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Capítulo 2. Perspectivas Nacionales y Regionales

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
December 2008
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Con las perspectivas mundiales presentadas en el capítulo 1 como telón de fondo, en este capítulo se analiza cómo los principales países y regiones que integran la economía mundial están afrontando las intensas tensiones financieras, los altos precios de las materias primas y la desaceleración mundial. A continuación se presentan algunas enseñanzas de política económica, con miras a encontrar un equilibrio adecuado entre responder al deterioro de las perspectivas de crecimiento a corto plazo, contener la inflación y fomentar el potencial de crecimiento a más largo plazo1.

Estados Unidos y Canadá: Pronóstico de desaceleración económica

Estados Unidos ha estado en el centro de la cada vez más intensa tormenta financiera mundial analizada en el capítulo 1, y ahora la economía se está desacelerando rápidamente. Los datos más recientes parecen indicar que el PIB creció a una tasa anualizada del 2,8% en el segundo trimestre, ya que el aumento de la exportación neta y los cheques de reintegro de impuestos estimularon el consumo y contrarrestaron el lastre derivado de la turbulencia financiera, la continua corrección de los precios de la vivienda y los altos precios de las materias primas. No obstante, tomando en conjunto los últimos tres trimestres, el ritmo de crecimiento alcanzó solamente un promedio del 1¼%, cifra muy por debajo de su potencial. Y lo que es más importante, los datos disponibles sobre el tercer trimestre parecen señalar que la desaceleración se prolongará, y los indicadores anticipados —como la confianza de las empresas y de los consumidores y los datos acumulados en relación con el impacto negativo de las recientes turbulencias en los mercados financieros sobre el crédito— parecen mostrar que la economía probablemente se debilitará durante el trimestre actual y a principios de 2009.

Desde el verano de 2007, el descenso de la inversión residencial ha representado un lastre sustancial para el producto (restando alrededor de ¾ de punto porcentual del crecimiento), las existencias se han reducido y el consumo ha disminuido. En cambio, existen dos fuentes de resiliencia. En primer lugar, la exportación neta ha experimentado un auge sustancial —añadiendo 1½ puntos porcentuales al crecimiento durante el período— aunque la escalada de precios del petróleo ha mantenido el déficit en cuenta corriente en alrededor del 5% del PIB. En segundo lugar, a pesar de la desaceleración económica y las condiciones crediticias más estrictas, las empresas estadounidenses se mantienen sólidas, y muestran un apalancamiento relativamente bajo, altos niveles de beneficios y una sólida demanda de exportación, lo que explica por qué las reducciones del gasto empresarial y el empleo fueron moderadas hasta hace poco.

Dado que una recesión parece ahora cada vez más probable, las preguntas esenciales son las siguientes: ¿cuál será el grado de profundidad de la desaceleración?, ¿cuándo se pondrá en marcha la recuperación? y ¿cuál será el grado de solidez de esta última? Los factores determinantes de las perspectivas a corto plazo serán la eficacia de los planes adoptados recientemente por el gobierno para estabilizar las condiciones del mercado, así como el comportamiento de los hogares estadounidenses ante el aumento de las tensiones, la profundidad del ciclo de la vivienda y el grado en que la preocupación por la inflación limite la política monetaria.

Confrontadas con una crisis financiera cada vez más peligrosa y en rápida expansión, las autoridades han tomado medidas para afrontar los riesgos inminentes que atentan contra la estabilidad sistémica y han adoptado un plan de acción a gran escala para comprar activos problemáticos de los bancos, aunque tomará algún tiempo organizar estas operaciones. Una vez que estén plenamente establecidas, cabe prever que estas medidas contribuirán a estabilizar las condiciones del mercado, pero aun en este caso el proceso de reestructuración de los balances será largo y arduo. Deberá pasar un tiempo considerable antes de que se reconozcan plenamente las pérdidas, se recapitalicen los bancos, se reduzca el apalancamiento y los mercados recuperen la confianza. Las condiciones de crédito más estrictas tienen ahora un impacto visible en el crecimiento de nuevos préstamos, y es probable que el acceso al crédito siga siendo difícil en 2009. El impacto seguramente será mayor en los hogares, dado que sus balances se han deteriorado, pero en las actuales condiciones de turbulencia en los mercados financieros es probable que las empresas también se vean negativamente afectadas, a pesar de sus balances más sólidos y sus márgenes de beneficios, que aún son ventajosos.

Aunque el consumo ha seguido aumentando en los últimos trimestres, los hogares estadounidenses afrontan tensiones crecientes por la disponibilidad de efectivo y en los balances. El crecimiento del ingreso se ha reducido, ya que el empleo ha bajado desde enero, la semana media de trabajo se ha contraído, el desempleo ha aumentado en un punto porcentual completo, los salarios se han estancado y los precios de la gasolina se mantienen altos (gráfico 2.1). La caída de los precios de la vivienda y el debilitamiento del mercado de renta variable han contribuido a una reducción del 10% del patrimonio neto de los hogares en relación con el PIB. Además, el acceso al crédito se ha restringido considerablemente, sobre todo para las hipotecas pero también para otras fuentes de financiamiento del consumo.

Gráfico 2.1.Estados Unidos: Dificultades para los hogares

Los hogares estadounidenses están bajo una presión cada vez más intensa. Hasta el momento han mantenido un moderado crecimiento del consumo, pero la caída del empleo, las condiciones crediticias más estrictas, la disminución del patrimonio neto, y el encarecimiento del petróleo y de los alimentos representan un lastre para el crecimiento. No obstante, ha mejorado el acceso a la vivienda y se observan indicios de que las valoraciones de la vivienda se están acercando a niveles más acordes con las tendencias históricas.

Fuentes: Davis, Lehnert y Martin (2007); Haver Analytics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Variación trimestral de las nóminas no agrícolas; miles.

2National Association of Realtors (NAR) es la asociación de agentes inmobiliarios a escala nacional; promedio móvil trimestral de la variación porcentual en 12 meses.

3Office of Federal Housing Enterprise Oversight (OFHEO) es el organismo federal de supervisión del sector de la vivienda.

4Relación entre el índice de precios de la vivienda elaborado por OFHEO y el ingreso personal disponible per cápita.

5Inverso de la relación alquiler/precio dentro del volumen agregado de viviendas ocupadas por sus propietarios.

6Con el índice en 100 el ingreso familiar mediano permite obtener una hipoteca del 80% sobre un hogar unifamiliar usado cuyo precio coincide con la mediana, reindexado a 1995 = 100.

Un elemento esencial del pronóstico de referencia es que el consumo mostrará ahora indicios más evidentes de debilitamiento. En las proyecciones, el consumo se reduce moderadamente en el segundo semestre de 2008, a medida que desaparece el estímulo derivado de los cheques de reintegro de impuestos, y a principios de 2009. Luego se recuperará de manera gradual durante el resto del año, pero no avanzará con la rapidez esperada, debido a las continuas tensiones por la disponibilidad de efectivo y la necesidad de reconstituir el ahorro.

Las tensiones sobre los hogares obedecen en parte a la continua desaceleración a gran escala en el mercado de la vivienda. La caída de los precios de la vivienda —entre el 5% y el 17% el pasado año, según el índice utilizado— es un hecho sin precedentes desde la Gran Depresión. Por lo tanto, más de 10 millones de hogares tienen una hipoteca mayor que el valor de mercado de sus casas. La actividad relacionada con la vivienda también ha caído en picado: la construcción de viviendas nuevas se ha reducido un 60% con respecto a su nivel máximo. Se trata de una corrección necesaria tras un período de excesos, y ahora se observan algunos indicios de estabilización, como los datos recientes sobre las ventas de viviendas, aunque hasta una tercera parte de las ventas representan ahora ejecuciones hipotecarias, un indicador de debilitamiento más que de solidez.

Las proyecciones de referencia indican que el ciclo de la vivienda finalmente tocará fondo en 2009 después de cuatro años de corrección. Las proyecciones incorporan otra reducción del 10% de los precios de la vivienda a finales del año, de acuerdo con las expectativas del mercado (aunque estos mercados a término son muy poco activos), lo que acercará los precios a niveles más coherentes con los parámetros fundamentales. Además, la inversión residencial en relación con el PIB casi se sitúa en su nivel más bajo en 40 años, y la caída de la construcción de viviendas nuevas está reduciendo las existencias de casas nuevas a la venta. Cabe prever que la legislación recientemente adoptada brindará el respaldo necesario para facilitar el refinanciamiento de las hipotecas “problemáticas” con garantías federales y para asegurar que Fannie Mae y Freddie Mac —las empresas semipúblicas que respaldaron alrededor del 80% de los nuevos créditos hipotecarios en los últimos trimestres— sigan ofreciendo financiamiento para la vivienda.

Con respecto a la inflación, los precios de la energía, que aún se mantienen altos, han contribuido a un aumento de la inflación global basada en el gasto de consumo personal hasta el 4,6% (tasa interanual) en agosto de 2008, mientras que la inflación básica basada en este gasto subió al 2,6%. Dado el reciente descenso de los precios internacionales del petróleo, las cifras globales probablemente comenzarán a reducirse, y cabe esperar que la ampliación de la brecha del producto, los aumentos salariales moderados y un repunte de la productividad contribuirán a contener la inflación subyacente.

Juntando todas las piezas del rompecabezas, se proyecta que la actividad se reducirá en el último trimestre de 2008 y el primer trimestre de 2009, se estabilizará en el segundo trimestre de 2009, y luego iniciará una recuperación gradual. El crecimiento, calculado por la variación de un año a otro, se modera del 2,0% en 2007 al 1,6% en 2008 y al 0,1% en 2009 (cuadro 2.1). La economía regresa a su crecimiento potencial en 2010. Los riesgos de que el panorama sea menos favorable de lo previsto ahora mismo son considerables. Entre las preocupaciones principales cabe destacar que la contracción del crédito frene aún más la actividad, la corrección de los precios de la vivienda se extienda hasta 2010 y las presiones inflacionarias sean más persistentes de lo que parece, lo que limitaría el margen de maniobra de la Reserva Federal. Del lado positivo, es posible que los patrones de gasto de las empresas estadounidenses mejoren más de lo previsto a pesar de las tensiones financieras, lo que respaldaría los ingresos de los hogares en mayor medida de lo esperado.

Cuadro 2.1.PIB real, precios al consumidor y desempleo en las economías avanzadas(Variación porcentual anual y porcentaje de la población activa)
PIB realPrecios al consumidorDesempleo
200620072008200920062007200820092006200720082009
Economías avanzadas3,02,61,50,52,42,23,62,05,75,45,76,5
Estados Unidos2,82,01,60,13,22,94,21,84,64,65,66,9
Zona del euro12,82,61,30,22,22,13,51,98,77,47,68,3
Alemania3,02,51,81,82,32,91,49,88,47,48,0
Francia2,22,20,80,21,91,63,41,69,28,37,78,3
Italia1,81,5−0,1−0,22,22,03,41,96,86,26,76,6
España3,93,71,4−0,23,62,84,52,68,58,311,214,7
Países Bajos3,43,52,31,01,71,62,92,63,93,22,82,9
Bélgica2,92,81,40,22,31,84,62,88,37,57,18,6
Austria3,43,12,00,81,72,23,52,34,84,44,24,4
Finlandia4,94,52,51,61,31,63,92,57,76,86,26,2
Grecia4,24,03,22,03,33,04,43,18,98,37,78,3
Portugal1,41,90,60,13,02,43,22,07,78,07,67,8
Irlanda5,76,0−1,8−0,62,72,93,52,44,44,55,77,0
Luxemburgo6,14,52,31,82,72,33,71,84,44,44,44,8
Eslovenia5,76,14,33,72,53,65,93,35,94,84,85,0
Chipre4,04,43,42,82,22,24,63,54,63,93,93,9
Malta3,13,72,82,32,60,73,72,27,36,46,57,0
Japón2,42,10,70,50,31,60,94,13,84,14,5
Reino Unido12,83,01,0−0,12,32,33,82,95,45,45,46,0
Canadá3,12,70,71,22,02,12,52,16,36,06,26,3
Corea5,15,04,13,52,22,54,84,03,53,33,13,0
Australia2,74,22,52,23,52,34,63,64,84,44,34,8
Taiwan, provincia china de4,95,73,82,50,61,84,22,53,93,93,94,1
Suecia4,12,71,21,41,51,73,42,87,06,16,67,1
Suiza3,43,31,70,71,00,72,61,53,02,52,62,8
Hong Kong, RAE de7,06,44,13,52,02,04,84,34,84,13,53,6
Dinamarca3,91,71,00,51,91,73,42,83,92,81,82,6
Noruega2,53,72,51,22,30,83,22,73,42,52,53,0
Israel5,25,44,32,82,10,54,83,38,47,36,06,2
Singapur8,27,73,63,51,02,16,53,32,72,12,12,2
Nueva Zelandia21,93,20,71,53,42,44,23,83,83,64,04,3
Islandia4,44,90,3−3,16,85,012,111,21,31,02,23,9
Partidas informativas
Principales economías avanzadas2,72,21,20,12,42,23,51,75,85,55,86,6
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,65,64,03,21,62,24,83,53,73,43,33,3

Basado en el índice armonizado de precios al consumidor de Eurostat.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Basado en el índice armonizado de precios al consumidor de Eurostat.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Si bien la prioridad inminente es estabilizar las condiciones financieras, las autoridades económicas deberán aplicar políticas macroeconómicas de apoyo adecuadas, tales como medidas para evitar círculos viciosos macroeconómicos de repercusiones adversas. La actual orientación muy acomodaticia de la política monetaria podría ser aún más expansiva si parece agravarse la desaceleración, aunque su eficacia podría resultar limitada si persisten las tensiones financieras, y la Reserva Federal se mantendrá alerta en el frente de la inflación. A la larga, deberá adoptarse una política monetaria más neutral a medida que la recuperación cobre impulso y mejoren las condiciones financieras. Con respecto a la política fiscal, el programa de medidas de estímulo fiscal facilitó un respaldo oportuno, pero el déficit fiscal está aumentando fuertemente y se proyecta que alcance el 4½% del PIB en 2009, el nivel más alto de todos los países del G-7, sin tener en cuenta el impacto posiblemente sustancial de las medidas adoptadas recientemente para estabilizar el sector financiero y de la vivienda. La necesidad de sanear las finanzas públicas ante las presiones del gasto a mediano plazo y los desafíos a largo plazo derivados de los cambios demográficos y del aumento de los costos médicos subrayan la necesidad de aplicar medidas de ajuste en otros frentes cuando se haya estabilizado la situación, con el objeto de contrarrestar los costos del apoyo al sistema financiero.

En Canadá, la actividad económica ha experimentado una fuerte desaceleración desde mediados de 2007, y se proyecta una reducción del crecimiento del 2,7% en 2007 al 0,7% en 2008 antes de repuntar hasta el 1,2% en 2009. Aunque los sectores de uso intensivo de recursos se han beneficiado de los altos precios de las materias primas, el efecto rezagado de la anterior apreciación real del dólar canadiense, junto con la desaceleración en Estados Unidos, ha afectado duramente al sector manufacturero. El Banco de Canadá redujo las tasas de interés en 150 puntos básicos entre diciembre de 2007 y abril de 2008, y ha sostenido las tasas estables desde entonces. A pesar de la reciente aceleración al 3½%, en general la inflación se ha mantenido bien anclada, en parte debido a la apreciación de la moneda. Por lo general, los bancos han capeado bien la tormenta financiera hasta el momento, gracias a una regulación conservadora y una baja exposición a los productos estructurados, pero persisten riesgos, dados los fuertes vínculos económicos y financieros con Estados Unidos.

Europa occidental: Medidas para enfrentar múltiples shocks

Europa occidental se ve confrontada con importantes shocks que están debilitando la actividad económica, especialmente las extraordinarias tensiones financieras. En la zona del euro el crecimiento del PIB real se ha estancado tras el repunte experimentado en el primer trimestre. El crecimiento ya era visiblemente más débil en otras regiones durante dicho período, incluido el Reino Unido y la mayoría de los países nórdicos, y los indicadores coyunturales parecen mostrar ahora que muchos países ya se encuentran en recesión o cerca de ella. Al mismo tiempo, los altos precios del petróleo y los alimentos aún mantienen la inflación en niveles elevados.

El crecimiento económico se está desacelerando por varios factores, inicialmente en gran medida por el encarecimiento del petróleo pero ahora cada vez más por las condiciones de financiamiento más restrictivas2. En relación con 2007, los precios del petróleo han subido aproximadamente un 40% en términos de euros y, junto con la escalada de precios de los alimentos, han comprimido el crecimiento del consumo, que ya avanzaba a un ritmo más bien lento. Los indicadores muestran que ceteris paribus las pérdidas de producto derivadas de este shock, a nivel general, son equivalentes a alrededor de ⅔% del PIB en la zona del euro y ligeramente menos en los países productores de petróleo, como el Reino Unido y Noruega. Aunque los precios del petróleo se han septuplicado entre 1999 y 2008, la reacción de los salarios ha sido por lo general moderada, a diferencia de lo ocurrido en los años setenta, gracias a la aplicación de reformas estructurales y a la mejora de los marcos de política económica. Cabe esperar que estos factores, combinados con el rápido enfriamiento de la actividad y el mayor temor al desempleo, ayudarán a contener los salarios durante el próximo año (gráfico 2.2). Por lo tanto, si bien la inflación global se ha situado recientemente entre el 3% y el 4% en muchos países, la inflación básica (excluidos los alimentos y la energía) se ha mantenido por lo general por debajo del 2% en la zona del euro y el Reino Unido3. Las expectativas de inflación se han mantenido en general bien ancladas, aunque algo menos en el Reino Unido que en la zona del euro.

Gráfico 2.2.Europa occidental: Desaceleración de la demanda e inflación alta1

Aunque la inflación global es alta, los salarios se han mantenido relativamente moderados, y cabe prever que la desaceleración de la actividad y el mayor temor al desempleo contendrán las demandas de aumentos salariales. En la zona del euro, las condiciones monetarias son más bien restrictivas en relación con los niveles históricos recientes, y los países tienen poco margen de maniobra para adoptar medidas de estímulo fiscal discrecionales, a menos que incumplan la obligación de mantener un déficit máximo del 3% del PIB establecida en el Tratado de Maastricht.

Fuentes: Banco Central Europeo, Comisión Europea, Eurostat, Haver Analytics, Thomson Datastream, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Los datos se refieren a la zona del euro, salvo indicación en contrario.

2Desviación con respecto al promedio de 1993–2002.

3ALE: Alemania, AUS: Austria, BEL: Bélgica, ESP: España, EE.UU.: Estados Unidos, FIN: Finlandia, FRA: Francia, GRC: Grecia, IRL: Irlanda, ITA: Italia, PB: Países Bajos, PRT: Portugal y RU: Reino Unido.

4La fórmula asigna la misma ponderación (0,5%) a la desviación de la inflación de equilibrio con respecto a la meta de inflación y a la brecha del producto; la banda inferior se basa en una tasa natural equivalente al 3,5%; la banda superior se basa en una tasa natural equivalente al 4,5%.

5Tasa interbancaria de oferta en euros.

En tanto la escalada de precios de los alimentos y el petróleo están debilitando los ingresos disponibles reales, las condiciones de financiamiento se están restringiendo rápidamente. Los bancos europeos afrontan una combinación de shocks adversos. Han estado expuestos a pérdidas derivadas de sus tenencias de activos relacionados con las hipotecas de alto riesgo estadounidenses y al deterioro de la calidad del crédito global desde 2007. Los temores que se centraron inicialmente en la liquidez también están afectando a la solvencia. La confianza en el sector se ha debilitado y los bancos muy apalancados tienen dificultades para mantener el financiamiento en vista de la creciente preocupación de los acreedores por el riesgo de balance. Los coeficientes de capital deberán reforzarse, lo cual tendrá que lograrse en gran medida mediante menos préstamos porque se han reducido los precios de las acciones de los bancos. El proceso de desapalancamiento, incluida la salida del mercado de algunas instituciones, probablemente será largo y difícil, y los bancos ya han restringido las condiciones crediticias hasta muy por encima de los niveles mantenidos antes de la turbulencia.

La carga de la deuda de los hogares y las empresas que operan en el sector inmobiliario es cada vez mayor, especialmente en países como España, Irlanda y el Reino Unido, en los que son comunes las hipotecas de tasa variable indexadas a las tasas de interés a corto plazo. En términos reales, los precios de la propiedad residencial están cayendo en estos y algunos otros países, mientras que se están desacelerando rápidamente en el resto (recuadro 1.2). Si bien existe el riesgo de que se produzca una contracción total del crédito relacionada con la vivienda, algunos factores ayudarán a romper el círculo vicioso de interacciones negativas entre la situación del sector financiero y la economía real (capítulo 4). Aunque la vivienda residencial suele representar una proporción mayor de la actividad en Europa occidental que en Estados Unidos, la reciente expansión de la inversión residencial fue en general menos pronunciada, salvo en España, Finlandia, Grecia, Irlanda y el Reino Unido. Además, es menos probable que estos países estén expuestos a las vulnerabilidades financieras sufridas en Estados Unidos: el ahorro de los hogares es por lo general más alto y el nivel de deuda más bajo, el crédito de alto riesgo está mucho menos extendido, la relación préstamo/valor es más conservadora y las oportunidades para extraer liquidez sobre el patrimonio inmobiliario son mucho más limitadas. No obstante, aunque no se produzca una contracción total del crédito, la desaceleración en el sector de la vivienda residencial tendrá un impacto apreciable a corto plazo en algunos países (por ejemplo, España, Irlanda y el Reino Unido) y, con la excepción de algunos otros (por ejemplo, Alemania, Austria y Suiza), provocará notables vientos en contra a mediano plazo.

Con respecto a las empresas no financieras, los balances son más sólidos ahora que al principio de la desaceleración cíclica de 2001–02, y cabe esperar que esto limite el efecto de las tensiones en el sector financiero sobre la inversión. Por otra parte, cuanto más se prolonguen las tensiones financieras, más se verán afectados los beneficios empresariales, los balances y la inversión.

La cuenta corriente de la balanza de pagos de la zona del euro se mantenía próxima al equilibrio en 2007 (cuadro 2.2). No obstante, se prevé que las exportaciones se desacelerarán en consonancia con la demanda mundial y que la cuenta corriente se debilitará, principalmente debido al deterioro de los términos de intercambio. Además, el tipo de cambio efectivo real se mantiene fuerte en relación con los parámetros fundamentales a mediano plazo, a pesar de que últimamente ha experimentado una ligera depreciación. En cambio, la cuenta corriente del Reino Unido registra un déficit apreciable, y la libra esterlina se ha depreciado más del 10% en términos efectivos reales desde el comienzo de la turbulencia en los mercados.

Cuadro 2.2.Saldos en cuenta corriente de las economías avanzadas(Porcentaje del PIB)
2006200720082009
Economías avanzadas−1,3−0,9−1,0−0,6
Estados Unidos−6,0−5,3−4,6−3,3
Zona del euro10,30,2−0,5−0,4
Alemania6,17,67,36,8
Francia−0,7−1,2−2,8−2,7
Italia−2,6−2,5−2,8−2,4
España−8,9−10,1−10,1−7,7
Países Bajos8,26,85,65,1
Bélgica2,72,1−1,1
Austria2,43,22,82,4
Finlandia4,64,63,42,9
Grecia−11,1−14,1−14,0−14,1
Portugal−10,1−9,8−12,0−12,7
Irlanda−3,6−5,4−5,0−4,4
Luxemburgo10,59,98,68,2
Eslovenia−2,8−4,9−4,7−4,7
Chipre−5,9−9,7−9,7−7,8
Malta−8,2−5,4−7,7−6,4
Japón3,94,84,03,7
Reino Unido−3,4−3,8−3,6−3,4
Canadá1,40,90,9
Corea0,60,6−1,3−0,7
Australia−5,3−6,2−4,9−4,3
Taiwan, provincia china de7,28,67,86,5
Suecia8,58,56,45,8
Suiza14,716,69,38,7
Hong Kong, RAE de12,113,511,710,3
Dinamarca2,91,11,31,8
Noruega17,315,419,118,0
Israel5,93,20,40,5
Singapur21,824,319,217,0
Nueva Zelandia−8,7−8,2−9,3−8,1
Islandia−25,4−14,6−18,2−13,7
Partidas informativas
Principales economías avanzadas−2,0−1,5−1,3−0,9
Zona del euro20,3−0,5−0,5
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,36,24,74,3

Calculados como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del Euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones dentro de la zona.

Calculados como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del Euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones dentro de la zona.

En este entorno complejo, los bancos centrales han procurado reducir las dificultades de liquidez, entre otras medidas mediante el suministro de liquidez en dólares de EE.UU., y varios gobiernos (por ejemplo, Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo, los Países Bajos y el Reino Unido) han intervenido, brindando apoyo para restablecer la solvencia de varias instituciones financieras importantes (incluidas Dexia y Fortis) en proceso de resolución o elevando los límites de la garantía de depósitos y ofreciendo garantías a los acreedores (Irlanda), o brindando seguridades explícitas a los depositantes (como en los casos de Alemania y el Reino Unido). No obstante, aunque se adopte rápidamente un enfoque integral para resolver las crecientes dificultades, tomará tiempo restablecer a niveles más normales las percepciones con respecto al riesgo de contraparte. Por consiguiente, el desapalancamiento de los bancos pesará de forma notable sobre el crecimiento económico en los próximos trimestres.

Por lo tanto, las proyecciones de referencia se basan en el supuesto de que se producirá una desaceleración significativa de la actividad en toda Europa occidental, seguida de una recuperación muy gradual a partir del segundo semestre de 2009. Se prevé que el crecimiento de la zona del euro se reducirá del 2,6% en 2007 al 1,3% y 0,2%, respectivamente, en 2008–09, antes de repuntar al 1,4% en 2010. En el Reino Unido, el crecimiento del PIB real disminuirá del 3,0% en 2007 al 1,0% en 2008; la actividad se desacelerará un 0,1% en 2009 y posteriormente se acelerará al 2,2% en 2010. Los riesgos en torno a estas proyecciones se inclinan a la baja e incluyen un desapalancamiento acelerado en el sector financiero impulsado por una deflación de los precios de los activos más general y una contracción del crédito a nivel mundial, una corrección brusca de los desequilibrios mundiales y una fuerte apreciación del euro. Del lado positivo, los riesgos guardan relación con el empleo que aún se mantiene vigoroso y, por lo tanto, con un consumo mayor de lo proyectado, pero estos son poco significativos. La volatilidad de los precios de los alimentos y la energía puede generar riesgos en ambos sentidos.

En Europa occidental la situación fiscal varía considerablemente de un país a otro, pero muchos han logrado importantes avances en el saneamiento de las finanzas públicas desde la anterior desaceleración. Aunque aumente ligeramente en 2008–09 debido a factores cíclicos y a la adopción de políticas de apoyo, el déficit del gobierno general de los países de la zona del euro se situará, en promedio, en alrededor del 1¾% del PIB, 1¼% puntos porcentuales menos que en 2003–04. No obstante, los déficits fiscales de algunos países (Francia, Grecia, Irlanda, Italia y Portugal) se hallan aún lejos de sus objetivos a mediano plazo y, en algunos casos, es probable que superen el límite del déficit máximo del 3% del PIB establecido en el Tratado de Maastricht en el corto plazo. La situación fiscal del Reino Unido, que según las proyecciones registrará un déficit del 3½% del PIB en 2008, es considerablemente más débil que antes de la última desaceleración.

Las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento revisado dan margen para ajustar los objetivos fiscales según la evolución de las condiciones económicas. Al reducirse la eficacia de la aplicación discrecional de medidas de política fiscal más expansivas en un contexto de pérdida de confianza en los mercados financieros, el uso discrecional de recursos fiscales debería centrarse principalmente en las medidas orientadas a estabilizar el sector financiero, según sea necesario. A nivel más general, dados los desafíos relacionados con el envejecimiento de la población, la política fiscal debería ser compatible con los objetivos a mediano plazo. Puede dejarse que los estabilizadores automáticos operen libremente en torno a la trayectoria de ajuste para responder a una desaceleración de la actividad, salvo en los casos en que esto pudiera suponer un incumplimiento de las reglas fiscales. Del mismo modo, el Reino Unido debería adoptar una política acorde con el cumplimiento de sus reglas fiscales a mediano plazo. Con respecto a 2009 y 2010, deben mantenerse los planes de gasto a mediano plazo acordados y dejar que los estabilizadores automáticos operen plenamente en torno a la trayectoria de ajuste.

En los últimos seis meses, las variaciones de las tasas de interés de referencia han sido limitadas y los bancos centrales se han enfocado en suministrar liquidez a los mercados en dificultades. El Banco Central Europeo aumentó las tasas de referencia en 25 puntos básicos, hasta el 4¼% en julio de 2008, el primer cambio desde junio de 2007, mientras que el Banco de Inglaterra ha mantenido las tasas en el mismo nivel, al 5%, desde abril de 2008. Según las proyecciones, la inflación global se reducirá por debajo del 2% en la zona del euro y el Reino Unidos a finales de 2009. La prioridad inmediata para los bancos centrales es mantener la calma en los mercados financieros suministrando la liquidez necesaria. No obstante, el deterioro de las perspectivas, la moderación de las presiones inflacionarias y las condiciones financieras más restrictivas proporcionan margen de maniobra para la adopción de una política monetaria más expansiva tanto en la zona del euro como en el Reino Unido.

La persistente turbulencia financiera plantea importantes desafíos de política económica en varios frentes, debido entre otros aspectos a los complejos vínculos financieros transfronterizos y a los efectos de arrastre. Estos efectos son un motivo de preocupación particularmente en los países de la UE, dado el objetivo de crear un mercado único de servicios financieros. Los desafíos específicos ya son evidentes, puesto que las medidas adoptadas en algunos países para aliviar las tensiones financieras están afectando negativamente a las instituciones financieras de otros países. Para resolver los problemas derivados de los efectos de arrastre deberán establecerse mecanismos que refuercen la responsabilidad mutua y la rendición de cuentas para garantizar la estabilidad financiera, concretamente la prevención, gestión y resolución de crisis, en consonancia con los compromisos contraídos por el Consejo de Ministros de Hacienda de la UE (ECOFIN) en mayo de 20084. A fin de restablecer la confianza, los países europeos deberán comprometerse firmemente a tomar medidas concertadas y coordinadas para aliviar las tensiones financieras y evitar el grave riesgo de que se frene el avance hacia la integración financiera.

No obstante, la prioridad asignada a las políticas orientadas a limitar los daños provocados por la turbulencia financiera no debería distraer la atención de los desafíos de política estructural. Diez años después de la introducción del euro, el principal desafío de política a mediano plazo que afrontan los países miembros de la zona del euro es lograr que la unión económica sea tan eficaz como la unión monetaria (recuadro 2.1). En este sentido, el crecimiento de la productividad ha ido a la zaga del de otras economías avanzadas, y la persistencia de divergencias en la cuenta corriente dentro de la zona del euro plantea dudas con respecto a los mecanismos de ajuste de la unión monetaria. Por lo tanto, es necesario mantener el ímpetu de la reforma estructural y reorientarlo de forma coordinada para mejorar el ajuste en respuesta a las disparidades dentro de la zona. Las reformas en curso están dando resultado, y contribuyendo a un crecimiento notable del empleo y al aumento de la productividad en los sectores liberalizados. Sin embargo, algunos ámbitos amplios del sector de servicios no se han beneficiado de estos avances ni están aprovechando los importantes beneficios que podrían obtenerse en materia de ingreso, capacidad de resistencia e inflación. Por lo tanto, las recomendaciones de reformas específicas presentadas en la Agenda de Lisboa que guardan relación con el conjunto de la zona del euro hacen hincapié acertadamente en la aceleración de la reforma en el mercado de servicios y la integración financiera. Deberá reforzarse la coordinación de políticas para garantizar una mayor coherencia entre los programas nacionales de reforma y estas recomendaciones para la zona del euro.

Economías avanzadas de Asia: Afrontar los shocks externos

Aunque el crecimiento en Japón resistió bien durante el primer trimestre, el aumento de los precios de las materias primas y el debilitamiento de la demanda externa han comenzado a pesar sobre la actividad económica. En el segundo trimestre de 2008, la economía se contrajo a una tasa anualizada de un trimestre a otro del 3%, y el crecimiento en los últimos cuatro trimestres fue inferior al 1%. El reciente descenso estuvo impulsado por el consumo privado y la inversión fija, mientras que la contribución de la exportación neta se redujo a cero (gráfico 2.3).

Gráfico 2.3.Japón: ¿Cómo afrontaría la economía un shock de los términos de intercambio?

La economía japonesa ha estado especialmente expuesta al deterioro de los términos de intercambio. Cabe prever que el vigoroso ritmo de la exportación hacia las economías emergentes y en desarrollo respalde el crecimiento, pero las perspectivas con respecto al consumo se están debilitando.

Fuentes: Haver Analytics; FMI, Direction of Trade Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Porcentaje del total de las exportaciones, promedios de 2006–08.

2Variación porcentual interanual del consumo privado real y los ingresos reales; condiciones económicas actuales: índice de difusión Econ Watch Survey, y confianza de los consumidores: índice de difusión de todos los hogares.

3IPC = índice de precios al consumidor.

Los indicadores recientes apuntan a un mayor debilitamiento en el futuro. La desaceleración de la demanda externa de Estados Unidos y Europa occidental, el aumento de los costos de los insumos y las expectativas de una disminución de los beneficios están influyendo en la actitud de las empresas y sus planes de inversión. Al mismo tiempo, los altos precios de los alimentos y combustibles y las perspectivas salariales menos alentadoras han reducido a niveles bajos la confianza de los consumidores. Aunque las condiciones financieras se han endurecido en menor medida que en otras economías principales, en parte debido a la menor exposición de los bancos japoneses a los productos titulizados, el mercado bursátil ha experimentado una fuerte caída, impulsada por la preocupación en torno al deterioro de las perspectivas de crecimiento. Los diferenciales de los swaps de riesgo de incumplimiento de los bancos han aumentado, debido a las inquietudes suscitadas por las tensiones financieras mundiales y las perspectivas menos alentadoras5. Tras el colapso de Lehman Brothers, aumentó la preocupación por las exposiciones de los bancos japoneses a la institución en quiebra, lo que contribuyó a una fuerte ampliación de los diferenciales de estos swaps para algunas entidades y una caída de amplia base de los precios de las acciones. Se prevé que persistan las tensiones en el sistema financiero, aunque en menor medida que en Estados Unidos o Europa occidental.

La inflación global alcanzó un nivel muy superior al registrado en 2007, por encima del 2%, debido al encarecimiento de los alimentos y combustibles, pero la inflación básica, excluidos los alimentos y combustibles, permanece en alrededor de cero6. Las empresas han comenzado a trasladar los aumentos de los costos a los consumidores, pero también están otorgando menores aumentos salariales a medida que la actividad se desacelera y los costos unitarios de la mano de obra siguen reduciéndose de un año al otro. Los indicadores de las expectativas de inflación parecen mostrar que las expectativas a corto plazo han repuntado, mientras que a largo plazo se mantienen contenidas.

Aunque el superávit comercial se deterioró debido al aumento de la factura de importación de materias primas, el aumento de la renta de la inversión ayudó a mantener el saldo en cuenta corriente cercano a sus niveles históricos máximos. Hasta marzo de 2008, el yen se apreció frente a las otras monedas principales, especialmente el dólar de EE.UU., debido a una corrección en las operaciones de arbitraje de tasas de interés entre divisas, o carry trades, en mercados cambiarios volátiles (gráfico 2.3). Luego la moneda comenzó a depreciarse nuevamente, a medida que se disiparon las expectativas de un endurecimiento de las condiciones monetarias al desacelerarse el crecimiento, antes de reanudar una tendencia ascendente en septiembre, debido al descenso de los precios de las materias primas y al aumento de la aversión al riesgo de los inversionistas. Dado que las perspectivas a mediano plazo se basan en el supuesto de que se mantendrán los cuantiosos superávits externos, el yen aún se considera subvalorado en relación con los parámetros fundamentales a mediano plazo.

Como se puede observar en el gráfico 2.3, Japón ha experimentado un deterioro mucho más pronunciado de los términos de intercambio en los últimos años que otras economías avanzadas principales. Varios factores han mitigado hasta el momento el impacto en la actividad. En primer lugar, el vigoroso crecimiento de la exportación hacia las economías emergentes y en desarrollo, muchas de las cuales son exportadoras de materias primas, ha contrarrestado en parte el efecto del deterioro de los términos de intercambio de Japón. En segundo lugar, aunque el país depende de la importación de petróleo para casi todas sus necesidades internas, la eficiencia con la cual se utiliza este producto en la economía es mucho mayor que en Estados Unidos. Por último, dado que las presiones subyacentes de los precios se mantienen contenidas, es probable que las condiciones monetarias sigan siendo acomodaticias.

Las perspectivas se basan en el supuesto de que el crecimiento en 2008–09 se mantendrá en un nivel muy inferior al 1%, considerablemente por debajo del potencial. Aunque el debilitamiento económico en Estados Unidos y Europa occidental influirá notablemente en la actividad, se prevé que el crecimiento en las economías emergentes será más resistente y seguirá respaldando la exportación. Se espera que el consumo privado permanezca moderado debido a las perspectivas de aumentos salariales menos favorables y a los altos precios de los alimentos y combustibles, mientras que el debilitamiento de las perspectivas de la demanda y los beneficios desacelerarán la inversión privada.

Las perspectivas están sujetas a una incertidumbre considerable con respecto al entorno externo, y los riesgos globales se inclinan a la baja. Los riesgos externos están relacionados principalmente con la posibilidad de que se produzca una desaceleración mayor de lo previsto en las economías emergentes y en desarrollo, y un nuevo brote de inestabilidad financiera a nivel mundial. En el ámbito interno, los altos precios de las materias primas podrían pesar aún más sobre los beneficios de las empresas y los ingresos de los hogares.

Dadas las perspectivas de que se produzca un nuevo deterioro de la demanda interna y de que las presiones de inflación sigan contenidas, el Banco de Japón mantiene acertadamente una orientación acomodaticia de la política monetaria y las tasas de interés en los actuales niveles bajos hasta que se despeje la incertidumbre en torno a las perspectivas. Japón ha luchado contra la deflación durante casi una década, y aunque parece vislumbrarse el final de este problema, aún no está garantizado. Si bien la inflación básica, según la definición de las autoridades, se acerca al límite superior del 2% del “entendimiento” de lo que los miembros de la junta del Banco de Japón consideran estabilidad de precios, el crecimiento de los salarios se está desacelerando y las expectativas de inflación se mantienen contenidas. Se observan pocos indicios de que se hayan asumido riesgos excesivos en los mercados de activos (la segunda perspectiva del marco de política monetaria del Banco de Japón) o de que existan burbujas en los mercados financieros o de la vivienda7.

Recuadro 2.1.La Unión Económica y Monetaria: 10 años después

Hace 10 años, los jefes de Estado de la Unión Europea (UE) aprobaron la puesta en marcha de la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria (UEM) con la introducción del euro en 11 países miembros de la UE el 1 de enero de 1999. Desde entonces, otros cuatro países miembros de la UE han adoptado el euro, y la República Eslovaca también lo hará a principios de 2009. La unión monetaria es un éxito rotundo, y la zona del euro constituye un área de estabilidad en la economía internacional. Gracias a la alta credibilidad del Banco Central Europeo, la inflación se ha reducido en los últimos 10 años, y las expectativas de inflación son ahora menos variables en la zona del euro que en otras economías avanzadas (Beechey, Johannsen y Levin, 2008)1. El principal desafío pendiente en el frente monetario es la integración en la zona del euro de todos los miembros de la UE que se han comprometido a adoptar el euro (lo que no incluye Dinamarca ni el Reino Unido)2. No obstante, la unión económica sigue siendo un desafío incluso para los países miembros que integran actualmente la zona del euro, y persiste la preocupación por la evolución del crecimiento económico y las acusadas divergencias en la cuenta corriente dentro de la zona.

Evolución del crecimiento. La percepción generalizada entre los analistas de que la UEM ha fomentado la estabilidad económica pero no el crecimiento no se basa en fundamentos sólidos. Los avances de la UEM en materia de empleo han sido notables, lo que ayuda a explicar por qué el crecimiento del PIB real per cápita de la zona del euro no ha ido a la zaga del de Estados Unidos durante la UEM (primer cuadro). Los resultados de la zona del euro en el ámbito del empleo se deben en parte a la UEM, que probablemente ha contribuido a reforzar la credibilidad de la política monetaria, así como a las reformas del mercado de trabajo, iniciadas mucho antes de la introducción de la moneda única en 1999. Las tasas de empleo siguen siendo más bajas que en Estados Unidos, y el ingreso per cápita se mantiene en alrededor de un 30% por debajo de los niveles estadounidenses. No obstante, quizá no se logre la plena convergencia: desde la segunda guerra mundial los europeos han utilizado el crecimiento de la productividad para aumentar el tiempo libre más que en Estados Unidos (Blanchard, 2004), y en la medida en que este aumento sea sostenible, no es un avance desaconsejable.

Zona del euro y Estados Unidos: Principales variables macroeconómicas(Para cada columna, promedio de los últimos siete años, porcentaje)
199219992007
Crecimiento delZona del euro2,51,71,3
PIB realEstados
per cápitaUnidos1,72,61,3
Crecimiento delZona del euro2,92,01,8
PIB realEstados
Unidos2,83,72,4
Crecimiento delZona del euro0,50,70,9
empleoEstados
Unidos1,81,81,4
Relación población/Zona del euro40,841,744,4
empleo, finEstados
de períodoUnidos45,347,447,8
Saldo fiscal delZona del euro−5,0−3,7−2,1
gobiernoEstados
generalUnidos−4,5−1,7−3,1
Cuenta corrienteZona del euro−0,70,30,3
Estados
Unidos−1,7−2,0−5,1
InflaciónZona del euro3,42,12,2
Estados
Unidos3,92,52,7
PIB per cápita1Zona del euro75,170,870,9
Partida informativaTFP21980–951995–2004
Zona del euro0,80,2
Estados
Unidos0,71,6
Fuentes: Eurostat; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Porcentaje del PIB per cápita de Estados Unidos según la paridad del poder adquisitivo.

PTF = Productividad total de los factores.

Fuentes: Eurostat; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Porcentaje del PIB per cápita de Estados Unidos según la paridad del poder adquisitivo.

PTF = Productividad total de los factores.

Se ha prestado mucha atención al pobre desempeño de la productividad de la zona del euro en el marco de la UEM (véase, por ejemplo, Pisani-Ferry et al., 2008), pero —como en el caso del crecimiento económico— la realidad podría ser más compleja de lo que parecen indicar las cifras brutas. El crecimiento de la productividad de la mano de obra, por ejemplo, se ha situado en un promedio anual de alrededor del 1% en los últimos 15 años, muy por debajo del nivel registrado en años anteriores. El crecimiento de la productividad total de los factores (PTF) casi no ha avanzado en la década actual. No obstante, el bajo crecimiento de la productividad podría estar relacionado con el auge del empleo, como señalan Dew-Becker y Gordon (2008). De hecho, existen datos sólidos que muestran la relación negativa entre el crecimiento de la PTF y el factor trabajo en el conjunto de datos EU KLEMS de corte transversal (van Ark, O’Mahony e Ypma, 2007) sobre 12 economías avanzadas y seis sectores para cada país (primer gráfico). Esta relación inversa podría obedecer a muchos factores. Un factor evidente es la sustitución capital-mano de obra en respuesta a las reformas que aumentaron la oferta de mano de obra y, posiblemente, la demanda (a través de recortes de los impuestos sobre la nómina). Por lo tanto, a medida que el mercado de trabajo se adapta a las reformas y los cambios demográficos, el crecimiento de la PTF podría volver a situarse en los niveles más altos registrados en los años ochenta.

No obstante, persiste la preocupación de que aun teniendo en cuenta el ajuste por las diferencias en el factor trabajo, el crecimiento de la PTF en la zona del euro ha sido —en promedio— inferior al de Estados Unidos, especialmente en el sector de servicios. Esto subraya la necesidad de abrir los sectores de servicios más protegidos a la competencia, es decir, convertir los servicios en productos transables.

La dispersión de las tasas de crecimiento del PIB real también ha sembrado inquietudes; no obstante, los ciclos económicos de los países miembros de la UEM están de hecho más sincronizados, ya que la importancia de los shocks comunes ha aumentado con el tiempo. Estos shocks explican ahora aproximadamente el 60% de la evolución del producto, frente al 30% anterior a la introducción del euro (Stavrev, 2007). Además, la evolución específica del producto de cada país refleja en gran medida la convergencia del ingreso per cápita hacia niveles más altos. En general, la dispersión de las tasas de crecimiento de la zona del euro se asemeja ahora a la que se observa en los estados de Estados Unidos, aunque es más persistente. La lenta velocidad del ajuste significa que los períodos prolongados de sólido crecimiento podrían estar seguidos por períodos prolongados de poco dinamismo de la actividad económica, como ha ocurrido recientemente, por ejemplo, en Portugal (Blanchard, 2007).

Evolución de la productividad

(Puntos porcentuales, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Base de datos EU Klems, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Basado en una regresión con datos agrupados de corte transversalde varios países de la productividad total de los factores (PTF) sobre el factor trabajo.

2Tasas promedio del crecimiento de la PTF. Las cifras negativas indican un deterioro del desempeño de la PTF.

Dispersiones de la cuenta corriente e implicaciones para la posición de activos externos netos
Saldo en cuenta corriente1Cuenta corriente, equilibrio estimadoPosición de activos externos netosPosición de activos externos netos cuando el saldo en cuenta corriente alcanza el equilibrio estimado2
(2007, porcentaje del PIB)
Alemania5,62,52852
Austria2,71,1−22−10
Bélgica3,22,53440
España−10,1−5,7−74−109
Finlandia4,6−0,3−2810
Francia−1,30,65−9
Grecia−13,9−4,4−100−174
Irlanda−4,51,1−1−45
Italia−2,2−0,1−6−22
Países Bajos6,62,2035
Portugal−9,4−5,8−80−107
Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Los datos se basan en las estimaciones de la edición de abril de 2008 de Perspectivas de la economía mundial. Véase el cuadro A11 del apéndice estadístico.

La velocidad estimada de convergencia implica que el 70% de la desviación de la cuenta corriente con respecto al estado estable se cierra en alrededor de 10 años.

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Los datos se basan en las estimaciones de la edición de abril de 2008 de Perspectivas de la economía mundial. Véase el cuadro A11 del apéndice estadístico.

La velocidad estimada de convergencia implica que el 70% de la desviación de la cuenta corriente con respecto al estado estable se cierra en alrededor de 10 años.

Evolución de la cuenta corriente. La balanza externa del conjunto de la zona del euro se ha mantenido en equilibrio desde la puesta en marcha de la UEM y, por lo tanto, no ha sido un motivo de intranquilidad. Esta posición se ha preservado a pesar de la notable apreciación del tipo de cambio efectivo real del euro en los últimos años (véase el capítulo 1). Además, el euro se ha establecido de manera firme como la segunda moneda internacional más importante del mundo, y representa más de una cuarta parte de las reservas internacionales y más de la mitad de la facturación comercial.

La Comisión Europea y otras instituciones han manifestado su preocupación por los grandes desequilibrios en cuenta corriente y de competitividad dentro de la zona (véase, por ejemplo, Comisión Europea, 2008). Las divergencias de la cuenta corriente entre los países miembros de la zona del euro parecen importantes, y abarcan desde déficits cercanos o superiores al 10% del PIB (por ejemplo, en España, Grecia y Portugal) a superávits por encima del 5% del PIB (por ejemplo, en Alemania y los Países Bajos; segundo cuadro). De hecho, esta divergencia —medida por la desviación estándar entre los países en cada año—ha aumentado considerablemente en los últimos 20 años (segundo gráfico). Sin embargo, cabe preguntarse si es excepcionalmente grande en las circunstancias actuales. Como se señala en el capítulo 6, una mayor divergencia en el comportamiento de la cuenta corriente es un fenómeno generalizado. Una manera sencilla de determinar si la divergencia es excepcionalmente grande consiste en dividir la desviación estándar de las cuentas corrientes de los países de la zona del euro por el mismo indicador de las cuentas corrientes de un grupo de otras 13 economías avanzadas3. Los resultados muestran que esta relación no ha crecido sistemáticamente, lo que se debe a que la divergencia entre las otras 13 economías avanzadas también ha aumentado.

En relación con esta cuestión, cabe preguntarse si los desequilibrios en cuenta corriente son un reflejo de las fuerzas de equilibrio o de desequilibrio y cómo han evolucionado estas fuerzas con el tiempo. Para responder a esta pregunta, se utiliza un modelo de los saldos de la cuenta corriente en equilibrio, basado en gran medida en la metodología CGER utilizada por el FMI (Lee et al., 2008), para calcular la evolución de las desviaciones con respecto al equilibrio a lo largo del tiempo. Concretamente, la cuenta corriente en equilibrio para cada país de la zona del euro se obtiene como una función del crecimiento del PIB real, en relación con el ingreso per cápita, el crecimiento de la población, la relación entre los activos externos netos y el PIB, el saldo fiscal como porcentaje del PIB, la tasa de dependencia por población anciana, y el saldo petrolero como porcentaje del PIB. El paso siguiente consiste en calcular para cada año la suma de los valores absolutos de la desviación con respecto a las cuentas corrientes en equilibrio de cada país. Esto muestra que la divergencia con respecto al equilibrio no ha aumentado con el tiempo.

Aunque el tamaño de la divergencia tal vez no sea una preocupación principal, la lenta velocidad del ajuste hacia unos saldos en cuenta corriente en equilibrio podría serlo. Los déficits sostenidos se suman a la deuda externa de los países y, a diferencia de una unión monetaria, como Estados Unidos, la gente no puede esperar ayuda de una autoridad federal o trasladarse fácilmente a zonas más prósperas para mejorar su capacidad de reembolso. Además, en una unión monetaria de países es más probable que los acontecimientos económicos adversos en algunas partes de la unión afecten a la solidez del conjunto. La persistencia de desequilibrios de la cuenta corriente en la UEM a lo largo del tiempo puede calcularse utilizando una regresión univariable con datos agrupados de los saldos en cuenta corriente en sus propios desfases, teniendo en cuenta los saldos en cuenta corriente en estado estable de cada país (efectos fijos). Los resultados parecen indicar que desde 1992 toma unos 10 años cerrar alrededor del 70% de la brecha entre la cuenta corriente en estado estable y la efectiva dentro de la zona del euro (segundo gráfico). Esta velocidad de ajuste es considerablemente inferior a la del período anterior a 1992, cuando los tipos de cambio se mantenían más flexibles, pero no se ha desacelerado mucho más durante la UEM. Además, es considerablemente inferior a la del grupo de las otras 13 economías avanzadas. No obstante, el shock en cuenta corriente típico de cada país en la zona del euro solo corresponde a alrededor de la mitad del sufrido en los otros países en 1992–2007, lo que representa un factor moderador. Asimismo, solo corresponde a alrededor de la mitad de lo que fue en 1970–91 dentro de la zona del euro, lo que subraya también la creciente integración de los países miembros de la UEM.

Divergencia de la cuenta corriente

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1Basadas en los saldos en cuenta corriente como porcentaje del PIB. Las divergencias se calculan utilizando la desviación estándar entre los países miembros de la Unión Económica y Monetaria y entre las otras economías avanzadas, respectivamente.

Estos resultados pueden evaluar las implicaciones de la divergencia actual de la cuenta corriente en las posiciones de activos externos netos de los países de la zona del euro (segundo cuadro). Obviamente, algunos países pagarán un costo del servicio de la deuda muchísimo mayor, lo que frenará el consumo y desacelerará el crecimiento. Como existe el riesgo de que durante los períodos de austeridad puedan ponerse en duda los resultados de la UEM, las autoridades económicas deberán garantizar que los mercados de productos y de factores sean lo suficientemente flexibles para facilitar un ajuste rápido: una forma de fomentar el ajuste interno es aumentar la productividad y adoptar medidas para alentar una mayor flexibilidad salarial (Blanchard, 2007). Al mismo tiempo, las redes de protección social deben proporcionar una ayuda suficientemente generosa aunque temporaria a aquellos que se vean afectados por las perturbaciones causadas por el ajuste. Además, los procesos de ajuste interno (a través de sus efectos en la unión) conciernen a todos los países y, por lo tanto, afrontar este desafío es una cuestión de interés común. La Agenda de Lisboa aprobada por la Unión Europea ofrece el mecanismo adecuado para formular e implementar las reformas estructurales necesarias de manera que se aprovechen los beneficios reportados por la reforma y los aspectos complementarios.

1Los autores principales de este recuadro son Jörg Decressin y Emil Stavrev, tomando como base las observaciones de Decressin y Stavrev (de próxima publicación).2La adopción del euro depende de varios criterios de convergencia económica. Véase un análisis más detallado en http://ec.Europa.UE/economy_finance/the_Euro/joining_Euro9413_en.htm.3Concretamente, las dos muestras incluyen los 11 países miembros de la UEM (Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Países Bajos y Portugal) y otras 13 economías avanzadas (Australia, Canadá, Corea, Dinamarca, Estados Unidos, Islandia, Israel, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, Reino Unido, Suecia y Suiza). Los datos provienen de la edición de abril de 2008 de Perspectivas de la economía mundial.

Una desaceleración mayor de lo previsto de la economía podría justificar una nueva reducción de la tasa de interés de referencia, aunque, dado que la tasa actual ya se sitúa en 50 puntos básicos, el margen de maniobra para adoptar una política más expansiva es limitado. En este contexto, cabe esperar que la decisión del Banco de Japón de aumentar la transparencia, ampliando las deliberaciones sobre las opiniones de los miembros de la junta de política económica respecto de las perspectivas y los riesgos con ellas relacionados, y haciendo más hincapié en la mediana del 1% del “entendimiento de estabilidad de precios” en sus comunicaciones, ayude a guiar las expectativas.

A más largo plazo, la economía japonesa sigue afrontando el desafío del rápido envejecimiento de la población y del aumento de la deuda pública. Es comprensible que el ritmo de saneamiento de las finanzas públicas se haya desacelerado en un clima de disminución del crecimiento mundial, y se prevé un aumento del déficit primario del gobierno general, excluida la seguridad social, en 2008 y 2009, y un aplazamiento de las deliberaciones sobre el incremento del impuesto al consumo. A finales de agosto, el gobierno japonés puso en marcha un programa de medidas de estímulo económico orientadas a respaldar el crecimiento que se estaba debilitando. No obstante, el margen de maniobra para el estímulo fiscal es limitado, y la creación de espacio fiscal para los aumentos proyectados del gasto debido a las presiones demográficas sigue siendo una prioridad clave a mediano plazo8. Los planes actuales de las autoridades, que tienen como meta un saldo primario positivo en el ejercicio 2011, deberán reforzarse aún más para evitar un incremento de la deuda pública neta.

La actividad económica se está desacelerando notablemente en Australia y Nueva Zelandia, tras una expansión económica prolongada, impulsada por el auge de las materias primas y de la vivienda. La expansión ha ampliado la capacidad productiva, elevando la inflación hasta niveles máximos históricos. Las autoridades han respondido aplicando una política monetaria más restrictiva, y las presiones sobre la demanda interna se han moderado. Se prevé que en Australia habrá una disminución del crecimiento del PIB real por debajo de su nivel potencial, del 4¼% en 2007 al 2½% en 2008–09. La reciente moderación de la demanda interna y la aplicación de condiciones crediticias más restrictivas han impulsado al Banco de Reserva de Australia a aplicar con cautela una política monetaria más expansiva. El Banco de Reserva de Nueva Zelandia también ha adoptado la misma política. En ambos países, la sólida situación fiscal brinda margen de maniobra para dejar que los estabilizadores automáticos operen plenamente y utilizar de manera prudente estímulos discrecionales si las perspectivas se deterioran aún más.

Economías emergentes de Asia: Riesgos para el crecimiento y la estabilidad de los precios

El ciclo económico en las economías emergentes de Asia comenzó a cambiar a principios de 2008, y se prevé que el crecimiento siga debilitándose debido a la desaceleración de la demanda de las economías avanzadas y las tensiones crecientes en los mercados financieros regionales. El crecimiento en China perdió impulso y se mantuvo en el 10½% (interanual) en el primer semestre de 2008, frente al 12% en 2007, en parte debido a la disminución de las exportaciones. La actividad continuó estando respaldada por el incremento estable de la inversión y el aumento del consumo. En India, el crecimiento en el segundo trimestre se redujo a alrededor del 8%, debido al descenso de la inversión, mientras que el consumo privado y el crecimiento de la exportación han resistido bien. En las economías de reciente industrialización de Asia (ERI) y de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN), la actividad también se ha desacelerado. La demanda interna se fue debilitando, a medida que el alza de los precios de los alimentos y combustibles comenzó a pesar sobre el consumo, mientras que la disminución de los márgenes de beneficios y la desaceleración de la demanda han impulsado a las empresas a reducir sus planes de inversión. Vietnam está experimentando un fuerte ajuste a medida que se corrige el auge de la demanda causado por las cuantiosas entradas de capital.

Los mercados financieros se han debilitado en los últimos meses, debido a la mayor preocupación por las perspectivas mundiales y el menor apetito por el riesgo de los inversionistas, especialmente en el contexto de la turbulencia en los mercados ocurrida en septiembre. Los mercados de valores que experimentaron las escaladas de precios más pronunciadas en los últimos años —en 2005–07 los precios se cuadruplicaron con creces en China y se triplicaron en India— son los que más se han contraído (gráfico 2.4). En algunos países, los diferenciales de los préstamos para los bancos que dependen del financiamiento mayorista han aumentado notablemente.

Gráfico 2.4.Economías emergentes de Asia: Persiste la preocupación por la inflación

Las presiones de la inflación subyacente aumentaron en todas las economías emergentes de Asia en los últimos trimestres. Los aumentos salariales, a pesar de la mejora de la productividad, han contribuido en algunos casos a una aceleración de la inflación. En parte debido a la rápida expansión de los préstamos bancarios, los precios de la vivienda han seguido subiendo. En cambio, la escalada prolongada de precios de las acciones acabó con una fuerte corrección a principios de 2008, provocada por la turbulencia financiera mundial. Los tipos de cambio no han brindado un respiro frente a la inflación, porque las monedas se han apreciado demasiado poco o se han debilitado.

Fuentes: Haver Analytics; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1La definición de la inflación básica varía de un país a otro, pero por lo general excluye los alimentos y la energía del índice de precios al consumidor (IPC) global.

2Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

3Las economías de reciente industrialización de Asia (ERI) comprenden Corea, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

4Calculados como la remuneración global dividida por el PIB, salvo en los casos de China, donde se utilizan los salarios en lugar de la remuneración, y de Indonesia y Malasia, países en los cuales los cálculos abarcan únicamente el sector manufacturero. Los datos sobre China deben considerarse con cautela debido a su cobertura parcial, en beneficio de las grandes empresas manufactureras estatales.

5Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

6ASEAN-4 y Vietnam.

Por lo general, los saldos en cuenta corriente se han visto sometidos a presiones debido al aumento del costo total de las importaciones de materias primas y al menor crecimiento de las exportaciones, mientras que la evolución de la cuenta de capital y del tipo de cambio ha variado de un país a otro. Las entradas de capital a China se han mantenido fuertes, como lo demuestra el continuo aumento de las reservas de divisas que sobrepasan el superávit comercial; los flujos de capital hacia algunos otros países han sido más inestables, especialmente en el caso de los que registran cuantiosos déficits externos. Las monedas se han visto sujetas a presiones, lo que ha obligado a los bancos centrales a intervenir para respaldarlas (India, Pakistán y Vietnam). El won coreano también se ha debilitado, en parte debido al cambio de rumbo del saldo en cuenta corriente que ahora registra un pequeño déficit, a causa del deterioro de los términos de intercambio. A su vez, la evolución dispar de los tipos de cambio ha provocado tendencias divergentes de los tipos de cambio efectivos reales: el renminbi chino y las monedas de los países de la ASEAN han seguido apreciándose, mientras que las monedas de los países de Asia oriental y las ERI se han debilitado (gráfico 2.4).

Según las proyecciones, el crecimiento de la región se reducirá moderadamente al 7¾% en 2008 y al 7% en 2009, frente al 9¼% registrado en 2007 (cuadro 2.3). La desaceleración de la demanda interna probablemente afectará a la exportación, pero en algunos casos el impacto podría mitigarse gracias a las políticas macroeconómicas que aún son expansivas y a la depreciación de las monedas. La inversión también se reducirá, debido sobre todo al deterioro de las perspectivas de la exportación. El consumo se moderará a causa de los precios de los alimentos y combustibles que aún se mantienen altos, aunque los subsidios, que son comunes en la región, podrían aminorar el impacto sobre el poder adquisitivo. Los riesgos para las perspectivas se inclinan claramente a la baja. La principal inquietud es que la acumulación de tensiones en el sistema financiero mundial y una desaceleración mundial más pronunciada de lo previsto puedan desalentar aún más la actividad. Del lado positivo, existe la posibilidad de que la demanda interna sea más resistente y de que se reduzcan los precios de las materias primas, lo que aumentaría los ingresos reales.

Cuadro 2.3.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de Asia(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200620072008200920062007200820092006200720082009
Asia emergente39,29,37,77,13,84,97,35,85,86,85,25,0
China11,611,99,79,31,54,86,44,39,411,39,59,2
Sur de Asia49,28,77,66,46,56,98,88,8−1,4−1,7−3,3−3,3
India9,89,37,96,96,26,47,96,7−1,1−1,4−2,8−3,1
Pakistán6,96,45,83,57,97,812,023,0−3,9−4,8−8,7−6,4
Bangladesh6,56,37,05,67,19,110,110,01,21,11,00,9
ASEAN–55,76,35,54,98,14,49,67,24,85,12,72,1
Indonesia5,56,36,15,513,16,29,88,83,02,50,1−0,1
Tailandia5,14,84,74,54,62,25,73,21,16,43,12,0
Filipinas5,47,24,43,86,22,810,17,04,54,42,42,2
Malasia5,86,35,74,83,62,06,04,716,115,614,813,2
Vietnam8,28,56,35,57,58,324,015,0−0,3−9,9−11,7−10,4
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,65,64,03,21,62,24,83,55,36,24,74,3
Corea5,15,04,13,52,22,54,84,00,60,6−1,3−0,7
Taiwan, provincia china de4,95,73,82,50,61,84,22,57,28,67,86,5
Hong Kong, RAE de7,06,44,13,52,02,04,84,312,113,511,710,3
Singapur8,27,73,63,51,02,16,53,321,824,319,117,0

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Comprende los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Incluye Maldivas, Nepal y Sri Lanka.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Comprende los países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Incluye Maldivas, Nepal y Sri Lanka.

La inflación global medida por el IPC ha subido en varios países debido al alza de los precios de los alimentos y de los precios controlados de los combustibles en el primer semestre del año. Los indicadores de las presiones de la inflación subyacente han aumentado en menor medida, pero algunos países aún afrontan el riesgo de nuevos efectos de segunda ronda. En China, la inflación global medida por el IPC se ha reducido progresivamente desde su nivel máximo del 8½% registrado en abril, a medida que se fueron normalizando las condiciones de la oferta de alimentos. La inflación básica ha subido gradualmente, pero se mantiene contenida. En India, la inflación medida por el IPC ascendió al 9% en agosto. Las presiones de la inflación subyacente han aumentado, a medida que el alto nivel de utilización de recursos y el vigoroso crecimiento del crédito fueron abonando el terreno para la aparición de efectos de segunda ronda (gráfico 2.4). También ha contribuido la aplicación de una política poco restrictiva.

Aunque es posible que los precios de los alimentos y combustibles sigan bajando en los próximos meses y que el crecimiento se modere, se prevé que la inflación se mantendrá en tasas elevadas a corto plazo. Según las proyecciones, la inflación global subirá a alrededor del 7¼% (interanual) en 2008 para el conjunto de la región, frente al 5% registrado en 2007, antes de reducirse a casi el 6% en 2009. También es probable que las presiones de la inflación subyacente se mantengan altas en un entorno caracterizado por una intensa utilización de recursos y políticas macroeconómicas aún expansivas.

Las respuestas al aumento de la inflación han variado de un país a otro. Algunas economías han aplicado una política monetaria más restrictiva —subiendo las tasas de interés (Corea, Filipinas, India, Indonesia, la provincia china de Taiwan, Tailandia y Vietnam), elevando el encaje legal (Camboya, India, Vietnam), o creando más margen para la apreciación de la banda del tipo de cambio (Singapur). En los últimos meses, el Banco Popular de China ha reducido las tasas de referencia de los préstamos y el coeficiente de encaje legal, debido a la preocupación por la desaceleración del crecimiento. Corea e India intervinieron en los mercados cambiarios para respaldar sus monedas. Los países que han seguido acumulando reservas de divisas las han esterilizado en parte a través de la emisión de bonos y de incrementos del encaje legal para contener la acumulación de liquidez. No obstante, para contrarrestar los efectos de una política monetaria más restrictiva, muchos países han aplicado una política fiscal más expansiva, lo que se reflejó en aumentos de los subsidios a los combustibles. Aunque varios países han subido los precios controlados de los combustibles (por ejemplo, Bangladesh, China, India, Malasia y Vietnam), este incremento fue poco significativo (salvo en Vietnam) en comparación con el alza de los precios mundiales de los combustibles, y en algunos casos los recursos obtenidos se han utilizado para aumentar otros gastos, como los subsidios a los alimentos. Algunos de los principales países exportadores de arroz de la región (Camboya, China, India y Vietnam) aplicaron prohibiciones, cuotas o impuestos a las exportaciones para aumentar la oferta de alimentos y reducir los precios internos, agravando las presiones sobre los precios mundiales.

En estas circunstancias, un importante dilema de política económica para la región es cómo responder a la desaceleración del crecimiento y a la turbulencia financiera mundial sin perder de vista los riesgos de inflación. Aunque existen divergencias considerables entre los países, los riesgos a la baja para el crecimiento en las economías emergentes de Asia han aumentado en los últimos meses, mientras que los riesgos de inflación se han moderado a medida que los precios de los alimentos y combustibles se redujeron con respecto a los niveles máximos observados en los primeros meses del año. Las prioridades de política se han modificado conforme a estas circunstancias, aunque persisten notables diferencias entre los países.

  • En la mayoría de los países la demanda interna se está debilitando rápidamente y ya se han adoptado algunas políticas más restrictivas. Aunque las autoridades deben mantenerse alerta frente a los riesgos de inflación, podría justificarse la aplicación de una política más expansiva si los riesgos a la baja para el crecimiento son considerables. En los países con una situación fiscal sólida puede dejarse que los estabilizadores automáticos operen plenamente. No obstante, debería considerarse con cautela el uso de políticas fiscales discrecionales, ya que la experiencia del pasado parece indicar que es difícil determinar el momento adecuado para la aplicación de dichas medidas y que estas no han resultado muy eficaces (véase el capítulo 5). De todos modos, su aplicación podría justificarse si se deterioraran las perspectivas de crecimiento en los países que tienen una situación fiscal sólida.

  • En cambio, en algunos países donde se prevé que el crecimiento seguirá siendo relativamente vigoroso, donde los riesgos de nuevos efectos de segunda ronda de la inflación son mayores, y donde la credibilidad de la política monetaria aún no está firmemente establecida, las políticas macroeconómicas deberán tener todavía una orientación restrictiva (por ejemplo, en Indonesia y Vietnam). La adopción de una política monetaria más restrictiva debería ser la primera línea de defensa frente a un aumento de la inflación, pero tal vez en algunos casos necesite complementarse con una política cambiaria más flexible o medidas fiscales. La aplicación de una política fiscal más restrictiva podría ayudar a reducir las presiones inflacionarias, especialmente en los países donde el aumento de los subsidios a los alimentos y combustibles, y los incrementos salariales de los funcionarios públicos han debilitado la situación fiscal y contribuido a las presiones sobre los precios.

América Latina y el Caribe: Recrudecimiento de las condiciones

Al igual que otras regiones, las economías latinoamericanas enfrentan una conjunción difícil de enfriamiento de la actividad, empeoramiento de las condiciones externas e inflación persistentemente elevada. Después de cuatro años de crecimiento vigoroso del producto, el ritmo disminuyó en la mayor parte de las economías durante el primer semestre de este año, en gran medida por efecto de la moderación de las exportaciones. La demanda interna se mantuvo bastante firme en lo que va del año, sustentada por el mejoramiento de los términos de intercambio de los exportadores de materias primas, aunque se prevé una contracción a medida que la economía mundial se desacelere y se aplique una política monetaria más restrictiva para luchar contra la inflación. Asimismo, en los últimos meses los países de la región se enfrentaron a condiciones externas más difíciles. América Latina se ve cada vez más afectada por la turbulencia de los mercados financieros maduros: los precios de las acciones bajaron precipitadamente, los diferenciales se ampliaron drásticamente, el acceso al financiamiento en dólares se restringió muchísimo y los tipos de cambio están sometidos a presión, sobre todo en los países que exportan materias primas, cuyos precios bajaron.

En general, se proyecta una disminución del crecimiento del PIB, de 5½% en 2007 a 4½% en 2008 y 3¼% en 2009 (cuadro 2.4). La desaceleración de 2009 es un poco más fuerte que la pronosticada en julio último, a causa del empañamiento de las perspectivas mundiales, el retroceso de los precios de las materias primas y el deterioro de las condiciones financieras externas. En Brasil el crecimiento se ubicaría por debajo de la tendencia; en México, la actividad seguiría siendo anémica por efecto de la caída de las exportaciones y las remesas, provocada por el enfriamiento de la economía estadounidense. En América Central y el Caribe el crecimiento también se debilitaría, como consecuencia del impacto de la desaceleración estadounidense en las remesas, el comercio internacional y el turismo, así como de la carestía de los combustibles.

Cuadro 2.4.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de América(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200620072008200920062007200820092006200720082009
América5,55,64,63,25,35,47,97,31,50,4−0,8−1,6
América del Sur y México35,45,64,63,15,25,37,67,11,80,8−0,5−1,3
Argentina8,58,76,53,610,98,89,19,12,61,70,8−0,6
Brasil3,85,45,23,54,23,65,75,11,30,1−1,8−2,0
Chile4,35,14,53,83,44,48,96,54,74,4−1,1−0,9
Colombia6,87,74,03,54,35,57,35,5−1,8−2,9−2,2−1,9
Ecuador3,92,53,03,03,32,38,55,13,92,35,61,5
México4,93,22,11,83,64,04,94,2−0,2−0,6−1,4−2,2
Perú7,78,99,27,02,01,85,64,43,01,4−2,0−1,8
Uruguay7,07,46,55,56,48,16,86,2−2,4−0,8−2,6−1,9
Venezuela, República Bolivariana de10,38,46,02,013,718,727,233,514,78,88,53,4
América Central46,26,64,64,26,56,710,98,5−4,8−6,9−9,1−8,7
El Caribe47,85,63,72,97,86,712,110,1−0,7−1,7−5,3−4,4

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Incluye Bolivia y Paraguay.

Los países que integran estos grupos regionales se presentan en el cuadro F del apéndice estadístico.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Incluye Bolivia y Paraguay.

Los países que integran estos grupos regionales se presentan en el cuadro F del apéndice estadístico.

El nivel general de inflación de la región en conjunto subió a 8% en agosto, la tasa más alta de los últimos cinco años, aunque se prevé que se moderará a fines de 2008 y en 2009, gracias a la caída de los precios internacionales de las materias primas, el endurecimiento de las políticas monetarias y el debilitamiento de la demanda. Aun así, la inflación seguirá siendo de dos dígitos en varios países de la región, como Bolivia, Paraguay, la República Bolivariana de Venezuela y varios países centroamericanos. Los analistas consideran que en Argentina la inflación observada es considerablemente superior a la tasa oficial de 9,0% de agosto (gráfico 2.5)9. Aunque los aumentos salariales nominales se mantienen bajo control en la mayoría de los países, las elevadas expectativas inflacionarias se están viendo reflejadas en las negociaciones salariales en países como Argentina y la República Bolivariana de Venezuela, que tienen fuertes restricciones de capacidad. En países con bancos centrales que adoptaron metas de inflación —Brasil, Chile, Colombia, México y Perú—, la inflación también subió, en algunos casos por encima de la banda deseada, pero en general esos aumentos estuvieron más contenidos que en el resto de la región, y en algunos países las expectativas inflacionarias parecen estar estabilizándose o incluso disminuyendo.

Gráfico 2.5.América Latina: Regreso de la inflación

La inflación avanzó en toda la región, impulsada por el encarecimiento de los alimentos y las crecientes limitaciones de la capacidad. Los bancos centrales que fijaron metas de inflación por lo general fueron más enérgicos a la hora de subir las tasas de interés, respaldándose en la flexibilidad cambiaria.

Fuentes: Haver Analytics, Banco Interamericano de Desarrollo y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Bolivia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Paraguay y Uruguay.

2Las estimaciones de la brecha del producto, expresadas como la relación con el PIB potencial, están basadas en cálculos del personal técnico del FMI.

3Desde diciembre de 2006.

4En relación con las expectativas inflacionarias a un año.

Frente a esta situación, los bancos centrales subieron las tasas de interés de referencia, sobre todo en los países con metas de inflación, donde la apreciación del tipo de cambio también ayudó a contener la presión inflacionaria. En Brasil, el endurecimiento de la política monetaria se vio facilitado por una nueva meta de superávit fiscal primario, equivalente a ½ punto porcentual del PIB más para 2008. Sin embargo, la política fiscal no fue tan restrictiva en la generalidad de la región, en parte porque el alza de los precios internacionales del petróleo tardó en reflejarse en los presupuestos y porque aumentaron los subsidios explícitos. Aunque cabe esperar que la inflación se reduzca poco a poco, la restricción monetaria sigue estando justificada en algunos países cuyas tasas de interés reales pasaron a ser sustancialmente negativas y cuya política económica parece estar perdiendo credibilidad. Los bancos centrales que fijaron metas de inflación gozan de cierto margen limitado para tolerar desviaciones pasajeras del nivel general de inflación, pero es posible que los riesgos para la actividad los obliguen a subir nuevamente las tasas. Al mismo tiempo, un control más firme del aumento del gasto público contribuiría a limitar la expansión de la demanda interna y reducir la exposición a un cambio desfavorable de la actitud del mercado.

En general las posiciones externas son sólidas, aunque la turbulencia de la economía mundial puede erosionar las defensas levantadas a lo largo de los últimos años. El saldo en cuenta corriente de la región entraría en déficit en 2008 y 2009, después de los superávits registrados desde 2003, aunque ese déficit se mantendría más bien bajo. Además, los niveles de reserva son elevados y la flexibilidad de los tipos de cambio brinda margen de maniobra en varios países. Globalmente, los balances del sector público son menos vulnerables y las calificaciones crediticias han mejorado; en los últimos meses, tanto Brasil como Perú alcanzaron la categoría de “grado de inversión”. Sin embargo, el financiamiento en dólares se encontró sujeto a condiciones más estrictas en varios países durante el último mes y, sumado al retroceso sostenido de los precios de las materias primas, ese hecho podría tensionar los marcos de política macroeconómica.

Los riesgos para las perspectivas se inclinan a la baja, en gran medida como consecuencia de la situación externa. Si la desaceleración del crecimiento mundial se agudiza, los precios de las materias primas podrían sufrir una caída vertiginosa y las condiciones del financiamiento externo podrían seguir empeorando. Esa eventualidad enfriaría el crecimiento de la región aún más, y aunque la inflación se moderaría considerablemente, las posiciones externas podrían verse sometidas a presiones graves. En ese caso, las autoridades tendrían que estar preparadas para hacer los ajustes necesarios a fin de proteger la estabilidad macroeconómica y las perspectivas de crecimiento a largo plazo. Los pocos países que gozan de una situación fiscal muy sólida quizá tengan cierto margen para poner en marcha medidas fiscales anticíclicas. La flexibilidad cambiaria permitiría resistir la volatilidad potencial de los flujos de divisas.

Economías emergentes de Europa: Perspectivas de un aterrizaje suave

Tras una prolongada expansión económica, la actividad en las economías emergentes de Europa ha empezado a moderarse y parece que se avecina una desaceleración. El debilitamiento de la demanda externa, sobre todo debido a la merma de la demanda en Europa occidental, y las condiciones más restrictivas del financiamiento externo están incidiendo en la inversión y las exportaciones, en tanto que el consumo ha disminuido ante la escalada de los precios de los alimentos y la energía. Sin embargo, la ampliación de la capacidad productiva que está en curso y la intensidad con que la mayoría de los bancos extranjeros conceden préstamos al sector privado (particularmente en Bulgaria y Rumania) han seguido apuntalando la demanda interna, aunque las perspectivas de que continúen las afluencias de capital han aminorado notablemente. Los Estados bálticos, concretamente Estonia y Letonia, ya están experimentando fuertes correcciones porque han empezado a rectificarse los marcados desequilibrios internos y externos acumulados durante los dilatados períodos de auge del consumo y de la inversión (gráfico 2.6). Como los ingresos reales se han visto perjudicados por los altos niveles de servicio de la deuda e inflación y los bancos extranjeros están limitando el crecimiento de los préstamos ante la preocupación cada vez mayor de que estén surgiendo desequilibrios, el consumo y, en menor medida, la inversión se han desplomado y los déficits en cuenta corriente han empezado a disminuir.

Gráfico 2.6.Economías emergentes de Europa: ¿Están frenándose los auges de crédito?

En Bulgaria, los Estados bálticos y Rumania, el crédito al sector privado se ha expandido a un ritmo mucho más rápido que en otros países de la región. Junto con los auges del crédito han surgido fuertes desequilibrios externos. Estonia y Letonia están experimentando una corrección brusca, en tanto que el consumo y el PIB siguen aumentando a buen ritmo en Bulgaria y Rumania, y en menor medida en Lituania. La inflación básica y el crecimiento de los costos unitarios de la mano de obra han empezado a estabilizarse en Estonia y Letonia, mientras que en Bulgaria, Lituania y Rumania persisten fuertes presiones inflacionarias.

Fuentes: Haver Analytics; FMI, International Financial Statistics, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Comprende Hungría, Polonia, la República Checa y la República Eslovaca.

2Promedio móvil de dos trimestres.

3Índice de precios al consumidor (IPC) global, excluidos energía, alimentos, alcohol y tabaco.

4Calculados como la remuneración global dividida entre el PIB, excepto en el caso de Rumania, en el que se usan salarios en lugar de remuneración.

En un entorno en que la demanda interna aún es dinámica y la oferta de mano de obra sigue siendo escasa, la inflación ha repuntado debido a alzas en los precios de los alimentos y la energía. En junio de 2008 la inflación global de la mayoría de los países era el doble que el año anterior, y había alcanzado niveles de dos dígitos en Bulgaria, los Estados bálticos (en especial en Letonia) y Turquía. La inflación básica también había subido debido a los aumentos salariales (por ejemplo, en Polonia y la República Eslovaca) y a fuertes presiones de la demanda interna (particularmente en Bulgaria, Rumania y Turquía). También se han observado efectos de segunda ronda derivados de las alzas en los precios de los alimentos y la energía, y las presiones inflacionarias se han recrudecido en muchos países. Al haberse sobrepasado las metas de inflación por amplios márgenes, la política monetaria se ha tornado más restrictiva en Europa central y oriental, Rumania y Turquía, en un contexto de tipos de cambio flotantes. En las economías de Europa central y oriental, el fortalecimiento de las monedas y las buenas cosechas ayudaron a contener las presiones inflacionarias. Sin embargo, los países con regímenes de tipo de cambio fijo (Bulgaria y los Estados bálticos) han tenido menos margen para aplicar políticas monetarias más restrictivas; en Rumania y Turquía, la depreciación de la moneda contribuyó a la inflación a pesar de la subida de las tasas de interés. No obstante, en Estonia, Hungría y Letonia, las presiones inflacionarias han empezado a ceder a la par de las correcciones económicas (gráfico 2.6).

Se prevé que el crecimiento continuará desacelerándose marcadamente, debido a factores como menores entradas de capital y condiciones financieras más restrictivas. Se proyecta que en las economías de Europa central y oriental el crecimiento se moderará de aproximadamente 6% en 2007 a casi 4½% en 2008 y 3½% en 2009 (cuadro 2.5). La contracción de la demanda de Europa occidental hará que se desaceleren las exportaciones y la inversión, y los altos niveles de inflación harán mella en los ingresos reales y el consumo. El crecimiento también se debilitará en Europa meridional y sudoriental y Turquía, ya que la desmejora de las perspectivas externas y los niveles aún altos de los precios de las materias primas pesarán sobre el consumo y la inversión. Se espera que en los Estados bálticos continúen las correcciones, y se proyecta que el crecimiento medio bajará de casi 9% en 2007 a 1¼% en 2008 y –¼% en 2009. También se prevé que las economías empezarán a recuperarse gradualmente en el segundo semestre de 2009. Las presiones inflacionarias menguarán en 2009 conforme empiecen a aminorar las alzas de los precios de las materias primas y las presiones sobre los costos internos y la demanda interna.

Cuadro 2.5.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías emergentes de Europa(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200620072008200920062007200820092006200720082009
Economías emergentes de Europa6,75,74,53,45,45,77,85,8−6,0−6,6−7,1−7,2
Turquía6,94,63,53,09,68,810,58,4−6,0−5,7−6,5−6,7
Excluido Turquía6,66,35,03,53,24,16,44,5−6,0−7,1−7,4−7,4
Estados bálticos9,88,81,2−0,34,87,312,57,3−15,8−18,1−14,0−8,6
Estonia10,46,3−1,50,54,46,610,25,1−16,7−18,1−10,8−8,7
Letonia12,210,3−0,9−2,26,510,115,910,6−22,7−22,9−15,1−8,3
Lituania7,98,93,90,73,85,811,36,2−10,7−14,6−14,9−8,7
Europa central6,26,14,63,62,13,44,93,5−3,6−3,7−4,4−5,0
República Checa6,86,64,03,42,52,86,73,4−2,6−1,8−2,2−2,5
Hungría3,91,31,92,33,97,96,34,1−6,1−5,0−5,5−6,1
Polonia6,26,65,23,81,02,54,03,3−2,7−3,8−4,7−5,7
República Eslovaca8,510,47,45,64,31,93,93,6−7,1−5,4−5,1−4,7
Europa meridional y sudoriental7,06,07,34,56,25,18,86,4−10,7−14,1−14,8−14,0
Bulgaria6,36,26,34,27,47,612,27,0−15,6−21,4−24,4−21,5
Croacia4,85,63,83,73,22,97,04,9−7,9−8,6−10,1−10,2
Rumania7,96,08,64,86,64,88,26,6−10,4−14,0−13,8−13,3

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Los riesgos para las perspectivas se inclinan a la baja, y están relacionados con el deterioro de las condiciones de financiamiento externo, un debilitamiento mayor de lo previsto de la demanda externa y nuevos aumentos de los precios de las materias primas. Los países con déficits cuantiosos en cuenta corriente financiados en parte con entradas de capital distintas de la inversión extranjera directa son particularmente vulnerables a bruscos cambios de sentido de los flujos de capital. En algunas economías emergentes de Europa, las tenencias importantes de bonos en moneda local por parte de no residentes, el fuerte endeudamiento en divisas y la dependencia de algunas instituciones financieras del financiamiento externo al por mayor exacerban la vulnerabilidad a nuevos cambios en la actitud del mercado. Aparte de estos riesgos, hay mucha incertidumbre en cuanto al ritmo del ajuste en los Estados bálticos. De desplomarse la confianza externa o interna, no cabría descartar una desaceleración más brusca que la proyectada. Y si los mercados de trabajo, que tienen que reformarse para recuperar la competitividad, resultan ser menos flexibles de lo esperado, la desaceleración también podría prolongarse más de lo previsto.

La turbulencia surgida en los mercados financieros avanzados ha agudizado considerablemente los riesgos financieros. Aunque su exposición directa al mercado de hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos es escasa, los bancos que operan en las economías emergentes de Europa (y sus matrices extranjeras) han sentido los efectos de la creciente agitación en Europa occidental. La disminución del apetito de riesgo a escala mundial ha acrecentado los riesgos de liquidez porque ha incrementado los costos de financiamiento externo de los bancos y ha acortado los vencimientos. Los riesgos de crédito también se han agudizado: el auge crediticio estuvo acompañado de plazos de vencimiento más largos, aumentos de la relación préstamo/valor y mayor exposición a productos de más alto riesgo (por ejemplo, préstamos denominados en yenes en Hungría y en francos suizos en Polonia, inclusive con tasas de interés variable). Una reciente desaceleración de los precios inmobiliarios, al menos en algunos países, ha exacerbado la vulnerabilidad de los bancos al riesgo de crédito. La concesión de préstamos en moneda extranjera está generalizada en países con regímenes cambiarios tanto fijos (por ejemplo, en los Estados bálticos la mayoría de los préstamos se otorgan en euros) como flotantes (por ejemplo, en Hungría y Rumania los préstamos en moneda extranjera representaban en 2007 alrededor del 60% de todos los préstamos a los hogares). Los precios más bajos de las acciones y el aumento de los diferenciales de los bonos han elevado los costos de financiamiento.

El reto para la política consiste en guiar la economía hacia un aterrizaje suave, y al mismo tiempo seguir allanando la ruta hacia una convergencia sostenible con los niveles de vida de Europa occidental.

  • En las economías de Europa central y oriental, los riesgos que pesan sobre la inflación y el crecimiento parecen estar equilibrados, y eso justifica mantener la misma política monetaria por el momento, aunque el equilibrio de los riesgos depende de la evolución impredecible de los flujos de capital y los tipos de cambio. Últimamente, la situación de las finanzas públicas se ha afianzado gracias al dinamismo de los ingresos y la austeridad en el gasto, pero hay poco margen para que los estabilizadores automáticos operen plenamente. Una constante consolidación fiscal ayudaría a ampliar estos márgenes de maniobra y a aliviar la tensión de la política monetaria. Es necesario poner las finanzas públicas sobre una base sostenible a largo plazo para hacer frente a los desafíos del envejecimiento de la población y para apoyar la continua convergencia con la zona del euro, particularmente en la República Eslovaca, que debe adoptar el euro en enero de 2009. La solución de las otras rigideces en el mercado de trabajo facilitaría un ajuste fiscal a largo plazo y al mismo tiempo aliviaría las restricciones de ese mercado y las presiones salariales.

  • En los Estados bálticos es preciso que el ajuste macroeconómico siga su curso. Si bien las presiones de la demanda interna han empezado a ceder, en especial en Estonia y Letonia, los desequilibrios externos aún son considerables, la inflación se encuentra en niveles de dos dígitos y la confianza está disminuyendo. Es importante resistir la tentación de distender significativamente la política monetaria durante la desaceleración, ya que el alto grado de apertura de estas economías debería limitar las repercusiones en la demanda. Habrá que revertir los recientes incrementos insostenibles del gasto e ir en busca de un equilibrio estructural a mediano plazo. También es necesario reforzar la supervisión y los planes para contingencias de las instituciones financieras a fin de hacer frente a posibles pérdidas cuantiosas relacionadas con préstamos y provocadas por la desaceleración económica. Esto exigirá una estrecha colaboración entre las autoridades prudenciales nacionales e internacionales, dada la gran proporción de bancos de propiedad extranjera.

  • En las economías de Europa meridional y sudoriental se requieren medidas para contener los desequilibrios externos e internos, teniendo en cuenta las condiciones más volátiles del financiamiento externo. Al igual que los Estados bálticos hace algunos años, estos países aún están disfrutando de un período de prosperidad, y hay que evitar que las políticas fiscales y de ingresos generen más impulsos procíclicos en un sector privado que ya está recalentado. Concretamente, es necesario contener el aumento del gasto público, y a tales efectos habrá que cerciorarse de que las alzas de los salarios públicos estén acordes con el aumento de la productividad y reducir el tamaño del gobierno, emprendiendo a la vez reformas para mejorar la eficiencia del sector público. Las tasas de crecimiento del crédito al sector privado se sitúan en niveles de dos dígitos, y por eso es crítico establecer normas prudenciales exigentes y aplicarlas rigurosamente para evitar el deterioro de las normas de crédito. Aquí también cabe destacar la importancia de la estrecha colaboración internacional, por los mismos motivos que en los Estados bálticos.

Comunidad de Estados Independientes: Gestionar la escalada de los precios de las materias primas

El crecimiento del PIB real ha sido sólido en la mayoría de los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), y ha tenido como puntales la dinámica demanda interna, estimulada por mejoras en los términos de intercambio en la mayoría de los países de la región, y las políticas macroeconómicas expansivas. Sin embargo, las perspectivas de crecimiento están deteriorándose por la forma en que la turbulencia financiera mundial está repercutiendo en la región, particularmente en Kazajstán y, más recientemente, en Rusia, países que confrontan una pérdida de confianza y un brusco cambio de sentido de los flujos de capital. El debilitamiento de la demanda de los países socios agravará los efectos de los inestables mercados financieros sobre el crecimiento.

La carestía mundial de los alimentos y los combustibles ha contribuido significativamente a las presiones inflacionarias en toda la región. En parte debido a la abultada proporción que representan los alimentos en el consumo de los hogares, la inflación global se aceleró notablemente en el primer semestre de 2008, y llegó casi a 15% en el verano (gráfico 2.7). Además, la inflación básica ha repuntado en toda la región, debido a una combinación de tensiones derivadas de los precios de las materias primas y presiones de la demanda interna. Por lo tanto, el recalentamiento de la economía es motivo de preocupación, ya que el producto supera constantemente su nivel potencial y la oferta de mano de obra sigue siendo escasa. En la región aún se mantiene una política económica general de corte expansivo; las tasas de interés se han tornado negativas en términos reales, mientras que el gasto público sigue creciendo con rapidez. El elevado nivel de los precios internacionales de las materias primas ha seguido fortaleciendo las balanzas comerciales en los exportadores netos de esos productos, en tanto que los importadores netos de esos productos han visto debilitarse sustancialmente sus posiciones externas. Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán son los países que más se han beneficiado de las mejoras en los términos de intercambio, a diferencia de Armenia, Moldova y Tayikistán, cuyos términos de intercambio han empeorado. En los importadores netos de alimentos, los saldos en ese rubro se han deteriorado significativamente, y en algunos países los déficits llegan a niveles precarios. A raíz del costo cada vez más alto de las importaciones de alimentos, el FMI efectuó en mayo un desembolso ampliado a favor de la República Kirguisa para ayudar al país a cubrir un déficit de balanza de pagos mayor de lo previsto.

Gráfico 2.7.Comunidad de Estados Independientes (CEI): Gestionar la escalada de los precios de las materias primas

La escalada de los precios de los alimentos y combustibles está provocando una divergencia de las posiciones externas y contribuyendo al alza de la inflación en toda la región, mientras que las políticas expansivas siguen estimulando la demanda.

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1IPC = Índice de precios al consumidor.

2Las brechas del producto se estiman en función del PIB potencial con un filtro de Hodrick-Prescott. Véanse más detalles sobre la metodología y los problemas de estimación en el recuadro 1.3.

3Tasas pasivas. Las tasas reales se calculan utilizando la inflación global.

4Proporción del total de exportaciones menos proporción del total de importaciones.

Dada la desaceleración de la demanda externa y la incipiente presión en el mercado financiero, se proyecta que el crecimiento del PIB real se reducirá de 7¼% este año a aproximadamente 5¾% en 2009 (cuadro 2.6). Pese a las recientes bajas del precio del petróleo, se prevé que el producto crecerá a un ritmo firme en los países exportadores netos de energía, donde las mejoras de los términos de intercambio deberían seguir incentivando la demanda; en cambio, en los importadores netos de energía es probable que el crecimiento pierda mucho ímpetu. En Rusia, el pronóstico de crecimiento para 2008 refleja mejores resultados de lo previsto a comienzos del año, mejoras cada vez mayores de los términos de intercambio y un programa de estímulo fiscal más voluminoso de lo previsto. Pero se perfila una desaceleración considerable del crecimiento, debida a la contracción de la demanda mundial y a las condiciones financieras más restrictivas. Se prevé que en Kazajstán el crecimiento permanecerá relativamente contenido mientras se corrigen los excesos del previo auge crediticio, aunque el sector petrolero, que conserva su dinamismo, debería seguir neutralizando una parte de los efectos de la escasez de crédito. En Ucrania, el pronóstico de crecimiento para 2008 tiene en cuenta los sólidos resultados obtenidos en el primer semestre del año, los mejores términos de intercambio y los indicios de una cosecha abundante. A futuro se proyecta una fuerte desaceleración del crecimiento, debida a un menor desarrollo del mercado de exportaciones, aumentos más lentos de los salarios reales, una moderación de las mejoras de los términos de intercambio y mayores costos de financiamiento.

Cuadro 2.6.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en la Comunidad de Estados Independientes(Variación porcentual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200620072008200920062007200820092006200720082009
Comunidad de Estados Independientes8,28,67,25,79,59,715,612,67,54,45,53,0
Rusia7,48,17,05,59,79,014,012,09,55,96,53,4
Ucrania7,37,66,42,59,112,825,318,8−1,5−3,7−7,2−9,2
Kazajstán10,78,94,55,38,610,817,69,8−2,4−6,94,33,3
Belarús10,08,29,28,07,08,415,39,6−3,9−6,8−5,9−8,0
Turkmenistán11,411,610,810,38,26,313,012,015,715,426,533,0
Países de bajo ingreso de la CEI14,714,510,510,510,112,716,313,77,711,215,716,2
Armenia13,313,810,08,02,94,49,45,0−1,8−6,4−9,7−10,8
Azerbaiyán30,523,416,016,48,416,622,420,017,728,938,338,6
Georgia9,412,43,54,09,29,210,07,6−15,9−20,0−20,8−18,7
República Kirguisa3,18,27,56,75,610,224,512,2−3,1−0,2−4,2−5,4
Moldova4,84,06,56,512,712,413,79,7−11,8−17,0−19,9−19,1
Tayikistán7,07,86,07,010,013,221,615,5−2,8−11,2−8,5−8,1
Uzbekistán7,39,58,07,514,212,311,110,617,219,116,812,8
Partidas informativas
Exportadores netos de energía38,28,77,26,09,79,414,512,19,15,97,54,8
Importadores netos de energía48,08,17,04,28,511,421,515,4−3,0−5,6−7,9−9,6

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Ucrania.

Las perspectivas están sujetas a riesgos a la baja. La incertidumbre en el mercado financiero es una fuente de preocupación, sobre todo para los países cuyos déficits en cuenta corriente aumentan con rapidez, como Ucrania, y para otros países que ya dependen mucho de las entradas de capital. Aunque se prevé una mayor restricción monetaria y fiscal en el segundo semestre de 2008, los efectos a corto plazo en la actividad y la inflación tenderán a ser limitados. Así, la inflación para los importadores y exportadores netos de materias primas está sujeta a riesgos al alza.

Se presume que la inflación superará las proyecciones de la edición de abril de 2008 de Perspectivas de la economía mundial, y se situará en 15½% este año y en 12½% el próximo, a causa de las presiones cada vez más intensas sobre los precios en un entorno de persistente carestía de las materias primas y un escaso margen de capacidad no utilizada. En estas circunstancias, la eficacia de la política monetaria por lo general se ve limitada por los regímenes cambiarios fijos, aunque en Ucrania el tipo de cambio acaba de ser revaluado dentro de una banda más amplia de cotización. Para compensar, los gobiernos de la CEI han recurrido a diversas medidas fiscales y comerciales a fin de contener las presiones inflacionarias y amortiguar el impacto social de las alzas de los precios de los alimentos. Algunas de las medidas consisten en reducir o suprimir los impuestos y derechos de importación sobre alimentos fundamentales, recortar impuestos sobre el consumo interno o incrementar subsidios a alimentos y combustibles, introducir topes directos sobre los precios de alimentos fundamentales, e imponer derechos y cuotas de exportación. Algunos países han adoptado medidas a corto plazo para incentivar la oferta, sobre todo subsidios y otros mecanismos de apoyo a la agricultura. Pero en varias economías, los costos fiscales de estas medidas han adquirido proporciones alarmantes, que hacen temer por la sostenibilidad fiscal.

Mientras que no se proyecte un descenso acusado de la inflación con respecto a sus actuales niveles elevados, muchos países de toda la región tendrán que aplicar medidas más enérgicas para garantizar que las expectativas inflacionarias a largo plazo permanezcan firmemente ancladas. Para responder de manera integral a la situación, la política económica tendrá que conjugar restricción monetaria con mayor flexibilidad cambiaria, dentro de una orientación fiscal prudente. En particular, sería útil que los subsidios universales, que avivan las presiones de la demanda interna y pesan sobre los recursos públicos, fueran reemplazados por medidas temporales y focalizadas para aliviar los efectos sociales de las escaladas de los precios de los alimentos y la energía que afectan a los segmentos más vulnerables de la población. En este sentido, las restricciones a las exportaciones y otras medidas de intervención que impiden los necesarios ajustes de la oferta probablemente serán contraproducentes.

A largo plazo, la región aún tiene ante sí el desafío de reducir su sensibilidad a los shocks de los precios de las materias primas mediante un proceso de diversificación de la economía a favor de otros productos. Un redoblamiento de los esfuerzos para mejorar el clima de inversión, incrementar la competencia (inclusive en los sectores alimentario y energético), afianzar los sistemas financieros internos y seguir ampliando el desarrollo de las instituciones de mercado ayudaría a mejorar los resultados y a atenuar los factores de vulnerabilidad vinculados a las variaciones de los términos de intercambio.

África subsahariana: Una prueba para los marcos de política económica

En África subsahariana se prevé una moderación del crecimiento a causa de la agitación financiera y los niveles elevados de los precios de la energía y los alimentos, pese a que muchos países de la región están beneficiándose de las mejoras de los términos de intercambio derivadas de la escalada de los precios de otras materias primas. En general se proyecta que el crecimiento se reducirá de casi 7% en 2007 a un poco más de 6% en 2008–09, pero con marcadas variaciones entre los países (gráfico 2.8 y cuadro 2.7). Si bien el entorno externo ha empeorado, la expansión económica en los países exportadores de petróleo debería perder poco ímpetu en 2008–09, con un crecimiento que rondará el 7½%, frente al 8% registrado en 2007, gracias a una mejora de casi 75% en los términos de intercambio en 2008. Para los países importadores de petróleo, los términos de intercambio permanecerán en general estables en 2008, ya que la carestía de crudo se verá compensada por los altos precios de los metales, del café, del cacao y del algodón10. Sin embargo, las proyecciones indican que los países más afectados (Benin, Gambia, Kenya, Madagascar, Rwanda y Sierra Leona) experimentarán un deterioro de entre 15% y 20% en los términos de intercambio. En Sudáfrica, la economía más grande de la región, hubo escasez de energía eléctrica a comienzos de 2008 y fue necesario elevar en 500 puntos básicos la tasa de interés de referencia desde mediados de 2006 para contener la inflación; por eso se espera una desaceleración del crecimiento de 5% en 2007 a aproximadamente 3½% en 2008–09.

Gráfico 2.8.África subsahariana: Los pros y los contras de la carestía de las materias primas

A nivel agregado, el crecimiento en África mostrará cierta capacidad de recuperación frente a la desaceleración mundial, gracias a que muchos países se benefician de las mejoras de los términos de intercambio debidas a las escaladas de los precios de los combustibles y otras materias primas, y a que las entradas netas de capital en la región han permanecido en general constantes. No obstante, los resultados económicos son muy diferentes entre los países que importan petróleo y los que lo exportan; los primeros han experimentado marcados deterioros de la cuenta corriente y las finanzas públicas, y fuertes aumentos de la inflación.

Fuentes: Haver Analytics; FMI, Direction of Trade Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1La inflación del índice de precios al consumidor (IPC) es la variación porcentual con respecto al año previo, escala de la izquierda; los saldos fiscales se miden como porcentaje del PIB, escala de la derecha.

2Los saldos en cuenta corriente se miden como porcentaje del PIB, escala de la derecha; los términos de intercambio se miden en función de un índice, 2000 = 100, escala de la izquierda.

Cuadro 2.7.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de África(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200620072008200920062007200820092006200720082009
África6,16,35,96,06,36,210,28,32,90,43,00,2
Magreb4,34,35,54,93,13,04,34,013,912,115,510,3
Argelia2,04,64,94,52,53,64,34,024,822,828,119,8
Marruecos7,82,76,55,53,32,03,93,52,2−0,10,4−0,3
Túnez5,56,35,55,04,53,15,14,5−2,0−2,6−3,4−3,5
Subsahariana6,66,96,16,37,37,111,99,5−0,3−3,0−0,7−2,4
Cuerno de África311,310,68,47,29,111,019,520,9−13,4−10,4−6,3−6,5
Etiopía11,611,48,46,512,315,825,340,8−9,1−4,5−5,0−5,2
Sudán11,310,28,57,77,28,016,010,0−15,2−12,6−6,3−6,7
Grandes Lagos37,17,06,57,610,49,215,77,9−4,3−4,5−6,2−7,8
Congo, Rep. Dem. de5,66,310,010,313,216,717,515,1−2,4−1,8−1,9−12,6
Kenya6,47,03,36,414,59,825,06,5−2,3−3,1−6,1−4,5
Tanzanía6,77,17,58,07,37,09,26,5−7,7−9,0−9,8−10,0
Uganda10,87,99,88,16,66,87,37,8−3,5−2,8−3,4−5,8
África meridional311,012,910,69,411,510,011,39,412,86,79,68,3
Angola18,621,116,012,813,312,212,19,323,311,318,015,9
Zimbabwe4−5,4−6,11.016,710.452,6−7,0−3,5
África occidental y central34,95,15,46,86,84,69,38,34,5−0,83,1−0,4
Ghana6,46,36,55,810,210,716,813,3−9,0−10,9−13,1−13,2
Nigeria6,25,96,28,18,35,511,011,19,52,16,20,6
Zona del franco CFA32,84,24,35,63,21,45,64,10,1−2,42,50,7
Camerún3,23,53,84,65,10,94,12,10,6−1,91,3−1,1
Côte d’Ivoire0,71,62,94,72,51,95,65,72,8−0,73,8−0,6
Sudáfrica5,45,13,83,34,77,111,88,0−6,5−7,3−8,0−8,1
Partidas informativas
Importadores de petróleo5,95,35,05,06,36,610,98,5−3,8−4,9−5,7−6,3
Exportadores de petróleo56,57,97,47,66,45,59,28,013,17,913,58,1

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

No se muestran proyecciones para el año 2008 y siguientes. Las cifras de inflación para 2007 son estimaciones.

Incluye Chad y Mauritania.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Los países que integran este grupo regional figuran en el cuadro F del apéndice estadístico.

No se muestran proyecciones para el año 2008 y siguientes. Las cifras de inflación para 2007 son estimaciones.

Incluye Chad y Mauritania.

Las perspectivas de crecimiento regional están sujetas a riesgos a la baja, relacionados sobre todo con un aumento de la demanda mundial más lento de lo previsto y una desaceleración de las entradas de capital.

Las recientes alzas bruscas de los precios de los alimentos y los combustibles complican mucho la estabilidad de los precios en toda África subsahariana. Según las previsiones, la inflación subirá de aproximadamente un 7% en 2007 a casi un 12% en 2008, para después bajar a un 9½% en 2009, aunque los promedios ocultan variaciones significativas entre los países. El encarecimiento de los alimentos tiende a incidir mucho en la inflación en la región, ya que los alimentos representan una proporción abultada de las cestas de consumo (véase el capítulo 3). Las presiones de la demanda interna, que surgieron en algunos países de África subsahariana durante los últimos años de crecimiento vigoroso, también pueden estar amplificando las repercusiones iniciales de los shocks de los precios de los alimentos y los combustibles a través de efectos de segunda ronda en la inflación.

En este entorno de creciente inflación, la incidencia de la carestía de los alimentos en la pobreza es motivo de gran preocupación, ya que pone en peligro los avances logrados en este ámbito y la cohesión social. Al depender mucho de las importaciones de alimentos y tener elevados índices de pobreza, los países de África subsahariana son los más vulnerables al encarecimiento de las materias primas. Las poblaciones de estos países tienen menos opciones para protegerse de las alzas de precios de los alimentos, y los más afectados suelen ser los habitantes pobres de zonas urbanas. El personal técnico del FMI estima que el impacto más fuerte del encarecimiento de los alimentos importados se producirá en Gambia, Ghana, Mauritania y Swazilandia, debido a su alto grado dependencia de las importaciones y los bajos ingresos (FMI, 2008a). Ante el recrudecimiento de las presiones inflacionarias, algunos países han adoptado políticas monetarias más restrictivas, pero muchos han reducido los derechos de importación y el impuesto sobre el valor agregado de los alimentos, o han impuesto derechos de exportación y otras restricciones.

Las posiciones externas de los países importadores de petróleo también están empezando a soportar presión a raíz de la escalada de los precios de los alimentos y combustibles importados. Las proyecciones apuntan a que los déficits en cuenta corriente en los países importadores de petróleo se deteriorarán, en promedio, de aproximadamente 5% del PIB en 2007 a alrededor de 5¾% del PIB en 2008 y 6¼% del PIB en 2009. En el caso de Sudáfrica, preocupa sobremanera el creciente déficit en cuenta corriente, que se situó en 7¼% del PIB en el segundo trimestre de 2008. El déficit se financia en gran medida con flujos de inversión de cartera volátiles, aunque el bajo nivel de la deuda externa y el tipo de cambio flexible deberían brindar cierta capacidad de recuperación en el caso de que se revirtiesen los flujos de capital. En cambio, los saldos en cuenta corriente en los países exportadores de petróleo arrojan superávits y tenderán a fortalecerse aún más, pasando del 8% en 2007 al 13½% en 2008 y a alrededor del 8% en 2009.

El principal desafío para la región consiste en formular una respuesta frente a los fuertes shocks de los precios de las materias primas y la desaceleración de las entradas de capital. Los países importadores de petróleo, donde el shock de los términos de intercambio negativos ha minado los saldos fiscales y las posiciones externas, tienen que ajustar sus políticas monetarias, fiscales y de ingresos. La postergación de los ajustes pondría en peligro no solo la estabilidad macroeconómica, sino también las mejoras recientes en los marcos institucionales y de política, responsables en gran medida de la notable evolución del crecimiento en África subsahariana en los últimos años.

  • Los países con regímenes de tipo de cambio regulado o fijo tienen que aplicar políticas monetarias restrictivas, para lo cual pueden subir la tasa de interés o tomar medidas administrativas a fin de evitar que se enquisten las expectativas inflacionarias y afianzar la balanza de pagos y la situación fiscal. Una reducción del endeudamiento del sector público y una mayor flexibilidad cambiaria facilitarían la restricción monetaria y aliviarían la presión sobre la balanza de pagos.

  • Al mismo tiempo, se necesitan medidas fiscales focalizadas, como los subsidios, para ayudar a proteger a los pobres. Estas medidas deberían ir acompañadas de otras que permitan salvaguardar la situación presupuestaria a largo plazo, como un traslado gradual pero completo de los precios internacionales del petróleo a los precios de consumo, junto con medidas más focalizadas a favor de los pobres. Los controles de los precios de los alimentos quizá no sean eficaces, y en lugar de reducir la inflación generarán escasez y costos presupuestarios.

  • Se precisa más asistencia de los donantes para amortiguar el impacto del ajuste en los países vulnerables que adolecen de elevados índices de pobreza, acceso limitado al financiamiento externo, reservas escasas y altos niveles de deuda externa o pública. Los fondos de los donantes permitirían a estos países sufragar el mayor costo total de las importaciones y proporcionar ayudas presupuestarias focalizadas a los segmentos más pobres de la población, mientras se efectúan los necesarios ajustes graduales. A largo plazo, la asistencia de los donantes podría canalizarse hacia el fomento de la agricultura interna y de redes sostenibles de protección social.

Los países exportadores de petróleo tienen que gestionar las ganancias extraordinarias derivadas de los altos niveles de los precios de las materias primas de manera más eficaz que en similares episodios anteriores, que no desembocaron en mejoras permanentes de los niveles de vida. El incremento de los superávits en cuenta corriente y las presiones inflacionarias exigen una mejor coordinación de las políticas monetarias y fiscales. El ahorro de una parte de los ingresos petroleros ayudaría a mitigar las emergentes presiones inflacionarias y, al mismo tiempo, a sentar una base financiera sólida para atender necesidades vitales en materia de infraestructura, salud y protección social. La restricción monetaria podría servir para estabilizar la inflación y evitar que se desencadene un proceso generalizado de inflación. Para mantener la inflación bajo control también convendría dejar que se aprecien los tipos de cambio nominales.

Oriente Medio: Continúa preocupando la posibilidad de recalentamiento

La actividad sigue creciendo con vigor en gran parte de Oriente Medio, en tanto que las presiones inflacionarias se mantienen elevadas o van en aumento, sobre todo en varios exportadores de petróleo. De acuerdo con las proyecciones, el crecimiento del PIB real de los países de la región apenas se debilitará en 2008–09, pasando de 6½% a poco menos de 6%, y tanto los exportadores de petróleo como las economías no petroleras se expandirán a un ritmo parecido (cuadro 2.8). Los efectos de la contracción de la demanda en las economías avanzadas que son socios comerciales de estos países y las crecientes limitaciones del lado de la oferta en los sectores petroleros se verían compensados en parte por una demanda interna enérgica y por la actividad de los sectores no petroleros. El alza de los precios del petróleo y de los alimentos está creando grandes complicaciones presupuestarias para muchas economías no petroleras. Como contrapartida, la turbulencia financiera mundial ha tenido efectos relativamente suaves en la región hasta el momento, más allá de obligar a los mercados bursátiles a sacrificar ganancias.

Cuadro 2.8.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de Oriente Medio(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200620072008200920062007200820092006200720082009
Oriente Medio5,75,96,45,97,010,615,814,421,118,422,917,1
Exportadores de petróleo35,65,76,25,97,610,716,814,324,221,226,019,9
Irán, Rep. Islámica del5,86,45,55,011,918,426,022,09,210,111,26,7
Arabia Saudita3,03,55,94,32,34,111,510,027,925,132,523,8
Emiratos Árabes Unidos9,47,47,06,09,311,112,910,822,620,522,618,8
Kuwait6,34,65,95,83,15,59,07,552,243,144,639,3
Mashreq5,96,36,65,85,49,211,313,5−1,7−2,2−3,1−3,6
Egipto6,87,17,26,04,211,011,716,10,81,50,6−0,9
República Árabe Siria4,43,94,25,210,44,78,07,0−2,9−1,4−2,7−2,9
Jordania6,36,05,55,36,35,415,87,6−11,3−17,5−18,5−16,3
Líbano4,06,05,05,64,111,06,2−5,6−12,7−14,0−13,7
Partida informativa
Israel5,25,44,32,82,10,54,83,35,93,20,40,5

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República del Yemen y la República Islámica del Irán.

La variación de los precios al consumidor se indica como promedio anual. Las variaciones de diciembre a diciembre pueden encontrarse en el cuadro A7 del apéndice estadístico.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República del Yemen y la República Islámica del Irán.

El crecimiento económico está respaldado más que nada por los sectores no petroleros, ya que las limitaciones de la capacidad están moderando la expansión de la producción petrolera (gráfico 2.9). En los países exportadores de petróleo, el crecimiento está impulsado por la construcción privada, el comercio minorista, el transporte y los servicios financieros. Además del efecto indirecto del elevado nivel de los ingresos petroleros, el vigor de la economía es producto de un clima de negocios que propicia la inversión privada y el desarrollo de proyectos públicos encaminados a despejar los estrangulamientos de la infraestructura y la vivienda derivados del rápido crecimiento demográfico. A pesar de que el petróleo alcanzó niveles de precios sin precedentes, la actividad reciente del sector fue notablemente menos dinámica que la del sector no petrolero. Pese a una inversión intensa, la capacidad de producción y distribución está aumentando con lentitud debido a la subida vertiginosa de los costos de inversión, las limitaciones tecnológicas y geológicas y el agotamiento de los yacimientos conocidos. Con todo, se prevé que la capacidad de producción de petróleo y gas natural, y en menor medida el producto, experimenten un aumento moderado en 2008–09, ya que Arabia Saudita y Qatar pondrán en servicio un volumen significativo de capacidad nueva. El crecimiento del PIB real de las economías no petroleras se está beneficiando de un clima de negocios más favorable. Gracias a una afluencia considerable de IED, la actividad se está acelerando en Egipto y Jordania, en tanto que Líbano se sigue recuperando del conflicto de 2006.

Gráfico 2.9.Oriente Medio: Medidas para enfrentar las presiones inflacionarias

Se proyecta que el PIB real seguirá creciendo con vigor, más que nada gracias a la actividad de los sectores no petroleros. La presión inflacionaria va en aumento y se necesitan políticas fiscales más restrictivas para mantener bien ancladas las expectativas inflacionarias, sobre todo en las economías no petroleras, que también registran crecientes déficits en cuenta corriente.

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Los exportadores de petróleo son: Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, la República Árabe Siria, la República del Yemen y la República Islámica del Irán.

Los indicios de sobrecalentamiento se multiplican. La inflación llegó a los dos dígitos inclusive en países donde suele ser baja, como Arabia Saudita, y superó el 20% en Egipto y la República Islámica del Irán. Ese fogonazo inflacionario ocurrió pese al traslado limitado de los elevados precios del combustible, y en menor medida de los alimentos, a los mercados nacionales11. No sorprende constatar que, aunque la inflación todavía está alimentada principalmente por precios determinados en el exterior (incluida la depreciación del dólar de EE.UU. respecto de terceras monedas), las presiones se hacen sentir cada vez más en los precios de bienes no transables determinados internamente. Tal es el caso especialmente en los países exportadores de petróleo, donde una población que crece en número y en prosperidad, junto con la afluencia de trabajadores extranjeros, está generando presión sobre los precios de los servicios —más que nada de la vivienda— y donde los gobiernos están concediendo fuertes aumentos salariales. Sin embargo, otros países están comenzando a sentir presiones más generales. Por lo tanto, aunque técnicamente se presume que el tipo de cambio efectivo real no se depreciará más y que los precios de los combustibles y los alimentos se mantendrán más o menos sin cambios, el pronóstico apunta solamente a una disminución ligera de la inflación en 2009.

Al mismo tiempo, la intensidad de la demanda interna está acelerando las importaciones en toda la región. La situación de la cuenta corriente difiere ampliamente entre los exportadores de petróleo y las economías no petroleras: los primeros están registrando superávits cuantiosos y crecientes, proyectados por lo general en 10%–45% del PIB para 2008–09; en las segundas, el encarecimiento de las importaciones está incrementando los déficits, a dos dígitos en Jordania y Líbano y a niveles aún bajos en Egipto.

Los riesgos para las perspectivas de crecimiento siguen estando más o menos equilibrados. Los riesgos externos son más bien a la baja y tienen que ver con el enfriamiento de la demanda en las economías avanzadas y el posible retroceso de los precios del petróleo. Las afluencias de capital hacia los países con déficits podrían resentirse si las condiciones financieras mundiales empeoraran súbitamente, y el acceso al financiamiento proporcionado por grandes empresas no financieras también podría complicarse. Los riesgos al alza están relacionados con el vigor que conserva la demanda interna y el firme interés que siguen demostrando los inversionistas extranjeros tanto dentro de la región —particularmente en los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)— como fuera de ella. Sin embargo, si los riesgos al alza se concretaran y exacerbaran la presión inflacionaria, las políticas macroeconómicas se enfrentarían a una situación aún más complicada.

Dadas las circunstancias, la lucha contra la inflación exige corregir los crecientes desequilibrios. Los países cuyo tipo de cambio no está vinculado a una moneda extranjera (como Egipto y la República Islámica del Irán) pueden adoptar una política monetaria más restrictiva y lograr mayor eficacia gracias a la flexibilidad cambiaria. Los países con un vínculo cambiario importan la política monetaria del extranjero, sobre todo de Estados Unidos. En muchos exportadores de petróleo la moneda está subvalorada —aunque en diferentes grados—, y el avance de la inflación está contribuyendo a la apreciación del tipo de cambio efectivo real. La principal razón de la subvaloración es el vínculo con el dólar de EE.UU., que se depreció al mismo tiempo que mejoraban los términos de intercambio. Una vez que los precios internos se hayan ajustado completamente a niveles más elevados —compatibles con un tipo de cambio efectivo real apreciado—, las presiones inflacionarias seguramente se moderarán, siempre que el vínculo cambiario y la política fiscal mantengan ancladas las expectativas.

La transición hacia un nuevo equilibrio también podría concretarse a través de una revaloración de las monedas, pero ese proceso sería complejo, sobre todo en los países del CCG, que tienen previsto entrar en una unión monetaria en 2010. Primero, las revaloraciones engendrarían incertidumbre en cuanto a la reacción de la política económica ante shocks externos en el futuro, lo cual erosionaría el valor del vínculo cambiario como ancla nominal. Segundo, muchos países con vínculos cambiarios no tienen todavía ni capacidad para llevar adelante una política monetaria independiente ni la infraestructura básica necesaria para un mercado financiero. Tercero, la volatilidad de los mercados del petróleo podría infundir volatilidad en los tipos de cambio bajo los regímenes de flotación, lo cual podría a su vez obstaculizar la diversificación de las bases de exportación en algunos países. Algunos de estos problemas se solucionarían reemplazando el vínculo al dólar de EE.UU. con un vínculo a una cesta de monedas que refleje mejor la composición del comercio internacional y los intercambios de servicios con el resto del mundo. Pero en los últimos tiempos un vínculo de estas características no habría tenido gran influencia en la presión excesiva sobre la demanda, como lo demuestra la experiencia de Kuwait. Sin embargo, a la larga, si la inflación persiste, valdría la pena estudiar esa alternativa. Globalmente, la influencia del tipo de cambio en la presión de la demanda depende de las circunstancias de cada país; entre ellas, la posibilidad de ajustar la política fiscal y el compromiso de los países del CCG de mantener sus monedas vinculadas al dólar de EE.UU. en el período previo a la unión monetaria.

La política fiscal será una herramienta crucial para controlar las presiones de la demanda en las economías de Oriente Medio. Muchas economías no petroleras redujeron significativamente su nivel de endeudamiento a lo largo de la última década. Aun así, los niveles de deuda nacional siguen siendo elevados en comparación con la norma internacional y, por ende, las necesidades coyunturales y a mediano plazo apuntan hacia la restricción monetaria. En los países exportadores, el alza de los precios del petróleo ha abierto un margen fiscal para incrementar el gasto público, pero ha agudizado la presión sobre los recursos internos; por ejemplo, el rápido aumento del gasto en salarios y subsidios está haciendo subir el precio del petróleo necesario para equilibrar los presupuestos nacionales. Las medidas que se necesitan concretamente en el ámbito fiscal varían, pero en general habría que poner énfasis en recortar el gasto corriente sin dejar de impulsar proyectos clave de infraestructura que disolverían los estrangulamientos del lado de la oferta interna. Además, la política fiscal puede ayudar a enfrentar los retos sociales que representa la carestía de la energía y de los alimentos. La elaboración de programas de transferencia más focalizados contribuiría a la lucha contra la pobreza y, en los países exportadores de petróleo, distribuiría los beneficios percibidos gracias al aumento de los precios del crudo. A medida que se avance, habría que recortar los elevados gastos en subsidios generales al petróleo y a los alimentos, que en Arabia Saudita y Egipto, por ejemplo, rondan el 10% del PIB.

A mediano plazo será importante fortalecer los marcos de política macroeconómica y continuar con las reformas estructurales para que las economías de Oriente Medio puedan resistir mejor los shocks y atender a una población joven y en rápido aumento. Convendría imprimir a las políticas fiscales una orientación a más largo plazo —por ejemplo, con ayuda de marcos presupuestarios a mediano plazo—, teniendo en cuenta la necesidad de reducir la deuda de las economías no petroleras y de prepararse para la caída de los ingresos petroleros en algunos países exportadores. También será necesario reforzar la capacidad para dirigir una política monetaria independiente y desarrollar los mercados financieros. A medida que los sistemas financieros nacionales evolucionen en complejidad, habrá que prestar atención a las dimensiones de regulación y supervisión. Además, muchos países se beneficiarían si mejoraran más su clima de negocios, entre otras vías mediante el estímulo de la inversión en educación y el afianzamiento de las redes de protección social.

Referencias

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En los informes de la serie Perspectivas económicas regionales se analiza más a fondo la evolución de las distintas regiones y países.

Véase la próxima edición de Perspectivas económicas regionales sobre Europa en la que se analizan con más detalle las implicaciones de los shocks de precios de las materias primas y la persistente turbulencia financiera para esta región.

La inflación de los precios de los alimentos del índice de precios al consumidor (IPC) en la zona del euro subió de alrededor del 2% a mediados de 2007 al 6,2% en agosto de 2008 y contribuyó 0,8 puntos porcentuales al 3,8% de la tasa de inflación global del IPC. La energía contribuyó 1,1 puntos porcentuales. Los incrementos de los precios de los alimentos en gran medida redistribuyen el ingreso dentro de Europa occidental y, por lo tanto, tienen efectos directos mucho menores en el crecimiento económico que los altos precios del petróleo (véase el capítulo 3).

Véase un análisis más detallado sobre las decisiones adoptadas por el Consejo de Ministros de Hacienda de la UE (ECOFIN) sobre la supervisión financiera y la estabilidad financiera en la UE el 15 de mayo de 2008 en www.eu2008.si/en/NewsandDocuments/PressReleases/May/0514MFSvetECOFIN.html.

Aunque las presiones de liquidez han sido menos pronunciadas en Japón que en otras economías del G-3, el sustancial suministro de liquidez del Banco de Japón también contribuyó a estabilizar los mercados monetarios. Véase un análisis más detallado del impacto de la turbulencia financiera mundial en la economía japonesa (FMI, 2008c) en el documento de la serie Selected Issues que acompaña al informe sobre la consulta del Artículo IV de Japón correspondiente a 2008 (disponible en www.imf.org).

La inflación básica según la definición de las autoridades (excluidos solamente los alimentos frescos) se ha mantenido en alrededor del 2%, debido a los recientes aumentos de precios de los combustibles y otras materias primas.

El marco de política monetaria del Banco de Japón comprende dos perspectivas: las perspectivas a corto plazo de la actividad económica y los precios, y las perspectivas a largo plazo con respecto a los riesgos relacionados con estas perspectivas, incluidas las burbujas de precios de los activos.

La propuesta del gobierno incluye un gasto de alrededor de $17.000 millones (0,4% del PIB) y garantías del gobierno para préstamos empresariales. El gobierno también se ha comprometido a reducir los impuestos sobre la renta a finales del ejercicio 2008.

Los datos de la inflación medida según el IPC en varias capitales provinciales en agosto de 2008 por lo general están muy por encima de ese nivel, aunque corresponde señalar que los datos provinciales no reflejan las variaciones de los precios de la misma canasta de bienes.

Los países importadores de petróleo pueden beneficiarse de las alzas de los precios de los metales (Botswana, Ghana, Guinea, Kenya, Mozambique, Senegal, Sudáfrica, Togo, Uganda y Zambia), del café, del cacao y del algodón (Burundi, Côte d’Ivoire, Etiopía, Kenya, Rwanda, Uganda y Zambia, entre otros). En el capítulo 3 y en FMI (2008a) se analizan en detalle los efectos del reciente shock de los precios de las materias primas.

Estos bienes por lo general tienen una ponderación combinada de un cuarto a un tercio de la canasta de consumo. El grueso de la ponderación corresponde a los alimentos.

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