de políticas que es pertinente para todas ellas.

Primero, la flexibilidad de los tipos de cambio puede jugar un rol crucial en el ajuste a un contexto externo más difícil. En particular, la depreciación de las monedas ayuda a redirigir la demanda hacia el producto de producción interna, lo que reduce el déficit externo.

La solidez de las reservas internacionales oficiales les permite a las autoridades del grupo AL-6 mitigar las agudas presiones de depreciación (gráfico 2.9), pero la intervención cambiaria debería limitarse a los casos en que la volatilidad del tipo de cambio se torne excesiva, las condiciones del mercado se vuelvan turbulentas o surjan otros riesgos importantes para la estabilidad financiera. Hasta el momento, los movimientos cambiarios han sido importantes, pero ordenados, y en general han contribuido a reducir, en lugar de amplificar, temores sobre una eventual falta de alineamiento cambiario. Por lo tanto, es sensato que las autoridades hayan en general permitido que sus tipos de cambio se ajusten, a pesar de las intervenciones relativamente frecuentes en Perú (una economía altamente dolarizada, donde los movimientos abruptos del tipo de cambio podrían tener efectos más disruptivos sobre la economía real). La decisión de las autoridades de Brasil de terminar con su prolongado programa de swaps de divisas, que había acumulado una posición corta sintética en moneda extranjera de más de US$113.000 millones a fines de marzo, es bienvenida.

Gráfico 2.9Las reservas internacionales siguen siendo sólidas en las economías del grupo AL-6. Los bancos centrales recientemente recortaron las tasas en Chile y Perú, pero las elevaron en Brasil.

Fuentes: Bloomberg, L.P.; FMI, International Financial Statistics; FMI, informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: AL-6 = Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay; AL-5 no incluye a Uruguay.

1 Metodología descrita en Moghadam, Ostry y Sheehy (2011).

2 El período de la muestra va de enero de 2006 al 13 de abril de 2015.

Segundo, el seguimiento atento de los riesgos relativos a la estabilidad financiera ha cobrado más importancia en un contexto de fuertes movimientos de tipos de cambio, menores ingresos y, en algunos casos, tasas de interés en ascenso. Los niveles de capitalización y rentabilidad de los sistemas bancarios de las economías financieramente integradas siguen siendo sólidos, pero los desafíos a futuro sugieren que es claramente necesario concentrarse en mantener o incluso fortalecer las reservas existentes. En ese sentido, es positivo que las autoridades de Perú hayan elevado recientemente los requisitos de reservas para los depósitos denominados en moneda extranjera. En relación al sector corporativo, es necesario intensificar esfuerzos para obtener datos más detallados sobre las exposiciones cambiarias descubiertas.

Tercero, la política monetaria debería seguir enfocada en mantener las expectativas de inflación alineadas con las metas oficiales. A diferencia de muchos mercados emergentes de Asia y de Europa, donde las tasas de inflación han caído a niveles muy bajos, el grupo AL-6 sigue enfrentando, en general, un nivel de inflación superior a las metas, en parte a raíz de la fuerte depreciación reciente de las monedas. Por esa razón, la flexibilización de la política monetaria ha sido más limitada: solo Chile y Perú aplicaron recientemente recortes moderados en las tasas (gráfico 2.9). Entretanto, los bancos centrales de Brasil y Uruguay siguen enfrentando la tarea de fortalecer la credibilidad de sus marcos monetarios, ya que la inflación se mantiene en cifras elevadas de un dígito. En ese sentido, es apropiada la decisión en Brasil de aplicar una política monetaria más restrictiva desde fines de 2014.

Cuarto, las decisiones de política fiscal no deben sopesar únicamente lo que es deseable desde una perspectiva cíclica, sino también lo que es viable sin poner en riesgo la sostenibilidad de la deuda. El argumento a favor de la aplicación de políticas de estímulo parece débil desde un principio, dado que la capacidad económica ociosa de la mayoría de las economías continúa siendo reducida. Incluso en los casos en los que se proyectan aumentos de las brechas de producto debido al shock reciente de los términos de intercambio, las autoridades deben tener en cuenta que es probable que gran parte de ese shock sea permanente (capítulo 3). La política fiscal puede, por sí misma, atenuar, pero no prevenir, el impacto del shock, tal como lo implica el diseño de reglas fiscales estructurales como las de Chile y Colombia. En muchas economías, toda consideración cíclica queda de todos modos supeditada a la falta de márgenes fiscales. De hecho, el déficit estructural promedio en el grupo AL-6 se amplió gradualmente en los últimos años, y actualmente está 2 puntos porcentuales del PIB por encima del nivel de 2004 (gráfico 2.10), cuando los términos de intercambio eran mucho más débiles que los actuales. Este sesgo hacia un mayor déficit ha sido particularmente evidente en Brasil, donde, como consecuencia, las autoridades se ven ahora prácticamente obligadas a ajustar la política fiscal en plena fase descendente. También se proyectan orientaciones fiscales más restrictivas en México, Uruguay y, hacia 2016, en Colombia. Chile y Perú, a su vez, son los países con más espacio para suavizar el ajuste inevitable a un contexto de términos de intercambio más débiles, gracias a los bajos niveles de deuda pública.

Gráfico 2.10La política fiscal en las economías financieramente integradas tendió a ser contracíclica en los últimos años, aunque con un sesgo hacia un mayor déficit. Como resultado, la deuda aumentó en varios países.

Fuentes: FMI, informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: AL-6 = Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay. AL-5 no incluye a Uruguay.

1 Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

2 En el cuadro 2.2 se presentan definiciones sobre la cobertura de gobierno.

Por último, aunque no por ello menos importante, las consideraciones anteriores resaltan la gran relevancia de las reformas estructurales para recuperar un crecimiento sólido y sostenible. Los persistentes problemas de escasos niveles de ahorro, inversión y productividad han vuelto al centro de la escena en muchas economías ahora que los vientos de cola del boom de las materias primas claramente han llegado a su fin. Abordar estos problemas es cada vez más urgente para evitar un período prolongado de bajo crecimiento. Los esfuerzos deberían concentrarse en eliminar los críticos cuellos de botella en términos de infraestructura y capital humano, áreas en las que la inversión privada puede ser fundamental, pero donde también se necesitará cierto grado de priorización y reoptimización del gasto público (gráfico 2.11)2. Esos esfuerzos deben respaldarse con medidas tendientes a mejorar el clima de negocios, con la meta de promover economías más diversificadas, resistentes y prósperas (véase también el capítulo 5). Muchos países iniciaron reformas en esas áreas, pero en muchas de las economías del grupo AL-6 es preciso redoblar los esfuerzos para fortalecer la gobernanza, reducir las cargas burocráticas excesivas y promover la competencia.

Gráfico 2.11AL-6: Indicadores de desempeño estructural

(Ranking según percentil)

Fuentes: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) 2012; Banco Mundial, 2015Ease of Doing Business database;Foro Económico Mundial, 2014–15 Global Competitiveness Report, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: AL-6 = Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay. La escala refleja la distribución por percentiles de los países para cada indicador; mayor puntuación significa mejor desempeño; PISA: Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes; FEM: Foro Económico Mundial.

Otros países exportadores de materias primas

Evolución y perspectivas económicas

La evolución económica de los demás países exportadores de materias primas (menos financieramente integrados) de América del Sur sigue mostrando divergencias (gráfico 2.12). La reducción a la mitad registrada en el precio del petróleo desde mediados de 2014 implicó un revés mayúsculo para Bolivia, Ecuador y, especialmente, Venezuela, mientras que Paraguay—que exporta productos agrícolas y electricidad, pero importa la totalidad de sus necesidades de combustible—se benefició. Más allá de esos shocks externos, las políticas internas tuvieron un papel fundamental al momento de determinar las perspectivas específicas de cada país.

Gráfico 2.12Las perspectivas de crecimiento difieren notablemente entre los otros países exportadores de materias primas de América del Sur: la sólida actividad en Bolivia y Paraguay contrasta con la profundización de la crisis en Venezuela.

Fuentes: Bloomberg, L.P.; Haver Analytics; FMI, informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Los datos de inflación de Argentina reflejan las estimaciones del personal técnico hasta el tercer trimestre de 2014 inclusive y los datos del IPCNu oficial a partir de ese trimestre.

2 Se refiere al índice de bonos de mercados emergentes de J.P. Morgan.

En el caso de la economía de Venezuela, el enorme shock de términos de intercambio que sufrió el país en los últimos meses ha tornado una situación que ya era difícil en una aún peor. Años de expansión macroeconómica insostenibles y de fuerte intervención microeconómica han creado una mezcla de inflación elevada de dos dígitos, problemas agudos de escasez y una confianza deprimida del sector privado, que redundó en una recesión a principios de 2014. Todos estos problemas se vieron agravados recientemente por una caída marcada de la recaudación pública proveniente de las exportaciones de petróleo, que ha intensificado la escasez de moneda extranjera y llevó al tipo de cambio informal hasta un nivel de 280 bolívares por dólar de EE.UU., más de 40 veces más alto que el tipo de cambio oficial más bajo en el complejo sistema de tipos de cambio múltiples utilizado en Venezuela. Simultáneamente, los mercados financieros comenzaron a dar indicios de un riesgo elevado de incumplimiento de la deuda. Las autoridades respondieron a la profundización de la crisis económica ajustando todavía más los controles de precios y cantidades y nacionalizando más empresas privadas. En este contexto de múltiples disrupciones, se proyecta que Venezuela registrará la mayor tasa de inflación (un 95 por ciento) y la tercera tasa de contracción del producto (−7 por ciento) del mundo en 2015.

Los desequilibrios macroeconómicos de Argentina también siguen siendo importantes, tras un período prolongado de expansión fiscal basada cada vez más en el financiamiento del banco central. Las restricciones invasivas sobre el comercio y los mercados cambiarios también han creado una brecha importante entre el tipo de cambio oficial y el informal del peso. Sin embargo, la brecha del tipo de cambio se ha estabilizado en 40–50 por ciento desde fines de 2014, y pareciera que la inflación retornó a niveles de dos dígitos algo menores. La confianza de los inversores financieros en Argentina también se ha recuperado parcialmente, a pesar de que la confrontación en curso con los que se quedaron fuera del canje (holdouts) impide que el país acceda a los mercados mundiales de bonos. El optimismo relativo de los inversores estaría relacionado con el nivel moderado de endeudamiento externo de Argentina y con la expectativa de que algunas de las políticas económicas más distorsivas podrían relajarse tras las elecciones de octubre. Algunos cambios jurídicos recientes también mejoraron el clima de inversión para las empresas petroleras internacionales, aumentando las chances de explotación del gran potencial de Argentina en el sector de energía. Sin embargo, los cambios adversos en los términos de intercambio (especialmente la marcada caída del precio de la soja), la debilidad de la actividad en Brasil y la renovada apreciación del tipo de cambio real efectivo sumaron nuevos obstáculos para el crecimiento. Así, se proyecta que el producto se contraiga un 0,3 por ciento en 2015, lo que extendería la desaceleración del año pasado.

Se proyecta que Ecuador sufra una desaceleración marcada, con un crecimiento del 1,9 por ciento en 2015, mientras que la tasa de crecimiento de Bolivia se reduciría para ubicarse en una tasa todavía sólida del 4,3 por ciento. Ambas economías cuentan con grandes sectores de hidrocarburos y están atravesando el ajuste a un contexto de precios del petróleo y del gas mucho más bajos, tras una década de boom de precios. En el caso de Ecuador, que registró la mayor expansión del gasto público primario de todas las economías de la región desde 2004, la falta de reservas fiscales plantea un desafío particular. Por tratarse de una economía totalmente dolarizada, Ecuador no puede beneficiarse de una depreciación del tipo de cambio nominal para facilitar el ajuste a las condiciones externas más débiles. En este contexto, las autoridades impusieron recientemente recargos a las importaciones (sujetos a la evaluación de la Organización Mundial del Comercio), argumentando inquietudes relacionadas a presiones sobre la balanza de pagos. En Bolivia, existen reservas fiscales disponibles para suavizar la desaceleración, pero es probable que varias iniciativas de políticas en curso—que incluyen medidas para expandir el crédito del banco central a empresas públicas—aceleren el debilitamiento de los balances públicos. Además, las autoridades han resistido toda depreciación de la moneda, obstaculizando el rebalanceo necesario de la demanda (gráfico 2.13).

Gráfico 2.13Otros países exportadores de materias primas: Tipo de cambio efectivo real

(Índice: enero de 2012 = 100)

Fuente: FMI, Information Notice System.

1 Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

En cambio, se proyecta que Paraguay mantenga un crecimiento de aproximadamente un 4 por ciento en 2015, gracias al abaratamiento del petróleo, el repunte proyectado en la generación de electricidad y la puesta en marcha de varios proyectos de infraestructura. Los sólidos fundamentos macroeconómicos, que incluyen una deuda del sector público moderada y un régimen de metas de inflación establecido recientemente, son la base de estas perspectivas comparativamente favorables, y se han manifestado en costos de endeudamiento muy por debajo de muchos otros países de la región.

Prioridades de política económica

Los ajustes de políticas necesarios reflejan las circunstancias de cada país, aunque la consolidación fiscal, la eliminación de los subsidios a la energía y el aumento de la flexibilidad cambiaria son prioridades compartidas en todas las economías en donde los desequilibrios macroeconómicos han estado aumentando.

En Venezuela, será imposible revertir rápidamente el daño causado por años de mala gestión económica. Aun así, cualquier estabilización efectiva deberá incluir una mayor depreciación del tipo de cambio oficial (promedio), una reducción del gran déficit fiscal y terminar con el financiamiento monetario, así como el retiro de una cantidad de medidas dirigistas que asfixiaron la actividad del sector privado.

Aunque sus distorsiones económicas son menos extremas, Argentina necesitará una combinación similar de políticas macroeconómicas más restrictivas, un tipo de cambio más débil y un menor nivel de distorsiones microeconómicas para sentar las bases de un retorno a la estabilidad y al crecimiento.

En el caso de Bolivia y Ecuador, el principal desafío es controlar los déficits fiscales y externos que se generaron con la caída de los precios del petróleo y el gas. Es probable que la gran expansión del gasto público de años recientes haya creado áreas de ineficiencia en las que ahora es posible y necesario buscar ahorros. Una mayor flexibilidad del tipo de cambio (y, de no ser posible, de los precios internos) facilitaría el ajuste. Paraguay tendría que integrar el aumento anticipado en la infraestructura pública en un plan fiscal a mediano plazo prudente. En las tres economías, también es fundamental aplicar enérgicas medidas para tratar los problemas gobernanza y mejorar los resultados en términos de educación.

América Central y la República Dominicana

Evolución y perspectivas económicas

A diferencia de América del Sur, se prevé que las economías de América Central se vean beneficiadas por el entorno externo actual (gráfico 2.14). El patrón global de recuperación liderada por Estados Unidos es particularmente favorable para la región, dados los fuertes vínculos que mantiene con el sector real de la economía estadounidense a través de las exportaciones y las remesas, que probablemente compensen con creces el endurecimiento de las condiciones financieras causado por una ordenada normalización de la política monetaria en Estados Unidos3. También son importantes los ingresos extraordinarios provenientes de la reducción de los precios del petróleo, puesto que todos los países centroamericanos son importadores netos de petróleo (recuadro 2.3). Al mismo tiempo, existen obstáculos al crecimiento específicos de cada país; y muchas economías enfrentan vulnerabilidades fiscales y externas de larga data, así como arraigados problemas de gobernanza y seguridad, que dejan algunas nubes en un horizonte que, a excepción de eso, se mantiene alentador.

Gráfico 2.14Las perspectivas de crecimiento de América Central mejoraron, gracias al abaratamiento del petróleo y a la sólida recuperación en Estados Unidos.

Fuentes: Haver Analytics; FMI, Direction of Trade Statistics; FMI, informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: ACRD = Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana; UE = Unión Europea. Véase la lista de abreviaturas de los países en la pág. 85.

1 Muchos países también exportan niveles importantes de servicios a los Estados Unidos, que no se reflejan en este gráfico por limitaciones de los datos.

2 Medidas en dólares de EE.UU.

Para 2015, el crecimiento se proyecta en un sólido 4¼ por ciento, nivel cercano al del año pasado. Sin embargo, esa cifra agregada encubre importantes diferencias entre países. En la República Dominicana, se prevé que el crecimiento se desacelere tras varios años de expansión por encima de la tendencia. La economía de Guatemala debería seguir creciendo a una tasa prácticamente sin variaciones, gracias a que el efecto de un entorno externo más favorable compensa un efecto base negativo relacionado con la puesta en marcha de varios proyectos de minería durante el año pasado. En el resto de la región, el crecimiento también será estable o se incrementará modestamente, a pesar de varios factores idiosincrásicos que amortiguan el impulso proveniente de las condiciones externas: por ejemplo, la normalización del ciclo de inversión pública en Panamá, la reducción del financiamiento del programa venezolano Petrocaribe, y una oportuna consolidación fiscal en Honduras y quizás en Costa Rica.

La inflación general cayó con mucha más fuerza tras la reducción de los precios del petróleo a lo largo América Central que en países más grandes de América Latina. Eso refleja un mayor traspaso a los precios internos de la energía así como la ausencia de presiones de depreciación en la región.

Sin embargo, ciertas vulnerabilidades fiscales vuelven a algunos países de América Central susceptibles a riesgos a la baja, sobre todo porque se prevé que los niveles de deuda pública se mantengan elevados y, en algunos casos, que aumenten aún más si se mantienen las políticas actuales.

Los diferenciales de tasas de los bonos externos volvieron a ampliarse durante el último período de volatilidad en los mercados emergentes, poniendo de relieve los riesgos asociados con las grandes necesidades de financiamiento (gráficos 2.15 y 2.16).

Gráfico 2.15Las vulnerabilidades fiscales y externas siguen siendo importantes en varios países, aunque se espera que los déficits en cuenta corriente se reduzcan.

Fuentes: FMI, Balance of Payments Statistics Yearbook; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: ACRD = Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. Véase la lista de abreviaturas de los países en la pág. 85.

1 La definición del sector público varía por país.

2 ACRD excepto El Salvador y Panamá.

3 La metodología se describe en Moghadam, Ostry y Sheehy (2011).

Gráfico 2.16Bajo las políticas actuales, la deuda pública seguirá aumentando en varias economías. El crecimiento del crédito se moderó recientemente en América Central.

Fuentes: FMI, informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: ACRD = Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. Véase la lista de abreviaturas de los países en la pág. 85.

1 América Central es el promedio simple de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Las vulnerabilidades externas se ven moderadas por las perspectivas de déficits más reducidos en la cuenta corriente, que en varios países deberían poder financiarse por completo con inversión extranjera directa. Los déficits en cuenta corriente se contraerán tanto gracias a la reducción de los precios del petróleo como al aumento del crecimiento en Estados Unidos, y podrían acercarse al 5 por ciento del PIB en 2015 en promedio, en comparación con el 6 por ciento del PIB en 2014 y el 7 por ciento en 2013. La inversión extranjera directa y los flujos de cartera se han mantenido estables, con gobiernos soberanos que siguieron emitiendo deuda en los mercados internacionales en forma significativa. La cobertura de las reservas internacionales mejoró en cierta medida, aunque los márgenes de maniobra siguen siendo modestos.

El crecimiento del crédito se redujo en la mayoría de los países con respecto a los niveles máximos alcanzados en los últimos años, aunque la República Dominicana constituye una notable excepción. La desaceleración del crecimiento de los préstamos denominados en moneda extranjera es un factor importante en América Central, que quizá refleje una mayor internalización de los riesgos cambiarios por parte de los deudores—en particular en Costa Rica, tras un período de volatilidad cambiaria a principios de 2014—y un uso más generalizado de fuentes alternativas de financiamiento, sobre todo de la emisión de bonos corporativos en el caso de Guatemala. Si bien los bancos están en general bien capitalizados y ya cumplen con los requisitos de liquidez de Basilea III, las vulnerabilidades a los riesgos cambiarios derivados de deudores sin cobertura se incrementaron tras un período de fuerte crecimiento de los préstamos en moneda extranjera.

Prioridades de política económica

Las autoridades de la región deberían aprovechar la oportunidad que ofrece un entorno externo más favorable para seguir reduciendo sus vulnerabilidades fiscales y alentar un crecimiento inclusivo. En el frente fiscal, toda ganancia extraordinaria que provenga directamente de un mayor crecimiento y de la reducción de los subsidios públicos (gracias a la caída de los precios del petróleo) debería ahorrarse, por lo menos en un principio, dadas las incertidumbres en cuanto a su durabilidad y a la necesidad de reconstruir el margen de maniobra en materia de política económica para responder a nuevos shocks negativos. Eso sería de particular importancia en los países con grandes brechas de sostenibilidad. La reducción de los precios del petróleo también debería facilitar la adopción de medidas previstas en programas de consolidación ya en marcha o recomendados, como la eliminación gradual de los subsidios a la energía y los aumentos de la tasa del IVA. En líneas más generales, los países se beneficiarían de fortalecer sus marcos de política económica, por ejemplo mediante la aplicación de reglas fiscales y la adopción de medidas para incrementar la transparencia y minimizar los riesgos contingentes de las asociaciones público-privadas.

Los bancos centrales de las economías no dolarizadas deberían redoblar sus esfuerzos para fortalecer sus marcos de metas de inflación. En general, sería apropiado evitar responder a los efectos de primera ronda en la inflación general producidos por la reducción de los precios de las materias primas, sobre todo en los países donde existen presiones de precios subyacentes que podrían resurgir pronto a causa de la escasa capacidad ociosa. De hecho, la reducción de la inflación general brinda una oportunidad para anclar más fuertemente las expectativas de inflación, que han estado persistentemente por encima de las metas oficiales en algunos casos. También será importante permitir una mayor flexibilidad cambiaria para reforzar la credibilidad de los marcos de metas de inflación y facilitar el ajuste a los shocks externos. En ese sentido, la reciente eliminación de la banda de fluctuación cambiaria en Costa Rica constituye un paso en la dirección correcta. Por otra parte, se necesita seguir fortaleciendo la regulación prudencial a fin de reducir las vulnerabilidades financieras, entre ellas las relacionadas con la dolarización del crédito.

También será fundamental seguir avanzando en las reformas estructurales para alcanzar un crecimiento sostenido e inclusivo. Una prioridad clave es la que se relaciona con las reformas tributarias que generan espacio fiscal para una mayor inversión pública y gasto en educación, que ayudaría a superar las restricciones de oferta y a mejorar el capital humano y la productividad. Esos esfuerzos deben complementarse con mejoras en el clima de negocios, que permitirán atraer más inversión privada.

El Caribe

Evolución y perspectivas económicas

Las perspectivas del crecimiento económico en el Caribe son producto de fuerzas opuestas. Por un lado, la recuperación proyectada para la economía de Estados Unidos brinda un impulso positivo, sobre todo a las economías basadas en el turismo que dependen en gran medida de los turistas de Estados Unidos. Y lo que es aún más importante, todas las economías caribeñas, a excepción de Trinidad y Tobago, son importadoras netas de hidrocarburos y, por lo tanto, se ven beneficiadas por la fuerte caída de los precios del petróleo. No obstante, es evidente que estos impulsos positivos no bastan para dejar atrás debilidades estructurales persistentes que obstaculizan el crecimiento de la región. Además, el desplome de los precios en el mercado del petróleo pone de manifiesto los riesgos de interrupciones en el programa Petrocaribe por medio del cual Venezuela viene proporcionando financiamiento subsidiado para importaciones de petróleo a muchas economías asociadas del Caribe y América Central (recuadro 2.3).

En líneas generales, se prevé que continúe la recuperación económica a pesar de la persistencia de vulnerabilidades externas, fiscales y financieras en varias economías. En las economías del Caribe dependientes del turismo, el crecimiento promedio alcanzó el 1,5 por ciento en 2014—la tasa más alta desde 2007—y se espera que siga mejorando, hasta un 2,0 por ciento, en 2015 (gráfico 2.17). Las Bahamas y Jamaica, y varias economías de la Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU) lideran esta tendencia. Las economías del Caribe exportadoras de materias primas, en cambio, carecen del viento de cola de unos términos de intercambio más favorables, pero aun así se prevé que crezcan al 2,4 por ciento en promedio, solo ligeramente por debajo de lo observado el año pasado4.

Gráfico 2.17La mejora de las condiciones externas apuntala unas perspectivas algo más optimistas para el crecimiento en el Caribe. Sin embargo, persisten importantes vulnerabilidades fiscales, externas y financieras por resolver.

Fuentes: Organización de Turismo del Caribe; Banco Central del Caribe Oriental; FMI, informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: Exportadores de materias primas = Belice, Guyana, Suriname y Trinidad y Tobago; Economías dependientes del turismo = Antigua y Barbuda, Las Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Jamaica, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas y Santa Lucia; Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU) = Anguila, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas y Santa Lucia. Véase la lista de abreviaturas de los países en la pág. 85.

1 Promedio simple.

A pesar de estas perspectivas moderadamente más favorables, la región sigue enfrentando enormes desafíos. Para muchos destinos turísticos del Caribe, el reciente aumento de los arribos viene tras varios años de estancamiento o caída, a causa de las brechas de competitividad que ni una recuperación generalizada de la demanda turística de Estados Unidos y Europa pueda probablemente compensar. De hecho, los problemas relacionados con los elevados niveles de costo del Caribe podrían profundizarse, puesto que las monedas de la región atadas al dólar de EE.UU. se aprecian junto con él. A menos que ese efecto se equilibre con otros ahorros de costos o mejoras significativas en los productos turísticos, es probable que muchos destinos sigan perdiendo participación de mercado a manos de competidores de México, América Central y otras regiones5.

Los grandes desequilibrios externos de la región resaltan la escala de los desafíos. Si bien el abaratamiento de las importaciones de petróleo ofrece un alivio considerable, se proyecta que el déficit promedio en cuenta corriente entre las economías dependientes del turismo supere el 13 por ciento del PIB en 2015. En las economías del Caribe exportadoras de materias primas, los déficits en cuenta corriente son menores pero aun así significativos, de alrededor del 6 por ciento del PIB. Estos déficits siguen financiándose en gran medida con inversión extranjera directa y fondos oficiales, en algunos casos del FMI. En varios países, la asistencia del programa Petrocaribe también desempeña una función importante, lo que los expone al riesgo de súbitas brechas de financiamiento en caso de que la crisis actual en Venezuela complique el cumplimiento de sus compromisos con los socios de Petrocaribe (recuadro 2.3).

Las finanzas públicas también siguen bajo presión. Se proyecta que los balances primarios se mantengan estables en líneas generales en muchas economías, aunque se espera que el reciente gran superávit de Saint Kitts y Nevis se reduzca considerablemente a medida que disminuyan los ingresos provenientes del programa de ciudadanía por inversión. En cambio, Granada y Haití se han comprometido a controlar sus déficits elevados, mientras se espera que Jamaica mantenga el elevado superávit primario que necesita para reducir la deuda pública. En promedio, las economías dependientes del turismo arrastran una carga de la deuda superior al 90 por ciento del PIB que no se pudo alivianar en los últimos años. Entre las economías exportadoras de materias primas, mientras tanto, la deuda pública sigue creciendo, y probablemente alcance el 56 por ciento del PIB para fines de 2015. Un caso positivamente alejado es el de Trinidad y Tobago, que ha mantenido su deuda bruta por debajo del 40 por ciento del PIB al tiempo que ha acumulado activos en su Fondo de Patrimonio y Estabilización. Sin embargo, la brusca caída de los precios de la energía está reduciendo los ingresos, lo cual exigirá medidas fiscales de compensación para alcanzar las metas presupuestarias originales de las autoridades.

En la ECCU, las vulnerabilidades externas y fiscales se ven exacerbadas por agudas fragilidades financieras, pues muchos bancos locales sufren de baja capitalización, mala calidad de los activos y exposición excesiva a la deuda de sus administraciones públicas fiscalmente frágiles.

Prioridades de política económica

El desafío crucial que enfrenta el Caribe es afianzar una recuperación económica sostenida y, al mismo tiempo, reducir vulnerabilidades macroeconómicas aún muy pronunciadas, especialmente en las economías dependientes del turismo. El favorable cambio reciente en las condiciones externas brinda una ventana de oportunidad para avanzar más decididamente. Las autoridades deben aprovechar este período de actividad económica más pujante para alcanzar metas suficientemente ambiciosas de consolidación fiscal y ubicar la deuda pública en una trayectoria descendente. Los obstáculos para el crecimiento resultantes del ajuste de las políticas pueden mitigarse con el diseño cuidadoso de medidas fiscales, en particular reorientando los escasos recursos presupuestarios desde el gasto corriente hacia la inversión pública de alto valor. La disminución del nivel de exenciones y concesiones tributarias contribuiría a mejorar el proceso de consolidación. La reciente adopción de un impuesto al valor agregado en Las Bahamas proporciona otro ejemplo alentador.

Menores déficits públicos también contribuirían a la recuperación del equilibrio externo. Sin embargo, será necesaria una estrategia más amplia para reducir los elevados déficits en cuenta corriente de la región. La clave es elevar la competitividad, particularmente en el sector turístico, a través de una mejor alineación de los salarios a la productividad, una reducción de los costos de la energía y un incremento de la calidad de la infraestructura de apoyo y los servicios públicos.

En la ECCU, es urgente resolver el problema de los bancos débiles con un enfoque regional ordenado y coordinado. Más allá de solucionar los actuales problemas agudos, las autoridades también deberán fortalecer el marco general jurídico y regulatorio para mejorar la supervisión y facilitar la gestión de crisis en el futuro.

Recuadro 2.1Brechas de crédito en América Latina: Es preciso mantenerse alerta

El crédito ha crecido rápidamente en la última década en gran parte de América Latina y, a pesar de la reciente desaceleración, se mantiene en general por encima de sus niveles tendenciales en relación con el PIB. El gráfico 2.1.1 muestra el rango de brechas de crédito estimadas a lo largo de América Latina, calculadas como la diferencia entre el ratio de crédito privado a PIB y su tendencia a largo plazo1. En América del Sur, estas brechas de crédito han sido positivas desde mediados de los años 2000 en la mayoría de los países. Durante este mismo período, en los países de América Central las brechas de crédito han sido en general más reducidas o negativas, reflejando condiciones económicas y financieras más moderadas en esa región. A finales de 2014, el stock total de crédito en relación con los niveles tendenciales estimados de Venezuela, Paraguay y Panamá, estaba entre los más altos de la región (gráfico 2.1.2). Aun así, estas brechas de crédito se ubicaban por debajo de 10 puntos porcentuales del PIB, umbral que suele considerarse como un indicador de alerta temprana sobre el riesgo de crisis bancarias (Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, 2010; Borio y Lowe, 2002). Sin embargo, el legado de un rápido crecimiento del crédito en América del Sur subraya la necesidad de mantenerse alerta.

Gráfico 2.1.1Brechas de crédito estimadas

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: FMI, International Financial Statistics; FMI, informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: La línea sólida azul muestra la mediana, y las líneas punteadas corresponden a los percentiles 25 y 75 de las brechas de crédito estimadas en los distintos países de cada grupo regional. América del Sur incluye Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. América Central incluye Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.

Gráfico 2.1.2Brecha de crédito y desaceleración del crecimiento

Fuentes: FMI, International Financial Statistics; FMI, informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

En aquellos países donde el prolongado boom del crédito ha dado paso a una abrupta desaceleración del crecimiento, se justifica mantenerse particularmente alerta. En esos países, los deudores se endeudaron cada vez más durante los “tiempos de bonanza” y ahora se enfrentan repentinamente a un entorno económico mucho más débil, que podría poner a prueba su capacidad de repago. Coincidiendo con este argumento básico, la flecha del gráfico 2.1.2 apunta hacia las crecientes vulnerabilidades. Así, el país que presenta la combinación más complicada de una gran brecha de crédito y una desaceleración significativa del crecimiento2 es Venezuela, seguido (a cierta distancia) de Argentina, Brasil, Panamá y Paraguay3. Desde una perspectiva algo diferente, el gráfico 2.1.3 combina información sobre las brechas de crédito estimadas y el stock total de crédito a fines de 2014. La zona sombreada en rojo rojo sugiere mayor riesgo, en el sentido de que los países que se encuentran en esta zona no solo han experimen tado un boom del crédito más fuerte sino que también poseen un stock total de deuda privada más elevado, aumentando así la probabilidad de un escenario de pérdidas si la calidad del crédito llegara a debilitarse.

Gráfico 2.1.3Brecha de crédito y ratio del crédito a PIB, 2014

Fuentes: FMI, International Financial Statistics; FMI, informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Sin embargo, tranquiliza observar que la región parece seguir teniendo amplias reservas financieras para hacer frente a las consecuencias de una desaceleración del crecimiento y a las crecientes presiones sobre la calidad de los activos. Los ratios de adecuación de capital, el rendimiento de los activos y los ratios de provisiones se mantienen relativamente holgados en comparación con otras regiones de mercados emergentes; y los coeficientes de préstamos en mora no superan en general el 3 por ciento (gráfico 2.1.4). Estos indicadores no muestran un reciente deterioro significativo, aunque la naturaleza retrospectiva de algunos indicadores (especialmente los coeficientes de préstamos en mora) advierte en contra de la autocomplacencia.

Gráfico 2.1.4

Fuentes: FMI, Financial Soundness Indicators, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Asia = Corea, Filipinas, India, Indonesia, Malasia; EOMA (Europa, Oriente Medio y África) = Hungría, Israel, Polonia, Rusia, Sudáfrica, Turquía. Véase la lista de abreviaturas de los países en la pág. 85.

1 Promedio simple. Debido a limitaciones de los datos: Indonesia, el promedio de los datos de 2011:T2 y 2011:T4 se usa para 2011:T3. Corea, se utilizan los datos de 2014:T2 para 2014:T3.

2 Promedio simple. Debido a limitaciones de los datos: Sudáfrica, los datos de 2014:T2 se utilizan para 2014:T3.

Es prioritario mantener niveles sólidos de capital y garantizar un reconocimiento rápido de los préstamos irrecuperables. Los shocks de términos de intercambio negativos que afectan a muchos países de América Latina, el endurecimiento previsto de la política monetaria estadounidense y la fuerte apreciación conexa del dólar de EE.UU. aumentan la probabilidad de un deterioro de la calidad del crédito en el período venidero. Para garantizar que esto no socave la estabilidad financiera, los reguladores y supervisores deberán recomendar a los bancos que mantengan estándares conservadores en materia de constitución de provisiones, examinen detenidamente las tendencias de la calidad del crédito y reconozcan rápidamente los préstamos problemáticos, y eviten las distribuciones de utilidades excesivamente grandes que comprometan las reservas de capital. En términos más generales, el actual período contractivo del ciclo de crédito pone de manifiesto los beneficios de aplicar políticas macroprudenciales anticíclicas en la fase expansiva. Los reguladores que endurecieron adecuadamente las normas prudenciales durante los años del boom no solo ayudaron a limitar los excesos en ese momento sino que también crearon márgenes de maniobra adicionales que serán útiles en el período venidero.

Nota: Este recuadro fue preparado por Natalija Novta, con la excelente asistencia de Genevieve Lindow en la investigación.1 La tendencia a largo plazo del ratio de crédito a PIB se calcula utilizando el filtro asimétrico de Hodrick-Prescott (HP), como en Borio y Lowe (2002) y el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (2010). A partir de 2001, utilizando datos trimestrales y un parámetro de suavización (lambda) de 400.000, el filtro HP se aplica recursivamente en períodos cada vez más prolongados. Por lo tanto, la brecha de crédito presentada para el período t utiliza solamente datos hasta el período t. En el caso de Bolivia y Uruguay, la muestra comienza en 2005:T1 para evitar aparentes quiebres estructurales en las series. La estimación de tendencias requiere inevitablemente asumir parámetros que pueden afectar a las brechas de crédito estimadas.2 La desaceleración del crecimiento se mide como la diferencia entre el crecimiento promedio esperado en 2015–16 y el crecimiento promedio observado en 2008–13.3 Las estimaciones correspondientes a Venezuela deben tomarse con cautela, en la medida en que la elevada inflación y el régimen de tipos de cambio múltiples tienden a distorsionar las estadísticas macroeconómicas. Los datos sobre el crédito correspondientes a Panamá, a su vez, reflejan el papel de centro financiero regional que desempeña este país, de manera que estos datos son algo menos informativos en relación con la evolución estrictamente interna del crédito.

Recuadro 2.2Fortalecimiento del dólar de EE.UU. y actividad económica en América Latina

El dólar de EE.UU. se ha apreciado alrededor de un 18 por ciento en términos efectivos reales desde junio de 2014, lo cual la hace la apreciación más rápida en más de 40 años. Además, muchos observadores esperan que el fortalecimiento del dólar continúe, impulsado por las favorables perspectivas de crecimiento y la ampliación de los diferenciales de las tasas de interés con respecto a otras monedas importantes. ¿Cómo podría esta tendencia a la apreciación afectar al crecimiento de América Latina? Al analizar los últimos 45 años, los mercados emergentes han tendido a registrar un crecimiento más lento, en promedio, durante períodos de apreciación prolongada del dólar. En América Latina este patrón parece ser más fuerte que en otras regiones de mercados emergentes, particularmente en los países exportadores de materias primas de América del Sur (gráfico 2.2.1).

Gráfico 2.2.1Fortalecimiento del dólar y crecimiento en América del Sur

Fuentes: Federal Reserve Economic Data (FRED); FMI, International Financial Statistics; FMI, informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: TCER = tipo de cambio efectivo real. Mayor valor = apreciación.

El análisis de eventos (gráfico 2.2.2) muestra que durante períodos prolongados de apreciación del dólar, el menor crecimiento en América Latina ha estado asociado a tasas de interés reales más elevadas en Estados Unidos, una dinámica más débil en los mercados de materias primas y, por lo tanto, términos de intercambio menos favorables.

Gráfico 2.2.2Ciclos de apreciación y depreciación

(Porcentaje)

Fuentes: FMI, International Financial Statistics; FMI, informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: AL = América Latina; CRB = Commodity Research Bureau (índice de precios de las materias primas); TCER = tipo de cambio efectivo real. Las tasas de interés real de Estados Unidos corresponden a las tasas de las letras del Tesoro a 10 años deflactadas por la inflación anual observada. Los ciclos de apreciación y depreciación se definen por las variaciones tendenciales a largo plazo del nivel máximo al mínimo del tipo de cambio efectivo real de Estados Unidos. Ciclos de depreciación: 1970–78, 1986–92 y 2002–11. Ciclos de apreciación: 1979–1985, 1996–2001 y 2011–13. Las barras muestran la variación porcentual anual promedio. Véanse más detalles en Druck y Magud (de próxima publicación).

Curiosamente, el crecimiento observado en Estados Unidos no ha variado mucho en promedio entre los episodios de apreciación y de depreciación. Esto indica que las diferencias en las tasas de crecimiento de América Latina entre los episodios de apreciación y de depreciación del dólar reflejan principalmente factores distintos del crecimiento en Estados Unidos. Además, las monedas latinoamericanas se han apreciado, en promedio, algo menos en períodos de fortalecimiento del dólar, aunque aparentemente sin proporcionar suficiente impulso a la demanda agregada a través de una mejora de las exportaciones netas1.

La apreciación del dólar de EE.UU. puede ser el resultado de shocks subyacentes diferentes, con efectos derrame variados en América Latina. En general, una contracción monetaria y/o un crecimiento vigoroso han impulsado la apreciación. Pero en el pasado, otros factores, tales como una fuga a escala mundial hacia activos de alta calidad e intervenciones cambiarias coordinadas, también han contribuido, lo que refleja el papel central del dólar en el sistema monetario internacional. Teniendo en cuenta lo expuesto, ¿cuáles son los posibles canales de transmisión que podrían explicar el vínculo entre un dólar de EE.UU. más fuerte y una menor actividad en América Latina? El análisis empírico en Druck y Magud (de próxima publicación) apunta a los canales siguientes:

  • Canal financiero: Controlando por el crecimiento en Estados Unidos, mayores tasas de interés reales en este país hacen que el financiamiento externo sea más costoso y restrictivo para los deudores en los mercados emergentes, afectando negativamente a la inversión y el consumo. Estos efectos se han visto agravados en episodios anteriores de apreciación sostenida del dólar por los descalces de monedas en los balances de los sectores público y privado.

  • Efectos ingreso/sustitución: Un dólar de EE.UU. más fuerte implica monedas nacionales y precios de las materias primas más débiles, reduciendo el poder adquisitivo en dólares de los agentes en los mercados emergentes. Si se expresa el poder adquisitivo en términos de intercambio de las materias primas, este efecto es todavía más pronunciado (gráfico 2.2.3), amplificando el debilitamiento de la demanda interna agregada2. Este argumento es particularmente relevante en el caso de los grandes exportadores netos de materias primas de América del Sur, aunque no tanto en América Central y México. En principio, el debilitamiento resultante del producto interno debería verse compensado por los efectos positivos de reorientación del gasto (es decir, la reorientación de la demanda hacia bienes internos, dado que los bienes externos se encarecen debido a la depreciación). Sin embargo, muchas economías latinoamericanas dependen de bienes externos finales, intermedios y de capital que no pueden ser fácilmente sustituidos por bienes internos, dada la poca diversificación de sus economías. La baja tasa de sustitución implícita entre bienes importados y nacionales validaría el argumento de que el efecto ingreso domina el efecto de las variaciones del tipo de cambio en la reorientación del gasto.

Gráfico 2.2.3América del Sur y México: Tipos de cambio efectivos reales

(Índice: 2005 = 100)

Fuentes: FMI, Information Notice System, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: América del Sur = Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

1 Calculados utilizando datos sobre los términos de intercambio de las materias primas basados en Gruss (2014) (en lugar de los índices de precios al consumidor internos) de los socios comerciales.

En aquellos países muy integrados con la economía estadounidense, los efectos mencionados deben considerarse paralelamente a los efectos derrame positivos de la demanda si el fortalecimiento del dólar de EE.UU. está impulsado por un crecimiento más rápido en Estados Unidos. Estas externalidades positivas son relevantes en particular en América Central y México, gracias a los cuantiosos flujos comerciales y de remesas, pero no tanto en América del Sur.

En general, la perspectiva de un dólar de EE.UU. persistentemente fuerte, sumado a las mayores tasas de interés previstas en Estados Unidos, podría plantear riesgos para el crecimiento de América Latina, particularmente para los exportadores de materias primas y aquellos países expuestos a descalces de monedas. Por otra parte, en la medida en que algunos países han implementado reformas macroeconómicas desde finales de los años noventa—fortaleciendo sus regímenes de política monetaria, permitiendo una mayor flexibilidad cambiaria y reduciendo la dolarización de los pasivos—dichos países deberían estar mejor preparados ahora que en el pasado para hacer frente a este período de fortalecimiento del dólar de EE.UU.

Nota: Este recuadro fue preparado por Pablo Druck y Nicolás Magud, con la excelente asistencia de Rodrigo Mariscal en la investigación, en base a un trabajo de Druck y Magud, de próxima publicación.1 Un dólar de EE.UU. más fuerte en términos multilaterales no mejora necesariamente la competitividad de un país frente a otros exportadores a Estados Unidos, en particular la de aquellos países cuya proporción de exportaciones a Estados Unidos es limitada.2 Esto surge de sustituir el índice de términos de intercambio de las materias primas de un país específico por los índices de precios de la canasta de socios comerciales para calcular el tipo de cambio efectivo real de los “términos de intercambio de las materias primas”.

Recuadro 2.3¿Cómo afecta el descenso del precio del petróleo a los países de América Central y el Caribe?

El descenso registrado recientemente por los precios del petróleo ha sido el más importante desde la crisis financiera mundial. A marzo de 2015, los precios del petróleo crudo se habían reducido en un 50 por ciento respecto a los del año anterior. Esta pronunciada caída representa un fuerte shock positivo a los términos de intercambio para los importadores netos de petróleo de ALC, en particular los de América Central y el Caribe (ACC–gráfico 2.3.1). Siempre y cuando este descenso se traslade a los usuarios finales (la aplicación de mecanismos de fijación de precios actuales implicaría la transmisión completa o casi completa en la mayoría de los países de ACC a finales de 2015), el efecto inmediato de la disminución de los precios del petróleo debería de traducirse en un descenso de los costos de transporte y electricidad (en particular en países cuya producción de energía depende de combustibles fósiles). A su vez, ello debería impulsar el ingreso disponible de los hogares, fortalecer la rentabilidad de las empresas y reducir el déficit fiscal en los países que subvencionan los productos energéticos.

Gráfico 2.3.1Mejora del déficit comercial petrolero, 2015

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: FMI, informe WEO, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véase la lista de abreviaturas de los países en la pág. 85.

No obstante, muchos países de ACC experimentarán también un menor financiamiento procedente de Venezuela a través del programa PetroCaribe. Desde 2005, esta iniciativa ha permitido a varios gobiernos de ACC obtener deuda a largo plazo a tasas de interés por debajo de las de mercado mientras sus países compraban petróleo a Venezuela1. Cuando los precios del petróleo eran altos, también lo eran las facturas del petróleo y el financiamiento de PetroCaribe, que representaba el 2,5 por ciento del PIB del país miembro promedio en 2014 (gráfico 2.3.2). Los bajos precios que registra actualmente el petróleo implican que las facturas del petróleo de los miembros de Petro-Caribe deberían disminuir, en promedio, un 3,3 por ciento del PIB en 2015. Este beneficio significativo quedará neutralizado en parte por un menor acceso al financiamiento (de aproximadamente un 1 por ciento del PIB en el país receptor medio) a medida que se reduzca el volumen de préstamos de PetroCaribe; las condiciones de crédito, por su parte, son menos generosas si los precios del petróleo son bajos (gráfico 2.3.3 y cuadro 2.3.1).

Gráfico 2.3.2Financiamiento de PetroCaribe, 2014

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Santa Lucía y Suriname son miembros de PetroCaribe pero no han pedido financiamiento con arreglo a esta iniciativa. Véase la lista de abreviaturas de los países en la pág. 85.

Gráfico 2.3.3Descenso de los flujos de financiamiento de PetroCaribe, 2015

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véase la lista de abreviaturas de los países en la pág. 85.

Cuadro 2.3.1.Beneficios netos del descenso de los precios del petróleo(Porcentaje del PIB)
ContinúaSe interrumpe
Petrocaribe:Descenso del déficit comercial petrolero (A)Descenso del financia-miento de Petrocaribe (B)Mejora de la posición externa (A - B)Mejora de la posición externa
Antigua y Barbuda3,81,32,51,8
Belice2,12,4−0,3−1,3
Dominica2,20,41,80,6
Granada3,60,82,82,2
Guyana8,31,66,73,6
Haití4,91,83,10,8
Jamaica3,21,31,90,7
Nicaragua3,71,81,9−0,6
República Dominicana2,20,41,81,4
Saint Kitts y Nevis1,80,71,10,4
San Vicente y las Granadinas2,20,71,50,8
Santa Lucía0,60,00,60,6
Suriname3,90,03,93,9
Promedio3,31,02,31,2
Fuentes: FMI, informe WEO; autoridades nacionales, y cálculos del personal técnico del FMI.

Si bien, en conjunto, el descenso del precio del petróleo resultará beneficioso para los miembros de PetroCaribe (puesto que las ventajas de una menor factura del petróleo tendrán un peso mayor al de la disminución prevista de las entradas de capital), es posible que la reducción del finan-ciamiento genere problemas. En este sentido, las repercusiones de un menor financiamiento serán diferentes para el sector público y el sector privado. Mientras que el sector privado podría registrar un aumento de su ingreso disponible y sus ganancias, la reducción (o interrupción) del financiamiento de PetroCaribe hará que algunos gobiernos tengan problemas de liquidez. Si no se reciclan los recursos del sector privado hacia el sector público (por ejemplo, mediante una reducción de los subsidios a la energía), puede que algunos gobiernos se vean obligados a elegir entre buscar financiamiento presupuestario para los programas sociales o de inversión relacionados con PetroCaribe o interrumpirlos. Es posible que Nicaragua y Haití, debido a su falta de acceso a los mercados de capitales, reservas insuficientes y mercados financieros internos poco profundos, sean quienes tengan que introducir más ajustes (cuadro 2.3.2). Guyana y Saint Kitts (y, en menor grado, Jamaica) han acumulado reservas para compensar estos efectos. Asimismo, en el caso de interrupción total de los flujos de PetroCaribe, es posible que se incremente el déficit fiscal en Antigua, Dominica, Granada, Haití, Jamaica y Nicaragua, en la medida en que los gobiernos asuman los programas sociales o los proyectos de infraestructuras que actualmente se ejecutan de forma extrapresupuestaria. Unos pocos países con subsidios a la energía, en especial Haití, planean compensar el costo adicional mediante la recuperación del ingreso no percibido en la tributación del combustible.

Cuadro 2.3.2.Esfuerzo fiscal contingente, 2015(Porcentaje del PIB)
Flujos de Petrocaribe
ContinúanSe interrumpen
Antigua y Barbuda0,10,5
Dominica0,00,1
Granada0,21,0
Haití1,44,6
Jamaica1,32,5
Nicaragua1,74,0
Promedio0,82,1
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Una posible suspensión de los flujos de PetroCaribe podría sin embargo ser más fácil de sobrellevar ahora que en el pasado. El costo presupuestario de la caída del precio del petróleo para Venezuela plantea dudas acerca de la continuidad del respaldo de PetroCaribe. Si este cesara, sus consecuencias diferirían de un país miembro de PetroCaribe a otro. Los gobiernos receptores de flujos de capital importantes y que no reciben fuentes de financiamiento alternativas (como Nicaragua y Haití) serían los más afectados, si bien en menor grado que en un escenario de precios del petróleo más elevados. Los gobiernos que han constituido reservas (como Guyana) o que disponen de fuentes de financiamiento alternativas (como la República Dominicana y Jamaica), deberían verse menos afectados2. Belice se vería especialmente afectado, puesto que menores precios del petróleo también reducen el valor de sus propias exportaciones de crudo.

La disminución de los flujos de PetroCaribe no debería afectar al crecimiento de forma significativa. Sus repercusiones sobre el crecimiento del PIB y la cuenta corriente dependen de la magnitud del déficit en la balanza comercial petrolera y de la medida en que los incrementos del ingreso disponible y las ganancias se ahorren o se absorban. Teniendo en cuenta estos elementos, pareciera que solo Haití y Nicaragua, que requerirán ajustes fiscales para compensar la pérdida de financiamiento, podrían registrar una disminución del crecimiento. En los demás países, el descenso de los precios del petróleo y la posible ampliación de los déficits fiscales deberían compensar los efectos de la disminución de los flujos de PetroCaribe sobre el crecimiento.

Nota: Este recuadro fue preparado por Gabriel Di Bella.1 Además de Venezuela, son actualmente países miembros Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, El Salvador, Granada, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Suriname. Las condiciones de la deuda incluyen largos períodos de reembolso (17–25 años) y tasas de interés reducidas (1–2 por ciento). Hasta la fecha, Santa Lucía y Suriname no han importado petróleo con arreglo al convenio y, por lo tanto, no han acumulado deuda de PetroCaribe.2 En enero de 2015, la República Dominicana canceló toda su deuda de PetroCaribe mediante una operación de recompra.
Anexo 2.1. Aclaración acerca de los datos de Argentina

Las cifras de Argentina son los datos oficiales declarados, revisados en mayo de 2014. El 1 de febrero de 2013 el FMI emitió una declaración de censura, y en diciembre de 2013 instó a Argentina a adoptar medidas especificadas para mejorar la calidad de los datos oficiales del PBI dentro de un calendario especificado. El 15 de diciembre de 2014, el Directorio Ejecutivo reconoció la implementación de las medidas especificadas que había solicitado para fines de septiembre de 2014 y los pasos que habían tomado las autoridades argentinas para remediar las deficiencias en el suministro de datos. El Directorio Ejecutivo volverá a examinar esta cuestión según el calendario especificado en diciembre de 2013 y conforme a los procedimientos establecidos en el marco jurídico del FMI.

A partir de diciembre de 2013, los datos de precios al consumidor reflejan el nuevo Índice de Precios al Consumidor Nacional urbano (IPCNu), que difiere sustancialmente del anterior IPC (el IPC del Gran Buenos Aires, IPC-GBA). Dadas las diferencias en cobertura geográfica, ponderaciones, muestreo y metodología, los datos del IPCNu no pueden compararse directamente con los datos del anterior IPC-GBA. Debido a este corte estructural en los datos, en la edición de abril de 2015 de Perspectivas económicas: Las Américas no se presentan los datos sobre la inflación del IPC promedio para 2014. Tras una declaración de censura emitida por el FMI el 1 de febrero de 2013, la divulgación pública de un nuevo IPC nacional a más tardar a fines de marzo de 2014 fue una de las medidas especificadas en la decisión del Directorio Ejecutivo del FMI de diciembre de 2013 en la que se solicitaba a Argentina que abordara la calidad de los datos oficiales de su IPC. El 15 de diciembre de 2014, el Directorio Ejecutivo reconoció la implementación de las medidas especificadas que había solicitado para fines de septiembre de 2014 y los pasos iniciales que habían tomado las autoridades argentinas para remediar las deficiencias en el suministro de datos. El Directorio Ejecutivo volverá a examinar este tema conforme al calendario especificado en diciembre de 2013 y en consonancia con los procedimientos establecidos en el marco jurídico del FMI.

Cuadro 2.1.Hemisferio Occidental: Principales indicadores económicos1
Crecimiento del producto

(Porcentaje)
Inflación2

(Fin de período, porcentaje)
Balance de la cuenta

corriente externa

(Porcentaje del PIB)
201220132014201520162012201320142015201620122013201420152016
Est.ProyeccionesEst.ProyeccionesEst.Proyecciones
América del Norte
Canadá1,92,02,52,22,01,01,01,91,02,4−3,3−3,0−2,2−2,6−2,3
México4,01,42,13,03,33,64,04,13,13,0−1,3−2,4−2,1−2,2−2,2
Estados Unidos2,32,22,43,13,11,81,30,90,52,1−2,9−2,4−2,4−2,3−2,4
América del Sur
Argentina30,82,90,5−0,30,110,810,923,920,520,5−0,2−0,8−0,9−1,7−1,8
Bolivia5,26,85,44,34,34,56,55,25,05,08,33,30,7−2,8−4,2
Brasil1,82,70,1−1,01,05,85,96,48,05,4−2,2−3,4−3,9−3,7−3,4
Chile5,54,31,82,73,31,52,84,62,93,0−3,6−3,7−1,2−1,2−2,0
Colombia4,04,94,63,43,72,41,93,73,63,2−3,2−3,4−5,0−5,8−4,9
Ecuador5,24,63,61,93,64,22,73,73,03,0−0,2−1,0−0,8−3,3−3,0
Guyana4,85,23,83,84,43,50,91,21,23,9−11,6−13,3−15,9−16,4−21,9
Paraguay−1,214,24,44,04,04,03,74,24,54,5−0,92,20,1−1,7−2,2
Perú6,05,82,43,85,02,62,93,22,22,0−2,7−4,4−4,1−4,6−4,3
Suriname4,84,12,92,73,84,40,63,92,13,03,4−3,9−7,3−7,8−6,9
Uruguay3,74,43,32,82,97,58,58,37,47,3−5,4−5,2−4,7−3,8−4,1
Venezuela5,61,3−4,0−7,0−4,020,156,268,594,978,43,72,44,3−4,7−0,8
América Central
Belice3,31,53,42,03,00,81,6−0,41,52,3−1,2−4,4−5,7−4,5−6,1
Costa Rica5,23,43,53,84,44,63,75,14,04,0−5,3−5,0−4,5−3,6−4,0
El Salvador1,91,72,02,52,60,80,80,50,61,7−5,4−6,5−5,0−4,3−4,9
Guatemala3,03,74,04,03,93,44,42,93,03,4−2,6−2,5−2,3−1,6−1,8
Honduras4,12,83,13,33,45,44,95,84,75,2−8,5−9,5−7,4−6,5−6,4
Nicaragua5,04,44,54,64,36,65,76,56,07,0−9,8−8,9−6,2−6,8−7,5
Panamá410,78,46,26,16,44,63,71,02,42,0−9,8−12,2−12,0−10,4−10,0
El Caribe
Antigua y Barbuda3,61,82,41,92,31,81,11,31,01,6−14,6−14,6−14,5−10,7−12,4
Bahamas, Las1,00,71,32,32,80,70,80,22,31,6−18,3−17,7−21,6−12,4−8,2
Barbados0,00,0−0,30,81,42,41,12,30,91,9−9,3−9,3−9,1−5,1−5,9
Dominica−1,4−0,91,12,42,91,2−0,4−0,10,90,6−17,7−13,1−13,0−13,1−19,4
Granada−1,22,41,51,52,01,8−1,2−0,7−1,02,3−19,2−27,0−23,6−17,4−16,1
Haití52,94,22,73,33,86,54,55,36,15,0−5,7−6,7−5,8−3,0−3,7
Jamaica−0,50,20,51,72,28,09,54,77,07,2−10,7−8,9−6,4−5,0−4,6
República Dominicana2,64,87,35,14,53,93,91,63,04,0−6,6−4,1−3,1−2,4−3,0
Saint Kitts y Nevis−0,93,87,03,53,00,10,42,02,02,0−9,8−6,7−10,7−16,2−16,8
San Vicente y las Granadinas1,12,41,12,13,11,00,00,60,11,6−27,5−31,3−29,4−27,6−25,4
Santa Lucía0,6−0,5−1,11,81,45,0−0,71,73,13,1−13,5−12,8−12,4−13,4−13,9
Trinidad y Tobago1,41,71,11,21,57,25,68,56,05,33,46,78,35,24,4
Partidas informativas:
América Latina y el Caribe (ALC)3,12,91,30,92,05,47,48,29,07,2−1,8−2,8−2,8−3,2−3,0
Países de ALC financieramente integrados64,23,92,42,43,23,94,35,04,54,0−3,1−3,7−3,5−3,5−3,5
Otros países exportad. de materias primas73,16,02,00,61,68,217,320,426,922,72,11,20,7−2,8−2,4
ACRD84,64,24,44,24,24,23,93,43,43,9−6,9−7,0−5,8−5,1−5,4
El Caribe
Econ. depend. del turismo90,31,11,52,02,42,51,21,31,82,4−15,6−15,7−15,6−13,4−13,7
Países export. mat. primas103,63,12,82,43,24,02,23,32,73,6−1,5−3,7−5,2−5,9−7,6
Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU)110,31,11,72,02,12,10,00,71,21,9−17,1−17,2−15,8−13,9−14,5
Fuentes: FMI, informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.
Cuadro 2.2.Hemisferio Occidental: Principales indicadores fiscales1
Gasto primario del sector público (Porcentaje del PIB)Balance primario del sector público (Porcentaje del PIB)Deuda bruta del sector público (Porcentaje del PIB)
201220132014 Est.20152016201220132014 Est.20152016201220132014 Est.20152016
ProyeccionesProyeccionesProyecciones
América del Norte
Canadá37,737,536,336,636,3−2,6−2,4−1,4−1,4−0,987,987,786,587,085,0
México225,025,525,423,422,4−1,1−1,3−2,0−1,4−0,643,246,350,151,451,7
Estados Unidos335,034,034,133,633,2−6,3−3,6−3,2−2,2−1,8102,4103,4104,8105,1104,9
América del Sur
Argentina432,034,136,737,336,6−0,5−0,7−1,0−1,6−1,437,340,248,649,550,5
Bolivia535,037,540,838,538,02,81,6−2,3−3,6−4,633,432,632,436,340,2
Brasil631,532,533,932,131,42,01,8−0,61,22,063,562,265,266,266,2
Chile23,123,123,624,825,50,8−0,4−1,4−1,9−1,512,012,813,916,317,9
Colombia725,626,626,826,325,71,61,20,9−0,50,032,035,838,040,640,1
Ecuador39,643,042,838,137,7−0,2−3,6−4,0−4,1−3,621,324,229,834,336,6
Guyana830,229,233,032,429,9−3,9−3,5−4,4−3,7−2,962,557,365,870,671,1
Paraguay24,722,823,424,524,4−1,1−0,70,3−0,10,116,016,821,422,823,3
Perú19,320,521,421,721,52,81,70,8−0,8−0,421,220,320,721,522,3
Suriname928,930,126,725,224,6−3,0−5,5−4,1−4,8−3,722,230,734,138,341,8
Uruguay1028,730,130,629,930,0−0,20,4−0,50,20,059,562,162,864,465,3
Venezuela37,335,039,839,439,1−13,8−11,6−10,9−16,8−18,046,055,445,639,630,6
América Central
Belice825,128,127,827,627,01,30,80,10,00,475,075,376,375,795,6
Costa Rica816,016,616,616,316,5−2,3−2,9−3,1−2,5−1,935,236,339,842,444,6
El Salvador1119,619,719,019,619,8−1,7−1,2−1,1−1,6−1,455,255,556,559,161,2
Guatemala812,512,211,712,011,9−0,9−0,6−0,4−0,9−0,624,324,623,724,625,3
Honduras25,428,526,625,324,7−4,3−7,1−3,8−1,6−0,534,745,346,148,349,7
Nicaragua1122,423,023,323,624,10,7−0,1−0,6−0,3−0,132,132,432,231,630,6
Panamá1224,525,125,424,223,90,0−0,5−2,4−1,5−1,242,641,745,647,347,2
El Caribe
Antigua y Barbuda1318,720,320,428,616,51,1−1,6−0,2−7,45,087,194,398,7106,9102,4
Bahamas, Las821,220,518,719,318,9−3,3−4,2−1,7−0,9−0,148,456,460,461,661,4
Barbados1439,639,636,634,835,2−4,0−7,7−3,5−1,6−1,484,695,9100,4102,5103,9
Dominica1332,630,731,330,830,8−3,3−1,0−1,6−1,4−1,669,873,976,678,580,1
Granada1323,325,027,423,721,0−2,5−4,0−2,41,33,5104,5108,0107,2107,1102,7
Haití827,827,525,523,522,7−4,4−6,7−5,9−2,6−2,316,621,526,727,628,6
Jamaica1320,319,518,919,619,15,47,77,77,57,5146,5141,6140,6132,8127,3
República Dominicana1117,815,815,614,614,7−4,2−1,2−0,50,20,130,534,635,130,736,2
Saint Kitts y Nevis1325,429,730,028,628,010,816,313,13,62,4137,3104,781,074,568,3
San Vincente y las Granadinas1326,429,330,329,628,3−0,3−4,1−3,4−3,3−1,672,373,475,177,178,8
Santa Lucía1330,627,527,627,627,6−5,8−2,1−2,2−2,6−2,873,779,083,988,092,5
Trinidad y Tobago1532,133,833,532,033,51,4−0,4−2,4−2,2−3,340,337,437,639,543,7
Partidas informativas:
América Latina y Caribe (ALC)29,129,730,629,128,30,0−0,1−1,3−0,9−0,547,948,751,651,751,7
Países ALC financ. integrados1625,526,427,026,426,11,00,6−0,5−0,5−0,138,639,941,843,443,9
Otros países export. de materias primas1733,734,536,735,635,2−2,5−3,0−3,6−5,3−5,530,833,835,636,536,2
ACRD1819,820,119,719,419,4−1,8−1,9−1,7−1,2−0,836,438,639,940,642,1
El Caribe
Econ. depend. turismo1926,526,926,826,925,0−0,2−0,10,6−0,51,291,691,991,592,190,8
Países export. mat. primas2029,130,330,329,328,8−1,0−2,2−2,7−2,7−2,450,050,253,556,063,1
Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU)13,2126,227,127,228,325,4−0,40,30,9−1,91,085,785,284,486,785,7
Fuentes: FMI, informe WEO, y cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.
Cuadro 2.3.Hemisferio Occidental: Indicadores económicos y sociales, 2005–141
2014Promedio 2005-142014Ultimos disponibles
PIB2 (US$, miles de mili.)Población (Millones)PIB per capita ($PPA)Proporc. del producto nomial de ALC2 (Porcent.)Crecimiento del PIB real (Porcentaje)Inflación del IPC3 (Porcent.)Cuenta corriente (% del PIB)Ahorro Interno (% del PIB)Apertura del comercio4 (% del PIB)Reservas brutas5 (% del PIB)Tasa de desempleo (Porcent.)Tasa de pobreza5Coeficiente de Gini6Calificación del crédito soberano7
América del Norte
Canadá1.788,735,544.8431,91,8−1,322,464,14,26,931,3AAA
México1.282,7119,717.88122,12,54,1−1,321,460,614,94,811,449,1BBB+
Estados Unidos17.418,9319,054.5971,62,1−3,716,828,30,86,247,6AAA
América del Sur
Argentina8540,242,022.5829,35,111,20,720,133,25,47,35,042,0SD
Bolivia34,411,26.2210,65,06,26,125,071,939,44,014,446,5BB-
Brasil2.353,0202,816.09640,63,45,4−1,418,724,015,34,89,452,3BBB
Chile258,017,822.9714,44,33,60,122,870,815,76,42,050,8AA-
Colombia384,947,713.4306,64,84,0−2,920,135,512,19,115,253,4BBB
Ecuador100,816,011.2441,74,44,20,726,760,43,55,010,546,2B
Guyana3,00,86.8950,13,95,0−11,87,1133,022,3
Paraguay29,76,98.4490,55,06,21,217,1102,122,55,58,352,6BB
Perú202,931,411.8173,56,22,9−1,422,450,730,26,010,045,3BBB+
Suriname5,30,616.6230,14,47,83,8104,610,88,9BB-
Uruguay55,13,420.5561,05,47,5−3,017,956,231,86,52,341,3BBB-
Venezuela205,830,517.6953,53,730,97,431,158,13,47,011,540,4CCC
América Central
Belice1,70,48.2480,02,62,0−5,012,1124,728,812,9B-
Costa Rica48,14,814.8640,84,67,6−5,117,267,515,08,24,648,5BB+
El Salvador25,36,48.0210,41,92,9−4,710,365,19,65,512,741,8BB-
Guatemala60,415,97.5031,03,65,5−3,013,362,711,740,752,2BB
Honduras19,58,34.7290,33,86,4−7,318,990,517,64,539,657,2B
Nicaragua11,76,24.7360,23,78,7−10,915,794,119,44,829,345,7B-
Panamá43,83,919.4550,88,54,1−8,916,775,49,24,19,951,9BBB
El Caribe
Bahamas, Las8,70,425.0490,10,62,0−14,213,195,710,115,0BBB
Barbados4,30,316.1830,10,85,1−8,87,198,114,712,7B
Haití8,710,51.7500,22,18,2−3,125,665,313,2
Jamaica13,82,88.6090,20,110,0−11,012,490,217,615,3B-
República Dominicana64,110,613.0121,15,85,5−5,320,259,17,66,413,947,4B+
Trinidad y Tabago28,81,432.1390,52,78,017,532,998,141,34,0A-
Unión Monetaria del Caribe Oriental5,60,615.3590,11,42,7−20,29,997,524,7
Antigua y Barbuda1,20,122.5730,01,52,2−18,217,3110,623,9
Dominica0,50,110.8000,01,71,8−17,7−0,686,219,3
Granada0,90,111.9790,01,32,6−25,13,381,619,7
Saint Kitts y Nevis0,80,121.0910,02,23,5−15,919,487,338,9
San Vicente y las Granadinas0,70,110.7780,01,23,1−27,7−1,386,521,42,940,2B-
Santa Lucía1,40,211.5940,01,02,8−18,711,5106,719,0
Am§rica Latina y el Caribe5.800,4603,015.489100,03,76,3−0,920,643,014,311,349,6
Fuentes: FMI, International Financial Statistics; FMI, informe WEO; Banco Interamericano de Desarrollo (BID); autoridades nacionales; Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (SEDLAC, por sus siglas en inglés, y Banco Mundial), y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Preparado por André Meier con Gabriel Di Bella, Pablo Druck, Nicolás Magud, Natalija Novta y Jaume Puig Forné. Genevieve Lindow y Steve Brito brindaron una asistencia excelente en la investigación.

Las estadísticas de empleo podrían disimular un deterioro de la demanda de mano de obra que se manifiesta principalmente a través de la reducción de horas trabajadas en el sector informal. Aun así, otros indicadores, como el crecimiento de los salarios, también se mantuvieron en niveles sólidos. Asimismo, el recuadro 2 de la Actualización de octubre de 2014 de Perspectivas Económicas: Las Américas muestra que la evolución del mercado laboral hasta mediados de 2014 guardó, en general, coherencia con la Ley de Okun.

Sobre el desafío de elevar las tasas de ahorro interno, véase Grigoli, Herman y Schmidt-Hebbel, (2014).

Véase el capítulo 3 de Perspectivas económicas: Las Américas de abril de 2014.

Estas cifras de crecimiento son las de los promedios simples, que suelen ser mayores que las de los promedios ponderados por el PIB, dado que la economía más grande de la región (Trinidad y Tobago) tiene una de las menores tasas de crecimiento.

Véase también el análisis de Laframboise et al. (2014).

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