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III. La crisis mundial y los sistemas bancarios de América Latina y el Caribe

Author(s):
International Monetary Fund. Western Hemisphere Dept.
Published Date:
July 2009
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Los retos planteados por la crisis mundial

La crisis mundial plantea una serie de interrogantes fundamentales sobre los sistemas financieros de ALC y el resto del mundo. A corto plazo, es importante comprender las repercusiones que la crisis pueda tener sobre los sistemas bancarios de la región y sus implicaciones para las perspectivas y las respuestas de política económica en el corto plazo. Por otro lado, las lecciones que las economías avanzadas están extrayendo de la crisis están sugiriendo una agenda de reformas en sus marcos regulatorios y de supervisión, por lo que cabe preguntarse qué implican estas propuestas de reforma para la región.

Para responder a estos interrogantes, el presente capítulo empieza por analizar la situación inicial desde la cual los sistemas bancarios de ALC enfrentan a la crisis mundial. El análisis gira en torno a los sistemas bancarios porque estos dominan el sector financiero de la mayoría de los países de la región (recuadro 3.1). A continuación se describen cuatro canales críticos por los cuales se transmiten las repercusiones desfavorables de la crisis mundial y se evalúan los efectos probables de cada una de estas “pruebas de estrés en tiempo real”. Por último, se examinan las medidas a corto plazo que permitirían limitar los efectos negativos sobre el sector financiero y el sector real, así como el margen que existe para fortalecer más la regulación y la supervisión financiera en los años venideros.

Nuestra conclusión es que, en términos generales, los sistemas financieros de ALC se encuentran mucho mejor preparados, y son más resistentes, que en el pasado porque redujeron sustancialmente sus puntos débiles—como por ejemplo la exposición al riesgo cambiario o la dependencia del financiamiento externo—y establecieron reservas de capital importantes. Esto explica en parte por qué, tras seis meses de la crisis financiera internacional, los sistemas bancarios de ALC han manejado bien las presiones sobre sus economías. Además de las principales mejoras en el marco macroeconómico y los indicadores de vulnerabilidad, la ejecución satisfactoria—aunque aún en etapa de implementación en distintos grados en cada país—de una “primera generación” de reformas en los ámbitos de la regulación y supervisión financiera ha cumplido un papel trascendental. Entre las repercusiones que están sufriendo los bancos de la región, la que merece mayor atención es, a nuestro juicio, la del riesgo crediticio, ya que la recesión mundial reduce la rentabilidad y el ingreso de las empresas y los hogares que toman préstamos bancarios. A corto plazo, las políticas financieras deberán continuar enfrentando las dificultades inmediatas que surjan en varios frentes. A mediano plazo, quizá convenga que las autoridades evalúen seriamente la segunda generación de reformas regulatorias a nivel mundial que se está perfilando como consecuencia de la crisis internacional.

Recuadro 3.1.Sistemas financieros de América Latina y el Caribe

Los bancos dominan los sistemas financieros latinoamericanos y son las únicas instituciones financieras con acceso a mecanismos de provisión de liquidez y otros componentes de la red de protección financiera. Los bancos extranjeros tienen una presencia significativa a través de sucursales y subsidiarias en unos 10 países de la región (véase el capítulo 4) y son los operadores dominantes en otros, como los integrantes de la Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU), El Salvador, México y Panamá. Los bancos estatales controlan más del 10% de los depósitos en Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, la República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Algunos países (Brasil, Colombia, Chile, México, Perú, Panamá y Trinidad y Tobago) tienen mercados bien establecidos de acciones y bonos corporativos, así como fondos de pensiones, y unos pocos mantienen vínculos bastante estrechos con los mercados de capital mundiales. Con todo, los mercados de capital latinoamericanos son relativamente pequeños en comparación con los de las economías avanzadas.

Los fondos de pensiones privados manejan activos importantes y en crecimiento, que equivalen a entre 8 y 20% del PIB en Bolivia, Brasil, Colombia, El Salvador, México, Perú y Uruguay y 60% en Chile.

Situación inicial de los sistemas bancarios de ALC

De acuerdo con los indicadores de solidez financiera, los bancos de ALC están en posición de tolerar un estrés moderado. Concretamente, a juzgar por los indicadores elaborados a partir de datos nacionales agregados, los bancos de ALC son solventes y rentables, al menos en promedio, y las reservas de capital y liquidez a nivel de todo el sistema están ayudando a soportar la turbulencia financiera.

  • La mayoría de los sistemas bancarios mantienen cocientes de solvencia patrimonial saludables, con una mediana que ronda el 15%, es decir, muy por encima del 8% que exige Basilea y de los límites regulatorios nacionales que son aún más elevados.

  • La morosidad de la cartera de crédito ha venido bajando desde hace unos años y su mediana es de alrededor del 2,5%, aunque en 2008 aumentó ligeramente en algunos países importadores de materias primas.

  • El retorno sobre capital es elevado en todos los países: la mediana fue de 20% en 2008, aunque está en descenso desde el año 2006.

  • El retorno sobre activos es positivo en todos los países, con una mediana del 2% por año y poca dispersión, aunque esta última aumentó ligeramente en 2008.

  • Si bien las razones de liquidez están disminuyendo, los activos líquidos representaban aún alrededor del 20% del total de activos y el 40% de los pasivos a corto plazo a fines de 2008 (gráfico 3.1), es decir, un nivel cómodo en situaciones que no son de crisis1.

Gráfico 3.1América Latina y el Caribe: Indicadores de solidez financiera, 2000–08 1/

Fuentes: Autoridades nacionales; y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ La definición oficial de indicadores de solidez financiera varía de un país a otro. Las líneas sólidas indican la mediana de los indicadores de los países de la región, mientras que el área sombreada contiene del segundo al cuarto quintil.

Aunque este panorama es alentador, hay que tener en cuenta que los indicadores de solidez financiera tienen limitaciones, entre ellas que a menudo son retrospectivos y que pueden ser reflejo de un largo período de crecimiento que quizá ya haya cambiado de dirección. Además, los datos a nivel del sistema pueden ocultar un deterioro de las condiciones financieras individuales de los bancos, sobre todo en el caso de bancos pequeños o medianos. Como en cualquier otra recesión, no se puede descartar la posibilidad de tener que suministrar capital adicional a algunos bancos o incluso la quiebra de algún banco en particular.

Al igual que en otros mercados emergentes, los balances bancarios se expandieron rápidamente en ALC durante el último quinquenio. En 2008, el crecimiento de los activos bancarios continuó siendo vigoroso en los países que exportan materias primas, pero sufrió una desaceleración marcada en los países importadores de materias primas, lo que podría obedecer a efectos de riqueza derivados de los fuertes cambios en los precios relativos. Sin embargo, en la mayoría de los países de ALC el crecimiento del crédito disminuyó considerablemente en 2008. Entre 2004 y mediados de 2007, el crédito se había expandido a un ritmo muy rápido en toda la región, sobre todo en forma de préstamos para el consumo. La tendencia de la tasa mediana de crecimiento del crédito es claramente descendente desde entonces y ha caído a niveles del 10% frente al 30% que alcanzó en su punto máximo.

Préstamos bancarios al sector privado en América Latina y el Caribe

(Porcentaje de los depósitos locales privados)

Fuentes: Autoridades nacionales; y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ Ponderado por el tamaño de los préstamos y depósitos expresados en dólares de EE.UU. en cada sistema bancario.

Estructura de activos externos, 2008 1/

(Porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1/ En cada región, el gráfico muestra el promedio de la estructura porcentual en cada país.

2/ Incluye Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay.

  • Las estructuras de los balances bancarios en ALC han venido mejorando con el correr del tiempo y parecen ser más sólidas que en otros mercados emergentes que están experimentando un estrés significativo (gráfico 3.2).

  • Las carteras de préstamos de los bancos nacionales están adecuadamente cubiertas por una base de depósitos nacionales estable.

  • Los bancos de ALC están poco expuestos a los activos “tóxicos” que causaron estragos en las economías avanzadas. La regulación prudencial en muchos países de la región estableció límites rígidos a la exposición bancaria a derivados complejos y productos financieros estructurados. La mayor parte de los activos externos de los bancos se encuentran invertidos en billetes y depósitos en divisas en el extranjero, aunque las economías latinoamericanas con mayor desarrollo financiero también operan con inversiones bursátiles y derivados.

  • Los sistemas bancarios latinoamericanos mantienen posiciones de activos externos netos equilibradas o positivas, aun si se excluyen los encajes en moneda extranjera, particularmente en las economías dolarizadas. Ello contrasta con la situación de Europa emergente, por ejemplo, donde el crédito bancario se financiaba cada vez más con la afluencia de fondos externos.

  • En los últimos años, tanto el activo como el pasivo del balance registraron una clara tendencia decreciente de la dolarización financiera, sobre todo en las economías sumamente dolarizadas como Bolivia, Paraguay y Perú. Esa tendencia se observa aún si se corrige por fluctuaciones del tipo de cambio real, aunque en los últimos meses la dolarización parecería haber aumentado levemente.

  • Aunque los bancos internacionales son operadores importantes en los sistemas financieros de ALC, financian la mayoría de las actividades de sus subsidiarias y sucursales con depósitos captados en la región (véase el capítulo 4). Para la concesión del crédito no dependen principalmente del financiamiento al por mayor del exterior.

Gráfico 3.2.América Latina y el Caribe: Estructura de los pasivos netos de los bancos

(Miles de millones de dólares de EE.UU.)

Fuentes: Autoridades nacionales; y cálculos del personal técnico del FMI.

Probabilidad esperada de incumplimiento 1/

(Porcentaje)

Fuente: Moody’s KMV.

1/ Series de probabilidad esperada de incumplimiento (PEI) en el servicio de los pasivos bancarios están disponibles para los bancos que figuran en las bolsas de valores. Estos bancos representan entre el 30 y el 91 por ciento de los activos bancarios en los países de América Latina que se encuentran en el gráfico. La PEI de México fue excluido, ya que representan sólo el 7 por ciento de los activos del sistema bancario.

Aunque los indicadores de solidez financiera y las estructuras de los balances en la región son mayormente favorables, los analistas privados no tienen una impresión alentadora de la estabilidad del sector financiero de algunos países en la región. Por ejemplo, de acuerdo con las evaluaciones del riesgo país en el sector bancario que lleva a cabo Standard & Poor’s, los sistemas financieros de varios países de ALC—generalmente aquellos con elevados márgenes de riesgo en las tasas de interés de la deuda soberana—ocupan la categoría de riesgo más alta. Los indicadores de mercado apuntan a un aumento moderado de la probabilidad esperada de cesación de pagos en las obligaciones de deuda en algunos países de la región, aunque no tanto como en algunas economías avanzadas.

Impacto de algunos riesgos macroeconómicos en el sistema financiero

Hasta el momento, los sistemas bancarios latinoamericanos han manejado bien la crisis financiera internacional, pero la situación sigue siendo delicada. En la coyuntura actual, el factor de riesgo más importante para los sistemas financieros de ALC es el deterioro de la actividad económica y del comercio internacional, que bien podría afectar sustancialmente la calidad de las carteras de crédito bancarias. Existen también otros factores de riesgo que es necesario tener en cuenta, pero evaluando las estructuras de los balances agregados parecería que individualmente esos factores no tendrán un papel directo importante en la transmisión de la crisis mundial a los sistemas bancarios de ALC. Sin embargo, el efecto de los factores de riesgo se intensificaría si se materializaran al mismo tiempo. Asimismo, podrían afectar indirectamente a la salud de los bancos, a través de su impacto en las sociedades e instituciones financieras on-shore y off-shore que reciben crédito de los bancos nacionales o que están vinculadas a los bancos a través de su accionariado2.

Fuerte contracción del crecimiento y del comercio internacional

Las carteras de préstamos de los bancos de la región probablemente se verán afectadas a medida que la crisis financiera mundial siga su curso, se deteriore el entorno de negocios en ALC, aumente el desempleo y disminuyan los sueldos reales y las remesas, todo lo cual les podría complicar a los hogares el pago del crédito bancario. La fuerte desaceleración prevista de la expansión crediticia también tenderá a dejar al descubierto los préstamos problemáticos que podrían haber pasado inadvertidos gracias a las condiciones económicas generalmente favorables. Sin embargo, el empeoramiento de la calidad de las carteras de préstamos probablemente tenga menos implicaciones macroeconómicas que en otros mercados emergentes porque el crédito al sector privado como porcentaje del PIB es relativamente pequeño.

Crédito al sector privado 1/

(Porcentaje del PIB)

Fuente: FMI, International Financial Statistics. 1/ Ponderado por el PIB.

Las reservas de capital ofrecerán cierto margen de maniobra. Por ejemplo, el personal técnico del FMI estima que la razón de solvencia patrimonial del 18,3% que tenía Brasil en diciembre de 2008 bastaría para cubrir una pérdida de hasta el 10% de la cartera de préstamos a los sectores público y privado manteniéndose dentro del límite regulatorio del 11%. En el caso de México, se podría cubrir una pérdida de hasta el 11,8% de la cartera de préstamos y mantenerse aún dentro del límite regulatorio del 8%.

Aunque las grandes reservas de capital brindan protección contra el riesgo de crédito, también deben servir frente al riesgo de mercado y otros riesgos a los cuales se exponen los bancos, derivados en algunos casos de transacciones fuera del balance. Muchas veces también son un resguardo ante los riesgos que asumen instituciones financieras pertenecientes al mismo grupo económico.

Interrupción repentina de flujos externos (sudden stop)

Los sistemas bancarios latinoamericanos parecen estar bien cubiertos contra el riesgo de liquidez en divisas derivado de una interrupción repentina de los flujos externos. En particular, la mayoría de los sistemas bancarios latinoamericanos dispone de suficientes activos en el extranjero para atender la liquidación de pasivos frente a no residentes. Salvo contadas excepciones (Costa Rica, Guatemala, Jamaica, Nicaragua y Santa Lucía), la posición de activos externos netos de los sistemas bancarios de ALC es positiva o muy baja en comparación con los depósitos nacionales.

La exposición de los bancos internacionales en ALC es sustancial (véase el capítulo 4), pero está financiada principalmente con depósitos captados en la región, no con endeudamiento externo. Además, los bancos internacionales que operan en ALC en general están considerados como “demasiado grandes para quebrar” (de hecho, algunos ya fueron objeto de rescates estatales). Sus operaciones en ALC se cuentan entre las más rentables y mejor capitalizadas de la región. Por lo tanto, quizá sea razonable asumir que estas instituciones mantendrán una presencia importante en ALC. No obstante, siempre existe el riesgo de que las subsidiarias locales de bancos internacionales reciban instrucciones de transferir grandes sumas a su casa matriz, por lo tanto, algunos supervisores han restringido los límites para los préstamos a entidades relacionadas a fin de cubrir estos riesgos.

Otro riesgo es que la falta generalizada de acceso al crédito extranjero afecte indirectamente a los sistemas bancarios a través de su efecto en las empresas de la región que forman parte de su cartera de préstamos o pertenecen al mismo grupo económico que un banco. Cabe mencionar que hay bancos declarantes del Banco de Pagos Internacional (BPI) fuera de ALC que prestan alrededor de US$300.000 millones a gobiernos y sectores privados de la región. Aunque los gobiernos y las empresas nacionales mantienen unos US$200.000 millones en bancos declarantes del BPI, los prestatarios y los depositantes no siempre coinciden3.

Por otra parte, el acceso limitado al crédito extranjero de hecho podría ampliar las oportunidades comerciales de los bancos nacionales. Con menor competencia del extranjero, los bancos pueden atender las necesidades de empresas nacionales grandes que obtenían préstamos en el exterior. Eso podría ocurrir a costas de los hogares y de las empresas pequeñas y medianas, que podrían verse desplazados, algo que ya ocurre en algunos países de la región, lo que también puede incrementar el riesgo de crédito al elevar la concentración de la cartera de préstamos.

Riesgo cambiario

A diferencia del pasado, cuando resultó ser muchas veces el talón de Aquiles de la región de ALC, la exposición actual de los bancos al riesgo cambiario es mucho menor. Una rápida depreciación de la moneda nacional podría afectar a los bancos directa e indirectamente. El efecto directo ocurre a través de las posiciones abiertas netas en moneda extranjera en sus balances, y el indirecto, a través del deterioro de la calidad del crédito en moneda extranjera. Aunque no es fácil obtener información sobre las posiciones abiertas netas en moneda extranjera en la mayoría de los países de ALC, las autoridades competentes suelen monitorear diariamente las posiciones de todas las instituciones supervisadas, dado que se encuentran sujetas, en la mayoría de los casos, a límites prudenciales cuantitativos. Para analizar la exposición directa de los sistemas bancarios de los países que no publican regularmente estos datos, se calcularon las posiciones abiertas netas en moneda extranjera partiendo de la información bancaria estandarizada, agregada y detallada que se le presenta al FMI para el informe International Financial Statistics. El análisis confirma que las posiciones agregadas son positivas en la mayor parte de los países, pero con una tendencia descendente. En algunos casos (por ejemplo, Chile y Colombia), los bancos utilizan derivados para cubrir sus exposiciones cambiarias.

La exposición al riesgo de crédito en moneda extranjera es menor que en el pasado, pero sigue siendo sustancial en las economías más dolarizadas. Sin embargo, la desdolarización del crédito en el pequeño grupo de economías sumamente dolarizadas ha ayudado a reducir el riesgo crediticio generado por las fluctuaciones cambiarias. En varios países existen reglas prudenciales que en efecto lo limitan (Honduras, Perú y Uruguay, entre otros).

Por otra parte, desde la caída de Lehman Brothers no se registraron depreciaciones fuertes de la moneda más que en una minoría de grandes exportadores de materias primas. En estos casos, la depreciación contribuyó a neutralizar el efecto negativo que produjo el colapso de los precios de las materias primas en el sector exportador y, en última instancia, en la calidad del crédito a la exportación. Aún así, es demasiado pronto para determinar el efecto neto total en la calidad de las carteras bancarias de préstamo.

Las pérdidas empresariales cuantiosas vinculadas a fluctuaciones cambiarias pueden ser una fuente indirecta de riesgo crediticio. Sin embargo, la cobertura de las empresas frente al riesgo cambiario parece haber mejorado en los últimos años (véase la edición de noviembre de 2008 de Perspectivas económicas: Las Américas). Una excepción son las pérdidas generadas por derivados en moneda extranjera que sufrieron algunas empresas en Brasil y México a fines de 2008.

Préstamos y depósitos transfronterizos 1/

(Porcentaje)

Fuentes: Banco de Pagos Internacionales (BPI); y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ Correspondiente a las operaciones transfronterizas, no bancarias de los residentes de América Latina y el Caribe con los bancos que reportan al BPI. Las participaciones fueron calculadas sobre la base de precios y tipos de cambio constantes de 2007.

2/ Depósitos en bancos extranjeros como porcentaje de sus depósitos totales tanto en bancos establecidos localmente como en el exterior.

3/ Préstamos obtenidos de bancos extranjeros como porcentaje del total de préstamos recibidos tanto de bancos establecidos localmente como en el exterior.

Posiciones cambiarias estimadas en países seleccionados de América Latina y el Caribe, 2002–08 1/

(Porcentaje del capital)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1/ El área excluye el 20% superior e inferior de la distribución de posiciones cambiarias abiertas netas. Incluye datos de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, ECCU, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Uruguay.

Deflación en el precio de los activos

La deflación en el precio de los activos constituye otra modalidad de riesgo de mercado. La exposición directa de los bancos a las fluctuaciones de los mercados bursátiles varía según el país. El nivel mediano de tenencias accionarias es relativamente bajo—alrededor del 5% del capital—pero considerablemente más elevado en algunas de las economías más grandes. Estas cifras se deben considerar como el límite superior de la exposición de los bancos a las fluctuaciones de corto plazo de los precios de las acciones, ya que los bancos mantienen en su cartera de valores negociables sólo un porcentaje menor de las acciones que poseen4. Además de los efectos directos en los balances de los bancos, la caída de precios de las acciones puede influir en el producto y la demanda agregada debido a la destrucción de la riqueza financiera, pero este canal presuntamente sería débil en ALC porque la capitalización de mercado es generalmente baja y la tenencia de acciones suele estar sumamente concentrada en la población más acaudalada. En el sector financiero de ALC, el derrumbe bursátil afectó a los activos de los fondos de pensiones de varios países, erosionando la riqueza de los hogares (lo cual podría terminar transformándose en un pasivo fiscal). Por ejemplo, en Perú los activos de los fondos de pensiones cayeron casi 20% en términos nominales entre fines de 2007 y febrero de 2009. En otros países (México), el efecto fue más leve porque existen limitaciones más estrictas en cuanto a las inversiones que los fondos de pensiones pueden efectuar en los mercados de valores.

Tenencias de acciones en bancos de países seleccionados de América Latina y el Caribe, 2002-08 1/

(Porcentaje del capital)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1/ El área no incluye el 20% superior e inferior de la distribución. Incluye datos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Nicaragua, Panamá, the ECCU, Jamaica, and Paraguay.

La exposición de los bancos a los precios de los inmuebles surge del valor de las garantías que respalda la cartera hipotecaria. Los bancos latinoamericanos por lo general muestran en sus libros las hipotecas que originan (a diferencia de lo ocurrido en los últimos tiempos en Estados Unidos, donde los bancos titularizaron algunos de los préstamos que originaron y los retiraron de los balances, al menos provisionalmente) y el valor de las propiedades es una fuente importante de garantía. La caída de los precios de los inmuebles puede afectar al sistema bancario si es lo suficientemente pronunciada para incentivar la suspensión de los pagos (default). Sin embargo, en ALC la exposición al mercado inmobiliario es aún pequeña y el crédito hipotecario no es uno de los que más creció. Concretamente, como porcentaje del crédito total de los hogares los préstamos hipotecarios siguen una tendencia decreciente en muchos países (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y Perú); más elevado fue el crecimiento del crédito al sector privado otorgado directamente en forma de préstamos para el consumo y tarjetas de crédito. En algunos países las carteras hipotecarias están creciendo, aunque a partir de un nivel bajo (generalmente, aún menos del 30% del crédito total de los hogares). La exposición hipotecaria es un poco más elevada en los países de la ECCU.

Implicaciones para la regulación prudencial y la supervisión bancaria

El marcado deterioro de las condiciones macroeconómicas requiere un estado de alerta en el ámbito de la supervisión bancaria. La región de ALC aún dispone de cierto margen de maniobra antes de que se concreten íntegramente los riesgos derivados de la recesión mundial, y los supervisores y reguladores del sector financiero tienen ahora la oportunidad de aprovecharlo al máximo. La región ya realizó un avance significativo en la regulación prudencial y la supervisión bancaria, pero aún se puede seguir progresando (gráfico 3.3).

Gráfico 3.3.Grado de cumplimiento de los principios básicos de Basilea 1/2/

Fuentes: Base de datos del FMI sobre normas y códigos; y Rennhack y otros, de próxima publicación.

1/ Promedio en cada región del porcentaje de los principios en cada categoría considerados cumplidos totalmente o en gran medida.

2/ Albania, Alemania, Algeria, Andorra, Anguilla, Antigua y Barbuda, Antillas Neerlandesas, Arabia Saudita, Armenia, Aruba, Australia, Austria, Azerbaiján, Bahamas, Bahréin, Bangladesh, Barbados, Belarus, Bélgica, Belice, Bermuda, Bolivia, Bosnia y Herzegovina, Botswana, Brasil, Bulgaria, Camerún, Canadá, Chile, Chipre, Colombia, Comunidad Económica y Monetaria de Africa Central, Corea, Costa de Marfil, Costa Rica, Croacia, Dinamarca, Ecuador, Egipto, El Salvador, Emiratos Arabes Unidos, España, Estonia, Filipinas, Finlandia, Francia, Gabón, Georgia, Ghana, Gibraltar, Grecia, Guatemala, Guernesey, Guinea, Guyana, Holanda, Honduras, Hong Kong, Hungría, India, Indonesia, Irán, Irlanda, Isla de Man, Islandia, Islas Caimán, Islas Cook, Islas Marshall, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Israel, Italia, Jamaica, Japón, Jersey, Jordán, Kazajstán, Kenia, Kirguistán, Kuwait, Labuan (Malasia), Latvia, Líbano, Lituania, Luxemburgo, Macao, Macedonia, Madagascar, Malta, Mauritius, México, Moldova, Montserrat, Moroco, Mozambique, Namibia, Nicaragua, Nigeria, Noruega, Nueva Zelanda, Omán, Pakistán, Palao, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Qatar, Reina Unido, República Checa, República Dominicana, República Eslovaca, Ruanda, Rumania, Rusia, Samoa Americana, San Vicente y las Granadinas, Serbia, Seychelles, Singapur, Siria, Sri Lanka, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Tanzania, Trinidad y Tobago, Tunisia, Turquía, Ucrania, Uganda, Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU), Uruguay, Vanuatu, Yemen y Zambia.

El centro de atención inmediato ha sido, con justa razón, el seguimiento cuidadoso de acontecimientos de alta frecuencia en el panorama económico y los sistemas de alerta anticipada para detectar y corregir problemas que podrían adquirir dimensiones sistémicas. En algunos países hubo que ampliar la información que reciben los supervisores para abarcar, entre otras cosas, las operaciones de los bancos fuera de los balances, el endeudamiento de los hogares, los precios de los bienes inmuebles y otros valores utilizados como garantía. En otros países, también hubo necesidad de obtener información sobre la salud de las empresas del grupo empresarial al que pertenece el banco.

Es razonable suponer que las intervenciones extraordinarias con respecto a la provisión de liquidez contribuyeron a evitar marginalmente corridas bancarias motivadas por temor y ajenas a la situación financiera fundamental de los bancos. Los bancos centrales de muchos países de la región han creado mecanismos para suministrar liquidez en moneda nacional y extranjera en caso de necesidad. A diferencia de crisis externas del pasado, muchos países pudieron distender la política monetaria y eso contribuyó a proveer liquidez en los bancos. Obviamente, el margen de asistencia en forma de liquidez está limitado por el marco monetario, sobre todo en los países con tipos de cambio fijo o aquellos mayormente o plenamente dolarizados. Algunas autoridades nacionales también han buscado fuentes alternativas de financiamiento a mediano plazo para los bancos o establecido programas oficiales encaminados a atenuar el riesgo de crédito que corren los bancos. Algunos bancos públicos han prestado apoyo (véase el capítulo 2).

Las pruebas de estrés periódicas vienen cumpliendo un papel crucial en el ámbito de la supervisión. Los supervisores saben que un análisis extra situ puede revelar la posibilidad de problemas, pero para evaluar el impacto total en la rentabilidad o en el nivel de capitalización bajo un escenario de estrés es necesaria información que está a disposición únicamente de la alta gerencia de cada banco. Como complemento de las inspecciones in situ periódicas, las pruebas de estrés pueden producir señales de alerta anticipada. Los ejercicios en los cuales existe una estrecha colaboración entre el banco central (que establece el marco macroeconómico) y el ente supervisor (que coordina con los bancos el impacto que produce cada alternativa en los balances y la rentabilidad) pueden ser especialmente útiles. Este tipo de análisis puede identificar, por ejemplo, exposiciones cambiarias derivadas de contratos financieros que pueden ser difíciles de detectar en un balance.

Dada la situación externa, parecería prudente reexaminar de cerca los marcos de resolución bancaria, las redes de protección financiera y las estrategias para enfrentar el riesgo sistémico. Quizá sea conveniente elaborar planes de contingencia para los escenarios más desfavorables y decidir qué reformas requieren los mecanismos jurídicos y regulatorios, para poder ponerlos en marcha rápidamente en caso de necesidad. En algunos países, posiblemente lo más apremiante sea conceder a los supervisores resguardo jurídico y la potestad de actuar decisivamente si fuera necesario para promover la estabilidad financiera nacional. La mayoría de los países de la región cuenta con redes de protección financiera, pero sólo algunos tienen un marco íntegramente pensado en función de una crisis sistémica. Incluso en el caso en que no se sancione alguna ley (o las necesarias enmiendas), lo cual podría resultar contraproducente en el actual entorno, quizá sea útil tener preparados borradores para enviar al Congreso en caso de emergencia.

Planes a mediano plazo

En la medida en que la coyuntura permita adaptar los planes de supervisión y regulación de mediano plazo, los supervisores podrían considerar las lecciones para la regulación prudencial y supervisión bancaria que los países avanzados vienen obteniendo de la crisis financiera mundial. Entre éstas se encuentran la necesidad de i) ampliar el perímetro de la regulación y la supervisión reevaluando el concepto de institución sistémica que requiere de un marco regulatorio más estricto, ii) hacer más eficaz la supervisión consolidada, iii) ajustar las prácticas regulatorias e institucionales actuales a fin de reducir la prociclicidad, iv) reforzar las prácticas de divulgación de información sobre mercados e instituciones financieras de importancia sistémica y v) otorgar a los bancos centrales un mandato más amplio en materia de estabilidad financiera, lo que permitirá prestar más atención al control de los auges del crédito y de precios de los activos (Rennhack et al., de próxima publicación).

El debate acerca del perímetro regulatorio destaca el hecho de que toda institución financiera que pueda poner en peligro al sistema financiero debe ser estrechamente regulada y supervisada. Los supervisores deben tener flexibilidad para determinar en qué momento las instituciones caen dentro del perímetro de regulación estricta y cuáles se dejan en el perímetro exterior, sujetas a una regulación menos exigente. Los bancos siempre estarán sujetos a una regulación estricta porque tienen acceso directo a la red de protección financiera del país. Las instituciones no bancarias sistémicas deben estar sujetas a una vigilancia rigurosa ya que podrían perturbar y comprometer la confianza en el sistema financiero. Estas podrían incluir instituciones que mantienen vínculos estrechos con grandes bancos, las instituciones financieras grandes (incluidas las operaciones fuera del balance), las instituciones fuertemente apalancadas y aquellas que desempeñan una función clave en la infraestructura financiera, como la custodia, la compensación, la liquidación o el sistema de pagos.

La mayoría de los países latinoamericanos ya tiene amplios perímetros regulatorios y de supervisión, aunque cabría suponer que algunas instituciones sistémicas no están suficientemente reguladas y supervisadas. Entre los ejemplos de posibles actividades financieras no bancarias sistémicas se podrían incluir a las compañías de seguros, las instituciones financieras off-shore, las asociaciones y cooperativas de crédito, los fondos de inversión, las compañías financieras y los fondos mutuos de inversión. La incorporación de instituciones sistémicas a un sólido perímetro regulatorio y de supervisión es a todas luces más urgente en el caso de los países que tienen grandes instituciones financieras no bancarias y mercados internos de capital, aunque últimamente han surgido ejemplos de riesgo sistémico en algunas economías con sistemas financieros menos desarrollados.

A la luz de lo anterior, el refuerzo de la supervisión consolidada es una importante meta a mediano plazo para la mayoría de los países de la región. La trascendencia de este tema se debe a prevalencia de grandes conglomerados financieros, bancos regionales y off-shore (América Central y el Caribe) y la presencia significativa de bancos internacionales en muchos países. La supervisión consolidada se encuentra en una etapa inicial de desarrollo en la mayor parte de ALC, pero en algunos casos se ha logrado un progreso considerable. La clave está en corregir las deficiencias que puedan existir en el marco jurídico y en asegurar la eficacia de los memorandos de entendimiento, creando mecanismos que institucionalicen la distribución de información y la cooperación. Establecer una supervisión consolidada eficaz con las economías avanzadas seguirá siendo un gran reto.

Recuadro 3.2.Provisiones anticíclicas en la región de ALC

Varios países han intentado lograr que los bancos calculen las provisiones teniendo en cuenta el perfil de riesgo de la cartera de préstamos a lo largo de todo el ciclo económico. España dio el primer paso en el año 2000 y algunas economías latinoamericanas adoptaron enfoques parecidos: Bolivia (2008), Colombia (2007), Perú (2008)1 y Uruguay (2001). El método básicamente consiste en constituir provisiones durante períodos de expansión y utilizarlas en los períodos de contracción o desaceleración para hacer frente al aumento de la morosidad. Las provisiones constituidas durante las épocas de bonanza por lo general se denominan “estadísticas” o “anticíclicas” para diferenciarlas de las provisiones “específicas” asignadas a determinados préstamos problemáticos. El mecanismo consiste en convertir las provisiones anticíclicas en provisiones específicas a media que sea necesario. Las regulaciones nacionales difieren en el porcentaje de provisiones que es necesario constituir durante las épocas de prosperidad; entre otros factores influyen la clasificación de los préstamos y el método utilizado para determinar la posición de la economía a lo largo del ciclo y las condiciones aplicadas para convertir provisiones anticíclicas en provisiones específicas.

1 Perú adoptó un esquema temporal de provisiones anticíclicas basado en márgenes financieros en el año 2000.

La regulación prudencial anticíclica es un ámbito que merece estudio. Los sistemas regulatorios de la región tienen efectivamente características que promueven la prociclicidad, como por ejemplo ciertas normas sobre solvencia patrimonial en caso de crisis y sobre provisiones, así como reglas contables. Algunos países de la región ya han tomado medidas en este sentido mediante la adopción de, por ejemplo, disposiciones sobre sistemas de provisiones anticíclicas (recuadro 3.2). Sin embargo, la regulación prudencial anticíclica podría resultar contraproducente, especialmente en los países que no tienen antecedentes sólidos de política económica. Como sucede con cualquier otro tipo de política anticíclica, una distensión en el presente conlleva una restricción en el futuro, y eso a menudo crea un dilema de “incoherencia temporal” porque una vez que se diluye el riesgo puede haber menos incentivos para instituir restricciones.

Conclusiones

La mayoría de los sistemas bancarios latinoamericanos enfrentan la crisis financiera mundial desde una posición sólida. Disponen de reservas de capital y liquidez significativas que los han ayudado a absorber shocks moderados y sus políticas financieras han logrado contener los riesgos. Seis meses después del desplome de Lehman Brothers, ningún sistema bancario latinoamericano ha registrado crisis bancarias. Al estar poco expuestos directamente a productos financieros estructurados y activos tóxicos—factores de estrés para las economías avanzadas y otros mercados emergentes—, los sistemas bancarios regionales muestran saldos equilibrados o positivos en las posiciones de activos externos netos y las posiciones abiertas netas en moneda extranjera. Dependen principalmente de los depósitos locales para financiar sus carteras de préstamos y, por lo tanto, el impacto directo de la falta de liquidez en los mercados financieros internacionales es relativamente pequeño.

Aun así, los sistemas bancarios de ALC están operando en condiciones adversas ya que existe la probabilidad de que experimenten un estrés considerable como consecuencia de una rápida desaceleración de la actividad económica, lo cual podría erosionar la confianza si no se adoptan resguardos adecuados. Uno de los retos más grandes será minimizar las interacciones perversas entre el sector real y el sector financiero. Si bien los sistemas bancarios parecen resistentes, si la crisis durase más de lo previsto (como se contempla en nuestro escenario pesimista) siempre existe el riesgo de que algunos casos aislados de bancos en estrés deban ser resueltos por las autoridades nacionales, para lo cual una oportuna revisión del marco de resolución bancaria será clave para garantizar que se aborden ordenadamente los casos no sistémicos e individuales. En ese sentido, muchas autoridades de la región adoptaron medidas acertadas para mantener la estabilidad de las condiciones internas de liquidez y el flujo ininterrumpido de crédito.

El marcado deterioro de la situación macroeconómica requiere un estado de alerta en el ámbito de la supervisión bancaria. El centro de atención inmediato debe ser el seguimiento cercano de acontecimientos de alta frecuencia en el panorama económico y los sistemas de alerta anticipada para detectar y corregir problemas de las instituciones financieras que podrían adquirir dimensiones sistémicas. Será importante avanzar con los planes para contingencias, las redes de protección financiera y los marcos de resolución bancaria. A mediano plazo, las autoridades nacionales quizá deseen estudiar un plan que incluya las lecciones que se derivan de la actual crisis global internacional. Ellas incluyen la ampliación del perímetro de regulación estricta a fin de incluir a todas las instituciones financieras de importancia sistémica, reforzar la supervisión consolidada y reducir la prociclicidad de la regulación prudencial, entre otros factores.

Nota: Este capítulo fue preparado por Jorge Iván Canales-Kriljenko. Se basa en parte en un estudio sobre las implicaciones de la reforma financiera y regulatoria mundial para ALC (Rennhack et al., de próxima publicación).

Los datos bancarios agregados son una referencia útil para describir las tendencias de los sistemas bancarios, pero obviamente no revelan el grado de estrés financiero de cada institución por separado. Aun así, en cierta medida son indicativos del estado de salud de los bancos sistémicamente importantes, a los cuales les corresponden fuertes ponderaciones dentro del total.

Ejemplos recientes de este tipo de contagio son el colapso financiero de CL Financial Group (CLICO), de Trinidad y Tobago, y los alegatos de fraude contra Stanford Financial Group, de Antigua y Barbuda.

Sin embargo, coinciden a menudo, dado el gran nivel de concentración de la riqueza en algunos países de la región.

Las normas contables de muchos países de ALC ya exigen valorar a precios de mercado los bonos y las acciones que figuran en las carteras de operaciones, exceptuando en general a los que se conserva hasta el vencimiento.

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