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Capítulo 4. Efectos de contagio de la transición en China y la migración

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
December 2016
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Los efectos de contagio son uno de los principales factores que determinan el curso de la economía mundial y los riesgos que afronta, pero sus características están cambiando. Dada la creciente influencia de los mercados emergentes, los shocks originados en esos mercados —incluidos los que no tienen carácter económico— adquieren cada vez más importancia en todo el mundo. En este capítulo se examinan los efectos globales de la reorientación de China hacia un modelo de crecimiento más sostenible y los efectos de los progresivos flujos migratorios en las economías de origen y de destino. La procedencia y los mecanismos de transmisión de estos efectos de contagio varían, pero, aunque en el corto plazo tienen un impacto negativo en las economías de destino, en general ofrecen beneficios potenciales en el largo plazo. La transición económica en China, si se gestiona bien, tendrá por efecto un crecimiento mundial más soste-nible. Por su parte, la migración puede contribuir a aliviar los problemas creados por el envejecimiento de la población en los países de destino. En este capítulo se documentan estos efectos de contagio y se examinan sus repercusiones en materia de política en las esferas nacional y multilateral en base a publicaciones recientes del FMI y a la labor analítica del Grupo de tareas encargado del informe del FMI sobre efectos de contagio1.

Introducción

Como en el pasado, los efectos de contagio económico transfronterizo siguen configurando las perspectivas de la economía mundial, aunque su alcance se ha ampliado. El análisis de los efectos de contagio se había centrado anteriormente en los shocks económicos originados en las economías avanzadas, por ejemplo, los cambios de política en economías de importancia sistémica. No obstante, la creciente importancia de las economías de mercados emergentes, que en gran parte explican el crecimiento global registrado en la última década y actualmente representan más del 50% del PIB mundial medido en función de la paridad del poder adquisitivo, parece indicar que estas son una fuente importante de los efectos de contagio que moldean el panorama mundial. Por añadidura, los shocks no económicos desempeñan ahora un papel más importante.

Las repercusiones mundiales de la celebrada transición de China hacia un modelo de crecimiento más equilibrado son un caso ilustrativo. El rápido crecimiento impulsado por la inversión durante la última década en China propició una expansión extraordinaria del comercio mundial y reactivó el precio de las materias primas (gráfico 4.1). Recientemente, la necesaria desaceleración del ritmo de inversión y la actual transición hacia un modelo de crecimiento basado en el consumo ha coincidido con una pronunciada reducción del crecimiento del comercio mundial2. El tamaño y el nivel de apertura de la economía china han ampliado las perspectivas de un contagio en gran escala (el marcado incremento de la participación de China en las importaciones mundiales durante la última década la ha transformado en una de las 10 principales fuentes de demanda de exportaciones para más de 100 economías, que juntas representan alrededor del 80% del PIB mundial). Esto parece indicar que la transición de China podría transformar el panorama económico mundial y los riesgos que la amenazan. Naturalmente, los posibles contratiempos en esa transición son algunos de los factores que pueden obstaculizar una recuperación mundial, además de la persistente flojedad de la demanda y el bajo ritmo de crecimiento de la productividad en las economías avanzadas e importantes economías de mercados emergentes (véase el capítulo 1).

Gráfico 4.1.China: PIB y crecimiento del comercio

(Variación porcentual interanual)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

El progresivo aumento de la migración, acentuado con el problema de los refugiados que escapan conflictos geopolíticos, es un suceso no económico con importantes efectos de contagio. El rápido aumento de la migración económica se ha transformado en un problema acuciante, agravado por la actual crisis de refugiados en el Oriente Medio y el Norte de África3. El número de migrantes internacionales aumentó de 150 millones en 1990 a 250 millones a fines de 2015 (gráfico 4.2). El flujo de refugiados —impulsado por factores geopolíticos, guerras y conflictos— ha repuntado en los últimos dos años, y en el primer semestre de 2016 se registró más de medio millón de solicitudes de asilo. Este repunte aumentó a alrededor de 16 millones el número de refugiados a fines de 2015, aunque estos aún representan una proporción pequeña de la migración. Las grandes migraciones, provocadas por fuerzas económicas o no económicas, tienen importantes repercusiones tanto en los países de origen como en los de destino. Por añadidura, en un contexto de bajo crecimiento y crecientes desigualdades en muchos países, la migración puede acentuar la desconfianza en la globalización y contribuir a un clima político que dificulta la reforma estructural y el crecimiento.

Gráfico 4.2.Número de migrantes y refugiados internacionales

(Millones)

Fuentes: Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y cálculos del personal técnico del FMI.

La primera parte de este capítulo está centrada en el impacto de la transición de China en la economía mundial, con especial hincapié en las complejidades de sus diversos cauces de transmisión. La sección siguiente se ocupa de la migración y su impacto en las economías de origen y de destino. En ambas secciones se documentan los efectos de contagio y se examinan cuestiones de política en los ámbitos nacional y multilateral.

La transición en China

El rápido crecimiento ha transformado a China en una de las economías más importantes del mundo, y sus crecientes vínculos dieron un fuerte impulso al comercio y la actividad económica global durante su expansión. En este contexto, la transición de China hacia un modelo de crecimiento más equilibrado tiene repercusiones mundiales, transmitidas por medio del comercio y los mercados de materias primas y amplificadas por los mercados financieros. Estas repercusiones tienen un impacto directo desfavorable en la demanda mundial, un impacto indirecto a través de los precios—especialmente de materias primas— y un efecto en los tipos de cambio y los mercados de activos. No obstante, en la medida que China asciende en la cadena de valor e importa más bienes de consumo, algunos países se beneficiarán, por ejemplo los importadores de materias primas —incluidos ciertos mercados emergentes— y los productores de bienes con uso intensivo de mano de obra. En el largo plazo, una transición bien conducida será beneficiosa para la economía mundial pues se traducirá en un crecimiento más sostenible en China, una mejor asignación de recursos y una reducción del riesgo de ajustes perturbadores, que muchas veces se han producido en otras economías debido a la expansión del crédito. China puede contribuir mediante una transición bien gestionada; en particular, aceptando una reducción del ritmo de crecimiento y dando a conocer con claridad sus intenciones en materia de política. En el ámbito global, es importante evitar el proteccionismo y seguir facilitando las iniciativas de integración comercial.

Desaceleración, reequilibramiento y causas de transmisión de los efectos de contagio

China es la segunda economía más grande del mundo y por tanto se ha transformado en una fuente importante de demanda mundial. Desde 2000 el crecimiento promedio del PIB chino ha sido de 9,6%, con lo cual aumentó su participación en el PIB mundial de alrededor del 3% a casi un 13% en 2015 (gráfico 4.3, panel 1)4. Desde comienzos de los años 2000 este crecimiento ha sido impulsado por la inversión y las exportaciones, la construcción de infraestructura y vivienda, y el uso de la abundante mano de obra disponible para promover la industria manufacturera. La reacción de China frente a la crisis financiera mundial reforzó esa tendencia: en 2009 y 2010 se dio un nuevo impulso a la inversión en infraestructura, que aumentó en un promedio del 17% ambos años. Dado el tamaño de China, los acontecimientos en el país tuvieron importantes efectos en la economía mundial mediante la demanda de exportaciones de sus socios comerciales. En vista de la importancia crucial de la inversión en infraestructura para la expansión en China, los exportadores de materias primas también se beneficiaron mediante el aumento de precios causado por la mayor demanda china, especialmente de metales comunes.

Gráfico 4.3.China: Influencia mundial y reequilibramiento

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Recientemente, China ha comenzado a reorientar su economía desde la inversión y exportación hacia el consumo, invirtiendo en parte su contribución al crecimiento del comercio mundial de los años anteriores5. El ritmo de crecimiento económico se ha reducido y debido a este reequilibrio la inversión se ha desacelerado más rápido que el consumo; en términos reales, entre 2010 y 2015 la parte correspondiente al consumo en el PIB aumentó de alrededor de 49,1% a 51,6%, mientras que la parte correspondiente a la inversión se redujo de alrededor de 47,2% a un 46,4% (gráfico 4.3, panel 2). Esto conlleva una reducción más acentuada de la demanda de importaciones y materias primas de lo que cabría esperar tras una desaceleración del ritmo de crecimiento del PIB, puesto que la inversión tiene más intensidad de importación y depende más de las materias primas. De hecho, un aspecto sorprendente de la pérdida de dinamismo económico en China en 2014–15 es la desproporcionada desaceleración de las exportaciones e importaciones. El crecimiento del PIB se redujo de 7,8% en 2013 a 6,9% en 2015, en tanto que en el mismo período el crecimiento de las exportaciones e importaciones se redujo en 7 y 8 puntos porcentuales, respectivamente.

Los efectos de contagio desde China se transmiten principalmente por medio del comercio. Una desaceleración de la demanda interna en China afecta las importaciones de sus socios comerciales y —en general— el comercio mundial. No obstante, el impacto es distinto en cada país, debido a lo cual el reequilibrio de China produce ganadores y perdedores. Por varios motivos, el análisis de estos cauces comerciales no es sencillo:

  • China se ha integrado profundamente a las cadenas mundiales de oferta, debido a lo cual muchas veces transmite shocks desde otros países. En el análisis de los efectos de contagio es necesario diferenciar el impacto directo de China en la demanda global separando las variaciones en el crecimiento del PIB debidas a su propia demanda de las asociadas con los shocks de alcance global.

  • Los países tienen distintos niveles de exposición frente a la demanda final en China. Si bien la exposición total —la proporción de las exportaciones a China en las exportaciones totales— es un factor a considerar, no todos los países están expuestos al mismo sector de la economía china. En vista de la desproporcionada desaceleración de la demanda de inversión en China, los exportadores de bienes de inversión —como algunos países de la zona del euro— serán más afectados que los exportadores de bienes de consumo. Por añadidura, actualmente China produce algunos de los bienes intermedios que antes importaba (la relocalización de los procesos de producción al país), lo cual dificulta el análisis.

  • En la medida que China asciende la cadena de valor, reduciendo la producción de ciertos bienes con gran intensidad de mano de obra, surgen oportunidades para que los países con abundante mano de obra la reemplacen como productores de esos bienes, sobre todo en Asia sudoriental.

Otro cauce de transmisión importante guarda relación con el impacto de China en los precios mundiales, especialmente en los mercados de materias primas. China es un importante productor y consumidor de materias primas. Su demanda empezó a aumentar a comienzos de la década de 2000, especialmente en los mercados de energía y metales comunes; a fines de 2014 la demanda china de metales representaba más del 40% de la demanda mundial. Su enorme influencia en el mercado de materias primas parece indicar que una desaceleración de la demanda en China puede tener un impacto sustancial y duradero en los precios, especialmente debido a la inelasticidad a corto plazo de los precios en los mercados de materias primas y a los incrementos adicionales en el suministro de metales de los últimos años6. Las industrias chinas podrían estar contribuyendo también a crear “un exceso de capacidad” en ciertos sectores, por ejemplo, los del acero y cemento. Los subsidios para insumos de producción esenciales —como la energía— y los flujos de crédito para empresas que pierden dinero han contribuido a una expansión excesiva de la capacidad en esos sectores y dificultan un ajuste, lo cual hace caer los precios mundiales.

Los efectos directos de contagio a través de cauces financieros siguen siendo limitados, pero aumentarán, y los acontecimientos en China ya afectan el precio mundial de los activos. La integración financiera de China en los mercados mundiales es limitada, lo cual indica que hasta ahora los efectos financieros directos desde China —por ejemplo, por medio de la adopción de regulaciones financieras internas que afectan el crecimiento del crédito o los activos y pasivos externos— han sido moderados. Sin embargo, sus vínculos financieros están aumentando y, probablemente, aumentará también la amplitud de los efectos de contagio financiero a medida que se liberaliza la cuenta de capital. De hecho, la situación en China afecta ya la volatilidad de los mercados financieros. Por ejemplo, la incertidumbre con respecto a la política económica en el último año —que ha estado relacionada con el régimen cambiario, la depreciación del renminbi y la reacción frente a un ajuste del mercado nacional de acciones— corrió pareja con una caída del precio de las acciones y una depreciación del tipo de cambio en las economías de mercados emergentes.

Creciente influencia en el comercio mundial

Con el crecimiento y la apertura de la economía china tras su acceso a la Organización Mundial del Comercio aumentaron también los efectos de contagio al resto del mundo. El rápido crecimiento de China en los últimos 15 años la ha transformado en uno de los participantes decisivos en el comercio mundial: su parte de las importaciones mundiales aumentó del 3% en 2000 a aproximadamente un 10% en 2015.

El incremento gradual del comercio de China parece indicar que los efectos de contagio pueden variar en el tiempo. Furceri, Jalles y Zdzienicka (2016) hacen un análisis de coeficiente variable con métodos de proyección local en una muestra de 148 países para el período de 1990–2014. Demuestran que en las últimas dos décadas los efectos de contagio de un shock de un punto porcentual en el crecimiento de la demanda final de China prácticamente se han duplicado (gráfico 4.4). Los shocks en China tienen actualmente un impacto acumulativo en el PIB mundial de alrededor del 0,25% después de un año. En general, este coeficiente guarda relación con los observados en otros estudios, en los que se advierten efectos de contagio de entre 0,1% y 0,2% en el PIB mundial. No obstante, en estos nuevos estudios se aprovechan mejor las dinámicas temporales y se demuestra la creciente importancia de los efectos de contagio desde China en los últimos años y su potencial para aumentar en el futuro7.

Gráfico 4.4.Efectos de contagio desde China en el tiempo

(Reacción media del PIB frente a un shock de un punto porcentual del crecimiento en China, porcentaje)

Fuente: Furceri, Jalles y Zdzienicka (2016).

Nota: La muestra incluye 148 economías avanzadas y de mercados emergentes.

Estos estudios ponen de relieve los vínculos comerciales como principales cauces de transmisión de los efectos de contagio desde China. También demuestran que las exportaciones a China —y una proporción mayor de manufacturas en las exportaciones totales— aumentan la magnitud de los efectos de contagio8. En particular, un incremento del 10% de las exportaciones a China está asociado con un aumento del coeficiente de contagio de alrededor de 0,01, o sea, de casi un 5%.

Dada la importancia de este cauce, ¿cuál es el impacto directo de la transición de China en el comercio mundial? En un nuevo estudio (Blagrave y Vesperoni, 2016) se abordan dos problemas empíricos fundamentales para responder esta interrogante. Primero, para explicar el papel desempeñado directamente por China como fuente de los efectos de contagio se estimaron los shocks de la demanda final que están relacionados específicamente con China, es decir, que no están asociados con la demanda externa. Segundo, se usó la base de datos de Comercio en Valor Agregado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para crear shocks de la demanda de China para países específicos a fin de explicar el impacto del reequilibrio, de lo cual se desprende que los efectos de contagio dependen de la exposición de los países frente a diversos sectores de la economía china, específicamente el sector secundario (principalmente asociado con la inversión), a diferencia del sector terciario (principalmente asociado con el consumo)9.

La información disponible parece indicar que la transición de China ha sido uno de los factores en la reciente desaceleración del ritmo de las exportaciones mundiales y que su impacto ha sido diferente en cada país10. Según estimaciones hechas mediante una autorregresión vectorial con datos de panel para una muestra de 46 economías avanzadas y emergentes, para un país con un nivel medio de exposición al riesgo de comercio con China, un shock negativo de un punto porcentual del crecimiento de la demanda final en China (en un trimestre) reduce las tasas de crecimiento de las exportaciones en 0,1 o 0,2 puntos porcentuales en un año11 . Este resultado indica que, así como China propició un fuerte crecimiento del comercio mundial durante su expansión, la transición en curso probablemente es un factor en la actual desaceleración. El impacto estimado es diferente para cada país. Los más afectados son los países de Asia: en igualdad de condiciones, un shock del 1% de la demanda final de China reduce en casi un 1% las exportaciones en estos países tras un año (gráfico 4.5). Los exportadores de materias primas y los países con vínculos comerciales más fuertes con el sector manufacturero de China también son afectados considerablemente, en tanto que en otros países los efectos son mucho menores12. En consonancia con estos resultados, los cálculos en la muestra ayudan a explicar la dinámica de la reciente desaceleración del comercio mundial (gráfico 4.6). Según los cálculos, la transición en China explica alrededor de una sexta parte de la desaceleración del crecimiento de las exportaciones en Asia en 2014-15, mientras que los efectos en otras regiones son menores13.

Gráfico 4.5.Impacto en las exportaciones de un shock del 1% de la demanda de China después de un año

(Porcentaje; promedio ponderado en función del PIB)

Fuente: Blagrave y Vesperoni (2016).

Nota: Asia = HKG, IDN, KOR, PHL, SGP, THA. Exportadores de materias primas = AUS, BRA, CHL, COL, RUS, ZAF. Economías avanzadas de importancia sistémica = DEU, JPN, USA. Europa oriental = CZE, EST, HUN, LTU, LVA, POL, SVK, SVN, TUR. Todos los países restantes = ARG, AUT, BEL, CAN, CHE, DNK, ESP, FRA, FIN, GBR, GRC, ISR, IRL, ISL, ITA, LUX, MEX, NLD, NOR, NZL, PRT, SWE. En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Gráfico 4.6.Reducción de la tasa promedio de crecimiento de las exportaciones atribuida a la demanda de China, 2014:T1-2015:T3

(Porcentaje)

Fuente: Blagrave y Vesperoni (2016).

Nota: Las barras azules indican el impacto marginal de un crecimiento más débil del PIB en China (en relación con el pronóstico de la edición de enero de 2012 del informe WEO) en las tasas promedio de crecimiento de las exportaciones entre 2014:T1 y 2015:T3. Representan la diferencia entre un pronóstico incondicional (en que las tasas de crecimiento en China se basan en los datos de referencia de la edición de enero de 2012 del informe WEO) y un pronóstico condicional con la misma información en el que se agregan los shocks estimados de la demanda de China.

El reequilibramiento de la demanda —de la inversión pública al consumo privado— tiene un impacto negativo moderado en la actividad económica mundial. Es difícil diferenciar los efectos de una desaceleración general de la actividad de los efectos de un reequilibramiento de la demanda. Hong et al. (2016), usando datos de Comercio en Valor Agregado, observan que el impacto de un reequilibramiento con efecto neutral en el crecimiento probablemente será limitado, aunque será más fuerte en las economías emergentes de Asia. Dizioli, Hunt y Maliszewski (2016) llegan a la misma conclusión usando el Sistema Flexible de Modelos Mundiales del FMI14. En un escenario simulado en que la inversión pública en China se contrae en un 1,5% del PIB al año por cinco años y las transferencias a hogares con problemas de liquidez aumentan en un porcentaje similar, un reequilibramiento de la demanda reduciría la demanda de importaciones en China: la inversión tiene más intensidad de importación que el consumo, y una reorientación de la demanda al consumo produce una reducción neta de las importaciones. El efecto en el PIB de China depende de las premisas sobre el impacto de la inversión pública en la productividad, o sea, si la productividad es insignificante el PIB disminuirá en el corto plazo, pero se recuperará más adelante. No obstante, un supuesto impacto en la productividad conllevaría una contracción permanente del PIB por debajo del punto de referencia. Desde una perspectiva global, en ambos escenarios el PIB se reduce menos de 0,1% tras cinco años, y las economías emergentes de Asia son las más afectadas.

Finalmente, los cambios estructurales y aumentos salariales derivados de la transición en China también juegan como factores, pues afectan el volumen de comercio y los precios mundiales. Uno de estos cambios es el ascenso de China en la cadena de valor, que dio por resultado una relocalización de la producción al país (onshoring) de bienes intermedios que antes se importaban, si bien también creó oportunidades para algunos países. Otros cambios guardan relación con un persistente incremento de la capacidad en ciertos sectores de la economía china, lo que probablemente tiene un efecto en los precios mundiales:

  • Relocalización de los procesos de producción. En medida creciente, China está produciendo insu-mos intermedios en el país (gráfico 4.7)15. En FMI (2016c) se demuestra que el incremento gradual de la producción de bienes intermedios nacionales en China ha ido desplazando las importaciones desde sus socios comerciales. Este fenómeno ha sido más fuerte en los últimos años y parece afectar la importación de bienes más elaborados a medida que China aumenta la producción de bienes de tecnología media-alta con uso intensivo de capital, lo que en general se denomina un ascenso en la cadena de valor. Dizioli, Hunt y Maliszewski (2016) señalan que la relocalización en China solo conlleva una variación pequeña del PIB, aunque puede tener un leve efecto negativo en los países con los que comercia más. Para producir internamente una mayor proporción de bienes exportados, China debe aumentar el stock de capital, lo cual hace necesario aumentar la inversión. Si bien la relocalización reduce la demanda de importaciones en China, lo que contrae la actividad económica en Asia y la zona del euro, el fomento de la inversión interna contrarresta estos efectos de contagio, debido a lo cual el PIB mundial o el precio de las materias primas varían poco.

Gráfico 4.7.China: Comercio de transformación

Porcentaje de las exportaciones totales; promedio móvil de tres meses)

Fuentes: Base de datos CEIC China y cálculos del personal técnico del FMI.

  • Participación en el mercado de bienes con gran intensidad de mano de obra. El ascenso de China en la cadena de valor beneficiará a algunos países. Este es el caso de las economías que pueden tomar el lugar de China en la producción de bienes con gran intensidad de mano de obra o suministrar bienes de consumo para el mercado chino. La disminución de algunos bienes de consumo con gran intensidad de mano de obra en el mercado exportador chino parece apuntar a una pérdida de competitividad en esas categorías en los últimos años (véase FMI (2016c), y Abiad et al., 2016). En FMI (2016b) se considera la forma en que el ascenso de China en la cadena de valor puede beneficiar a países como Camboya, la República Democrática Popular Lao, Myanmar y Vietnam.

  • Exceso de capacidad. En el contexto de la expansión económica registrada en lo que va del siglo, China ha amasado una capacidad ingente en ciertos sectores de la economía, especialmente los asociados con la inversión en infraestructura (por ejemplo, los del acero y el cemento). Dada la desaceleración de la economía china, el exceso de capacidad en estos sectores podría hacer bajar los precios mundiales. Es difícil medir el exceso de capacidad, y un análisis exhaustivo de este problema está fuera del alcance de este informe. No obstante, numerosos indicadores económicos —incluidas las decrecientes tasas de rentabilidad en algunos sectores, así como los indicadores más convencionales de la capacidad en relación con la demanda total— apuntan a un exceso de capacidad en algunos sectores de la economía china16. En el capítulo 3 de este informe se hace un análisis de los efectos de contagio del exceso de capacidad de China en la inflación de sus socios comerciales. En él se propone que la reducción de precios de algunos bienes ha estado vinculada con un menor precio de las importaciones desde China.

La profunda huella de China en los mercados de materias primas

Como en el caso de los bienes intermedios y finales, la demanda china de materias primas ha aumentado marcadamente durante las últimas dos décadas. La participación de China en la demanda mundial de metales comunes —mineral de hierro, aluminio, cobre y níquel— ha ascendido aproximadamente del 3% al 40% (gráfico 4.8, panel 1), y su participación en la demanda de petróleo ha aumentado de alrededor del 1% al 11%. Ciertas partidas alimentarias siguieron la misma pauta; por ejemplo, la participación de China en la demanda de soya representa el 60% de la demanda global17. Al mismo tiempo, China es un productor importante de metales, y la oferta interna ha aumentado considerablemente en el mismo período.

Gráfico 4.8.La profunda huella de China en los mercados de materias primas

Fuentes: Bloomberg L.P.; Kolerus, N’Diaye y Saborowski (2016); Oficina Mundial de Estadísticas del Metal; Departamento de Agricultura de Estados Unidos, y cálculos del personal técnico del FMI. los datos más recientes disponibles sobre petróleo son de 2014.

Dada su amplia presencia en los mercados de materias primas, el auge y la actual transición económica en China han tenido un fuerte impacto en esos mercados. El rápido crecimiento económico de China desde comienzos de siglo probablemente contribuyó al marcado incremento de los precios. En particular, el estímulo impulsado por la inversión en infraestructura tras la crisis financiera mundial (que supuestamente incentivó a los productores —incluida China— a fortalecer la capacidad), contribuyó a aumentar el precio de las materias primas. Posteriormente, la transición y la disminución de la demanda demostraron que las decisiones de los proveedores en materia de producción habían sido demasiado optimistas. Esto produjo un exceso de oferta y una disminución de los precios en muchos mercados de materias primas, lo cual probablemente ha afectado a economías situadas al margen de las cadenas de valor mundiales en que China desempeña un papel crucial. El análisis de Nose, Saxegaard y Torres (2016) demuestra la presencia de efectos de contagio desde el sector extractivo hacia el sector no extractivo en estas economías, de lo cual se desprende que los efectos de los shocks de los términos de intercambio no solo se producen en el sector extractivo.

Los shocks de la actividad económica en China tienen un considerable impacto en el precio de las materias primas, que es más fuerte en los mercados donde la presencia china es mayor. Kolerus, N’Diaye y Saborowski (2016) estiman este impacto mediante dos métodos analíticos: uno se usa para medir la reacción de los precios de materias primas en los mercados de futuros frente a anuncios sorpresivos sobre la producción industrial china usando datos de alta frecuencia; el otro usa un enfoque más estructural para evaluar el impacto acumulativo de los shocks de la demanda de China en el precio de las materias primas con una frecuencia trimestral18. Estos son enfoques complementarios en los que se considera la fijación de precios de la información en el mercado y la importancia económica de la reacción de los precios frente a los shocks de la actividad económica. En ambos se observa que los shocks en China tienen un impacto importante en el precio de las materias primas; los efectos son más fuertes en los mercados en que China representa una proporción mayor de la demanda global (gráfico 4.8, panel 2). Los resultados obtenidos mediante una autorregresión vectorial estructural parecen indicar también que estos efectos son importantes desde el punto de vista económico: en un horizonte de un año, un cambio de un punto porcentual en el crecimiento de la producción industrial produce un incremento de entre 5% y 7% del precio de los metales y de alrededor del 7% del precio de los combustibles19. En cambio, los datos de alta frecuencia ofrecen un ángulo adicional, demostrando que las reacciones iniciales en los mercados de futuros para materias primas son más fuertes cuando la incertidumbre en los mercados financieros —sustituida con el índice de volatilidad elaborado por el Mercado de Opciones de Chicago (VIX)— es más alta.

La influencia de China en los precios de las materias primas ha ido aumentando. Los cálculos de la elasticidad-precio en un año de la demanda en China hechos mediante una autorregresión vectorial estructural con un período móvil de 10 años —estimada consecutivamente para cada año desde 1986–1995 hasta 2006–2015— indican que la sensibilidad de los precios de las materias primas frente a la demanda en China era insignificante antes de su acceso a la Organización Mundial del Comercio (gráfico 4.9). No obstante, desde comienzos de la década de 2000 la sensibilidad de los precios del petróleo y los metales frente a la demanda en China ha aumentado, adquiriendo significación estadística. Por ejemplo, el impacto de la situación en China en el precio del mineral de hierro aumentó durante el período de la muestra —a la par de su creciente influencia en este mercado— de un 3,5% de la demanda total en 1986 a un 52% en 2015. Se observa una evolución similar en el caso del cobre y el aluminio.

Gráfico 4.9.Impacto acumulativo de un año en los precios de un shock del 1% de la producción industrial en China

(Porcentaje)

Fuente: Kolerus, N’Diaye y Saborowski (2016).

Nota: El eje x indica el último año de un período móvil de 10 años.

Los estudios recientes del FMI coinciden con estos resultados e indican que en gran parte la reducción de precios de las materias primas desde 2013 se debe al bajo nivel de demanda en China. En FMI (2016c) el análisis tiene como fundamento el poderoso elemento común en las fluctuaciones de precios de esos productos —que en general se interpreta como una consecuencia de las condiciones económicas mundiales— y se estima un modelo de vectores autorregresivos aumentado con factores para una muestra de alrededor de 40 precios de materias primas y shocks de la actividad económica en China y el resto del mundo. Las estimaciones indican que la contracción de los precios se debe principalmente a los shocks de la actividad económica en el resto del mundo hasta 2013, aunque los shocks de la demanda en China han sido un factor importante desde entonces, y que el efecto en las materias primas no combustibles es mayor. Estas estimaciones se corroboran con simulaciones usando el Sistema Flexible de Modelos Mundiales del FMI20.

La disminución de precios de las materias primas beneficiará a los importadores, incluidos los mercados emergentes y las economías en desarrollo. Esta baja de precios podría atenuar los efectos de contagio del comercio en algunos países, especialmente en Asia. Dizioli, Hunt y Maliszewski (2016) simulan una desaceleración gradual de cinco años en China que reduce en alrededor del 5% el PIB para 2020 y lo comparan con un escenario de referencia sin desaceleración (gráfico 4.10). Este shock trae consigo una reducción del consumo y la inversión en China y, por tanto, una compresión de la demanda de importaciones. La menor demanda contrae también el precio de las materias primas: los precios del petróleo y los metales se reducen en alrededor del 7%. En la simulación las condiciones empeoran mucho más para los exportadores de petróleo; en América Latina se produce una caída moderada del producto, y en las economías emergentes de Asia, la zona del euro y Japón las pérdidas varían. La baja de los precios tiene un impacto favorable en Estados Unidos21 . Una de las conclusiones interesantes del estudio es que los efectos de contagio en Asia emergente —si bien están determinados en gran medida por los mecanismos de comercio— son comparables a los observados en la zona del euro, pues la fuerte dependencia de las importaciones de materias primas en esa región contiene los efectos de contagio directos del comercio. Efectivamente, los cálculos del personal técnico indican que, aunque el impacto de una baja del precio de las materias primas en las economías asiáticas contrarresta en parte los efectos de contagio del comercio, los exportadores han sufrido efectos negativos por ambos cauces en todas las regiones (gráfico 4.11)22.

Gráfico 4.10.China: Escenario de desaceleración económica

(Desviación porcentual respecto del escenario sin desaceleración)

Fuente: Dizioli, Hunt y Maliszewski (2016).

Nota: En este escenario se considera una desaceleración gradual del crecimiento del PIB chino en un período de cinco años. Se da por supuesto que esta desaceleración se debe a un menor crecimiento de la productividad y, en consecuencia, el PIB real es un 5% más bajo de lo que habría sido sin una desaceleración.

Gráfico 4.11.Efectos de contagio desde China

(Porcentaje del PIB)1

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Asia = HKG, IDN, JPN, KOR, PHL, SGP, THA. Exportadores de materias primas = AUS, BRA, CAN, CHL, COL, ISL, NOR, RUS, ZAF. En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO). “Impacto del comercio” es el impacto en las exportaciones como porcentaje del PIB de un shock del 1% de la demanda final china. “Impacto de las materias primas” es el impacto en las exportaciones como porcentaje del PIB de una fluctuación de los precios debida a un shock del 1% de la producción industrial china. “Impacto de las materias primas y el comercio” son los efectos de contagio agregados del comercio y las materias primas.

1PIB nominal; promedio 2011-13.

Mercados financieros

La transmisión directa de los efectos de contagio por medio de cauces financieros es limitada, aunque los acontecimientos en China afectan cada vez más el precio de los activos en todo el mundo y posiblemente amplifican el impacto de los shocks reales. La transmisión más o menos limitada de shocks financieros se debe al nivel actual de integración de China en los mercados mundiales: sigue habiendo serias restricciones de la cuenta de capital, incluidas limitaciones sobre la inversión extranjera directa, cuotas para los flujos de inversión de cartera y topes para los préstamos del exterior a residentes. No obstante, los vínculos financieros están aumentando y el impacto de la situación de China en los mercados financieros durante el año pasado da motivo para creer que podrían amplificar los shocks reales mediante su efecto en el precio de los activos y, por tanto, en los costos de financiamiento, sobre todo en los mercados emergentes. La creciente vulnerabilidad financiera en China puede producir también un desapalancamiento desordenado que podría crear contagios en el mercado financiero y el tipo de cambio de las economías emergentes debido a su efecto en la confianza23. Un análisis más detenido del comovimiento entre los precios en China y los precios mundiales de los activos, y de las repercusiones que tiene la incertidumbre respecto de las políticas en China en los mercados financieros, puede ayudar a clarificar estas cuestiones.

El comovimiento entre el precio de los activos en China y los precios en el resto del mundo se ha fortalecido. Mwase et al. (2016) lo examinan usando el indicador de conectividad propuesto por Diebold y Yilmaz (2011)24. Demuestran que el comovimiento entre los rendimientos obtenidos en la bolsa de valores y los derivados del tipo de cambio en China y el resto del mundo ha aumentado desde mediados de 2015 (gráfico 4.12, panel 1), y que los últimos son mayores en las economías con vínculos comerciales más fuertes con China —especialmente en Asia emergente— y en los exportadores de materias primas. La magnitud total del comovimiento atribuido a China ha aumentado, aunque sigue siendo relativamente limitada: explica alrededor del 1% de la varianza del error de previsión en otros países, incluso en el marco de lo acontecido en el último año25. En parte, esto podría deberse a la imposibilidad de identificar shocks estructurales originados en China mediante el enfoque propuesto por Diebold y Yilmaz (2011).

Gráfico 4.12.Transmisión de los efectos de contagio por cauces financieros

Fuente: Mwase et al. (2016).

Nota: EA = economías avanzadas; EME = economías de mercados emergentes.

Los acontecimientos en China —incluida la incertidumbre en materia de políticas— afectan el precio de los activos, especialmente en las economías de mercados emergentes y en los países con vínculos comerciales más fuertes con China. Mwase et al. (2016) aplican una estrategia más dinámica para identificar los shocks en China elaborada por Arsla-nalp et al. (2016) —basada en datos sobre precios de los activos, los acontecimientos mundiales y noticias específicas sobre China— a fin de comprender mejor la influencia de China en los hechos ocurridos desde comienzos de 2015. Observan que los shocks negativos en China reducen las cotizaciones de las acciones en las economías avanzadas y de mercados emergentes, y que los efectos son más fuertes en los países más expuestos frente al comercio con China (gráfico 4.12, panel 2)26. En los mercados emergentes el tipo de cambio se depreció, pero se apreció en las economías avanzadas, sobre todo en las economías con moneda de refugio. Arslanalp et al. (2016) centran su atención en los mercados financieros de Asia y advierten también que los efectos de contagio transmitidos por cauces financieros están aumentando y son más fuertes en los países más expuestos al riesgo de comercio con China. Estos resultados y la distribución cronológica de los acontecimientos parecen indicar que la reciente incertidumbre sobre políticas relacionada con el régimen cambiario, la depreciación del renminbi y las medidas adoptadas frente a un ajuste del mercado de acciones afectaron el precio de los activos en otros países. Las conclusiones del estudio de casos son confirmadas mediante un análisis de autorregresión vectorial estructural. Este indica que una reducción de las cotizaciones de acciones y un bajo nivel de producción industrial propiciaron una valoración más baja de las acciones en Estados Unidos y las economías emergentes y una baja del precio del petróleo y los metales. También parece indicar que los ajustes cambiarios en China tienen un efecto considerable en el precio de las materias primas, el precio del capital social, y el tipo de cambio en los mercados emergentes. Durante el último año, los mercados han reaccionado enérgicamente frente a las depreciaciones del renminbi pues las repercusiones de un ajuste del tipo de cambio —a diferencia de otros activos— trascienden la esfera del mercado financiero.

Dado el gran volumen de los activos y pasivos externos de China, la relevancia del cauce financiero aumentará en el futuro a medida que liberaliza la cuenta de capital. Su posición de inversión internacional es considerable, la posición de deuda es larga, la de capital es corta y sus principales activos son reservas e inversión extranjera directa (IED)27. Las reservas de divisas, que en junio de 2016 ascendían a USD 3,3 billones, representan alrededor del 30% de las reservas mundiales. Los cambios en esas reservas pueden tener un impacto apreciable en el precio de las tenencias chinas (que principalmente son bonos del Tesoro de Estados Unidos), si bien hasta ahora no habido una correlación fuerte entre la acumulación de reservas en China y el rendimiento de los bonos del Tesoro28.

La IED china es particularmente importante para los países de bajo ingreso pues China mantiene cuantiosas inversiones en las economías de Asia emergente y África subsahariana (véase el recuadro 4.1). En lo que respecta a pasivos, sus vínculos bancarios transfronterizos son comparables a los de algunas economías del Grupo de los Siete. En el primer trimestre de 2016 los activos de bancos extranjeros frente a entidades chinas (que se redujeron en más de un 25% desde fines de 2014) eran inferiores a USD 1 billón y estaban concentrados en unas cuantas instituciones financieras de importancia sistémica. Las pruebas de resistencia indican que incluso un shock considerable en los bancos chinos no reduciría el capital del sistema bancario por debajo del nivel establecido mediante el Acuerdo de Basilea III en los países con exposición frente a China.

Política: La importancia de administrar la transición

Si bien la desaceleración en China ha tenido repercusiones asociadas con los efectos de contagio, en el largo plazo una transición sin altibajos será beneficiosa para la economía mundial. La rápida expansión de la economía china fomentó el crecimiento mundial en el pasado, pero la desaceleración y el reequilibra-miento económico en curso conllevan importantes efectos de contagio a través del comercio, y tienen un fuerte impacto en el precio de las materias primas. Los efectos de contagio transmitidos por estos cauces han ido aumentando con el tiempo, así como ha crecido el impacto de China en el precio de los activos en otros países, lo cual amplifica los efectos de contagio desde la economía real. Incluso si la transición tiene lugar sin dificultades los socios comerciales de China deberán ajustarse a un ritmo más lento de demanda en el corto plazo, establecer nuevos mercados de exportación y reasignar recursos desde los sectores más afectados. Sin embargo, una transición bien gestionada reducirá el riesgo de un ajuste desordenado con efectos de contagio más amplios y asegurará un crecimiento más sostenible que podría traer beneficios para la economía mundial. Si se logra un progreso continuo en materia de reforma y se abordan las vulnerabilidades se reducirá el riesgo de una caída de precios, lo cual puede promover la confianza e inversión en los socios comerciales. La anunciada reducción de la capacidad de producción de carbón y acero en China, si se realiza, podría tener un considerable efecto en los mercados mundiales. Por lo demás, ciertos componentes del reequilibramiento en China —como su ascenso en la cadena de valor y el posible fortalecimiento del consumo interno en los próximos años— crearán oportunidades para algunas economías, especialmente las de Asia emergente. El incremento del comercio de servicios y la inversión externa de China probablemente crearán también beneficios a corto plazo para algunos países29.

En cambio, una transición accidentada o incompleta puede exacerbar los efectos de contagio. La incertidum-bre en cuanto a políticas que existe desde mediados de 2015 pone de manifiesto las crecientes dificultades para gestionar la desaceleración de la actividad en una economía fuertemente apalancada y podría dar lugar a una transición perturbadora. En el escenario elaborado por Dizioli, Hunt y Maliszewski (2016) una reevaluación del riesgo en China expone los posibles costos de la transición (gráfico 4.13)30. Una reducción del 10% en el precio de los activos y un aumento de 150 puntos básicos de la prima por riesgo de las empresas durante el primer año reducirían en alrededor de 10% y 2,5% la inversión y el consumo privado en China, respectivamente, y el PIB real en cerca de un 1,5%. Una baja del precio de las materias primas contrarrestaría en parte los efectos de contagio, pero sus efectos serían igualmente perjudiciales, e incluso peores que los efectos en la economía mundial en el marco de una transición sin tropiezos.

Gráfico 4.13.China: Escenario de desaceleración cíclica

(Desviación porcentual con respecto al escenario sin desaceleración)

Esto pone de relieve los beneficios de una transición en la cual China impulsa la transparencia —especialmente en la divulgación de sus objetivos de política— y acepta un nivel más bajo de crecimiento. Es esencial que China dé a conocer claramente sus intenciones en materia de política, incluida la adopción de nuevas medidas para crear un régimen de tipo de cambio flotante. La incertidumbre respecto de las políticas y el riesgo en el sector financiero pueden desencadenar fuertes ajustes en las cotizaciones de acciones y los tipos de cambio, que desestabilizan el crecimiento mundial. La aceptación de un nivel más bajo de crecimiento entraña una gestión para controlar la expansión del crédito abordando sus causas fundamentales, en particular, la prosecución de metas insostenibles de crecimiento. En el largo plazo, esto puede traducirse en un crecimiento más alto de mejor calidad. Se necesita un plan exhaustivo para abordar las vulnerabilidades en el sector financiero; entre otras cosas, es necesario reestructurar o enmendar las empresas en dificultades, exigir que los bancos identifiquen y gestionen sus activos deteriorados y aumenten sus existencias reguladoras, intensificar las restricciones presupuestarias mediante una reducción del acceso de empresas en dificultades, crear un sistema más orientado al mercado para resolver las dificultades de endeudamiento, reducir los riesgos relacionados con sistemas bancarios paralelos y los productos, y limitar el aumento excesivo de los precios de la vivienda. En el ámbito fiscal, deberá reducirse en el mediano plazo el fuerte déficit a fin de asegurar la sostenibilidad. Si un descenso excesivo del crecimiento parece posible se puede usar un estímulo fiscal temporal, focalizado e incluido en el presupuesto para promover el consumo. Deberá reducirse la inversión pública extrapresupuestaria.

En lo que respecta a las economías beneficiarías, deberá promoverse el comercio y su integración en las cadenas de valor. También deben adoptarse reformas estructurales para fomentar el crecimiento y modificar los actuales modelos de crecimiento. Las medidas de política dependerán de las circunstancias en cada país y, en particular, de sus vínculos comerciales con China y la composición de sus exportaciones. Específicamente, se requieren las siguientes medidas:

  • En los países que tienen vínculos comerciales importantes con China —si bien la libertad de acción y flexibilidad cambiaria disponibles deberán usarse para amortiguar el impacto de una menor demanda externa— se requiere un ajuste a fin de reducir permanentemente la demanda china. Esto podría hacer necesario reducir la absorción interna mediante una posible depreciación del tipo de cambio real, a menos que puedan crearse mercados alternativos para las exportaciones (véase más adelante).

  • Los acuerdos mundiales y regionales pueden alentar el comercio. Por lo demás, ofrecen oportunidades para el progreso en áreas como los servicios, la cooperación en materia reglamentaria, y las políticas sobre inversión extranjera directa, lo cual puede mejorar la eficiencia y productividad mediante el aumento de la inversión, la transferencia de tecnología y la integración en las cadenas mundiales de valor. Sin embargo, es importante también promover un temario de gran alcance en la Organización Mundial del Comercio, usando en la mayor medida posible su alcance extraordinario y su avanzada estructura legal e institucional para asegurar la coherencia del sistema de comercio mundial. Una estrategia de negociación flexible permitiría ajustarse a las diferencias en el ritmo y la profundidad de la liberalización entre los distintos países.

  • Dado que los precios de las materias primas probablemente seguirán siendo bajos debido a la caída de la demanda en China, los exportadores deberán usar sus reservas eventuales, pero también deben programar ajustes, entre otras cosas mediante un gasto público más bajo y eficiente, un marco fiscal más sólido, y la movilización de nuevas fuentes de ingreso. En algunos países podría necesitarse un nuevo modelo de crecimiento. El descenso de los precios beneficiará a los importadores de materias primas. En esos países, el uso apropiado de este ahorro imprevisto estará determinado por la situación cíclica y la situación fiscal. • En el caso de los países con abundancia de trabajadores y salarios bajos —y en los productores de bienes de consumo— la transición en China crea oportunidades para aumentar la producción de bienes con gran intensidad de mano de obra. Para facilitar este incremento es importante contar con políticas estructurales bien concebidas, incluidas mejoras en la infraestructura, la gobernanza, el clima empresarial y la apertura al comercio.

Desde una perspectiva global, deben evitarse las políticas proteccionistas pues en el largo plazo perjudicarían el comercio. Los efectos de contagio desde China pueden incentivar la adopción de restricciones comerciales para proteger a los productores nacionales frente a la menor demanda externa o la percepción de que China facilita el exceso de oferta en ciertos mercados. Estas medidas proteccionistas —que no son necesariamente una reacción frente a la posición de China— probablemente han contribuido a disminuir el comercio mundial en los últimos años, y en el largo plazo podrían obstaculizarlo. En el pasado, las obligaciones legales, las garantías del Grupo de los Veinte y el daño económico que pueden producir han desalentado la imposición de nuevas restricciones al comercio, sobre todo durante la crisis financiera mundial. Una iniciativa de alcance global y un esfuerzo colectivo deberán promover acuerdos comerciales que permitan contrarrestar las tendencias proteccionistas. Por lo demás, las reformas del comercio pueden complementar otras reformas en los mercados de productos y servicios dado que fomentan la productividad al potenciar la eficiencia, promover la competencia y alentar la innovación y la adopción de tecnologías actuales.

Desafíos y oportunidades que plantea la migración

Los conflictos geopolíticos y la disparidad económica están propiciando grandes flujos migratorios con repercusiones sociales y económicas trascendentales y, especialmente en el caso de los refugiados, problemas humanitarios. La migración puede despertar tensiones sociales y provocar una reacción política en las economías de destino, pero la historia indica que también puede ser ventajosa para el crecimiento y la productividad, así como para mitigar el envejecimiento de la población. Una rápida integración en el mercado laboral es fundamental para aprovechar las ventajas en cuanto a crecimiento, al aumentar el aporte de los migrantes a las cuentas fiscales, así como para reducir las tensiones. En los países de origen, la migración puede tener un efecto negativo en las perspectivas de crecimiento a largo plazo a medida que la población joven y educada se va, lo que habitualmente se conoce como “fuga de cerebros”, que puede mitigarse mediante las remesas. Dependiendo de los motivos que subyacen a la migración, los países de origen necesitan políticas que aborden la fuga de cerebros y maximicen los beneficios provenientes de las redes de remesas y diásporas. Se necesita la cooperación mundial para abordar los aspectos humanitarios.

Tendencias, causas y desafíos de la migración

La migración ha crecido constantemente en estas últimas décadas. El conjunto de migrantes internacionales aumentó de 150 millones en 1990 a 250 millones en 201531. Si bien el número de migrantes entre las economías de mercados emergentes es el mayor, abarca una pequeña proporción estable de su población, alrededor de un 2%. En términos relativos, la emigración de las economías emergentes a las avanzadas ha sido mayor y más dinámica: entre 1990 y 2015, la proporción de inmigrantes en los países de destino casi se duplicó de alrededor del 5% al 10% (gráfico 4.14, panel 1), con diferencias significativas entre países. En 2015, los inmigrantes representaron alrededor del 5% de la población de Finlandia y alrededor del 30% de la de Australia. Hay dos tipos de migrantes: económicos (voluntarios, en busca de mejores perspectivas) y humanitarios (refugiados, que escapan de conflictos).

En el total de la migración internacional predominan los migrantes económicos, pero con el reciente aumento de refugiados, la cifra de estos últimos se ha elevado a niveles casi récord. Los migrantes económicos constituyen casi el 95% del total de migrantes y, al parecer, su número está aumentando en forma constante, en tanto que los refugiados representan un porcentaje relativamente pequeño, pero la cantidad de estos ha sido volátil. La reciente guerra civil de Siria y la agitación que impera en todo Oriente Medio han elevado el número de refugiados al nivel más alto desde los años noventa (gráfico 4.14, panel 2). El flujo de nuevos refugiados creció drásticamente en 2014–15, llegando a 4,5 millones, o sea, alrededor de la mitad de los flujos de migración total de esos años. Los principales receptores fueron Jordania, el Líbano y Turquía, que albergaron alrededor de 2,2 millones de nuevos refugiados en el mismo período. La Unión Europea recientemente también recibió un número sin precedentes de refugiados: en 2015 se presentaron alrededor de 1,25 millones de nuevas solicitudes de asilo, que siguieron aumentando en 2016, aunque a menor ritmo.

Gráfico 4.14.Migrantes y refugiados a nivel internacional

Fuentes: Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y cálculos del personal técnico del FMI.

En la migración internacional total predomina la gente en edad de trabajar pero, entre los refugiados, el número de niños es mucho mayor. Más del 70% del conjunto de migrantes está en el grupo etario de 20 a 64 años (gráfico 4.15, panel 1). En efecto, los migrantes representan un significativo porcentaje de la fuerza laboral de muchas economías avanzadas. Su presencia aumenta la población en edad de trabajar y reduce los coeficientes de dependencia; en algunos países, aportaron alrededor de la mitad del crecimiento de la población en edad de trabajar entre 1990 y 2010 (gráfico 4.15, panel 2). En el total de refugiados hay una mayor presencia de niños; en 2015, por ejemplo, más de la mitad de los refugiados tenía menos de 18 años.

Gráfico 4.15.Migración por edad y aptitud

Fuentes: IAB; Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, División de Población 2015 y Revisión de 2015 del informe Perspectivas de la Población Mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la flmanivapiñn Intornapinnal Ho Mnrmalivapiñn (ISO)

El número de emigrantes a las economías avanzadas con calificación de nivel alto y medio es creciente, aunque el número de emigrantes poco calificados es aún mayor que el de semicalificados32. Hacia 2010, los migrantes con alta calificación constituían alrededor del 6% de la población de las economías avanzadas, en tanto que los migrantes semicalificados y poco calificados representaban alrededor del 4% y 5%, respectivamente (gráfico 4.15, panel 3). Esto probablemente refleje en parte el aumento del nivel educativo a nivel mundial en el transcurso de las décadas pasadas. Las políticas de inmigración basadas en la aptitud profesional, especialmente en algunos países anglosajones, que tienden a aumentar la proporción de inmigrantes altamente calificados, también pueden haber incidido. La proporción de migrantes poco calificados en Europa continental y semicalificados en los países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia) sigue siendo relativamente alta, aunque los niveles de calificación de los migrantes también han estado aumentando en esos países.

La configuración de la migración depende de una combinación de condiciones sociales y económicas internas y externas, que generan difíciles problemas humanitarios y posibles tensiones en los países de destino. Los flujos de refugiados obedecen a la necesidad de huir de la violencia y la persecución, sin dejar a la gente más alternativa que abandonar sus hogares en contextos de inestabilidad política y conflictos. En el caso de la migración económica, interviene una serie de factores. La falta de oportunidades y el deterioro de las condiciones económicas de los países de origen pueden empujar a los migrantes a buscar mejores horizontes en el extranjero. Los factores de atracción de las economías de destino son más complejos y determinan no solo la magnitud de la migración sino también su distribución entre los países de destino (Jaumotte, Koloskova y Saxena, 2016). Primero, las condiciones económicas de las economías de destino son fundamentales. Existe una asociación positiva entre el crecimiento del PIB per cápita real a largo plazo y la variación del porcentaje de migrantes (gráfico 4.16, panel 1). Segundo, son importantes algunos factores estructurales. Para los migrantes, la decisión de emigrar implica factores geográficos y culturales importantes, tales como la distancia de los países de destino, el idioma común, las fronteras contiguas, así como los vínculos coloniales en común (gráfico 4.16, panel 2). Tercero, las políticas de inmigración de los países de destino afectan a los flujos migratorios. Las reformas que endurecen la legislación de ingreso reducen los flujos de inmigración, mientras que la legislación menos restrictiva, por ejemplo, la resultante de la firma del tratado de Maastricht, tiene el efecto opuesto (véase Ortega y Peri, 2009). A pesar de las oportunidades vinculadas a la migración, esta también plantea desafíos tanto a los países de origen como a los de destino, principalmente la pérdida de capital humano en los primeros y las posibles tensiones sociales con consecuencias políticas en los segundos.

Gráfico 4.16.Factores determinantes de la migración

Fuentes: Base de datos de CEPII, base de datos sobre la migración mundial de las Naciones Unidas, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Las cifras se basan en el total de migrantes entre todos los países de origen y 18 de destino, que comparten las características enumeradas. Las cifras están expresadas como porcentaje del total de migrantes de 18 países de destino. Schengen = países de la zona Schengen que permiten el libre movimiento de sus ciudadanos entre sus fronteras. En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Países de destino: Desafíos y ventajas a largo plazo

La migración internacional es, a la vez, una ventaja y un desafío para los países de destino. Los migrantes pueden impulsar la fuerza laboral y tener un efecto positivo en el crecimiento y las finanzas públicas a largo plazo, especialmente en los países cuya población envejece. Sin embargo, recibir inmigrantes plantea desafíos. Existen inquietudes sobre el desplazamiento de los trabajadores locales y los costos fiscales a corto plazo, especialmente en el caso de los refugiados. Esto podría añadirse a las posibles tensiones sociales relacionadas con las diferencias culturales e idiomáticas —dados los efectos de composición que la migración pueda ejercer sobre la población— así como incidentes vinculados a la seguridad en algunos países33. Estas tensiones pueden ocasionar una violenta reacción política, como lo demostró el referendo del Reino Unido sobre la pertenencia a la Unión Europea, donde la migración jugó cierto papel.

La velocidad de integración es fundamental. La historia indica que la rápida integración en los mercados laborales es esencial para aprovechar las ventajas económicas de la migración, tanto a corto como largo plazo. También puede acelerar el efecto positivo sobre las cuentas fiscales, al reforzar el contagio positivo en las economías de destino. Podría decirse que la veloz integración económica puede acelerar y profundizar la integración social, con efectos positivos recíprocos entre ambas partes, aunque también podría generar tensiones a corto plazo, especialmente cuando el desempleo es alto.

Mercados laborales: El papel central de la integración

El impacto de la migración en los mercados laborales depende de la complementariedad entre los inmigrantes y los trabajadores locales. En principio, los inmigrantes con aptitudes similares a las de los trabajadores locales competirían con estos últimos en el mercado laboral y afectarían el empleo y los salarios, especialmente a corto plazo, antes de que el capital se ajuste a más mano de obra. Sin embargo, si las aptitudes de los inmigrantes complementan las de los trabajadores locales, el efecto sería positivo (Aiyar et al., 2016). Esto puede ser relevante, por ejemplo, en países donde la participación de las mujeres locales con alta calificación tiende a ser mayor cuando la mano de obra de mujeres inmigrantes es menos calificada (Jaumotte, Koloskova y Saxena 2016; véase el gráfico 4.17). La disponibilidad de trabajadores de costo relativamente bajo en el sector servicios o cuidado de la salud puede dar lugar a que las mujeres con alta calificación ingresen a la fuerza laboral o trabajen más horas, con el consiguiente aumento de la productividad.

Gráfico 4.17.Mujeres: Bajo nivel educativo frente a un alto nivel de calificación, 2000

(Porcentaje del total)

Fuentes: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Los hechos observados indican que la migración tiene poco efecto en las tasas de empleo y los salarios promedio de los trabajadores locales, aunque puede tener impacto en ciertos segmentos del mercado laboral. La mayor parte de la bibliografía académica indica que el impacto de la inmigración en los salarios promedio o en el empleo de los trabajadores locales es muy limitado34. En lugar de ello, la bibliografía indica que los inmigrantes pueden contribuir a los mercados laborales a través de las complementariedades recién mencionadas, que dan cabida a: 1) que los trabajadores locales se trasladen a diferentes segmentos de los mercados laborales, a menudo para desempeñar tareas más complejas que promueven el perfeccionamiento de las aptitudes profesionales y así fomentar la especialización eficaz; 2) un aumento de la participación femenina en el mercado laboral; 3) un funcionamiento más eficiente del mercado, en el que los migrantes llenan las vacantes de ocupaciones con escasa oferta de mano de obra local; 4) aportes de inmigrantes altamente calificados al avance tecnológico, y 5) un aumento de la demanda, que probablemente fomente el consumo a corto plazo y la inversión a mediano plazo35. Sin embargo, algunos estudios concluyen que se produce un impacto negativo en los salarios de los trabajadores poco calificados36.

El desempeño del mercado laboral de los inmigrantes propiamente dichos indica que la integración del mercado laboral es compleja. Aiyar et al. (2016) concluyen que en las economías avanzadas los inmigrantes tienen menor participación, tasa de empleo y salario que los trabajadores locales (gráfico 4.18, panel 1). En los años iniciales, las brechas de ingresos y empleo son marcadas, pero disminuyen a medida que los inmigrantes adquieren un mejor dominio del idioma y obtienen una experiencia laboral más relevante; a los inmigrantes de economías avanzadas o con mejor dominio inicial del idioma frecuentemente les va mejor que a otros grupos. Los obstáculos para las mujeres inmigrantes y refugiadas parecen ser particularmente graves; sus resultados en el mercado laboral son peores, especialmente a corto plazo (Aldén y Hammarstedt, 2014; Ott, 2013). Los obstáculos en juego son, entre otros:

Gráfico 4.18.Desempeño del mercado laboral

Fuentes: Encuesta Social Europea, rondas 1-6; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y cálculos del personal técnico del FMI.

1La brecha por condición mide la diferencia del resultado pertinente entre locales e inmigrantes, en función de edad, sexo, años de educación, dominio de idiomas, país receptor y período de tiempo.

  • Reconocimiento de aptitudes. Los inmigrantes tienden a estar subrepresentados en los puestos de trabajo de alta calificación y sobrerrepresentados en los de baja calificación37. En parte, esto puede justificarse por las diferencias de educación, por ejemplo, un diploma en el país de origen podría no ser de la misma calidad que uno de los países de destino, pero también podría reflejar políticas, falta de reconocimiento de aptitudes, o desventajas relacionadas con las diferencias culturales. Estas se convierten en pérdida de oportunidades para el país de destino. Por ejemplo, en comparación con los trabajadores locales, Europa continental y los países nórdicos tienen mayor proporción de inmigrantes con alto nivel educativo empleados en ocupación de calificación más baja que otros países. En cambio, las oportunidades para los trabajadores inmigrantes y locales con alto nivel educativo tienden a ser similares en los países anglosajones (gráfico 4.18, panel 2).

  • Normas del mercado laboral. La excesiva protección del empleo o los altos impuestos y aportes al seguro social pueden perjudicar al empleo, especialmente en el caso de los trabajadores cuya productividad a priori es incierta (véase, por ejemplo, Blanchard, Jaumotte y Loungani, 2013). Las tasas de empleo de los inmigrantes son más altas en los países con salarios iniciales bajos y menor protección del empleo (Ho y Shirono, 2015).

  • Desafíos adicionales para los refugiados. La incertidumbre sobre la condición jurídica de los refugiados —la aceptación de sus solicitudes de asilo— puede demorar su ingreso al mercado laboral. Mientras sus solicitudes están siendo sometidas a consideración, los inmigrantes que buscan asilo a menudo afrontan barreras jurídicas para el empleo (Hatton, 2013) y en los países europeos el procesamiento de las solicitudes puede demorar entre dos meses y un año. Por último, dado que los motivos de migración de los refugiados están menos determinados por factores de atracción, tales como un alto crecimiento en el país de destino, el arribo a un contexto de alto desempleo puede reducir sus tasas de empleo y salarios por un período prolongado (Äslund y Rooth, 2007), lo que subraya la importancia de la fase del ciclo económico en el proceso de integración.

Migración y obstáculos fiscales

La integración en el mercado laboral también juega un papel esencial en el impacto fiscal sobre las economías de destino. Con el paso del tiempo y dado su impacto sobre la población en edad de trabajar y la actividad económica, los inmigrantes pueden generar ingresos fiscales y aportes sociales adicionales. Pero la integración lleva tiempo, especialmente en el caso de los refugiados, lo que implica que habrá cierta demora antes de que estos comiencen a efectuar aportes tributarios. A corto plazo, podrían verse obligados a recurrir a los servicios de asistencia social y solicitar prestaciones sociales, principalmente atención de la salud y asistencia social. La inmigración también puede afectar a los trabajadores locales en el uso de los recursos fiscales hasta el punto de que la presencia de inmigrantes aumente la tasa de desempleo de los trabajadores locales o reduzca sus salarios38. El impacto de la migración en las cuentas fiscales no solo depende del ingreso de los inmigrantes, sino también de la generosidad del sistema de seguro social de las economías de destino.

En el transcurso de sus vidas, los trabajadores inmigrantes tienden a contribuir menos que los locales a las cuentas fiscales, principalmente porque pagan menos por concepto de impuestos y aportes al seguro social. Nuevamente, esto señala la importancia de su integración a los mercados laborales, ya que sus menores contribuciones reflejan un menor tiempo en la fuerza laboral y puestos de trabajo con salarios menores39. Los inmigrantes dependen más de algunas transferencias sociales, pero las diferencias entre ellos y los trabajadores locales no parecen tener consecuencias presupuestarias de gran magnitud. En comparación con los desempleados locales, es más probable que los migrantes desempleados reciban asistencia social pero, en general, es menos probable que reciban indemnizaciones por desempleo más generosas. El caso de Alemania muestra que tanto los trabajadores locales como los inmigrantes tienen una contribución creciente a medida que se acercan a la edad de trabajar, pero esta disminuye durante la jubilación (gráfico 4.19); sin embargo, la contribución de los inmigrantes tiende a volverse positiva posteriormente, tocar máximos más bajos, y pasa a ser negativa en una etapa más temprana (véanse Aiyar et al., 2016; y FMI, 2015c).

Gráfico 4.19.Alemania: Valor presente del futuro aporte fiscal neto esperado por grupo etario

(Miles de euros, basado en el sistema de cuentas generacionales; año base = 2012)

Fuente: Bonin (2014).

Los hechos observados indican que el impacto fiscal neto de los migrantes es pequeño en el caso de los países de la OCDE. Las estimaciones dependen fundamentalmente de una serie de supuestos—, en particular, los muchos elementos que determinan las perspectivas de empleo de los inmigrantes (como se señaló más arriba), su perfil etario, así como la forma en que el enfoque analítico toma en cuenta los efectos macroeconómi-cos dinámicos de la migración. En OCDE (2013), se presenta un estudio de varios países basado en un modelo contable (flujo de caja) estático que calcula las contribuciones tributarias y al seguro social, así como la recepción de prestaciones del seguro social y de servicios del gobierno por parte del total de inmigrantes de 27 países de la OCDE entre 2007 y 2009. El impacto, ya sea positivo o negativo, raramente supera el 0,5% del PIB en un año dado y es aproximadamente nulo en promedio. Existe un impacto fiscal positivo en 19 países, es decir, en el 70% de los países de la muestra.

Sin embargo, los costos superiores a corto plazo de cuidar a los refugiados podrían añadir presión fiscal en las economías de destino. Al llegar, los refugiados reciben apoyo en materia de vivienda, subsistencia e integración. Además, como se señaló más arriba, a menudo no se les permite trabajar hasta clarificar su condición jurídica. Esto disminuye su contribución fiscal a corto plazo con respecto a la de otros trabajadores inmigrantes y locales. Por lo general, los países menos desarrollados han llevado sobre sus hombros la carga más pesada en lo referente a los refugiados: por ejemplo, se estima que en Jordania, el Líbano y Turquía, el gasto en los refugiados ascendió al 2,4%, 3,2% y 1,3% del PIB, respectivamente, durante la escalada reciente40. Pero esto también es pertinente a muchos países europeos, que tienen sistemas de asistencia social relativamente generosos y un número significativo de inmigrantes humanitarios. Las estimaciones del personal técnico del FMI referentes a la zona del euro indican que, en promedio, los gastos presupuestarios por concepto de refugiados podrían alcanzar al 0,2% del PIB en 2016. Asimismo, se estima que Alemania, Austria, Finlandia y Suecia cargarán con los mayores aumentos de gasto. En el caso de Suecia, se estima que en 2016 el gasto en migración ascenderá al 1% del PIB.

A más largo plazo, la inmigración tendría la capacidad de reducir la presión fiscal vinculada al envejecimiento de la población de los países de destino (gráfico 4.20). Por ejemplo, la constante migración según las tendencias actuales podría desacelerar el aumento esperado del coeficiente de dependencia de la vejez y el concomitante gasto en cuidado de la salud y jubilaciones relativo al PIB (Clements et al., 2015; Comisión Europea, 2015). Mayores serán estos efectos cuanto mayor sea el impacto de la migración en el crecimiento del PIB. La migración no puede resolver totalmente los problemas del envejecimiento de la población, pero puede dar tiempo para introducir gradualmente derechos a prestaciones y otras reformas que todavía son necesarias en muchos países.

Gráfico 4.20.Impacto estimado de la migración en las economías más desarrolladas, 2010

(Porcentaje del PIB)

Fuente: Clements et al. (2015).

Nota: El impacto de la migración se calcula como la diferencia entre el escenario de referencia, que supone la continuación de las actuales tendencias de migración, y el escenario de migración cero.

Efectos de crecimiento positivos a más largo plazo

A largo plazo, la migración puede impulsar el ingreso agregado de los países de destino a través de varios canales. Primero, al ampliar la fuerza laboral, la inmigración puede fomentar la acumulación de capital. Segundo, los migrantes, apropiadamente integrados en los mercados laborales, pueden aumentar la relación empleo/población. Por último, los trabajadores inmigrantes pueden propiciar la productividad de la mano de obra a través de las complementariedades con los trabajadores locales y aumentar la diversidad de aptitudes productivas. En esta sección se examina el impacto de la migración en la producción per cápita a largo plazo.

Los hechos observados indican que la inmigración de hecho podría tener un impacto positivo en la producción per cápita de los países de destino. Si bien la mayor parte de la bibliografía sobre migración es microeconómica y se focaliza en el empleo, la innovación o la productividad, algunos estudios han analizado la relevancia de estos canales a nivel macro. Pero dicho análisis es complicado por el hecho de que algunos de los factores de atracción que impulsan la migración pueden sesgar las conclusiones. Por ejemplo, si los migrantes se establecen en países que están experimentando un alto crecimiento del PIB, sería fácil concluir que la migración está “causando” dicho crecimiento. A los efectos de evitar esta complicación, Alesina, Harnoss y Rapoport (2015) y Ortega y Peri (2014) utilizan un modelo de gravedad para desenmarañar los efectos de la migración que obedecen a los factores de rechazo. En un escenario transversal, advierten un sensible impacto positivo de los inmigrantes en la producción de los países de destino. Relacionan esto con un impacto positivo de los inmigrantes de alta calificación sobre el empleo, la acumulación de capital y la productividad de la mano de obra, que no solo aumenta la productividad misma, sino que también fomenta la diversidad de la fuerza laboral.

Las investigaciones recientes indican que la inmigración mejora el PIB per cápita de los países de destino mediante el fomento de la inversión y el aumento de la productividad de la mano de obra. Jaumotte, Kolos-kova y Saxena (2016) estiman que un aumento de 1 punto porcentual en la proporción de inmigrantes de la población en edad de trabajar, a largo plazo puede elevar el PIB per cápita en hasta un 2% (gráfico 4.21, panel 1)41. Si bien este impacto es algo menor que el de las estimaciones anteriores, es económicamente significativo. Al descomponer estas estimaciones en el efecto sobre el empleo y sobre la productividad de la mano de obra, concluyen que la inmigración tiene un impacto positivo y significativo en la productividad de la mano de obra42. Además, no encuentran ninguna relación entre el crecimiento a largo plazo de la relación capital/mano de obra y la variación del total de inmigrantes, en congruencia con el ajuste gradual de la inversión con respecto a un conjunto más grande de posibles trabajadores (gráfico 4.21, panel 2). Además, el impacto se distribuye uniformemente entre los grupos de ingreso, es decir, la migración tiene un efecto positivo tanto sobre los ingresos de los que ganan más como sobre los del resto de la población, aunque el impacto de los inmigrantes con alta calificación es mayor para los que ganan más.

Gráfico 4.21.Migración: Efectos de crecimiento positivos a más largo plazo

Fuentes: Jaumotte, Koloskova y Saxena (2016); Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; base de datos sobre la migración mundial de las Naciones Unidas, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO). Las líneas rojas indican un intervalo de confianza del 95%.

Tanto los inmigrantes de alta como los de baja calificación aumentan la productividad. Es probable que los trabajadores inmigrantes de alta calificación generen un mayor impacto en el PIB per cápita a través de su mayor impacto en la productividad. Sin embargo, los trabajadores inmigrantes de baja calificación también podrían aumentar la productividad si sus aptitudes son complementarias a las de los trabajadores locales. Jaumotte, Koloskova y Saxena (2016) concluyen que tanto los trabajadores inmigrantes de alta como de baja calificación tienen un impacto positivo de magnitud similar en la productividad (gráfico 4.21, panel 3). Atribuyen esta conclusión a la “sobrecalificación de los inmigrantes” (como se señaló más arriba, algunos países muestran una mayor proporción de inmigrantes con educación superior empleados en ocupaciones de menor calificación) y a las complementariedades mencionadas anteriormente. Los trabajadores de baja calificación dan lugar a que los trabajadores locales más calificados se trasladen a distintos segmentos del mercado laboral, animándolos a ocupar puestos de trabajo más calificados y obtener una educación adicional. También promueven la participación de la fuerza laboral femenina al aceptar empleos de labores domésticas y cuidado de niños. Esta interpretación se apoya en las pruebas sobre la relación entre los trabajadores inmigrantes con baja calificación y la participación de las mujeres en la fuerza laboral presentadas anteriormente en este capítulo. Farré, González y Ortega (2011) llegan a una conclusión similar en el caso de España.

Países de origen: Costos y factores mitigantes

La migración puede imponer costos significativos a los países de origen, aunque existen algunos factores mitigantes. Aunque los factores de rechazo para la migración pueden diferir —desde conflictos (por ejemplo, en Oriente Medio; véase el recuadro 4.2) hasta diferencias entre las perspectivas económicas, tales como las de Europa oriental durante la década pasada— las repercusiones en los países de origen son similares. La migración puede perjudicar el crecimiento de la población, que resulta especialmente costoso cuando los emigrantes son jóvenes y educados, lo que menoscaba las perspectivas de crecimiento a largo plazo. También puede afectar las cuentas fiscales y agravar los problemas que plantea el envejecimiento de la población. Estos costos, no obstante, podrían mitigarse con las remesas de los migrantes, que pueden aumentar el ingreso de los hogares y posiblemente fomentar la inversión. Y los migrantes pueden facilitar la transferencia de conocimientos entre los países de destino y de origen, lo que a la larga podría promover el comercio, la inversión y el crecimiento.

Costos de la fuga de cerebros

Si bien constituye la respuesta natural a las tendencias demográficas de algunos países, la migración puede afectar el crecimiento de la población de otros. Algunos ejemplos pueden ilustrar estas diferencias:

  • La rápida emigración desde los países de África subsa-hariana ha estado relacionada con una constante transición demográfica que entraña un fuerte crecimiento de la población en edad de trabajar. Esta migración —que continuaría en los próximos años— representa un desplazamiento de la fuerza laboral de los países con poblaciones jóvenes a otros cuyas poblaciones están envejeciendo, lo que ayudaría a suavizar el asincronismo de la evolución demográfica de las distintas economías (véase el recuadro 4.3).

  • Sin embargo, la migración ha cobrado un precio sobre las tendencias demográficas de otras regiones. Por ejemplo, los países caribeños perdieron entre el 7% y el 27% de su fuerza laboral que emigró a Estados Unidos entre 1965 y 2000 (Mishra, 2006). Desde el colapso de la Unión Soviética, las poblaciones de Georgia y Armenia se han contraído en un 15% y un 27%, respectivamente. En Europa central, oriental y sudoriental, alrededor del 5,5% de la población abandonó la región en estos últimos 25 años; los países de Europa sudoriental han experimentado una emigración acumulativa de más de 8 puntos porcentuales entre 1990 y 2012. Las poblaciones locales de la mayoría de los países de Europa central, oriental y sudoriental se han estancado o reducido; los países del Báltico y de la Comunidad de Estados Independientes muestran tendencias similares (gráfico 4.22).

Gráfico 4.22.Aportes de la emigración al crecimiento de la población

(Variación porcentual desde 1993 hasta 2012)

Fuentes: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; base de datos sobre Migración Internacional; Banco Mundial, Indicadores de desarrollo mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Bálticos = EST, LTU, LVA; CE-5 = CZE, HUN, POL, SVK, SVN; SEE-EU = miembros de la UE de Europa sudoriental; SEE-XEU = países de Europa sudoriental no pertenecientes a la UE; CEI = Comunidad de Estados Independientes. En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

La emigración de personas jóvenes y con alta calificación puede ocasionar significativas pérdidas de capital humano. Es más probable que emigren las personas con alta calificación, ya que tienden a tener más recursos para trasladarse y encontrar condiciones más favorables en los países de destino43. En consecuencia, la migración ha tenido un impacto sustancial en la fuerza laboral con alta calificación de algunos países y regiones (gráfico 4.23, panel 1). Por ejemplo, entre 1965 y 2000, los países caribeños perdieron más del 50% de sus trabajadores con alta calificación (véase Mishra, 2006). Atoyan et al. (2016) concluyen que, en el caso de los países de Europa central, oriental y sudoriental, varias décadas de emigración han exacerbado la escasez de mano de obra calificada. Demuestran que el porcentaje de emigrantes con educación terciaria de países como Hungría, Letonia, Polonia y la República Checa superaba ampliamente al porcentaje equivalente de la población general (gráfico 4.23, panel 2).

Gráfico 4.23.Migración de la población con educación terciaria

Fuentes: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; base de datos de inmigrantes en los países de la OCDE 2010; Banco Mundial, Indicadores de desarrollo mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CESEE = Europa central y sudoriental. En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

La fuga de cerebros puede tener profundos efectos en los mercados laborales y en las perspectivas de crecimiento de los países de origen. La emigración reduce el crecimiento de la población en edad de trabajar y puede presionar los salarios al alza, como se documenta en Mishra (2014) en unos cuantos estudios de casos de países44. Al mismo tiempo, puede tener un impacto negativo en la productividad. La escasa sustituibilidad entre los trabajadores inmigrantes con alta calificación y los trabajadores locales reduce la productividad de la mano de obra, que se agrava por el hecho de que una mayor cantidad de personas educadas normalmente transfieren conocimientos técnicos a otros. Atoyan et al. (2016) realizan un análisis de una situación ficticia que indica que, sin emigración, el crecimiento real de la productividad de la mano de obra de los países de Europa central, oriental y sudoriental entre 1995 y 2012 podría haber sido unos 5 puntos porcentuales más alto. En consecuencia, estos países experimentaron un menor crecimiento del PIB no solo debido a la pérdida de mano de obra inducida por la emigración sino también por una peor composición de las aptitudes. Puede decirse que esto ha menguado las perspectivas de convergencia del ingreso de Europa emergente.

Por último, la migración también puede afectar las cuentas fiscales. Atoyan et al. (2016) sostienen que la emigración no ejerce un impacto significativo en la deuda pública pero ha dado lugar a una mayor presión fiscal en los países de Europa central, oriental y sudoriental. Esto se debe a que los egresos de mano de obra tienden a disminuir el ingreso tributario más que lo que reducen el gasto. Dado que la mayoría de los emigrantes son jóvenes, el gasto en salud y jubilaciones tiende a afectarse poco, lo que obliga a los gobiernos a aumentar las tasas impositivas o buscar fuentes de ingresos adicionales45. Algunos estudios de caso han documentado que la emigración tiene un impacto negativo en las cuentas fiscales, vinculado en gran medida a un menor ingreso fiscal46.

Remesas y diásporas

Las remesas proporcionan una fuente de ingreso a unos cuantos pequeños países de origen de migración, especialmente para hogares pobres. En 2015, las remesas a países en desarrollo llegaron a USD 450.000 millones, más de la mitad de las afluencias de inversión extranjera directa (gráfico 4.24, panel 1). En el caso de algunos países pequeños, las remesas pueden superar el 25% del PIB (por ejemplo, Tayikistán, Nepal y Moldova). Los países caribeños constituyen un claro ejemplo de la importancia de las remesas: luego de perder una parte significativa de su fuerza laboral en el transcurso de las últimas décadas, ahora son los más importantes receptores de remesas a nivel mundial como porcentaje del PIB de la región (alrededor del % del PIB de la región en 2015). Esto puede aportar una contribución significativa al ingreso de los hogares pobres. Un estudio de 71 economías de mercados emergentes y en desarrollo realizado por Adams y Page (2005) concluyó que un aumento del 10% de las remesas per cápita da lugar a una disminución del 3,5% de la proporción de personas que viven en pobreza. Asimismo, se ha demostrado que las remesas aumentan el gasto en educación y salud en relación con el consumo (Ratha, 2014)47.

Gráfico 4.24.Remesas y diásporas

Fuentes: Mitra et al. (2015, 2016); Banco Mundial, Indicadores de desarrollo mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Crecimiento potencial si la diáspora alcanza los mejores desempeños de referencia. Véanse los detalles de la simulación en Mitra ef al. (2016).

Las remesas también pueden tener efectos macroeconómicos. Como fuente de financiamiento, las remesas pueden contribuir a la inversión, al desarrollo financiero y al crecimiento al aumentar el ahorro interno y flexibilizar las limitaciones del crédito. En el caso de Europa oriental, Atoyan et al. (2016) observan un impacto positivo en la inversión privada, lo que indica que las remesas representan para los empresarios menos limitaciones en materia de garantías y menores costos de préstamos. Goschin (2013) también observa un impacto positivo en el crecimiento de Europa central y oriental entre 1995 y 2011. Pero las remesas también pueden tener efectos adversos en los mercados laborales y en los tipos de cambio. Atoyan et al. (2016) sostienen que las remesas reducen los incentivos para el trabajo debido a una reducción de la limitación presupuestaria y a un aumento del salario de reserva48. Los flujos de remesas también pueden ocasionar una apreciación real y una contracción del sector transable, según se documenta en Magud y Sosa (2013) y Atoyan et al. (2016) en el caso de Europa oriental.

Por último, las redes de emigrantes en diáspora pueden llevar conocimientos y especializaciones de vuelta a los países de origen, lo cual podría elevar la productividad (gráfico 4.24, panel 2). Mitra et al. (2016) señalan que, al contribuir en el diseño del currículo, las redes de diáspora pueden elevar la calidad de la educación en sus países natales. También pueden aportar un desarrollo profesional riguroso y programas de capacitación en materia de liderazgo. Al combinar sus aptitudes, contactos y experiencia con su percepción de las oportunidades a nivel mundial y costumbres locales, las redes de emigrantes en diáspora pueden ayudar a fortalecer el clima empresarial de sus países natales, aumentar la eficiencia y expandirse a nuevos mercados49. En la misma línea, también pueden asesorar a los gobiernos y ayudar a mejorar la calidad de las instituciones públicas50.

Política: La importancia de la integración

La migración tiene significativos efectos de contagio tanto para los países de destino como para los receptores, y la política juega un papel importante a los efectos de moldear su impacto económico. En los países de destino, el grado en que la migración aumenta la oferta de mano de obra y la productividad, y contribuye a las finanzas públicas a largo plazo depende de la velocidad con la que los inmigrantes se integran a los mercados laborales. En el caso de los países de origen, la respuesta política correcta depende de las motivaciones subyacentes de la emigración; es decir, si obedece a circunstancias internas o externas.

Para las economías de destino es fundamental que los inmigrantes se integren rápidamente. Las políticas de integración bien concebidas son esenciales para aprovechar las ventajas de la inmigración. En particular, deberían:

  • Mejorar las políticas del mercado laboral. Los procedimientos sencillos, económicos y transparentes de contratación de trabajadores extranjeros y reconocimiento de sus aptitudes y experiencias laborales pueden facilitar la integración en el mercado laboral.

La colocación proactiva en puestos de trabajo y otros incentivos pueden reducir los costos iniciales. Los incentivos fiscales, tales como los subsidios sobre salarios y empleos, deberían ser temporales y focalizados.

  • Brindar acceso a la educación y al financiamiento. El acceso a la educación y la capacitación laboral e idiomática puede ayudar a lograr un buen equilibrio de aptitudes entre los inmigrantes y minimizar posibles tensiones sociales. Asegurar el acceso a los servicios financieros —por ejemplo, cuentas bancarias y transacciones financieras— puede ampliar las oportunidades.

  • Apoyar a los empresarios emigrantes. Estimular el espíritu empresarial podría ayudar a fomentar la competitividad y la innovación.

Los refugiados requieren especial atención. Una cuestión clave es reducir el tiempo que deben esperar las personas que buscan asilo antes de que se les permita trabajar. El apoyo focalizado puede reducir las carencias idiomáticas y de aptitudes, y medidas como los subsidios salariales temporales pueden crear incentivos para que los empleadores los contraten. Mejorar la movilidad geográfica, incluso a través de la disponibilidad de viviendas asequibles, ayudará a los refugiados a trasladarse a lugares con alta demanda de mano de obra51. Cuando los países reciben refugiados de zonas de conflictos vecinas, el apoyo internacional sigue siendo crucial —por ejemplo, de los donantes— para asegurar que se les brinde el cuidado apropiado, incluso a través de la asistencia complementaria del gobierno central.

Los países de origen deberían buscar un equilibrio entre los efectos positivos y negativos de la emigración que los favorezca. Si las distorsiones de las políticas propias están impulsando la emigración, corregirlas es la forma natural de evitar la fuga de cerebros. Si la emigración obedece a factores de atracción, la respuesta debería hacer hincapié en los ajustes y las políticas para:

  • Retener y atraer nuevamente a los emigrantes. Las instituciones sólidas y las reformas que favorezcan el crecimiento propiciarán la convergencia del ingreso y harán que la emigración resulte menos atractiva; por ejemplo, mejorar el clima empresarial, la gobernanza y la calidad de las instituciones generaría más incentivos para que la gente se quede o los emigrantes retornen. El reconocimiento de las aptitudes adquiridas en el exterior, las ventajas tributarias focalizadas y los beneficios del seguro social transferibles también podrían persuadir a los emigrantes para que retornen.

  • Apalancar las redes de diáspora y tener en cuenta las remesas. Esto podría incluir, por ejemplo, la emisión de bonos de la diáspora (como, por ejemplo, en Filipinas, India, Israel y Nigeria) y el contacto con las comunidades de la diáspora. Reducir el costo de las remesas y reforzar los incentivos para su intermediación financiera también podría marcar una diferencia.

  • Mitigar los efectos de la emigración. Las políticas que promueven la oferta de mano de obra, entre ellas, las que incrementan la participación de la fuerza laboral femenina, pueden superar los efectos de reducción de la mano de obra resultantes de la emigración. Mejorar la eficacia del gasto social y en salud puede suavizar una posible presión fiscal y, si hay necesidad de aumentar la recaudación tributaria, se protegerá el crecimiento recurriendo más al consumo que al gravamen del trabajo.

Una respuesta política eficaz en los países de origen en etapa de posguerra debería proteger las instituciones económicas, priorizar las asignaciones presupuestarias que atienden las necesidades básicas de la población y utilizar las políticas monetarias y cambiarias para apuntalar la confianza. Luego de sosegarse los conflictos, el éxito de la reconstrucción requiere instituciones eficaces y marcos macroeconómicos sólidos pero flexibles que absorban las afluencias de capital y mantengan la sostenibilidad de la deuda. Para prevenir futuros episodios de violencia, los países en etapa de posguerra deberían acelerar las reformas de crecimiento inclusivo orientadas a reducir la desigualdad.

Para controlar mejor la migración internacional se necesita un marco multilateral mejorado. Las iniciativas mundiales deberían centrarse en estimular la cooperación entre los países de origen y receptores, por ejemplo, facilitando el flujo de remesas, protegiendo los derechos laborales y promoviendo un ambiente de trabajo seguro y resguardado para los migrantes. La cooperación también es vital para abordar los desafíos de la migración humanitaria, por ejemplo, a través de una mejor diplomacia para el desarrollo mundial —orientada a prevenir las crisis humanitarias, contenerlas y responder ante ellas— e instrumentos financieros más flexibles e innovadores que aseguren una asistencia eficaz y recursos para los refugiados que deseen volver a casa. Dados los crecientes flujos de refugiados de estos últimos años y el impacto que ejercen en los países vecinos que están cargando con buena parte del costo de recibirlos, los países donantes de alto ingreso (así como también instituciones internacionales, el Grupo de los Siete, el Consejo para la Cooperación en el Golfo y la Unión Europea) deben coordinar su plan para brindar más apoyo financiero a los efectos de mejorar las condiciones de los refugiados.

Recuadro 4.1.Los vínculos de China con los países en desarrollo y de bajo ingreso

En los últimos años, los vínculos comerciales entre China y los países en desarrollo y de bajo ingreso se han incrementado notablemente. Las exportaciones a China, como proporción del total de las exportaciones de dichos países, se han duplicado con creces, considerando que antes del año 2000 no superaban el 5%. Si bien dicha proporción, que en 2015 alcanzó el 13%, puede parecer pequeña, ubicó a China como uno de los tres principales destinos de las exportaciones de alrededor de la mitad de estos países, que suelen contar con un gran número de socios comerciales. Como se señaló en este capítulo, en los últimos años, aquellos países con una exposición comercial significativa a China han sufrido presiones a la baja en la demanda de sus exportaciones, y, por consiguiente, el crecimiento del volumen de las mismas en los países en desarrollo y de bajo ingreso ha registrado una desaceleración.

En la composición sectorial del comercio con China predominan los combustibles, los minerales y los metales, que en 2014 representaron aproximadamente el 60% del total de las exportaciones (gráfico 4.1.1, panel 1). Si bien la proporción que ocupan las materias primas sigue siendo elevada, se observa un ligero descenso en comparación con comienzos de la década de 2000, cuando las exportaciones de productos básicos representaban alrededor del 70% del total. Recientemente, parte de estas exportaciones han sido reemplazadas por bienes de capital, que en la actualidad conforman aproximadamente el 10% de la totalidad.

China es una de las principales fuentes de los flujos de inversión extranjera directa que llegan a los países en desarrollo y de bajo ingreso (gráfico 4.1.1, panel 2). Aunque los dos mayores beneficiarios de esta inversión extranjera directa (Mongolia y la República Democrática Popular Lao) son países geográficamente próximos al gigante asiático, China es también uno de los principales proveedores de inversión extranjera directa en varios países de África subsahariana. A medida que China continúa avanzando en la etapa de transición, permitiendo que las empresas busquen nuevas oportunidades de inversión en el extranjero, podrían generarse efectos secundarios favorables para esos países. Sin embargo, la disminución de la demanda de materias primas podría interferir parcialmente, ya que, con frecuencia, la inversión extranjera directa ha estado asociada a la producción de materias primas. Asimismo, como se señaló en FMI (2016j), la reciente iniciativa “Un Cinturón, Una Ruta” requerirá fortalecer aún más los flujos de inversión extranjera directa que parten desde China hacia el Cáucaso y Asia central, Asia meridional y Asia sudoriental.

Gráfico 4.1.1.Vínculos de China con los países en desarrollo y de bajo ingreso

Fuentes: CEIC y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: IED = inversión extranjera directa; PDBI = países en desarrollo y de bajo ingreso; Maq. y equip. eléct.: maquinaria y equipamiento eléctrico. En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de país de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

1Excluye la RAE de Hong Kong.

El autor de este recuadro es Nkunde Mwase.

Recuadro 4.2.Conflictos catalizadores de corrientes migratorias: Oriente Medio y Norte de África

La región de Oriente Medio y Norte de África está enfrentando una nueva ola de conflictos que ha generado efectos secundarios y costos económicos significativos en la región. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los países ubicados en esta región han sufrido más conflictos que los de ninguna otra del mundo. Asimismo, los conflictos son más prolongados y violentos —entre 1946 y 2014, 12 de 53 situaciones de enfrentamiento en la zona persistieron durante más de 8 años—, y un número considerable de países que habían sido escenario de conflictos experimentaron un resurgimiento de la violencia en un lapso de 10 años.

Los costos económicos y humanitarios de los conflictos son gigantescos. Se estima que unos 10 millones de refugiados provenientes de países en conflicto han permanecido en la región: por ejemplo, desde 2010, los refugiados procedentes de Iraq y Siria incrementaron las poblaciones de Líbano y Jordania en un 25% y 20%, respectivamente. A partir de julio de 2014, han llegado a Europa más de 1,7 millones de refugiados, y Turquía acoge a unos 3 millones. Los países que reciben refugiados enfrentan decisiones difíciles relacionadas con el acceso al mercado laboral y a los programas sociales. Esto pone de relieve la importancia tanto de la ayuda humanitaria orientada a atender las necesidades inmediatas de los refugiados y desplazados internos, como la de la asistencia a gran escala para el desarrollo en toda la región.

Basado en Rother et al. (2016).

Recuadro 4.3.La migración en África subsahariana

En las próximas décadas los flujos migratorios en África subsahariana estarán determinados por una profunda transición demográfica que ya ha comenzado. La población económicamente activa está aumentando más rápidamente que el total de la población, lo que significa que la migración fuera de la región seguirá ampliándose.

Tendencias clave

Durante los últimos 20 años, las migraciones en África subsahariana aumentaron rápidamente, en un contexto de veloz crecimiento demográfico. A pesar de que la tasa de migración —los migrantes en relación al total de la población— se ha mantenido estable en torno al 2%, la población se ha duplicado durante los últimos 25 años. Hasta los años noventa, la migración intrarregional era predominante y a comienzos de esa década representaba el 75% del total. Sin embargo, durante los últimos 15 años, la migración fuera de la región —sobre todo hacia los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)— experimentó un acentuado repunte, pasando a representar una tercera parte del número total de migrantes para 2013 (gráfico 4.3.1, panel 1).

Se prevé que la migración proveniente de África subsahariana seguirá aumentando muy rápidamente. La región atraviesa un período de transición demográfica como consecuencia del significativo aumento de la población y de la disminución de la mortalidad materna e infantil. Esto último implica que la población económicamente activa —que es quien más frecuentemente forma parte de los movimientos migratorios— aumentará aún más rápidamente (gráfico 4.3.1, panel 2). Las proyecciones realizadas por el personal técnico del FMI sobre la base de un modelo de gravedad de las migraciones desde África subsahariana hacia países de la OCDE indican que el crecimiento de la población seguirá determinando las características de los flujos migratorios. Sugieren que la cantidad de habitantes de esta región que emigra a países de la OCDE podría aumentar de alrededor de 7 millones en 2013 a aproximadamente 34 millones para 2050. Habida cuenta del crecimiento demográfico relativamente lento que se prevé en los países de la OCDE, el coeficiente entre los migrantes provenientes de África subsahariana y la población de los países miembros de la OCDE podría sextuplicarse, pasando de apenas el 0,4% en 2010 al 2,4% en 2050 (gráfico 4.3.1, panel 3)1.

Gráfico 4.3.1.Migración en África subsahariana

Fuentes: Informe Perspectivas de la población mundial de las Naciones Unidas, base de datos sobre migración y remesas del Banco Mundial y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: OCDE = Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Los movimientos migratorios obedecen cada vez más a consideraciones económicas. El flujo de refugiados —cerca de la mitad de los migrantes de África subsahariana que se desplazaron dentro y fuera de la región en 1990— se redujo a tan solo la décima parte del total en 2013. Para 2013 la mayoría de quienes migraron fuera de la región —cerca del 85%— se encontraban en países de la OCDE. Francia, Estados Unidos y el Reino Unido acogen a casi la mitad de la totalidad de la diáspora de la región. Si bien algunos países de África subsahariana cuentan con un gran número de inmigrantes —como, por ejemplo, Etiopía, Nigeria y Sudáfrica, con aproximadamente 0,7 millones cada uno—, estos solo representan una pequeña porción de la población. En algunas economías pequeñas, una cantidad relativamente baja de migrantes tiene, proporcionalmente, repercusiones más significativas —como ocurre en Cabo Verde (donde casi una tercera parte de la población es inmigrante), Mauricio, Santo Tomé y Príncipe, y Seychelles (alrededor del 10%).

Consecuencias económicas

La fuga de cerebros es un fenómeno que afecta particularmente a la región de África subsahariana. La emigración de trabajadores jóvenes y formados tiene importantes consecuencias negativas para la región, cuyo capital humano de por sí es escaso. La concentración de migrantes entre la población instruida es más alta que en otras economías en desarrollo (gráfico 4.3.2). La emigración de trabajadores bien preparados implica un alto costo social, como se ha podido comprobar tras la partida de médicos y enfermeros de Malawi y Zimbabue, que podría generar, además de pérdidas meramente económicas, un deterioro en materia de bienestar. No obstante, estudios recientes indican que existen efectos positivos: los migrantes que regresan a sus países traen consigo nuevas cualificaciones, y la posibilidad de emigrar motiva la acumulación de capital humano, que puede verse respaldada por las cuantiosas remesas que envían los migrantes y por los conocimientos y experiencias que aportan los migrantes que regresan2.

Gráfico 4.3.2.Edad y nivel educativo de los migrantes y población del país de origen

(Porcentaje)

Fuentes: Base de datos sobre migración internacional de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; Banco Mundial, Indicadores sobre el Desarrollo Mundial, y estimaciones del personal técnico del FMI.

OCDE, la distancia entre los países, el gasto en salud pública en los países de la OCDE, indicadores vinculados a la existencia de un idioma común, la relación colonial previa, las guerras en África subsahariana y la falta de salida al mar.

Para varios países de la región, la entrada de remesas constituye una importante fuente de ingresos y de divisas. Tras la crisis financiera mundial, cuando la inversión extranjera directa inició una clara tendencia a la baja, las remesas se convirtieron en una de las principales fuentes de afluencia de capitales del exterior, y actualmente se ubican en un nivel similar a la inversión extranjera. Entre 2013–15, las remesas representaron el 25% del PIB en Liberia, cerca del 20% en Comoras, Gambia y Lesoto, y alrededor del 10% en Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe, Senegal y Togo (gráfico 4.3.3). En África subsahariana, las remesas constituyen una fuente de ingresos relativamente estable que facilita un consumo fluido y estimula el crecimiento. Asimismo, ayudan a paliar la pobreza y favorecen el acceso a los servicios financieros; muchas familias establecen una relación con instituciones financieras, por lo general con un banco o compañía de giros, a fin de percibir sus fondos fácilmente.

Gráfico 4.3.3.Principales países receptores de remesas en África subsahariana, 2013-15

(Porcentaje del PIB)

Fuente: Base de datos sobre migración y remesas del Banco Mundial.

Nota: En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de país de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Basado en González-García et al. (2016)1Los factores determinantes de los flujos migratorios hacia países de la OCDE son: el ingreso per cápita relativo, la población económicamente activa, la diáspora existente en los países de la2Para más información sobre captación de cerebros en África subsahariana véanse Nyarko (2011), Easterly y Nyarko (2008), y Batista, Lacuesta, y Vicente (2007).
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Los autores de este capítulo son Patrick Blagrave, Sweta Saxena y Esteban Vesperoni (jefe del equipo), con ayuda de Chanpheng Fizzarotti, Gabi Ionescu y Jeffrey Lam en las tareas de edición e investigación. El capítulo está basado en la labor del Grupo de tareas encargado del informe del FMI sobre efectos de contagio, con aportes de Patrick Blagrave, Alan Dizioli, Davide Furceri, Jesús González-García, Ermal Hitaj, Ben Hunt, Joao Jalles, Florence Jaumotte, Christina Kolerus, Ksenia Koloskova, Wojciech Maliszewski, Montfort Mlachila, Nkunde Mwase, Papa N’Diaye, Hiroko Oura, Frantisek Ricka, Christian Saborowski, Sweta Saxena, Katya Svirydzenka, Esteban Vesperoni, Arina Viseth, Mustafa Yenice, Aleksandra Zdzienicka y Yuanyan Zhang.

El FMI dio a conocer informes específicos sobre los efectos de contagio por primera vez en 2011. Estos informes se habían centrado hasta 2013 en los efectos externos de la política nacional en cinco regiones de importancia sistémica: China, Estados Unidos, Japón, el Reino Unido y la zona del euro. En 2014 se adoptó un enfoque más temático en los informes, centrado en cuestiones intersectoriales de alcance mundial, principalmente en el área de política económica. El análisis de los efectos de contagio se pondrá de relieve en todos los demás informes, partiendo con esta edición del informe WEO.

Véase el capítulo 2 de esta edición del informe WEO.

Se considera que son migrantes los individuos que viven en un país distinto del país en que nacieron.

En base al PIB en función de los tipos de cambio de mercado.

Para un análisis más acabado del reequilibramiento de la economía en China, véase FMI (2015g).

Véase FMI (2015a).

Entre otros estudios sobre los efectos de contagio PIB a PIB se incluyen los de Cashin, Mohaddes y Raissi (2016); Cesa-Bianchi y Stratford (2016); Dizioli et al. (2016); el FMI 2014; Hong et al. (2016); Duval et al. (2014), y Dizioli, Hunt y Maliszewski (2016).

Véase Furceri, Jalles y Zdzienicka (2016), que incorporan coeficientes variables de países en un panel bastante exhaustivo. En el panel se destaca la importancia de los diferentes factores para explicar la evolución de los coeficientes de transmisión, incluidas las exportaciones a China, la composición de estas exportaciones (materias primas y manufacturas) y los factores financieros, usando el índice de volatilidad del Mercado de Opciones de Chicago (VIX).

Estos datos permiten identificar las exportaciones de socios comerciales que se orientan a sectores específicos de la demanda final en China, incluso si esas exportaciones llegan a China de manera indirecta, es decir, a través de un tercer país.

En el capítulo 2 de este informe se hace un análisis más amplio de los factores determinantes de la desaceleración del comercio mundial (complementado con el impacto específico de China). En esa sección se observa que la atonía general de la actividad económica ha sido el principal factor restrictivo para el crecimiento del comercio, lo cual concuerda con otras conclusiones que indican que la menor demanda en China fue un factor de la reducción del crecimiento de las exportaciones mundiales.

La limitada disponibilidad de datos de Comercio en Valor Agregado y datos trimestrales sobre el volumen de comercio hacen necesario usar una muestra relativamente pequeña (2013:T1-2015:T3).

Si bien la falta de datos impide un análisis de los efectos de contagio del comercio en los países de bajo ingreso y los países en desarrollo en este estudio, Drummond y Xue Liu (2013) destacan la importancia de los cambios en la inversión en China para explicar la dinámica de las exportaciones en África subsahariana.

A partir del primer trimestre de 2014 la transición en China puede haber contraído en alrededor de un punto porcentual por trimestre las tasas medias de crecimiento de las exportaciones en un grupo de seis países asiáticos, y en menos de la mitad en otras economías avanzadas y de mercados emergentes.

Para una descripción detallada del Sistema Flexible de Modelos Mundiales, véase Andrle et al. (2015).

Numerosos indicadores confirman esta conclusión, incluidos los recientes incrementos en el valor agregado nacional de las exportaciones chinas (de alrededor del 50% en 2000 a casi un 60% en 2011, de acuerdo con la base de datos conjunta sobre comercio en términos de valor agregado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Organización Mundial del Comercio), una reducción continua del comercio de transformación y la decreciente intensidad de importación en algunos sectores. Véase Dizioli, et al. (2016).

Véanse FMI (2016f), FMI (2016i), Morgan Stanley (2016a y 2016b), entre otros.

Para un análisis más exhaustivo de la oferta y demanda mundial de metales comunes, véase FMI (2015a).

Con el primer método, los precios futuros de materias primas con frecuencia diaria se regresionan usando anuncios sorpresivos sobre la producción industrial china, esto es, las desviaciones del crecimiento de la producción industrial respecto del consenso Bloomberg antes del anuncio. Con el segundo método se usa una autorregresión vectorial para estimar la reacción de los precios de materias primas frente a la demanda de China usando datos trimestrales del período 1986–2015.

Aastveit et al. (2012), Gauvin y Rebillard (2015), Roache (2012), y Roache y Rousset (2015) también observan que los shocks de la demanda china tienen un impacto importante en el precio de las materias primas.

Estas simulaciones se dan a conocer en FMI (2016e).

El impacto de una reducción de precios de las materias primas es complejo. Por el lado de los exportadores, reducirá el valor de las exportaciones y tendrá un efecto negativo en la relación de intercambio, pero también tendrá un efecto más general en el crecimiento interno al restringir el crédito y debilitar el balance, lo cual también puede menoscabar la situación fiscal (véanse FMI, 2015b; FMI, 2015f, y FMI, 2016g). El impacto en los importadores de materias primas depende del traspaso de los precios más bajos a los consumidores y su efecto en las tasas de interés reales habida cuenta de las restricciones de política monetaria, o sea, la existencia de un límite inferior igual a cero.

Los cálculos se basan en el análisis empírico presentado en las dos secciones anteriores y en la participación que corresponde a cada país en la exportación de materias primas en Gruss (2014).

Véase FMI (2016g).

Por ejemplo, este indicador se ha usado para evaluar la conectividad direccional en FMI (2016d) y en Guimaraes-Filho y Hong (2016).

En contexto, los comovimientos en el mercado financiero atribuidos a China tienen una magnitud equivalente a alrededor de la quinta parte de los atribuidos a Estados Unidos, pero son similares a los atribuidos a Japón.

Estos resultados son idénticos a los de FMI (2016d).

Mwase et al. (2016).

La reciente caída de las reservas —USD 750.000 millones entre junio de 2014 y junio de 2016, de los cuales alrededor de USD 240.000 millones eran bonos del Tesoro de Estados Unidos— corrió pareja con un decrecimiento de la rentabilidad financiera pues en las condiciones mundiales del momento los mercados estaban menos dispuestos a aceptar riesgos.

Para un análisis de los costos a corto plazo y los beneficios a largo plazo de la transición en China, véanse FMI (2016f) y Hong et al. (2016).

Se puede considerar que en este escenario China no reequilibra su economía y posteriormente experimenta un fuerte descenso de la actividad. La reevaluación del riesgo en China estaría asociada con una continua acumulación de vulnerabilidades en el sector financiero debido al rápido crecimiento del crédito. En FMI (2015g) se presenta un escenario explícito de riesgo, sin reformas en el corto plazo y con un descenso más agudo de la actividad económica en el mediano plazo.

Esta cifra y el análisis efectuado en el capítulo excluyen la migración ilegal.

El nivel de calificación hace referencia al nivel educativo: certificado de egreso superior a enseñanza secundaria o equivalente (altamente calificado); certificado de egreso de enseñanza secundaria o equivalente (semicalificado); enseñanza primaria o sin escolaridad (poco calificado).

Véase Card, Dustmann y Preston (2009), que demuestran que la gente tiene más inquietud por la migración que por el comercio.

Véase en Peri (2014a) y (2014b) una reseña de estudios sobre el impacto de la inmigración en el empleo y los salarios de los trabajadores locales. Véanse también FMI (2015c) y Aiyar et al. (2016), así como las referencias incluidas. Algunos estudios de casos tampoco han hallado ningún impacto significativo de la migración sobre los mercados laborales que afectara a los trabajadores locales, por ejemplo, Card (1990), por el éxodo de Mariel a principios de 1980; y Akgunduz, van den Berg y Hassink (2015), por el impacto del reciente flujo de refugiados sirios a Turquía.

Véanse, por ejemplo, Alesina, Harnoss y Rapoport (2015); Cattaneo, Fiorio y Peri (2015); D’Amuri y Peri (2014); Farré, González y Ortega (2011); Hunt y Gauthier-Loiselle (2010); Ortega y Peri (2014); Peri, Shih y Sparber (2015), y Peri y Sparber (2009).

Borjas (2003, 2006) y Aydemir y Borjas (2007, 2011) documentan un impacto negativo en los salarios de los trabajadores locales poco calificados del mercado laboral de Estados Unidos.

Véase, por ejemplo, en Aleksynska y Tritah (2013) la discordancia en Europa entre las ocupaciones y los niveles educativos de los inmigrantes.

Como se dijo, la mayor parte de la bibliografía indica que dichos efectos son pequeños. Estos efectos también pueden mitigarse si la inmigración incrementa el ingreso proveniente de la acumulación de capital de los trabajadores locales (Borjas, 1999). Conde Ruiz, Ramón García y Navarro (2008) documentan dichos efectos en España a principios de la década de 2000.

Esto también explica el fundamento de los sistemas de gestión de la migración de mano de obra. En el sistema australiano, por ejemplo, la edad tiene gran peso, hasta el 38% del mínimo exigido, y existen umbrales de edad máxima para la admisión.

Para abordar los problemas de endogeneidad, el estudio utiliza un modelo de pseudogravedad a fin de estimar la migración causada por los factores de rechazo de los países de origen, tales como las condiciones socioeconómicas y políticas, así como por los costos bilaterales de la migración, factores que, en gran medida, son independientes de los niveles de ingreso de los países de destino.

Si bien estos resultados se aplican a las estimaciones del panel, los problemas del mercado laboral y la composición de las aptitudes de la población inmigrante respecto a las de los trabajadores locales pueden jugar un papel. Por ejemplo, un aumento repentino del empleo de inmigrantes de baja calificación en sectores de baja productividad, como, por ejemplo, durante el auge previo a la crisis de España, pueden tener un impacto negativo en la productividad agregada de la mano de obra (véase Kangasniemi et al., 2012).

Por ejemplo, Atoyan et al. (2016) señalan que en 2010 alrededor de tres cuartos de los emigrantes de los países de Europa central, oriental y sudoriental estaban en edad de trabajar, eran más jóvenes y tenían mejor educación que la población en general.

Dependiendo del nivel de calificación de los emigrantes, la emigración también puede hacer variar los salarios relativos; si los emigrantes tienen más formación, la disminución de la oferta de mano de obra de alta calificación puede aumentar la brecha salarial entre los trabajadores de alta y baja calificación. Mishra (2007) encuentra algunas pruebas indicadoras de esto en el caso de México, donde la emigración tiene el mayor impacto en los salarios de los trabajadores con 12–15 años de escolaridad.

Véanse en Gibson y McKenzie (2012) cuestiones de ingresos fiscales y en Clements et al. (2015) el gasto en jubilaciones y salud.

Véase en Campos-Vázquez y Sobarzo (2012) el caso de México; en Desai, Kapur y Rogers (2009) el de India, y en Gibson y McKen-zie (2012) el de Ghana, Micronesia, Nueva Zelandia, Papua Nueva Guinea y Tonga.

Ante la minimización de riesgos mediante el retiro de relaciones de banca corresponsal y el cierre de cuentas bancarias de proveedores de servicios de remesas, los beneficios de las remesas posiblemente sean menores en las circunstancias actuales. Véanse en Alwazir et al. (de próxima publicación) los pequeños Estados del Pacífico.

Un aumento de 1 punto porcentual del PIB en remesas se vincula a un aumento del 2% a 3% en la tasa de inactividad de los países balcánicos y de Europa central.

Los emigrantes también podrían fomentar el comercio (véanse Coeh, Gurun y Malloy [de próxima publicación] y Parsons y Vezina [2014]), e inversión extranjera directa (véase Burchardi, Chaney y Hassan, 2016).

Por ejemplo, los ejecutivos nacidos en India que trabajan en empresas tecnológicas con sedes en Estados Unidos jugaron un papel fundamental para que estas tercerizaran trabajo a India.

En la Unión Europea, la flexibilidad incluida en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento debería contemplar la distensión marginal de las metas fiscales para dar cabida a los costos a corto plazo relacionados con los refugiados.

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