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II. Perspectivas para América Latina y el Caribe

Author(s):
International Monetary Fund. Western Hemisphere Dept.
Published Date:
November 2007
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Evolución reciente y perspectivas

La región hasta ahora ha soportado bien la reciente turbulencia de los mercados, y las perspectivas económicas para el 2007 y el 2008 siguen siendo en general sólidas. Sin embargo, los riesgos a la baja se han agudizado, y hay indicios de que las recientes mejoras en los fundamentos económicos, que reducen la vulnerabilidad económica de la región, podrían erosionarse si no se fortalecen las políticas. Aunque la inflación ha permanecido en general baja, últimamente se han registrado leves rebrotes en muchos países. Los superávits fiscales y de cuenta corriente están contrayéndose, debilitados por el fuerte aumento en el gasto público y las importaciones.

La sostenibilidad de la expansión dependerá en forma crucial de las condiciones externas, la solidez de las posiciones fiscales subyacentes, la fortaleza de los sectores financieros internos, y la contención de la inflación. Este capítulo resume nuevas investigaciones sobre estos aspectos, que son presentadas con más detalle en los tres capítulos siguientes.

América Latina y el Caribe siguió expandiéndose con dinamismo en el primer semestre de este año, tras haber registrado en el 2006 un desempeño sólido que, en el caso de varios países, fue el mejor de muchos años. Para el 2007 se espera una tasa de crecimiento promedio del 5%, pero el cambio en las condiciones externas desde mediados de este año incidirá posiblemente en una moderada reducción del crecimiento en el 2008. Aún así, bajo el escenario base de crecimiento mundial proyectado en las Perspectivas de la economía mundial del FMI, la expansión se mantendrá sólida, a una tasa de alrededor de 4¼%, el quinto año consecutivo de crecimiento por encima del 4%. Las economías que tienen vínculos más estrechos con Estados Unidos, como las de México y Centroamérica, serán posiblemente afectadas en mayor medida por la desaceleración proyectada de la economía estadounidense.

Crecimiento del PIB real

(Variación porcentual anual)

Fuente: Perspectivas de la economía mundial.

Contribución al crecimiento

(Porcentaje anual)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

La actividad económica ha repuntado en varios países en los que el crecimiento fue relativamente modesto el año pasado, particularmente en Brasil, donde el crecimiento interanual ascendió a 5½% en el segundo trimestre de este año. En la mayoría de los demás países, la expansión conservó su vigor y en algunos casos siguió marcando máximos históricos. Aún después de la turbulencia que sufrieron los mercados financieros a mediados de año, los precios de los productos básicos permanecieron sólidos y estimularon la actividad económica de los países exportadores de esos productos, como Perú y Bolivia. En Colombia y Uruguay, el crecimiento ha estado alimentado sobre todo por la demanda interna, aunque también se ha beneficiado de la pujanza de las exportaciones. Buenas cosechas en el 2007 han contribuido a estimular la producción de este año en Argentina y Paraguay. De cara al futuro, se espera que en la mayoría de los países el crecimiento en el 2008 disminuya ligeramente en comparación con el 2007, como consecuencia de las condiciones externas y, en algunos casos, de limitaciones en la capacidad productiva. El crecimiento esperado en el 2008 oscilará entre 3% y 4% en México, Ecuador y Uruguay, entre 4% y 5% en Brasil, Chile, Colombia y Paraguay, y entre 5½% y 6% en Argentina, Bolivia, Perú y Venezuela.

El crecimiento en América Central también se mantuvo fuerte en el primer semestre del 2007. A pesar de que la desaceleración de Estados Unidos—el principal socio comercial de la región—tendrá un efecto moderador considerable, se proyecta un crecimiento medio ligeramente menor al 5%, en promedio, para el 2008. La estabilidad macroeconómica y política, y la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio Centroamericano y de la República Dominicana (CAFTA-RD)—que ya ha sido ratificado por todos los países de América Central, tras el referendo celebrado en Costa Rica en octubre—están impulsando la inversión y el crecimiento de las exportaciones no tradicionales en la región. El crecimiento sostenido de las remesas (pese a una desaceleración reciente, véase el capítulo III) ha estimulado el consumo. La expansión económica ha sido particularmente vigorosa en Costa Rica y Panamá.

A pesar de una ligera desaceleración desde el 2006, el crecimiento en la mayor parte del Caribe también ha sido firme, y se espera que se mantenga en niveles altos en comparación con la tendencia histórica. Trinidad y Tobago continuará expandiéndose pero a tasas más sostenibles en el 2007 y el 2008 (aproximadamente 6%), pues comienzan a alcanzarse limitaciones en la capacidad productiva tras varios años de rápido crecimiento. El crecimiento en la República Dominicana ha sido estimulado por el dinamismo del consumo y de la inversión relacionada con el turismo, pero se espera que disminuya a un 8% en el 2007 y a 4½–5½% en el 2008. En la zona de la Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU), se proyecta que el crecimiento gire en torno al 3½% durante el 2007 y el 2008. Mientras tanto, el crecimiento de Guyana se sitúa actualmente en 5%, tras un período prácticamente sin crecimiento durante 2002–05.

Crecimiento del producto(Tasa anual, porcentaje)
1995-20042005200620072008
Prom.Proy.Proy.
América Central 1/3.74.55.95.44.9
Costa Rica4.35.98.26.05.0
El Salvador3.03.14.24.23.8
Guatemala3.43.54.94.84.3
Honduras3.34.16.05.43.4
Nicaragua4.34.43.74.24.7
Panamá4.46.98.18.58.8
Fuente: Perspectivas de la economía mundial.

Las recientes catástrofes naturales han cobrado un alto precio en términos de sufrimiento humano, pero sus repercusiones económicas probablemente sean limitadas, salvo en ciertos países del Caribe. En Perú, las estimaciones preliminares de las secuelas del terremoto de agosto del 2007 indican daños equivalentes a ⅓–½% del PIB. En Nicaragua, un huracán causó graves trastornos en una zona poco poblada al noreste el país, pero el impacto económico agregado hasta ahora parece ser limitado. Sin embargo, el huracán Dean azotó fuertemente a varios países del Caribe oriental, particularmente Dominica, donde causó daños de por lo menos un 15% del PIB. En Jamaica, los efectos del huracán están desacelerando la producción y elevando la inflación de los precios de los alimentos.

La reciente turbulencia financiera ha reducido solo ligeramente las perspectivas de crecimiento de la región, pero ha incrementado significativamente los riesgos a la baja. Los principales riesgos macroeconómicos que amenazan a la región—y que se examinan en más detalle en el capítulo III—derivan sobre todo de la desaceleración del crecimiento externo, de la posibilidad de que los mercados de crédito mundiales y de Estados Unidos se contraigan aún más y del efecto negativo que podría tener sobre los precios de los productos básicos una demanda mundial más débil de lo previsto. En algunos países—como Argentina, Honduras y Nicaragua—la escasez de energía también podría suponer riesgos para las perspectivas de crecimiento. Por el lado positivo, la demanda interna podría crecer más rápido de lo previsto. El gráfico abanico de las perspectivas de crecimiento de la región, basado en el análisis del capítulo III, resume los riesgos al alza y la baja para esas perspectivas. Existe una posibilidad clara de que el crecimiento se sitúe bastante por debajo de las proyecciones actuales, pero sigue considerándose remota la posibilidad de que la región sufra una recesión propiamente dicha (con una caída del crecimiento anual medio a un 1% o menos).

Perspectivas de crecimiento de América Latina y el Caribe

(Porcentaje)

Fuentes: Perspectivas de la economía mundial y cálculos del personal técnico del FMI.

Inflación

(Fin de período, porcentaje) 1/

1995-2004200520062007
Prom.Proy.
América del Norte 2/3.33.32.63.3
Estados Unidos2.53.42.53.3
Canadá1.92.21.32.6
México15.53.34.13.6
América del Sur 2/9.56.85.26.0
Argentina4.912.39.810.0
Bolivia5.04.95.010.4
Brasil7.35.73.14.0
Chile4.23.72.65.5
Colombia12.04.94.55.0
Ecuador31.43.12.92.3
Paraguay8.99.912.55.0
Perú4.91.51.12.7
Uruguay14.04.96.48.3
Venezuela35.114.417.017.0
América Central 2/7.88.46.36.5
Costa Rica12.414.19.49.0
El Salvador4.04.34.94.0
Guatemala7.48.65.86.0
Honduras13.47.75.38.0
Nicaragua8.59.69.57.3
Panamá0.93.42.24.4
El Caribe 2/11.08.36.16.5
América Latina y el Caribe 2/10.66.15.05.4
Fuentes: Perspectivas de la economía mundial.

La inflación se mantiene contenida en comparación con los niveles del pasado. Sin embargo, tras el mínimo histórico que la región como un todo registró en el 2006, las tasas de inflación han repuntado recientemente en muchos países. Esto se debe tanto a la expansión cíclica de la región como al efecto, en varios países, del alza mundial de los precios de los alimentos (véase la edición de octubre del 2007 de Perspectivas de la economía mundial, capítulo 1). En algunos países, la escasa flexibilidad al alza del tipo de cambio nominal también ha limitado los efectos anti inflacionarios que podrían haber operado por este canal.

Inflación

(Porcentaje anual a fin de período)

Fuente: Perspectivas de la economía mundial.

En Colombia y Uruguay, la inflación ha aumentado en un contexto de crecimiento sólido, y está aproximándose o superando el tope de las metas fijadas por el banco central. En Chile, México y Perú, si bien la inflación global se mantiene contenida, ha sido impulsada por encima de la meta por la inflación de los precios de los alimentos. La inflación también ha repuntado en algunos países de América Central y el Caribe; sigue siendo alta en Argentina; ha aumentado recientemente a dos dígitos en Bolivia (en términos interanuales), y se ha mantenido en los dos dígitos en Venezuela, pese a que las importaciones han ayudado a aliviar ciertas restricciones de la oferta. En Brasil, la inflación permanece por debajo del punto medio del rango fijado como meta, pero también ha empezado a aumentar recientemente.

El alza de los precios de los alimentos desde mediados del 2006 contribuyó a la agudización de las presiones inflacionarias en muchos países; la mediana de la diferencia entre las tasas interanuales de inflación de los alimentos y de inflación global alcanzó 3¾% en agosto del 2007. Esto ha afectado tanto a países grandes (en especial Brasil, Chile, Colombia y México), como a los países pequeños de América Central y el Caribe. Como respuesta, algunos gobiernos han tomado medidas para aplacar directamente las presiones de los precios de los alimentos.

Distribución de la inflación entre los países de la región

(Basada en variaciones porcentuales de 12 meses) 1/

Fuentes: Autoridades nacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.

1/ El gráfico indica la distribución mensual de las tasas de inflación del IPC a 12-meses entre los países de la región, según una muestra de 22 países de América Latina y el Caribe.

Inflación y precios de los alimentos

Fuentes: FMI, International Financial Statistics; autoridades nacionales; y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ El gráfico indica la distribución mensual de la diferencia entre la inflación de los alimentos y la inflación del IPC a 12 meses entre países de la región, según una muestra de 22 países de América Latina y el Caribe.

Por ejemplo, Guyana, México y Uruguay liberalizaron aún más las importaciones de alimentos para estimular la competencia. Otras medidas tomadas incluyen la reducción de la tasa del IVA (Venezuela), la introducción de exenciones temporales del IVA (Uruguay) y la prohibición de exportaciones de ciertos alimentos (Argentina). En México, el gobierno también ha negociado con el sector privado para limitar el aumento de precios de varios alimentos de consumo popular.

Otros factores que han propiciado la inflación son las presiones de demanda agregada y el cierre de las brechas del producto (recuadro 2). El rápido crecimiento de las importaciones asimismo indica que la demanda interna está aumentado a mayor ritmo que la capacidad de producción en muchos países. Otra señal de que las limitaciones de la oferta a corto plazo están empezando a tener efecto son las tasas de desempleo, que han disminuido en forma ininterrumpida en los últimos años. El ritmo de la disminución, sin embargo, se ha desacelerado, lo que hace pensar que el desempleo podría ahora obedecer en gran medida a cuellos de botella estructurales (véase la edición de noviembre del 2006 de Perspectivas económicas: Las Américas, recuadro 9).

Desempleo

(Porcentaje) 1/

Fuente: Datos económicos de los mercados emergentes.

1/ Promedios móviles de 12 meses o de 4 trimestres.

Evolución reciente del sector financiero

La reciente turbulencia financiera mundial coincidió con un momento de sólido crecimiento del sector financiero en la región. El crédito del sector privado en América Latina ha venido creciendo con fuerza desde hace unos años. En los mercados de acciones y de deuda local se ha observado un aumento general de los precios y del volumen de operaciones, y el desarrollo de los mercados de instrumentos derivados y de titularizaciones ha sido considerable en algunos países.

Indicadores del mercado financiero de América Latina 1/

Fuentes: Bloomberg, L.P. y JPMorgan.

1/ Reflejan los datos disponibles más recientes.

Recuadro 2.La posición de América Latina en el ciclo económico

Desde el 2004, América Latina registró el ritmo de crecimiento más rápido desde los años setenta (por encima del 5 por ciento anual en promedio), contribuyendo a una reducción significativa del desempleo en muchos países Se observó de manera generalizada una intensa actividad económica en la región, y las variables fundamentales de la economía indican que en los próximos años se mantendrá este dinamismo. Aunque el crecimiento ha tenido un amplio alcance, la evolución de la inflación en la región muestra diferencias más marcadas. Por ejemplo, en Argentina y Venezuela, las tasas de inflación llegaron a dobles dígitos, en tanto que en Brasil se situaron por debajo de los niveles fijados como meta por el banco central, aunque últimamente han mostrado una tendencia ascendente. Esto sugiere la existencia de limitaciones de recursos en algunos países, pero no en todos.

En este recuadro se presentan estimaciones de la posición de los países de América Latina en el ciclo económico—la brecha del producto utilizada comúnmente, que representa la desviación del producto efectivo con respecto a su nivel cíclicamente neutro—y se analiza con cierto detenimiento el alcance de las limitaciones de recursos en la región. La estimación de la posición cíclica de la región muestra un panorama de las presiones inflacionarias, y también es necesaria para calcular el balance fiscal estructural (véase el capítulo IV).

Medición de la brecha del producto

La brecha del producto se define como la diferencia entre el producto efectivo (Y) y el potencial (Y*) como proporción del producto potencial, (Y-Y*)/Y*. El concepto de producto potencial debe entenderse como el nivel de producción en el cual la economía se encuentra en una posición cíclicamente neutra. Aunque no es directamente observable, el producto potencial de una economía puede estimarse utilizando diferentes metodologías.

Un método utilizado comúnmente se basa en la aplicación de un filtro estadístico a la serie de datos de producción para distinguir entre la tendencia y las variaciones cíclicas. Los econometristas han desarrollado muchos procedimientos diferentes para separar estos dos componentes, y en este estudio utilizamos varios de ellos. Los filtros usados son los propuestos por Hodrick y Prescott (1997), Baxter y King (1999), Christiano y Fitzgerald (2003), y el enfoque de dominio de frecuencias de Ouliaris y Corbae (2002 y 2006).

Otro método muy difundido utiliza un marco basado en la función de producción para estimar el producto potencial. En este marco, en primer lugar se resta al producto la contribución que aportan al proceso de producción los insumos observables—capital y trabajo—(utilizando ponderaciones estimadas para cada factor) a fin de obtener una medición de la productividad total de los factores. Seguidamente, se utiliza un filtro estadístico, como los propuestos por los autores antes mencionados, para separar las variaciones cíclicas de las de tendencia en la productividad del capital, el trabajo y la productividad total. La serie de datos de producto potencial se obtiene utilizando un promedio ponderado de la serie de datos filtrados de insumos de producción.1

La posición de América Latina en el ciclo económico

Mediante el primer método, se aplican los filtros estadísticos a los datos anuales para todos los países latinoamericanos desde 1970 hasta el 2010, utilizando los pronósticos realizados por el personal técnico del FMI para el período 2007–10, que se presentan en la edición de octubre de 2007 de Perspectivas de la economía mundial. La inclusión de estas observaciones ayuda a atenuar el problema de “fin de la muestra” presente en varios de los filtros estadísticos utilizados aquí.

América Latina: Posición cíclica

(Porcentaje) 1/

Fuentes: Perspectivas de la economía mundial y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ Los niveles potenciales del producto se calculan como un promedio de todas las series filtradas.

Brechas del producto de ciertos países de América Latina y el Caribe, 2006–07(Porcentaje del producto potencial)
Método de estimación del producto potencial 1/Aproximación utilizando la función de producción 2/
PaísAñoHPBKOC
Jamaica20060.3…0.50.9…0.9
2007…0.1…0.20.8
Costa Rica20061.20.81.41.2
20071.20.91.0
Argentina20062.51.22.7
20072.81.82.3
Brasil2006…0.1…0.40.0…1.7
20070.30.00.4…1.1
Chile2006…0.2…0.30.9…1.1
20070.4…0.1…0.1…0.3
Colombia20060.60.60.41.0
20071.50.81.01.5
México20060.80.42.8
20070.30.22.6
Perú20060.80.9…0.70.0
20071.20.8…1.00.5
Venezuela20063.43.82.9
20073.53.72.1

Por lo tanto, se obtienen dos medidas de la brecha del producto en América Latina: una agregando la información para cada país y la otra aplicando los filtros directamente a una serie agregada del producto de la región. Como ambas series presentan similares propiedades cíclicas, el gráfico muestra solo la segunda medición. La medida de la brecha del producto muestra los valles (durante las crisis de la deuda de 1982–84 y 1994, por ejemplo) y cimas esperados. Utilizando las estimaciones realizadas por el personal técnico para el 2007, los datos sugieren que actualmente toda América Latina se ve ante una brecha del producto ligeramente positiva y una tasa de crecimiento potencial de alrededor del 4.7%.

Esta información agregada oculta una heterogeneidad entre los distintos países. Entre las grandes economías latinoamericanas, Argentina y Venezuela muestran las mayores brechas positivas del producto, corroborando la percepción creada por la tendencia ascendente de las presiones inflacionarias en estos países de que los mismos se han visto enfrentados a significativas limitaciones de recursos. También son positivas las brechas del producto en Colombia y, según algunas estimaciones, en México y Perú. Se estima que las economías de Brasil y Chile presentan una posición cíclicamente neutra en 2006–07.

El método basado en la función de producción solo se pudo aplicar a un grupo limitado de países para los que se dispone fácilmente de datos. Asimismo, las estimaciones resultantes adolecen del problema de fin de período común en algunas técnicas de filtros estadísticos, dado que no se dispone de pronósticos para los insumos de producción. Sin embargo, las estimaciones de la brecha del producto obtenidas utilizando este método tienden a presentar las mismas propiedades cíclicas que el primer conjunto de estimaciones analizadas aquí. Diferencias importantes entre los dos conjuntos de resultados incluyen una brecha del producto más positiva en el caso de Argentina y estimaciones negativas, pero decrecientes en términos absolutos, en el caso de Brasil y Chile.2

Nota: Este recuadro fue preparado por Marcello Estavão, María Lucía Guerra y Jeromin Zettelmeyer.1 El cálculo supone rendimientos a escala constantes y puede expresarse como ln(TFP) = ln(Y) – α * ln(K) – (1-α) * ln(L), donde TFP, Y, K y L representan la productividad total de los factores, el producto, el stock de capital y el empleo. El parámetro α varía en cierto grado según el país y, salvo en los casos en que se obtuvieron estimaciones de las autoridades nacionales o de un estudio específico, se obtuvieron por aproximación utilizando la renta del trabajo como proporción del valor agregado total, método propuesto inicialmente por Solow (1957).Los resultados obtenidos con los dos métodos tienden a ser similares, dado que, en última instancia, se utilizan filtros estadísticos para extraer las fluctuaciones cíclicas directamente de la serie de datos del producto o de la serie de insumos. Sin embargo, pueden aparecer pequeñas variaciones dependiendo de las estimaciones de tendencia relativas para cada insumo de producción. Asimismo, el método basado en la función de producción puede ampliarse para incluir un desglose más detallado de los insumos que muestre las variables con fuerte contenido de política económica (por ejemplo, la utilización del capital, la tasa de desempleo y la participación de la mano de obra).2 El personal técnico del FMI está desarrollando un tercer método, que consiste en determinar la magnitud de la brecha del producto utilizando un modelo neokeynesiano para una pequeña economía abierta integrado por ecuaciones para una curva de Phillips, la demanda agregada, la paridad de intereses no cubierta y una regla para la tasa de interés, según el análisis de Berg, Karam y Laxton (2006). La estimación del modelo se realiza utilizando técnicas bayesianas y una especificación de los componentes no observados para identificar la brecha del producto, partiendo del supuesto de que el producto potencial es el nivel de producción compatible con un nivel de inflación estable. La aplicación de este método al caso de México muestra una menor persistencia de la inflación en los últimos años, un grado moderado de traslado de la depreciación cambiaria a los precios y una lenta reacción de las tasas de interés al ciclo. En términos generales, la bondad de ajuste del modelo refleja de manera razonablemente adecuada el reciente período de baja en la inflación que registró este país, y sugiere que México se encontraba en un nivel cercano a su potencial a principios del 2007, resultado que es consistente con la mayoría de los filtros estadísticos utilizados en este estudio.

Durante la turbulencia mundial de julio y agosto los mercados de América Latina también sufrieron correcciones, que tendieron a acentuarse más en los países que habían mostrado recientemente mayores ganancias bursátiles:

  • Tras alcanzar máximos a finales de julio, los precios de las acciones bajaron entre 10% y 28% en toda la región, sobre todo en Brasil, Argentina, Colombia, México, Chile y Perú. Sin embargo, los precios de las acciones se han recuperado desde entonces, y en varios países han superado los niveles previos a la turbulencia.

  • De forma similar, mientras que en un comienzo muchas monedas sufrieron también una depreciación (entre 1% y 14% en las economías más grandes), han tendido a apreciarse desde entonces.

  • Los precios de los bonos locales bajaron y los diferenciales soberanos aumentaron, pero en la mayoría de los casos de una manera mucho más moderada que en las crisis de los años noventa y de comienzos de este decenio. En Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, por ejemplo, los diferenciales soberanos aumentaron menos de 100 puntos base entre mediados de julio y el punto culminante de la turbulencia, y para mediados de octubre han retornado a menos de 30 puntos base de sus niveles de la mitad de julio.

  • A diferencia de lo ocurrido en las economías industriales, donde la exposición directa al mercado hipotecario de Estados Unidos era mayor y la liquidez de los mercados de dinero se evaporó, la mayoría de los países de la región no se enfrentó a problemas de liquidez en los mercados locales.

Antes de que se produjera la turbulencia mundial, el crédito al sector privado estaba creciendo rápidamente. Se espera que esta tendencia continúe, aunque a menor ritmo, ya que la política monetaria se ha endurecido en muchos países y las condiciones de crédito mundiales se han tornado menos favorables. En la primera mitad del 2007, el ritmo anual medio de crecimiento del crédito era de más de un 40% en los siete países más grandes de América Latina, y de más de 20% en la región en general. El principal factor que ha alimentado esa marcada expansión desde el 2004 ha sido el crédito a los hogares, que en la actualidad representa alrededor de un 40% del crédito al sector privado. Más recientemente, el crecimiento del crédito a las empresas se ha acelerado y puede haber superado al crecimiento del crédito a los hogares en varios países. En cambio, el crédito al sector público ha seguido disminuyendo, debido al mejoramiento de las finanzas públicas.

Crecimiento del crédito

(Porcentaje anual) 1/

Fuentes: Autoridades nacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.

1/ Promedios no ponderados en los casos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela. En el caso de 2007, las tasas se basan en los datos más recientes disponibles.

La expansión del crédito en la región se ha apoyado sobre todo en el vigoroso aumento de los depósitos privados a escala local. Aunque en países como Panamá, Costa Rica y Chile, el financiamiento externo por parte de sucursales locales de bancos internacionales también ha sido importante, los pasivos externos representan en general un porcentaje pequeño y decreciente de los pasivos totales de los sistemas bancarios.

Crédito a los hogares como proporción del crédito al sector privado

(Porcentaje; fin de periodo) 1/

Fuentes: Autoridades nacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.

1/ En el caso de 2007, las tasas se basan en los datos más recientes disponibles.

Créditos transfronterizos de bancos BPI otorgados al sector bancario doméstico
Miles de millones de dólares de EE.UU.Como porcentaje de los pasivos totales
2002200620022006
América Latina30.152.16.24.8
Argentina2.61.95.12.6
Brasil9.921.73.52.6
Chile3.16.86.56.5
Colombia1.21.85.63.8
Costa Rica0.81.19.67.7
México5.59.42.51.6
Panamá1.73.18.110.4
Perú2.01.08.73.3
Uruguay0.40.63.74.5
Venezuela 1/0.71.74.53.9
Fuentes: Banco de Pagos Internacionales y FMI, International Financial Statistics.

Crecimiento de los depósitos del sector privado

(Porcentaje anual) 1/

Fuentes: Autoridades nacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.

1/ Promedio no ponderado de 17 países. En el caso de 2007, las tasas se basan en los datos más recientes disponibles.

2/ Solo bancos comerciales y de desarrollo.

Carga de la deuda de los hogares

Fuentes: Argentina, Boletín de Estabilidad Financiera, 2007; Chile, Informe de Estabilidad Financiera, 2006.

1/ El endeudamiento se define como la razón entre los préstamos y el ingreso salarial en Argentina, y como la razón entre la deuda de los consumidores y el ingreso en Chile.

2/ La carga financiera se define como interés y amortización, excluida la amortización de préstamos de menos de un año en Chile.

Indicadores de solidez financiera de América Latina

(Porcentaje) 1/

200220032004200520062007 2/
Coeficiente de préstamos en mora 3/10.58.75.23.82.93.1
Provisiones para préstamos en mora92.0101.1114.1125.0137.0129.4
Retorno sobre activos…0.41.21.61.81.92.0
Retorno sobre patrimonio neto3.710.215.418.621.221.5
Coeficiente de suficiencia del capital 4/15.315.816.215.414.915.2
Coeficiente de activos líquidos24.126.728.226.425.026.4
Fuente: FMI (2007a).

Por el momento no parece haber señales claras de un aumento de los factores de vulnerabilidad como consecuencia de la expansión del crédito al sector privado. Aunque los indicadores de suficiencia patrimonial cayeron ligeramente en el 2006 y el 2007, el coeficiente de préstamos en mora ha continuado bajando, mientras que las provisiones han crecido y la rentabilidad ha mejorado. En Argentina y Chile, donde existe información sobre la carga de la deuda de los hogares, el grado de endeudamiento está dentro de parámetros razonables. En México, los hogares ostentan una posición financiera positiva equivalente a aproximadamente un 23% del PIB, lo cual contrasta con su posición de casi deudores netos durante la crisis de 1995 (Guerra de Luna y Serrano Bandala, 2007). Finalmente, un nuevo análisis empírico que permite distinguir crecimientos excesivos del crédito a partir de criterios de aceptación general, confirma la tesis de que el reciente crecimiento del crédito parece obedecer principalmente a la mejora en los fundamentos económicos (capítulo V). Habiendo dicho esto, los indicadores prudenciales son retrospectivos y los datos sobre la deuda de los hogares son limitados en la mayoría de los países. Además, el panorama global puede esconder mayores vulnerabilidades en las instituciones financieras que han debilitado las normas crediticias en busca de una expansión acelerada. Por tanto, el rápido crecimiento del crédito en algunos países justifica el fortalecimiento de la supervisión.

En muchos países de la región la intermediación financiera permanece en niveles inferiores a los de otros mercados emergentes. Sin embargo, en los principales mercados ha aumentado recientemente tanto el volumen del comercio como el número y el valor de las emisiones de acciones y bonos. La actividad en derivados cambiarios y tasas de interés se ha seguido expandiendo en los principales mercados locales, y en el primer semestre del 2006 el volumen en circulación en los mercados de América Latina y el Caribe alcanzó US$16.000 millones, frente a US$4.000 millones en 1999 (JP Morgan, 2007).

Salidas a bolsa en América Latina

Fuente: Federación Mundial de Bolsas.

Evolución reciente del sector externo

Si bien los términos de intercambio son en general favorables y las exportaciones han tenido un mejor desempeño, un fuerte aumento de las importaciones está provocando una contracción del superávit en cuenta corriente de la región. Pese a recientes episodios de flujos de inversión de cartera a ciertos países, la inversión extranjera directa sigue siendo la fuente principal de capital externo.

Cuenta corriente externa(Porcentaje del PIB)
1995-20042005200620072008
Prom.Proy.Proy.
América del Norte 1/…3.0…5.1…5.2…4.8…4.7
Estados Unidos…3.3…6.1…6.2…5.7…5.5
Canadá0.82.01.61.81.2
México…2.1…0.6…0.3…0.7…1.1
América del Sur 1/…2.11.31.50.70.3
Argentina…0.51.92.50.90.4
Bolivia…3.86.511.715.19.9
Brasil…2.41.61.20.80.3
Chile…1.81.13.63.72.3
Colombia…2.4…1.5…2.1…3.9…3.5
Ecuador…1.80.83.62.42.5
Paraguay…1.70.1…2.0…0.2…0.3
Perú…3.71.42.81.31.1
Uruguay…1.10.0…2.4…2.8…2.8
Venezuela6.517.815.07.84.1
América Central 1/…5.1…5.1…5.0…5.6…5.8
Costa Rica…3.9…4.8…4.9…4.8…5.0
El Salvador…2.4…4.6…4.7…4.9…5.0
Guatemala…5.2…5.1…5.2…5.1…4.7
Honduras…3.8…0.9…1.6…5.5…5.0
Nicaragua…20.4…14.9…15.8…15.8…16.3
Panamá…5.3…5.0…3.8…5.4…6.6
El Caribe 1/…3.4…0.3…0.4…1.0…0.6
América Latina y el Caribe 1/…2.01.41.50.60.0
Fuente: Perspectivas de la economía mundial.

Se espera que el superávit de la cuenta corriente externa de la región se contraiga significativamente en el 2007 y el 2008, tras haber alcanzado un máximo histórico el año pasado. El alto crecimiento del volumen de las importaciones—en especial en Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela—está superando ya sobradamente al crecimiento de los volúmenes de exportación. Además, ya no se espera que las mejoras de los términos de intercambio sean suficientes para compensar la diferencia entre los volúmenes de importaciones y exportaciones. Los precios de los productos básicos, como combustibles, metales y productos agrícolas parecen haberse estabilizado en niveles altos, y se prevé que en promedio permanecerán prácticamente inalterados en el 2007, para después descender ligeramente en el 2008. Aún se observan diferencias marcadas entre los países con respecto al nivel de la cuenta corriente—superávits persistentes en la mayoría de los países sudamericanos que exportan productos básicos, y déficits en América Central y, en menor medida, en México—pero la tendencia hacia un deterioro de la cuenta corriente está presente en la mayoría de países de la región.

Evolución de la balanza de pagos externa

(Porcentaje del PIB, salvo indicación contraria) 1/

20032004200520062007 2/2008 2/
Balanza comercial1.72.22.52.61.30.5
Cuenta corriente0.41.01.41.50.60.0
Flujos de capital privado1.20.71.40.32.51.3
de las cuales: IED2.02.32.01.02.11.5
Inversión de cartera…0.6…0.71.0…0.60.60.1
Flujos públicos0.2…0.4…1.2…0.60.00.0
Reserv./deuda corto plazo (%)251276318349306331
Reserv./import. mensuales8.27.37.06.86.96.7
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Contribución a los cambios en la balanza comercial/PIB

(Puntos porcentuales, promedio anual)

Fuentes: Perspectivas de la economía mundial y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ Un efecto positivo de las exportaciones significa una mejora en la balanza comercial debido a un crecimiento del volumen de exportación superior al crecimiento del PIB real. Un efecto positivo de las importaciones significa una mejora de los términos de la balanza comercial debido a un crecimiento del volumen de importación inferior al crecimiento del PIB real. Los efectos de los TI y el TCR son la contribución de las variaciones de los términos de intercambio y el tipo de cambio real bilateral (basado en deflactores del PIB) con Estados Unidos.

Los flujos de capital a ciertos países—en especial a Brasil, pero también a Argentina, Colombia, Perú y Venezuela—experimentaron un aumento acentuado antes del reciente estallido de la volatilidad en los mercados mundiales. Las salidas de capital mostraron un patrón mixto: disminuyeron en Colombia y Perú, pero aumentaron por ejemplo en Chile, debido a la acumulación de activos del gobierno en el extranjero. Los elevados diferenciales de las tasas de interés, sumados a las presiones cambiarias alcistas y a la escasa o decreciente volatilidad de los tipos de cambio, hicieron que los países de América Latina—en particular Brasil—se convirtieran en atractivos destinos para las operaciones de arbitraje internacional de tasas (“carry trades”).

Evolución externa reciente de los países más grandes de América Latina

(Sumas móviles de 4 trimestres, miles de millones de dólares de EE.UU.)

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ Agregado de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela. El agregado de junio de 2007 no incluye Perú.

2/ Las entradas (salidas) de flujos financieros son la suma de entradas (salidas) de inversión de cartera y de otro tipo de inversiones. No se indican los errores y omisiones ni la cuenta de capital.

Hasta mediados del 2007, las afluencias masivas de capital y los persistentes superávits en cuenta corriente en algunos países exportadores de productos básicos generaron presiones considerables en los mercados cambiarios de varios países de la región. Pero solo en unos pocos países—Brasil y Colombia, en particular—dichas presiones ocasionaron apreciaciones bilaterales significativas con respecto al dólar estadounidense. Puesto que el dólar se ha depreciado frente a las monedas de muchos otros socios comerciales de América Latina (en especial la zona del euro), las apreciaciones del tipo de cambio nominal ponderado en función del comercio fueron más pequeñas. Más bien, los tipos de cambio efectivos nominales se depreciaron en la mayoría de los países de la región este año, incluso antes de que comenzara la agitación en los mercados financieros mundiales. Pero al mismo tiempo, los diferenciales de inflación con los socios comerciales fueron positivos en la mayoría de los casos (Ecuador y Perú son las excepciones principales). El efecto neto de estas variaciones fue una pequeña apreciación del tipo de cambio efectivo real en varios países; las apreciaciones más acusadas—de entre 10% y 35% en los 12 meses a junio del 2007—se observaron en Colombia, Brasil y Venezuela.

América Latina: Relación diferencial de tasas/riesgo cambiario (carry-to-risk)1/

Fuentes: Bloomberg. L.P. y Datastream.

1/ Se define como el diferencial de la tasa de interés interbancaria con respecto a la tasa LIBOR de una semana, normalizado en función de la desviación estándar sin condiciones de las variaciones del tipo de cambio nominal (con respecto al dólar de EE.UU.) dentro de un promedio móvil de 90 días.

Índice de presiones cambiarias en ciertos países 1/

Fuentes: FMI, International Financial Statistics y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ El índice se calcula como la variación porcentual del TCEN + la variación porcentual de las reservas * (desviación estándar de la variación porcentual del TCEN)/(desviación estándar de la variación porcentual de las reservas), siendo el TCEN el tipo de cambio efectivo nominal. Todas las variaciones porcentuales y desviaciones estándar se calculan con respecto a los 12 meses entre junio de 2006 y mayo de 2007.

Movimientos bilaterales frente a movimientos multilaterales del tipo de cambio

(Porcentaje) 1/

Fuentes: FMI, Sistema de notificaciones y estimaciones del personal técnico del FMI.

1/Variaciones porcentuales de 12 meses hasta el fin de junio de 2007. Un aumento del tipo de cambio denota una apreciación.

Tipos de cambio efectivos reales y nominales, y dferenciales de inflación

(Porcentaje) 1/

Fuentes: FMI, Sistema de notificaciones y estimaciones del personal técnico del FMI.

1/ Variaciones porcentuales de 12 meses hasta el fin de junio de 2007. Un aumento del tipo de cambio denota una apreciación.

Evolución de los tipos de cambio durante la reciente turbulencia del mercado

(20 de julio de 2007 = 100) 1/

Fuentes: Bloomberg, L.P. y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ Tipos de cambio bilaterales con respecto al dólar de Estados Unidos. Un incremento denota una apreciación. Se utilizaron los datos disponibles más recientes.

Los shocks financieros mundiales de julio y agosto del 2007 frenaron inicialmente las afluencias de capital. Los bancos centrales de varios países, como Argentina, Brasil y Perú, redujeron sustancialmente la acumulación de reservas durante este período, en comparación con meses anteriores (en el caso de Colombia, el banco central ya había dejado de intervenir desde mayo). Argentina intervino en el mercado cambiario para contrarrestar las presiones a la depreciación de la moneda. Ahora que los bancos centrales de la región están por lo general más acostumbrados a la flotación del tipo de cambio, las monedas se convirtieron en el primer amortiguador, depreciándose significativamente en un comienzo, para luego retornar a los niveles previos a la turbulencia.

La inversión extranjera directa (IED) sigue siendo la fuente principal de capital extranjero para la región. No obstante, dicha inversión aún está, como proporción del PIB, en niveles inferiores a los de finales de los años noventa, cuando las privatizaciones fomentaron los flujos de IED a la región (recuadro 3). Las entradas de IED ahora están siendo contrarrestadas en parte por flujos en el sentido contrario, ya que las empresas de América Latina han empezado crecientemente a invertir en el exterior. Después de que en el 2006 se registrara un nivel inusualmente bajo de IED neta a raíz de dichas inversiones—cuyo punto culminante ocurrió en octubre del 2006, con la adquisición por parte de una empresa brasileña de activos mineros en Canadá por un valor de US$17.000 millones—se proyecta que las afluencias de IED se recuperarán a un rango de 1½–2% del PIB en el 2007 y el 2008.

Política monetaria y cambiaria

El entorno al que se enfrentan las autoridades encargadas de la política monetaria ha cambiado en los últimos meses. En el primer semestre del 2007, la conducción de la política monetaria se vió complicada por las entradas de divisas y, en algunos casos, por la tensión entre las metas de inflación y de tipo de cambio. La reciente turbulencia financiera y la desaceleración del crecimiento externo exigen encontrar un delicado equilibrio entre la constante preocupación con respecto a la inflación y la posibilidad de que la merma de la demanda externa pueda frenar el crecimiento y quizás atenuar las presiones sobre los precios en América Latina.

Acumulación reciente de reservas

(Miles de millones de dólares de EE.UU., variación con respecto al mes anterior) 1/

Fuente: Autoridades nacionales.

1/ Reservas netas en el caso de Perú.

En el primer semestre del 2007, el dinamismo cíclico y las incipientes presiones inflacionarias llevaron a varios bancos centrales a hacer más restrictiva la política monetaria. Las tasas de interés se elevaron en cuatro de los cinco países con regímenes oficiales de metas de inflación (Chile, Colombia, Perú y México). Varios otros países—entre ellos Argentina, Bolivia, Paraguay, la República Dominicana y Uruguay—ampliaron las operaciones de esterilización para frenar el rápido crecimiento de los agregados monetarios.

Recuadro 3.Evolución de la balanza de pagos en América Latina

Al igual que otras regiones en desarrollo, América Latina registró considerables déficits en cuenta corriente durante la mayor parte de los años noventa, financiados con entradas netas de capital que ayudaron a los gobiernos a cubrir sus déficits fiscales. Esto cambió en 1998, cuando una “frenada brusca” de la afluencia de capitales puso en marcha un proceso de saldos crecientes en cuenta corriente y entradas decrecientes de capital que duró hasta el 2006. La experiencia de América Latina en el último decenio contrasta con lo sucedido en los países en desarrollo de Asia y, sobre todo, en Europa central y oriental. En Asia, aunque las cuentas corrientes también empezaron a arrojar superávits durante la crisis, las entradas netas de capital se recuperaron rápidamente, dando lugar a una gran afluencia de capital y a influjos en la cuenta corriente, y a una sustancial acumulación de reservas. En Europa central y oriental, los déficits en cuenta corriente no disminuyeron y, de hecho, siguieron ampliándose, financiados por un aumento de las entradas netas de capital.

Saldos en cuenta corriente y flujos netos de capital en América Latina y otras regiones, 1990–2006

(Porcentaje del PIB)

En América Latina el cambio de signo de la cuenta corriente se produjo en dos etapas. Primero, las crisis en los mercados emergentes a fines de los años noventa y los primeros años de esta década interrumpieron el acceso de varios de los países más grandes a los mercados internacionales de capital e incrementaron el costo del financiamiento externo para toda la región. La actividad económica disminuyó, se efectuaron ajustes fiscales, las importaciones se contrajeron, los tipos de cambio se depreciaron en valores nominales y reales, y las exportaciones repuntaron. Segundo, a partir del 2003 aproximadamente, creció la demanda para las importaciones a medida que las economías de la región comenzaron a recuperarse, pero los ingresos de exportación aumentaron mas rápidamente gracias al auge de los precios de los productos básicos. Los términos de intercambio registraron mejoras superiores al 20%, en promedio, entre el 2002 y el 2006. Además, las transferencias privadas, atribuibles principalmente a las remesas de trabajadores, contribuyeron a afianzar la cuenta corriente de varios países, sobre todo en México y América Central.

Saldos en cuenta corriente, 1998–2006

(Porcentaje del PIB)

Fuente: Perspectivas de la economía mundial.

1/ Promedios no ponderados. Los exportadores de productos básicos son Bolivia, Chile, Ecuador, Trinidad y Tabago y Venezuela. Centroamérica incluye Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana.

A escala regional, la evolución de la cuenta corriente no ha sido uniforme durante esta década. En gran parte de Sur América y México, la cuenta corriente se fortaleció; gradualmente en algunos casos, y abruptamente en otros en respuesta a la súbita interrupción inicial de las entradas de capital. Los países de América Central que son importadores de productos básicos, en cambio, sufrieron disminuciones en los términos de intercambio, y siguieron registrando importantes déficits en cuenta corriente, de 5% del PIB en promedio, y dependiendo de entradas netas de capital (y asistencia financiera) para financiarlos.

Una disminución de las entradas netas de capital entre 1998 y 2006 coincidió con importantes cambios en la composición de la afluencia de capitales hacia América Latina.1

  • La disminución inicial de los flujos netos fue provocada por una caída de las entradas de capital, sobre todo de los flujos de deuda y de inversión de cartera, porque las crisis de la región dificultaron el acceso a los capitales internacionales y elevaron su costo. La inversión extranjera directa se mantuvo relativamente fuerte, alcanzando un máximo en el 2000 tras una serie de privatizaciones, para posteriormente estabilizarse en 2½-3% del PIB.

  • La continua disminución de los flujos netos después del 2002, en cambio, se explica por el repunte de las salidas de capital, atribuible tanto a una mayor inversión directa en el exterior como a una mayor inversión de cartera en el extranjero, en consonancia con la tendencia mundial de mayor diversificación a escala internacional. Aunque las entradas brutas se mantuvieron generalmente invariables como proporción del PIB después del 2002, su composición cambió, registrándose aumentos del crédito y la inversión en el sector privado contrarrestados por reembolsos de la deuda pública externa.

Como consecuencia de estos cambios tanto en la cantidad como en la composición de los flujos de capital, el saldo de activos externos netos de América Latina ha mejorado significativamente. Gracias a la disminución de la deuda externa, al reducido aumento de los pasivos por participaciones de capital y al nivel en general constante de los pasivos por inversión extranjera directa como porcentaje del PIB, los pasivos externos netos de la región han disminuido, de más del 80% del PIB en el 2003 a aproximadamente un 60 por ciento del PIB en el 2006 (en términos netos, de 40 a 25 por ciento).2 Por último, ha habido un desplazamiento hacia pasivos que no son emisión de deuda, y de pasivos del sector público hacia los del sector privado.

Activos y pasivos externos, 1998–2006

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: Lane y Milesi-Ferretti (2006) y cálculos del personal técnico del FMI.

Entradas y salidas brutas de capital, 1998–2006

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: Perspectivas de la economía mundial y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Este recuadro fue preparado por Roberto Benelli.1 Las “entradas” de capital se definen como la adquisición neta de activos internos por parte de no residentes, y las “salidas” de capital como adquisición neta de activos externos por residentes (un signo positivo indica un aumento de los activos externos en manos de residentes internos). Por lo tanto, tanto las entradas como las salidas pueden tener un valor negativo.2 Pese al aumento de las salidas (acumulación de activos en el exterior), el valor del saldo de activos externos en moneda nacional ha disminuido levemente desde el 2003, como consecuencia de la apreciación de la moneda doméstica.

Sin embargo, las cuantiosas entradas de divisas antes de la turbulencia financiera mundial tendieron a aplacar los esfuerzos de esterilización en la medida que muchos países (con la excepción de Chile y México) respondieron a las afluencias aumentando la intervención discrecional en los mercados de divisas. Las intervenciones obedecieron en parte a inquietudes con respecto a la apreciación del tipo de cambio real y al deterioro de la competitividad (recuadro 4), y en parte al interés por acumular reservas precautorias. Por ende, las reservas de divisas de la región en su conjunto aumentaron casi un 40% en los 12 meses previos a junio del 2007, llegando a niveles que ahora parecen adecuados desde el punto de vista prudencial (recuadro 5). Las intervenciones en el mercado de divisas, pese a ser muy comunes, en general no han demostrado ser un método muy eficaz para contener la apreciación real en América Latina (recuadro 6).

Algunos países fueron más allá de la intervención en su afán por paliar las presiones de apreciación real o por contrarrestar sus repercusiones en la competitividad. Colombia estableció un encaje legal no remunerado de 40% sobre los préstamos obtenidos en el extranjero y las afluencias brutas de cartera por seis meses (un sistema similar ha regido en Argentina desde el 2005). Al mismo tiempo, el país impuso límites prudenciales más estrictos sobre las operaciones en divisas a futuro. Otras decisiones que se tomaron abarcan las siguientes: en Argentina, amplias medidas administrativas para contener la inflación—como la limitación de los ajustes de precios en sectores regulados, los acuerdos selectivos de precios y las restricciones a las exportaciones—en Brasil y Colombia, aranceles de importación y líneas de crédito subsidiadas para ayudar a los productores nacionales a hacer frente a la competencia de bajo costo desde el exterior (estas medidas se mantienen hasta ahora en una escala reducida).

Tras la turbulencia financiera en los mercados de los países industrializados, el principal desafío para las autoridades monetarias pasó a ser la evaluación del efecto del deterioro del entorno externo en medio de las persistentes presiones inflacionarias en varios países. Si bien la mayoría de las economías de la región están funcionando al máximo de su capacidad o por encima de ella—algo que de por sí ya es una fuente de inflación—una fuerte reducción del crecimiento económico de Estados Unidos podría frenar el crecimiento en la región. Además, los bancos centrales tienen que decidir si van a reaccionar, y con qué medidas, ante las alzas de los precios de los alimentos, que probablemente reflejarán las condiciones internacionales en los mercados de alimentos—y por lo tanto también un ajuste de los precios relativos—pero que también podrían ser un síntoma del rápido crecimiento de la demanda doméstica y de las condiciones cíclicas.

Acumulación de reservas desde una perspectiva mundial

(Variación porcentual en 12 meses)

Fuente: FMI, International Financial Statistics.

En la medida que los bancos centrales han evaluado estas opciones y las circunstancias del país, la política monetaria en la región se ha vuelto prudentemente más restrictiva en algunos países y se ha mantenido en otros.

Notablemente Chile y Perú aumentaron las tasas en septiembre y México lo hizo a finales de octubre, pero Chile mantuvo las tasas en su reunión de política monetaria de octubre. Brasil continuó su reducción gradual de tasas de interés hasta comienzos de septiembre, pero ha mantenido las tasas desde entonces.

Recuadro 4.Los tipos de cambio real y la competitividad

En años recientes, los tipos de cambio reales en América Latina se han apreciado, en general, a tasas ligeramente más altas que en otros países en desarrollo, sobre todo en relación con la tasa de aumento de la productividad. Conjugado con el fuerte crecimiento de las importaciones y una tasa de aumento de las exportaciones comparativamente baja, esto ha hecho que algunas de las autoridades económicas regionales se preocupen por la pérdida de competitividad frente a otros países exportadores en vía de desarrollo (sobre todo de Asia). Estas preocupaciones se tornaron especialmente agudas durante el auge de las afluencias de capital a la región en el primer semestre del 2007, que ejerció una significativa presión al alza sobre algunas monedas.

Al mismo tiempo, muchos datos indican que los tipos de cambio de América Latina siguen siendo compatibles, en términos generales, con los fundamentos económicos. En primer lugar, los tipos de cambio real aún no han retornado a los niveles vigentes a mediados de los años noventa, y en la mayoría de los países siguen oscilando en torno a los niveles medios registrados desde 1980. Además, la reciente apreciación es menos acentuada si el tipo de cambio efectivo nominal se ajusta en función de la variación de los costos unitarios de la mano de obra. Entre los países grandes, Brasil y Colombia se destacan por haber experimentado apreciaciones efectivas en función de los costos unitarios de la mano de obra; mientras que en Argentina, Chile, Perú y México esos costos han permanecido en general estables—o incluso han disminuido—en relación con sus principales socios comerciales. Y algo que reviste más importancia es que las variables económicas fundamentales que generalmente determinan el tipo de cambio de equilibrio—como el saldo de activos externos netos—también han mejorado mucho desde el comienzo del presente decenio. Por lo tanto, los estudios realizados en el FMI a nivel de país tienden a concluir que los tipos de cambio reales de la región tienen un valor en general adecuado.

Incluso si los tipos de cambio de América Latina son compatibles—en términos generales—con los fundamentos económicos, es posible que determinados países estén enfrentando presiones derivadas de la competencia del extranjero (por ejemplo, China e India), particularmente en terceros mercados, como Estados Unidos (véase Freund y Özden, por publicarse). Sin embargo, la competencia en terceros mercados no refleja el efecto global de las pujantes economías asiáticas en las exportaciones de América Latina, que es positivo (Lederman, Olarreaga y Soloaga, 2007).

Tipos de cambio efectivos reales (TCER) y productividad

(1990 = 100)

Fuentes: Banco Mundial, World Economic Indicators; FMI, Sistema de notificaciones, Perspectivas de la economía mundial y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ TCER basado en el IPC (ponderado en función del PIB ajustado según la PPA para los países del grupo).

2/ Relación entre el TCER y los índices de producción por trabajador en cada país, con respecto a un índice de producción media por trabajador en las economías avanzadas.

Tipos de cambio efectivos reales (TCER)

(2003T1 = 100)

Fuentes: Cálculos del personal técnico del FMI basados en datos de las autoridades nacionales y FMI, International Financial Statistics.

1/ El TCER basado en el costo unitario de la mano de obra se basa en la economía agregada o, en su defecto, la manufactura.

Nota: Este recuadro fue preparado por Roberto Benelli y Jeromin Zettelmeyer.

Recuadro 5.El nivel óptimo de las reservas prudenciales

La reciente acumulación de reservas en América Latina obedece en muchos casos al deseo de “amortiguar” los efectos en la economía de una repentina interrupción de los flujos de capital y evitar variaciones extremas del consumo. Sin embargo, mantener reservas líquidas también impone costos cuasifiscales. ¿Cuál es el nivel óptimo de reservas teniendo en cuenta esos costos y beneficios? En un documento de trabajo del FMI publicado recientemente, Olivier Jeanne y Romain Rancière (2006) ofrecen una respuesta basándose en un marco sencillo de maximización de la utilidad.1 El resultado es una fórmula sobre el nivel óptimo de reservas desde el punto de vista prudencial. La fórmula establece que el nivel óptimo de reservas debe de ser más alto: (1) entre mayor sea la magnitud de una crisis (un “frenazo” (sudden stop) de los influjos de capital cuyos efectos el país desea amortiguar) y el consiguiente menoscabo del producto; (2) entre mayor sea la probabilidad del “frenazo”; (3) y entre menor sea el costo de mantener reservas. Esta última variable suele calibrarse como el diferencial promedio entre los bonos del Tesoro de Estados Unidos a diez años y la tasa de los fondos federales, mientras que el menoscabo del producto se basa en los antecedentes de otras crisis. La necesidad de obtener divisas durante un “frenazo” depende de la deuda a corto plazo y de los depósitos en moneda extranjera, excluyendo los activos externos líquidos de los bancos (Gonçalves, por publicar).

Niveles óptimos estimados y niveles reales de las reservas

(Porcentaje del PIB)

Fuente: Cálculos del autor.

Nota: El nivel óptimo de referencia de las reservas se basa en una probabilidad de interrupción repentina de entrada de capitales del 10%, una prima por inversión a largo plazo del 1,5% y un parámetro de aversión al riesgo de 2. La necesidad de reservas y la caída del producto se calibran de la misma manera que en los estudios originales. Las líneas entrecortadas indican el rango del nivel óptimo de reservas cuando la probabilidad de interrupción repentina de entrada de capitales varía entre 5% y 20%.

El personal técnico del FMI ha aplicado la fórmula de Jeanne y Rancière en forma separada a México, Brasil, Perú y Uruguay, empleando datos específicos sobre estos países para calibrar la necesidad de divisas durante una crisis y el probable menoscabo del producto si ocurriera una crisis. A pesar de estas diferencias, los cuatros estudios llegan a una conclusión similar: la brecha entre el nivel óptimo de reservas y el nivel efectivo de reservas parece haberse reducido en los últimos años. Este resultado general puede constatarse en el gráfico adoptando supuestos comunes (únicamente para fines de comparación entre los países) con respecto a la probabilidad de un “frenazo,” el costo de mantener reservas y el parámetro de aversión al riesgo.

Del gráfico se desprende que la reducción de la brecha es consecuencia de la acumulación de reservas y de la disminución del nivel óptimo de reservas, medido mediante la fórmula de Jeanne y Rancière (2006). El nivel más bajo de las reservas óptimas se debe a la reducción de la deuda a corto plazo y de los depósitos netos en moneda extranjera en años recientes. A medida que los factores de vulnerabilidad han ido atenuándose, también ha disminuido el nivel óptimo de reservas que el modelo estima que sea necesario para auto asegurarse contra un “frenazo” de los flujos de capital.

Aunque se observa que las estimaciones de las reservas óptimas son sensibles al parámetro de probabilidad de crisis (indicado por la línea de puntos del gráfico), los estudios señalan que las reservas se sitúan en niveles cercanos al óptimo. No obstante, uno de los mensajes clave de este modelo es que el nivel óptimo de reservas puede aumentar rápidamente si las vulnerabilidades vuelven a niveles pasados, lo cual justificaría cautela respecto a la emisión de deuda a corto plazo denominada en moneda extranjera y respecto a futuros aumentos de los depósitos en moneda extranjera netos.

Nota: Este recuadro fue preparado por Fernando M. Gonçalves.1 Véanse los estudios conexos de Mulder y Bussière (1999), FMI (2000, 2001), García y Soto (2006) y Jeanne (2007). Los últimos dos estudios van más allá de la función prudencial de las reservas y plantean que las reservas también podrían ayudar a prevenir las crisis.

Recuadro 6.La eficacia de la intervención del banco central: El caso de Colombia

¿Cuán eficaz es la intervención del banco central a la hora de influir sobre el tipo de cambio nominal? El tema se ha investigado a fondo en el caso de las economías avanzadas, pero es poco lo que se sabe sobre la eficacia de la intervención como una herramienta de política independiente en los mercados emergentes.1 Un escollo importante es la falta de datos oficiales de alta frecuencia sobre la intervención del banco central (debido a los cambios de valorización, no es posible inferirlos simplemente a partir de la variación de las reservas). Además, a menudo no es posible saber, por ejemplo, si las autoridades acumulan reservas con la intención de afectar al tipo de cambio, o por otras razones, como la de constituir un auto seguro contra los choques financieros externos.

En un estudio reciente de Kamil (2007), basado en un nuevo conjunto de datos sobre las estadísticas oficiales diarias referidas a la intervención del banco central de Colombia (Banco de la República), se examina el impacto de la intervención discrecional sobre el nivel y la volatilidad del tipo de cambio nominal al contado (spot) registrado en Colombia desde septiembre del 2004 hasta abril del 2007. El caso de Colombia es de especial interés por al menos tres motivos. Primero, Colombia enfrenta fuertes presiones a favor de la apreciación cambiaria. Segundo, a lo largo del período estudiado hubo frecuentes, y a veces importantes, compras discrecionales de divisas para resistir la apreciación de la moneda nacional. Durante esos períodos, la intervención tuvo lugar en casi el 80% de los días hábiles. Así, entre enero del 2004 y mayo del 2007, las reservas casi se duplicaron (pasando de US$10.500 millones a aproximadamente US$20.000 millones). Tercero, como se observa en el primer gráfico, la muestra considerada en el estudio abarca dos regímenes claramente diferenciados en cuanto a la orientación de la política monetaria: uno caracterizado por tasas de interés constantes o en baja (septiembre del 2004 a marzo del 2006), y luego otro de endurecimiento de la política monetaria y aumento de las tasas nominales de interés para reducir las presiones inflacionarias (enero a abril del 2007). Se presenta así una oportunidad de verificar la hipótesis de que la intervención discrecional para frenar la apreciación de la moneda nacional es más eficaz cuando las metas de las políticas monetaria y cambiaria son congruentes.

Los resultados de las estimaciones indican que los efectos de la intervención del Banco de la República variaron marcadamente entre los dos períodos. Durante el primer período de intervención discrecional no anunciada (diciembre del 2004–marzo del 2006), las compras de divisas por parte del Banco de la República tuvieron un impacto positivo, estadísticamente significativo, sobre el nivel del tipo de cambio. Sin embargo, si bien la intervención discrecional contribuyó a moderar la tendencia a la reevaluación de la moneda, su efecto fue económicamente limitado y de corta duración. Por ejemplo, una compra esterilizada de divisas por un valor de US$30 millones (el monto promedio diario de intervención dentro de este período) depreciaría el valor de la moneda nacional en un 0,32%. Por otra parte, las operaciones de intervención no tuvieron un impacto duradero sobre la dinámica del tipo de cambio: casi el 70% del efecto contemporáneo se revirtió en dos días. Si se tienen en cuenta otros factores que afectan la volatilidad de los tipos de cambio a corto plazo, los resultados también indican que la intervención del banco central aminoró la volatilidad de los rendimientos de los tipos de cambio durante el período.

Durante el segundo período (enero a abril del 2007), en cambio, la intervención del Banco de la República no influyó en el tipo de cambio, ni siquiera a corto plazo. Las operaciones de intervención del Banco de la República para depreciar la moneda fueron sobrepasadas por movimientos compensatorios del diferencial del índice EMBI y por la reacción del mercado ante un PIB mayor de lo esperado y anuncios de inflación. Durante este período, hubo tensión entre los objetivos de las políticas monetaria y cambiaria, en la medida que los mercados percibieron que la política del Banco de la República de efectuar compras de divisas a gran escala no era coherente con el logro de la meta de inflación (véase el gráfico 2). Para frenar la apreciación del peso, el Banco de la República intervino agresivamente, acumulando US$4.500 millones (38% de la base monetaria) en los primeros cuatro meses del 2007. Al mismo tiempo, para hacer frente a las presiones inflacionarias, elevó en forma constante la tasa de interés. Pero con esta medida atrajo más entradas de capital, exacerbándose de ese modo las presiones que impulsaban la apreciación de la moneda.

Intervención del banco central y fluctuaciones de las tasas de interés de referencia e interbancaria

Fuentes: Banco de la República de Colombia y cálculos del autor.

Esta falta de consistencia entre las compras de divisas y los aumentos de las tasas de interés abrió la puerta a una dinámica perversa del mercado y a apuestas en un solo sentido contra el Banco de la República, que se manifestaron de dos maneras. Primero, las entidades extraterritoriales (offshore) acumularon importantes posiciones largas en pesos a través del mercado a futuro nacional, al convertirse Colombia—cuyas tasas nominales de interés superaban las de Japón en 800 puntos básicos—en uno de los focos de las operaciones de arbitraje de tasas de interés entre divisas (carry trade) en América Latina. Segundo, en consonancia con lo observado en Toro y Julio (2006), los resultados indican que los volúmenes negociados en el mercado cambiario al contado aumentaron de manera anormal en los días en que intervenía el Banco de la República, aún si se tienen en cuenta las variaciones de la volatilidad y otros factores macroeconómicos. El Banco de la República decidió suspender la intervención en mayo, indicando que continuar la intervención hubiera dificultado lograr la meta de inflación (Banco de la República, 2007).

En resumen, los resultados parecen indicar que la coherencia entre los objetivos de la política de intervención y los del régimen de metas de inflación es un factor crítico para el éxito de la intervención discrecional. Aunque un gobierno comprometido a resistir la apreciación cambiaria tiene en principio munición ilimitada, el régimen de metas de inflación puede constituir una limitación ineludible.

Nota: Este recuadro fue preparado por Herman Kamil.1 Los estudios recientes sobre el tema en los que se utilizan datos diarios referidos a los mercados emergentes son los de Guimarães y Karacadag (2004) con respecto a Turquía y México; y Disyatat y de Galati (2007) sobre la República Checa. En Canales-Kriljenko (2003) se resumen las prácticas de intervención del banco central en los países en desarrollo.

Política fiscal

Los superávits fiscales primarios, recientemente una fuente esencial de fortaleza macroeconómica en la región, alcanzaron su punto máximo en el 2006 y, según las proyecciones, bajarán a cerca del 2% en el 2007 y del 1¾% en el 2008, a medida que se estabilicen o reduzcan los coeficientes de ingresos, mientras el gasto sigue creciendo aceleradamente. Si bien los resultados primarios estructurales (ajustados en función del ciclo) se mantienen generalmente en superávit, son inferiores a los superávits declarados y existe una gran incertidumbre con respecto a su nivel, particularmente en el caso de los países exportadores de productos básicos.

Los superávits fiscales primarios en América Latina parecen haber alcanzado su punto máximo en el 2006 tras el impulso que tuvieron durante varios años, en los cuales el aumento de los ingresos fue superior al de los gastos. En el 2007, el gasto ha seguido aumentando aceleradamente, según las proyecciones, a un ritmo real promedio del 9%, es decir, mayor que el del PIB real. Pero las proyecciones también prevén un leve descenso de la relación ingresos/PIB principalmente a raíz del estancamiento (o la ligera reducción) de los precios o—en algunos casos—de la producción de productos básicos. Como resultado, se estima que los superávits primarios caerán este año a un promedio regional de aproximadamente el 2% del PIB, aunque con algunas excepciones importantes: en Chile, el resultado primario se mantendrá por encima del 7% del PIB de acuerdo con la regla del superávit estructural; en Venezuela, se prevé que el cuantioso aumento del gasto real ocurrido en el 2006 y la reducción de los ingresos petroleros como proporción del PIB podrían llevar el resultado primario del 2007 hacia valores negativos por primera vez en seis años.

En este contexto, es importante entender la solidez de las posiciones fiscales subyacentes en América Latina. ¿Muestran aún los resultados primarios “estructurales” un superávit? ¿Qué tan rápido regresarían a una situación de déficit si el crecimiento en el gasto continuara? En el capítulo IV se abordan estas preguntas, con un análisis de las fuentes del aumento de los ingresos desde el 2002 y una estimación de cuanto disminuirían los saldos primarios simplemente como resultado del retorno a una situación neutral en el ciclo económico y del probable nivel de los ingresos provenientes de los productos básicos a mediano plazo. Los principales resultados son los siguientes:

Ingresos totales y gasto primario

(Porcentaje del PIB) 1/

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1/ Promedios no ponderados de 17 países.

  • Los aumentos de los ingresos provenientes de los productos básicos han tenido una contribución importante en el reciente crecimiento del ingreso en los principales países exportadores de dichos productos. Este crecimiento ha sido generado sobre todo por aumentos de los precios, pero también por aumentos en las regalías e impuestos relacionados con esos productos, y, en algunos casos, también por aumentos en el volumen de producción.

  • En cambio, los ciclos económicos han tenido un impacto menor sobre los ingresos. En la mayoría de los países, los ingresos no provenientes de productos básicos han tendido a aumentar casi al mismo ritmo que la actividad económica, dejando aproximadamente constante la razón de ingresos/PIB.

  • La política tributaria ha desempeñado una función importante en el aumento del ingreso en algunos países, particularmente Brasil y El Salvador, mientras que en Costa Rica la aplicación de medidas de administración tributaria ayudó a elevar los porcentajes de ingresos.

  • Por último, en algunos países, entre ellos Argentina, Colombia y Panamá, el aumento de los ingresos como proporción del PIB ha sido mayor al que podría atribuirse claramente a estos factores. Algunos de los demás países han registrado descensos análogos inexplicados en los ingresos no provenientes de productos básicos. En algunos casos, pero no en todos, las causas de estas variaciones “residuales” pueden observarse tras un análisis más detenido de cada país.

Por consiguiente, la solidez de la situación subyacente de los ingresos fiscales en América Latina en la actualidad depende considerablemente de que las alzas de los precios de los productos básicos, así como los recientes aumentos “residuales” de los ingresos no provenientes de productos básicos, sean temporales o permanentes. Aunque existe una gran incertidumbre en ambos ámbitos, el análisis sustenta una conclusión general: los superávits primarios estructurales son más moderados que lo indicado por los datos sin ajustar, especialmente en el caso de los países exportadores de productos básicos que podrían enfrentar disminuciones de los precios a mediano plazo (véase el capítulo 4 para más detalles).

Al mismo tiempo, la política fiscal sigue siendo expansiva. A medida que el crecimiento del gasto sigue superando el crecimiento de los ingresos y del PIB, los superávits fiscales—tanto observados como estructurales—se están reduciendo rápidamente. En países exportadores de petróleo, en particular, los resultados primarios no correspondientes a productos básicos se están deteriorando.1

Crecimiento del gasto primario real

(Porcentaje) 1/

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1/ Promedios no ponderados.

A menos que se frene el crecimiento del gasto, muchos países de la región probablemente regresarán a una situación de déficit primario estructural en el 2008.

En los últimos 12 meses, varios países han iniciado reformas fiscales, enfocadas principalmente al sistema tributario.2 Perú emprendió varias reformas encaminadas a ampliar la base tributaria, principalmente a través de una racionalización de los incentivos tributarios, y a reducir los impuestos que crean distorsiones, como la reducción gradual del impuesto sobre las transacciones financieras. Colombia y Uruguay adoptaron reformas tributarias, de carácter en general neutral con respecto a la recaudación, encaminadas a elevar la eficiencia y también, en el caso de Uruguay, a hacer más equitativo el sistema tributario, incluyendo con la creación de un impuesto sobre la renta personal. México aprobó un conjunto de medidas de reforma fiscal que incluye un nuevo impuesto mínimo, mejoras en la gestión del gasto y la administración de los ingresos fiscales, y cambios en las relaciones fiscales intergubernamentales. A través de ellas se prevé la recaudación de aproximadamente el 2% del PIB en los próximos años para ayudar a cubrir la reducción de los ingresos petroleros y nuevos gastos en infraestructura. En Brasil, las autoridades han anunciado planes para efectuar una reforma integral del sistema de impuestos indirectos, combinando todos los impuestos al consumo en dos impuestos sobre el valor agregado (un IVA federal y otro estatal), con miras a una simplificación significativa de la administración tributaria. Varios países del Caribe (Antigua y Barbuda, Dominica, Guyana, y San Vicente y las Granadinas) también han emprendido iniciativas de modernización tributaria, entre ellas la aplicación de sistemas del IVA.

Cambios en la orientación de la política fiscal, 2006–07

(Variación del saldo primario de productos no básicos como porcentaje del PIB, con relación al año anterior) 1/

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1/ Los números más negativos indican un impulso fiscal más expansivo. Los exportadores de petróleo son Ecuador, México, Trinidad y Tobago y Venezuela. Los otros exportadores de productos básicos son Bolivia, Chile, Colombia y Perú. América Central comprende Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. Los otros países de América del Sur son Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

A raíz de la pujanza del crecimiento, cierta apreciación real, y la persistencia de los superávits primarios (aunque menores), los niveles de la deuda pública siguieron bajando en el 2006 y el 2007, hasta alrededor del 50% del PIB en América Latina en cifras ponderadas por el PIB, y un poco menos del 40% en cifras no ponderadas (proyecciones para el fin del 2007).

Deuda pública denominada en moneda nacional y extranjera

(Porcentaje del PIB)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1/ Se usa la deuda pública total si no se cuenta con un desglose según el tipo de moneda.

2/ Promedios ponderados de 17 países, si están disponibles.

Sin embargo, los coeficientes de endeudamiento permanecen por encima de los niveles mínimos observados a mediados de los años noventa en varios países de América Latina—como Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay—y en la región en general si se usa un promedio ponderado. Como ya se examinó (véase en particular el recuadro 1 de la edición de noviembre del 2006 de Perspectivas Económicas: Las Américas), las estructuras de la deuda han mejorado también en general, con una considerable reducción de la deuda en moneda extranjera y una prolongación de los plazos de vencimiento de la deuda en moneda nacional. Esta tendencia ha continuado en el 2007, y varios países, entre ellos Brasil, Chile, México y Perú, han emitido bonos a largo plazo en moneda nacional, incluso en mercados internacionales.

Política social

La pobreza sigue disminuyendo pero la desigualdad en la región continúa siendo elevada. Para remediar la persistente desigualdad y el alto nivel de pobreza, es esencial focalizar mejor el gasto social.

Índices de pobreza y reducción de la pobreza 1/

Fuentes: Autoridades nacionales y CEPAL (2006).

1/ Los datos de Panamá provienen de la CEPAL. Los datos de 2006 son los disponibles más recientes. Los datos de Argentina son de marzo de 2007. El año 2004 puede comprender datos de 2001–04.

Variación de la desigualdad, 1998/99 a 2004/05

(Coeficiente de Gini; las cifras más grandes indican mayor desigualdad del ingreso)1/

Fuente: CEPAL (2006).

1/ Año disponible más próximo a 1998/99 o a 2004/05.

2/ ALC (NP) es el promedio no ponderado de América Latina y el Caribe, y ALC (P) es el promedio ponderado.

En los últimos años se ha avanzado apreciablemente en América Latina en la reducción de las tasas de pobreza extrema y pobreza total, esta última hasta un nivel cercano al 38% de la población en el 2006.3 Según datos nacionales recientes, la disminución ha sido particularmente acentuada en Argentina, donde la tasa de pobreza ha disminuido en más de 30 puntos porcentuales desde el 2002, contrarrestándose así el gran aumento durante la crisis del período 1999–2002. Brasil y Colombia también han logrado importantes reducciones, de 7½ y 10½ puntos porcentuales, respectivamente, desde el 2002. No obstante, subsisten grandes diferencias en los niveles de pobreza en los distintos países. En Chile, el porcentaje de la población por debajo de la línea de pobreza nacional es inferior al 14%, mientras que ese porcentaje oscila entre 20% y 30% en Argentina, Brasil, Costa Rica, México y Uruguay, se acerca al 40% en Perú, y en Bolivia es superior al 50%.4 Si bien la desigualdad de ingresos persiste, también ha disminuido en la mayoría de los países de la región desde fines de los años noventa. Los países latinoamericanos siguen teniendo tasas de desigualdad mucho mayores que la de países de Asia y Europa con niveles de desarrollo semejantes, lo que podría limitar parte de los efectos potenciales de un fuerte crecimiento económico sobre la reducción de la pobreza (véase el recuadro 7, y el capítulo 4 en la edición de octubre del 2007 de Perspectivas de la Economía Mundial). Más aún, el crecimiento potencial sigue siendo más bajo en América Latina que en otras regiones en desarrollo, sobre todo si se consideran las favorables condiciones externas de años recientes.

Recuadro 7.Escapar de la pobreza en América Latina

Un vigoroso crecimiento económico ha ayudado a reducir significativamente la pobreza en América Latina en los últimos años, gracias al ímpetu de la expansión en relación al pasado y al efecto más contundente del crecimiento en la pobreza. La mayor reducción se registró en Argentina, seguido por Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay. En los países con bajas tasas de crecimiento la reducción de la pobreza ha sido menos contundente. Tomando como base estas estimaciones nacionales recientes, en promedio, por cada punto porcentual de aumento del crecimiento la pobreza se redujo en 1.7% en América Latina entre el 2002 y el 2006 (ponderado por la población). Análogamente, en estudios realizados con base en encuestas de hogares se llegó a la conclusión de que el crecimiento tuvo un impacto en la pobreza de alrededor del 1.2% entre el 2002 y el 2005 (CEPAL, 2006). Este impacto es más del doble del observado en los años noventa, período durante el cual la reducción fue de solo 0.6 por cada punto porcentual, en promedio. Asimismo, a diferencia de los años noventa, el crecimiento económico en general ha ido acompañado de una menor desigualdad de ingresos. Por consiguiente, las reducciones de la pobreza parecen haber sido el resultado de la conjunción de un mayor crecimiento con mejoras distributivas.

PIB per cápita y pobreza, 2002–06

(Variaciones porcentuales) 1/

Fuentes: Autoridades nacionales, CEPAL (2006) y Banco Mundial, World Development Indicators.

1/ El índice de pobreza se define como el porcentaje de la población que se encuentra por debajo de la línea nacional de pobreza. Período más reciente del que se disponen datos sobre pobreza: 2003–2006 en los casos de Chile y Uruguay; 2002–2005 en los casos de México y Bolivia, y 2004–2006 en el caso de Perú.

¿Por qué en los últimos tiempos el crecimiento económico ha favorecido a los pobres y contribuido a una mejor distribución del ingreso? Aunque es difícil responder a esta pregunta de manera integral, la experiencia reciente ofrece algunos indicios. A diferencia de lo ocurrido en episodios anteriores, en la expansión actual se observó una reducción significativa de las tasas de desempleo en toda la región (véase el recuadro 6 de la edición de abril del 2007 de Perspectivas económicas: Las Américas, y Loayza y Raddatz, 2006). También se ha focalizado mejor el gasto social, entre otras formas mediante la adopción de programas de transferencias de efectivo condicionadas en países como Argentina, Brasil, México, Chile, Colombia y Uruguay. Por ejemplo, el éxito logrado por Chile en reducir la pobreza a la mitad entre 1990 y 1998 se ha atribuido a la combinación del crecimiento económico con programas sociales adecuadamente focalizados (Banco Mundial, 2001); y en estudios recientes del impacto de los programas de transferencias de efectivo condicionadas se concluye que estas transferencias tienen una mejor focalización que la mayor parte del gasto social y contribuyen de manera significativa a la reducción de la pobreza (Perry et al., 2006). Por último, las remesas de trabajadores a los países latinoamericanos se incrementaron sustancialmente en los últimos años. Al proporcionar redes efectivas de protección social financiadas por el sector privado y ayudar a financiar la inversión de los hogares y la educación, es posible que las remesas hayan contribuido a reducir la pobreza (Fajnzylber y López, 2007).

Pese a estos logros recientes, la pobreza en la región sigue siendo elevada, y en el 2006 rondaba el 38%. Una reducción más profunda de la pobreza dependerá primordialmente de que la actual expansión económica persista en un contexto de inflación contenida, y de que se rompa firmemente con la tradición de inestabilidad macroeconómica en América Latina. Asimismo, la pobreza sigue siendo persistentemente elevada dentro de determinados grupos socioeconómicos. Los pueblos indígenas y las mujeres jefe de familia siguen situándose en el extremo inferior de la distribución del ingreso. Los países con una elevada proporción de población rural se ven ante mayores desafíos debido a que en las zonas rurales la pobreza es mucho mayor que en las zonas urbanas y reacciona en menor grado ante el crecimiento económico. Por último, la pobreza urbana, aunque es comparativamente menor, ha ido en aumento en algunos países. Entre las medidas que podrían ayudar a hacer frente a estos desafíos cabe mencionar las siguientes:

  • Redoblar esfuerzos por llegar a los pobres de las zonas rurales, entre otras formas mejorando la prestación de servicios en dichas zonas, corrigiendo la desigualdad en el régimen de tierras y mejorando la infraestructura rural (Perry et al., 2006; Echeverría, 2000; López y Valdés, 2000).

  • Mejorar la calidad de la educación primaria y secundaria, especialmente en las zonas rurales (Lindert, 2003; Vegas y Petrow, 2006).

  • Eliminar los obstáculos que traban la inversión privada, en particular en las industrias que hacen uso intensivo de mano de obra, como el sector agropecuario (de Ferranti et al., 2005).

  • Adoptar reformas del mercado laboral que reduzcan los incentivos al empleo en el sector informal, en el cual los trabajadores en general reciben remuneraciones más bajas y no tienen derecho a prestaciones tales como seguro de salud y seguridad social (CEPAL, 2006).

Nota: Este recuadro fue preparado por Priya Joshi.

A medida que se ha consolidado la expansión, el gasto social ha seguido aumentando. Con la mayor estabilidad macroeconómica, también ha disminuido la volatilidad de los desembolsos. No obstante, la región aún tiene mucho espacio para mejorar la eficiencia del gasto social: la calidad de la educación primaria, por ejemplo, sigue siendo inferior a la de otras regiones del mundo (Vegas y Petrow, 2007); y el gasto social sigue beneficiando principalmente a los grupos de ingreso medio y alto, más que a los pobres, dada la gran proporción de estos desembolsos que se destina a la educación superior y la seguridad social. Efectivamente, el gasto social en muchos países de la región ha sido regresivo, beneficiando en cifras absolutas más a los sectores ricos de la sociedad que a los pobres.

Niveles y focalización del gasto social

Con todo, el gasto social puede reducir los índices de desigualdad en América Latina, ya que la proporción de los beneficios del gasto social que va dirigida hacia los sectores pobres tiende a ser mayor que sus ingresos antes de transferencias. Como se indica en un nuevo estudio del personal técnico del FMI (Cubero y Vladkova-Hollar, por publicar), este efecto es generalmente positivo, aunque reducido (particularmente a la luz del alto grado de desigualdad en la distribución del ingreso previa a la política fiscal). En América Central, por ejemplo, el efecto redistributivo combinado de la tributación y del gasto social ha sido una reducción en el coeficiente de Gini en torno a 4.5 puntos porcentuales en promedio, con grandes disparidades: desde 1.6 puntos porcentuales en El Salvador hasta 8 puntos porcentuales en Panamá.

Los programas de asistencia social focalizados, que combinan transferencias a los sectores pobres con objetivos de salud o educación, ofrecen alguna oportunidad para la reducción de la pobreza. Una evaluación reciente del programa de transferencias de efectivo condicionadas Oportunidades en México ha demostrado que la potencialidad de alivio de la pobreza que ofrecen esos programas puede llevar a una mejora de la salud y la educación, así como a una mayor capacidad para efectuar inversiones, ya que se alivian las restricciones del crédito a los beneficiarios pobres (Gertler, Martínez y Rubio-Codina, 2007; Freije, Bando y Arce, 2007). El programa Chile Solidario, un sistema de protección social que beneficia a las familias más pobres, ha sido importante para ayudar a bajar las tasas de pobreza en Chile, del 19% en el 2002 a menos del 14% en el 2006. También se han puesto en práctica programas de este tipo en otros países como Argentina, Panamá, Perú y Brasil, donde el programa Bolsa Familia ha sido ampliado rápidamente en los últimos cuatro años para alcanzar a casi 12 millones de hogares. Otras iniciativas de política social similares han sido puestas en marcha en Perú, con una nueva estrategia nacional para luchar contra la desnutrición infantil, y en Uruguay y Nicaragua, que ha iniciado un programa de protección social (Hambre Cero).

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