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Anexo Deliberaciones del Directorio Ejecutivo del FMI sobre las Perspectivas, Septiembre de 2008

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
December 2008
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El Presidente Interino formuló las siguientes observaciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las perspectivas de la economía mundial, el 19 de septiembre de 20081.

Perspectivas mundiales y cuestiones de política económica

Los directores ejecutivos señalaron que, tras una expansión de cuatro años, la economía mundial se está desacelerando rápidamente, confrontada con muchas fuerzas; especialmente, una profunda crisis financiera, una contracción del sector de la vivienda en varias economías avanzadas y una escalada de precios de las materias primas hasta hace unos meses. Muchas economías avanzadas se encuentran cerca de una recesión, y la actividad económica también se está desacelerando, en general, en las economías emergentes. De cara al futuro, los directores coincidieron en que la continua tensión de las condiciones financieras seguirá empañando considerablemente las perspectivas de crecimiento mundial. Dado que el incumplimiento crediticio continúa creciendo, las presiones sobre la posición de capital de las instituciones financieras seguirán siendo excepcionalmente altas. Por lo tanto, el necesario proceso de desapalancamiento será difícil y prolongado, y el acceso al crédito será muy restringido. Los directores subrayaron la incertidumbre excepcional de las perspectivas mundiales y la dificultad para predecir la gravedad de la desaceleración. No obstante, suponiendo que los diversos programas puestos en marcha por los gobiernos sean eficaces para reducir las tensiones en los mercados financieros y restablecer la confianza, el personal técnico del FMI considera que los balances de las empresas no financieras, que aún se mantienen relativamente sólidos, en las economías avanzadas y la demanda interna flexible en las economías emergentes respaldarán el comienzo de una recuperación económica mundial a finales de 2009, a medida que se corrigen los efectos de los shocks de precios de las materias primas y se estabiliza la actividad en el sector de la vivienda de Estados Unidos.

Los directores señalaron que la incertidumbre con respecto a las perspectivas económicas es excepcionalmente notable, y los riesgos se inclinan claramente a la baja. El principal riesgo está vinculado con la posibilidad de que se deterioren aún más las condiciones financieras y que los ajustes de los balances sean más prolongados. Los directores reconocieron que, como lo demuestran los acontecimientos de las últimas semanas, aún no se han sentido plenamente todos los efectos de la crisis financiera, y podrían producirse otras turbulencias fuertes. Los riesgos de una mayor interacción negativa entre el sistema financiero y el sector real en las economías avanzadas han aumentado, así como los riesgos de que los efectos de arrastre sean más pronunciados en los mercados emergentes. Un nuevo debilitamiento considerable de los precios de las materias primas podría plantear un riesgo negativo para el crecimiento, que ya se está desacelerando, en varias economías emergentes exportadoras de materias primas.

Los directores subrayaron los difíciles desafíos a los que se enfrentan las autoridades en este momento, debido a las perspectivas inciertas y la turbulencia financiera. Primeramente y ante todo, las autoridades de las economías avanzadas deberán afrontar las tensiones en los mercados financieros de forma coherente y sistemática, ajustando al mismo tiempo las políticas macroeconómicas para encontrar el equilibrio adecuado entre respaldar el crecimiento y combatir la inflación. Las autoridades financieras deberán seguir dando prioridad a la estabilización de las condiciones financieras; por ejemplo, haciendo frente a los problemas sistémicos mediante el suministro de liquidez y una intervención rápida cuando sea necesario y teniendo muy en cuenta asimismo la necesidad de evitar el riesgo moral. Para lograr estos objetivos probablemente se necesitarán políticas amplias y bien coordinadas. Con respecto a la política monetaria, dadas las condiciones crediticias restrictivas, el mayor temor al desempleo, el crecimiento contenido de los salarios y las expectativas de inflación, que aún están bien ancladas, el personal técnico del FMI considera que existe margen de maniobra para aplicar una política monetaria más expansiva en las economías avanzadas que mantienen tasas de interés reales relativamente altas. No obstante, varios otros directores estuvieron a favor de adoptar un enfoque prudente con respecto a la aplicación de una política monetaria más expansiva e hicieron hincapié en los riesgos de que se produzcan efectos de segunda ronda debidos a los recientes aumentos de la inflación y la necesidad de asegurar que las expectativas se mantengan bien ancladas. Con respecto a la política fiscal, los directores expresaron su satisfacción por el oportuno apoyo brindado a varias economías. No obstante, reiteraron la importancia de la consolidación a mediano plazo y, por lo tanto, recomendaron que las nuevas medidas fiscales se centren en hacer frente a los problemas financieros según sea necesario.

Tras los recientes descensos de precios de las materias primas y la desaceleración proyectada de la actividad mundial, los directores prevén que la inflación global se modere en las economías emergentes y en desarrollo. Esto significa que las políticas macroeconómicas podrían mantenerse sin cambios en un número creciente de estas economías, o incluso ser más expansivas, si las perspectivas parecen deteriorarse aún más. En otras economías, muchos directores observaron que las presiones de la inflación subyacente siguen siendo un motivo de preocupación. Señalaron que estas economía afrontan mayores riesgos de que se produzcan efectos de segunda ronda que las economías avanzadas, debido a la mayor proporción de los alimentos y combustibles en las canastas de consumo y a la escasa capacidad excedentaria. Por lo tanto, muchos directores consideraron que las autoridades de estos países deben orientarse, en general, hacia la aplicación de políticas macroeconómicas más restrictivas. Además, estos directores subrayaron que la política monetaria debe ser el eje central de la estabilización a corto plazo en las economías con un régimen de metas de inflación y una gestión flexible del tipo de cambio, y reconocieron al mismo tiempo que las circunstancias difieren de un país a otro y los mercados de capital abiertos pueden plantear desafíos especiales en estos casos. Reconocieron los desafíos que afrontan los países con regímenes cambiarios muy regulados que ahora están, de hecho, importando la orientación acomodaticia de la política monetaria de Estados Unidos, mientras que aún registran un vigoroso crecimiento y superávits en cuenta corriente. Varios directores observaron que la adopción de tipos de cambio más flexibles ayudaría en algunos casos, dando mayor margen de maniobra para adaptarse a las condiciones monetarias y alentando un reequilibrio de la demanda en sus economías. Varios otros directores subrayaron que influyen otras consideraciones más amplias al elegir un régimen cambiario, y que en los países con tipos de cambio fijos, la política fiscal deberá ser el instrumento principal para aliviar cualquier presión excesiva sobre la demanda que ponga en peligro la viabilidad de la paridad. Varios directores señalaron que tal vez no sea necesario aplicar políticas monetarias y fiscales más restrictivas, ya que la inflación global probablemente se moderará a corto plazo y la desaceleración de la economía mundial reducirá la preocupación por el recalentamiento de la economía.

Economías avanzadas

Aunque la economía de Estados Unidos continuó creciendo a un ritmo moderado en el primer semestre de 2008, los directores coincidieron en que la actividad probablemente se desacelerará de forma apreciable en el segundo semestre. Dadas las condiciones excepcionalmente inestables de los mercados financieros, la mayoría de los directores prevén un período prolongado en que el crecimiento se mantendrá a tasas muy bajas, seguido de una recuperación gradual que comenzaría a finales de 2009. El repunte estaría impulsado por un cambio de tendencia del consumo privado y la inversión residencial a medida que se estabilizan los precios de las materias primas y la vivienda, aunque se prevé que las condiciones financieras sigan siendo difíciles. Los directores prevén que las presiones subyacentes de los precios se frenarán a medida que aumente la capacidad ociosa en la economía en los próximos meses.

En estas circunstancias, los directores reconocieron que la política monetaria acomodaticia aplicada por las autoridades estadounidenses hasta el momento ha brindado respaldo a la economía, confrontada con tensiones financieras y la continua corrección del sector de la vivienda. Consideraron que la orientación acomodaticia de la política monetaria podría ser aún más expansiva si la situación se deteriora más. Del mismo modo, deberá adoptarse una política monetaria menos expansiva cuando la recuperación vaya cobrando impulso y se estabilicen las condiciones financieras. El programa de medidas de estímulo fiscal también ha facilitado un respaldo oportuno y eficaz a la actividad económica. No obstante, dados los desafíos de política fiscal a largo plazo, deberán aplicarse medidas adicionales para brindar respaldo específicamente al sector bancario y de la vivienda según sea necesario para mantener la estabilidad. Los directores expresaron su satisfacción por la reciente intervención en las empresas semipúblicas, que consideraron un paso importante para garantizar que sigan ofreciendo financiamiento para la vivienda, e hicieron hincapié en la necesidad de llevar a cabo una reforma fundamental de estas empresas a mediano plazo. A nivel más general, expresaron su satisfacción por los recientes esfuerzos adicionales de las autoridades para garantizar una resolución ordenada de la crisis actual, teniendo en cuenta al mismo tiempo la necesidad de contener el riesgo moral.

Los directores observaron que las economías de Europa occidental se han desacelerado considerablemente. La escalada de precios de los alimentos y el petróleo está debilitando los ingresos disponibles reales, mientras que las condiciones de financiamiento restrictivas han incrementado los costos de las hipotecas de los hogares y han desacelerado la inversión. En algunos países, especialmente el Reino Unido y España, la desaceleración en el sector de la vivienda ha tenido un impacto considerable en la actividad económica. Aunque al comenzar la turbulencia los bancos europeos se encontraban en una posición sólida, han estado expuestos en distinta medida a pérdidas derivadas de sus tenencias de activos relacionados con las hipotecas de alto riesgo estadounidenses, a unas condiciones de liquidez más restrictivas y al deterioro de la calidad del crédito. Como en Estados Unidos, las instituciones financieras se han visto fuertemente afectadas por los acontecimientos recientes y algunas han necesitado respaldo público. Dada la necesidad de continuar el proceso de desapalancamiento para restablecer la confianza, los directores consideraron que las condiciones crediticias probablemente seguirán siendo restrictivas, en general, durante algún tiempo. Se prevé que el crecimiento se mantenga débil durante un período prolongado antes de comenzar a recuperarse progresivamente a finales de 2009, a medida que se estabilizan los mercados de crédito y los precios de las materias primas, y se restablece la confianza.

Dada la perspectiva de un mayor debilitamiento de la actividad económica y las expectativas inflacionarias bien ancladas en general, así como las altas primas de riesgo, muchos directores consideraron que las presiones inflacionarias se reducirán a corto plazo, lo que dará margen de maniobra para aplicar políticas monetarias más acomodaticias. Los directores destacaron los beneficios de las políticas basadas en reglas y la necesidad a mediano plazo de sanear las finanzas públicas, e instaron a la firme adhesión a los marcos de política fiscal a nivel nacional y de la UE, lo que en general está en contra de los programas de estímulo fiscal, salvo si se materializan los riesgos a la baja. Además, un firme compromiso de actuar de manera concertada para resolver las crecientes tensiones en el sector financiero permitiría avanzar mucho en el restablecimiento de unas condiciones más ordenadas en los mercados financieros.

Los directores observaron que las perspectivas a corto plazo de Japón se han deteriorado. Aunque las condiciones financieras se han endurecido en menor medida que en otras principales economías, en parte debido a la menor exposición de los bancos japoneses a los productos titulizados, los directores prevén que los altos precios de las materias primas y la desaceleración del crecimiento externo podrían pesar aún más sobre la actividad de las empresas y los consumidores. La mayoría de los directores consideraron que, dado que la economía se está debilitando y que las presiones subyacentes de los precios se mantienen contenidas, las condiciones monetarias deberían seguir siendo acomodaticias. Con respecto a la política fiscal, la prioridad continúa siendo la consolidación a mediano plazo, debido al rápido envejecimiento de la población y el aumento de la deuda pública, aunque podría dejarse que los estabilizadores automáticos operaran plenamente en caso de una desaceleración pronunciada.

Economías emergentes y en desarrollo

Se prevé que el crecimiento en las economías emergentes de Asia se moderará a corto plazo, pero se mantendrá en torno a la tendencia en muchos casos. No obstante, los directores hicieron hincapié en el mayor riesgo de que la desaceleración del crecimiento sea más pronunciada de lo previsto, debido a la intensificación de las tensiones en los mercados financieros y a una desaceleración más fuerte de lo previsto en los socios comerciales. Por otra parte, en algunos países es posible que la inflación se mantenga en niveles elevados, a pesar de la reciente disminución de los precios de las materias primas, ya que la capacidad excedentaria está en gran parte agotada. Por lo tanto, las políticas aplicadas por los países deberán adaptarse a sus circunstancias específicas, que son diversas. La mayoría de los directores consideraron que los países con regímenes cambiarios muy regulados podrían beneficiarse de la aplicación de una gestión cambiaria más flexible, que daría mayor margen de maniobra para el ajuste monetario y fomentaría el reequilibrio mundial. Al mismo tiempo, los directores subrayaron que el reequilibrio mundial requerirá una conjunción de políticas adecuadas y complementarias y no puede depender solamente de los ajustes cambiarios. La moderación fiscal podría ayudar a reducir la preocupación por la inflación, mientras que los avances en la consolidación fiscal siguen siendo una prioridad importante para otros países en la región.

Los directores observaron que las economías de América Latina enfrentan una conjunción difícil de enfriamiento de la actividad, condiciones financieras volátiles e inflación persistentemente elevada. Si bien reconocieron que los riesgos para el crecimiento se inclinan cada vez más a la baja, en gran medida como consecuencia de la situación externa, muchos directores hicieron hincapié en que la prioridad de política en varios países sigue siendo la lucha contra la inflación. Aunque se ha aplicado una política monetaria más restrictiva, especialmente en los países con regímenes de metas de inflación, probablemente deberán adoptarse medidas adicionales en algunos países cuyas tasas de interés reales han pasado a ser sustancialmente negativas y cuya política económica está perdiendo credibilidad. Los cambios en los precios internacionales de los combustibles y los alimentos deberían ser trasladados a los mercados internos, con el respaldo de programas focalizados para proteger a los sectores pobres.

Los directores señalaron que, tras una prolongada expansión económica, la actividad en las economías emergentes de Europa ha comenzado a moderarse, y los Estados bálticos están experimentando fuertes correcciones porque han empezado a rectificarse los anteriores auges. Algunos países con déficits cuantiosos en cuenta corriente podrían ser vulnerables a bruscos cambios de sentido de los flujos de capital. Persiste la preocupación por las presiones inflacionarias, que deberían contenerse, especialmente en las economías de Europa sudoriental. Esto subraya la importancia de aplicar políticas macroeconómicas que guíen la economía hacia un aterrizaje suave, así como políticas prudenciales y regulatorias que limiten las vulnerabilidades de los balances.

El crecimiento del PIB real se mantiene sólido en la mayoría de los países de la Comunidad de Estados Independientes, y sus puntales han sido las mejoras en los términos de intercambio y las políticas macroeconómicas expansivas, aunque las condiciones externas se están volviendo considerablemente más difíciles para algunos países. Los directores coincidieron en que deberán adoptarse políticas más enérgicas en muchos países de la región para contener las mayores presiones inflacionarias y las presiones externas. Para responder de manera integral a esta situación, la política económica tiene que conjugar una restricción monetaria con una mayor flexibilidad cambiaria, dentro de una orientación fiscal prudente. A más largo plazo, los directores hicieron hincapié en la necesidad de que la región siga reduciendo su vulnerabilidad a las variaciones de los precios de las materias primas mediante un proceso de diversificación de la economía, centrada actualmente en los productos primarios, a favor de otros productos.

Los directores se mostraron alentados por la expectativa de que el crecimiento en África subsahariana resistirá bien la desaceleración mundial, pero expresaron su preocupación por el impacto en la pobreza de la reciente subida de precios de los alimentos y combustibles, y por los riesgos de la desaceleración del financiamiento y las entradas de inversión. Los países exportadores de petróleo de esta región enfrentan el desafío de gestionar las ganancias extraordinarias derivadas de los altos niveles de los precios de las materias primas. Varios países importadores de petróleo, donde el shock de los términos de intercambio negativos ha minado los saldos fiscales y las posiciones externas, tienen que ajustar sus políticas macroeconómicas, y se precisa más asistencia de los donantes para ayudar a los países de bajo ingreso a hacer frente a los altos niveles de los precios de las materias primas.

Los directores observaron que la actividad continúa creciendo con vigor en Oriente Medio, respaldada por el alza de los precios del petróleo, la mejora del clima empresarial y el aumento del gasto público en los países exportadores de petróleo. Las presiones inflacionarias se mantienen elevadas o han aumentado considerablemente. Los directores recomendaron focalizar el gasto público en la infraestructura con el objeto de despejar los estrangulamientos de la oferta, aunque algunos advirtieron que la intensificación de las presiones inflacionarias tal vez exija una mayor restricción del gasto corriente para contrarrestar el vigoroso crecimiento de la demanda privada. Varios directores señalaron que algunos países deberían considerar la posibilidad de abandonar el vínculo al dólar de EE.UU. Al mismo tiempo, los directores hicieron hincapié en la necesidad de seguir fortaleciendo los marcos de política macroeconómica y continuar con las reformas estructurales que son esenciales para las perspectivas de la región a mediano plazo. Las reformas del sector financiero serían importantes para desarrollar sistemas financieros que puedan respaldar un crecimiento alto y sostenido y una política monetaria más independiente.

Otras cuestiones

Con respecto a las tensiones en los mercados financieros, los directores hicieron hincapié en que las tareas inmediatas consisten en salvaguardar la estabilidad financiera, restablecer la solidez de los balances financieros, alentando la recuperación de las bases de capital, y evitar problemas sistémicos a través del suministro de liquidez y la intervención según sea necesario. Subrayaron que para ello deberán adoptarse medidas de política de gran alcance y bien coordinadas. A más largo plazo, deberán realizarse denodados esfuerzos para reforzar las bases para la intermediación financiera, teniendo en cuenta las enseñanzas derivadas de las deficiencias que ha dejado al descubierto la actual turbulencia financiera. Los objetivos primordiales son garantizar que a escala individual las instituciones gestionen el riesgo de una manera más eficaz y resistente, desarrollar nuevas técnicas de titulización para mejorar los incentivos y reforzar los sistemas de contabilidad y calificación crediticia para mejorar la transparencia. Otra tarea importante consiste en reforzar las estrategias de gestión y resolución de crisis; por ejemplo, definiendo claramente la función de los distintos organismos oficiales, fortaleciendo los sistemas de garantía de depósitos y garantizando el uso de instrumentos de intervención adecuados, procurando al mismo tiempo evitar la intensificación del riesgo moral. En muchos de estos ámbitos, pero especialmente con el propósito de prevenir, gestionar y resolver las tensiones financieras, se necesita una mayor coordinación entre los países, dada la integración cada vez mayor entre las instituciones y los mercados financieros a nivel internacional.

Los directores opinaron, en general, que sería útil considerar la posibilidad de incorporar un componente macroeconómico en el marco financiero prudencial a fin de combatir el carácter inherentemente procíclico de la creación de crédito. Muchos directores consideraron que otra posibilidad sería ampliar el alcance de los marcos de política monetaria de manera que permitan amortiguar las fluctuaciones de precios de los activos. No obstante, varios otros directores se refirieron a la complejidad de este proceso y pusieron en duda sus posibles beneficios.

Los directores hicieron hincapié en que los esfuerzos multilaterales conjuntos son esenciales para aliviar las tensiones en los mercados financieros y de materias primas de manera duradera. Muchos directores coincidieron con el análisis del personal técnico del FMI presentado en el capítulo 3, en el que se señala que no hay muchos datos concretos que indiquen que el creciente interés de los inversionistas en las materias primas como activos alternativos, o la especulación haya tenido un efecto sistemático o duradero sobre los precios. Sin embargo, los vaivenes en la actitud de los mercados pueden haber contribuido a generar una dinámica de precios a corto plazo. No obstante, algunos directores plantearon otras cuestiones y solicitaron análisis adicionales, basados en datos más completos. Los directores consideraron que el interés debe centrarse en políticas que propicien un mejor equilibrio entre la oferta y la demanda a largo plazo, y en evitar medidas que puedan exacerbar la rigidez del mercado a corto plazo.

Los directores subrayaron que la estrategia multilateral avalada por el Comité Monetario y Financiero Internacional en 2005 y formulada en el marco de la Consulta Multilateral sobre los Desequilibrios Mundiales en 2006 y 2007 aún es válida, pero tiene que aplicarse de forma flexible. En este contexto, reconocieron que las cuestiones relacionadas con los desequilibrios mundiales están cambiando. La consolidación fiscal en Estados Unidos sigue siendo un objetivo fundamental a mediano plazo, pero las recientes medidas de estímulo fiscal anticíclico y apoyo estatal para los sectores financieros y de la vivienda están justificadas con el objeto de aliviar la desaceleración actual y estabilizar los mercados. La zona del euro y Japón, por su parte, deberían avanzar en la aplicación de las reformas de los mercados de productos y de trabajo para elevar el crecimiento potencial de sus economías. China debe progresar aún más en el fortalecimiento de la demanda interna y seguir contribuyendo a la corrección de los desequilibrios mundiales. El reciente aumento de los superávits en los países exportadores de petróleo de Oriente Medio es la contrapartida inevitable de los niveles más altos de los precios del petróleo, dadas las limitaciones de absorción de la capacidad, y parece que el reciclaje de los superávits hacia las economías importadoras ha sido en general un mecanismo eficaz. No obstante, será importante garantizar un entorno transparente y abierto a los flujos de capital; por ejemplo, mediante la formulación definitiva de un conjunto de buenas prácticas para los fondos soberanos de inversión. El análisis del personal técnico del FMI muestra que se ha avanzado —aunque en forma desigual—en la realineación de las principales monedas del mundo. Se considera que el tipo de cambio efectivo real del dólar de EE.UU. en general está ahora más acorde con los parámetros fundamentales a mediano plazo, y cabe prever que esto ayudará a reducir el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos. No obstante, la realineación del dólar se atribuye principalmente a la depreciación frente al euro y no a las monedas de los principales países con superávits en cuenta corriente. Además, el tipo de cambio efectivo real se mantiene en un nivel alto, teniendo en cuenta los parámetros fundamentales. Los directores señalaron que en la evaluación del personal técnico del FMI se señala que el tipo de cambio de China aún está considerablemente subvaluado. En este momento, es importante resistir las presiones proteccionistas y avanzar en la liberalización comercial multilateral desbloqueando la Ronda de Doha.

El 3 de octubre de 2008 el personal técnico del FMI presentó al Directorio Ejecutivo, en una reunión de carácter informal, las revisiones incluidas en Perspectivas de la economía mundial en vista de la evolución de los mercados financieros y de materias primas a nivel mundial desde las deliberaciones del Directorio Ejecutivo del 19 de septiembre. En este resumen se reflejan las actualizaciones presentadas y el debate celebrado en ese momento.

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