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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
July 2018
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Estudios económicos y financieros

Perspectivas de la economía mundial

Abril de 2018

Repunte cíclico, cambio estructural

FONDO MONETARIO INTERNACIONAL

©2018 International Monetary Fund

Edición en español ©2018 Fondo Monetario Internacional

Edición en inglés

Cubierta y diseño: Luisa Menjivar y Jorge Salazar

Composición: AGS, una firma de RR Donnelley Company

Edición en español

Sección de Español y Portugués

Servicios Lingüísticos

Departamento de

Servicios Corporativos e Instalaciones del FMI

Cataloging-in-Publication Data

Joint Bank-Fund Library

Names: International Monetary Fund (Spanish).

Title: World economic outlook (International Monetary Fund)

Other titles: WEO | Occasional paper (International Monetary Fund) | World economic and financial surveys.

Description: Washington, DC : International Monetary Fund, 1980- | Semiannual | Some issues also have thematic titles. | Began with issue for May 1980. | 1981-1984: Occasional paper / International Monetary Fund, 0251-6365 | 1986-: World economic and financial surveys, 0256-6877.

Identifiers: ISSN 0256-6877 (print) | ISSN 1564-5215 (online)

Subjects: LCSH: Economic development—Periodicals. | International economic relations— Periodicals. | Debts, External—Periodicals. | Balance of payments—Periodicals. | International finance—Periodicals. | Economic forecasting—Periodicals.

Classification: LCC HC10.W79

HC10.80

ISBN 978-1-48435-262-5 (edición impresa)

978-1-48435-552-7 (ePub)

978-1-48435-586-2 (Mobi)

978-1-48435-584-8 (edición digital)

El informe Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) es un estudio elaborado por el personal técnico del FMI que se publica dos veces al año, en el segundo y cuarto trimestres. El informe WEO se ha enriquecido con sugerencias y comentarios de los directores ejecutivos, que debatieron este informe el día 2 de abril de 2018. Las opiniones expresadas en esta publicación son las del personal técnico del FMI y no representan necesariamente las opiniones de los directores ejecutivos del FMI o las autoridades nacionales.

Cita recomendada: Fondo Monetario Internacional. 2018. Perspectivas de la economía mundial: Repunte cíclico, Cambio estructural. Washington (abril).

Solicítese por correo, fax o Internet a:

International Monetary Fund, Publication Services

P. O. Box 92780, Washington, D.C. 20090, EE.UU.

Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

Correo electrónico: publications@imf.org

www.imfbookstore.org

www.elibrary.imf.org

Índice

Supuestos y Convenciones

En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) se han adoptado los siguientes supuestos: los tipos de cambio efectivos reales permanecieron constantes en su nivel promedio del período comprendido entre el 26 de enero y el 23 de febrero de 2018, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio 2 de Europa, que se ha supuesto permanecieron constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de determinadas economías se indican en el recuadro A1 del apéndice estadístico); el precio promedio del petróleo será de USD 62,31 el barril en 2018 y USD 58,24 el barril en 2019, y en el mediano plazo se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 2,4% en 2018 y 3,4% en 2019; la tasa de depósito a tres meses en euros será, en promedio, −0,3% en 2018 y 0,0 en 2019; y el promedio de la tasa de depósitos a seis meses en yenes japoneses 0,0% en 2018 y 0,1% en 2019. Naturalmente, estas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta el 2 de abril de 2018.

En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

. . . Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

– Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2017–18 o enero—junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

/ Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2017/18) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

Los datos se basan en años calendario, con la excepción de unos pocos países cuyos datos se basan en el ejercicio fiscal. El cuadro F del apéndice estadístico indica las economías con períodos de declaración excepcionales para las cuentas nacionales y los datos de las finanzas públicas de cada país.

En el caso de algunos países, las cifras de 2017 y períodos anteriores se basan en estimaciones y no en resultados efectivos. En el cuadro G del apéndice estadístico constan los resultados efectivos más recientes correspondientes a indicadores en las cuentas nacionales, precios, finanzas públicas, e indicadores de balanza de pagos de cada país.

Novedades en esta publicación:

  • No se han introducido cambios en la base de datos del informe WEO de abril de 2018. En los cuadros y gráficos se utilizan las siguientes convenciones:

  • Cuando no se menciona la fuente en los cuadros y gráficos, los datos provienen de la base de datos del informe WEO.

  • En los casos en que los países no se enumeran en orden alfabético, el orden se basa en el tamaño de su economía.

  • En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes, debido al redondeo de las cifras.

En esta publicación, los términos “país” y “economía” no se refieren en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y a la práctica internacionales; los términos pueden designar también algunas entidades que no son Estados, pero para las cuales se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

Se presentan datos compuestos para varios grupos de países organizados según las características económicas o por región. A menos que se indique lo contrario, los datos compuestos de los grupos de países se calculan cuando los datos ponderados están representados en un 90% o más.

En ningún caso debe entenderse que las fronteras, los colores, las denominaciones o cualquier otra información contenida en los mapas de esta publicación reflejan la posición del Fondo Monetario Internacional con respecto a la situación jurídica de ningún territorio ni la conformidad o disconformidad de la institución con dichas fronteras.

Información Adicional

Correcciones y revisiones

Los datos y análisis que se publican en Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) son preparados por el personal técnico del FMI en el momento de elaboración del informe. Se hace todo lo posible por dejar aseguradas la puntualidad, exactitud y exhaustividad de los datos. Cuando se detectan errores, las correcciones y revisiones se incorporan en la edición digital, disponible en el sitio del FMI en Internet (www.imf.org) y en la biblioteca electrónica del FMI (véase más abajo). Todos los cambios importantes figuran en los índices de materias publicados en Internet.

Edición impresa y digital

La edición impresa de este informe puede solicitarse en https://www.bookstore.imf.org/books/title/world-economic-outlook-april-2018.

El informe WEO se publica en el sitio del FMI en Internet en http://www.imf.org/publications/WEO. En este sitio puede obtenerse un archivo PDF del informe así como conjuntos de datos para cada uno de los capítulos.

En la biblioteca electrónica del FMI se pueden consultar una variedad de ediciones digitales del informe WEO, entre ellas en formato ePub, PDF ampliados, Mobi y HTML: http://elibrary.imf.org/AR18WEO.

Derechos de autor y reutilización

La información sobre los términos y condiciones para la reutilización del contenido de esta publicación puede consultarse en el siguiente sitio: http://www.imf.org/external/terms.htm.

Datos

La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) se publica en la biblioteca electrónica del FMI (www.elibrary.imf.org) y en el sitio del FMI en Internet (www.imf.org), donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que con mayor frecuencia solicitan los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

El personal técnico del FMI compila los datos del informe WEO en el momento de elaboración del informe. Las proyecciones y los datos históricos se basan en información recopilada por los economistas encargados de cada país durante las misiones a los países miembros del FMI y a través de un análisis constante de la evolución de la situación nacional. Los datos históricos se actualizan de manera continua, a medida que llega información nueva, y a menudo se ajustan los quiebres estructurales de los datos para producir series ininterrumpidas mediante el uso de empalmes y otras técnicas. Las estimaciones del personal técnico del FMI continúan ocupando el lugar de series históricas cuando no se dispone de información completa. Por ese motivo, los datos del informe WEO pueden diferir de otras fuentes con datos oficiales, como el informe International Financial Statistics del FMI.

Los datos y los metadatos del informe WEO se publican “tal como se reciben” y “según estén disponibles”; asimismo, se hace todo lo posible por dejar aseguradas la puntualidad, exactitud y exhaustividad de estos datos y metadatos, aunque no se las garantiza. Cuando se detectan errores, se hace un esfuerzo concertado por corregirlos en la medida en que corresponda y sea factible hacerlo. Las correcciones y revisiones realizadas posteriormente a la publicación impresa de este estudio, se incorporan en la edición electrónica, disponible a través de la biblioteca electrónica del FMI (www.elibrary.imf.org) y en el sitio del FMI en Internet (www.imf.org). Todos los cambios importantes figuran en forma detallada en los índices de materias publicados en Internet.

Las condiciones de uso de la base de datos del informe WEO pueden consultarse en el sitio web del FMI sobre derechos de autor y uso (http://www.imf.org/external/esl/terms.htm).

Las consultas sobre el contenido del informe WEO y la base de datos de este estudio pueden dirigirse por carta, fax o foro digital (no se aceptan llamadas telefónicas) a la siguiente dirección:

World Economic Studies Division

Research Department

International Monetary Fund

700 19th Street, NW

Washington, DC 20431, EE.UU.

Fax: (202) 623-6343

Foro digital: www.imf.org/weoforum

Prefacio

Los análisis y las proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI, tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo sobre todo de los departamentos regionales —el Departamento de África, el Departamento de Asia y el Pacífico, el Departamento de Europa, el Departamento del Oriente Medio y Asia Central, y el Departamento del Hemisferio Occidental— conjuntamente con el Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación, el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, y el Departamento de Finanzas Públicas.

El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios bajo la dirección general de Maurice Obstfeld, Consejero Económico y Director de Estudios. El proyecto estuvo dirigido por Gian Maria Milesi-Ferretti, Subdirector del Departamento de Estudios, Oya Celasun, Jefa de División en el Departamento de Estudios, y Helge Berger, Director Adjunto del Departamento de Estudios y Jefe del Grupo de Trabajo sobre Efectos de Contagio del FMI.

Los principales colaboradores fueron Aqib Aslam, Christian Bogmans, Wenjie Chen, Federica Coelli, Johannes Eugster, Francesco Grigoli, Bertrand Gruss, Giang Ho, Florence Jaumotte, Zsóka Kóczán, Toh Kuan, Nan Li, Weicheng Lian, Akito Matsumoto, Malhar Nabar, Natalija Novta, Carolina Osorio Buitron, Roberto Piazza, Yu Shi, Petia Topalova y Rachel Yuting Fan.

Colaboraron también Jorge Álvarez, Gavin Asdorian, Felicia Belostecinic, Olivier Bizimana, Patrick Blagrave, John Bluedorn, Luisa Calixto, Benjamin Carton, Diego Cerdeiro, Sophia Chen, Pankhuri Dutt, Angela Espiritu, Sung Eun Jung, Emilio Fernandez Corugedo, Chanpheng Fizzarotti, Gregg Forte, Khondoker Haider, Meron Haile, Mandy Hemmati, Benjamin Hilgenstock, Ava Hong, Keiko Honjo, Benjamin Hunt, Hao Jiang, Christopher Johns, Rahel Kidane, Lama Kiyasseh, Jungjin Lee, Yiqun Li, Davide Malacrino, Joannes Mongardini, Mico Mrkaic, Daniela Muhaj, Susanna Mursula, Rachel J. Nam, Cynthia Nyanchama Nyakeri, Emory Oakes, Ilse Peirtsegaele, Evgenia Pugacheva, Marshall Reinsdorf, Daniel Rivera Greenwood, Kadir Tanyeri, Nicholas Tong, Menexenia Tsaroucha, Ke Wang, Shan Wang, Jilun Xing, Yuan Zeng, Fan Zhang, Qiaoqiao Zhang y Huiyuan Zhao.

Joseph Procopio, del Departamento de Comunicaciones, dirigió el equipo de redacción del informe, con el apoyo de Linda Kean, Christine Ebrahimzadeh, James Unwin, Lucy Scott Morales, Angela White y Vector Talent Resources. La versión en español estuvo a cargo de la Sección de Español y Portugués de los Servicios Lingüísticos del FMI.

El análisis se ha enriquecido con sugerencias y comentarios de funcionarios de otros departamentos del FMI, y de los directores ejecutivos, que debatieron este informe el día 2 de abril de 2018. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

Introducción

La reactivación de la economía mundial que empezó hacia mediados de 2016 ha ganado fuerza y amplitud. Esta nueva edición de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) prevé que las economías avanzadas, en conjunto, mantendrán su expansión por encima de las tasas de crecimiento potencial este año y el que viene antes de desacelerarse, mientras que en las economías de mercados emergentes y en desarrollo el crecimiento aumentará antes de estabilizarse. En la mayoría de los países, las favorables tasas de crecimiento actuales no van a durar. Las autoridades deberían aprovechar esta oportunidad para dar impulso al crecimiento, lograr que sea más duradero y dotar mejor a sus gobiernos para contrarrestar la próxima desaceleración.

Parece que el crecimiento mundial va camino de alcanzar el 3,9% este año y el próximo, un nivel significativamente superior al de las previsiones de octubre. Uno de los motores de la aceleración del producto es el crecimiento más rápido en la zona del euro, Japón, China y Estados Unidos; todos ellos crecieron por encima de las expectativas el año pasado, mientras que los países exportadores de materias primas registraron cierta recuperación. Además de China, otras economías de mercados emergentes y en desarrollo también obtendrán este año mejores resultados que el que mostraban nuestras proyecciones anteriores; Brasil, México y las economías emergentes de Europa pertenecen a este grupo. Sin embargo, en conjunto, los beneficios para este grupo de países sufrirán el lastre de las fuertes revisiones a la baja en algunos países asolados por conflictos civiles, en particular Libia, Venezuela y Yemen. El crecimiento del comercio y la inversión siguen siendo importantes factores que impulsan la recuperación mundial.

No se había visto un crecimiento tan sólido y de base tan amplia desde el repunte mundial inicial de 2010 tras la crisis financiera de 2008–09. El sincronismo de la expansión ayudará a disipar algunos legados de la crisis que todavía persisten al acelerar el repliegue de las políticas monetarias no convencionales en las economías avanzadas, fomentar la inversión y cicatrizar las heridas del mercado laboral.

No obstante, otras secuelas de la crisis parecen más duraderas, como por ejemplo el aumento de los niveles de deuda en todo el mundo y el escepticismo generalizado de la gente sobre la capacidad y la voluntad de las autoridades de generar un crecimiento robusto e inclusivo. Este escepticismo se verá reforzado —y tendrá repercusiones políticas negativas en el futuro—si la política económica no afronta el reto de aprobar reformas y acumular reservas fiscales. El éxito de estas iniciativas consolidaría el crecimiento a mediano plazo, extendería sus beneficios hacia los niveles inferiores de la distribución del ingreso y fortalecería la capacidad de resistencia frente a los riesgos que quedan por delante.

De hecho, las perspectivas de crecimiento futuras para las economías avanzadas y muchos países exportadores de materias primas son complicadas. En las economías avanzadas, el envejecimiento de la población y un aumento de la productividad total de los factores inferior al proyectado dificultarán que el crecimiento medio del ingreso de los hogares recupere el ritmo anterior a la crisis. Todavía más difícil parece ser incrementar significativamente los ingresos medianos y bajos. Además, las tasas de crecimiento tenderán inevitablemente hacia sus niveles a largo plazo más débiles. El respaldo a las políticas se desvanecerá en Estados Unidos y China, lo cual será necesario en vista de los desequilibrios macroeconómicos de dichos países. Asimismo, los países que actualmente crecen a mayor velocidad, al recurrir a capital y mano de obra subutilizados, alcanzarán la plena capacidad. Por tanto, es urgente adoptar un enfoque de políticas económicas prospectivas para limitar los riesgos y potenciar el crecimiento.

Como es habitual, el capítulo 1 de este informe presenta los riesgos para los pronósticos. Estos riesgos están equilibrados en lo que respecta a los próximos trimestres, aunque es posible que el crecimiento sea más fuerte de lo previsto y contrarreste los imprevistos desfavorables. No obstante, con el paso del tiempo aumenta la probabilidad de cambios negativos en los pronósticos.

Es posible que el endurecimiento de la política monetaria se produzca antes de lo esperado si surge un exceso de demanda, algo bastante posible en Estados Unidos, donde la política fiscal es cada vez más expansiva, a pesar de que la economía se ha acercado al pleno empleo. A su vez, un endurecimiento de las condiciones financieras ejercería presión sobre países, empresas y hogares con una deuda elevada, también en las economías de mercados emergentes.

Asimismo, se corre el peligro de entrar en una espiral de restricciones y represalias comerciales. Ya se han disparado los primeros proyectiles de una posible guerra comercial. El conflicto podría intensificarse si las políticas fiscales de Estados Unidos provocan un aumento del déficit comercial sin que Europa y Asia tomen medidas para reducir los superávits. Es necesario fortalecer el sistema multilateral de comercio basado en normas que se creó tras la Segunda Guerra Mundial y que ha generado un crecimiento sin precedentes en la economía mundial. De lo contrario, corre el peligro de desgarrarse.

La renovada popularidad de las políticas nacionalistas es otra de las consecuencias de la crisis financiera y sus efectos prolongados. Las perspectivas de menor crecimiento del ingreso de los hogares en las economías avanzadas, unidas a la tendencia a una mayor polarización de empleos e ingresos, han provocado reacciones políticas generalizadas en contra de los métodos tradicionales de política. Si las autoridades se muestran satisfechas y no abordan el reto de consolidar el crecimiento a largo plazo, los riesgos políticos podrían intensificarse y, quizá, revertir en parte los avances logrados hasta la fecha gracias a las reformas y la integración económicas.

Los tres capítulos analíticos de esta edición del informe WEO tienen en común que centran su atención en los principales factores determinantes del crecimiento económico a largo plazo.

El crecimiento de la población, la distribución por edades y otras tendencias de empleo estructural son vitales para entender el crecimiento, la inversión y la productividad. El capítulo 2 se centra en la participación en la fuerza laboral en las economías avanzadas, donde el envejecimiento de la población y, en el caso de muchos países, el descenso de la tasa de participación general, son importantes vientos desfavorables para el crecimiento. Preocupa especialmente la disminución generalizada de la participación de hombres jóvenes y de edad intermedia. El capítulo muestra de qué modo distintas políticas —por ejemplo, la inversión en educación y las políticas tributarias—pueden mitigar estos efectos. Sin embargo, incluso si se aplican prácticas óptimas, la participación seguirá disminuyendo.

El capítulo 3 se centra en la proporción cada vez menor de empleo en el sector manufacturero a escala mundial y, de forma más drástica, en las economías avanzadas. Esta transformación estructural, impulsada tanto por los avances tecnológicos como por la globalización, ha despertado entre la gente preocupación por un aumento de la desigualdad del ingreso, coincidiendo con la destrucción de “buenos puestos de trabajo”. También preocupa que países ahora pobres queden atrapados lejos de la vanguardia del ingreso mundial si no pasan por la fase de desarrollo que conlleva un volumen de empleo significativo en manufacturas. De todos modos, el capítulo indica que los servicios pueden ofrecer un margen considerable para aumentar la productividad. Así pues, la mejor respuesta de política no es anular las fuerzas del mercado ni subvencionar el sector manufacturero—posiblemente creando un juego de suma cero a nivel mundial— sino buscar un aumento de la productividad en toda la economía. Para ello se necesitarán reformas estructurales, incluida la reducción de las barreras al comercio de servicios, unidas a muchas de las mismas inversiones en las personas que mejorarán la vinculación a la fuerza laboral, como se describe en el capítulo 2.

Por último, el capítulo 4 estudia el proceso a través del cual la actividad de innovación y el conocimiento tecnológico traspasan las fronteras nacionales. Tradicionalmente, el flujo internacional de conocimientos, desde los países líderes en tecnología hacia los países más pobres, ha sido un importante factor impulsor de la convergencia del ingreso. Ahora, el surgimiento de China y Corea como líderes en algunos sectores promete repercusiones positivas en otros países, incluidos los países con una larga tradición de alto ingreso. Según sugiere este capítulo, el comercio y la competencia internacional fomentan la difusión de conocimientos en el mundo y, por lo tanto, son un importante canal a través del cual todos los países pueden beneficiarse de la globalización. Desde este punto de vista, las políticas que limitan el comercio para sostener a sectores políticamente favorecidos de la economía terminarán dañando el crecimiento de la productividad.

El crecimiento mundial experimenta una recuperación, pero las condiciones favorables no van a durar eternamente, así que ha llegado el momento de prepararse para tiempos menos benignos. Para estar listos no es suficiente gestionar con cautela y previsión las políticas monetaria y fiscal, sino que además hay que prestar especial atención a la estabilidad financiera. También son necesarias políticas estructurales y tributarias que aumenten el producto potencial, por ejemplo, invirtiendo en las personas y garantizando una distribución amplia de los frutos del crecimiento. Y aunque cada país, por sí solo, puede hacer mucho en este sentido, la cooperación multilateral en una serie de ámbitos —que van del comercio a la reducción de los desequilibrios mundiales, la ciberseguridad y el cambio climático— sigue siendo esencial.

Maurice Obstfeld

Consejero Económico

Resumen Ejecutivo

El repunte de la inversión mundial y el comercio internacional continuó en el segundo semestre de 2017. El crecimiento mundial de 2017 fue 3,8%, el más rápido desde 2011. Se prevé que el crecimiento mundial aumente a 3,9% tanto en 2018 como en 2019, apoyado por condiciones financieras propicias. Las economías avanzadas crecerán más rápido que el potencial este año y el próximo; las economías de la zona del euro probablemente reduzcan el exceso de capacidad con el respaldo de una política monetaria acomodaticia, y la política fiscal expansiva empujará la economía estadounidense por encima del pleno empleo. El crecimiento agregado de las economías de mercados emergentes y en desarrollo se afianzará más, según las proyecciones; las economías emergentes de Asia y Europa mantendrán un crecimiento vigoroso, y los exportadores de materias primas experimentarán un ligero repunte después de tres años de débil desempeño.

Se proyecta que el crecimiento mundial se atenuará al cabo del próximo par de años. Una vez que se cierren las brechas del producto, la mayoría de las economías avanzadas retomarían tasas de crecimiento potencial muy inferiores a los promedios previos a la crisis, frenadas por el envejecimiento de la población y una productividad deslucida. En Estados Unidos, el crecimiento se desacelerará por debajo del potencial a medida que se revierta el impacto expansivo de los recientes cambios de la política fiscal. Se proyecta que el crecimiento seguirá siendo subóptimo en varias economías de mercados emergentes y en desarrollo, incluidos algunos exportadores de materias primas en los que sigue siendo necesaria una sustancial consolidación fiscal.

Aunque en términos generales los riesgos al alza y a la baja para las perspectivas a corto plazo están equilibrados, más allá de los próximos trimestres los riesgos se inclinan claramente a la baja. Entre los riesgos a la baja cabe mencionar la posibilidad de una constricción drástica de las condiciones financieras, la pérdida de apoyo popular a favor de la integración económica internacional, crecientes tensiones comerciales y el riesgo de un giro hacia políticas proteccionistas, y tensiones geopolíticas.

La recuperación en marcha ofrece una oportunidad para promover políticas y reformas que afiancen esta fase económica ascendente y mejoren el crecimiento a mediano plazo para beneficio de todos. Esas políticas deberían estar centradas en afianzar las posibilidades de un crecimiento más fuerte y más inclusivo, establecer márgenes de protección que permitan afrontar mejor la próxima desaceleración, fortalecer la resiliencia financiera para contener los riesgos de mercado y las inquietudes en torno a la estabilidad, y promover la cooperación internacional.

En 2017, la actividad económica cerró con broche de oro: durante el segundo semestre, el crecimiento superó 4%, el nivel más alto registrado desde el segundo semestre de 2010, gracias a la recuperación de la inversión. Los resultados superaron los pronósticos de la edición de octubre de 2017 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) en la zona del euro, Japón, Estados Unidos y China, y continuaron mejorando paulatinamente para los exportadores de materias primas. Las condiciones financieras continúan siendo propicias, a pesar de la reciente volatilidad en los mercados de acciones y del alza de los rendimientos de los bonos que se registró cuando la inflación de las economías avanzadas dio indicios de afirmarse. Teniendo en cuenta que el ímpetu es generalizado y en vista de las expectativas de una expansión fiscal sustancial en Estados Unidos durante este año y el próximo, se proyecta un crecimiento mundial de 3,9% en 2018–19; es decir, 0,2 puntos porcentuales más que el pronóstico de octubre de 2017 para ambos años.

Ahora bien, este ímpetu positivo terminará perdiendo fuerza y dejando a muchos países enfrentados a difíciles perspectivas a mediano plazo. Algunas fuerzas cíclicas se desvanecerán: las condiciones financieras se endurecerían naturalmente al cerrarse las brechas del producto y al normalizarse la política monetaria; la reforma tributaria de Estados Unidos restará ímpetu a partir de 2020 y con más fuerza en 2023, cuando comience a eliminarse gradualmente la posibilidad de contabilizar la totalidad de las inversiones como gasto; y la transición de China hacia un nivel de crecimiento más bajo se reanudaría a medida que disminuyan la expansión del crédito y el estímulo fiscal. Al mismo tiempo, si bien la recuperación prevista de la inversión contribuirá al aumento del producto potencial, la debilidad de las tendencias de productividad y la moderación del crecimiento de la fuerza laboral debido al envejecimiento de la población limitarán las perspectivas a mediano plazo de las economías avanzadas. (El capítulo 2 examina los determinantes de la participación en la fuerza laboral en las economías avanzadas). Las perspectivas son variadas en las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Continúan siendo favorables en las economías emergentes de Asia y Europa, pero son difíciles en América Latina, Oriente Medio y África subsahariana, donde —a pesar de cierta recuperación— el panorama a mediano plazo de los exportadores de materias primas en general sigue siendo poco prometedor, en vista de la necesidad de más diversificación económica y adaptación a la caída de los precios de las materias primas. De acuerdo con las proyecciones, más de una cuarta parte de las economías de mercados emergentes y en desarrollo crecerán menos que las economías avanzadas en términos per cápita durante los próximos cinco años, y en consecuencia sus niveles de vida quedarán aún más rezagados.

Los riesgos en torno a las perspectivas a corto plazo están más o menos equilibrados, pero más allá de los próximos trimestres se inclinan claramente a la baja. Del lado positivo, el episodio de crecimiento que están experimentando las economías avanzadas podría resultar más vigoroso y duradero de lo que contempla el escenario de base, ya que los mercados laborales podrían estar más lejos del pleno empleo de lo que se calcula actualmente (capítulo 2 de la edición de octubre de 2017 del informe WEO). Además, la recuperación en curso de la inversión podría hacer repuntar la productividad, lo cual implicaría un crecimiento potencial mayor más adelante. Del lado negativo, teniendo en cuenta que las condiciones financieras seguirían siendo expansivas a pesar del comienzo de la normalización de la política monetaria, las vulnerabilidades financieras que se han acumulado a lo largo de los años podrían dar lugar a una rápida constricción de las condiciones financieras, con repercusiones adversas para el crecimiento. De hecho, como lo explica la edición de abril de 2018 del Informe sobre la estabilidad económica mundial (informe GFSR), el análisis del crecimiento en riesgo lleva a pensar que los riegos para el crecimiento a mediano plazo, derivados de condiciones financieras expansivas, se mantienen muy por encima de los niveles históricos tradicionales. En Estados Unidos, las condiciones financieras podrían endurecerse con más rapidez de lo esperado, por ejemplo, debido a un ajuste de la valoración de los mercados de la trayectoria futura de la política monetaria, un aumento de la inflación efectiva o prevista de los salarios y los precios, y/o una repentina descompresión de las primas por plazo. Las condiciones financieras más restrictivas en Estados Unidos producirían efectos de contagio en otras economías, entre otras formas a través de una disminución de los flujos de capital hacia los mercados emergentes. Se prevé que la marcada distensión de la política fiscal estadounidense en un momento en que el déficit en cuenta corriente ya es mayor de lo que justifican los fundamentos económicos, sumada a la persistencia de superávits en cuenta corriente excesivos en otros países, ahondará los desequilibrios internacionales. La inquietud en torno a los cambios tecnológicos y a la globalización va en aumento y, en combinación con la agudización de los desequilibrios comerciales, podría promover un giro hacia políticas aislacionistas, trastornando el comercio internacional y la inversión. Las recientes restricciones a las importaciones anunciadas por Estados Unidos, las medidas de represalia anunciadas por China y las posibles represalias de otros países suscitan preocupación en ese sentido y amenazan con causar daños en la actividad y deteriorar la confianza en los países y en el mundo. Análogamente, se prevé que los cambios de la política tributaria de Estados Unidos exacerbarán la polarización de ingresos, lo cual podría influir en el clima político para la toma de decisiones sobre medidas económicas en el futuro. El cambio climático, las tensiones geopolíticas y la ciberseguridad representan otros peligros para las perspectivas mundiales, que son poco alentadoras a mediano plazo.

La coyuntura actual ofrece una oportunidad para promover políticas y reformas que afiancen esta fase económica ascendente y mejoren el crecimiento a mediano plazo para beneficio de todos.

  • Multiplicar las posibilidades de crecimiento más fuerte y más inclusivo. Todos los países tienen margen para reformas estructurales y políticas fiscales que estimulen la productividad y fomenten la inclusividad; por ejemplo, alentando la experimentación y la difusión de nuevas tecnologías, incrementando la participación en la fuerza laboral, brindando apoyo a los trabajadores desplazados por el cambio estructural e invirtiendo en los jóvenes para mejorar las oportunidades de empleo. El análisis presentado en el capítulo 3 que se refiere a un aspecto del cambio estructural —la disminución de la proporción del empleo manufacturero en el empleo global y sus implicaciones para el aumento de la productividad y la desigualdad— pone de relieve la importancia de reasignar la mano de obra a los sectores más dinámicos a través de la adquisición de aptitudes, la reducción de los costos de la búsqueda de empleo y la reducción de las barreras al ingreso al mercado y el comercio de servicios.

  • Completar la recuperación y crear márgenes de maniobra. Es necesario mantener la orientación acomodaticia de la política monetaria en los casos en que la inflación sea débil, pero en los países en que la inflación parece regresar a los niveles fijados como meta por el banco central debería seguir su curso una normalización bien comunicada y basada en los datos. Las políticas fiscales deberían comenzar a reconstituir los márgenes de maniobra según sea necesario, incorporar medidas del lado de la oferta para estimular el producto potencial y promover la inclusividad. En los países donde el pleno empleo ya es una realidad o está próximo, y que experimentan un déficit en cuenta corriente excesivo y una posición fiscal insostenible (especialmente Estados Unidos), es necesario estabilizar la deuda, y a la larga reducirla, y revertir el estímulo procíclico que se encuentra en marcha. Esto requerirá una recaudación fiscal más vigorosa en el futuro y una contención paulatina del aumento del gasto público, reorientando a la vez su composición hacia la mejora de la infraestructura, la promoción de la participación en la fuerza laboral y la reducción de la pobreza. Los países con superávits excesivos en cuenta corriente combinados con espacio fiscal (por ejemplo, Alemania) deberían incrementar una inversión pública que estimule el crecimiento potencial y la demanda.

  • Mejorar la resiliencia financiera. Las políticas macroprudenciales y microprudenciales pueden poner límite al creciente apalancamiento y contener los riesgos para los mercados financieros. En algunas economías avanzadas, es necesario continuar saneando los balances. Las economías de mercados emergentes deberían seguir vigilando su exposición a la deuda en moneda extranjera. China debería persistir en los esfuerzos recientes por contener la expansión crediticia y hacer frente a los riesgos financieros.

  • Mejorar las perspectivas de convergencia de los países en desarrollo de bajo ingreso. El avance continuo hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030 de las Naciones Unidas requerirá que los países en desarrollo de bajo ingreso implementen políticas que afiancen su posición fiscal, refuercen la resiliencia financiera, reduzcan la pobreza y permitan lograr un crecimiento más inclusivo. La inversión en el desarrollo de aptitudes laborales, la mejora del acceso al crédito y la reducción de los déficits de infraestructura pueden promover la diversificación económica y mejorar la capacidad para hacer frente a los shocks climáticos cuando sea necesario.

  • Promover la cooperación. Mantener el ímpetu de la reforma financiera y regulatoria y preservar un sistema comercial multilateral abierto deberían ser objetivos prioritarios. Como lo documenta el capítulo 4, la integración mundial ha contribuido a facilitar los flujos transfronterizos de conocimientos, la difusión de las innovaciones y el aumento de la productividad entre países, determinante clave para mejorar los niveles de vida y el bienestar a lo largo del tiempo. También es crucial que los países colaboren para hacer frente a problemas comunes tales como los desequilibrios externos excesivos, la ciberseguridad y el cambio climático.

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