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Deliberaciones del Directorio Ejecutivo del FMI sobre las Perspectivas, septiembre de 2015

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
December 2015
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La Presidenta del Directorio realizó el siguiente resumen al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre el informe Perspectivas de la economía mundial, el Informe sobre la estabilidad financiera mundial y el informe Monitor Fiscal el 21 de septiembre de 2015.

Los directores ejecutivos estuvieron de acuerdo, en términos amplios, con la evaluación de las perspectivas y los riesgos para la economía mundial. Tomaron nota de que el crecimiento mundial sigue siendo leve y desigual entre países y regiones, y que, al mismo tiempo, la volatilidad ha recrudecido en los mercados financieros en los últimos meses. Los riesgos a la baja para las perspectivas mundiales han aumentado, y las economías de mercados emergentes y en desarrollo se encuentran particularmente expuestas al retroceso de los precios de las materias primas y el deterioro de las condiciones financieras mundiales. Los directores observaron que la persistente debilidad del crecimiento en las economías avanzadas y el quinto año consecutivo de contracción del crecimiento en las economías de mercados emergentes reflejan tanto factores propios de cada país como fuerzas comunes que operan a mediano y largo plazo. La adopción de políticas contundentes en todos los ámbitos, así como el afianzamiento de la cooperación internacional, son más cruciales que nunca para revertir esta tendencia y promover un crecimiento mundial más fuerte y más equilibrado.

Los directores convinieron en términos amplios en que los cimientos de una recuperación ligera en 2015–16 continúan intactos en las economías avanzadas, en tanto que la estabilidad financiera en general ha mejorado. Señalaron que la recuperación sostenida de la zona del euro, la reanudación del crecimiento positivo en Japón y el vigor ininterrumpido de la actividad de Estados Unidos constituyen fuerzas positivas, si bien la agudización de la volatilidad de los mercados podría plantear retos para la estabilidad financiera a corto plazo. Las perspectivas a mediano plazo siguen siendo atenuadas como consecuencia de una situación demográfica desfavorable, el débil crecimiento de la productividad y el elevado desempleo, así como las dificultades que dejó como secuela la crisis, entre las que cabe mencionar el elevado endeudamiento, el bajo nivel de inversión y la debilidad del sector financiero. Uno de los principales riesgos es una nueva disminución de un crecimiento de por sí bajo que podría transformarse prácticamente en un estancamiento, especialmente si la desaceleración del crecimiento de las economías de mercados emergentes enfría la demanda mundial. En este contexto, podría arraigarse más un nivel de inflación persistentemente inferior a la meta.

Los directores señalaron que las perspectivas globales de las economías de mercados emergentes y en desarrollo en general se están debilitando debido al deterioro de las condiciones financieras mundiales, la transición de China hacia un crecimiento sostenible alimentado por el consumo y las perspectivas débiles de los mercados de materias primas, así como las tensiones geopolíticas. Sin embargo, las perspectivas de crecimiento varían considerablemente entre los países. Las economías de mercados emergentes son vulnerables a las fluctuaciones de los tipos de cambio y a un vuelco de los flujos de capital. Entre tanto, nuevos descensos de los precios de las materias primas podrían opacar las perspectivas para los exportadores de materias primas. Aunque la transición de China y la consiguiente desaceleración estaban previstas desde hace mucho tiempo, un enfriamiento eventualmente más profundo de lo previsto podría producir considerables efectos de contagio y riesgos para otros países.

Los directores reconocieron que el panorama financiero mundial está amenazado por el aumento de las vulnerabilidades de los mercados emergentes, los problemas que ha dejado como legado la crisis de las economías avanzadas y las inquietudes en torno a la escasez de liquidez en los mercados. Tomaron nota en particular del elevado nivel de endeudamiento empresarial y las exposiciones en moneda extranjera en las economías de mercados emergentes, los obstáculos que representan las debilidades de los balances de las economías avanzadas y las brechas que aún existen en la arquitectura financiera de la zona del euro. En el contexto del alza de las tasas de política monetaria, es posible que se produzcan ajustes en el sistema financiero internacional a medida que se endurezcan las condiciones financieras y que las primas por riesgo dejen atrás niveles históricamente bajos. Los directores reconocieron que la normalización de las tasas de interés en Estados Unidos, impulsada por el vigor de la actividad económica, beneficiará a la economía mundial y también mitigará la incertidumbre; por lo tanto, esta debería producirse en el momento adecuado y estar condicionada por los datos.

Los directores destacaron que el aumento del producto efectivo y potencial sigue siendo una prioridad para las políticas y que exige medidas de respaldo a la demanda que se refuercen entre sí y reformas estructurales. Convinieron en que las principales recomendaciones en cuanto a las políticas son apropiadas, aunque la combinación ideal de políticas varía según el país. Se necesita un esfuerzo colectivo para estimular la expansión del comercio internacional, evitar medidas de proteccionismo comercial y devaluaciones competitivas, y reducir los persistentes desequilibrios mundiales.

Los directores estuvieron de acuerdo con la prioridad de las políticas de pleno empleo e inflación estable en las economías avanzadas. Sigue siendo esencial mantener una política monetaria acomodaticia, especialmente en Japón y la zona del euro; al mismo tiempo, deberían continuar los esfuerzos, siempre que sea necesario, por intensificar la transmisión de las políticas y abordar los riesgos que rodean el sistema financiero mediante el saneamiento ininterrumpido de los balances y las políticas macroprudenciales. La política fiscal debería seguir siendo prudente, pero flexible y propicia para el crecimiento, y estar anclada en sólidas estrategias a mediano plazo. Los países con margen de maniobra fiscal y brechas del producto sustanciales, o con significativos superávits en cuenta corriente, deberían adoptar una orientación fiscal menos restrictiva a corto plazo, especialmente incrementando la inversión en proyectos de infraestructura de gran calidad y rentabilidad. Las reformas estructurales deberían procurar incrementar la participación en la fuerza laboral y el empleo tendencial, facilitar el ajuste del mercado laboral, solucionar el sobreen-deudamiento que se viene arrastrando, y eliminar obstáculos al ingreso en los mercados de productos, especialmente los de servicios.

Los directores reconocieron que las economías de mercados emergentes y en desarrollo en general se encuentran mejor preparadas para el entorno menos propicio que reina en la actualidad, ya que han consolidado sus fundamentos, sus márgenes de protección y sus marcos de política. No obstante, se enfrentan a una difícil disyuntiva entre apuntalar la demanda y mitigar las vulnerabilidades. El margen de distensión de las políticas macroeconómicas varía considerablemente de un país a otro, según el grado de capacidad económica ociosa y presiones inflacionarias, el margen de maniobra fiscal y las vulnerabilidades externas, financieras y fiscales. Los directores convinieron en que cuando existen marcos de política bien definidos, la flexibilidad del tipo de cambio puede ayudar a absorber los shocks externos. Recalcaron que muchos países necesitan con urgencia reformas estructurales para incrementar la productividad y eliminar cuellos de botella en la producción.

Los directores convinieron en que, en vista de que las condiciones externas ya no son tan propicias, corresponde prestar especial atención a los países de bajo ingreso. Muchos son exportadores de materias primas y ya se enfrentaban inicialmente a condiciones difíciles. Los saldos fiscales y externos están desmejorando, y la capacidad de absorción es limitada. Será crucial que los socios en el desarrollo—incluido el FMI—brinden un nivel adecuado de asesoramiento en materia de políticas y de asistencia financiera a los países de bajo ingreso para que puedan llevar a término sus programas de ajuste y avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible. A nivel amplio, las prioridades son la diversificación de la economía, la movilización interna del ingreso y la profundización del sector financiero.

Los directores pusieron de relieve la importancia de preservar la estabilidad financiera, protegerse de la iliquidez del mercado y mantener la confianza en la formulación de políticas. En las economías avanzadas, las prioridades deben ser mantener una comunicación clara y eficaz sobre las intenciones en cuanto a la política monetaria, y una estrategia integral para solucionar la situación de los préstamos en mora y completar la arquitectura financiera en la zona del euro. Es necesario vigilar de cerca las condiciones de liquidez, especialmente en el caso de las instituciones no bancarias, y evaluar las soluciones a la escasez de liquidez a través de estructuras de mercado. Para llevar a término la reforma de la regulación financiera internacional habrá que avanzar en la implementación, la finalización de las reformas pendientes y la mitigación de los riesgos incipientes.

Los directores hicieron hincapié en la necesidad de afrontar los retos tanto cíclicos como estructurales de las economías de mercados emergentes. Estuvieron de acuerdo en que las autoridades deben hacer uso de herramientas micro y macroprudenciales para desalentar la acumulación de apalancamiento excesivo, afianzar el provisionamiento de los bancos y mejorar las regulaciones sobre la clasificación de la calidad del crédito. Las exposiciones en moneda extranjera merecen especial atención y la reforma de los regímenes de insolvencia empresarial debe seguir su curso. En China, el reequilibramiento y el desapalancamiento exigirán reformas de mercado cuidadosamente escalonadas, un mayor afianzamiento del sistema financiero y la implementación decidida del programa de reforma.

Los directores señalaron que la caída de los precios del petróleo presenta tanto oportunidades como retos. En muchos países importadores de petróleo, los menores precios del petróleo han aligerado la carga que pesa sobre la política monetaria y han creado cierto margen de maniobra en el ámbito fiscal. Los exportadores de petróleo y otras materias primas cuyos términos de intercambio han empeorado tendrán que ajustar el gasto público de cara a una caída de los ingresos generados por estos sectores. Estos países también deberían continuar modernizando sus marcos de política fiscal y estableciendo un ancla a más largo plazo que guíe las decisiones de política. Las reformas de los subsidios energéticos y la tributación siguen siendo una prioridad importante para muchos países.

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