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I. La economía mundial y las perspectivas para Estados Unidos y Canadá

Author(s):
International Monetary Fund. Western Hemisphere Dept.
Published Date:
April 2007
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Entorno mundial

La economía mundial creció vigorosamente en el 2006, y las presiones inflacionarias se moderaron. El crecimiento mundial ascendió al 5.4%,1 aunque se registró una leve desaceleración a mitad de año (véase la edición de abril del 2007 del informe Perspectivas de la economía mundial, del FMI). En Estados Unidos, pese a la desaceleración del mercado de la vivienda, la actividad económica se sostuvo gracias a la pujanza del consumo, el continuo aumento del empleo, el descenso de los precios del petróleo con respecto a los máximos registrados en agosto y cierta moderación de las tasas de interés a largo plazo. En la zona del euro, el crecimiento se aceleró hasta su nivel máximo en seis años al aumentar la demanda interna gracias a una mejora en la confianza de las empresas y al sólido crecimiento del empleo. En Japón, la actividad económica recobró impulso al final del año tras una desaceleración a comienzos del mismo. El crecimiento en los mercados emergentes y los países en desarrollo alcanzó un nivel boyante, de alrededor del 8%, impulsado por la continua y fuerte expansión en China e India. Las presiones inflacionarias, que aumentaron a principios del año a raíz del acelerado ritmo del crecimiento y los altos precios del petróleo, en general se moderaron en el segundo semestre gracias a la aplicación de una política monetaria más restrictiva y el descenso de los precios del petróleo.

Perspectivas de la economía mundial

(PIB real; variación porcentual anual)

Fuente: Perspectivas de la economía mundial, abril 2007.

Mercados de acciones en los EE.UU., Europa, y Japón

(3 de enero de 2005 = 100)

Fuente: Bloomberg, L.P.

Las expectativas de continua solidez del crecimiento económico y la disminución de las inquietudes con respecto a la inflación contribuyeron a condiciones financieras mundiales muy favorables en el segundo semestre del 2006 y principios del 2007, y el fuerte crecimiento de las utilidades impulsó a los mercados accionarios de las economías avanzadas hacia nuevos máximos. Al mismo tiempo, los rendimientos de los bonos a largo plazo se mantuvieron bajos, los diferenciales (spreads) de los activos de riesgo disminuyeron, y su volatilidad regresó a niveles históricamente bajos (véase la edición de abril del 2007 del informe Global Financial Stability Report del FMI). Con base en esta evolución favorable, los mercados emergentes de bonos y acciones se recuperaron de la turbulencia sufrida en mayo y junio del 2006 y subieron a nuevos máximos. No obstante, los mercados accionarios experimentaron una corrección a fines de febrero y principios de marzo del 2007 como reacción ante una repentina venta mundial de activos de riesgo, incluyendo acciones de los mercados emergentes. El aumento de la volatilidad sirvió para recordar que las condiciones financieras extraordinariamente favorables podrían cambiar rápidamente.

No obstante, se prevé que la economía mundial seguirá creciendo de manera pujante en el 2007 y 2008. Al entrar la expansión actual en su quinto año, se prevé que el crecimiento mundial se moderará hasta un nivel ligeramente inferior al 5% en el 2007, más cerca de su potencial. La moderada desaceleración se originaría principalmente en las economías avanzadas. Según las proyecciones, el crecimiento de los países en desarrollo y de mercados emergentes mantendrá su ritmo acelerado, apoyado por condiciones financieras todavía favorables y precios relativamente altos de los productos básicos no energéticos, en tanto que precios del petróleo ligeramente inferiores en el corto plazo impulsarán el crecimiento en los países importadores de petróleo.

Evolución del precio de los productos básicos

Fuentes: Bloomberg, L.P., y cálculos del personal técnico del FMI.

1/ El índice de precios de metales incluye los índices de precios del cobre, aluminio, mineral de hierro, estaño, níquel, zinc, plomo y uranio. El índice de combustibles incluye los precios del petróleo crudo (petróleo), gas natural y carbón. El índice de productos no combustibles incluye los alimentos y bebidas, materias primas agrícolas y metales industriales.

Aunque las Perspectivas de la economía mundial siguen siendo favorables, los riesgos continúan inclinándose moderadamente hacia un deterioro. Además de la posibilidad de efectos más generalizados del mercado de la vivienda sobre otros sectores de la economía estadounidense (véase la siguiente sección), existen otros riesgos para la economía mundial. Entre ellos: (i) la posibilidad de una mayor volatilidad en los mercado financieros, que podría motivar ventas adicionales de activos de riesgo; (ii) posibles shocks sobre la oferta en el mercado petrolero y (iii) una corrección desordenada de los desequilibrios mundiales, que tiene una baja probabilidad de ocurrir pero que tendría un alto costo. En la edición de abril del 2007 de Perspectivas de la economía mundial, el personal técnico del FMI estima que existe una probabilidad de uno en cinco de que el crecimiento mundial caiga por debajo del 4% en el 2008.

Los países ricos en productos básicos, entre ellos los de América Latina, enfrentan el desafío adicional de una merma de los precios de exportación, aunque muchos precios de productos básicos se mantienen elevados en comparación con sus niveles históricos.

Las perspectivas para Estados Unidos y Canadá

La desaceleración de la economía estadounidense continuó en el cuarto trimestre del 2006, en que el crecimiento alcanzó 2.5% (en términos anualizados), ½% superior al registrado en el trimestre anterior. Para el año en su conjunto, el crecimiento del PIB real fue de 3.3%, una cifra semejante a la del 2005. El crecimiento del cuarto trimestre se apoyó en un pujante consumo—que se basó a su vez en el continuo aumento del empleo y la disminución de los precios de la energía—y un giro en la contribución de las exportaciones netas al crecimiento. No obstante, la caída de la inversión residencial y la desaceleración de la inversión empresarial—imprevista ante la continua pujanza de las utilidades y el benigno entorno financiero—así como una reducción de las existencias, representaron influencias negativas. El déficit en cuenta corriente bajó a 5¾% del PIB en el cuarto trimestre a raíz de la disminución de los precios del petróleo y la mejora de la balanza comercial no petrolera.

Estados Unidos: Crecimiento del PIB real y contribuciones

(Contribuciónes al crecimiento, cifras trimestrales anualizadas; en porcentaje)

Fuente: Haver Analytics.

Hasta el momento, la economía estadounidense ha resistido la desaceleración en la inversión empresarial y en el mercado de la vivienda (Recuadro 1), pese a que esta última ha sido más acusada que lo previsto al cierre de la edición de noviembre del 2006 de Perspectivas económicas: Las Américas. En particular, la desaceleración del mercado de la vivienda ha tenido, hasta el momento, un efecto limitado sobre el consumo, ya que la solidez del mercado laboral ha sostenido los ingresos de los hogares y los bajos niveles de las tasas de interés a largo plazo han contenido el servicio de la deuda de los hogares. La reciente turbulencia en los mercados financieros, incluyendo el rápido aumento de los spreads de los instrumentos hipotecarios de alto riesgo ante el aumento de las tasas de morosidad, ha puesto en evidencia la laxitud con que se concedían préstamos hacia el final del auge inmobiliario.

Aunque el impacto sobre los demás mercados ha sido moderado hasta el momento, existe preocupación de que el otorgamiento de crédito fácil pudiese haber sido más común que lo observado hasta el momento, y será necesario vigilar de cerca los riesgos.

Mirando hacia el futuro, se prevé que la economía estadounidense tenga un “aterrizaje suave” en el 2007, y que en lo sucesivo el crecimiento se recupere gradualmente hasta alcanzar su potencial (alrededor del 3%). El menor dinamismo de finales del 2006 y principios del 2007 reduciría la tasa de crecimiento del 2007 a casi 2¼% en promedio y la del 2008 a un poco menos del 3%. Las proyecciones contemplan una caída gradual del impacto de la corrección del mercado de la vivienda, con una disminución apenas modesta del crecimiento del consumo. No obstante, las repercusiones sobre los mercados financieros de los problemas en el mercado hipotecario de alto riesgo (subprime) podrían afectar en mayor medida a la construcción y al gasto de los hogares, mientras que la inversión de las empresas podría continuar reduciéndose si el crédito en general se encarece.

El reciente incremento en la recaudación tributaria y un gasto menor de lo previsto en Medicare, defensa y servicio de la deuda han mejorado las perspectivas fiscales de Estados Unidos a corto y mediano plazo. El presupuesto para el ejercicio del 2008 ahora contempla la eliminación del déficit presupuestario federal en un plazo de cinco años, mediante restricciones del gasto. Como reconoce el gobierno de los Estados Unidos, sigue haciendo falta una reforma generalizada de los programas de prestaciones para asegurar la sostenibilidad fiscal a largo plazo ante el envejecimiento de la población y el aumento de los gastos médicos. La reducción del déficit, sobre todo si se combina con políticas adecuadas por parte de otros países, ayudaría también a reducir los desequilibrios mundiales y a mitigar el riesgo de una corrección desordenada de los mismos.

Recuadro 1.La desaceleración del mercado de la vivienda en Estados Unidos

El ritmo de crecimiento de los precios de la vivienda en Estados Unidos disminuyó acusadamente en el curso de 2006, y la actividad en el mercado de la vivienda se debilitó dramáticamente. Las ventas de viviendas nuevas y usadas descendieron de los máximos recientes, y la inversión residencial se redujo un 11% entre el primer y cuarto trimestres. A pesar de que ha habido indicaciones de que la caída en la tasa de construcción residencial pueda estar disminuyendo, las perspectivas para el mercado de la vivienda se han visto empañadas por problemas en el mercado de las hipotecas de alto riesgo (subprime), en el que las ejecuciones hipotecarias podrían incrementar la oferta y alargar el ciclo de inversión en viviendas.

Desde una perspectiva económica más amplia, la debilidad en el mercado de la vivienda solo ha afectado hasta ahora a los sectores directamente relacionados: inversión residencial, bienes raíces y la industria de suministro de materiales para la construcción. Al mismo tiempo, el consumo de los hogares sigue mostrando una gran capacidad de resistencia, gracias a un fuerte crecimiento de los ingresos, bajas tasas de interés a largo plazo y ganancias en los mercados de valores. Se prevé que esta tendencia va a continuar.

Las tasas de morosidad e impago de hipotecas han empezado a subir, pero aún están en niveles muy bajos. El aumento ha sido más marcado en el segmento de las hipotecas de alto riesgo (préstamos menos seguros concedidos a prestarios con antecedentes crediticios dudosos, documentación insuficiente, etc.), que había crecido mucho en los últimos años. Puesto que la liquidez del mercado de la vivienda se ha visto restringida por el estancamiento de los precios de las casas y el endurecimiento de las normas de concesión de préstamos, se prevé un mayor número de incumplimientos en las hipotecas de alto riesgo. Si bien no son anormales en relación con años anteriores, los niveles actuales de impago han provocado un aumento marcado de los márgenes sobre los activos vinculados a los segmentos más riesgosos de esos préstamos. Estas dificultades también han perjudicado mucho a las entidades que ofrecen esta clase de hipotecas. Por ahora, el aumento de los márgenes se ha circunscrito a sectores relativamente pequeños y riesgosos del mercado de bonos de Estados Unidos, y las repercusiones para el conjunto del sistema financiero han sido limitadas. Sin embargo, se mantiene la preocupación de que los problemas en el mercado de las hipotecas de alto riesgo puedan desembocar en una restricción más severa del crédito al consumidor, lo que pondría más presión sobre las finanzas de los hogares, o bien que sean síntomas de un relajamiento de las normas de crédito y suscripción (underwriting) en una gama más amplia de mercados, lo cual podría provocar una contracción más general de las condiciones financieras en Estados Unidos y el mundo, lo cual podría deprimir la actividad económica.

Inversión residencial y precios de la vivienda

Fuentes: Haver Analytics; autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Tasas de morosidad

(Porcentaje)

Fuentes: Bloomberg, L.P.; y Haver Analytics.

Nota: Este recuadro fue preparado por Vladimir Klyuev.

En Canadá, la economía creció a un nivel cercano a su potencial en el 2006, y el desempleo se redujo a 6.1%, su nivel más bajo en 30 años. El impulso a la actividad económica generado por el aumento de los precios de los productos básicos ha sido contrarrestado por una apreciación nominal efectiva del dólar canadiense de aproximadamente 35% en los últimos años. La tasa de inflación, que había sido impulsada por el aumento en los precios de los productos energéticos, ha descendido a cerca del 2%, gracias también a un recorte del impuesto sobre los bienes y servicios efectuado en julio del 2006. La elevada elasticidad de los impuestos con respecto al nivel de ingreso y la austeridad en el gasto han generado un superávit presupuestario federal estimado de ¾ de punto porcentual del PIB para el ejercicio 2006/07, pese a las rebajas de impuestos.

Saldo del presupuesto federal canadiense

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: Autoridades nacionales y Haver Analytics.

Las perspectivas para 2007 y el mediano plazo siguen siendo en general favorables. Si bien la economía canadiense se ha desacelerado en los últimos meses, debido en parte a la pérdida de dinamismo de la actividad en Estados Unidos, se prevé que el crecimiento repuntará a un 2½% para 2007 en conjunto y retornará a su nivel potencial en el 2008. Gracias a un sólido marco de política económica—incluyendo el recién renovado régimen de metas de inflación y el objetivo de reducir la deuda a mediano plazo—se prevén una inflación cercana al 2% y pequeños superávits fiscales para los próximos años.

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