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Deliberaciones del Directorio Ejecutivo del FMI sobre las Perspectivas, octubre de 2016

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
December 2016
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La Presidenta del Directorio realizó el siguiente resumen al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre el informe Perspectivas de la economía mundial, el Informe sobre la estabilidad financiera mundial y el informe

Monitor Fiscal el 23 de septiembre de 2016.

Los directores ejecutivos estuvieron de acuerdo, en términos generales, con la evaluación de las perspectivas y los riesgos de la economía mundial. Observaron que el crecimiento mundial probablemente seguirá siendo moderado este año, el comercio mundial está creciendo a menor ritmo y la inflación se mantiene baja en muchas economías avanzadas. Por el lado positivo, los precios de las materias primas se han afianzado, y la volatilidad del mercado financiero observada después del voto del Reino Unido a favor de abandonar la Unión Europea ha sido en general moderada. Los directores señalaron que, si bien se prevé que el crecimiento mundial repunte ligeramente el próximo año, los riesgos a la baja y la incertidumbre son elevados. No puede descartarse que se produzca otro retroceso. Los directores instaron a las autoridades económicas a utilizar todas las herramientas de política económica —de forma individual o colectiva— y reforzar la cooperación mundial, a fin de evitar nuevos resultados decepcionantes en materia de crecimiento, afianzar los cimientos de la recuperación, reactivar el comercio mundial y asegurar que los beneficios de la globalización se distribuyan de manera más amplia.

Los directores señalaron que, según las proyecciones, el crecimiento en las economías avanzadas se debilitará este año y repuntará ligeramente el próximo año. No obstante, las perspectivas generales siguen viéndose afectadas negativamente por los problemas de la crisis que todavía persisten, el nivel persistentemente bajo de la inflación, la débil demanda y los desequilibrios externos que siguen siendo cuantiosos en algunos países, el bajo crecimiento de la productividad de la mano de obra y el envejecimiento de la población. Al mismo tiempo, es difícil determinar todas las consecuencias macroeconómicas que tendrá el voto del Reino Unido. En los países de mercados emergentes y en desarrollo, se prevé que el crecimiento se afiance gradualmente, gracias a la mejora de las condiciones del financiamiento externo, el aumento de los precios de las materias primas y la estabilización gradual de las principales economías que se encuentran en recesión. Muchos países continúan realizando progresos en el fortalecimiento de

sus marcos de política y su resiliencia frente a los shocks, y la actitud de los mercados ha mejorado recientemente. A pesar de esta evolución favorable, las economías de mercados emergentes y en desarrollo siguen estando expuestas a los efectos de contagio generados por el crecimiento atenuado en las economías avanzadas, la evolución en China durante su transición hacia un crecimiento más sostenible, y la volatilidad de los flujos de capitales y los tipos de cambio, mientras persisten desafíos internos que deben abordarse. A nivel mundial, aumenta la preocupación por el descontento político, la desigualdad del ingreso y las políticas populistas, que amenazan con descarrilar la globalización.

Los directores observaron que, si bien los mercados financieros han mostrado resiliencia frente a varios shocks en los últimos seis meses, los riesgos a mediano plazo están aumentando. En las economías avanzadas donde el débil crecimiento hace necesario el mantenimiento de una política monetaria acomodaticia, un período prolongado de bajo crecimiento y bajas tasas de interés podría complicar aún más los desafíos estructurales de rentabilidad que enfrentan los bancos y poner en riesgo la solvencia de muchas compañías de seguros de vida y fondos de pensiones. Estos riesgos y desafíos podrían, a su vez, debilitar aún más la actividad económica y la estabilidad financiera a nivel más general. En muchas economías de mercados emergentes, el alto nivel de apalancamiento de las empresas y la creciente complejidad de los productos financieros siguen generando dificultades.

En este contexto, los directores hicieron hincapié en la necesidad urgente de formular estrategias integrales, claramente articuladas —que combinen políticas estructurales, macroeconómicas y financieras— para elevar el producto efectivo y potencial, controlar las vulnerabilidades y afianzar la resiliencia. Reconocieron que la combinación de políticas más adecuada varía según el contexto del país y las prioridades específicas. Los directores también recalcaron que es esencial intensificar la cooperación multilateral con el fin de respaldar el crecimiento mundial y mejorar los niveles de vida. Concretamente, se precisan esfuerzos coordinados para promover un crecimiento sólido, sostenible, equilibrado e inclusivo; facilitar el comercio y los flujos de inversión transfronterizos; implementar marcos de resolución bancaria eficaces; reducir la incertidumbre en materia de política económica, por ejemplo a través de un claro proceso de comunicación, y mantener el progreso hacia el restablecimiento del equilibrio mundial. El establecimiento de sólidas redes mundiales de protección social también será esencial para hacer frente a los shocks, incluidos los vinculados con los flujos de refugiados, los fenómenos climáticos y los conflictos internos.

Los directores coincidieron, en términos generales, en que la mayoría de las economías avanzadas deben seguir aplicando políticas orientadas a respaldar la demanda a corto plazo e impulsar la productividad y el producto potencial a mediano plazo. Continuar con políticas monetarias acomodaticias sigue siendo apropiado a fin de apuntalar las expectativas de inflación, teniendo en cuenta al mismo tiempo los efectos secundarios negativos, pero la política monetaria por sí sola no será suficiente para cerrar las brechas del producto y alcanzar un crecimiento equilibrado y sostenible. Por lo tanto, es esencial aplicar una política fiscal favorable al crecimiento, calibrada en función del margen de maniobra disponible en cada país asegurando al mismo tiempo la sostenibilidad de la deuda a largo plazo, cimentada en un marco creíble a mediano plazo. Se necesitarán esfuerzos sostenidos para sanear los balances bancarios y empresariales, lo que ayudará a mejorar la transmisión de la política monetaria a la actividad real, y el uso proactivo de políticas macroprudenciales protegerá la estabilidad financiera. Es necesario establecer prioridades para las reformas estructurales según las circunstancias de cada país, con el objetivo de elevar las tasas de participación en la fuerza laboral, mejorar la eficiencia del mercado de trabajo, reducir los obstáculos al ingreso en los mercados, y fomentar la investigación y el desarrollo. En el sector empresarial, las reformas deberían centrarse en eliminar el sobreendeudamiento, facilitar la restructuración y mejorar más el gobierno de las empresas.

Los directores reconocieron que las circunstancias y desafíos de los países de mercados emergentes y en desarrollo varían según su nivel de desarrollo y posición dentro del ciclo económico. Para alcanzar el objetivo común de converger con los niveles más elevados de ingreso de los países avanzados, las reformas estructurales deberían facilitar la difusión de la tecnología y la creación de empleo, y desarrollar el capital humano. Los directores alentaron a aprovechar las actuales condiciones financieras externas relativamente benignas para seguir impulsando el necesario desapalancamiento corporativo, a través de un planteamiento integral, cuando corresponda. Esto debería complementarse con esfuerzos persistentes para reforzar la supervisión del sector financiero, actualizar los marcos de regulación y supervisión, y mejorar las prácticas de gober-nanza corporativa.

Los directores hicieron hincapié en que es esencial que el ajuste en los sectores empresarial y financiero de China se dé de forma gradual a fin de apuntalar el crecimiento y la estabilidad en China y en otros países. Los directores subrayaron la necesidad de que las instituciones financieras, particularmente en las economías avanzadas, adapten sus modelos de negocio a las nuevas realidades y a la evolución de las normas regulatorias. Una vigilancia más cuidadosa por parte de las autoridades regulatorias y una mejora de la recopilación de datos sobre las instituciones financieras no bancarias son esenciales para preservar su salud financiera y realizar un seguimiento de su papel en la transmisión de la política monetaria. Las autoridades pueden contribuir a despejar la incertidumbre llevando a término el programa de reformas regulatorias, sin incrementar significativamente los requisitos globales de capitalización y protegiendo al mismo tiempo la integridad de un sólido marco de capital. Los directores estuvieron de acuerdo, en términos generales, que en los países que enfrentan un sobreendeudamiento del sector privado o cuyo sistema financiero se ha deteriorado de manera importante pero que disponen de espacio fiscal, la aplicación de medidas fiscales bien focalizadas —acompañadas de procedimientos sólidos de insolvencia y de quiebra, y de salvaguardias para limitar el riesgo moral— podría ayudar a facilitar la restructuración de la deuda privada. Muchos países de mercados emergentes deberían continuar afianzando su resiliencia, por ejemplo limitando la expansión excesiva de la deuda privada y fortaleciendo el balance del gobierno en las fases de crecimiento.

Los directores subrayaron que las prioridades en materia de políticas en los países de bajo ingreso son abordar los desafíos macroeconómicos a corto plazo y avanzar hacia sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. En las economías dependientes de las materias primas, el establecimiento de defensas fiscales requerirá incrementar la contribución del sector no relacionado con las materias primas al ingreso tributario, junto con la racionalización del gasto. En los países menos dependientes de las materias primas, deberían adoptarse políticas macroeconómicas anticíclicas en aquellos países cuyo crecimiento sigue siendo robusto, y fortalecer las prácticas en la gestión de la deuda para reducir el impacto de posibles cambios en los flujos de capitales. A nivel más general, alcanzar un crecimiento robusto, sostenible e inclusivo requerirá esfuerzos sostenidos para diversificar la economía, ampliar la base de ingresos, mejorar la eficiencia de gasto público y promover la profundización financiera.

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