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Anexo Exposición sumaria del Presidente Interino

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
October 2005
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El Presidente Interino formuló las siguientes observaciones al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las perspectivas de la economía mundial, el 2 de septiembre de 2005.

Los directores ejecutivos se manifestaron complacidos ante la expansión vigorosa que sigue registrando la economía mundial, que ha evolucionado en términos generales según lo previsto en las últimas deliberaciones sobre las Perspectivas de la economía mundial. Tras el desempeño del año pasado —el más vigoroso en tres decenios— el crecimiento económico global se ha desacelerado, para tomar un ritmo más sostenible en 2005 y las presiones inflacionarias se mantienen contenidas. Los directores señalaron que, dentro de este panorama general favorable, persisten amplias disparidades en el crecimiento —con Estados Unidos y China a la cabeza del resto del mundo, Japón recuperando el ímpetu y una tímida expansión en la zona del euro— y los desequilibrios mundiales han seguido agudizándose.

De cara al futuro —y a pesar del impacto del aumento de los precios del petróleo y los desequilibrios mundiales— los directores esperan que las condiciones económicas mundiales sigan siendo favorables, con un crecimiento que tendrá como base políticas macroeconómicas aún acomodaticias, condiciones favorables en los mercados financieros y balances empresariales cada vez más sólidos. No obstante, los directores advirtieron que los riesgos se inclinan más bien hacia un deterioro de las perspectivas, dado que, según las proyecciones, persistirá el desequilibrio del crecimiento mundial, que seguirá dependiendo considerablemente de Estados Unidos y China. Los directores señalaron que podrían plantearse otros riesgos clave a corto plazo, como un endurecimiento sustancial de las condiciones en los mercados financieros, que contribuiría a una disminución mundial de los elevados valores de los mercados inmobiliarios, y un recrudecimiento de las actitudes proteccionistas en algunos países que podría endurecer las barreras comerciales y socavar la confianza de los inversionistas.

Los directores reconocieron que el impacto limitado del alza de los precios del petróleo en la economía mundial hasta la fecha es atribuible en parte a la reducción de la intensidad energética de la actividad económica, así como a las expectativas inflacionarias bien ancladas. No obstante, varios directores expresaron su preocupación por el impacto de los precios elevados y volátiles del petróleo en el futuro, por ejemplo, en los países en desarrollo importadores de petróleo. Si bien compartieron la opinión de que el impacto de los recientes aumentos del precio del petróleo en el crecimiento ha sido relativamente moderado hasta la fecha, consideraron que un nuevo incremento sustancial de los precios podría tener efectos adversos más graves en la economía mundial, sobre todo dadas las perturbaciones causadas por el huracán Katrina en la ya restringida capacidad de refinación de Estados Unidos. A este respecto, varios directores consideraron que es importante aumentar la inversión en capacidad de refinación. Los directores se mostraron complacidos por los esfuerzos realizados por el personal técnico para entender más cabalmente la evolución del mercado petrolero y alentaron la preparación de nuevos análisis sobre este tema. También destacaron la importancia de reforzar la conservación de energía y mejorar los datos sobre los mercados petroleros y la transparencia.

Los directores consideraron que el hecho de que los desequilibrios mundiales se hayan agudizado y de que haya cambiado su distribución sigue siendo un riesgo fundamental para las perspectivas económicas a mediano plazo. En este contexto, los directores se mostraron complacidos por el análisis del personal técnico sobre el ahorro y la inversión mundiales presentado en el capítulo II y sobre el ajuste de la cuenta corriente mundial en el apéndice 1.2. Coincidieron con la evaluación en que el nivel inusitadamente bajo de las tasas de inversión en esta etapa del ciclo económico ha dado lugar a un exceso de ahorro a escala mundial, lo que contribuye a las bajas tasas de interés reales y a la distribución observada de los desequilibrios entre las regiones principales. Los directores señalaron que la persistente disposición de los inversionistas extranjeros a mantener activos en dólares de EE.UU. ha permitido que el elevado déficit en cuenta corriente de este país se haya financiado sin dificultades, pero hicieron hincapié en que esta situación no durará siempre. Por lo tanto, reiteraron que es necesario aplicar con determinación medidas de política para corregir los desequilibrios mundiales y respaldar el crecimiento mundial durante el proceso de ajuste. En este contexto, unos pocos directores también subrayaron la necesidad de mejorar los datos sobre la composición cambiaria de las reservas internacionales.

Los directores se mostraron complacidos por los avances en la implementación de la estrategia cooperativa para corregir los desequilibrios mundiales acordada en la reunión del CMFI en octubre de 2004. Concretamente, señalaron la mejora de la situación fiscal en Estados Unidos, las importantes medidas para aumentar la flexibilidad cambiaria en China y Malasia y las señales de que la demanda interna es más vigorosa en Japón. No obstante, hicieron hincapié en la necesidad de seguir avanzando mediante la aplicación de medidas tales como un ajuste fiscal más ambicioso en Estados Unidos, el uso del margen disponible para aumentar la flexibilidad cambiaria —acompañado de la reforma del sector financiero— en Asia y nuevas reformas estructurales en Japón y la zona del euro. Al referirse al rápido aumento de los superávit en cuenta corriente de los países exportadores de petróleo, los directores hicieron hincapié en que estos países también deberán participar en estos esfuerzos, entre otras cosas, aprovechando el aumento de los ingresos para incrementar el gasto en ámbitos donde se obtienen altos rendimientos sociales o dejando margen para una ligera apreciación del tipo de cambio a mediano plazo. Además, los directores señalaron que las medidas para fomentar un entorno más favorable a la inversión en varias economías de mercados emergentes, incluidas algunas de Asia, contribuirían a reducir los desequilibrios, dados los bajos niveles actuales de la inversión. Si bien reconocieron que cada una de estas medidas de política ayudaría, los directores convinieron en general en la conclusión principal presentada por el personal técnico de que se reducen los riesgos de que se produzca un ajuste —y aumentan las ventajas del mismo— si estas medidas se toman conjuntamente para respaldar la estrategia cooperativa, sobre todo teniendo en cuenta la dimensión creciente de los desequilibrios mundiales y el mayor número de países involucrados.

Los directores tuvieron un intercambio interesante de opiniones sobre la importancia relativa, el momento y la secuencia de las diferentes medidas que forman parte de la estrategia acordada de cooperación multilateral. La mayor parte de los directores consideraron que la consolidación fiscal en Estados Unidos sigue siendo esencial para el ajuste, ya que estimaron que la fuerte disminución del ahorro nacional de Estados Unidos es una causa fundamental de los actuales desequilibrios. La flexibilidad cambiaria, sobre todo en Asia, es necesaria para facilitar las modificaciones necesarias de los tipos de cambio. La mayor parte de los directores consideraron que las reformas estructurales para fomentar el crecimiento potencial en Japón y Europa son una parte esencial de la estrategia, ya que podrían contribuir a un crecimiento mundial más equilibrado y a mitigar cualquier impacto negativo de un ajuste fiscal importante en Estados Unidos, aunque su impacto directo pueda ser menor, si bien en la dirección correcta.

Los directores reiteraron su preocupación con respecto a los focos persistentes de vulnerabilidad a los que debe hacer frente la economía mundial y subrayaron la necesidad de implementar políticas para fomentar el crecimiento a largo plazo. Instaron a las autoridades a aprovechar la expansión en curso para abordar estos desafíos.

  • En primer lugar, las situaciones fiscales insostenibles a mediano plazo continúan planteando un riesgo clave. De acuerdo con las previsiones para los principales países industriales, los déficit fiscales disminuirán modestamente a mediano plazo, y los directores expresaron su preocupación por el aumento de la deuda pública en algunos países industriales. Es alentador comprobar que los países de mercados emergentes han mejorado sus finanzas públicas en los últimos años, aunque varios directores opinaron que la deuda pública se mantiene en un nivel demasiado alto.

  • En segundo lugar, hay que redoblar los esfuerzos para eliminar los obstáculos al crecimiento a largo plazo. Los directores señalaron que, a pesar de cierto avance positivo, la mayor parte de los países y regiones se enfrentan a obstáculos estructurales considerables. Por lo tanto, serán necesarias reformas de gran alcance como la reforma de los mercados laborales y de productos en la zona del euro, la reforma financiera y empresarial en Japón y en numerosas economías emergentes de Asia, el fortalecimiento de la supervisión bancaria en Europa central y oriental y la mejora del clima de inversión en muchas economías de mercados emergentes.

  • En tercer lugar, el éxito de la Ronda de Doha continúa siendo crítico. Los directores convinieron en que es esencial llegar a un acuerdo sobre una liberalización comercial ambiciosa en la Conferencia Ministerial que la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebrará en diciembre en la RAE de Hong Kong, incluidas las modalidades que se utilizarán para eliminar los subsidios a las exportaciones y los recortes arancelarios en el caso de los productos agrícolas.

  • En cuarto lugar, es esencial perseverar en los esfuerzos por reducir la pobreza en los países de bajo ingreso. Los directores se mostraron complacidos por la mejora de las perspectivas de crecimiento de muchos de los países más pobres del mundo en los últimos años. Hicieron hincapié en que estos países en desarrollo deben apresurarse a instituir las reformas de políticas necesarias para un crecimiento sostenible y para la reducción de la pobreza, mientras que la comunidad internacional debe cumplir sin tardanza sus compromisos de proporcionar más recursos y aumentar el acceso al mercado.

  • Por último, el desarrollo de instituciones sólidas es importante. Los directores recibieron con satisfacción el análisis del personal técnico del FMI sobre el papel que desempeñan las instituciones en la mejora de las perspectivas de los países en desarrollo. En los últimos 30 años, muchos países de mercados emergentes y en desarrollo han logrado sanearlas, tras lo cual por lo general se intensificaron el crecimiento y la inversión. Los directores coincidieron en que hay más de una manera de alcanzar ese objetivo y que las políticas orientadas al desarrollo de las instituciones deben adaptarse a las circunstancias específicas de cada país. Tomaron nota de las conclusiones del personal técnico con respecto a la diversidad de condiciones en las que parecen florecer las buenas instituciones. Concretamente, las instituciones de buena calidad tiene mayor probabilidad de ocurrir en los países que son más abiertos. Varios directores consideraron que a la asistencia técnica que proporciona el FMI le corresponde un papel en el desarrollo de las instituciones en los ámbitos de competencia de la institución.

Países industriales

Los directores se mostraron complacidos por el firme ímpetu que mantiene la expansión de la economía de Estados Unidos. Dado que el ahorro de los hogares está marcando mínimos históricos, persiste el riesgo de una fuerte contracción del aumento del consumo privado, sobre todo si llegara a debilitarse el mercado de la vivienda. Como la inflación básica está bien contenida, los directores coincidieron en que probablemente sea apropiado continuar suprimiendo en forma mesurada el estímulo monetario, pero hicieron hincapié en que será necesario un seguimiento cuidadoso de la evolución de los costos unitarios de la mano de obra que han aumentado gradualmente, así como de los posibles efectos de segunda ronda debido al encarecimiento del petróleo. También habrá que vigilar con atención el riesgo implícito para los hogares de que se deteriore el mercado de la vivienda. Los directores se sintieron alentados por la mejora del déficit presupuestario unificado, si bien señalaron que gran parte de esta mejora obedece al repunte excepcional del ingreso público que probablemente no se mantendrá. Muchos directores consideraron que las perspectivas relativamente favorables y las presiones a mediano plazo debido a los cambios demográficos hacen necesario un ajuste más profundo del previsto actualmente. Subrayaron que habrá que plantearse medidas vinculadas al ingreso público, dado que las propuestas presupuestarias del gobierno de Estados Unidos ya dan por sentado una disciplina muy estricta en el tema del gasto, y señalaron que en este contexto deberían considerarse algunas medidas tales como ampliar la base del impuesto sobre la renta o gravar el consumo de una forma más directa creando un impuesto nacional sobre el consumo o un impuesto a la energía.

Los directores señalaron que esperan que la expansión en la zona del euro vaya cobrando impulso durante el segundo semestre de 2005, aunque tomaron nota de los riesgos de que se prolongue la atonía de la actividad, dada la persistente incertidumbre con respecto a las futuras reformas estructurales y los precios del petróleo. Con este telón de fondo, si bien la mayor parte de los directores opinaron que la orientación actual de la política monetaria es adecuada, algunos consideraron que habría que plantearse un recorte de las tasas de interés si la presión inflacionaria no recrudece y la recuperación proyectada no se concreta. Los directores coincidieron en que, como la presión fiscal generada por el envejecimiento de la población se intensificará, convendría que la mayoría de los países lograra equilibrar su situación fiscal para fines de la década —lo cual exigiría que, en promedio, los saldos estructurales mejoraran anualmente alrededor de ½ punto porcentual del PIB— y que profundizara la reforma del sistema jubilatorio y de la atención de la salud. Los directores resaltaron la importancia de intensificar las reformas estructurales de los mercados de trabajo y de productos para mejorar el potencial de crecimiento, e hicieron hincapié en la importancia de que las autoridades nacionales muestren el liderazgo y la determinación necesarios para una implementación eficaz de dichas reformas.

Los directores indicaron su satisfacción por el repunte de la economía japonesa durante el primer semestre de 2005. Tomaron nota de que la expansión está siendo propulsada por el vigoroso crecimiento del consumo privado y el fuerte dinamismo de la inversión de las empresas. Los directores señalaron que esperan que el ímpetu positivo del crecimiento continuará, aunque advirtieron que algunos riesgos empañan las perspectivas: en particular, los precios altos y volátiles del petróleo y la posibilidad de que el yen se vea expuesto nuevamente a presiones alcistas, teniendo en cuenta los graves desequilibrios de la cuenta corriente mundial. Los directores señalaron con satisfacción que gracias al considerable avance logrado en el saneamiento de los sectores bancario y empresarial durante los últimos años, la economía está más preparada para una expansión. El ímpetu de estas reformas debe continuar. Con respecto a la política monetaria, los directores hicieron hincapié en que el Banco de Japón debería mantener una política monetaria acomodaticia hasta que no se haya eliminado por completo la deflación. Los directores convinieron en que habrá que poner en marcha una consolidación fiscal sostenida para contrarrestar el aumento de la deuda pública y hacer frente a la presión presupuestaria generada por el envejecimiento de la población.

Países de mercados emergentes y en desarrollo

Los directores manifestaron su satisfacción por el crecimiento rápido e ininterrumpido de las economías emergentes de Asia, pero también dejaron constancia de la profunda agudización de las divergencias dentro de la región. Con las destacadas excepciones de China e India, el crecimiento se ha desacelerado en la mayor parte de la región como consecuencia del encarecimiento del petróleo y de la corrección del sector de la tecnología de las comunicaciones. Los directores indicaron que esperaban que la expansión se fortaleciera en lo que queda de 2005, pese a que atentan contra esa perspectiva nuevas alzas del precio del petróleo y la debilidad de la demanda interna. De cara al futuro, los directores dijeron estar de acuerdo en el gran interés que reviste para la región la promoción de la apertura de los mercados y una reducción ordenada de los desequilibrios mundiales. Convinieron en que el reto más prioritario es lograr un equilibrio adecuado entre el aumento de la demanda interna y externa. En ese sentido, se manifestaron complacidos por las recientes reformas cambiarias emprendidas por China y Malasia, e instaron a las autoridades a aprovechar al máximo la nueva flexibilidad que les ofrecen. Estas medidas facilitarán la gestión macroeconómica interna y contribuirán a la rectificación de los desequilibrios mundiales. También siguen siendo importantes la profundización de las reformas del sector financiero y la supervisión prudente del sector bancario.

En lo que respecta a América Latina, los directores señalaron que preveían que la expansión seguiría su curso a buen ritmo y que —gracias a la demanda externa e interna— en 2005–06 el crecimiento se mantendría por encima del promedio de la última década. Los directores opinaron que existían riesgos para las perspectivas a corto plazo, tales como la incertidumbre política de la región y un aumento de las tasas de interés de los países industriales que superara los niveles proyectados. Subrayaron que para controlar esos riesgos habrá que continuar aplicando políticas acertadas y administrando la deuda con cuidado. Pese a estos riesgos, la actual expansión parece ser más resiliente que las anteriores, ya que han confluido un avance de las políticas monetaria, fiscal y de gestión de la deuda externa, un pujante crecimiento mundial y precios firmes en los mercados de productos básicos. Los directores destacaron que será importante seguir construyendo sobre esos cimientos y aprovechar las actuales condiciones favorables de los mercados financieros mundiales para emprender reformas que eliminen los viejos obstáculos que retardan el crecimiento y, a la vez, afiancen la situación fiscal y de endeudamiento.

En las economías emergentes de Europa, el crecimiento sigue siendo sólido, aunque los directores hicieron notar que la falta de confianza en la zona del euro y el encarecimiento del petróleo son focos de riesgo. Algunos directores se inquietaron ante la posibilidad de recalentamiento en algunos países, teniendo en cuenta que se han combinado una expansión inusitadamente potente del crédito, una escalada de los precios de las propiedades y profundos déficit en cuenta corriente. Los directores instaron a las autoridades a adoptar medidas encaminadas a desacelerar la expansión del crédito, con los riesgos que esta conlleva. Asimismo, se necesitará una consolidación fiscal para controlar la presión de la demanda y contribuir a la reducción de los grandes déficit en cuenta corriente, preparando así el terreno para la adopción del euro.

En la Comunidad de Estados Independientes, el crecimiento del PIB real sufrió una marcada disminución a principios de 2005, principalmente como consecuencia de la atonía de la inversión y de la ralentización del crecimiento del sector petrolero, en tanto que la inflación se reavivó tras un prolongado período de desinflación sostenida. Los directores enfatizaron que, para poner rienda a la inflación, el endurecimiento de la política monetaria deberá coincidir con una apreciación de los tipos de cambio. Según la capacidad de absorción de cada país y el avance de las reformas estructurales, la aplicación de una política monetaria más restrictiva permitirá destinar el ingreso público proveniente de la exportación de petróleo y productos básicos a un aumento del gasto prioritario y a la realización de reformas tributarias. Los directores instaron a hacer avanzar las reformas con más firmeza a fin de desarrollar en toda plenitud las instituciones y las estructuras que sirven de puntal de los derechos de propiedad y la competencia, dentro de un marco de intervención estatal regida por reglas y objetivos transparentes.

Los directores señalaron que hay motivos para celebrar la solidez del desempeño de la economía de África subsahariana, que se ha visto respaldada por el vigor de la demanda mundial, el avance de las políticas macroeconómicas nacionales, el progreso de las reformas estructurales y la disminución de los conflictos armados. Aun así, recalcaron que la mayor parte de los países africanos todavía enfrentan enormes retos para poder llegar a las tasas de crecimiento necesarias para reducir sustancialmente la pobreza y cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Los directores hicieron hincapié en la necesidad de ahondar las reformas para mejorar el clima de inversión, y recalcaron que parte de esa tarea consiste en crear las instituciones críticas que cimientan una economía vibrante liderada por la actividad privada. Asimismo, exhortaron a la comunidad mundial a respaldar los esfuerzos de reforma en el continente y expresaron su especial satisfacción ante el renovado compromiso asumido por la comunidad internacional para ampliar los recursos que le brinda a África, reflejado en el acuerdo anunciado por el G-8 en Gleneagles en el mes de julio.

La región de Oriente Medio continúa presentando perspectivas favorables, gracias al elevado nivel del ingreso público procedente de las exportaciones petroleras. Pese a la energía de la demanda interna, la inflación ha estado contenida, en términos generales. Los directores subrayaron que, como se prevé que el aumento del ingreso petrolero será permanente en gran medida, uno de los retos más importantes para la política económica será cómo administrar ese ingreso. Estos fondos permitirán abordar algunos de los problemas económicos más arraigados de la región, tal como el financiamiento de reformas encaminadas a crear oportunidades laborales para la población en edad de trabajar, que está en rápido aumento. Sin embargo, los directores enfatizaron que la política fiscal y estructural tendrán que estar gestionadas con mucho cuidado para absorber de manera eficaz esta abundancia de ingresos petroleros.

Los directores expresaron su satisfacción con el análisis preparado por el personal técnico sobre el tema de los regímenes de metas de inflación, una estrategia monetaria cada vez más utilizada en los mercados emergentes. Para muchos directores, puede aportar beneficios importantes a estos países, reduciendo la inflación y anclando mejor las expectativas inflacionarias; para otros, es difícil extraer conclusiones definitivas porque la experiencia con esta estrategia es relativamente corta y algunos países han logrado estabilizarse sin recurrir a ella. Los directores también tomaron nota de que una de las conclusiones del análisis es que la adopción eficaz de un sistema de metas de inflación aparentemente no depende tanto de las condiciones institucionales, técnicas y económicas previas, sino más bien de la voluntad y la capacidad de las autoridades para planificar y ejecutar cambios institucionales una vez que el régimen está en marcha. Aunque en su opinión existe cierto margen para crear las condiciones necesarias después de la adopción de las metas, varios directores consideran que ciertas condiciones —sobre todo la credibilidad e independencia del banco central— deben estar dadas antes.

El tipo de conversión para Grecia fue establecido con anterioridad a su integración en la zona del euro el 1 de enero de 2001.

Banco Mundial, Comisión de las Comunidades Europeas, Fondo Monetario Internacional, Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos y las Naciones Unidas, Sistema de Cuentas Nacionales 1993 (Bruselas/Luxemburgo, Nueva York, París y Washington, 1993); FMI, Manual de Balanza de Pagos, quinta edición (Washington: FMI, 1993); FMI, Manual de estadísticas monetarias y financieras (Washington, 2000), y FMI, Manual de estadísticas de finanzas públicas (Washington, 2001).

Charles Steindel, 1995, “Chain-Weighting: The New Approach to Measuring GDP”, Current Issues in Economics and Finance (Banco de la Reserva Federal de Nueva York), vol. 1 (diciembre).

Véanse el recuadro A2 de la edición de abril de 2004 de Perspectivas de la economía mundial, que presenta un resumen de las ponderaciones revisadas basadas en la PPA, y el anexo IV de la edición de mayo de 1993 de Perspectivas de la economía mundial. Véase también Anne-Marie Gulde y Marianne Schulze-Ghattas, “Purchasing Power Parity Based Weights for the World Economic Outlook”, en Staff Studies for the World Economic Outlook (Fondo Monetario Internacional, diciembre de 1993), págs. 106–23.

En el presente informe, el término “país” se usa no solo para referirse a entidades territoriales que constituyen un Estado según la acepción de esa palabra en el derecho y el uso internacionales sino también para referirse a entidades territoriales que no son Estados, pero para las cuales se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

En 1999–2003, 56 países incurrieron en atrasos en los pagos externos o celebraron acuerdos de reprogramación de deudas con acreedores oficiales o bancos comerciales. Este grupo se denomina países que registraron atrasos y/o reprogramaron su deuda en 1999–2003.

Véase David Andrews, Anthony R. Boote, Syed S. Rizavi y Sukwinder Singh, Alivio de la deuda para los países de bajo ingreso: Iniciativa reforzada para los países pobres muy endeudados, Serie de folletos, No. 51-S del FMI (Washington: FMI, noviembre de 1999).

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