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Capítulo 4. Las fluctuaciones de precios de las materias primas y los países exportadores de materias primas

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 2012
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¿Cómo afectan a los países exportadores de materias primas las fluctuaciones de precios de las materias primas, y cómo deberían responder sus políticas? Estas preguntas han adquirido nuevamente relevancia debido a la confluencia de una economía mundial débil y un vigor sostenido de los mercados de las materias primas tras la contracción ocurrida en las décadas de 1980 y 1990. Este capítulo vuelve a examinar el desempeño macroeconómico de los exportadores de materias primas durante los ciclos de precios de las materias primas. Pone de relieve en qué medida el desempeño fluctúa a la par de los ciclos de precios. Los efectos económicos en los exportadores de materias primas son fuertes cuando los precios de las materias primas están impulsados por la economía mundial. Las políticas fiscales anticíclicas —que crean reservas durante las fases ascendentes de precios de las materias primas a las que se puede recurrir durante las fases descendentes— pueden ayudar a proteger a los pequeños países exportadores de materias primas que se encuentran expuestos a la volatilidad económica generada por las fluctuaciones de precios de las materias primas. Sin embargo, cuando los precios se mantienen altos, el aumento de la inversión pública y el recorte de los impuestos sobre la mano de obra y el capital pueden estimular el bienestar y la productividad del sector privado. Contra un telón de fondo de precios de materias primas prácticamente históricos, sumados a una incertidumbre inusual en torno a las perspectivas mundiales, la prioridad para los países exportadores de materias primas es afianzar las instituciones y los marcos de política económica, además de acumular reservas fiscales. Sin embargo, si persisten los precios elevados, lo lógico será proceder con cautela, manteniendo las reservas fiscales e incorporando poco a poco información nueva que permita adaptarse con fluidez a un nivel de precios elevado que podría resultar permanente.

Los precios de las materias primas han experimentado un aumento drástico durante la última década, interrumpido apenas brevemente por la crisis financiera mundial. Para fines de 2011, los precios promedio de la energía y los metales básicos eran en términos reales el triple de los registrados hace solo una década, y eran próximos o superiores a los niveles récord de las cuatro últimas décadas (gráfico 4.1). Los precios de los alimentos y de los materiales primarios también experimentaron una subida pronunciada, aunque se mantienen muy por debajo de los altos niveles alcanzados en la década de 1970. Muchos analistas atribuyen los elevados precios de las materias primas al sostenido crecimiento de las economías de mercados emergentes durante la última década1.

Gráfico 4.1.Precios mundiales de las materias primas; 1970–2011

(En términos reales)

Los precios de las materias primas han experimentado un aumento general en la última década.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El índice de precios reales de un grupo de materias primas es el promedio ponderado según el comercio internacional de los precios mundiales en dólares de EE.UU. de las materias primas del grupo, deflactado por el índice de precios al consumidor de Estados Unidos y normalizado para ser 100 en 2005. Las rayas verticales celestes indican máximos de ciclos largos, y las rojas, mínimos de ciclos largos. Las fechas exactas de los puntos de inflexión son (donde M = mes): Energía: 1981:M1, 1998:M12, 2008:M7. Metales: 1974:M4, 2001:M12, 2008:M6. Alimentos: 1977:M4, 2001:M11, 2011:M2. Materiales primarios: 1973:M9, 2002:M1, 2011:M2. Véase la descripción completa de los datos subyacentes en el apéndice 4.1.

De cara al futuro, dadas la debilidad de la actividad mundial y la intensificación de los riesgos a la baja para las perspectivas a corto plazo, los países exportadores de materias primas podrían sufrir una desaceleración (véase el capítulo 1). Si se materializan los riesgos a la baja para el crecimiento de la economía mundial, los exportadores de materias primas, que en su mayoría son economías emergentes y en desarrollo (gráfico 4.2), podrían enfrentar retos aún mayores. Por otra parte, si se materializan los riesgos geopolíticos para la oferta de petróleo, los precios del petróleo podrían experimentar un aumento pasajero, pero la subsiguiente desaceleración del crecimiento mundial podría conducir a una caída de los precios de otras materias primas. Este capítulo aborda estas inquietudes planteando los siguientes interrogantes:

  • ¿En qué medida influyen los ciclos de precios de las materias primas en el desempeño económico de los exportadores de materias primas? ¿Cómo se comportan los indicadores estándar —como el crecimiento del PIB real, el crecimiento del crédito y el saldo externo y fiscal— a lo largo de esos ciclos?

  • ¿Qué impacto tienen en los países exportadores las fluctuaciones de precios de las materias primas impulsadas por variaciones inesperadas de la actividad mundial?

  • ¿Qué deben hacer los exportadores pequeños y abiertos de materias primas para proteger a sus economías de las fluctuaciones de precios de las materias primas?¿ Qué función desempeña la política fiscal? ¿Cómo deberían interactuar la política fiscal y la monetaria? ¿Qué influencia tienen en la selección de políticas el nivel preexistente de deuda pública y otras características estructurales, como el porcentaje que la exportación de materias primas ocupa dentro de la economía?

Gráfico 4.2.Porcentaje de las exportaciones netas de materias primas dentro del total de exportación y del PIB

(Porcentaje)

Las exportaciones netas de materias primas abarcan un porcentaje considerable del total de exportación de bienes y del PIB de muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los mapas muestran los promedios de las economías usando datos anuales disponibles entre 1962 y 2010. Véase la descripción completa de los datos subyacentes en el apéndice 4.1.

Este capítulo contribuye al debate sobre las políticas de distintas maneras. Primero, expone las diferentes sensibilidades que pueden tener los países exportadores de distintas materias primas —energía, metales, alimentos y materiales primarios agrícolas— a los ciclos de precios de las materias primas. También reconoce que no todas las variaciones de precios de las materias primas son iguales desde el punto de vista de sus efectos potenciales e identifica los efectos económicos de los shocks de los mercados de materias primas impulsados por la actividad mundial2. Por último, empleando el Modelo Monetario y Fiscal Integrado Mundial del FMI (GIMF, por sus siglas en inglés), evalúa la respuesta óptima de la política fiscal frente a variaciones de precios de las materias primas impulsadas por factores mundiales en el caso de exportadores pequeños y abiertos de materias primas. Este análisis basado en un modelo complementa otros estudios sobre el papel de la política fiscal en las economías exportadoras de materias primas al efectuar una distinción entre los efectos de los shocks de precios mundiales de las materias primas impulsados por la demanda o por la oferta. El análisis también pone de relieve en qué medida la respuesta adecuada de la política fiscal depende de otras políticas vigentes y características estructurales del paísexportador de materias primas, así como las implicaciones de estas políticas orientadas a la economía interna para la estabilidad económica internacional3.

Es importante recalcar que la estabilización macroeconómica frente a la volatilidad de los precios de las materias primas no es más que una de las muchas prioridades para las economías de mercados emergentes y en desarrollo exportadoras de materias primas. Entre las demás, cabe mencionar la agotabilidad de los recursos, la equidad intergeneracional y los problemas del mal holandés vinculados a los descubrimientos de recursos. La prioridad relativa de las respuestas a los diversos retos para las políticas depende de las condiciones propias de cada país, incluidas la estructura de las riquezas de materias primas, la capacidad institucional y el nivel de desarrollo4. Aunque también evaluamos los efectos de las variaciones permanentes de los precios de las materias primas, un análisis completo de las políticas óptimas, dado todo el abanico de objetivos cíclicos y a más largo plazo de los países exportadores de materias primas, escapa al alcance de este capítulo.

Las principales conclusiones de este análisis son las siguientes:

  • El desempeño macroeconómico de los exportadores de materias primas tiende a variar a la par de los ciclos de precios de las materias primas. La actividad económica y los saldos externo y fiscal empeoran (mejoran) durante las fases descendentes (ascendentes) de precios de las materias primas, más allá de que estas últimas impliquen largos períodos de caída (alza) en los precios de las materias primas o fluctuaciones más cortas de los precios de las materias primas que duran apenas unos años. Este comportamiento es, en general, más destacado en los exportadores de energía y metales que en los exportadores de alimentos y materiales primarios, posiblemente porque los precios de la energía y de los metales son más sensibles al ciclo económico internacional y porque suelen representar un porcentaje más alto del total de exportación y del PIB.

  • La fuente de la variación de precios de las materias primas importa desde el punto de vista de sus efectos económicos en los exportadores de materias primas. En particular, los precios de las materias primas fundamentados en variaciones inesperadas de la actividad mundial (demanda) tienen un efecto significativo en la actividad real y los saldos externo y fiscal de los exportadores, en tanto que los impulsados por variaciones inesperadas de la producción mundial de materias primas (oferta) no siempre son significativos. Este efecto es en general más fuerte para los países exportadores de petróleo que para los exportadores de otras materias primas.

  • La respuesta óptima de la política fiscal a las fluctuaciones de precios de las materias primas en pequeños exportadores es una orientación anticíclica de la política; es decir, ahorrar el ingreso adicional vinculado a las materias primas durante las fases ascendentes y utilizar esas reservas durante las fases descendentes. Esta orientación fiscal suaviza la volatilidad macroeconómica provocada por las fluctuaciones de precios de las materias primas.

  • La eficacia de una orientación de política anticíclica, sin embargo, también depende del grado de autonomía de la política monetaria; la política fiscal es más eficaz con un régimen de metas de inflación y con un tipo de cambio flexible, ya que la política monetaria ayuda a reducir la volatilidad de la inflación. Asimismo, depende del nivel de la deuda pública neta: a altos niveles de deuda, la reducción de la deuda debe ser una prioridad para ayudar a reducir la prima por riesgo soberano y afianzar la credibilidad. Además, frente a algunos shocks de los mercados de materias primas y en algunas circunstancias, una política de respuesta menos anticíclica en grandes exportadores de materias primas podría ser la solución preferida desde el punto de vista de la acción colectiva.

  • Si las variaciones de precios de las materias primas son permanentes, la cuestión fundamental pasa a ser cuál es la mejor forma de adaptarse a niveles de ingresos fiscales vinculados con las materias primas que sean permanentemente más altos o más bajos. Si el aumento de los precios es permanente, el aumento de la inversión pública y la reducción de los impuestos sobre la mano de obra y el capital promueven la productividad y el bienestar del sector privado. Sin embargo, distinguir entre variaciones pasajeras y permanentes de los precios de las materias primas no es algo que pueda hacerse a la ligera. Esto pone de relieve la necesidad de afianzar los marcos de política y las reservas fiscales mientras se incorpora paulatinamente información nueva sobre la persistencia de los precios de las materias primas.

¿Qué significan estas observaciones para los países exportadores de materias primas? La debilidad de las perspectivas económicas mundiales lleva a pensar que es poco probable que los precios de las materias primas aumenten al ritmo al que lo hicieron durante la última década. De hecho, de acuerdo con las proyecciones de base de Perspectivas de la economía mundial, los precios de las materias primas disminuirán ligeramente en 2012–13 (véase el capítulo 1). Los sustanciales riesgos a la baja para el crecimiento mundial también plantean el riesgo de un nuevo ajuste a la baja de los precios de las materias primas. Por el contrario, si los precios del petróleo registraran un aumento drástico como consecuencia de la intensificación de las inquietudes en torno a la oferta, la demanda mundial podría resentirse inesperadamente y, en última instancia, podrían retroceder los precios de todas las demás materias primas. Si los precios entraran en tal fase descendente cíclica, probablemente sufrirían los países exportadores de materias primas, teniendo en cuenta los patrones históricos. Algunos exportadores de materias primas están preparados para hacer frente a esa fase descendente, ya que han afianzado los marcos de política económica con el correr del tiempo o ya han adoptado principios operativos como guía de su política fiscal. Otros deberían aprovechar la oportunidad que ofrece el elevado nivel de precios para reducir el nivel de deuda, fortalecer las instituciones y crear un margen fiscal que respalde una política de respuesta anticíclica oportuna en caso de que los precios de las materias primas entren en una fase descendente.

¿Cuáles son las lecciones a más largo plazo? Los precios de las materias primas quizás estén experimentando una larga fase ascendente y podrían mantenerse cerca del elevado nivel histórico actual5. Por otra parte, podrían retroceder como consecuencia de la creciente eficiencia de los usuarios y de la disolución de las restricciones a la oferta. Dadas la incertidumbre inusual y la dificultad de proyectar en tiempo real las perspectivas de los mercados de las materias primas, lo mejor es adoptar un enfoque cauteloso y recomponer las reservas para hacer frente a las volatilidades cíclicas, incorporando gradualmente información nueva para permitir un ajuste fluido a un aumento quizá permanente del nivel de precios de las materias primas6.

El capítulo está estructurado de la siguiente manera. La primera sección presenta hechos estilizados sobre los indicadores económicos internos durante las fluctuaciones de precios de las materias primas. La segunda analiza los efectos económicos de los shocks de los mercados de materias primas. La tercera examina las políticas de respuesta óptimas frente a las variaciones de precios de las materias primas. La última contiene una síntesis y las conclusiones.

Las fluctuaciones de precios de las materias primas y el desempeño macroeconómico

¿Qué relación hay entre el desempeño económico de los países exportadores de materias primas y los precios de las materias primas?7 Este interrogante se examina en dos partes. Primero, nos concentramos en el desempeño durante los dos auges (es decir, períodos de aumento sostenido de los precios) recientes más destacados de los precios de las materias primas —comienzos de la década de 1970 y década de 2000— y el período intermedio —décadas de 1980 y 1990— en que los precios cayeron8. Este análisis muestra la relación entre el desempeño de los exportadores de materias primas y el nivel de los precios de las materias primas. A continuación, estudiamos los ciclos y las fluctuaciones regulares de precios de las materias primas durante los últimos 50 años. Esto muestra los comovimientos entre las condiciones económicas de los exportadores y los ciclos de precios de las materias primas, independientemente de las tendencias subyacentes de los precios. Estos análisis descriptivos revelan correlaciones útiles entre los ciclos de los precios mundiales de las materias primas y los indicadores económicos nacionales, sin implicar ninguna relación causal entre ambos. Las diferencias se ponen de manifiesto en cuatro grupos distintos de materias primas; a saber, energía, metales, alimentos (y bebidas) y materiales primarios agrícolas. Estos grupos difieren en muchas dimensiones; en términos de la estructura básica de los mercados subyacentes, la naturaleza de la materia prima (por ejemplo, bases de recursos renovables o agotables) y su asociación con la actividad mundial (por ejemplo, como los metales y la energía son más importantes para la industrialización y la construcción de infraestructura, los precios pueden tener una correlación más fuerte con el ciclo económico mundial que los precios de los alimentos y los materiales primarios agrícolas). También nos centramos en una materia prima importante de cada uno de los cuatro grupos; a saber, petróleo crudo (energía), cobre (metales), café (alimentos) y algodón (materiales primarios) para determinar si los patrones generales observados en los grupos de materias primas perduran también a nivel de la materia prima específica9.

Desempeño económico que conduce a auges y colapsos de precios de las materias primas

Los países exportadores de materias primas experimentaron un desempeño macroeconómico más vigoroso durante las décadas de 1970 y 2000, cuando los precios de las materias primas fueron elevados en términos reales, en comparación con las décadas de 1980 y 1990, cuando los precios fueron bajos (cuadro 4.1)10. El crecimiento del PIB real de un país exportador de materias primas mediano fue 1½ a 3½ puntos porcentuales más alto durante la década de 1970, y 2 a 4 puntos porcentuales más altos durante la década de 2000, en comparación con el período intermedio11. Además, a pesar de los niveles más altos de los precios de las materias primas, la inflación medida según el índice de precios al consumidor (IPC) fue más baja durante ambos auges que durante el período intermedio, cuando muchos exportadores sufrieron crisis y lucharon para lograr la estabilidad macroeconómica y financiera.

Cuadro 4.1.Desempeño económico promedio de los países exportadores netos de materias primas; 1970–2010
Auge de la década

de 1970
Contracción de las décadas

de 1980–2000
Auge de la década

de 2000
Promedio

1960–2010
Crecimiento del PIB real
(puntos porcentuales)
Exportadores netos de energía5,62,54,64,3
Exportadores netos de metales5,62,26,43,5
Exportadores netos de alimentos5,12,94,54,0
Exportadores netos de materiales primarios5,03,35,34,3
Diferencial del crecimiento del PIB real respecto de los exportadores emergentes y en desarrollo que no trabajan con materias primas
(puntos porcentuales)
Exportadores netos de energía1,1‒0,8‒0,80,5
Exportadores netos de metales2,0‒1,80,5‒0,4
Exportadores netos de alimentos0,6‒0,8‒0,60,2
Exportadores netos de materiales primarios1,4‒0,60,20,5
Relación deuda pública/PIB
(porcentaje del PIB)
Exportadores netos de energía31,363,924,144,4
Exportadores netos de metales36,252,727,352,4
Exportadores netos de alimentos21,978,737,450,0
Exportadores netos de materiales primarios33,680,234,557,4
Variación de la relación deuda pública/PIB
(puntos porcentuales; aumento = deterioro)
Exportadores netos de energía0,71,1‒4,5‒0,4
Exportadores netos de metales1,51,2‒4,0‒0,4
Exportadores netos de alimentos0,81,5‒3,90,4
Exportadores netos de materiales primarios0,11,7‒5,9‒0,3
Inflación promedio
(puntos porcentuales)
Exportadores netos de energía8,614,46,612,5
Exportadores netos de metales8,422,59,216,1
Exportadores netos de alimentos6,413,27,310,7
Exportadores netos de materiales primarios4,612,46,810,1
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Las cifras indican el valor mediano de los promedios de la economía en el período correspondiente, excepto en el caso de la relación deuda pública/PIB, que es el valor mediano del final del período, salvo indicación en contrario. Los países exportadores de materias primas son aquellos cuyo porcentaje de exportaciones netas de una materia prima en particular (o un grupo de materias primas) dentro del total de exportación de bienes es por lo menos 10%; los países exportadores que no trabajan con materias primas son aquellos cuyo porcentaje es menor o igual que cero. Véanse en el gráfico 4.1 las fechas exactas que marcan los diferentes períodos de ciclos largos de cada grupo de materias primas. Como los datos subyacentes de este cuadro son anuales, las fechas están redondeadas al año más próximo.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Las cifras indican el valor mediano de los promedios de la economía en el período correspondiente, excepto en el caso de la relación deuda pública/PIB, que es el valor mediano del final del período, salvo indicación en contrario. Los países exportadores de materias primas son aquellos cuyo porcentaje de exportaciones netas de una materia prima en particular (o un grupo de materias primas) dentro del total de exportación de bienes es por lo menos 10%; los países exportadores que no trabajan con materias primas son aquellos cuyo porcentaje es menor o igual que cero. Véanse en el gráfico 4.1 las fechas exactas que marcan los diferentes períodos de ciclos largos de cada grupo de materias primas. Como los datos subyacentes de este cuadro son anuales, las fechas están redondeadas al año más próximo.

Los países exportadores de energía y metales parecen haber tenido un desempeño relativamente mejor durante la década reciente, en comparación con los años setenta. Lograron grandes avances en términos del crecimiento del PIB real y reducciones sustanciales de la inflación durante la década pasada. Estas últimas quizá reflejen una orientación hacia regímenes de metas de inflación por parte de las economías emergentes y en desarrollo en la década de 2000, incluso entre los exportadores de materias primas (Brasil, Chile, Colombia, Sudáfrica y Tailandia, entre otros)12. Estas economías también redujeron los niveles de deuda pública considerablemente durante la década reciente, en comparación con el auge de la década de 197013. Por último, recién en la década de 2000 hubo una mejora marcada de los saldos fiscales promedio —representados por la variación de la relación deuda pública/PIB— de los exportadores de todos los grupos de materias primas; en la década de 1970, no hubo ninguna.

Las políticas macroeconómicas de los exportadores de materias primas parecen haber continuado mejorando durante la década de 2000. Examinamos el comportamiento de los indicadores económicos de los exportadores de materias primas en tres instantáneas tomadas durante la década pasada; a saber, al comienzo del auge, a mediados de la década y al final de la década (cuadro 4.2)14. Los niveles de inflación y deuda pública cayeron precipitadamente durante la década de 2000, a pesar de la Gran Recesión. Por el contrario, el saldo fiscal global y ajustado en función del ciclo mejoró hasta mediados de la década, pero empeoró hacia su final. El deterioro de la situación fiscal en 2010 probablemente haya estado relacionado con las medidas fiscales adoptadas frente a la crisis mundial. Además, las políticas y las condiciones económicas interactuaron de tal manera que, a pesar del empeoramiento de los saldos fiscales, los países exportadores de materias primas lograron cierto grado de reducción de la deuda para fines de la década15.

Cuadro 4.2.Desempeño económico de los países exportadores netos de materias primas en la década de 2000
200120052010Promedio

2001–10
Relación deuda pública/PIB
(puntos porcentuales)
Exportadores netos de energía59,838,720,741,1
Exportadores netos de metales52,741,136,447,6
Exportadores netos de alimentos78,765,837,454,5
Exportadores netos de materiales primarios80,252,934,553,9
Variación de la relación deuda pública/PIB
(puntos porcentuales)
Exportadores netos de energía‒1,0‒6,7‒1,8‒4,2
Exportadores netos de metales‒7,1‒7,6‒0,8‒3,0
Exportadores netos de alimentos1,5‒5,4‒0,4‒3,4
Exportadores netos de materiales primarios‒1,0‒6,5‒0,3‒4,8
Saldo fiscal global
(porcentaje del PIB)
Exportadores netos de energía‒0,90,7‒1,3‒0,7
Exportadores netos de metales‒1,80,8‒0,4‒0,9
Exportadores netos de alimentos‒3,4‒2,1‒2,1‒1,8
Exportadores netos de materiales primarios‒2,6‒2,4‒2,3‒2,1
Saldo fiscal ajustado en función del ciclo
(porcentaje del PIB potencial))
Exportadores netos de energía2,50,3‒2,2‒0,9
Exportadores netos de metales0,8‒0,2‒3,1‒1,6
Exportadores netos de alimentos‒3,2‒2,6‒2,6‒3,2
Exportadores netos de materiales primarios‒4,8‒1,6‒3,1‒2,6
Inflación
(puntos porcentuales)
Exportadores netos de energía4,97,44,77,5
Exportadores netos de metales8,47,96,98,6
Exportadores netos de alimentos5,77,24,87,7
Exportadores netos de materiales primarios5,16,95,37,0
Variación del tipo de cambio efectivo real logarítmico
(x 100)
Exportadores netos de energía3,21,50,31,5
Exportadores netos de metales1,32,91,50,8
Exportadores netos de alimentos1,62,2‒2,10,9
Exportadores netos de materiales primarios1,60,4‒2,81,0
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Las cifras indican el valor mediano dentro de la muestra del año correspondiente, salvo indicación en contrario. Los países exportadores de materias primas son aquellos cuyo porcentaje de exportaciones netas de un grupo en particular de materias primas dentro del total de exportación de bienes es por lo menos 10%.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Las cifras indican el valor mediano dentro de la muestra del año correspondiente, salvo indicación en contrario. Los países exportadores de materias primas son aquellos cuyo porcentaje de exportaciones netas de un grupo en particular de materias primas dentro del total de exportación de bienes es por lo menos 10%.

Desempeño económico durante fluctuaciones más cortas de precios de las materias primas

Tras detectar cierta correspondencia positiva entre el desempeño macroeconómico y los auges y colapsos de los precios de las materias primas, pasamos a examinar las consecuencias de los ciclos a más corto plazo de los precios de las materias primas. Para ello, identificamos puntos de inflexión de los precios reales dentro de cada grupo de materias primas entre 1957 y octubre de 201116. Ello revela más de 300 ciclos completados con 46 materias primas, con una duración de la fase ascendente mediana (promedio) de 2 (2½) años y una fase descendente mediana (promedio) de 2½ (3) años. Una fase descendente promedio implica una disminución de los precios reales (desde el máximo hasta el mínimo) de 38% a 52%; las variaciones de precios son más marcadas en el caso de la energía y de los metales (véase el apéndice 4.2). La relación entre los indicadores económicos clave durante las fases ascendentes y descendentes de los precios de las materias primas se resume a continuación.

Con contadas excepciones, los indicadores del desempeño de la economía nacional de los países exportadores de materias primas tienden a moverse a la par de los ciclos de precios de las materias primas; es decir, mejoran durante las fases ascendentes y empeoran durante las fases descendentes. Este patrón se observa en los cuatro grupos de materias primas. Además, la diferencia del desempeño económico entre fases descendentes y fases ascendentes tiende a amplificarse cuando los ciclos duran más y/o cuando incluyen variaciones de precios más pronunciadas que el promedio. Concretamente17:

  • PIB real (gráfico 4.3, paneles 1 y 2): En los cuatro grupos de países exportadores de materias primas, el crecimiento mediano del PIB real es ½ a 1¼ puntos porcentuales menor durante las fases descendentes que durante las fases ascendentes.

  • El crecimiento del crédito es 1 a 2 puntos porcentuales menor durante fases descendentes típicas que durante fases ascendentes en los exportadores de energía y metales, en tanto que la diferencia es más marcada en el caso de los exportadores de alimentos, en los cuales alcanza 6 puntos porcentuales (gráfico 4.3, paneles 3 y 4)18.

  • Saldos externos (gráfico 4.3, paneles 5 y 6): El saldo en cuenta corriente empeora durante las fases descendentes en comparación con las fases ascendentes. La diferencia más marcada se observa en los países exportadores de energía, cuya cuenta corriente disminuye de un superávit de ¾% del PIB en una fase ascendente a un déficit de 2¼% del PIB en una fase descendente. En todos los exportadores de materias primas, las diferencias son más marcadas cuando la fase de precios subyacente es más prolongada que una fase típica o cuando las variaciones de precios son más marcadas. Por lo tanto, el deterioro de los términos de intercambio resultante del nivel más bajo de precios de las exportaciones de materias primas compensa holgadamente todo efecto positivo en la demanda generado por el nivel más bajo de los precios de las materias primas.

  • Saldos fiscales (gráfico 4.3, paneles 9–12): La situación fiscal es más débil en las fases descendentes en comparación con las fases ascendentes. Presentamos dos indicadores de la situación fiscal; a saber, la variación de la relación deuda pública/PIB y el saldo fiscal global19. Estos indicadores apuntan a un deterioro del saldo fiscal de ½ a 4 puntos porcentuales del PIB en las fases descendentes en comparación con las fases ascendentes; la variación es más pronunciada en el caso de los exportadores de energía y metales.

  • Estabilidad financiera: Las crisis bancarias de los países exportadores de materias primas están más asociadas a fases descendentes de los precios de las materias primas que a fases ascendentes (cuadro 4.3).

  • El tipo de cambio efectivo real (TCER) suele ser más fuerte durante una fase ascendente de los precios de las materias primas que durante una fase descendente (gráfico 4.3, paneles 7 y 8). La variación porcentual acumulada del TCER durante una fase ascendente (desde el mínimo hasta el máximo) es generalmente más marcada que durante una fase descendente (desde el máximo hasta el mínimo). Esta variación es particularmente destacada en los exportadores de energía y metales; por el contrario, este patrón no se observa en los exportadores de alimentos20.

Gráfico 4.3.Desempeño macroeconómico de los países exportadores de materias primas durante las fluctuaciones de precios de las materias primas

El desempeño económico de los exportadores de materias primas se mueve en paralelo a las fluctuaciones de precios de las materias primas.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Cada barra muestra el valor mediano de los promedios a nivel de la economía dentro de la muestra correspondiente a la variable indicada. Las fases largas corresponden al cuartil superior por duración y las fases abruptas corresponden al cuartil superior por amplitud. Las barras aparecen solamente si hay como mínimo tres años de datos para tres economías por lo menos, y por lo tanto faltan cuando no se cumplen estos criterios. Véase la descripción completa de los datos subyacentes en el apéndice 4.1.

Cuadro 4.3.Relación entre las fluctuaciones de precios de las materias primas y las crisis bancarias en los países exportadores de materias primas(Número de observaciones)
Exportadores netos de energía
Sin crisis bancariaCrisis bancariaTotal
Fase ascendente40967476
Fase descendente39977476
Total808144952
Exportadores netos de metales
Sin crisis bancariaCrisis bancariaTotal
Fase ascendente26225287
Fase descendente34049389
Total60274676
Exportadores netos de alimentos
Sin crisis bancariaCrisis bancariaTotal
Fase ascendente43383516
Fase descendente825168993
Total1.2582511.509
Exportadores netos de materiales primarios
Sin crisis bancariaCrisis bancariaTotal
Fase ascendente52046566
Fase descendente492105597
Total1.0121511.163
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: El cuadro muestra la tabulación cruzada de la fase indicada del índice de precios de las materias primas con las crisis bancarias en el correspondiente grupo de exportadores netos de materias primas. Las observaciones corresponden a economía-años. El indicador de crisis bancaria está tomado de Laeven y Valencia (2008, 2010). La descripción completa de los datos figura en el apéndice 4.1.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: El cuadro muestra la tabulación cruzada de la fase indicada del índice de precios de las materias primas con las crisis bancarias en el correspondiente grupo de exportadores netos de materias primas. Las observaciones corresponden a economía-años. El indicador de crisis bancaria está tomado de Laeven y Valencia (2008, 2010). La descripción completa de los datos figura en el apéndice 4.1.

El patrón de sincronización cíclica de los indicadores macroeconómicos y los precios de las materias primas no se observa tan nítidamente en el caso de materias primas individuales dentro de los grupos de materias primas (gráfico 4.4).

Gráfico 4.4.Desempeño macroeconómico de los países exportadores de cuatro grandes materias primas durante las fluctuaciones de precios de las materias primas

El comovimiento de los indicadores económicos internos con los ciclos de precios de las materias primas es más fuerte en el caso de los exportadores de petróleo y cobre que en el de los exportadores de café y algodón

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Cada barra muestra el valor mediano de los promedios a nivel de la economía dentro de la muestra correspondiente a la variable indicada. Las fases largas corresponden al cuartil superior por duración y las fases abruptas corresponden al cuartil superior por amplitud. Las barras aparecen solamente si hay como mínimo tres años de datos para tres economías por lo menos, y por lo tanto faltan cuando no se cumplen estos criterios. Véase la descripción completa de los datos subyacentes en el apéndice 4.1.

  • Actividad: El comportamiento procíclico del crecimiento del PIB real es más pronunciado en los países exportadores de petróleo y de cobre que en los de café y algodón. El comovimiento más pronunciado de la actividad económica y los ciclos de precios de las materias primas podría ser reflejo de la mayor importancia del petróleo y del cobre en la actividad económica de los exportadores: las exportaciones netas promedio de petróleo en relación con el PIB superan el 20%, y las de cobre, el 10%. En el caso de los exportadores de café y algodón, las exportaciones netas en relación con el PIB promedian entre 3% y 4%.

  • Saldo externo: El saldo en cuenta corriente es procíclico en todos los exportadores de materias primas, y las diferencias entre las fases ascendentes y las fases descendentes se ven amplificadas cuando el ciclo subyacente es más largo o cuando las variaciones de precios son más marcadas.

  • Saldo fiscal: El comovimiento de los saldos fiscales y los ciclos de materias primas es más pronunciado en los exportadores de petróleo crudo y de cobre que en los exportadores de materias primas alimentarias y agrícolas.

Ciclos de precios de las materias primas y regímenes de política económica

Después de establecer que las condiciones económicas internas de los países exportadores de materias primas se mueven a la par de los ciclos de precios de las materias primas, nos planteamos si este comovimiento se ve amortiguado o acentuado según los regímenes de política económica aplicados por los exportadores de materias primas. En particular, nos centramos en la naturaleza del régimen cambiario (con paridad o sin paridad) y el grado de apertura de la cuenta de capital (relativamente alto o bajo). Como ocurre con los factores precedentes, estas correlaciones básicas no deben interpretarse erróneamente como un vínculo causal entre las características estructurales y el comovimiento de las condiciones económicas y las fluctuaciones de precios de las materias primas.

Régimen cambiario

La variabilidad cíclica de los indicadores macroeconómicos es ligeramente más fuerte cuando hay paridad cambiaria que cuando hay flexibilidad, especialmente en el caso de los países exportadores de energía y metales (gráfico 4.5). En los regímenes con paridad, el crecimiento del producto experimenta una caída más pronunciada durante las fases descendentes en todos los exportadores, con la excepción de los exportadores de materiales primarios, en tanto que las diferencias entre los saldos en cuenta corriente son más marcadas en el caso de los exportadores de metales y energía. Conceptualmente, un tipo de cambio fijo puede reducir la volatilidad económica al limitar las fluctuaciones del tipo de cambio, pero por otra parte no puede absorber los shocks externos; entre ellos, las variaciones de los precios reales de las materias primas. Detectamos pocos indicios de que este último efecto predomine en los exportadores de energía y metales21.

Gráfico 4.5.Régimen cambiario y desempeño de los países exportadores durante las fluctuaciones de precios de las materias primas

El comovimiento de los indicadores económicos con los ciclos de precios de las materias primas se ve amplificado cuando hay paridad cambiaria en el caso de los exportadores de energía y metales.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Cada barra muestra el valor mediano de los promedios a nivel de la economía dentro de la muestra correspondiente a la variable indicada. Las barras aparecen solamente si hay como mínimo tres años de datos para tres economías por lo menos. Los regímenes cambiarios están tomados de la clasificación “bruta” de Ilzetzki, Reinhart y Rogoff (2008), actualizada a 2010. Véase la descripción completa de los datos subyacentes en el apéndice 4.1.

Apertura de la cuenta de capital

Se observa más comovimiento de los indicadores macroeconómicos con los ciclos de precios de las materias primas cuando hay más apertura de la cuenta de capital en el caso de los exportadores de energía y metales, pero no de otros exportadores de materias primas (gráfico 4.6). En general, quizá se encuentren en acción fuerzas compensatorias. Las economías con mayor acceso a los mercados internacionales de capital seguramente tienen más posibilidades de suavizar la volatilidad del producto cuando los precios de las materias primas fluctúan; por ejemplo, captando fondos en los mercados internacionales durante las fases descendentes. Sin embargo, en algunos casos los mercados pueden ser procíclicos, y el flujo de capitales pueden incrementarse durante las fases ascendentes de precios de las materias primas y disminuir durante las fases descendentes22. Esta última fuerza parece predominar en los exportadores de energía y metales, pero no en los de alimentos y materiales primarios.

Gráfico 4.6.Apertura de la cuenta de capital y desempeño de los países exportadores durante las fluctuaciones de precios

Hay pocos indicios de un mayor comovimiento entre los indicadores económicos y los ciclos de precios de las materias primas con mayor apertura de la cuenta de capital en el caso de los exportadores de energía y metales.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Cada barra muestra el valor mediano de los promedios a nivel de la economía dentro de la muestra correspondiente a la variable indicada. Las barras aparecen solamente si hay como mínimo tres años de datos para tres economías por lo menos. Una economía tiene apertura elevada si el indicador de la apertura de la cuenta de capital de Chinn e Ito (2006, 2008) es superior o igual a la gran mediana de la muestra. De lo contrario, la economía es de poca apertura. Véase la descripción completa de los datos subyacentes en el apéndice 4.1.

En síntesis, el desempeño macroeconómico de los países exportadores de materias primas está estrechamente vinculado a las fluctuaciones de precios de las materias primas. Este comportamiento procíclico en relación con los precios de las materias primas se acentúa cuando las fluctuaciones de precios de las materias primas son prolongadas o implican fuertes variaciones de precios. Sin embargo, existen diferencias considerables entre los exportadores de materias primas. Los exportadores de energía y metales suelen estar más sincronizados con las fluctuaciones de precios de las materias primas que los exportadores de alimentos y materiales primarios, y su variación macroeconómica según las fluctuaciones de precios de las materias primas suele ser más pronunciada cuando el tipo de cambio es fijo y la cuenta de capital está más abierta.

Las diferencias generalmente más marcadas del desempeño macroeconómico entre las fases ascendentes y descendentes observadas en los países exportadores de energía y metales, en comparación con los exportadores de alimentos y materias primas agrícolas, pueden reflejar en parte variaciones más pronunciadas de los precios de la energía y los metales en comparación con los alimentos y los materiales primarios agrícolas. Pero, en términos más generales, las correlaciones precedentes no neutralizan las políticas que podrían amortiguar o acentuar el comovimiento entre las condiciones económicas y los ciclos de precios de las materias primas. Por ejemplo, la energía y los metales suelen producir regalías más elevadas que otras materias primas; si se las gastara durante las fases ascendentes, acentuarían el comovimiento de los indicadores económicos con las fluctuaciones de precios de las materias primas.

Factores determinantes de los mercados de materias primas y sus efectos macroeconómicos

¿En qué medida influye un deterioro imprevisto de las perspectivas económicas mundiales en los precios de las materias primas y los países exportadores de materias primas? Para responder a este interrogante, esta sección identifica primero en qué medida los shocks de la actividad económica mundial afectan a los precios de las materias primas, y luego estima los efectos macroeconómicos en los exportadores de materias primas.

Factores determinantes de los mercados de materias primas

Usamos un modelo de autorregresión vectorial (VAR) estructural de los mercados internacionales de petróleo crudo, cobre, algodón y café para identificar la contribución de los shocks de la actividad económica mundial y la producción de materias primas a las fluctuaciones de precios de las materias primas. Las fluctuaciones restantes (no explicadas) de precios reflejan otros factores que no se pueden identificar con precisión, pero que probablemente son resultado de una combinación de factores relacionados con la demanda de determinadas materias primas y las expectativas en torno a la demanda y la producción mundial23.

Los shocks de la demanda mundial tienen un efecto positivo en los precios de todas las materias primas con la excepción del café (cuadro 4.4). Un shock positivo de una desviación estándar de la demanda mundial (equivalente a un aumento de 0,6% del índice de producción industrial mundial mensual en el caso del petróleo, y de 0,75% en el del cobre) aumenta el precio real en el año del impacto en 3,5% en el caso del petróleo y en 2,4% en el del cobre. En el caso del algodón, un aumento de una desviación estándar de la demanda mundial, representado por un aumento del PIB real mundial de 0,8%, hace subir los precios del algodón en 0,7%. El efecto positivo del shock de la demanda mundial sigue siendo significativo incluso después de transcurridos tres años desde el impacto en el caso de los precios del petróleo crudo y del algodón.

Cuadro 4.4.Efectos dinámicos de los shocks de los mercados mundiales de materias primas
Producción de materias primasActividad mundialPrecio real de la materia prima
Materia primaShockEn el impactoA los tres añosEn el impactoA los tres añosEn el impactoA los tres años
PetróleoProducción0,488†0,2630,0240,059‒1,0981,975
Actividad mundial0,128†‒0,0800,610†0,2153,526†3,693†
CobreProducción0,949†0,696†‒0,031‒0,076‒0,873‒2,106
Actividad mundial0,305†0,2290,752†0,475†2,414†0,693
CaféProducción6,933***1,767‒0,144‒0,163‒1,050*‒1,481
(0,731)(1,175)(0,156)(0,321)(0,557)(1,252)
Actividad mundial2,393*1,041***1,162***0,517‒1,466
(1,263)(0,110)(0,328)(0,544)(1,319)
AlgodónProducción4,149***0,0950,370***0,425‒0,038‒0,296
(0,437)(1,059)(0,132)(0,345)(0,369)(0,536)
Actividad mundial‒3,005**0,848***1,320***0,693*1,410**
(1,178)(0,089)(0,373)(0,361)(0,614)
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Como los modelos de los mercados de petróleo y de cobre tienen frecuencia mensual, se muestra el efecto promedio a lo largo del año correspondiente para estas materias primas. Una cruz al lado de una estadística denota que como mínimo 50% de las estadísticas subyacentes son individualmente significativas a 10%. Los errores estándar aparecen entre paréntesis debajo de cada estimación para los resultados de la autorregresión vectorial con frecuencia anual. Uno, dos y tres asteriscos denotan significancia al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente. Imaginamos un aumento de una desviación estándar en el shock de la producción mundial de la materia prima o un aumento de una desviación estándar en el shock de la actividad mundial en la frecuencia significativa. No se muestra ningún valor cuando el shock indicado está restringido para que no tenga un efecto contemporáneo. Véanse más detalles en el apéndice 4.3.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Como los modelos de los mercados de petróleo y de cobre tienen frecuencia mensual, se muestra el efecto promedio a lo largo del año correspondiente para estas materias primas. Una cruz al lado de una estadística denota que como mínimo 50% de las estadísticas subyacentes son individualmente significativas a 10%. Los errores estándar aparecen entre paréntesis debajo de cada estimación para los resultados de la autorregresión vectorial con frecuencia anual. Uno, dos y tres asteriscos denotan significancia al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente. Imaginamos un aumento de una desviación estándar en el shock de la producción mundial de la materia prima o un aumento de una desviación estándar en el shock de la actividad mundial en la frecuencia significativa. No se muestra ningún valor cuando el shock indicado está restringido para que no tenga un efecto contemporáneo. Véanse más detalles en el apéndice 4.3.

Por el contrario, aunque los shocks de la producción mundial mueven los precios en la dirección contraria, el efecto no es significativo en ninguna materia prima, excepto el café. Un shock positivo de una desviación estándar en la producción incrementa la producción anual de café en 7%, y la de algodón en 4%, en el mismo año. El aumento promedio de la producción mensual de petróleo y cobre es de 0,5% y 1%, respectivamente. El efecto negativo en el precio que genera este aumento de la producción es significativo únicamente en el caso del café, cuyo precio disminuye 1% en el impacto, y no es significativo en los otros. El resultado contradice los estudios publicados sobre el petróleo, que sostienen que los shocks históricos de los precios del petróleo se explican en gran medida en términos de la oferta mundial24. Esto probablemente implique que los trastornos históricos de la oferta de los mercados petroleros fueron mayormente previstos. En cambio, los shocks meteorológicos de la oferta pueden ser más difíciles de prever que los shocks de la oferta de energía y metales, lo cual daría cuenta de los efectos más significativos en los precios de las materias primas agrícolas como el café25.

Esas observaciones demuestran que no todos los efectos de los precios de las materias primas son parecidos, y que mucho depende de la fuente del shock y del tipo de materia prima. Fundamentalmente, las variaciones de precios de las materias primas impulsadas por movimientos inesperados de la actividad mundial pueden ser significativas.

Efectos macroeconómicos internos de los shocks de los mercados internacionales de materias primas

¿En qué medida influyen en los países exportadores de materias primas los shocks de los mercados de las materias primas impulsados por la actividad mundial? Respondemos a este interrogante con un modelo dinámico de datos en panel de los efectos económicos de distintos factores determinantes de los mercados de materias primas en los exportadores de cada materia prima26. Como ya se describió, podemos identificar dos tipos de shock subyacente que impulsan las variaciones de los precios de las materias primas; a saber, shocks de la actividad mundial (demanda) y shocks de la producción mundial de la materia prima (oferta). El siguiente modelo de datos en panel se aplicó a la materia prima de cada conjunto de exportadores27:

donde Yi,t es la variable macroeconómica en cuestión de la economía i en el momento t. Nos concentramos en el PIB real, el saldo en cuenta corriente como proporción del PIB y la variación de la relación deuda pública/PIB. αi es un efecto fijo específico de una economía, ut,j es el shock j del mercado de materias primas en cuestión en el momento t, Wi,t es la exposición de la economía i a la materia prima en el momento t, expresada como un promedio trienal móvil rezagado de la exportación neta de la materia prima en relación con el PIB total de la economía, y ηi,t es un término de error con media cero. Los términos de interacción permiten que los efectos de las variables de los mercados de materias primas varíen en función del grado en que la economía depende de las exportaciones de materias primas.

Los resultados confirman que los shocks de las materias primas impulsados por la demanda mundial tienen efectos económicos significativos para los países exportadores de materias primas (gráfico 4.7; cuadro 4.5). Esto no es sorprendente, ya que las fluctuaciones sorpresivas de la actividad mundial pueden afectar a la demanda de todos los bienes. Un exportador diversificado de materias primas experimentará, por lo tanto, un aumento de la demanda de todas sus exportaciones. Concretamente:

  • Un shock positivo de la actividad mundial mejora las condiciones económicas de todos los países exportadores de materias primas, a través del crecimiento del PIB real o de los saldos externos, o de ambos. En el caso del petróleo, un shock típico de la demanda mundial que incrementa el precio del petróleo hace subir el PIB real de los exportadores netos de petróleo cerca de 0,4% en el año del impacto; en el caso del café, el aumento es de 0,6% (cuadro 4.5)28. Los efectos del PIB real en el caso del petróleo y del café crecen durante los tres años siguientes, y siguen siendo positivos y significativos. En el resto de los casos, los efectos de los shocks de la demanda en el crecimiento no son significativos. Sin embargo, se observan mejoras significativas del saldo en cuenta corriente de todos los países exportadores de materias primas, y este efecto sigue siendo significativo incluso después de transcurridos tres años en los exportadores de todas las materias primas. Los shocks de la demanda mundial mejoran los saldos fiscales de los exportadores de petróleo únicamente, y el efecto crece a lo largo de tres años.

  • Por el contrario, no es sorprendente observar que un shock negativo de la producción mundial de la materia prima, que hace subir el precio, no siempre tiene un efecto económico significativo. Esto se debe a que un shock negativo de la producción mundial puede responder en parte a un shock negativo de la producción interna, o puede producir una caída del PIB mundial, lo cual podría neutralizar parcial o totalmente el efecto positivo del afianzamiento de los términos de intercambio (como se observa en el caso del cobre y del algodón).

Gráfico 4.7.Efectos de los shocks de los mercados de materias primas en el producto real

(Respuesta porcentual)

Los shocks de precios de las materias primas provocados por la demanda mundial pueden tener importantes efectos en los exportadores de esos productos.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El eje de la abscisa muestra el número de años transcurridos; cero es el año en el cual ocurre el shock. La muestra consiste en países exportadores netos de materias primas cuya exportación neta de la materia prima en relación con el total de exportación de bienes es como mínimo 10%. Las líneas punteadas denotan bandas de confianza de 90%. Las magnitudes del shock son una disminución de la producción mundial y un aumento de la actividad mundial de una desviación estándar. Véase en el apéndice 4.3 una descripción del modelo de autorregresión vectorial utilizado para estimar los shocks subyacentes de la actividad mundial y de la producción.

Cuadro 4.5.Efectos macroeconómicos internos de los shocks de los mercados mundiales de materias primas
PIB realCuenta corriente/PIBVariación de la relación

deuda pública/PIB
Materia primaShockEn el impactoA los tres añosEn el impactoA los tres añosEn el impactoA los tres años
PetróleoProducción0,1910,923**0,5102,802‒1,990***‒4,316***
(0,182)(0,432)(0,329)(1,851)(0,671)(1,043)
Actividad mundial0,404*1,862***0,840***5,458***‒1,333***‒3,269***
(0,228)(0,448)(0,230)(0,980)(0,395)(0,433)
CobreProducción‒0,1040,6580,098‒1,253**0,984‒0,094
(0,235)(0,908)(0,287)(0,576)(0,675)(1,077)
Actividad mundial0,2101,4061,049**2,486***0,338‒0,851
(0,412)(1,428)(0,549)(0,952)(0,752)(1,191)
CaféProducción0,1210,0010,2200,5322,873*0,860
(0,212)(0,437)(0,237)(0,560)(1,657)(1,090)
Actividad mundial0,603***1,229***0,364*1,589*4,5796,128
(0,146)(0,270)(0,217)(0,915)(4,192)(5,895)
AlgodónProducción‒0,275‒0,325‒0,399‒1,1532,8541,697
(0,210)(0,491)(0,324)(1,124)(3,718)(2,176)
Actividad mundial0,0900,4791,258*4,110***0,469‒0,435
(0,218)(0,359)(0,648)(1,588)(2,074)(1,464)
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar aparecen entre paréntesis debajo de cada estimación. Uno, dos y tres asteriscos denotan significancia al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente. Imaginamos un aumento de una desviación estándar en el shock de la producción mundial de la materia prima o un aumento de una desviación estándar en el shock de la actividad mundial. En el caso del petróleo y el cobre, los shocks son el promedio de los shocks mensuales ocurridos en el curso de un año, tomados del modelo subyacente del cuadro 4.4, descrito en el apéndice 4.3. Los efectos dinámicos mostrados aquí se evalúan con el mismo valor promedio de la muestra que el indicador de la exposición de la materia prima (exportaciones netas de la materia prima pertinente al PIB): en el caso del petróleo el valor es 22,9%; en el caso del cobre, 10,3%; en el caso del café, 4,2%; y en el caso del algodón, 3,2%.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Los errores estándar aparecen entre paréntesis debajo de cada estimación. Uno, dos y tres asteriscos denotan significancia al nivel de 10%, 5% y 1%, respectivamente. Imaginamos un aumento de una desviación estándar en el shock de la producción mundial de la materia prima o un aumento de una desviación estándar en el shock de la actividad mundial. En el caso del petróleo y el cobre, los shocks son el promedio de los shocks mensuales ocurridos en el curso de un año, tomados del modelo subyacente del cuadro 4.4, descrito en el apéndice 4.3. Los efectos dinámicos mostrados aquí se evalúan con el mismo valor promedio de la muestra que el indicador de la exposición de la materia prima (exportaciones netas de la materia prima pertinente al PIB): en el caso del petróleo el valor es 22,9%; en el caso del cobre, 10,3%; en el caso del café, 4,2%; y en el caso del algodón, 3,2%.

¿Cómo se manifiestan estos efectos económicos de la actividad mundial —en contraposición a la producción mundial— a lo largo de toda una fase ascendente o descendente de los precios de las materias primas? Para averiguarlo, recurrimos al modelo VAR a fin de separar las fases ascendentes de los precios del petróleo impulsadas predominantemente por la demanda mundial de aquellas impulsadas principalmente por variaciones de la producción mundial29. Los resultados se resumen en el gráfico 4.8.

Gráfico 4.8.Determinantes de los precios del petróleo, ciclos y desempeño de los países exportadores netos de petróleo

Los ciclos de precios mundiales del petróleo impulsados por la demanda mundial conducen a una mayor volatilidad macroeconómica.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los círculos negros denotan el nivel mediano de la muestra durante fases ascendentes y descendentes, sin tener en cuenta el factor que las impulsa. Hay dos fluctuaciones de precios del petróleo impulsadas por la producción: una fase descendente (1996: M1–1998:M12) y una fase ascendente (1999:M1–2000:M9). Hay cuatro fluctuaciones de precios impulsadas por la demanda: dos fases descendentes (1990:M10–1993:M12 y 2000:M10–2001:M12) y dos fases ascendentes (1994:M1–1996:M10 y 2002:M1–2008:M7). Véase la descripción completa de los datos subyacentes en el apéndice 4.1. Véase en el apéndice 4.3 una descripción del modelo de autorregresión vectorial utilizado para estimar los shocks subyacentes de la actividad mundial y de la producción.

  • El efecto económico cíclico de las fluctuaciones de precios del petróleo es ligeramente más marcado cuando está impulsado por la demanda mundial. La diferencia del crecimiento del PIB real entre una fase ascendente típica y una fase descendente es 1 punto porcentual en un ciclo de precios del petróleo impulsado por la demanda, frente a alrededor de 0,5% en todos los ciclos de precios del petróleo en promedio. La variación del saldo en cuenta corriente y de la apreciación acumulada del TCER en una fase ascendente de los precios del petróleo impulsada por la demanda en relación con una fase descendente es parecida a la observada en todos los ciclos de precios del petróleo en promedio.

  • La situación fiscal mejora menos durante las fases ascendentes de los precios del petróleo impulsadas por la demanda que durante las fases descendentes. El saldo fiscal representado por la variación anual de la relación deuda pública/PIB mejora alrededor de 2½ puntos porcentuales del PIB durante una fase ascendente impulsada por la demanda mundial (frente a una mejora de cerca de 4 puntos porcentuales del PIB en todos los ciclos de precios del petróleo en promedio). Esto puede reflejar una tendencia de los países exportadores de petróleo a tener una respuesta fiscal menos anticíclica (o más procíclica) frente a los shocks de la demanda mundial que a otros shocks, lo cual a su vez podría explicar la mayor variación económica interna frente a los ciclos de los precios del petróleo impulsados por la demanda.

Es importante distinguir entre las fuentes subyacentes de las fluctuaciones de precios de las materias primas, ya que estos factores determinantes tienen diferentes efectos macroeconómicos y en los precios en distintos países exportadores de materias primas. Globalmente, los efectos económicos de los shocks de la actividad mundial son significativos en los exportadores de materias primas. Estos efectos son más marcados en el caso del petróleo crudo, pero también se observan en otros exportadores. Los exportadores de petróleo experimentan una variación algo mayor de la actividad real atribuible a los ciclos de precios del petróleo impulsados por la demanda mundial que de la atribuible a otros tipos de ciclos de precios del petróleo. Sin embargo, estas observaciones no aclaran cómo deberían responder los exportadores de materias primas a los shocks mundiales de las materias primas para reducir al mínimo sus efectos en las economías nacionales. Estos interrogantes se abordan en la próxima sección.

Respuestas óptimas de la política fiscal a los shocks de los mercados de materias primas

¿Cómo deberían responder los países exportadores de materias primas a las fluctuaciones de precios de las materias primas? La importancia de las políticas macroeconómicas a la hora de reducir la volatilidad económica puede ser mayor en los exportadores de materias primas dadas la persistencia y la volatilidad de las fluctuaciones de precios de las materias primas. Como ya se señaló, una fase descendente típica de los precios del petróleo y de los metales puede durar entre dos y tres años, implicar una disminución de los precios reales desde el máximo hasta el mínimo de 40% a 50% e inducir un revés del crecimiento del PIB real de ½ a 1 punto porcentual. En este sentido, el papel de la política fiscal puede ser crucial, dado el efecto directo de los precios de las materias primas en las arcas del Estado y, a través de las medidas de este último, en el resto de la economía30.

Esta sección se centra en la respuesta óptima de la política fiscal a las fluctuaciones de precios de las materias primas en un país exportador de materias primas pequeño y abierto, y en su interacción con la política monetaria a través de la selección del régimen cambiario. Si bien el modelo está calibrado para el petróleo, como se explica más adelante, los resultados cualitativos se aplican igualmente a otras materias primas. La sección analiza en qué medida la selección óptima de la política fiscal se ve afectada por la fuente de las fluctuaciones de precios de las materias primas, las diferencias de las condiciones macroeconómicas subyacentes y las características estructurales del exportador de materias primas. Conscientes de algunas de las limitaciones del análisis basado en este modelo, estudiamos también las posibles tensiones entre las políticas óptimas a nivel nacional y a nivel internacional en el caso de los grandes exportadores de materias primas, dada la posibilidad de que sus políticas provoquen efectos de contagio. Asimismo, analizamos la respuesta fiscal óptima frente a variaciones permanentes de los precios de las materias primas. Por último, nos planteamos la mejor manera en que los exportadores de materias primas pueden diseñar sus políticas a la luz de la incertidumbre actual en torno a la dirección que seguirán los precios de las materias primas.

Las condiciones

Utilizamos una versión de dos regiones del Modelo Monetario y Fiscal Integrado Mundial del FMI (GIMF, por sus siglas en inglés) integrada por un país exportador de petróleo pequeño y abierto y el resto del mundo, que es un importador neto de petróleo31. El exportador de petróleo pequeño y abierto da por sentado el precio mundial del petróleo. Exporta el grueso de su producción petrolera, y las exportaciones netas de petróleo equivalen a 18% del PIB y representan un 45% de la exportación total32. Esta estructura implica que un shock impulsado por la demanda mundial afectaría al exportador de petróleo no solo a través de una variación del precio del petróleo, sino también a través de una variación de la demanda de otros bienes que exporta (lo cual permite efectos parecidos al mal holandés). El exportador está poblado por hogares de generaciones superpuestas y por hogares con limitaciones de liquidez, para captar con más realismo los efectos de la política fiscal. El gobierno puede movilizar fondos en los mercados internacionales de capital, pero debe pagar una prima por riesgo que aumenta según el nivel de la deuda externa neta33. En el escenario de referencia suponemos también que 1) la producción de petróleo está controlada en gran medida por el gobierno, que percibe el grueso de las rentas correspondientes (a través de “regalías por materias primas”); 2) la deuda pública neta es relativamente pequeña, y la sensibilidad de la prima por riesgo soberano a sus variaciones es baja, y 3) la política monetaria sigue un régimen de metas de inflación, con un tipo de cambio nominal flotante. Estos supuestos se simplifican en análisis de solidez posteriores.

La orientación de la política fiscal está modelada a través de reglas que apuntan al equilibrio presupuestario del gobierno con la finalidad de minimizar la volatilidad del producto y de la inflación. Concretamente, en cada período la autoridad encargada de la política fiscal selecciona un instrumento fiscal en respuesta a las desviaciones del ingreso tributario no petrolero respecto de su nivel a largo plazo y las desviaciones de las regalías por materias primas respecto de su nivel a largo plazo. Por ejemplo, si los ingresos tributarios y el precio del petróleo a escala mundial suben de manera pasajera e inesperada, las regalías por materias primas superan temporalmente el nivel a largo plazo y la autoridad fiscal puede ajustar el instrumento fiscal de manera acorde. El instrumento específico utilizado es la tasa del impuesto sobre la mano de obra, que ha sido seleccionada por su sencillez y no constituye una recomendación en materia de políticas. Además, las conclusiones en cuanto a las políticas no dependen de esta selección. Estudiamos tres orientaciones amplias:

  • Una regla de presupuesto equilibrado: Con esta regla, el presupuesto del gobierno se equilibra en cada período, de modo que las regalías por materias primas y los ingresos tributarios excepcionales se redistribuyen de inmediato a los hogares en forma de recortes de las tasas impositivas. Esta regla es procíclica por diseño, pero mantiene el saldo fiscal y la deuda neta al nivel de las metas a largo plazo.

  • Una regla de superávit estructural: Con esta regla, las regalías por materias primas y los ingresos tributarios excepcionalmente elevados se ahorran, en tanto que las regalías y los ingresos excepcionalmente bajos provocan un desahorro (con lo cual se evita incrementar las tasas impositivas para compensar la pérdida). Esta regla produce una variación de uno a uno en el saldo fiscal global y la deuda del gobierno frente a desviaciones de las regalías y de los ingresos tributarios respecto de sus valores a largo plazo. Es cíclicamente neutral porque ni añade a la demanda agregada ni le resta.

  • Una regla anticíclica: Con esta regla, la autoridad fiscal no solo ahorra las regalías por materias primas y los ingresos tributarios excepcionalmente elevados, sino que también aumenta los impuestos para moderar el estímulo de la demanda agregada que genera el mayor ingreso petrolero percibido por el sector privado. En el caso de ingresos tributarios y regalías excepcionalmente bajas, se recortan provisionalmente los impuestos. Esta regla implica variaciones más grandes de los superávits presupuestarios y de la deuda pública frente a las variaciones de precios del petróleo. Sin embargo, tiene un efecto anticíclico, e incrementa (reduce) el saldo estructural durante períodos de elevados (bajos) precios del petróleo y/o actividad económica.

En la práctica, el comportamiento de la política fiscal de una serie de exportadores de materias primas se ha visto ampliamente influido por reglas de este tipo. Chile y Noruega han adoptado incluso reglas específicas parecidas a las utilizadas en las simulaciones del modelo. Chile sigue una regla de superávit estructural, que admite la presencia de estabilizadores automáticos. La regla de Noruega apunta al saldo no petrolero estructural y también admite respuestas anticíclicas a lo largo del ciclo económico34.

Respuesta a shocks pasajeros de los precios de las materias primas

Para comparar los efectos de las tres orientaciones de la política fiscal, analizamos los resultados de simulaciones basadas en dos escenarios de shocks de los precios del petróleo. En el primero, el precio del petróleo aumenta como reacción a una expansión inesperada de la actividad mundial. En el segundo, el aumento se debe a un shock negativo de la producción mundial de petróleo. En ambos escenarios, los shocks están calibrados de tal manera que producen aumentos comparables de los precios del petróleo (cerca de 20% al cabo de un año). Además, la persistencia de los aumentos del precio del petróleo es de unos tres años; es decir, está dentro de la distribución de la duración de los ciclos de precios del petróleo presentada en el análisis empírico.

Concluimos que los efectos de las alzas del precio del petróleo en la economía nacional difieren según estén impulsados por condiciones vinculadas a la demanda externa o a la oferta externa, lo cual concuerda con los resultados empíricos.

En el caso de un aumento de los precios del petróleo impulsado por la oferta externa, una disminución pasajera de la oferta petrolera en el resto del mundo hace subir el precio real del petróleo 20% el primer año. El precio cae paulatinamente durante los dos años siguientes (gráfico 4.9). A medida que disminuye el PIB del resto del mundo, retrocede la demanda externa real de todos los bienes exportados por el país exportador de petróleo pequeño y abierto. Sin embargo, la contracción de la demanda externa está compensada por un aumento del valor real de las exportaciones petroleras de la economía, lo cual mejora la balanza comercial. A pesar del avance del nivel general de inflación provocado por la subida de los precios del petróleo, la demanda mundial deprimida reduce el precio real de los bienes finales y, de hecho, hace retroceder la inflación subyacente. Esto se ve mitigado en parte por una política monetaria ligeramente más estimulante.

Gráfico 4.9.Efectos dinámicos en un país exportador de petróleo pequeño y abierto de una reducción pasajera de la oferta de petróleo en el resto del mundo

Una política fiscal de presupuesto equilibrado en respuesta a un aumento de los precios del petróleo impulsado por la oferta mundial intensifica la volatilidad macroeconómica interna del país exportador de petróleo. Una respuesta anticíclica de la política fiscal es la mejor manera de reducir esta volatilidad.

Fuente: Modelo Monetario y Fiscal Integrado Mundial del FMI.

Nota: El eje de la abscisa muestra el número de años transcurridos; cero es el año en el cual ocurre el shock. Véase en el apéndice 4.4 una descripción del modelo.

Ante un aumento de los precios del petróleo impulsado por la demanda externa, un aumento pasajero de la liquidez del resto del mundo estimula la demanda mundial, haciendo subir el precio real del petróleo alrededor de 20% en los tres primeros años, tras lo cual la demanda mundial se atenúa. Los precios del petróleo también experimentan un ciclo de auge y colapso. A diferencia del shock de los precios del petróleo impulsado por la oferta, el auge de la demanda mundial hace subir la demanda y los precios de todas las exportaciones de la pequeña economía abierta.

En ambos shocks, una política fiscal que apunta a un presupuesto equilibrado exacerba la volatilidad macroeconómica en comparación con la orientación estructural y la anticíclica (gráficos 4.9 y 4.10). Con una regla de presupuesto equilibrado, los ingresos tributarios y las regalías petroleras excedentarias logradas durante el auge se gastan mediante una disminución de los impuestos sobre la mano de obra. A la inversa, cuando llega a su fin el aumento de los precios del petróleo, la caída de los ingresos tributarios y de las regalías está compensada por un aumento de los impuestos sobre la mano de obra. En ambas direcciones, crecen la brecha del producto y la volatilidad de la inflación. Con una regla de superávit estructural, los ingresos y las regalías excedentarios recibidos durante el auge de precios se ahorran, con lo cual los impuestos sobre la mano de obra no cambian y la relación deuda/PIB se reduce. Por el contrario, se permite que estos ingresos se ubiquen por debajo de sus niveles potenciales cuando el auge toca a su fin. En ambas direcciones, la regla de superávit estructural ayuda a suavizar la volatilidad de la inflación y del producto en comparación con una regla de presupuesto equilibrado35. Con una regla anticíclica, la tasa del impuesto sobre la mano de obra aumenta durante el auge, haciendo retroceder más la demanda y la inflación. En cambio, la tasa del impuesto sobre la mano de obra baja cuando el auge toca a su fin, lo cual mitiga la contracción de la demanda. Por lo tanto, una regla anticíclica reduce la brecha del producto y la volatilidad de la inflación más que una regla de superávit estructural en ambos tipos de shock cíclico de los precios de las materias primas y constituye la respuesta fiscal óptima en ambos casos. En las simulaciones, la magnitud de las respuestas anticíclicas a aumentos pasajeros de las regalías es más bien pequeña. Esto se debe en gran medida al supuesto de que el grueso de las regalías petroleras es percibido por el gobierno, lo cual implica a su vez que el hecho de proteger a la economía de las variaciones de los ingresos petroleros del gobierno es, en términos generales, suficiente para la estabilización macroeconómica.

Gráfico 4.10.Efectos dinámicos en un país exportador de petróleo pequeño y abierto de un aumento pasajero de la liquidez en el resto del mundo

La volatilidad económica interna provocada por un aumento de los precios del petróleo impulsado por la demanda mundial es aún mayor que la de un aumento impulsado por la oferta mundial. En ambos casos, una política fiscal anticíclica domina la política de presupuesto equilibrado para minimizar la volatilidad.

Fuente: Modelo Monetario y Fiscal Integrado Mundial del FMI.

Nota: El eje de la abscisa muestra el número de años transcurridos; cero es el año en el cual ocurre el shock. Véase en el apéndice 4.4 una descripción del modelo.

Otros marcos de política y características estructurales

El resultado de que una orientación anticíclica de la política fiscal es óptima se mantiene, en términos generales, aun cuando se adoptan otros supuestos sobre los regímenes de política económica y otras características estructurales. Sin embargo, hay que tener en cuenta ciertas diferencias sutiles (gráfico 4.11).

Gráfico 4.11.Orientación óptima de la política fiscal con distintos marcos de política y características estructurales

Los siguientes gráficos comparan la regla fiscal óptima con la regla de presupuesto equilibrado ante un aumento pasajero de la liquidez mundial (parecido al gráfico 4.10). Una política fiscal anticíclica es siempre óptima para distintas condiciones macroeconómicas o características de los países exportadores de materias primas. La excepción es cuando la prima por riesgo resulta sumamente sensible al nivel de la deuda soberana, en cuyo caso la respuesta fiscal óptima es más parecida a una regla de superávit estructural.

Fuente: Modelo Monetario y Fiscal Integrado Mundial del FMI.

Nota: El eje de la abscisa muestra el número de años transcurridos; cero es el año en el cual ocurre el shock. Los paneles 1 y 2 muestran el caso en el que el tipo de cambio es fijo. Los paneles 3 y 4 muestran el caso en el que la deuda pública neta es 100% del PIB. Los paneles 5 y 6 muestran el caso en el que el porcentaje de propiedad privada de la producción petrolera neta es 90%. Los paneles 7 y 8 muestran el caso en el que la relación exportación petrolera neta/PIB es 36%.

Régimen cambiario fijo

Cuando el tipo de cambio es fijo, la respuesta anticíclica de la autoridad fiscal a los shocks de los precios del petróleo debe ser más agresiva. La principal razón es que falta el respaldo de la autoridad monetaria, que, a diferencia de lo que ocurre con un régimen de metas de inflación, no es complementaria, sino procíclica, en su respuesta a los shocks de los precios de las materias primas. Por ejemplo, en el caso de un aumento inesperado del precio del petróleo, se distiende la política monetaria para compensar la presión alcista sobre el tipo de cambio nominal. Esta característica es recordatoria de la regularidad empírica de que el comovimiento de la economía nacional con el ciclo de precios de las materias primas es más fuerte cuando hay paridad cambiaria, como se señaló antes36.

Niveles iniciales de deuda

La magnitud de la respuesta anticíclica también puede ser reflejo de los niveles iniciales de la deuda neta pública, según la fuerza con que la prima por riesgo soberano reaccione a las variaciones del nivel de la deuda neta. En otra simulación con un nivel inicial de deuda neta de 100% del PIB (en comparación con el 30% de la simulación de referencia), las variaciones del nivel de deuda neta debidas a las respuestas anticíclicas de la política pueden conducir a una variación sustancial de la prima por riesgo soberano y, por ende, de las tasas de interés internas. Por ejemplo, si se produce una caída inesperada del precio del petróleo, una respuesta anticíclica fuerte produciría un aumento sustancial de la prima por riesgo al hacer subir la deuda neta pública, lo cual causaría una contracción drástica de la demanda interna privada. Este último efecto podría ser suficientemente fuerte como para compensar plenamente la respuesta expansiva inicial de la política fiscal37. Por lo tanto, cuando los niveles de deuda neta son elevados, es más prioritario reducir la deuda y afianzar la credibilidad fiscal, antes que adoptar una respuesta fiscal anticíclica.

Diferentes estructuras de propiedad en el sector petrolero

Cuando la propiedad privada nacional en el sector petrolero es más elevada, el comportamiento de los hogares en términos de ahorro tiene importancia38. Suponiendo que un porcentaje más elevado de las regalías petroleras del sector privado beneficia a hogares que pueden suavizar el consumo ahorrando más (en contraposición a la propiedad en manos del sector público, caso en el cual el gobierno distribuye los ingresos de manera más o menos parecida entre los hogares que suavizan el consumo y los que no lo hacen), la volatilidad resultante del producto y de la inflación es más baja que en la simulación de referencia. Sin embargo, aun en este caso la respuesta fiscal óptima es anticíclica, ya que mitiga la volatilidad del producto y de la inflación más que las demás reglas fiscales.

Porcentaje más alto del petróleo dentro de la producción

Si el sector petrolero origina un porcentaje más alto del producto39, es óptimo tener una respuesta fiscal anticíclica únicamente frente a las variaciones del ingreso tributario, y ahorrar las variaciones de las regalías petroleras. Aun si los ingresos petroleros repercuten en el sector no petrolero, este último contribuye menos a las fluctuaciones de la demanda global que en la simulación de referencia. Además, dado que el porcentaje que ocupa el sector petrolero dentro de la economía es mucho más alto, una respuesta fiscal más anticíclica frente al aumento de las regalías petroleras puede causar una contracción del producto. Por lo tanto, ahorrar la diferencia de las regalías petroleras del gobierno puede ser suficiente para la estabilización macroeconómica.

Subsidios para el consumo de petróleo

Muchos productores de petróleo subsidian implícitamente el consumo de gasolina y petróleo en la producción nacional. Estos subsidios reducen el traslado de las variaciones de precios del petróleo al nivel general de inflación. Sin embargo, las fluctuaciones del producto son parecidas a las evaluadas en el modelo de referencia debido a las variaciones de las regalías petroleras y su efecto en la economía no petrolera. Por lo tanto, una regla fiscal anticíclica sigue siendo preferible a una regla estructural para suavizar la volatilidad del producto. Un análisis completo de la conveniencia de estos subsidios debe tener en cuenta su viabilidad a largo plazo, que está más allá del alcance de este capítulo.

Materias primas no petroleras

Los resultados del modelo son fácilmente aplicables a otras materias primas. Aunque los valores paramétricos específicos de las simulaciones fueron seleccionados para replicar características de los países exportadores de petróleo, no hay nada en la estructura del modelo que implique una relevancia exclusiva para el petróleo40. Por ejemplo, nuestros resultados son, en términos generales, parecidos a los de Kumhof y Laxton (2010) sobre el cobre de Chile. La principal diferencia es que los shocks de los precios del petróleo podrían tener efectos más profundos en el nivel general de inflación en comparación con el cobre y otros materiales primarios industriales, dado que el petróleo es más importante en la canasta de consumo. Por el contrario, en el caso de los alimentos, la diferencia del nivel general de inflación podría ser incluso más pronunciada. Intuitivamente, la magnitud óptima de la respuesta fiscal anticíclica aumenta por lo tanto cuanto más alto sea el porcentaje de la materia prima en cuestión en la canasta de consumo.

Estas observaciones ponen de relieve la importancia de la política fiscal anticíclica de los países exportadores de materias primas para mejorar la volatilidad interna producida por shocks pasajeros de los precios mundiales de las materias primas. Una orientación fiscal anticíclica es preferible con un tipo de cambio tanto fijo como flexible, pero requiere un esfuerzo mayor con un tipo de cambio fijo cuando la política monetaria adquiere una orientación procíclica. Además, para que una política anticíclica sea eficaz y creíble, los niveles de la deuda neta pública deben ser bajos. Cuando la producción de una materia prima abarca un porcentaje elevado del valor agregado de una economía, la magnitud de la respuesta fiscal anticíclica es más parecida a la que produce una regla de superávit estructural.

¿Qué pueden aportarles todas estas lecciones a los exportadores de materias primas? En general, han estado avanzando en la dirección adecuada al recortar los niveles de deuda y afianzar los saldos fiscales, especialmente durante la última década. Sin embargo, las economías varían mucho en términos del grado de preparación macroeconómica e institucional para implementar políticas fiscales orientadas a la estabilización macroeconómica. Algunas ya funcionan en la práctica con una regla fiscal estructural o anticíclica o con leyes de responsabilidad fiscal (Botswana, Chile), y/o han dado pasos para reforzar más los marcos de política monetaria adoptando metas de inflación (Indonesia, Sudáfrica y muchas economías latinoamericanas). Algunas han logrado fuertes reducciones de la deuda durante la última década (muchos miembros de la OPEP) o están formalizando instituciones fiscales41. En el caso de aquellas que aún no han iniciado la reforma de las políticas, el actual nivel elevado de los precios de las materias primas ofrece una buena oportunidad para acumular más reservas fiscales y preparar las instituciones fiscales y monetarias para una fase descendente cíclica inesperada de los precios de las materias primas.

Repercusiones mundiales de las políticas nacionales de los países exportadores de materias primas

¿Podrían existir tensiones entre la respuesta óptima a shocks pasajeros de los precios de las materias primas desde el punto de vista de las economías individuales y la respuesta óptima desde la perspectiva de la estabilidad económica mundial? El análisis de las políticas óptimas en este capítulo se basó en el supuesto de que los exportadores de materias primas son pequeños y que sus políticas no afectan a la actividad económica del resto del mundo, ni a los mercados de materias primas. Si bien se trata de un supuesto razonable para la mayor parte de las materias primas y de sus exportadores, quizá no sea realista para algunos exportadores grandes. Por ejemplo, algunos países exportadores de petróleo originan un porcentaje sustancial de la capacidad de producción petrolera excedentaria, la riqueza y la absorción mundial. Cuando un exportador de materias primas es grande, sus políticas pueden repercutir en otras economías. Análogamente, las políticas de respuesta más o menos idénticas de un grupo de exportadores de materias primas relativamente grande también pueden generar efectos de contagio importantes. Esto, a su vez, lleva a preguntarse si estos efectos de contagio podrían alterar el asesoramiento sobre las respuestas óptimas a las variaciones de precios de las materias primas.

Un análisis exhaustivo de las políticas óptimas de los grandes exportadores de materias primas escapa al alcance de este capítulo, ya que tendría que incluir no solo el tipo de shock sino también las políticas de otras economías grandes, incluidos los importadores de materias primas. Por lo tanto, esta sección aborda los posibles conflictos entre las políticas que son óptimas para los grandes exportadores de petróleo desde una perspectiva nacional y las políticas que son óptimas desde una perspectiva internacional en el caso de un shock pasajero de la oferta de petróleo. Este análisis tiene como telón de fondo las actuales inquietudes sobre la intensificación de los riesgos geopolíticos en torno a la oferta de petróleo como fuente de riesgos a la baja para la economía mundial. Por lo tanto, las políticas de respuesta de los grandes exportadores de petróleo constituyen un factor importante en la respuesta mundial a tales shocks (véase el capítulo 1).

Un shock pasajero de la oferta petrolera tendría efectos asimétricos en los países exportadores de petróleo para los cuales el petróleo es una fuente predominante de exportación, en comparación con los importadores de petróleo y con otros exportadores de petróleo. Para los exportadores cuya principal exportación es el petróleo, la mejora de los términos de intercambio provocada por el avance de los precios del petróleo en respuesta a un shock de la oferta sobrepasaría todo efecto negativo ocasionado por la caída de la demanda externa. La respuesta fiscal interna óptima frente a los ingresos extraordinarios en un exportador de petróleo pequeño y abierto (que no experimenta el shock de la oferta) sería anticíclica. Sin embargo, en un gran exportador, esa respuesta no ayudaría a compensar los efectos directos negativos del shock de la demanda agregada de los importadores de petróleo. En consecuencia, el crecimiento del producto mundial podría desacelerarse o retroceder más que si los exportadores de petróleo no adoptaran tales medidas42. Sin embargo, en épocas normales, el mayor ahorro que obtendrían los grandes exportadores de petróleo podría reducir las tasas de interés reales mundiales y estimular los componentes de la demanda agregada de los importadores que son sensibles a los intereses.

Estas repercusiones de las políticas de los grandes exportadores de petróleo, ¿hacen cambiar el asesoramiento en materia de políticas? No necesariamente. En muchos casos, la respuesta fiscal anticíclica de los exportadores de petróleo probablemente siga siendo óptima. Los países importadores pueden responder al shock de la oferta con políticas anticíclicas propias. Sin embargo, en ciertas circunstancias, otras políticas podrían resultar más pertinentes; por ejemplo, cuando el margen de aplicación de las políticas de los importadores es limitado o cuando la desaceleración económica mundial es tan profunda o prolongada que la contracción resultante de la demanda mundial puede llegar a deprimir los precios de todas las materias primas, inclusive el petróleo. En tales circunstancias, la respuesta anticíclica quizá no sea óptima en primer lugar para los grandes exportadores.

¿Cuáles son las opciones en estas circunstancias? La opción ideal (desde una perspectiva mundial) sería un aumento de la producción petrolera por parte de los exportadores de petróleo que no se vieron afectados por los trastornos iniciales de la oferta, si tienen capacidad excedentaria. Esto neutralizaría el shock y estabilizaría los mercados internacionales de petróleo. Si no es factible incrementar la oferta, una política de respuesta menos anticíclica por parte de los grandes exportadores de petróleo, combinada con políticas económicas de apoyo por parte de los grandes importadores (de ser posible), podría contribuir a aliviar el efecto negativo del avance de los precios del petróleo en el producto mundial. ¿Cuál podría ser la magnitud de este efecto? Si los grandes exportadores de petróleo optaran por gastar todo el ingreso extraordinario generado por un alza de 50% de los precios del petróleo en importaciones, la demanda real del resto del mundo podría subir hasta ¾ puntos porcentuales, un monto que no es insignificante43.

Respuesta fiscal a un aumento permanente del precio del petróleo

Más allá de las fluctuaciones cíclicas, los precios de las materias primas también exhiben tendencias a largo plazo. Si bien estas tendencias son difíciles de predecir, apuntan a la posibilidad de que algunos shocks de precios puedan tener un componente permanente. La principal diferencia con respecto a las alzas pasajeras de precios es el hecho de que un aumento permanente de los precios del petróleo tendrá un efecto permanente en las regalías potenciales y, posiblemente, incluso en el producto potencial. Esto conduce naturalmente a preguntarse cuál es el uso más eficiente que se le debe dar al ingreso extraordinario permanente de regalías petroleras para maximizar el producto potencial y el bienestar global.

Un aumento permanente de los precios del petróleo plantea muchas cuestiones vinculadas a las políticas, como por ejemplo las relacionadas con la equidad intergeneracional, y un análisis exhaustivo de estas cuestiones escapa al alcance de este capítulo44. Sin embargo, usando el GIMF, podemos examinar qué instrumento fiscal es más eficaz para maximizar el producto y el bienestar. Si estudiamos una variedad relativamente amplia de instrumentos fiscales, complementamos otros estudios sobre este tema, que se han centrado en la conveniencia de invertir el ahorro en activos externos (Davis et al., 2001; Barnett y Ossowski, 2003; Bems y de Carvalho Filho, 2011) o en la inversión pública interna (Takizawa, Gardner y Ueda, 2004; Berg et al., de próxima publicación). Cabe recalcar que este análisis se realizó para un exportador de petróleo, pero, como ya se ha señalado, los resultados se aplican también a otras materias primas.

Las opciones de la política fiscal frente a un aumento permanente de las regalías petroleras son aumentos de la inversión pública (como infraestructura pública), aumentos de las transferencias a los hogares, reducciones de las tasas tributarias distorsivas (como las aplicadas al ingreso de capital y mano de obra) y reducciones de los niveles de deuda o aumentos del patrimonio soberano invertido en el extranjero. Las principales características de este modelo son el supuesto de que el aumento de la inversión y la reducción de los impuestos promueven la demanda de mano de obra y que el aumento de las transferencias reduce la oferta de mano de obra, lo cual concuerda con los datos empíricos45. Para evaluar estas opciones, analizamos sus efectos en el nuevo equilibrio a largo plazo del modelo, en comparación con el equilibrio a largo plazo previo al shock. Como la velocidad de la transición al nuevo equilibrio depende de las opciones en materia de política fiscal, los resultados también incluyen el valor presente neto de cada opción en términos de la utilidad para los hogares (cuadro 4.6). Sin embargo, es importante tener en cuenta que los resultados dependen de los parámetros del modelo subyacente que se hayan seleccionado. Los parámetros empleados en este modelo siguen de cerca a los utilizados en otros estudios, pero los resultados podrían variar de acuerdo con las características propias de cada economía.

Cuadro 4.6.Comparación de los instrumentos de política frente a aumentos permanentes de las regalías petroleras
PIB real

(porcentaje)
Consumo real

(porcentaje)
Cuenta

corriente

(porcentaje del PIB)
Relación

deuda/PIB

(porcentaje del PIB)
VPN de

la utilidad

(porcentaje)
Recorte de los impuestos sobre la mano de obra1,79,70,80,024,6
Recorte de los impuestos sobre el capital12,211,9‒0,60,025,1
Aumento de las transferencias generales‒0,66,50,20,021,8
Aumento de la inversión pública53,731,60,30,019,0
Reducción de la deuda neta de un nivel inicial bajo4,112,65,5‒109,012,8
Reducción de la deuda neta de un nivel inicial alto15,421,57,6‒109,020,1
Fuente: Modelo Monetario y Fiscal Integrado Mundial del FMI.Nota: Las cuatro primeras columnas muestran la diferencia entre el nivel nuevo a largo plazo y el nivel viejo a largo plazo de la variable indicada. La última columna muestra el valor presente neto (VPN) de la utilidad de los hogares evaluado durante la transición al nuevo estado estacionario.
Fuente: Modelo Monetario y Fiscal Integrado Mundial del FMI.Nota: Las cuatro primeras columnas muestran la diferencia entre el nivel nuevo a largo plazo y el nivel viejo a largo plazo de la variable indicada. La última columna muestra el valor presente neto (VPN) de la utilidad de los hogares evaluado durante la transición al nuevo estado estacionario.

El aumento de la inversión pública es el factor que más efecto tiene en el producto (véase también Takizawa, Gardner y Ueda, 2004). Sin embargo, es importante recalcar que las simulaciones no tienen en cuenta la gobernabilidad de baja calidad ni los estrangulamientos de la producción, que pueden impedir sustancialmente la conversión eficiente de recursos en capital público (véase el recuadro 4.2). Además, los beneficios de la inversión pública se manifiestan lentamente porque lleva tiempo acumular capital público. Como resultado, el valor presente neto del flujo previsto de utilidad es menor que con otras opciones, aunque este resultado depende de la medida en que las autoridades descuenten el futuro. Cuanto más pacientes sean las autoridades y los ciudadanos de un país, más beneficiosa será la opción de inversión pública46. Un aumento de las transferencias generales a los hogares —a pesar de incrementar el ingreso de los hogares y, por ende, el consumo privado— afecta negativamente a la oferta de mano de obra, reduciendo el total de horas trabajadas y el producto a largo plazo.

Sin embargo, existe una tensión entre la maximización del producto y la maximización del bienestar, y la selección del instrumento depende en última instancia de las preferencias específicas de cada país. Por ejemplo, un aumento de las transferencias generales a los hogares hace subir el valor presente neto de la utilidad (gracias al aumento del consumo y del ocio) en mayor medida que un aumento de la inversión pública, aun cuando el primero tiene menos efecto en el producto. Los beneficios que representa para el bienestar público la decisión de utilizar los ingresos generados por los recursos para saldar la deuda son significativos únicamente cuando el nivel de deuda inicial del país es elevado y el recorte de la deuda reduce significativamente la prima por riesgo soberano. En este caso, el principal beneficio es la reducción del riesgo soberano, que significa que el gobierno puede captar fondos a tasas de interés más bajas para financiar la inversión y atender el servicio de la deuda (véase, por ejemplo, Venables, 2010). El abaratamiento del endeudamiento estimula la demanda, en tanto que el abaratamiento del servicio de la deuda amplía el margen de maniobra fiscal. Por el contrario, la decisión de saldar un bajo nivel de deuda y luego acumular activos (por ejemplo, a través de un fondo soberano de inversión) ofrece una rentabilidad relativamente pequeña; a saber, la renta de la inversión de activos internacionales seguros. Esta podría ser una buena opción frente a las demandas de equidad prudencial e intergeneracional, pero en el contexto de este modelo, en el cual no hay incertidumbre, acumular posiciones de activos externos de baja rentabilidad ofrece menos beneficios desde el punto de vista del producto y del bienestar.

Los efectos de los distintos instrumentos de política fiscal son casi iguales independientemente de que los precios suban o bajen. Esto justificaría un recorte de las transferencias generales para reducir al mínimo los efectos en el producto cuando ocurre una disminución permanente de los precios del petróleo, dado que el modelo supone que los aumentos de las transferencias reducen la oferta de mano de obra. Sin embargo, si hubiera interés en optimizar el valor presente neto de la utilidad atendiendo las necesidades sociales, no sería óptimo recortar las transferencias. Otra opción, si la deuda neta inicial de la economía fuera relativamente baja, sería reducir las tenencias de activos, con efectos negativos relativamente pequeños tanto en el producto como en el bienestar de los hogares. A la inversa, recortar la inversión en infraestructura pública sería la respuesta fiscal menos conveniente si el objetivo fuera minimizar el déficit del producto que acarrea un nivel permanentemente más bajo de precios de las materias primas.

Conclusiones y lecciones para la política económica

Este capítulo muestra la vulnerabilidad de los países exportadores de materias primas a las fluctuaciones de precios de las materias primas. Históricamente, el desempeño macroeconómico de los exportadores ha fluctuado de acuerdo con los ciclos de precios de las materias primas; a saber, mejoró durante las fases ascendentes y empeoró durante las fases descendentes. El comovimiento de las condiciones económicas internas con los ciclos de precios de las materias primas se ve amplificado cuando los ciclos subyacentes son más largos o más profundos que de costumbre. Al identificar los factores determinantes subyacentes de las variaciones de precios de las materias primas, observamos que los shocks de los mercados de materias primas impulsados por la demanda mundial tienen un efecto positivo y significativo en la actividad y en los saldos externos de los exportadores. En el caso de los exportadores de petróleo, los indicadores económicos internos tienden a variar de acuerdo con los ciclos de precios del petróleo impulsados por la demanda mundial.

¿Cuáles son las implicaciones para las políticas de los exportadores de materias primas? Si todas las fluctuaciones de precios de las materias primas fueran pasajeras, la respuesta óptima de la política fiscal para un exportador de materias primas pequeño sería anticíclica: ahorrar las regalías y los ingresos fiscales extraordinarios durante las fases ascendentes de precios y gastarlas durante las fases descendentes para suavizar la volatilidad macroeconómica provocada por los ciclos de precios de las materias primas. Estas políticas son convenientes cuando el tipo de cambio es tanto fijo como flexible, pero resultan más eficaces con un tipo de cambio flexible combinado con metas de inflación, ya que en ese caso la política monetaria complementa la política fiscal al reducir la volatilidad de la inflación. Sin embargo, cuando los niveles de deuda pública son elevados, la prioridad debe ser reducir la deuda y la prima por riesgo soberano para afianzar la credibilidad antes de adoptar políticas fiscales anticíclicas. En el caso de los grandes exportadores de materias primas cuyas políticas tienen repercusiones para los demás, la respuesta óptima de la política posiblemente dependa de la naturaleza del shock y del estado de la economía mundial. Por lo tanto, cuando la demanda mundial es débil y el margen de maniobra de las políticas es limitado en el resto del mundo, quizá se justifique una respuesta menos anticíclica de la política fiscal.

Si el aumento de los precios de las materias primas es permanente, el principal reto es cómo utilizar mejor regalías permanentemente más elevadas para maximizar el bienestar. Las variaciones del gasto en inversión pública generan el efecto más fuerte en el producto al incrementar la productividad del sector privado (por ejemplo, mediante mejoras de la educación, la atención de la salud y la infraestructura) y, posteriormente, al incrementar el capital privado, el ingreso de las empresas y de la mano de obra y el consumo. A la inversa, si los precios experimentaran una disminución permanente, recortar las transferencias generales podría ser la mejor manera de limitar el déficit del producto, pero es necesario tener en cuenta el impacto de esos recortes en el bienestar social.

¿Qué significan estas conclusiones para los países exportadores de materias primas? A corto plazo, se enfrentan a una economía mundial débil. Si se materializan los riesgos a la baja para las perspectivas mundiales, los precios de las materias primas podrían bajar más. A más largo plazo, los precios de las materias primas son aún más impredecibles. Pueden permanecer a su nivel actual en términos reales si las economías emergentes y en desarrollo mantienen un crecimiento que consume intensivamente materias primas. Por otra parte, los precios pueden disminuir debido a la creciente eficiencia de los usuarios y a la disolución de las limitaciones de la oferta. A la luz de la incertidumbre inusualmente aguda y de la dificultad de proyectar la evolución de los mercados de materias primas en tiempo real, lo mejor es actuar con cautela. Esto implica modernizar las instituciones y los marcos de política económica y acumular reservas para hacer frente a la volatilidad cíclica y, al mismo tiempo, incorporar paulatinamente información nueva para promover el ajuste a un nivel de precios que podría resultar permanentemente más alto.

Apéndice 4.1. Descripción de los datos

Precios reales de las materias primas

Los datos mensuales sobre los precios de las materias primas provienen principalmente del sistema de precios de productos primarios del FMI. Todos los precios son promedios del período en cuestión y son representativos de los precios en los mercados mundiales porque están determinados por el mayor país exportador de una materia prima determinada. La principal excepción es el precio mensual del petróleo, que es el precio de importación del petróleo crudo en las refinerías entre enero de 1974 y agosto de 2011 publicado por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés). El precio se extiende retrospectivamente hasta 1973 con la serie de valores imputados por Barsky y Kilian (2002). Todos los precios están denominados en dólares de EE.UU. y, al igual que en otros estudios (como Cashin, McDermott y Scott, 2002), están deflactados por el índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos para obtener un precio real de las materias primas (el IPC está tomado de la base de datos económicos de la Reserva Federal de St. Louis, serie CPIAUCSL). A continuación, estos precios reales se normalizan de tal manera que el precio real promedio de 2005 es igual a 100. Los datos anuales sobre los precios reales de las materias primas se calculan tomando la media de los datos con una frecuencia mensual en el año correspondiente.

Exportaciones e importaciones por materia prima

Los datos anuales sobre las importaciones y exportaciones utilizados en el capítulo están tomados de la base de datos de ONU-NBER sobre flujos comerciales bilaterales de mercancías a nivel de país y de materia prima, que abarca el período 1962–2000 (Feenstra et al., 2005). Estos datos se extienden con los datos COMTRADE de las Naciones Unidas de los años 2001–10, siguiendo la metodología descrita en Feenstra et al. (2005) y utilizando la Clasificación Uniforme para el Comercio Internacional (CUCI), versión 2, para definir el comercio de cada materia prima. A continuación, los datos se agregan para calcular el total de exportación e importación a nivel de país y las exportaciones e importaciones por materia prima a nivel de país.

Índices de precios de las materias primas

Los índices de precios de los cuatro grupos de materias primas (energía, metales, alimentos y bebidas, materiales primarios) son promedios ponderados de los precios reales de las materias primas dentro de cada grupo. La ponderación de cada materia prima es el promedio móvil trienal, con un rezago, del total de exportaciones mundiales de la materia prima dividido por el total de exportaciones mundiales de todas las materias primas del grupo.

Variables macroeconómicas a nivel de las economías

Estos datos provienen principalmente de la base de datos de Perspectivas de la economía mundial: producto real (serie NGDP_R), producto nominal en dólares de EE.UU. (serie NGDPD), cuenta corriente en dólares de EE.UU. a valor corriente (serie BCA), saldo fiscal global (GGXOFB) y saldo fiscal cíclicamente ajustado como porcentaje del PIB potencial (serie GGCB). La variación de la relación deuda pública/PIB está tomada de la base de datos histórica sobre la deuda pública (Abbas et al., 2010). El tipo de cambio efectivo real es la serie EREER de la base de datos del sistema de notificaciones (INS) del FMI, desde 1980 hasta la actualidad. Construimos una serie comparable para los años anteriores a 1980 combinando las ponderaciones de INS con tipos de cambio bilaterales nominales históricos. Tomamos la tasa de crecimiento de esta serie construida y empalmamos la serie original de INS remontando esta tasa de crecimiento retrospectivamente lo más posible. Los datos subyacentes del crecimiento real del crédito privado son el nivel de crédito bancario al sector privado en unidades de moneda local a valor corriente, tomado del renglón 22 de la base de datos International Financial Statistics (IFS) del FMI. Esta serie sobre el crédito privado se renivela cuando se observa en la serie un quiebre o un desplazamiento de nivel. Estos datos se deflactan usando el IPC de la economía para construir un nivel real de crédito privado. El indicador del régimen de tipo de cambio está tomado de Ilzetzki, Reinhart y Rogoff (2008). Colapsamos su clasificación bruta en un indicador binario, correlacionando sus clases 1 y 2 con “fijo”, y 3 y 4, con “flexible”. Para extender este indicador a la actualidad, tomamos el valor de 2008 por economía y suponemos que es el mismo durante 2009–11. El indicador de la apertura de la cuenta de capital (elevada o baja) se calcula utilizando el indicador de apertura del capital de Chinn e Ito (2006, 2008), KAOPEN. Para extender este indicador a la actualidad, tomamos el último valor del indicador por economía y lo trasladamos a la actualidad. A continuación, tomamos la gran mediana de este indicador y categorizamos una observación como elevada si se ubica por encima de esta gran mediana, y como baja si se ubica por debajo. El indicador de la crisis bancaria está tomado de Laeven y Valencia (2008, 2010). Toma el valor de 1 si se estima que la economía está experimentando una crisis bancaria sistémica, y 0 de lo contrario.

Existencias y producción de materias primas

Los cuatro grandes grupos de materias primas analizados en este capítulo son petróleo crudo, cobre, café y algodón. Los datos sobre la producción de estas materias primas provienen de distintas fuentes.

Los datos sobre la producción mensual de petróleo están tomados de International Energy Statistics de la EIA para la producción mundial de petróleo (miles de barriles al día), de enero de 1974 a agosto de 2011. Estos datos se extienden retrospectivamente hasta 1973 con los valores imputados de la serie de Barsky y Kilian (2002). El nivel de las existencias mundiales mensuales de petróleo está representado por las existencias totales de la OCDE, tomadas de International Energy Statistics de la EIA para las existencias totales de petróleo de la OCDE, medidas en millones de barriles al final del período. Para los datos previos a 1988, seguimos el enfoque de Kilian y Murphy (2010), y empalmamos retrospectivamente el total de existencias de la OCDE hasta 1970 usando la tasa de crecimiento mensual de las existencias estadounidenses (tomada también de la EIA).

Los datos sobre la producción mundial de cobre provienen de dos fuentes. A partir de enero de 1995, la producción mundial de cobre proviene de la Oficina Mundial de Estadísticas del Metal (OMEM) (cuya fuente original es la Encuesta Geológica de Estados Unidos). Para recuperar un indicador mensual de la producción cuprífera mundial antes de 1995 se requieren dos pasos. Primero, calculamos la tasa de crecimiento de la producción cuprífera mensual estadounidense —que se remonta a 1955— según la Oficina de Estudios sobre Materias Primas (CRB, por sus siglas en inglés). Esta serie de la tasa de crecimiento sirve para extender retrospectivamente la serie estadounidense publicada por la OMEM. Segundo, añadimos la serie extendida resultante a la serie de producción “Fuera de Estados Unidos” de la CRB, a partir de 1955 (cuya fuente original es la Oficina Estadounidense de Estadísticas del Metal). Acto seguido, calculamos la tasa de crecimiento de la serie resultante de la producción mundial y la usamos para extender retrospectivamente la serie de la producción mundial de cobre publicada por la OMEM de 1995 a 1955. Las existencias mundiales mensuales de cobre son la suma de las existencias de cobre registradas en la Bolsa de Metales de Londres, COMEX (parte de la Bolsa Mercantil de Nueva York) y el Mercado de Metales de Shanghái. Los datos están expresados en miles de toneladas métricas y son gentileza de la Comisión Chilena del Cobre.

Los datos sobre la producción anual de café y algodón provienen del Servicio Agrícola Exterior del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés). Hacemos coincidir el año de la cosecha con el año civil durante el cual ocurrió el grueso de la producción. Las existencias de estas materias primas son las de fines de año y provienen también de USDA.

Actividad mundial

En el caso de la frecuencia mensual, la actividad mundial se mide como la variación del logaritmo natural de un índice de producción industrial mundial. Este índice proviene de la Oficina Neerlandesa de Análisis de la Política Económica (CPB, por sus siglas en neerlandés) y abarca el período desde 1991 hasta la actualidad. Antes de 1991, se utilizaba la tasa de crecimiento del índice de producción industrial de las economías avanzadas, tomada de IFS, para empalmar retrospectivamente los datos de la CPB. En el caso de la frecuencia anual, la actividad mundial se mide como la variación del logaritmo natural del PIB real mundial, tomada de la base de datos de Perspectivas de la economía mundial. En una prueba de solidez de la autorregresión vectorial con frecuencia mensual, utilizamos el índice de actividad mundial de Kilian (2009). Este es un índice de los costos reales de los fletes a nivel mundial del cual se ha suprimido la tendencia.

Error en las proyecciones de los precios del petróleo

Las proyecciones de los precios del petróleo utilizadas en el apéndice 4.3 son las proyecciones a 12 meses del precio en dólares de EE.UU. de la variedad de crudo West Texas Intermediate (WTI), tomadas de la encuesta de marzo/abril de Consensus Economics. El error de proyección se calcula como la diferencia entre el logaritmo de esta proyección y el logaritmo del precio de entrega inmediata promedio efectivo de la variedad de crudo WTI en marzo/abril del año siguiente.

Error en las proyecciones del PIB mundial

Las proyecciones del crecimiento del PIB mundial utilizadas en el apéndice 4.3 son el promedio ponderado de las proyecciones de crecimiento del PIB de las economías del G-7 más Brasil, China, India y Rusia. Las proyecciones de crecimiento son las proyecciones a 12 meses de Consensus Economics de marzo/abril. Las ponderaciones son las ponderaciones del PIB ajustado según la paridad del poder adquisitivo para 2011 tomadas de la base de datos de Perspectivas de la economía mundial. El error de proyección está calculado como la diferencia entre esta proyección y el promedio análogamente ponderado de las tasas de crecimiento efectivas de estas economías.

Muestra

La muestra consiste en economías emergentes y en desarrollo exportadoras de materias primas con poblaciones de por lo menos 1 millón de habitantes; cada economía tiene una relación entre la exportación neta de materias primas (materia prima o grupo de materias primas correspondientes) y el total de exportaciones de bienes que promedia como mínimo 10% en todos los años sobre los que se dispone de datos (cuadro 4.7).

Cuadro 4.7.Intensidad de las materias primas dentro de la exportación(Exportaciones netas de materias primas/total de exportación de bienes multiplicado por 100)
Código del

International

Financial

Statistics
Código

del

Banco

Mundial
Todas las

materias

primas
Grupos de materias primasPrincipales materias primas
EnergíaMetalesAlimentosMateriales

primarios
PetróleoCobreCaféAlgodón
Afganistán, República Islámica del512AFG23,5
Angola614AGO80,965,615,568,013,4
Arabia Saudita456SAU82,686,384,0
Argelia612DZA60,568,453,7
Argentina213ARG37,335,3
Azerbaiyán912AZE27,838,113,545,213,0
Benin638BEN27,732,531,3
Bolivia218BOL61,422,026,1
Brasil223BRA29,029,414,4
Burkina Faso748BFA33,647,143,0
Burundi618BDI70,764,463,2
Camboya522KHM25,2
Camerún622CMR78,822,833,519,433,013,7
Chad628TCD83,013,970,068,268,5
Chile228CHL51,248,548,9
Colombia233COL56,116,742,312,036,2
Congo, República del634COG75,954,517,256,2
Congo, República Democrática del636COD58,911,734,714,332,8
Costa Rica238CRI48,451,920,2
Côte d’Ivoire662CIV61,949,619,617,5
Ecuador248ECU74,328,849,729,6
Egipto469EGY29,431,112,730,215,6
El Salvador253SLV39,439,939,1
Emiratos Árabes Unidos926UKR15,434,9
Etiopía644ETH38,740,553,9
Filipinas566PHL12,210,2
Georgia915GEO12,7
Ghana652GHA62,846,9
Guatemala258GTM44,641,229,2
Haití263HTI12,914,717,8
Honduras268HND56,850,315,4
India534IND10,6
Indonesia536IDN49,132,110,624,3
Irán, República Islámica del429IRN77,885,485,0
Iraq433IRQ61,189,893,5
Kazajstán916KAZ69,044,119,042,8
Kenya664KEN30,239,823,6
Kuwait443KWT67,069,567,7
Liberia668LBR19,414,5
Libia672LBY88,190,288,9
Madagascar674MDG26,729,120,4
Malasia548MYS36,025,5
Malawi676MWI23,225,0
Malí678MLI43,457,555,0
Mauricio684MUS37,542,2
Mauritania682MRT49,826,022,5
México273MEX23,515,016,1
Moldova921MDA13,8
Mongolia948MNG34,016,312,715,8
Mozambique688MOZ40,315,913,610,2
Myanmar518MMR59,626,228,8
Nicaragua278NIC56,041,117,921,116,6
Níger692NER19,010,7
Nigeria694NGA87,880,579,1
Omán449OMN85,189,386,4
Panamá283PAN12,227,7
Papua Nueva Guinea853PNG72,722,724,311,519,925,611,3
Paraguay288PRY58,540,122,813,3
Perú293PER54,331,216,018,6
República Árabe Siria732SDN47,914,333,839,032,3
República Centroafricana626CAF43,815,828,515,912,9
República Democrática Popular Lao544LAO32,613,8
República Dominicana243DOM19,817,9
República Kirguisa917KGZ12,0
Rusia922RUS55,534,812,128,7
Rwanda714RWA63,657,051,5
Sierra Leona724SLE11,412,5
Sri Lanka524LKA26,324,4
Sudáfrica199ZAF24,112,5
Tailanda738TZA34,924,113,520,111,7
Tanzanía923TJK65,343,130,329,9
Tayikistán463SYR49,750,510,151,0
Togo578THA16,020,6
Túnez742TGO27,118,910,311,1
Turkmenistán744TUN12,612,214,5
Ucrania746UGA77,569,110,365,8
Uganda925TKM68,848,223,923,3
Uruguay466ARE65,567,769,9
Uzbekistán298URY35,626,3
Venezuela927UZB53,611,141,841,7
Vietnam299VEN59,558,157,3
Yemen, República del582VNM16,1
Zambia474YEM67,080,479,4
Zimbabwe754ZMB72,371,772,9
Zimbabwe698ZWE33,319,0
Máximo88,190,271,769,170,093,572,965,868,5
Media47,947,827,131,823,550,135,826,829,2
Mediana49,446,222,728,419,551,029,220,226,6
Desviación estándar21,828,015,915,514,426,621,717,217,6
Número de economías78301740322962214
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: No se indican cifras si la proporción es menos de 10, dado que este es el criterio que se utiliza para definir la muestra. En el cuadro se muestran los promedios de cada proporción durante el período 1962–2010 utilizando todos los datos disponibles. En el caso de los grupos de materias primas, se calcula la proporción media de cada componente y luego se suman esos valores. Todas las materias primas incluyen oro y plata. Véanse detalles sobre los datos fuente en el apéndice 4.1.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: No se indican cifras si la proporción es menos de 10, dado que este es el criterio que se utiliza para definir la muestra. En el cuadro se muestran los promedios de cada proporción durante el período 1962–2010 utilizando todos los datos disponibles. En el caso de los grupos de materias primas, se calcula la proporción media de cada componente y luego se suman esos valores. Todas las materias primas incluyen oro y plata. Véanse detalles sobre los datos fuente en el apéndice 4.1.
Apéndice 4.2. Propiedades estadísticas de los ciclos de precios de las materias primas

Adoptamos la metodología utilizada por Harding y Pagan (2002) para calcular las fechas de los ciclos económicos e identificar los puntos de inflexión (máximos y mínimos) en la trayectoria cronológica de los precios reales de las materias primas47. Un ciclo completo de precios reales de las materias primas abarca una fase ascendente (el período desde el mínimo hasta el máximo) y una fase descendente (el período desde el máximo hasta el mínimo). Con la metodología de Cashin, McDermott y Scott (2002) se identifica un posible punto de inflexión como un máximo o mínimo local si el precio en el mes en cuestión es más alto o más bajo que el precio de los dos meses previos y los dos meses siguientes. El conjunto resultante de posibles puntos de inflexión debe alternar máximos y mínimos. Además, cada fase definida por los puntos de inflexión (ya sea ascendente o descendente) debe durar por lo menos 12 meses, con lo cual el ciclo completo debe durar como mínimo 24 meses.

Este análisis produce más de 300 ciclos completados de 46 materias primas con una duración promedio de cinco años (cuadro 4.8). La duración (mediana) promedio de las fases ascendentes es de alrededor de 2½ (2) años, y la de las descendentes es de alrededor de 3 (2½) años (gráfico 4.12). Sin embargo, existen variaciones significativas de la distribución dentro de los grupos de materias primas y entre ellos. Por ejemplo, una fase descendente promedio del petróleo crudo duró 31 meses, en comparación con fases ascendentes de 33 meses. Entre las materias primas no combustibles, las fases descendentes duraron generalmente más que las fases ascendentes, especialmente en el caso de los precios de los alimentos y los materiales primarios. Estos últimos podrían verse afectados por algunos factores negativos persistentes, vinculados a las condiciones meteorológicas, las enfermedades de las plantas, etc., que generalmente no afectan a los precios de la energía y los metales. Con la excepción de los precios del petróleo crudo y de algunos metales, la amplitud de las fases descendentes de los precios es ligeramente mayor que la de las fases ascendentes (gráfico 4.13).

Cuadro 4.8.Propiedades estadísticas de los precios reales de las materias primas
Materias primasFecha de

comienzo

de la serie

(año: mes)
Número de

episodios de

máximo

a mínimo
Número de episodios de mínimo a máximoLongitud promedio de máximo a mínimoLongitud promedio de mínimo a máximoAmplitud promedio de máximo a mínimoAmplitud promedio de mínimo a máximoLongitud promedio del cicloAmplitud entre la última observación disponible y el último máximo/mínimoLongitud del último período
Energía1973:M27631,033,00,70,965,30,117
Carbón1993:M124525,020,40,60,745,0‒0,19
Petróleo crudo1973:M27631,332,70,80,965,30,215
Gas natural1992:M16616,718,50,40,536,60,625
Alimentos1970:M17837,926,00,50,460,9‒0,28
Cacao1957:M191038,828,50,90,863,2‒0,322
Café1957:M17836,140,00,90,877,6‒0,26
1957:M1101035,729,00,70,665,30,16
Cebada1975:M17834,024,50,70,657,10,03
Maíz1957:M191039,227,90,60,666,6‒0,26
Arroz1957:M19840,733,60,80,876,00,216
Trigo1957:M1101035,626,80,60,564,00,616
Vacunos1957:M17758,631,70,50,581,9‒0,16
Cordero1957:M17839,439,50,50,472,1‒0,111
Aves1980:M16621,540,20,20,267,20,08
Porcinos1980:M16737,022,11,10,946,3‒0,12
Pescados1979:M14564,525,20,90,682,5‒0,76
Camarones1957:M1121124,331,20,60,549,50,218
Aceite de coco1957:M1121325,825,50,90,951,0‒0,68
Aceite de oliva1978:M94434,544,30,60,584,5‒0,879
Aceite de palma1957:M1101127,627,70,80,853,7‒0,38
Harina de soja1965:M191032,625,40,70,755,6‒0,14
Aceite de soja1957:M191037,327,90,80,765,4‒0,18
Frijoles de soja1965:M18841,325,50,70,770,30,220
Aceite de girasol1960:M76751,839,01,00,989,8‒0,14
Plátanos1975:M16640,031,50,80,869,3‒0,18
Harina de pescado1957:M191028,437,20,70,767,1‒0,418
Nueces molidas1980:M15637,626,50,80,662,00,03
Naranjas1978:M16543,723,20,90,969,60,310
Azúcar1957:M17752,939,41,31,287,1‒0,19
Metales1970:M18833,028,50,70,660,1‒0,18
Aluminio1972:M56737,533,60,80,756,0‒0,26
Cobre1957:M18942,832,80,70,769,0‒0,38
Plomo1957:M191035,126,90,90,959,1‒0,36
Níquel1979:M125634,627,81,11,257,4‒0,48
Acero1987:M14537,327,60,60,765,3‒0,18
Estaño1957:M18944,325,00,60,668,0‒0,46
Uranio1980:M14439,034,00,81,081,00,219
Cinc1957:M1101134,026,70,70,758,7‒0,38
Oro1968:M46539,030,40,60,761,21,6126
Plata1976:M17727,332,40,80,957,3‒0,36
Materiales primarios1970:M15648,640,30,60,556,4‒0,38
Maderas duras en leños1980:M16621,732,70,60,759,00,518
Maderas duras aserradas1980:M15623,237,30,50,661,20,04
Maderas blandas en leños1975:M15645,432,30,60,470,4‒0,15
Maderas blandas aserradas1975:M16635,734,00,50,472,60,18
Algodón1957:M1121324,924,80,60,548,7‒0,77
Pieles y cueros1957:M17758,133,91,01,055,7‒0,17
Caucho1957:M18941,133,90,80,855,3‒0,48
Lana1957:M19942,429,80,70,769,7‒0,34
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Todas las series finalizan en octubre de 2011 (2011:M10), salvo la del petróleo crudo que finaliza en agosto de 2011 (2011:M8). Los máximos y mínimos se determinan de acuerdo con el algoritmo de Harding y Pagan (2002), descrito en el apéndice 4.2. La longitud o duración de una fase está expresada en meses. La amplitud o altura de una fase está expresada en unidades logarítmicas naturales. Véase la descripción completa de los datos subyacentes en el apéndice 4.1.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Todas las series finalizan en octubre de 2011 (2011:M10), salvo la del petróleo crudo que finaliza en agosto de 2011 (2011:M8). Los máximos y mínimos se determinan de acuerdo con el algoritmo de Harding y Pagan (2002), descrito en el apéndice 4.2. La longitud o duración de una fase está expresada en meses. La amplitud o altura de una fase está expresada en unidades logarítmicas naturales. Véase la descripción completa de los datos subyacentes en el apéndice 4.1.

Gráfico 4.12.Duración de las fases ascendentes y descendentes de los precios de las materias primas

(Meses)

Las fases descendentes duran algo más que las fases ascendentes en la mayoría de los grupos de materias primas, excepto la energía.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En cada cuadrado, la raya vertical dentro del cuadrado es la duración mediana dentro del grupo, en tanto que el lado derecho y el lado izquierdo son los cuartiles superior e inferior. La distancia hasta los cuadraditos negros (valores adyacentes) al final de la raya a cada lado de un cuadrado indica el rango de la distribución dentro de cada grupo de materias primas, excluidos los valores atípicos. Véase en el apéndice 4.2 la descripción del algoritmo utilizado para identificar los máximos y los mínimos.

Gráfico 4.13.Amplitud de las fases ascendentes y descendentes de los precios de las materias primas

(Variación del precio real logarítmico)

Con la excepción de los precios de la energía, la amplitud de las fases descendentes de los precios de las materias primas es generalmente mayor que la de las fases ascendentes.

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En cada cuadrado, la raya vertical dentro del cuadrado es la amplitud mediana dentro del grupo, en tanto que el lado derecho y el lado izquierdo son los cuartiles superior e inferior. La distancia hasta los cuadraditos negros (valores adyacentes) a cada lado de un cuadrado indica el rango de la distribución dentro de cada grupo de materias primas, excluidos los valores atípicos. Véase en el apéndice 4.2 la descripción del algoritmo utilizado para identificar los máximos y los mínimos.

Estos resultados respaldan los de estudios afines (Cashin, McDermott y Scott, 2002) y los de análisis anteriores que concluyeron que los largos períodos de contracción interrumpidos por picos más breves eran característicos de los precios de las materias primas agrícolas (Deaton y Laroque, 1992). Sin embargo, en el caso del café y del algodón, las diferencias de duración de las fases ascendentes y descendentes son pequeñas. Esto puede estar relacionado con el hecho de que ambas son materias primas que se pueden almacenar y que, por consiguiente, las existencias pueden tener una influencia importante en la suavización de los precios en una y otra dirección.

Apéndice 4.3. Descripción del modelo de autorregresión vectorial

En este apéndice describimos el modelo de los mercados mundiales de materias primas utilizado para determinar las fuentes de las fluctuaciones de los precios de las materias primas descritas en la sección sobre los factores determinantes de los mercados de materias primas y sus efectos macroeconómicos.

Un modelo de autorregresión vectorial (VAR) estructural para los mercados mundiales de materias primas

A partir de las observaciones de Kilian (2009) sobre el mercado petrolero mundial, elaboramos sendos modelos VAR del mercado mundial de las materias primas para las cuatro materias primas principales: petróleo crudo, cobre, café y algodón. Cada VAR incluye el siguiente conjunto de variables:

donde t indexa el tiempo, Δqi,t es la variación del logaritmo de la producción mundial de la materia prima i, Δyt es una variable representativa de las variaciones de la actividad económica mundial, Δki,t es la variación del logaritmo de las existencias mundiales de la materia prima i, Δst es la variación del tipo de cambio efectivo real (TCER) estadounidense logarítmico y Δpi,t es la variación del logaritmo del precio real de la materia prima i48. La VAR estructural de cada materia prima i adopta la siguiente forma:

donde ei,t es un vector (5 × 1) de innovaciones sin correlación en serie, con media cero, αi es un vector (5 × 1) de constantes, y Am,i es una matriz de coeficientes (5 × 5) de las variables con un rezago m, para un total de Mi rezagos. Suponemos que las innovaciones pueden expresarse como eit = A0,iεi,t, donde εi,t es un vector de shocks estructurales, sin correlación mutua en serie, con una varianza de 1 y A0,i es una matriz de coeficientes que correlaciona los shocks estructurales con shocks contemporáneos de forma reducida. Para identificar los shocks de producción y demanda mundial, partimos de algunos supuestos sobre la estructura de la matriz A0,i.

Concretamente, suponemos que la variación de la producción mundial de una materia prima (Δqi,t) no responde a otros shocks contemporáneamente, sino con rezago. Esto significa que la innovación estimada generada por la ecuación de producción representa el shock de producción estructural. En otras palabras, los desplazamientos de la curva de la demanda de la materia prima debidos a los shocks de la actividad mundial o a otros factores no afectan a la producción en el mismo período, aunque sí pueden afectarla en el período siguiente y en períodos futuros. Este supuesto parece justificable con datos mensuales, de los cuales disponemos tanto para el petróleo crudo como para el cobre. Para el café y algodón, disponemos únicamente de datos anuales sobre la producción mundial, pero el supuesto aun así parece justificable, dado que los ciclos de producción de estas materias primas son relativamente prolongados49. Son ejemplos de shocks de producción los fenómenos meteorológicos impredeci-bles, tales como inundaciones y sequías, que afectan adversamente al rendimiento (de las materias primas agrícolas); trastornos de la producción causados por rupturas de equipo o paros de la mano de obra imprevistos (en el caso del petróleo y de los metales), y avances tecnológicos inesperados que impulsan la producción.

Suponemos también que la actividad mundial (Δyi) puede verse contemporáneamente afectada por el shock de producción estructural, pero solo si los demás shocks están rezagados. Esto significa que la innovación estimada generada por la ecuación de actividad mundial, una vez que se tiene en cuenta el efecto del shock de producción, representa el shock de actividad mundial estructural. Nuevamente, estos supuestos parecen justificarse con una frecuencia mensual, y parecen razonables aun si los datos subyacentes son anuales, siempre que la materia prima en cuestión contribuya relativamente poco al PIB mundial. Sin embargo, los resultados concernientes a las materias primas agrícolas deben interpretarse con cuidado50.

Tomadas en conjunto, estas suposiciones implican que:

donde 0 indica que el shock estructural no influye en el shock correspondiente de forma reducida y un punto indica que la relación no tiene restricciones. Nuevamente, con la restricción que figura aquí, podemos recuperar solamente los shocks estructurales de la producción y la actividad mundial (εi,tΔq y εi,tΔy).

Obsérvese que incluimos variaciones de las existencias de una materia prima y del logaritmo del TCER estadounidense en nuestro modelo, ya que nos consta que ambas variables mejoran las proyecciones de los precios y la producción del petróleo, los metales y otras materias primas51. Además, como pueden reaccionar rápidamente ante la información nueva, estas variables probablemente incorporen información prospectiva sobre el mercado de la materia prima en cuestión (en el caso de las existencias) y de la actividad mundial (en el caso de las existencias y del TCER) más allá de la que contienen la producción, la actividad y los precios mismos. Esto significa que los shocks de la demanda mundial y de la producción de flujos identificados son más precisos en nuestro VAR de cinco variables que los recuperados en un VAR de tres variables sin TCER ni existencias.

Las fluctuaciones de los precios que no se explican en función de shocks de la demanda ni de la producción son resultado de una combinación de factores que no podemos aislar. Estos factores incluyen shocks específicos de las materias primas, y también novedades sobre la evolución de los mercados de materias primas52. Esto implica que las variaciones de la producción previstas total o parcialmente aparecerán en el componente inexplicado del precio y estarán correlacionadas con el momento en el cual se conocen las novedades sobre el futuro cambio, no con el momento en el cual ocurre efectivamente. Un ejemplo de shock de producción esperado podría ser el reciente caso de Libia, ya que se preveía que los trastornos políticos perturbarían la producción petrolera y, en consecuencia, la oferta mundial de petróleo, lo que hizo subir por adelantado los precios del petróleo53. Nuestros resultados confirman principalmente los de Kilian (2009) también para las demás materias primas. Esto significa que los shocks de la demanda son más importantes que los shocks imprevistos de la producción a la hora de explicar las fluctuaciones de los precios de las materias primas.

Otro análisis que realizamos sugiere también que los shocks de la demanda son más relevantes que los de la producción, lo cual corrobora los resultados de nuestro VAR (en el caso del petróleo). Observamos una correlación positiva y significativa entre las revisiones de las proyecciones de los precios de las materias primas y las proyecciones del PIB real mundial, lo cual lleva a pensar que, globalmente, los precios del petróleo están impulsados por la actividad mundial (gráfico 4.14). De hecho, si las revisiones de las proyecciones de los precios del petróleo tuvieran una asociación más fuerte con los shocks negativos de la producción de materias primas, que afectan negativamente al PIB mundial, las revisiones de las proyecciones de los precios de las materias primas deberían exhibir una correlación negativa con las revisiones de la actividad económica mundial. No pudimos llevar a cabo este análisis con otras materias primas debido a la falta de datos de series cronológicas sobre las proyecciones de Consensus Economics de los precios de otras materias primas.

Gráfico 4.14.Correlación entre el crecimiento del PIB real mundial y los errores de proyección de los precios del petróleo

Los movimientos sorpresivos de los precios mundiales del petróleo exhiben una correlación positiva con la actividad mundial sorpresiva.

Fuente: Consensus Economics y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los errores de proyección se calculan como el valor efectivo menos el valor de la proyección. El error de proyección de crecimiento del PIB real mundial está expresado en puntos porcentuales, en tanto que el error de proyección del precio del petróleo está expresado en unidades logarítmicas multiplicadas por 100. La raya muestra la línea de mínimos cuadrados de mejor adaptación. Véase la descripción completa de los datos subyacentes en el apéndice 4.1.

¿Cuánto es razonable esperar que fluctúe el PIB de los países exportadores de materias primas como consecuencia de las variaciones de los precios reales de las materias primas impulsadas por shocks de la producción o la demanda mundial? Para responder a este interrogante en el caso del cobre y del petróleo, los shocks de la producción y la demanda mundial del modelo VAR mensual deben ser comparables a los shocks utilizados en la regresión de datos en panel, que tienen una frecuencia anual.

Para ello, suponemos que hay una serie de shocks durante los 12 primeros meses, cada uno igual en magnitud al shock de una desviación estándar utilizado en la regresión anual. En el caso del petróleo, esto da como resultado un aumento de 12,2% del precio real del petróleo durante el año como consecuencia de un shock de la demanda mundial anual y un aumento de 3,8% como consecuencia de un shock (negativo) de la producción mundial de petróleo. En el caso del cobre, se produce un aumento del precio real de alrededor de 8% como consecuencia de un shock de la demanda mundial y de 3% como consecuencia de un shock (negativo) de la producción mundial de cobre. Por lo tanto, la elasticidad del PIB real de los exportadores en respuesta a variaciones de precios puede obtenerse ahora tomando los efectos que ejercen en el PIB real esas variaciones de precios de las materias primas a lo largo de un año (véase el cuadro 4.5). Por ejemplo, en el caso del petróleo, la elasticidad implícita del PIB real con respecto a una variación del precio del petróleo impulsada por la demanda mundial es 0,03 en el año del impacto y 0,15 a los tres años del impacto. Aunque la elasticidad con respecto a una variación del precio del petróleo impulsada por la producción mundial es comparable en magnitud (0,05 al producirse el impacto, y –0,14 a los tres años), el efecto del shock en el PIB de un país exportador no es estadísticamente significativo (como puede observarse en el cuadro 4.4).

Solidez

Llevamos a cabo varias comprobaciones de la solidez de nuestro modelo VAR de base. Estas incluyen 1) utilizar el logaritmo del precio real de las materias primas y el logaritmo del TCER estadounidense en niveles en lugar de diferencias, ya que no existe ninguna razón evidente por la cual estas variables deban ser no estacionarias; 2) utilizar el índice de actividad mundial real de Kilian (2009) en los VAR con datos mensuales en lugar de la variación del logaritmo de la producción industrial mundial; 3) utilizar un deflactor alternativo de los precios de las materias primas basado en el índice de precios mayoristas ponderados según la cesta de DEG en lugar del IPC de Estados Unidos. En términos generales, los resultados se mantuvieron cualitativamente inalterados en el caso de todas las materias primas.

Identificación de fases impulsadas por la demanda mundial y por la producción

Decimos que una fase está impulsada por la demanda mundial si la contribución a la amplitud de esa fase atribuible al componente de la demanda mundial es como mínimo 25% y es mayor que la contribución del componente de la producción mundial, y viceversa en el caso de una fase impulsada por la producción. En el caso del petróleo, esto lleva a identificar cuatro fases impulsadas por la demanda mundial, con dos fases descendentes (octubre de 1990–diciembre de 1993 y octubre de 2000–diciembre de 2001) y dos fases ascendentes (enero de 1994–octubre de 1996 y enero de 2002–julio de 2008). Estas fases se muestran en el gráfico 4.8. Las fases impulsadas por la producción incluyen una fase descendente (enero de 1996–diciembre de 1998) y una fase ascendente (enero de 1999–septiembre de 2000).

Apéndice 4.4. Las características básicas del GIMF y su aplicación a una economía exportadora de petróleo pequeña y abierta

El Modelo Monetario y Fiscal Integrado Mundial (GIMF, por sus siglas en inglés) es un modelo de equilibrio general dinámico microfundamentado, multinacional y multisectorial que abarca un abanico amplio de tipos reales y nominales de fricción que los estudios macroeconómicos recientes consideran de relevancia54. Para los efectos de este capítulo, utilizamos una versión del GIMF de dos regiones que abarca una economía pequeña y abierta exportadora de petróleo y el resto del mundo, que es un importador neto de petróleo. El sector petrolero está modelado tal como se describe en el capítulo 3 de la edición de abril de 2011 de Perspectivas de la economía mundial. La captación internacional de fondos de este exportador de petróleo pequeño y abierto está modelada de tal manera que la prima por riesgo soberano aumenta con el nivel de la deuda neta total. En esta calibración, con un nivel de deuda de 100% del PIB, una disminución (aumento) de 20 puntos porcentuales del nivel de deuda causaría una disminución (aumento) de 53 (103) puntos básicos de la prima por riesgo. Por el contrario, con un nivel de deuda de 30% del PIB, una disminución (aumento) de 20 puntos porcentuales del nivel de deuda provocaría una disminución (aumento) de 11 (16) puntos básicos de la prima por riesgo.

Política fiscal

La regla de política fiscal está definida por una simple meta numérica de la relación saldo fiscal del gobierno/PIB que pretende estabilizar la deuda en torno a la meta a largo plazo, minimizando al mismo tiempo la volatilidad del producto y de la inflación. Adopta la forma:

donde gst es la relación superávit fiscal/PIB; gs* es la meta a largo plazo; τt y ct son los ingresos tributarios no petroleros y las regalías petroleras efectivas, respectivamente; τtpot y ctpo son el nivel potencial del ingreso tributario y las regalías petroleras55. Las diferencias entre los valores efectivos y potenciales son brechas. Los coeficientes dtax y dcom determinan el tipo de regla que se adopta56. La selección de dtax y dcom ofrece un abanico de reglas, de las cuales hay tres calibraciones analizadas en este capítulo: 1) una regla de presupuesto equilibrado cuando dtax y dcom son iguales a cero; 2) una regla de superávit estructural cuando dtax y dcom son iguales a 1, y 3) una regla anticíclica cuando dtax y dcom son superiores a 157.

Para implementar la relación superávit/PIB que dispone la regla, el gobierno, en principio, tiene un menú de instrumentos fiscales que puede emplear. Sin embargo, en aras de la sencillez, suponemos que el gobierno satisface la regla fiscal cambiando la tasa del impuesto sobre el ingreso de la mano de obra. Como ya se mencionó, los resultados cualitativos no cambian si se emplea un instrumento fiscal diferente para satisfacer la regla fiscal. Para determinar la regla óptima, se evalúan otras calibraciones de los parámetros de la regla fiscal con la finalidad de encontrar la función de pérdida mínima de las desviaciones estándar de la inflación y del producto. Evaluamos el valor presente neto de la utilidad descontada de los hogares para el análisis de las variaciones permanentes de los precios del petróleo.

Recuadro 4.1.Efectos macroeconómicos de los shocks de precios de las materias primas en los países de bajo ingreso

Los shocks de los precios de las materias primas pueden provocar efectos económicos, sociales y políticos profundos en los países de bajo ingreso, tanto para los países importadores como para los exportadores de materias primas. La mayoría de los países de bajo ingreso son importadores netos de alimentos y combustibles, y muchos pagan sumas sustanciales por la importación de productos petrolíferos en particular. Al mismo tiempo, las materias primas representan más de la mitad del total de las exportaciones de bienes de alrededor de un tercio de los países de bajo ingreso, lo cual implica que las fluctuaciones de precios de las materias primas pueden causar fuertes fluctuaciones de los saldos externos de los países de bajo ingreso; por lo tanto, algunos ganan y otros pierden, según su estructura comercial y las materias primas específicas en cuestión. Los shocks de los precios mundiales de las materias primas también tienden a crear fuertes presiones inflacionarias y sociales en los países de bajo ingreso, ya que los precios de los alimentos, que ocupan casi la mitad de las canastas de consumo de los países de bajo ingreso, están sumamente correlacionados con los precios de otras materias primas1. La contracción resultante de los ingresos reales de los hogares puede incrementar la pobreza y generar presiones políticas para adoptar medidas fiscales mitigantes, lo cual a su vez podría tener un impacto negativo en las finanzas públicas.

La experiencia reciente pone de relieve la importancia de los precios de las materias primas para los países de bajo ingreso. El fuerte salto que dieron los precios de los alimentos y los combustibles en 2007–08 creó presiones inflacionarias significativas (gráfico 4.1.1) hasta 2009, cuando los precios de las materias primas cayeron durante la crisis financiera mundial. A fines de 2010 y comienzos de 2011, los países de bajo ingreso se enfrentaron a una nueva escalada de los precios mundiales de las materias primas. Esta vez, los aumentos de los precios mundiales estuvieron más sincronizados entre materias primas que durante 2007–08, suavizando el impacto en los países de bajo ingreso que exportan materias primas no combustibles. Las presiones inflacionarias también estuvieron más contenidas en la mayoría de los países de bajo ingreso, en algunos casos gracias a la abundancia de las cosechas locales. Además, alrededor de la mitad de los países de bajo ingreso tomaron medidas fiscales encaminadas a mitigar el impacto social e inflacionario del shock; se estima que el costo presupuestario mediano superó el 1% del PIB. Las medidas incluyeron subsidios a los precios de los alimentos y/o los combustibles (que solo en algunos casos estaban explícitamente focalizados en los pobres), medidas relacionadas con el gasto en la red de protección y recortes de los impuestos y de los aranceles de importación.

Gráfico 4.1.1.Nivel general de inflación de los países de bajo ingreso e índice de precios mundiales de las materias primas

La mayoría de los países de bajo ingreso experimentaron un aumento apenas moderado del nivel general de inflación en 2011.

Fuentes: Edición de septiembre de 2011 de Perspectivas de la economía mundial y cálculos del personal técnico del FMI.

Simulación de los efectos macroeconómicos de otro pico de los precios mundiales de las materias primas

Examinamos las posibles implicaciones de otro shock de los precios mundiales de las materias primas utilizando el nuevo marco de análisis de vulnerabilidad creado por el FMI para los países de bajo ingreso2. El escenario fue elaborado utilizando las expectativas de los mercados incluidas en las opciones de futuros sobre materias primas, y los shocks de diferentes materias primas se alinearon con los precios del 7% superior de la distribución de probabilidad esperada3. El impacto del shock se simuló, a continuación, país por país, teniendo en cuenta la experiencia de episodios de shock pasados y las diferentes estructuras comerciales y las canastas de consumo de los países.

El análisis de los escenarios ilustra que otro pico de precios de las materias primas podría tener consecuencias macroeconómicas y sociales graves. Aunque el impacto en el crecimiento sería moderado, el shock de precios empujaría a 31 millones de personas por debajo de la línea de la pobreza, principalmente debido al avance de la inflación y a la ausencia de redes de protección social eficientes (gráfico 4.1.2). Las medidas fiscales compensatorias, modeladas sobre la base de la experiencia, podrían empeorar el saldo fiscal mediano más de 1% del PIB en 2012; alrededor de tres cuartas partes de ese porcentaje sería atribuible al alza de los precios del petróleo, y la cuarta parte restante, al encarecimiento de los alimentos (gráfico 4.1.3).

Gráfico 4.1.2.Impacto inflacionario del aumento de precios de las materias primas en los países de bajo ingreso en 2011 y 2012

(Puntos porcentuales, mediana)

En el escenario de aumento de los precios mundiales de las materias primas, la inflación de los países de bajo ingreso podría duplicarse respecto de la proyección de base, impulsada principalmente por el encarecimiento de los alimentos.

Fuentes: Edición de septiembre de 2011 de Perspectivas de la economía mundial y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El escenario simula el impacto de un aumento de los precios mundiales de los alimentos y del combustible en comparación con la proyección de base. En el caso de los alimentos, el aumento de precios usados fue de 25% y 31% en 2011 y 2012, respectivamente, y en el caso del combustible, de 21% y 28%, respectivamente.

Gráfico 4.1.3.Impacto del aumento de precios de las materias primas en el saldo fiscal de los países de bajo ingreso en 2012

(Porcentaje del PIB, mediana)

El saldo fiscal de la mediana de los países de bajo ingreso empeoraría más de 1% del PIB en 2012, principalmente debido al aumento de los precios mundiales de los combustibles.

Fuentes: Edición de septiembre de 2011 de Perspectivas de la economía mundial y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Las estimaciones del impacto fiscal se calculan usando elasticidades de los ingresos y los gastos frente a variaciones de los precios mundiales de los alimentos y del petróleo y suponen una política de respuesta parecida a la del episodio de 2007–08 de precios mundiales elevados de los alimentos y del petróleo. Los cálculos se basan en la mediana de las diferencias, de modo que la suma de los componentes puede ser diferente del total. Los números entre paréntesis indican el tamaño de la muestra (número de economías).

El impacto externo del escenario de los precios de las materias primas sería negativo para una gran mayoría de los países de bajo ingreso; el deterioro mediano de la balanza comercial rozaría 3% del PIB (gráfico 4.1.4). Este deterioro se debería principalmente al avance de los precios del petróleo, en tanto que el encarecimiento de los alimentos tendría un impacto más pequeño. Únicamente los países exportadores netos de petróleo se beneficiarían del alza de los precios. Los exportadores netos de alimentos estarían solo un poco mejor que los importadores netos de alimentos, ya que ambos se verían negativamente afectados por el encarecimiento del petróleo. En el caso de los países de bajo ingreso que experimentan un shock negativo de los términos de intercambio, las necesidades de financiamiento externo podrían aumentar alrededor de $9.000 millones, y gran parte de esta suma sería atribuible a un pequeño número de grandes países exportadores que no trabajan con materias primas.

Gráfico 4.1.4.Impacto del aumento de precios de las materias primas en la balanza comercial de los países de bajo ingreso en 2012

(Porcentaje del PIB de 2010, mediana)

Si bien algunos países se beneficiarían del alza de los precios mundiales de las materias primas, en el país de bajo ingreso mediano la balanza comercial de 2012 empeoraría casi 3% del PIB, y el grueso del impacto provendría del petróleo.

Fuentes: Edición de septiembre de 2011 de Perspectivas de la economía mundial y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El escenario simula el impacto de un aumento de los precios mundiales de los alimentos, los metales (excepto el oro y el uranio) y los combustibles (31%, 36% y 48% por encima de la proyección de base, respectivamente). Los cálculos se basan en la mediana de las diferencias, de modo que la suma de los componentes puede ser diferente del total. Los números entre paréntesis indican el tamaño de la muestra (número de economías).

Políticas de respuesta frente a los shocks de los precios de las materias primas y políticas encaminadas a afianzar la capacidad de resistencia

Muchos países de bajo ingreso usaron sus reservas de política macroeconómica durante la última crisis, de modo que otro shock de los precios mundiales de las materias primas puede presentar dificultades4. La política fiscal “óptima” recomendada tradicionalmente —trasladar el aumento de los precios a los consumidores— posiblemente no sea factible en la mayoría de los países de bajo ingreso porque carecen de redes de protección social integrales para respaldar a los segmentos vulnerables de la población. También es difícil encontrar soluciones “subóptimas” pragmáticas y eficaces en función de los costos dadas las limitaciones del espacio fiscal. Una política monetaria dirigida en respuesta a los shocks de los precios de las materias primas, en particular a los shocks de los precios de los alimentos, también plantea retos considerables porque las autoridades tienen que elegir entre adaptarse a un nivel más alto de inflación y endurecer políticas que exacerban los costos reales. Sin embargo, si bien el impacto directo del encarecimiento de los alimentos en el nivel general de inflación suele ser mucho más fuerte en los países de bajo ingreso que en las economías avanzadas, la inercia inflacionaria es relativamente baja. Por lo tanto, es menos probable que una política monetaria acomodaticia se traduzca en una inflación persistente5.

Aunque es importante hacer frente bien a los shocks, los países pueden tomar medidas antes de que ocurra una crisis para reducir su exposición o crear espacio para prepararse para shocks futuros. Además de preparar políticas amortiguadoras durante las buenas épocas, los países de bajo ingreso pueden 1) elaborar presupuestos que sean estructuralmente más sólidos, 2) tender redes de protección social más fuertes y más flexibles, 3) llevar a cabo reformas para promover el ahorro interno y profundizar sus sectores financieros y 4) evaluar políticas encaminadas a fomentar una diversificación mayor de la producción y las exportaciones.

La autora de este recuadro, que está basado en FMI (2011a), es Julia Bersch. El conjunto de países de bajo ingreso de este recuadro incluye a todos los países habilitados para recibir financiamiento concesionario del FMI en el marco del Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza, excepto Somalia, que no se incluye por falta de datos.1 En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, los alimentos ocupan menos de 20% de las canastas de consumo.2 Véanse los detalles en FMI (2011a).3 En este escenario específico, se supone que los precios de los alimentos avanzan 25% en 2011 y 31% en 2012 en comparación con las proyecciones de base; los precios de los combustibles, 21% en 2011 y 48% en 2012, y los precios de los metales, 21% en 2011 y 36% en 2012.4FMI (2010) contiene un análisis detallado del desempeño de los países de bajo ingreso durante la crisis mundial.5 Véase el capítulo 3 de la edición de septiembre de 2011 de Perspectivas de la economía mundial, que contiene un análisis de las implicaciones que encierra para la política monetaria la inflación alimentada por los precios de las materias primas en las economías avanzadas y de mercados emergentes. El capítulo recalca la importancia de fijar metas con un criterio pragmático para afianzar la credibilidad de la política monetaria y obtener los mejores resultados macroeconómicos.

Recuadro 4.2.La volatilidad de precios de las materias primas y el reto para el desarrollo en los países de bajo ingreso

Los descubrimientos recientes de recursos naturales en muchos países de bajo ingreso se suman a la volatilidad de los precios de las materias primas para crear tanto grandes oportunidades como grandes retos para estos países. En muchos casos, el horizonte de producción es corto, lo cual significa que solo existe una oportunidad pequeña para traducir los ingresos extraordinarios generados por los recursos en avances para el desarrollo1. Al mismo tiempo, intentar hacer demasiado con demasiada rapidez plantea otros desafíos.

En parte, las dificultades son analíticas. La recomendación convencional, basada en la hipótesis del ingreso permanente (HIP), es ahorrar el grueso de los ingresos generados por los recursos en un fondo soberano de inversión, integrado por activos financieros de bajo rendimiento (por ejemplo, Davis et al., 2001; Barnett y Ossowski, 2003; Bems y de Carvalho Filho, 2011). Esto ayuda a conservar la riqueza de recursos, asegurar la equidad intergeneracional y mantener la estabilidad.

Sin embargo, este enfoque hace caso omiso de las necesidades de desarrollo a más largo plazo en estos países donde el capital es escaso, y el crédito, limitado. Los análisis precedentes en general combinan la HIP con un supuesto de que la cuenta de capital es abierta y que el rendimiento del capital —incluido el público— es igual a las tasas de interés mundiales. Sin embargo, sustanciales datos empíricos indican que la tasa de rendimiento de la inversión de capital público en los países de bajo ingreso bien puede estar por encima de las tasas de interés mundiales2. El acceso limitado a los mercados mundiales de capital y la debilidad de los sistemas tributarios nacionales posiblemente impidan a muchos países de bajo ingreso aprovechar esta oportunidad antes de un auge de las exportaciones de recursos naturales. De hecho, varios estudios que usan modelos con inversión han concluido que la inversión pública productiva concentrada en las etapas iniciales puede resultar óptima (Takizawa, Gardner y Ueda, 2004; van der Ploeg y Venables, 2011; Araujo et al., 2012).

Pese al atractivo teórico de que los países de bajo ingreso inviertan los ingresos generados por sus recursos, la experiencia histórica en general no respalda la idea de que la abundancia de recursos naturales promueva el crecimiento económico; es decir, la llamada maldición de los recursos naturales3. Por ejemplo, la experiencia de cuatro países latinoamericanos (Bolivia, Ecuador, México y Venezuela) en la década de 1970 no muestra ningún efecto obvio del crecimiento del lado de la oferta que haya durado más allá del período en que se percibieron los ingresos extraordinarios resultantes de los recursos (Sachs y Warner, 1999).

Todo esto lleva a pensar que los países de bajo ingreso deben intentar invertir el ingreso generado por los recursos, pero con cautela. En vista de la volatilidad de los precios de las materias primas, gastar esos ingresos a medida que se los percibe implica una trayectoria de gasto público sumamente volátil que agrava la inestabilidad económica y dificulta la ejecución eficiente de los planes de inversión. Además, gastar internamente una abundancia extraordinaria de divisas puede provocar una apreciación real, que puede perjudicar al sector de los bienes transables (mal holandés). Como en los países de bajo ingreso la gobernabilidad suele ser deficiente y a menudo existen estrangulamientos de la producción, el incremento de la inversión pública probablemente se tropiece también con ineficiencias vinculadas a la conversión de los ingresos generados por los recursos en capital público y a las limitaciones de la capacidad de absorción.

Para hacer frente a estos problemas potenciales, Berg et al. (de próxima publicación) proponen un enfoque de “inversión sostenible”, que implica usar un fondo de inversión para ahorrar parte de esos ingresos y todo aumento de los ingresos tributarios ajenos a los recursos4. La inversión pública se incrementa paulatinamente según lo permiten las limitaciones institucionales y de la capacidad de absorción. Este enfoque puede suavizar el impacto de los precios volátiles de las materias primas en la economía nacional, mitigar los efectos del mal holandés y reducir los costos de las limitaciones de la capacidad de absorción. Cuando la magnitud del aumento de la inversión supera el valor en anualidades del fondo de inversión, se necesita un ajuste fiscal adicional. Este enfoque conserva de hecho la riqueza de los recursos naturales agotables en forma de un capital público que puede incrementar la productividad de la producción privada. Como el consumo también aumenta de manera permanente, el enfoque en gran medida es congruente con el principio de la HIP.

La experiencia reciente de los países de bajo ingreso sugiere que la vasta mayoría no ha seguido el enfoque basado en la HIP para administrar los ingresos producidos por los recursos naturales (véase el apéndice II de Baunsgaard et al., de próxima publicación). Por ejemplo, durante la reciente escalada de los precios del petróleo, el gasto de capital financiado internamente en Chad aumentó de 2,1% del PIB no petrolero en 2003 a 12,6% en 2008–10 (FMI, 2011b). Timor-Leste, por otra parte, ha aplicado el enfoque basado en la HIP durante un período sostenido. A partir de la producción de petróleo desde comienzos de 2000, ha acumulado un fondo petrolero sustancial, equivalente al 886% del PIB no petrolero en 2011 (FMI, 2012). El gasto de capital se mantuvo bajo antes de 2011, pero el gobierno hace poco lanzó un plan de desarrollo estratégico que incluye un elevado gasto en infraestructura financiado parcialmente por sumas extraídas del fondo petrolero.

La autora de este recuadro es Susan Yang.1 Por ejemplo, Ghana comenzó a producir petróleo en 2011, y el personal técnico del FMI proyecta que las reservas del descubrimiento reciente se agotarán para comienzos de 2020.2 Por ejemplo, la tasa anual mediana de rendimiento de todos los proyectos del Banco Mundial ha aumentado de alrededor de 12% en 1987–88 a 24% en 2005–07 (Banco Mundial, 2010).3 Según van der Ploeg (2011), aunque existe una correlación negativa promedio entre el crecimiento y la cuota de exportación de recursos naturales, muchos países, como Botswana y Chile, han escapado a la maldición.4Collier et al. (2010) también proponen invertir a través de un fondo de liquidez soberana, cuya principal finalidad es suavizar la trayectoria de la inversión pública con los ingresos generados por los recursos. La creación de un fondo separado puede considerarse como un artificio intelectual que ayuda a identificar la dinámica de una política fiscal adecuada. Si bien los factores institucionales pueden argumentar en contra de la fragmentación que implica crear un fondo separado en la práctica, lo aprendido en cuanto a la trayectoria de ahorro y gasto público sigue siendo válido.
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*

Los principales autores de este capítulo son John Bluedorn, Rupa Duttagupta (jefa del equipo), Andrea Pescatori y Stephen Snudden, con la colaboración de Murad Omoev, Katherine Pan y Marina Rousset. Contribuyeron también Julia Bersch y Susan Yang.

Véanse Heap (2005) y capítulos anteriores de Perspectivas de la economía mundial (capítulo 5 de la edición de septiembre de 2006, capítulo 5 de la de abril de 2008 y capítulo 3 de la de octubre de 2008).

Para eso, usamos una variante de la estrategia de identificación de Kilian (2009), Kilian, Rebucci y Spatafora (2009) y Kilian y Murphy (2010) con la finalidad de estimar el efecto de los shocks de la producción de materias primas y la demanda mundial en los precios del petróleo crudo, el cobre, el café y el algodón.

Véanse FMI (2009) y Baunsgaard et al. (de próxima publicación), que analizan la función de las instituciones fiscales de los países exportadores de materias primas en términos de la estabilización macroeconómica frente a shocks de precios de las materias primas.

Véanse Baunsgaard et al. (de próxima publicación), Medas y Zakharova (2009), Deaton (1999), Collier y Goderis (2007) y Eyzaguirre et al. (2011), que analizan algunas de estas cuestiones.

Véanse el análisis de los mercados de materias primas en el capítulo 1, y Erten y Ocampo (2012).

Estas conclusiones tienen precedentes. Frankel (2011) subraya la necesidad de que los países exportadores de materias primas eviten una política fiscal procíclica que exacerbe la volatilidad económica. Baunsgaard et al. (de próxima publicación) recalcan la importancia de diseñar marcos fiscales que incorporen paulatinamente información nueva.

Definimos a los exportadores de materias primas como aquellos países en los cuales la exportación neta de la materia prima en cuestión (o del grupo de materias primas) representa como mínimo 10% del total de exportación de bienes. Véanse los detalles en el apéndice 4.1.

Nos centramos en tres períodos largos de precios de las materias primas durante los últimos 50 años (véanse el gráfico 4.1 y Radetzki, 2006): el período anterior al máximo a mediados de la década de 1970 (los precios de la energía tocaron máximos en la década de 1980); el prolongado período de precios bajos que le siguió, hasta 2001 (los precios de la energía tocaron mínimos en 1998), y el repunte posterior.

Estas materias primas también se destacan por su relevancia, entre las materias primas de sus respectivos grupos, para el mayor número de exportadores de materias primas de la muestra (es decir, el mayor número de exportadores de materias primas cuyas exportaciones netas de estas materias primas representan como mínimo un 10% del total de la exportación de bienes).

En todo este estudio empleamos los precios reales de las materias primas: los precios mundiales de las materias primas denominados en dólares de EE.UU. están deflactados por el IPC estadounidense. Véanse los detalles en el apéndice 4.1.

Para cada indicador, tomamos el valor mediano de los promedios nacionales de toda la muestra.

Véanse en Heenan, Peter y Roger (2006) y en Roger (2010) indicios multinacionales de la adopción de regímenes de metas de inflación. Batini y Laxton (2005) observan que las economías emergentes y en desarrollo que adoptaron metas de inflación avanzaron significativamente hacia el anclaje de la inflación y de las expectativas inflacionarias.

Utilizamos la variación de la relación deuda pública/PIB como variable representativa de la situación fiscal porque no se conoce el saldo primario ajustado en función del ciclo de muchos países en el período comprendido entre 1960 y 2010. Tampoco tenemos datos sobre el PIB real que excluye las materias primas de todos los países exportadores de materias primas de la muestra, con el cual se podría juzgar mejor el desempeño de la economía fuera del sector de las materias primas.

Los precios de las materias primas energéticas y metalíferas tocaron máximos en 2008, en tanto que los de los alimentos y los materiales agrícolas lo hicieron en 2010.

El análisis empírico de la orientación fiscal de los productores de materias primas durante los ciclos de precios de las materias primas es relativamente reciente (en comparación con los estudios de la prociclicidad de la política fiscal con los ciclos del producto). Véanse el capítulo 3 de la edición de septiembre de 2011 de Perspectivas económicas regionales: Las Américas, Medina (2010) y Kaminsky (2010), que analizan la prociclicidad de las políticas fiscales de los productores latinoamericanos de materias primas, especialmente entre los países de ingreso más bajo y mediano. Sin embargo, Céspedes y Velasco (2011) han observado que las políticas fiscales de los exportadores de materias primas (que abarcan un grupo más amplio) perdieron prociclicidad en la década de 2000.

Sobre la base de Cashin, McDermott y Scott (2002), utilizamos la metodología de Harding y Pagan (2002) para identificar los máximos y los mínimos en la trayectoria cronológica de los precios reales de las materias primas. Los puntos de inflexión se identifican como un máximo o mínimo local si el precio en el mes en cuestión es más alto o más bajo que el precio de los dos meses previos y los dos meses siguientes. La secuencia de puntos de inflexión posibles resultante debe alternar entre máximos y mínimos. Además, cada fase (ascendente o descendente) definida por los puntos de inflexión debe durar como mínimo 12 meses. Véanse los detalles en el apéndice 4.2.

Se estudian las variables macroeconómicas de cada fase (ascendente o descendente) utilizando tres características: la mediana multinacional de la fase entera, la mediana cuando la fase se encuentra en el cuartil superior en términos de duración (fases largas) y la mediana cuando la fase se encuentra en el cuartil superior en términos de amplitud (fases abruptas). Comparamos también los valores medios (en lugar de los valores medianos) de los indicadores macroeconómicos entre fluctuaciones alternativas de precios de las materias primas. El patrón es el mismo, con diferencias ligeramente más grandes de la variación entre fases ascendentes y descendentes.

No disponemos de datos suficientes sobre el crecimiento del crédito de los exportadores de materiales primarios.

La cobertura de los datos sobre la variación de la deuda pública es más amplia que la del saldo fiscal global.

Esto coincide con los estudios empíricos. Por ejemplo, Chen, Rogoff y Rossi (2010) han observado que los tipos de cambio reales de los exportadores de materias primas son más altos durante períodos de avance de los precios de las materias primas. Sin embargo, el crecimiento promedio del TCER durante una fase ascendente de los precios de las materias primas no es siempre mayor que el crecimiento promedio en una fase descendente (que no figura aquí), lo cual es un poco desconcertante. Ofrecemos dos explicaciones posibles. Primero, el TCER (al igual que todas las variables) se ve afectado no solo por las variaciones de precios de las materias primas sino también por las políticas subyacentes y otros factores, ninguno de los cuales está identificado o neutralizado en este estudio. Segundo, es posible que haya cierto ajuste excesivo del TCER al comienzo de una fase ascendente, que se diluye parcialmente durante el resto de la fase, lo cual resulta en un crecimiento promedio del TCER que no es necesariamente más fuerte en una fase ascendente que en una fase descendente.

Véanse en Rafiq (2011) datos de los exportadores de petróleo del Consejo de Cooperación del Golfo, y en Adler y Sosa (2011), sobre los exportadores latinoamericanos de materias primas.

Adler y Sosa (2011) observan esta prociclicidad en los países exportadores latinoamericanos de materias primas.

Los modelos VAR del petróleo y del cobre se estiman con una frecuencia mensual, en tanto que los del café y del algodón usan datos anuales debido a limitaciones de los datos. Véanse en el apéndice 4.3 los detalles del modelo de base y las verificaciones de la solidez. Son ejemplos de shocks de producción los fenómenos meteorológicos impredecibles, tales como inundaciones y sequías que afectan adversamente al rendimiento (de los alimentos y los materiales primarios); los trastornos de la producción causados por rupturas de equipo o paros de la mano de obra imprevistos (en el caso de la energía y de los metales), y los avances tecnológicos inesperados que impulsan la producción. Un ejemplo de un shock de la actividad mundial es una caída repentina de la actividad mundial debido a un aterrizaje duro imprevisto de un país de importancia sistémica. Por el contrario, son ejemplos de shocks de determinadas materias primas un cambio de preferencia por el café en lugar del té (como ocurrió durante la última década), una mejora paulatina de la intensidad del uso de las materias primas y cambios en las expectativas en torno a la actividad mundial y la producción. Por lo tanto, las variaciones de la producción o de la actividad previstas en su totalidad o en parte estarían incluidas en el componente no explicado del precio, y estarían correlacionadas con el momento en el cual aparecen las primeras noticias sobre el futuro cambio, no con el momento en el cual ocurre efectivamente. Un ejemplo de este shock de producción esperado podría ser el reciente caso de Libia, ya que se preveía que los trastornos políticos perturbarían la producción petrolera y, en consecuencia, la oferta mundial de petróleo, haciendo subir por adelantado los precios del petróleo. Análogamente, un aumento previsto de la demanda de materias primas debido a un auge de crecimiento de origen inmobiliario en China haría subir por adelantado los precios de las materias primas.

Véase, por ejemplo, Hamilton (2011). Sin embargo, Kilian (2009) y Kilian y Murphy (2010) sostienen lo contrario.

El hecho de que la demanda mundial no afecte significativamente a los precios del café puede reflejar su mayor sensibilidad a las preferencias en cuanto a bebidas, además de la baja elasticidad en función del ingreso (Bond, 1987).

Los movimientos de los precios de las materias primas también pueden tener consecuencias serias para los importadores de materias primas, muchos de los cuales son países de bajo ingreso. Si bien el capítulo se centra en los exportadores, el recuadro 4.1 presenta una sinopsis de los diversos efectos del aumento de los precios de los alimentos y los combustibles en los países de bajo ingreso.

En la muestra, el porcentaje promedio que las exportaciones netas de la materia prima en cuestión representa dentro de la exportación total de bienes de cada uno de los exportadores netos de materias primas a lo largo de todo el período que abarca la muestra es por lo menos 10%.

Obsérvese que, en el caso de los precios del petróleo y del cobre, un shock típico de la demanda (o la producción) mundial representa el promedio anual de los shocks estructurales mensuales del modelo VAR mensual. Véanse en el apéndice 4.3 detalles del uso de estos resultados para obtener una estimación de las elasticidades implícitas del PIB real con respecto a los aumentos de precios con una frecuencia anual.

Esta separación clara de los ciclos de precios impulsados por la demanda o por la producción no es posible con las demás materias primas. Véanse los detalles en el apéndice 4.3.

Sin embargo, los datos empíricos apuntan a políticas fiscales que son demasiado procíclicas y, por ende, exacerban la volatilidad interna. Por ejemplo, Husain, Tazhibayeva y Ter-Martirosyan (2008) señalan que las reacciones de la política fiscal a los shocks de los precios del petróleo incrementan la volatilidad interna real. Como se señaló, Frankel (2011) sostiene que los exportadores de materias primas son demasiado procíclicos en sus políticas macroeconómicas. Céspedes y Velasco (2011) observan que las políticas fiscales procíclicas de los exportadores de materias primas pueden haber disminuido en los últimos años.

Véanse los detalles en el apéndice 4.4.

Estas cifras son parecidas a los porcentajes promedio de los exportadores de petróleo de la muestra (véase el apéndice 4.1).

La deuda neta tiene en cuenta todo saldo positivo de activos externos (como fondos patrimoniales soberanos).

Durante las dos últimas décadas, ha habido un aumento pronunciado de la adopción de políticas fiscales basadas en reglas, expresadas a través de algún concepto del saldo fiscal o sus componentes (ingreso y/o gasto) y/o el nivel de deuda. Actualmente, más de 65 países utilizan algún tipo de regla fiscal. Véase FMI (2009).

Esto coincide con las conclusiones de Kumhof y Laxton (2010), según quienes una regla de superávit estructural puede reducir la volatilidad macroeconómica de un pequeño exportador de cobre como Chile.

Véanse también Broda (2004) o Rafiq (2011).

Véase también Demirel (2010), que observa que las políticas fiscales y monetarias óptimas son procíclicas (anticíclicas) ante la presencia (ausencia) de un diferencial nacional. FMI (2009) señala que para una muestra de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las reglas fiscales fueron más eficaces cuando los coeficientes de deuda pública se colocaron por debajo de determinado umbral.

En este escenario se supone que el sector privado es propietario de 90% de la producción petrolera, en comparación con la simulación de referencia, en la cual es propietario de solo 10%.

En este escenario, el porcentaje de la exportación neta de petróleo dentro del PIB total es 36%, como ocurre con algunos países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en comparación con el 18% de la simulación de referencia.

A la hora de cuantificar la respuesta óptima de la política fiscal a las fluctuaciones cíclicas de precios de las materias primas, la estructura de los países exportadores de materias primas es importante, por supuesto, debido a las diferencias de las elasticidades de los precios de una u otra materia prima en función de la demanda y de la oferta, la heterogeneidad de los precios de las materias primas según la región y el nivel de las rentas de producción. Además, las economías que tienen una mayor diversificación en términos de las materias primas son menos propensas a experimentar fluctuaciones internas causadas por shocks de la oferta mundial que por amplios shocks de la demanda mundial. Asimismo, las características estructurales como la elevada intensidad del uso de las materias primas en la producción total y la propiedad pública son más aplicables a la producción de metales y petróleo que a la de materias primas agrícolas.

Esta tensión entre la estabilidad económica nacional y mundial se plantea únicamente cuando los efectos de los shocks de los mercados de materias primas son asimétricos entre distintas economías. Por lo tanto, no ocurre cuando los precios de las materias primas están impulsados por la actividad mundial, que afecta de maneras parecidas a los exportadores de materias primas y al resto del mundo.

Estos cálculos presentan un límite superior a los efectos positivos de los aumentos del gasto de los grandes exportadores de petróleo que originan más de un tercio de la producción petrolera mundial (como una mayoría de los productores de la OPEP juntos). Suponemos que los ingresos fiscales de estos exportadores de petróleo aumentan proporcionalmente al avance de los precios del petróleo, y que encauzan todos los ingresos fiscales extraordinarios de regreso hacia el resto del mundo mediante el aumento de la demanda de importaciones. Véase en Beidas-Strom (2011) un análisis conexo de las repercusiones mundiales del gasto fiscal de Arabia Saudita.

Entre estas cuestiones, cabe mencionar la agotabilidad de los recursos, los efectos del mal holandés, los objetivos de los legados y las necesidades institucionales y de desarrollo de las economías exportadoras. Véase el análisis de algunas de estas cuestiones en el recuadro 4.2.

Véanse Eissa y Hoynes (2004) y Keane (2010). Otro supuesto implícito es que el equilibrio original no estaba ya a los niveles óptimos de capital y producto debido a las distorsiones prevalecientes en la economía, un supuesto razonable para la mayoría de las economías en desarrollo.

Suponemos un factor de descuento de 5%.

En los estudios sobre los ciclos económicos, se hace tradicionalmente una distinción entre los ciclos clásicos y los ciclos de crecimiento. En el primer caso, las variables de interés no se tratan por adelantado ni se transforman antes de identificar los puntos de inflexión. En el segundo caso, las variables se filtran antes del análisis de las fechas; por ejemplo, se seleccionan puntos de inflexión para captar períodos de crecimiento superior o inferior a la tendencia. Como somos agnósticos en cuanto a la presencia de una tendencia en los precios de las materias primas, nos centramos en los precios de las materias primas expresados como nivel, haciendo una distinción entre períodos de expansión y contracción. Aún más importante es señalar que el enfoque de los ciclos clásicos evita tener que elegir entre métodos de filtrado o supresión de la tendencia, que fehacientemente introducen desplazamientos de fases potencialmente espurios que pueden confundir al algoritmo de los puntos de inflexión.

Para el VAR mensual del cobre y del petróleo, tomamos el índice de producción industrial mundial como indicador de la actividad mundial. En el caso de las materias primas agrícolas, usamos la tasa de crecimiento del PIB mundial, dado que los VAR se estiman con frecuencia anual. En una prueba de solidez de los resultados con frecuencia mensual, probamos como indicador alternativo de la actividad mundial el propuesto por Kilian (2009).

Las plantas de café nuevas tardan unos cinco años en madurar (Wellman, 1961). La suposición quizá no esté tan clara en el caso del algodón, ya que el ciclo de cosecha dura alrededor de un año (Smith y Cothren, 1999).

Con una frecuencia anual, es más preocupante que las variaciones de los precios reales de las materias primas puedan estar correlacionadas con otros factores que sí impulsan el PIB mundial, pero que no están incluidos en el sistema VAR. Esto podría dar lugar a un sesgo por variable omitida que influiría en la interpretación de los resultados.

Véanse De Gregorio, González y Jaque (2005) sobre la función del TCER estadounidense en la determinación de los precios del cobre, y Kilian y Murphy (2010) sobre la función de las existencias de petróleo crudo en la determinación de los precios del petróleo.

Existen varios ejemplos de shocks específicos de las materias primas. Un cambio de las preferencias por el café en lugar del té (como ocurrió durante la última década) es un ejemplo de un shock captado por nuestro componente residual. Otros ejemplos son mejoras tecnológicas que influyen en la intensidad del uso del petróleo, una fuente energética alternativa o un auge/colapso de la vivienda a nivel mundial que afecta a la demanda de cobre.

La financialización de los mercados de materias primas puede haber exacerbado la sensibilidad de los precios de las materias primas a las novedades sobre las perspectivas de los mercados (véase el capítulo 1 de la edición de septiembre de 2011 de Perspectivas de la economía mundial, donde se analiza la influencia de la financialización en los precios de las materias primas).

Para consultar una descripción completa del GIMF, véanse Kumhof et al. (2010) y Kumhof y Laxton (2009a).

Más precisamente, los ingresos tributarios están dados por la suma de los ingresos de la mano de obra y del capital percibidos por el sector no petrolero, más las transferencias y los impuestos sobre el consumo. Los ingresos tributarios potenciales se definen como las tasas impositivas vigentes multiplicadas por las bases impositivas con equilibrio a largo plazo. Los ingresos petroleros potenciales se calculan sobre la base de los valores a largo plazo del precio y el producto de las materias primas.

Por construcción, las relaciones superávit fiscal/PIB y deuda/PIB regresan siempre a las metas a largo plazo porque todas las brechas terminan cerrándose una vez que se diluyen los shocks pasajeros. Kumhof y Laxton (2009) han mostrado que esta clase de reglas es particularmente idónea para captar períodos de condiciones económicas relativamente fuertes (débiles) y, por ende, es eficaz para estabilizar las fluctuaciones de los ciclos económicos.

Para un análisis más detallado de la regla fiscal y del sector público, véase Snudden (de próxima publicación).

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