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1. Estados Unidos, Canadá y el mundo: Perspectivas y desafíos de política

Author(s):
International Monetary Fund. Western Hemisphere Dept.
Published Date:
May 2015
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En un marco de perspectivas menos favorables, precios del petróleo más bajos y oscilaciones cambiarias, el crecimiento mundial continúa siendo modesto y desigual. El panorama y los desafíos de política económica para las economías del hemisferio occidental están determinados por muchos de los mismos factores. Primero, una caída sustancial del precio del petróleo incidirá en el patrón de crecimiento a corto plazo, de manera positiva para Estados Unidos, negativa para Canadá y neutra en términos generales para la región en su conjunto. En este contexto, el fortalecimiento del dólar de EE.UU. ha sido beneficioso, pero la volatilidad de los tipos de cambio también supone riesgos. Segundo, las expectativas menos favorables de crecimiento a mediano plazo en muchas economías avanzadas y de mercados emergentes desestimulan la inversión. Las tasas de crecimiento mundial y regional se han reducido, aunque los riesgos están ahora más equilibrados que antes. Los principales desafíos de política económica se centran en elevar el crecimiento real y potencial y respaldar un proceso de reequilibrio.

Crecimiento moderado y petróleo menos costoso

El crecimiento mundial se mantuvo moderado a una tasa de 3,3 por ciento en 2014, prácticamente en línea con lo esperado. El desempeño de las principales economías ha sido dispar o divergente, y muchas de ellas crecieron menos que lo anteriormente previsto. Tal como se analiza en la edición de abril de 2015 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés), se proyecta que el crecimiento mundial sea de 3,5 y 3,8 por ciento en 2015 y 2016 respectivamente, 0,3 puntos porcentuales por debajo de las respectivas proyecciones de octubre (véase el gráfico 1.1). Las revisiones a la baja reflejan una revaluación de las perspectivas para los grandes mercados emergentes y algunos de los principales países exportadores de petróleo. Mientras tanto, el panorama para las economías avanzadas, sobre todo Estados Unidos, está mostrando algunas señales de mejora.

Gráfico 1.1El crecimiento mundial sigue siendo moderado y desigual tras la caída de los precios del petróleo y el debilitamiento de las perspectivas de crecimiento a mediano plazo.

Fuentes: FMI, informe WEO, y proyecciones del personal técnico del FMI.

Últimamente, el cambio más drástico en el contexto internacional ha sido el fuerte descenso de los precios del petróleo, que actualmente están casi 40 por ciento por debajo de los valores previstos en la edición de octubre de 2014 del informe WEO.

Esa caída inusualmente pronunciada de los precios refleja principalmente una oferta mayor que la esperada de los países de la OPEP y de otros países productores de petróleo, así como un nivel de actividad económica y de demanda de petróleo inferior a la prevista (especialmente en algunos mercados emergentes). Un precio más bajo del petróleo, por sí mismo, debería representar un impulso neto positivo para la economía mundial a través de menores costos de los insumos energéticos para las empresas y un mayor ingreso disponible para los consumidores. Pero el shock a los precios del petróleo tendrá importantes efectos redistributivos, desplazando el ingreso desde los países exportadores de petróleo hacia los importadores, y reducirá una inflación mundial que ya registra niveles bajos. Los precios de otras materias primas también permanecen muy por debajo de sus máximos recientes.

Las condiciones financieras a nivel internacional—en especial, los bajos rendimientos de los bonos a largo plazo—se mantienen laxas, dada la mayor expansión monetaria de los bancos centrales de Europa y Japón para combatir las presiones deflacionarias. Sin embargo, las posibles tensiones en torno al eventual ajuste de tasas de política monetaria en Estados Unidos durante el año en curso podrían generar cierta volatilidad en los mercados1. Entre las principales monedas, los tipos de cambio han variado sustancialmente en los últimos meses, sobre todo a raíz del fortalecimiento del dólar de EE.UU., reflejando una evolución (esperada) diferente del ritmo de crecimiento y de las tasas de política monetaria, así como del precio del petróleo (véase el gráfico 1.2). Los movimientos de los tipos de cambio, en principio, pueden resultar beneficiosos al redistribuir la demanda entre los diversos países, pero también pueden plantear riesgos cuando la apreciación del dólar es fuerte y repentina.

Gráfico 1.2Tipo de cambio efectivo nominal

(Índice: 2010 = 100)

Fuente: FMI, Information Notice System.

En general, los riesgos parecen estar ahora más equilibrados que antes, en torno a una proyección más baja del crecimiento mundial. Un impulso a la demanda mayor que el previsto, como consecuencia de la caída de los precios del petróleo, constituye un riesgo al alza, mientras que los riesgos a la baja relacionados con un crecimiento más lento de los mercados emergentes ya están reflejados en las proyecciones de base. Los principales riesgos a la baja todavía incluyen una intensificación de las tensiones geopolíticas (muy especialmente en Rusia y Ucrania) que afecte a las principales economías; cambios abruptos de los precios de los activos a medida que cambie la configuración de las políticas monetarias acomodaticias, y los riesgos de estancamiento y baja inflación en las economías avanzadas. En las principales economías o regiones:

  • Como consecuencia de una recuperación más fuerte, se proyecta que Estados Unidos crezca en torno al 3 por ciento en 2015–16, con un crecimiento superior a la tendencia y una robusta demanda privada respaldados por el abaratamiento del petróleo, a pesar del aumento gradual proyectado de las tasas de interés y la reciente apreciación del dólar (véase la sección que sigue).
  • Tras llegar a un nivel mínimo a mediados de 2014 como resultado de una escasa inversión privada, el crecimiento en la zona del euro ha mostrado signos de recuperación, a raíz de la caída de los precios del petróleo, las bajas tasas de interés y el debilitamiento del euro. Después de un decepcionante 2014, también se proyecta que el crecimiento en Japón se recupere, sustentado por un yen más débil y precios del petróleo más bajos.
  • En los mercados emergentes, la desaceleración de la inversión inmobiliaria en China ha sido algo más aguda que lo esperado. Se prevé una desaceleración continua y gradual del crecimiento, y la adopción de políticas de estímulo moderadas en la medida que las autoridades buscan el equilibrio justo entre respaldar la actividad económica y reducir las vulnerabilidades generadas anteriormente por un rápido crecimiento del crédito y de la inversión. En el caso de Rusia, la perspectiva de crecimiento marcadamente más débil refleja el impacto de la fuerte caída de los precios del petróleo y la intensificación de las tensiones geopolíticas, mientras que en otros mercados emergentes exportadores de materias primas se proyecta que el debilitamiento de los términos de intercambio tenga ahora un impacto más adverso en el crecimiento a mediano plazo.
  • En un contexto de frenos idiosincráticos al crecimiento en distintos países, precios más bajos de las materias primas pero una recuperación más fuerte de Estados Unidos, se espera que el crecimiento regional de América Latina y el Caribe (ALC) caiga levemente por debajo del 1 por ciento, aunque con divergencias que, en líneas generales, se ubican a lo largo de la dimensión norte/sur de la región. Concretamente, las revisiones a la baja se concentran en los países exportadores de materias primas de América del Sur, muy especialmente Brasil (véase el capítulo 2). En términos del balance fiscal y externo, el shock a los precios de las materias primas puede tener efectos significativos en la región (véase el capítulo 3).

Perspectivas de un crecimiento más débil a mediano plazo

De cara al futuro, las perspectivas a mediano plazo se han vuelto menos favorables para las economías avanzadas y, especialmente, para los mercados emergentes, donde la actividad ha venido desacelerándose desde 2010 (véase el gráfico 1.1).

La preocupación acerca de un enlentecimiento del producto potencial en las economías avanzadas refleja factores de largo plazo, tales como cambios demográficos, así como una debilidad sorpresivamente perdurable de la inversión luego de la crisis financiera mundial. En la zona del euro, por ejemplo, un legado de alto endeudamiento y ajuste gradual de los balances bancarios continúa obstaculizando el mecanismo de transmisión monetaria, los flujos de crédito y la inversión, afectando de ese modo el crecimiento.

El crecimiento más débil que el previsto en el caso de los mercados emergentes, que prolonga una secuencia de sorpresas negativas a lo largo de los últimos cuatro años, refleja un prolongado ajuste—aún en curso—a las menores expectativas de crecimiento a mediano plazo2.

En América Latina, se prevé que las perspectivas menos favorables en materia de crecimiento y ganancias futuras—en un contexto de cambiantes condiciones externas, particularmente menores precios de las materias primas—pesen negativamente en las decisiones de inversión de las empresas locales (véase el capítulo 4). Si bien la moderación de las inversiones no constituye de por sí un enigma, impondrá un lastre al crecimiento futuro de la región.

Desde una perspectiva más amplia, varias economías de ALC enfrentan importantes desafíos en materia de crecimiento debido, en parte, a una base económica relativamente estrecha y la falta de diversificación hacia industrias más sofisticadas e intensivas en conocimiento (véase el capítulo 5).

Desafíos de política económica

En este contexto, elevar el producto real y potencial sigue siendo una prioridad. En el mediano plazo, lograr un reequilibrio en las principales economías será importante para asegurar la sostenibilidad del crecimiento.

En muchas economías avanzadas, una política monetaria acomodaticia continúa siendo esencial para respaldar la actividad económica y alejar el riesgo de nuevas caídas en las expectativas de inflación, particularmente en la zona del euro. También existen motivos de peso para aumentar la inversión en infraestructura en algunas economías, incluido Estados Unidos.

En muchos mercados emergentes, el margen para adoptar políticas macroeconómicas que sustenten el crecimiento es aún limitado. Pero en algunos, la caída de los precios del petróleo contribuirá a reducir la inflación y las vulnerabilidades externas, atenuando así las presiones para que los bancos centrales eleven las tasas de interés de política monetaria. Tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes se necesitan urgentemente reformas estructurales que eleven el producto potencial.

En el caso de América Latina, muchas de esas mismas observaciones resultan pertinentes, debido al menor ritmo de crecimiento, la disminución de los precios de las materias primas y las deficiencias estructurales. La limitada capacidad económica ociosa y el reducido margen de maniobra disponible en materia de políticas económicas en la mayoría de los países, restringen la posibilidad de establecer medidas de estímulo a corto plazo y elevan la importancia de que se introduzcan reformas estructurales de mediano plazo que contribuyan a elevar el crecimiento e impulsar la prosperidad económica.

Estados Unidos: La recuperación cobra más fuerza

La economía de Estados Unidos cobró mayor ímpetu el año pasado. El PIB creció más de 2½ por ciento (en términos anualizados) durante el segundo semestre de 2014, superando con facilidad la contracción vinculada a las condiciones climáticas que se registró en el primer trimestre. El crecimiento del empleo se aceleró a 260.000 nuevos puestos de trabajo por mes en el año—el nivel más alto desde la crisis financiera mundial—estimulando un robusto crecimiento del consumo que superó el 4 por ciento (tasa anual desestacionalizada) al cierre del año (véase el gráfico 1.3).

Gráfico 1.3La sólida recuperación en Estados Unidos sigue su curso, impulsada por el consumo y el fortalecimiento de los mercados laborales.

Fuentes: Haver Analytics, Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos, Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos y Oficina del Censo de Estados Unidos.

El gasto de consumo estuvo asimismo apuntalado por la mejora de los balances de los hogares, el alza del mercado de valores y la recuperación del precio de las viviendas. Una caída de las tasas hipotecarias elevó el número de nuevas construcciones y permisos de obra a 1 millón de unidades. Las tasas de ejecuciones hipotecarias (como porcentaje de las hipotecas) descendieron hasta alcanzar el nivel más bajo de los últimos siete años.

El crecimiento de las exportaciones y la inversión empresarial fue menos pujante, una señal de la necesidad de reequilibrar más la economía. Los precios del petróleo más bajos favorecen la cuenta corriente a través de la balanza comercial petrolera, pero la debilidad de la demanda internacional y el fortalecimiento del dólar frenaron las exportaciones en un año que, por lo demás, se presentó como muy sólido para el sector manufacturero. Las empresas comenzaron a actualizar su equipamiento ante el aumento sostenido de la utilización de la capacidad instalada. El ímpetu se desaceleró, sin embargo, hacia el final del año, cuando la caída de los precios del petróleo empujó a la baja las valuaciones en el sector energético—alrededor de 20 por ciento en el segundo semestre del año—y redujo el crecimiento del gasto de inversión en el cuarto trimestre.

La tasa de desempleo disminuyó a 5,5 por ciento en febrero de 2015. Sin embargo, el crecimiento de los salarios se mantuvo moderado debido a una infrautilización todavía considerable de mano de obra, al tiempo que es escaso en los segmentos de menor calificación como consecuencia del reingreso al mercado laboral de personas que previamente habían desistido en su búsqueda de empleo. La inflación subyacente del gasto de consumo personal (GCP) disminuyó durante el segundo semestre de 2014, hasta llegar al 1,3 por ciento en enero, muy por debajo de la meta de 2 por ciento fijada por la Reserva Federal. La inflación general fue incluso menor, de 0,7 por ciento, debido a la caída de los precios de la energía.

Perspectivas sólidas y demanda privada robusta

Los consumidores continuarán siendo el principal motor de la recuperación. Se proyecta que en 2015 el crecimiento alcance el 3,1 por ciento y se mantenga en ese nivel en 2016. Los factores determinantes del robusto gasto de consumo incluyen un mayor afianzamiento del mercado laboral, precios de la energía marcadamente inferiores y una inflación subyacente controlada que eleva los ingresos reales, así como condiciones financieras acomodaticias. Como resultado del alza de las ganancias y un moderado aumento previsto en la formación de hogares, seguirá recuperándose el inicio de nuevas construcciones en el mercado de grandes viviendas unifamiliares.

Se espera que las empresas continúen actualizando su stock de capital en vías de obsolescencia, teniendo en cuenta las altas tasas de utilización de la capacidad instalada y sustanciales reservas de efectivo. La excepción es el sector energético, donde los bajos precios de la energía están erosionando la rentabilidad. Por último, el retiro del estímulo fiscal continuará este año, pero su contribución negativa al crecimiento será reducida (véase el gráfico 1.4).

Gráfico 1.4Estados Unidos: Impulso fiscal

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: FMI, informe WEO, y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: El impulso fiscal es el negativo de la variación del balance primario estructural.

En conjunto, se espera que el afianzamiento de la demanda interna compense con creces el impacto de un fortalecimiento del dólar en el sector transable a través de una mayor competencia externa que, por sí sola, podría restar alrededor de ½ punto porcentual del crecimiento en 2015. En el mediano plazo, ambos factores podrían obstaculizar el reequilibrio y, con el tiempo, provocar una ampliación del déficit comercial.

Con respecto a los precios al consumidor, la inflación del GCP ha disminuido de forma significativa en los últimos meses, pero se espera que repunte a medida que se disipen los efectos temporales de la reciente apreciación del dólar y de la caída de los precios de la energía. Se espera que la inflación subyacente del GCP descienda temporariamente al 1,2 por ciento este año antes de subir al 1¾ por ciento en 2016 (véase el gráfico 1.5). Los rápidos cambios asociados a la caída de los precios del petróleo y el fortalecimiento del dólar, sin embargo, han hecho más incierta la perspectiva inflacionaria a corto plazo.

Gráfico 1.5Estados Unidos: Inflación del GCP

(Fin de período, variación porcentual interanual)

Fuentes: Haver Analytics, Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Nota: GCP = gasto de consumo personal.

Debido a la fortaleza de la economía, especialmente de la demanda interna privada, se estima que los efectos de segunda ronda en la inflación subyacente resultantes de la caída de los precios del petróleo sean moderados. El tamaño de esos efectos de derrame es, sin embargo, difícil de predecir y depende las percepciones acerca de la duración y severidad de los shocks a los precios de las materias primas, lo que genera una incertidumbre mayor que la habitual acerca del ímpetu de la inflación subyacente. Asimismo, la inflación de los salarios ha estado contenida, pero podría repuntar rápidamente al caer más la tasa de desempleo. Por último, la inflación general probablemente permanezca por debajo de la meta de 2 por ciento durante un tiempo más prolongado, reduciendo potencialmente las expectativas inflacionarias (aunque los datos de encuestas indican que esas expectativas están todavía firmemente ancladas).

En un contexto de presiones inflacionarias contenidas a corto plazo, las tasas de interés a largo plazo han seguido disminuyendo, reforzando la expansión monetaria y la demanda subyacente. La disminución de la prima por plazo refleja un debilitamiento de las condiciones externas, un exceso de demanda de activos seguros y expectativas de una fortaleza futura del dólar. Y puede pasar algún tiempo hasta que esos efectos se retraigan.

La confluencia de factores que inciden en la inflación y el empleo complica la evaluación del momento apropiado para que las tasas de política monetaria despeguen del límite inferior cero. En su reciente comunicado, la Reserva Federal ha explicado que, ante las continuas mejoras del mercado laboral y la expectativa de que la inflación vuelva al 2 por ciento en el mediano plazo, las tasas de política monetaria deberían aumentar, dependiendo de la nueva información que se reciba. Ponderando cuidadosamente estos factores, la Reserva Federal está planificando adecuadamente elevar dichas tasas, cuyo despegue se espera que se produzca este año y que sea gradual.

Riesgos para la recuperación de Estados Unidos

Aunque los acontecimientos apuntan a una robusta recuperación de Estados Unidos, existen varios riesgos a la baja:

  • Un dólar más firme—particularmente, una apreciación fuerte y repentina—podría frenar más de lo previsto el crecimiento de las exportaciones de manufacturas, especialmente si el crecimiento de la demanda externa es decepcionante. Las estimaciones basadas en modelos sugieren que una apreciación del dólar de 10 por ciento, en términos de su valor efectivo real, podría desacelerar el crecimiento entre ½ y 1 por ciento y dificultar el reequilibrio. Los efectos indirectos en la inversión empresarial podrían desacelerar más la demanda interna. Los bajos precios del petróleo podrían exacerbar esta situación al deprimir la inversión en el sector petrolero más de lo proyectado, con importantes consecuencias para el crecimiento a nivel regional (véase el recuadro 1.1).
  • Las tasas de interés a largo plazo podrían subir abruptamente y dañar la recuperación, especialmente en el sector de la vivienda. La contracción de las primas por plazo se relaciona en parte con la evolución de la situación mundial, que podría revertirse (véase el gráfico 1.6). Análogamente, el despegue que efectúe la Reserva Federal de las tasas de interés desde su límite inferior cero o una decisión política arriesgada respecto del límite de la deuda o el presupuesto de 2016 podría generar cambios abruptos en la prima por plazo o una mayor volatilidad de los rendimientos. Un alza pronunciada de las tasas hipotecarias podría representar un problema particular para quienes compran una vivienda por primera vez, ya que en este segmento del mercado la sensibilidad a las tasas de interés puede ser mayor.
  • Las vulnerabilidades financieras podrían pasar al primer plano, a pesar de los avances logrados en muchos frentes. Con la implementación de la ley Dodd-Frank, el sistema financiero está mejor equipado para responder al riesgo sistémico y se ha ampliado el perímetro regulatorio. La gestión de riesgos ha mejorado mediante un proceso regular de pruebas de estrés y existe una mejor coordinación entre los organismos de supervisión, aunque la evaluación de riesgos debería extenderse a los efectos de abarcar el sector financiero no bancario. Se ha avanzado en el saneamiento de los balances de los hogares y la capitalización de los bancos se mantiene sólida. Pero el prolongado período de bajas tasas de interés está creando bolsones de vulnerabilidad, especialmente en el sector financiero no bancario. El sector de los seguros se ha visto perjudicado por las bajas tasas de interés y, debido a un descalce de vencimientos entre activos y pasivos, un rápido aumento de las tasas de interés podría debilitar su posición de capital. Los fondos mutuos han seguido creciendo, potenciando su capacidad de transmitir shocks de liquidez a través de los canales de financiamiento, tales como el mercado de repos. También se han acumulado riesgos en los mercados de bonos de alto rendimiento y de préstamos apalancados, debido a que las empresas más débiles recurren a este crédito de acceso relativamente fácil.

Gráfico 1.6Estados Unidos: Prima por plazo

(Porcentaje)

Fuentes: Banco de la Reserva Federal de Nueva York y Haver Analytics.

Nota: Prima por plazo ACM corresponde a la definición en Adrian, Crump y Moench (2013) y Kim Wright a la definición en Kim y Wright (2005).

Prioridades de política económica para Estados Unidos

La economía de Estados Unidos no podrá mantener el mismo ímpetu durante mucho tiempo. Se estima que su crecimiento potencial es de alrededor de 2 por ciento, limitado por el envejecimiento poblacional, un menor grado de innovación y un incremento más débil de la productividad. En el mediano plazo, se espera que el ritmo de crecimiento de la fuerza laboral sea más lento por motivos demográficos. La desaceleración de la innovación en materia de tecnología informática (que parece haber contribuido al menor crecimiento de la productividad total de los factores en Estados Unidos) podría tener un efecto más duradero en el crecimiento. Por último, es preciso abordar las consideraciones de sostenibilidad fiscal, ya que el ratio de deuda pública a PIB es sustancialmente superior al nivel previo a la crisis y se espera que aumente más bajo las políticas actuales.

Resolver estos desafíos exigirá la implementación de una agenda ambiciosa de políticas del lado de la oferta en un contexto político fragmentado. Resulta prioritario forjar un acuerdo acerca de un plan creíble de consolidación fiscal a mediano plazo, para garantizar que la deuda no aumente nuevamente como resultado de los costos vinculados al envejecimiento de la población y para sustentar la confianza en condiciones de financiamiento estables. Esto requerirá medidas encaminadas a reducir el incremento de los costos de atención de la salud, reformar la seguridad social, simplificar el código fiscal y elevar los ingresos impositivos (mediante una ampliación de la base tributaria y, posiblemente, nuevos impuestos indirectos)3.

También se deben focalizar las políticas públicas en promover la participación en la fuerza laboral. Cualquier paquete de reformas debería incluir medidas que incentiven el trabajo ampliando el sistema de crédito fiscal por ingresos laborales, proporcionando apoyo para el cuidado infantil y sancionando una reforma migratoria basada en las habilidades.

Se podría inducir mejor un proceso de innovación que eleve la productividad a través del régimen impositivo, mientras que el desarrollo de habilidades podría fomentarse mediante mejores programas de capacitación a nivel de los estados y mediante asociaciones con la industria y las instituciones de educación superior. Por último, en la edición de octubre de 2014 del informe WEO se argumenta claramente que en Estados Unidos pueden hacerse inversiones esenciales de infraestructura a un costo relativamente modesto en el corto plazo pero obteniendo beneficios en materia de crecimiento a largo plazo.

Canadá: Reequilibrándose en un contexto de caída de los precios del petróleo

La economía canadiense se expandió a un sólido ritmo de 2,5 por ciento en 2014. Las exportaciones netas contribuyeron positivamente al crecimiento por segundo año consecutivo. Pero el consumo privado siguió siendo el motor más importante, junto con un sobrecalentado mercado de la vivienda, quedando así incompleto el proceso de reequilibrio de la economía canadiense hacia una inversión empresarial más fuerte (véase el gráfico 1.7).

Gráfico 1.7Se prevé que el sólido crecimiento en Canadá se desacelere debido a la caída de los precios del petróleo, pero el debilitamiento del dólar canadiense debería impulsar las exportaciones no energéticas.

Fuentes: Bloomberg, L.P.; Haver Analytics; Statistics Canada, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: WCS = Western Canada Select; WTI = West Texas Intermediate.

Encabezando la recuperación, el consumo privado se mantuvo estable. Respaldados por condiciones financieras todavía favorables y un creciente nivel de ingreso disponible, los consumidores incrementaron sus compras de bienes durables tales como automóviles y otros bienes de uso en el hogar. El endeudamiento de los hogares también se mantuvo en alza, alcanzando el ratio de deuda a ingreso un máximo histórico de 157 por ciento en 2014.

La inversión corporativa no residencial se mantuvo débil. Asimismo, existen sólidos indicios de que la reciente caída de los precios del petróleo reducirá significativamente la inversión en el sector energético. Los precios canadienses del petróleo crudo pesado—es decir, los precios del Western Canadian Select (WCS)—han caído prácticamente en línea con su valor de referencia en Estados Unidos (véase el gráfico 1.7, panel b). Las principales empresas energéticas locales han anunciado recortes de su inversión en proyectos de arenas bituminosas durante este año. La inversión en los sectores no petroleros puede, sin embargo, mitigar esa reducción, particularmente en sectores intensivos en el uso de la energía y en sectores que se espera se beneficien de la recuperación económica de Estados Unidos y de un dólar canadiense más débil, tales como la industria manufacturera.

El repunte de las exportaciones netas ha sido auspicioso durante estos últimos años. El volumen exportado aumentó 5,4 por ciento en 2014, el crecimiento más fuerte registrado desde 2010. Las exportaciones han sido favorecidas por la depreciación del dólar canadiense (10 por ciento en términos de su valor nominal efectivo desde diciembre de 2013), una recuperación más fuerte de Estados Unidos y una elevada demanda de energía (véase el gráfico 1.7, panel inferior).

Como resultado, el déficit de cuenta corriente se contrajo considerablemente a -2,2 por ciento en 2014 en comparación con -3,0 por ciento en 2013, debido principalmente a la fortaleza de la balanza comercial energética. En términos de volumen, las exportaciones de energía crecieron con fuerza, reflejando un cambio en la composición de la demanda petrolera de Estados Unidos. Específicamente, el petróleo canadiense ha ganado una importante participación de mercado en Estados Unidos, que se elevó del 22 por ciento en 2009 al 40 por ciento en 2014. La balanza comercial no energética también mejoró, al crecer las exportaciones por encima de los niveles previos a la crisis en términos de valor. En los últimos meses de 2014, sin embargo, el valor de las exportaciones de energía disminuyó sustancialmente a raíz de la caída de los precios del petróleo.

La consolidación fiscal continuó en 2014. El gobierno federal se mantiene, en términos generales, en vías de lograr un presupuesto equilibrado en el ejercicio 2015/16. La posterior adopción de una orientación fiscal neutra sería consistente con el logro de sus objetivos de deuda pública a mediano plazo. Los gobiernos provinciales siguen comprometidos con su legislación orientada al equilibrio presupuestario, y mediante iniciativas de consolidación fiscal redujeron sus déficits en alrededor de ½ punto porcentual del PIB en 2014. Sin embargo, el balance fiscal varía considerablemente según las provincias. Algunas de ellas deberán intensificar sus esfuerzos de consolidación. Las provincias orientales, como Ontario y Quebec, siguen enfrentando retos fiscales a largo plazo, mientras que en las occidentales—como Alberta—las finanzas públicas parten de un nivel relativamente sólido. En el caso de Alberta, sin embargo, la reciente caída de los precios del crudo impactará significativamente en los ingresos fiscales generados por el sector petrolero.

Perspectivas deprimidas y riesgos a la baja

En 2015 y a raíz de la caída de los precios del petróleo, se espera que el crecimiento se atenúe moderadamente al 2,2 por ciento, un nivel todavía algo superior al crecimiento potencial. Si bien las perspectivas económicas para las empresas vinculadas al sector energético se han deteriorado visiblemente, se espera que una recuperación más contundente de Estados Unidos y un dólar canadiense más débil estimulen las exportaciones y la inversión en los sectores no energéticos, permitiendo cierto reequilibrio del crecimiento. En este contexto y en vista de la solidez del mercado laboral y el bajo nivel de las tasas hipotecarias, se prevé un aterrizaje suave en el mercado de la vivienda.

La inflación también tenderá a disminuir en un entorno de crecimiento más lento. Se espera que la caída de los precios del crudo haga disminuir la inflación general a alrededor del 1 por ciento, aunque la inflación subyacente permanecería cercana a la meta de 2 por ciento fijada por el Banco de Canadá.

Para Canadá, los riesgos permanecen inclinados moderadamente a la baja. Los principales riesgos son los posibles efectos de un nivel sustancialmente inferior de los precios del petróleo, el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales y un período prolongado de menor crecimiento en las economías avanzadas y de mercados emergentes. El riesgo de un crecimiento en Estados Unidos más lento que el esperado sería particularmente relevante.

En el frente interno, los altos niveles de endeudamiento de los hogares y la sobrevaloración del sector de la vivienda representan las principales fuentes de vulnerabilidad. Persisten los signos de un sobrecalentamiento del mercado de la vivienda, aunque varían según la región y el segmento del mercado. Los precios de las viviendas han aumentado entre 5 y 6 por ciento (interanual) (véase el gráfico 1.8). Este proceso ha sido impulsado principalmente por Calgary y por el mercado de viviendas unifamiliares y de condominios en el área metropolitana de Toronto y de Vancouver. El análisis del personal técnico del FMI indica una sobrevaloración del precio real de la vivienda a nivel nacional de entre 7 y 20 por ciento.

Gráfico 1.8Canadá: Precios de la vivienda y préstamos hipotecarios

(Variación porcentual anual)

Fuentes: Oficina del Superintendente de Instituciones Financieras (OSFI) y Asociación Canadiense de Bienes Raíces (CREA).

Nota: La tasa de crecimiento de las hipotecas aseguradas en 2011:T4–2012:T4 fue calculada como el promedio móvil de las tasas de crecimiento intertrimestrales anualizadas, a fin de tener en cuenta un quiebre estructural en 2011:T4 debido a la reclasificación de las hipotecas titulizadas según International Financial Reporting Standards (IFRS).

Con la caída de los precios del petróleo, sin embargo, han aparecido algunos indicios de enfriamiento en los mercados de la vivienda, y es preciso observar con cuidado los riesgos de un aterrizaje más brusco. Un escenario a la baja más profundo sería aquel en el cual los principales riesgos internos y externos se materializan al unísono e interactúan entre sí.

Desafíos de política económica para Canadá

En este contexto, la combinación apropiada de políticas macroeconómicas deberá respaldar el crecimiento tanto a corto como a mediano plazo, facilitando el reequilibrio económico y mitigando al mismo tiempo los riesgos de los mercados de la vivienda y del alto nivel de deuda de los hogares.

En enero, el Banco de Canadá redujo su tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, haciendo referencia a la fuerte caída de los precios del petróleo y la necesidad de ofrecer un seguro frente a los riesgos a la baja en materia de inflación. Esa medida está en línea con lo aconsejado por el personal técnico del FMI en cuanto a utilizar el espacio disponible para tomar medidas de política monetaria en el caso de que los shocks adversos se intensifiquen. Junto con precios del petróleo más bajos y el debilitamiento de los términos de intercambio, un dólar canadiense más débil también contribuiría a reequilibrar la economía hacia el sector no energético.

En general, mantener una política monetaria acomodaticia, junto a un proceso gradual de consolidación fiscal a nivel del gobierno general, estimularía el crecimiento principalmente a través de un mayor nivel de exportaciones e inversión en la economía, mientras que la adopción de políticas macroprudenciales focalizadas permitiría abordar las vulnerabilidades del sector de la vivienda según sea necesario.

Para reducir las vulnerabilidades financieras, las autoridades han tomado varias medidas a través de los años para endurecer la política macroprudencial, con un visible impacto en el crecimiento de las hipotecas aseguradas y la calidad crediticia de los prestatarios. Sin embargo, las hipotecas sin cobertura de seguro, no sujetas a normas regulatorias de igual rigor, han seguido creciendo a ritmo acelerado, incentivando la demanda de viviendas e indicando posibles fisuras del ajuste macroprudencial (gráfico 1.8). En este sentido, sería necesario adoptar medidas adicionales en este frente en el caso de que los riesgos del sector financiero vuelvan a aumentar.

Por último, Canadá enfrenta una serie de desafíos a más largo plazo: baja productividad, cuellos de botella en la infraestructura energética, mejoramiento de la competencia en las industrias de red, reducción de las barreras al comercio interprovincial y aumento de la capacidad de defensa del sector financiero conforme a las recomendaciones formuladas en el marco del Programa de Evaluación del Sector Financiero de 2013.

Recuadro 1.1¿Ha terminado el boom del petróleo “shale” en Estados Unidos?

¿Qué implica la caída de los precios del petróleo crudo para la industria petrolera de Estados Unidos? ¿Ha terminado el boom de la energía no convencional? Este recuadro resume los datos recientes y analiza las perspectivas potenciales para el sector petrolero de Estados Unidos. Si bien a corto plazo la disminución del precio del petróleo tendrá un impacto claramente negativo en la industria petrolera de Estados Unidos, a mediano plazo podría inducir una restructuración saludable a través de fusiones y ahorro de costos impulsados por los avances tecnológicos.

Aumento y caída de los precios del petróleo crudo

El fuerte y sostenido aumento de los precios del petróleo desde principios de los años 2000, impulsado principalmente por la fuerte demanda (sumada a una serie de perturbaciones de oferta), finalmente provocó importantes cambios en el panorama energético mundial. Los precios del petróleo crudo rondaron en torno a US$105 el barril entre 2011 y mediados de 2014, frente a US$25 el barril una década antes. América del Norte (en particular, Estados Unidos) se convirtió en uno de los principales productores del mundo gracias a la revolución de la energía no convencional (véase el recuadro 1.2 de la edición de abril de 2015 de Perspectivas Económicas: Las Américas). Pero el impresionante descenso reciente de los precios del petróleo puede tener importantes efectos en la industria del petróleo no convencional de Estados Unidos. Entre agosto de 2014 y febrero de 2015, el precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI) se redujo prácticamente a la mitad, a alrededor de US$50 el barril, por debajo de la mayoría de las estimaciones del umbral de rentabilidad de la producción de petróleo de esquisto (“shale oil”) en Estados Unidos. Actualmente, los mercados esperan que los precios del petróleo se recuperen moderadamente a alrededor de US$60 en 2016.

Sector petrolero de Estados Unidos: Importante pero sigue siendo reducido y concentrado

La producción de energía en Estados Unidos ciertamente respondió fuertemente al aumento de los precios y se benefició de la innovación tecnológica. La producción de petróleo crudo en Estados Unidos aumentó de manera sostenida desde 2008, superando los 9 millones de barriles diarios (mbd) a finales de 2014. Casi todo el aumento de 4 mbd de la producción ha sido impulsado por el petróleo ligero de arenas compactas, que ahora representa más del 50 por ciento de la producción total de petróleo de Estados Unidos. A su vez, la producción de petróleo ha sorprendido consistentemente al alza en los últimos años (gráfico 1.1.1) y se ha absorbido principalmente reduciendo las importaciones de petróleo de calidad similar mientras que el consumo se ha mantenido mayormente estable, beneficiándose del aumento de la eficiencia energética (gráfico 1.1.2).

Gráfico 1.1.1Estados Unidos: Producción de petróleo crudo

(Millones de barriles diarios)

Fuente: Agencia de Información Energética de Estados Unidos.

Gráfico 1.1.2Estados Unidos: Producción de petróleo y consumo

(Millones de barriles diarios)

Fuente: Agencia de Información Energética de Estados Unidos.

Nota: Se refiere a la producción, consumo e importaciones netas de hidrocarburos. Los hidrocarburos comprenden el petróleo crudo y los productos derivados del petróleo, que son los aceites no terminados, los pentanos plus y los componentes de mezcla en las gasolinas.

En el caso de la economía estadounidense, el sector de extracción de petróleo y gas representa alrededor del 1½–2 por ciento del PIB. La inversión en extracción de petróleo y gas y actividades conexas fue de alrededor del 1 por ciento del PIB en los últimos años, es decir, 8½ por ciento de la inversión no residencial contribuyendo, en promedio, al 20 por ciento de su crecimiento en 2011–13. Pero la producción se concentra en unos pocos estados (véase el gráfico 1.1.3), e incluso en Dakota del Norte—uno de los dos grandes centros (después de Texas) del boom del petróleo de arenas compactas en Estados Unidos—la participación de este sector en el PIB estatal es inferior al 5 por ciento. La participación del empleo de este sector en el empleo total es pequeña (0,6 por ciento).

Gráfico 1.1.3Participación de la extracción de petróleo y gas en el PIB estatal

(Porcentaje, promedio 2011-12)

Fuentes: Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos y cálculos del personal técnico del FMI.

Tras el colapso del precio del petróleo

Si bien se prevé que la disminución del precio del petróleo tenga un impacto neto positivo en la economía estadounidense, los efectos en la industria del petróleo serán negativos. Hasta el momento, sin embargo, el colapso del precio del petróleo ha tenido un impacto relativamente moderado en la producción, que siguió aumentando y llegó a 9,3 mbd en febrero (el nivel más elevado desde 1972). Los inventarios de petróleo crudo de Estados Unidos han alcanzado máximos históricos, pero la reciente disminución de los inventarios de gasolina y productos derivados puede sugerir que el abaratamiento de los precios del petróleo crudo está comenzando a impulsar la demanda.

Si bien con un rezago, el empleo en el sector petrolero ya ha comenzado a debilitarse1 y los analistas de este sector estiman que la inversión en perforación y exploración de yacimientos de esquisto y formaciones compactas podría reducirse en alrededor del 40 por ciento respecto del nivel que se había previsto para 2015. Sin embargo, existe una gran incertidumbre en torno a estas estimaciones, debido a que los precios límite de rentabilidad varían mucho según cada yacimiento, los costos operativos y financieros también varían considerablemente según cada operador, y las empresas pueden trasladar parte de las inversiones que habían planeado en yacimientos de esquisto hacia inversiones más tradicionales. En general, dados los costos iniciales, se prevé que la caída de los precios afecte a las nuevas inversiones y no a los proyectos de inversión en marcha. Además, los efectos de menores precios del petróleo variarán de un segmento de la industria del petróleo a otro, y probablemente las actividades de apoyo y los servicios relacionados con los yacimientos serán los más afectados.

Desafíos en un entorno de bajos precios del crudo

Los proyectos de formaciones compactas se consideran más sensibles al precio: la producción de los pozos de petróleo no convencional disminuye con mayor rapidez y requiere una perforación continua. Esto implica que obtener el financiamiento necesario para mantener la producción será un desafío particularmente importante para los pequeños operadores que están presentes principalmente en el sector del petróleo no convencional. Sin embargo, las implicancias para la estabilidad financiera parecen limitadas dadas las estrictas normas aplicadas a la concesión de préstamos relacionados con la energía y a la capacidad de los productores para cubrir el riesgo asociado al precio del petróleo, al menos a corto plazo.

La caída de los precios del petróleo afectará a la industria del petróleo en Estados Unidos porque reducirá la inversión en aquellos proyectos de menor rendimiento y probablemente provocará el cierre de aquellas operaciones que generen flujos de fondos negativos. Sin embargo, el entorno de precios más bajos del crudo posiblemente no hará que la industria energética de Estados Unidos vuelva a su estado anterior a la revolución de los hidrocarburos no convencionales, pero podría inducir una reestructuración saludable de la industria impulsando fusiones y fomentando mejoras tecnológicas para recortar los costos.

Nota: Este recuadro fue preparado por Lusine Lusinyan y Andrea Pescatori.1 En los últimos informes sobre el mercado de trabajo, el sector de la energía tuvo el desempeño más bajo de todos los sectores. Según el informe sobre nóminas publicado por el Departamento del Trabajo, el número de trabajadores en el sector minero—que incluye los trabajadores del petróleo y del gas—se redujo en más de 9.000 en febrero y 5.000 en enero. En cambio, el total de nóminas no relacionadas con la agricultura aumentaron en 295.000 en febrero, mientras que la tasa de desempleo—del 5,5 por ciento—se ubicó en su nivel más bajo en los últimos seis años.
Nota: Preparado por Hamid Faruqee con Stephan Danninger y Andrea Pescatori. Genevieve Lindow, Madelyn Estrada y Rania Papageorgiou brindaron una excelente asistencia en la investigación.
1Véase la edición de abril de 2015 del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report, o informe GFSR) (FMI, 2015a).
2Estos temas se analizan también con mayor detalle en el capítulo 3 (Producto potencial) y el capítulo 4 (Inversión) de la edición de abril de 2015 del informe WEO (FMI, 2015b).
3Véase un análisis de la reforma del código impositivo en la edición de abril de 2015 del Fiscal Monitor (FMI, 2015c).

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