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IV. Sostenimiento de la expansión y aumento del crecimiento a largo plazo

Author(s):
International Monetary Fund. Western Hemisphere Dept.
Published Date:
April 2007
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La expansión actual de América Latina representa el período de crecimiento sostenido más vigoroso que se registra desde los años setenta. Aun así, el crecimiento ha sido inferior al de la mayoría de las demás regiones de países en desarrollo. ¿Qué hace falta para que el crecimiento de la inversión y la productividad en América Latina alcancen el nivel de esas regiones? ¿Y para conseguir que la expansión actual sea sostenida, es decir, para no volver a los consabidos ciclos de auge y recesión? A continuación se abordan estas preguntas.

Hacia un mayor aumento de la productividad a largo plazo

En el largo plazo el crecimiento de América Latina ha sido bajo en comparación con el de otros países en desarrollo. Esto es atribuible, en su mayor parte, a una trayectoria de inestabilidad macroeconómica y a un limitado aumento de la productividad de la mano de obra, que se ha compensado sólo en parte por aumentos de la participación en el mercado laboral (de una cifra inferior al 60% se pasó a casi el 72%) y descensos en las tasas de dependencia. La baja acumulación de capital físico ha incidido en el débil aumento de la productividad de la mano de obra. Sin embargo, un factor más importante aún ha sido el bajo crecimiento de la “productividad total de los factores” (PTF), es decir, la eficiencia con que se combinan el capital físico y la mano de obra en la producción. El aumento de la PTF repuntó a partir de principios de los años noventa; pero la brecha frente a otras regiones parece haber aumentado en los últimos años.12

Crecimiento del producto per cápita y sus fuentes, 1970-2006

(Porcentaje anual) 1/

Aumento de la productividad de la mano de obra y sus fuentes, 1970-2006

(Porcentaje anual) 2/

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1/ Promedio simple. El crecimiento del producto per cápita se compone de contribución del aumento de la productividad de la mano de obra, variaciones de la tasa de participación y variaciones de la tasa de dependencia.

2/ Promedio simple. El aumento de la productividad de la mano de obra se compone de contribución de la acumulación de capital físico y productividad total de los factores (PTF).

Inversión

(Porcentaje del PIB)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Aumento de la productividad total de los factores

(Puntos porcentuales por año) 1/

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1/ Países “grandes” son Argentina, Brasil y México; “medianos/pequeños” son los otros países del ALC de la muestra. Países “sobre el ingreso medio” son aquellos con ingreso per cápita ajustado por la paridad del poder de compra que se encuentran sobre la mediana del ingreso en ALC. “Debajo del ingreso medio” son los otros países.

La inversión en América Latina, como proporción del PIB, se ha mantenido inferior al promedio de los países en desarrollo. La inversión se contrajo fuertemente en los años posteriores a la crisis de la deuda de principios de los años ochenta y desde entonces no ha podido recuperarse, en contraste con lo ocurrido en otras regiones. Como resultado, para la región en su conjunto, la contribución de la acumulación de capital al aumento del producto per cápita en el período 1970–2006 fue de apenas 0.3 puntos porcentuales por año, menos de un cuarto del valor alcanzado por otros países en desarrollo (sin incluir China).

Por consiguiente, la obtención de aumentos importantes en los ingresos per cápita requerirá mayores inversiones y, aún más importante, avances sustanciales en el aumento de la PTF. Para ilustrar los desafíos a los que se enfrentan los países de ALC, se construyeron diferentes escenarios en los que los ingresos per cápita reales se duplican en los próximos 20 años a través de diferentes combinaciones de aumento de la PTF y la inversión.13 Estos escenarios requieren un aumento en las tasas de crecimiento de la inversión y la PTF considerablemente superiores a lo que ha experimentado la región en el pasado: comparativamente, si el crecimiento de la PTF y la inversión se mantuvieran iguales al promedio regional de 2001–06 en los próximos 20 años, el ingreso per cápita medio apenas subiría aproximadamente en 50%. Más concretamente, los dos escenarios son los siguientes:

Escenarios alternativos de inversión-productividad

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1/ La razón de inversión es el promedio desde 1980.

  • En el escenario de alta productividad, el aumento de la PTF sería del 2% anual en el período de la proyección. Este es un nivel alto para las normas internacionales: Es ligeramente superior a la tasa media que han logrado los países en desarrollo (sin incluir China) desde 1990 y más del doble que el promedio alcanzado por la región de ALC en el mismo período. Aun con esta alta tasa de crecimiento de la productividad, las tasas de inversión de la región tendrían que aumentar significativamente a un nivel promedio del 24½ % del PIB (comparado con un nivel de sólo 20% en 2006).

  • Con un crecimiento menor de la productividad, para duplicar el ingreso per cápita en los próximos 20 años se requeriría de un aumento de la inversión muy superior al 30% del PIB. Por ejemplo, si la PTF aumentase a una tasa del 1½% anual, una cifra que corresponde al doble del promedio desde 1990, la inversión tendría que elevarse en 8 puntos porcentuales adicionales del PIB (hasta un 32%).

Estos escenarios son apenas una indicación de las diversas combinaciones posibles de podrían elevar el ingreso per cápita a largo plazo, pero acentúan la importancia de políticas que fomenten tanto el aumento de la inversión como un uso más eficiente de los recursos. En la práctica, existe una relación positiva, en ambos sentidos, entre las altas tasas de inversión y el aumento de la productividad. El moderado repunte de la productividad en la presente recuperación (Recuadro 6) destaca aún más la necesidad de profundizar en reformas que promuevan el crecimiento.

La pregunta sobre que tipo de medidas de política podrían elevar la productividad en América Latina en la actualidad ha suscitado un intenso debate en los últimos años. Un recuento completo de dicho debate queda fuera del alcance de este informe (véase la edición de noviembre del 2006 de Perspectivas económicas: Las Américas y una revisión de la literatura en Zettelmeyer, 2006). Sin embargo, se consideran los resultados de dos simulaciones sencillas que cuantifican el efecto de dos tipos de reformas:

  • Una reducción de las inflexibilidades del mercado laboral. Además de su efecto favorable sobre el aumento de la productividad por una mayor eficiencia en la asignación de recursos, elevaría el crecimiento potencial durante la transición hacia unas menores tasas de desempleo estructural.14 Este último puede cuantificarse permitiendo la variación de las tasas de utilización de los factores en una función de producción agregada.15 Por ejemplo, si las tasas de desempleo descendieran permanentemente desde sus niveles actuales hasta el promedio de las economías avanzadas (6%), el impulso por el aumento del empleo creado en la transición hacia esas tasas de desempleo más bajas elevaría en 4½% el ingreso per cápita en un período de 20 años, mientras que el crecimiento real aumentaría en promedio ¼ de punto porcentual por año. La reducción de la informalidad y el subempleo, y la promoción de una mayor participación de la mujer en el mercado laboral, también tendrían un efecto favorable sobre el crecimiento a través de canales semejantes.

  • Mejora de los niveles educativos. Un mejoramiento en el stock de capital humano de América Latina16 podría incrementar sustancialmente el crecimiento per cápita. Las simulaciones en las que el capital humano se incluye explícitamente como insumo en la función de producción agregada indican que, si América Latina alcanzara el nivel actual del stock de capital humano de la OCDE en el 2035, y no en el 2050, los niveles del ingreso per cápita en 20 años serían un 3% más altos; el ingreso per cápita sería un 5% más alto si esa nivelación se alcanzara 10 años antes. Las tasas más aceleradas de mejora también ayudarían a cerrar la “brecha educativa” que probablemente se está creando frente a las regiones en desarrollo más dinámicas, especialmente los países del Asia Oriental, que han registrado recientemente avances impresionantes en las tasas de graduación de la escuela secundaria y de matrícula en la enseñanza terciaria. Además, habría que abordar el alto nivel de desigualdad en la región, que se traduce en menores tasas de matrícula de la población pobre y rural, y en altas tasas de deserción escolar y de repetición de curso escolar (UNESCO, 2007). Este estímulo al crecimiento sería más fuerte aún si fuese acompañado de mejoras en la calidad de la educación, una área en la que América Latina se encuentra atrasada (Recuadro 7).

Recuadro 6.Productividad, inversión y empleo en el ciclo actual de expansión

En el cuarto año de expansión, el crecimiento real acumulado del PIB en América Latina y el Caribe alcanzó el 20%,1 alrededor de dos puntos porcentuales más que los registrados durante los dos períodos previos de expansión. La contribución del crecimiento de la productividad total de los factores al crecimiento del PIB en las tres últimas recuperaciones básicamente no ha cambiado y se ha mantenido por arriba de 40%. Más específicamente, los principales desarrollos son los siguientes:

  • El actual repunte de la inversión tuvo una evolución muy similar a la de las dos expansiones previas durante las primeras etapas de la recuperación. Sin embargo, en el cuarto año ese repunte superó al del ciclo de expansión de 1995–98. Esto se debió en parte a un menor nivel de inversión al comienzo de la recuperación: la inversión media fue de 17% del PIB al comienzo de la expansión actual, más de 1% por debajo de la inversión al comienzo de la expansión de 1995–98.

  • El ritmo de aumento de la productividad en el cuarto año de la expansión actual fue ligeramente mayor al de la expansión de 1990-94, con un aumento acumulado de productividad de alrededor de 8½% (comparado con 8%). El aumento de la productividad parece moderado si se tienen en cuenta las condiciones inusitadamente favorables de esta recuperación, como la abundante liquidez de la economía mundial y la mejora de los términos de intercambio, cuyo aumento acumulado ha sido de 20 puntos porcentuales en la recuperación actual, a diferencia de las disminuciones registradas en recuperaciones anteriores.

  • Las tasas de crecimiento del empleo registradas en esta recuperación han sido semejantes a las de las dos recuperaciones anteriores. Pero una diferencia fundamental es que en la expansión actual se observa una reducción de las tasas de desempleo—de 2½ puntos porcentuales en promedio en el cuarto año—mientras que en las dos expansiones previas las tasas de desempleo fueron ligeramente más altas. La disminución del desempleo en la expansión actual partió de niveles iniciales más altos (11%) y ha servido para compensar un menor crecimiento de la participación en el mercado laboral.

Evolución macroeconómica en las expansiones recientes

(Último año antes de la recuperación = 100, salvo indicación contraria)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1/ La productividad total de los factores está corregida en función de la variación de las tasas de desempleo. Se supone que la utilización del capital varía de manera proporcional a las tasas de empleo.

Nota: Este recuadro fue preparado por Roberto Benelli.1 Se consideran períodos de expansión los de 1990–2004, 1995–98 y 2002–06. El comienzo de la expansión (“año 0”) coincide con el punto mínimo del ciclo económico anterior.

Sostenimiento de la expansión

Además del bajo nivel promedio de crecimiento de la productividad, un hecho destacado de la historia económica de América Latina es la frecuencia y regularidad con la que el crecimiento, una vez que ha empezado a avanzar, ha sufrido retrocesos. En vez de asumir la forma de una “colina” suave y sostenida (Pritchett, 2000), las expansiones a menudo han sido efímeras y han culminado en crisis o en prolongados períodos de estancamiento. Los ciclos económicos latinoamericanos han tendido a ser volátiles en comparación con los países avanzados y los países en desarrollo de referencia de fuera de la región (Aiolfi, Catão y Timmerman, 2006). Se han producido grandes caídas del producto con mayor frecuencia que en otras regiones, excepto en África (Becker y Mauro, 2006). Los largos períodos de crecimiento—períodos de crecimiento sostenido, salvo por interrupciones transitorias—han tendido a ser más escasos que en otras regiones (véase cuadro).

Frecuencia y duración de los ciclos de crecimiento 1/
RegiónNo. de paísesNo. de ciclosDuración media% de ciclos que duran al menos
10 años16 años
Países industriales372021,68055
Asia emergente222020,77555
América Latina181412,64329
África subsahariana433111,24513
Otros países en desarrollo201813,43928

A la luz de esta trayectoria desalentadora, ¿cuáles son las posibilidades de que la expansión de América Latina actual sea sostenida? A un nivel, se puede extraer una respuesta para esta pregunta de las Secciones II y III, así como de los análisis anteriores (véase, en particular, el recuadro 1 de la edición de noviembre del 2006 de Perspectivas económicas: Las Américas). La volatilidad macroeconómica de América Latina ha sido generalmente el resultado de desequilibrios fiscales y externos, que a su vez obedecen a un gasto público y privado excesivo (Singh, 2006; Singh y Cerisola, 2006). La estabilización, por lo general, ha dado lugar a entradas excesivas de capital, auges del crédito, apreciación del tipo de cambio real, y acumulación de deuda externa y pública, lo cual se traduce en vulnerabilidad frente a shocks adversos y, eventualmente, en nuevas crisis. A la luz de esta trayectoria histórica, la situación actual de América Latina parece haber mejorado bastante. Al entrar la región en su quinto año de expansión, las cuentas fiscales y externas permanecen en superávit, y varias fuentes tradicionales de vulnerabilidad—sobre todo las que guardan relación con la estructura de la deuda, las políticas cambiarias y el sector financiero—se han reducido considerablemente.

No obstante, la expansión actual ha ocurrido en un entorno externo excepcionalmente favorable. ¿Podrá soportar su deterioro? En la sección III se ofrece una respuesta parcial: El crecimiento en América Latina parece resistente ante unos shocks moderados, incluso un deterioro moderado de los términos de intercambio, pero no ante un deterioro significativo del entorno financiero internacional. Es posible que el análisis empírico de la sección III exagere la actual sensibilidad de América Latina ante esos shocks, ya que corresponde al comportamiento de la región durante el período total de la muestra (1994–2006), y quizás no capte plenamente las reducciones recientes en la vulnerabilidad externa. Sin embargo, también existen argumentos en sentido contrario. Las mejoras en la situación fiscal de América Latina han sido impulsadas principalmente por los ingresos, y poco se ha progresado en la mejora de la composición del gasto público—un elemento clave para determinar la persistencia de los ajustes fiscales (Gupta et al., 2005). Además, poco se ha avanzado en la reducción de las rigideces presupuestarias, que tradicionalmente han comprometido la calidad del ajuste fiscal en las fases descendentes de los ingresos (Alier, 2007). Por consiguiente, para consolidar una volatilidad macroeconómica menor en América Latina probablemente se requerirán reformas fiscales.

Recuadro 7.Calidad de la educación, capital humano y crecimiento en América Latina

La calidad de la educación es tan importante como el nivel educativo, si no más, a la hora de mejorar la dotación de capital humano de un país y de fomentar el crecimiento económico (Hanushek y Kimko, 2000; Barro, 2001). Además, al mejorar la calidad de la educación se puede ayudar a reducir las tasas de deserción escolar y de repetición, elevando así los niveles de instrucción.

Si bien el acceso a la educación es aceptable en la mayor parte de América Latina, el rendimiento de los estudiantes en aptitudes críticas no suele ser bueno (De Ferranti et al., 2003; Vegas y Petrow, de próxima publicación). La baja calidad de la educación no puede atribuirse únicamente al nivel de desarrollo de la región: aún teniendo en cuenta el PIB per cápita, el rendimiento de los países de América Latina en evaluaciones internacionales fue peor que el de los países de Asia oriental y la OCDE.1 La preocupación por la escasa calidad de la educación está reflejada en las respuestas de las comunidades empresariales locales en las encuestas del índice de competitividad mundial sobre la percepción de la calidad de la instrucción en matemáticas y ciencias en sus países (Foro Económico Mundial, 2006).

La baja calidad también puede deberse a ineficiencias en el gasto en educación, ya que los gastos no son bajos de acuerdo con las normas internacionales (Clements, Faircloth y Verhoeven, 2007). En muchos países se podría mejorar la eficiencia reduciendo la proporción de gasto asignado a salarios de profesores e incrementando las erogaciones para capital, libros y útiles escolares (De Ferranti et al., 2003). También es necesario reforzar los incentivos al buen rendimiento. La experiencia de muchos países de la región de vincular las transferencias educativas a los gobiernos locales y los salarios al rendimiento, y de hacer más preponderante el papel de los padres en la asignación de los presupuestos escolares, es prometedora (De Ferranti et al., 2003).

En suma, los datos apuntan a que el rezago de América Latina frente a los países de Asia oriental y de la OCDE en lo que se refiere a capital humano es mayor de lo que indican los datos de niveles de instrucción. Por lo tanto, para que América Latina recupere terreno con respecto a regiones más avanzadas, es necesario dar más prioridad a mejorar la calidad de la educación, preocupándose, por ejemplo, de hacer más eficiente el gasto público en educación.

Nivel educativo y percepción de la calidad de la educación

Fuentes: World Economic Forum (2006), Global Competitiveness Index; y Banco Mundial, World Development Indicators.

Resultados en matemáticas del PISA versus PIB real per cápita

Fuentes: OCDE (2001); OCDE (2004); y Banco Mundial, World Development Indicators.

Nota: Este recuadro fue preparado por Priya Joshi.1Las calificaciones matemáticas de Argentina, Chile y Perú provienen de las evaluaciones internacionales PISA 2000. Las pruebas de evaluación PISA miden aptitudes en lectura, matemáticas y ciencias. Véase también Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (2001, 2004).

América Latina y otras regiones: Cambios en variables fundamentals seleccionadas

Fuentes: Wacziarg y Welch (2003); base de datos Polity IV; Perspectivas de la economía mundial, y base de datos WIDER sobre la desigualdad del ingreso.

1/ Promedios simples de la mayoría de los países de cada región. La cobertura de los países varía según la disponibilidad de los datos.

Otro enfoque para responder la pregunta sobre lo que permite que el crecimiento sea sostenido consiste en examinar las características económicas y políticas de las economías con expansiones de larga duración y compararlas con economías que experimentan auges más cortos. Éstas podrían incluir los fundamentos macroeconómicos, pero también características estructurales más profundas que podrían producir efectos sobre las políticas económicas, el entorno empresarial o la capacidad de las economías para soportar los shocks externos. En trabajos empíricos recientes sobre el tema (Berg, Ostry y Zettelmeyer, 2007), basados en lo ocurrido en 140 países a lo largo de cinco décadas, se identifican cuatro áreas principales que parecen contribuir al crecimiento sostenido por largos períodos:

  • Primero, una orientación al comercio y a la exportación, en particular, regímenes de comercio liberales y ausencia de déficits persistentes de la cuenta corriente o tipos de cambio sobrevaluados. La estructura de las exportaciones también es importante. Los períodos de crecimiento de larga duración tienden a estar relacionados con un aumento en la participación de productos manufacturados en las exportaciones totales en el curso del tiempo.

  • Segundo, mejoras en las instituciones políticas. Muchos países, incluso las autocracias, pueden iniciar una etapa de crecimiento; pero los países que son democráticos, o que se democratizan en el curso del tiempo parecen tener una probabilidad mayor de experimentar períodos prolongados de crecimiento continuo.

  • Tercero, una distribución del ingreso más equitativa. Los períodos prolongados de crecimiento tienen más probabilidades de producirse en países con niveles relativamente bajos de desigualdad del ingreso. Un punto porcentual de aumento en el coeficiente de Gini parece incrementar en 5–10% la probabilidad de que el período de crecimiento termine en algún año dado.

  • Por último, estabilidad macroeconómica. Los países con alta inflación o depreciaciones del tipo de cambio tienden a experimentar períodos de crecimiento más cortos. A su vez, la estabilidad macroeconómica podría obedecer a mejores marcos de política, un mayor grado de cohesión social, y sistemas financieros más desarrollados.

Sin duda estas son las áreas en las que América Latina tradicionalmente ha registrado resultados desfavorables: durante varias décadas hasta principios de los años ochenta, la región se caracterizaba por ser predominantemente autocrática, autárquica y desigual, y sufrir una alta volatilidad macroeconómica. Desde entonces ha habido muchos cambios. El mayor progreso se ha logrado en las áreas del cambio democrático y la estabilidad macroeconómica. La democracia se encuentra ahora firmemente arraigada, y es bien conocida la victoria de la región contra la hiperinflación. Más concretamente, los últimos cinco años han sido un período de gran mejora de la gestión macroeconómica. También se ha avanzado en la integración comercial y en la orientación hacia la exportación, aunque los resultados en este sentido son más desiguales. Si bien prácticamente todos los países latinoamericanos han liberalizado el comercio en cierto grado, la falta de competencia y la limitada apertura de hecho continúan planteando problemas. Las razones comercio/PIB permanecen relativamente bajas, el crecimiento de la exportación ha sido inferior al de otras regiones, y la proporción de productos manufacturados en el total de exportaciones sigue siendo mucho menor que la de Asia. Por último, la desigualdad económica registró una tendencia al alza en los años ochenta y la mayor parte de los noventa. Desde hace poco tiempo se ha registrado una mejora (Sección II), pero no hay duda de que América Latina sigue siendo muy desigual en comparación con otras regiones del mundo (De Ferranti et al., 2004; Zettelmeyer, 2006).

De este examen se desprenden dos mensajes principales. Primero, con sociedades democráticas a través de la región, estabilidad macroeconómica y mayor apertura al comercio, las posibilidades de prolongar la expansión actual son mejores que en cualquier otro período de la historia reciente. Segundo, las mejoras económicas que sirven como fundamento a un crecimiento más sostenido son un fenómeno reciente y aún no se encuentran totalmente arraigadas. En particular, los esfuerzos por crear sociedades más igualitarias y menos divididas—en mejores condiciones para evitar en el futuro dar drástica marcha atrás en el crecimiento—se encuentran en una etapa inicial. Los avances deseados en esta área tomarán tiempo y requerirán una combinación de mejor educación, reformas de los sectores laboral y financiero, un sistema tributario no distorsionante, y una mejor focalización y calidad del gasto público (véase la edición de noviembre del 2006 de Perspectivas económicas: Las Américas). Las reformas en estas áreas también son cruciales por sus efectos directos sobre el aumento de la productividad a largo plazo. Mientras tanto, las políticas macroeconómicas y las relativas al sector financiero tendrán que permanecer prudentes para que la región pueda aprovechar la oportunidad actual para arraigar y elevar el crecimiento, aun en el caso de que las condiciones externas sean menos favorables que las que se dan en la actualidad.

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