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Anexo. Exposición sumaria del Presidente Interino del Directorio Ejecutivo

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
July 2001
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Los directores coincidieron en que las perspectivas del crecimiento mundial ya no son tan favorables, en vista de la pronunciada desaceleración económica de Estados Unidos, la vacilante recuperación en Japón y la lenta evolución de los países de Europa y algunos países de mercados emergentes. Se observa que esta pérdida de velocidad en comparación con las altas tasas alcanzadas a finales de 1999 y principios de 2000 no sólo era previsible sino también deseable, sobre todo en los países que se encuentran en una posición más avanzada del ciclo económico; no obstante, la desaceleración está resultando ser más pronunciada de lo que se creía. Al mismo tiempo, aunque la inflación global ha comenzado a estabilizarse en casi todas las economías avanzadas, con moderados aumentos salariales y descenso de los precios del petróleo, la inflación subyacente se mantiene en general moderada, salvo quizás en unas cuantas economías europeas y de mercados emergentes en rápido crecimiento.

En vista de la rápida decisión que tomaron varios bancos centrales de economías avanzadas y emergentes acerca de la política a seguir, los directores opinaron que hay una posibilidad razonable de que la desaceleración de la actividad mundial dure relativamente poco, aunque tal vez el ritmo de la recuperación no sea tan rápido en razón de la constante declinación de las cotizaciones en los mercados de valores de todo el mundo. La disminución de las tasas de interés a corto y a largo plazo debería respaldar la actividad económica en el segundo semestre de 2001 y, como el riesgo que supone la inflación está en retroceso, las autoridades de los países más avanzados —excepción hecha de Japón—pueden continuar aplicando políticas más expansivas. Además, dado el fortalecimiento notable que se ha observado últimamente en la situación fiscal, los países más avanzados también pueden recurrir a la distensión fiscal como segunda línea de defensa, un rumbo que se espera seguirá sobre todo Estados Unidos. Por otra parte, varios países de mercados emergentes siguen enfrentando graves dificultades pero, en general, después de las crisis de 1997–98, la vulnerabilidad externa y financiera ha disminuido gracias a la aplicación de amplias reformas estructurales; y la aplicación de regímenes cambiarios flexibles en lugar de paridades ajustables ha mejorado su capacidad para hacer frente a las conmociones externas.

Sin embargo, casi todos los directores estuvieron de acuerdo en que el panorama sigue siendo bastante incierto y que es posible que haya una fase de contracción más profunda y prolongada. Observaron que el proceso de ajuste en Estados Unidos puede complicarse por los sustanciales desequilibrios que se crearon en la etapa de expansión, entre ellos el sustancial déficit en cuenta corriente, la sobrevaloración del dólar de EE.UU. y la tasa negativa de ahorro de los hogares, así como también por el riesgo que entraña la posibilidad que sigan bajando las cotizaciones en los mercados de valores.

Los directores subrayaron que las decisiones que tomen todos los países en materia de política económica influirán en los alcances de la fase de contracción. En las economías avanzadas, quizás haya que adoptar una actitud más dinámica con respecto a la política macroeconómica, en especial en la esfera monetaria, actitud que debe concordar también con la posición cíclica en que se encuentren sin comprometer los objetivos de estabilización a mediano plazo. En los casos en que sea necesario, estas políticas deberían complementarse con una decidida ejecución de la reforma estructural. En vista de la fragilidad que exhibe actualmente la situación financiera externa, en el caso de los mercados emergentes las perspectivas dependen crucialmente de que se mantenga la confianza de los inversionistas. Los directores recalcaron que en estos países es necesario seguir aplicando políticas macroeconómicas prudentes y avanzar sin cejar en la reforma empresarial, financiera y, sobre todo en las economías en transición, en la reforma institucional.

Observaron con inquietud que la desaceleración del crecimiento mundial afectará adversamente a los países de bajo ingreso, en forma directa y a través de los menores precios de los productos básicos. La necesidad de seguir aplicando políticas firmes es aún mayor en esas circunstancias, tanto en los países que reciben alivio para la deuda en el marco de la Iniciativa reforzada para los PPME, como en los demás. Los directores hicieron hincapié en que, con el fin de ayudar a los países de bajo ingreso en sus esfuerzos, les cabe a las economías avanzadas una responsabilidad especial en lo que se refiere al aumento de los flujos de ayuda, el apoyo a las iniciativas en pro de la paz y la estabilidad interna y el otorgamiento de una mayor asistencia para luchar contra la propagación de la epidemia de VIH/SIDA. Destacaron en especial cuan importante es, en la coyuntura actual, reducir las barreras a las exportaciones de los países en desarrollo, sobre todo las de los más pobres. Al respecto, celebraron la iniciativa tomada recientemente por la Unión Europea de eliminar los aranceles que se aplican a casi todas las exportaciones de los países menos adelantados.

Opinaron los directores que, en vista del cambio de las perspectivas de la economía mundial, reviste especial importancia que el FMI, en el diálogo que sostiene con los países miembros y en el ejercicio de la supervisión multilateral, continúe respaldando enérgicamente la implementación de políticas que promuevan la prosperidad y la estabilidad económicas. Varios señalaron que el FMI tiene que seguir reforzando sus actividades de supervisión.

Zonas monetarias principales

En el caso de Estados Unidos, los directores observaron que el panorama incluye un grado de incertidumbre mayor que lo habitual. Si bien es probable que el crecimiento se mantenga débil en el primer semestre de 2001, en razón del rápido ajuste de las existencias, ajuicio de casi todos los directores, la actividad económica, apoyada por la disminución de las tasas de interés a corto y a largo plazo, repuntará en el segundo semestre aunque a un ritmo que podrá verse afectado por el efecto retrasado de la reciente baja de las cotizaciones bursátiles. No obstante, también reconocieron que se corre un significativo riesgo de que los desequilibrios creados durante el prolongado período de expansión se corrigan en forma poco ordenada, acompañada por una disminución de la confianza y más aversión al riesgo en los mercados financieros. Dado que la balanza de riesgos se inclina en medida creciente hacia una contracción de la demanda agregada, los directores notaron con satisfacción la oportuna y significativa flexibilización de la política monetaria en el primer trimestre. Si la situación económica y financiera sigue siendo débil, convendría continuar con la distensión. La política monetaria es aún el instrumento preferido para hacer frente a la evolución cíclica pero, en opinión de los directores, dados los sostenidos superávit fiscales que se prevén en los años venideros, un recorte inicial y moderado de los impuestos podría también resultar apropiado desde un punto de vista cíclico. Sería preferible que estos recortes se realizaran en etapas, cada una de las cuales debería comenzar una vez que se sepa que habrá suficientes recursos presupuestarios para financiar los recortes. Los excedentes de los fondos fiduciarios del seguro social y el de salud deberían mantenerse para financiar parte de los costos futuros de las pensiones y la atención de la salud.

Los directores manifestaron considerable inquietud por el nuevo revés sufrido por la recuperación en Japón, que podría exacerbar la desaceleración y tener consecuencias particularmente graves para una serie de países asiáticos. Aunque este revés es en parte atribuible a la desaceleración en otras regiones del mundo, y en especial a la menor demanda mundial de equipos electrónicos, se debe también a que la confianza de los consumidores sigue siendo escasa y a que hay ciertas deficiencias estructurales básicas, sobre todo en los sectores empresarial y financiero del país. Dado el desmejoramiento de las perspectivas y la continuación de la deflación, los directores acogieron con agrado la reciente implantación de un nuevo régimen de política monetaria, que efectivamente vuelve a la política de tasa de interés cero e incluye el compromiso de mantener el nuevo régimen hasta que hayan dejado de bajar los precios al consumidor, y —si fuera necesario—de recurrir a las compras directas de bonos públicos a largo plazo; instaron a las autoridades a aplicar este nuevo régimen con energía. Puesto que el nivel de la deuda pública es alto, los directores consideraron que el gradual saneamiento de las finanzas públicas que se está realizando es apropiado y que sólo como último recurso se debe pensar en acentuar la distensión fiscal. No obstante, recalcaron que las perspectivas de reanudar un crecimiento sostenido a mediano plazo dependen críticamente de la adopción de medidas decididas para tratar de superar las debilidades de los bancos y compañías de seguros, e incluso de la rigurosa aplicación del marco de reglamentación y supervisión, así como de intervenciones para fomentar la reestructuración de las empresas. Al respecto, aguardaban con interés la evaluación por parte del personal técnico del FMI de las nuevas medidas de reforma anunciadas por el Gobierno de Japón.

Los directores observaron que el crecimiento en la zona del euro sigue siendo relativamente sostenido, pero en los últimos meses los indicios de una desaceleración de la actividad económica se han intensificado y la confianza se ha debilitado. Si bien la inflación global sigue siendo mayor que la meta del BCE, se han amortiguado las presiones subyacentes en los precios, sin que haya pruebas hasta la fecha de que el encarecimiento de la energía y la mayor debilidad del euro se hayan trasladado a los salarios. En vista de esta situación, muchos directores opinaron que una reducción moderada de las tasas de interés resulta apropiada en este momento, y que podría ser necesario rebajarlas aún más si se apreciara mucho el tipo de cambio o se intensificaran las señales de desaceleración del crecimiento. Los directores consideraron que, aunque las recientes rebajas impositivas en algunos países serían un estímulo útil, a esta altura no hay necesidad de recurrir activamente a la política fiscal para respaldar la producción, si bien se debe permitir el pleno juego de los estabilizadores automáticos. Al tiempo que celebraron los importantes progresos logrados en ciertas esferas de la reforma estructural, indicaron que es indispensable una mayor profundización y aceleración de las reformas de mercado, sobre todo de los sistemas de jubilación, los mercados laborales y de productos, para intensificar el aumento de la producción potencial a mediano plazo y tratar de resolver los problemas que plantea el envejecimiento de la población. Subrayaron asimismo que a mediano plazo es necesario reducir más la carga tributaria, que sigue siendo muy grande en varios países de la zona del euro; esta reducción tendrá que venir acompañada por la contención del gasto para poder alcanzar las metas presupuestarias a mediano plazo.

Economías de mercados emergentes

Los directores observaron que luego de recuperarse rápidamente de las recientes crisis regionales, el crecimiento de los países de mercados emergentes de Asia se había deteriorado como consecuencia del encarecimiento del petróleo, el menor ritmo de avance en Estados Unidos y Japón, la fase de contracción del ciclo de la electrónica a nivel mundial y, en algunos países, el lento paso que sigue la reestructuración financiera y empresarial. Mencionaron que se prevé que el crecimiento perderá dinamismo en casi todas las economías de reciente industrialización y los países de la ASEAN, sobre todo los que están más avanzados en el proceso de recuperación pero retrasados en el de reestructuración empresarial. En estos países es crucial que las reformas estructurales recobren el impulso. En el caso de los países que tienen una inflación baja y una situación fiscal sostenible, los directores recomendaron reducciones moderadas de la tasa de interés, sumadas en algunos casos a una disminución del ritmo de ajuste fiscal. Notaron que, según las previsiones, el crecimiento se mantendrá en un nivel adecuado en China e India. En China, resulta apropiada la adopción gradual de una orientación más neutra de la política fiscal por consideraciones de sostenibilidad a mediano plazo. En India, la reciente distensión de la política monetaria debe respaldarse con una mejora constante del clima para la inversión privada y una reducción sustancial, a mediano plazo, del déficit global del sector público.

Los directores tomaron nota de que el crecimiento de América Latina se recuperó en 2000 luego de la marcada desaceleración sufrida el año anterior, lo que se debe en parte a las decididas medidas de ajuste tomadas en muchos países. En 2001, es probable que el efecto directo de la menor demanda externa se sienta más en México y en varios países de la región andina y América Central, y no tanto en los países que tienen menor apertura y una vinculación comercial menos intensa con Estados Unidos, como Brasil y Argentina. Pero, en vista de las grandes necesidades de financiamiento externo de la región, el efecto de la desaceleración de la economía estadounidense en los mercados financieros será crítico. Varios países lograron cubrir una parte sustancial de las necesidades anuales de financiamiento del sector público a principios de 2001, pero los directores manifestaron cierta inquietud de que, pese a la orientación más expansiva que ha adoptado la política monetaria de Estados Unidos, las condiciones del financiamiento se han deteriorado después de las crisis más recientes en Argentina y Turquía, lo que se debe en parte a que los inversionistas evitan los riesgos y a la preocupación de que se desacelere la inversión extranjera directa. En vista de esta actitud de los mercados financieros mundiales, será importante seguir aplicando políticas fiscales prudentes y llevar adelante la reforma estructural, sobre todo en los sectores financiero y empresarial y en el mercado laboral. Los directores en general mostraron satisfacción por las recientes iniciativas encaminadas a fortalecer el marco normativo en Argentina, al tiempo que insistieron en que habrá que continuar con la austeridad fiscal y el estricto cumplimiento del programa económico en todos los niveles del gobierno.

Mencionaron los directores que en África el crecimiento se ha visto limitado por la guerra y los conflictos civiles en algunos países, los bajos precios de los productos básicos y, en el caso de los países importadores de petróleo, por el encarecimiento de sus precios. Los países que han aplicado políticas acertadas tanto macroeconómicas como estructurales han podido alcanzar tasas relativamente sólidas de crecimiento, pero preocupa a los directores que la región se viera afectada adversamente por la actual desaceleración mundial, sobre todo si los precios de los productos básicos vuelven a bajar. Los directores celebraron que en muchos países se hayan reforzado las políticas económicas, fortalecimiento al que ha contribuido el alivio para la reducción de la deuda en el marco de la Iniciativa reforzada para los PPME y del servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza. Será importante seguir impulsando la reforma en los años venideros, sobre todo mejorando el clima para la inversión privada, fortaleciendo la prestación de servicios públicos, mejorando la infraestructura y la administración tributaria, como también la gestión de gobierno. En general, los directores adhirieron a las conclusiones enunciadas en el análisis realizado por el personal técnico del FMI sobre la integración comercial de África al sur del Sahara, observando en especial las posibilidades que existen para que los países africanos sigan reduciendo las barreras. Coincidieron en que la perduración de esta mejora del comercio en África dependerá de que se aplique una combinación más amplia de políticas macroeconómicas y reformas estructurales que son esenciales para aumentar la eficiencia y la competitividad externa. Los directores también respaldaron las sugerencias formuladas por el personal técnico de la institución en cuanto a la racionalización de los actuales mecanismos de comercio regional para poder alcanzar los objetivos previstos.

Los directores observaron que en Oriente Medio, el alza del petróleo —sumada al aumento de la producción—ha fomentado en general la actividad económica y mejorado los saldos fiscales y externos en 2000. Puesto que los ingresos extraordinarios derivados del aumento de precios se han utilizado con prudencia, el descenso de estos precios proyectado para 2001 y 2002 parece ser relativamente manejable. No obstante, es conveniente adoptar un enfoque prudente con respecto a la política fiscal, sobre todo en los países en que debe reducirse la deuda pública. En términos más generales, los directores subrayaron que habrá que seguir adelante con las reformas para fomentar la diversificación y el crecimiento de la economía, y eliminar los obstáculos que todavía existen para el comercio y la inversión extranjera directa. Se prevé que el crecimiento en la mayoría de los países que no son productores de petróleo se mantendrá estable, aunque podrían sentirse los efectos de una desaceleración mundial más marcada que lo proyectado. Los directores consideraron que la reforma de los regímenes de comercio exterior y de inversión extranjera directa también tiene prioridad en muchos de estos países, que todavía no comparten plenamente los beneficios de la globalización.

Expresaron que la situación de Turquía sigue siendo muy difícil. Los directores consideraron satisfactorias las medidas tomadas para reformar el sistema financiero, en especial con respecto a los bancos estatales, pero manifestaron que habrá que tomar medidas más enérgicas para resolver los problemas del sector bancario, fortalecer las cuentas fiscales y lograr una reforma estructural de base amplia. Se prevé que en Europa central y oriental el crecimiento mantendrá un ritmo bastante sostenido en 2001, aunque la actividad se verá afectada si se produce una desaceleración mayor que la prevista en Europa occidental. En vista del debilitamiento de la demanda externa y de los grandes déficit en cuenta corriente, los directores se inclinaron por reorientar las políticas hacia una mayor restricción fiscal, lo que contribuiría a contener la demanda interna y limitaría la presión al alza sobre las tasas de interés y los tipos de cambio. También mencionaron que se necesitan otras reformas estructurales e institucionales, sobre todo con respecto a la privatización, la reestructuración de empresas y la reglamentación y supervisión financieras, para promover un crecimiento viable a mediano plazo y facilitar la adhesión a la Unión Europea.

Los directores celebraron la mejora lograda recientemente en el crecimiento y la posición externa de los países que integran la Comunidad de Estados Independientes (CEI), que es consecuencia principalmente del aumento de los precios de la energía y de la pujante evolución de Rusia. Se prevé que en este país el crecimiento se moderará en relación con el ritmo alcanzado en 2000, en parte porque bajarán los precios del petróleo y el rublo se apreciará un poco, y también debido a la desaceleración mundial. El plan oficial de reforma a largo plazo es un importante paso adelante, pero los directores coincidieron en que tendrá que implementarse con firmeza y desarrollarse bastante más en una serie de esferas clave, entre ellas, la reforma de los bancos y los atrasos en los pagos y la reestructuración de los monopolios de infraestructura. Una de las tareas más difíciles todavía pendiente en casi todos los demás países de la CEI es la aceleración de la reforma estructural e institucional.

Mejores políticas fiscales y monetarias

Los directores expresaron satisfacción por el análisis integral que se hace en el estudio de las perspectivas de la economía mundial de las mejoras recientes de los resultados fiscales y la disminución de la inflación en muchos países. Mencionaron la probabilidad de que el reciente ajuste fiscal perdure más en las economías avanzadas en razón de las reducciones consiguientes del gasto público (como porcentaje del PIB) y el fortalecimiento de los marcos fiscales en los últimos diez años. Subrayaron que la disciplina fiscal será vital en los próximos años, dados los sustanciales aumentos que se prevén en el gasto en pensiones y atención de la salud a medida que envejece la población. A fin de hacer frente a las obligaciones por concepto de pensiones y lograr un mayor aumento de la producción a medida que crece la tasa de dependencia, habrá que realizar reformas integrales tanto en el campo estructural como en materia de jubilaciones, y mejorar el mercado laboral. Se tendrá que considerar la utilización de parte de la mejora fiscal reciente y la que se proyecta para el futuro a fin de financiar las futuras pensiones. Los directores tomaron nota de las perspectivas mundiales de envejecimiento de la población: a medida que disminuyen las tasas de dependencia de muchos países en desarrollo, el aumento del ahorro en los países cuya población está envejeciendo podría respaldar el crecimiento en los mercados emergentes y el consumo futuro en las economías avanzadas.

Los directores examinaron el análisis del descenso de la inflación en las economías de mercados emergentes en años recientes. La mayor estabilidad monetaria de las economías avanzadas y el sustancial avance de la reforma institucional en las economías emergentes, incluidos la mayor independencia de los bancos centrales y el conocimiento más preciso de los mecanismos de transmisión de la política monetaria, han cumplido un papel destacado en el logro de este resultado. Los directores también observaron que las políticas fiscales prudentes también han sido un factor clave para la reducción de la inflación y la aplicación de una política monetaria estable a largo plazo. Observaron que la experiencia recogida con el uso más frecuente de las metas explícitas de la inflación para acompañar un régimen cambiado flexible ha sido en general alentadora hasta la fecha, pero consideraron que el veredicto definitivo con respecto a este tipo de estrategia sólo podrá pronunciarse cuando se adquiriera una mayor práctica, sobre todo en lo que se refiere al mantenimiento de la estabilidad de los precios durante períodos prolongados en los que también haya episodios de tensión financiera e inestabilidad cambiaria.

Por último, los directores ejecutivos quisieron aprovechar esta oportunidad para manifestar su profundo agradecimiento al Sr. Michael Mussa por la destacada contribución aportada durante los últimos 10 años, en su calidad de Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios, a la labor de supervisión multilateral del FMI, sobre todo por medio de la dirección del estudio de las perspectivas de la economía mundial y las sesiones periódicas sobre la evolución de la economía y los mercados mundiales, un punto destacado en el temario del Directorio Ejecutivo.

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