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II. Las consecuencias macroeconómicas del CAFTA-DR

Author(s):
Alfred Schipke, and Markus Rodlauer
Published Date:
September 2005
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En mayo de 2004, cinco países de América Central (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) y Estados Unidos firmaron el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica-Estados Unidos (CAFTA). La República Dominicana (DR) se sumó a las negociaciones a comienzos de 2004 y firmó el acuerdo (CAFTA-DR) en agosto de 2004. El acuerdo entrará en vigencia una vez que lo ratifiquen sus respectivos órganos legislativos1.

Las negociaciones del CAFTA-DR impulsaron la cooperación regional porque América Central negoció como región, y la mayoría de los temas se trataron dentro de un mismo marco. Sin embargo, los cronogramas de acceso al mercado se negociaron bilateralmente entre Estados Unidos y cada uno de los países de América Central. En muchos aspectos, el acuerdo está basado en otros acuerdos bilaterales de libre comercio que Estados Unidos firmó recientemente, como los de Chile y Singapur2. Si bien los países de América Central ya mantienen relaciones de comercio e inversión sólidas con Estados Unidos y gozan de un acceso preferencial debido a la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), el CAFTA-DR es mucho más amplio y cambia la forma de las relaciones comerciales, que pasan del acuerdo preferencial unilateral definido por la ICC a un acuerdo bilateral de carácter permanente3. Los principales beneficios que esperan obtener del acuerdo los países de América Central son un mejor acceso a su principal mercado de exportación, una mayor inversión extranjera directa y un fortalecimiento institucional en diversas áreas relacionadas con el comercio y la inversión.

El principal objetivo del CAFTA-DR es eliminar todos los aranceles y reducir sustancialmente las barreras no arancelarias entre Estados Unidos y los países de América Central4. El CAFTA-DR también contiene una disposición encaminada a estimular los flujos de comercio entre los países de América Central. Durante los últimos 10 años, los países de la región han bajado significativamente los aranceles del comercio intrarregional, y el arancel externo común (AEC) del Mercado Común Centroamericano es en general bajo y cubre cerca del 95% de las importaciones de la región (cuadro 2.1)5. Además, estos países tomaron diversas medidas para reducir la dispersión de aranceles. Inmediatamente después de la entrada en vigencia del CAFTA-DR, se reducirán los aranceles de todas las exportaciones no agrícolas y no textiles de América Central a Estados Unidos y los aranceles de cerca del 80% de las exportaciones no agrícolas y no textiles de Estados Unidos a América Central. Los aranceles sobre otros productos se irán eliminando en forma gradual a lo largo de un período de 5 a 20 años. Si bien una proporción significativa de las exportaciones de los países de América Central ya contaba con acceso libre de aranceles al mercado de Estados Unidos en virtud del ICC, el CAFTA-DR reducirá aún más diversas restricciones y eliminará los costos de cumplimiento necesarios para gozar de acceso preferencial (Griswold e Ikenson, 2004).

Cuadro 2.1.América Central: Aranceles; 1980–99(Porcentaje)
Aranceles promedioDispersión de aranceles
Década de 1980Década de 19901999Década de 1980Década de 19901999
Costa Rica24,711,43,313,07,17,8
El Salvador20,311,35,710,86,43,4
Guatemala33,212,67,617,47,44,4
Honduras41,99,48,121,86,37,8
Nicaragua37,59,910,919,66,57,3
República Dominicana88,018,114,59,87,9
Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo.
Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo.

En el caso de los productos agrícolas y textiles, el CAFTA-DR proporciona un mejor acceso al mercado, pero su alcance es más limitado de lo que se esperaba inicialmente. El acuerdo prevé períodos de transición de hasta 20 años para varios productos agrícolas, y mantiene los aranceles de importación sobre artículos sensibles como el azúcar y el maíz, mientras que incrementa las cuotas de importación correspondientes. Se sigue protegiendo un amplio espectro de productos agrícolas, como la carne, la mantequilla, el queso, la leche y los maníes, mediante cuotas de tasas arancelarias bastante prohibitivas. Si bien varios de los países de América Central son grandes productores de azúcar, el CAFTA-DR no abre los mercados de Estados Unidos a la importación de azúcar proveniente de estos países. El acuerdo aumenta levemente sus cuotas de importación de azúcar, pero el arancel sobre el azúcar sigue siendo muy alto, lo cual probablemente impida cualquier aumento de consideración en las exportaciones de azúcar de la región6.

En el caso de los productos textiles —en comparación con la situación actual, en que América Central disfruta de preferencias gracias al ICC —, los cambios principales estarán relacionados con el carácter de esas preferencias, que ahora será permanente, y una atenuación de las reglas de origen. El CAFTA-DR también permite una cobertura más amplia de algunos tejidos de Canadá y México y prevé los casos de escasez de otros, lo cual permitiría recurrir a otros países para el abastecimiento. Sin embargo, las disposiciones relacionadas con las reglas de origen establecen que, para acceder a los mercados de Estados Unidos libres de impuestos, los productos textiles y las prendas de vestir que se exporten deben estar fabricados con componentes locales7.

El CAFTA-DR incluye diversas disposiciones acerca de flujos de inversión y servicios financieros, adquisición pública y protección de derechos de propiedad intelectual. Estipula que deben respetarse estrictamente las normas sobre derechos de propiedad intelectual, inversión, adquisición pública y políticas de competencia. Además, facilita el acceso a varios mercados más, incluido el de los servicios. Las disposiciones laborales son un poco más estrictas que las contenidas en los acuerdos anteriores, ya que permiten examinar la calidad de la legislación en lugar de limitarse a asegurar su aplicación8. Las disposiciones del CAFTA-DR para la resolución de controversias tienen como modelo el TLCAN, es decir, promueven la resolución cooperativa pero también prevén la resolución por paneles tanto a nivel del gobierno como del Estado inversor. El acuerdo crearía un comité permanente de fortalecimiento de capacidades comerciales para ayudar a los países de América Central en sus negociaciones9.

Si bien las disposiciones del CAFTA-DR atenúan las restricciones sobre los flujos de inversión, no contienen protecciones para la balanza de pagos respecto de las transferencias relacionadas con un gran espectro de inversiones financieras y directas. En particular, el acuerdo (al igual que los acuerdos de libre comercio celebrados con Singapur y Chile) contiene una prohibición general del uso de controles de capital sobre las transacciones en él contempladas y limita in extremis el uso de controles de capital al omitir una excepción para protecciones de la balanza de pagos. Aunque estas restricciones podrían proteger a los inversores de Estados Unidos de los costos potenciales relacionados con los controles de capital que de otro modo podrían ser impuestos por los países de América Central durante períodos de crisis financieras, es posible que sean prematuras dado el limitado desarrollo alcanzado hasta el momento por los sistemas financieros de los países de la región. Puntualmente, podrían limitar la cantidad de políticas disponibles durante períodos de crisis, en los que los controles podrían ser útiles si se los aplica a corto plazo y se los combina con otras medidas adecuadas de ajuste y reforma10.

Es probable que el CAFTA-DR tenga importantes consecuencias macroeconómicas para América Central. Lo que resta de esta sección estará dedicado a examinar algunos temas macroeconómicos clave relacionados con el acuerdo. A continuación nos concentraremos en el efecto del CAFTA-DR sobre los flujos de comercio y la inversión extranjera directa (IED). La sección luego aborda el interrogante de si es probable que el acuerdo impulse el crecimiento económico de la región. Finalmente, se analiza cómo una mayor apertura del comercio y una mayor integración económica con Estados Unidos afectarán a los ciclos económicos de los países.

Consecuencias para los flujos de comercio e inversión

Si bien los acuerdos preferenciales de comercio similares son relativamente recientes, por lo que no se cuenta con demasiada evidencia empírica, la experiencia de México con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) permite sacar algunas conclusiones acerca de cómo el CAFTA-DR podría afectar a América Central. El TLCAN, firmado por Estados Unidos, Canadá y México hace una década, fue el primer acuerdo comercial importante que incluyó un país en desarrollo y economías muy desarrolladas11. El CAFTA-DR y el TLCAN tienen algunas características comunes, ya que ambos acuerdos prevén reducciones de los aranceles de gran alcance, cubren una amplia variedad de sectores e incluyen disposiciones para la resolución de controversias.

Desde luego, cabe hacer algunas advertencias antes de analizar el efecto que podría tener el CAFTA-DR a la luz de la experiencia de México con el TLCAN. Por ejemplo, es difícil aislar los efectos del TLCAN en México, debido a los demás shocks externos y de política que tuvieron lugar durante la última década. También hay que tener en cuenta que, a diferencia de los países de América Central, México limita con Estados Unidos, tiene una economía más grande y diversa, y un mayor PIB per cápita que todos los países de América Central, a excepción de Costa Rica (cuadro 2.2). Más aún, ha habido diferencias entre la evolución de las relaciones comerciales de Estados Unidos con México y con los países de América Central. Por ejemplo, a partir de 1983 estos últimos han desarrollado fuertes relaciones comerciales con Estados Unidos, mediante su acceso preferencial al mercado de Estados Unidos en virtud de la ICC12. Antes del TLCAN, cerca del 50% de las exportaciones de México a Estados Unidos estaban libres de impuestos, mientras que en 2003 esto ocurría con el 80% de las exportaciones de América Central.

Cuadro 2.2.América Central y México: Indicadores económicos seleccionados; 2004
Costa RicaRepública

Dominicana
El SalvadorGuatemalaHondurasNicaraguaMéxico
PIB (en miles de millones de dólares de EE.UU.)18,418,415,826,17,44,6676,5
Crecimiento del PIB (porcentaje)14,22,01,52,74,65,24,4
PIB per cápita (PPA)9.886,66.761,04.378,94.008,72.682,22.677,19.666,3
Inflación (porcentaje)13,128,95,59,29,35,228,9
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)–4,85,8–4,4–4,3–5,2–18,3–1,3
Posición en el índice de desarrollo humano (IDH)245,098,0103,0121,0115,0118,053,0
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y Naciones Unidas, Informe sobre Desarrollo Humano (2004).

Promedio de crecimiento porcentual anual.

El IDH es una medida compuesta (educación, ingresos y esperanza de vida) del alcance promedio del desarrollo humano. Lo mejor es tener una clasificación más baja: por ejemplo, Estados Unidos (7), Italia (21) y Corea del Sur (30). El informe de 2004 refleja los datos del año 2002.

Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y Naciones Unidas, Informe sobre Desarrollo Humano (2004).

Promedio de crecimiento porcentual anual.

El IDH es una medida compuesta (educación, ingresos y esperanza de vida) del alcance promedio del desarrollo humano. Lo mejor es tener una clasificación más baja: por ejemplo, Estados Unidos (7), Italia (21) y Corea del Sur (30). El informe de 2004 refleja los datos del año 2002.

No obstante, la experiencia de México con el TLCAN orienta en cierto modo el análisis de las consecuencias posibles del CAFTA-DR, debido a las características comunes ya mencionadas. Las siguientes subsecciones analizan la evolución de los datos comerciales, financieros y macroeconómicos de los miembros del CAFTA-DR y México durante el período 1980–2003. Este período puede dividirse en tres segmentos: 1980–93 representa el período previo al TLCAN; 1994–2003 es el período correspondiente a la vigencia del TLCAN, y 1996–2003 es el período posterior a la crisis del peso mexicano. Esta delimitación es útil porque permite aislar el efecto de la crisis del peso mexicano al analizar la experiencia previa y posterior a la entrada en vigor del TLCAN.

Dinámica de los flujos comerciales

Estados Unidos ya es el principal socio comercial de América Central. Sin embargo, si se cuenta la Unión Europea como un solo mercado, el CAFTA-DR no fue más que el decimotercer mercado de exportaciones más grande de Estados Unidos en 2003. Por otro lado, dentro de América Latina, América Central es el segundo socio comercial de Estados Unidos después de México, según mediciones en dólares del comercio de Estados Unidos en 2003. Las importaciones provenientes de los países de América Central representaron menos del 1,4% de las importaciones totales de Estados Unidos en 2003. Por lo tanto, aunque el efecto del CAFTA-DR sobre América Central podría ser sustancial, lo más probable es que su efecto general sobre la economía de Estados Unidos sea limitado13.

Históricamente, América Central ha sido una región muy abierta, incluso más que México. Más aún, algunos de los países de América Central experimentaron un crecimiento abrupto en materia de comercio internacional durante los últimos 10 años (gráfico 2.1). Por ejemplo, la participación promedio del comercio (exportaciones e importaciones de mercancías) en el PIB superó el 75% en América Central entre 1994 y 2003, contra un 55% en México. Si bien América Central estuvo bastante abierta entre 1980 y 2003, con un coeficiente de apertura de aproximadamente el 60%, se registraron variaciones entre los distintos países. Por ejemplo, desde 1980 hasta 2003, el coeficiente de apertura promedio fue inferior al 50% en El Salvador y Guatemala, pero superior al 75% en Honduras y Nicaragua.

Gráfico 2.1.Apertura comercial

(Exportaciones más importaciones; porcentaje del PIB)

Fuente: FMI, Perspectivas de la economía mundial.

Desde el lanzamiento del TLCAN, el comercio de México con Estados Unidos ha aumentado en forma sustancial, por ejemplo, entre 1993 y 2003 se duplicó en términos de dólares, mientras que la participación del comercio en el PIB de México pasó de ser inferior al 40% en el período 1980–93 al 58% durante el período de vigencia del TLCAN (gráfico 2.2)14. Una vez que comenzó a regir el TLCAN, las exportaciones a Estados Unidos y las importaciones provenientes de este país crecieron como porcentaje del PIB del 7% hasta cerca del 23% (21% en el caso de las exportaciones) durante el período 1980–93 (gráficos 2.3 y 2.4).

Gráfico 2.2.Comercio con Estados Unidos

(Exportaciones más importaciones; números índice; 1980 = 100)

Fuente: FMI, Direction of Trade Statistics.

Gráfico 2.3.Exportaciones a Estados Unidos

(Participación del PIB; porcentaje)

Fuente: FMI, Direction of Trade Statistics.

Gráfico 2.4.Importaciones de Estados Unidos

(Porcentaje del PIB)

Fuente: FMI, Direction of Trade Statistics.

Varios estudios concluyen que el TLCAN contribuyó al enorme crecimiento del comercio entre México y Estados Unidos. Para analizar el efecto del TLCAN sobre la dinámica del comercio con datos comerciales agregados (CBO, 2003), algunos de estos estudios utilizan modelos de gravedad (Krueger, 1999, 2000), mientras que otros utilizan ecuaciones de demanda de importaciones y exportaciones15. Estos estudios llegan a la conclusión de que el efecto del TLCAN sobre los vínculos comerciales fue sustancial. Otros estudios, que utilizaron datos sectoriales, descubrieron un impacto del TLCAN sobre los flujos comerciales (Romalis, 2002) más significativo que el que encontraron aquellos que utilizaron datos comerciales agregados16.

Los vínculos comerciales entre Estados Unidos y América Central han crecido rápidamente durante la última década. Si se los considera como grupo, el comercio de los países de América Central con Estados Unidos creció cinco veces, medido en dólares en el período 1994–2003. Sin embargo, el alcance de esos vínculos varió sustancialmente entre los países en cuestión. Entre 1994 y 2003, Honduras colocó más del 55% de sus exportaciones totales en Estados Unidos; la cifra correspondiente para Costa Rica fue del 27%. La República Dominicana tuvo la mayor participación en las exportaciones de la región a Estados Unidos, con más del 25% del valor en dólares de las exportaciones en 2003. La participación de Nicaragua fue la menor, con menos del 5%. Las importaciones de la región provenientes de Estados Unidos también crecieron sustancialmente durante el mismo período y, en promedio, representaron más del 20% del PIB de los países de América Central entre 1994 y 2003.

El posible efecto del CAFTA-DR sobre los flujos de comercio

Aunque tanto México como los países de América Central aumentaron sus vínculos comerciales con Estados Unidos en forma sustancial durante el período de vigencia del TLCAN, el comercio de México con Estados Unidos creció mucho más rápido que el de los países de América Central. Por ejemplo, la participación de Estados Unidos en las exportaciones de México creció de un promedio anual de 66% en el período 1980–93 a un 86% entre 1994 y 2003. El aumento de la participación en las exportaciones de los países de América Central fue de menos de 4 puntos porcentuales durante el mismo período. Más aún, la tasa de crecimiento promedio de la totalidad de las exportaciones de México desde la creación del TLCAN fue aproximadamente dos veces mayor que la de las exportaciones de América Central (cuadro 2.3). La tasa de crecimiento de las exportaciones de México también superó ampliamente la tasa de crecimiento promedio de las exportaciones de numerosas economías de mercados emergentes durante el mismo período17.

Cuadro 2.3.Crecimiento de las exportaciones e importaciones(Promedio; porcentaje)
MéxicoMercados

emergentes
Promedio del

CAFTA-DR
Costa RicaEl SalvadorGuatemalaHondurasNicaraguaRepública

Dominicana
Exportaciones
1980–20039,357,723,909,334,553,421,094,693,93
1980–937,567,981,7711,20–0,183,22–0,22–0,013,69
1994–200311,677,386,677,8310,723,612,8010,804,24
1996–20038,586,135,727,9210,482,522,607,073,73
Importaciones
1980–20038,106,314,088,296,186,891,603,252,83
1980–936,426,752,4112,044,347,230,34–1,391,55
1994–200310,285,756,245,288,586,553,259,294,49
1996–200312,073,065,035,596,196,623,563,524,71
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

La investigación reciente indica que los flujos de comercio entre Estados Unidos y los países de América Central no se vieron afectados de manera significativa por el TLCAN. Debido a que Estados Unidos fue el mayor socio comercial tanto de México como de los países de América Central, la situación preferencial de México en virtud del TLCAN podría haber cambiado la dinámica de los flujos de comercio entre los países de América Central y Estados Unidos. Sin embargo, según demuestran Lederman, Perry y Suescún (2002), la magnitud de la desviación del comercio de los países de América Central hacia México fue mínima luego de la instauración del TLCAN. Los autores consideran que los países de América Central hicieron un uso eficaz de su acceso preferencial al mercado de Estados Unidos en conformidad con la ICC. También concluyen que los requisitos de reglas de origen del TLCAN limitaron el acceso preferencial de México respecto de algunos productos de exportación sensibles de América Central, como los productos textiles y las prendas de vestir. Más aún, los programas de liberalización puestos en práctica por los países de esta región durante los años noventa fueron fundamentales para impulsar las exportaciones a Estados Unidos18.

La experiencia de México con el TLCAN sugiere que los flujos de comercio entre los países de América Central y Estados Unidos podrían aumentar rápidamente una vez que se ponga en marcha el CAFTA-DR19. Hilaire y Yang (2003), utilizando un modelo estático de equilibrio general calculable EGC de varios países, concluyen que las exportaciones de América Central a Estados Unidos podrían aumentar en un 28% tras la puesta en práctica del CAFTA-DR. Esta conclusión se condice con la experiencia de México respecto del TLCAN, pues las exportaciones de México a Estados Unidos también aumentaron más de un 50%, en dólares, en menos de dos años una vez puesto en marcha el TLCAN. También llegan a la conclusión de que el aumento de las exportaciones del CAFTA-DR a Estados Unidos se debe principalmente a los textiles, las prendas de vestir y los cultivos procesados20.

El CAFTA-DR también podría generar un aumento en los flujos de comercio mediante su impacto en la productividad y los patrones de especialización. Como el acuerdo incluye diversas disposiciones acerca de los flujos de inversión, los servicios financieros y la propiedad intelectual, estos aumentos podrían ser sustanciales. Kehoe (2003) opina que los modelos estáticos EGC subestimaron gravemente el impacto del TLCAN sobre el volumen de comercio regional, debido a que no lograron reflejar gran parte del aumento en los flujos de comercio sectoriales. Otro problema potencial que presentan estos modelos es que no captan los efectos de los cambios de productividad relacionados con los acuerdos comerciales y no permiten cambios endógenos en los patrones de especialización. Por lo tanto, es posible que los modelos estáticos EGC, como los utilizados en Hilaire y Yang (2003), muestren que los mayores aumentos en el comercio ocurren en sectores que ya tienen vínculos comerciales intensivos, aunque de hecho puede que ocurra lo contrario, como en el caso del TLCAN21. En general, estos resultados implican que el efecto positivo del CAFTA-DR en los flujos de comercio entre América Central y Estados Unidos podría ser mayor de lo que indican los modelos estáticos EGC.

El posible efecto del CAFTA-DR sobre la composición del comercio

Las principales exportaciones de los países de América Central a Estados Unidos incluyen productos agrícolas (banana y café), prendas de vestir y maquinaria eléctrica. La participación de la banana y el café en las exportaciones totales decayó durante la última década y en 2003 se mantuvo aproximadamente en el 6% y el 3%, respectivamente. Sin embargo, las prendas de vestir siguieron siendo el principal producto de exportación de todos los países a excepción de Costa Rica (cuadro 2.4). El Salvador, Honduras y la República Dominicana representaron casi el 75% de las exportaciones totales de prendas de vestir a Estados Unidos provenientes de América Central. El acceso preferencial al mercado previsto por el programa de la ICC tuvo un papel importante en el rápido crecimiento de las exportaciones de prendas de vestir.

Cuadro 2.4.Ocho principales productos de importación a Estados Unidos provenientes de América Central; 2003(Millones de dólares de EE.UU.)
Producto y número HTSTotalCosta RicaHondurasGuatemalaEl SalvadorNicaraguaRepública

Dominicana
Total de importaciones de Estados Unidos16.8623.3623.3122.9452.0197694.455
Ropa de punto (61)5.5953091.8871.0761.318147858
Ropa tejida (62)3.6292826806864033371.241
Fruta y nueces comestibles (08)1.022519150337115
Maquinaria eléctrica (85)1.3648149823439377
Equipo óptico/médico (90)9394800900450
Especies, café, té (09)453126262164540
Pescado y mariscos (03)30369124211970
Combustibles minerales, aceite (27)1874017760
Otros3.3707593474211931211.529
Ocho principales importaciones como porcentaje del total83719083898182
Fuentes: Departamento de Comercio de Estados Unidos, Nómina Arancelaria Armonizada (HTS) y Hornbeck (2004).
Fuentes: Departamento de Comercio de Estados Unidos, Nómina Arancelaria Armonizada (HTS) y Hornbeck (2004).

Aproximadamente el 60% de las exportaciones totales de maquinaria eléctrica de los países de América Central a Estados Unidos provino de Costa Rica, que logró atraer importantes flujos de inversión extranjera directa (IED) para construir plantas para la producción de componentes de computadoras en los últimos tres años. Los principales productos de importación de los países de América Central provenientes de Estados Unidos incluyeron maquinaria eléctrica, prendas de vestir y telas (cuadro 2.5).

Cuadro 2.5.Ocho principales productos de exportación de Estados Unidos a América Central; 2003(Millones de dólares de EE.UU.)
Producto y número HTSTotalCosta RicaHondurasGuatemalaEl SalvadorNicaraguaRepública

Dominicana
Total de exportaciones de Estados Unidos15.0743.4142.8452.2741.8245034.214
Maquinaria eléctrica (85)2.0911.2378417711151431
Ropa de punto (61)1.166103423362528344
Maquinaria (84)1.20630722422019548212
Tela tejida o de crochet (60)66434340162668
Plásticos (39)817256811477911243
Hilaza de algodón (52)818133071657411248
Ropa tejida (62)736141254373336235
Cereales (10)4471097710710450
Otros7.1291.2141.0551.3697102802.501
Ocho principales exportaciones como porcentaje del total54646340614454
Fuentes: Departamento de Comercio de Estados Unidos, Nómina Arancelaria Armonizada (HTS) y Hornbeck (2004).
Fuentes: Departamento de Comercio de Estados Unidos, Nómina Arancelaria Armonizada (HTS) y Hornbeck (2004).

La base de las exportaciones de México se desplazó hacia los productos manufacturados tras el lanzamiento del TLCAN. Si bien la participación de las manufacturas en el total de las exportaciones venía aumentando desde por lo menos 1980, el ritmo de diversificación se aceleró una vez puesto en marcha el TLCAN (cuadro 2.6). Como consecuencia, las bases de las exportaciones y las importaciones de México están entre las más diversificadas de las economías de mercados emergentes. Tras el lanzamiento del TLCAN, ha aumentado la especialización vertical y los países miembros están cada vez más especializados en etapas específicas del proceso de producción. El mejor ejemplo de este cambio es el comercio de las maquiladoras a lo largo de la frontera septentrional de México, donde las empresas importan insumos de Estados Unidos, los procesan y exportan el producto nuevamente hacia este país. Las empresas maquiladoras suelen especializarse en la fabricación de artículos electrónicos, repuestos para autos y prendas de vestir. El crecimiento de la industria de las maquiladoras se aceleró durante los años noventa: la tasa de crecimiento anual promedio del valor agregado real producido por el sector de las maquiladoras alcanzó casi el 10% en el período 1990–2002, más del triple de la tasa de crecimiento promedio del PIB real durante el mismo período (Hanson, 2002). El comercio intraindustrial entre México y Estados Unidos también aumentó significativamente: la participación del comercio intraindustrial en el sector manufacturero de México aumentó del 62,5% en el período 1988–91 al 73,4% en el período 1996–2000 (OCDE, 2002). Además, el TLCAN impulsó el comercio entre empresas, lo que generó un aumento en la variedad de productos comercializados entre México y Estados Unidos (Hillberry y McDaniel, 2002).

Cuadro 2.6.Diversificación de las exportaciones(Promedio; porcentaje del total)
MéxicoMercados

emergentes
Promedio del

CAFTA-DR
Costa RicaEl SalvadorGuatemalaHondurasNicaraguaRepública

Dominicana
Industria manufacturera
1980–200153,344,928,032,937,927,714,111,843,3
1980–9337,138,924,225,433,525,18,69,243,6
1994–200181,655,534,446,145,432,223,816,242,6
Agricultura y alimentos
1980–200110,132,566,862,757,368,882,186,144,0
1980–9311,935,772,469,362,371,986,988,655,4
1994–20017,026,855,751,048,563,573,681,915,6
Combustibles y minerales
1980–200136,520,22,71,64,73,53,71,80,7
1980–9350,922,62,71,74,13,04,42,00,9
1994–200111,215,82,61,55,74,32,41,60,2
Fuentes: World Development Indicators y cálculos del personal técnico del FMI.
Fuentes: World Development Indicators y cálculos del personal técnico del FMI.

Durante el período 1994–2001, los países de América Central diversificaron sustancialmente sus bases de comercio. Por ejemplo, la participación de los productos manufacturados en las exportaciones se incrementó de menos del 25% en el período 1980–93 a aproximadamente el 34% a lo largo del período 1994–2001. Costa Rica, El Salvador, Honduras y Nicaragua aumentaron significativamente sus exportaciones de productos manufacturados. Sin embargo, los productos agrícolas y alimentarios aún representaron casi el 60% de las exportaciones totales durante el período 1994–2001. Más aún, el alcance de la diversificación fue mucho menor en América Central que en México. Durante el período 1994–2001, la participación promedio de las exportaciones de productos manufacturados en las economías de América Central fue menor a la mitad de la de México.

La experiencia de México con el TLCAN indica que el CAFTA-DR podría acelerar aún más la diversificación de la base de comercio de América Central. Hubo un gran cambio en el carácter de los productos exportados de México a Estados Unidos, pues estos dos países desarrollaron vínculos comerciales más fuertes durante las últimas dos décadas. Como ya se señaló, el TLCAN fue fundamental para el rápido crecimiento del comercio vertical e intraindustrial entre México y Estados Unidos en los últimos 10 años. Comparado con el caso de México, el nivel de comercio intraindustrial entre Estados Unidos y los países de América Central —excepto Costa Rica —fue mucho menor. Sin embargo, América Central comenzó recientemente a expandir el alcance del comercio vertical e intra-industrial. Por ejemplo, la mayor parte de sus importaciones de maquinaria eléctrica y prendas de vestir fue utilizada como insumo intermedio en la producción de otros bienes, que luego fueron reexportados a Estados Unidos22.

Flujos de inversión extranjera directa

En el período 1994–2003, los países de América Central lograron aumentar de manera significativa los flujos de IED. En Costa Rica, Nicaragua y la República Dominicana, los flujos brutos de IED en relación con el PIB fueron mayores que los de México durante el mismo período, aunque el monto en dólares de esos flujos fue mucho menor que el que recibió México, dado el mayor tamaño de la economía de México (cuadro 2.7). Sin embargo, estos flujos fueron significativos en relación con la inversión interna total, pues representaron en promedio cerca del 14% de la inversión interna. Estados Unidos es la mayor fuente de flujos de IED hacia cada economía de América Central. Cerca de un tercio de los flujos de IED de Estados Unidos se dirigió a Costa Rica entre 1999 y 2002, mientras que la República Dominicana recibió cerca de un cuarto (cuadro 2.8).

Cuadro 2.7.Flujos brutos de inversión extranjera directa
MéxicoPromedio del

CAFTA-DR
Costa RicaEl SalvadorGuatemalaHondurasNicaraguaRepública

Dominicana
(Fracción del PIB, porcentaje)
Flujos brutos de IED
1980–20031,92,22,51,11,21,68,22,4
1980–931,31,22,00,71,20,80,01,3
1994–20032,93,53,22,01,12,78,24,0
(Fracción de la inversión fija, porcentaje)
Flujos brutos de IED
1980–200310,19,212,96,88,07,29,710,7
1980–936,85,810,05,78,54,60,05,8
1994–200314,814,017,08,37,210,823,217,5
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.
Cuadro 2.8.Flujos de inversión extranjera directa desde Estados Unidos(Millones de dólares de EE.UU.)
1999200020012002
México37.15139.35256.55458.074
Costa Rica1.4931.7161.6771.602
El Salvador621540361580
Guatemala478835389391
Honduras347399242184
Nicaragua119140157242
República Dominicana9681.1431.2331.123
Total de los países del CAFTA-DR4.0264.7734.0594.122
Fuente: Departamento de Comercio de Estados Unidos; Oficina de Análisis Económico.Nota: Los datos reflejan el saldo de la IED sobre la base de costos históricos (Hornbeck, 2004).
Fuente: Departamento de Comercio de Estados Unidos; Oficina de Análisis Económico.Nota: Los datos reflejan el saldo de la IED sobre la base de costos históricos (Hornbeck, 2004).

Los flujos de IED entre México y sus socios se fortalecieron después del TLCAN. El tratado contenía diversas disposiciones que mejoraron la posición relativa de los inversores de los países socios en México y expandieron los sectores en los que podían operar. Estos cambios permitieron impulsar los flujos de IED a México, de US$12.000 millones durante el período 1991–93 a cerca de US$54.000 millones en el período 2000–02. La participación de los flujos de IED en la formación bruta de capital fijo (inversión) también aumentó, del 6% en 1993 al 11% en 2002, principalmente debido a los flujos provenientes de los socios de México en el TLCAN.

Es probable que el CAFTA-DR potencie los flujos de IED a América Central, como ocurrió con el TLCAN en el caso de México. Investigaciones recientes sugieren que la adhesión al TLCAN afectó significativamente el volumen de los flujos de IED hacia México. Por ejemplo, en Cuevas, Messmacher y Werner (2002a) y en Waldkirch (2003) se muestra que el TLCAN generó un aumento significativo de los flujos de IED hacia México. Este último estudio indica que la repercusión del TLCAN en los flujos de IED a México fue resultado de la mayor especialización vertical y del efecto del acuerdo sobre el compromiso de México para con los programas de liberalización y reformas. Al igual que el TLCAN, el CAFTA-DR podría funcionar como un mecanismo de compromiso y promover los flujos de IED y, al mismo tiempo, inducir un cambio en la naturaleza de los flujos de comercio, en favor del comercio vertical. El CAFTA-DR también podría ayudar a atraer corporaciones multinacionales extranjeras hacia los países de América Central, lo cual quedó demostrado en la experiencia de México con el TLCAN (véase Blomström y Kokko, 1997)23.

No obstante, el CAFTA-DR también podría alentar un diseño de políticas subóptimas que busque atraer flujos de IED. Cada país de América Central podría verse tentado de ofrecer incentivos tributarios para atraer flujos de IED, lo cual generaría una carrera destructiva. Para limitar este riesgo, debe garantizarse la coordinación de políticas (véase la sección III sobre la tributación y las consecuencias fiscales del CAFTA-DR).

Consecuencias para el crecimiento económico y el bienestar

¿Cómo afectará el CAFTA-DR a las posibilidades de crecimiento a largo plazo de América Central? El efecto teórico de los acuerdos regionales de comercio sobre el crecimiento económico y el bienestar es algo ambiguo, pues depende de diversos factores, incluidos los cambios en el volumen y los términos de intercambio una vez implementados tales acuerdos24. Sin embargo, diversos modelos teóricos destacan la importancia de la apertura comercial en la promoción del crecimiento económico. Algunos de estos modelos se concentran en ganancias estáticas, incluidas aquellas derivadas de la mayor especialización. Otros consideran que los efectos de propagación de conocimientos y aprendizaje relacionados con el comercio internacional son un motor del crecimiento (Grossman y Helpman, 1991).

Varios estudios empíricos demuestran que la apertura comercial tiene un efecto directo y positivo sobre el crecimiento económico (Sachs y Warner, 1995; Frankel y Romer, 1999; y Dollar y Kraay, 2004). Otros estudios ponen el acento en el efecto positivo de los mayores vínculos comerciales sobre la productividad (USITC, 2004) y el crecimiento de la inversión (Levine y Renelt, 1992; y Baldwin y Seghezza, 1996). Sin embargo, Rodrik y Rodriguez (2000) presentan un análisis crítico de algunos de estos estudios empíricos25.

Existen diversos canales, directos e indirectos, a través de los cuales mayores flujos financieros pueden motivar el crecimiento en los países en desarrollo. Los canales directos incluyen el incremento del ahorro interno, la reducción del costo del capital mediante una mejor asignación global del riesgo, el desarrollo del sector financiero interno (Levine, 1996) y la transferencia de conocimientos tecnológicos, mientras que los indirectos están relacionados con la promoción de la especialización y los incentivos para lograr mejores políticas económicas (Gourinchas y Jeanne, 2004).

Sin embargo, la investigación empírica reciente no logra establecer un vínculo claro entre la integración financiera y el crecimiento económico. En Prasad y otros (2003) se analizan varios estudios empíricos y se concluye que la mayoría atribuye a la integración financiera un efecto nulo o bien diverso sobre el crecimiento económico. Por ejemplo, Edison y otros (2002) emplean un modelo de regresión que busca la posible causalidad inversa, es decir, la posibilidad de que la relación observada entre la integración financiera y el crecimiento se deba a que las economías con rápido crecimiento tiendan a liberalizar sus cuentas de capital. Llegan a la conclusión de que no hay ningún efecto significativo o contundente de la integración financiera sobre el crecimiento económico. Sin embargo, otros estudios (Borenzstein, De Gregorio y Lee, 1998) concluyen que los flujos de IED (más que otros movimientos de capital) tienden a estar relacionados de manera positiva con el crecimiento de la inversión y de la producción.

El desempeño del crecimiento de México mejoró tras la creación del TLCAN. Comparada con las economías de muchos otros países de economías emergentes, la economía de México tuvo un buen desempeño desde la puesta en práctica del TLCAN y, especialmente, con posterioridad a la crisis de 1995 (gráfico 2.5). Más aún, la tasa de crecimiento promedio de la inversión fue particularmente llamativa, ya que aumentó casi ocho veces durante el período 1996–2003 (cuadro 2.9).

Gráfico 2.5.México y América Central: Tasas de crecimiento y volatilidad de los agregados macroeconómicos

(Promedio; porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Cuadro 2.9.Dinámica del crecimiento económico(Promedio; porcentaje)
MéxicoMercados

emergentes
Promedio del

CAFTA-DR
Costa RicaEl SalvadorGuatemalaHondurasNicaraguaRepública

Dominicana
PIB
1980–20032,453,452,663,841,722,472,871,163,91
1980–932,243,671,753,470,501,663,05–0,962,80
1994–20032,733,173,844,313,303,542,653,915,36
1996–20033,632,453,794,312,653,302,963,935,57
Consumo
1980–20032,603,402,924,232,883,223,761,743,49
1980–932,423,572,255,272,222,714,740,091,90
1994–20032,843,183,803,403,733,732,483,885,57
1996–20034,172,353,202,982,603,402,432,395,37
Inversión
1980–20032,523,274,576,783,955,374,024,265,61
1980–931,464,284,109,113,755,406,37–0,215,62
1994–20033,911,945,184,914,215,340,9510,075,60
1996–20037,46–0,115,195,541,855,913,006,778,06
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Como se mencionó en la sección I, la tasa de crecimiento promedio de los países de América Central aumentó notablemente durante el período 1994–2003. En particular, la tasa de crecimiento promedio del PIB se incrementó a más del doble durante este período; todos los países, excepto Honduras, registraron aumentos significativos en sus tasas de crecimiento (gráfico 2.5). La tasa de crecimiento promedio de la inversión también se incrementó en los países de la región, pero su aumento no fue tan importante como el de México. Aunque El Salvador y Nicaragua pudieron alcanzar tasas de crecimiento de la inversión mucho más altas, Costa Rica y Honduras experimentaron una importante caída a lo largo del período 1994–2003.

La experiencia de México con el TLCAN indica que el CAFTA-DR podría cambiar la dinámica del crecimiento económico en los países de América Central. Los efectos de las exportaciones y la inversión sobre el crecimiento en México se modificaron a partir del TLCAN: su aporte al aumento del PIB aumentó más del doble con posterioridad a la puesta en marcha del acuerdo (cuadro 2.10). Por ejemplo, el aporte de la inversión, que estuvo cerca de 0,4 puntos porcentuales (y 1,1 en el caso de las exportaciones) antes del TLCAN, ascendió a 1,4 puntos porcentuales (y 2,6 en el caso de las exportaciones) en el período 1996–2003. Hubo un cambio similar en el papel de la inversión y las exportaciones en América Central durante el período 1994-2003, aunque su contribución al crecimiento continúa siendo menor que en el caso de México.

Cuadro 2.10.Contribuciones al crecimiento del PIB(Promedio; porcentaje)
MéxicoPromedio del

CAFTA-DR
Costa RicaEl SalvadorGuatemalaHondurasNicaraguaRepública

Dominicana
Inversión
1980–20030,390,751,230,610,710,700,761,01
1980–930,160,581,680,550,671,12–0,400,92
1994–20030,690,980,870,700,740,142,281,12
1996–20031,371,030,970,250,830,691,791,64
Consumo
1980–20031,742,212,902,552,732,601,082,69
1980–931,631,563,492,022,263,33−0,771,42
1994–20031,873,062,423,243,191,643,494,35
1996–20032,782,562,112,252,921,632,254,17
Exportaciones
1980–20031,871,153,410,820,590,371,591,35
1980–931,090,393,73–0,450,53–0,270,220,83
1994–20032,882,153,162,470,651,203,382,02
1996–20032,631,943,292,510,451,012,641,76
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

El CAFTA-DR podría beneficiar el crecimiento de diversas maneras en los países de América Central, como ocurrió con el TLCAN en México. Hilaire y Yang (2003) utilizan un modelo EGC para examinar los beneficios respecto del crecimiento que podría generar el CAFTA-DR y concluyen que el PIB de los países de América Central podría aumentar hasta en un 1,5% gracias al acuerdo26. Esta conclusión se condice con las estimaciones de diversos estudios que utilizaron modelos similares para analizar el efecto del TLCAN sobre la economía mexicana27. Hilaire y Yang (2003) también llegan a la conclusión de que si el acuerdo no incluye la liberalización del sector agrícola, el efecto de crecimiento asociado con el CAFTA-DR se reduce al 1,1% del PIB de los países de América Central.

El efecto del CAFTA-DR sobre el crecimiento económico podría ser mayor al que estiman los modelos estáticos EGC. Como ya se señaló, estos modelos no logran explicar diversos efectos dinámicos relacionados con la acumulación de capital, cambios en los patrones de especialización y mayores efectos de propagación sobre la productividad. Si bien los modelos estáticos estiman que el efecto del TLCAN sobre el crecimiento alcanza el 2%, en los modelos dinámicos supera el 3%28. El CAFTA-DR contiene detalladas disposiciones acerca de los flujos de servicios e inversión. Sin embargo, los modelos estáticos, incluido el que utilizaron Hilaire y Yang (2003), no incorporan los efectos de esas disposiciones, que podrían generar cambios potencialmente grandes en los flujos de servicios e inversión29.

Más aún, la experiencia de México con el TLCAN indica que el CAFTA-DR podría tener un efecto positivo sobre el crecimiento de la productividad y la calidad institucional en América Central. Investigaciones recientes muestran que el TLCAN contribuyó a la productividad total de los factores en México y aceleró la convergencia económica en la región. Por ejemplo, López-Córdova (2002), utilizando datos obtenidos a nivel de las fábricas, concluye que el TLCAN aumentó la productividad total de los factores aproximadamente en un 10% durante el período de la muestra, en parte como consecuencia de los flujos de capital extranjero. Easterly, Fiess y Lederman (2003) comprueban que la velocidad de convergencia de la productividad entre los países miembros del TLCAN aumentó a partir de su puesta en marcha. López-Córdova (2001) afirma que la aprobación del TLCAN generó ciertos cambios institucionales, como la renovación de las instituciones a cargo de las políticas de competencia, la protección de la propiedad intelectual y las normas.

El aumento del comercio y la integración financiera asociado con el CAFTA-DR podría reducir los efectos adversos de la inestabilidad (volatilidad) macroeconómica sobre el crecimiento económico. Existe una relación negativa entre volatilidad y crecimiento económico, cada vez más presente en los análisis (Ramey y Ramey, 1995). Ello implica que las políticas y los shocks exógenos que influyen sobre la volatilidad también pueden ejercer influencia sobre el crecimiento. De este modo, incluso si la volatilidad se considera intrínsecamente un tema secundario, su relación con el crecimiento indica que podría tener efectos primordiales sobre el bienestar. Las fluctuaciones macroeconómicas altamente volátiles han sido un gran obstáculo para el crecimiento sostenido en América Central. En Kose, Prasad y Terrones (2005a, 2005b) se evidencia cómo el aumento del comercio y la integración financiera disminuye el impacto negativo de la volatilidad sobre el crecimiento. Específicamente, en regresiones del crecimiento contra la volatilidad y otras variables de control, los autores llegan a la conclusión de que los coeficientes estimados sobre las interacciones entre la volatilidad y la integración financiera son significativamente positivos. En otras palabras, los países que están más abiertos al comercio aparentemente enfrentan una mejor relación entre crecimiento y volatilidad. También obtuvieron un resultado similar, aunque levemente menos significativo, entre la integración financiera y la volatilidad30.

La necesidad de avanzar con el CAFTA-DR se torna más urgente a medida que aumenta la competencia proveniente de Asia, en especial China. Las simulaciones basadas en el Proyecto de Análisis del Comercio Mundial (GTAP) indican que el impacto inicial sobre las exportaciones y el PIB podrían ser de consideración31. Si bien el impacto negativo podría ser más moderado, teniendo en cuenta la proximidad con Estados Unidos y los vínculos cada vez más intensos de la cadena de abastecimiento, es probable que surjan presiones. La reciente decisión de Estados Unidos de imponer restricciones a algunas categorías de productos textiles provenientes de China le dará cierto respiro a América Central a corto plazo, con lo cual la región estará en condiciones de poner en práctica el CAFTA-DR.

La cuestión de hasta qué punto el CAFTA-DR generará un fuerte crecimiento y mejorará el potencial de crecimiento a largo plazo de la región dependerá completamente de las políticas que lo respalden. Como muestra la experiencia de México con el TLCAN, los países de América Central deben emprender diversas reformas estructurales para sostener los beneficios potenciales del CAFTA-DR. Si bien el TLCAN tuvo un efecto significativo y favorable sobre las exportaciones y los flujos de inversión extranjera directa, el desempeño de México en términos de crecimiento podría haber sido mejor si las reformas estructurales hubieran sido más contundentes. La lección más importante que se puede extraer de la experiencia de México es que un acuerdo de comercio como el CAFTA-DR debería utilizarse para acelerar las reformas estructurales necesarias, y no para posponerlas.

En particular, los países de América Central necesitan emplear políticas para mejorar la calidad de las instituciones, los entes reguladores, el Estado de Derecho, los derechos de propiedad, la flexibilidad de los mercados laborales y la infraestructura del capital humano. Gruben (2005) opina que si bien los países de la región lograron liberalizar sus regímenes comerciales durante los últimos 10 años, se han retrasado en la realización de las reformas estructurales necesarias para mejorar diversas políticas internas, incluidas las relacionadas con los sistemas financieros, los mercados laborales, la protección de los derechos de propiedad, la transparencia, los marcos reglamentarios y la importancia del sector informal32. El CAFTA-DR puede producir beneficios mucho mayores para los países de la región si el acuerdo se utiliza con efectividad como punto de partida para implementar las reformas de políticas necesarias (véase Salazar-Xirinachs y Granados, 2004).

Existe cierta inquietud acerca de los efectos potenciales del CAFTA-DR sobre los equilibrios fiscales de la región, lo cual representa una preocupación inmediata para las economías de América Central. Dado que un porcentaje significativo de las importaciones de las economías de esta región proviene de Estados Unidos, el CAFTA-DR podría generar una caída en los ingresos aduaneros y un deterioro de la situación fiscal de estos países. Estos temas se analizan en detalle en la sección III. Otra inquietud está relacionada con el efecto potencial del acuerdo sobre la pobreza, que se examina a continuación.

¿Puede ayudar el CAFTA-DR a reducir la pobreza en la región?

Los acuerdos de libre comercio, como el CAFTA-DR, pueden tener consecuencias distributivas que involucren a grupos de distintos niveles de ingreso. En particular, algunos analistas opinan que los acuerdos de libre comercio pueden tener un efecto adverso sobre los segmentos más pobres de la población, porque tales acuerdos pueden reducir sus oportunidades de empleo y su salario (véase Aisbett, 2005). Más aún, creen que estos acuerdos podrían disminuir el gasto público destinado a los pobres por sus efectos potencialmente negativos sobre los ingresos fiscales. A continuación se resumen los principales aspectos del posible efecto del CAFTA-DR sobre la pobreza en la región, a la luz de los últimos estudios empíricos y teóricos.

Liberalización y pobreza: ¿Cuánto sabemos?

En teoría, existen varios canales a través de los cuales el aumento de los flujos comerciales y financieros podría ayudar a reducir la pobreza. Como ya se señaló en esta sección, algunos de esos canales están relacionados con los efectos positivos del aumento de los flujos comerciales y financieros sobre el crecimiento. Por ejemplo, el aumento del ahorro interno, la reducción en el costo del capital, el aumento de la productividad mediante la transferencia del conocimiento tecnológico y el estímulo del desarrollo del sector financiero interno podrían generar beneficios directos para el crecimiento que, a su vez, ayudarían a reducir la pobreza (véanse Agenor, 2003; Easterly, 2005; y Goldberg y Pavcnik, 2005). La liberalización del comercio también podría traducirse en una reducción de los precios de los bienes que consumen los hogares pobres. Además, el aumento de los flujos comerciales y financieros podría ayudar a reducir la volatilidad macroeconó-mica, lo que también tendría un efecto positivo para los pobres (Aizenman y Pinto, 2005).

Esta conclusión se ve respaldada por algunos estudios empíricos recientes33. Por ejemplo, la investigación realizada por Dollar y Kraay (2002, 2003) indica que existe una relación positiva entre el aumento de los flujos de comercio y el mayor crecimiento económico34. Kraay (2004) presenta pruebas convincentes que demuestran la importancia del crecimiento económico en la reducción de la pobreza: su análisis muestra que la mayor parte de la variación en los cambios en la pobreza durante los años ochenta y noventa se puede explicar por el crecimiento del ingreso promedio en los países en desarrollo35. Agénor (2002) concluye que hay una relación no lineal entre la pobreza y el aumento de los flujos comerciales y financieros. Sus resultados empíricos indican que, si bien estos flujos pueden reducir la pobreza en países con un mayor grado de integración con la economía mundial, pueden tener un efecto adverso sobre los niveles de ingreso de los pobres en los países con un menor grado de integración36.

La experiencia de México durante los años noventa también indica que el aumento de flujos comerciales y financieros puede beneficiar a los pobres. Por ejemplo, si bien Hanson (2005) muestra que la pobreza aumentó en México durante los años noventa, en parte por la crisis del peso de 1995, el ingreso en los estados que estaban más abiertos a los flujos comerciales y financieros se incrementó en relación con el de los estados menos abiertos. Además, el aumento de la pobreza en los estados más expuestos a los flujos comerciales y financieros fue solo marginal, a diferencia del aumento registrado en los estados cuya integración con la economía mundial es limitada, donde fue mucho más alto. Otros estudios sobre países, incluidos los de China, India y Polonia, también indican que la liberalización del comercio puede tener efectos positivos sobre la pobreza (Harrison, 2005).

Algunos estudios enfatizan la importancia de las políticas complementarias para aumentar los beneficios que la integración comercial y financiera brinda a los pobres. En particular, las políticas que promueven la movilidad laboral, mejoran el acceso al crédito y al conocimiento tecnológico y establecen redes de protección social parecen acentuar los beneficios que conlleva el aumento de la integración para los pobres. La liberalización del comercio puede generar contracción en algunas industrias antes protegidas. Aquellas políticas que permitan que los trabajadores abandonen esos sectores para pasar a los que están en expansión pueden ayudar a disminuir los efectos adversos a corto plazo de la liberalización del comercio sobre los pobres y, al mismo tiempo, contribuir a reducir la pobreza a largo plazo.

La pobreza en América Central y el CAFTA-DR

Como se señaló en la sección I, la pobreza es un problema crítico en algunos países de América Central (excepto Costa Rica). La tasa de pobreza está cerca del 80% en Honduras y del 50% en El Salvador, Guatemala y Nicaragua. La alta dependencia respecto de la agricultura acentúa el problema de la pobreza en algunos países de América Central. Por ejemplo, la producción agrícola representa aproximadamente el 25% del PIB en Guatemala y más del 30% en Nicaragua.

Algunos analistas opinan que el CAFTA-DR podría tener un efecto negativo sobre los pobres de la región. Advierten que, al eliminar los aranceles de los bienes agrícolas, el acuerdo abre los pequeños mercados de las economías de América Central a las exportaciones relativamente más baratas provenientes de Estados Unidos (véase Oxfam, 2004). Sugieren que pueden surgir graves problemas de desajustes, ya que los trabajadores del sector agrícola, en especial los agricultores de subsistencia, podrían quedarse sin trabajo. También indican que esto podría acentuar aún más el problema de pobreza en la región, lo cual tendría consecuencias en la dinámica de la distribución del ingreso.

Para atenuar la carga sobre los segmentos más vulnerables de la población, el acuerdo del CAFTA-DR incluye una reducción dilatada de los aranceles y cronogramas de salvaguardias para todos los países con productos agrícolas sensibles37. Por ejemplo, los aranceles y las cuotas sobre varias importaciones agrícolas provenientes de Estados Unidos, como la carne de cerdo y de vaca, los productos avícolas, el arroz y el maíz amarillo, se reducirán gradualmente a lo largo de un período de 15 años. El arroz y los productos lácteos tienen períodos de transición más largos (de 18 a 20 años). Finalmente, todo el comercio agrícola terminará libre de impuestos, excepto el azúcar que importa Estados Unidos, la papa y la cebolla que importa Costa Rica y el maíz blanco que importan los demás países de América Central38.

Más aún, el CAFTA-DR podría resultar beneficioso para los pobres de la región al mejorar las expectativas de crecimiento y contribuir a la estabilidad macroeconómica. Parece haber una correlación muy fuerte entre el crecimiento económico sostenido y la reducción de la pobreza, y el CAFTA-DR tiene el potencial para incrementar el crecimiento en la región. Además, como veremos a continuación, el CAFTA-DR podría reducir la volatilidad macroeconómica, que tiene un efecto significativamente negativo y causal sobre la pobreza (Laursen y Mahajan, 2005).

Es necesario establecer políticas suplementarias a fin de maximizar los beneficios del CAFTA-DR para los pobres. En particular, se requieren políticas que fortalezcan las redes de protección social y permitan que los hogares más pobres estén en mejores condiciones para aprovechar los beneficios del CAFTA-DR. Como su dependencia respecto de la agricultura varía, los países de América Central podrían utilizar políticas específicas para facilitarles a los trabajadores el proceso de transición entre el sector agrícola y las industrias manufactureras y de servicios orientadas a la exportación. Además de suministrar la infraestructura que la movilidad laboral entre sectores requiere, también se puede facilitar esta transición mejorando el acceso al crédito.

El posible efecto del CAFTA-DR en la volatilidad macroeconómica y el movimiento conjunto de los ciclos económicos

El aumento de los flujos comerciales y financieros entre los países de América Central y Estados Unidos a raíz del CAFTA-DR podría afectar a la volatilidad macroeconómica y el movimiento conjunto de los ciclos económicos en la región. Si bien las economías de América Central han logrado recuperar la estabilidad macroeconómica durante la última década, siguen enfrentado importantes shocks. En este contexto, las próximas secciones analizan cómo podría cambiar el carácter de las fluctuaciones de los ciclos económicos en la región una vez puesto en marcha el CAFTA-DR.

Volatilidad macroeconómica

El impacto teórico del aumento de los flujos comerciales y financieros sobre la volatilidad del producto depende de varios factores, como el carácter de los flujos financieros, los patrones de especialización y la fuente de los shocks. Por ejemplo, una mayor volatilidad del producto podría estar causada por un aumento de la apertura comercial, si se lo asocia con una mayor especialización interindustrial entre países, y si los shocks específicos de cada industria son importantes en la determinación de los ciclos económicos. No obstante, si el aumento del comercio se asocia con un aumento de la especialización intraindustrial en los distintos países (lo que aumenta el volumen del comercio de insumos intermedios), la volatilidad del producto podría disminuir. Además, de acuerdo con la teoría económica, el mayor acceso a los mercados financieros internacionales debería atenuar la volatilidad del consumo y, al mismo tiempo, generar un aumento en la volatilidad de la inversión (Kose, Prasad y Terrones, 2003a).

Los últimos estudios empíricos no logran establecer una relación clara entre la volatilidad macro-económica y el fortalecimiento de los vínculos económicos. Si bien algunos de estos estudios no encuentran ninguna relación significativa entre un mayor grado de interdependencia económica y la volatilidad macroeconómica interna (Buch, Dopke y Pierdzioch, 2005), otros concluyen que un aumento del grado de apertura comercial genera una mayor volatilidad del producto, especialmente en países en desarrollo (Easterly, Islam y Stiglitz, 2001). Kose, Prasad y Terrones (2003a) muestran que, si bien la apertura comercial aumenta la volatilidad del producto, el ingreso y el consumo en las economías de mercados emergentes, la apertura reduce la volatilidad relativa del consumo como proporción del producto, lo que significa que mejoran las posibilidades de distribuir el riesgo de consumo. También señalan que el aumento de la integración financiera está relacionado con el aumento de la volatilidad relativa del consumo, pero solo hasta determinado umbral.

En México, la volatilidad macroeconómica disminuyó con posterioridad a la puesta en marcha del TLCAN. Ello puede verse en la disminución uniforme de la varianza de varios agregados macroeconómicos entre el período previo al TLCAN (1980–93) y el período posterior a la crisis (1996–2003) (gráfico 2.5)39. Específicamente, en el segundo período la volatilidad del producto disminuyó un 20% y la volatilidad de la inversión cayó más de un 40%. En consonancia con las predicciones teóricas, el aumento de los vínculos comerciales y financieros también generó una reducción de la volatilidad del consumo en México. Además, el consumo se tornó levemente menos volátil que la producción durante el período 1996–2003. Ello, junto con el aumento de las correlaciones de consumo entre países (que se examina a continuación), indica que México mejoró su capacidad para distribuir el riesgo macroeconómico con Estados Unidos gracias al aumento de los vínculos comerciales y financieros.

La disminución de la volatilidad de la economía de México durante los últimos 10 años puede ser el resultado de varios factores, incluido, en particular, el TLCAN y los cambios de política que llevó a cabo México. Sin embargo, la disminución de la volatilidad puede obedecer al efecto del TLCAN sobre el comercio intraindustrial y vertical, y no a la mayor estabilidad de las políticas macroeconómicas internas, causada por la implementación de políticas fiscales y monetarias correctas durante el período 1996–2001 (Cuevas, Messmacher y Werner, 2002a). Esta idea se ve respaldada tanto por la teoría antes analizada como por la evidencia disponible acerca de la mayor importancia de los shocks regionales y externos en lo que atañe a impulsar los ciclos económicos mexicanos (Kose, Meredith y Towe, 2005).

En los países de América Central, la volatilidad de las variables macroeconómicas disminuyó durante los últimos 10 años (gráfico 2.5), lo cual refleja en parte el éxito de aplicar políticas macroeconómicas correctas. Concretamente, se registró una disminución significativa en la volatilidad de las fluctuaciones del producto en El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Tanto la volatilidad del consumo como la de la inversión disminuyeron en América Central durante el período 1996–2003. Si bien la volatilidad del consumo en Nicaragua y la República Dominicana bajó del 18% a menos del 7%, seguía siendo alta en relación con la del resto de América Central. En todos los países —excepto Costa Rica —se redujo la magnitud de las fluctuaciones del ciclo económico de las exportaciones e importaciones.

Durante el período 1994–2003, la volatilidad del producto en América Central fue menor que la de México. Sin embargo, en esos países el consumo y la inversión mostraron una mayor volatilidad que en México en ese mismo período. Además, durante el período 1996–2003, en América Central las fluctuaciones del consumo fueron más volátiles que las del producto, mientras que en México la volatilidad del consumo estuvo ligeramente por debajo de la volatilidad del producto.

La experiencia con el TLCAN indica que el CAFTA-DR podría ayudar a reducir la volatilidad del producto en América Central. El CAFTA-DR podría reducir aún más la volatilidad acelerando la diversificación de la base de exportaciones y promoviendo los vínculos de comercio intraindustrial y vertical con Estados Unidos. Una vez puesto en marcha el CAFTA-DR, los shocks que se originen en Estados Unidos podrían desempeñar un papel más importante en América Central, como se indica más adelante. Sin embargo, teniendo en cuenta la estabilidad de la economía de Estados Unidos, se espera que estos shocks sean relativamente menos volátiles que los específicos de América Central, lo que, en líneas generales, generaría un entorno macroeconómico más estable. Más aún, el CAFTA-DR podría tener un efecto positivo sobre la calidad de las instituciones y la prima de riesgo-país, factores que a su vez pueden reducir aún más la volatilidad.

Análogamente, el CAFTA-DR podría tener un papel fundamental en la reducción de la volatilidad del consumo y de la inversión en América Central. El TLCAN parece haber ayudado a México a lograr dinámicas de consumo e inversión relativamente más estables al actuar sobre los flujos de IED. De manera similar, el CAFTA-DR también podría resultar fundamental para aumentar el volumen de los flujos de IED a la región, ya que sería una señal de compromiso a largo plazo con la implementación de políticas que promuevan el comercio y, de ese modo, contribuiría a reducir la amplitud de las fluctuaciones de la inversión. Asimismo, el CAFTA-DR podría expandir el alcance de las oportunidades para la distribución internacional del riesgo, lo cual a su vez puede disminuir la variación de las fluctuaciones del consumo.

El CAFTA-DR podría mejorar el bienestar de América Central contribuyendo a desarrollar el conjunto de instrumentos financieros disponibles para compartir riesgos a escala internacional. Estos instrumentos permitirían que las empresas y los residentes nacionales utilicen mercados financieros internacionales para reducir altibajos del consumo, lo que generaría beneficios significativos en términos del bienestar. Según estudios recientes, los beneficios de la distribución internacional del riesgo tienden a ser importantes cuando el crecimiento del consumo en el país es volátil, se correlaciona positivamente con el crecimiento del producto interno y no está altamente correlacionado con el consumo mundial.

Algunas de las economías de América Central enfrentan fluctuaciones de consumo altamente volátiles, lo que significa que podrían ser importantes los beneficios que resultarían del CAFTA-DR y las reducciones subsiguientes de la volatilidad del consumo. Aunque estos beneficios tendrían, en promedio, el mismo efecto que un aumento permanente de aproximadamente 5% en el consumo per cápita, difieren significativamente entre las distintas economías de América Central (cuadro 2.11)40. Los aumentos de bienestar suelen ser inversamente proporcionales a la volatilidad del consumo. Para ilustrar esto, tomemos el caso de Nicaragua, la economía más volátil de la región, que podría beneficiarse en casi un 15%, mientras que el beneficio para la economía menos volátil, Guatemala, es de menos del ½%41.

Cuadro 2.11.Ganancias potenciales en el bienestar por la distribución internacional del riesgo(Porcentaje del consumo)
Ganancias
Costa Rica1,30
El Salvador3,74
Guatemala0,39
Honduras1,21
Nicaragua14,95
República Dominicana6,38
CAFTA-DR (promedio)4,66
CAFTA-DR (mediana)2,52
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Fuentes de los ciclos económicos en América Central

De acuerdo con el alto grado de apertura al comercio internacional que presentan los países de la región, tanto los shocks externos como los regionales cumplen papeles importantes en América Central, aunque hay diferencias claras en el papel que desempeñan en cada país. Por ejemplo, en por lo menos tres países, los shocks externos representan un mayor porcentaje de la volatilidad del PIB que en México, y revisten especial importancia en Costa Rica y Honduras. En Nicaragua y la República Dominicana, los shocks internos son, por lo menos, igual de importantes que los regionales. Por otro lado, estos últimos son los más importantes en El Salvador y Guatemala. En las próximas subsecciones se analizan estos temas en detalle, teniendo en cuenta la función que cumplen los shocks externos, los regionales y los internos en relación con las fluctuaciones macroeconómicas en América Central y México.

Importancia de los shocks externos

Para evaluar la importancia relativa de los shocks externos e internos a fin de explicar la variación de los ciclos económicos en América Central, se aplican modelos de vectores autorregresivos (VAR) para cada país. Para captar la influencia de los shocks externos se incluyen las siguientes variables: el crecimiento del PIB real estadounidense, una medición de la tasa de interés real ex post de Estados Unidos (la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos menos la inflación anual del índice de precios al consumidor [IPC]) y el coeficiente entre los precios del petróleo y los de los productos no relacionados con el petróleo (una variable representativa de los términos de intercambio de estas economías). Las variables internas son la tasa de inflación, el coeficiente entre la balanza comercial y el PIB y la tasa de crecimiento del PIB real42.

Estos modelos VAR permiten evaluar la importancia relativa de los shocks externos e internos para la variabilidad del crecimiento. Se supone que son seis los shocks que impulsan la dinámica de los ciclos económicos de estas economías: tres externos y tres internos. La estrategia de identificación que se usa en los modelos VAR separa la influencia de los shocks externos de la de los internos43.

Los shocks externos desempeñan una función importante en América Central, pero hay diferencias entre los distintos países. Si bien, en promedio, los shocks externos representan aproximadamente la misma proporción de la variabilidad del crecimiento que en México (cerca del 30%), en Costa Rica, Guatemala y Honduras los shocks externos explican una proporción mucho mayor de la variabilidad del crecimiento que en México (cuadro 2.12). Al mismo tiempo, en El Salvador, Nicaragua y la República Dominicana, los shocks internos representan una proporción mucho mayor que en México. En los países donde los shocks externos tienen mayor importancia, la respuesta a un shock de oferta de Estados Unidos es más profunda y duradera. En estos países, el crecimiento del PIB se ve afectado significativamente durante varios años (gráfico 2.6)44. Por el contrario, en aquellos países donde los shocks más importantes son los internos, un shock de oferta de Estados Unidos tiene un efecto de muy corta duración. La gran importancia de los shocks externos para algunos países de América Central se condice con el grado relativamente alto de apertura de estas economías45. En cambio, en El Salvador, Nicaragua y la República Dominicana, la proporción relativamente elevada de la varianza del crecimiento explicada por los shocks internos, a pesar del importante grado de apertura, podría deberse, por un lado, a la inestabilidad política y, por otro, a los efectos negativos de los shocks de política que generan esta inestabilidad.

Cuadro 2.12.Descomposición de la proyección de la varianza del crecimiento del PIB
Shocks

externos
Shocks

internos
Costa Rica0,670,33
0,310,20
El Salvador0,230,77
0,230,34
Guatemala0,550,45
0,350,28
Honduras0,420,58
0,240,27
Nicaragua0,180,82
0,230,35
República Dominicana0,100,90
0,150,33
Promedio del CAFTA-DR0,360,64
Desviación estándar0,240,32
Error estándar promedio0,250,29
México0,330,67
0,220,26
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los datos cubren el período 1964–2003. Los errores estándar están en bastardilla.
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los datos cubren el período 1964–2003. Los errores estándar están en bastardilla.

Gráfico 2.6.Respuestas de impulso del PIB

(Desviación respecto del estado estacionario en respuesta a un shock de oferta en Estados Unidos equivalente a un incremento de una desviación estándar)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Importancia de los shocks regionales

Para evaluar la importancia relativa de los shocks regionales se utiliza un modelo VAR de varios países. Estos modelos incluyen Estados Unidos y México, y las seis economías de América Central mencionadas anteriormente (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana). Al incluir a Estados Unidos y México, es posible tener en cuenta los shocks externos. El VAR utiliza las series de crecimiento del PIB real de cada país para mantener los grados de libertad, una constante y una tendencia lineal. Permite evaluar la importancia relativa de los shocks norteamericanos, regionales e internos para la variabilidad del crecimiento46.

Los shocks regionales representan, en promedio, una proporción relativamente grande de la variabilidad del crecimiento en América Central, pero nuevamente existen grandes diferencias entre los distintos países. Los shocks regionales explican, en promedio, cerca del 50% de la variabilidad del crecimiento (cuadro 2.13). La proporción atribuible a los shocks regionales es significativamente más grande en el caso de Guatemala y El Salvador, mientras que en el caso de Honduras es la más pequeña.

Cuadro 2.13.Descomposición de la proyección de la varianza del crecimiento del PIB(shocks regionales)
Shocks del TLCANShocks regionalesShocks internos
Costa Rica0,260,580,16
0,200,260,10
El Salvador0,260,630,11
0,210,310,08
Guatemala0,210,700,09
0,190,330,07
Honduras0,340,250,24
0,240,230,14
Nicaragua0,160,440,40
0,180,260,19
República Dominicana0,120,450,43
0,170,280,02
Promedio del CAFTA-DR0,220,510,24
Desviación estándar0,110,240,16
Error estándar promedio0,200,280,10
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.Notas: Los datos cubren el período 1964–2003. Los errores estándar están en bastardilla. Los shocks del TLCAN incluyen los de Estados Unidos y México.
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.Notas: Los datos cubren el período 1964–2003. Los errores estándar están en bastardilla. Los shocks del TLCAN incluyen los de Estados Unidos y México.

Movimiento conjunto de los ciclos económicos con Estados Unidos

¿Qué influencia puede ejercer el CAFTA-DR sobre el movimiento conjunto de los ciclos económicos de América Central y de Estados Unidos? En teoría, el aumento de los vínculos comerciales tiene efectos ambiguos sobre el movimiento conjunto de los ciclos económicos. El fortalecimiento de los vínculos comerciales puede generar ciclos económicos más correlacionados, ya que genera efectos de propagación, tanto del lado de la oferta como del lado de la demanda, entre los países. Más aún, si se acompaña a los vínculos comerciales más sólidos con una mayor especialización intraindustrial en los distintos países, y si los shocks específicos de la industria son importantes para impulsar los ciclos económicos, puede esperarse que aumente el movimiento conjunto de los ciclos económicos. Sin embargo, el grado de movimiento conjunto puede disminuir si el aumento del comercio es producto de un crecimiento del comercio interindustrial y si los shocks específicos de la industria son importantes para impulsar los ciclos económicos.

El aumento de los flujos financieros también tiene un efecto teórico ambiguo sobre las correlaciones de los ciclos económicos. Por ejemplo, el fortalecimiento de los vínculos financieros podría implicar un mayor grado de sincronización entre las fluctuaciones del producto, ya que generaría importantes efectos del lado de la demanda. No obstante, los vínculos financieros pueden estimular la especialización de la producción a través de una reasignación del capital realizada de acuerdo con las ventajas comparativas de los países. Este tipo de especialización, que puede generar una mayor exposición a shocks específicos de la industria o del país, puede implicar una disminución en el grado de correlación entre los productos de los países y, al mismo tiempo, impulsar una mayor correlación del consumo entre los países (Kalemli-Ozcan, Sørensen y Yosha, 2003).

Sin embargo, varios estudios empíricos recientes sugieren que tanto los vínculos comerciales como los financieros generan una mayor sincronización de los ciclos económicos. Por ejemplo, utilizando los resultados de regresiones de panel entre varios países y entre varias regiones, Frankel y Rose (1998), Clark y van Wincoop (2001), Calderón, Chong y Stein (2002), y Kose y Yi (2005) demuestran que los pares de países que más comercian entre sí presentan un mayor grado de movimiento conjunto en sus ciclos económicos. Calderón (2003) señala que el impacto de la intensidad comercial sobre la correlación entre los ciclos económicos de dos países es mayor si ambos países celebraron un acuerdo de libre comercio. Kose, Prasad y Terrones (2003b) señalan que los ciclos económicos de los países que están más abiertos a los flujos financieros presentan una mayor correlación con el agregado del G-7. Imbs (2004) también concluye que la integración financiera tiene un efecto positivo sobre el grado de movimiento conjunto de las fluctuaciones del producto y del consumo en los ciclos económicos.

Se ha relacionado al TLCAN con el aumento en el movimiento conjunto de los ciclos económicos de México y Estados Unidos47. Ello puede verse en el notable aumento de las correlaciones de los principales agregados macroeconómicos entre los dos países, incluidos el consumo, la producción y la inversión (gráfico 2.7). En particular, la correlación de la producción entre México y Estados Unidos pasó de ser casi inexistente en el período anterior al TLCAN a alcanzar casi el 0,75 durante el período posterior a la crisis. Se registró un significativo aumento en la correlación del consumo, lo cual indica que México pudo diversificar su riesgo de consumo más eficazmente con posterioridad al TLCAN. Las correlaciones de exportaciones e importaciones entre los dos países también aumentaron significativamente tras la puesta en marcha del TLCAN, posiblemente a raíz del aumento del comercio intraindustrial en la región.

Gráfico 2.7.Movimiento conjunto de las variables económicas en México y en Estados Unidos

Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

En promedio, el grado de movimiento conjunto de las fluctuaciones cíclicas de América Central y Estados Unidos se elevó durante los últimos 10 años (gráfico 2.8). Si bien las correlaciones del producto de Estados Unidos con el de la República Dominicana y Guatemala aumentaron significativamente durante el período 1994–2003, se registró una baja considerable en las correlaciones de El Salvador y Honduras con Estados Unidos. La correlación del producto entre Estados Unidos y Costa Rica se mantuvo bastante estable a lo largo de los años. La correlación del consumo con el de Estados Unidos aumentó en todos los países de América Central, excepto Costa Rica, durante el período 1996–2003. Si bien las exportaciones de Honduras se vieron menos correlacionadas con las exportaciones de Estados Unidos, los demás países de América Central mostraron un mayor movimiento conjunto de las exportaciones con las de Estados Unidos durante el mismo período.

Gráfico 2.8.Movimiento conjunto de las variables económicas en los países del CAFTA-DR y en Estados Unidos

(correlación promedio)

Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

El efecto positivo del TLCAN sobre la sincronización de los ciclos económicos de México y Estados Unidos indica que el CAFTA-DR podría tener un efecto similar sobre los ciclos económicos de los países de América Central. Como ya se señaló en esta sección, el CAFTA-DR podría generar un importante aumento de los vínculos comerciales y financieros entre América Central y Estados Unidos. Los mayores flujos financieros y comerciales podrían traer aparejado un mayor grado de interdependencia entre los ciclos económicos debido al fortalecimiento de los canales de oferta y demanda. Más aún, el CAFTA-DR podría amplificar la propagación de los shocks de cada sector mediante su efecto sobre la naturaleza de los flujos comerciales.

El CAFTA-DR podría generar un aumento de la importancia que revisten los shocks externos para impulsar los ciclos económicos en América Central. El fortalecimiento de los vínculos comerciales producto del TLCAN motivó un cambio similar en los ciclos económicos de México, como se muestra en Kose, Meredith y Towe (2005). Utilizando un modelo de factores dinámicos, descubrieron que, con el tiempo, los factores regionales relacionados con el ciclo económico de Estados Unidos aumentaron su importancia respecto de las fluctuaciones macroeconómicas de México. Puntualmente, la proporción de la volatilidad del producto representada por los factores regionales norteamericanos creció desde menos del 1% en el período 1980–93 a más del 19% durante la vigencia del TLCAN, mientras que la varianza de la inversión explicada por el factor regional creció casi 10 veces. La mayor importancia de los factores regionales en el caso de los ciclos económicos de México se debió al fortalecimiento de los canales de transmisión relacionados con el efecto del TLCAN sobre los flujos comerciales regionales. Los resultados de los modelos VAR mencionados en la sección anterior también indican que el ciclo económico de Estados Unidos podría volverse aún más importante para algunos países de América Central una vez puesto en marcha el CAFTA-DR. Sin embargo, el efecto general puede variar significativamente entre países, ya que también depende de otros cambios en los regímenes de política y en las instituciones como consecuencia del CAFTA-DR.

¿Cómo podría afectar el CAFTA-DR a la transmisión de los ciclos económicos?

Para estudiar los canales a través de los cuales el CAFTA-DR podría afectar a la transmisión de ciclos económicos de Estados Unidos a América Central, se utiliza un modelo estocástico de equilibrio general dinámico (DSGE) de varios países. La elección de este modelo resulta lógica, pues refleja los canales de propagación del lado de la oferta y del lado de la demanda, que son fundamentales para la transmisión de los ciclos económicos. El modelo, diseñado por Kose y Yi (2005), amplía el modelo de mercado completo de libre comercio de dos países creado por Backus, Kehoe y Kydland (1994) mediante la inclusión de tres países, fricciones comerciales (aranceles y costos de transporte) y autarquía financiera internacional, o autosuficiencia económica, y autarquía financiera internacional48.

La economía modelo incluye un sector productor de bienes intermedios que son objeto de intercambio y un sector productor de bienes finales que no lo son. Las empresas perfectamente competitivas en el sector de bienes intermedios producen bienes que se comercializan de acuerdo con una función de producción de tipo Cobb-Douglas. Cuando los bienes intermedios se exportan a otros países, se incurre en costos de transporte, que son tomados como una variable representativa de los aranceles y otras barreras no arancelarias, junto con los costos de transporte reales. Se supone que cada país está completamente especializado en la producción de un bien intermedio. La producción de bienes intermedios de cada país se utiliza como insumo en la producción de bienes finales. Luego, los productores de bienes finales combinan bienes intermedios nacionales y extranjeros. Estos supuestos implican que las importaciones provenientes de Estados Unidos se utilizan como insumos intermedios en la producción de bienes finales de consumo y de inversión en América Central. En cada país, los hogares obtienen una utilidad del consumo y el ocio.

El modelo se calibra para reflejar algunas características estructurales básicas de los países que integran el CAFTA-DR. Como el objetivo es analizar la interdependencia de los ciclos económicos de América Central y Estados Unidos, se supone que los tres países del modelo son: una economía representativa de América Central, Estados Unidos y el resto del mundo, (este último representado por un agregado de los miembros de la Unión Europea). Los niveles de estado estacionario de los flujos comerciales entre los tres países del modelo se computan utilizando el promedio de los flujos comerciales de los últimos cinco años. Se supone que la economía representativa de América Central es un 2% de la economía mundial, y que cada una de las otras dos economías representa el 49% de la economía mundial. La elasticidad de sustitución entre bienes nacionales y extranjeros se fija en 1,05. El efecto del CAFTA-DR se simula cambiando el nivel de los costos de transporte (fricciones comerciales) entre la economía representativa de América Central y Estados Unidos. El modelo se resuelve mediante el enfoque estándar de linealización utilizado en los análisis de los ciclos económicos internacionales.

Los resultados indican que el CAFTA-DR podría magnificar el efecto de los shocks que se originen en Estados Unidos sobre las economías de América Central. Para analizar cómo responden a tales shocks los agregados macroeconómicos de una economía representativa de América Central, el modelo computa las respuestas de impulso de las variables del país de América Central frente a un shock transitorio de productividad (oferta) ocurrido en Estados Unidos. Los resultados indican que las respuestas del producto, el consumo y la inversión del país de América Central ante un shock externo aumentan tras la implementación del CAFTA-DR (gráfico 2.9).

Gráfico 2.9.Respuestas de impulso

(Aumento del 1% en los shocks de oferta de Estados Unidos)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Además, las simulaciones de períodos previos y posteriores al CAFTA-DR ilustran el aumento sustancial de las exportaciones de los países de América Central a Estados Unidos, que se debe a la baja de los aranceles y otras fricciones comerciales a raíz del acuerdo. En otras palabras, la reducción de las barreras comerciales en el modelo genera una mayor intensidad de flujos comerciales entre la economía de América Central y Estados Unidos, lo que a su vez genera un mayor nivel de interdependencia entre sus ciclos económicos. Un aumento en la sincronización de los ciclos económicos de las economías de América Central y Estados Unidos implica que la región está expuesta a shocks más comunes a los países, lo cual a su vez facilita la coordinación de políticas macroeconómicas entre los países de América Central.

Conclusiones

En esta sección se analizaron las consecuencias macroeconómicas del CAFTA-DR para los países de América Central a la luz de la experiencia de México con el TLCAN. Por supuesto, hay dificultades inherentes relacionadas con este análisis. En primer lugar, resulta complejo aislar los efectos del TLCAN en México, dada la importancia de los demás shocks externos y de política que se registraron durante la última década. En segundo lugar, México difiere de los países de América Central en muchos aspectos: comparte una frontera con Estados Unidos, tiene una economía mucho más grande y diversificada, y su PIB per cápita es mucho más alto que el de los países de América Central, a excepción de Costa Rica. Por lo tanto, el análisis de esta sección y sus resultados son meramente preliminares.

No obstante, la experiencia de México con el TLCAN brinda ciertos datos reveladores para evaluar los efectos potenciales del CAFTA-DR. Este acuerdo y el TLCAN tienen varias características en común, ya que ambos implican amplias reducciones de aranceles, cubren un gran espectro de sectores e incluyen diversas disposiciones para la resolución de controversias. Al igual que en el caso de México antes del TLCAN, América Central ya presenta un alto grado de integración con Estados Unidos, pues sus vínculos comerciales crecieron rápidamente durante la última década.

Además de generar un impulso para el crecimiento, el CAFTA-DR podría representar un punto de inflexión en la integración de la región con la economía mundial. Se estima que el PIB de la región podría crecer en un 1,5% a raíz del acuerdo. Sin embargo, el efecto total del acuerdo sobre el crecimiento económico podría ser mucho mayor debido a los efectos dinámicos relacionados con la acumulación de capital, los cambios en los patrones de especialización, el crecimiento del comercio relacionado con los servicios y los mayores efectos de propagación de la productividad. La experiencia de México con el TLCAN indica que el CAFTA-DR podría acelerar significativamente el ritmo de integración de la región con la economía mundial. Como América Central enfrenta una competencia extranjera cada vez mayor, y los sectores textiles están experimentando una eliminación gradual de los aranceles por el Acuerdo sobre los Textiles y el Vestido, es fundamental que el CAFTA-DR se lleve a cabo de manera satisfactoria para garantizarle a su mayor socio comercial un mejor acceso al mercado.

El papel del CAFTA-DR también podría ser central para reducir la volatilidad macroeconómica de la región. Tanto la experiencia de México como las tendencias de especialización actuales en las economías de América Central indican que, una vez puesto en marcha el CAFTA-DR, los shocks que se produzcan en Estados Unidos podrían tener una influencia mayor en impulsar las fluctuaciones macroeconómicas en la región. Como estos shocks suelen ser menos volátiles que los específicos de la región, se espera que el CAFTA-DR favorezca el desarrollo de un entorno macroeconómico más estable. Si bien, en promedio, el nivel de movimiento conjunto entre los ciclos económicos de Estados Unidos y América Central aumentó en forma sustancial durante los últimos 10 años, es probable que el CAFTA-DR genere una interdependencia aún mayor de los ciclos, producto del aumento de los flujos financieros y comerciales. Asimismo, el aumento de la importancia de los shocks originados en Estados Unidos implica que los países de América Central enfrentarán mayor cantidad de shocks comunes a todos, lo que alentaría la coordinación regional de políticas macroeconómicas.

Sin embargo, para que los beneficios del CAFTA-DR relacionados con el crecimiento y la estabilidad se materialicen por completo, el acuerdo debe complementarse con reformas estructurales. El espectro de reformas necesarias para garantizar los beneficios relacionados con el CAFTA-DR es amplio. Puntualmente, la mayoría de los países de América Central deben fortalecer sus instituciones (incluidos los entes reguladores), el Estado de Derecho, los derechos de propiedad, la flexibilidad del mercado laboral y el capital humano. La reforma institucional podría aumentar la credibilidad del entorno reglamentario y mejorar las instituciones relacionadas con el comercio en la región. Si bien el CAFTA-DR prevé un fuerte compromiso por parte de Estados Unidos respecto del asesoramiento técnico necesario para poner en práctica el acuerdo, especialmente en las áreas de regulación y supervisión del sistema financiero y las normas técnicas y sanitarias, las propias economías de América Central deben implementar las reformas necesarias para sostener los beneficios generados por el acuerdo.

Apéndice I. El modelo

En este apéndice se explican de manera sucinta las características principales del modelo económico utilizado en esta sección. El modelo expande el marco de referencia básico de Backus, Kehoe y Kydland (1994), con dos países, libre comercio y mercado completo, agregándole un país, incluidos los costos de transporte y teniendo en cuenta la autarquía financiera internacional (inexistencia de mercado internacional de activos). En primer lugar, se describen las preferencias y la tecnología. Luego se explican las características de los mercados de activos. Todas las variables indican cantidades per cápita por país.

Preferencias

En cada uno de los tres países, los agentes representativos obtienen una utilidad del consumo y el ocio. Los agentes hacen una elección respecto del consumo y el ocio a fin de maximizar la siguiente función de utilidad:

donde cit es el consumo y nit es la cantidad de trabajofrecida en el país i durante el período t, μ es la participación del consumo en la utilidad intratemporal, y γ es la elasticidad de sustitución intertemporal. Cada agente tiene una dotación fija de tiempo normalizada en 1.

Tecnología

Hay dos sectores en cada país: un sector productor de bienes intermedios que son objeto de intercambio y un sector productor de bienes finales que no lo son. Cada país se especializa completamente en la producción de un bien intermedio. Se eliminaron aquellos subíndices de tiempo que no eran necesarios.

Sector de bienes intermedios

Empresas perfectamente competitivas en el sector de bienes intermedios producen bienes de acuerdo con una función de producción de tipo Cobb-Douglas:

donde yi denota la producción (per cápita) de bienes intermedios en el país i; zi es el shock de productividad; ki es el insumo de capital, y θ indica la participación del capital en la producción. Las empresas de este sector contratan capital y mano de obra a efectos de maximizar sus ganancias, período a período:

sujeto a ki, ni ≥ 0; i = 1, 2, 3

donde wi(ri) es el salario (la tasa de alquiler) y pi es el precio que se registra a la salida de la fábrica o precio f.o.b. (libre a bordo) de los bienes intermedios producidos en el país i.

La condición de equilibrio de mercado en cada período para las empresas productoras de bienes intermedios en el país i es

donde πi es la cantidad de hogares en el país i y determina el tamaño del país, e yij indica la cantidad de bienes intermedios producidos en el país i y despachados a cada agente en el país j.

La cantidad total de hogares en el mundo se normaliza en 1:

Costos de transporte

Cuando los bienes intermedios se exportan a otro país, se incurre en costos de transporte. Estos pueden tomarse como una variable representativa de los aranceles y otras barreras no arancelarias, así como también costos de transporte reales. De acuerdo con Backus, Kehoe y Kydland (1992) y Ravn y Mazzenga (1999), estos costos se expresan como costos cuadráticos de tipo “iceberg”. Esta formulación de los costos de transporte generaliza la especificación estándar lineal tipo “iceberg” de Samuelson y tiene en cuenta que los costos de transporte crecen conforme aumenta la cantidad de bienes comerciados. Concretamente, si el país i exporta yij unidades al país j, gij(yij)2unidades se pierden en el camino, donde gij es el parámetro de costos de transporte de las exportaciones del país i al país j. Es decir, el país j solo importa unidades

y gij y yij puede tomarse como el costo de transporte de tipo “iceberg”, que es la fracción de los bienes exportados que se pierden en el camino. En las simulaciones, los costos de transporte se valorizan en los valores del estado estacionario de yij.

Sector de bienes finales

La producción de bienes intermedios de cada país se utiliza como insumo en la producción de los bienes finales. Las empresas de bienes finales en cada país producen sus bienes combinando bienes intermedios nacionales y extranjeros mediante un agregador de Armington. Este agregador es muy utilizado en los modelos de comercio internacional ya que permite una sustitución imperfecta entre bienes producidos en distintos países. Más específicamente, la producción de bienes finales en el país j está dada por

ω1j, ω2j, ω3j ≥ 0; α ≥ 0; j = 1, 2, 3

donde ω1j indica la ponderación de Armington aplicada a los bienes intermedios producidos por el país 1 e importados por el país j (m1j). Se da por sentado que g2 = 0 y que gij = gji. En otras palabras, no hay costos asociados con el comercio interno en el país, es decir, m22 = y22, y los costos de transporte entre dos países no dependen del origen de los bienes. La elasticidad de sustitución entre los insumos es 1/α.

Las empresas productoras de bienes finales en cada país j maximizan sus ganancias, período a período:

donde qj es el precio de los bienes finales producidos por el país j, y pij es el precio c.i.f. (costo, seguro y flete) del bien del país i importado por el país j. Nótese que pjj = pj.

Como en Ravn y Mazzenga (1999), se utilizan las condiciones de primer orden de (10) para calcular el precio de un bien importado i en relación con el precio del bien propio de j:

Ravn y Mazzenga también muestran que, como ∂F/∂yij = (∂F/∂mij)(1–2gijyij), se sigue que:

Si se comparan (7) y (12), puede verse que el precio c.i.f. multiplicado por las importaciones supera el precio f.o.b. multiplicado por las exportaciones:

Dicho de otro modo, si se considera que los costos de transporte surgen de los servicios de transporte prestados para enviar bienes de un país a otro, y los costos cuadráticos se incrementan debido a que la “tecnología” de transporte presenta rendimientos decrecientes a escala, resulta que, en un entorno de competencia perfecta, existen ganancias positivas. Es decir, las empresas que prestan los servicios de transporte pagan al país exportador el precio f.o.b. del producto y luego reciben el precio c.i.f. de la empresa de bienes finales ubicada en el país importador. Se supone que solo una empresa de transportes representativa elige yij para maximizar el miembro izquierdo de la ecuación 13. Los hogares del país importador son propietarios de estas empresas; por ende, las ganancias de las empresas se distribuyen como dividendos entre los hogares.

El capital se acumula de la manera habitual:

donde xit es la inversión y δ es la tasa de depreciación. Los bienes finales se utilizan para el consumo y la inversión dentro de cada país:

Mercados de activos

Se supone que la forma de la estructura de los mercados de activos es la de la autarquía financiera internacional, según la cual no hay comercio de activos; así, el comercio se mantiene equilibrado período a período. Debe verificarse la siguiente restricción presupuestaria en cada período:

donde Rit es la ganancia que las empresas de transporte distribuyen como dividendos entre los hogares. En el caso de mercados completos, hay una sola restricción presupuestaria, para toda la vida:

donde el subíndice s indica el estado natural.

Solución

Como no existen soluciones analíticas, el modelo se resuelve siguiendo el enfoque de linealización estándar utilizado en los análisis de los ciclos económicos internacionales. En condiciones de autarquía financiera, se resuelven los problemas de optimización de los dos tipos de empresa, y también los de los hogares, junto con las condiciones de equilibrio.

Apéndice II. Volatilidad y movimiento conjunto de los agregados macroeconómicos
Cuadro 2.A1.Volatilidad de los agregados macroeconómicos(Porcentaje)
MéxicoPromedio del

CAFTA-DR
Costa RicaEl SalvadorGuatemalaHondurasNicaraguaRepública

Dominicana
PIB
1980–20033,63,33,73,32,32,54,13,7
1980–933,53,64,43,72,72,64,34,0
1994–20033,92,12,71,61,12,51,62,9
1996–20032,72,13,11,01,12,31,83,3
Consumo
1980–20034,16,23,26,61,65,114,36,2
1980–933,67,74,38,51,86,518,36,6
1994–20034,83,41,92,71,22,36,85,1
1996–20032,43,01,71,51,12,65,45,8
Inversión
1980–200313,213,010,68,610,614,119,514,6
1980–9312,914,611,99,412,216,720,416,9
1994–200314,111,19,78,19,59,617,711,8
1996–20039,211,010,97,110,39,016,912,0
Exportaciones
1980–20038,210,58,613,16,510,714,99,3
1980–936,310,86,015,27,89,515,710,7
1994–200310,09,010,36,35,412,411,87,8
1996–20038,07,511,57,14,95,97,08,8
Importaciones
1980–200318,111,59,312,511,48,916,610,4
1980–9321,512,79,514,913,711,514,811,7
1994–200313,39,38,58,59,23,217,78,7
1996–200310,88,49,67,210,42,511,19,8
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.
Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Gráfico 2.A1.Estructura de producción del modelo CAFTA-DR

Cuadro 2.A2.Movimiento conjunto de los agregados macroeconómicos con los agregados de Estados Unidos
MéxicoPromedio del

CAFTA-DR
Costa RicaEl SalvadorGuatemalaHondurasNicaraguaRepública

Dominicana
PIB
1980–20030,20,30,60,50,20,20,00,2
1980–93–0,10,30,60,50,10,4–0,20,1
1994–20030,70,40,60,30,6–0,20,60,5
1996–20030,80,50,60,70,70,00,70,6
Consumo
1980–2003–0,1–0,10,20,1–0,3–0,6–0,10,2
1980–93–0,5–0,10,50,1–0,6–0,7–0,10,1
1994–20030,60,10,10,00,10,00,20,3
1996–20030,60,30,20,70,40,00,20,3
Inversión
1980–20030,20,20,20,10,00,30,30,3
1980–930,00,20,70,1–0,20,20,00,2
1994–20030,40,40,10,10,30,60,60,5
1996–20030,80,40,10,00,30,70,70,6
Exportaciones
1980–20030,10,30,30,10,40,40,20,5
1980–93–0,60,20,20,00,00,70,10,4
1994–20030,80,50,20,60,90,10,50,7
1996–20030,80,50,30,60,90,00,50,8
Importaciones
1980–20030,20,30,30,30,10,40,30,4
1980–930,00,30,80,20,00,50,10,1
1994–20030,70,40,40,30,3–0,20,40,8
1996–20030,90,40,40,40,40,00,40,9
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
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1

En junio de 2005, los congresos de El Salvador, Guatemala y Honduras habían ratificado el acuerdo. En 1998, la República Dominicana firmó un acuerdo de libre comercio con América Central que entró en vigencia con El Salvador, Guatemala y Honduras en 2001, y con Costa Rica en 2002.

2

Además del de Israel (1985), el TLCAN (1994) y el de Jordania (2001), Estados Unidos tiene en vigor acuerdos de libre comercio celebrados con Chile y Singapur (ambos de 2003) y con Australia (2005). Estados Unidos también firmó acuerdos de libre comercio con Bahrein y Marruecos y comenzó negociaciones con muchos otros países, como Colombia, Ecuador, los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Panamá, Perú, Tailandia y las cinco naciones de la Unión Aduanera del África Meridional.

3

La ICC actualmente proporciona a 24 países beneficiarios acceso al mercado de Estados Unidos libre de aranceles para la mayoría de los productos. Se originó en 1983 con la Ley de Recuperación Económica de la Cuenca del Caribe (CBERA) y fue expandida en 2000 mediante la Ley de Asociación Comercial entre la Cuenca del Caribe y Estados Unidos (CBTPA).

4

Se estimó que cerca del 80% de los productos de América Central entran a Estados Unidos sin pagar impuestos, en parte por los programas de preferencia unilaterales, incluidas la ICC y el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) (véase USTR, 2005a). En Hornbeck (2004) se presenta un análisis detallado acerca de las disposiciones del CAFTA-DR. En Salazar-Xirinachs y Granados (2004) se examinan los objetivos políticos y económicos de los países de América Central en el CAFTA. El texto completo del acuerdo figura en: http://www.causa.sieca.org.gt/.

5

En la sección III se analizan en detalle las políticas tributarias y arancelarias de los países de América Central.

6

En Jurenas (2003) y USTR (2005b) pueden encontrarse detalles acerca de las disposiciones del CAFTA-DR respecto del azúcar y sus repercusiones para los flujos de comercio entre los países miembros. Elliott (2005) analiza el modo en que las políticas agrícolas de Estados Unidos, incluidas las que protegen la industria azucarera, afectan a los acuerdos de libre comercio como el CAFTA-DR.

7

Griswold e Ikenson (2004) opinan que estos requisitos de reglas de origen son restrictivos, pues el tamaño de la industria textil en la región es muy pequeño; es decir que los países de América Central deben depender de los componentes textiles de Estados Unidos para poder ganar acceso libre de impuestos para sus exportaciones.

8

En Elliott (2004) se presenta un detalle de las disposiciones del mercado laboral del CAFTA-DR y de sus posibles consecuencias para las normas laborales de la región. En USTR (2005c) se señala que las disposiciones laborales son similares a las de otros acuerdos que firmó Estados Unidos, como los acuerdos con Jordania y Marruecos.

9

Estados Unidos y los demás miembros del CAFTA-DR también firmaron acuerdos complementarios, incluido un acuerdo de cooperación ambiental, para poner en práctica las disposiciones del CAFTA-DR relacionadas con el medio ambiente y coordinar las iniciativas de fortalecimiento de la cooperación ambiental en la región.

10

Hubo un debate intenso acerca de los costos y beneficios relativos de los controles de capital. Birdsall (2003) examina las consecuencias de limitar el uso de los controles de capital en relación con el Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y Chile. Birdsall llega a la conclusión de que esto puede verse como un precedente negativo para futuros acuerdos preferenciales de comercio, ya que el alcance de intervención de mercado durante períodos de crisis es limitado, incluso en mercados financieramente desarrollados. Forbes (2004) considera que el costo de bloquear la integración del mercado de capitales es mucho más alto de lo que generalmente se cree, ya que tales controles harían muy difícil que las empresas pequeñas obtengan financiamiento para sus inversiones productivas. En Rogoff (2002) se presenta un resumen de diversas visiones acerca de los costos y los beneficios de los controles de capital. En el caso del CAFTA-DR, se necesita investigar más para entender las consecuencias de las disposiciones sobre transferencias y controles de capital, incluida una evaluación de la idoneidad de las excepciones prudenciales contenidas en el capítulo del acuerdo que se refiere a los servicios financieros (véase la sección VI).

11

Kose, Meredith y Towe (2005) presentan un análisis del efecto del TLCAN sobre la economía mexicana.

12

También podría decirse que las consecuencias macroeconómicas del CAFTA-DR serán menos extensivas que las del TLCAN, ya que durante los últimos 10 años los países de América Central reaccionaron frente al TLCAN y efectuaron reformas institucionales y económicas para poder competir con México en el mercado de Estados Unidos.

13

En Hornbeck (2004) puede encontrarse un análisis exhaustivo de las repercusiones del acuerdo en la economía estadounidense. La Comisión Internacional de Comercio de Estados Unidos (USITC, 2004; USTR, 2005a) estima que el efecto del acuerdo sobre el PIB estadounidense será menor al 0,01%.

14

Tras un buen desempeño a finales de los años noventa, el comercio de México con Estados Unidos comenzó a caer durante el período 2000–03 (gráfico 2.2). Ello parece reflejar una combinación de factores cíclicos y estructurales. El ritmo de crecimiento de la economía de Estados Unidos ha sido menor en los últimos años que en la segunda mitad de la década de 1990, especialmente en el sector industrial, que es el destino de la mayoría de las exportaciones mexicanas. Además, México enfrentó una competencia cada vez mayor por parte de otras economías de mercados emergentes. En particular, China ha ampliado rápidamente su participación en el mercado de Estados Unidos, y la producción de algunos de los segmentos de menor valor agregado del sector de exportaciones de México, como el de los textiles, se ha trasladado hacia otras partes de la región, incluida América Central. Es posible que la apreciación real del peso en la segunda mitad de los años noventa también haya afectado la competitividad de México, aunque se espera que este efecto se revierta dado el subsiguiente ajuste a la baja.

15

Krueger (1999, 2000) señala que el TLCAN no produjo desviación del comercio, porque las categorías en las que las exportaciones de México a Estados Unidos registraron los mayores aumentos entre 1990 y 1996 coincidieron con aquellas en las que aumentaron más rápido en el resto del mundo.

16

Otros estudios utilizan modelos de equilibrio general para analizar el del TLCAN sobre la dinámica del comercio y el crecimiento económico. Los estudios que emplean modelos estáticos de equilibrio general calculable (EGC) estiman que el efecto a largo plazo del TLCAN sobre las exportaciones de México a Estados Unidos se ubica entre el 3% y el 16% (CBO, 2003). Según las versiones dinámicas de estos modelos, el efecto del TLCAN sobre los flujos de comercio es aún mayor. Por ejemplo, utilizando un modelo dinámico de EGC, Kouparitsas (1997) concluye que el aumento en los flujos de comercio de México debido al TLCAN es de alrededor del 20%.

17

Los países de mercados emergentes incluidos en la muestra comenzaron a poner en práctica programas de liberalización comercial y financiera aproximadamente al mismo tiempo que México durante los años ochenta.

18

En Lederman, Maloney y Serven (2003) también se presenta evidencia empírica que demuestra que el TLCAN no afectó de manera negativa a los flujos de comercio entre los países de América Central y Estados Unidos.

19

Estas estimaciones no tienen en cuenta el posible impacto del vencimiento, el 1 de enero de 2005, de las cuotas de comercio mundiales de productos textiles y prendas de vestir. Véase también la nota 26 de pie de página.

20

Con un modelo EGC, USITC (2004) estima que las importaciones de Estados Unidos provenientes de la región aumentarán un 12,5% tras la puesta en marcha del CAFTA-DR. En Brown, Kiyota y Stern (2005) también se emplea un modelo EGC para analizar las consecuencias del CAFTA-DR. Concluyen que la producción en las industrias de productos textiles, prendas de vestir y productos de cuero y calzado aumentará sustancialmente en América Central después del acuerdo, dada su ventaja comparativa en estos sectores.

21

En Kehoe y Ruhl (2003) se demuestra que la participación en el comercio de los productos menos comercializados del TLCAN se vio casi triplicada una vez puesto en marcha.

22

El comercio intraindustrial entre los países de América Central es mayor que el que existe entre estos y Estados Unidos. Sin embargo, en los últimos años se produjo un cambio, ya que aumentó de manera sustancial el comercio intraindustrial relacionado especialmente con las prendas de vestir y los componentes electrónicos. Por ejemplo, las exportaciones de prendas de vestir desde la región hacia Estados Unidos han aumentado en forma acelerada durante los últimos 10 años. Costa Rica logró aumentar sus exportaciones de componentes electrónicos y expandir el alcance del comercio intraindustrial gracias a la inversión de Estados Unidos en la producción de componentes electrónicos y equipo médico (Taccone y Nogueira, 2004).

23

Cuevas, Messmacher y Werner (2002a) utilizaron regresiones de panel y determinaron que la participación de México en el TLCAN generó un aumento de cerca del 70% en los flujos de IED. Waldkirch (2003) llega a la conclusión de que el aumento del volumen de los flujos de IED motivado por el TLCAN fue del 40%. Blomström y Kokko (1997) concluyen que gracias al TLCAN las multinacionales extranjeras aumentaron su inversión en México y se relajaron diversas barreras al flujo de IED desde mediados de los años ochenta.

24

En Baldwin y Venables (1995) se presenta una reseña de estudios teóricos acerca de las repercusiones de los acuerdos regionales de comercio para el crecimiento y el bienestar.

25

Berg y Krueger (2003), Baldwin (2003) y Winters (2004) son reseñas completas de la literatura acerca del crecimiento y el comercio. Winters (pág. F4) señala que si bien hay serios retos metodológicos y desacuerdos acerca de la solidez de la evidencia, la conclusión más verosímil es que, en general, la liberalización genera un aumento temporal (aunque posiblemente a largo plazo) en el crecimiento. Harrison y Tang (2004) opinan que si bien la integración comercial puede fortalecer una estrategia de crecimiento eficaz, no puede garantizar su eficacia. Se necesitan además otros elementos, como una gestión macroeconómica sólida, la creación de infraestructura e instituciones relacionadas con el comercio, inversiones en capital humano e infraestructura a lo largo de toda la economía, y la creación de instituciones fuertes. En Brown, Kiyota y Stern (2005) se utilizó un modelo EGC distinto, con el cual se estimó que el PIB de los países de América Central podría aumentar un 4,4% con la puesta en marcha del CAFTA-DR.

26

Para sus simulaciones, Hilaire y Yang utilizaron el modelo del Proyecto de Análisis del Comercio Mundial (GTAP), que presume que el acuerdo será firmado por Estados Unidos y cinco países de América Central, a saber Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Sus conclusiones indican que el efecto del CAFTA-DR respecto del bienestar también es positivo en Estados Unidos, aunque mucho menor que el efecto positivo que se registra en los países de América Central. El acuerdo también aumenta el bienestar mundial, en el sentido de que las ganancias generadas por las mayores ventas de productos textiles, prendas de vestir y cultivos procesados compensan las pérdidas potenciales causadas por la desviación del comercio. Hilaire y Yang también realizaron algunas simulaciones alternativas, que utilizaban, además del CAFTA-DR, la eliminación internacional de cuotas respecto de los productos textiles y las prendas de vestir. Esta alternativa reduce el crecimiento de las exportaciones de los países de América Central a Estados Unidos, pero aun así el CAFTA-DR genera un aumento del 1,1% en el PIB regional.

27

Baldwin y Venables (1995) presentan un resumen de los estudios que utilizaron modelos ECG para evaluar el efecto del TLCAN. Algunos estudios empíricos recientes establecen una asociación positiva entre el desempeño de México respecto del crecimiento y el hecho de que ese país forme parte del TLCAN (Arora y Vamvakidis, 2005; CBO, 2003).

28

Kouparitsas (1997) analiza un modelo de equilibrio general dinámico que refleja el impacto del TLCAN sobre los flujos de inversión en la región. Llega a la conclusión de que el acuerdo aumenta el nivel de estado estacionario del PIB en un 3,3%, el consumo en un 2,5% y la inversión en más de un 5%.

29

Lo que es más importante, el CAFTA-DR podría afectar al crecimiento económico mediante su efecto sobre la prima de riesgo-país de las economías de América Central. Esto ocurrió con México tras la puesta en marcha del TLCAN, como observan Manchester y McKibbin (1995).

30

Kose, Prasad y Terrones (2005a) presentan evidencia de que durante los años noventa, si bien los mercados emergentes tenían en promedio un nivel de volatilidad de producción similar al de otras economías en vías de desarrollo, su crecimiento era mucho mayor. Sus resultados indican que el mayor nivel de apertura comercial de los mercados emergentes representa cerca de la mitad de la diferencia (de alrededor del 2%) observada entre las tasas de crecimiento promedio de los mercados emergentes y las de otras economías en vías de desarrollo. En otras palabras, a pesar de experimentar un nivel similar de volatilidad, los mercados emergentes lograron tener mayores tasas de crecimiento a causa del mayor nivel de apertura comercial.

31

El efecto estático inicial sobre el PIB podría rondar el 0,7% en el caso de Guatemala y el 4,7% en el caso de Honduras.

32

Gruben (2005) compara el grado de apertura comercial utilizando un índice de orientación al mercado que mide el grado de apertura del mercado según ocho categorías de política interna no relacionadas con el comercio: política fiscal y equilibrio fiscal, intervención del gobierno en la economía, política monetaria (con sus repercusiones inflacionarias), política bancaria, flexibilidad de los salarios y precios, protección de los derechos de propiedad, transparencia y simplicidad de la reglamentación, e importancia relativa del sector informal respecto del sector formal que paga impuestos.

33

Como resulta complejo medir la pobreza y aislar el efecto que tienen sobre esta los flujos comerciales y financieros, separándolos de otros factores, los estudios recientes no llegan a una conclusión unívoca sobre el tema. Mientras que Easterly (2005) muestra que ni los flujos financieros ni los comerciales influyen de manera significativa sobre la pobreza, Harrison (2005, pág. 15) advierte que definitivamente no hay evidencia en los datos agregados que indique que las reformas comerciales son malas para los pobres. Winters, McCulloch y McKay (2004, pág. 105) también argumentan que la evidencia empírica a menudo sugiere que la liberalización del comercio ayuda a reducir la pobreza a largo plazo, y señalan que no respaldan la teoría según la cual la liberalización del comercio generalmente tiene un efecto adverso.

34

Aunque se debatió mucho acerca del efecto potencialmente adverso que el aumento de los flujos comerciales y financieros asociados con la globalización tiene sobre la desigualdad del ingreso, no hay evidencia empírica clara que indique que la globalización haya impulsado un aumento pronunciado en la desigualdad a nivel mundial. Varios estudios recientes se concentran en el impacto de la globalización sobre la desigualdad del ingreso en varios países. Estos estudios aún no presentan una respuesta concluyente. Por ejemplo, es posible que la globalización acentúe la desigualdad, ya considerable, del ingreso nacional y, en particular, lleve al estancamiento de los ingresos y los niveles de vida de los países que no participan en el proceso de globalización. En consonancia con esta postura, Quah (1997) comprobó que existe evidencia, en datos de comparación entre países, del efecto de polarización entre regiones de altos y bajos niveles de ingresos (“twin peaks”), donde los ingresos per cápita convergen dentro de cada uno de los dos grupos de países (economías avanzadas y economías que se globalizan), mientras que los ingresos promedio continúan divergiendo entre esos dos grupos de economías. En otras palabras, los países avanzados y los que se globalizan convergen en términos de ingresos per cápita, al igual que los que no se globalizan. Sin embargo, estos dos grupos se alejan entre sí en términos del ingreso promedio. Sala-i-Martin (2002), por el contrario, opina que un análisis más cuidadoso, que utilice individuos en lugar de países como unidades de análisis, muestra que la desigualdad global ha bajado durante la reciente ola de globalización.

35

Algunos investigadores opinan que hay graves problemas de datos y mediciones en relación con las series de datos de pobreza, y sugieren criterios alternativos para analizar las repercusiones de la liberalización del comercio. Por ejemplo, Wei y Wu (2002) concluyen que la reducción de aranceles puede llevar a un aumento significativo de la esperanza de vida y a una reducción de la mortalidad infantil.

36

Para medir la integración económica, Agénor (2002) utiliza un promedio ponderado de indicadores de apertura comercial y financiera. El carácter no lineal surge del hecho de que el efecto de la integración financiera y comercial sobre la calidad de las instituciones es importante solo una vez que se alcanza cierto nivel de comercio. La integración financiera y las instituciones (incluida una red de seguridad social eficiente) cumplen un papel fundamental para que los efectos beneficiosos de la globalización lleguen a los pobres, al mismo tiempo que se los protege de sus costos.

37

Se eliminarían inmediatamente los aranceles sobre más de la mitad de las exportaciones agrícolas de Estados Unidos, pero el resto se reducirá gradualmente a lo largo de períodos de hasta 20 años. En el caso de algunos productos agrícolas, las modificaciones de los cronogramas arancelarios solo entrarán en vigor entre 7 y 12 años más tarde.

38

Mason (2005) pasa revista a los efectos que tuvo la eliminación de los aranceles de productos agrícolas sensibles para los pobres de El Salvador, Guatemala y Nicaragua, utilizando un enfoque del tipo consumidor neto-productor neto, que permite aislar los efectos de primer orden sobre el bienestar que trae aparejados ese cambio de política. Sus resultados indican que la reducción de las barreras puede generar aumentos en el bienestar para una mayoría significativa de hogares en estos países debido a la reducción de los precios. Los productores de los productos agrícolas sensibles, en cambio, pueden ver resentido su bienestar.

39

El cuadro 2.A1 del apéndice II presenta en detalle la volatilidad de los agregados macroeconómicos. La volatilidad se mide como la desviación estándar de la tasa de crecimiento anual. Como solo se cuenta con una cantidad reducida de series de datos anuales, no se presentan los errores estándar relacionados con las estadísticas de volatilidad.

40

Para evaluar la magnitud de los posibles aumentos del bienestar producto de la distribución internacional del riesgo, se utiliza un modelo simple de equilibrio general. El método es similar al que se utiliza en Van Wincoop (1999). Básicamente, el modelo compara dos escenarios. El primero no presenta riesgos compartidos además de los implícitos por la conducta de consumo observada; en el segundo, se comparten los riesgos de manera perfecta, de modo tal que cada país consume una fracción constante del consumo total mundial (véase Prasad y otros, 2003).

41

Hubo un aumento sustancial en el volumen de los flujos de remesas a la región provenientes de personas nacidas en América Central que se encuentran en Estados Unidos (véanse Taccone y Nogueira, 2004, y FMI, 2005). Aunque El Salvador y la República Dominicana recibieron, en promedio, el mayor nivel de remesas durante el período 1990–2003, el crecimiento de las remesas fue bastante significativo en otros países, especialmente en Honduras y Nicaragua. Estos flujos pueden ser fundamentales para que los países de América Central mitiguen las repercusiones de diversos shocks y, de ese modo, se reduzca la volatilidad del consumo (Rapoport y Docquier, 2005, y FMI, 2005).

42

Estos modelos VAR incluyen seis variables además de una constante y una tendencia lineal. La frecuencia de los datos es anual y el período correspondiente a la muestra es 1996–2003. Para todos los modelos VAR, los períodos de rezago son dos. La metodología de estimación está basada en Rebucci (1998). Como la muestra contiene solo unos pocos países con una cantidad limitada de series de datos, no es posible llevar adelante un ejercicio riguroso utilizando un modelo VAR.

43

Más concretamente, el supuesto de una economía pequeña y abierta justifica recurrir a la descomposición de Cholesky de la forma reducida de la matriz de varianzas y covarianzas para facilitar la separación del impacto de los shocks externos del de los internos. Esta descomposición también permite descomponer la variabilidad del crecimiento en estos dos bloques de shocks sin identificar cada uno por separado y sin imponer restricciones a su dinámica a largo plazo.

44

En estas respuestas de impulso, un shock de oferta positivo se encuentra representado por una reducción de desviación estándar de un punto en la tasa de interés real de Estados Unidos.

45

Estos resultados también están en consonancia con los expuestos en Lederman, Perry y Suescún (2002) y en Hoffmaister y Hall (1999), así como con las predicciones de modelos dinámicos de economías pequeñas y abiertas, incluidas las que brindan Mendoza (1995) y Kose (2002).

46

Como ocurre con los modelos específicos de cada país, el supuesto de una economía pequeña y abierta motiva el uso de la descomposición de Cholesky de la forma reducida de los residuos para identificar los diferentes bloques de shocks. La descomposición de Cholesky de un modelo de bloques recursivos no varía con el orden de las variables dentro de cada bloque. De ese modo, al ubicar las series de crecimiento del PIB de México y Estados Unidos en el primer bloque y las de cada país de América Central en el último, es posible evaluar la importancia relativa del bloque de países de América Central restante con respecto a la variabilidad del crecimiento del país ubicado en último lugar en el modelo. Así, mediante esta estrategia de identificación también se aísla la importancia relativa del shock interno.

47

El movimiento conjunto se mide como la correlación entre varios países respecto de las tasas anuales de crecimiento de los principales agregados macroeconómicos (producción, consumo, inversión, exportaciones e importaciones). Como solo se cuenta con una cantidad reducida de series de datos anuales, no se muestran los errores estándar relacionados con las correlaciones. En el cuadro 2.A2 del apéndice II se presentan estadísticas detalladas del movimiento conjunto. En el apéndice I se describe el modelo y en el gráfico 2.A1 se presenta su estructura.

48

En el apéndice I se describe el modelo en forma detallada.

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