Chapter

2. Perspectivas y desafíos de política económica para América Latina y el Caribe

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
April 2014
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La actividad económica en América Latina y el Caribe se mantendrá en niveles relativamente moderados en 2014. Si bien la aceleración de la recuperación de las economías avanzadas debería fortalecer la demanda externa, es probable que ese efecto sea contrarrestado por el impacto negativo de la caída del precio de las materias primas y el deterioro de las condiciones financieras sobre la demanda interna. Las prioridades de política económica incluyen el fortalecimiento de las finanzas públicas, el tratamiento de posibles fragilidades financieras y la implementación de reformas estructurales tendientes a atenuar restricciones de oferta y elevar el crecimiento potencial.

Panorama general

El crecimiento del PIB real en América Latina y el Caribe (ALC) continuó desacelerándose en 2013, alcanzando un 2¾ por ciento tras ubicarse en un 3 por ciento en 2012 y un 4½ por ciento en 2011 (gráfico 2.1 y cuadro 2.1). La actividad económica se vio limitada por el debilitamiento de la demanda interna, la moderación de los precios de las materias primas, el endurecimiento de las condiciones financieras y restricciones de oferta en algunos casos. La desaceleración particularmente brusca registrada en México se explica por una disminución del gasto público y de la actividad en el sector de la construcción, y por una menor demanda proveniente de Estados Unidos. La inflación se mantuvo bajo control en la mayor parte de la región, debido a la reducción del precio de los alimentos y la moderación del nivel de actividad. Los mercados financieros regionales se vieron afectados por sucesivos episodios de volatilidad en los últimos 12 meses, a medida que los inversores reevaluaban los riesgos relativos y las perspectivas de las economías de mercados emergentes, ante el inicio de la reducción del ritmo de compra de activos (tapering) por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (la Fed).

Gráfico 2.1.América Latina continuó desacelerándose en 2013. El precio de los activos ha disminuido desde mayo de 2013 tras el anuncio del repliegue del estímulo monetario en EE.UU. y la menor confianza de los inversores.

Cuadro 2.1.Hemisferio Occidental: Principales indicadores económicos1
Crecimiento del producto (Porcentaje)Inflación2 (Fin de período, porcentaje)Balance en cuenta corriente externa (Porcentaje del PIB)
201120122013201420152011201220132014201520112012201320142015
Est.Proy.Est.Proy.Est.Proy.
América del Norte
Canadá2,51,72,02,32,42,70,91,01,82,0–2,8–3,4–3,2–2,6–2,5
México4,03,91,13,03,53,83,64,04,03,7–1,1–1,2–1,8–1,9–2,0
Estados Unidos1,82,81,92,83,03,11,81,21,51,7–2,9–2,7–2,3–2,2–2,6
América del Sur
Argentina38,91,94,30,51,09,510,810,9–0,6–0,1–0,9–0,5–0,5
Bolivia5,25,26,85,15,06,94,56,55,55,20,37,83,73,72,4
Brasil2,71,02,31,82,76,55,85,95,85,4–2,1–2,4–3,6–3,6–3,7
Chile5,75,44,23,64,14,41,53,03,03,0–1,2–3,4–3,4–3,3–2,8
Colombia6,64,24,34,54,53,72,41,92,73,0–2,9–3,2–3,3–3,3–3,2
Ecuador7,85,14,24,23,55,44,22,72,72,5–0,3–0,3–1,5–2,4–3,1
Guyana5,44,84,84,34,03,33,43,54,34,3–13,1–13,3–17,9–18,3–19,9
Paraguay4,3–1,213,04,84,54,94,03,75,05,00,5–1,00,9–0,9–1,6
Perú6,96,35,05,55,84,72,62,92,32,0–1,9–3,4–4,9–4,8–4,4
Suriname5,34,84,74,04,015,34,40,62,23,35,80,6–4,7–4,5–6,7
Uruguay6,53,94,22,83,08,67,58,58,57,6–3,0–5,4–5,9–5,5–5,2
Venezuela4,25,61,0–0,5–1,027,620,156,175,075,07,72,92,72,41,8
América Central
Belice2,14,01,62,52,52,50,60,42,02,0–1,1–2,2–4,2–4,5–4,8
Costa Rica4,55,13,53,84,14,74,63,74,54,5–5,3–5,2–5,0–5,1–5,1
El Salvador2,21,91,61,61,75,10,80,82,02,6–4,9–5,4–6,7–6,3–5,9
Guatemala4,23,03,53,53,56,23,44,44,34,2–3,4–2,6–3,0–2,6–2,3
Honduras3,83,92,63,03,15,65,44,97,06,0–8,0–8,6–8,8–7,4–6,0
Nicaragua5,45,24,24,04,08,06,66,97,07,0–13,2–12,9–13,2–12,7–12,2
Panamá10,910,88,07,26,96,34,63,73,63,5–15,9–10,6–11,9–11,5–11,2
El Caribe
Antigua y Barbuda–2,12,80,51,61,94,01,81,11,12,0–10,4–14,0–13,8–12,3–11,4
Bahamas, Las1,71,81,92,32,83,20,70,35,52,5–15,3–18,4–19,6–14,7–10,4
Barbados0,80,0–0,7–1,20,99,52,42,21,81,6–11,4–10,1–11,4–7,8–7,3
Dominica0,2–1,10,81,71,72,02,0–0,92,31,7–14,5–18,9–17,0–17,7–16,7
Granada0,8–1,81,51,11,23,51,8–1,21,71,6–21,8–19,2–27,2–22,6–21,0
Haití45,52,94,34,04,010,46,54,55,75,0–4,3–5,4–6,5–5,8–5,7
Jamaica1,4–0,50,51,31,76,08,09,78,58,0–13,4–13,0–10,4–8,6–7,4
República Dominicana4,53,94,14,54,17,83,93,94,54,0–7,9–6,8–4,2–4,5–5,2
Saint Kitts y Nevis–1,9–0,91,72,73,02,80,10,41,52,0–15,7–11,9–8,5–17,4–17,1
Santa Lucía1,4–1,3–1,50,31,04,85,0–1,42,41,8–18,8–12,8–11,8–11,4–11,4
San Vicente y las Granadinas0,31,52,12,32,94,71,00,21,71,7–29,4–27,8–28,9–30,7–24,4
Trinidad y Tabago–2,61,21,62,22,25,37,25,64,04,012,44,910,210,18,9
Partida informativa
América Latina y el Caribe (ALC)14,63,12,72,53,06,65,37,68,68,2–1,4–1,9–2,7–2,7–2,8
Países de ALC financieramente integrados55,44,13,53,53,95,33,94,44,44,1–2,0–3,2–3,8–3,7–3,6
Otros países exportadores de materias primas66,13,35,92,82,610,98,716,022,121,91,51,91,00,5–0,2
AC-RD74,13,83,23,43,46,24,14,14,94,7–7,1–6,9–6,8–6,4–6,1
El Caribe
Economías dependientes del turismo80,30,10,71,41,94,52,51,12,92,6–16,8–16,2–16,5–15,9–14,1
Países exportadores de materias primas92,63,73,23,23,26,63,92,53,13,41,0–2,5–4,2–4,3–5,6
ECCU10–0,10,20,51,41,84,12,40,11,81,9–18,2–17,1–17,6–17,1–16,7
Fuente: Cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Los agregados regionales se calculan como promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo que se indique lo contrario. Los agregados de la cuenta corriente se calculan como promedios ponderados por el PIB nominal. Los pronósticos del IPC excluyen Argentina.

Tasas de fin de período (diciembre). Estas generalmente diferirán de las tasas de inflación promedio del período presentadas en el informe WEO del FMI, si bien ambas están basadas en las mismas proyecciones básicas.

Véanse más detalles sobre los datos de Argentina en el apéndice 2.1.

Datos correspondientes al año fiscal.

Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Promedio simple de Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela.

Promedio simple de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana.

Promedio simple de Las Bahamas, Barbados, Jamaica y los Estados miembros de la Unión Monetaria del Caribe Oriental.

Promedio simple de Belice, Guyana, Suriname, y Trinidad y Tobago.

La Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés) incluye a Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, así como Anguila y Montserrat, que no son miembros del FMI.

Fuente: Cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Los agregados regionales se calculan como promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo que se indique lo contrario. Los agregados de la cuenta corriente se calculan como promedios ponderados por el PIB nominal. Los pronósticos del IPC excluyen Argentina.

Tasas de fin de período (diciembre). Estas generalmente diferirán de las tasas de inflación promedio del período presentadas en el informe WEO del FMI, si bien ambas están basadas en las mismas proyecciones básicas.

Véanse más detalles sobre los datos de Argentina en el apéndice 2.1.

Datos correspondientes al año fiscal.

Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Promedio simple de Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela.

Promedio simple de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana.

Promedio simple de Las Bahamas, Barbados, Jamaica y los Estados miembros de la Unión Monetaria del Caribe Oriental.

Promedio simple de Belice, Guyana, Suriname, y Trinidad y Tobago.

La Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés) incluye a Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, así como Anguila y Montserrat, que no son miembros del FMI.

Se proyecta que el producto seguirá creciendo a un ritmo lento en 2014, de aproximadamente 2½ por ciento (gráfico 2.2), a pesar de cierto fortalecimiento de la demanda externa. Se espera que continúe la desaceleración del crecimiento de la inversión, debido a la finalización de grandes proyectos en el sector minero y en otros sectores, el aumento de los costos de financiamiento y el deterioro de la confianza empresarial.

Gráfico 2.2.Se proyecta que el crecimiento continúe siendo moderado en 2014, debido a la debilidad de la inversión. Se prevé que los déficits en la cuenta corriente externa dejen de aumentar.

La cifra agregada de crecimiento encubre dinámicas divergentes en las economías más grandes de la región. En México, se espera que la economía repunte gracias al fortalecimiento de la recuperación económica de Estados Unidos y la normalización de algunos factores internos. En Brasil, la actividad económica se mantendrá en un nivel moderado, ya que la baja confianza empresarial continúa afectando negativamente a la inversión privada. Argentina y Venezuela, a su vez, enfrentan importantes desequilibrios fiscales y externos, que llevaron a la aplicación de diversos controles comerciales, de precios y cambiarios que afectan el crecimiento. En el resto de América Latina, se espera que el crecimiento se mantenga cercano al nivel potencial, con un aumento de la demanda externa proveniente de las economías avanzadas, contrarrestado por el deterioro de las condiciones de financiamiento a nivel mundial y la moderación de los precios de las materias primas. En el Caribe, los altos niveles de deuda y los persistentes problemas de competitividad seguirán limitando la actividad económica, aunque la recuperación de los flujos de turismo podría proporcionar un impulso positivo.

En general, el balance de riesgos alrededor de estas perspectivas se mantiene sesgado a la baja. Si bien los efectos de una normalización gradual y ordenada de la política monetaria de Estados Unidos deberían ser limitados en la mayor parte de ALC, el aumento de la volatilidad de los flujos de capitales continúa siendo un riesgo (véase el capítulo 3). Según experiencias recientes, es probable que los países con elevados déficits de cuenta corriente, altos niveles de inflación y márgenes de maniobra reducidos en materia de políticas internas sean los más afectados por nuevos episodios de volatilidad en los mercados financieros. Otro riesgo importante consiste en una caída de precios de las materias primas mayor a la esperada, impulsada, por ejemplo, por sorpresas negativas en las perspectivas de crecimiento de China. Los precios de las materias primas han venido cayendo en los últimos 12 meses (en especial el precio de los metales, que bajó un 15 por ciento hasta mediados de marzo), y se proyecta que caigan aún más a mediano plazo, en la medida en que la oferta va en aumento, mientras que el crecimiento de la demanda proveniente de las principales economías emergentes se espera que se desacelere1. Una caída mayor a la esperada de los precios de las materias primas tendría efectos negativos sobre el crecimiento de los países exportadores de materias primas de Sudamérica (véase el capítulo 4).

En cuanto a los riesgos internos, las posiciones fiscales débiles representan una vulnerabilidad importante en algunas economías (véanse el cuadro 2.2 y el capítulo 5). Los balances de los hogares y de los bancos en general se encuentran en buen estado, aunque es posible que se hayan generado focos de vulnerabilidad tras varios años de crecimiento sostenido del crédito. Entre tanto, el aumento de la emisión de deuda externa corporativa debería vigilarse de cerca, prestando especial atención al riesgo de apalancamiento excesivo y a posibles descalces de moneda. La combinación de un crecimiento económico más lento y un deterioro de las condiciones financieras podría aumentar la cantidad de préstamos en mora y reducir la rentabilidad de los bancos. Estos desafíos se ven acentuados por el hecho de que el crecimiento potencial estimado a mediano plazo de varias de estas economías se encuentra muy por debajo de las altas tasas de crecimiento promedio de la última década. Como se indicó en la edición de mayo de 2013 de Perspectivas económicas: Las Américas, es necesario ajustar las políticas a la nueva realidad. En particular, las políticas macroeconómicas no deberían ser utilizadas para estimular la demanda en economías con niveles de producto cercanos al potencial, al tiempo que es necesario implementar reformas estructurales para elevar la productividad a mediano plazo.

Cuadro 2.2.Hemisferio Occidental: Principales indicadores fiscales1
Gasto primario del sector público (Porcentaje del PIB)Balance primario del sector público2 (Porcentaje del PIB)Deuda bruta del sector público (Porcentaje del PIB)
201120122013201420152011201220132014201520112012201320142015
Est.ProyeccionesEst.ProyeccionesEst.Proyecciones
América del Norte
Canadá42,341,541,241,040,7–0,20,00,30,71,283,588,189,187,486,6
México23,924,624,724,924,2–1,0–1,1–1,3–1,5–0,943,343,346,548,148,4
Estados Unidos336,134,834,333,733,5–7,0–5,7–3,6–2,7–1,899,0102,4104,5105,7105,7
América del Sur
Argentina437,940,943,543,543,5–0,5–0,6–0,9–0,9–0,944,947,746,952,958,2
Bolivia534,135,139,038,437,42,12,81,10,50,234,733,433,129,527,1
Brasil32,033,534,033,132,03,12,11,91,93,164,768,266,366,766,4
Chile22,723,123,122,822,62,01,3–0,1–0,20,011,112,012,212,613,5
Colombia625,925,626,125,825,20,82,81,61,51,835,232,431,831,730,4
Ecuador38,239,742,241,439,90,7–0,2–3,1–2,9–2,518,321,324,324,825,5
Guyana729,130,130,131,031,9–1,5–3,5–2,9–2,3–1,965,164,363,964,464,6
Paraguay19,724,322,422,122,21,3–1,1–1,5–1,3–0,612,412,615,214,714,5
Perú18,218,520,020,120,33,13,21,51,11,022,420,519,618,116,6
Suriname825,528,628,927,727,11,9–3,1–4,5–3,8–2,420,222,129,237,042,0
Uruguay929,931,532,532,332,12,0–0,20,50,20,560,059,659,461,261,8
Venezuela37,337,335,134,131,8–9,4–13,9–12,2–10,7–9,143,346,049,851,652,7
América Central
Belice1025,425,126,726,826,22,31,41,21,11,079,475,475,580,492,6
Costa Rica715,716,016,516,716,9–1,9–2,3–2,8–3,1–3,230,635,137,039,442,9
El Salvador919,319,820,520,820,8–1,7–1,6–1,7–1,9–2,050,055,154,957,159,5
Guatemala1012,912,512,012,412,3–1,3–0,9–0,5–0,6–0,623,724,424,425,125,7
Honduras24,825,427,828,427,8–3,0–4,3–6,9–5,3–4,632,134,440,244,948,6
Nicaragua926,626,927,627,227,81,91,10,71,01,045,443,242,440,639,7
Panamá1124,524,525,625,524,40,30,6–1,0–1,00,243,842,641,341,441,3
El Caribe
Antigua y Barbuda1222,018,919,929,922,1–1,51,1–1,4–8,5–1,592,787,892,2100,7102,4
Bahamas, Las1020,221,420,619,619,2–1,9–3,3–4,2–2,5–0,647,751,256,359,359,6
Barbados1336,038,336,032,432,01,7–2,1–4,00,71,578,085,892,094,795,0
Dominica1233,733,934,534,233,9–2,9–3,4–1,1–1,4–1,269,773,375,075,876,3
Granada1225,822,724,827,423,5–2,2–2,0–3,4–2,41,3106,5108,5115,0117,0115,7
Haití1025,127,827,026,926,4–3,2–4,4–6,2–6,3–5,912,016,421,324,429,4
Jamaica12,1422,420,419,419,419,53,25,47,57,57,5141,9146,9138,9133,7129,1
República Dominicana14,518,315,915,515,3–1,1–4,3–1,3–0,2–0,726,330,233,835,436,7
Saint Kitts y Nevis1230,626,927,830,629,66,59,014,53,64,0154,0137,0104,991,284,6
Santa Lucía1229,530,328,727,527,5–3,5–5,8–3,0–2,1–2,166,271,779,883,787,0
San Vicente y las Granadinas1232,426,328,433,825,7–4,70,3–3,9–6,9–0,469,271,776,485,084,9
Trinidad y Tabago33,630,433,433,132,91,81,4–0,6–0,9–1,633,436,930,633,336,7
ECCU1527,726,227,030,426,0–0,6–0,30,1–3,40,586,986,286,289,188,5
Partida informativa:
América Latina y el Caribe (ALC)33,734,534,534,333,4–0,3–0,3–0,5−0,4−0,349,750,350,251,151,4
Países de ALC financieramente integrados1625,426,126,726,526,11,71,30,70,50,939,539,339,339,739,5
Otros países exportadores de materias primas1733,435,536,435,935,0–1,2–2,6–3,3–3,1–2,630,732,233,834,735,6
El Caribe
AC-RD1819,019,820,020,120,2–1,2–2,0–2,1–1,7–1,734,737,138,840,442,2
Economías dependientes del turismo1928,126,626,728,325,9–0,6–0,10,1–1,31,091,892,792,393,592,7
Países exportadores de materias primas2028,428,529,829,629,51,1–1,0–1,7–1,5–1,249,549,749,853,859,0
Fuente: Cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Las definiciones de las cuentas del sector público varían según el país en función de las diferencias institucionales, incluido lo que constituye la cobertura apropiada desde una perspectiva de la política fiscal, tal como la define el personal técnico del FMI. Todos los indicadores se reportan en base al año fiscal. Los agregados regionales se calculan como promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo que se indique lo contrario.

Balance primario, definido como ingreso total menos gasto primario.

Los datos de Estados Unidos se han revisado considerablemente después de la revisión integral de las cuentas de ingreso y producto nacional (NIPA, por sus siglas en inglés), realizada por la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos basándose en el Sistema de Cuentas Nacionales 2008 (SCN 2008). Debido a estos cambios metodológicos, el déficit incluye varias partidas de gasto no declaradas como gasto por otros países que aún no han adoptado el SCN 2008. Además, para facilitar la comparabilidad entre países, los niveles de deuda neta y bruta declarados por los organismos nacionales de estadística que han adoptado el SCN 2008 (Canadá y Estados Unidos) se ajustan a fin de excluir los pasivos en concepto de pensiones no financiadas de los planes de pensiones de prestaciones definidas de empleados públicos. Véanse más detalles en el recuadro 1.1 de la edición de abril de 2014 de Monitor Fiscal.

Gobierno federal y provincias; incluye intereses pagados en base al criterio devengado. El balance y el gasto primario incluyen el gobierno federal y las provincias. La deuda bruta corresponde al gobierno federal solamente.

Sector público no financiero, excluidas las operaciones de empresas nacionalizadas de propiedad mixta en los sectores de hidrocarburos y electricidad.

Para balances primarios se reporta el sector público no financiero (excluidas las discrepancias estadísticas); sector público combinado, incluido Ecopetrol y excluida la deuda externa pendiente del Banco de la República, reportada bajo deuda pública bruta.

Incluye el gobierno central.

El gasto primario de Suriname excluye préstamos netos. Los datos de deuda se refieren al gobierno central y a la deuda pública garantizada por el gobierno.

Sector público consolidado; los datos de El Salvador incluyen las operaciones de los fideicomisos de pensiones.

Corresponde solo al gobierno central. La deuda bruta de Belice incluye la deuda pública y la deuda pública garantizada.

Los datos fiscales corresponden al sector público no financiero, excluida la Autoridad del Canal de Panamá.

Para balances primarios se utiliza el gobierno central; para deuda bruta se utiliza el sector público.

Los balances totales y primarios incluyen las actividades no presupuestadas y las asociaciones público-privadas para Barbados y el sector público no financiero. Se utiliza gobierno general para deuda bruta (excluye las tenencias del Sistema Nacional de Seguros).

La deuda incluye la deuda de PetroCaribe (excluido el financiamiento al gobierno central) y los desembolsos proyectados del FMI y de otras instituciones financieras internacionales.

La Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés) incluye a Anguila, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas. Para balances primarios se utiliza el gobierno central; para deuda bruta se utiliza el sector público.

Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Promedio simple de Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela.

Promedio simple de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana.

Promedio simple de Las Bahamas, Barbados, Jamaica y los Estados miembros de la Unión Monetaria del Caribe Oriental.

Promedio simple de Belice, Guyana, Suriname, y Trinidad y Tobago.

Fuente: Cálculos y proyecciones del personal técnico del FMI.

Las definiciones de las cuentas del sector público varían según el país en función de las diferencias institucionales, incluido lo que constituye la cobertura apropiada desde una perspectiva de la política fiscal, tal como la define el personal técnico del FMI. Todos los indicadores se reportan en base al año fiscal. Los agregados regionales se calculan como promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo que se indique lo contrario.

Balance primario, definido como ingreso total menos gasto primario.

Los datos de Estados Unidos se han revisado considerablemente después de la revisión integral de las cuentas de ingreso y producto nacional (NIPA, por sus siglas en inglés), realizada por la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos basándose en el Sistema de Cuentas Nacionales 2008 (SCN 2008). Debido a estos cambios metodológicos, el déficit incluye varias partidas de gasto no declaradas como gasto por otros países que aún no han adoptado el SCN 2008. Además, para facilitar la comparabilidad entre países, los niveles de deuda neta y bruta declarados por los organismos nacionales de estadística que han adoptado el SCN 2008 (Canadá y Estados Unidos) se ajustan a fin de excluir los pasivos en concepto de pensiones no financiadas de los planes de pensiones de prestaciones definidas de empleados públicos. Véanse más detalles en el recuadro 1.1 de la edición de abril de 2014 de Monitor Fiscal.

Gobierno federal y provincias; incluye intereses pagados en base al criterio devengado. El balance y el gasto primario incluyen el gobierno federal y las provincias. La deuda bruta corresponde al gobierno federal solamente.

Sector público no financiero, excluidas las operaciones de empresas nacionalizadas de propiedad mixta en los sectores de hidrocarburos y electricidad.

Para balances primarios se reporta el sector público no financiero (excluidas las discrepancias estadísticas); sector público combinado, incluido Ecopetrol y excluida la deuda externa pendiente del Banco de la República, reportada bajo deuda pública bruta.

Incluye el gobierno central.

El gasto primario de Suriname excluye préstamos netos. Los datos de deuda se refieren al gobierno central y a la deuda pública garantizada por el gobierno.

Sector público consolidado; los datos de El Salvador incluyen las operaciones de los fideicomisos de pensiones.

Corresponde solo al gobierno central. La deuda bruta de Belice incluye la deuda pública y la deuda pública garantizada.

Los datos fiscales corresponden al sector público no financiero, excluida la Autoridad del Canal de Panamá.

Para balances primarios se utiliza el gobierno central; para deuda bruta se utiliza el sector público.

Los balances totales y primarios incluyen las actividades no presupuestadas y las asociaciones público-privadas para Barbados y el sector público no financiero. Se utiliza gobierno general para deuda bruta (excluye las tenencias del Sistema Nacional de Seguros).

La deuda incluye la deuda de PetroCaribe (excluido el financiamiento al gobierno central) y los desembolsos proyectados del FMI y de otras instituciones financieras internacionales.

La Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés) incluye a Anguila, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas. Para balances primarios se utiliza el gobierno central; para deuda bruta se utiliza el sector público.

Promedio simple de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Promedio simple de Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela.

Promedio simple de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana.

Promedio simple de Las Bahamas, Barbados, Jamaica y los Estados miembros de la Unión Monetaria del Caribe Oriental.

Promedio simple de Belice, Guyana, Suriname, y Trinidad y Tobago.

Economías financieramente integradas

Evolución y perspectivas económicas

Las brechas del producto se mantienen relativamente acotadas en la mayoría de las economías financieramente integradas de la región. Las perspectivas a corto plazo son heterogéneas, reflejando las diferencias de crecimiento potencial entre países y algunos factores idiosincráticos:

  • Se espera que el crecimiento en Brasil caiga por debajo del 2 por ciento en 2014. El nivel de actividad se encuentra limitado por restricciones de oferta a nivel interno, en especial en el área de infraestructura, y por la persistente debilidad del crecimiento de la inversión privada, lo que parecería reflejar la pérdida de competitividad y la baja confianza, así como también los mayores costos de endeudamiento.
  • En México, se estima que el crecimiento repunte y alcance un 3 por ciento en 2014. Parte de los obstáculos que enfrentaba el crecimiento ya comenzaron a atenuarse: la política fiscal está pasando a ser menos contractiva mientras que la demanda de Estados Unidos está en aumento, aunque la recuperación del sector de la construcción continúa siendo débil. A futuro, se espera que las reformas estructurales en marcha en México, en especial en los sectores de energía y telecomunicaciones, eleven el crecimiento potencial a mediano plazo.
  • Entre las demás economías financieramente integradas, se espera que Colombia y Perú mantengan tasas de crecimiento bastante elevadas. Las proyecciones indican que la actividad en Chile seguirá moderándose, debido a una desaceleración de la inversión privada, en especial en el sector minero. En estos tres países, el crecimiento del consumo privado se mantiene sólido, respaldado por bajas tasas de desempleo. En Uruguay, también se espera una moderación del crecimiento, debido a la finalización de un importante proyecto de inversión financiado con inversión extranjera directa (IED), y al debilitamiento de la demanda de los socios comerciales de la región.

Los mercados laborales se mantienen relativamente apretados en la mayoría de las economías, con tasas de desempleo aún cercanas a sus mínimos históricos (gráfico 2.3 y cuadro 2.3). Sin embargo, en varios países se observan señales de una incipiente moderación de las presiones en el mercado laboral, en la medida en que el crecimiento del empleo y del salario real han comenzado a enlentecerse.

Gráfico 2.3.El desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos, pero en algunas economías financieramente integradas el crecimiento del salario real ha comenzado a enlentecerse.

Cuadro 2.3.Hemisferio Occidental: Indicadores económicos y sociales, 2004–131
20132004–13 Promedio2013Últimos disponibles
PIB2 (US$, miles de mili.)Población (Millones)PIB per cápita ($PPA)Proporc. del PIB de ALC2 (Porcentaje)Crecimiento del PIB real (Porcentaje)Inflación3 (Porcentaje)Cuenta corriente (% del PIB)Ahorro interno (% del PIB)Apertura comercial4 (% del PIB)Reservas brutas (% del PIB)Tasa de desempleo (Porcentaje)Tasa de pobreza5Coeficiente de Gini5Calificación del crédito soberano6
América del Norte
Canadá1.825,135,143.4721,91,8−0,922,564,73,97,132,0AAA
México1.258,5118,415.56321,82,64,2−1,121,859,414,04,911,449,1BBB
Estados Unidos16.797,5316,453.0941,82,4−4,016,627,70,97,447,7AAA
América del Sur
Argentina7488,241,518.7508,56,79,41,323,442,56,37,14,242,0CCC+
Bolivia29,811,05.3640,54,96,26,424,566,048,417,046,5BB-
Brasil2.242,9198,312.22138,83,75,5−0,917,425,415,95,410,452,3BBB
Chile277,017,619.0684,84,73,40,523,071,214,85,92,950,8AA-
Colombia381,847,211.1896,64,84,1−2,420,134,711,210,317,553,4BBB
Ecuador94,115,810.0801,64,84,00,625,859,73,64,712,946,2B
Guyana3,00,88.2500,13,65,7−11,17,4132,526,4
Paraguay28,36,86.8230,54,86,01,117,1102,319,75,414,452,6BB-
Perú206,530,911.1243,66,62,9−1,122,048,031,27,511,145,3BBB+
Suriname5,10,513.1160,14,98,32,3101,614,6BB-
Uruguay56,33,416.7231,05,57,4−2,617,256,928,96,32,541,3BBB-
Venezuela374,030,013.6056,55,926,08,033,050,71,89,218,143,3B-
América Central
Belice1,60,38.7160,02,82,2−6,011,4123,725,116,3B-
Costa Rica49,64,812.9420,94,78,4−5,017,890,214,89,04,748,5BB+
El Salvador24,56,37.5150,41,83,4−4,610,472,010,25,714,741,8BB-
Guatemala54,415,55.2820,93,56,1−3,313,764,012,940,552,2BB+
Honduras18,88,14.8390,34,16,7−7,220,2124,017,34,437,457,2B
Nicaragua11,36,14.5540,23,99,1−12,116,8102,617,76,229,345,7B-
Panamá40,33,716.6580,78,64,2−8,516,073,77,14,511,851,9BBB
El Caribe
Bahamas, Las8,40,432.0370,10,82,1−12,515,594,68,816,2BBB+
Barbados4,30,325.1810,10,95,4−8,87,898,613,511,9BB-
República Dominicana60,810,49.9111,15,98,2−4,811,963,67,77,014,047,4B+
Haití8,510,31.3150,11,59,8−2,625,764,120,4
Jamaica14,32,89.0480,20,211,1−11,612,891,312,714,9B-
Trinidad y Tabago27,71,320.4380,53,27,718,534,6100,438,35,0A-
ECCU85,30,614.6960,11,52,8−20,012,798,420,6
Antigua y Barbuda1,20,118.5580,01,42,4−17,719,3112,216,0
Dominica0,50,114.2830,02,12,0−19,10,989,817,19,8
Granada0,80,113.7240,00,92,9−23,76,082,016,4SD
Saint Kitts y Nevis0,80,115.6060,01,73,5−16,729,886,537,7
Santa Lucía1,30,212.7300,01,82,9−18,312,5107,813,120,6
San Vicente y las Granadinas0,70,112,2070,01,63,2−26,5−0,386,918,52,940,2B
América Latina y el Caribe15.775,3593,112,667100,04,26,3−0,518,044,713,912,352,0
Fuentes: Bloomberg, L.P.; autoridades nacionales; FMI, International Financia! Statistics; Banco Mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Las estimaciones pueden ser distintas de aquellas reportadas por las autoridades nacionales debido a cambios de fuente y metodología Los agregados regionales se calculan como promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo el PIB regional en dólares de EE.UU. y la población que se calculan como totales.

A tipos de cambio de mercado, con excepción de Argentina y Venezuela, países para los cuales se utilizan datos provenientes de las autoridades nacionales y analistas privados.

Fin de periodo, variación porcentual a 12 meses.

Exportaciones más importaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB.

Datos de la Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (SEDLAC, por sus siglas en inglés), basados en las últimas encuestas de hogares de cada país. En la mayoría de los casos, las encuestas corresponden a 2011 ó 2012, aunque en los casos de Guatemala (2009) y Venezuela (2006) son menos recientes. La tasa de pobreza está dada por la proporción de la población que gana menos de US$2,50 diarios. El Banco Mundial calcula el índice de Gini utilizando datos agrupados para cada país. Los datos para Estados Unidos provienen de U.S. Census Bureau, y para Canadá, de Statistics Canadá.

Mediana de las calificaciones publicadas por Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch.

Véanse más detalles sobre los datos de Argentina en el apéndice 2.1.

La Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés) incluye a Anguila, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas.

Fuentes: Bloomberg, L.P.; autoridades nacionales; FMI, International Financia! Statistics; Banco Mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Las estimaciones pueden ser distintas de aquellas reportadas por las autoridades nacionales debido a cambios de fuente y metodología Los agregados regionales se calculan como promedios ponderados por el PIB en función de la PPA, salvo el PIB regional en dólares de EE.UU. y la población que se calculan como totales.

A tipos de cambio de mercado, con excepción de Argentina y Venezuela, países para los cuales se utilizan datos provenientes de las autoridades nacionales y analistas privados.

Fin de periodo, variación porcentual a 12 meses.

Exportaciones más importaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB.

Datos de la Base de Datos Socioeconómicos para América Latina y el Caribe (SEDLAC, por sus siglas en inglés), basados en las últimas encuestas de hogares de cada país. En la mayoría de los casos, las encuestas corresponden a 2011 ó 2012, aunque en los casos de Guatemala (2009) y Venezuela (2006) son menos recientes. La tasa de pobreza está dada por la proporción de la población que gana menos de US$2,50 diarios. El Banco Mundial calcula el índice de Gini utilizando datos agrupados para cada país. Los datos para Estados Unidos provienen de U.S. Census Bureau, y para Canadá, de Statistics Canadá.

Mediana de las calificaciones publicadas por Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch.

Véanse más detalles sobre los datos de Argentina en el apéndice 2.1.

La Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés) incluye a Anguila, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas.

La inflación, en general, fue moderada en 2013 debido a la reducción de los precios de los alimentos y la moderación de la demanda interna (gráfico 2.4). La depreciación de las monedas provocó cierto impulso inflacionario recientemente, pero probablemente los efectos de traspaso sean moderados, en línea con las estimaciones empíricas para economías con regímenes de metas de inflación creíbles. Sin embargo, las perspectivas varían de un país a otro. En Chile y en Colombia, la inflación aumentó recientemente, pero se espera que se mantenga cercana a la meta oficial. En México, la inflación aumentó a principios de 2014 a causa de ciertos cambios tributarios específicos, pero se espera que regrese a la banda meta en el segundo semestre del año. Se proyecta un patrón similar para Perú, donde shocks de oferta de alimentos generaron cierta presión al alza en los últimos meses. En Brasil, se prevé que la inflación se mantenga en la parte superior de la banda meta, a pesar del significativo ajuste de la política monetaria, lo que refleja una capacidad ociosa limitada, inflación inercial y cierto efecto de traspaso de la depreciación del tipo de cambio. La inflación continúa siendo más elevada en Uruguay, en un contexto de demanda sólida e indexación salarial generalizada.

Gráfico 2.4.Las presiones inflacionarias están limitadas a unos pocos países. Los déficits en cuenta corriente externa siguieron aumentando en 2013, pero fueron en general financiados con inversión extranjera directa.

Los déficits en la cuenta corriente externa siguieron aumentando en 2013, alcanzando un promedio de 3,8 por ciento del PIB. El crecimiento relativamente débil del volumen de exportaciones fue un factor clave, junto con cierto deterioro de los términos de intercambio, en especial en Chile y Perú. Los menores precios de las materias primas seguirán impactando negativamente sobre el valor de las exportaciones en el futuro, pero este efecto debería ser parcialmente contrarrestado por la reasignación del gasto asociada a tipos de cambio reales más débiles. En general, se espera que los déficits de cuenta corriente se estabilicen o se reduzcan ligeramente en los próximos dos años. No obstante, una caída de los términos de intercambio más pronunciada que la esperada continúa siendo un importante riesgo a la baja.

Las entradas netas de capitales se mantuvieron relativamente sólidas en 2013, a pesar de las perturbaciones registradas en los mercados financieros a nivel mundial (gráfico 2.5). Las entradas de IED continúan superando al déficit en cuenta corriente en la mayoría de los países. Los flujos de inversión de cartera y otros tipos de entradas de capital también se mantuvieron firmes, a pesar de cierto grado de desinversión por parte de fondos extranjeros de inversión. En términos más generales, el patrón correspondiente al episodio más reciente de entrada de capitales se compara favorablemente con el episodio previo de 1991–94. En particular, las economías financieramente integradas recibieron una combinación más resistente de flujos entrantes, con una mayor proporción de IED, utilizando una proporción significativa de esas entradas de capital para acumular reservas internacionales y aumentar los activos privados en el extranjero, mientras que el incremento del déficit en cuenta corriente fue menor2. De todas formas, el riesgo de una frenada brusca de los flujos de capital todavía constituye una fuente de preocupación.

Gráfico 2.5.Las entradas de capitales netas se mantuvieron en niveles relativamente elevados en 2013, incluso a pesar de la caída del precio de los activos. El crecimiento del crédito interno también mantuvo su dinamismo.

En cuanto a la evolución financiera a nivel interno, el crecimiento del crédito bancario se moderó levemente en Brasil, Chile y México, aunque continúa siendo elevado, con un crecimiento anual real superior al 10 por ciento en varios países. En Brasil, el crédito agregado en términos reales creció un 8 por ciento. Esta tasa agregada encubre importantes diferencias entre el crédito de bancos privados, que crece a un menor ritmo en respuesta a una demanda interna débil y al endurecimiento de las normas crediticias, y el crédito de bancos públicos, que continúa expandiéndose a tasas altas. Tras varios años de fuerte expansión del crédito, el desafío para la mayor parte de las economías financieramente integradas radica en lograr una transición gradual y ordenada hacia un contexto con tasas de crecimiento del crédito más sostenibles.

Algunos sectores sensibles al ciclo económico y con un alto nivel de apalancamiento, como el sector inmobiliario comercial en Chile, podrían ser especialmente vulnerables. Asimismo, un área potencialmente problemática en Brasil es la de créditos para el consumo, que registró fuertes aumentos en los últimos años, si bien esos incrementos se dieron a partir de niveles bajos.

La emisión de deuda corporativa en la región también ha sido muy elevada en los últimos años, aunque los bonos tienen vencimientos a un plazo relativamente largo, y no hay “precipicios” de vencimiento a corto plazo (gráfico 2.6). En algunos casos, incluido el de Brasil, el apalancamiento de los balances se ha incrementado, aunque los indicadores de deuda no sugieren por el momento que existan excesos financieros generalizados (véase el recuadro 2.1).

Gráfico 2.6.La emisión de bonos corporativos se moderó en Brasil, pero mantuvo un ritmo acelerado en los demás países.

Prioridades de política económica

El panorama para las economías financieramente integradas presenta dos desafíos principales de política económica. En primer lugar, la confianza de los inversores respecto de los mercados emergentes continúa siendo frágil. Nuevos episodios de turbulencia en el mercado podrían elevar todavía más los costos de financiamiento, con efectos indirectos negativos para el crecimiento. En segundo lugar, en la medida en que el prolongado auge de precios de las materias primas va llegando a su fin y que los cuellos de botella del lado de la oferta limitan crecientemente el nivel de actividad, es probable que el crecimiento económico se mantenga por debajo de las tasas elevadas de la última década, incluso en ausencia de grandes shocks externos. El tratamiento de esos desafíos exige recalibrar cuidadosamente las políticas macroeconómicas, priorizar claramente la reducción de vulnerabilidades y acelerar las reformas estructurales a fin de eliminar los obstáculos para el crecimiento.

La flexibilidad cambiaria fue fundamental para facilitar el ajuste de estos países durante la turbulencia de los mercados financieros de mediados de 2013, y seguirá constituyendo un mecanismo de defensa importante (gráfico 2.7)3. En general, la depreciación de los últimos 12 meses ayudó a alinear los tipos de cambio de estos países con sus fundamentos de largo plazo. Resulta importante destacar que los beneficios económicos de la mejor alineación de las monedas con sus niveles de equilibrio no fueron mitigados por efectos secundarios adversos: el traspaso hacia la inflación fue, en general, moderado, y por el momento no hay evidencia de efectos negativos sobre los balances, aunque es necesario seguir monitoreando de cerca las posibles vulnerabilidades.

Gráfico 2.7.La flexibilidad cambiaria y los niveles de reservas elevados constituyen defensas externas importantes. El gasto público siguió en aumento, incluso ante la reducción de los ingresos.

Otra fuente de fortaleza consiste en las sólidas posiciones de reservas internacionales. Todos los países financieramente integrados cuentan con recursos suficientes para suministrar liquidez en moneda extranjera en caso de enfrentar condiciones de mercado anormales a causa de iliquidez. Las intervenciones transitorias tendientes a atenuar la volatilidad excesiva del tipo de cambio podrían justificarse en determinados países, pero no deberían ser usadas para sostener niveles de tipo de cambio desalineados de sus fundamentos ni como sustitutos de ajustes necesarios de política macroeconómica. La clave para mantener la confianza de los inversores, en términos más generales, radica en mantener balances sólidos, marcos de políticas creíbles y una posición macroeconómica prudente.

Como se observó a lo largo del último año, los países con inflación baja y expectativas de inflación bien ancladas mantienen la flexibilidad necesaria para relajar la política monetaria en respuesta a desaceleraciones del crecimiento, incluso con tasas de interés mundiales en aumento. En países con inflación relativamente alta y sostenida, las políticas fiscal y monetaria deben concentrarse en reducir las presiones inflacionarias y fortalecer la credibilidad del marco de políticas. Brasil y Uruguay ajustaron significativamente su orientación de política monetaria en los últimos 12 meses para controlar la inflación y respaldar sus monedas locales, aunque la política fiscal fue, en general, neutral.

Debido a que el nivel de actividad permanece cercano al potencial en la mayoría de los países, no se justifica la aplicación de estímulos de política fiscal. Una posición fiscal neutral es adecuada para los países con finanzas públicas sólidas y déficits en la cuenta corriente externa bajos. Otros países deberían apuntar a un ajuste gradual, tendiente a ubicar la deuda en una trayectoria claramente descendente. Los estímulos fiscales anticíclicos serían adecuados únicamente en caso de una desaceleración drástica del nivel de actividad y un nivel considerable de capacidad ociosa en la economía, y solo en países con un espacio fiscal adecuado. Además, un aumento de la transparencia de las cuentas fiscales—que incluye mejoras en el reporte y la supervisión de proyectos de infraestructura público-privados—y la minimización del uso de medidas extraordinarias para cumplir con las metas presupuestarias ayudarían a fortalecer la confianza de los inversores y a mantener las primas de riesgo en niveles bajos.

Con una perspectiva de más largo plazo, el gasto público primario como porcentaje del PIB aumentó de manera sostenida desde la crisis financiera, incluso en 2013, a pesar de que el crecimiento de los ingresos comenzó a desacelerarse. Es probable que la moderación de los ingresos persista en el período venidero, como consecuencia de la disminución de los precios de las materias primas, el aumento de los costos de extracción de productos primarios y un menor crecimiento potencial. Al mismo tiempo, las presiones sobre el gasto están en aumento, debido a mayores costos por intereses, necesidades en cuanto a infraestructura y demandas de mejores servicios públicos. También se espera un aumento del gasto relacionado con el envejecimiento poblacional en el mediano plazo. Todos esos factores resaltan la importancia de una política fiscal prudente, así como también la necesidad de mejorar la eficiencia del gasto público.

Una adecuada regulación y supervisión del sector financiero continúa siendo fundamental para proteger la estabilidad financiera. Los bancos de las economías financieramente integradas, en general, tienen coeficientes sólidos de capital y liquidez, activos de buena calidad, límites estrictos sobre las posiciones abiertas en divisas y una dependencia reducida del financiamiento externo. Sin embargo, algunos de estos márgenes de maniobra podrían erosionarse en un contexto de crecimiento económico más lento y condiciones financieras más duras, en especial en países que registraron un rápido crecimiento del crédito en los últimos años. El uso de medidas macro-prudenciales focalizadas puede ser recomendable en algunos casos para reducir vulnerabilidades.

El desafío clave a mediano plazo consiste en impulsar la productividad y la competitividad. La productividad total de los factores en la región mejoró en la última década, pero sigue rezagada respecto a la de otros mercados emergentes de rápido crecimiento (véanse el capítulo 3 de la edición de mayo de 2013 de Perspectivas económicas: Las Américas, y Sosa, Tsounta y Kim, 2013). El crecimiento del producto durante ese período se vio impulsado principalmente por la acumulación de factores, gracias a condiciones de financiamiento favorables y a la contribución de ciertos factores demográficos. A fin de sostener tasas de crecimiento elevadas en el mediano plazo, sin embargo, las autoridades deben concentrarse en fortalecer la infraestructura interna, mejorar los resultados en términos educativos y aumentar la competencia (gráfico 2.8). La movilización del ahorro interno (que en ALC es bajo, según estándares internacionales) también podría impulsar la inversión y el crecimiento a largo plazo.

Gráfico 2.8.América Latina muestra un desempeño desfavorable en la comparación de resultados educativos. Los estándares de infraestructura y el clima de negocios son más heterogéneos.

Otros países exportadores de materias primas

Evolución y perspectivas económicas

La evolución de los otros cinco países exportadores de materias primas de América Latina reflejó principalmente diferencias en sus políticas internas (gráfico 2.9).

Gráfico 2.9.Otros países exportadores de materias primas de la región crecieron vigorosamente en 2013, excepto Venezuela, donde la actividad se debilitó bruscamente.

Venezuela sufrió una desaceleración económica marcada, un aumento abrupto de la inflación y una intensificación de la escasez de alimentos y otros bienes de consumo en 2013. Estos cambios fueron consecuencia de las políticas fuertemente expansivas de los últimos años, que—si bien contribuyeron a mejorar los indicadores sociales—redundaron en una acumulación de importantes desequilibrios macroeconómicos. La imposición de controles de precios en forma extensiva aumentó las distorsiones económicas. En Argentina, el nivel elevado de producción agrícola impulsó el crecimiento del PIB real a principios de 2013, pero la actividad se desaceleró de manera pronunciada en el segundo semestre del año, y la confianza de los agentes económicos se ha deteriorado. Sin acceso a financiamiento externo, las autoridades argentinas han aumentado su dependencia del crédito del banco central para financiar el déficit fiscal. En ambos países, los estrictos controles del mercado cambiario y del comercio no han logrado atenuar las presiones sobre las cuentas externas, y las reservas han caído a niveles bastante bajos.

En enero, las autoridades de Argentina permitieron una depreciación del tipo de cambio oficial, respaldada por un aumento de las tasas de política monetaria internas. Sin embargo, las tasas reales continúan siendo negativas y la brecha respecto del tipo de cambio del mercado informal sigue siendo considerable. En Venezuela, el tipo de cambio del mercado informal ha sido recientemente entre 8 y 13 veces superior al tipo de cambio oficial. Respondiendo a estos desequilibrios, a fines de marzo de 2014 las autoridades introdujeron un segmento cambiario oficial adicional al régimen de tipos de cambio múltiples. El tipo de cambio más depreciado en este nuevo segmento ha resultado en una depreciación del tipo de cambio oficial promedio en Venezuela.

Suponiendo que las políticas económicas no cambien de dirección, se proyecta que el producto de ambos países se estanque en 2014, aunque las proyecciones están sujetas a un nivel significativo de incertidumbre y riesgos a la baja.

En los otros tres países del grupo, el crecimiento ha sido robusto. La economía de Bolivia se expandió casi un 7 por ciento el último año, gracias al nivel récord de exportaciones de hidrocarburos, el sólido crecimiento del consumo privado y las políticas macroeconómicas expansivas. Estos factores deberían mantener el crecimiento por encima del potencial en 2014. El crecimiento en Paraguay repuntó de manera pronunciada luego de que el sector agrícola se recuperara de una sequía grave. El principal riesgo para las perspectivas de ambos países es un potencial debilitamiento de la demanda externa proveniente de sus grandes socios comerciales regionales (véanse el recuadro 2.2, el capítulo 4 de la edición de mayo de 2012 de Perspectivas económicas: Las Américas, y Adler y Sosa, 2014). Se espera que el crecimiento en Ecuador se mantenga en un nivel más moderado, de aproximadamente 4 por ciento, en parte por la disminución de las exportaciones de petróleo.

La inflación se mantuvo en niveles bajos en Ecuador y Paraguay (en 2¾ por ciento y 3¾ por ciento a fines de 2013, respectivamente), pero aumentó en Bolivia (a 7½ por ciento), a causa de shocks de oferta de alimentos. Los balances de la cuenta corriente externa se deterioraron en Bolivia y Ecuador en 2013, a causa de términos de intercambio menos favorables, pero mejoraron en Paraguay, por los mayores volúmenes de exportaciones agrícolas y de carne.

Prioridades de política económica

Las prioridades de política económica en los otros países exportadores de materias primas varían dependiendo de las condiciones internas específicas. En Argentina, las recientes medidas para permitir un tipo de cambio más débil, tasas de interés internas más altas y menores subsidios a ciertos servicios públicos, son pasos en la dirección correcta. Sin embargo, se necesitan ajustes adicionales de política económica para restablecer la estabilidad macroeconómica, especialmente en un posible escenario de precios mundiales de las materias primas más débiles. En Venezuela, la persistencia de desequilibrios significativos (como la alta inflación y la escasez generalizada de productos básicos) remarcan la necesidad de ajustes fundamentales de política económica para evitar el riesgo de dinámicas desordenadas. En Ecuador, el desafío clave se relaciona con la construcción de márgenes de maniobra para enfrentar el riesgo de caídas futuras en el precio del petróleo, que podría ejercer presión sobre las cuentas externas y fiscales.

En general, el gasto público como proporción del PIB ha aumentado en forma pronunciada en la mayoría de los países del grupo en la última década, gracias al aumento de los ingresos relacionados con las materias primas. Los subsidios a la energía representan una proporción importante del gasto en todos los países, con excepción de Paraguay (véase el recuadro 2.3). El gasto debería reducirse considerablemente (lo que incluye una reducción y una mejor focalización de los subsidios), a fin de corregir los desequilibrios macro-económicos y mejorar los márgenes de maniobra. Entretanto, un desafío compartido por Bolivia, Ecuador y Paraguay es el de impulsar un crecimiento inclusivo. Mayores esfuerzos para mejorar la productividad, promover mercados financieros más profundos y eficientes y mejorar los estándares de educación y salud, siguen siendo críticos.

América Central, Panamá y la República Dominicana

Evolución y perspectivas económicas

La actividad económica se desaceleró en América Central en 2013 como consecuencia del debilitamiento de las exportaciones, que a su vez refleja la desaceleración de la demanda proveniente de Estados Unidos y el brote de la enfermedad de roya del café (gráfico 2.10). En Panamá, el crecimiento también disminuyó por reducciones del tránsito en el canal y de la actividad de reexportación (en parte, a causa de los controles de compra y venta de divisas en Venezuela). El crecimiento moderado y la reducción de los precios de los alimentos y otras materias primas ayudaron a mantener baja la inflación. El aumento de la volatilidad del mercado financiero desde el pasado mayo también afectó a América Central, Panamá y la República Dominicana (CAPDR, por sus siglas en inglés). Las monedas locales se depreciaron, las reservas internacionales disminuyeron en algunos países y los diferenciales de tasas de bonos soberanos se incrementaron.

Gráfico 2.10.En 2013, el crecimiento se moderó en la región de CAPDR, que además se vio afectada por el aumento de la volatilidad financiera a partir de mayo.

Se proyecta un crecimiento de alrededor del 3¼ por ciento en 2014, similar al del año pasado. Se espera que el aumento proyectado de la demanda de Estados Unidos tenga un efecto positivo a través de mayores exportaciones y remesas. Sin embargo, ese efecto se verá seguramente contrarrestado por el aumento de los costos de financiamiento externo y por factores idiosincráticos, como la necesidad de una consolidación fiscal y las repercusiones del brote de roya del café, que se estima provoque una reducción acumulada promedio de ¾ puntos porcentuales en el crecimiento en 2013–14.

Los riesgos en torno a estas perspectivas continúan inclinándose a la baja. La región de CAPDR permanece expuesta a nuevos episodios de desconfianza de los inversores hacia los mercados emergentes, debido a las elevadas necesidades de financiamiento y, en algunos casos, a la creciente dependencia del financiamiento externo. Un menor financiamiento proveniente de Venezuela a través del programa PetroCaribe también podría afectar el crecimiento en algunos países, sobre todo en la República Dominicana y en Nicaragua. Sin embargo, con más del 40 por ciento de las exportaciones destinadas a Estados Unidos, un crecimiento mayor al esperado en ese país favorecería a la región (véase el capítulo 3). La estabilización prevista en el precio del petróleo también debería beneficiar a la mayoría de estos países.

La debilidad de las posiciones fiscales continúa representando una vulnerabilidad importante en la mayoría de los países de CAPDR. La deuda pública ha aumentado considerablemente desde 2008 en Costa Rica, El Salvador, Honduras y la República Dominicana, reflejando un crecimiento permanente del gasto. Muchos países han aprovechado las condiciones favorables de financiamiento externo de los últimos años, emitiendo bonos internacionales para satisfacer sus necesidades de financiamiento. La creciente dependencia del financiamiento externo podría resultar en un aumento de los costos de refinanciamiento y del riesgo de renovación a mediano plazo, a medida que las condiciones financieras externas se vayan tornando más rígidas.

Los déficits en la cuenta corriente externa también son significativos (7 por ciento del PIB, en promedio), y la deuda externa es elevada y creciente en varios de estos países, entre ellos, El Salvador, Honduras y la República Dominicana (gráficos 2.11 y 2.12). Una caída de la IED y las inversiones de cartera podría generar riesgos que las reservas internacionales mitigarían solo parcialmente.

Gráfico 2.11.Las posiciones externas se mantienen débiles en la mayoría de los países de CAPDR.

Gráfico 2.12.La deuda pública y la externa aumentaron en casi todos los países de CAPDR. Las vulnerabilidades financieras aún son considerables en algunos casos.

Si bien los bancos en la región de CAPDR se encuentran bien capitalizados y sus coeficientes de liquidez cumplen, a veces con creces, con las normas de Basilea III, el elevado nivel de dolarización representa una vulnerabilidad potencial. Además, en los últimos años, algunos bancos han aumentado su dependencia del financiamiento externo. La depreciación de la moneda local debilitaría las hojas de balance de las empresas y los hogares, exponiendo a los bancos a riesgos de crédito y refinanciamiento. Otra preocupación en algunos países es la fuerte exposición de los bancos al sector público.

Prioridades de política económica

Es necesario consolidar las finanzas públicas a fin de reducir los desequilibrios fiscales y externos, y para garantizar la sostenibilidad de la deuda. Los esfuerzos de consolidación deberían incluir tanto medidas para contener el gasto (por ejemplo, límites al aumento de los salarios públicos y una mayor focalización de los subsidios), así como una mayor recaudación tributaria. En varios países es también fundamental viabilizar financieramente a los sistemas de seguridad social.

Además, los países de la región se beneficiarían de un fortalecimiento de sus marcos de política fiscal en términos más generales: por ejemplo, especificando objetivos fiscales de mediano plazo, introduciendo reglas fiscales y minimizando los riesgos fiscales relacionados con las asociaciones público-privadas.

Las cinco economías de la región de CAPDR que no están oficialmente dolarizadas, se verían favorecidas por una mayor flexibilidad cambiaria, que les permitiría absorber con mayor facilidad los shocks externos. Las vulnerabilidades financieras relacionadas con la dolarización deben mitigarse por medio de una mejor regulación prudencial, que genere mayores incentivos para que los agentes internalicen los riesgos cambiarios. Algunos países están avanzando en esa dirección mediante la adopción de criterios más estrictos para evaluar los riesgos crediticios de prestatarios sin cobertura y el aumento en los requisitos de aprovisionamiento. Además, los organismos reguladores deberán verificar que los bancos apliquen rigurosas pruebas de tensión (stress-test) sobre la exposición cambiaria tanto de sus clientes como propias.

Un desafío clave de mediano plazo consiste en incrementar la productividad y el crecimiento potencial, que se encuentran limitados por un clima de negocios débil, la inseguridad y una infraestructura deficiente. Las prioridades incluyen mejorar el clima de inversión y elevar la calidad de la fuerza laboral por medio de mejoras en la educación y la salud. Por otra parte, una expansión de la capacidad de generar ingresos públicos permitiría destinar más recursos a la inversión pública productiva.

El Caribe

Evolución y perspectivas económicas

El crecimiento continúa siendo débil en gran parte del Caribe (gráfico 2.13). En las economías dependientes del turismo, el crecimiento del PIB real se incrementó levemente en 2013 (de cerca de cero en 2012 a ¾ por ciento). El sector de la construcción parece haber comenzado a reactivarse, pero el arribo de turistas y su gasto continúan siendo poco satisfactorios en la mayoría de los países. En algunos casos, las continuas tensiones en el sector financiero comprometen aún más el crecimiento. El crecimiento ha sido mayor entre los exportadores de materias primas de la región—en particular Guyana y Suriname—y en Haití, cuya economía se expandió un 4 por ciento gracias al sostenido gasto en reconstrucción y al aumento del producto agrícola y de las exportaciones textiles. La inflación es en general baja en la región, dado que la demanda interna sigue debilitada y han caído los precios de alimentos y combustibles4.

Gráfico 2.13.En gran parte del Caribe, el crecimiento se mantiene bajo a causa de la elevada deuda pública y las grandes vulnerabilidades externas y financieras.

Las posiciones externas se mantienen muy débiles en las economías dependientes del turismo. El déficit en cuenta corriente externa promedio fue de 17 por ciento del PIB en 2013, similar al de los dos años anteriores, como consecuencia de las onerosas importaciones de petróleo y el persistente deterioro de competitividad. Estos elevados déficits continúan siendo financiados principalmente con IED neta y flujos de capital oficiales, algunos de ellos provenientes del FMI. El financiamiento del programa PetroCaribe de Venezuela también es importante en algunos países (Guyana, Haití, Jamaica y gran parte de la Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU, por sus siglas en inglés), donde representa entre un 4 y un 7 por ciento del PIB anual). Una interrupción repentina de cualquiera de estos flujos podría provocar serias dificultades de financiamiento (véase el recuadro 2.2)5.

Los balances fiscales se deterioraron en gran parte del Caribe en 2013. Los niveles de deuda pública continúan siendo particularmente altos en las economías que dependen del turismo (promediando más del 90 por ciento del PIB), en las que se necesitarán esfuerzos importantes y sostenidos para llevar la deuda a un nivel sostenible. En algunos países, los gobiernos ya enfrentan considerables dificultades de financiamiento (Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Granada y Santa Lucía), lo cual evidencia la urgencia de tomar medidas de consolidación6. Los niveles de deuda pública son significativamente más bajos entre los exportadores de materias primas del Caribe (50 por ciento del PIB, en promedio). Sin embargo, en algunos de esos países, es necesario de todas formas un ajuste fiscal para garantizar la sostenibilidad de la deuda.

Los problemas del sector financiero son importantes en la ECCU, donde los bancos indígenas permanecen bajo presión. Como consecuencia del bajo crecimiento de la actividad económica y del nivel elevado y en aumento de los préstamos en mora, así como también de la regulación de pisos de tasas de interés sobre los depósitos en cajas de ahorro, la rentabilidad bancaria se ha mantenido generalmente baja, al igual que el crédito al sector privado.

No obstante, han mejorado los aprovisionamientos para préstamos en mora y los depósitos se han recuperado en algunos países.

De cara al futuro, se espera que el crecimiento de las economías que dependen del turismo aumente ligeramente este año, pero se prevé que se mantenga limitado por el sobreendeudamiento, la falta de competitividad y la necesaria consolidación fiscal. Los efectos colaterales de persistentes atrasos en la resolución de las instituciones financieras en problemas constituyen un riesgo importante para las perspectivas de la ECCU. En las economías exportadoras de materias primas, se espera que el crecimiento se mantenga mayormente estable en 2014.

Prioridades de política económica

La reducción de los elevados niveles de deuda pública es un desafío clave en gran parte del Caribe. La urgencia y la deseable velocidad de la consolidación fiscal se relacionan directamente con la magnitud de la carga de la deuda. Si bien la consolidación fiscal puede resultar difícil en un contexto de crecimiento económico lento, es probable que el costo del status quo sea eventualmente mayor en términos económicos y sociales. La mejora de los marcos de política fiscal a mediano plazo, la contención del gasto corriente que permita un mayor gasto de capital y la reducción del nivel de exenciones y concesiones tributarias contribuirían a mejorar el proceso de consolidación. La reciente adopción de una regla fiscal mejorada en el contexto del programa de Jamaica respaldado por el Servicio Ampliado del FMI (SAF) es un ejemplo de este tipo de reformas.

La reducción de las vulnerabilidades financieras tiene una importancia crítica en la ECCU. Es importante actualizar la evaluación de calidad de los activos bancarios e instaurar reformas legislativas para fortalecer el marco de resolución de los bancos. También es necesario consolidar el marco jurídico y regulatorio para facilitar la gestión y resolución de crisis en el sector financiero, y mejorar la supervisión integral del sistema, a fin de reducir las deficiencias en este sector.

El principal desafío para gran parte de los países del Caribe es aumentar el crecimiento potencial. Se necesitan reformas decisivas para fomentar la competitividad, incrementar la productividad y elevar la inversión en el sector privado. En particular, las reformas deben centrarse en resolver las deficiencias estructurales clave (como los elevados costos de energía y de la mano de obra), reducir el costo del comercio internacional y diversificar los mercados turísticos.

Recuadro 2.1.El pulso financiero: Apalancamiento y capacidad de servicio de la deuda empresarial en América Latina

La fuerte emisión de deuda empresarial durante varios años consecutivos ha generado inquietudes por que en las diferentes economías financieramente integradas de América Latina las empresas podrían estar alcanzando niveles problemáticos de apalancamiento financiero. Para evaluar este problema se analiza una base de datos de aproximadamente 1.000 empresas no financieras que cotizan en bolsa de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú (AL-5), siguiendo la evolución de indicadores clave a lo largo de los últimos 10 años.

Enfocándose primero en la mediana de las empresas, se nota claramente desde 2006 un aumento tendencial del endeudamiento total—medido como la relación entre pasivos totales (es decir, todas las fuentes de financiamiento excepto capital) y activos totales—, si bien el indicador ha disminuido con respecto al máximo alcanzado en 2009. Con una mediana de aproximadamente 53 por ciento, el apalancamiento de las empresas de AL-5 en 2013 es más o menos similar al de hace 10 años (gráfico 2.1.1). En lo que respecta a la composición de la deuda, la relación entre deuda en bonos y activos totales ha aumentado desde 2009, mientras que la relación entre deuda bancaria a plazo y activos totales ha permanecido estable en términos generales.

Gráfico 2.1.1.AL-5: Mediana de la relación entre los pasivos totales y los activos totales para paneles de empresas, 2003–13

(Porcentaje)

Fuentes: Standards & Poor, Capital IQ, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: La base de datos incluye las compañías cotizadas en bolsa de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. La zona sombreada se refiere a un conjunto de paneles balanceados. Cada uno de ellos comienza en un determinado trimestre y comprende todas las empresas sobre las que se dispone de series de tiempo sin interrupciones hasta el tercer trimestre de 2013. El tamaño de las muestras varía entre 266 empresas en el caso del panel más largo y 914 empresas el más corto.

Un examen más detallado de datos específicos de países revela que la mediana del apalancamiento es más alta entre las empresas brasileñas, seguidas por sus pares mexicanas. Las empresas de Chile y en especial las de México dependen más del endeudamiento mediante bonos que del de préstamos bancarios a plazo, mientras que en Brasil sucede lo contrario. Desde una perspectiva sectorial, las empresas industriales se destacan por ser las más apalancadas, con pasivos que ahora equivalen, en promedio, a más del 60 por ciento de los activos totales.

El aumento del apalancamiento en años recientes no parece, por ahora, haber comprometido la capacidad de servicio de la deuda de la empresa mediana de la muestra. Las utilidades antes de intereses e impuestos son entre tres o cuatro veces mayores que los pagos de intereses en la mayoría de los países (gráfico 2.1.2). No obstante, estas relaciones son propicias a sufrir marcadas reducciones en el caso de una desaceleración económica pronunciada o una subida de las tasas de interés.

Gráfico 2.1.2.AL-5: Mediana de la relación entre las utilidades antes de intereses e impuestos y el gasto de intereses1, 2003–13

Fuentes: Standard & Poor, Capital IQ, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Las estadísticas se basan en los valores medianos de paneles desbalanceados de empresas que abarcan el período entre el primer trimestre de 2003 y el tercer trimestre de 2013 inclusive. En Colombia y Perú, las empresas se consideran del mismo grupo para asegurar que la muestra sea de un tamaño suficiente.

Por otro lado, los estadísticos correspondientes a la empresa mediana ocultan las vulnerabilidades a las que están expuestas las empresas en la cola de la distribución más débil. Los datos de 2013 indican que alrededor de un 30 por ciento de las empresas de la muestra tiene un coeficiente de cobertura de intereses inferior a 1 (gráfico 2.1.2), con un número desproporcionadamente alto de empresas brasileñas. En los diferentes sectores, los bajos coeficientes de cobertura de intereses están concentrados en el sector de consumo, seguidos de los sectores de materiales, industria y energía.

Es importante hacer un seguimiento riguroso de los datos financieros del sector empresarial para garantizar que los márgenes de maniobra restantes no se consuman demasiado, sobre todo en los países cuyas empresas ya parecen estar altamente apalancadas. Las autoridades, asimismo, deben vigilar con especial atención cualquier indicio—imposible de verificar a partir de los datos utilizados en este recuadro—que el aumento de las emisiones de bonos en monedas de reserva por parte de las empresas latinoamericanas en años recientes esté creando posiciones abiertas en moneda extranjera que resulten problemáticas.

Nota: Este recuadro fue preparado por Fabiano Rodrigues Bastos, Andre Meier y Anayo Osueke.

Recuadro 2.2.Posibles efectos “derrame” originados en Argentina y Venezuela

El producto de Argentina representa más del 10 por ciento del PIB de América Latina, pero los resultados de un modelo econométrico sugieren que los efectos reales de un shock originado en Argentina serían limitados en la mayoría de los países vecinos, con la excepción de Uruguay. Los efectos transmitidos a través de los mercados financieros también serían modestos. En cambio, posibles trastornos económicos en Venezuela podrían generar efectos negativos en algunos países de la región, especialmente en América Central y el Caribe.

Efectos “derrame” originados en Argentina

El nivel del comercio de bienes entre Argentina y sus vecinos latinoamericanos es relativamente pequeño. Solo algunas economías (Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay) tienen una exposición comercial significativa a Argentina (gráfico 2.2.1). Bolivia, en particular, experimentó un aumento notable de las exportaciones a Argentina durante la última década (que alcanzaron un 12 por ciento de las exportaciones totales; es decir, casi un 5 por ciento del PIB), principalmente debido al aumento de las exportaciones de gas natural. En el resto de las economías de la región, el comercio bilateral con Argentina continúa siendo casi insignificante.

Gráfico 2.2.1.Países seleccionados de América Latina: Exposición comercial a Argentina1

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véase la lista de abreviaturas de los países en la página 73.

1 Exportaciones de bienes a Argentina.

2 Exposición máxima durante 1990–2012, basada en promedios móviles de tres años. El año correspondiente se presenta al lado de la observación.

Otros posibles canales de transmisión son, en general, limitados. En particular, los vínculos financieras directos de Argentina con los vecinos son más bien débiles. En Bolivia y Uruguay, algunos canales ajenos al comercio de bienes podrían ser relevantes. En Uruguay, esos canales incluyen: i) comercio de servicios (turismo de Argentina); ii) inversión extranjera directa (IED) de Argentina (2 por ciento del PIB); y iii) depósitos argentinos en bancos uruguayos. En Bolivia, las remesas procedentes de Argentina (1 por ciento del PIB) podrían representar otro canal de transmisión.

Los resultados en base a un modelo de vectores autorregresivos (VAR, por sus siglas en inglés) sugieren que el impacto de shocks del producto argentino en el producto de los países vecinos no es significativo, excepto en el caso de Uruguay1. Controlando por factores globales comunes, los shocks del producto específicos de Argentina producen un impacto significativo en Uruguay, y el efecto más profundo se observa con rezago de un trimestre (gráfico 2.2.2)2.

Gráfico 2.2.2.Países seleccionados de América Latina: Respuesta del producto a un shock negativo del producto de Argentina1

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 Respuesta a un shock de una desviación estándar del PIB de Argentina (1,5 puntos porcentuales) ± 1,5 errores estándar (líneas punteadas).

Además, el impacto de los shocks del producto de Argentina en Uruguay es significativamente más débil hoy que en el pasado, debido a varios factores: i) la proporción de exportaciones totales de bienes de Uruguay destinadas a Argentina se encuentra en mínimos históricos (5 por ciento, o 1 por ciento del PIB, en 2013, en comparación con un promedio de más de 10 por ciento de las exportaciones en las dos últimas décadas); ii) la proporción del ingreso uruguayo por concepto de turismo procedente de Argentina también ha disminuido; y iii) la importancia de los depósitos argentinos en bancos uruguayos ha caído de 40 por ciento del total de depósitos en 2001 a alrededor de 10 por ciento en 2013. Además, los riesgos asociados a los depósitos de no residentes son manejables, ya que los bancos uruguayos gozan de un elevado nivel de liquidez en dólares. De hecho, los resultados preliminares de un análisis econométrico que abarca únicamente el período más reciente sugieren que la sensibilidad a Argentina es menor hoy que en el pasado.

Los resultados del modelo econométrico probablemente subestimen el impacto de las fluctuaciones del producto de Argentina en Bolivia. La exposición comercial boliviana a Argentina ha aumentado significativamente en los últimos años; sin embargo, la estimación mide la sensibilidad promedio a lo largo de la totalidad del período de la muestra.

El impacto estimado de un shock del PIB argentino en el PIB de Brasil no es significativo. Esto es consistente con el hecho de que las exportaciones a Argentina representan apenas un 8 por ciento de las exportaciones totales de Brasil (1 por ciento del PIB). Sin embargo, 85 por ciento de esas exportaciones consisten en bienes manufacturados (principalmente bienes de consumo duraderos); por ende, un shock negativo en Argentina podría tener un impacto negativo en sectores específicos.

Tampoco es probable que Argentina genere efectos derrame en los mercados financieros de los países vecinos. De hecho, los fuertes aumentos recientes de los diferenciales soberanos de los swaps de riesgo de incumplimiento (CDS) de Argentina no estuvieron muy correlacionados con las variaciones de los diferenciales correspondientes a los países vecinos ni a los mercados emergentes a nivel más general (gráfico 2.2.3). Tres factores principales parecen explicar el alcance limitado de estos efectos derrame: i) los inversores extranjeros no tienen una presencia significativa en los mercados de bonos en moneda local, mientras que la deuda externa continúa disminuyendo3; ii) la base de inversores es reducida: si bien no existen datos detallados, la evidencia sugiere que el segmento de inversores que aún operan en el mercado argentino consiste principalmente en hedge funds e inversores especializados en mercados emergentes y deuda en problemas, que suelen tener una elevada tolerancia al riesgo y menos propensión a ventas de liquidación, y iii) la “cobertura sustitutiva” (es decir, la venta de otros activos para cubrir riesgo argentino) suele ser poco común, lo cual refleja el fuerte componente idiosincrático de los movimientos del mercado argentino.

Gráfico 2.2.3.Comportamiento de los CDS de mercados emergentes en días de fuertes aumentos del CDS de Argentina

(Diciembre de 2012–febrero de 2014, puntos básicos)1

Fuentes: Bloomberg y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CDS = Swaps de riesgo de incumplimiento.

1 Días en que se registra el 1 por ciento de los mayores aumentos de CDS soberanos del país desde 2007.

2 Promedio de los CDS soberanos de otros 11 países de mercados emergentes.

Efectos “derrame” originados en Venezuela

Durante la última década, Venezuela ha prestado apoyo financiero a varios países de América Latina y el Caribe (ALC) mediante diversos acuerdos de cooperación energética. En virtud de esos acuerdos (incluidos los de la iniciativa PetroCaribe), Venezuela proporciona financiamiento en condiciones muy favorables a los países beneficiarios (y, en algunos casos, la posibilidad de reembolsos en especie). Algunos países de ALC son sumamente dependientes del financiamiento recibido a través de esos acuerdos (gráfico 2.2.4). El financiamiento de Venezuela ha representado aproximadamente un 1½ por ciento del PIB de los países beneficiarios por año en promedio, pero en algunos casos ha alcanzado hasta un 6–7 por ciento del PIB. Por lo tanto, el nivel de deuda de estos países frente a Venezuela llega al 15 por ciento del PIB (Haití) o 20 por ciento del PIB (Nicaragua). Una interrupción repentina de estos acuerdos o una modificación abrupta de sus condiciones podrían generar problemas significativos de balanza de pagos para los países receptores, que tendrían que encontrar fuentes de financiamiento externo alternativo4.

Gráfico 2.2.4.Financiamiento externo desde Venezuela, 2012

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: Autoridades nacionales; Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véase la lista de abreviaturas de los países en la página 73.

Nota: Este recuadro fue preparado por Sebastián Sosa.1 Estimamos modelos VAR específicos para cada país que incluyen factores globales (demanda, condiciones financieras y precios de las materias primas), el crecimiento del PIB real de Argentina y el crecimiento del PIB real del país vecino. El modelo es estimado usando datos trimestrales a partir de 1990:T1.2 Los efectos derrame de Argentina a Uruguay también son evidentes a partir de un análisis simple de descomposición de la varianza: los shocks de Argentina explican 20 por ciento de la varianza del PIB de Uruguay para horizontes estándares.3 La ponderación actual de Argentina en los principales índices de referencia internacional de bonos de mercados emergentes (como el índice EMBI Global Diversified) se encuentra en el entorno del 1–2 por ciento.4 Ya se observa una reducción ordenada de las exportaciones de petróleo enmarcadas por estos acuerdos. Las exportaciones de petróleo a PetroCaribe disminuyeron un 15 por ciento en 2013. Venezuela también comenzó a acortar los vencimientos e incrementar las tasas de interés de algunos países beneficiarios.

Recuadro 2.3.Subsidios a la energía en América Latina y el Caribe

Los elevados niveles de los precios del petróleo desde 2008 han incrementado las presiones para que los países proporcionen subsidios a la energía, pese a que estos entrañan costos fiscales y tienen efectos no transparentes en la distribución y la eficiencia.

Los subsidios a la energía son un fenómeno mundial, y en términos generales son tan prevalentes en América Latina y el Caribe (ALC) como en otras regiones del mundo. Dependiendo de cómo se midan, los subsidios a los combustibles y la electricidad se situaron entre 0,7 por ciento y 2,2 por ciento del PIB del país medio de ALC durante 2011, nivel en general similar al promedio de países de Asia y el Pacífico y África subsahariana, y algo mayor que el de Europa (gráfico 2.3.1)1. Pero este rango oculta la gran variedad existente en el tamaño de los subsidios (grandes en algunos países de ALC ricos en energía), el tipo de subsidios (algunos países subsidian principalmente el combustible, mientras que otros subsidian los sectores de la electricidad o el transporte público), si dan lugar a transferencias presupuestarias o si representan una proporción importante de los ingresos públicos y, por ende, limitan la política fiscal.

Gráfico 2.3.1.Total de subsidios energéticos mundiales, 2011

(Porcentaje del PIB)

Fuente: Clements et al. (2013).

Nota: ALC = América Latina y el Caribe.

Los subsidios a la energía tienden a ser más cuantiosos y persistentes en los países de ALC ricos en energía (gráfico 2.3.2). Esto es similar a lo que se observa en los países exportadores de energía en Oriente Medio y Asia central. Algunos países fijan los precios internos de los combustibles por debajo de los precios internacionales a manera de una política social permanente para transferir al público la riqueza derivada de los recursos naturales. Otros proporcionan subsidios al fijar temporalmente los precios internos de los combustibles luego de alzas de los precios mundiales de la energía o los combustibles (o no permiten el pleno traspaso de los precios mundiales, como en México, especialmente desde mediados de la década de 2000). Los costos derivados de estas decisiones van desde los ingresos tributarios no percibidos (si se rebajan los impuestos para amortiguar el impacto del encarecimiento de las importaciones) hasta las transferencias directas (si los precios internos son mantenidos por debajo de los precios internacionales). En algunos países (por ejemplo, Venezuela, y en menor grado Brasil), la política de precios de los combustibles ha reducido la rentabilidad o elevado el endeudamiento de las empresas petroleras nacionales. La brecha entre los precios internacionales y nacionales de los combustibles es particularmente amplia en Venezuela (donde los subsidios equivalieron a aproximadamente el 7 por ciento del PIB en 2013), Ecuador (6 por ciento del PIB), Bolivia y Trinidad y Tobago (ambos, 4 por ciento del PIB)2.

Gráfico 2.3.2.Países seleccionados de América Latina: Subsidios al petróleo y el gas1

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: ONU, Comtrade, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Los datos correspondientes a Argentina y Nicaragua se refieren a subsidios al transporte público. Los datos de exportaciones provienen de ONU, Comtrade; los subsidios están basados en estimaciones del personal técnico del FMI.

Algunos países importadores de petróleo también proporcionan subsidios; por ejemplo, Haití, y en menor grado Santa Lucía. Por su parte, Bolivia subsidia el consumo de gas natural (alrededor de 3 por ciento del PIB en 2013). Otros países subsidian el transporte público, por lo general en las ciudades, ya sea con subsidios directos a las empresas u ofreciéndoles acceso a combustible a precios más bajos (por ejemplo, Argentina, Nicaragua).

Los subsidios al sector de la electricidad también son importantes en algunos países de ALC (gráfico 2.3.3). Medirlos es una tarea compleja. En el sector de la electricidad, los subsidios ocurren no solo cuando las tarifas no cubren plenamente los costos, sino también cuando no compensan totalmente pérdidas no técnicas (incluido el robo de electricidad), que pueden ser considerables. Las tarifas que sí permiten cubrir todas las pérdidas implican un subsidio cruzado entre los usuarios que pagan por el servicio y los que no lo hacen. Cuando las tarifas no alcanzan para cubrir los costos, el sector público tiene que pagar, directa o indirectamente. Por ejemplo, las tarifas eléctricas se fijan en un nivel inferior a los costos de producción en algunas ciudades de Argentina, mientras que en México y Venezuela, la diferencia se cubre con transferencias del gobierno. En Brasil, lluvias inferiores al promedio desde 2013 han llevado al gobierno a asumir el costo de sustituir energía hidroeléctrica con la más cara energía térmica. En otros casos (por ejemplo, Haití, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana), los subsidios son el resultado de fijar tarifas en niveles que no cubren totalmente las pérdidas no técnicas. Sin transferencias del gobierno, el sector de la electricidad puede absorber los subsidios por algún tiempo, pero al costo de una menor inversión y, a la larga, la descapitalización, que tendrán consecuencias para el resto de la economía y, en definitiva, para las finanzas públicas.

Gráfico 2.3.3.Países seleccionados de América Latina: Subsidios a la electricidad

(Porcentaje del PIB, a menos que se indique lo contrario)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2011), y estimaciones del personal técnico del FMI.

Las desventajas de los subsidios a la energía son sabidas.

  • Pueden dar lugar a preocupaciones relacionadas con la sostenibilidad fiscal, sobre todo si los subsidios son por tiempo indefinido. En muchos países son el principal factor detrás de los déficits fiscales. También suelen equivaler a una importante proporción de los ingresos tributarios, como en Argentina (19 por ciento en 2013), Bolivia (25 por ciento), Haití (35 por ciento), Ecuador (aproximadamente 40 por ciento) y Venezuela (por lo menos 50 por ciento). Su magnitud y volatilidad restringen la política fiscal; los gobiernos que fijan o que no ajustan completamente los precios internos de la energía durante períodos de aumento de los precios mundiales tienen que decidir si abandonan las metas fiscales, reducen otras partidas de gasto o suben los impuestos. En parte por esta razón, los subsidios tienden a dar lugar a episodios de atrasos de los pagos internos (incluidos al sector energético), que suelen ser difíciles resolver.
  • Si bien los subsidios gozan de aceptación entre el público, su cálculo social no está bien comprendido. Los subsidios a la energía no suelen estar bien focalizados. En algunos países de ALC, son mayores que el gasto en educación y salud. El hecho de que a menudo se registran solo como costos de las empresas estatales de petróleo o de servicios públicos, en lugar de ser declarados en documentos presupuestarios, crea preocupaciones de transparencia.
  • Pueden socavar el crecimiento, la eficiencia y la competitividad. La valoración errónea de precios tiende a estar asociada a una sub-inversión en energía, no solo en los casos en que el sector no es compensado, sino cuando los precios de la energía se sitúan por debajo de su costo de oportunidad. En cambio, los subsidios inducen un consumo excesivo y daños al medio ambiente. En la electricidad y en otros segmentos del sector energético, la combinación de costos elevados de producción y escasez socava la competitividad y el crecimiento.

La eliminación de los subsidios suele ser una medida óptima pero típicamente muy difícil. La experiencia internacional destaca la importancia de eliminar los subsidios de manera pragmática; es decir, gradualmente, y con medidas de mitigación bien focalizadas en los más vulnerables y los grupos más afectados por la reforma. La implementación de las políticas debe ir acompañada de una estrategia de comunicación orientada a generar respaldo3. Uno de los objetivos principales debe ser despolitizar la fijación de precios de los productos subsidiados, ya sea permitiendo que el mercado los fije o adoptando un mecanismo de ajuste automático. Este mecanismo podría traspasar las fluctuaciones de los precios internacionales a los precios internos contemporáneamente, o gradualmente para amortiguar el impacto de la volatilidad. Con frecuencia, la reforma de la gestión de las empresas estatales es una medida crucial de apoyo.

Nota: Este recuadro fue preparado por Gabriel Di Bella, con asistencia de Lawrence Norton, Joseph Ntamatungiro, Sumiko Ogawa, Issouf Samake y Marika Santoro.1 Los datos para los promedios de las regiones se toman de Clements et al. (2013). La cifra más baja se refiere a subsidios “antes de impuestos” (es decir, transferencias para cerrar la brecha entre los precios nacionales e internacionales); la cifra más alta también incluye una estimación de ingresos no percibidos y externalidades negativas (o subsidios “después de impuestos”). Para medir los subsidios a la electricidad también es necesario evaluar si todos los costos y las pérdidas (incluido el robo) están reflejados en las tarifas que se cobra al público.2 Las cifras de Venezuela no incluyen el financiamiento concesional proporcionado en el marco de sus acuerdos regionales de cooperación energética (como PetroCaribe). Este financiamiento implica un costo para Venezuela en términos de ingreso petrolero no percibido, pero ha permitido a los países beneficiarios amortiguar el impacto de precios del petróleo más altos.3 Jordania empezó a reducir gradualmente los subsidios a los combustibles en 2005, y el proceso culminó en 2008 con el pleno traspaso del precio; el gobierno simultáneamente elevó el salario mínimo, mantuvo una tarifa eléctrica básica e implementó un sistema de transferencias en efectivo a los hogares de bajo ingreso. En 2008, Indonesia y Mozambique también adoptaron medidas de mitigación para compensar las alzas de los precios de los combustibles. En Clements et al. (2013) se repasan algunos casos de reformas exitosas.
Apéndice 2.1. Aclaración acerca de los datos de Argentina

Los datos del PIB de Argentina se basan en datos declarados oficialmente con anterioridad a las revisiones del PIB anunciadas por la agencia de estadísticas hacia fines de marzo de 2014. El FMI ha emitido una declaración de censura y ha solicitado a Argentina que adopte medidas correctivas para mejorar la calidad de los datos oficiales del PIB.

Los datos de inflación se basan en datos declarados oficialmente. A partir de enero de 2014, los datos de precios al consumidor reflejan el nuevo Índice de Precios al Consumidor Nacional urbano (IPCNu), que difiere sustancialmente del anterior IPC (el IPC del Gran Buenos Aires, IPC-GBA). Dadas las diferencias en cobertura geográfica, ponderaciones, muestreo y metodología, los datos del IPCNu no pueden compararse directamente con los datos del anterior IPC-GBA. Debido a este corte estructural en los datos, en la edición de abril de 2014 del informe WEO (FMI, 2014a) no se presentan los pronósticos del personal técnico sobre la inflación del IPC. Tras una declaración de censura emitida por el FMI el 1 de febrero de 2013, la divulgación pública de un nuevo IPC nacional a más tardar a fines de marzo de 2014 fue una de las medidas especificadas en la decisión del Directorio Ejecutivo del FMI de diciembre de 2013 en la que se solicitaba a Argentina que abordara la calidad de los datos oficiales de su IPC. El Directorio Ejecutivo volverá a examinar este tema conforme al calendario especificado en diciembre de 2013 y en consonancia con los procedimientos establecidos en el marco jurídico del FMI.

Nota: Preparado por Dora Iakova con Anna Ivanova, Bogdan Lissovolik, Andre Meier y Sebastián Sosa. Ewa Gradzka, Anayo Osueke, Carlos Rondón y Ben Sutton brindaron una asistencia excelente en la investigación.

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En el capítulo 1 de la edición de abril de 2014 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) se analiza un escenario de riesgo con una desaceleración más prolongada, impulsada por la inversión, en las principales economías emergentes (FMI, 2014a).

2

Tras el shock correspondiente al inicio del repliegue del estímulo monetario en Estados Unidos en mayo de 2013 (tapering), el retiro parcial de inversores extranjeros se vio compensado por la repatriación de activos de residentes en algunos países (véase el capítulo 3).

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En Magud y Vesperoni (2014) se muestra que las economías con tipos de cambio flexibles tienen ciclos de crédito menos pronunciados que aquellas con regímenes de tipo de cambio más rígidos durante episodios de fuertes reversiones de flujos de capitales.

4

Una excepción es Jamaica, donde la inflación aumentó a casi 10 por ciento (desde 8 por ciento en 2012), reflejando el traspaso a precios de la depreciación nominal y los crecientes precios administrados.

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Algunos países tomaron medidas para mitigar esos riesgos. Antigua y Barbuda, Guyana y Saint Kitts y Nevis, por ejemplo, han ahorrado una parte sustancial del financiamiento que reciben de PetroCaribe.

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En Antigua y Barbuda y en Anguila, los elevados costos de resolución de conflictos por la quiebra de bancos agudizan las presiones fiscales. En Belice, las necesidades de financiamiento se ven exacerbadas por los costos potenciales de la nacionalización de dos empresas de servicios.

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