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Capítulo 3. Los tipos de cambio y el comercio: ¿Están desvinculados?

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
December 2015
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Los movimientos más recientes de los tipos de cambio han sido especialmente fuertes, lo cual ha dado pie a un debate en torno a sus posibles efectos sobre el comercio. La experiencia histórica de las economías avanzadas y de mercados emergentes y en desarrollo indica que las variaciones del tipo de cambio suelen tener repercusiones sustanciales sobre los volúmenes de exportación e importación. Una depreciación efectiva real del 10% de la moneda de una economía se asocia a un incremento de las exportaciones reales netas de 1,5% del PIB en promedio, si bien el porcentaje en torno a dicho promedio varía considerablemente de un país a otro. Las repercusiones tardan unos años en materializarse por completo, pero la mayoría de los ajustes se producen durante el primer año. Se observa que el impulso de las exportaciones relacionado con la depreciación monetaria es mayor en países que al principio presentan capacidad económica ociosa y cuyos sistemas financieros funcionan con normalidad. Algunos datos apuntan a que el incremento de las cadenas mundiales de valor ha debilitado la relación entre los tipos de cambio y el comercio de productos intermedios utilizados como insumos en las exportaciones de otros países. Sin embargo, el grueso del comercio mundial sigue siendo convencional, y no parece que exista una tendencia general hacia una desvinculación entre los tipos de cambio y las exportaciones e importaciones totales.

Introducción

Los movimientos recientes de los tipos de cambio han sido especialmente fuertes. El dólar de EE.UU. se ha apreciado más del 10%, en términos efectivos reales, desde mediados de 2014. El euro se ha depreciado más del 10% desde comienzos de 2014, y el yen en más del 30% desde mediados de 2012 (gráfico 3.1)1. Estos movimientos, si bien no es la primera vez que se producen, están lejos de su intervalo de fluctuación normal. Incluso en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, cuyas monedas suelen fluctuar más que las de las economías avanzadas, los movimientos recientes han sido inusitadamente fuertes.

Gráfico 3.1.Perspectiva histórica de los movimientos recientes de los tipos de cambio

(Porcentaje; meses en el eje de la abscisa)

Fuente: FMI, Sistema de notificaciones.

Nota: El gráfico muestra las bandas históricas de fluctuación del nivel del tipo de cambio efectivo real basado en el índice de precios al consumidor a partir de todas las evoluciones de 36 meses desde enero de 1980. La banda de confianza en el mes t se basa en todas las evoluciones históricas hasta el mes t. Las líneas azules indican las trayectorias más recientes de apreciación o depreciación de los tipos de cambio que no tienen interrupciones de más de tres meses. Las fechas entre paréntesis indican el punto de partida del episodio actual en cada panel. La última observación presentada es de junio de 2015.

Sin embargo, no hay consenso en cuanto a los probables efectos de estos fuertes movimientos del tipo de cambio sobre el comercio—exportaciones e importaciones—y, por tanto, sobre la actividad económica. Hay quienes han pronosticado fuertes repercusiones, basándose en modelos económicos convencionales (Krugman, 2015, por ejemplo). Otros han señalado las variaciones limitadas en los saldos comerciales de algunas economías tras los recientes movimientos del tipo de cambio—en Japón, en particular—, lo cual implicaría una aparente desvinculación entre los tipos de cambio y el comercio. También se ha señalado que la participación cada vez mayor de las empresas en las cadenas mundiales de valor ha restado importancia a los movimientos del tipo de cambio en relación con los flujos comerciales, como en estudios llevados a cabo recientemente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ollivaud, Ruticelli y Schwellnus, 2015) y el Banco Mundial (Ahmed, Appendino y Ruta, 2015)2.

No es la primera vez que se cuestionan las ideas convencionales acerca del vínculo entre los tipos de cambio y el comercio. A finales de los años ochenta, por ejemplo, el dólar de EE.UU. se depreció y el yen se apreció de forma pronunciada tras el Acuerdo del Plaza de 1985, pero los volúmenes comerciales tardaron tiempo en ajustarse, por lo que algunos analistas apuntaron a una desvinculación entre los tipos de cambio y el comercio. No obstante, a principios de los años noventa, los saldos comerciales estadounidense y japonés, tras ciertos retrasos, se habían ajustado, en líneas generales en consonancia con las predicciones de modelos convencionales3. Uno de los principales interrogantes es saber si esta vez es distinto, debido a la evolución de la estructura del comercio mundial desde la década de 1990, o bien si, una vez trascurridos los retrasos, la aparente desvinculación entre los tipos de cambio y el comercio se disipara una vez más.

Una desvinculación entre los tipos de cambio y el comercio tendría profundas repercusiones sobre las políticas. En particular, podría debilitar uno de los canales clave de transmisión de la política monetaria, al reducir el impulso a las exportaciones provocado por la depreciación del tipo de cambio que sigue a la expansión de la política monetaria. Además, podría complicar la resolución de los desequilibrios comerciales (es decir, cuando las exportaciones superan a las importaciones, o viceversa) a través del ajuste de los precios comerciales relativos.

Para contribuir al debate sobre los probables efectos de las recientes variaciones de los tipos de cambio y determinar si los flujos comerciales se están desvinculando de los tipos de cambio, el presente capítulo se centra en los siguientes interrogantes:

  • A partir de la experiencia histórica, ¿cómo suele evolucionar el comercio tras movimientos del tipo de cambio real? Concretamente, ¿en qué medida se transmiten los movimientos del tipo de cambio a los precios relativos de las exportaciones e importaciones, y con qué fuerza responden los flujos comerciales a estas variaciones de los precios comerciales? ¿A qué velocidad se producen dichos ajustes?

  • ¿Hay pruebas de una desvinculación entre los tipos de cambio y el comercio? En particular, ¿ha debilitado la estructura cambiante del comercio mundial, con un aumento de la participación en las cadenas mundiales de valor, la relación entre los tipos de cambio y el comercio? ¿Han disminuido con el tiempo los efectos a largo plazo o la velocidad de transmisión de los movimientos del tipo de cambio, disminuyendo así su incidencia en el comercio global?

Para dar respuesta a estos interrogantes, el capítulo aborda de entrada la relación entre los movimientos del tipo de cambio y el comercio en las economías avanzadas y de mercados emergentes y en desarrollo durante las tres últimas décadas. La importancia creciente de las economías de mercados emergentes y en desarrollo en el comercio mundial justifica esta amplia cobertura, que va más allá del grupo de economías que suelen analizarse en los estudios relacionados4. Este enfoque recurre tanto a las ecuaciones comerciales estándares como a un análisis de casos históricos de fuertes movimientos del tipo de cambio. Posteriormente, el capítulo analiza si el aumento de las cadenas mundiales de valor, conocidas también como fragmentación internacional de la producción, ha debilitado el vínculo entre los tipos de cambio y el comercio. Por último, se examina en líneas generales si existen datos que corroboren la desvinculación progresiva a partir de una estimación de la relación entre los tipos de cambio y el comercio en distintos períodos históricos.

El análisis se centra específicamente en los efectos directos de los movimientos del tipo de cambio sobre el comercio. Si bien el canal comercial es esencial para la transmisión de los movimientos del tipo de cambio a una economía, el enfoque de equilibrio parcial en los efectos directos tiene limitaciones. Por definición, omite los efectos de equilibrio general de los movimientos del tipo de cambio sobre la actividad económica general, que incluyen no solo los efectos sobre el comercio, sino también los que operan a través de otras variables, como las expectativas de inflación, las tasas de interés y la demanda interna5. El comercio también se ve afectado indirectamente a través de los efectos sobre dichas variables. Asimismo, el enfoque específico en los efectos directos se abstrae del hecho de que los factores subyacentes causantes de un movimiento del tipo de cambio también inciden en los resultados de la actividad comercial y económica. La razón principal por la cual estos resultados pueden discrepar es que los efectos indirectos de los movimientos del tipo de cambio pueden diferir según sea el factor causante. Fijémonos, por ejemplo, en los movimientos de los tipos de cambio registrados en los últimos 12 meses, aproximadamente. Como se analizaba en el informe WEO de abril de 2015, estos movimientos han sido provocados en parte por las sorpresas en la fuerza relativa de la demanda interna: los países con una mayor demanda interna experimentaron una apreciación. Podemos compararlo con otro ejemplo, en el cual el movimiento del tipo de cambio no viene impulsado por la demanda interna, sino que es consecuencia de la inesperada preferencia de los inversores por los activos denominados en dólares de EE.UU. El comportamiento de la demanda interna en estos dos ejemplos sería claramente distinto y tendría consecuencias sobre los resultados generales del comercio.

Las principales conclusiones del capítulo son las siguientes:

  • El comercio tiende a reaccionar con fuerza ante los movimientos del tipo de cambio. Una depreciación de la moneda de una economía suele asociarse a precios de exportación inferiores pagados por extranjeros y precios de importación internos más elevados, y esta variación de precios, a su vez, provoca un incremento de las exportaciones y una disminución de las importaciones6. Como consecuencia de estos canales, una depreciación de 10% del tipo de cambio efectivo real suele implicar, en promedio, un incremento del 1,5% del PIB en exportaciones reales netas. Las cifras en torno a dicha respuesta media varían ampliamente de una economía a otra (del 0,5% al 3,1%). Es necesario que transcurran algunos años para que los efectos se materialicen por completo, pero la mayor parte de los ajustes se producen durante el primer año. El incremento de las exportaciones asociado a la depreciación monetaria suele ser más pronunciado cuando la capacidad ociosa de la economía es mayor, y más escaso cuando el sistema financiero del país es débil, como lo es en el contexto de una crisis bancaria.

  • El ascenso de las cadenas mundiales de valor ha debilitado la relación entre los tipos de cambio y el comercio en algunas economías y productos, pero los indicios de que haya provocado una desvinculación entre los tipos de cambio y el comercio en general son escasos. Concretamente, en las economías que han participado más activamente en las cadenas mundiales de valor, el comercio de productos intermedios utilizados como insumos en las exportaciones de otras economías se ha vuelto menos sensible a las variaciones del tipo de cambio. De todos modos, en los últimos años se ha producido una desaceleración del ritmo de expansión relativo del comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor y el grueso del comercio mundial sigue siendo comercio convencional.

  • En términos más generales, existen pocos datos que corroboren la idea de desvinculación entre los tipos de cambio, los precios comerciales y los volúmenes brutos de exportación e importación. En general, los vínculos estimados no se han debilitado con el paso del tiempo. La excepción más destacada es Japón, que presenta muestras de desvinculación, con un crecimiento de las exportaciones más débil de lo esperado, a pesar de la considerable depreciación del tipo de cambio. Sin embargo, este débil crecimiento de las exportaciones es consecuencia de una serie de factores específicos del país7.

De los tipos de cambio al comercio: Datos históricos

Uno de los parámetros de referencia naturales para evaluar las consecuencias de los recientes movimientos del tipo de cambio es la relación entre los tipos de cambio y el comercio. Según los modelos teóricos estándares, la depreciación monetaria reducirá los precios de las exportaciones en divisas e incrementará los precios de las importaciones en moneda nacional, lo que se traduciría en un aumento de las exportaciones y un descenso de las importaciones8. Estas predicciones teóricas orientan el análisis estadístico que se presenta en este capítulo.

Esta sección examina de entrada los datos históricos sobre la conexión entre los tipos de cambio, los precios comerciales y los volúmenes comerciales en un amplio grupo de economías. Se estiman las ecuaciones de volumen y precios correspondientes a exportaciones e importaciones de 60 economías—23 avanzadas y 37 de mercados emergentes y en desarrollo—durante las tres últimas décadas. La muestra de economías es más amplia que las que suelen utilizarse en estudios relacionados9.

Para aportar de manera más directa al debate sobre los amplios movimientos recientes de los tipos de cambio, en esta subsección se presentan también datos sobre la actividad comercial posterior a movimientos inusitadamente fuertes del tipo de cambio. La atención se centra en la evolución de los precios y volúmenes de las exportaciones tras depreciaciones monetarias importantes y repentinas, tanto en economías avanzadas como en economías de mercados emergentes y en desarrollo.

Repaso de las elasticidades del comercio

Para sentar las bases de evaluación de las posibles repercusiones de los recientes movimientos fuertes de los tipos de cambio sobre el comercio, en esta subsección se estiman las elasticidades estándares del comercio (es decir, cuán sensibles son las variables comerciales a los cambios en otras variables) tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes y en desarrollo. En particular, se estiman cuatro elasticidades: la relación entre los movimientos del tipo de cambio y los precios de las exportaciones e importaciones, respectivamente (traspaso de los ajustes del tipo de cambio) y la relación entre estos precios de las exportaciones y las importaciones y los volúmenes comerciales (elasticidad-precio), a partir de ecuaciones comerciales estándares. Se hace hincapié en los efectos a largo plazo de los movimientos del tipo de cambio, aunque el análisis aborda también en qué medida dichos efectos se materializan en el corto plazo.

El marco teórico del análisis se basa en investigaciones sobre precios de mercado, como se describe en Krugman (1986), Feenstra, Gagnon y Knetter (1996), Campa y Goldberg (2005), Burstein y Gopinath (2014) y otros estudios. En este marco, las empresas exportadoras elevan al máximo sus beneficios cuando eligen precios de exportación en función de la demanda de sus productos en mercados extranjeros, teniendo en cuenta los precios de sus competidores10. La demanda de productos está sujeta a la relación entre los precios de exportación y los precios de los productos competidores, así como a las condiciones generales de la demanda en los mercados de destino. A partir de estos supuestos, la relación entre los precios de exportación y los precios externos depende del tipo de cambio real y los costos de producción reales, mientras que las cantidades de exportación dependen de estos precios de exportación relativos y de la demanda agregada externa. Los determinantes de los precios y las cantidades de importación pueden derivarse por analogía a partir de la observación de que el precio de las importaciones de cada economía equivale al precio de las exportaciones de sus socios comerciales multiplicado por el tipo de cambio bilateral11.

El análisis estima las cuatro elasticidades del comercio a nivel de cada economía, a partir de datos anuales de 60 economías. Según la disponibilidad de datos y la economía en cuestión, la muestra comienza entre 1980 y 1989, y termina en 2014. A fin de permitir la estimación de la relación a largo plazo entre los movimientos del tipo de cambio y el comercio, la muestra se limita a economías con disponibilidad de por menos 25 años de datos anuales12. El análisis se centra en las exportaciones e importaciones brutas, que incluyen tanto bienes como servicios (en el anexo 3.1 se especifican las fuentes de datos utilizadas). Las especificaciones econométricas empleadas son estimaciones estándares y de rendimientos de la relación entre los tipos de cambio y los precios comerciales, así como entre los precios y los volúmenes comerciales13.

Varios problemas complican la estimación de las elasticidades del comercio y pueden introducir en el análisis un sesgo contrario a la detección de cualquier efecto de los movimientos del tipo de cambio sobre el comercio. Resultados económicos dispares pueden desembocar en evoluciones conjuntas distintas de precios y cantidades comerciales, lo cual complica la estimación de los efectos causales de los precios comerciales sobre las cantidades. La principal fuente potencial de dicho problema de simultaneidad es la variación de la demanda interna o externa. Por ejemplo, una contracción de la demanda externa puede provocar el descenso simultáneo de la cantidad y el precio de las exportaciones, ocultando así los posibles efectos positivos convencionales de una caída de precios de exportación sobre la demanda de exportaciones. Además, cuando el crecimiento de la demanda interna es débil, es posible que disminuya también el precio de las importaciones, ocultando los efectos positivos de una reducción de precios de importación sobre las importaciones. El análisis aborda esta fuente de endogeneidad mediante el control del producto externo e interno14, lo que deja las variaciones de composición de la demanda o de la propensión a importar para una composición determinada de la demanda. El análisis intenta controlar los cambios de composición mediante la inclusión tanto de las exportaciones como de las no exportaciones en la ecuación de las importaciones, pero el control de las variaciones de las propensiones de importación plantea dificultades. En general, debido a la permanencia de estas fuentes de sesgo, podrían obtenerse resultados de estimación débiles o de signo contumaz, si bien ello no implicaría necesariamente que el comercio sea insensible a las variaciones de los precios comerciales15.

Resultados: De los tipos de cambio a los precios del comercio

El análisis indica que los movimientos del tipo de cambio suelen tener efectos considerables sobre los precios del comercio, y las estimaciones de las elasticidades de traspaso presentan el signo esperado prácticamente en todas las economías analizadas (gráfico 3.2). Las estimaciones del traspaso de los ajustes del tipo de cambio se sitúan en general, como era de esperar, en el intervalo 0–1. Los resultados implican que, en promedio, una depreciación monetaria efectiva real de 10% genera un incremento de precios de importación del 6,1% y una reducción de precios de exportación en divisas del 5,5% (cuadro 3.1)16. Los resultados de la estimación son en general acordes con los estudios llevados a cabo en las principales economías17. Cabe destacar que las economías con un mayor traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios de exportación en divisas suelen presentar un traspaso inferior a los precios de importación internos, patrón que también se desprende de las conclusiones de Bussière, Delle Chiaie y Peltonen (2014). Asimismo, los resultados indican que la mayoría de los efectos a largo plazo sobre los precios comerciales se materializan durante el primer año18.

Gráfico 3.2.Traspaso de los ajustes de los tipos de cambio y elasticidad de precios a largo plazo

Fuentes: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Estimaciones basadas en datos anuales de 60 economías avanzadas y de mercados emergentes y en desarrollo de 1980 a 2014. Los recuadros indican el signo esperado y, en el caso del traspaso de los ajustes de los tipos de cambio, la magnitud esperada de las estimaciones.

Cuadro 3.1.Traspaso de los ajustes del tipo de cambio y elasticidades de precio
Traspaso de los ajustes de tipo de cambioElasticidad de precio de los volúmenes
Precios de exportaciónPrecios de importaciónExportacionesImportaciones¿Se cumplió la condición Marshall-Lerner?1
Basado en el índice de precios al productor2
Largo plazo0,552−0,605−0,321−0,298
Efecto a un año0,625−0,580−0,260−0,258
Basado en el índice de precios al consumidor3
Largo plazo0,457−0,608−0,328−0,333
Efecto a un año0,599−0,546−0,200−0,200
Partida informativa
Exportadores de productos distintos de materias primas4
Elasticidad a largo plazo20,571−0,582−0,461−0,272
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.Nota: El cuadro presenta promedios simples de estimaciones de economías individuales correspondientes a 60 economías durante 1980–2014.

La fórmula de la condición Marshall-Lerner ajustada en función de un traspaso imperfecto es (–ERPT of PX) (1 + elasticidad de precios de X) + (ERPT of PM) (1 + elasticidad de precios de M) + 1 > 0, en donde X denota exportaciones, M denota importaciones, y PX y PM denotan los precios de exportación e importación, respectivamente (anexo 3.3).

Estimaciones basadas en el tipo de cambio efectivo real según el índice de precios al productor y precios de exportación e importación en relación con precios al productor externos e internos, respectivamente.

Estimaciones basadas en el tipo de cambio efectivo real según el índice de precios al consumidor y precios de exportación e importación en relación con precios al consumidor externos e internos, respectivamente.

Excluye las economías en las cuales los productos primarios constituyen la principal fuente de ingresos de exportación, es decir, que superen el 50% de las exportaciones totales, en promedio, entre 2009 y 2013.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.Nota: El cuadro presenta promedios simples de estimaciones de economías individuales correspondientes a 60 economías durante 1980–2014.

La fórmula de la condición Marshall-Lerner ajustada en función de un traspaso imperfecto es (–ERPT of PX) (1 + elasticidad de precios de X) + (ERPT of PM) (1 + elasticidad de precios de M) + 1 > 0, en donde X denota exportaciones, M denota importaciones, y PX y PM denotan los precios de exportación e importación, respectivamente (anexo 3.3).

Estimaciones basadas en el tipo de cambio efectivo real según el índice de precios al productor y precios de exportación e importación en relación con precios al productor externos e internos, respectivamente.

Estimaciones basadas en el tipo de cambio efectivo real según el índice de precios al consumidor y precios de exportación e importación en relación con precios al consumidor externos e internos, respectivamente.

Excluye las economías en las cuales los productos primarios constituyen la principal fuente de ingresos de exportación, es decir, que superen el 50% de las exportaciones totales, en promedio, entre 2009 y 2013.

Resultados: De los precios del comercio a los volúmenes del comercio

El análisis apunta a que los movimientos de los precios del comercio suelen tener los efectos esperados sobre los volúmenes de exportación e importación; la mayoría de las estimaciones correspondientes a economías concretas presentan el signo (negativo) convencional (gráfico 3.2, panel 2). En promedio, las elasticidades de precios estimadas de los volúmenes sugieren que un incremento del 10% de los precios de exportación e importación provoca una reducción del nivel de los volúmenes tanto de exportación como de importación de aproximadamente 3% a largo plazo (cuadro 3.1). Asimismo, los resultados indican que la mayoría de los efectos a largo plazo sobre los volúmenes comerciales se materializan durante el primer año.

Al mismo tiempo, varias estimaciones de economías concretas presentan signos no esperados (positivos). Dadas las dificultades mencionadas anteriormente para identificar los efectos de los precios del comercio sobre los volúmenes, dichas excepciones no son de extrañar. Probablemente, los efectos reales sean más fuertes que los que sugieren los promedios entre países especificados en el cuadro 3.1. Por otro lado, la muestra abarca economías diversas; en algunas de ellas, los productos primarios combustibles y no combustibles constituyen la principal fuente de ingresos de exportación (superior al 50% de las exportaciones totales). A fin de investigar si estos países exportadores de productos primarios influyen considerablemente en los resultados de la estimación, se repite el análisis excluyéndolos de la muestra. Los resultados son similares a los del escenario base, lo cual hace pensar que estas economías no condicionan los resultados (cuadro 3.1).

Por otro lado, los efectos de los cambios en la demanda agregada externa e interna sobre los volúmenes de exportación e importación presentan el esperado signo positivo en todas las economías de la muestra (gráfico del anexo 3.2.2). En promedio, un incremento del 1% de la demanda agregada de un socio comercial se asocia a un incremento del 2,3% de las exportaciones. Un incremento del 1% de la demanda agregada interna se asocia a un incremento del 1,4% de las importaciones19. Estos resultados confirman que los cambios en la demanda relativa tienen una fuerte influencia sobre el comercio. Dicho vínculo ha sido un tema destacado del debate de política económica sobre la contracción del comercio mundial tras la crisis20.

Efectos generales sobre las exportaciones netas

¿Qué implican las estimaciones de las elasticidades de precio y volumen para los efectos generales de los movimientos de los tipos de cambio sobre las exportaciones netas? Para dar respuesta a esta pregunta, el análisis combina las estimaciones medias de las cuatro elasticidades incluidas en el cuadro 3.1 (más fiables que las estimaciones de cada economía por separado) con las importaciones y exportaciones como proporción del PIB de países específicos21. Los resultados indican que una depreciación efectiva real de 10% de la moneda de una economía se asocia a un aumento de las exportaciones reales netas, en promedio, de 1,5% del PIB, si bien los distintos países presentan variaciones considerables en torno a este promedio (gráfico 3.3). Dada la amplia diferencia entre economías respecto a las exportaciones e importaciones como proporción del PIB, el efecto implícito de una depreciación efectiva real del 10% oscila entre 0,5% y 3,1% del PIB. Si bien es necesario que transcurran algunos años para que los efectos se materialicen por completo, cabe recordar que la mayor parte se producen durante el primer año22.

Gráfico 3.3.Efecto de una depreciación efectiva real de 10% en las exportaciones reales netas

(Porcentaje del PIB)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El gráfico muestra el efecto a largo plazo en el nivel de las exportaciones reales netas en porcentaje del PIB, basado en las relaciones importaciones/PIB y exportaciones/PIB específicas de países y en las elasticidades medias del comercio, basadas en el índice de precios al productor, presentadas en el cuadro 3.1 correspondientes a las 60 economías de la muestra.

Reflexiones sobre los episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio

Para aportar de manera más directa al debate sobre los amplios movimientos recientes de los tipos de cambio, en esta subsección se presentan datos sobre los efectos de depreciaciones fuertes y repentinas. En varios casos, estos episodios coinciden con otros de crisis monetaria identificados en las investigaciones. El estudio de la actividad comercial posterior a dichos eventos relativamente extremos permite al análisis estimar mejor las elasticidades de las exportaciones. (El ejercicio no logra identificar en igual medida las elasticidades de las importaciones porque varios eventos internos que repercuten en ellas coinciden con fuertes depreciaciones del tipo de cambio). El análisis se centra en episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio no asociados a crisis bancarias, puesto que estas crisis pueden tener efectos de confusión adicionales sobre el comercio. En general, los episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio suelen contar con un componente exógeno mayor que las fluctuaciones más normales del tipo de cambio, y están más indicados para la estimación de la relación entre los tipos de cambio y el comercio23.

Identificación de episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio

El análisis identifica los episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio mediante un método estadístico similar al utilizado en otras investigaciones. Dicho método se basa en dos criterios: El primero de ellos define como fuerte depreciación cualquier depreciación nominal excepcionalmente pronunciada de la moneda frente al dólar de EE.UU. Este método de identificación se basa en un conjunto de umbrales numéricos establecidos en el percentil 90 de todas las depreciaciones anuales de la muestra24. El segundo criterio evita que un mismo episodio de fuerte depreciación del tipo de cambio sea captado más de una vez. Exige que la variación de la tasa de depreciación, comparada con la del año anterior, sea excepcionalmente amplia (superior al percentil 90 de todas las variaciones). Como las tasas de interés suelen ser más volátiles en las economías de mercados emergentes y en desarrollo que en las avanzadas, ambos umbrales se definen por separado para cada grupo de economías. Respecto al primer criterio, el umbral de las economías avanzadas es una depreciación de 13% frente al dólar, mientras que en las economías de mercados emergentes y en desarrollo el umbral se sitúa en 20%. Respecto al segundo criterio, ambos umbrales se sitúan en torno a 13 puntos porcentuales.

Para garantizar que los resultados no se vean excesivamente influidos por episodios de elevada inflación, el análisis solo tiene en cuenta las depreciaciones fuertes del tipo de cambio que se producen cuando la tasa de inflación es inferior a 30%. Además, el análisis se centra en episodios no relacionados con crisis bancarias para evitar los factores de confusión asociados a las perturbaciones de la oferta de crédito. En particular, se descartan los episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio registrados en los tres años posteriores a una crisis bancaria según el conjunto de datos de Leaven y Valencia (2013). Los efectos de una fuerte depreciación asociada a una crisis bancaria se analizan por separado más adelante en este capítulo.

Al aplicar esta estrategia a todas las economías respecto de las cuales existen datos sobre volúmenes y precios de exportación para el período 1980–2014, se obtienen 66 episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio25. Como se especifica en el cuadro del anexo 3.4.1, aproximadamente una cuarta parte (17) de estas fuertes depreciaciones del tipo de cambio se produjeron en economías avanzadas. Entre ellas, por ejemplo, están las economías europeas que se vieron afectadas por la crisis del mecanismo de tipos de cambio europeo de 1992. Los demás episodios se produjeron en economías de mercados emergentes y en desarrollo; entre ellos destacan la devaluación del yuan chino en 1994 y la fuerte depreciación del bolívar venezolano en 200226.

¿Qué pasa con las exportaciones tras una fuerte depreciación del tipo de cambio?

Una vez identificados los episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio, esta subsección recurre a técnicas estadísticas para evaluar la relación entre los tipos de cambio y los precios y volúmenes de exportación. Se utiliza una metodología estándar, basada en Cerra y Saxena (2008) y Romer y Romer (2010), entre otros. Concretamente, las respuestas medias de los precios y volúmenes de exportación a una fuerte depreciación se estiman por separado mediante un análisis de datos de panel27.

Los resultados indican que cuando las depreciaciones son fuertes impulsan considerablemente las exportaciones. Por definición, los episodios estudiados se asocian a fuertes depreciaciones y los resultados indican que estas, en promedio, representan un 25% en términos efectivos reales en cinco años (gráfico 3.4). Los precios de exportación en divisas se reducen aproximadamente un 10%, si bien los ajustes se producen sobre todo durante el primer año. Por tanto, la elasticidad de traspaso de los precios de exportación implícita en relación con el tipo de cambio real se sitúa en torno a 0,4, similar a la estimación ya analizada, basada en las ecuaciones sobre el comercio.

Gráfico 3.4.Dinámica de las exportaciones tras depreciaciones fuertes del tipo de cambio

(Porcentaje; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza de 90%.

El incremento de los volúmenes de exportación es más gradual, de 10% aproximadamente en cinco años28. Esta respuesta revela una elasticidad media de precios de las exportaciones en torno a −0,7, superior a la elasticidad de −0,3 estimada mediante las ecuaciones de comercio tradicionales, analizadas anteriormente. Esta elasticidad de precios superior estimada podría deberse a la estrategia de identificación más clara basada en los episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio. Todos los resultados son estadísticamente significativos en los niveles convencionales29.

¿Tienen importancia las condiciones económicas iniciales?

¿Difiere la dinámica de las exportaciones tras fuertes depreciaciones en función de las condiciones financieras iniciales? Cuando la capacidad económica ociosa es mayor y existe un mayor grado de capacidad no utilizada en la economía, el margen para la expansión de la producción y las exportaciones tras un incremento de la demanda externa asociado a una depreciación del tipo de cambio podría ser mayor. Lo lógico es pensar que eso se debe a que el volumen de exportaciones vendidas no solo depende de la solidez de la demanda, sino también de la capacidad de una economía para adaptar su producción a una mayor demanda. Al fin y al cabo, mientras que una empresa puede expandir fácilmente su producción para la exportación comprando más insumos, una economía nacional debe o bien utilizar recursos no ocupados, o bien trasladar recursos de la producción de bienes no comercializados a la de bienes comercializados. La velocidad a la cual una economía puede reasignar en este sentido sus recursos varía, aunque el problema no sería tan llamativo si existiese capacidad económica ociosa.

A fin de estudiar esta posibilidad, el análisis divide en dos grupos los 66 episodios de depreciación detectados, según el grado de capacidad económica ociosa durante el año anterior a la depreciación del tipo de cambio30. Los resultados indican que, en la submuestra de episodios con menos capacidad económica ociosa, los efectos de la depreciación sobre las exportaciones siguen siendo positivos pero cercanos a cero (gráfico 3.5)31. En cambio, en la submuestra con una mayor capacidad ociosa inicial en la economía, los beneficios para la exportación son mayores que en la muestra completa de base (7 puntos porcentuales adicionales al cabo de cinco años). Este resultado no es de extrañar desde el punto de vista analítico, pero no había sido resaltado en estudios relacionados. Asimismo, el tipo de cambio suele depreciarse más y de forma más persistente que en el escenario base, por lo cual podría decirse que los exportadores tienen más incentivos para recortar los precios de exportación que en el escenario base.

Gráfico 3.5.Dinámica de las exportaciones tras depreciaciones fuertes del tipo de cambio: La incidencia de una capacidad económica ociosa inicial

(Percentaje; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza de 90%.

¿Tienen un comportamiento distinto las exportaciones tras fuertes depreciaciones asociadas a crisis bancarias?

¿Depende el impulso a la exportación que se asocia a una fuerte depreciación del tipo de cambio de la salud del sector financiero de la economía exportadora? En principio, las crisis bancarias pueden deprimir las exportaciones, al reducir la disponibilidad de crédito necesario para ampliar la producción para exportación32. Esta caída de la disponibilidad de crédito podría contrarrestar los beneficios a la exportación derivados de la depreciación monetaria.

Para esclarecer esta cuestión, el análisis en esta subsección se centra en los episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio vinculados a crisis bancarias. En particular, se aplican los mismos criterios utilizados en las subsecciones anteriores y se identifican 57 episodios en los cuales se produjo una crisis bancaria (una vez más, según el conjunto de datos de Laeven y Valencia, 2013) durante un período de tres años anterior o posterior a la fuerte depreciación del tipo de cambio (véase el cuadro del anexo 3.4.2). Por definición, estos 57 episodios no coinciden con los del conjunto incluido en el análisis de base. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, las fuertes depreciaciones del tipo de cambio de Finlandia y Suecia en 1993; Tailandia y Corea en 1997 y 1998, respectivamente; Rusia en 1998; Brasil en 1999, y Argentina en 2002.

Los resultados indican que el impulso a la exportación es, en efecto, menor cuando la depreciación del tipo de cambio se asocia a una crisis bancaria (gráfico 3.6). En particular, los precios de exportación se reducen menos, lo que sugiere una elasticidad media de precios de exportación a un tipo de cambio efectivo real de 0,25, aproximadamente la mitad del observado en el escenario base. La respuesta de las exportaciones reales es cercana a cero. Estos resultados se condicen con la opinión de que las restricciones crediticias a las cuales hacen frente las empresas exportadoras cuando el sector financiero de un país es débil limitan su capacidad para obtener préstamos e incrementan su capacidad de exportación cuando la moneda se deprecia33.

Gráfico 3.6.Dinámica de las exportaciones tras depreciaciones fuertes del tipo de cambio asociadas a crisis bancarias

(Percentaje; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza de 90%.

Al mismo tiempo, las crisis bancarias provocan toda una gama de resultados, como se observa en otras investigaciones (véase el capítulo 4 del informe WEO de octubre de 2009, por ejemplo). En varios de los episodios asociados a crisis bancarias analizados aquí, las exportaciones superaron el efecto medio cercano a cero; por ejemplo, en el caso de las fuertes depreciaciones de Argentina (2002), Brasil (1999), Rusia (1998) y Suecia (1993), en las cuales el efecto estimado sobre las exportaciones es positivo34.

En general, los resultados basados en el análisis de las ecuaciones de comercio tradicionales y los episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio apuntan a que el comercio es considerablemente sensible al tipo de cambio, con arreglo a los datos históricos, y que se producen los efectos convencionales derivados de la reorientación del gasto. Es probable que el incremento de las exportaciones asociado a la depreciación del tipo de cambio sea mayor cuando exista capacidad económica ociosa y el sector financiero opere con normalidad.

¿Desvinculación o estabilidad?

Hasta aquí, el análisis presupone que la relación histórica entre los tipos de cambio y el comercio ha sido estable a lo largo del tiempo, por lo cual constituye un referente adecuado para la evaluación de las repercusiones de los recientes movimientos del tipo de cambio. En esta sección se estudia la veracidad de este supuesto, o si, por el contrario, el comercio y los tipos de cambio han quedado desvinculados. Para comenzar, se examina el papel del incremento de las cadenas mundiales de valor—y la consiguiente fragmentación de la producción internacional—en la reducción de los vínculos entre los tipos de cambio y el comercio, una cuestión que ha sido objeto de gran atención en el reciente debate político sobre desvinculación. A continuación, se estudia de forma más genérica si la relación entre los tipos de cambio y los flujos comerciales—ya sea calculada mediante las ecuaciones de comercio tradicionales o a partir de los episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio—se ha debilitado.

La desvinculación y el ascenso de las cadenas mundiales de valor

Los flujos comerciales brutos pueden desglosarse en comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor (comercio de bienes intermedios utilizados como insumos en las exportaciones de otras economías) y otras operaciones comerciales. Esta sección comienza con un breve resumen del incremento que las cadenas mundiales de valor han registrado en las últimas décadas. Posteriormente se explican los motivos por los cuales el comercio relacionado con ellas podría ser menos sensible a los movimientos del tipo de cambio que el comercio tradicional, y se evalúan los datos35.

El ascenso de las cadenas mundiales de valor

Durante las últimas décadas, el comercio mundial ha venido organizándose en las denominadas cadenas mundiales de valor, en las cuales las distintas fases de producción se reparten entre varias economías. La fragmentación de la producción ha ido creciendo a medida que las economías se especializan en agregar valor en una fase determinada de producción, en vez de producir productos finales completos. Las exportaciones de valor agregado interno han ido disminuyendo como proporción de las exportaciones brutas, mientras que la proporción de exportaciones formadas por productos intermedios importados, es decir, de valor agregado externo, ha aumentado. Al mismo tiempo, la proporción de bienes intermedios en las exportaciones totales va en aumento, mientras que la proporción de productos finales disminuye. En consecuencia, la competitividad de las exportaciones no viene solo determinada por el tipo de cambio y el nivel de precios de la economía de destino de las mismas, sino también por el tipo de cambio y el nivel de precios de la economía situada al final de la cadena de producción.

La participación en cadenas mundiales de valor se mide a partir de dos dimensiones: los vínculos hacia atrás (de las importaciones) con las etapas de producción previas y los vínculos hacia delante (de las exportaciones) con las etapas de producción posteriores.

  • Participación hacia atrás. A medida que las cadenas mundiales de valor han ido cobrando importancia, la proporción de exportaciones brutas formada por insumos importados de otros países ha ido aumentando. De ahí que la proporción de valor agregado externo de las exportaciones brutas haya aumentado gradualmente, pasando de un promedio multinacional de aproximadamente 15% de las exportaciones brutas en la década de 1970 a 25% aproximadamente en 2013 (gráfico 3.7). No obstante, en algunas economías, como Hungría, Rumania, México, Tailandia e Irlanda, el incremento ha sido superior a 20 puntos porcentuales, muy por encima del promedio multinacional. Algunos datos apuntan a que el incremento de las cadenas mundiales de valor medidas con arreglo a esta dimensión se ha ralentizado en los últimos años. De hecho, Constantinescu, Mattoo y Ruta (2015) observan que la ralentización de la expansión de las cadenas mundiales de valor ha contribuido a la desaceleración del comercio mundial observada desde la crisis financiera mundial.

  • Participación hacia delante. Debido al incremento de las cadenas mundiales de valor, la proporción de exportaciones formadas por insumos intermedios utilizados por los socios comerciales para la producción de sus exportaciones ha aumentado. El aumento de dicha proporción ha sido gradual, del 20% al 24% de las exportaciones brutas en promedio, durante el período 1995–2009 (gráfico 3.7). Rusia, Chile, Indonesia, Japón y Corea han registrado los mayores incrementos.

Gráfico 3.7.Evolución de las cadenas mundiales de valor

Fuentes: Duval et al. (2014); Johnson y Noguera (2012), y Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Nota: En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

1 Proporción de valor agregado externo en las exportaciones brutas. Las líneas continuas denotan el promedio. Las líneas puntuadas denotan los percentiles 25 y 75.

2 Bienes intermedios usados por socios comerciales para la elaboración de sus exportaciones como proporción de las exportaciones brutas.

3 Basada en Johnson y Noguera (2012).

Estas dos medidas podrían utilizarse para evaluar la posición relativa de un país dentro de las cadenas mundiales de valor. Las economías situadas hacia el final de las cadenas de producción (downstream) tienen una mayor probabilidad de presentar fuertes vínculos hacia atrás y débiles vínculos hacia delante. Las más cercanas al origen (upstream) tienen una mayor probabilidad de presentar fuertes vínculos hacia delante y débiles vínculos hacia atrás.

Participación en las cadenas mundiales de valor y elasticidades del comercio

¿De qué modo afecta una mayor participación en las cadenas mundiales de valor a la sensibilidad del comercio a los tipos de cambio?

  • Traspaso de los ajustes del tipo de cambio. Si la proporción de valor agregado externo en las exportaciones es importante, una depreciación monetaria puede incrementar considerablemente el costo de los insumos importados por una economía, en caso de que la composición de dichos insumos se mantenga sin variación36. Este aumento del costo puede traspasarse a la siguiente fase de producción. Por tanto, los precios de exportación en divisas podrían no disminuir tanto como en el caso convencional de ausencia de contenido de valor agregado externo, lo cual implicaría un menor traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios de exportación37. No están tan claras las repercusiones probables de un incremento de las cadenas mundiales de valor sobre el traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios de importación.

  • Elasticidades de precios. La demanda de exportaciones procedentes de una economía concreta depende de las condiciones de la demanda y la competitividad de precios del producto terminado en el mercado de destino final. Sin embargo, la creciente fragmentación de la producción más allá de las fronteras nacionales puede hacer que los compradores finales situados al final de la cadena de producción de una economía no se cuenten entre los socios comerciales directos de dicha economía. Esta falta de vinculación directa complica la estimación de la relación comercial tradicional analizada anteriormente en este capítulo. En particular, podría provocar un “error de medición”, en el sentido de que los precios de exportación pasan a ser un indicador más débil de verdadera competitividad de precios. Este error de medición podría sesgar las estimaciones de los efectos de los precios de exportación sobre la demanda de exportaciones hacia cero. Un argumento análogo se emplea para explicar la relación entre los precios de importación y las importaciones, puesto que estas últimas se ven cada vez más influidas por la evolución de las exportaciones. Un aumento de los precios de importación provocado por una depreciación del tipo de cambio podría coincidir con precios inferiores de exportación y una demanda de exportaciones más fuerte y, por tanto, con un incremento de la demanda de importaciones. El incremento del precio de las importaciones podría relacionarse entonces con un aumento contumaz de las importaciones a pesar de su precio más elevado, contrario a la lógica tradicional de cambio de orientación del gasto. En general, las elasticidades de los precios de exportación e importación estimadas podrían reducirse cuanto más participe una economía en las cadenas mundiales de valor. Este mismo razonamiento puede aplicarse a los efectos estimados de los movimientos del tipo de cambio sobre las exportaciones netas.

Por lo general, una mayor participación en las cadenas mundiales de valor puede reducir los efectos de los movimientos del tipo de cambio sobre los precios del comercio, y de estos precios sobre los volúmenes del comercio. A la vez, si bien el comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor ha crecido en las últimas décadas, el grueso del comercio mundial sigue siendo comercio convencional. Además, como ya se ha mencionado, el incremento medio de la proporción de valor agregado externo de las exportaciones ha sido gradual en general y se ha ralentizado recientemente. Así pues, es improbable que, en la mayoría de los países, un aumento de la proporción de valor agregado externo reduzca radicalmente la sensibilidad de las exportaciones e importaciones brutas a los tipos de cambio. Los datos generales sobre un incremento de la desvinculación entre los tipos de cambio y el comercio, consecuencia no solo del aumento de las cadenas mundiales de valor, sino también de otros factores, se analizan más adelante en este capítulo. Dicho análisis no apunta a un debilitamiento general de la relación entre los tipos de cambio, los precios de comercio y los volúmenes de comercio totales.

No obstante, más allá de las repercusiones de las cadenas mundiales de valor sobre la relación entre flujos comerciales brutos generales y tipos de cambio, un aumento de la participación en cadenas de valor podría incidir en la relación entre los tipos de cambio y el comercio de bienes relacionados con dichas cadenas mundiales de valor. Estos datos se analizan en el recuadro 3.1. Concretamente, se estima la relación entre el comercio de bienes relacionados con cadenas mundiales de valor y los tipos de cambio efectivos reales. La conclusión es que una apreciación real de la moneda de un país no solo reduce sus exportaciones de valor agregado interno, sino también sus importaciones de valor agregado externo (de forma contraria al tradicional incremento de las importaciones tras una apreciación monetaria). Este último resultado es acorde con la idea de que los valores agregados interno y externo relacionados con las cadenas mundiales de valor son complementos de la producción38. Por tanto, producir y exportar menor valor agregado interno reduciría también la demanda derivada de valor agregado externo importado. Asimismo, el análisis concluye que la magnitud de las elasticidades de la importación y la exportación depende del tamaño de la aportación de un país a las cadenas mundiales de valor: una menor contribución nacional de valor agregado suele atenuar la sensibilidad a las variaciones del tipo de cambio (véanse Cheng et al., de próxima publicación; y FMI, 2015a, 2015b, 2015c)39.

Por último, el incremento de las cadenas mundiales de valor también repercute en las evaluaciones de la competitividad. Como ya se ha dicho, en una cadena de valor, el costo de producción de los bienes de una economía, así como su demanda, pueden estar sujetos a los tipos de cambio de economías que no se cuentan entre sus socios comerciales directos. De este modo, el tipo de cambio efectivo real que reviste interés para la evaluación de la competitividad no solo debe incluir los socios comerciales directos del país, sino también tener en cuenta todos los participantes de dicha cadena de valor, incluidos los consumidores finales. Esta medida, llamada tipo de cambio efectivo real de valor agregado, se describe en el recuadro 3.2. La medida depende del destino final del valor agregado interno exportado y representa la capacidad de sustitución de un producto en la demanda y la producción. Como se explica en el recuadro 3.2, surgen varias divergencias de importancia económica entre los tipos de cambio efectivo real de valor agregado y los convencionales. Sin embargo, en general, ambas medidas muestran una fuerte correlación, en parte porque la gran mayoría de las operaciones comerciales no están relacionadas con las cadenas mundiales de valor40.

En conjunto, los datos indican que en las economías que se han integrado cada vez más en las cadenas mundiales de valor el comercio de productos relacionados con dichas cadenas presenta una sensibilidad menos pronunciada a las variaciones del tipo de cambio. Al mismo tiempo, si bien el comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor ha ido incrementando en las últimas décadas, parece que en los últimos años su ritmo de expansión relativo ha disminuido; el grueso del comercio mundial sigue siendo comercio convencional. Por tanto, es improbable que el incremento de las cadenas mundiales de valor haya alterado enormemente la respuesta de las exportaciones e importaciones brutas a los tipos de cambio. Esta cuestión se analiza más a fondo en la siguiente subsección.

¿Desvinculación con el paso del tiempo?

En esta subsección se analiza en términos más generales si la relación entre los movimientos del tipo de cambio y el comercio—ya sean efectos a largo plazo o retardos en la transmisión—se ha debilitado con el paso del tiempo. Son varios los hechos más allá del crecimiento de las cadenas mundiales de valor que en principio podrían haber transformado los efectos de los movimientos del tipo de cambio. Algunos de ellos, como la liberalización de los flujos comerciales y el crecimiento de la competencia internacional relacionada con la globalización, podrían haber aumentado la sensibilidad del comercio a los tipos de cambio. Otros, como el incremento de la fijación de precios conforme al mercado entre varios mercados emergentes y la moderación y estabilización de la inflación en algunas economías, podrían haber reducido los efectos de los movimientos del tipo de cambio sobre los precios comerciales41. El interrogante que se plantea es si, en conjunto, estos hechos han provocado una desvinculación.

Pruebas de estabilidad

A fin de comprobar si los vínculos estimados entre los tipos de cambio y el comercio se han debilitado, el análisis vuelve a estimar las cuatro elasticidades del comercio presentadas anteriormente para intervalos móviles sucesivos de 10 años. El primer intervalo de 10 años utilizado para el cálculo es 1990–99; el último, 2005–14. Dado que un período de 10 años no proporciona datos suficientes para estimar las elasticidades de una economía concreta (a partir de datos anuales), el análisis se basa en un modelo de estimación de panel que combina los datos de varias economías42.

Como es posible que algunas regiones hayan sufrido mayores cambios estructurales que otras, el análisis estudia la evolución de las elasticidades del comercio de una muestra mundial y de regiones independientes. En particular, como el incremento de las cadenas mundiales de valor ha sido especialmente perceptible en varias economías de Asia y Europa, los resultados de la regresión móvil de cada región se presentan por separado.

Los resultados indican que, en general, los tipos de cambio no se han desvinculado del comercio (gráfico 3.8). La elasticidad de las importaciones respecto a los precios de las importaciones muestra cierto debilitamiento hacia el final de la muestra en algunas de las regiones, lo cual se condice con la opinión de que las importaciones son cada vez más sensibles a la evolución de las exportaciones, como en las cadenas mundiales de valor. Sin embargo, como no existen signos de debilitamiento de la sensibilidad de las exportaciones a los precios de exportación relativos (incluso se detecta un ligero fortalecimiento en algunas submuestras), ni de los efectos de los tipos de cambio sobre los precios comerciales, los datos relativos a las repercusiones del incremento de las cadenas mundiales de valor siguen sin ser concluyentes. Como por lo general el incremento de las cadenas mundiales de valor ha sido gradual y parece que últimamente se ha ralentizado, quizá no debería sorprender que los datos no sean concluyentes43.

Gráfico 3.8.Elasticidades del comercio a lo largo del tiempo en diferentes regiones

(Período móvil de 10 años que finaliza en el año t)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: El gráfico se basa en estimaciones de panel que usan el tipo de cambio efectivo real basado en el índice de precios al productor y precios de exportación e importación en relación con los precios de producción externos e internos, respectivamente. Toda la muestra abarca 88 economías avanzadas y de mercados emergentes y en desarrollo desde 1990 a 2014. Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza de 90%.

Las pruebas de ruptura estructural de varias muestras distintas confirman que las elasticidades totales del comercio son ampliamente estables a lo largo del tiempo. Cuando la muestra usada para estimar las regresiones de panel se divide en dos mitades—hasta 2001 y a partir de 2002—, una prueba de ruptura estructural no consigue rechazar la hipótesis nula de que, en la mayoría de casos, no se producen cambios en las elasticidades del comercio entre los dos períodos temporales (cuadro del anexo 3.5.1). Las pruebas se llevan a cabo con los grupos geográficos incluidos en el gráfico 3.8, con una muestra de economías que incrementaron de forma especialmente intensa su participación en las cadenas mundiales de valor (aquellas cuyo incremento en 1995–2009 de la proporción del valor agregado externo en las exportaciones brutas es superior a la mediana multinacional) y con economías que incrementaron en menor medida su participación (con un incremento de la proporción de valor agregado externo inferior a la mediana multinacional).

Se obtienen resultados no concluyentes similares al repetir las pruebas con muestras de datos utilizadas en otros estudios, como las 46 economías incluidas en el análisis de Ahmed, Appendino y Ruta (2015) (anexo 3.5). Otros análisis indican que los datos relacionados con una prolongación de los retardos en la transmisión también son limitados. Una prolongación de los retardos sería indicativa de divergencias entre los efectos a largo y corto plazo, pero existen pocos datos que corroboren esta idea.

A la hora de interpretar los resultados, cabe recordar que la pertinencia macroeconómica de las elasticidades del comercio depende de las exportaciones e importaciones como proporción del PIB; ambas han aumentado en las últimas décadas, debido al proceso de globalización del comercio (gráfico 3.9). Por sí mismos, los incrementos de estos coeficientes de comercio significan que los movimientos del tipo de cambio tienen un mayor efecto en las importaciones y exportaciones totales en puntos porcentuales del PIB. Por tanto, incluso una disminución de las elasticidades del comercio, en un contexto de incremento de los coeficientes de importación y exportación, podría ser coherente con el hecho de que los movimientos del tipo de cambio tuviesen consecuencias macroeconómicas para el comercio iguales o mayores que antes.

Gráfico 3.9.Relaciones exportación/PIB e importación/PIB, 1990–2014

(Porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El gráfico presenta promedios simples de economías en la muestra.

Efectos de las fuertes depreciaciones del tipo de cambio a lo largo del tiempo

Con el objetivo de arrojar más luz sobre si los vínculos entre los tipos de cambio y el comercio se han debilitado, el análisis reconsidera los efectos de las fuertes depreciaciones del tipo de cambio sobre las exportaciones en la primera y la segunda mitad de la muestra. De los 66 episodios de fuerte depreciación monetaria de la muestra, la mitad (33) se produjeron en 1997 o antes, y la otra mitad en años más recientes.

El análisis de estas dos muestras temporales presenta pocos indicios de un debilitamiento de los efectos de los tipos de cambio con el paso del tiempo (gráfico 3.10), e indica que los precios y volúmenes de exportación respondieron de forma parecida durante las dos muestras temporales. No hay mucha evidencia de que se haya producido un debilitamiento de las respuestas a largo plazo o de que los retardos se hayan prolongado.

Gráfico 3.10.Dinámica de las exportaciones tras depreciaciones fuertes del tipo de cambio: Hasta 1997 y en adelante

(Porcentaje; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza de 90%.

En términos generales, los resultados son acordes con la opinión de que el comercio y los tipos de cambio siguen estando vinculados. Vale la pena recordar que la idea de que se está produciendo una desvinculación entre los tipos de cambio y el comercio se basa en parte en la experiencia reciente de Japón: a pesar de la pronunciada depreciación del yen, el crecimiento de las exportaciones no ha logrado acelerarse como se esperaba. Como se analiza en el recuadro 3.3, esta experiencia es consecuencia de varios factores específicos de Japón que han contrarrestado en parte los efectos positivos de la depreciación del yen sobre las exportaciones y no son necesariamente aplicables a otros casos.

Implicaciones para las perspectivas

El análisis de este capítulo indica que los movimientos del tipo de cambio suelen tener fuertes repercusiones sobre las exportaciones y las importaciones. Sobre la base de las estimaciones del capítulo, una depreciación efectiva real del 10% de la moneda de un país se asocia, en promedio, con un incremento del 1,5% del PIB en exportaciones reales netas, si bien las variaciones entre países en torno a este promedio son considerables. Es necesario que transcurran algunos años para que los efectos se materialicen por completo, pero la mayor parte de los ajustes se producen durante el primer año. Asimismo, el análisis indica que la demanda agregada externa e interna desempeña un papel importante a la hora de impulsar las exportaciones y las importaciones, un vínculo que ha sido tema destacado del debate de política económica sobre la disminución del comercio mundial tras la crisis.

Estos resultados indican que los recientes movimientos del tipo de cambio, incluida la apreciación del dólar de EE.UU. de más del 10% en términos efectivos reales durante el año pasado, provocarían una considerable redistribución de las exportaciones reales netas entre las economías. Como se argumenta en el capítulo 1, los recientes movimientos del tipo de cambio han sido consecuencia de las variaciones de los fundamentos económicos subyacentes, como el crecimiento esperado de la demanda en el origen y en los socios comerciales, el descenso de los precios de las materias primas y varios shocks específicos de determinados países. Los resultados generales del comercio reflejarán no solo los efectos directos de los tipos de cambio sobre el comercio, sino también los cambios en los fundamentos económicos subyacentes que determinan dichos tipos de cambio. Por lo que se refiere a los efectos directos sobre el comercio, los movimientos de los tipos de cambio efectivos reales registrados desde enero de 2013 apuntan a una redistribución de las exportaciones reales netas, de Estados Unidos y economías cuyas monedas fluctúan con el dólar, a la zona del euro, Japón y economías cuyas monedas fluctúan con el euro y el yen (gráfico 3.11)44. Entre las economías que experimentan una depreciación de su moneda, es probable que el incremento de las exportaciones sea mayor en aquellas con capacidad económica ociosa en la economía nacional y con sistemas financieros que operan con normalidad.

Gráfico 3.11.Efecto ilustrativo de los movimientos del tipo de cambio efectivo real en las exportaciones reales netas desde enero de 2013

(Porcentaje del PIB)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los efectos ilustrativos de los movimientos del tipo de cambio real basados en el índice de precios al consumidor (IPC) de enero de 2013 a junio 2015 en las exportaciones reales netas en porcentaje del PIB se basan en el promedio de estimaciones del efecto de traspaso del tipo de cambio a los precios de las exportaciones e importaciones según el IPC y en la elasticidad de precios de las exportaciones e importaciones presentadas en el cuadro 3.1. Estas estimaciones medias se aplican a todas las economías. Las proporciones específicas de países de exportaciones e importaciones en el PIB usadas para el cálculo corresponden a 2012.

Asimismo, el capítulo concluye que existen pocos datos que respalden una tendencia a la desvinculación entre los tipos de cambio, los precios del comercio y los volúmenes del comercio con el paso del tiempo. Algunos datos indican que el incremento de las cadenas mundiales de valor ha debilitado la relación entre los tipos de cambio y el comercio de productos intermedios utilizados como insumos en las exportaciones de otros países. No obstante, el comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor ha ido aumentando tan solo gradualmente durante décadas y el grueso del comercio mundial sigue siendo comercio convencional. Tampoco hay señales evidentes de debilitamiento general de la sensibilidad de las exportaciones a los precios relativos de estas o de los efectos de los tipos de cambio sobre los precios del comercio. En general, los datos relativos a la desvinculación general entre los tipos de cambio y el comercio general siguen sin ser concluyentes.

Por tanto, las opiniones de políticas basadas en la relación tradicional entre los tipos de cambio y el comercio siguen siendo sostenibles. Los resultados confirman que los movimientos del tipo de cambio tienen repercusiones significativas sobre los precios de las exportaciones y las importaciones, e inciden en la dinámica de la inflación y la transmisión de los cambios de política monetaria. Las economías en las que el incremento de las cadenas mundiales de valor ha debilitado los efectos de los tipos de cambio en el comercio quizá dispongan de menos margen para la reorientación del gasto, y quizá se precisen mayores de reajustes de los tipos de cambio para resolver los desequilibrios comerciales. No obstante, en general, los tipos de cambio flexibles siguen desempeñando un papel importante a la hora de facilitar la resolución de los desequilibrios comerciales.

Anexo 3.1. Datos

Fuentes de datos

Las principales fuentes de datos de este capítulo son la base de datos del informe WEO, el sistema de notificaciones (INS) y las bases de datos de supuestos mundiales y del entorno económico mundial del FMI; OECD Economic Outlook de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. El análisis realizado en la sección titulada “La desvinculación y el ascenso de las cadenas mundiales de valor” también utiliza la base de datos del comercio medido en función del valor agregado de la OCDE y la Organización Mundial del Comercio45. En el cuadro del anexo 3.1.1 se describen todos los indicadores utilizados en el capítulo, con sus respectivas fuentes. En los cuadros del anexo 3.1.2 y 3.1.3 se enumeran todos los países utilizados para estimar las elasticidades del comercio (economías individuales y paneles, respectivamente), y en el cuadro del anexo 3.1.4 se enumeran los países utilizados para el análisis de las cadenas mundiales de valor.

Cuadro del anexo 3.1.1.Fuentes de datos
IndicadorFuente
Precios de exportaciónCálculos del personal técnico del FMI basados en el valor de exportaciones dividido por el volumen de exportaciones
Volumen de exportacionesFMI, base de datos del informe WEO
Valor de exportacionesFMI, base de datos del informe WEO
Precios de importaciónCálculos del personal técnico del FMI basados en el valor de importaciones dividido por el volumen de importaciones
Volumen de importacionesFMI, base de datos del informe WEO
Valor de importacionesFMI, base de datos del informe WEO
Índice de precios internacionales de las materias primasFMI, base de datos de supuestos mundiales
Índice de precios internacionales de la energíaFMI, base de datos de supuestos mundiales
Tipo de cambio efectivo nominalFMI, Sistema de notificaciones
PIB nominalFMI, base de datos del informe WEO
Tipo de cambio efectivo realFMI, Sistema de notificaciones
PIB realFMI, base de datos del informe WEO
IPC externo ponderado en función del comercioCálculos del personal técnico del FMI
Demanda externa ponderada en función del comercioFMI, base de datos del entorno económico mundial
IPP externo ponderado en función del comercioCálculos del personal técnico del FMI
Costo unitario de la mano de obra1Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OECD Economic Outlook; Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos; y cálculos del personal técnico del FMI
Indicadores usados en análisis de cadenas mundiales de valor Participación hacia atrásOrganización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos–Organización Mundial del Comercio, base de datos del comercio medido en función del valor agregado
Participación hacia adelanteOrganización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos–Organización Mundial del Comercio, base de datos del comercio medido en función del valor agregado
Nota: IPC = índice de precios al consumidor; IPP = índice de precios al productor.

Cálculos del personal técnico del FMI basados en datos de Haver Analytics; Organización Internacional del Trabajo; FMI, base de datos del informe WEO, y FMI, International Financial Statistics.

Nota: IPC = índice de precios al consumidor; IPP = índice de precios al productor.

Cálculos del personal técnico del FMI basados en datos de Haver Analytics; Organización Internacional del Trabajo; FMI, base de datos del informe WEO, y FMI, International Financial Statistics.

Cuadro del anexo 3.1.2.Economías incluidas en la estimación de las elasticidades del comercio
Economías avanzadasEconomías de mercados emergentes
Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Corea, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Israel, Italia, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Portugal, provincia china de Taiwan, el Reino Unido, Suecia, SuizaArabia Saudita*, Argelia*, Argentina, Bangladesh, Bolivia*, Bulgaria, Chile*, China, Colombia*, Costa Rica, Côte d’Ivoire*, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Guatemala, Honduras, Hungría, India, Indonesia, Irán*, Jordania, Kenya, Kuwait*, Malasia, Marruecos, México, Nigeria*, Pakistán, Paraguay*, la República del Congo*, Sudáfrica*, Sri Lanka, Tailandia, Trinidad y Tabago*, Túnez, Venezuela*

Denota exportadores de materias primas, es decir, economías en las cuales los productos primarios constituyen la fuente principal de ingreso por exportaciones, con un promedio superior al 50% de las exportaciones totales entre 2009 y 2013.

Denota exportadores de materias primas, es decir, economías en las cuales los productos primarios constituyen la fuente principal de ingreso por exportaciones, con un promedio superior al 50% de las exportaciones totales entre 2009 y 2013.

Cuadro del anexo 3.1.3.Economías incluidas en la base de datos de comercio medido en valor agregado
Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Brunei Darussalam, Bulgaria, Camboya, Canadá, Chile, China, Chipre, Colombia, Corea, Costa Rica, Croacia, Dinamarca, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Filipinas, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Indonesia, India, Irlanda, Islandia, Israel, Italia, Japón, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malasia, Malta, México, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Polonia, Portugal, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong, el Reino Unido, la República Checa, la República Eslovaca, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Túnez, Turquía, Vietnam
Nota: La base de datos del comercio medido en función del valor agregado es de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Organización Mundial del Comercio.
Nota: La base de datos del comercio medido en función del valor agregado es de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Organización Mundial del Comercio.
Cuadro del anexo 3.4.1.Fuertes depreciaciones del tipo de cambio no relacionadas con crisis bancarias
PaísAño
Economías avanzadas
Australia1985
Corea2008
España1993, 1997
Grecia1991, 1993, 2000
Irlanda1993
Islandia1989, 1993, 2001
Israel1989
Italia1993
Nueva Zelandia1998, 2000
Portugal1993
Reino Unido1993
Economías de mercados emergentes y en desarrollo
Belarús2009
China1994
Comoras1994
Etiopía1993
Gambia1987
Ghana2000, 2009, 2014
Guinea2005
Haití2003
Honduras1990
Irán, República Islámica del1985, 1989, 1993, 2000, 2002, 2012
Islas Salomón1998, 2002
Kazajstán1999
Kiribati1985
Libia2002, 1998
Madagascar2004
Malawi1992, 1994, 1998, 2003, 2012
Mozambique2000
Nepal1992
Nigeria1999
Pakistán2009
Papua Nueva Guinea1995, 1998
Paraguay1987, 1989, 2002
Polonia2009
Rwanda1991
Siria1988
Sudáfrica1984
Trinidad y Tabago1986, 1993
Turkmenistán2008
Venezuela1987, 2002, 2009
Zambia2009
Fuentes: Laeven y Valencia (2013), y estimaciones del personal técnico del FMI.
Fuentes: Laeven y Valencia (2013), y estimaciones del personal técnico del FMI.

Definiciones de los datos

El tipo de cambio nominal usado a lo largo del capítulo es el tipo de cambio efectivo nominal tomado del INS. Se trata de un promedio ponderado de los tipos de cambio bilaterales nominales de socios comerciales, con ponderaciones basadas en las exportaciones brutas. El tipo de cambio efectivo real basado en el índice de precios al consumidor (IPC) también se obtiene del INS. El tipo de cambio efectivo real basado en el índice de precios al productor (IPP), así como los precios externos al productor ponderados en función del comercio y basados en el IPC y el IPP, se elaboran como índices ponderados en función del comercio, con ponderaciones obtenidas del INS. Los datos sobre el costo unitario de la mano de obra provienen de las estadísticas de la OCDE y, en el caso de observaciones faltantes, se complementan con cálculos del personal técnico del FMI. En el caso de las economías que no pertenecen a la OCDE, el costo unitario de la mano de obra es la masa salarial total dividida por el PIB real. La masa salarial total y el PIB real se toman de la base de datos del informe WEO del FMI, Haver Analytics, la Organización Internacional del Trabajo, International Financial Statistics del FMI y CEIC. Si no están disponibles, los datos sobre la masa salarial total se elaboran a partir del salario medio y el empleo total.

Anexo 3.2. Estimación de las elasticidades del comercio

Ecuaciones de comercio estimadas para economías individuales

El análisis se basa en especificaciones logarítmicas lineales de cuatro ecuaciones sobre comercio. En cada ecuación, el análisis comprueba mediante una prueba de Dickey-Fuller si las variables incluidas están cointegradas, en cuyo caso las ecuaciones se estiman usando mínimos cuadrados ordinarios en niveles. Caso contrario, se estiman en primeras diferencias.

En términos de nivel, las cuatro ecuaciones sobre comercio se estiman de la siguiente manera. En el caso de los precios de exportación, la especificación es

donde el subíndice t denota el tmo año, (ePXP*) denota el precio relativo de las exportaciones en moneda extranjera (e es el tipo de cambio efectivo nominal, PX es el precios de las exportaciones en moneda nacional, P* es el índice de precios al productor [IPP] ponderado en función del comercio exterior), y (ePP*) es el tipo de cambio efectivo real basado en el IPP. ULC es el costo unitario de la mano de obra.

En el caso de los volúmenes de exportación, la especificación es

donde X denota el volumen de exportación y Y* denota el PIB real externo (ponderado en función del comercio)46.

En el caso de los precios de importación, la especificación es

donde Y denota el PIB real interno.

En el caso de los volúmenes de importación, la especificación es

donde DD denota la demanda interna de bienes internos (YX).

Todas las ecuaciones incluyen asimismo una tendencia temporal y una variable ficticia (igual a 1 durante 2008–09) para tener en cuenta la crisis financiera mundial, así como la interacción de esta variable de crisis con el indicador del producto externo en la ecuación de exportación y con el indicador del producto interno en la ecuación de importación. Estos términos de interacción sirven para tener en cuenta la noción de que el comercio reaccionó de forma inusitadamente marcada frente a la demanda durante la crisis (véase, por ejemplo, Bussière et al., 2013). Además, para controlar las variaciones de los precios mundiales de las materias primas, que pueden afectar los costos de las empresas exportadoras, las ecuaciones de precios de exportación e importación tienen en cuenta los índices (logarítmicos) de los precios internacionales de las materias primas combustibles y no combustibles. Las estimaciones de la ecuación de los precios de exportación son también similares cuando se usa el crecimiento del PIB real de los socios comerciales como control adicional.

En cada caso, la estimación de β indica el efecto estimado a largo plazo. Los efectos a corto plazo se obtienen estimando, en un segundo paso, la ecuación en forma de corrección de errores. Por ejemplo, en el caso de los precios de exportación, esta ecuación es

donde EC denota el término de corrección de errores (residuo de la ecuación de niveles). En este caso, la estimación de β0 indica el ajuste estimado de los precios relativos de exportación después de un año.

En el caso en que no se observen indicios de cointegración, la ecuación pertinente se estima en primeras diferencias, caso idéntico al de corrección de errores pero sin el término EC. En ese caso, los efectos a largo plazo se estiman como i=02βj/(1ρ). Se determinó que la proporción de economías con respecto de las cuales no se observan indicios de cointegración es 57% para precios de exportación, 50% para volúmenes de exportación, 56% para precios de importación y 54% para volúmenes de importación. El uso de dos rezagos en el análisis es una decisión convencional.

Resultados de estimaciones adicionales de países individuales

Véanse resultados de estimaciones adicionales de países individuales en los gráficos del anexo 3.2.1 y 3.2.2 en el texto.

Gráfico del anexo 3.2.1Estimaciones del traspaso de los ajustes de los tipos de cambio: Comparación con Brussière, Delle Chiaie y Peltonen (2014)

Fuentes: Brussière, Delle Chiaie y Peltonen (2014), y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Para mantener la coherencia con Brussière, Delle Chiaie y Peltonen (2014), las estimaciones en el capítulo se refieren al traspaso de la depreciación del tipo de cambio a los precios de exportación e importación en moneda nacional.

Gráfico del anexo 3.2.2.Elasticidades de las importaciones y exportaciones con respecto al ingreso

Fuentes: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Anexo 3.3. Derivación de la condición de Marshall-Lerner en una situación de traspaso incompleto

El saldo comercial nominal TB se define como

donde PX˜ denota los precios de exportación en moneda extranjera, X denota los volúmenes de exportación, e denota el tipo de cambio efectivo nominal, PM denota los precios de importación en moneda nacional y M denotes los volúmenes de importación.

El impacto del tipo de cambio efectivo nominal en el saldo comercial es

El traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios del comercio (ERPTX y ERPTM) y las elasticidades de precio de los volúmenes del comercio (ηX y ηM) se definen como

Al substituir estos términos en la ecuación (A3.3.1) se obtiene

En equilibro, PX˜Xe=PMM.

La condición de Marshall-Lerner en una situación de traspaso incompleto es

Cuando el traspaso es completo, ERPTX = 1 y ERPTM = −1. En tal caso, la condición Marshall-Lerner es

Anexo 3.4. Análisis de episodios de fuertes depreciaciones del tipo de cambio

Lista de episodios

En el cuadro del anexo 3.4.1 se enumeran los 66 episodios del escenario base de fuertes depreciaciones del tipo de cambio que se usan en el subsección “Reflexiones sobre los episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio”. En el cuadro del anexo 3.4.2 se enumeran los otros 57 episodios de fuertes depreciaciones del tipo de cambio relacionados con crisis bancarias.

Cuadro del anexo 3.1.4.Economías incluidas en las regresiones móviles
Alemania, Albania, Arabia Saudita, Argelia, Argentina, Australia, Austria, Bangladesh, Bélgica, Bolivia, Brasil, Bulgaria, Camboya, Canadá, Chile, China, Colombia, Corea, Costa Rica, Côte d’Ivoire, Croacia, Dinamarca, Ecuador, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Filipinas, Finlandia, Francia, Ghana, Grecia, Guatemala, Honduras, Hungría, India, Indonesia, Irán, Israel, Italia, Japón, Jordania, Kenya, Kuwait, Letonia, Líbano, Libia, la ex república yugoslava de Macedonia, Malasia, Marruecos, México, Nicaragua, Nigeria, Noruega, Nueva Zelandia, Omán, Países Bajos, Pakistán, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, la provincia china de Taiwan, el Reino Unido, la República Checa, la República del Congo, la República Dominicana, la República Eslovaca, la República Kirguisa, Rumania, Rusia, Siria, Sri Lanka, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Trinidad y Tabago, Túnez, Turquía, Ucrania, Uruguay, Venezuela, Yemen, Zambia
Cuadro del anexo 3.4.2.Fuertes depreciaciones del tipo de cambio relacionadas con crisis bancarias
PaísAño
Economías avanzadas
Corea1998, 2001
Finlandia1993
Islandia2008
Japón1996
Noruega1993
Suecia1993, 2009
Economías de mercados emergentes y en desarrollo
Albania1997
Argelia1988, 1991, 1994
Argentina2002
Brasil1999, 2001
Burkina Faso1994
Camerún1994
Chile1985
Colombia1997
Costa Rica1991
Côte d’Ivoire1994
Filipinas1983, 1998
Ghana1993
Guinea Ecuatorial1994
Guinea-Bissau1994
Haití1992
India1991
Indonesia1997
Kazajstán2009
Madagascar1987, 1991, 1997
Malasia1998
Mali1994
Mongolia2009
Nigeria1991, 2009
Paraguay1998
República Centroafricana1994
República Dominicana2003
Rusia1998, 2009
Santo Tomé y Príncipe2001
Senegal1994
Sierra Leona1995
Tailandia1997
Tanzania1984, 1987, 1992
Ucrania1998, 2009, 2014
Uganda1991, 1993
Uruguay2002
Zambia1998
Fuentes: Laeven y Valencia (2013), y estimaciones del personal técnico del FMI.
Fuentes: Laeven y Valencia (2013), y estimaciones del personal técnico del FMI.

Análisis de robustez

Los resultados de base sobre los efectos de episodios de fuertes depreciaciones del tipo de cambio se comparan con los resultados basados en los tres métodos alternativos siguientes. En cada caso, los resultados son similares a los resultados del escenario base.

  • Alternativa 1: Métodos de proyecciones locales. En este ejercicio, los métodos de proyecciones locales se usan para estimar la relación entre las fuertes depreciaciones del tipo de cambio y el comercio. Al igual que en el capítulo 2, la metodología empleada es la expuesta por primera vez en Jordà (2005) y ampliada en Teulings y Zubanov (2014). Este método ofrece una alternativa flexible con respecto a las técnicas tradicionales de autorregresión vectorial (VAR). A diferencia de una VAR, las proyecciones locales son robustas con respecto a especificaciones erróneas del proceso de generación de datos. (Si la VAR está especificada con error, el error de especificación se agravará en cada horizonte del impulso-respuesta). El método utiliza regresiones separadas para la variable que se estudia (tipo de cambio efectivo real, precios de exportación o volúmenes de exportación) en diferentes horizontes. La secuencia de las estimaciones del coeficiente para los distintos horizontes proporciona una estimación no paramétrica de la función impulso-respuesta. La especificación estimada es la siguiente:

    donde los subíndices i denotan los países; los subíndices t y j denotan los años; los subíndices h denotan los horizontes en años de la proyección después del tiempo t; p denota el número de rezagos incluidos; y denota la tasa de crecimiento de la variable que se estudia, y S es la variable ficticia indicadora del evento, que en este capítulo es el momento que empieza una fuerte depreciación del tipo de cambio. La regresiones incluyen efectos fijos de país, αih y, efectos fijos de tiempo, γth, para tener en cuenta la evolución económica que experimenta un país en particular en un año determinado. En el gráfico del anexo 3.4.1 se presentan los resultados de la estimación basada en este método, que son similares a los del escenario base presentado en el gráfico 3.4.

  • Alternativa 2: Umbrales basados en depreciaciones del tipo de cambio efectivo real. En esta alternativa, los episodios de fuertes depreciaciones del tipo de cambio se identifican en función de umbrales numéricos tomados de la distribución estadística de la tasa de depreciación del tipo de cambio efectivo real, en lugar de la moneda frente al dólar de EE.UU. Al usar esta estrategia de identificación, los episodios de fuertes depreciaciones del tipo de cambio en economías avanzadas exigen dos criterios: 1) una depreciación efectiva real de por lo menos 6% (percentil 90 de todas las tasas de depreciación anuales) y 2) una variación de la depreciación efectiva real por lo menos 7 puntos porcentuales mayor que la del año previo (percentil 90 de todas las variaciones de las tasas de depreciación anuales). En el caso de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, la definición exige los dos mismos criterios, pero con diferentes umbrales: 1) una depreciación efectiva real de por lo menos 10% y 2) una variación de la depreciación efectiva real por lo menos 12 puntos porcentuales mayor que la del año previo. En el gráfico del anexo 3.4.2 se presentan los resultados de esta prueba de robustez.

  • Alternativa 3: Uso de episodios de crisis cambiarias identificadas por Laeven y Valencia. Se repite el análisis con episodios de crisis cambiarias identificados en Laeven and Valencia (2013). En el gráfico del anexo 3.4.3 se presentan los resultados de esta prueba de robustez.

Gráfico del anexo 3.4.1.Dinámica de las exportaciones tras fuertes depreciaciones del tipo de cambio

(Porcentaje; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza de 90%.

Gráfico del anexo 3.4.2.Dinámica de las exportaciones tras fuertes depreciaciones del tipo de cambio identificadas a partir del tipo de cambio efectivo real

(Porcentaje; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza de 90%.

Gráfico del anexo 3.4.3.Dinámica de las exportaciones tras crisis cambiarias identificadas por Laeven y Valencia (2013)

(Porcentaje; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza de 90%. TCER = tipo de cambio efectivo real.

El análisis realizado en “¿Tienen importancia las condiciones económicas iniciales?” utiliza un crecimiento inusitadamente bajo en el año previo al episodio para medir la capacidad económica ociosa inicial. El crecimiento se define como el crecimiento del PIB real con la media sustraída (para cada economía, el crecimiento menos la tasa de crecimiento media de la economía). Crecimiento bajo se define como un crecimiento con la media sustraída inferior a la mediana de los 66 episodios (la mediana se aproxima a cero). A modo de prueba de robustez, el análisis se repite con la capacidad económica ociosa definida en función de la brecha del producto un año antes del episodio. La fuente de los datos sobre la brecha del producto es la base de datos del informe WEO. Si esta serie no está disponible, se la reemplaza con la brecha del producto calculada a partir del filtro Hodrick-Prescott aplicado al PIB real con un parámetro de suavización de 100. Los episodios vinculados a capacidad ociosa son los que presentan una brecha del producto inferior a la mediana de los 66 episodios (la mediana se aproxima a cero). En el gráfico del anexo 3.4.4 se presentan los resultados de la estimación de esta prueba de robustez. Los resultados correspondientes a volúmenes de comercio continúan mostrando que las exportaciones aumentan más intensamente cuando hay más capacidad económica ociosa. Sin embargo, los resultados correspondientes a precios de exportación no muestran una diferencia estadísticamente significativa entre los dos conjuntos de condiciones económicas iniciales.

Gráfico del anexo 3.4.4.Dinámica de las exportaciones tras fuertes depreciaciones del tipo de cambio: Incidencia de la brecha del producto inicial

(Porcentaje; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza de 90%.

Anexo 3.5. Elasticidades del comercio a lo largo del tiempo: Pruebas de estabilidad

El análisis en “Pruebas de estabilidad” estima las cuatro elasticidades a largo plazo del comercio en intervalos móviles sucesivos de 10 años (gráfico 3.8), observándose datos limitados de una reducción de las elasticidades a lo largo del tiempo.

Las pruebas de corte estructural de los datos confirman este resultado de estabilidad general (cuadro del anexo 3.5.1). Las pruebas dividen la muestra usada para la estimación de las regresiones de panel en dos mitades (años hasta 2001, inclusive, y años desde 2002) y comprueban la hipótesis nula según la cual las elasticidades del comercio no varían entre los dos períodos. La pruebas se realizan para los grupos geográficos incluidos en el gráfico 3.8, así como para una muestra de economías que incrementaron su participación en las cadenas mundiales de valor de forma especialmente intensa (las que presentan un aumento durante 1995–2009 de la proporción de valor agregado externo en las exportaciones brutas mayor que la mediana de los diferentes países), y para economías que incrementaron su participación de forma menos intensa (las que presentan un aumento de valor agregado externo menor que la mediana de los diferentes países).

Cuadro del anexo 3.5.1.Elasticidades del comercio a lo largo del tiempo
Completo1990–20012002–2014Significancia estadística de la diferencia entre los dos períodos1
1. Traspaso a los precios de exportación
Por región
Todos los países0,569***0,557***0,457***
Asia0,429***0,419***0,346***
Europa0,658***0,647***0,687***
Por integración en las cadenas mundiales de valor
Países con mayor aumento0,572***0,560***0,548***
Países con menor aumento0,684***0,608***0,609***
2. Traspaso a los precios de importación
Por región
Todos los países−0,612***−0,549***−0,632***
Asia−0,671***−0,684***−0,668***
Europa−0,553***−0,528***−0,587***
Por integración en las cadenas mundiales de valor
Países con mayor aumento−0,621***−0,545***−0,618***
Países con menor aumento−0,650***−0,511***−0,720*****
3. Elasticidades de precio de las exportaciones
Por región
Todos los países−0,207***−0,147***−0,255****
Asia−0,329***−0,265***−0,489*****
Europa−0,281***−0,303**−0,375***
Por integración en las cadenas mundiales de valor
Países con mayor aumento−0,305***−0,343**−0,373***
Países con menor aumento−0,402***−0,225−0,566****
4. Elasticidades de precio de las importaciones
Por región
Todos los países−0,433***−0,452***−0,335***
Asia−0,436***−0,566***−0,233
Europa−0,470***−0,484***−0,446***
Por integración en las cadenas mundiales de valor
Países con mayor aumento−0,521***−0,658***−0,271****
Países con menor aumento−0,467***−0,455***−0,420***
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

El espacio en blanco en esta columna indica que no hay diferencia estadísticamente significativa.

*p < 0,1; **p < 0,05; ***p < 0,01.
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

El espacio en blanco en esta columna indica que no hay diferencia estadísticamente significativa.

*p < 0,1; **p < 0,05; ***p < 0,01.

Como se indica en el cuadro del anexo 3.5.1, las pruebas en la mayoría de los casos no logran rechazar la hipótesis nula según la cual no hay variaciones. Se observan resultados igualmente no concluyentes cuando las pruebas se repiten con muestras de datos usadas en otros estudios, como las 46 economías incluidas en el análisis de Ahmed, Appendino y Ruta (2015). Ese estudio muestra que la capacidad de respuesta de las exportaciones frente al tipo de cambio efectivo real disminuyó considerablemente entre 1996–2003 y 2004–12. Cuando el análisis se repite para esta muestra de 46 economías, pero con los volúmenes de exportación construidos deflactando las exportaciones nominales con precios de exportación en lugar de con el índice de precios al consumidor (IPC)—como en el estudio—, se observan pocos indicios de una reducción de las elasticidades de las exportaciones. (El IPC refleja los precios de muchos bienes y servicios no transables y aumenta, en promedio, a una tasa mucho mayor que los precios de exportación). Se aplica lo mismo si las observaciones atípicas, incluidas las vinculadas a escaladas de la inflación del IPC, se eliminan de la muestra.

Recuadro 3.1.La relación entre los tipos de cambio y el comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor

Las cadenas mundiales de valor han cobrado más importancia para la producción y el comercio mundial. Alrededor de un tercio del comercio mundial consiste en productos intermedios que son posteriormente transformados y reexportados. Este proceso contrasta con el concepto tradicional del comercio internacional, en el cual los bienes se producen en su totalidad en un solo país y se envían como productos terminados a los mercados de exportación. Como dentro de una cadena mundial de valor las importaciones son insumos para la producción de exportaciones y las importaciones (que representan valor agregado de origen externo) y son complementos de la producción con valor agregado interno, el comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor puede reaccionar a los movimientos del tipo de cambio de forma diferente que el comercio de productos terminados. Utilizando un conjunto de datos recientemente publicados sobre el comercio de valor agregado, en este recuadro se analiza la forma en que las cadenas mundiales de valor inciden en la respuesta de los diferentes tipos de exportaciones e importaciones y la balanza comercial global a los movimientos de los tipos de cambio1. Además, este enfoque aísla el impacto de los movimientos del tipo de cambio en el valor agregado interno, concepto que determina el PIB y la competitividad, y que es la preocupación fundamental de las autoridades encargadas de la política económica.

Antes de abordar la cuestión principal que nos ocupa, es útil analizar los datos del comercio. Como se observa en el gráfico 3.1.1, las exportaciones brutas comprenden las exportaciones producidas en una cadena mundial de valor y otras exportaciones no relacionadas con las cadenas mundiales de valor. Las exportaciones brutas de la cadena mundial de valor pueden, a su vez, dividirse en componentes de valor agregado interno y de valor agregado externo, los cuales se exportan después como insumos en la siguiente etapa de la cadena de suministro. En cambio, las exportaciones que no forman parte de las cadenas mundiales de valor consisten principalmente en valor agregado interno. Por ende, las exportaciones brutas se componen de valor agregado interno y externo. Las importaciones brutas abarcan las importaciones relacionadas con las cadenas mundiales de valor—que es el componente de valor agregado externo de las exportaciones relacionadas con las cadenas mundiales de valor—, y las importaciones no relacionadas con las cadenas mundiales de valor. Como el valor agregado externo de las exportaciones de las cadenas mundiales de valor aparece tanto en las importaciones como en las exportaciones brutas, dicho valor no afecta las cifras de la balanza comercial. Se observa que las exportaciones brutas relacionadas con las cadenas mundiales de valor (la suma del valor agregado interno en las cadenas mundiales de valor y el valor agregado externo) aumentó sustancialmente como proporción del PIB en todas las regiones durante 1995–2011 y especialmente en los países miembros de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental. No obstante, las exportaciones no relacionadas a cadenas mundiales de valor siguen representando, en promedio, unos dos tercios del total del valor agregado interno exportado en el mundo.

Gráfico 3.1.1.Desglose de las exportaciones e importaciones brutas, 1995 versus 2011

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: Base de datos de comercio de valor agregado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos-Organización Mundial del Comercio y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: ASEAN = Asociación de Naciones del Asia Sudoriental; VAI = valor agregado interno; VAE = valor agregado externo; CMV = cadenas mundiales de valor.

La reacción del comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor ante los tipos de cambio

Se usa un marco de datos de panel con efectos fijos de tiempo y país para estimar la sensibilidad de los volúmenes de exportaciones e importaciones relacionadas con las cadenas mundiales de valor a los movimientos del tipo de cambio efectivo real (TCER)2. Se incluye también un término para la interacción entre el TCER y la proporción de valor agregado externo en las exportaciones brutas relacionadas con las cadenas mundiales de valor, para captar el efecto de moderación derivado de una mayor proporción de valor agregado externo. La interpretación de este término y su coeficiente correspondiente se explica más adelante en este recuadro3.

Las principales conclusiones del análisis que se presenta en el cuadro 3.1.1 son las siguientes:

  • Una apreciación real no solo reduce las exportaciones de valor agregado interno (un resultado convencional), sino que también hace disminuir las importaciones de valor agregado externo (contrariamente al concepto tradicional). Este último resultado coincide con la idea de que el valor agregado interno y el valor agregado externo relacionados con las cadenas mundiales de valor son complementarios en la producción, así que producir y exportar menos valor agregado interno también reduce la demanda derivada de valor agregado externo importado.

  • Una proporción mayor de valor agregado externo en las exportaciones relacionadas con las cadenas mundiales de valor tiende a moderar la reacción del valor agregado interno y externo a los movimientos del TCER. Esta conclusión se ve reflejada en los coeficientes positivos de la interacción entre el TCER y la proporción de valor agregado externo en la segunda fila del cuadro 3.1.1. Intuitivamente, este resultado es coherente con la idea de que cuando la contribución de valor agregado interno propia de un país a las exportaciones brutas de las cadenas mundiales de valor es relativamente pequeña, una variación de su TCER tendrá solo un efecto leve en la competitividad de toda la cadena de suministro, suprimiendo, por lo tanto, las reacciones del valor agregado interno y externo ante un movimiento del TCER propio del país.

Cuadro 3.1.1Reacciones del comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor ante el tipo de cambio efectivo real
(1)(2)
VariablesImportaciones (VAE)Exportaciones (VAI)
Logaritmo retardado (TCER basado en valor agregado)−1,390***−1,670***
(–2,822)(–3,527)
Logaritmo retardado (TCER) x retardado (VAE/VAI + VAE)0,027***0,026***
(3,166)(3,330)
Logaritmo retardado (demanda)1,108***0,758***
(5,961)(4,470)
Efectos fijos de tiempo
Efectos fijos de país
Controles adicionales
AgrupamientoNivel de paísNivel de país
Número de observaciones699699
R20,7330,681
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Especificaciones – log (volumen de exportaciones [importaciones])c,t = αt + αc + α1log(TCER)c,t–1 + α2 término de interacción + α3log(Demanda)c [w]t–1 + alog(Controles)c,t + εt. Los controles adicionales incluidos en las especificaciones son logaritmo de saldo real de inversión extranjera directa, proporción de valor agregado externo, aranceles y brecha del producto. La demanda se mide indirectamente por el PIB. VAI = valor agregado interno; VAE = valor agregado externo; CMV = cadenas mundiales de valor; TCER = tipo de cambio efectivo real. Estadísticos t robustos entre paréntesis.***p < 0,01.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Especificaciones – log (volumen de exportaciones [importaciones])c,t = αt + αc + α1log(TCER)c,t–1 + α2 término de interacción + α3log(Demanda)c [w]t–1 + alog(Controles)c,t + εt. Los controles adicionales incluidos en las especificaciones son logaritmo de saldo real de inversión extranjera directa, proporción de valor agregado externo, aranceles y brecha del producto. La demanda se mide indirectamente por el PIB. VAI = valor agregado interno; VAE = valor agregado externo; CMV = cadenas mundiales de valor; TCER = tipo de cambio efectivo real. Estadísticos t robustos entre paréntesis.***p < 0,01.

El efecto de atenuación de las elasticidades de las importaciones y exportaciones de cadenas mundiales de valor que tiene el aumento de la proporción de valor agregado externo se ilustra en el gráfico 3.1.2. Cuando la proporción de valor agregado externo es muy pequeña (debido a una importante contribución de valor agregado interno), el efecto de contagio de la depreciación del tipo de cambio de un país a la competitividad de toda la cadena de suministro es consiguientemente importante. Por ende, las elasticidades son negativas y cercanas a los coeficientes de “efecto propio” de la fila 1 del cuadro 3.1.1, lo cual eleva el valor agregado tanto interno como externo relacionado con las cadenas mundiales de valor. Cuando la proporción de valor agregado externo aumenta—debido a una menor contribución propia de valor agregado interno a la cadena mundial de valor—la repercusión positiva de la depreciación propia en la competitividad de toda la cadena de suministro (segunda fila del cuadro) disminuye, dando lugar a una menor elasticidad (negativa) del comercio en la cadena mundial de valor. Cuando la proporción de valor agregado externo aumenta a 50%–60%, el efecto positivo para la competitividad de toda la cadena de suministro derivado de una depreciación propia se ve neutralizado por la consiguiente apreciación relativa de los TCER de los socios de la cadena mundial de valor, con lo cual las elasticidades de las importaciones y exportaciones son iguales a cero. Al aumentar aún más la proporción de valor agregado externo, las elasticidades de las importaciones y exportaciones pueden tornarse positivas, aunque, en la práctica, la incidencia de la elasticidad positiva del TCER en el comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor parece ser limitada4.

Gráfico 3.1.2.Elasticidades del comercio relacionado con las cadenas mundiales de valor

Fuente: Chang et al., de próxima publicación.

Nota: Las áreas sombreadas denotan intervalos de confianza de 90%. VAI = valor agregado interno; VAE = valor agregado externo; CMV = cadenas mundiales de valor.

En general, cabe recordar que aunque el comercio de cadenas mundiales de valor ha aumentado notablemente en décadas recientes, el comercio convencional sigue siendo importante, e incluso preponderante, a nivel mundial. Como lo confirman otros análisis, incluso para los países de la muestra que tienen las menores contribuciones de valor agregado interno y las mayores proporciones de comercio en las cadenas mundiales de valor, se constató que la depreciación mejora la balanza comercial real.

Los autores de este recuadro son Kevin Cheng y Rachel van Elkan, y se basan en Cheng et al., de próxima publicación.1 El análisis se fundamenta en la base de datos de comercio de valor agregado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos–Organización Mundial del Comercio, que abarca 57 países e incluye los años 1995, 2000, 2005 y 2008–09. Los datos periódicos se transforman a una frecuencia anual, como se explica en Cheng et al., de próxima publicación.2 Las regresiones se estiman utilizando mínimos cuadrados ordinarios. Todas las variables se expresan en niveles de logaritmos naturales. Se usan ponderaciones del comercio de valor agregado para agregar los tipos de cambio reales bilaterales, y se usa el índice de precios al consumidor (IPC) para deflactar los tipos de cambio nominales. Los volúmenes de comercio reales se obtienen deflactando los volúmenes nominales por el IPC. Los controles incluyen la demanda propia y de países socios y otros especificados en la nota del cuadro 3.1.1. Cabe destacar que en la ecuación de importaciones de cadenas mundiales de valor se utiliza como regresor la demanda del país socio, en lugar de la demanda interna, para tener en cuenta el hecho de que las importaciones están destinadas a la reexportación y por lo tanto dependen de las condiciones de la demanda externa.3 La incorporación de este término de interacción se basa en un modelo teórico, que se presenta en Cheng et al., de próxima publicación.4 Un TCER positivo es irrelevante por dos razones. En primer lugar, las elasticidades estimadas de las exportaciones correspondientes a proporciones de valor agregado externo de 50%–80% están comprendidas en el intervalo de confianza de 90% que incluye cero, lo que indica que las elasticidades no son estadísticamente diferenciables de cero. Con respecto a las elasticidades de las importaciones, el rango correspondiente de proporción de valor agregado externo es 38%–62%, pero por encima de este rango no es posible descartar una elasticidad positiva. En segundo lugar, la contribución máxima del valor agregado externo a las exportaciones brutas relacionadas con las cadenas mundiales de valor para cualquier país del conjunto de datos es inferior a 80%, y la proporción media de valor agregado externo es de aproximadamente 50%–60%. Por lo tanto, la mayoría de los países operan en un rango en que las elasticidades de la cadena mundial de valor son aproximadamente cero.

Recuadro 3.2.Indicadores del tipo de cambio efectivo real y la competitividad: El papel de las cadenas mundiales de valor

El tipo de cambio efectivo real (TCER) es un indicador de la competitividad basado en la demanda ampliamente utilizado1. Según la teoría convencional, los países producen productos diferenciados y compiten entre sí para vender sus productos en los mercados mundiales, y la demanda de productos responde a los precios relativos. El surgimiento de las cadenas mundiales de valor pone en tela de juicio a este enfoque convencional, ya que cada vez más los países se especializan en agregar valor en una etapa concreta de la producción, en lugar de elaborar productos completamente terminados. Esta práctica supone que los países compiten para ofrecer valor agregado, en vez de ofrecer exportaciones brutas, a los mercados mundiales.

En este recuadro se examinan dos interrogantes principales relativos al papel cada vez más preponderante de las cadenas mundiales de valor en el comercio internacional:

  • ¿Cómo incide el ascenso de las cadenas mundiales de valor en la medición de la competitividad y los TCER?

  • ¿En qué se diferencian estos nuevos indicadores de de la competitividad y los TCER de los indicadores convencionales?

El ascenso de las cadenas mundiales de valor exige un replanteamiento de la relación entre los tipos de cambio y la competitividad. Cabe considerar, por ejemplo, el efecto de la depreciación del yuan en los socios comerciales asiáticos de China. Según el enfoque convencional, la depreciación del yuan claramente aumenta la demanda de bienes chinos y disminuye la demanda de bienes producidos en otros lugares de Asia. Es decir, es un mecanismo de empobrecimiento del vecino. Cuando predomina el comercio de insumos y la especialización en ciertas etapas de la producción, este enfoque convencional se vuelve insuficiente. Como la producción en China está vinculada a sus socios asiáticos de la cadena de suministro, la depreciación del yuan puede hacer que el producto final de la cadena de suministro sea más competitivo, estimulando así la demanda de valor agregado en cada etapa de producción. Este resultado sirve de contrapeso al mecanismo de transmisión convencional de empobrecimiento del vecino. La pregunta de cuál es el mecanismo predominante es, a la larga, una cuestión empírica.

Bems y Johnson (2015) presentan un marco modelo que amplía el análisis convencional del lado de la demanda e incluye las vinculaciones con el lado de la oferta. El marco ampliado incorpora dos características fundamentales relacionadas con las cadenas mundiales de valor. En primer lugar, al modelizar los insumos intermedios de la producción, el marco distingue entre los conceptos de comercio bruto y comercio de valor agregado (tanto en función de cantidades como de precios). En segundo lugar, hay dos márgenes diferenciados de sustitución (con elasticidades potencialmente diferenciadas): sustitución en la demanda final y sustitución en la producción (entre valor agregado e insumos intermedios o entre insumos). Este último capta la sustitución en las cadenas de suministro.

El marco ampliado modifica el vínculo convencional entre tipos de cambio y competitividad de tres maneras importantes: diferentes ponderaciones, diferentes índices de precios y elasticidades del comercio específicas de cada país.

Diferentes ponderaciones

Las ponderaciones utilizadas en la construcción de estos nuevos indicadores del TCER de Bems y Johnson (2015) dependen tanto de los vínculos entre insumo y producto como de las elasticidades relativas en la producción frente al consumo. En cambio, las ponderaciones convencionales del TCER se elaboran empleando los flujos comerciales brutos. Tomar en cuenta los vínculos entre insumos y productos y las diferencias en las elasticidades puede modificar sensiblemente las ponderaciones del TCER. Las ponderaciones bilaterales pueden incluso tornarse negativas, si el aumento de la competitividad de los socios de la cadena de suministro supera a los efectos de empobrecimiento del vecino (como ocurre en el ejemplo anterior de la depreciación del yuan).

El gráfico 3.2.1 ilustra este resultado general comparando las ponderaciones del TCER que los socios comerciales asignan a China y Alemania. El gráfico incluye tres conjuntos de ponderaciones para cada país: ponderaciones del TCER basadas en el índice de precios al consumidor convencional (IPC); ponderaciones del TCER basadas en insumos-productos (TCER-IP), que tienen en cuenta tanto los vínculos entre insumos y productos como la variación de las elasticidades; y el caso intermedio de ponderaciones del TCER basadas en el valor agregado (TCER-VA), que imponen elasticidades equivalentes a la producción y el consumo2.

Gráfico 3.2.1.Ponderaciones del tipo de cambio efectivo real asignadas a China y Alemania

Fuentes: Bems y Johnson (2015) y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: IPC = índice de precios al consumidor; IP = insumo-producto; TCER = tipo de cambio efectivo real; VA = valor agregado. En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Conforme con la percepción corriente, los países vecinos que tienen un intercambio comercial intenso con China, como Corea, Japón y Malasia, asignan las mayores ponderaciones a China en los índices convencionales del TCER basados en el IPC3. En relación con este parámetro, los países que están integrados en las cadenas de suministro con China y el “Asia fabril” asignan una menor ponderación a China en los nuevos índices de TCER propuestos. Las ponderaciones del TCER-VA se reducen para los socios de China en la cadena de suministro porque los flujos comerciales de valor agregado, en los que se basa este tipo de cambio, eliminan el “viaje de ida y vuelta”, que es más habitual dentro de la región. Estas variaciones de las ponderaciones se amplifican aún más cuando las elasticidades de la producción son relativamente bajas, como se refleja en el índice del TCER-IP. Esto se debe a que las bajas elasticidades de la producción refuerzan el papel de la sustitución en la demanda final, a diferencia de lo que ocurre en el caso de la sustitución dentro de la región en las cadenas de suministro. Para algunos países, las ponderaciones asignadas a China disminuyen de forma pronunciada, lo cual se compensa con un aumento de las ponderaciones correspondientes a otros países. Para Vietnam, un descenso de los precios en China de hecho significa un aumento de su competitividad en el caso del TCER-IP, como lo demuestra la ponderación negativa de dicho índice para Vietnam4.

Las enseñanzas fundamentales del ejemplo de China se aplican al caso de Alemania, que se muestra en el panel 2 del gráfico 3.2.1. Las ponderaciones convencionales del TCER son mayores para los socios comerciales regionales de Alemania. Las ponderaciones del TCER-VA y TCER-IP, en relación con las convencionales, disminuyen más en el caso de los países en proceso de adhesión a la Unión Europea (la República Checa y Polonia, por ejemplo) debido a los vínculos de la cadena de suministro. Las magnitudes de las variaciones en las ponderaciones pueden ser sustanciales. Por ejemplo, al pasar del TCER convencional al TCER-IP, la ponderación que la República Checa asigna a Alemania se reduce más o menos a la mitad.

Diferentes índices de precios

Al establecer una distinción entre los flujos brutos y los de valor agregado, el marco modelo proporciona una orientación clara sobre cómo combinar las ponderaciones del TCER y los precios para medir la competitividad, en virtud de la cual es necesario medir los precios empleando deflactores del PIB. El gráfico 3.2.2 muestra las variaciones del TCER durante el período de 1990 a 2009, elaboradas empleando datos históricos sobre insumos y productos y las variaciones de precios observadas en el período. Los índices del TCER-IP pueden diferir sustancialmente de los índices del TCER convencionales (basados en el IPC), tanto debido a diferencias en las ponderaciones como a diferentes mediciones de las variaciones de precios5. No obstante, en un horizonte de tiempo a largo plazo (19 años), el grueso de la divergencia entre los dos índices del TCER denota diferencias persistentes en los dos indicadores de precios (IPC y deflactores del PIB). Al mismo tiempo, existe una estrecha correlación entre los indicadores del TCER, en parte porque la gran mayoría del comercio no está relacionada con las cadenas mundiales de valor6. Esta observación supone asimismo que los sesgos en la estimación de las relaciones comerciales de valor agregado debido al uso incorrecto de los TCER estándar probablemente sean pequeños.

Gráfico 3.2.2.Comparación de tipos de cambio efectivos reales convencionales y en función del insumo-producto

(Variaciones logarítmicas, 1990–2009)

Fuentes: Bems y Johnson (2015); y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: IPC = índice de precios al consumidor; IPO = insumo-producto; TCER = tipo de cambio efectivo real; VA = valor agregado. En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Elasticidades del comercio específicas de cada país

Los indicadores convencionales de competitividad se basan en una elasticidad universal del comercio que convierte las variaciones efectivas de los precios en variaciones de la actividad económica y, por ende, de la competitividad. En cambio, con dos márgenes diferenciados de sustitución—demanda final y producción—, las elasticidades del comercio en el marco ampliado son específicas para cada país. Si la producción es menos sensible que la demanda final a las variaciones de precios7, los países que están más integrados en las cadenas mundiales de valor (por ejemplo, China), y que por ende tienen mayor intercambio comercial de insumos intermedios, presentarán en forma agregada menores elasticidades del comercio que los países que tienen un mayor intercambio comercial de productos destinados al consumo final (por ejemplo, Estados Unidos). En este último caso, la demanda final más sensible a la variación de precios tiene una ponderación mayor en la elasticidad agregada del comercio. Una consecuencia es que con las elasticidades agregadas del comercio específicas de cada país, el índice del TCER por sí solo es una estadística incompleta para medir la competitividad8.

En general, las cadenas mundiales de valor cambian la medición de la competitividad y de los TCER. En relación con los parámetros convencionales, las cadenas mundiales de valor alteran las ponderaciones y los precios que se emplean para elaborar los índices del TCER. Las cadenas mundiales de valor permiten a los países beneficiarse de mejoras en la competitividad de los socios de la cadena de suministro, lo que puede contrarrestar el mecanismo de transmisión normal de empobrecimiento del país vecino.

¿Qué significan estas conclusiones para la relación entre el comercio y los movimientos del tipo de cambio? Por un lado, si la producción es menos sensible a la variación de los precios relativos que la demanda final, las elasticidades agregadas del comercio deberían ser menores en los países que están más integrados en las cadenas mundiales de valor. Por otro lado, si el consumo es menos sensible a los precios que la producción, los países que están más integrados en las cadenas mundiales de valor deberían presentar mayores elasticidades agregadas del comercio.

Los autores de este recuadro son Rudolfs Bems y Marcos Poplawski-Ribeiro.1 Para fines del análisis presentado en este recuadro, la competitividad se define como una variación en la demanda del producto de un país inducida por cambios en los precios relativos internacionales.2 Para las ponderaciones del TCER-VA, Bems y Johnson (2015) muestran que los datos sobre flujos comerciales de valor agregado son suficientes para elaborar la ponderación.3 Estas ponderaciones importantes se deben al hecho de que en el análisis macroeconómico convencional, los grandes flujos comerciales bilaterales brutos denotan una intensa competencia directa.4Bems y Johnson (2015) concluyen que la ponderación total que un típico país asiático asigna a sus socios asiáticos es 15 puntos porcentuales menos en el índice del TCER-IP que en el índice convencional del TCER basado en el IPC.5Bems y Johnson (2015) demuestran también que los tipos de cambio basados en el valor agregado captan la evolución de la competitividad, algo que los índices convencionales no han hecho en episodios importantes.6 Una regresión del indicador del TCER-IP sobre los TCER basados en el IPC arroja un coeficiente de pendiente de 0,89, estadísticamente significativo a nivel del 1%.7 Por ejemplo, en el caso de la denominada función de producción de Leontief, en la que no hay posibilidad de sustitución entre los factores de producción.8 Asimismo, con el ascenso de las cadenas mundiales de valor en todo el mundo, las elasticidades del comercio de valor agregado deberían disminuir a lo largo del tiempo en el caso del país promedio. Véase un análisis más profundo sobre el papel de las elasticidades del valor agregado en la medición de la competitividad en Bems y Johnson (2015).

Recuadro 3.3.Exportaciones de Japón: ¿Qué las retiene?

Tras recuperarse del colapso sufrido durante la crisis financiera mundial, las exportaciones reales de bienes de Japón han permanecido en general inalteradas en los últimos años, pese a una pronunciada depreciación del yen desde finales de 2012. Tras la aplicación de una marcada política monetaria más expansiva por parte del Banco de Japón, el yen se depreció aproximadamente un 35% en términos reales durante ese período. Esta depreciación se produjo después de la fuerte apreciación del yen registrada de 2008 a 2011. Entonces, ¿cómo se explica la tímida recuperación de las exportaciones de Japón? Este análisis se centra en tres explicaciones interrelacionadas: un menor traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios de las exportaciones, la relocalización de los procesos productivos (offshoring) y una mayor integración en las cadenas mundiales de valor.

Una lenta recuperación de las exportaciones

El ritmo de recuperación reciente de las exportaciones de Japón es mucho más lento de lo que cabría esperar en función de la reacción habitual de las exportaciones ante la demanda externa y el tipo de cambio. En este momento, las exportaciones se encuentran alrededor del 20% por debajo del nivel pronosticado por una ecuación estándar de la demanda de exportación estimada para el período previo a la adopción de la Abeconomía (gráfico 3.3.1)1.

Gráfico 3.3.1.Japón: Tipo de cambio y exportaciones

Fuentes: FMI, Sistema de notificaciones; y cálculos del personal técnico del FMI.

1 TCER denota el tipo de cambio efectivo real basado en el índice de precios al consumidor.

2 Exportaciones de bienes.

3 Predicción fuera de la muestra para el tercer trimestre de 2012 hasta el primer trimestre de 2015, basada en la ecuación de la demanda de las exportaciones estimada hasta el tercer trimestre de 2012. Las líneas puntuadas denotan intervalos de confianza de 90%.

Menor traspaso a los precios de exportación

Los exportadores japoneses han presentado por mucho tiempo un comportamiento de fijación de precios en función del mercado, logrado mediante el mantenimiento de la estabilidad de los precios de sus exportaciones en los mercados externos y la absorción de las fluctuaciones del tipo de cambio a través de los márgenes de utilidades. Esta práctica tiene como consecuencia un traspaso limitado de los ajustes del tipo de cambio a los precios de exportación. Desde el inicio de la depreciación del yen en 2012, los precios de las exportaciones en yenes han subido pronunciadamente, y los márgenes de utilidad de los exportadores japoneses han aumentado un 20% (gráfico 3.3.2, panel 1)2. (Los exportadores también experimentaron una reducción considerable de los márgenes de utilidad durante el período de fuerte apreciación del yen de 2008 a 2011 y han estado aumentando los márgenes desde entonces).

Gráfico 3.3.2.Tipo de cambio, utilidades y traspaso

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: TCEN = Tipo de cambio efectivo nominal.

1 La variable representativa de los márgenes de utilidad de los exportadores es 1 menos la relación costo de insumos/precio de exportación, normalizada a 100 en diciembre de 2011.

2 Variación porcentual estimada de los precios de exportación en moneda extranjera debida a una apreciación efectiva nominal de 1%.

El traspaso incompleto de los ajustes del tipo de cambio a los precios de exportación es un fenómeno prevaleciente en Japón desde hace algún tiempo, pero hay indicios de que recientemente el traspaso de los ajustes se ha reducido aún más (gráfico 3.3.2, panel 2). Un análisis basado en regresiones móviles indica que el traspaso de los ajustes del tipo de cambio se ha reducido de casi el 85% observado durante la década de 1980 al 50% en años recientes (gráfico 3.3.2). Dicho de otro modo, una depreciación del 10% del yen redujo los precios de exportación aproximadamente 8,5% en la década de 1980, pero actualmente los reduce solo un 5%3. Esta observación indica que si el traspaso se hubiera mantenido en el nivel de la década de 1980, los precios de las exportaciones en el extranjero habrían caído casi un 30% desde 2012, en comparación con el descenso actual de 17%. Sobre la base de la elasticidad estimada del precio de las exportaciones, este descenso más pronunciado, a su vez, podría haber aumentado las exportaciones un 6% adicional4. Cabe destacar, no obstante, que a mediano plazo es probable que el traspaso de los ajustes del tipo de cambio aumente. Ree, Hong y Choi (2015) constataron que en Japón el traspaso de los ajustes del tipo de cambio al precio de las exportaciones ocurre aproximadamente cada cinco años, aunque no de forma total, lo que implicaría un crecimiento más pronunciado de las exportaciones en el futuro.

Relocalización de los procesos de producción (offshoring)

Durante las últimas dos décadas, las empresas japonesas han ampliado su presencia en el extranjero para beneficiarse de los diferenciales en el costo de la mano de obra y de la creciente demanda en los países anfitriones. El ritmo de la relocalización se ha acelerado desde la crisis financiera mundial, y podría decirse que obedece a la marcada apreciación del yen en 2008–11 y a la incertidumbre acerca del suministro de energía tras el terremoto de 2011 (gráfico 3.3.3). La inversión en el extranjero de las filiales japonesas representa actualmente alrededor del 25% de la inversión total en manufactura. Las ventas en el extranjero, que son la suma de las exportaciones y las ventas de las filiales japonesas, han aumentado su valor en más del 60% desde 2011, mucho más rápido que el ritmo de crecimiento de las exportaciones nacionales (14%), y ahora representan aproximadamente el 60% de las ventas totales (Kang y Piao, 2015). Este aumento de la tendencia de inversión y ventas en el extranjero es una señal de que el comercio entre empresas se ha vuelto mucho más importante. Tal observación podría ayudar a explicar la diminución del traspaso de los ajustes del tipo de cambio, ya que las transacciones entre empresas son menos susceptibles al efecto de las fluctuaciones del tipo de cambio5.

Gráfico 3.3.3.Relocalización y exportaciones

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

¿En qué medida refleja el desempeño mediocre de las exportaciones japonesas esta nueva tendencia de relocalización (offshoring)? Para responder esta pregunta, el modelo estimado de exportación se amplía a efectos de controlar el grado de relocalización, medido indirectamente por la proporción de la inversión en el extranjero en la inversión total en el sector manufacturero de Japón. Los pronósticos que se obtienen fuera de la muestra se aproximan mucho más al desempeño inalterado de las exportaciones japonesas desde 2012 (gráfico 3.3.3, panel 2). El resultado coincide con la opinión de que el aumento de la relocalización de la producción ha reducido las exportaciones nacionales, neutralizando el efecto positivo de la depreciación del yen en las exportaciones.

Mayor participación en las cadenas mundiales de valor

Las exportaciones de Japón consisten predominantemente en productos de alto valor agregado: la maquinaria eléctrica, los equipos de transporte y la maquinaria general representan más del 60% de las exportaciones. Estos son sectores especializados, no fácilmente sustituibles y están estrechamente vinculados con las cadenas mundiales de valor.

Durante las últimas dos décadas, Japón ha aumentado su participación en las cadenas mundiales de valor. Según la base de datos sobre el comercio de valor agregado (TiVA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Organización Mundial del Comercio, el valor agregado externo como porcentaje de las exportaciones brutas de Japón (participación hacia atrás) aumentó entre 1995 y 2009 de 6% a 11% (gráfico 3.7). Al mismo tiempo, Japón también se ha convertido en un importante proveedor de insumos intermedios para las exportaciones de otros países: los insumos producidos internamente utilizados en las exportaciones de terceros países (participación hacia delante) aumentaron de 22% a 33% durante el mismo período. Esto coloca a Japón entre los países que están experimentando un mayor aumento en la tasa de participación hacia adelante. Además, en comparación con otros países que no exportan materias primas, Japón se especializa más en los sectores iniciales de la cadena de valor que requieren más investigación y diseño, como lo demuestran los datos de TiVA. A medida que Japón se integra más en las cadenas mundiales de valor y que estas se vuelven más complejas, cabe esperar que la depreciación del tipo de cambio cumpla una función menos importante a la hora de impulsar el crecimiento de las exportaciones de estos productos relacionados con las cadenas mundiales de valor.

En general, la reacción de las exportaciones a la depreciación del yen fue más débil de lo esperado debido a una serie de factores específicos de Japón. En particular, esta tenue reacción obedece en gran medida a la aceleración de la relocalización de los procesos productivos desde la crisis financiera mundial. También obedece a una integración más estrecha de la producción y el comercio de Japón en las cadenas mundiales de valor y a una menor intensidad del traspaso de los ajustes del tipo de cambio a corto plazo.

Los autores de este recuadro son Nan Li y Joong Shik Kang.1 La ecuación de la demanda de exportaciones se basa en la especificación de un modelo de corrección de errores y se estima en base a datos correspondientes al período que va desde el primer trimestre de 1980 hasta el tercer trimestre de 2012: ΔlnEXt=c+i=14β1iΔlnEXt1+i=14β2iΔlnTCERti+i=14β3iΔlnDtiγ(lnEXt1α1lnTCERt1α2lnDt1)+ɛt,donde EX es el volumen de exportaciones, TCER es el tipo de cambio efectivo real, y D es la demanda externa; medida por el promedio ponderado del PIB real de los socios comerciales. La especificación incluye además variables ficticias con respecto a la crisis (que toman un valor de 1 desde el primer trimestre de 2008 hasta el primer trimestre de 2009) y el terremoto de 2011 (que toman un valor de 1 en el primer y segundo trimestres de 2011).2 La variable representativa de los márgenes de utilidad de los exportadores es 1 menos la relación costo de insumos/precio de exportación.3 El análisis se basa en regresiones móviles que emplean la siguiente especificación y períodos móviles de 10 años con datos trimestrales, a partir del período móvil que empieza en el primer trimestre de 1980 y termina en el cuarto trimestre de 1989: ΔlnPtX=α+i=04βiΔlnNEERti+i=04γiΔlnCti+i=04δiΔlnCPti,(3.3.1) donde PtX es el índice de precios de las exportaciones en moneda extranjera, Ct es el índice de costos de insumos, y CPt es el índice de precios de los competidores, que se representa mediante el deflactor del PIB de los socios comerciales. La suma de los coeficientes del tipo de cambio i=04βi, corresponde a la tasa de traspaso de los ajustes del tipo de cambio efectivo nominal (NEER, en la ecuación) a los precios de exportación en el país de destino después de un año. Al usar el índice de precios al consumidor y el índice de precios de las importaciones como valores representativos para CPt y al incluir más rezagos en la regresión se obtienen resultados similares.4 Se ha empleado una elasticidad estimada a un año de las exportaciones con respecto a los precios de las exportaciones en el extranjero de 0,5, y se obtuvo volviendo a estimar la ecuación de exportaciones pero sustituyendo los precios de las exportaciones por los términos del TCER.5 Hay indicios de que en Japón el comercio entre empresas se concentra mayoritariamente en los principales sectores exportadores, como los de equipos de transporte y maquinaria eléctrica, que han sido los que más activamente han ampliado su presencia en el extranjero, y representaron casi tres cuartos de la inversión total en el extranjero en 2014. Este tipo de comercio entre empresas incluye las exportaciones de partes y componentes desde matrices japonesas a filiales en el extranjero. Los bienes producidos o ensamblados por filiales en el extranjero de estos sectores, o bien se venden en los mercados locales o se envían a compradores no relacionados en mercados de otros países. Por ende, los procesos de producción o de venta relocalizados por las empresas japonesas se han ido convirtiendo cada vez más en un “sustituto” de la producción interna o de las exportaciones.
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Los autores de este capítulo son Daniel Leigh (jefe del equipo), Weicheng Lian, Marcos Poplawski-Ribeiro y Viktor Tsyrennikov, con la asistencia de Olivia Ma, Rachel Szymanski y Hong Yang.

Según datos sobre el tipo de cambio efectivo real basado en el índice de precios al consumidor hasta junio de 2015.

Como se analiza a continuación, durante las últimas décadas el comercio mundial ha venido organizándose cada vez más en las denominadas cadenas mundiales de valor, en las cuales las distintas fases de producción se sitúan en distintas economías.

Véase un análisis de este episodio en Krugman (1991).

Gran parte de los estudios relacionados se centran en las economías avanzadas, si bien hay excepciones, como Bussière, Delle Chiaie y Peltonen (2014), que estiman ecuaciones de precios comerciales de 40 economías, y Morin y Schwellnus (2014).

Véase un ejemplo de evaluación del equilibrio general de los efectos de las variaciones del tipo de cambio en el recuadro de escenario 2 del informe WEO de abril de 2015, donde se recurre al modelo G-20 del FMI para analizar las posibles repercusiones macroeconó-micas de los movimientos del tipo de cambio real entre agosto de 2014 y febrero de 2015 a partir de shocks que representan variaciones en las preferencias de los inversionistas por activos denominados en dólares de EE.UU.

No parece que exista asimetría: las apreciaciones y depreciaciones del tipo de cambio suelen tener efectos opuestos, pero similares en términos absolutos.

Entre estos factores destaca sobre todo la aceleración de la relocalización de la producción (offshoring) desde la crisis financiera mundial y el terremoto de 2011.

La sensibilidad de los volúmenes comerciales a los precios comerciales relativos está relacionada con el efecto de reorientación del gasto analizado, por ejemplo, en Obstfeld y Rogoff (2007).

Los estudios relacionados también suelen centrarse o bien en los efectos de los tipos de cambio sobre los precios comerciales relativos, o bien en los efectos de los precios comerciales relativos sobre los volúmenes. En cambio, el presente análisis se centra en ambas partes del proceso de transmisión del tipo de cambio, lo cual permite llevar a cabo una evaluación más exhaustiva.

Estas investigaciones presuponen la segmentación del mercado en compradores internos y externos.

En este marco, la ecuación de precios de exportación refleja las decisiones óptimas de fijación de precios de los proveedores y puede expresarse como ePX/P* = S(ULC/P, eP/P*), donde e es el tipo de cambio nominal, PX es el precio de las exportaciones en moneda nacional, P* es el nivel de precios externos, P es el nivel de precios internos, ULC/P representa el costo unitario real de la mano de obra y eP/P* representa el tipo de cambio efectivo real. La ecuación del volumen de exportación representa el lado de la demanda del mercado y puede expresarse como X = D(ePX/P*, Y*), donde ePX/P* es el precio de exportación relativo en divisas ya mencionado e Y* representa la demanda agregada externa. Por el lado de las importaciones, los precios relativos de estas son una función del tipo de cambio real y la demanda agregada interna, PM/P = S(eP*/P, Y), donde Y representa la demanda agregada interna, y los volúmenes de importación son una función de este precio relativo y la demanda agregada interna, M = D(PM/P, Y).

La muestra excluye varias economías avanzadas con circunstancias especiales, como la RAE de Hong Kong y Singapur, dada su significativa actividad de almacenamiento y reexportación, e Irlanda, por el trato especial que da a las ventas de exportaciones (informe WEO de abril de 2015). A fin de que los hechos ocurridos en economías de bajo o muy bajo ingreso no influyan de forma indebida en los resultados de la estimación, también se excluyen las economías con menos de un millón de habitantes en 2010 o con una renta per cápita media (según la paridad del poder adquisitivo) inferior a US$3.000 en precios de 2014.

El análisis se basa en especificaciones logarítmicas lineales para las cuatro ecuaciones comerciales. En cada una de ellas, el análisis comprueba si las variables incluidas son cointegradas a partir de una prueba de Dickey-Fuller, en cuyo caso las ecuaciones se estiman en niveles. Por ejemplo, en el caso de los precios de exportación, la especificación estimada en niveles para cada economía es

donde el subíndice t representa el año t, (ePXP*) representa el precio relativo de las exportaciones en divisas (e es el tipo de cambio efectivo nominal; PX es el precio de las exportaciones en moneda nacional, y P* es el índice de precios al productor (IPP); y (ePP*) es el tipo de cambio efectivo real basado en el IPP. El IPP representa el precio relativo de los bienes y servicios producidos en el país y en el extranjero con mayor precisión que el índice de precios al consumidor (IPC). Sin embargo, como se explica más adelante, los resultados obtenidos son similares cuando todos los términos P y P* de la ecuación se sustituyen por el IPC interno y externo. La estimación de β proporciona los efectos a largo plazo del tipo de cambio sobre los precios de exportación. Para obtener los efectos a corto plazo, en una segunda fase se estima la ecuación en forma de corrección de errores, como se explica en el anexo 3.2. Las ecuaciones para el cálculo de las demás elasticidades se construyen de forma análoga, como también se explica en el anexo 3.2.

Asimismo, todas las ecuaciones incluyen una tendencia temporal para tener en cuenta las tendencias seculares de las variables y una variable ficticia (igual a 1 durante 2008–09) para representar la crisis financiera mundial y la interacción de esta variable ficticia de crisis con la medida del producto externo en la ecuación del volumen de exportación y con la medida del producto interno en la ecuación del volumen de importación, respectivamente. Estos términos de interacción abordan la idea de que el comercio fue excepcionalmente sensible a la demanda durante la crisis (véase, por ejemplo, Bussière et al., 2013). Además, para controlar las variaciones de los precios de las materias primas mundiales, que pueden afectar a los costos de las empresas exportadoras, las ecuaciones de los precios de exportación e importación controlan los índices (logarítmicos) de los precios internacionales de las materias primas combustibles y no combustibles. Para garantizar que los resultados no se vean influidos por los períodos de inflación elevada (episodios que pueden deberse a factores con un efecto independiente sobre el comercio), la muestra excluye los años en los cuales la inflación medida por el IPC fue superior al 30%. Como precaución adicional frente a valores atípicos, se descartan las observaciones cuya distancia de Cook supera 4/N, donde N es el tamaño de la muestra.

Un gran número de investigaciones que se remontan a Orcutt (1950) explican de qué modo los problemas de simultaneidad y omisión de variables pueden provocar una subestimación considerable de las elasticidades de los precios comerciales. Otro de los problemas que provocan un sesgo en el análisis a la hora de observar una gran influencia de las variaciones de los precios comerciales sobre el comercio es la heterogeneidad de las elasticidades entre bienes distintos. Los bienes distintos presentan elasticidades de precio distintas, pero la evolución de los precios comerciales agregados puede estar dominada por la evolución de los precios relativos de los bienes de precio inelástico. Este dominio atenuaría los efectos estimados de los precios sobre los flujos comerciales. De hecho, las estimaciones a nivel microeconómico de las elasticidades del comercio suelen ser ligeramente superiores a las basadas en datos agregados, como se argumenta en Feenstra et al. (2014) e Imbs y Mejean (2015).

Por su parte, la reacción de los precios de las exportaciones en moneda nacional a una depreciación monetaria efectiva real del 10% sería un incremento del 4,5% (−10 × (0,552 − 1)).

Por ejemplo, los resultados están fuertemente relacionados con los incluidos en un estudio reciente de Bussière, Delle Chiaie y Peltonen (2014), en el cual se presentan las elasticidades de traspaso de 40 economías (gráfico del anexo 3.2.1).

Las estimaciones del traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios comerciales también influyen en el efecto estimado de un movimiento del tipo de cambio sobre los términos de intercambio (el precio de las exportaciones respecto a las importaciones), que a su vez afectan a la demanda interna. Las estimaciones de base del traspaso de los ajustes del tipo de cambio a largo plazo incluidas en el cuadro 3.1 ascienden a 0,55 en el caso de los precios de exportación en divisas y a −0,61 en el de los precios de importación en moneda nacional. Por tanto, una apreciación del 1% de la moneda de un país hace bajar los precios internos de sus importaciones en un 0,61% e incrementa el precio en divisas de las exportaciones en un 0,55%. Esto significa que el precio en moneda nacional de las exportaciones se reduce en 0,45% (0,55 −1) y que los términos de intercambio mejoran en 0,16% (–0,45 – (–0,61)) tras una apreciación del 1%, muy por debajo del caso de traspaso pleno, en el cual una apreciación del 1% se traduce en una mejora del 1% en los términos de intercambio.

Como se ha dicho, la ecuación estimada en el caso de los volúmenes de importación descompone los efectos de la demanda agregada en exportaciones y demanda interna de bienes internos. Las elasticidades estimadas para estos dos componentes de la demanda agregada ascienden en ambos casos a 0,7, nivel acorde con una elasticidad de la demanda agregada combinada de 1,4.

Véase un análisis más amplio del papel del producto interno y externo como impulsor del comercio, incluido durante la caída del comercio mundial después de la crisis, en el capítulo 4 del informe WEO de octubre de 2010 y Hoekman (2015).

Los efectos de un movimiento del tipo de cambio real sobre las exportaciones netas en porcentaje del PIB se definen como ηPX ηX (X/Y) – ηPM ηM (M/Y), donde ηPX y ηX representan el traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios de exportación y la elasticidad de precios de las exportaciones, respectivamente, y ηPM y ηM representan el traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios de importación y la elasticidad de precios de las importaciones, respectivamente. Dada la importancia que se ha prestado a los efectos de los movimientos del tipo de cambio desde 2012, se usan en el cálculo las exportaciones e importaciones como proporción del PIB de 2012 (X/Y y M/Y, respectivamente). La combinación de las estimaciones de la primera fila del cuadro 3.1 y los promedios de la muestra relativos a las exportaciones y las importaciones como porcentaje del PIB en 2012 (42% y 41% del PIB, respectivamente) da lugar a un incremento estimado de las exportaciones netas de 1,47% del PIB tras una depreciación efectiva real del 10%.

De forma similar, las estimaciones indican que se cumple la condición de Marshall-Lerner, de modo que una depreciación monetaria provoca una mejora del saldo comercial nominal. Obsérvese que, cuando el traspaso es imperfecto, la condición de Marshall-Lerner es (–ERPT de PX) (1 + elasticidad de precios de X) + (ERPT de PM) (1 + elasticidad de precios de M) + 1 > 0, donde ERPT es el traspaso de los ajustes del tipo de cambio, como se explica en el anexo 3.3. La condición de Marshall-Lerner calculada aquí se basa en el promedio multinacional de las estimaciones incluidas en el cuadro 3.1. La condición se cumple también en gran parte de la muestra, si bien no en su totalidad, cuando se utilizan para el cálculo estimaciones de la elasticidad de una economía determinada en vez de los promedios de la muestra.

Si bien este método basado en episodios aborda algunos de los problemas asociados al método convencional de estimación de los efectos de los tipos de cambio sobre el comercio, se le critica que los episodios de fuerte depreciación podrían estar provocados por la respuesta de política a unos débiles resultados de las exportaciones en un contexto de déficit insostenible de balanza de pagos. En ese caso, los episodios se relacionarían normalmente con un crecimiento inusitadamente débil de las exportaciones, introduciendo en el análisis un sesgo contrario a la conclusión de que la depreciación monetaria provoca un incremento de las exportaciones.

Este método de identificación de episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio basado en umbrales estadísticos es similar al de Laeven y Valencia (2013), que a su vez se fundamenta en el método de Frankel y Rose (1996).

A efectos de la estimación de panel llevada a cabo en la presente subsección, la muestra incluye todas las economías con datos sobre volúmenes y precios de exportación para el período 1980–2014. Así pues, son 158 las economías incluidas en la muestra. En algunas de ellas no se detectan episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio, y los datos de estas economías sirven para estimar la estructura dinámica de las ecuaciones. Obsérvese que, en cambio, en el caso de las estimaciones de economías concretas presentadas anteriormente en este capítulo, la muestra incluye solo las 60 economías respecto de las cuales existen por lo menos 25 años de datos sobre volúmenes y precios comerciales relativos.

Varios de los episodios más conocidos de fuerte depreciación del tipo de cambio se asociaron a crisis bancarias y, por tanto, no se incluyen en la muestra de base del análisis; por ejemplo, México en 1994, Rusia en 1998, Argentina en 2002 y Finlandia y Suecia a comienzos de la década de 1990.

La ecuación estimada utiliza un modelo de retardos distribuidos autorregresivo en primeras diferencias. Los efectos retardados estimados de un episodio de fuerte depreciación del tipo de cambio se acumulan entonces para obtener el efecto dinámico sobre el nivel de precios y volúmenes de exportación. En el caso de los precios de exportación, la ecuación estimada incorpora la variación del logaritmo de precios de exportación en divisas como variable dependiente en el lado izquierdo. En el lado derecho, las variables explicativas son los valores corriente y retardado de la variable ficticia que indica un episodio de fuerte depreciación del tipo de cambio. La inclusión de retardos permite obtener el impacto retardado de una fuerte depreciación. Asimismo, el método controla los retardos de la variación del logaritmo de los precios de exportación en divisas, para distinguir entre los efectos de una fuerte depreciación y los de una dinámica normal. La ecuación estimada para los precios de exportación es

donde el subíndice i representa el país número i y el subíndice t representa el año número t; y es la variación logarítmica del precio de exportación en divisas, y=Δ(ePXP*), donde P* es el índice de precios al consumidor (ponderado por el comercio) externo, y S es la variable ficticia que indica la existencia de una fuerte depreciación. El método incluye un conjunto completo de variables de país ficticias (μi) para tener en cuenta las diferencias en las tasas de crecimiento normal de estos países. La ecuación estimada incorpora también un conjunto completo de variables temporales ficticias (λt) para tener en cuenta los shocks mundiales, como variaciones del precio del petróleo o ciclos económicos mundiales. En el caso del tipo de cambio efectivo real (TCER) y los volúmenes de exportaciones, la variable dependiente se sustituye por y = Δ ln(TCER) e y = Δ ln(X), respectivamente. Respecto al estudio de los volúmenes de exportación, el análisis controla también las variaciones de la demanda externa, usando como valor representativo el crecimiento del PIB del socio comercial.

En coherencia con este resultado, Alessandria, Pratap y Yue (2013) concluyen que las exportaciones aumentan gradualmente tras una fuerte depreciación, a partir de datos correspondientes a 11 economías de mercados emergentes.

Estos resultados son robustos con respecto al uso de varias especificaciones y metodologías alternativas para estimar los impulsos-respuesta o identificar las fuertes variaciones del tipo de cambio, como se explica en el anexo 3.4.

El grado de capacidad económica ociosa se define aquí a partir del crecimiento del PIB real durante el año anterior al episodio de fuerte depreciación del tipo de cambio, según se explica en el anexo 3.4. En términos generales, los resultados son similares cuando la definición de capacidad económica ociosa se basa en la brecha del producto del año anterior a la fuerte depreciación del tipo de cambio.

Para facilitar la comparación de los resultados de la estimación en ambos grupos, se modifica la escala de los impulsos-respuesta estimados de modo que el efecto durante el primer año sobre el tipo de cambio real sea exactamente el mismo. Este ajuste de escala se lleva a cabo en todas las comparaciones posteriores de episodios de fuerte depreciación del tipo de cambio.

Ronci (2004) analiza los efectos de un financiamiento comercial limitado sobre los flujos comerciales en países inmersos en crisis financieras y de balanza de pagos, y concluye que un financiamiento comercial limitado deprime a corto plazo los volúmenes de exportación e importación. Dell’Ariccia, Detragiache y Rajan (2005) e Iaco-vone y Zavacka (2009) concluyen que las crisis bancarias tienen efectos perjudiciales para la actividad real en los sectores que más dependen del financiamiento externo, como los orientados a la exportación. Kiendrebeogo (2013) estudia si las crisis bancarias están relacionadas con una disminución de las exportaciones bilaterales, mediante la estimación de un modelo gravitacional que usa una muestra de economías avanzadas y países en desarrollo correspondiente al período 1988–2010. Los resultados indican que los países afectados por crisis bancarias presentan un nivel de exportaciones bilaterales inferior; la caída es especialmente pronunciada en el caso de las exportaciones de productos elaborados. En términos más generales, véase un análisis de la evolución del comercio tras fuertes depreciaciones asociadas a crisis financieras en el capítulo 4 del informe WEO de octubre de 2010.

Estos resultados siguen siendo robustos cuando en las ecuaciones estimadas se controla la existencia de crisis bancarias en socios comerciales.

Véase un análisis más completo de los efectos del episodio de Argentina de 2002 en Calvo, Izquierdo y Talvi (2006). Para el episodio de Rusia de 1998, véase Chiodo y Owyang (2002). Para el episodio de Suecia de 1993, véase Jonung (2010).

El grado en que el incremento de las cadenas mundiales de valor influye en la relación entre tipos de cambio y comercio depende de la proporción de los flujos comerciales brutos conexos y del grado en que el comercio conexo responde de forma distinta a las fluctuaciones del tipo de cambio.

No obstante, es posible que la composición de los insumos pueda cambiar, porque los importadores externos de productos intermedios, por lo menos en principio, pueden elegir entre varios proveedores para minimizar los costos de producción.

Al mismo tiempo, una parte importante del comercio de valor agregado se queda dentro de la propia empresa, en vez de repartirse entre varias. Cuando la moneda de un país se deprecia y los beneficios de exportación aumentan, es posible que las empresas varíen sus precios de exportación, para trasladar parte de sus beneficios a las filiales extranjeras. Esta conducta de precios de transferencia podría modificar el traspaso a los precios de exportación, provocando pues confusión en torno a los efectos sobre dicho traspaso atribuibles a las cadenas mundiales de valor.

Es importante abordar esta cuestión desde el punto de vista macroeconómico. Es posible que aumente la sustitución de insumos por categorías de producto o sector. No obstante, en general, una vez que una empresa acuerda los procesos de producción con un proveedor externo, es muy posible que siga trabajando con él durante un tiempo para recuperar los costos hundidos derivados del traslado de la producción al extranjero. Por tanto, es de esperar que, en general, la capacidad de sustitución entre proveedores de insumos nacionales y extranjeros sea baja.

En consonancia con este resultado, Ahmed, Appendino y Ruta (2015) concluyen que la reacción de las exportaciones brutas de productos elaborados a las variaciones del tipo de cambio es más débil en economías con una proporción elevada de valor agregado externo en las exportaciones brutas, y Ollivaud, Rusticelli y Schwellnus (2015) observan que la elasticidad de los términos de intercambio al tipo de cambio es más débil en estas economías. En un estudio relacionado, basado en datos de empresas, Amiti, Itskhoki y Konings (2014) concluyen que los exportadores con un fuerte componente de importaciones presentan un traspaso significativamente inferior de los ajustes del tipo de cambio a sus precios de exportación (en divisas). Eichengreen y Tong (2015) concluyen que la apreciación del renminbi tiene efectos positivos sobre la valoración bursátil de las empresas de sectores exportadores de productos finales a China, y efectos marginales sobre las empresas que suministran insumos a las exportaciones de procesamiento de China. El estudio FMI (2015d), que toma datos de Singapur, presenta indicios adicionales de que los productos con un mayor grado de valor agregado externo reaccionan de forma más débil a los precios de exportación relativos.

Esta observación apunta también a que los sesgos de las relaciones comerciales de valor agregado provocados por el uso incorrecto de los tipos de cambio efectivo real estándar podrían ser reducidos. Lo mismo puede decirse de la estimación de las relaciones comerciales brutas a partir de tipos de cambio efectivos reales de valor agregado.

Frankel, Parsley y Wei (2012) y Gust, Leduc y Vigfusson (2010) presentan datos sobre la disminución del traspaso de los ajustes del tipo de cambio a los precios de importación con el paso del tiempo. Los cambios de moneda de facturación elegida por las economías seguramente también influyen (véase Gopinath, Itskhoki y Rogobon, 2010).

En cada región, el análisis se basa en la estimación de un panel multieconomía para las cuatro ecuaciones comerciales analizadas. Ante la falta de indicios de cointegración en el panel de economías estudiado (con arreglo a las pruebas de cointegración de panel de Pedroni, 2004), la especificación se estima en primeras diferencias. Por ejemplo, en el caso de los precios de exportación, la especificación estimada es la siguiente (las otras ecuaciones se construyen de forma análoga):

donde el subíndice i representa el país número i y el subíndice t representa el año número t. Como antes, los efectos estimados en los años t + j, en j = 0, 1, y 2, se basan entonces en las estimaciones de los coeficientes βj. Los efectos a largo plazo se estiman como j=02βj/(1ρ). La ecuación estimada incorpora también un conjunto completo de variables temporales ficticias (λt) para tener en cuenta los shocks mundiales, como las variaciones del precio de las materias primas. A fin de evitar modificaciones en la composición de la muestra a lo largo del tiempo, esta incluye solo economías sobre las cuales se dispone de un mínimo de 20 años de datos. Según la disponibilidad de datos, la muestra completa incluye 88 economías avanzadas y de mercados emergentes y en desarrollo, que se enumeran en el cuadro del anexo 3.1.4.

La conclusión de que el traspaso de los ajustes del tipo de cambio es en general estable a lo largo del tiempo es coherente con las conclusiones de Bussière, Delle Chiaie y Peltonen (2014), quienes estudian la estabilidad de los coeficientes de traspaso de los ajustes del tipo de cambio en el período 1990–2011 en economías avanzadas, de mercados emergentes y en desarrollo.

El cálculo ilustrativo presentado en el gráfico 3.11 se basa únicamente en modificaciones del tipo de cambio efectivo real entre enero de 2013 y junio de 2015. El cálculo se basa en tipos de cambio efectivos reales según el IPC, puesto que están disponibles en más economías que los basados en el IPP. Se aplican las estimaciones medias de elasticidades del comercio basadas en el IPC incluidas en el cuadro 3.1 a todas las economías.

La lista del informe WEO de 37 economías avanzadas se utiliza como base para el análisis que se desarrolla en este capítulo. El rango máximo de datos disponibles abarca el período 1960–2014, y los datos correspondientes a 2014 son preliminares. Las limitaciones que presentan los datos reducen el tamaño de la muestra en varios casos, como se señala en el texto del capítulo.

Las estimaciones para la ecuación de precios de exportación también son robustas cuando en la especificación se incluye una variable de control de la demanda externa.

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