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Capítulo 2. ¿Hacia dónde se dirigen los países exportadores de materias primas? el crecimiento del producto tras el auge de las materias primas

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
December 2015
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Los precios de las materias primas han sufrido una fuerte caída en los últimos tres años, y el crecimiento del producto se ha desacelerado de forma considerable en los mercados emergentes y las economías en desarrollo que son exportadores netos de materias primas. Una pregunta fundamental para los responsables de la formulación de políticas de esos países es si las pérdidas y las ganancias extraordinarias derivadas de las materias primas tienen influencia en el producto potencial, o tan solo provocan fluctuaciones transitorias del producto real en torno a la tendencia invariable del producto potencial. El análisis que se desarrolla en este capítulo sugiere que tanto el producto real como el potencial se mueven en sintonía con los términos de intercambio de las materias primas, pero que el comovimiento del producto real es dos veces más fuerte que el del producto potencial. Se prevé que las débiles perspectivas de los precios de las materias primas restarán casi 1 punto porcentual anual a la tasa promedio de crecimiento económico de los países exportadores de materias primas en el período 2015–17, en comparación con el período 2012–14. En el caso de los exportadores de materias primas energéticas, se estima que el efecto negativo podría ser mayor—cerca de 2¼ puntos porcentuales, en promedio, durante el mismo período. El efecto negativo proyectado para el crecimiento del producto potencial es del orden de un tercio del producto real.

Introducción

Tras un vertiginoso aumento durante casi diez años, los precios de muchas materias primas, en especial de la energía y los metales, han venido descendiendo de forma marcada desde 2011 (gráfico 2.1). Muchos analistas han atribuido el alza de los precios de las materias primas al sólido crecimiento sostenido de las economías de mercados emergentes, en particular las de Asia oriental; y la caída, al debilitamiento del crecimiento de dichas economías y a una mayor oferta de materias primas1. Predecir los precios de las materias primas es una tarea sumamente difícil, pero los analistas coinciden en que probablemente se mantengan bajos a juzgar por la abundante oferta y las perspectivas poco prometedoras de crecimiento de la economía mundial. Los precios de los contratos de futuros sobre materias primas también sugieren que, dependiendo de la materia prima, los futuros precios al contado continuarán bajos o experimentarán una moderada recuperación en los próximos cinco años.

Gráfico 2.1.Precios mundiales de las materias primas, 1960–2015

(En términos reales; índice, 2005 = 100)

Fuentes: Gruss (2014); FMI, Sistema de Precios de Productos Primarios; Agencia Estadounidense de Información Energética; Banco Mundial, Base de datos del Monitor de la Economía Mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El índice de precios reales de un grupo de materias primas corresponde al promedio ponderado por el comercio de los precios mundiales de las materias primas en dólares de EE.UU. para este grupo deflactado por el índice de precios de manufacturas de las economías avanzadas y normalizado a 100 en 2005. Véase una lista de las materias primas dentro de cada grupo en el anexo 2.1. Los valores para el primer semestre de 2015 corresponden al promedio de los índices de precios para los seis primeros meses del año.

El declive de los precios de las materias primas ha estado acompañado por fuertes desaceleraciones del crecimiento económico en las economías en desarrollo y de mercados emergentes exportadoras de materias primas, la mayoría de las cuales había exhibido un crecimiento elevado durante el auge de precios de las materias primas (gráfico 2.2). Además del menor crecimiento, también se han revisado a la baja las perspectivas de crecimiento a mediano plazo de los exportadores de materias primas: los pronósticos de crecimiento a cinco años de estos países se han reducido, en promedio, en casi 1 punto porcentual desde 2012, mientras que los pronósticos de crecimiento a mediano plazo de otras economías de mercados emergentes y en desarrollo prácticamente no se han modificado.

Gráfico 2.2.Crecimiento promedio de las economías exportadoras de materias primas frente al de otras economías de mercados emergentes y en desarrollo, 1990–2015

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Los países “exportadores de materias primas” son aquellas economías de mercados emergentes y en desarrollo cuyas exportaciones brutas de materias primas constituyen al menos 35% de sus exportaciones totales y cuyas exportaciones netas de materias primas representan al menos 5% de sus exportaciones más importaciones, en promedio, según los datos disponibles para 1960–2014. “Otras economías de mercados emergentes y en desarrollo” se definen como las economías de mercados emergentes y en desarrollo que no están incluidas en el grupo de países exportadores de materias primas. Se seleccionan los países de cada grupo a fin de tener una muestra equilibrada de 1990 a 2015. Se excluyen los casos atípicos, definidos como las economías cuya tasa de crecimiento anual durante el período es superior a 30% (en valor absoluto).

1 Crecimiento promedio proyectado para 2015 en la Actualización de julio de 2015 del informe WEO.

El debilitamiento de los precios de las materias primas plantea interrogantes clave para las perspectivas de las economías exportadoras de materias primas. Una cuestión fundamental consiste en determinar si las fluctuaciones del crecimiento relacionadas con los precios de las materias primas son esencialmente cíclicas o estructurales. La contracara de esta cuestión es si la tasa más rápida de crecimiento del producto durante el auge de las materias primas obedeció a un sobrecalentamiento de corte cíclico, más que a una mayor tasa de crecimiento del producto potencial2. Distinguir entre los componentes cíclicos y los componentes estructurales del crecimiento en un ciclo económico no es tarea sencilla; y resulta particularmente complicado durante períodos prolongados de auge de las materias primas, ya que ante el crecimiento constante de los ingresos y de la demanda se hace más difícil estimar la tendencia subyacente del producto3.

El diagnóstico de cómo el crecimiento real y potencial se ve afectado por las fluctuaciones de precios de las materias primas es fundamental para formular políticas macroeconómicas en los países exportadores de materias primas. Las caídas de precios que acarrean una desaceleración mayormente cíclica del crecimiento podrían exigir políticas macroeconómicas expansivas (si existe espacio para ello en la política) para remontar la capacidad ociosa de la demanda agregada. Por el contrario, el crecimiento menor del producto potencial tendería a generar menos capacidad ociosa y, por tanto, un margen menor para estimular la economía empleando políticas macroeconómicas. En los países donde el declive de precios de las materias primas genera una pérdida de ingresos fiscales, el crecimiento más débil del producto potencial también podría demandar ajustes fiscales para garantizar la sostenibilidad de la deuda pública.

Este capítulo es un aporte a la bibliografía sobre los efectos macroeconómicos que los auges y las caídas de los términos de intercambio de las materias primas (el ciclo de precios de las materias primas) tienen sobre los exportadores netos de materias primas4. Mediante la utilización de diversos enfoques empíricos, este capítulo realiza un aporte novedoso al analizar los cambios en los componentes cíclicos y estructurales del crecimiento del producto en economías pequeñas y abiertas que son exportadoras netas de materias primas durante el ciclo de precios de las materias primas5. El análisis empírico se centra en las economías de los mercados emergentes y en desarrollo que son exportadoras netas de materias primas, con excepción de algunos estudios de casos que examinan la redistribución sectorial resultante de los auges de materias primas en Australia, Canadá y Chile. Asimismo, se utilizan simulaciones basadas en modelos para analizar el impacto del ciclo de precios de las materias primas sobre el ingreso, la demanda interna y el producto; y se hace uso del Modelo Económico Mundial (GEM, por sus siglas en inglés) del FMI, que contiene un apartado completo sobre materias primas y es, por lo tanto, sumamente adecuado para el presente análisis6.

En concreto, el capítulo se propone responder las siguientes preguntas sobre los efectos del ciclo de precios de las materias primas:

  • Efectos macroeconómicos: ¿Cómo repercuten las oscilaciones de los términos de intercambio de las materias primas en las variables macroeconómicas claves, como el producto, el gasto, el empleo, la acumulación de capital y la productividad total de los factores (PTF)? ¿En qué difieren las respuestas al producto real y potencial? ¿Se sobrecalientan las economías de los exportadores de materias primas durante los períodos de auge de las materias primas?

  • Influencia de las políticas: ¿Influyen los marcos de políticas en la variación del crecimiento a lo largo del ciclo?

  • Efectos sectoriales: ¿Cómo afectan las oscilaciones en los términos de intercambio de las materias primas a los principales sectores de la economía: producción de materias primas, manufactura y bienes no transables (es decir, los bienes y servicios que no se comercializan en los mercados internacionales)?

  • Perspectivas de crecimiento: ¿Qué implican los resultados empíricos para las perspectivas de crecimiento de las economías exportadoras de materias primas en los próximos años?

Los principales resultados del análisis son los siguientes:

Efectos macroeconómicos

  • Las oscilaciones en los términos de intercambio de las materias primas provocan fluctuaciones en los componentes tanto cíclicos como estructurales del crecimiento del producto, donde los primeros tienden a duplicar en tamaño a los segundos. En períodos prolongados de auge de los términos de intercambio anteriores, el crecimiento del producto real anual tendió a ser entre 1,0 y 1,5 puntos porcentuales más alto, en promedio, en los períodos de alza que en los períodos de caída, mientras que el crecimiento del producto potencial tendió a ser tan solo entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales más elevado. Estos promedios ocultan gran diversidad entre los episodios, incluso con respecto a los cambios subyacentes en los términos de intercambio.

  • La respuesta vigorosa de la inversión a las oscilaciones en los términos de intercambio de las materias primas constituye el catalizador principal de los cambios en el crecimiento del producto potencial a lo largo del ciclo. En cambio, el crecimiento del empleo y la productividad total de los factores contribuye muy poco a las variaciones en el crecimiento del producto potencial.

Influencias de las políticas, efectos sectoriales y perspectivas de crecimiento

  • Ciertas características de los países y marcos de políticas pueden influir sobre la magnitud en que el crecimiento del producto reacciona a las oscilaciones en los términos de intercambio de las materias primas. El crecimiento responde con mayor vigor en países especializados en materias primas de energía y metales, y en países con bajo nivel de desarrollo financiero. Los tipos de cambios menos flexibles y los patrones de gasto fiscal más procíclicos (es decir, aumentos más fuertes del gasto fiscal cuando los términos de intercambio de las materias primas mejoran) también tienden a exacerbar el ciclo.

  • Estudios de casos de Australia, Canadá y Chile sugieren que los auges de la inversión en los países exportadores de materias primas son mayormente auges en el sector mismo de materias primas. Los indicios de movimientos a gran escala de la mano de obra y el capital hacia las actividades no transables es dispar.

  • En igualdad de condiciones, se prevé que la débil perspectiva de los precios de las materias primas restará casi 1 punto porcentual anual a la tasa promedio de crecimiento económico de las economías exportadoras de materias primas, durante el período 2015–17, en comparación con 2012–14. En el caso de las economías exportadoras de energía se prevé que el efecto negativo sea mayor, alrededor de 2¼ puntos porcentuales, en promedio.

Los resultados del análisis señalan que, en promedio, unas dos terceras partes de la disminución del crecimiento del producto de los exportadores de materias primas durante fases de caída de las materias primas deberían ser de carácter cíclico. Hasta qué punto y en qué medida la disminución del crecimiento produjo o no una importante capacidad económica ociosa (es decir, aumentó la cantidad de mano de obra y capital que podría emplearse de manera productiva, pero que en cambio permanece ociosa) probablemente varíe de manera considerable entre los distintos países exportadores de materias primas. La variación depende de la posición cíclica de la economía al comienzo del auge de las materias primas, en la medida en que las políticas macroeconómicas moderaron o magnificaron el ciclo de precios de las materias primas, en la medida en que las reformas estructurales apuntalaron el crecimiento potencial; y de otros shocks a la actividad económica. No obstante, una conclusión fundamental para los exportadores de materias primas es que alcanzar tasas de crecimiento tan elevadas como las registradas durante el período de auge de las materias primas será difícil a la luz de las perspectivas actuales de los precios de las materias primas, a menos que se alivien rápidamente los estrangulamientos críticos de la oferta que frenan el crecimiento.

El resto del capítulo se estructura de la siguiente manera. En primer lugar, se analizan las consecuencias macroeconómicas de los períodos extraordinarios de términos de intercambio en las economías exportadoras de materias primas, y se presentan simulaciones ilustrativas con modelos. Luego, se exponen dos conjuntos de pruebas empíricas para corroborar si los indicios se condicen con las predicciones basadas en el modelo, específicamente, estudios de eventos y estimaciones basadas en regresiones. Los estudios de eventos abarcan un sondeo amplio de recorridos prolongados de auge y posteriores fases de caída en los términos de intercambio de las materias primas, para documentar las regularidades clave en los datos; su diseño no prevé la neutralización de los factores contextuales. Para aislar los efectos que tienen los movimientos de los términos de intercambio se presentan también estimaciones basadas en regresiones de las respuestas de las variables macroeconómicas clave a los shocks en los términos de intercambio. Además, los estudios de casos examinan las consecuencias que los períodos de auge de los términos de intercambio tienen en los sectores. El capítulo concluye con un resumen de los resultados y un análisis de sus consecuencias en materia de políticas.

Ingresos extraordinarios derivados de los términos de intercambio de las materias primas: Ilustración basada en modelos

¿Cómo cabría esperar que los ciclos de precios de las materias primas afecten a economías pequeñas abiertas que son exportadoras netas de materias primas (en adelante, economías exportadoras de materias primas)? La presente sección repasa primero el concepto de producto potencial y luego expone simulaciones de un modelo adaptado que ilustran la respuesta de una típica economía exportadora de materias primas ante un período de auge de los términos de intercambio.

Apuntes preliminares

El análisis basado en modelos se centra en un ciclo de materias primas en el cual al aumento de los precios—impulsado por la demanda mundial más sólida—le sigue una corrección parcial, por el lado de la oferta. Este supuesto se condice con la forma en que la mayoría de los analistas ven al auge de precios de las materias primas de la década de 2000. La corrección es parcial debido a la naturaleza agotable de las materias primas y porque se considera que los niveles de ingresos en los mercados emergentes han aumentado de manera permanente (con mayor demanda de materias primas), aun cuando el incremento pueda haber sido menor al que se había previsto7.

Producto potencial

El análisis que sigue sobre las consecuencias macroeconómicas que tienen los ingresos extraordinarios derivados de los términos de intercambio realiza una distinción entre los efectos temporarios sobre el producto potencial (los que se producen a lo largo de un ciclo de materias primas) y los efectos permanentes (que se extienden más allá del ciclo de materias primas). A lo largo de un ciclo de materias primas, el producto potencial se define como el nivel de producción congruente con una inflación estable; en el modelo, esto se refleja en el trayecto del producto en condiciones de precios flexibles. La divergencia a corto plazo entre el producto real y el potencial—resultante del ajuste lento de precios—se conoce como brecha del producto. Estos dos componentes de las fluctuaciones del producto también pueden denominarse componentes “estructurales” y “cíclicos”. Más allá del ciclo de materias primas, el producto potencial de una economía exportadora de materias primas se ve impulsado por las variaciones del ingreso mundial, la variación implícita en el precio relativo de las materias primas y todo efecto duradero que el auge de precios de las materias primas tenga sobre la capacidad productiva interna (como se analiza más adelante). En igualdad de condiciones, un incremento permanente de los términos de intercambio de las materias primas se traduce en un aumento del producto potencial.

Utilizando un marco de contabilidad del crecimiento (que mide la contribución de diversos factores al crecimiento), el producto potencial puede descomponerse en capital, mano de obra y el remanente no explicado por estos dos, la productividad total de los factores. Los períodos de auge de los términos de intercambio pueden afectar al trayecto del producto potencial a través de cada uno de estos tres componentes. Pueden producirse más cambios duraderos en el crecimiento potencial en la medida en que el crecimiento de la productividad se vea afectado.

Capital. Un período de auge en los términos de intercambio de las materias primas que previsiblemente vaya a perdurar durante algún tiempo aumentará la inversión en el sector de materias primas y en las industrias conexas8. Un aumento más general de la inversión podría verse facilitado por una prima de riesgo país más baja y la flexibilización de las restricciones de endeudamiento que coinciden con mejores términos de intercambio de las materias primas. Al aumentar las tasas de inversión en los sectores de materias primas y no vinculados con las materias primas, se incrementará el nivel de capital productivo y, por tanto, el nivel (pero no la tasa de crecimiento permanente) de su producto potencial.

Oferta de mano de obra. Los períodos extensos y persistentes de auge de términos de intercambio también pueden afectar al empleo potencial. El desempleo estructural puede descender tras un período de bajo desempleo a través de efectos de histéresis positivos. Las tasas de desempleo más bajas también pueden motivar el ingreso en la fuerza laboral, así como la búsqueda de empleo, y elevar así la tasa de participación tendencial. Al igual que con la inversión, los canales de oferta de mano de obra inciden en el nivel del producto potencial pero no en la tasa de crecimiento permanente.

Productividad total de los factores. Los períodos de auge de términos de intercambio pueden aumentar la PTF al motivar la adopción más rápida de tecnología y el mayor gasto en investigación y desarrollo. La redistribución sectorial de la mano de obra y del capital durante un período de auge de términos de intercambio también podría influir sobre la PTF de toda la economía, pero la señal del efecto no puede conocerse con certeza de antemano (porque los factores de producción pueden redistribuirse desde sectores de alta productividad hacia sectores de baja productividad, y viceversa).

Aunque los incrementos del capital productivo y de la mano de obra durante un período de auge de materias primas se traducen en el aumento del producto potencial, dicho aumento podría no ser sostenible. Por ejemplo, la inversión podría ya no ser viable con precios de materias primas más bajos (una vez que el auge haya menguado); así pues, la tasa de crecimiento de la inversión agregada puede caer a la par de los términos de intercambio.

Canales de transmisión para los ciclos de materias primas

Las alzas de los términos de intercambio de las materias primas afectan a la macroeconomía a través de dos canales principales: el ingreso y la inversión.

Ingreso. El auge de los precios de las materias primas genera ingresos extraordinarios debido a que los niveles de producción existentes generan mayores ingresos. El nivel mayor de ingresos impulsa la demanda interna y, a su vez, estimula el producto interno. Dado que los ingresos extraordinarios provienen de los términos de intercambio más favorables, la respuesta del producto interno real es menos intensa que la del ingreso y la demanda interna9. Esto fue precisamente lo que sucedió durante el período de auge más reciente de las materias primas (2000–10) (gráfico 2.3). En consonancia con el efecto de la enfermedad holandesa, la respuesta de la oferta interna al nivel más elevado de ingresos internos se da de forma desproporcionada en los sectores de bienes no transables, porque la demanda de bienes transables puede satisfacerse, en parte, mediante el aumento de las importaciones10. En el proceso, los precios relativamente escasos de los bienes y servicios no transables aumentan en relación con los de los bienes y servicios transables, y el tipo de cambio real se aprecia.

Gráfico 2.3.Ingreso, producto y demanda interna reales, 2000–10

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El ingreso real se calcula deflactando el PIB nominal utilizando el índice de precios al consumidor. Se excluyen los países con una caída del PIB, el ingreso o la demanda interna reales en 2000–10 o aquellos con un crecimiento superior al 150% durante el mismo período. EMED = economías de mercados emergentes y en desarrollo.

Inversión. Por otro lado, los períodos de auge de precios de las materias primas aumentan los incentivos para invertir en el sector de materias primas y las industrias conexas, como la construcción, el transporte y la logística. El incremento resultante de la actividad económica produce al cabo efectos secundarios en el resto de la economía y eleva el ingreso aún más. Por otra parte, a mediano plazo, el aumento de la oferta de materias primas puede invertir el auge de precios de las materias primas y contribuir al ciclo mismo de las materias primas11.

Los canales de ingresos y de inversión están interrelacionados. El incremento de los ingresos en la economía interna será mayor y más generalizado si la inversión y la actividad en el sector de materias primas responden con más vigor al aumento de los términos de intercambio. Del mismo modo, ante un caudal mayor de ingresos extraordinarios, la probabilidad de un aumento de la inversión será mayor.

Ilustraciones basadas en modelos

Los efectos que tiene un ciclo de precios de materias primas sobre una economía exportadora de materias primas se ilustran en esta sección utilizando el Modelo Económico Mundial12. En las simulaciones, el auge de las materias primas se induce mediante el aumento transitorio del crecimiento en Asia oriental13. El análisis de esta sección se centra en las respuestas del modelo al auge en una economía típica latinoamericana, dado que la región es un ejemplo de exportadores netos de materias primas14.

La fase de alza

El aumento del crecimiento en Asia oriental se adapta de modo tal que el índice de precios de materias primas en el país exportador de materias primas aumente de manera gradual un 20% a lo largo de un período de 10 años (gráfico 2.4)15. Los términos de intercambio más favorables impulsan los ingresos y el consumo en la economía del exportador. Para hacer frente al aumento de la demanda a partir de la oferta interna es preciso incrementar la inversión en las primeras etapas, a lo que le sigue el aumento del producto. En respuesta a la mayor demanda, a la profundización del capital (es decir, al aumento del capital por trabajador) y al consiguiente incremento de los salarios reales, el otro factor de producción—la mano de obra—también crece durante el período de auge.

Gráfico 2.4.Simulaciones del modelo: Efectos macroeconómicos de un auge de precios de las materias primas

(Desviación porcentual, salvo indicación en contrario; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: El producto potencial viene dado por la trayectoria del producto en un contexto de precios flexibles. Todas las variables excepto las proporciones en valor agregado real se presentan en desviaciones porcentuales con respecto a sus trayectorias sin un auge de precios de las materias primas. Materias prim. = materias primas; IPC = índice de precios al consumidor; TCER = tipo de cambio efectivo real.

Una pregunta importante que el modelo puede ayudar a clarificar se vincula a las contribuciones relativas de los factores cíclicos y estructurales durante el auge de la oferta. En el modelo, los incrementos del producto durante el ciclo de materias primas se descomponen en factores contributivos estructurales y cíclicos. Primero, en un contexto de precios flexibles, los ingresos extraordinarios dan lugar al aumento de la demanda y del producto (el componente estructural). Segundo, el ajuste lento de los precios (en un contexto de “precios rígidos” debido a las rigideces nominales) exacerba la respuesta de la actividad económica en el corto plazo (el componente cíclico: la desviación del producto real del producto potencial). Las versiones de precios flexibles y rígidos del modelo se utilizan para descomponer la respuesta del producto real y de la mano de obra, en contribuciones de estos dos factores (gráfico 2.4, paneles 2 y 4).

Los resultados indican que tanto los componentes estructurales como cíclicos contribuyen a la respuesta de la oferta después de transcurrido el auge de precios de las materias primas; es decir, el ajuste lento de precios y salarios ocasiona un mayor aumento del producto real respecto del producto potencial. El componente cíclico—materializado en la brecha del producto positiva—impulsa el aumento de la inflación durante el período de auge. Una conclusión fundamental de este ejercicio es que un componente importante del auge es estructural, en el sentido de que un período de auge de las materias primas genera un aumento gradual y considerable del capital, el producto y el empleo, aun en ausencia de precios rígidos16.

Los ingresos extraordinarios aumentan la demanda en todos los sectores. Sin embargo, la oferta interna sube más en el sector de bienes y servicios no transables que en el sector de bienes y servicios transables, y esto obedece a que la sustitución de bienes transables nacionales por bienes transables importados puede realizarse más rápidamente que la sustitución de bienes no transables por bienes transables17. El aumento o la reducción de la oferta en el sector de bienes transables dependen del grado de posibilidad de sustitución entre los bienes transables nacionales y las importaciones, y de si el exportador de materias primas es también un exportador neto de bienes transables con destino a Asia oriental, donde se origina el auge de la demanda mundial.

La partición de la economía en tres sectores—materias primas, bienes no transables y transables—da como resultado un patrón discernible de redistribución de los recursos (gráfico 2.4, paneles 5–8). La inversión aumenta en los tres sectores en comparación con el caso donde no se produce un auge, pero el aumento es más pronunciado en los sectores de materias primas y de bienes no transables. También se produce una redistribución acorde del empleo desde el sector de bienes transables hacia el sector de materias primas y bienes no transables. En consonancia con estos cambios sectoriales, el precio relativo de los bienes no transables aumenta en relación con los bienes transables, y el tipo de cambio efectivo real se aprecia. El factor de producción reproducible—el stock de capital—crece en todos los sectores, incluso en el de bienes transables, porque el auge produce claramente un aumento de la demanda en todos los sectores (aun en términos relativos, el aumento es mayor en el caso de los bienes no transables). Cabe destacar que en las simulaciones del modelo, la participación que tiene cada sector en el valor agregado real varía muy poco, debido a que el sector de materias primas de crecimiento más rápido es pequeño (10% del PIB en el modelo), y las partes de la economía no vinculadas a las materias primas reciben el impulso de parte de los ingresos extraordinarios.

La fase de caída

En el mediano plazo (una vez transcurrido el año 10 en las simulaciones del modelo), el auge de precios de las materias primas se invierte de manera parcial al disiparse el aumento del crecimiento en Asia oriental, y el aumento de la oferta mundial de materias primas en respuesta a los precios más elevados. La reversión de los precios desata una fase de caída de contracción en la economía. Como los ingresos caen, todas las fuerzas esbozadas previamente para la fase de alza se revierten. La caída de la demanda disminuye la oferta. El producto real desciende temporalmente por debajo del producto potencial. Se produce una nueva redistribución de la mano de obra desde los sectores de materias primas y bienes no transables hacia el sector de bienes transables. El valor agregado registra una reducción mayor en el sector de materias primas, y crece más en el sector de bienes transables que en el de no transables.

De no experimentarse cambios permanentes en los términos de intercambio, el auge no produce ningún aumento duradero del producto potencial. Dicho de otro modo, el producto potencial sube transitoriamente por encima de una trayectoria sin período de auge, para luego volver a esa misma trayectoria. Por el contrario, si los términos de intercambio siguen siendo más elevados que el nivel que tenían anteriormente al auge, como en las simulaciones del modelo, el auge deriva en un incremento permanente del producto potencial.

Factores adicionales que inciden sobre el ciclo de precios de las materias primas

El escenario base suprime numerosos factores que pueden incidir en el ciclo de precios de las materias primas y su consiguiente efecto sobre la economía de países exportadores de materias primas. Cuatro de esos factores son las expectativas en torno al precio de las materias primas, la reacción de la política fiscal ante un aumento de los ingresos públicos, el alivio de las fricciones financieras gracias al auge de las materias primas y la redistribución sectorial del capital y la mano de obra.

Expectativas en torno al precio de las materias primas. Las expectativas cumplen un papel central en el ciclo de precios de las materias primas. El consumo y la inversión en economías de países exportadores de materias primas aumentan cuando se espera que el auge perdure. Así, las expectativas de optimismo extremo sobre la persistencia del auge pueden exacerbar el ciclo de auge y caída potenciando el auge en la demanda interna durante la fase de alza de precios, lo cual—a su vez—exige una mayor corrección del gasto durante la fase de caída. Un optimismo excesivo es más probable en períodos de alza sistemática de precios de las materias primas, como los que se registraron a principios de 2000. Puede ser global y no específico del país; por ejemplo, los precios implícitos en futuros de materias primas pueden no materializarse.

A los fines de ejemplificar cómo las expectativas de excesivo optimismo pueden exacerbar el ciclo, la simulación compara el escenario base con un caso en el que inicialmente se prevé que el precio de las materias primas se incremente gradualmente durante más de 10 años. Estas expectativas se validan hasta el décimo año. Luego, se corrigen a la baja y el incremento en el precio de las materias primas se detiene (gráfico 2.5). Por consiguiente, el ingreso es inferior al esperado ini-cialmente. Este escenario implica un auge inicial más pronunciado en la economía de países exportadores de materias primas pues el aumento de la riqueza esperado a raíz del auge en el precio de las materias primas es superior al del caso de base. En el período posterior al auge, la oferta y la demanda caen por debajo de las respuestas en el caso de base para corregir el auge inicial excesivo.

Gráfico 2.5.Dinámica del consumo con expectativas de precios de las materias primas excesivamente optimistas

(Desviación porcentual; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Todas las variables se presentan en desviaciones porcentuales con respecto a sus trayectorias sin un auge de precios de las materias primas.

Política fiscal. En países productores de materias primas, en especial, en exportadores de energía, la mayor parte de los ingresos extraordinarios derivados del aumento de los precios de las materias primas beneficia las arcas estatales. Por lo tanto, el auge de los términos de intercambio puede aliviar las restricciones del presupuesto público y permitir al gobierno financiar un mayor nivel de gasto. Por otra parte, el destino que el gobierno da a esos ingresos extraordinarios puede afectar significativamente la respuesta de la economía al ciclo de precios de las materias primas18. Por ejemplo, si el gobierno adopta una política fiscal procíclica durante el auge usando la recaudación adicional para reducir los impuestos de las familias o incrementar el consumo, puede exacerbar el ciclo de auge y caída en la actividad económica. Dicho escenario se analiza detalladamente en el capítulo 4 del informe WEO de abril de 2012. Por el contrario, si el gobierno invierte en capital para mejorar la productividad (sea infraestructura o capital humano), se pueden obtener beneficios a más largo plazo en términos de capacidad productiva e ingreso. Las consecuencias de este escenario—usando un modelo ajustado a un país en desarrollo de bajo ingreso—se analizan en el recuadro 2.2.

Fricciones financieras. El auge de las materias primas incrementa las rentabilidades, con el consiguiente efecto de mejorar el patrimonio de las empresas y reducir el apalancamiento. A su vez, al reducir el apalancamiento, descienden tanto la prima que las empresas deben pagar para obtener financiamiento como el costo del capital. Como consecuencia de ello, se reducen las fricciones financieras de la economía, definidas en términos generales. La mayor avidez de riesgo a nivel mundial durante el auge puede magnificar aún más este canal. El efecto se puede ejemplificar con una medida resumida del costo de financiamiento externo—los diferenciales de rendimiento de los bonos soberanos—de una muestra de economías exportadoras de materias primas de 1997 a 2014 (gráfico 2.6). La relación negativa entre los términos de intercambio y los diferenciales específicos del país implica que el costo de financiamiento disminuye para los exportadores durante el recorrido alcista de las materias primas e incrementa durante la fase de caída.

Gráfico 2.6.Diferenciales de rendimiento de los bonos soberanos y términos de intercambio de las materias primas

Fuentes: Thomson Reuters Datastream y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Datos correspondientes a las economías de mercados emergentes y en desarrollo exportadoras de materias primas para las cuales se dispone de diferenciales medidos por el índice mundial de bonos de mercados emergentes de J.P. Morgan (EMBI Global). Véase una definición del índice de términos de intercambio de las materias primas en el anexo 2.1.

La reducción del costo de financiamiento y el alivio de las fricciones financieras dinamizan más las ganancias y el producto potencial durante la fase de alza de precios; sus efectos se invierten durante la fase de caída. Por consiguiente, el efecto del ciclo de precios de las materias primas sobre las fricciones financieras es otro canal que exacerba la dinámica del ciclo de auge-caída en países exportadores de materias primas. Es poco probable que dichos efectos incidan sobre la economía más allá del horizonte del ciclo de precios de las materias primas, a menos que generen una mejora sostenida del desarrollo del sector financiero.

Redistribución sectorial. Las respuestas en el escenario base presentan un desplazamiento de la mano de obra y del capital desde el sector de bienes transables no vinculado a las materias primas hacia los sectores de materias primas y de bienes no transables como parte del ajuste de equilibrio de los ingresos extraordinarios. La redistribución sectorial de los factores plantea otros interrogantes. Si la actividad de manufactura está asociada a externalidades positivas para las economías en general (por ejemplo, externalidades ancladas en el “aprendizaje práctico” (learning-by-doing), la reducción del tamaño relativo del sector de manufacturas puede generar preocupación19. Por otra parte, la redistribución puede modificar el peso relativo de los diversos sectores en la economía general y, por ende, afectar el crecimiento de la PTF agregada. La mayoría de los modelos macroeconómicos, incluido el Modelo Económico Mundial, suponen un crecimiento equilibrado entre sectores y, por consiguiente, omiten dichas consideraciones. Los estudios de casos que se presentan en la siguiente sección indagan sobre este asunto, analizando si los cambios sectoriales en la actividad durante períodos de auge de las materias primas han modificado el crecimiento general de la PTF agregada.

Cinco décadas de evidencia: Los ciclos de los términos de intercambio de las materias primas y el producto

¿Cómo responde el producto—real y potencial—a las ganancias y pérdidas extraordinarias generadas por las materias primas? Esta sección analiza esta pregunta en dos pasos, con datos correspondientes a una muestra de 52 países en desarrollo y de mercados emergentes exportadores de materias primas20. En el primer paso, se llevan a cabo estudios de eventos para entender el comportamiento del crecimiento del producto, real y potencial, durante y con posterioridad a fases de alza prolongadas de los términos de intercambio de las materias primas. Las conclusiones de estos estudios ofrecen un panorama general de las principales regularidades en los datos. No obstante, en estos estudios de eventos no se neutralizan los factores contextuales (por ejemplo, los efectos más generales de los auges en la demanda global que suelen acompañar períodos prolongados de alza en los precios internacionales de las materias primas). Por lo tanto, en el segundo paso, el análisis usa un enfoque de regresión para aislar el impacto de las variaciones en los términos de intercambio, neutralizando así los factores contextuales relevantes, entre ellos el crecimiento del producto de los socios comerciales.

A los fines de precisar el impacto que tienen las fluctuaciones de los precios internacionales de las materias primas en países específicos, el análisis se centra en los términos de intercambio de las materias primas, ponderando los precios mundiales de cada materia prima según los volúmenes netos de exportación específicos del país21. Este enfoque tiene dos ventajas respecto al de centrarse en las fluctuaciones del precio internacional de la materia prima de exportación más importante de un país. En primer lugar, algunos de los exportadores de materias primas no vinculadas al petróleo están tan especializados que centrarse en el precio de una única materia prima sería una muestra representativa de las variaciones en sus respectivos términos de intercambio. En segundo lugar, el enfoque reconoce que las fluctuaciones en los precios de las materias primas afectan a los países de distinta forma, dependiendo de la composición de sus exportaciones, como también de sus importaciones. Por ejemplo, pese al alza de precios de las materias primas y los alimentos en la década de 2000, muchos exportadores de materias primas agrícolas no experimentaron ingresos extraordinarios derivados de los términos de intercambio debido al incremento aún más pronunciado en el precio de sus importaciones de petróleo.

Estudios de eventos de los ciclos de precios de las materias primas con los máximos registrados antes de 2000

Dado que las recientes caídas de precios de las materias primas se han suscitado tras una fase de auge inusualmente prolongada, los estudios de eventos se abocan a episodios anteriores de alzas persistentes en los términos de intercambio de las materias primas (gráfico 2.7)22. Los estudios de eventos se realizan para los ciclos con máximos anteriores a 2000, pues aún no se puede identificar el fin de la fase de caída de precios para las fases de alza posteriores a 2000. En esta muestra, los términos de intercambio de las materias primas aumentaron, en promedio, en 63% durante fases de alza y disminuyeron, en promedio, en 24%, durante las posteriores fases de caída. En promedio, las alzas tienen ocho años de duración para materias primas extractivas y cinco años de duración para materias primas de otro tipo.

Gráfico 2.7.Identificación de los ciclos en los términos de intercambio de las materias primas: Tres ejemplos de países

(Índice, 2012 = 100)

Fuentes: Gruss (2014); FMI, Sistema de Precios de Productos Primarios; Agencia Estadounidense de Información Energética; Banco Mundial, Base de datos del Monitor de la Economía Mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Véase una definición de los términos de intercambio de las materias primas en el anexo 2.1. El algoritmo para seleccionar los ciclos se describe en el anexo 2.2. La porción de un ciclo antes (después) del nivel máximo se denomina fase de alza (fase de caída).

Los estudios de eventos confirman que el producto y el gasto interno tienden a incrementarse más rápidamente durante fases de alza de los términos de intercambio de materias primas que durante las fases de caída. La variación en el crecimiento de la inversión, tanto pública como privada, es particularmente pronunciada (gráfico 2.8, panel 1)23. La inversión y el consumo contribuyen prácticamente en igual proporción al crecimiento del PIB real, pues la respuesta más contundente de la inversión compensa su menor participación en el gasto general.

Gráfico 2.8.Estudios de eventos: Tasas anuales de crecimiento promedio de las principales variables macroeconómicas durante fases de alza y caída de los términos de intercambio de las materias primas

(Porcentaje, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Conjunto de datos de External Wealth of Nations Mark II (Lane y Milesi-Ferretti (2007) y actualizaciones posteriores); FMI, base de datos de Balance of Payments Statistics; FMI, base de datos de Monitor Fiscal: FMI, base de datos de International Financial Statistics: Penn World Table 8.1, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Las muestras comprenden los ciclos con máximos anteriores a 2000. Se distribuyen de manera uniforme entre fases de alza y de caída, pero difieren entre los distintos paneles según la disponibilidad de datos. Veáse la metodología de identificación de los ciclos en el anexo 2.2. La clasificación del tipo de cambio se basa en Reinhart y Rogoff (2004). Véanse detalles en el anexo 2.3. IPC = índice de precios al consumidor; Emp. = empleo; IED = inversión extranjera directa; AEN = activos externos netos; TCER = tipo de cambio efectivo real; PTF = productividad total de los factores.

Los factores que apuntalan la demanda interna, entre ellos, el crédito al sector privado y el gasto público global, tienden a expandirse con más fuerza en épocas de alza que en épocas de baja de precios (gráfico 2.8, panel 2)24. Un dato un tanto sorprendente es que el tipo de cambio efectivo real en los episodios identificados no se apreció durante el alza promedio de precios anterior a 200025. No obstante, al descomponer la muestra en episodios que involucran países con regímenes cambia-rios flexibles y países con regímenes cambiarios fijos, se observa que, como es de esperar, los regímenes cambiarios flexibles estuvieron asociados a apreciaciones del tipo de cambio durante fases de alza (y a depreciaciones durante las fases de caída), mientras que los regímenes cambiarios fijos acusaron depreciaciones del tipo de cambio durante las fases de alza y también durante las fases de caída de precios.

El comportamiento de las cuentas externas aporta evidencia adicional de que las restricciones en el financiamiento se atenúan durante épocas de alzas de precios. Si bien las salidas de capital en la forma de reservas oficiales e inversiones extranjeras directas aumentan cuando los precios de las materias primas son altos, en promedio, los exportadores netos de materias primas recibieron entradas de capital netas apenas superiores durante los recorridos alcistas de los precios que durante las fases de caídas (gráfico 2.8, panel 3). Debido a las mayores entradas netas de capital, no se ha observado ninguna tendencia general de mejora en las posiciones netas de activos en el extranjero durante los recorridos alcistas, aunque, como es de esperar, los saldos en cuenta corriente fueron más sólidos en esos episodios. Específicamente, la relación promedio de activos externos netos/PIB tendió a aumentar durante las fases de alza—un resultado generado por algunos exportadores de petróleo—mientras que la relación mediana tendió a disminuir más en las fases de alza que en las de caída.

Una perspectiva basada en el análisis del crecimiento pone de relieve los principales factores por el lado de la oferta intrínsecos del ciclo en términos de crecimiento del producto. La suma de factores de producción (capital y mano de obra) y la PTF tendieron a fluctuar a la par de los cambios en los términos de intercambio de las materias primas (gráfico 2.8, panel 4). Este comovimiento es particularmente sólido en lo atinente al ritmo de variación del stock de capital, el cual es congruente con el crecimiento significativamente más acelerado de la inversión durante las fases de alza de precios. La variación en el crecimiento del empleo es impulsada por América Latina, donde el empleo ha aumentado 1,5 puntos porcentuales más en fases de alza que en fases de caída.

La tasa de crecimiento del producto potencial—calculada empleando estimaciones del stock de capital real y series homogeneizadas de empleo y PTF—es considerablemente más homogénea que la del producto real26. De acuerdo con las predicciones basadas en modelos, el crecimiento del producto potencial se debilita más durante las fases de caída de precios que durante las fases de alza, aunque con menor intensidad que el crecimiento del producto real. En promedio, el crecimiento del producto real anual tendió a ser entre 1,0 y 1,5 puntos porcentuales más elevado durante las fases de alza de precios que durante las fases de caída, mientras que el crecimiento del producto potencial tendió a ser entre un 0,3 y 0,5 punto porcentual más elevado. El hecho de que la inflación tienda a ser más pronunciada durante las fases de alza que durante las fases de caída de precios (gráfico 2.8, panel 2) corrobora la noción de que durante las fases de alza se evidencia una menor capacidad ociosa de la economía. Tal como se analizó en el recuadro 2.4, la experiencia de los seis países exportadores de materias primas da cuenta de las crecientes brechas del producto durante el período continuado de auge de las materias primas en los primeros años de la década de 2000.

El régimen cambiario, la naturaleza cíclica de la política fiscal y el desarrollo financiero inciden en la diferencia de crecimiento que se observa entre las fases de alza y las fases de caída de precios (gráfico 2.9). Los países con tipos de cambio fijos tienden a sufrir una mayor variación en el crecimiento que los países con tipos de cambio flexibles. Esto es coherente con la noción de que un tipo de cambio más flexible tiende a absorber los shocks y amortiguar los efectos internos de shocks sufridos por los términos de intercambio. De igual modo, la diferencia en la tasa de crecimiento del producto entre las fases de alza y las fases de caída de precios es más pronunciada en países con un mayor gasto fiscal procíclico27. Los países con menor nivel de crédito al sector privado (respecto al PIB) también presentan una variación más pronunciada en términos de crecimiento. La desaceleración del crecimiento en estos países es más notable durante fases de caída de precios; esto posiblemente obedezca a que, al caer los precios de las materias primas, se endurece más el crédito que en países con mayor desarrollo financiero28.

Gráfico 2.9.Variación del crecimiento promedio del producto entre fases de alza y caída: El papel de los marcos de política económica y la profundidad financiera

(Puntos porcentuales)

Fuentes: FMI, base de datos de Monitor Fiscal; FMI, base de datos de International Financial Statistics; Penn World Table 8.1, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Las barras (bloques) muestran la diferencia entre las tasas de crecimiento promedio (media) durante las fases de alza y posteriores fases de caída. La clasificación del régimen cambiario se basa en Reinhart y Rogoff (2004). Véanse detalles en el anexo 2.3. Un episodio se categoriza por tener una política fiscal más procíclica si la correlación entre el crecimiento del gasto público real y la variación en los términos de intercambio de las materias primas netos suavizados es superior a la mediana de la muestra global (y por tener una política fiscal menos procíclica, en caso contrario). Un país se categoriza por tener una relación crédito/PIB elevada si el crédito al sector privado (como porcentaje del PIB) durante la fase de alza es superior a la mediana de la muestra (y por tener una relación crédito/PIB baja, en caso contrario).

Los exportadores de materias primas difieren en muchos otros aspectos, por ejemplo, en términos del peso que tienen las materias primas en su producto agregado, la naturaleza de las materias primas que exportan (por ejemplo, recursos agotables o renovables) y sus respectivos niveles de desarrollo económico e institucional. Como es de esperar, los patrones de crecimiento descritos más arriba son más pronunciados en economías menos diversificadas, es decir, aquellas en las que las exportaciones de materias primas representan un mayor porcentaje del PIB. Estos patrones también son más claros en exportadores de materias primas extractivas, cuyas economías tienden a ser menos diversificadas y enfrentan ciclos de términos de intercambio de las materias primas más persistentes. Los países de bajo ingreso tienen un menor gasto fiscal procíclico y un nivel ligeramente menor de utilización de materias primas en la producción, pero también tienen tipos de cambio menos flexibles y un menor nivel de desarrollo financiero. Presentan patrones más variables en las tasas de crecimiento de la inversión, el empleo y la PTF, en comparación con economías de mercados emergentes, pero las diferencias entre ambos grupos no son estadísticamente significativas (anexo 2.3).

El auge en la década de 2000

Los estudios de ciclos de precios de las materias primas con máximos anteriores a 2000 ofrecen evidencia empírica que es muy pertinente para la actual fase de contracción de los exportadores de materias primas. No obstante, el auge más reciente de precios de las materias primas se diferenció en varios sentidos de los auges anteriores. En particular, este auge incluyó un alza mayor de los términos de intercambio, en especial para los exportadores de materias primas especializados en energía y metales29. La principal razón de esta diferencia es el mayor número de exportadores de petróleo en el alza reciente, por razones relacionadas con los datos disponibles o debido a una mayor actividad de descubrimiento y explotación de petróleo en el último tiempo.

Sin embargo, las tasas de crecimiento anual promedio de las variables macroeconómicas clave fueron muy similares a las que se registraron en las fases de alza anteriores a 2000 (gráfico 2.10). Aun así, la inversión y—en consecuencia—la acumulación de capital y el crecimiento tendencial fueron un poco más bajos en la fase de alza más reciente que en las anteriores. Los aumentos del gasto público y del crédito en términos reales también fueron un poco más bajos.

Gráfico 2.10.Fase de alza más reciente: Tasas de crecimiento real promedio durantes fases de alza y caída

(Porcentaje, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Conjunto de datos de External Wealth of Nations Mark II (Lane y Milesi-Ferretti (2007) y actualizaciones posteriores); FMI, base de datos de Balance of Payments Statistics; FMI, base de datos de Monitor Fiscal; FMI, base de datos de International Financial Statistics; Penn World Table 8.1, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Muestras restringidas de 17 (panel 1), 21 (paneles 2 y 3) o 20 (panel 4) países, que hayan registrado máximos en ciclos anteriores a 2000 y posteriores a 2000. Véase la metodología para la identificación de los ciclos en el anexo 2.2. IPC = índice de precios al consumidor; IED = inversión extranjera directa; AEN = activos externos netos; TCER = tipo de cambio efectivo real; PTF = productividad total de los factores.

Gracias a las mejoras de sus marcos de política macroeconómica y profundidad financiera respecto de los episodios anteriores, los exportadores de materias primas están en una mejor posición de hacer frente a una fase de caída. La política fiscal tuvo un perfil mucho menos procíclico durante el alza más reciente; la correlación del crecimiento del gasto público con las variaciones de los términos de intercambio de las materias primas descendió hasta la mitad del nivel que registró en los episodios anteriores a 2000. Un perfil menos procíclico es congruente con un mayor ahorro fiscal derivado de los ingresos públicos provenientes de las materias primas en los años 2000, como se informó en el capítulo 1 de la edición de octubre de 2015 del Monitor Fiscal. La profundidad financiera y la magnitud de la flexibilidad de los tipos de cambio—que en anteriores fases de caída estuvieron asociadas con una menor disminución del crecimiento del producto—también se han intensificado en la mayoría de los países exportadores de materias primas.

Por otra parte, los exportadores de materias primas inician la actual fase de caída con posiciones externas más sólidas. La mediana del saldo anual en cuenta corriente y la variación anual promedio de la posición de activos netos en el extranjero fueron 5 puntos porcentuales del PIB más sólidas en las fases de alza de la década de 2000 que en fases de alza anteriores.

En síntesis, el mayor aumento de los precios de las materias primas en la década de 2000 podría eventualmente presagiar caídas más pronunciadas de los términos de intercambio de algunos exportadores de materias primas (más allá del descenso que ya se ha experimentado) y, en consecuencia, generar reducciones más fuertes del crecimiento real y potencial. Al mismo tiempo, la mayor solidez de las posiciones externas, los marcos de políticas más robustos y el mayor desarrollo de los mercados financieros podrían ayudar a atenuar algunos de los impactos en el crecimiento.

Análisis de regresión

Esta sección analiza la reacción que han tenido las variables macroeconómicas clave a las variaciones de los términos de intercambio30. Las estimaciones neutralizan los efectos temporales mundiales y el crecimiento del PIB de socios comerciales, así como los conflictos y el cambio de régimen político.

Los resultados de la estimación sugieren que los shocks en los términos de intercambio tienen efectos positivos, bastante duraderos y de significación estadística sobre el producto (gráfico 2.11). Se comprueba que un aumento de 10 puntos porcentajes en los términos de intercambio de un país se traduce en un aumento apenas superior a 1 punto porcentual del PIB después de tres años. El efecto disminuye gradualmente pero mantiene la significación estadística en un horizonte de hasta cinco años. Las estimaciones sugieren que los efectos de shocks negativos son bastante más importantes y más persistentes que los de shocks positivos. Aun así, el análisis no puede rechazar, en términos estadísticos, la posibilidad de que el producto tenga una respuesta simétrica a los cambios positivos y negativos de los términos de intercambio de las materias primas.

Gráfico 2.11.Variables macroeconómicas después de un shock de términos de intercambio de las materias primas

(Puntos porcentuales; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el año del shock; las líneas punteadas y las zonas sombreadas denotan bandas de confianza del 90%. En los paneles 1 y 3–8, las líneas continuas representan la reacción de la variable a un aumento exógeno de 10 puntos porcentuales en los términos de intercambio de las materias primas. En el panel 2, la línea azul (roja) continua denota la reacción a una variación positiva (negativa) exógena de 10 puntos porcentuales en los términos de intercambio de las materias primas. En el panel 5, la línea azul (roja) continua denota la reacción de la inversión pública (privada). Véase la metodología de estimación en el anexo 2.4.

Al analizar el gasto, tanto el consumo como la inversión tienen una respuesta positiva estadísticamente significativa a los shocks de los términos de intercambio de las materias primas en un lapso de siete años. La respuesta promedio de la inversión fija total prácticamente duplica la respuesta del consumo. La respuesta positiva de la inversión pública es más inmediata y más duradera que la de la inversión privada.

En materia de producción, los shocks a los términos de intercambio de materias primas aumentan la acumulación de capital a mediano plazo en consonancia con la respuesta persistente estimada de la inversión. El stock de capital aumenta (o disminuye) de manera constante durante siete años después del shock en 1 punto porcentual acumulado. Por el contrario, disminuye los impactos en la oferta laboral y en la PTF. La respuesta del empleo carece de significación estadística. El impacto en la PTF solo tiene poca significación en los primeros dos años posteriores al shock, lo que podría obedecer a un deterioro cíclico del residuo de Solow en comparación con su tendencia subyacente, como se observa en los estudios de eventos. En general, estos resultados son congruentes con los hallazgos de los estudios de eventos, que sugieren que los shocks en los términos de intercambio de las materias primas afectan al producto potencial, fundamentalmente al aumentar la acumulación de capital31.

La respuesta del producto a los shocks en los términos de intercambio es más fuerte en los países en desarrollo de bajo ingreso que en las economías de mercados emergentes (gráfico 2.12). Se estima que los shocks en los términos de intercambio tienen un efecto más rápido sobre el crecimiento en los países que se especializan en materias primas extractivas. En cambio, en los países exportadores de materias primas no extractivas el efecto tarda más en materializarse pero es más persistente. En vista del menor tamaño de la muestra y de las respuestas más diversas, las estimaciones para el segundo grupo carecen de significación estadística.

Gráfico 2.12.Producto después de un shock de términos de intercambio de las materias primas: Papel del nivel de ingreso y el tipo de materia prima

(Puntos porcentuales; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el año del shock; las líneas punteadas denotan bandas de confianza del 90%. Las líneas continuas representan la reacción de la variable a un aumento exógeno de 10 puntos porcentuales en los términos de intercambio de las materias primas.

¿Qué consecuencias tienen las respuestas estimadas del crecimiento del producto a los términos de intercambio de las materias primas en las perspectivas de crecimiento de los países exportadores de materias primas? Para responder esta pregunta, se formularon proyecciones de los índices de términos de intercambio de materias primas por país hasta 2020 usando los pronósticos de precios internacionales de las materias primas32.

En promedio, el deterioro de las perspectivas de las materias primas implica que el crecimiento anual del producto de los exportadores netos de materias primas habrá de disminuir aún más, en casi 1 punto porcentual en el período 2015–17, en comparación con el período 2012–14. Los resultados difieren considerablemente entre los distintos tipos de exportadores de materias primas. Más concretamente, debido a una disminución relativamente mayor de los precios de la energía, se proyecta que la contracción del crecimiento de los exportadores de energía será del orden de 2¼ puntos porcentuales en el mismo período33. El efecto de los precios de las materias primas en la acumulación de capital también implica una reducción del crecimiento del producto potencial. Con base en la respuesta estimada de la acumulación de capital a los términos de intercambio de las materias primas, la disminución proyectada del crecimiento del producto potencial en el período 2015–17 en comparación con el período 2012–14 es, en promedio, del orden de ⅓ de punto porcentual, y de ⅔ de punto porcentual para los exportadores de energía.

Redistribución sectorial durante períodos de auge de las materias primas: Estudios de casos

Los estudios teóricos predicen que la composición de la actividad económica se modifica tras un período de auge en los términos de intercambio de las materias primas, al producirse una redistribución del producto y de los factores de producción desde el sector de manufacturas hacia los sectores de materias primas y de bienes no transables34. Estas predicciones del efecto de la enfermedad holandesa también surgen de las simulaciones del modelo presentadas en secciones anteriores de este capítulo. La redistribución sectorial podría modificar la proporción que corresponde a cada sector en el producto global; en la medida en que los niveles de PTF y las tasas de crecimiento difieran entre sectores, la variación de las proporciones de cada sector podría afectar a la tasa global de crecimiento de la PTF de la economía. Los patrones de redistribución sectorial son, por lo tanto, pertinentes para las perspectivas de crecimiento de un país tras el período de auge, pero debido a las limitaciones de los datos, resulta difícil examinarlos cuando se trata de un conjunto grande de países.

Esta sección toma datos de las bases de datos KLEMS América Latina y KLEMS Mundial a fin de examinar los patrones de redistribución sectorial y sus consecuencias en el crecimiento agregado de la PTF en tres países exportadores de materias primas con marcos de política macroeconómica afianzados—Australia, Canadá y Chile—durante el auge de las materias primas en los años 200035. El análisis se propone responder las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo fueron cambiando las tasas de crecimiento de los stocks de capital y de mano de obra de los sectores durante el período de auge (2000–10) respecto del período anterior a dicho auge (1990–99)? ¿Qué sectores contribuyeron más a los cambios en las tasas de crecimiento de la inversión y del empleo agregados?

  • ¿Fueron distintas las variaciones de las proporciones relativas de bienes no transables y de manufactura en el producto de toda la economía y los stocks de factores de las que se observaron en importadores de materias primas en el mismo período?

  • ¿Incidió la redistribución sectorial del producto durante el período de auge en la tasa de crecimiento de la PTF?

Antecedentes

El aumento de los precios internacionales de las materias primas en la primera década de 2000 se tradujo en mejores términos de intercambio de materias primas para Australia, Canadá y Chile debido a sus industrias extractivas relativamente grandes: carbón y mineral de hierro en Australia; petróleo y gas natural, en Canadá; y cobre, en Chile. De estos tres países, la proporción del sector de materias primas es mayor en Chile, seguido de cerca por Australia, mientras que en Canadá representa la menor proporción (cuadro 2.1.). Durante esa década, las mejoras en los términos de intercambio fueron mayores en Australia y Chile que en Canadá (gráfico 2.13). Chile experimentó la menor revalorización real de su moneda durante el período de auge, en tanto la apreciación real de la divisa canadiense fue la mayor en relación con las mejoras en los términos de intercambio.

Cuadro 2.1.Exportaciones de materias primas
PeríodoAustraliaCanadáChile
Porcentaje del total1990–200044,324,352,1
2000–1047,127,856,6
Porcentaje del PIB1990–20007,37,913,3
2000–108,89,521,1
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Gráfico 2.13.Auges de las materias primas e indicadores macroeconómicos en Australia, Canadá y Chile

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El período anterior al auge corresponde a 1990–2000; el auge, a 2000–10. En el panel 3, las barras muestran las tasas de crecimiento promedio anualizadas durante períodos específicos. En el panel 4, las barras corresponden a promedios anuales durante períodos específicos.

De acuerdo con las predicciones basadas en el modelo, la tasa de crecimiento de los ingresos superó la tasa de crecimiento del producto en los tres países durante dicho período. La demanda interna creció a la par de los ingresos, si no más. La inversión como proporción del PIB creció considerablemente en los tres casos, superando la variación del ahorro como porcentaje del PIB.

¿Hubo redistribución del capital y de la mano de obra hacia sectores de materias primas y de bienes no transables?

En los tres países, se observó una clara recuperación de las tasas de crecimiento tanto del capital como de la mano de obra en el sector extractivo durante el período de auge36. La mayor inversión en el sector representó, en mayor medida, el aumento de la inversión en toda la economía de Australia y Chile. Sin embargo, las variaciones generales en el crecimiento de la inversión y del empleo en los sectores de materias primas, manufactura y bienes no transables no siempre coincidieron con las predicciones basadas en el modelo. Contrariamente a esas predicciones, en Australia la tasa de acumulación de capital en el sector de manufacturas cobró impulso durante el período de auge debido, en parte, a la fuerte demanda de los mercados de exportación (principalmente de Asia oriental), en tanto disminuyó en el sector de bienes no transables37. En Chile, el crecimiento del empleo en el sector de manufacturas aumentó durante el período de auge, mientras que la acumulación de capital se desaceleró en el sector de bienes no transables. Canadá es el único de los tres países en el que los patrones de acumulación sectorial de factores han favorecido sistemáticamente a los sectores extractivos y de bienes no transables: tanto la tasa de acumulación de capital como los niveles de empleo cayeron en el sector de manufacturas canadiense durante el auge, en tanto aumentaron en los sectores extractivo y de bienes no transables (gráfico 2.14).

Gráfico 2.14.Crecimiento del capital y la mano de obra por sector: Períodos de auge frente a períodos anteriores al auge

(Variación porcentual anual)

Fuentes: Hofman et al. (2015); KLEMS América Latina; KLEMS Mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El período anterior al auge corresponde a 1990–2000; el auge, a 2000–10. Las contribuciones del sector agrícola son poco importantes y no se muestran en el gráfico. Ext. = sector extractivo; Manuf. = manufactura; No trans. = no transables.

1 La variación del crecimiento del capital y la mano de obra en relación con el período anterior al auge se divide en contribuciones sectoriales. La contribución de un sector a la variación del crecimiento se calcula como el crecimiento anual del capital o la mano de obra multiplicado por el peso de ese sector en el stock total de capital y mano de obra y promediado a lo largo del período de 10 años.

¿Fueron diferentes los desplazamientos observados entre los sectores de manufacturas y de bienes no transables de los que se observaron en los países importadores de materias primas?

La redistribución de la actividad del sector de manufacturas al de bienes no transables en los años 2000 no fue exclusiva de las economías exportadoras de materias primas; muchas economías avanzadas han experimentado redistribuciones similares durante los últimos 30 años. Por ese motivo, para determinar de manera concluyente si el auge de los años 2000 aceleró la redistribución de la actividad hacia el sector de bienes no transables en los países exportadores de materias primas, resulta útil examinar si la redistribución fue mayor que en los importadores de materias primas. Los datos efectivamente sugieren que los tres exportadores de materias primas analizados en este capítulo registraron una redistribución más acelerada de los componentes del producto hacia el sector de bienes no transables durante el auge de las materias primas, en comparación con los países importadores (gráfico 2.15, panel 1). Pero tan solo en Canadá esta redistribución constituyó un cambio respecto de los años anteriores a dicho auge; en Australia y Chile, la redistribución más acelerada hacia el sector no transable no fue sino la continuación de una tendencia ya existente. Los datos sobre los factores de producción pintan un panorama aún más dispar: tan solo en el caso de la mano de obra canadiense la tendencia se hizo más pronunciada respecto de los importadores durante el período de auge (gráfico 2.15, paneles 2 y 3). En síntesis, al contrastar los datos con la experiencia de los países importadores de materias primas, se observan pocos indicios de un desplazamiento más rápido del sector de manufacturas al de bienes no transables durante el período de auge entre los tres países estudiados, excepto Canadá. La evolución de los precios de la vivienda ofrece una visión ligeramente diferente: en los tres países, en especial en Canadá, los precios reales de la vivienda subieron más rápido que el precio real promedio de la vivienda en los países importadores de materias primas, lo que pone de manifiesto la solidez relativa de las actividades de bienes no transables durante el período de auge (gráfico 2.15, panel 4).

Gráfico 2.15.Evolución de la actividad en el sector de bienes no transables en relación con la actividad manufacturera, comparación entre exportadores e importadores de materias primas

Fuentes: Haver Analytics; Hofman et al. (2015); KLEMS América Latina; autoridades nacionales; KLEMS Mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los paneles 1–3 muestran la evolución de las relaciones entre el producto, el capital y la mano de obra en el sector de bienes no transables y en el sector de manufacturas en los exportadores de materias primas, cuya escala está determinada por la relación media en una muestra de importadores de materias primas en el mismo año. Un aumento en la tendencia de una relación a partir de 2000 en comparación con la tendencia observada antes de 2000 indica que la redistribución de la actividad del sector de manufacturas hacia el sector de bienes no transables en los países exportadores de materias primas se intensificó en comparación con la de los importadores durante el auge de las materias primas. El panel 4 muestra la evolución de los precios reales de la vivienda en los países exportadores de materias primas, cuya escala está determinada por los precios promedio reales de la vivienda en los importadores de materias primas. La muestra de importadores de materias primas comprende Alemania, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Japón, el Reino Unido y Suecia.

Los distintos patrones de redistribución sectorial en los tres países pueden atribuirse en parte al destino de sus productos de manufactura para exportación. Entre esos países, Australia—que experimentó un aumento de la inversión en manufacturas durante el período de auge—dirigió una proporción relativamente mayor de sus exportaciones de manufactura hacia países de Asia oriental, en especial China, en víspera del auge. En contraste, la mayor parte de las exportaciones de manufactura de Canadá tuvieron como destino Estados Unidos, donde el crecimiento del producto del sector de manufacturas se desaceleró en los años 2000. Como se resalta en el recuadro 2.1, en la medida en que los auges de los precios de las materias primas coincidan con una actividad mundial sólida, los efectos de la enfermedad holandesa en los exportadores de materias primas podrían verse contrarrestados, en especial si el sector de manufacturas tiene vínculos comerciales con regiones de más rápido crecimiento.

¿Obstaculizó la redistribución de la actividad el crecimiento de la PTF agregada?

Los indicios sobre tasas de crecimiento sectorial del producto, el capital y la mano de obra señalan desplazamientos inequívocos hacia el sector de materias primas y desplazamientos—aunque no tan constantes—hacia el sector de bienes no transables. Para examinar si estos cambios tuvieron un impacto en el crecimiento de la PTF en toda la economía, estos últimos se descomponen en efectos dentro del sector y efectos intersectoriales; para ello se aplica la descomposición que se presenta en Dabla-Norris et al. (2015)38.

Los datos obtenidos de las bases de datos KLEMS América Latina y KLEMS Mundial indican que el crecimiento de la productividad total de los factores agregada descendió en los tres países objeto de estudio durante el auge de las materias primas en relación con la década anterior, e incluso pasó a ser negativo en Australia y Chile. La descomposición indica que esta caída obedeció totalmente a efectos dentro del sector (gráfico 2.16, paneles 1, 3, y 5). Los efectos intersectoriales de hecho atenuaron la caída de la PTF. Esta contribución negativa de efectos dentro del sector se verifica de manera más generalizada en las economías latinoamericanas (Aravena, et al., 2014; Hofman, et al., 2015).

Gráfico 2.16.Descomposiciones del crecimiento de la productividad total de los factores

(Porcentaje)

Fuentes: Hofman et al. (2015); KLEMS América Latina; KLEMS Mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El efecto dentro del sector capta la contribución del crecimiento de la PTF dentro de los subsectores (sector extractivo, manufactura y no transables). El efecto intersectorial capta la contribución de la redistribución sectorial.

1 Las contribuciones del sector agrícola son poco importantes y no se muestran en el gráfico.

La disminución del crecimiento de la PTF en las industrias extractivas y de manufactura parece ser, en los tres casos, un factor común en el bajo rendimiento de la PTF dentro de cada sector (gráfico 2.16, paneles 2, 4 y 6). En Australia y Chile, la notable caída del crecimiento de la productividad total de los factores en el sector de bienes no transables también fue un catalizador clave. El débil crecimiento de la PTF en el sector extractivo posiblemente se haya debido al tiempo de construcción asociado con las inversiones de minería de gran escala y el aprovechamiento de minas menos eficientes (gráfico 2.17) (véase Francis, 2008). La localización remota de las plantas de producción extractiva posiblemente haya contribuido a que los costos marginales sean más altos en las industrias de servicios no transables conexas.

Gráfico 2.17.Inversión y crecimiento de la productividad total de los factores

(Porcentaje)

Fuentes: Penn World Table 8.1, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Muestra de 18 economías de mercados emergentes y en desarrollo exportadoras de materias primas. Los datos se winsorizan a nivel de 1% para reducir la influencia de los valores atípicos. La correlación entre la relación inversión/PIB rezagada y el crecimiento de la productividad total de los factores es estadísticamente significativa a nivel de 5%.

En resumen, los estudios de casos señalan una gran heterogeneidad entre los países en términos de patrones de redistribución sectorial durante los períodos de auge de las materias primas. Si bien los tres países del estudio experimentaron un desplazamiento de factores de producción hacia el sector de materias primas, registraron distintos grados de redistribución entre los sectores de manufactura y de bienes no transables. El hecho de que los países estuvieran expuestos a diferentes destinos de exportación de sus manufacturas (registraban distintas tasas de crecimiento) parece explicar la diversa intensidad de la redistribución sectorial; en los países que tienen vínculos comerciales con países de más rápido crecimiento, los síntomas de la enfermedad holandesa fueron más limitados. Al descomponerse el crecimiento de la PTF de toda la economía no se observa que la redistribución sectorial haya obstaculizado el crecimiento de la PTF durante el auge de las materias primas de los años 2000, sino que los datos apuntan a una notable disminución del crecimiento de la productividad dentro de los sectores. Un área importante para futuras investigaciones consiste en entender los mecanismos que explican la disminución del crecimiento de la PTF en estas economías39.

Conclusiones

La prueba presentada en este capítulo sugiere que las fluctuaciones de los precios internacionales de las materias primas, mediante su impacto en el gasto interno, pueden originar importantes fluctuaciones del producto en los países exportadores de materias primas. En los exportadores de energía y metales, el comovimiento entre el producto y los términos de intercambio de las materias primas tiende a ser especialmente sólido. También es más fuerte en los países con niveles más bajos de desarrollo financiero, políticas fiscales de corte más procíclico y tipos de cambio menos flexibles.

La fuerte respuesta de la inversión a las variaciones en los términos de intercambio de las materias primas significa que estos últimos afectan no solo al producto real, sino también al producto potencial. En consecuencia, cabe esperar que el crecimiento del producto potencial descienda durante las fases de caída de precios de las materias primas. La variación del componente cíclico del producto, sin embargo, es alrededor de dos veces la variación del producto potencial, el componente estructural.

A la luz de las recientes caídas de los precios de las materias primas, los resultados de este capítulo sugieren que la desaceleración del crecimiento en los países exportadores de materias primas es coherente con las experiencias recogidas en anteriores fases de caídas. La desaceleración podría incluso ser más pronunciada que en episodios anteriores, puesto que las mejoras en los términos de intercambio que muchos exportadores experimentaron en la primera década de 2000 fueron muy superiores a las anteriores. En consecuencia, posiblemente se hayan traducido en aumentos mucho mayores del crecimiento real y potencial del producto, en comparación con las fases de alza anteriores que se analizan en este capítulo. Si el deterioro de los términos de intercambio es ahora también mayor, la disminución del crecimiento previsiblemente sea igualmente más pronunciada.

El análisis basado en regresiones que se incluye en este capítulo efectivamente sugiere que las recientes caídas de precios de las materias primas, sumadas a las perspectivas poco promisorias de dichos precios, podrían restar alrededor de 1 punto porcentual, en promedio, a la tasa de crecimiento de los exportadores de materias primas en el período 2015–17, en comparación con el período 2012–14. Para los exportadores de energía, la reducción del crecimiento podría ser incluso mayor, alrededor de 2¼ puntos porcentuales en promedio. El freno sobre el crecimiento del producto real, según proyecciones, promedió alrededor de ⅓ de punto porcentual para los exportadores de materias primas y ⅔ de punto porcentual para los exportadores de energía.

Al mismo tiempo, muchos exportadores de materias primas han adoptado marcos de políticas y características estructurales que propician la flexibilización de los efectos macroeconómicos de las fluctuaciones de los términos de intercambio: políticas fiscales menos procíclicas, tipos de cambio más flexibles y sistemas financieros más desarrollados. Estos cambios podrían atenuar parte del impacto que la caída de precios de las materias primas tiene en el crecimiento.

El análisis que se incluye en este capítulo sugiere que los responsables de la formulación de políticas deben evitar sobreestimar las brechas del producto y el margen para la adopción de políticas macroeconómicas expansivas destinadas a estimular la demanda. Como es posible que las economías exportadoras de materias primas se sobrecalienten hacia el final de la fase de alza prolongada de las materias primas, la desaceleración del crecimiento inmediatamente después del auge refleje, casi seguro, un enfriamiento del producto hacia su potencial, que es probable que esté creciendo más lentamente, debido a la desaceleración de la inversión. Si los indicadores de crecimiento escaso muestran pocos indicios de una contracción del producto por debajo de su potencial, es más probable que las políticas fiscales y monetarias expansivas eleven la inflación en lugar de aumentar de manera sostenible la inversión y el empleo.

En países donde el producto ha caído por debajo del potencial, las políticas favorables a la demanda interna podrían ayudar a evitar una costosa subutilización de los recursos. Pero dos consideraciones sugieren que el deterioro de los términos de intercambio de las materias primas podría limitar el margen para flexibilizar las políticas macroeco-nómicas. En primer lugar, en las economías con tipos de cambio flexibles, la depreciación cambiaria posiblemente haya conducido a una flexibilización de las condiciones monetarias sin un cambio de orientación de la política monetaria; así pues, cualquier medida de flexibilización en la orientación podría tener como consecuencia mayor depreciación del tipo de cambio y aumentos no deseados de la inflación. En otras economías, la disminución de los ingresos fiscales provenientes de los recursos naturales posiblemente requiera un ajuste fiscal para garantizar la sostenibilidad de la deuda. Como también se recalca en el capítulo 1 de la edición de octubre de 2015 del Monitor Fiscal, estas disyuntivas ponen de manifiesto la necesidad, durante fases de alza, de acumular protecciones fiscales que contribuyan a apuntalar la economía durante fases de contracción.

Si bien el comovimiento del producto potencial y los términos de intercambio de materias primas tiende a ser menos pronunciado que el comovimiento del producto real, el análisis en este capítulo sugiere que la disminución del crecimiento del producto potencial exacerba las desaceleraciones posteriores al período de auge. Así pues, el desafío de los responsables de la formulación de políticas en los países exportadores de materias primas consiste en implantar reformas estructurales específicas a fin de aliviar los estrangulamientos vinculantes por el lado de la oferta y restablecer el mayor potencial de crecimiento.

Anexo 2.1. Fuentes de datos, elaboración de índices y grupos de países

Variables y fuentes

Las fuentes de datos primarios de este capítulo son la base de datos del informe WEO del FMI, Haver Analytics, Penn World Table 8.1, la base de datos estadísticos sobre el comercio de mercaderías de las Naciones Unidas (COMTRADE), la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, la base de datos de World Development Indicators del Banco Mundial, International Financial Statistics del FMI, KLEMS América Latina y KLEMS Mundial. Las fuentes de series específicas de datos se enumeran en el cuadro del anexo 2.1.1.

Cuadro del anexo 2.1.1.Fuentes de datos
VariableFuente
Variables entre países
Stock de capitalPenn World Table 8.1
Precios de materias primas exportadasGruss (2014); FMI, Sistema de Precios de Productos Primarios; Agencia Estadounidense de Información Energética; Banco Mundial, base de datos del Monitor de la Economía Mundial
Ponderaciones de materias primas exportadasNaciones Unidas, Comtrade; FMI, base de datos del informe WEO
ConflictoCorrelates of War Project, New Correlates of War Data, 1816–2007, v4.0 (2011)
Índice de precios al consumidorFMI, base de datos de International Financial Statistics; FMI, base de datos del informe WEO
ConsumoPenn World Table 8.1; FMI, base de datos del informe WEO
Crédito al sector privadoFMI, base de datos de International Financial Statistics; FMI, base de datos del informe WEO
Cuenta corrientePenn World Table 8.1; FMI, base de datos del informe WEO
Índice EMBI Global SpreadThomson Reuters Datastream
EmpleoPenn World Table 8.1; FMI, base de datos del informe WEO
Clasificaciones del tipo de cambioReinhart y Rogoff 2004
Gasto públicoFMI, base de datos del Monitor Fiscal; FMI, base de datos del informe WEO
Índice de precios de la viviendaHaver Analytics
Indicadores de desarrollo humanoBarro y Lee (2010), actualización de abril de 2013; Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo; Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, División de Estadística
Mortalidad infantil (0–1 año) por 1.000 nacidos vivosDepartamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, División de Estadística, UNdata
Inversión (privada y pública)Haver Analytics; FMI, base de datos del Monitor Fiscal; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; FMI, base de datos del informe WEO
Esperanza de vidaBanco Mundial, base de datos de World Development Indicators
Exportación de manufacturasNaciones Unidas, Comtrade
Ahorro nacionalPenn World Table 8.1; FMI, base de datos del informe WEO
Activos financieros netosConjunto de datos de External Wealth of Nations Mark II (Lane y Milesi-Ferretti 2007 y actualizaciones posteriores)
Flujos financieros netosFMI, base de datos de Balance of Payments Statistics (suma de la inversión extranjera directa neta, la inversión de cartera y otros flujos de inversión)
PIB real y nominalPenn World Table 8.1; FMI, base de datos del informe WEO
Demanda interna realPenn World Table 8.1; FMI, base de datos del informe WEO
Ingreso interno realProducto interno bruto nominal deflactado por el índice de precios al consumidor, ambos provenientes de la base de datos del informe WEO del FMI
Tipo de cambio efectivo real (basado en el IPC)FMI, International Financial Statistics; cálculos del personal técnico del FMI basados en el capítulo 4 de la edición de abril de 2010 del informe WEO
Transición de régimenPolity IV Project, Political Regime Characteristics and Transitions, 1800–2013
Nivel de educación secundariaBarro y Lee (2010), actualización de abril de 2013
Productividad total de los factoresPenn World Table 8.1; FMI, base de datos del informe WEO; cálculos del personal técnico del FMI (residuo de Solow)
Crecimiento del producto de países con los que se comerciaFMI, base de datos del informe WEO
Estudios de casos
Stock de capitalHaver Analytics; Hofman et al. (2015); KLEMS América Latina; autoridades nacionales; KLEMS Mundial
EmpleoHaver Analytics; Hofman et al. (2015); KLEMS América Latina; autoridades nacionales; KLEMS Mundial
Productividad total de los factoresHaver Analytics; Hofman et al. (2015); KLEMS América Latina; autoridades nacionales; KLEMS Mundial; cálculos del personal técnico del FMI (residuo de Solow)
Valor agregadoHaver Analytics; Hofman et al. (2015); KLEMS América Latina; autoridades nacionales; KLEMS Mundial
Fuente: Compilación del personal técnico del FMI.Nota: IPC = índice de precios al consumidor; Índice EMBI = Índice de bonos de mercados emergentes de J.P. Morgan.
Fuente: Compilación del personal técnico del FMI.Nota: IPC = índice de precios al consumidor; Índice EMBI = Índice de bonos de mercados emergentes de J.P. Morgan.

Elaboración de los índices de términos de intercambio de materias primas

Para cada país, se elaboran índices de términos de intercambio de materias primas, siguiendo el enfoque propuesto por Gruss (2014); se trata de un promedio ponderado por el comercio de los precios de materias primas importadas y exportadas. La variación anual del índice de los términos de intercambio del país i (CTOT) en el año t se expresa en la fórmula:

donde Pj,t es el precio relativo de la materia prima j en el momento t (en dólares de EE.UU. y dividido por el índice de valor unitario del FMI para exportaciones de manufacturas) y Δ denota la primera diferencia. Las ponderaciones del país i para el precio de cada materia prima, τi,j,t se expresa en la siguiente fórmula:

donde xi,j,t–1 (mi, j,t−1) denota el valor promedio de exportación (importación) de la materia prima j en el país i entre t − 1 y t − 5 (en dólares de EE.UU.). Este valor promedio de las exportaciones netas se divide por la comercialización total de las materias primas (exportaciones más importaciones de todas las materias primas).

Las series de precios de las materias primas comienzan en 1960. Se utilizan los precios de 41 materias primas, clasificadas en cuatro categorías amplias:

  • 1. Energía: Carbón, petróleo crudo y gas natural.

  • 2. Metales: Aluminio, cobre, metal de hierro, plomo, níquel, estaño y cinc.

  • 3. Alimentos: Bananas, cebada, carne vacuna, cacao, aceite de coco, café, maíz, pescado, harina de pescado, cacahuates, carne de cordero, naranjas, aceite de palma, carne de ave, arroz, camarones, harina de soja, aceite de soja, soja, azúcar, aceite de girasol, té y trigo.

  • 4. Materias primas: Algodón, madera dura y madera aserrada, pieles, caucho, madera suave y madera aserrada, harina de soja y lana.

El precio del petróleo crudo es el promedio simple de tres precios de entrega inmediata: Dated Brent, West Texas Intermediate y Dubai Fateh. La base de datos del Monitor de la Economía Mundial del Banco Mundial se ha utilizado para retrotraer las series de precios de la cebada, los metales de hierro y el gas natural del Sistema de Precios de Productos Primarios del FMI a 1960. El precio del carbón es el precio del carbón australiano que se retrotrae a 1960 usando la base de datos del Monitor de la Economía Mundial del Banco Mundial y los datos sobre precios del carbón de Estados Unidos de la Agencia Estadounidense de Información Energética.

Los pronósticos de los términos de intercambio de materias primas específicos de un país se elaboran de la misma manera, usando los precios de los futuros sobre materias primas para las 41 materias primas, en caso de estar disponibles, hasta 2020.

Grupos de países exportadores de materias primas

Un país se clasifica como exportador de materias primas si cumple las dos condiciones siguientes:

  • Las materias primas constituyeron, en promedio, al menos 35% de las exportaciones totales del país, entre 1962 y 2014.

  • Las exportaciones netas de materias primas representaron al menos 5% de su comercialización bruta (exportaciones más importaciones), en promedio, entre 1962 y 2014.

Entre las economías de mercados emergentes y en desarrollo, 52 cumplen con estos criterios, 20 de las cuales son países en desarrollo de bajo ingreso (según la clasificación que se presenta en el apéndice estadístico del informe WEO del FMI). Para consultar la lista de las 52 economías y su proporción de las exportaciones de materias primas, véase el cuadro del anexo 2.1.2.

Cuadro del anexo 2.1.2.Economías de mercados emergentes y en desarrollo exportadoras de materias primas
Exportaciones de materias primas (porcentaje de las exportaciones totales)Exportaciones netas de materias primas (porcentaje de las exportaciones más importaciones totales)
Total Materias primasExtractivasNo extractivas
EnergíaMetalesAlimentosMaterias primas
Mercados emergentes
Angola81,147,85,526,23,234,6
Arabia Saudita85,885,50,10,10,147,3
Argelia89,287,90,70,50,237,6
Argentina49,85,71,530,012,720,1
Azerbaiyán76,773,20,70,81,935,9
Bahrein60,435,524,10,70,112,4
Brasil45,33,39,523,58,98,3
Brunei Darussalam90,089,90,00,10,055,5
Chile61,20,848,07,05,520,9
Colombia58,521,70,334,71,920,8
Costa Rica36,20,40,434,90,58,4
Ecuador79,040,10,238,80,732,6
Emiratos Árabes Unidos49,636,813,42,40,112,6
Gabón78,466,31,20,510,844,4
Guatemala45,42,40,336,66,18,1
Guyana66,30,021,541,92,914,4
Indonesia64,440,85,08,510,124,9
Irán81,578,90,60,41,641,4
Kazajstán70,553,311,74,31,335,5
Kuwait72,271,70,10,40,142,4
Libia96,896,70,00,10,058,2
Malasia45,012,76,38,217,815,3
Omán79,877,81,41,00,042,3
Paraguay65,40,20,436,628,512,4
Perú60,67,432,818,02,317,5
Qatar82,582,40,00,10,049,2
Rusia60,550,36,61,02,534,0
Siria54,345,80,12,76,28,2
Trinidad y Tobago64,260,91,22,00,219,8
Turkmenistán58,945,50,40,212,819,7
Uruguay37,00,60,222,513,75,5
Venezuela87,182,14,10,80,146,6
Países en desarrollo de bajo ingreso
Bolivia65,925,327,76,06,828,4
Camerún71,316,16,634,713,922,6
Chad91,64,50,015,671,58,6
Côte d’Ivoire70,911,90,244,714,026,7
Ghana66,05,47,050,23,312,3
Guinea67,30,561,43,91,59,3
Honduras66,61,32,860,02,514,1
Mauritania75,99,247,223,80,012,2
Mongolia59,24,635,61,917,212,4
Mozambique46,14,726,710,93,95,1
Myanmar52,836,10,76,19,824,4
Nicaragua55,90,60,542,712,27,2
Níger65,82,138,023,22,510,2
Nigeria88,479,50,76,22,046,8
Papua Nueva Guinea58,06,724,520,76,115,7
República del Congo61,352,60,21,86,730,6
Sudán69,456,50,311,89,811,3
Tayikistán63,40,051,60,211,621,5
Yemen82,579,60,22,40,420,8
Zambia77,00,472,42,71,630,4
Partidas informativas
Número de economías525252525252
Máximo96,896,772,460,071,558,2
Media67,134,611,614,56,724,2
Mediana65,930,41,36,22,720,8
Desviación estándar14,532,618,216,511,014,5
Fuentes: Naciones Unidas, Comtrade, y cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los países de la lista corresponden a aquellos cuyas exportaciones de materias primas brutas como porcentaje de las exportaciones totales representaron más del 35% y las exportaciones de materias primas netas como porcentaje del comercio total (exportaciones plus importaciones) representaron más del 5%, en promedio, entre 1962 y 2014. Las intensidades de materias primas se determinan utilizando un desglose del primer criterio en las cuatro principales categorías de materias primas: energía, alimentos, metales y materias primas.
Fuentes: Naciones Unidas, Comtrade, y cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los países de la lista corresponden a aquellos cuyas exportaciones de materias primas brutas como porcentaje de las exportaciones totales representaron más del 35% y las exportaciones de materias primas netas como porcentaje del comercio total (exportaciones plus importaciones) representaron más del 5%, en promedio, entre 1962 y 2014. Las intensidades de materias primas se determinan utilizando un desglose del primer criterio en las cuatro principales categorías de materias primas: energía, alimentos, metales y materias primas.
Anexo 2.2. Metodología para fijar los períodos de los ciclos de precios de las materias primas

Los ciclos en los índices de términos de intercambio de materias primas por país se identifican usando el algoritmo Bry-Boschan Quarterly, que es el habitual en la bibliografía sobre ciclos económicos (Harding y Pagan, 2002). El algoritmo que se utiliza aquí difiere de la versión estándar en dos aspectos: 1) se aplica a una versión suavizada (media móvil de cinco años) del índice de precios porque las series subyacentes son erráticas, lo que dificulta que se puedan identificar ciclos significativos a través de los algoritmos estándar, y 2) prevé la asimetría entre fases de alza y de caída, pues el énfasis en este caso está puesto en ciclos en los que el recorrido alcista se prolongó al menos cinco años, aun cuando la consiguiente fase de caída fuese súbita.

El algoritmo identifica 115 ciclos desde 1960 (78 con máximos antes de 2000 y 37 con máximos después de 2000). Hay aproximadamente dos ciclos por país. Los recorridos alcistas son un poco más largos que las fases de caída, con una media (mediana) de siete (seis) años para los recorridos alcistas y seis (cinco) años para las fases de caída (gráfico del anexo 2.2.1, panel 1). La duración de las fases y la amplitud de los movimientos de precios guardan relación entre sí (gráfico del anexo 2.2.1, paneles 3 y 4). La mayoría de los máximos se registraron en los años ochenta, y los más recientes, correspondieron en especial a materias primas extractivas (gráfico del anexo 2.2.1., panel 2).

Gráfico del anexo 2.2.1.Características, amplitudes y duraciones de los ciclos

Fuentes: Gruss (2014); FMI, Sistema de Precios de Productos Primarios; Agencia Estadounidense de Información Energética; Banco Mundial, Base de datos del Monitor de la Economía Mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los ciclos indicados son para los índices de términos de intercambio de las materias primas. Véanse las definiciones de los datos y la metodología de identificación de los ciclos en los anexos 2.1 y 2.2.

Los recorridos alcistas se definen del nivel mínimo al máximo (sin incluir el año de nivel mínimo, pero incluido el año de nivel máximo); las fases de caída se definen del nivel máximo al mínimo (sin incluir el año de nivel máximo, pero sí se incluye el año de nivel mínimo).

Anexo 2.3. Hechos estilizados y estudios de eventos

Para los estudios de eventos que se presentan en este capítulo se usan las siguientes definiciones:

  • Tasas de crecimiento: Para calcular las tasas promedio de crecimiento en recorridos alcistas (fases de caída), primero se promedian todos los años de recorridos alcistas (fases de caída) de un país determinado y luego se computan los promedios simples de todos los países. Las muestras están equilibradas en su totalidad, es decir, incluyen el mismo número de ciclos de países para los recorridos alcistas que para las fases de caída.

  • Regímenes de tipos de cambio: Los regímenes de tipos de cambio se clasifican en fijos o flexibles, según la clasificación presentada en Reinhart y Rogoff (2004). Los regímenes de países en las categorías amplias 1 y 2 corresponden a la clasificación de régimen fijo, y los que se incluyen en las categorías amplias 3 y 4 corresponden a la clasificación de régimen flexible. Los países en las categorías 1 y 2 no tienen una moneda de curso legal separada o usan en forma variada cajas de conversión, anclas, bandas horizontales, paridades móviles y bandas móviles ajustadas. Los países en las categorías 3 y 4 usan paridades móviles más amplias, bandas móviles, regímenes de flotación dirigida o flotación libre o pura. Como muy pocos países mantienen un mismo régimen en un ciclo completo, el régimen de tipo de cambio en el año de nivel máximo de precios se usa para clasificar el ciclo. La muestra incluye 34 ciclos con tipos de cambio fijos, pero tan solo 8 ciclos con tipos de cambio flexibles. Se han excluido los regímenes clasificados como caída libre.

  • Tipo de política fiscal: Los ciclos se clasifican según estén expuestos a un alto o a un bajo grado de prociclicidad de la política fiscal. La clasificación depende de si la correlación entre el crecimiento real del gasto y la variación de las series suavizadas de términos de intercambio de las materias primas es superior o inferior a la mediana de toda la muestra durante el ciclo.

  • Ciclos y coeficiente de crédito: Los ciclos se clasifican según tengan una relación crédito/PIB alta (baja), lo que depende de que el crédito interno promedio al sector privado—expresado como proporción del PIB—durante el recorrido alcista se sitúe por encima (por debajo) de la mediana de la muestra.

Entre los países exportadores de materias primas, las economías de mercados emergentes pueden diferenciarse de los países en desarrollo de bajo ingreso con base en cuatro dimensiones principales: la intensidad de las materias primas, el régimen de tipo de cambio, el coeficiente de crédito y la prociclicidad fiscal (gráfico del anexo 2.3.1). Los mercados emergentes tienden a tener un mayor grado de intensidad de las materias primas (proporción de las exportaciones brutas de materias primas en el PIB). Una proporción mayor de países en desarrollo de bajo ingreso operan tipos de cambio fijos. Los mercados emergentes suelen tener mayor desarrollo financiero, como se observa en los niveles más elevados de la relación crédito/PIB. Y los mercados emergentes tienden a adoptar una orientación fiscal más procíclica.

Gráfico del anexo 2.3.1.Intensidad de las materias primas, marcos de política y profundidad financiera: Mercados emergentes versus países en desarrollo de bajo ingreso exportadores de materias primas

(Porcentaje)

Fuentes: FMI, base de datos de Monitor Fiscal; FMI, base de datos de International Financial Statistics; Banco Mundial, Indicadores del desarrollo mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Las cifras corresponden a los promedios de los datos de todos los años disponibles en todos los exportadores de materias primas dentro cada grupo. ME = mercado emergente; PDBI = país en desarrollo de bajo ingreso.

1 Promedio de exportaciones de materias primas como porcentaje del PIB.

2 Proporción de mercados emergentes y países en desarrollo de bajo ingreso exportadores de materias primas con un régimen de tipo de cambio fijo según la definición del anexo 2.3.

3 Promedio del crédito bancario al sector privado como porcentaje del PIB.

4 Se determina según si la correlación entre el crecimiento del gasto real y la variación de términos de intercambio de las materias primas suavizados es mayor o menor que la mediana de la muestra.

El comovimiento entre el ciclo de términos de intercambio de las materias primas y la inversión (y por ende, el capital) es particularmente marcado en los exportadores de materias primas extractivas (gráfico del anexo 2.3.2, paneles 1 y 2), lo que es coherente con los ciclos más largos y pronunciados de sus términos de intercambio. Como los exportadores de materias primas extractivas representan casi las tres cuartas partes de las economías de mercados emergentes de la muestra, pero menos de la mitad de los países en desarrollo de bajo ingreso, las diferencias entre los tipos de materias primas, por ende, también se traducen en diferencias entre los grupos de países (gráfico del anexo 2.3.2, paneles 3 y 4). El PIB, el gasto y los factores de producción, así como el PIB tendencial, son menos procíclicos (o incluso contracíclicos) en los países en desarrollo de bajo ingreso.

Gráfico del anexo 2.3.2.Diferencias promedio en las tasas de crecimiento real entre fases de alza y de caída

(Puntos porcentuales)

Fuentes: FMI, base de datos de Monitor Fiscal; Penn World Table 8.1, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: La barras muestran las diferencias promedio entre las tasas de crecimiento durante fases de alza y de caída. ME = mercado emergente; PDBI = país en desarrollo de bajo ingreso; PTF = productividad total de los factores.

Anexo 2.4. Método de proyección local Metodología y datos

Las estimaciones de los impulsos-respuesta de referencia presentadas en el capítulo se basan en el método de proyecciones locales propuesto por Jordà (2005) y ampliado por Teulings y Zubanov (2014). Este método ofrece una alternativa flexible a las técnicas tradicionales de autorregresión de vectores y resiste las especificaciones incorrectas del proceso de generación de datos. Las proyecciones locales usan regresiones separadas con horizontes específicos de la variable de interés (por ejemplo, producto, inversión, capital) sobre la variable de shock y una serie de variables de control. La secuencia de las estimaciones de coeficientes para los distintos horizontes ofrece una estimación no paramétrica de la función impulso-respuesta.

La especificación estimada de referencia se expresa de la siguiente forma:

Donde la i es el subíndice correspondiente a los países del índice; la t, a los años del índice; la h, al horizonte de la proyección después del momento t; p es la cantidad de rezagos de cada variable; yi,t es el logaritmo natural de la variable de interés (por ejemplo, producto); y si,t es el logaritmo natural de los términos de intercambio de las materias primas, la variable de shock de interés. La ecuación también incluye la neutralización de factores adicionales, xi,t, como el crecimiento ponderado por la comercialización del producto de socios comerciales, la transición del régimen político y el conflicto en la economía interna. Las regresiones incluyen los efectos fijos de país, αih y los efectos fijos temporales, γth.

Para la regresión de referencia se utiliza un panel equilibrado para el período 1960–2007 (cuadro del anexo 2.4.1). Se omite el período de la crisis financiera mundial y sus secuelas. Sin embargo, debido a las diferencias en cuanto a datos disponibles, la cantidad de economías incluidas difiere según la variable. A modo de ejemplo, en el caso del PIB real, la muestra abarca 32 economías de mercados emergentes y en desarrollo exportadoras de materias primas (cuadro del anexo 2.4.2). Sin embargo, los resultados son resistentes a la muestra mínima de economías disponibles para la productividad total de los factores.

Cuadro del anexo 2.4.1.Muestra de exportadores de materias primas utilizada en las estimaciones del método de proyecciones locales, 1960–2007
Mercados emergentesPaíses en desarrollo de bajo ingreso
ArgentinaIránBoliviaMongolia
BrasilLibiaCamerúnMozambique
ChileMalasiaChadNíger
ColombiaParaguayCôte d’IvoireNigeria
Costa RicaPerúGhanaRepública del Congo
EcuadorSiriaGuineaZambia
GabónTrinidad y TobagoHonduras
GuatemalaUruguayMauritania
IndonesiaVenezuela
Fuentes: FMI, base de datos del Monitor Fiscal; Penn World Table 8.1, y cálculos del personal técnico del FMI.
Fuentes: FMI, base de datos del Monitor Fiscal; Penn World Table 8.1, y cálculos del personal técnico del FMI.
Cuadro del anexo 2.4.2.Cobertura de los países para las principales variables macroeconómicas en las estimaciones del método de proyecciones locales
VariableExportadores de materias primas
Mercados emergentesPaíses en desarrollo de bajo ingresoTotal
PIB real181432
Consumo real161430
Inversión fija total real171633
Stock de capital real161430
Empleo14923
Productividad total de los factores real14519
Fuentes: FMI, base de datos del Monitor Fiscal; Penn World Table 8.1, y cálculos del personal técnico del FMI.Nota: La extensión de la muestra para todas las variables es 1960–2007.
Fuentes: FMI, base de datos del Monitor Fiscal; Penn World Table 8.1, y cálculos del personal técnico del FMI.Nota: La extensión de la muestra para todas las variables es 1960–2007.

Pruebas de robustez

El análisis de regresión de referencia que se utiliza en el capítulo se centra en el impacto que tienen en la macroeconomía los shocks en los términos de intercambio y, por ende, excluye a las economías para las que no se dispone de datos anteriores a la década de 1970. Si se repite el análisis usando datos obtenidos una década después, en 1970, se incorporan otras 13 economías exportadoras de materias primas, que incluyen los países exportadores de petróleo de la región del Golfo (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán, Qatar). Los resultados son ampliamente resistentes a la incorporación de estas economías. Más aún, si se comienza la estimación a partir de 1980 (omitiendo así los shocks del petróleo de la década de 1970) se impulsa marginalmente la respuesta del PIB en los últimos años.

Por otra parte, la inversión y el consumo responden con más fuerza y mayor persistencia a los shocks que ocurren durante un ciclo persistente de términos de intercambio de materias primas en comparación con otros ciclos. Esto es coherente con la idea de que sucesivas mejoras en los términos de intercambio de materias primas pueden generar percepciones de ingresos extraordinarios más persistentes y, por ende, reforzar el incentivo de inversión (y consumo), que a su vez favorece la actividad agregada.

Recuadro 2.1.Un paciente no tan enfermo: Los auges de las materias primas y el fenómeno de la enfermedad holandesa

En el fenómeno de la “enfermedad holandesa”, todo auge del sector productor de materias primas de una economía ejerce presión a la baja sobre el producto del sector de bienes transables (distintos de las materias primas), fundamentalmente las manufacturas. Una extensa bibliografía teórica, que comienza con Corden (1981) y Corden y Neary (1982), examina los patrones y la eficiencia de la reasignación de los factores entre sectores después de un auge en la producción de materias primas (en relación con el descubrimiento de recursos naturales). Según los modelos presentados en esos estudios, una mejora de los términos de intercambio de las materias primas y el subsiguiente gasto del ingreso extraordinario en la economía interna empujará al alza el tipo de cambio real y desviará capital y mano de obra desde el sector de las manufacturas hacia los sectores de las materias primas y no transables1.

Pese a que existen ciertos indicios que demuestran la asociación positiva entre los términos de intercambio y el tipo de cambio real de los países exportadores de materias primas, los estudios empíricos que exploran si los auges de las materias primas obstaculizan el desempeño de la industria de las manufacturas han arrojado resultados dispares, incluso entre aquellos que se concentran en los mismos países o en episodios similares2:

  • No se observaron efectos de la enfermedad holandesa: En los estudios del auge de precios del petróleo de los años setenta, tales como el de Gelb et al. (1988) y de Spatafora y Warner (1995), se estima que los precios más altos del petróleo determinaron apreciaciones del tipo de cambio, pero no tuvieron ningún efecto adverso en el producto del sector manufacturero de las economías exportadoras de petróleo. Sala-i-Martin y Subramanian (2003) observan que ni el tipo de cambio real ni la actividad manufacturera son sensibles a los movimientos del precio del petróleo en Nigeria, un país exportador de ese hidrocarburo. Bjørnland (1998) sostiene que los indicios de la enfermedad holandesa tras el auge petrolero del Reino Unido son débiles y que el producto manufacturero de Noruega en realidad se benefició de los descubrimientos de petróleo y sus precios más altos.

  • Se observaron indicios de los efectos de la enfermedad holandesa: Los estudios en los que se han observado indicios de los efectos de la enfermedad holandesa son más recientes. Ismail (2010) usa datos desagregados de los subsectores de las manufacturas correspondientes a la muestra de países exportadores de petróleo respecto del período 1977–2004 y demuestra que el producto manufacturero se asocia negativamente con el precio del petróleo, especialmente en subsectores con un grado relativamente mayor de intensidad de mano de obra en la producción. Harding y Venables (2013) usan datos de la balanza de pagos correspondientes a una muestra amplia de países exportadores de materias primas para 1970–2006 y observan que un aumento de US$1 en las exportaciones de materias primas tiende a ir acompañado de una caída de alrededor de 75 centavos en las exportaciones distintas de las materias primas y un aumento de casi 25 centavos en las importaciones distintas de las materias primas.

Se puede obtener cierto indicio indirecto del efecto de la enfermedad holandesa observando la evolución de la participación de los países en las exportaciones mundiales de manufacturas, que tiende a ser menor en promedio en el caso de los países exportadores de materias primas que en el de otras economías de mercados emergentes y en desarrollo. Aunque ambos grupos han incrementado su respectiva participación de mercado a través del tiempo (en relación con las economías avanzadas), los países exportadores de materias primas han experimentado un aumento menor que los demás en su participación en las exportaciones mundiales de productos manufacturados, y la brecha entre la respectiva participación media de mercado de los dos grupos se ha ampliado desde principios de la década de 1990 (gráfico 2.1.1, panel 1).

Gráfico 2.1.1.Desempeño de las exportaciones de manufacturas

Fuentes: Naciones Unidas, Comtrade, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las respuestas al impulso se estiman utilizando el método de proyección local; t = 0 es el año del shock; las líneas continuas denotan la respuesta de las variables a un aumento de 10 puntos porcentuales de la variable del shock; las líneas punteadas denotan bandas de confianza de 90%. En el panel 2, se utiliza una muestra de 27 economías de mercados emergentes y en desarrollo (EMED) exportadoras de materias primas desde 1970 a 2007 inclusive. En el panel 3, se utiliza una muestra de 45 EMED exportadoras de materias primas desde 1970 a 2007 inclusive. Véanse las definiciones de datos y la metodología de estimación en los anexos 2.1 y 2.4.

Los ensayos formales realizados para determinar si los auges de los términos de intercambio perjudican el desempeño de las exportaciones de manufacturas arrojan, sin embargo, conclusiones diversas. El tipo de cambio real se aprecia gradualmente luego de un aumento de los términos de intercambio de las materias primas (pasando ese aumento a ser estadísticamente significativo solo después del quinto año), pero el impacto en las exportaciones de manufacturas no es significativo, lo cual demuestra una amplia gama de experiencias entre distintos episodios (gráfico 2.1.1, paneles 2 y 3).

Se han formulado numerosas explicaciones acerca de la ausencia de síntomas importantes de la enfermedad holandesa tras períodos de auge de los términos de intercambio de las materias primas. Tales explicaciones incluyen restricciones a la producción inducidas por las políticas públicas en el sector petrolero (especialmente en los años setenta), el carácter de “enclave” del sector de las materias primas (es decir, la participación limitada en los mercados internos de factores), el gasto limitado de los ingresos extraordinarios en el sector no transable (registrándose en cambio un aumento de las importaciones) y la protección del gobierno al sector manufacturero3.

Otra explicación podría vincularse al repunte de la actividad económica mundial que, en algunos episodios, podría estar contribuyendo a los auges de los precios mundiales de las materias primas. Una actividad más vigorosa a nivel mundial podría generar más demanda extranjera de productos manufacturados en todos los países, incluso en aquellos que exportan materias primas, y compensar en parte la pérdida de competitividad asociada con una apreciación del tipo de cambio real. Esta explicación parece ser coherente con la diversidad de observaciones presentadas en la bibliografía empírica. Los síntomas de la enfermedad holandesa parecen ser más fuertes en los estudios que analizan el desempeño del sector manufacturero durante períodos de tiempo más largos, que incluirían episodios de descubrimiento de recursos naturales y los consiguientes aumentos en los volúmenes de producción de materias primas. No necesariamente cabría esperar que tales episodios propios de determinados países coincidieran con episodios de fuerte crecimiento de la demanda mundial.

Una cuestión que ha recibido gran atención entre las autoridades responsables de las políticas públicas se refiere a si los efectos de los auges de las materias primas sobre el sector manufacturero inciden en el crecimiento a más largo plazo. En principio, los auges de las materias primas podrían poner en riesgo las perspectivas a más largo plazo para la economía si debilitan características del sector manufacturero que sustentan el crecimiento a más largo plazo, tales como crecientes rendimientos de escala, el aprendizaje práctico (learning by doing) y externalidades tecnológicas positivas4. Sin embargo, la evidencia no es concluyente5. Una explicación de la falta de aparente correlación entre los síntomas de la enfermedad holandesa y el crecimiento a más largo plazo podría ser que las externalidades del aprendizaje práctico no son necesariamente exclusivas de la actividad manufacturera; ese efecto también podría beneficiar a los sectores de las materias primas (Frankel, 2012). Según otra explicación propuesta, un sector manufacturero que se contrae y pasa a ser más intensivo en capital como resultado de un auge de las materias primas—y que, a su vez, usa mano de obra más calificada—puede generar externalidades más positivas para la economía que un sector manufacturero de mayor tamaño que utiliza mano de obra de baja calificación (Ismail, 2010).

Los autores de este recuadro son Aqib Aslam y Zsóka Kóczán.1 Aquí intervienen dos efectos: el efecto de “movimiento de recursos”, en el cual el shock favorable de precios en el sector de materias primas atrae a los factores de producción desde otras actividades; y el “efecto de gasto”, que desplaza los factores de producción desde el sector de bienes transables (que serán sustituidos por importaciones) hacia el de no transables.2 Por ejemplo, Chen y Rogoff (2003) muestran que se ha registrado un fuerte comovimiento entre las monedas de tres economías avanzadas exportadoras de materias primas—Australia, Canadá y Nueva Zelandia—y sus términos de intercambio. Cashin, Céspedes y Sahay (2004) observan una relación de largo plazo entre el tipo de cambio real y los índices de los términos de intercambio de las materias primas en alrededor de una tercera parte de una muestra de 58 países exportadores de materias primas. Arezki e Ismail (2013) sostienen que las demoras en la respuesta del gasto público intensivo en sectores no transables a las caídas de los precios de las materias primas podrían debilitar la correlación empírica entre estos últimos y el tipo de cambio real.3 Véanse Ismail (2010), Sala-i-Martin y Subramanian (2003) y Spatafora y Warner (1995).4 Los modelos teóricos que incorporan externalidades de aprendizaje práctico en el sector manufacturero incluyen los de Matsuyama (1992), van Wijnbergen (1984a), Krugman (1987) y Benigno y Fornaro (2014). Rodrik (2015) también argumenta que la desindustrialización prematura puede reducir el potencial de crecimiento económico de las economías en desarrollo al ahogar al sector manufacturero formal, que tiende a ser el más dinámico en lo relativo a tecnología.5 Puede consultarse una amplia reseña de la bibliografía sobre este tema en Magud y Sosa (2013). Rodrik (2008) analiza el efecto del tipo de cambio real en el crecimiento económico y los canales a través de los cuales funciona ese vínculo; su conclusión es que los episodios de subvaloración se asocian con un crecimiento económico más rápido. Eichengreen (2008), sin embargo, señala que los indicios del efecto positivo en el crecimiento generado por un tipo de cambio real competitivo no son tan sólidos.

Recuadro 2.2.Los auges de las materias primas y la inversión pública

Los beneficios extraordinarios provenientes de los recursos de las materias primas pueden favorecer el desarrollo económico en los países en desarrollo de bajo ingreso donde el rendimiento potencial de la inversión pública es elevado y el acceso a los mercados de crédito internacionales e internos es limitado. Cuando se las administra bien, las inversiones en capital público que mejoran la productividad, como la infraestructura, pueden contribuir a elevar el producto y los niveles de vida a largo plazo (Collier et al., 2010; FMI, 2012, 2015)1.

Se presenta aquí un modelo adaptado según un país en desarrollo de bajo ingreso para ilustrar cómo un ingreso extraordinario derivado de las materias primas puede incrementar la inversión pública y elevar los niveles de ingreso a largo plazo si el capital es escaso y el crédito está restringido2. El modelo recoge las principales disyuntivas que se plantean para tomar decisiones en materia de políticas públicas3. En particular, la inversión pública en los países en desarrollo de bajo ingreso tiene el potencial de generar alto rendimiento, pero muestra bajos niveles de eficiencia4. Los efectos a largo plazo del auge en el crecimiento del producto dependen de la tasa de rendimiento del capital público (en relación con el costo de financiamiento), la eficiencia de la inversión pública y la respuesta de la inversión privada al aumento del capital público.

En el análisis se examina el comportamiento del PIB no vinculado a los recursos naturales en dos escenarios: “sin aumento” (escenario base) e “inversión continua”. Ambos escenarios muestran un aumento de 20% en los precios de las materias primas seguido de una caída de 15% después del año 10 (congruente con el escenario analizado en el capítulo) (gráfico 2.2.1):

  • Sin aumento: En el escenario base, el coeficiente de inversión pública permanece constante en 6% del PIB.

  • Inversión continua: En un escenario alternativo, todas las regalías que resultan del auge de las materias primas se destinan a inversión pública, cuya proporción respecto del PIB aumenta 1 punto porcentual, a 7%, durante el auge (los 10 años iniciales) y posteriormente cae junto con el precio de las materias primas. No obstante, se mantiene elevada a largo plazo en sintonía con la mejora permanente del precio de las materias primas.

Gráfico 2.2.1.Efectos a largo plazo de una mayor inversión pública durante auges de las materias primas

(Desviación porcentual, salvo indicación en contrario; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: “Eficiencia de la inversión pública” se refiere a la proporción de la inversión finalmente incorporada en el stock de capital.

Al igual que en la simulación de modelo expuesta en la segunda sección del capítulo, el PIB no vinculado con los recursos naturales aumenta 0,5% a largo plazo si el gobierno mantiene un coeficiente de inversión invariado. En el escenario de inversión continua, la inversión pública adicional aumenta alrededor de 2% el producto a largo plazo no vinculado con los recursos naturales debido al impacto directo del mayor stock de capital público y la atracción de inversión privada5. La magnitud de este impacto positivo en el producto es congruente en líneas generales con las observaciones empíricas respecto de las economías en desarrollo expuestas en el capítulo 3 del informe WEO de octubre de 2014.

Los beneficios de una mayor inversión pública en los países en desarrollo de bajo ingreso dependen en forma crucial de los niveles de eficiencia, que varían entre los dos escenarios (gráfico 2.2.1). En la hipótesis de base, 35% de la inversión pública se pierde. En el escenario alternativo, el incremento de la inversión pública reduce el nivel de eficiencia en alrededor de 6 puntos porcentuales, perdiéndose un 41%. La disminución de la eficiencia en el escenario subraya la disyuntiva entre la necesidad de inversión pública y la eficiencia de la inversión, calibrándose la segunda para coincidir con los niveles presentados en los estudios empíricos6.

En resumen, un incremento de la inversión pública como respuesta a un auge de las materias primas puede redundar en beneficios a largo plazo para los países exportadores de tales bienes. Pero considerando la limitada capacidad de absorción de muchas economías en desarrollo, un perfil más gradual de inversión puede arrojar niveles de eficiencia más altos y generar resultados más favorables a largo plazo. Ese ritmo más gradual también puede contener las presiones de demanda durante la fase de auge del ciclo de las materias primas.

Los autores de este recuadro son Rudolfs Bems y Bin Grace Li.1 Por ejemplo, la inversión pública puede contribuir a cerrar las brechas de infraestructura, que son un importante impedimento a la integración comercial y la aproximación hacia una convergencia de la productividad total de los factores (véase el capítulo 3 de la edición de abril de 2015 de Perspectivas económicas regionales: África subsahariana).2 En Berg et al. (de próxima publicación) los autores observan que los bajos niveles de eficiencia pueden relacionarse con tasas de rendimiento altas porque la baja eficiencia implica que el capital público es muy escaso. En tal situación, la tasa de rentabilidad del gasto de inversión puede no depender del nivel de eficiencia. El aumento de la eficiencia aumentaría no obstante el rendimiento del gasto en inversión pública.3 El modelo amplía la labor de Berg et al. (2013) y de Melina, Yang y Zanna (2014). Gupta, Li y Yu (2015) ofrecen una presentación detallada de la adaptación del modelo. La economía modelada posee la misma estructura que el país exportador de materias primas del Modelo Económico Mundial (GEM, por sus siglas en inglés) del FMI utilizado en el capítulo, que incluye tres sectores: transable, no transable y materias primas. Sin embargo, excluye algunas de las fricciones reales y nominales presentadas en el modelo GEM, lo cual lo hace más apto para estudiar los efectos a largo plazo en lugar de las fluctuaciones que tienen lugar durante el ciclo de las materias primas. En la adaptación del modelo se presta especial atención a los niveles más bajos de eficiencia de la inversión pública y la limitada capacidad de absorción en los países de bajo ingreso.4 En Albino-War et al. (2014) y FMI (2015) se trata la definición y medición de la eficiencia de la inversión pública. Esos trabajos también destacan las posibles reformas que podrían contribuir a hacer más eficiente la inversión pública, tales como medidas para mejorar la evaluación y selección de proyectos y la correspondiente planificación presupuestaria.5 Si bien en este escenario alternativo el aumento del producto a largo plazo podría parecer pequeño, debería cotejarse con el tamaño relativamente pequeño del aumento de la inversión pública (1% del PIB en el punto máximo). En cambio, en el capítulo 3 del informe WEO de octubre de 2014 se observa que, en un auge típico de inversión pública, el aumento equivale a alrededor de 7 puntos porcentuales del PIB. Sin embargo, el incremento de la inversión pública puede también tener como resultado la implementación de proyectos inframarginales, que conlleva la reducción de su impacto (véase Warner, 2014).6 Estos niveles son congruentes con los sobrecostos registrados en países en desarrollo de bajo ingreso de África, según informes de organismos de desarrollo (véase Foster y Briceño-Garmendia, 2010). Gupta et al. (2014) documentan la disminución de la eficiencia de la inversión pública durante el auge de 2000–08.

Recuadro 2.3.Aprovechando la pequeña ayuda de un auge: ¿Aceleran el desarrollo humano los beneficios extraordinarios provenientes de las materias primas?

Las mejoras en materia de educación y salud contribuyen a que con el tiempo los países aumenten su potencial económico al ir acumulando una reserva de capital humano más grande y más calificada. Aumentar la inversión en el desarrollo de capital humano es por lo tanto una manera en que las economías de mercados emergentes y en desarrollo que exportan materias primas pueden utilizar los beneficios extraordinarios provenientes de esos recursos para elevar sus niveles de vida a más largo plazo. En el siguiente análisis se considera si los países exportadores de materias primas han contado con ventaja para impulsar el desarrollo humano1.

Ser un país exportador de materias primas ¿es importante para el desarrollo humano?

Como primer paso, es conveniente investigar si el hecho de que un país sea exportador de materias primas tiene importancia a los efectos del nivel y el ritmo de mejora del desarrollo humano. El análisis de los niveles medios de los principales indicadores de desarrollo humano registrados durante las últimas cinco décadas no revela ningún patrón claro entre los países exportadores y los demás (gráfico 2.3.1)2. Por ejemplo, en términos de logro educativo a nivel de escolarización secundaria, los países en desarrollo de bajo ingreso que exportan materias primas tienen en promedio mejores resultados que otros que no son exportadores de esos bienes, mientras que las economías de mercados emergentes exportadoras de materias primas han tenido en promedio resultados más deficientes en comparación con países que no exportan ese tipo de bienes. Con respecto a la esperanza de vida y la mortalidad infantil, los niveles de los indicadores han sido similares entre los dos tipos diferentes de economías, pero el ritmo relativo de mejora ha variado entre los grupos a través del tiempo.

Gráfico 2.3.1.Indicadores de desarrollo humano

Fuentes: Barro y Lee (2010), actualización de abril de 2013; Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, UNdata; Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo; Banco Mundial, World Development Indicators, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Se toman promedios simples de muestras equilibradas para cada grupo. ME = mercados emergentes; PDBI = país en desarrollo de bajo ingreso.

El control de los factores inherentes a las características básicas de cada país—incluidas las condiciones iniciales, el tamaño de su población, el PIB y las variables políticas—no revela diferencias estadísticamente significativas entre los países exportadores de materias primas y otras economías similares de mercados emergentes y en desarrollo en términos de nivel educativo, esperanza de vida o mortalidad infantil (gráfico 2.3.2)3.

Gráfico 2.3.2.Comparación del desempeño de los países exportadores de materias primas y los no exportadores de materias primas

(Porcentaje)

Fuentes: Barro y Lee (2010), actualización de abril de 2013; Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, UNdata; Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo; Banco Mundial, World Development Indicators, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: EMEDEMP = economías de mercados emergentes y en desarrollo exportadoras de materias primas; OEMED = otras economías de mercados emergentes y en desarrollo. Ninguna de las diferencias entre las muestras emparejadas es estadísticamente significativa al nivel de 10%.

¿Permiten las variaciones de los términos de intercambio de las materias primas predecir variaciones en el ritmo de desarrollo humano?

Al igual que las variables macroeconómicas analizadas en el capítulo, los principales indicadores de desarrollo humano tienden a moverse en conjunto con los términos de intercambio de las materias primas. El nivel educativo y la esperanza de vida aumentan más rápidamente durante la fase expansiva de los términos de intercambio de las materias primas que durante su contracción (gráfico 2.3.3). Ese comovimiento no resulta sorprendente, ya que es probable que los resultados en materia de educación y salud se beneficien de un mayor gasto social por parte del sector público y un crecimiento más rápido de la economía durante un auge de las materias primas. Sin embargo, las diferencias entre las variaciones medias en nivel educativo y esperanza de vida durante las fases expansivas y las contractivas no son estadísticamente significativas, algo que probablemente pueda atribuirse a otros factores contextuales que afectan a esas variables durante tales episodios.

Gráfico 2.3.3.Estudios de eventos: Variaciones medias de los indicadores de desarrollo humano durante fases expansivas y contractivas

(Porcentaje)

Fuentes: Barro y Lee (2010), actualización de abril de 2013; Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, UNdata; Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo; Banco Mundial, World Development Indicators, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: La muestra incluye solo ciclos con niveles máximos anteriores a 2000. Véase la metodología de determinación de la fecha de los ciclos en el anexo 2.2. Se omite la mortalidad infantil de los estudios de eventos porque se dispone de datos solo para intervalos de cinco años y la interpolación distorsionaría los efectos.

El uso del método de proyección local permite controlar el efecto de algunos factores contextuales tales como el crecimiento del producto de los socios comerciales, los conflictos internos y el cambio de régimen político. Las estimaciones obtenidas como resultado de ese método muestran que las respuestas del nivel educativo apenas tienen relevancia estadística tras las variaciones en los términos de intercambio netos de las materias primas; las correspondientes a la esperanza de vida no son estadísticamente significativas.

La mortalidad infantil presenta una respuesta negativa estadísticamente significativa, pero este resultado parece ser susceptible a la inclusión de datos desde la década de 1970 y comienzos de los años ochenta, cuando los beneficios extraordinarios provenientes de las materias primas permitieron a los países exportadores de esos bienes alcanzar el nivel de países similares que no exportaban materias primas: la mortalidad infantil entre los primeros cayó entre 30% y 50% en el trascurso de ese período. El resultado se debilitó durante las décadas posteriores, cuando el ritmo de las mejoras se hizo más lento tanto para los países exportadores de materias primas como para los que no las exportaban. Durante esos años, las fases expansivas ya no generaron reducciones estadísticamente significativas, dado que las mejoras marginales parecen haberse tornado progresivamente más difíciles de lograr.

Los autores de este recuadro son Aqib Aslam y Zsóka Kóczán.1McMahon y Moreira (2014) observan que, en la década de 2000, el desarrollo humano mejoró con mayor rapidez en los países exportadores de materias primas de origen extractivo que en otros que no dependen de las industrias extractivas. Gylfason (2001) sugiere que los niveles educativos tuvieron una relación inversa con la abundancia de recursos naturales en el período 1980–97.2 Se ha demostrado que estos indicadores particulares del desarrollo humano tienen un impacto en la calidad del capital humano (por ejemplo, Kalemli-Özcan; Ryder y Weil, 2000, y Oster, Shoulson y Dorsey, 2013).3 Estos resultados se obtienen utilizando el método de emparejamiento tipo PMS (Propensity Score Matching, por sus siglas en inglés) (Rosenbaum y Rubin, 1983). Con esta técnica de estimación se examinan las diferencias estadísticamente significativas entre países exportadores de materias primas y otros que no exportan dichos bienes, garantizando al mismo tiempo que se los pueda comparar en términos de características principales tales como población, nivel de PIB, factores políticos (cambio de régimen, conflictos) e indicadores rezagados de desarrollo humano. El gráfico 2.3.2 ilustra cómo los países exportadores de materias primas se comparan con los demás tanto en una muestra no emparejada (independiente) como en una emparejada (relacionada). La primera brinda una comparación simple entre grupos sin que se controle el efecto de diferencias entre ellos, mientras que en la segunda se compara a los países exportadores de materias primas con exportadores (hipotéticos) de bienes distintos de las materias primas pero similares a ellos en lo relativo a una serie de características principales.

Recuadro 2.4.¿Se sobrecalientan las economías de los países exportadores de materias primas durante los períodos de auge de dichos bienes?

Las simulaciones de modelo presentadas en este capítulo predicen que los auges de las materias primas tenderán a ir acompañados de sobrecalentamiento: si los precios y los salarios se ajustan lentamente solo a la mayor demanda, el volumen del producto registrará una sobrerreacción y aumentará por encima de su nivel potencial (definido como el nivel de producto compatible con inflación estable). Los estudios de eventos presentados en el capítulo ofrecen evidencia indirecta de un sobrecalentamiento durante los períodos de auge, lo que demuestra que el producto efectivo tiende a crecer más rápidamente que el producto tendencial durante fases expansivas prolongadas de los términos de intercambio de las materias primas (gráfico 2.8, panel 4). Tal diferencial de crecimiento probablemente empujaría el producto efectivo por encima del producto potencial durante la duración del auge.

En el análisis aquí expuesto se presenta evidencia directa de un sobrecalentamiento en seis países exportadores netos de materias primas durante el auge mundial que esos bienes experimentaron durante los años 2000. Se utiliza un filtro multivariado para estimar el producto potencial y la brecha del producto, ambos de ellos no observados. La técnica combina información sobre la relación entre desempleo e inflación (curva de Phillips) por un lado, y entre desempleo y la brecha del producto (ley de Okun) por el otro1. Se basa en la noción de que la brecha del producto positiva (negativa) se relacionará con el exceso de demanda (capacidad ociosa) en el mercado de trabajo y determinará aumentos (descensos) de la inflación.

Los seis países exportadores netos de materias primas son Australia, Canadá, Chile, Noruega, Perú y Rusia2. El proceso inflacionario en esos países concuerda en gran medida con el que predice la teoría económica, con una relación estable en términos generales entre la inflación y el desempleo. El análisis se concentra en el período 2002–07: la fase ininterrumpida del auge de los precios mundiales de las materias primas antes de la volatilidad asociada con la crisis financiera mundial de 2008–09.

En el análisis se observa que las seis economías pasaron a tener un exceso de demanda a medida que avanzaba el auge de las materias primas (gráfico 2.4.1). Los resultados son sorprendentes por cuanto las seis economías muestran brechas del producto positivas hacia el final del auge prolongado de precios de las materias primas. Además, las variaciones de la brecha del producto exhiben una relación positiva con los términos de intercambio de las materias primas, aun cuando en la estimación no se incluya información sobre la segunda variable (gráfico 2.4.2). Ese resultado pone de relieve el importante papel que cumplen los términos de intercambio de las materias primas como determinante de las fluctuaciones cíclicas en los países que son exportadores netos de esos bienes.

Gráfico 2.4.1.Brechas del producto en seis países exportadores de materias primas

(Porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Las brechas del producto se estiman utilizando la técnica de filtro multivariado.

Gráfico 2.4.2.Variaciones de la brecha del producto y los términos de intercambio

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los términos de intercambio de las materias primas se definen en el anexo 2.1. La línea de tendencia se estima mediante una regresión de la variación de la brecha del producto durante 2002–07 sobre la variación de los términos de intercambio durante el mismo período.

Sin embargo, las estimaciones de las brechas del producto basadas en el filtro multivariado se benefician de la visión retrospectiva, en el sentido de que para la estimación de tales brechas para el período 2002–07 se incluye información sobre el comportamiento real del producto, la inflación y el desempleo tras ese período. Separar los componentes cíclicos del producto de los componentes estructurales en tiempo real es una tarea más difícil3. Las estimaciones en tiempo real de las brechas del producto disponibles en la base de datos del informe WEO de septiembre de 2007 son más bajas que las obtenidas mediante el filtro multivariado con datos hasta 2014 inclusive, lo que indicaría que el componente estructural del producto se sobreestimó en tiempo real (gráfico 2.4.3)4.

Gráfico 2.4.3.Estimaciones de las brechas del producto de 2007 en tiempo realy utilizando un filtro multivariado

(Porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Las estimaciones en tiempo real de las brechas del producto provienen de la base de datos del informe WEO de septiembre de 2007.

Los autores de este recuadro son Oya Celasun, Douglas Laxton, Hou Wang y Fan Zhang.1 En el capítulo 3 del informe WEO de abril de 2015 se utiliza la metodología del filtro multivariado para estimar el producto potencial de 16 países. Puede consultarse el detalle de la metodología en el anexo 3.2 de dicho informe y en Blagrave et al. (2015).2 Los países y el período temporal escogidos para el análisis reflejan los requisitos de datos. No se dispone de series fiables de desempleo respecto de un gran número de países exportadores de materias primas, ni tampoco son muchos los países que muestran una relación estable en términos generales entre inflación y desempleo. Para garantizar que el análisis se enfoque en el vínculo entre los términos de intercambio y la brecha del producto, se muestran estimaciones correspondientes a la fase ininterrumpida del auge de las materias primas antes de la crisis financiera mundial de 2008–09.3Grigoli et al. (2015) documentan el amplio margen de incertidumbre que rodea las estimaciones en tiempo real de la brecha del producto. Esos autores observan que las evaluaciones iniciales de la posición cíclica de una economía tienden a sobreestimar la cantidad de capacidad económica ociosa, especialmente durante las recesiones.4 Respecto de las economías avanzadas, la base de datos del informe WEO contiene estimaciones y proyecciones de las brechas del producto desde 1991 en adelante. En el caso de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, las estimaciones comienzan en 2008.
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Los autores de este capítulo son Aqib Aslam, Samya Beidas-Strom, Rudolfs Bems, Oya Celasun (jefa de equipo), Sinem Kılıç Çelik y Zsóka Kóczán, con el apoyo de Hao Jiang y Yun Liuy y aportes de la División de Modelos Económicos del Departamento de Estudios del FMI y Bertrand Gruss. José De Gregorio fue el consultor externo de este capítulo.

El papel que ha tenido la demanda mundial y de los mercados emergentes en el recorrido alcista de los precios de las materias primas en la primera década de 2000 se analiza en Erten y Ocampo (2012), Kilian (2009) y en el capítulo 3 del informe WEO de octubre de 2008. Véase un análisis acerca del impacto que la desaceleración del crecimiento de los mercados emergentes ha tenido en los precios de las materias primas en la “Sección especial: Análisis de los mercados de materias primas”, incluida en el capítulo 1 del informe WEO de octubre de 2013. Roache (2012) documenta el aumento de la participación de China en las importaciones mundiales de materias primas en la década de 2000.

En el presente capítulo, el producto potencial se define como el caudal de producción de una economía acorde con inflación estable. El producto real puede desviarse del producto potencial debido al ajuste lento de los precios y salarios en respuesta a los cambios en la oferta y la demanda. En la mayor parte del análisis empírico, el producto potencial es representado por el producto tendencial, basado en el enfoque de la función del producto agregado y utilizando las tasas de crecimiento del stock de capital, así como series suavizadas de empleo y de productividad total de los factores. El capítulo 3 del informe WEO de abril de 2015 contiene una introducción sobre el producto potencial (págs. 71–73).

Véase el análisis en De Gregorio (2015).

La expresión “términos de intercambio” de un país se refiere al precio de sus exportaciones respecto de sus importaciones. El concepto de “términos de intercambio de las materias primas”, tal como se emplea en este capítulo, se refiere al precio de las exportaciones de las materias primas de un país respecto de sus importaciones de materias primas. Se calcula como un promedio ponderado de los precios internacionales de las materias primas para un país, para el cual las ponderaciones utilizadas son las relaciones de las exportaciones netas de la materia prima en cuestión con respecto al comercio total de materias primas del país. El anexo 2.1 contiene detalles sobre este cálculo.

La bibliografía se ha centrado principalmente en los registros de crecimiento de mayor plazo comparativamente de los exportadores de materias primas. Pueden consultarse estudios en van der Ploeg (2011) y Frankel (2012). Otros temas importantes abordados por la bibliografía son la contribución de los shocks en los términos de intercambio a la volatilidad macroeconómica (por ejemplo, Mendoza, 1995, y Schmitt-Grohé y Uribe, 2015), el comovimiento entre los términos de intercambio de las materias primas y el tipo de cambio real (por ejemplo, Chen y Rogoff, 2003, y Cashin, Céspedes y Sahay, 2004), el impacto de los descubrimientos de recursos naturales sobre la actividad del sector no relacionado con recursos naturales (Corden y Neary, 1982; van Wijnbergen, 1984a, 1984b), y la relación entre los movimientos de los términos de intercambio y el componente cíclico del producto (Céspedes y Velasco, 2012). En el capítulo 1 de la edición de octubre de 2015 del Monitor Fiscal se analiza la gestión óptima de los ingresos provenientes de los recursos naturales, un tema que también ha sido abordado ampliamente en la bibliografía (por ejemplo, FMI, 2012).

Este capítulo es la continuación del capítulo 4 del informe WEO de abril de 2015, que incluye estimaciones del producto potencial de 16 economías principales en las últimas dos décadas; y del capítulo 4 del informe WEO de abril de 2012, que examina las consecuencias para el crecimiento de los movimientos de precios de las materias primas impulsados por la producción mundial, frente a la demanda mundial y la gestión fiscal óptima de los períodos de ingresos extraordinarios provenientes de las materias primas.

El análisis empírico de la próxima sección muestra que este patrón de ciclos de materias primas también caracteriza al ciclo de materias primas promedio de las últimas cinco décadas, en el cual al auge de precios inicial le sigue una corrección parcial. El modelo capta la naturaleza agotable de las materias primas, donde la tierra constituye un insumo de producción exclusivo e importante para las materias primas, pero no para otros bienes.

Véase también el análisis en Gruss (2014).

Kohli (2004) y Adler y Magud (2015) muestran que el PIB real tiende a subestimar el aumento del ingreso interno real cuando los términos de intercambio mejoran. Además, Adler y Magud (2015) presentan estimaciones de los ingresos extraordinarios derivados de los auges de términos de intercambio entre 1970 y 2012.

La enfermedad holandesa es abordada por una extensa bibliografía teórica y empírica que estudia sus efectos (véase una descripción general en el recuadro 2.1).

El vigor de la respuesta de la oferta en el sector de materias primas depende de la madurez del sector. Es decir, la producción en el sector responderá en mayor medida a un auge cuanto más potencial exista para descubrir nuevos recursos y menores sean los costos de aumentar los volúmenes de producción. Las pruebas anecdóticas recogidas de algunos países durante el período de auge de la década de 2000 ilustran el caso de un sector relativamente más maduro: para impulsar o incluso mantener la producción fue necesario que las empresas extractivas excavaran a mayor profundidad, utilizaran tecnologías más sofisticadas e incurrieran en costos más altos que en el pasado. Por consiguiente, el auge de la inversión en el sector de materias primas estuvo asociado a un incremento apenas relativamente moderado de la producción de materias primas.

El GEM es un modelo de equilibrio general dinámico micro-fundamentado de múltiples países y sectores que representa a la economía mundial. Sus características principales incluyen un sector de materias primas donde la tierra es un factor de producción principal no reproducible; fricciones convencionales reales y nominales, como precios y salarios rígidos; costos de ajuste en función del capital y la mano de obra; formación de hábitos de consumo; una fracción de los consumidores con restricciones de liquidez, y un mecanismo acelerador financiero. Véase una descripción detallada del GEM en Lalonde y Muir (2007) y Pesenti (2008).

La elección de esta región estuvo motivada por el amplio consenso entre los analistas de mercado en que el rápido crecimiento de Asia oriental fue un catalizador importante del aumento de los precios de las materias primas entre fines de la década de 1990 y 2008 (véase una lista de referencias sobre este tema en la nota 1). En el modelo, se supone una duración de este auge de crecimiento en Asia oriental acorde con este episodio.

América Latina, una de las seis regiones incluidas en el modelo, representa cerca de 6¼% del producto mundial. La región se toma como parámetro de exportador neto de materias primas, donde el sector de materias primas representa 11% del producto. En el modelo, el sector de materias primas está subdividido en materias primas relacionadas con el petróleo y no relacionadas con el petróleo, con un tamaño aproximadamente equivalente, y con una menor elasticidad de precios de la demanda en el sector petrolero. Todos los resultados que se exponen en esta sección se refieren al sector de materias primas agregado.

El gráfico 2.4 muestra las respuestas del modelo al auge del precio relativo de las materias primas (escenario base), presentadas como desviaciones porcentuales de los casos en los que no se da el auge de las materias primas.

La naturaleza gradual del aumento del producto potencial y el consumo está determinada por fricciones reales, como los costos de ajuste de los factores de producción, los consumidores con restricciones de liquidez y la formación de hábitos de consumo.

Es decir, se toma como parámetro que la elasticidad de la sustitución es mayor dentro de cada sector que en todos los sectores. Los cambios entre sectores serán más grandes si, dentro del sector de bienes transables, los bienes nacionales y las importaciones son sustitutos perfectos.

Véase el análisis del capítulo 1 de la edición de octubre de 2015 del Monitor Fiscal.

Véase un análisis de este tema en el recuadro 2.1.

Un país se clasifica como exportador de materias primas (usando datos disponibles para el período 1962–2014) si 1) las materias primas constituyen, al menos, 35% de sus exportaciones totales y 2) las exportaciones netas de materias primas constituyen, al menos, 5% de la suma de sus exportaciones e importaciones, en promedio. El cuadro 2.1.2 del anexo contiene una lista de países exportadores de materias primas y sus respectivos porcentajes de exportaciones. Los exportadores de energía y metales representan más de 70% de los países incluidos en la muestra.

Véase información detallada en el anexo 2.1. Este enfoque se basa en Gruss (2014) y se apoya en trabajos previos sobre índices de precios brutos de exportación de materias primas específicos de un país en Deaton y Miller (1996), FMI (2006), y Spatafora y Tytell (2009). Los estudios previos han utilizado índices de precios de cada materia prima, o bien medidas de términos de intercambio estándar (con las siguientes excepciones: Deaton y Miller, 1996; Dehn, 2000; Cashin, Céspedes y Sahay, 2004; Céspedes y Velasco, 2012; y Gruss, 2014). La mayoría de los estudios previos se han centrado en variaciones de precios de por lo menos una determinada magnitud, y no de una determinada duración, y en muestras de incrementos o disminuciones inconexos en los precios de las materias primas.

Los ciclos de los precios de las materias primas se identifican usando un algoritmo trimestral asimétrico de Bry-Boschan, siguiendo el modelo de Harding y Pagan (2002) (el gráfico 2.7 presenta tres ejemplos). El anexo 2.2 presenta información detallada del algoritmo. El anexo 2.3 contiene más información sobre el estudio de eventos.

Durante las fases alcistas, el PIB real creció 1,5 puntos porcentuales más al año que durante las fases de caída de precios, el consumo real creció entre 2 y 2,5 puntos porcentuales y la inversión, entre 8 y 8,5 puntos porcentuales. Las diferencias de 5% son significativas estadísticamente para todas estas variables.

Husain, Tazhibayeva y Ter-Martirosyan (2008) analizan una muestra de 10 exportadores de petróleo y concluyen que las fluctuaciones en los precios del petróleo afectan al ciclo económico únicamente a través de su impacto en la política fiscal. Sus conclusiones son particularmente extremas para los países del Consejo de Cooperación del Golfo, en los que los ingresos derivados del petróleo benefician al Estado. Una pregunta interesante es si los gobiernos destinan los ingresos extraordinarios para invertir en capital humano y en capital físico. Dada la falta de datos transfronterizos medidos de manera sistemática sobre gasto en educación y salud, el recuadro 2.3 analiza si los auges de los términos de intercambio están asociados a mejores resultados en esas dos áreas.

No obstante, este patrón se verifica únicamente para los ciclos con máximos previos a 2000. Durante las fases alcistas de precios anteriores a 2000, otros factores distintos a los términos de intercambio de las materias primas parecen haber sido los causantes de las fluctuaciones en el tipo de cambio real. Por el contrario, el último recorrido alcista de los precios coincide más con el patrón de las anteriores, con una apreciación real promedio de entre 2% y 2,5% al año. El análisis de regresión que se presenta en el recuadro 2.1 usando datos correspondientes al período 1970–2007 concluye que el tipo de cambio real se aprecia después de incrementos en los términos de intercambio de las materias primas.

El empleo y la PTF se homogenizan aplicando un filtro estándar de Hodrick-Prescott a los datos anuales; los porcentajes de capital y mano de obra provienen de Penn World Table 8.1.

Algunas correlaciones entre el gasto fiscal y los precios de las materias primas pueden ser óptimas. Un ciclo se categoriza por tener una política fiscal más procíclica si la correlación entre el crecimiento del gasto real y la variación en los términos de intercambio de las materias primas es superior a la mediana de la muestra.

Este resultado no está determinado por la variación en el nivel de desarrollo económico, que tiende a estar correlacionado con el desarrollo financiero.

Para la muestra de exportadores netos que experimentaron al menos dos alzas en nuestra muestra de datos—una en los años 2000 y al menos una en el período 1960–99—el aumento neto acumulado de los términos de intercambio promedió poco más de 70% en los años 2000, frente a 50% en episodios anteriores. Cuando se incluyen todos los exportadores netos—no solo los que registraron un alza antes de la década de 2000—, el aumento acumulado promedio de los términos de intercambio de las materias primas en la década de 2000 es aún más pronunciado, del orden de 140%.

El análisis usa el método de estimación de proyecciones locales propuesto en Jordà (2005). Este método no impone las restricciones dinámicas incorporadas en las especificaciones de la autorregresión vectorial y, por ende, es adecuado para estimar no linealidades en la respuesta dinámica. Véase información detallada de la metodología de estimación en el anexo 2.4.

La estimación no distingue entre cambios determinados por la oferta y por la demanda en los términos de intercambio de las materias primas. El capítulo 3 del informe WEO de abril de 2012 verifica que las respuestas del producto a los shocks en los precios de las materias primas determinados por la demanda son algo más grandes que las respuestas a los shocks determinados por la oferta, aunque no presentan una diferencia estadísticamente significativa.

Se generaron así las proyecciones del producto para todos los países de la muestra, volcando los datos históricos pertinentes y los pronósticos de términos de intercambio en las funciones de impulso-respuesta para el producto conforme a la especificación principal.

Estas proyecciones presumen que todos los demás factores no se modifican y, por ende, no son equivalentes a las proyecciones habituales del informe WEO, que tienen en cuenta otros factores.

Los estudios de casos recientes que abordan los cambios sectoriales entre exportadores de materias primas incluyen Francis (2008), Steenkamp (2014), Bjørnland y Thrsrud (de próxima publicación), y Fornero, Kirchner y Yany (2014).

El análisis usa estudios de casos y se centra en el auge más reciente debido a que solo se dispone de datos comparables sobre producción, stocks de capital y de mano de obra de los sectores para un subconjunto muy pequeño de mercados emergentes y países emergentes exportadores de materias primas para períodos limitados. Las bases de datos KLEMS se han confeccionado con el objetivo de promover y facilitar el análisis de patrones de crecimiento y de productividad en todo el mundo, a partir de un marco de contabilidad del crecimiento con información detallada por industria.

Para analizar los cambios sectoriales asociados con el auge de las materias primas, la economía se divide en tres sectores: industrias extractivas (combustibles y minería), manufactura y bienes no transables. Para mayor simplicidad se omite la agricultura que representa entre 2% y 4% del total del valor agregado en los tres países estudiados.

En la década de 2000, las exportaciones de manufactura hacia Asia oriental representaron más de una tercera parte de las exportaciones totales de manufactura en Australia, alrededor de 15% en Chile, y en torno a 5% en Canadá.

La descomposición se basa en la especificación siguiente:

donde i se refiere a los sectores de la economía (en este caso, materias primas extractivas, manufacturas y no transables); tfpt y tfpi,t se refieren a los PTF de toda la economía y sectoriales, respectivamente, y ωi,t es la participación del sector i en el valor agregado real. El primer término del lado derecho es el efecto dentro del sector dado por la suma ponderada del crecimiento de la PTF en cada sector. El segundo término es el efecto intersectorial, que capta el efecto de la redistribución sectorial del valor agregado real en el crecimiento de la PTF agregada.

Entre los estudios sobre este tema, figuran el de Parham (2012) para Australia, y el de Baldwin et al. (2014) para Canadá.

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