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3. Análisis del ciclo crediticio más reciente para un mejor manejo del próximo

Author(s):
International Monetary Fund. Western Hemisphere Dept.
Published Date:
October 2010
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En América Latina, el principal desafío financiero consiste en aumentar la profundidad financiera de manera segura, es decir, sin exacerbar los ciclos económicos. En los últimos años, las empresas y los hogares aumentaron su acceso al crédito bancario, en parte porque los gobiernos consiguieron una fuente alternativa de financiamiento en los mercados de bonos internos. El ciclo de crédito bancario que comenzó en 2005 evidenció que el crecimiento del crédito sigue siendo procíclico, aunque en éste se logró evitar un colapso en los niveles del crédito real en claro contraste con el pasado. Esto fue posible porque los bancos financiaron la expansión del crédito principalmente a partir de fuentes internas estables. Además, los pasivos de los bancos con no residentes—la fuente de financiamiento típicamente más volátil—eran relativamente reducidos. El comportamiento de los bancos varió según su tipo de propiedad. En esta oportunidad los bancos extranjeros tendieron a amplificar el ciclo, mientras que, en algunos países, los bancos públicos se comportaron en forma anticíclica. Si bien los bancos aprobaron satisfactoriamente la reciente prueba de tensión (“live stress test”), ello no debe dar lugar a la complacencia, en especial ahora que está comenzando un nuevo ciclo crediticio.

En el presente capítulo se analizan aspectos seleccionados del financiamiento interno de las economías de América Latina durante el ciclo crediticio más reciente, enfatizando los sucesos relacionados con la crisis mundial. El foco está puesto sobre el crédito bancario y, en menor medida, sobre el financiamiento mediante emisión de bonos. El principal objetivo es extraer lecciones de la experiencia de la región durante el último ciclo financiero, para lograr una mejor gestión del próximo.

El capítulo comienza con un breve panorama general de las principales características estructurales del sistema bancario, destacando las tendencias de financiamiento más relevantes en el caso de América Latina. Luego se examinan el comportamiento de los bancos y los mercados de bonos durante el ciclo 2005–09 y la incipiente recuperación actual. Por último, el análisis identifica políticas útiles para gestionar el nuevo ciclo financiero.

Panorama general del sistema financiero

La crisis financiera mundial puso de relieve la necesidad de mejorar la comprensión de la dinámica del crédito, a fin de desarrollar sistemas bancarios más seguros y estables. Para ello, resulta útil comprender la estructura del mercado y la composición de los balances del sistema bancario.

El crédito bancario aún es la principal fuente de financiamiento en América Latina, en especial para el sector privado (gráfico 3.1). Sin embargo, la profundidad del financiamiento bancario interno todavía es relativamente bajo en la región, algo evidente si la comparamos con la de otros mercados emergentes. Así, el tamaño promedio del crédito bancario total apenas superó 40% del PIB en la última década, aproximadamente la mitad del registrado en Asia y menor que en las economías emergentes de Europa (gráfico 3.1). Las excepciones incluyen a Brasil y a Chile, cuyo cociente entre el crédito bancario y el PIB es superior al 75%.

3.1.La estructura financiera Latinoamericana continúa dominada por bancos, pero los mercados de bonos se han expandido.

Fuentes: Banco de Pagos Internacionales; IMF, International Financial Statistics; y estimaciones del personal técnico del FMI.

1 Stock de crédito neto de depósitos.

2 Incluye a Hungría, Polonia y Rusia.

3 Incluye a China, Corea del Sur, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia y Taiwán provincia de China.

4 Incluye a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

El mercado de crédito de América Latina está dominado por los bancos privados locales (gráfico 3.2). Sin embargo, los bancos de propiedad extranjera y los flujos bancarios externos cumplen un rol importante en muchos países (recuadro 3.1). El crédito otorgado por los bancos públicos venía disminuyendo en la región antes de la quiebra de Lehman, pero desde entonces cumplió un papel importante en algunas economías como Brasil, Chile y Costa Rica.

3.2.Los bancos de propiedad local dominan el mercado de crédito al sector privado.

Participación de los bancos nacionales y extranjeros en el crédito al sector privado 1

Fuentes: Estadísticas bancarias del BPI, Estadísticas Financieras Internacionales del FMI y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Participación promedio en países latinoamericanos en marzo de 2010.

Recuadro 3.1.Estructura del mercado de crédito del sector privado: el papel de los bancos extranjeros

Las empresas y los hogares de América Latina obtienen crédito bancario de instituciones locales y extranjeras. Para el país promedio, los bancos de propiedad local y extranjeros que informan al BPI otorgaron créditos al sector privado no financiero por un monto cercano al 30% del PIB a fines del 2009. Alrededor del 90% vino de bancos con presencia física en el país, sean bancos de propiedad local, sucursales o filiales extranjeras. En algunos países, la presencia local de bancos extranjeros en el crédito interno es muy grande, pero para la mediana de los países de la región, representa alrededor del 20% del crédito bancario interno. El crédito bancario transfronterizo equivale a alrededor del 3% del PIB.

La importancia del crédito bancario transfronterizo varía considerablemente de país a país. El financiamiento bancario transfronterizo es particularmente grande en Chile (alrededor del 10% del PIB) y de alrededor del 4% del PIB en Brasil y México. Las sucursales y filiales bancarias extranjeras de bancos, por su parte, otorgaron créditos por el equivalente de 25% del PIB en Chile, el 19% del PIB en El Salvador y alrededor del 15% del PIB en México. En Brasil, esta proporción ha tenido un aumento significativo en los últimos años, pero aún es relativamente pequeña (alrededor del 6% del PIB).

Los bancos españoles juegan un papel preponderante. Representan alrededor del 50% de los activos totales de bancos internacionales en América Latina. A su vez, los bancos estadounidenses representan cerca del 30% y los bancos británicos, cerca del 20%. Los bancos canadienses, holandeses y alemanes representan menos que el 5% cada uno. Sin embargo, la importancia de los bancos internacionales de cada uno de los países industrializados varía de país a país en América Latina. Los bancos españoles Santander y BBVA tienen una presencia importante en los dos países más grandes de la región: Santander juega un papel más importante en Brasil y el banco BBVA focaliza sus operaciones en México.

La participación de Brasil, sin embargo, ha ido en aumento desde fines del 2005, a expensas de la de México. Debido a su tamaño, Brasil y México reciben la mayor parte de los activos de los bancos internacionales en América Latina. La reestructuración de la cartera en favor de Brasil quizás haya reflejado el mayor deterioro en las perspectivas económicas de México desde el 2007 dada la estrecha relación de la economía mexicana con la industria manufacturera estadounidense. Las participaciones de Brasil y México, sin embargo, parecen haberse estabilizado desde fines del 2009, probablemente porque reflejaron el impacto favorable que tuvo en México la recuperación de Estados Unidos.1 En los últimos cinco años, Chile recibió una proporción relativamente grande y estable del financiamiento bancario global.

Participación en el crédito de bancos de países avanzados a America Latina, por país de origen

(Porcentaje 1)

Participación en el credito de bancos de países avanzados a America Latina, por país receptor

(Porcentaje 1)

Fuente: Banco de Pagos Internacionales (BPI).

1 La participación se calculó con respecto al total de crédito consolidado de bancos de Gran Bretaña, Holanda, Alemania, España y Estados Unidos a países de América Latina.

Nota: Este recuadro fue elaborado por Jorge Iván Canales-Kriljenko.1 La presencia de bancos internacionales en Brasil es mucho menor que en México, pero el sector financiero de Brasil es mucho más grande que el de México.

Un análisis más detallado del crédito bancario en América Latina revela que la mayor parte del crédito bancario interno se financia a partir de fuentes locales. Esas fuentes toman principalmente la forma de depósitos relativamente estables, en contraposición con el financiamiento mayorista (gráfico 3.3). Sin embargo, en los últimos años, el financiamiento recurrió cada vez más a la emisión de títulos (por ejemplo, bonos, que incluyen deuda subordinada y títulos a corto plazo).

3.3.El crédito se financia principalmente de fuentes internas en la forma de depósitos estables.

Relación entre el crédito privado y los títulos y depósitos monetarios 1

(Porcentaje)

Fuente: Datos presentados por autoridades nacionales para la elaboración de las Estadísticas Financieras Internacionales del FMI.

1 Esto se estima a partir del cociente entre el stock de crédito al sector privado no financiero y la suma de títulos y depósitos monetarios. La parte de la barra total que está en rojo muestra el porcentaje de los pasivos monetarios que corresponde a títulos.

2 No se cuenta con información sobre el stock total de títulos que cumplen un rol monetario.

El crédito al sector privado es el principal activo en los balances de los bancos. Aunque éstos también poseen una gran proporción de activos de los gobiernos y de los bancos centrales (gráfico 3.4). Los activos externos promedian aproximadamente el 10% del total de activos, aunque algunos de los sistemas bancarios más dolarizados también posee una proporción nada insignificante entre el 10% y el 20% de sus activos en el exterior1.

3.4.La deuda del gobierno y el banco central tienen una participación importante en los activos de los bancos.

Participación del Banco Central y el Gobierno Central en los activos bancarios: marzo 2010

Fuente: Datos presentados por las autoridades nacionales para la preparación del IMF, International Financial Statistics.

En este contexto, el panorama financiero registró una transformación importante en las principales economías de la región: la expansión a partir de 2004 de los mercados de bonos internos, a partir de una base muy reducida. Eso es especialmente significativo en el caso de los sectores gubernamental y financiero (recuadro 3.2), mientras que los mercados de bonos corporativos se mantuvieron en gran medida subdesarrollados (gráfico 3.1). A raíz de esa transformación, el sector público pudo reducir el financiamiento que obtenía de los bancos, lo cual generó un efecto de liberación de fondos que ahora están disponibles para el sector privado.

Recuadro 3.2.Mercados de bonos públicos en América Latina

Una transformación clave que tuvo lugar antes de la crisis mundial en las economías más grandes de la región (Brasil, Chile, Colombia, México y Perú) fue la expansión de los mercados de bonos públicos nacionales en moneda local (gráfico 3.1). El proceso, promovido por las mejoras en las prácticas de gestión de deuda, las políticas macroeconómicas y las favorables condiciones externas, fue similar al observado en Asia1. La deuda interna pública líquida de la región aumentó del 29% al 36% del PIB (de US$450.000 millones de dólares a US$1,1 billones). Esa expansión provocó una caída en las vulnerabilidades asociadas con el riesgo cambiario y el de refinanciamiento. La deuda relacionada con el tipo de cambio se fue eliminando gradualmente y los instrumentos de tasa fija en moneda local se expandieron con rapidez. El vencimiento promedio de la deuda comercializable también se extendió de tres años a más de cinco. A principios de 2008, la mayoría de los gobiernos de la región habían acumulado mercados relativamente líquidos de bonos con curvas de rendimiento en moneda local que, en algunos casos, llegaban hasta 15 años y, en otros, hasta 30 años o más (como México y Perú), que generaban información importante sobre precios para la economía. Esa transformación estuvo apoyada principalmente por agentes internos (como bancos y fondos de pensión) y, en una medida mucho menor, por inversionistas extranjeros, cuya participación fue limitada, excepto en el caso de México (CGFS, 2008).

Rendimiento de bonos gubernamentales de largo plazo

(Porcentaje)

Fuente: Bloomberg, L.P.

1 Instrumento de Brasil: Bono al 10% con vencimiento en enero de 2014; datos desde agosto de 2006.

2 Instrumento de Chile: nota al 8% con vencimiento en 1 de junio de 2014; datos desde julio de 2004.

3 Instrumento colombiano: nota al 15% con vencimiento en 25 de enero de 2008 para el período comprendido entre el 14 de agosto de 2003 hasta el 8 de abril de 2008; posteriormente corresponde a una nota al 11.25% con vencimiento el 24 de octubre de 2018.

4 Retorno genérico de 10 años proviene de Bloomberg, L.P.

5 Instrumento peruano: bono al 7.84% con vencimiento el 12 de agosto de 2020; datos desde julio de 2005.

¿Cuán confiables han sido esos mercados? Los mercados de bonos de América Latina no fueron inmunes a los cambios significativos en la aversión al riesgo ni al proceso mundial de búsqueda de liquidez en dólares y de calidad en los activos. La quiebra de Lehman Brothers provocó un importante y rápido aumento en el rendimiento de los bonos públicos, especialmente pronunciado en el extremo a largo plazo de la curva de rendimientos (véase el gráfico, en particular el área sombreada)3. Sin embargo, el aumento del rendimiento de los bonos públicos nacionales tuvo corta vida. A principios de 2009, los rendimientos habían vuelto a los niveles previos a la crisis y continuaron descendiendo hasta estabilizarse a mitad de año. Análisis econométricos muestran cierto descenso en la sensibilidad del rendimiento de los bonos públicos nacionales a la aversión mundial al riesgo, medida por el índice VIX. Esto sugiere que estos mercados lentamente se están desarrollando y reflejan mejoras en la gestión general de la economía y las finanzas públicas (reflejadas también a lo largo de los años en el aumento de las calificaciones del crédito soberano y en la disminución de las primas por riesgo). Los resultados confirman que estos mercados no son del todo inmunes al contagio y que todavía no se comportan como mercados maduros (como Australia, Canadá, Nueva Zelandia o Noruega), donde los brotes de aversión mundial al riesgo tienden a reducir el rendimiento de los bonos.

Sin embargo, la evidencia sugiere que hay una tendencia a la baja en la sensibilidad de los rendimientos de los bonos con respecto a la aversión al riesgo en períodos de tranquilidad. De hecho, en el último año, Chile demostró una sensibilidad negativa a la aversión al riesgo (barra celeste del gráfico). Eso contrasta con la sensibilidad positiva que caracterizó a esos mercados en el período de tranquilidad que precedió a la caída de Lehman (barra azul del gráfico). Incluso en países donde los mercados tuvieron una reacción fuerte durante la crisis, como Brasil, hay indicios de una disminución de la elasticidad durante el último año. Estos resultados también son alentadores, puesto que incluyen la reciente nueva ronda de turbulencias en los mercados mundiales que se originó en Europa a principio de este año (véase el recuadro 2.1).

En el cuarto trimestre de 2008, los mercados internos de bonos experimentaron una fuerte caída. Sin embargo, esto en parte refleja que las necesidades de financiamiento público ya habían sido satisfechas. Las mejoras en la gestión de la deuda pública y la reducción del déficit fiscal a largo plazo, demostraron que la disminución no generó una brecha de financiamiento inmediata4. Como se menciona en el texto, los gobiernos de la región pudieron emitir, renovar y canjear la deuda en los mercados internos de bonos cuando así lo necesitaron.

En líneas generales, la información disponible indica que los mercados de bonos se mantuvieron accesibles como fuente de financiamiento para los gobiernos y, hasta cierto punto, para las empresas de primer nivel, pero no para las pequeñas y medianas empresas.

Sensibilidad de los rendimientos de bonos gubernamentales en monda local a cambios en el VIX1

(Coeficientes del cambio porcentual de los rendimientos en escala logarítmica)

Fuentes: Bloomberg, L.P. y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Especificación: regresion del cambio porcentual del rendimiento de bonos contra el cambio porcentual del VIX, el VIX al cuadrado y el cambio porcencual de los retornos de bonos del tesoro de los Estados Unidos con vencimiento a 10 años (todas las variables en escala logaritmica). Los coeficientes reportados corresponden a la suma del coeficiente del VIX y dos veces el coeficiente del VIX al cuadrado multiplicado por el VIX en el punto medio (primera derivada). La especificacion toma en cuenta los cambios semanales en los rendimientos al vencimiento durante tres periodos: a) todo el período (enero de 2008 a agosto de 2010) b) el periodo inmediatamente anterior a la crisis (enero 2005 a Julio de 2008); c) el período de crisis (agosto 2008 a julio 2009) ; y d) el período posterior a la crisis (agosto de 2009 a agosto de 2010). Las estimaciones toman en cuenta el cambio promedio del VIX para cada período.

2 Instrumento brasilero: bono al 10% con vencimiento en enero de. 2014; datos comienzan en agosto de 2006.

3 Instrumento chileno: nota al 8% con vencimiento el 06/01/14; datos comienzan en julio de 2004.

4 Instrumentos colombianos: nota al 15% con vencimiento el 01/25/12 para el período entre el 8/14/2003 y el 4/8/2008; posterioremente, valores corresponden a la nota por 11.25% con vencimiento el 10/24/18.

5 Rendimiento a 10 años genérico, Bloomberg, L.P.

6 Instrumento peruano: bono al 7.84% con vencimiento el 08/12/20; datos comienzan en julio de 2005.

Nota: Este recuadro fue elaborado por Camilo E. Tovar.1 Véase un estudio de los desafíos de políticas en el desarrollo de los mercados de bonos en moneda nacional en FMI (2002), Haussman y Eichengreen (2005), BPI (2008) y CGFS (2007), Mathieson et al. (2004). Véase un debate sobre cómo está vinculada esta transformación con los cambios en los patrones financieros externos de la región en Ocampo y Tovar (2008).2 Véase un panorama general de los mercados de bonos corporativos de América Latina antes de la crisis en Borensztein et al. (2008).3 Cabe destacar que el comportamiento de Chile divergió del comportamiento del resto de la región, un indicio de que el mercado local comienza a comportarse con más madurez.4 Por ejemplo, en septiembre de 2008, Colombia había completado su plan de financiamiento externo anual y el 96% de sus necesidades de financiamiento interno.

Lecciones del último ciclo financiero

¿Qué grande fue el ciclo reciente?

Retrospectivamente, a lo largo de los últimos 15 años, el crecimiento del crédito en América Latina ha sido procíclico: un patrón común con el de otros mercados emergentes (gráfico 3.5)2. La amplitud del ciclo del crédito suele superar—de manera significativa—la amplitud del ciclo de la demanda interna o el PIB. De esa manera, los cocientes entre el crédito y el PIB tienden a aumentar notablemente en períodos de auge y a disminuir drásticamente durante las recesiones.

3.5.El crédito al sector privado no financiero es procíclico.

Ciclos de crédito real, demanda interna y PIB en América Latina1

(Porcentaje)

Fuentes: Estadísticas Financieras Internacionales del FMI y Perspectivas de la economía mundial.

1 El crédito real se estima dividiendo el crédito bancario nominal al sector privado no financiero (promedio de los dos últimos puntos de datos de fines de período) por el deflactor implícito del PIB. Las líneas muestran las medianas de la tasa de crecimiento de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Durante el último ciclo crediticio de América Latina, el crecimiento del crédito real se aceleró a partir de 2005 y se mantuvo creciendo a tasas altas, para caer luego, junto con la actividad económica tras la quiebra de Lehman Brothers. Sin embargo, no hubo caída pronunciada de los niveles de crédito real, ya que en esta oportunidad los sistemas bancarios se mostraron relativamente más capaces de resistir a los shocks externos.

Durante el período de auge (entre junio de 2005 y septiembre de 2008), la relación entre el crédito privado y el PIB aumentó en promedio 10 puntos porcentuales3. Sin embargo, se registraron diferencias importantes entre los países de la región. Por ejemplo, en Brasil, Chile, Costa Rica y Honduras, el aumento total del crédito bancario superó los 15 puntos porcentuales del PIB. En unos pocos países, en especial en América Central, los préstamos externos para las empresas y los hogares fueron el principal factor explicativo de la expansión crediticia (gráfico 3.6)4.

3.6.Los bancos locales otorgaron la mayor parte del incremento en el crédito al sector privado en la parte ascendente del ciclo.

Fuentes: Estadísticas bancarias del BPI, IMF, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 El cociente entre el crédito real y el PIB se calcula dividiendo el crédito real por el PIB real a precios de fines de 2007. El crédito en moneda local se deflacta utilizando el Indice de Precios al Consumidor (IPC) de un país determinado y el crédito en dólares de Estados Unidos se deflacta utilizando el IPC de dicho país. El crédito transfronterizo se estima multiplicando la proporción del crédito privado en las acreencias internacionales totales por los préstamos transfronterizos a los sectores público y privado, de los cuadros 7B y 9A, a partir de las estadísticas bancarias del BPI (disponibles en línea). Estos son ajustados según sea necesario con datos de crédito denominado en moneda extranjera del sistema bancario local a fin de que sumen a las acreencias totales en moneda extranjera (internacionales) de bancos extranjeros. El crecimiento de los bancos internos equivale al crédito al sector privado no financiero según las estadísticas financieras internacionales. El gráfico muestra el crecimiento del crédito hasta la quiebra de Lehman pero, en algunos países, el crecimiento del crédito llegó a un pico con anterioridad a la caída. En Ecuador y El Salvador, el dólar de Estados Unidos es la moneda de curso legal.

Durante la caída de la actividad, entre septiembre de 2008 y el punto mínimo del ciclo (el cual varia en cada país), el crédito disminuyó en promedio aproximadamente un punto porcentual del PIB. Las contracciones de crédito más significativas se dieron en El Salvador, Guatemala, Honduras y Uruguay. En marzo de 2010, el crédito seguía contrayéndose en muchos países de América Central. A pesar de tener una ponderación baja en el crédito total, los flujos internacionales explican una parte significativa de la baja del crédito registrada en esos países (gráfico 3.7).

3.7.Durante la desaceleración, los créditos transfronterizos y en moneda extranjera se contrajeron de manera generalizada.

Fuentes: Estadísticas bancarias del BPI, IMF, International Financial Statistics; y cálculos del personal técnico del FMI.

1 La fecha en la que se llegó al punto mínimo en términos trimestrales para cada país está entre paréntesis. La moneda de curso legal de Ecuador y El Salvador es el dólar de Estados Unidos.

Cambio en el financiamiento y la estructura de activos

En el período de auge, los bancos financiaron su expansión crediticia con un aumento en la base de depósitos internos, pero también actuando como intermediarios de fondos del gobierno y de no residentes destinados a las empresas y a los hogares. A través del ahorro parcial del mayor recaudo fiscal generado durante el período de auge y contando con acceso al financiamiento mediante emisión de bonos, los gobiernos centrales redujeron su crédito neto proveniente de bancos, por lo que los estos últimos contaron con más fondos disponibles para prestar a las empresas y los hogares. En algunos países, los bancos también registraron una subida moderada de los pasivos con no residentes, parte de los cuales prestaron a las empresas y los hogares. En otros, los bancos también prestaron a las empresas y a los hogares fondos recibidos de otras instituciones financieras no bancarias, como los fondos de pensiones (gráfico 3.8).

3.8.Durante la expansión, los bancos intermediaron recursos de no residentes, el sector público y otras instituciones financieras hacia el sector privado.

Fuente: Datos presentados por autoridades nacionales para la preparación de las Estadísticas Financieras Internacionales del FMI.

1 Estimado como el promedio de los coeficientes nacionales de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana y Uruguay.

Durante el período de desaceleración económica, se registró una reducción marcada en la tasa de crecimiento de los pasivos bancarios, incluso, en menor medida, en el caso de los depósitos internos. El crédito a las empresas y los hogares se desaceleró todavía más a medida que las tendencias de los balances registradas durante el período de auge cambiaban de dirección. En esta fase, los bancos transfirieron fondos (netos) a no residentes (mediante el incremento de sus activos extranjeros o desapalancando su exposición) y al gobierno (gráfico 3.9). En última instancia, la crisis confirmó que los depósitos internos fueron la fuente más estable de financiamiento bancario, mientras que los depósitos de no residentes son los pasivos más volátiles. En general, las instituciones financieras no fueron una fuente de inestabilidad, ya que se mantuvo la solidez de los bancos y la oferta de crédito no colapsó, como ocurriera a fines de la década de 1980 y principios de la de 1990. La desaceleración del crecimiento del crédito, no obstante, afectó más a las empresas más apalancadas (recuadro 3.3).

3.9.Durante la desaceleración, los bancos repagaron los recuros de noresidentes y acumularon liquidez en activos del sector público.

Fuentes: Datos presentados por las autoridades nacionales para la preparación de las Estadísticas Financieras Internacionales del FMI.

1 Estimado como el promedio de los coeficientes nacionales de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana y Uruguay.

Parte de la reducción del crédito refleja un cambio en la gestión de activos por parte de los bancos, orientada a la búsqueda de seguridad ante el aumento de la incertidumbre. Eso se ve reflejado en el incremento de la participación de los títulos de gobiernos y bancos centrales en las cuentas del activo del balance de los bancos. La desaceleración económica acentuó la incertidumbre respecto a la capacidad de repago de los préstamos, lo que generó estándares de crédito más restrictivos. Así los bancos sustituyeron carteras de préstamos más riesgosas y rentables por títulos más seguros y menor rendimiento (por ejemplo, bonos públicos)5. La desaparición de la liquidez en los mercados internacionales generó una liquidación parcial de las carteras de renta fija de inversionistas extranjeros en mercados emergentes, incluido el de América Latina (gráfico 3.10).

3.10.Los inversionistas extranjeros redujerontemporalmente sus tenencias de deuda pública, pero rápidamente las volvieron a acumular.

Fuentes: EMED; CEIC y Haver Analytics.

En las economías grandes de la región, la emisión de bonos y otros títulos representó una fuente de financiamiento alternativa para los bancos. Eso fue posible porque, a diferencia de lo que ocurriera en episodios anteriores, no se produjo una fuga masiva de capitales de residentes. Por el contrario, algunos agentes internos, como los fondos de pensiones, repatriaron capitales. Durante 2009 y 2010, un gran número de bancos de la región emitieron bonos para financiar su capital de trabajo y sostener el crecimiento del crédito (por ejemplo, BBVA Colombia, BBVA Bancomer, Banco Santander Perú, Scotia Bank Perú). Los bonos a largo plazo representaron una fuente de financiamiento estable para los bancos, que por definición, no fue afectada por la crisis.

Recuadro 3.3.Estructura financiera y desempeño corporativo durante la crisis mundial: evidencia microeconómica para América Latina

Las empresas con mayor apalancamiento en América Latina tendieron a sufrir más durante la crisis financiera mundial. Esta conclusión surge de un análisis econométrico basado en la información de balances de todas aquellas empresas no financieras de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú que cotizan en bolsa.

Mediante el uso de la metodología de “diferencia en diferencia” de corte transversal, Kamil y Sengupta (de próxima publicación) estimaron el impacto de la posición financiera de las empresas en la antesala a la crisis, sobre las ventas reales de las empresas, entre el tercer trimestre de 2008 y el segundo trimestre de 2009. Específicamente, buscaron relaciones sistemáticas entre las diferencias en el crecimiento de las ventas de las empresas y su a) estructura del capital (participación de la deuda a corto plazo, participación de la deuda denominada en dólares y el apalancamiento); b) dependencia del crédito bancario; c) tenencias de efectivo; y d) orientación exportadora. En el trabajo se tuvieron en cuenta otros factores que pueden afectar la actividad económica real de las empresas, como su tamaño, su acceso a los mercados de capital internacionales, el sector de actividad económica y el país donde operan.

En el trabajo se encuentra que un mayor apalancamiento y un crecimiento más acelerado del crédito bancario son los factores principales asociados con la caída en las ventas luego de la quiebra de Lehman (véase el cuadro)1. El grado de dolarización de pasivos, que había sido una fuente de vulnerabilidad durante crisis anteriores, no pareció jugar un rol clave. Esto es consistente con los resultados presentados en ediciones anteriores de Perspectivas Económicas Regionales que documentaban que las empresas de América Latina ahora estaban menos expuestas al riesgo de tipo de cambio asociado con descalces de la moneda en sus balances. Además, el reciente estudio encuentra que las empresas con grandes saldos de caja pudieron a atenuar el impacto de las fricciones financieras en el pico de la crisis. Las firmas exportadoras fueron afectadas de manera desproporcionada, como cabría esperarse dada la fuerte disrupción que sufrió el comercio mundial durante la crisis y el hecho que el desplome de los precios de las materias primas afectó a muchas empresas de la región exportadoras de estos productos.

Efectos de las condiciones financieras en las ventas de las empresas después de la crisis1,2,3
Efectos diferenciales
Variables explicativasEfectos promedioFirmas con poca liquidezFirmas con alta liquidez
Crecimiento en el nivel de deuda de los bancos−0.11**−0.08*−0.14
Incremento de deuda de corto plazo con respecto a deuda total de los bancos−0.04−0.06**−0.04
Proporción de deuda en dólares con respecto al total−0.03−0.02−0.01
Observaciones481321160
Fuentes: Kamil and Sengupta, de próxima publicación.

Basado en estimaciones de corte trasversal a nivel de la firma para Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

Los valores predeterminados corresponden al cuarto trimestre de 2007 y postcrisis al período comprendido entre el tercer trimestre de 2008 y el segundo trimestre de 2009.

El apalancamiento se define como el porcentaje de pasivos con respecto a activos. La proporcion de deuda de los bancos se define como el procentaje de deuda total de los bancos con respecto a los pasivos totales.

Las estimaciones incluyen variables binarias para el país y para la industria así como otras que controlar por el tamaño de la firma, pero sus coeficientes no son reportados. ***, ** con significancia al 1 y 5 porciento respectivamente.

El punto de corte de liquidez es un cociente de caja al total de activos del 9.6% para todas las firmas de la muestra.

Fuentes: Kamil and Sengupta, de próxima publicación.

Basado en estimaciones de corte trasversal a nivel de la firma para Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

Los valores predeterminados corresponden al cuarto trimestre de 2007 y postcrisis al período comprendido entre el tercer trimestre de 2008 y el segundo trimestre de 2009.

El apalancamiento se define como el porcentaje de pasivos con respecto a activos. La proporcion de deuda de los bancos se define como el procentaje de deuda total de los bancos con respecto a los pasivos totales.

Las estimaciones incluyen variables binarias para el país y para la industria así como otras que controlar por el tamaño de la firma, pero sus coeficientes no son reportados. ***, ** con significancia al 1 y 5 porciento respectivamente.

El punto de corte de liquidez es un cociente de caja al total de activos del 9.6% para todas las firmas de la muestra.

Nota: Este recuadro fue elaborado por Herman Kamil y Rajeswari Sengupta.1 La mediana del nivel de apalancamiento (definido como el cociente entre pasivos y activos) antes de la crisis para las empresas en la muestra era de aproximadamente 47 %, con Brasil liderando el grupo (55 %) y Chile, Colombia y Perú por debajo del valor mediano.

Diferencias en el comportamiento de los bancos extranjeros y públicos

Los bancos de propiedad local demostraron ser una fuente de financiamiento más estable, ya que los bancos extranjeros mostraron vaivenes más pronunciados a lo largo del ciclo. En particular, el crédito proveniente de bancos de propiedad extranjera que informan al Banco de Pagos Internacionales disminuyó mucho más rápido que el otorgado por bancos de propiedad local (gráfico 3.11)6. Un análisis más detallado muestra que los flujos internacionales registraron una contracción marcada; el crédito suministrado por sucursales y subsidiarias de bancos extranjeros con financiamiento local resultó menos volátil, aunque también se desaceleró. Los datos disponibles sobre Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú y Uruguay muestran que las sucursales y subsidiarias de bancos extranjeros en general desaceleraron su oferta de crédito antes—y, a menudo, en mayor medida—que los bancos de propiedad interna. Ese patrón guarda coherencia con otros resultados que indican que los bancos internacionales suelen ser más sensibles a los cambios en las condiciones financieras mundiales que los bancos de propiedad local7. Por contraste, en promedio, algunos bancos públicos cumplieron una función anticíclica moderada durante la desaceleración. Expandieron el crédito en términos reales o redujeron su tasa de crecimiento a un ritmo mucho más lento que el aplicado por bancos locales privados y bancos extranjeros. Eso resultó especialmente significativo en Brasil, Chile y Costa Rica (recuadro 3.4), pero también fue importante en Argentina, El Salvador, México y Uruguay8. Esa función anticíclica fue posible, en parte, porque dichos países contaban con espacio fiscal.

3.11.El crédito de bancos extranjeros esta vez fue más volátil.

Fuentes: Estadísticas bancarias del BPI, Estadísticas Financieras Internacionales del FMI y estimaciones del personal técnico del FMI.

1 Incluye el crédito consolidado de bancos extranjeros al sector privado no financiero sobre la base máxima de riesgo informada por el BPI en el cuadro 9C. El crédito bancario local se estima como el crédito de bancos locales al sector privado no financiero más la estimación de los flujos internacionales, explicada en el gráfico 3.2, menos el crédito de bancos extranjeros. Las series se ven afectadas por las variaciones en el tipo de cambio, que hacen más volátil el crédito de los bancos locales si estos tienen una mayor proporción de sus créditos en moneda local.

Calidad de los activos

El shock que golpeó al sistema bancario durante la crisis mundial no resultó desestabilizador para el sistema financiero como en otras ocasiones. Las fluctuaciones de los tipos de cambio, los precios de las materias primas (que afectan a los exportadores de materias primas y benefician a los importadores) y en la actividad económica, si bien fueron significativos en algunos casos, tuvieron una duración corta. Además, los efectos adversos se vieron parcialmente contrarrestados por la baja en las tasas de interés internacionales.

Los indicadores financieros estándar se debilitaron, pero los bancos de la región no perdieron su solidez. La crisis mundial y la recesión correspondiente bajaron su rentabilidad, pero no de manera considerable (gráfico 3.12). Ello reflejó una reducción de la cartera de préstamos (que en general genera retornos más altos que los activos líquidos) y la subida registrada en los préstamos morosos (que se duplicaron, aunque partían de niveles bajos), lo cual activó la necesidad de contar con un mayor nivel de provisiones. La baja moderada de la rentabilidad es coherente con la idea generalizada de que los sistemas bancarios de la región no tenían una exposición significativa a los activos tóxicos que afectaron los sistemas financieros de las economías avanzadas, o al menos no en cantidades sistémicas. Los indicadores de solvencia patrimonial permanecieron altos.

3.12.Los bancos mantuvieron su solvencia.

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

1 La definición oficial de indicadores de solidez financiera varía de un país a otro. Las líneas sólidas indican la mediana de los indicadores de los países de la región, mientras que el área sombreada contiene del segundo al cuarto quintil. Los países de la muestra son Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Recuadro 3.4.Los bancos públicos como herramienta anticíclica: experiencias de Brasil, Chile y Costa Rica

En algunos países, entre ellos Brasil, Chile y Costa Rica, los bancos públicos desempeñaron un papel importante en suavizar el ciclo crediticio al compensar la contracción en el crédito otorgado por bancos privados (tanto locales como extranjeros). El efecto de las medidas dependió, en parte, de la participación inicial de los bancos públicos en el crédito total.

En Brasil, la desaceleración registrada en el crecimiento del crédito real al sector privado tras la quiebra de Lehman fue mucho menor en las instituciones financieras públicas que en instituciones privadas y extranjeras. En particular, en 2009 el crecimiento del crédito real ofrecido por instituciones públicas mantuvo un crecimiento superior al 20%, mientras que las instituciones extranjeras, contrajeron su crédito real. Ese comportamiento fue un componente explícito de la respuesta de políticas anticíclicas adoptadas en el país, instrumentadas principalmente a través del banco estatal BNDES (Barbosa, 2010). El importante efecto que tuvieron las medidas indica que los bancos públicos aún tienen un tamaño muy considerable en Brasil, administrando alrededor de 15 por ciento del producto en crédito al sector privado no financiero en 2009. La participación de las instituciones financieras públicas en el mercado de créditos al sector privado había disminuido a 35% hacia fines de 2008, del 60% de principios de la década de 1990). Tras la expansión reciente, la participación de las instituciones financieras públicas aumentó a cerca de 40%.

A su vez, el Banco Estado de Chile también incrementó notablemente su oferta de crédito al sector privado luego de lo ocurrido con Lehman. No obstante, el efecto sobre el crédito total de los bancos locales para el sector privado fue menor que en el caso de Brasil, debido a que su participación en el mercado es menor. En 2009, el Banco Estado administró alrededor de 11 % del producto en crédito al sector privado no financiero.

En Costa Rica, los bancos públicos desempeñaron un papel similar. Dada la dolarización elevada en los bancos privados, el crédito real aumentó en el momento del impacto, en el último trimestre de 2008, cuando la moneda se depreció, un efecto que tendió a erosionarse con el tiempo. El banco público mantuvo la estabilidad del crecimiento del crédito real durante casi un año, mientras que en los bancos privados el crecimiento disminuyó rápidamente. Los bancos públicos costarricenses administran cerca de 25 % del producto en crédito al sector privado no financiero, lo que equivale a cerca de la mitad del crédito total que reciben las empresas y los hogares.

Crecimiento real del crédito en bancos públicos y privados

(Cambio porcentual; deflactado por el IPC nacional)

Fuentes: Banco Central de Brazil; Superintendencia de Bancos de Chile; y Banco Central de Costa Rica.

Nota: Este recuadro fue elaborado por Jorge Iván Canales-Kriljenko.

Las indicadores de mercado sobre las probabilidades de cesación de pagos de los bancos (medidas según el indicador de frecuencia esperada de incumplimiento (FEI) de Moody’s y definida como la imposibilidad de cumplir con un pago programado) aún son bajas, pero son mayores que antes de la crisis. Tras la quiebra de Lehman, los indicadores FEI registraron un aumento significativo, en especial en Brasil. Recientemente, la solidez de los bancos de Venezuela se ha deteriorado (gráfico 3.13). Los indicadores FEI suelen estar correlacionados con el índice VIX, lo que sugiere que reflejan no solo evoluciones específicas de los bancos, sino también los cambios que se producen en la aversión al riesgo global. Otro dato empírico sobre la capacidad de resistencia relativa de la rentabilidad de los bancos regionales fue el comportamiento de las valorizaciones del mercado de los bancos. A diferencia de lo que ocurrió en las economías avanzadas ubicadas en el centro de la crisis, los precios de las acciones de los bancos se mantuvieron estables respecto de los precios de otras acciones de cada país (gráfico 3.14).

3.13.La probabilidad de cesación de pagos es baja, pero se encuentra por encima de los niveles anteriores a la crisis global.

Fuente: Moody’s KMV.

1 Las probabilidades esperadas de cesación de pagos respecto del servicio de obligaciones de pasivos de bancos están disponibles para bancos que cotizan en bolsa. Las líneas representan la mediana de las probabilidades esperadas de cesación de pagos para una muestra de bancos de cada país. Esos bancos representan entre el 30% y el 90% de los activos bancarios del país. Los datos disponibles para México no resultaron representativos.

3.14.Los precios de las acciones bancarias fueron afectados en menor medida que en economías avanzadas.

Fuente: Datastream

1 Calculado como el cociente entre el índice de acciones financieras y el índice general.

Un rol complementario de financiamiento de los mercados de bonos

A pesar de las condiciones crediticias más restrictivas y ante la ausencia de una fuga de capitales los principales participantes del mercado (por ejemplo, los gobiernos y las grandes empresas), pudieron encontrar respaldo en los crecientes mercados de bonos locales. Cuando fue necesario, los gobiernos de la región pudieron emitir, renovar y canjear la deuda en mercados internos de bonos (por ejemplo, Brasil, Colombia, México y Perú) (recuadro 3.2). Sin duda, también fue un factor positivo el que las finanzas públicas no estuviesen demasiado comprometidas (porque ya se habían cubierto las necesidades de financiamiento) gracias al progreso logrado con el tiempo en la gestión de deuda y en la reducción de déficits fiscales.

Los mercados internos de bonos corporativos cumplieron un papel menor. La expansión registrada entre 2003 y 2008 fue limitada. En general, a esos mercados solo podían acceder las empresas de primera línea (financieras o corporativas). Durante la contracción de la actividad económica, disminuyeron las existencias de bonos en circulación emitidos en el extranjero, que se vieron contrarrestadas en parte por los bonos emitidos internamente.

Implicaciones de política para el ciclo actual

Como se indicó anteriormente, los sistemas bancarios de la región resistieron de manera relativamente satisfactoria la crisis mundial; si bien los bancos aprobaron satisfactoriamente la reciente prueba de estrés real, ello no debe tomarse como una invitación para cruzarse de brazos, en especial si tenemos en cuenta que comienza un nuevo ciclo crediticio.

En algunos países, el crédito ya está volviendo a crecer, aunque el ritmo de recuperación no es uniforme. En América del Sur, donde se muestra un crecimiento sólido, los préstamos de bancos internos en moneda local, por el momento, se ubican a la vanguardia (gráfico 3.15). Considerado en su totalidad, el último ciclo crediticio representó un aumento del crédito real para las empresas y los hogares, a pesar de una reversión transitoria y relativamente pequeña (gráfico 3.16).

3.15.El ritmo de recuperación de crédito ha variado, pero los bancos locales han liderado el paso.

Fuentes: Estadísticas Bancarias del BPI, IMF, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 La fecha en la que se llegó al punto mínimo en términos trimestrales para cada país está entre paréntesis. La moneda de curso legal de Ecuador y El Salvador es el dólar de Estados Unidos.

3.16.La mayoría de los avances en el nivel de profundización del crédito se han mantenido.

Fuentes: IMF, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Crédito real al sector privado, a tipo de cambio real constante.

2 Punto mínimo específico de cada país definido como la observación más baja del crédito real desde septiembre de 2008.

3 Datos hasta junio de 2010 inclusive, excepto en el caso de Bolivia y Nicaragua (marzo).

Mirando a futuro, en la medida que las condiciones financieras externas vuelven a ser positivas para la expansión del crédito (tasas de interés bajas y relativamente alta tolerancia al riesgo), es preciso estar atentos para no incurrir en excesos.

¿Qué lecciones deja la experiencia del último ciclo financiero para la gestión del próximo?

Utilizar la regulación macroprudencial para suavizar los ciclos financieros

Las autoridades deben tratar de suavizar el ciclo financiero evitando las fluctuaciones cíclicas excesivas en el crédito privado y una conducta excesivamente riesgosa por parte de los bancos. Además, es preciso que las autoridades tengan en cuenta la interacción compleja entre el sistema financiero y la economía en su totalidad, a fin de preservar la estabilidad financiera. Todo eso exige una visión más amplia de la estabilidad macroeconómica, que complemente las políticas macroeconómicas anticíclicas con medidas macroprudenciales. (Esa idea se analiza en más detalle en el capítulo 4).

Claves para la profundización financiera segura

La conveniencia de aumentar la profundización financiera no puede justificar el crecimiento del crédito no sostenible y riesgoso. Muchos países en el mundo han podido incrementar el crédito como proporción del PIB. Pero aumentar el crédito con demasiada rapidez puede poner en una posición vulnerable al sector financiero, lo que incrementa la probabilidad de un colapso financiero. La clave del éxito parece radicar en una fuente estable de financiamiento y una capacidad comprobada de gestionar los riesgos bancarios en materia de activos.

Es probable que la forma de financiamiento más segura sea la base de depósitos de residentes. El aumento de la intermediación financiera mediante el crecimiento de los depósitos internos, sin embargo, es un proceso de más largo plazo. El nivel de depósitos internos depende de manera crítica de la estabilidad macroeconómica, pero también del sistema legal, regulatorio y judicial. De hecho, los países que se considera respetan más el estado de derecho suelen tener mayores bases de depósitos internos (gráfico 3.17)9. Por ende, las mejoras en esta área podrían ayudar a atraer fondos que los residentes de América Latina poseen actualmente en el extranjero, manteniendo los ahorros financieros en depósitos internos y promoviendo la intermediación. A fin de promover la estabilidad, las políticas deberían impulsar a los bancos a limitar la dependencia de formas de financiamiento volátiles, incluido los depósitos de no residentes, en especial los depósitos a corto plazo y de tipo mayorista. Por el momento, los pasivos de no residentes suelen tener un tamaño reducido en América Latina (gráfico 3.18). Las autoridades también deben cuidar que las regulaciones y demás políticas no alienten a las empresas a tomar préstamos internacionales directos, y que cuenten con sistemas—como ya ocurre en muchos países—que permitan a las autoridades llevar a cabo un seguimiento de la deuda corporativa internacional. Si bien los préstamos internacionales proporcionan acceso a ahorros externos necesarios, pueden ser una fuente de vulnerabilidad, pues tienden a ser considerablemente más volátiles que los ahorros internos y tienden a propiciar descalces de monedas.

3.17.Los países con amplio respeto de la ley suelen tener una base de depósitos mayor.

Fuentes: IMF, International Financial Statistics, e International Country Risk Guide (guía internacional del riesgo país).

1 La muestra incluye a Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Corea, Ecuador, Egipto, Filipinas, India, Indonesia, Israel, Malasia, México, Nueva Zelandia, Pakistán, Perú, Sudáfrica, Tailandia, Turquía, Uruguay y Venezuela.

3.18.Los no residentes aportan una porción relativamente baja de los pasivos bancarios.

Fuente: Datos presentados por las autoridades nacionales para la preparación del IMF, International Financial Statistics.

El grado de seguridad de utilizar financiamiento de mercado (es decir, no basado en depósitos) para el crédito bancario al sector privado depende de su compatibilidad con la estructura de vencimientos (y monedas) de los balances de los bancos. El uso de títulos a corto plazo genera riesgos claros; los bonos de más largo plazo pueden ofrecer acceso a inversionistas institucionales (incluidos aquellos de otros países) y ayudar a los bancos a financiar con mayor seguridad viviendas e inversiones a largo plazo. Eso puede complementar los préstamos a largo plazo que los bancos pueden suministrar mediante su función tradicional de “transformación de los vencimientos” (preferentemente a partir de una base de depósitos relativamente estable).

Con algunas excepciones, los bancos locales de la mayoría de los países de América Latina financian su crédito para el sector privado no financiero a partir de depósitos de las empresas y los hogares residentes. En particular, en la mayoría de los países, la cantidad de depósitos de ese tipo supera la cantidad de crédito otorgado al sector privado (Véanse también las Perspectivas Económicas Regionales del segundo trimestre de 2009 y Kamil y Rai, 2010). Las principales excepciones son los bancos de Chile, Colombia, Costa Rica y Paraguay, que también recurren a los títulos (incluidos en la definición del FMI de dinero en sentido amplio10). Esos títulos parecen ser formas de ahorros de residentes internos, por lo que deberían ser bastante estables en el tiempo. En Chile, dos terceras partes de esos títulos están en manos de fondos de pensiones internos y la tercera parte restante en manos de los hogares. En Colombia, Costa Rica y Paraguay, más del 80% están en manos de las empresas y los hogares.

La promoción del financiamiento estable se ha convertido en un tema prudencial importante en foros internacionales. El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea propuso una regla de liquidez para Basilea III, que exige que los bancos financien los activos menos líquidos con una fuente de financiamiento estable. En la práctica, el coeficiente de financiación estable neta establece el nivel mínimo de fondos estables que debe tener un banco dada la estructura de liquidez de sus activos. Los bancos deberían financiar totalmente sus préstamos a las empresas y los hogares a partir de fuentes estables. La regla define el financiamiento estable como capital, acciones preferenciales o pasivos con un plazo mayor al año antes del vencimiento, más una proporción de depósitos a la vista y a plazo que se espera permanezcan en la institución incluso en períodos de turbulencia. Sin embargo, el Comité de Basilea no propone la instrumentación de esa regla sino hasta 2018. Sería conveniente para América Latina incorporar lo más pronto posible los elementos principales de Basilea III, en especial a medida que el nuevo ciclo crediticio empiece a cobrar impulso.

En líneas similares, el Banco Central de Nueva Zelandia fijó en 2009 un límite cuantitativo sobre el financiamiento de corto plazo y transfronterizo (“offshore”). Las autoridades tienen planes de endurecer ese límite a lo largo de los próximos años. Actualmente, se contempla que el requisito de “financiamiento básico” del 65% del total de préstamos y adelantos, pase al 75% antes de 2012. La definición de “fondos básicos” incluye el financiamiento que es estable porque cuenta con un plazo de al menos un año antes de su vencimiento o porque proviene de fuentes con pocas probabilidades de retirar su dinero rápidamente (en contraste, por ejemplo, al financiamiento offshore a corto plazo). (Véase Hoskin y otros, 2009.)

Aumentar la disponibilidad de crédito para el sector privado, donde sea posible

Una manera de aumentar la disponibilidad de crédito, incluso con la base de depósitos existente, consiste en reducir la proporción del crédito bancario que absorba el gobierno y el banco central. En Argentina, Brasil y México, por ejemplo, los gobiernos centrales representan aproximadamente la cuarta parte del total de activos bancarios. Las acreencias sobre los bancos centrales, incluidas las reservas exigidas y los títulos del banco central, también figuran en forma destacada en los balances de los bancos de muchos países de la región. Por supuesto, las tenencias de títulos del banco central y del gobierno ofrecen una liquidez que paga intereses, algo que se necesita en distintos grados de acuerdo con el país. (En algunos casos, el tamaño de las tenencias de esos títulos por parte de los bancos también puede reflejar la escasez de oportunidades de inversión segura y rentable11.)

Los países más grandes de la región redujeron satisfactoriamente la deuda pública y mejoraron su composición. Sin embargo, todavía hay un amplio margen para mejorar. Más allá de las políticas evidentes de consolidación fiscal para reducir todavía más los niveles de deuda pública, también es posible reducir la participación de esos activos en los balances de los bancos mediante una gestión activa de la deuda pública que permita el acceso a fuentes de crédito y títulos alternativos para el financiamiento gubernamental. Esas fuentes alternativas pueden incluir financiamiento externo, que será más seguro en términos macroeconómicos si se denomina en moneda local. Eso podría profundizar el desarrollo de instrumentos y mercados para cubrir el riesgo de tipo de cambio que asumen los inversores extranjeros.

Bancos extranjeros y públicos

Además de los roles que suelen desempeñar los bancos extranjeros y públicos en el sistema bancario, el último ciclo crediticio puso de relieve otra dimensión, asociada con su comportamiento cíclico12. Durante este período, los bancos extranjeros tendieron a amplificar el efecto de las condiciones de financiamiento externo. Por otra parte, algunos bancos públicos tuvieron un papel contracíclico aparentemente útil. Debe tenerse en cuenta ese aspecto al tomar decisiones en materia de políticas monetarias y bancarias.

Las decisiones en torno de la entrada en el mercado de bancos extranjeros y de la existencia y objetivos de los bancos públicos deben sopesar cuidadosamente sus ventajas y desventajas, y ser congruentes con las obligaciones del país de en base al Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) u otros acuerdos de comercio. Por lo general, los bancos extranjeros aportan nueva tecnología, innovación y eficiencia. Además, los trabajos académicos han documentado que los bancos extranjeros cumplieron un rol estabilizador durante episodios de dificultades financieras de origen nacional.

Por otro lado, si bien los bancos públicos pueden no ser los más idóneos para la asignación del crédito bancario, pueden cumplir la función de brindar algunos servicios sociales y financieros, como la creación de mercados que de lo contrario no se desarrollarían.

La función anticíclica de algunos bancos públicos durante la reciente crisis mundial, aparentemente útil, sin embargo, debe analizarse con cuidado. En primer lugar, para operar de manera verdaderamente anticíclica, deberían desacelerar (o contraer) en gran medida el crecimiento del crédito en períodos de auge, algo que aún no se ha observado. Los riesgos fiscales asociados al otorgamiento de préstamos por parte de bancos públicos están siempre presentes, y se necesita una gestión de gobierno corporativo fuerte para controlarlos. En particular, se suele acumular presión política a favor de los subsidios y la asignación de créditos directa. Aunque los préstamos de bancos públicos puedan tener un rol anticíclico útil en episodios infrecuentes y extremos originados en el exterior, como la reciente crisis financiera mundial, en general, no son el mejor instrumento anticíclico13. Durante las fluctuaciones cíclicas normales, la política monetaria es más flexible y eficaz.

Fortalecimiento de otros mercados financieros

La crisis mundial puso de relieve que los mercados financieros están fuertemente interconectados y que los problemas que ocurren en cualquiera de ellos pueden perjudicar a otros, de modo que se magnifican sus efectos macroeconómicos. Una lección fue que el alcance de la regulación debe incluir a cualquier institución o mercado financiero que pudiera tener efectos sistémicos. La supervisión financiera debe ser tan exhaustiva y estar tan consolidada como sea posible.

Los mercados financieros no bancarios generan beneficios importantes, aunque su desarrollo también trae consigo nuevos riesgos. Por ejemplo, los mercados de títulos y derivados pueden incrementar el bienestar y la estabilidad financiera de una economía ayudando a los distintos actores a gestionar y compartir mejor el riesgo. También pueden ayudar a canalizar los ahorros a largo plazo directamente a emprendimientos productivos y, al mismo tiempo, proporcionar liquidez a los inversionistas permitiendo su negociación en el mercado. Además, los instrumentos financieros para gestionar y transformar el riesgo ayudan a atraer inversionistas extranjeros hacia activos en moneda local, permitiéndoles una cobertura contra el riesgo cambiario. Estos aspectos pueden ayudar a consolidar mercados más estables y profundos que ayuden a reducir los descalces en monedas y plazos, aumentando como subproducto la capacidad de la economía de absorber entradas de capital grandes y persistentes. Ello es posible al ayudar a canalizar las entradas de capital hacia activos de largo plazo denominados en moneda nacional, en lugar de aquellos de corto plazo denominados en moneda extranjera.

Sin embargo, esos mercados también pueden ser una nueva fuente de riesgo. Los mercados más sofisticados y complejos de títulos y derivados suelen generar dificultades para determinar quién asume el riesgo en última instancia, lo que puede amplificar en algunas circunstancias la tensión y profundizar las dificultades inherentes a la toma de decisiones en materia de políticas. Como quedo demostrado durante la crisis mundial, puede tratarse de un problema grave si quienes corren con el riesgo son instituciones financieras sistémicas o no residentes que se apresuran a abandonar el mercado. Por lo tanto, las autoridades de supervisión deben vigilar rigurosamente y conocer bien la calidad de esos títulos y derivados que llegan a los balances de los bancos o crean exposiciones fuera del balance.

Durante la reciente crisis mundial, América Latina no experimentó una tensión macroeconómica importante a causa de las dificultades en esos mercados. Cuando comenzó la crisis financiera mundial, la región solo tenía mercados de títulos y derivados desarrollados en unos pocos países. La mayor parte de los mercados de bonos internos financiaban sobre todo al sector público, mientras que el mercado de bonos corporativos era pequeño y se limitaba en gran medida a grandes empresas. Los mercados de derivados y la titularización de activos estaban dando sus primeros pasos14. Si bien América Latina no experimentó problemas bancarios graves originados en esos mercados, el abuso de las transacciones de derivados en divisas en el sector corporativo provocó cierta tensión en México y Brasil después de la quiebra de Lehman15.

Sobre la base de la experiencia de los países avanzados, las autoridades de América Latina deberían seguir muy de cerca los acontecimientos de los mercados financieros no bancarios a fin de lograr una perspectiva exhaustiva de la estabilidad financiera. El desafío consiste en estimular su crecimiento y, al mismo tiempo, contener sus riesgos. Para ello, las autoridades deben evaluar el grado de interconexión entre las instituciones financieras y otros mercados financieros teniendo en cuenta que las estructuras más complejas suelen conllevar más riesgo o, por lo menos, son más difíciles de supervisar, por lo que exigen más atención.

Conclusiones finales

América Latina realizó avances considerables en el fortalecimiento de su sector financiero en la última década. El gran desafío para la región es seguir incrementando la profundidad financiera de manera segura, evitando expansiones excesivamente rápidas del crédito que puedan terminar en un colapso financiero. Para ello, debe preservarse la estabilidad macroeconómica, hacerse cumplir la regulación prudencial y continuar fortaleciendo la supervisión financiera. Los cambios legales, regulatorios y judiciales que mejoren los derechos de los acreedores pueden incrementar la seguridad de los depósitos y bonos internos. En última instancia, estos expandirán la cantidad de oportunidades de crédito en la economía. Si son adecuadamente administrados y supervisados, los mercados de títulos y derivados internos pueden ayudar a profundizar los mercados financieros internos y fortalecer la estabilidad financiera al permitir que instituciones financieras y empresas administren mejor su riesgo. Al hacerlo, ellos pueden aumentar la capacidad de la economía de absorber cantidades considerables y persistentes de entradas de capital. Sin embargo, las autoridades financieras deben supervisar cercanamente estos mercados porque también pueden ser una nueva fuente de riesgos. Los supervisores deben entender cómo estos mercados afectan las exposiciones al riesgo tomadas por instituciones financieras sistémicas y poder detectar tempranamente cuando las empresas o instituciones financieras estén utilizando estos merados para aumentar, en lugar de disminuir, sus perfiles de riesgo. En el futuro inmediato, el desafío regulatorio radica en mejorar el conjunto de instrumentos prudenciales que ayuden a gestionar mejor el incipiente ciclo crediticio.

No hay evidencia que los bancos de la región tuvieran en sus tenencias “activos tóxicos” relacionados con la crisis financiera mundial, al menos no en cantidades importantes.

Es probable que la relación causal entre actividad económica y crédito sea bidireccional, aunque ello es en última instancia una cuestión empírica que es difícil de identificar con precisión. En este capítulo, asumimos que las expansiones y las contracciones del crédito tienen un efecto causal sobre la actividad económica, al menos en cierta medida. Eso no excluye la existencia de un efecto en el otro sentido, es decir, de la actividad económica sobre el crédito.

Las variaciones en los cocientes entre el crédito y el PIB se calculan a partir de la evolución del crédito real y el PIB. Además, la cifra de crédito real controla por las fluctuaciones asociadas al tipo de cambio real. Los cocientes utilizados como base son los de diciembre de 2007.

Esta expansión, sin embargo, no puede definirse como un “boom del crédito” de acuerdo con la metodología comúnmente usada en la literatura (Mendoza y Terrones, 2008).

En algunas economías grandes, los bancos adquirieron bonos públicos vendidos por los inversionistas extranjeros.

Los bancos extranjeros que no informan a las Estadísticas Bancarias Internacionales del Banco de Pagos Internacionales son importantes en América Central, donde los bancos locales operan en varios países de la región.

Retrospectivamente, analizando un período de 12 años, en Galindo, Izquierdo y Rojas-Suárez (2010) se concluye que los bancos de propiedad extranjera en América Latina—con la excepción notable de los bancos españoles—tendieron a magnificar el efecto que los cambios de las condiciones de riesgo en los mercados de capitales internacionales tienen sobre el crecimiento del crédito real.

Si bien hay bancos públicos en muchos países de la región, solo en algunos—como Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Uruguay y Venezuela–– representan más del 10% de los activos del sistema.

Véase por ejemplo La Porta y otros (1997).

Esos instrumentos negociables incluyen certificados de depósitos emitidos por sociedades de depósito (véase http://www.imf.org/external/pubs/ft/mfs/manual/index.htm).

Esa escasez puede deberse a deficiencias en las leyes y los marcos para resolver disputas que dificultan exigir el cumplimiento de los contratos de crédito o la ejecución de las garantías. También es posible que se deba a defectos de infraestructura que dificultan evaluar la solvencia de los prestatarios, por ejemplo en casos de desarrollo incipiente de organismos de control crediticio o registros de crédito.

Véase un análisis anterior en BID (2005).

Cuando una perturbación adversa tiene origen fiscal, los bancos públicos pueden no tener margen para cumplir una función anticíclica.

Véase un panorama de la titularización en América Latina antes de la crisis en Scatigna y Tovar (2007).

Las apuestas no lineales que hicieron algunas empresas a la volatilidad del tipo de cambio provocaron grandes pérdidas cuando el tipo de cambio se depreció en octubre de 2008. La mayoría de los acreedores y accionistas desconocía la existencia de esas posiciones, al igual, quizá, que algunos ejecutivos de las empresas. (Véase Perspectivas Económicas Regionales de mayo de 2009, recuadro 2.2, y Jara y otros, 2009).

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