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IV. Precios elevados de alimentos y los hogares vulnerables: Opciones de política fiscal

Author(s):
International Monetary Fund. Western Hemisphere Dept.
Published Date:
October 2008
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Los precios elevados de los alimentos abren un debate sobre la respuesta de política

El fuerte aumento de los precios de los alimentos registrado desde 2006 hasta mediados de 2008 ha generado un debate sobre cómo amortiguar los efectos negativos para los hogares de bajo ingreso, que por lo general dedican un porcentaje mayor de sus presupuestos a la alimentación. De hecho, el BID y el Banco Mundial estiman que, como consecuencia de esta escalada de precios, muchos países pueden haber perdido el terreno que le ganaron a la pobreza en la última década (recuadro 4.1).

Las autoridades de la región han adoptado una variedad de medidas para tratar de mitigar el impacto del alza de precios de los alimentos en los pobres (recuadro 4.2), desde disposiciones administrativas (por ejemplo, controles de precios, cupos de exportación) hasta políticas de impuestos y gastos (por ejemplo, recortes de las tasas de los impuestos indirectos y ampliación de las redes de protección social). Estas medidas no acarrean los mismos costos en términos fiscales y de eficiencia, ni llegan con la misma eficacia a los hogares más expuestos al encarecimiento de los alimentos.

En la mayoría de los países, el costo fiscal de la respuesta al alza de precios de los alimentos por el momento ha sido limitado. Se estima que Guyana y Granada destinarán 2–3% del PIB en 2008, mientras que en la mayor parte de los demás países el costo adicional proyectado es de 0,2% del PIB. Comparados con los de otras regiones, los países de ALC recurrieron más al recorte de impuestos y aranceles que al aumento de subsidios para los alimentos12.

Consumo de alimentos por decil

(Porcentaje del consumo total)

Costo fiscal de las políticas adoptadas ante el shock de precios de alimentos

(Porcentaje del PIB)1/

Fuentes: Autoridades nacionales; y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ Costo proyectado para el 2008. Incluye subsidios, recortes de impuestos, transferencias y otras medidas.

Recuadro 4.1.Impacto del encarecimiento de los alimentos en la pobreza

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, la región de ALC experimentará un aumento significativo de la pobreza si no se toman medidas para compensar el impacto del encarecimiento de los alimentos. Las estimaciones sugieren que si no se toman medidas compensatorias más de 26 millones de personas podrían caer en la indigencia si los precios de los alimentos se mantienen elevados (IDB, 2008). Los países de América Central y el Caribe, que importan grandes cantidades de alimentos, correrían el mayor riesgo de que se agudice la pobreza. Las estimaciones se hicieron en base a un escenario extremo para ilustrar las graves consecuencias en los niveles de pobreza si no se toman medidas eficaces1.

Varios estudios realizados por el Banco Mundial confirman el impacto adverso del encarecimiento de los alimentos en la pobreza. Según un índice de precios para los pobres de 12 países de la región de ALC elaborado por el Banco Mundial (2008a), en 2007 la tasa de inflación efectiva que experimentaron los hogares pobres superó la tasa nacional en la mayoría de los países, por un margen de hasta 3 puntos porcentuales. Dessus, Herrera y de Hoyos (2008) simulan el impacto de primera ronda de un shock de inflación de precios de los alimentos en una muestra de 72 países en desarrollo. Su escenario central calcula que en los países más afectados un aumento de los precios del 20% hace subir las tasas de pobreza cuatro puntos porcentuales en promedio. Estas estimaciones se centran exclusivamente en las poblaciones pobres urbanas y hacen abstracción del impacto positivo que puede tener el encarecimiento de los alimentos en el ingreso agrícola de los productores de alimentos. En base a datos de encuestas de hogares, Ivanic y Martin (2008) estiman el impacto del alza de precios de varios productos agrícolas básicos en nueve países en desarrollo (incluidos Bolivia, Nicaragua y Perú en ALC), teniendo en cuenta los efectos en el ingreso de los productores de alimentos y la mano de obra no calificada. Estos autores concluyen que un aumento de precios del 10% haría subir la tasa de pobreza 0,4 puntos porcentuales en promedio.

En este capítulo ampliamos los análisis precedentes evaluando los costos y los beneficios de distintas políticas fiscales a las que se podría recurrir para mitigar el efecto del encarecimiento de los alimentos en el bienestar. En base a datos de encuestas de hogares mexicanos y nicaragüenses, calculamos las pérdidas de bienestar ocasionadas por el aumento de los precios internos de los alimentos, teniendo en cuenta los patrones de consumo y producción de alimentos de los hogares, su ubicación en el sector urbano o rural, su posición en la distribución del bienestar y su acceso a redes de protección social y medidas de alivio organizadas por el gobierno.

Nota: Este recuadro fue preparado por Ana Corbacho.1 Los autores del estudio asumieron un aumento del 30% del precio del maíz, el arroz, el trigo, la soja, el azúcar y la carne vacuna, un traspaso total del aumento de los precios internacionales a los consumidores, y ningún cambio en los hábitos de consumo y producción frente a las señales de precios.

Recuadro 4.2.Políticas adoptadas para aliviar los efectos del encarecimiento de los alimentos

Entre las diversas medidas adoptadas para suavizar el impacto del alza de precios de los alimentos cabe mencionar:

  • Recortes de impuestos. Muchos países (Belice, Bolivia, Brasil, Ecuador, México, Perú y la mayoría de los países de la CARICOM y de América Central) redujeron los aranceles a la importación de importantes alimentos básicos. Brasil, Dominica, Guyana y San Vicente y las Granadinas redujeron o eliminaron las tasas del IVA aplicado a ciertos alimentos, en tanto que Panamá bajó los impuestos sobre la renta de la población de bajo ingreso.

  • Subsidios de precios. La República Dominicana, Ecuador, Guyana y Jamaica establecieron subsidios de precios para los alimentos o ampliaron los existentes. El gobierno de Panamá ha estado importando y vendiendo arroz, trigo, aceite vegetal y pescado enlatado en cantidades limitadas a precio de costo, y el de Nicaragua ha estado utilizando centros estatales de comercialización para distribuir alimentos subsidiados.

  • Redes de protección social. Las intervenciones van desde la distribución directa de alimentos (Granada, Guatemala y Perú) hasta la ampliación de las transferencias de efectivo focalizadas (Barbados, Belice, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, México, Jamaica, Trinidad y Tobago y Panamá), seguridad alimenticia (Argentina y Guatemala), comedores escolares (Haití y Nicaragua) y programas de alimentos a cambio de trabajo (Brasil).

  • Controles de precios. México concertó un acuerdo voluntario con productores privados para poner un tope al precio de las tortillas después de las protestas de comienzos de 2007. Guatemala también anunció algunos acuerdos voluntarios de precios. Ecuador ha estado regulando el precio de la leche y Bolivia reemplazó la prohibición a la exportación de aceite vegetal por un tope de precios.

  • Restricciones comerciales. Argentina ha impuesto restricciones transitorias a la exportación de carne vacuna, granos y lácteos. Varios países instituyeron pequeñas restricciones a la exportación de determinados productos, como el arroz (Bolivia, Brasil, Ecuador, Honduras y Suriname), y otros liberalizaron las restricciones a la importación (Guyana, Nicaragua y Panamá).

  • Fomento de la producción agrícola. Muchos gobiernos suministraron insumos (como semillas y fertilizantes), otorgaron créditos subsidiados y mejoraron el aseguramiento de cultivos (Bolivia, Brasil, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua y Panamá). En México, una nueva iniciativa pública-privada (FONAMU) ampliará el acceso de los productores de maíz y frijoles al financiamiento.

  • Otras medidas. Las Bahamas, Belice, Dominica, El Salvador, Guyana, Panamá y Saint Kitts y Nevis aumentaron los salarios o las pensiones. Honduras amplió la reserva estratégica de granos, y Venezuela incrementó la asistencia en el marco de la ALBA y comprometió US$100 millones para un fondo de seguridad alimenticia.

Nota: Este recuadro fue preparado por Eva Jenkner.

Inflación de precios de alimentos en ALC

(Porcentaje; fin de período)

Fuentes: Autoridades nacionales; Perspectivas de la economía mundial; y Haver Analytics.

México y Nicaragua: Características claves(Porcentaje, salvo indicación contraria)
MéxicoNicaragua
Inflación (dic. ′06-abr. ′08)5,524,4
Inflación de precios de alimentos (dic. ′06-abr. ′08)8,832,9
Proporción de alimentos en el IPC22,741,8
Pobreza 1/20,748,3
Pobreza extrema 1/13,817,2
PIB per cápita (2007 $EE.UU.)8478,7945,5
Número de hogares en la muestra203266732
de los cuales: porcentaje rural26,549,1
Fuentes: Autoridades nacionales; y cálculos del personal técnico del FMI.

Dada esta evidencia, el presente capítulo se plantea dos interrogantes: 1) ¿cuál es la magnitud del efecto que el encarecimiento de los alimentos produce en el bienestar de los hogares y su distribución?13, y 2) ¿cuál es la eficacia en términos de costos de las diferentes políticas fiscales que podrían mitigar los efectos sociales adversos de la inflación de precios de los alimentos?

Basados en datos de encuestas de hogares de México y Nicaragua, los resultados muestran que el aumento reciente de los precios internos de los alimentos reduciría significativamente el consumo real de los hogares más pobres. Por supuesto, los efectos varían ampliamente dentro de la región. Mientras que la inflación anual de los precios de alimentos alcanzó 10% en México y Perú, en Nicaragua y Venezuela superó el 30%. Los países caribeños también registraron alzas considerables14.

El análisis sugiere que los hogares urbanos en el extremo inferior de la distribución serían los más afectados. Si no se adopta ninguna política para hacerle frente, el alza de los precios de los alimentos registrada desde fines de 2006 hasta mediados de 2008 implicaría una reducción del consumo real de los hogares urbanos del 16% en Nicaragua y del 3% en México. La población rural pobre estaría relativamente más protegida porque suele producir alimentos, lo cual ayuda a suavizar el impacto del alza de los precios.

Incrementar las transferencias focalizadas a los hogares sobresale como la política más eficaz para aliviar esta carga. Además, permite compensar a los hogares por debajo de la línea de pobreza extrema por gran parte de la pérdida del consumo real a un costo fiscal relativamente bajo. Otras medidas, como los subsidios o los controles de precios, son más difíciles de focalizar correctamente y pueden acarrear distorsiones que generan costos a largo plazo. Por ejemplo, los subsidios distorsionan las señales de precios y pueden debilitar la respuesta de la oferta de alimentos, ejerciendo una presión alcista sobre los precios a mediano plazo. Sin embargo, surge una disyuntiva importante con la cobertura de los hogares vulnerables. Mientras que los subsidios o los recortes de los aranceles a la importación garantizan una cobertura casi universal de las familias de bajo ingreso, los programas de transferencia ofrecen una cobertura más limitada.

En el resto del capítulo se analiza, primero, cuáles son los hogares más damnificados por el encarecimiento de los alimentos. A continuación se evalúa la eficacia en términos de costos de diferentes instrumentos de política fiscal a los que se podría recurrir para proteger a los más vulnerables. La última sección concluye.

La inflación de precios de los alimentos puede tener efectos importantes en el bienestar de los hogares

Este estudio se basa en datos de encuestas de hogares porque los efectos de los precios de los alimentos pueden variar significativamente entre diferentes grupos de la población: los hogares gastan proporciones diferentes de sus presupuestos en alimentación y consumen diferentes tipos de alimentos. A diferencia de otros estudios que se concentran en el consumo de alimentos, el nuestro tiene en cuenta también su producción. Es importante estimar el consumo neto de alimentos de cada hogar ya que algunos —sobre todo en el sector rural— producen alimentos, lo que puede amortiguar el impacto del alza de los precios.

Seleccionamos dos países—México y Nicaragua— que difieren en muchos aspectos y cubren un espectro útil para evaluar la eficacia de las políticas fiscales15. Simulamos el efecto que tuvieron en el consumo real de los hogares los aumentos de los precios internos de los alimentos entre fines de 2006 y abril de 2008 (alrededor de 9% en México y 30% en Nicaragua).

Nos concentramos en el impacto a corto plazo del encarecimiento de los alimentos. En las estimaciones, se supone que los patrones de consumo y producción se mantienen inalterados. Sin embargo, con el correr del tiempo los hogares probablemente cambien sus patrones para amortiguar las pérdidas de consumo real. También hacemos abstracción de los efectos indirectos que el alza de los precios de los alimentos puede tener en los salarios y el empleo, y no consideramos ninguna política adoptada como respuesta en los escenarios de base. Por lo tanto, el impacto a corto plazo debería interpretarse como un límite superior de la pérdida mundial de consumo real. La metodología utilizada se explica en el apéndice 4.1 y en Arias-Vazquez, Corbacho y Joshi (2008).

Como era de esperar, el porcentaje del consumo dedicado a la alimentación sin tener en cuenta la producción de alimentos (el “porcentaje bruto dedicado a alimentos”) disminuye con el nivel de bienestar: los hogares que están en el extremo inferior de la distribución dedican una proporción mayor de sus presupuestos a la alimentación que los hogares en el extremo superior. Los porcentajes brutos dedicados a alimentos son más elevados en Nicaragua —el más pobre de los dos países— que en México a lo largo de toda la distribución. Análogamente, los porcentajes brutos dedicados a alimentación son más elevados en el sector rural que en el sector urbano en ambos países, ya que las poblaciones rurales tienden a ser más pobres.

Consumo de alimentos por decil

(Porcentaje del consumo total)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI basados en ENIGH 2006 y ENMV 2005.

Sin embargo, la situación cambia cuando se analiza el porcentaje del consumo dedicado a la alimentación teniendo en cuenta la producción de alimentos (el “porcentaje neto dedicado a alimentos”). En este caso los hogares urbanos de bajo ingreso también están más expuestos al aumento de los precios que los hogares más prósperos. Pero los hogares rurales en los extremos inferior y superior de la distribución están más protegidos gracias a que su nivel de producción de alimentos es más elevado. En Nicaragua, los hogares rurales que se encuentran en el medio de la distribución resultan ser más vulnerables.

Incluso si se tienen en cuenta las ventajas para los productores de alimentos, el alza de los precios tiene un efecto significativo en los niveles de bienestar de los hogares de bajo ingreso. Si se considera el porcentaje neto dedicado a alimentos, el aumento de precios registrado desde 2006 implicaría una disminución de casi 16% del consumo real de los hogares urbanos que ocupan el decil inferior en Nicaragua, en tanto que para los hogares en el decil superior la disminución es del orden del 8%. Como cabe esperar, la pérdida de consumo estimada en el sector rural es considerable, pero menos de la mitad que en el sector urbano. En México, se estima que las pérdidas de consumo son menos graves porque la inflación de los precios de los alimentos es menor y porque los alimentos absorben un porcentaje más pequeño del presupuesto de los hogares. Las pérdidas de consumo real más marcadas las experimentan los hogares de bajo ingreso: alrededor de 3% en el sector urbano y 2% en el sector rural.

La política fiscal puede ayudar a aliviar la carga sobre los pobres

El reto primordial es implementar políticas bien focalizadas que puedan alcanzar a la mayoría de los hogares vulnerables a un costo fiscal razonable. Una característica común a ambos países es una desigualdad de ingresos relativamente alta: el consumo per cápita de los hogares que ocupan los dos deciles inferiores representa alrededor de 7% del ingreso nacional. Por lo tanto, en vista del grado de desigualdad del ingreso, las fuertes pérdidas de consumo de los hogares más vulnerables no representan un porcentaje sustancial desde el punto de vista del ingreso agregado. De hecho, para contrarrestar totalmente los efectos del encarecimiento de los alimentos en las poblaciones por debajo de la línea de pobreza extrema se necesitarían recursos fiscales no muy sustanciales: 0,8% del ingreso nacional en Nicaragua y 0,1% en México.

Para evaluar el aspecto de la focalización, examinamos información sobre una variedad de programas sociales del gobierno contenida en las encuestas de los hogares, lo cual nos permitió simular el impacto distributivo de distintas políticas fiscales. Los escenarios están calibrados para que los costos de las diferentes políticas sean comparables en cada país. En México, el costo es pequeño, de alrededor del 0,1% del ingreso nacional. En Nicaragua es más alto y ronda el 1% del ingreso nacional, dado a que las pérdidas de consumo son más grandes16.

Evaluamos tres instrumentos fiscales principales:

1) Transferencias a los hogares. Analizamos un aumento de las transferencias a los hogares que participan en el programa para compensar las pérdidas de consumo17. En México, analizamos un aumento de las transferencias condicionales de efectivo del programa Progresa/Oportunidades, la política aplicada efectivamente por las autoridades18. Como Nicaragua no tiene un programa de transferencias condicionales de efectivo, en su lugar analizamos un aumento del programa de comedores escolares, que fue una de las respuestas frente al shock de precios de los alimentos.

Pérdida de consumo real por decil

(Porcentaje del consumo total)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI basados en ENIGH 2006 y ENMV 2005.

Beneficios para los dos deciles inferiores

(Porcentaje del total de beneficios del programa)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI basados en ENIGH 2006 y EMNV 2005.

Cobertura de hogares en los dos deciles inferiores

(Porcentaje del total de hogares en los dos deciles inferiores)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI basados en ENIGH 2006 y EMNV 2005.

2) Subsidios de precios. Estimamos el impacto que tendría en el bienestar el establecimiento de subsidios de precios para cinco alimentos. Un escenario contempla los cinco alimentos con la ponderación más alta dentro de la canasta de consumo nacional, y el otro, los que tienen la ponderación más alta dentro de la canasta de consumo de los hogares urbanos pobres19. El segundo escenario pretende focalizar mejor los subsidios en la canasta de consumo de los hogares más vulnerables.

3) Recortes de los aranceles de importación. Simulamos el impacto de eliminar los aranceles a la importación de materias primas alimenticias que revisten una importancia crítica para los hogares pobres. Se redujeron los precios internos de alimentos similares para reflejar la disminución del costo de importación, suponiendo que los precios de importación se traspasan a los precios internos según estimaciones específicas para cada país (recuadro 4.3).

Las simulaciones muestran que las transferencias a los hogares son el instrumento más eficaz en términos de costos para llegar a los hogares vulnerables. En México, el programa de transferencias condicionales de efectivo está sustancialmente mejor focalizado que los aranceles y los subsidios. Más del 50% de sus prestaciones llegarían a manos de los hogares que ocupan los dos deciles inferiores, en comparación con menos del 20% con los otros instrumentos. En Nicaragua, el programa de comedores escolares también está mejor focalizado, pero la diferencia no es tan notable como en el caso de México. Alrededor del 20% de las prestaciones del programa beneficiarían a los hogares pobres, en comparación con menos del 10% en el caso de los aranceles y los subsidios. Dentro de los escenarios de subsidios, seleccionar los alimentos que más importancia tienen para las poblaciones pobres urbanas incrementa los beneficios para los hogares más vulnerables de manera eficaz en términos de costos.

Recuadro 4.3.El recorte de los aranceles de importación, ¿puede abaratar los alimentos en la región?

Los países se han planteado recortes selectivos de los aranceles a la importación de productos agrícolas con el fin de reducir los precios internos de los alimentos. En Nicaragua, las autoridades han bajado o suspendido provisionalmente los aranceles aplicados a productos básicos de importancia crítica desde fines de 2007, cuando varias catástrofes naturales azotaron el país. En México, el TLCAN ya había suprimido la mayor parte de las barreras al libre comercio con Estados Unidos, y México decidió eliminar las restricciones transitorias —que afectaban a ciertos productos agrícolas— en 2007, un año antes de lo dispuesto en el tratado.

Sin embargo, es posible que las reducciones arancelarias tengan apenas un impacto parcial en los precios internos. Sus efectos estarían sujetos al mismo “traspaso” parcial que ocurre cuando fluctúan los precios mundiales de las materias primas. Además, aun si la reducción de los aranceles de importación pudiera contribuir a la baja de los precios internos, sus efectos bien podrían quedar eclipsados por una fuerte escalada de los precios mundiales de las materias primas. Para cuantificar la magnitud del traspaso de los precios mundiales de las materias primas a los precios internos preparamos un modelo vectorial de corrección de error. En el caso de algunos alimentos básicos, como el maíz en México, el traspaso es prácticamente completo, aunque el proceso tarda más de dos años. En el caso de la leche en polvo, el traspaso a los precios internos de los lácteos es considerablemente más bajo y lleva mucho más tiempo. En Nicaragua, el traspaso también es relativamente bajo en todos los productos de la muestra, pero en general el proceso es más rápido que en México.

México: Efecto de traspaso de precios de materias primas(Porcentaje, salvo indicación contraria)
Arancel 1/Traspaso 2/Período de

vida media

(Trimestres)
2007Simulación
Maíz18,20,00,98,1
Leche en polvo20,00,00,317,4
Fuentes: Base de datos TRAINS; y autoridades nacionales.
Nicaragua: Efecto de traspaso de precios de materias primas(Porcentaje, salvo indicación contraria)
Arancel 1/Traspaso 2/Período de

vida media

(Trimestres)
2007Simulación
Maíz11,60,00,52,5
Arroz61,20,00,65,6
Harina10,00,00,515,8
Frijol30,00,00,55,6
Aceite vegetal5,00,00,45,8
Fuentes: Base de datos TRAINS; y autoridades nacionales.

Varios factores explican el hecho de que el traspaso sea incompleto y rezagado. Las materias primas son apenas uno entre tantos otros insumos dentro de la estructura de producción de las empresas que venden alimentos a nivel minorista. Por lo tanto, las variaciones del costo de las materias primas como insumos pueden quedar absorbidas por varios márgenes que varían según el país y el sector. El bajo grado de traspaso también puede ser indicio de imperfecciones importantes del mercado interno, tales como una infraestructura deficiente de transporte y distribución que aísla a las comunidades del comercio internacional, insuficiente competencia entre proveedores nacionales, y políticas que restringen la importación. Todos estos factores pueden actuar al mismo tiempo y reforzarse mutuamente. Aunque quizá lleve tiempo solucionar algunos de estos problemas, los países de la región que continúan restringiendo duramente la importación agrícola podrían replantearse esas políticas, especialmente en su caso una liberalización profunda de ciertas restricciones podría reducir significativamente los precios internos de los alimentos, aun si el traspaso es solo parcial.

Nota: Este recuadro fue preparado por Ana Corbacho y Volodymyr Tulin.

La desventaja es que los programas de transferencias tienen un alcance más limitado. En México, las encuestas de hogares indican que el programa Oportunidades beneficia al 40% de los hogares que ocupan los dos deciles más bajos20. En Nicaragua, alrededor del 55% de los hogares que ocupan los dos deciles más bajos se benefician del programa de comedores escolares21. Los subsidios y los recortes arancelarios, por el contrario, podrían beneficiar a todas las familias que consumen los alimentos básicos seleccionados. Obviamente, esta cobertura más amplia de los hogares pobres extiende los beneficios a los hogares ricos también.

Conclusiones

En base a este análisis de encuestas recientes de hogares mexicanos y nicaragüenses, el aumento de los precios de los alimentos registrado desde 2006 produciría una reducción sustancial de los niveles de consumo real si no se adoptara ninguna política para hacerle frente. Los más vulnerables serían los hogares de bajo ingreso ubicados en zonas urbanas, así como los consumidores netos de alimentos en zonas rurales. Sin embargo, para proteger a los hogares por debajo de la línea de pobreza extrema no se necesitarían recursos fiscales sustanciales, y el reto principal consiste en implementar políticas bien focalizadas que no ocasionen distorsiones.

La opción ideal es crear una red de protección social eficaz. Las simulaciones realizadas con los datos de México ponen de relieve los beneficios sustanciales de tener un programa de transferencias condicionales de efectivo que esté bien focalizado para brindar un alivio vital a los hogares vulnerables. Al mismo tiempo, al condicionar el apoyo financiero a la asistencia escolar y las visitas médicas, estas transferencias crean incentivos para invertir en el capital humano, reduciendo no solo la pobreza actual sino también la futura.

Sin embargo, lleva tiempo elaborar y poner en marcha programas de transferencias condicionales de efectivo. En los países que no cuentan con este tipo de programa se necesitan otros instrumentos a corto plazo. Como muestran los escenarios preparados para Nicaragua, incrementar las prestaciones de otras medidas focalizadas, como los programas de comedores escolares, también permite compensar las pérdidas de los hogares vulnerables de una manera eficaz en términos de costos.

Aún así, se plantea una disyuntiva difícil porque los programas de transferencia llegan a muchas menos familias. Por el contrario, los subsidios y los recortes arancelarios ofrecen una cobertura casi universal de los hogares que ocupan los deciles inferiores. En el futuro, una de las prioridades debería ser ampliar la cobertura de las redes de protección social, sobre todo en el sector urbano.

En ese sentido, los subsidios de precios pueden ser una manera de llegar a muchos hogares en el corto plazo, pero están mal focalizados, provocan un exceso de consumo y pueden ser difíciles de desmantelar. También plantean retos desde el punto de vista de la implementación y la vigilancia de su cumplimiento. En un plano más fundamental, los productores nacionales de alimentos se exponen a perder en un momento en que la inversión adicional es crítica para promover la respuesta de la oferta agrícola. Por último, los subsidios no ayudan a aliviar la pobreza futura. Es mejor considerarlos como una medida de alivio transitoria y reexaminarlos a medida que las redes de protección social se vuelven más efectivas.

La reducción de los aranceles de importación puede ser más benigna, sobre todo si forma parte de una reforma general del comercio internacional encaminada a fomentar la eficiencia económica. Sin embargo, como el traspaso de los costos de importación a los precios internos puede llevar un tiempo relativamente prolongado, es posible que el efecto de los recortes de los aranceles de importación en el bienestar social se manifieste recién a mediano plazo. En los países que imponen límites estrictos a la importación agrícola —en forma de cupos o cuotas arancelarias— la decisión de eliminarlos puede provocar una reducción más profunda de los precios internos de los alimentos.

Apéndice 4.1

Este capítulo trata sobre el impacto a corto plazo del alza de los precios de los alimentos. En las estimaciones, suponemos que los patrones de consumo y producción se mantienen inalterados. Las elasticidades de la demanda de los alimentos básicos consumidos por los hogares pobres se consideran pequeñas porque los pobres suelen consumir alimentos del tipo y la calidad menos costosos, lo cual no deja mucho margen para la sustitución. Además, cuando los precios de una amplia variedad de alimentos se mueven simultáneamente hay menos oportunidades de sustitución. Y como los hogares pobres por lo general tienen menos acceso al crédito, la tierra y la infraestructura, les resulta más difícil incrementar su propia producción de alimentos. Con todo, es probable que con el correr del tiempo los hogares comiencen a hacer sustituciones para compensar las pérdidas de consumo real causadas por el encarecimiento de los alimentos. También hicimos abstracción de otros efectos indirectos en los salarios y el empleo, y no incluimos ninguna política adoptada como respuesta en las simulaciones de base. Por lo tanto, el impacto a corto plazo debería interpretarse como un límite superior de la pérdida mundial de consumo real.

En base a un modelo sencillo que reconoce el doble papel de los hogares como consumidores y productores de alimentos22, la siguiente fórmula representa una aproximación de primer orden de las pérdidas de consumo real causadas por una variación porcentual de los precios de los alimentos:

siendo y yih la producción, qih el consumo del alimento i por parte del hogar h y ch el consumo total del hogar.

Por ende, como consecuencia de la variación de los precios de los alimentos los hogares se exponen a pérdidas en proporción al valor del porcentaje neto del presupuesto que dedican a los alimentos (es decir, la diferencia entre el valor de la producción y del consumo de alimentos como porcentaje del consumo total). En base a datos de encuestas de hogares mexicanos y nicaragüenses, calculamos los porcentajes presupuestarios netos que los hogares dedican a diferentes alimentos. Acto seguido, multiplicamos los aumentos proporcionales de los precios por los porcentajes presupuestarios netos correspondientes e hicimos una agregación de estos efectos para todos los productos consumidos23. Por último, para evaluar el impacto distributivo del encarecimiento de los alimentos promediamos las pérdidas de consumo real sufridas por diferentes grupos en la escala de bienestar. Como es tradicional, el nivel de bienestar se define de acuerdo con deciles de consumo per cápita de los hogares24. Descartamos los valores extremos eliminando a los hogares que ocupan el 1% superior e inferior de la distribución. Los resultados están basados en las encuestas de hogares y están ajustados según las ponderaciones de la muestra para que sean representativos de la totalidad de la población.

Los resultados del valor medio de los porcentajes dedicados a alimentos y las pérdidas de consumo real en los diferentes niveles de bienestar se obtuvieron con un método no paramétrico que considera la posibilidad de relaciones no lineales. Utilizamos regresiones polinómicas locales que trazan una relación no lineal entre una variable y (porcentajes dedicados a alimentos/pérdidas de consumo real) y una variable x (el valor logarítmico del consumo per cápita de los hogares), sin especificar por adelantado la forma funcional de la relación. Una técnica empírica determina la forma de la relación. Análogamente a una regresión paramétrica, se utiliza una suma ponderada de las observaciones y para obtener los valores medios. En lugar de usar las ponderaciones como en el método de mínimos cuadrados ordinarios o ponderaciones proporcionales a la inversa de la varianza como en el método de mínimos cuadrados ponderados, se aplican criterios diferentes para seleccionar las ponderaciones en una regresión no paramétrica. Al estimar el valor esperado de y a un nivel determinado de x0, los puntos de datos que están más cerca de x0 reciben una ponderación mayor que los que están más alejados. Utilizamos la función núcleo (kernel) para asignar estas ponderaciones y determinamos el ancho de la banda a los lados de cada nivel de x0 óptimamente a fin de minimizar el sesgo de la regresión.

México: Pérdidas de consumo real bajo escenarios de política fiscal

(Porcentaje del consumo total)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI basados en ENIGH 2006.

Nicaragua: Pérdidas de consumo real bajo escenarios de política fiscal

(Porcentaje del consumo total)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI basados en ENMV 2005.

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