Chapter

Anexo: Deliberaciones del Directorio Ejecutivo del FMI sobre las perspectivas, marzo de 2012

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 2012
Share
  • ShareShare

Related Material

Show Summary Details

El Presidente Interino formuló las siguientes declaraciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las Perspectivas de la economía mundial, el 30 de marzo de 2012

Los directores ejecutivos observaron que las perspectivas mundiales están mejorando gradualmente, pero que la recuperación sigue siendo tenue y los riesgos se inclinan firmemente a la baja. La mejora de la actividad en Estados Unidos y la adopción de políticas en la zona del euro han reducido la amenaza de una abrupta desaceleración mundial. Sin embargo, los avances recientes son muy frágiles, y un gran número de entidades soberanas y bancos aún están sometidos a fuertes presiones. La actual calma brinda a las autoridades una oportunidad excepcional para finalmente salir de la crisis. Las autoridades tienen que seguir implementando los cambios fundamentales que son necesarios para lograr una estabilidad duradera, que es un requisito previo para alcanzar un crecimiento saludable a mediano plazo. Dadas las amplias brechas del producto en las economías avanzadas, es necesario también calibrar las políticas con miras a apoyar un crecimiento que aún es débil a corto plazo.

Los directores convinieron en que es probable que en las principales economías avanzadas se reinicie una recuperación débil, y que se prevé que en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo la actividad siga siendo relativamente sólida. No obstante, las proyecciones de crecimiento para la mayoría de las regiones han sido revisadas a la baja con respecto a las cifras señaladas en la edición de septiembre de 2011 de Perspectivas de la economía mundial, teniendo en cuenta sobre todo el daño causado por el empeoramiento de las condiciones en el sector de las entidades soberanas y los bancos en la zona del euro. Aún se prevé que la zona del euro sufrirá una recesión leve en 2012. En las economías avanzadas la creación de empleo probablemente seguirá siendo lenta. Se prevé que el crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo también se desacelerará en 2012, pero que repuntará en 2013, gracias a la aplicación de políticas macroeconómicas más laxas y al fortalecimiento de la demanda externa.

Los directores señalaron que las medidas de política tomadas recientemente han sido cruciales para estabilizar los mercados financieros de la zona del euro. Sin embargo, advirtieron que los riesgos soberanos siguen siendo elevados y que persisten las presiones sobre los bancos europeos, incluidas las generadas por el riesgo soberano, la fragilidad del crecimiento de la zona del euro, las elevadas necesidades de renovación de créditos y la necesidad de reforzar las reservas de capital. Combinadas, estas presiones han impulsado un movimiento general hacia la reducción del tamaño de los balances. En buena medida el desapalancamiento que realizarán los bancos de la zona del euro probablemente ocurrirá mediante la generación de capital o la venta de títulos y activos no esenciales, pero parte de ese desapalancamiento tenderá a reducir la oferta de crédito a la economía real. Los directores convinieron en que, si bien una mayor contracción de los balances de los bancos europeos es saludable, las consecuencias potencialmente negativas de un desapalancamiento sincronizado a gran escala siguen siendo motivo de preocupación.

Los directores coincidieron en general en que la preocupación más inmediata es que un recrudecimiento de la crisis en la zona del euro desencadene una fuga generalizada hacia activos de menor riesgo y un desapalancamiento desordenado de los bancos europeos. Señalaron que las simulaciones del personal técnico del FMI apuntan a que el resurgimiento de presiones de financiamiento similares a las registradas en el tercer trimestre podría tener repercusiones importantes en la oferta de crédito en la zona del euro y en otras regiones.

Los directores hicieron hincapié en que otros riesgos a la baja continúan dominando. La incertidumbre geopolítica podría provocar una escalada de los precios del petróleo. La aplicación de políticas macroeconómicas excesivamente restrictivas podría empujar a otra de las principales economías a una situación de deflación sostenida. Otros riesgos son las perturbaciones en los mercados mundiales de bonos y divisas, con alzas repentinas de las tasas de interés debidas a fuertes déficits presupuestarios y elevados niveles de deuda, y a una rápida desaceleración de la actividad en algunas economías de mercados emergentes. Sin embargo, el crecimiento también podría ser superior al proyectado si se aplican políticas más apropiadas, si se tornan más favorables las condiciones financieras y si disminuyen las tensiones geopolíticas.

Los directores coincidieron en que las autoridades en Europa deben aprovechar los avances y las mejoras recientes en los mercados para impulsar la implementación de las reformas acordadas y completar el programa de políticas. La prioridad clave a corto plazo es construir un cortafuegos adecuado, resistente y creíble en Europa para evitar el contagio. Los aumentos de la capitalización y el aprovisionamiento de los bancos que ya están en curso deberían complementarse con mayores avances en lo que se refiere a la reestructuración y resolución de los bancos. Igual importancia revisten las reformas institucionales de gran alcance que corrigen deficiencias en el diseño de la unión económica y monetaria que contribuyeron a la crisis; esas reformas incluyen políticas que permitan profundizar la integración con el fin de afianzar la estabilidad financiera. En cuanto a las políticas macroeconómicas, está en curso una consolidación fiscal que en grado es suficiente, y el ritmo de los planes de ajuste fiscal a corto plazo debería calibrarse para evitar presiones excesivas sobre la demanda a corto plazo, sin socavar la sostenibilidad fiscal. Como los multiplicadores fiscales probablemente se encuentran en niveles elevados en el actual entorno débil, siempre que el financiamiento lo permita es preferible un ajuste gradual pero continuo en lugar de un ajuste fuerte en la primera etapa. Dadas las perspectivas de una inflación interna muy baja, las tasas de interés de política monetaria deberían recortarse en los casos en que sea viable, y el apoyo no convencional debería mantenerse o ampliarse aún más si ciertos mercados se ven sometidos a presiones agudas.

Los directores observaron que en Estados Unidos y Japón sigue siendo urgente definir trayectorias para una consolidación fiscal firme y sostenida a mediano plazo. Además, es posible que en Japón se necesite una política monetaria más laxa para garantizar que se alcance la meta de inflación a mediano plazo. Estados Unidos quizá también necesite aplicar una política más laxa si la actividad amenaza con decepcionar. En términos más generales, dadas las débiles perspectivas de crecimiento en las principales economías, los países que dispongan de margen de maniobra de política fiscal pueden reconsiderar el ritmo de consolidación. Otras economías deben permitir que los estabilizadores automáticos actúen libremente mientras estén en condiciones de financiar sin problema déficits más altos. Sin embargo, el fortalecimiento de las finanzas públicas a mediano plazo sigue siendo clave para un crecimiento sostenible. El entorno de alta incertidumbre también hace que sea apremiante poner en práctica estrategias amplias y previsoras que estimulen la confianza y la credibilidad.

Los directores subrayaron que, más allá del corto plazo, el desafío para las economías avanzadas consiste en mejorar las débiles perspectivas a mediano plazo. La reforma del sector financiero ha de abordar muchas deficiencias que la crisis financiera dejó al descubierto, como los problemas relacionados con las instituciones consideradas demasiado grandes o complejas para quebrar, el sistema bancario paralelo y la colaboración transfronteriza entre los supervisores bancarios. Se está avanzando con más celeridad en el diseño y la ejecución de planes creíbles de ajuste a mediano plazo, pero aún es mucho el camino por recorrer, incluso en las economías más grandes. La reforma de los programas de prestaciones, sumada a esfuerzos renovados orientados a fortalecer los marcos fiscales, es una manera crucial de reducir considerablemente el gasto sin repercutir demasiado en la demanda actual, y puede ayudar a restablecer la confianza del mercado en la sostenibilidad de las finanzas públicas. También es necesario emprender en diversos frentes reformas estructurales que fomenten el crecimiento.

Los directores señalaron que, a corto plazo, el desafío clave para las economías de mercados emergentes y en desarrollo consiste en calibrar adecuadamente las políticas macroeconómicas para hacer frente a importantes riesgos a la baja provenientes de las economías avanzadas, pero controlando al mismo tiempo las presiones de sobrecalentamiento derivadas del dinamismo de la actividad, el fuerte crecimiento del crédito y el resurgimiento de riesgos relacionados con los precios de la energía. La respuesta apropiada variará según el caso. En las economías que han normalizado en gran parte sus políticas macroeconómicas, la atención a corto plazo debe centrarse en cómo se ha de responder a los efectos de contagio adversos y a la menor demanda de las economías avanzadas y en cómo hacer frente a los flujos de capital volátiles. Otras economías deben seguir recomponiendo el margen de maniobra de las políticas macroeconómicas utilizado durante 2008–09, y deben reforzar las políticas y los marcos prudenciales. El ritmo más lento de ajuste fiscal previsto para 2012 en las economías de mercados emergentes es apropiado dado el contexto de crecimiento más débil y las posiciones fiscales relativamente más fuertes de dichas economías. Las autoridades monetarias tienen que procurar que el alza de los precios del petróleo no genere una presión inflacionaria más generalizada, y la política fiscal tiene que contener el daño en los balances del sector público focalizando los subsidios estrictamente en los hogares más vulnerables.

Los directores coincidieron en que, dados los acontecimientos más recientes, no cabe esperar un nuevo agravamiento de los desequilibrios mundiales en cuenta corriente tras la importante reducción que experimentaron durante la Gran Recesión. Esto se debe en gran medida a que el aumento excesivo del consumo que caracterizó a las economías que acumularon grandes déficits externos antes de la crisis ha sido aprovechado al máximo y no se ha visto compensado por un aumento del consumo en las economías con superávits. Por lo tanto, la economía mundial ha sufrido reducciones de la demanda y del crecimiento en todas las regiones en relación con los años de auge justo antes de la crisis. La reorientación de la actividad en las economías superavitarias clave hacia un mayor consumo, con el apoyo de tipos de cambio que dependan más de las fuerzas del mercado, ayudaría a afianzar las perspectivas de esas economías y las del resto del mundo.

Los directores hicieron hincapié en que la austeridad por sí sola no puede resolver el malestar económico en las principales economías avanzadas. Las políticas también han de facilitar los ajustes y enfocarse mejor en los problemas fundamentales —el debilitamiento de la situación de los hogares en Estados Unidos y de las entidades soberanas en la zona del euro—, aprovechando para ello recursos provenientes de otros países que gozan de una situación más holgada. Las autoridades tienen que procurar no asignar demasiada importancia a los riesgos que entrañan las políticas no convencionales de apoyo monetario, y no limitar el margen del que disponen los bancos centrales para aplicar políticas. Es cierto que las políticas no convencionales no pueden reemplazar una reforma fundamental, pero sí pueden limitar el riesgo de que otra de las grandes economías caiga en una trampa de deuda y deflación que podría perjudicar gravemente las perspectivas de mejores políticas y un crecimiento mundial más dinámico.

    Other Resources Citing This Publication