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Capítulo III. ¿De qué forma la Globalización ha afectado la Inflación?

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
May 2006
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En las economías avanzadas y en muchas economías de mercados emergentes, la inflación se ha mantenido notablemente controlada en los dos últimos años pese al importante aumento del precio de los productos básicos, un pujante crecimiento y una política monetaria generalmente acomodaticia en las principales zonas monetarias. ¿Será sostenible esta situación, o presagia desagradables sorpresas inflacionarias en un futuro cercano? Algunos analistas han sostenido que una inflación baja y estable es el reflejo de una competencia mundial más intensa que impide que las empresas eleven los precios y en muchos sectores ejerce presiones a la baja sobre los salarios1. De ser así, y en vista de que los productores de menor costo de los mercados emergentes y los países en desarrollo seguirán integrándose al sistema de comercio mundial, es probable que estas fuerzas garanticen que en un futuro inmediato la inflación se mantendrá baja, en forma similar a la deflación secular asociada a los aumentos generales de la productividad registrados en el período del patrón oro clásico de fines del siglo XIX. Sin embargo, no todos comparten tales puntos de vista. Otros analistas han ofrecido explicaciones alternativas sobre el reciente comportamiento de la inflación, entre ellas una mayor credibilidad de la política monetaria, amplios incrementos de la productividad de duración incierta, o la situación cíclica2.

Mirando hacia el futuro, el hecho de que la globalización haya sido o no un factor que impulsa el reciente comportamiento de la inflación tiene mucha importancia para la política monetaria aplicada. Por ejemplo, si pudiera determinarse que los factores que impulsan la disminución de los precios de muchos bienes comercializados internacionalmente inciden sobre la inflación, y que tal vez ello continúe así, la política monetaria probablemente tendría que ser menos restrictiva a fin de cumplir ciertas metas de inflación. Sin embargo, si se sobrestima la magnitud y la duración de tales factores, se correría el riesgo de que la política monetaria fuera demasiado expansiva.

Con este trasfondo, en el presente capítulo se explora la relación que existe entre la globalización y la inflación, empleando análisis agregados y sectoriales. El capítulo procura abordar los siguientes interrogantes:

  • ¿De qué forma la globalización ha afectado a la inflación en aproximadamente los últimos 15 años?

  • ¿Cómo ha afectado la globalización a los precios y costos a nivel sectorial?

  • ¿En el futuro ejercerá la globalización presiones a la baja sobre la inflación y, en tal caso, cuáles serán las implicaciones en materia de política monetaria?

Desde un principio deben señalarse dos puntos.

  • En el capítulo se parte de la base de que la meta es una inflación baja y estable, lo cual es una opinión ahora firmemente arraigada.

  • Como es habitual, es preciso ser específicos al delinear el alcance de la globalización. Para los propósitos de este capítulo, la globalización se define en términos amplios como la aceleración del ritmo de crecimiento del comercio internacional de bienes, servicios y activos financieros en relación con la tasa de crecimiento del comercio interno3. A nivel mundial, ello incluye las aceleraciones esporádicas del crecimiento en economías clave de mercados emergentes, principalmente China y, en menor medida, la India. La globalización también se ha superpuesto con la revolución de la tecnología de la información y la desreglamentación financiera y económica ocurrida en muchos países. Si bien se procura distinguir entre estos fenómenos, con frecuencia ello resulta difícil de lograr en la práctica.

El capítulo se ha organizado de la siguiente forma. La sección que sigue contiene un panorama general de las características más sobresalientes de la reciente evolución inflacionaria. Luego se analizan los amplios canales a través de los cuales la globalización afecta a la inflación. La cuarta sección examina la relación que existe entre la inflación y la globalización a un nivel agregado, concentrándose en la forma en que la globalización incide en la variabilidad de la inflación a lo largo del ciclo y la forma en que las grandes disminuciones de los precios relativos de los bienes importados influyen sobre la inflación agregada. La sección siguiente analiza la relación por sectores, concentrándose en el impacto de la globalización sobre los precios internos (relativos) al productor. La última sección contiene un resumen y conclusiones de política.

Evolución reciente de la inflación

Para realizar un análisis significativo de la globalización y la inflación en los últimos años es preciso considerar la relación teniendo en cuenta la evolución reciente de la inflación. De acuerdo con la práctica actual de los bancos centrales, la inflación agregada se mide en función de las variaciones en los índices de precios al consumidor. Si se utilizaran otras mediciones de los precios agregados, el panorama sería similar en términos generales.

  • En los países industriales, la inflación media ha sido baja desde principios de los años noventa, reflejando el éxito logrado en la estabilización de la inflación después de los años setenta y principios de los ochenta (gráfico 3.1). Más concretamente, las tasas de inflación han oscilado en torno a un promedio del 2% al 3%, con muy poca dispersión entre países, en comparación con un promedio de aproximadamente el 9% a principios de los años ochenta y una mayor dispersión. Las bajas y casi constantes tasas medias de inflación observadas desde principios de los años noventa se aproximan mucho a las metas explícitas o implícitas de inflación de los bancos centrales.

    Gráfico 3.1.Inflación

    (Distribución de los promedios quinquenales de la inflación interanual del IPC en los distintos países)

    La inflación decreció significativamente durante los años ochenta y noventa en los países industriales y, con un desfase, en los principales mercados emergentes.

    Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

    1Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Luxemburgo, Noruega, los Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza.

    2China, Corea, Filipinas, India, Indonesia, Malasia y Tailandia.

    3Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, la República Dominicana y Venezuela.

    4Egipto, Hungría, Polonia, la República Checa, Rumania, Rusia, Sudáfrica y Turquía.

  • En los países industriales, la inflación también ha pasado a ser menos volátil. Por lo tanto, es menor la magnitud de las fluctuaciones de la inflación alrededor del promedio, en parte gracias a los decididos esfuerzos de la política económica por mantener la inflación lo más cercana posible a las metas (gráfico 3.2). Como resultado, y siempre que las demás condiciones no varíen, ahora son menores las desviaciones previstas con respecto a una meta de inflación.

    Gráfico 3.2.Volatilidad de la inflación

    (Desviaciones estándar de las ventanas móviles a cinco años de la inflación interanual del IPC; distribución entre países)

    Junto con la disminución de las tasas medias, la volatilidad de la inflación también ha decrecido en forma significativa.

    Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

    1Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Luxemburgo, Noruega, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido, Suecia y Suiza.

    2China, Corea, Filipinas, India, Indonesia, Malasia y Tailandia.

    3Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, la República Dominicana y Venezuela.

    4Egipto, Hungría, Polonia, la República Checa, Rumania, Rusia, Sudáfrica y Turquía.

  • En los países industriales ha disminuido la relación entre la inflación corriente y la inflación pasada. Esta reducción de lo que se ha denominado persistencia significa que las desviaciones de la inflación real con respecto al promedio son de corta duración, y que se ha reducido el impacto de las perturbaciones sobre la inflación4.

  • En las principales economías de mercados emergentes, las disminuciones en la inflación y su volatilidad se han producido después de las experimentadas en los países industriales. Hasta principios de los años noventa, el alto nivel de inflación siguió constituyendo un problema en muchas de las principales economías de mercados emergentes, especialmente en América Latina. Desde entonces, sin embargo, se ha registrado un avance notable en la estabilización de la inflación a niveles de un solo dígito. En las economías de mercados emergentes de Asia, normalmente la inflación se mantuvo cercana a los niveles registrados en los países industriales.

  • En los países industriales, los precios de los servicios normalmente se han incrementado a un ritmo más acelerado que el de los bienes debido al crecimiento en general más rápido de la productividad y a una mayor apertura comercial en el sector de la producción de bienes, pero también debido a la mayor proporción del gasto destinada a los servicios que trajo aparejado el aumento del ingreso per cápita (gráfico 3.3)5. No obstante, el diferencial entre la inflación de los precios de los bienes y de los servicios se ha reducido últimamente en varios países y en ciertos servicios que han quedado sujetos a mayor competencia, en especial los servicios empresariales (véase más adelante).

    Gráfico 3.3.Precios de los bienes y servicios

    Típicamente, los incrementos de precios en los servicios han sido superiores a los de los precios de los bienes, como reflejo de factores de la oferta y la demanda.

    Fuentes: Eurostat; Haver Analytics; autoridades nacionales, y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

    1Razón entre los precios al consumidor de los bienes y el IPC global.

    2El grupo de economías avanzadas incluye Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido.

Comprensión de la globalización y la inflación: Marco general

En general, se considera que el proceso de globalización se ha acelerado desde principios de los años noventa. En particular, el comercio transfronterizo de instrumentos financieros se ha incrementado vertiginosamente en las economías avanzadas y en las principales economías de mercados emergentes (gráfico 3.4). En el comercio internacional, la fragmentación geográfica de la producción de bienes manufacturados y la creciente importancia que las economías de mercados emergentes han adquirido en el comercio mundial han cambiado la fisonomía de muchos mercados e industrias. Obviamente, las mediciones del comercio y la integración financiera están altamente correlacionadas, y en el análisis subsiguiente se utiliza la apertura del comercio para cuantificar la exposición a la globalización.

Gráfico 3.4.Apertura comercial y financiera

(Porcentaje del PIB)

A principios de los años noventa, el comercio internacional y la apertura financiera se incrementaron en las economías industriales y de mercados emergentes a raíz de la aceleración de la globalización.

Fuentes: Lane y Milesi-Ferretti (2006) y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

1Medida como la suma de las exportaciones e importaciones como porcentaje del PIB (promedio móvil a cinco años).

2Medida como la suma del volumen de los activos y pasivos externos de la inversión extranjera directa y la inversión de cartera como porcentaje del PIB.

3Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal, el Reino Unido, Suecia y Suiza.

4Argentina, Brasil, Chile, China, Colombia, Corea, Ecuador, Egipto, Filipinas, Hungría, India, Indonesia, Malasia, México, Perú, Polonia, República Checa, la República Dominicana, Rumania, Rusia, Sudáfrica, Tailandia, Turquía y Venezuela.

¿En qué medida han afectado a la inflación estos cambios relacionados con la globalización? Como primer paso para responder a esta pregunta, resulta útil examinar los principales canales a través de los cuales la globalización afecta a la inflación nacional.

  • Incentivos para la política económica. L os decididos esfuerzos de la política monetaria por alcanzar y mantener bajos niveles de inflación han constituido un importante factor en la disminución de la inflación y la volatilidad de la inflación mundial durante los años ochenta y noventa, como se ha documentado anteriormente. Estos esfuerzos han obedecido a varios factores. Las autoridades económicas aprendieron de los errores cometidos en los años setenta, y también han sido importantes la profundización financiera, la adopción de políticas fiscales más adecuadas y las menores perturbaciones6. La globalización puede haber ejercido una influencia sutil para mejorar la conducción de la política monetaria, al modificar los incentivos de las autoridades económicas (por ejemplo, Rogoff, 2003). En particular, la globalización puede reducir su capacidad para estimular temporalmente el producto (por ejemplo, Romer, 1993) y/o puede incrementar el costo de políticas económicas imprudentes a través de la respuesta adversa de los flujos internacionales de capital (por ejemplo, Fisher, 1997, o Tytell y Wei, 2004). Es poco probable que los bancos centrales de los países industriales reduzcan aún más sus metas de inflación aunque continúe la globalización. Ello se debe a la preocupación por las consecuencias adversas de metas demasiado cercanas a cero en tiempos de atonía de la demanda agregada. Sin embargo, es probable que en muchos países en desarrollo y de mercados emergentes la globalización continúe afectando a la inflación a través de su impacto sobre los objetivos de inflación de los bancos centrales (recuadro 3.1 “Globalización e inflación en los mercados emergentes”).

    Recuadro 3.1.Globalización e inflación en los mercados emergentes

    Desde principios de la década de 1990 la inflación media en las economías de mercados emergentes ha descendido acusadamente, pasando en muchos casos desde niveles de dos y tres dígitos hasta aproximadamente el 5% en la actualidad. Este descenso de la inflación, que se ha sostenido por más de cinco años, es notable si se compara con lo ocurrido entre mediados de la década de 1970 y mediados de los años noventa, un período en que la frecuente aplicación de políticas fiscales y monetarias expansivas, combinada con shocks de los precios de los productos básicos, mantuvo la inflación a un nivel elevado (véase el gráfico)1.

    Estas cifras de inflación han obedecido a la preferencia de las autoridades económicas por mantenerla a un nivel bajo y estable. El cambio de política se debió en parte a la experiencia con la inflación alta y variable tanto en los mercados emergentes como en las economías avanzadas. A principios de los años ochenta, el alto nivel de inflación coincidió con un crecimiento bajo y un aumento del desempleo, lo cual hizo más patentes los costos que representa una inflación de dos dígitos2. La respuesta inicial de los gobiernos de las economías avanzadas fue fortalecer los marcos institucionales y de política a fin de fomentar la estabilidad monetaria3. La posterior adopción de políticas de reducción de la inflación en los mercados emergentes obedeció en gran medida a una combinación de factores, entre ellos el descenso de la inflación externa, la observación de los buenos resultados obtenidos por otras economías y el descontento del público con la inflación. Además, gracias a la gradual profundización de los mercados financieros nacionales y la mayor independencia del banco central, ya no es tan común el financiamiento inflacionario de los déficits fiscales.

    La inflación en los mercados emergentes1

    (Variación porcentual anual)

    Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

    1 Incluye a Argentina, Brasil, Chile, China, Colombia, Corea, Ecuador, Egipto, Filipinas, Hungría, India, Indonesia, Malasia, México, Perú, Polonia, la República Checa, la República Dominicana, Rumania, Rusia, Sudáfrica, Tailandia, Turquía y Venezuela.

    Además de los factores mencionados, la globalización también podría haber reforzado los incentivos para que las autoridades económicas apliquen una política monetaria prudente. Rogoff (1985 y 2003) y Romer (1993) observan que en las economías abiertas las políticas acomodaticias resultan menos favorables para las autoridades económicas porque la expansión monetaria produce un menor impacto sobre el producto interno que en el caso de economías cerradas4. Además, el aumento del comercio y la integración financiera tienden a debilitar el comovimiento entre el consumo y la producción internos, lo cual incrementa las pérdidas de bienestar suscitadas por la variabilidad de la inflación (Razin y Loungani, 2005). Por último, los mercados internacionales de capital podrían producir un efecto disciplinador sobre la política monetaria mediante, entre otras cosas, la reducción de la inversión extranjera (véase, por ejemplo, Tytell y Wei, 2004).

    Inflación en los mercados emergentes: Estimaciones Probit
    Variable dependiente: Probabilidad de lograr una inflación baja1
    (1)(2)(3)(4)
    Apertura20,39***0,76***0,45**0,30**
    Saldo fiscal31,17***2,48***1,36***2,55***
    Inflación en las economías avanzadas4−2,95***−6,12***−4,42***
    Profundidad del sector financiero50,94***1,04**1,05**−0,35
    Régimen cambiario de paridad fija636,46***
    Independencia del banco central7−10,30**
    OtrosVariables ficticias del tiempoVariables ficticias del país
    Muestra1960–20041975–20041960–20041960–2004
    Número de observaciones815484815804
    Fuentes: FMI, International Financial Statistics; Reinhart y Rogoff (2002); Banco Mundial, World Development Indicators; FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

    La “inflación baja” se define como una inflación anual inferior al 10%. La escala de probabilidades oscila entre 0 y 100. Todas las variables explicativas están desfasadas en un año. ***denota significación estadística al nivel del 1% y ** al nivel del 5%.

    Comercio en porcentaje del PIB.

    Saldo del gobierno central en porcentaje del PIB.

    Expresada en cifras porcentuales. El grupo de economías avanzadas se compone de Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido

    Dinero en porcentaje del PIB.

    La variable ficticia asume un valor de 1 (vinculación) ó 0 (no vinculación) y se calcula partiendo del conjunto de datos de Reinhart-Rogoff (2002).

    Representada por la tasa de rotación de los gobernadores del banco central. Una mayor tasa de rotación podría estar asociada con una menor independencia del banco central.

    Fuentes: FMI, International Financial Statistics; Reinhart y Rogoff (2002); Banco Mundial, World Development Indicators; FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

    La “inflación baja” se define como una inflación anual inferior al 10%. La escala de probabilidades oscila entre 0 y 100. Todas las variables explicativas están desfasadas en un año. ***denota significación estadística al nivel del 1% y ** al nivel del 5%.

    Comercio en porcentaje del PIB.

    Saldo del gobierno central en porcentaje del PIB.

    Expresada en cifras porcentuales. El grupo de economías avanzadas se compone de Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido

    Dinero en porcentaje del PIB.

    La variable ficticia asume un valor de 1 (vinculación) ó 0 (no vinculación) y se calcula partiendo del conjunto de datos de Reinhart-Rogoff (2002).

    Representada por la tasa de rotación de los gobernadores del banco central. Una mayor tasa de rotación podría estar asociada con una menor independencia del banco central.

    ¿Cuánto ha contribuido la globalización al descenso de la inflación en los mercados emergentes? Para responder a este interrogante, el cuerpo técnico del FMI estimó un modelo econométrico que establece una relación entre la probabilidad de un buen resultado en materia de inflación—definido como una tasa de inflación anual inferior al 10%—y los factores mencionados en los párrafos anteriores5. Más concretamente, entre los factores especificados en el modelo figuran la apertura comercial, la inflación en las economías avanzadas, la profundidad del sector financiero nacional y el saldo fiscal. Además, en el modelo la credibilidad y la conducción de la política monetaria se representan mediante un índice de la independencia del banco central y también se neutralizan los efectos del régimen cambiario (véase el cuadro)6. Los resultados parecen indicar que las economías más abiertas tienden a experimentar menores tasas de inflación, incluso si se tienen en cuenta los demás factores determinantes de la inflación. Los coeficientes estimados son diferentes para cada especificación pero, en promedio, un país cuyo coeficiente de comercio/PIB es mayor que el de otro en 25 puntos porcentuales7 tiene una probabilidad 10 puntos porcentuales mayor de lograr una inflación de un solo dígito. Además, puesto que la apertura comercial media en la muestra pasó de aproximadamente 30% al 60% en las últimas cuatro décadas, la globalización ha incrementado en aproximadamente el 10% la probabilidad de una baja inflación en el conjunto de los países de mercados emergentes8.

    Si bien la creciente apertura pudo haber aumentado los incentivos para aplicar una política monetaria prudente y por ende ayudó a reducir la inflación, el modelo confirma que los demás factores determinantes de la política mencionados han desempeñado una función clave. El modelo atribuye una ponderación importante a los resultados en materia de inflación en las economías avanzadas. Se estima que la desinflación que ocurrió en estas economías a principios de los años ochenta ha incrementado en 30 puntos porcentuales la probabilidad de una baja inflación en los mercados emergentes. La política fiscal—una fuente tradicional de presiones inflacionarias—también se considera un importante factor determinante de la inflación. En general, un déficit presupuestario del 10% en relación con el PIB eleva hasta en 25 puntos porcentuales la probabilidad de inflación alta. Además, los países que registran una elevada rotación de gobernadores del banco central—lo cual tiende a reflejar un bajo nivel de independencia del banco central—tienen menos probabilidades de alcanzar una baja inflación. Por último, un régimen de tipo de cambio fijo mejora, en promedio, las probabilidades de alcanzar una inflación baja, pero el sostenimiento de las paridades fijas a largo plazo en los mercados emergentes ha resultado difícil9.

    ¿Perdurará la baja inflación en los mercados emergentes? En vista de la estabilidad de precios en el exterior y el fortalecimiento de la situación presupuestaria interna, el riesgo de que las tasas de inflación aumenten sostenidamente parece pequeño en la actualidad. De aumentar considerablemente los déficits fiscales en el futuro, podrían ejercer una vez más presiones sobre las autoridades monetarias para aplicar políticas inflacionarias, especialmente en los países con mercados financieros poco profundos. No obstante, la capacidad de los gobiernos para obtener financiamiento inflacionario del banco central y reducir el valor real de sus deudas es cada vez menor en vista de la mayor independencia del banco central. En general, los marcos institucionales y normativos de política monetaria más sólidos10, la profundización de los sistemas financieros y los incentivos de política que ofrece la globalización constituyen un conjunto de factores importantes que podrían ayudar a evitar que en los mercados emergentes la inflación retorne a los altos niveles del pasado.

    Nota: El autor principal de este recuadro es Martin Sommer.1 En los países de Europa central y oriental, los aumentos de la inflación estuvieron asociados con las primeras etapas de la transformación económica.2 Véase en la edición de mayo de 2001 de Perspectivas de la economía mundial un examen detallado de la evolución de la inflación en los mercados emergentes.3 Por ejemplo, al impulsar la transparencia y la independencia del banco central y—en algunos países—adoptar una meta explícita de inflación (véase la edición de septiembre de 2005 de Perspectivas de la economía mundial).4 Véase un análisis empírico reciente de las relaciones entre la apertura comercial y la inflación en Gruben y McLeod (2004). Entre los trabajos anteriores figuran Triffin y Grubel (1962) e Iyoha (1977).5 Se estimó un modelo probit para 24 economías de mercados emergentes en el período 1960–2004 (véase la lista completa en la nota de pie del gráfico).6 Véase en Catão y Terrones (2005) y en la edición de mayo de 2001 de Perspectivas de la economía mundial un análisis de la relación entre los déficits fiscales y la inflación. Alesina y Summers (1993) observan una amplia correlación entre las medidas de independencia del banco central y la inflación media. Boschen y Weise (2003) observan que la inflación de Estados Unidos es una valiosa variable predictiva de los brotes de inflación en los países de la OCDE. Ghosh y otros (1997) proveen indicios de que el régimen de tipo de cambio fijo puede ayudar a reducir la inflación, aunque, a largo plazo, la paridad fija de la moneda puede tener un gran costo en términos del producto y la inflación si no se respalda con políticas apropiadas y se desploma (Mishkin, 1999).7 Esta cifra corresponde aproximadamente a una desviación estándar de la apertura comercial de la totalidad de los países de la muestra.8 Estos cálculos se basan en las especificaciones (3) y (4) del cuadro.9 Véase un examen de la evolución reciente de los regímenes cambiarios en los mercados emergentes en la edición de septiembre de 2004 de Perspectivas de la economía mundial.10 En la edición de septiembre de 2005 de Perspectivas de la economía mundial se analizan los costos y beneficios de adoptar un régimen de metas de inflación en los mercados emergentes.

  • La integración comercial y la disminución del nivel de precios. La globalización y el aumento conexo de la integración comercial reducen las barreras al acceso al mercado por parte de los productores extranjeros. Esto tiende a impulsar la competencia de precios en los mercados internos y a incrementar las importaciones. Asimismo, ha conducido a una relocalización de la producción de muchos bienes comerciados internacionalmente y, en medida mucho menor, de los servicios, hacia empresas más eficientes en función del costo en países que cuentan con una ventaja comparativa. Por consiguiente, los precios de los productos o servicios afectados normalmente se reducen en comparación con el nivel general de precios; en otras palabras, disminuye su precio relativo. Constituye un ejemplo de este proceso la caída observada en los precios relativos de muchos productos manufacturados, como los textiles, que ha acompañado a la rápida integración de las economías de mercados emergentes en el sistema de comercio mundial. Como los precios de tales bienes constituyen un componente de los precios al consumidor (y otros precios agregados), esa caída ha contribuido en cierta medida a la baja tasa de inflación general. Además de esos efectos directos, la mayor competencia puede asimismo producir efectos indirectos al moderar los precios internos al productor, los precios de los insumos y, en términos más generales, el sobreprecio que aplican algunas industrias, dada la disponibilidad de sustitutos similares producidos en el exterior.

  • Aumento de la productividad, oferta agregada y precios relativos. La globalización puede acelerar el aumento de la productividad, ya que intensifica la presión para innovar y competir de otras formas no basadas en los precios. Al incrementar la oferta agregada, dicha mayor productividad normalmente reduce los precios, lo que puede afectar a la inflación agregada, como se ha analizado más arriba, y su efecto posiblemente puede verse ampliado por la retroalimentación positiva entre la baja inflación y el crecimiento de la productividad. Obviamente, los aumentos de la productividad relacionados con la globalización se han superpuesto con incrementos debidos a otros factores, como la revolución de la tecnología de la información.

  • Respuesta de la inflación a las fluctuaciones del producto interno. La globalización puede haber afectado el vigor de la respuesta cíclica de la inflación ante las fluctuaciones del producto por varios motivos. Por ejemplo, los precios de muchos bienes que se producen o consumen en el mercado interno dependen cada vez más de la demanda y la oferta externas y no de factores internos. A esto se suman los efectos de la integración financiera, que permite mantener mayores déficits o superávits comerciales y, por consiguiente, reduce la relación entre la producción y la demanda internas. Si bien se considera que la globalización ha mermado la sensibilidad a las fluctuaciones de la producción interna, en la práctica algunos de los aspectos de la globalización pueden haberla aumentado, como se analiza a continuación.

Una importante pregunta que naturalmente se desprende de lo anterior es si los efectos de la globalización sobre la inflación agregada serán duraderos o solamente temporales. Los macroeconomistas concuerdan en general en que, a largo plazo, la inflación está determinada por los objetivos de la política monetaria. Si estos son creíbles y efectivamente se aplican, a mediano plazo actúan como ancla de la inflación prevista y efectiva y entonces se dice que la inflación está determinada por un ancla nominal. Por consiguiente, en la medida en que la globalización haya contribuido a modificar las anclas nominales a través de su impacto sobre los incentivos de política, puede haber surtido efectos permanentes, últimamente sobre todo en las economías de mercados emergentes, como se señala más arriba7. En cambio, si los efectos han recaído más sobre los precios relativos o el comportamiento cíclico de la inflación, pueden haber sido sustanciales a corto o mediano plazo, pero tal vez no sean duraderos en el sentido de que afectarán a la inflación media en el largo plazo.

Globalización e inflación: El enfoque agregado

En esta sección se analiza la relación que existe entre la inflación y la globalización a nivel agregado, concentrándose en dos de los canales generales analizados anteriormente. El primer aspecto de interés es si la globalización y el concomitante incremento de los flujos comerciales han reducido la sensibilidad de los precios a la situación económica interna. El segundo es el impacto de importantes disminuciones de los precios relativos de algunos bienes de importación sobre la inflación agregada.

La inflación a lo largo del ciclo económico

¿En qué forma podría influir la globalización sobre la sensibilidad de los precios a la situación económica interna? Ante la creciente expansión del comercio internacional, los precios de muchos productos producidos o consumidos internamente están determinados cada vez más por factores de oferta y demanda externa. De igual forma, la fuerte competencia exterior puede reducir el poder de las empresas nacionales para fijar los precios, limitando su capacidad para elevar los precios durante los períodos de auge8. En consecuencia, los precios se tornan menos sensibles a los ciclos internos, reduciéndose la volatilidad de la inflación durante los ciclos económicos.

Obviamente, la apertura no es el único factor que pudo haber debilitado la estrecha relación entre la producción y la inflación. Es probable que también haya contribuido la aplicación de políticas monetarias más firmes durante las dos últimas décadas, al menos por dos motivos. Primero, en un entorno de baja inflación, las empresas modifican con menos frecuencia el precio de los productos (Ball, Mankiw y Romer, 1988), y, segundo, la mayor credibilidad de la política económica incrementa el peso que los agentes económicos asignan a la inflación prevista o a las metas de inflación al fijar los precios (Bayoumi y Sgherri, 2004).

No obstante, ciertos factores relacionados con la globalización y el consiguiente impulso a la reforma estructural pueden haber intervenido en sentido contrario, incrementando la sensibilidad de la inflación ante la producción. En los mercados sumamente competitivos, con márgenes muy reducidos, los productores reaccionan más rápidamente ante las variaciones de su estructura de costos y pueden tornarse más sensibles a las fluctuaciones de la demanda si sus costos de producción varían con el volumen durante el ciclo. En consecuencia, el comovimiento entre la inflación y la producción podría aumentar cuando las economías pasan a ser menos reguladas, más competitivas y más flexibles9. Es preciso determinar empíricamente cuál de los factores ha sido hasta ahora el más importante para la relación producción-inflación.

El gráfico 3.5 ilustra el comportamiento de la inflación global y la inflación básica en algunos países durante los ciclos económicos pasados. Si bien el gráfico no puede sustituir un modelo que tenga en cuenta los diversos factores determinantes de la inflación, al parecer en las dos últimas décadas la inflación ha pasado a ser menos sensible a las fluctuaciones en la brecha de la producción. Ello ha ocurrido en el contexto de una creciente apertura comercial, una mayor credibilidad de la política monetaria y una mayor flexibilidad en los mecanismos de fijación de salarios en algunos países (véase el gráfico 3.6).

Gráfico 3.5.Inflación a lo largo del ciclo económico; 1961–20031

(Variación porcentual anual para la inflación; puntos porcentuales para la brecha del producto)

La sensibilidad de la inflación global y básica al ciclo económico parece haber disminuido en muchos países.

Fuentes: Eurostat; Haver Analytics; autoridades nacionales, y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

1 La brecha del producto se define como la desviación porcentual del PIB real con respecto a su tendencia a largo plazo. La inflación básica se refiere al IPC global excluidos los alimentos y la energía. Todas las variables están expresadas en promedios móviles centrales a tres años. Véanse los detalles en el apéndice 3.1.

Gráfico 3.6.Algunos indicadores estructurales

La apertura comercial se ha incrementado en la mayoría de las economías avanzadas. La credibilidad de la política monetaria se fortaleció sustancialmente durante las últimas dos décadas, recuperándose de un período anterior de inestabilidad monetaria. Los mecanismos de fijación de salarios varían ampliamente entre los distintos países, pero tienden a ser sumamente persistentes a lo largo del tiempo.

Fuentes: Elmeskov, Martin y Scarpetta (1998); Laxton y N’Diaye (2002); Nicoletti et al. (2001) y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

1Proporción del comercio no petrolero en el PIB.

2El grupo de economías avanzadas incluye a Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido.

3Medida de Laxton y N’Diaye (2002). El valor mínimo del indicador es cero, el valor máximo es uno. Véanse los detalles en el apéndice 3.1.

4Índice resumido de la centralización y la coordinación de la fijación de salarios de Elmeskov, Martin y Scarpetta (1998), actualizado por Nicoletti et al. (2001). El índice de negociaciones salariales oscila entre uno (bajo) y tres (alto). Véanse los detalles en el apéndice 3.1.

Con el fin de examinar más detalladamente el tema, el cuerpo técnico del FMI ha formulado un modelo de inflación para algunas economías avanzadas (véanse los detalles en el apéndice 3.1)10. El modelo es una extensión del marco tradicional de la curva de Phillips, que relaciona la inflación salarial con la tasa de desempleo o, también, la tasa de inflación con el grado de capacidad ociosa en la economía. Para cada país del conjunto de datos de panel, la inflación anual se relaciona con su propio desfase (a fin de captar la persistencia de los resultados en materia de inflación, que pueden obedecer a políticas, rigideces estructurales y la importancia de la inflación pasada en la formación de expectativas) y una medida de la capacidad ociosa en la economía. Se permite que la reacción de la inflación a la producción varíe de un país a otro y a lo largo del tiempo, a medida que se relaciona con los diversos factores mencionados. La versión básica del modelo también contiene variaciones en el precio del petróleo, con el fin de tener en cuenta una fuente particularmente importante de grandes variaciones de los precios relativos que produce un impacto potencialmente amplio sobre los precios. Para neutralizar el efecto de las variaciones en las expectativas y los objetivos de inflación de las autoridades sobre el comportamiento de la política económica, las regresiones incluyen variables ficticias de tiempo o medidas de la credibilidad de la política monetaria11. El análisis econométrico señala que en efecto la sensibilidad de los precios a la situación económica interna ha estado disminuyendo durante las últimas dos décadas (cuadro 3.1). En la actualidad, la elasticidad media estimada inflación-producto implica que si durante un año el producto de un país se eleva dos puntos porcentuales por encima de su tendencia a largo plazo12, en el primer año la inflación sería 0,4 puntos porcentuales más alta, en vez de 0,6 puntos porcentuales hace unos 20 años.

Cuadro 3.1.Estimaciones de la persistencia de la inflación y la sensibilidad producto-inflación en las economías avanzadas1
Elasticidad inflación-producto
19600,3
19830,3
20040,2
Persistencia de la inflación
19600,6
19830,7
20040,6
Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

El modelo de inflación subyacente relaciona la inflación corriente con la inflación pasada, una medida de la falta de dinamismo cíclico en la economía y otras variables. Los coeficientes del modelo varían en los distintos países y épocas, y dependen de los diversos factores analizados en el texto. La persistencia de la inflación se refiere al coeficiente efectivo correspondiente a la inflación pasada, y la elasticidad inflación-producto se refiere al coeficiente efectivo correspondiente a la medida del ciclo económico. Los coeficientes incluidos son estimaciones ponderadas en función de la PPA correspondientes a Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido. En el apéndice 3.1 puede verse una especificación detallada del modelo de inflación y sus variantes.

Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

El modelo de inflación subyacente relaciona la inflación corriente con la inflación pasada, una medida de la falta de dinamismo cíclico en la economía y otras variables. Los coeficientes del modelo varían en los distintos países y épocas, y dependen de los diversos factores analizados en el texto. La persistencia de la inflación se refiere al coeficiente efectivo correspondiente a la inflación pasada, y la elasticidad inflación-producto se refiere al coeficiente efectivo correspondiente a la medida del ciclo económico. Los coeficientes incluidos son estimaciones ponderadas en función de la PPA correspondientes a Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido. En el apéndice 3.1 puede verse una especificación detallada del modelo de inflación y sus variantes.

La apertura comercial parece ser el factor clave que justifica la menor sensibilidad de los precios al producto. El coeficiente de apertura continúa siendo negativo (reduciendo de esta manera la sensibilidad de la inflación) y estadísticamente significativo en diversas modificaciones del modelo básico. La reducción en las rigideces del mercado laboral (medidas por un índice de centralización y coordinación de las negociaciones salariales) en algunos países ha contrarrestado en parte los efectos de la apertura al elevar la sensibilidad de los precios, aunque este efecto tiende a ser reducido13.

Los resultados de la estimación también confirman que la conducción más acertada de la política monetaria en las dos últimas décadas ha reducido la persistencia de la inflación, medida por el coeficiente efectivo de desfase de la inflación, que depende en parte de una cierta credibilidad de la política monetaria14. A medida que ha aumentado la credibilidad de la política monetaria, el coeficiente estimado del primer desfase de la inflación ha descendido de más de 0,7 a principios de los años ochenta a menos de 0,6 en la última observación15. Ello reduce la medida en que las perturbaciones se propagan a lo largo del tiempo. Continuando con el ejemplo anterior, el impacto en el segundo año de un incremento temporal de 2 puntos porcentuales en el producto elevaría ahora la inflación en ese año en 0,22 puntos porcentuales en vez de 0,45 puntos porcentuales hace alrededor de 20 años. En el tercer año, esa misma perturbación del producto dejaría ahora de afectar a la inflación, mientras que en el período anterior todavía estaría por sentirse la mitad de su efecto acumulativo. En general, el análisis indica que más de la mitad de la disminución de la sensibilidad de los precios al producto interno se debe a la apertura, y el resto a la mayor credibilidad de la política monetaria y al entorno de baja inflación16.

El impacto de la variación en el precio de los bienes importados

El proceso de integración del comercio, notablemente con los países en desarrollo y los mercados emergentes, ha estado acompañado de una rápida disminución en los precios de ciertos bienes y servicios. Desde un enfoque agregado, ello se ha traducido en una disminución de los precios reales de importación (es decir, los precios de importación en relación con índices generales de precios que incluyen el precio de bienes y servicios producidos internamente) en las economías avanzadas durante las últimas dos décadas (gráfico 3.7), y respalda la disminución de los precios reales de los bienes señalada ante-riormente17. Lo que interesa es determinar si las diversas variaciones en los precios relativos relacionadas con la globalización han producido un impacto significativo sobre la inflación en las economías avanzadas y cuán persistente ha sido este impacto. Obviamente, si la evolución reciente de la inflación en las economías avanzadas hubiera obedecido a factores relacionados con la globalización, los precios de importación deberían haber desempeñado un significativo papel en el proceso.

Gráfico 3.7.Precios de importación

Los precios reales de los bienes comerciados internacionalmente se han mantenido en una tendencia decreciente. Sin embargo, los precios de importación son sumamente volátiles, reflejando diversos factores como las fluctuaciones en el precio del petróleo y los movimientos del tipo de cambio. En Estados Unidos, el precio relativo de los bienes de consumo y de capital importados continúa disminuyendo, aunque en general, los precios de importación están actualmente contribuyendo a la inflación.

Fuentes: Haver Analytics y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

1El grupo de economías avanzadas incluye Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido.

Una breve mirada al gráfico 3.7 indica que, en general, es probable que el papel de los precios de importación en las bajas tasas de inflación haya sido limitado. La tendencia descendente de los precios relativos de importación se inició antes de que el proceso de globalización se acelerara, y las recientes fluctuaciones de dichos precios no parecen extrañas en cuanto a su magnitud o persistencia. Por el contrario, al igual que en el pasado, parecen reflejar en términos generales las fluctuaciones de la actividad económica mundial. Específicamente, durante la última década, los precios relativos de importación descendieron en las economías avanzadas durante 1997–98 (paralelamente con la crisis asiática cuando las monedas de las economías avanzadas se apreciaron y disminuyeron los precios de muchas manufacturas y productos básicos), se incrementaron durante la posterior recuperación de Asia y con el vigoroso crecimiento mundial, y luego volvieron a bajar durante la desaceleración de 2001–02. Para dar una idea de las magnitudes, en la muestra de ocho economías avanzadas analizada en esta sección, los precios reales de importación descendieron en promedio un 3,8% por año durante el bienio 1997–98, en comparación con una disminución anual media del 1% en el período 1960–200418. Como la proporción de las importaciones en la muestra oscila entre el 10% y el 35%, un impacto directo inmediato de las fluctuaciones de los precios de importación sobre la inflación de unos pocos puntos porcentuales probablemente no será muy grande.

Para examinar más formalmente el impacto de los precios relativos de importación sobre la inflación, una de las especificaciones del modelo de la subsección anterior incluye explícitamente los precios de importación (los detalles pueden verse en el apéndice 3.1)19. Los resultados de la estimación corroboran la intuición: en promedio, solo una décima parte de la disminución de los precios de importación en relación con la tendencia a largo plazo se traslada a la inflación durante el primer año (cuadro 3.2). Además, en todos los países de la muestra, los efectos de una disminución en los precios de importación prácticamente desaparecen de la inflación global después de dos años.

Cuadro 3.2.Impacto acumulativo de una disminución del 1% en la inflación de los precios reales de importación(Puntos porcentuales)
Impacto sobre la inflaciónProporción

de las

importaciones1
Primer

año
Segundo

año
Tercer

año
Alemania−0,07−0,010,33
Australia−0,10−0,07−0,030,21
Canadá0,08−0,07−0,030,34
Estados Unidos−0,15−0,12−0,060,15
Francia−0,07−0,010,010,26
Italia−0,01−0,05−0,020,26
Japón−0,080,11
Reino Unido0,19−0,07−0,030,28
Economías
avanzadas2−0,08−0,07−0,030,20
Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Proporción de importaciones en el PIB.

Promedio ponderado en función de la PPA de los países de la muestra.

Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Proporción de importaciones en el PIB.

Promedio ponderado en función de la PPA de los países de la muestra.

¿Qué significan en la práctica las estimaciones anteriores? El gráfico 3.8 muestra simulaciones de la trayectoria inflacionaria suponiendo que durante el período 1997–2005 los precios reales de importación evolucionaron de acuerdo con su tendencia histórica. En la primera simulación, durante ese período los precios reales de importación disminuyeron en promedio a una tasa del 1% anual (escenario A en el gráfico). Los resultados parecen indicar que la fuerte disminución de los precios reales de importación observada en los últimos años ha contribuido en forma importante a la evolución de la inflación en el corto plazo. En promedio, los precios de importación contribuyeron alrededor de ½ punto porcentual a la reducción de la inflación en 1998 y 1999, y más de ¼ de punto porcentual en 2002. En algunos países, los cálculos indican un impacto más marcado, especialmente en aquellos casos en que la disminución general de los precios de los productos básicos transados internacionalmente estuvo acompañada de una apreciación real. En Estados Unidos, por ejemplo, la contribución de los precios de importación a la desinflación fue de 1¼ punto porcentual en 1998 y de más de ¾ de punto porcentual en 2002. Si se excluye el impacto directo de los precios del petróleo (escenario B), dichas magnitudes se reducen hasta ¼–½ puntos porcentuales, lo que indica que las presiones en favor de la desinflación que pueden asociarse directamente con la globalización en la producción de bienes pueden haber sido algo menores.

Gráfico 3.8.Impacto de los precios de importación sobre la inflación del IPC

(Variación porcentual anual)

Si durante el período 1997–2005 los precios de importación hubieran evolucionado de acuerdo con las tendencias históricas, en las economías avanzadas la inflación—hasta hace poco—habría sido mayor. Los precios de importación contribuyeron a la desinflación, especialmente a fines de los años noventa después de la crisis cambiaria asiática (un promedio de ½ punto porcentual en las economías avanzadas y más de 1 punto porcentual en Estados Unidos). Los precios de importación también contribuyeron temporalmente a reducir la inflación durante la desaceleración mundial de 2001–02.

Fuentes: Eurostat; Haver Analytics; autoridades nacionales y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

1El escenario A supone que durante el período 1997–2005, los precios reales de importación disminuyeron a la tasa media histórica de alrededor del 1% anual.

2Para captar con mayor precisión el impacto de la globalización sobre la inflación, el escenario B elimina del escenario A el impacto de los precios del petróleo. Las variaciones en los precios reales de importación se descomponen primero en la contribución de los precios del petróleo y de los productos básicos no petroleros. El escenario supone luego que la contribución de los precios del petróleo a las variaciones en los precios de importación fue igual a los valores reales durante 1997–2005, pero la contribución de los productos básicos no petroleros fue a la tasa media histórica de alrededor del 1,6% anual.

3El grupo de economías avanzadas incluye Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido.

Las simulaciones también indican que durante 2003–05 la globalización prácticamente no produjo ningún impacto sobre la inflación, y las diferencias entre la inflación real y simulada se debieron casi completamente al aumento en el precio del petróleo. En general, los resultados parecen indicar que si bien el efecto inicial de variaciones sustanciales en los precios de importación puede ser considerable en períodos de baja inflación—hasta del orden del 40%–60% de la inflación media—el efecto acumulativo tiende a ser reducido. En ambos episodios con disminuciones de los precios de importación superiores al promedio, la inflación tendió a retornar a su nivel medio en un período de dos años, en todos los países.

Al interpretar esta conclusión, resulta útil tener en cuenta que los efectos de las disminuciones de precios generadas por la competencia extranjera—como las de los productos textiles y otros bienes de consumo—son de naturaleza muy similar a los de otros tipos quizá más “tradicionales” de los llamados shocks que afectan los precios, como las oscilaciones en el precio de los alimentos o los productos energéticos. Estas reflejan fluctuaciones en el precio de equilibrio de productos específicos o productos básicos (en relación con los precios de otros productos) debidas a variaciones en la demanda o la oferta. Si los responsables de la formulación de políticas no modifican sus objetivos de política monetaria (como las metas monetarias o de inflación) después de un shock y mantienen su tasa de intervención a un nivel congruente con esos objetivos, el impacto de las perturbaciones solo será temporal y la inflación retornará a los niveles deseados por las autoridades20. En un entorno de esta naturaleza, la disminución de precios en los sectores más afectados por la globalización simplemente se verá contrarrestada por un alza en los precios de otros productos, en parte porque los consumidores utilizarán el mayor poder adquisitivo resultante para impulsar su gasto en otros bienes, incluso en otras importaciones. Por consiguiente, las grandes variaciones en el precio de importación de ciertos bienes no se traducen necesariamente en grandes aumentos o disminuciones en los índices generales de precios.

Del anterior análisis se desprenden varias conclusiones.

  • Obviamente es preciso reconsiderar las preocupaciones acerca de una deflación permanente debida a la globalización. La principal razón de la deflación secular en la última era de globalización acelerada—el período 1880–96 en la época clásica del patrón oro—fue que las existencias aproximadamente constantes de oro no permitían acomodar la creciente demanda de dinero debida a un elevado crecimiento impulsado por la productividad (recuadro 3.2, “La globalización y la baja inflación desde una perspectiva histórica”). En el entorno actual, con una determinada reacción de la política monetaria ante las desviaciones a la baja en la inflación con respecto a la meta media en épocas de grandes disminuciones de los precios de importación, tales riesgos parecen generalmente pequeños, especialmente en la coyuntura actual.

  • Si bien los resultados no parecen indicar que la disminución de los precios de importación tiene un fuerte efecto persistente sobre la inflación agregada en las economías avanzadas21, los considerables efectos observados en períodos de uno a dos años podrían ofrecer posibilidades de desinflación. En ese caso, las autoridades económicas podrían reducir permanentemente su meta para la inflación media evitando al mismo tiempo las pérdidas de producto que se habrían registrado de no producirse esas condiciones externas favorables22.

    Recuadro 3.2.La globalización y la baja inflación desde una perspectiva histórica

    La actual era de globalización y baja inflación tiene un importante precedente: 1880–1914, la era del patrón oro clásico. En el contexto del presente capítulo, la característica más notable de este precedente es la coincidencia de la globalización con la deflación secular registrada en 1880–96. En vista de las actuales opiniones de que los productores de menores costos están “exportando deflación”, obviamente despierta interés un reexamen de los resultados en materia de deflación bajo el patrón oro clásico. En el presente recuadro se documenta el grado de deflación, se examinan las fuerzas subyacentes, se evalúa el impacto de la deflación sobre la actividad económica y se analiza su significado para la situación actual.

    Hoy en día se considera en muchos círculos que la deflación de 1880–96 obedeció a la interacción de fenómenos favorables de la oferta—el aumento de la productividad desplazó la curva de la oferta agregada hacia la derecha—con el ancla nominal: el patrón oro clásico. Este último se mantuvo vigente de 1880 a 1914, cuando la mayoría de los países adhirieron a la regla de fijar los precios de sus monedas en función del oro (Bordo, 1999). El nivel del precio mundial se determinaba por la demanda y oferta de oro monetario, que dependía de la producción de oro por una parte y las demandas relativas de oro para fines monetarios y no monetarios (por ejemplo, joyería, usos industriales) por la otra (Barro, 1979). A largo plazo, el ancla para los precios mundiales era el costo marginal (aproximadamente constante) de producir oro.

    En esta configuración, las perturbaciones de la demanda y la oferta de oro podían generar cambios persistentes del nivel de precios, pero no necesariamente permanentes, porque la masa de oro monetario era exógena a corto y mediano plazo. Si se producía una perturbación mundial, el precio mundial se modificaba. Por ejemplo, el aumento del ingreso mundial relacionado con un auge en la productividad global podría estimular la demanda de oro monetario, lo cual, de no modificarse la masa de oro monetario, conduciría inicialmente a una deflación. Con el tiempo, sin embargo, la masa de oro monetario se reajustaría en virtud de los cambios que ello suponía para el precio real del oro (el precio nominal del oro dividido por el nivel de precios). En un marco de deflación, el aumento del precio real estimularía la producción de oro y la búsqueda de nuevas fuentes, así como la conversión de oro no monetario en oro monetario (véase, entre otros, Rockoff, 1984). El consiguiente aumento de la masa de oro monetario mundial generaría inflación y por ende contrarrestaría los efectos de la anterior deflación sobre el nivel de precios.

    Debido a este mecanismo, la era del patrón oro se caracterizó por episodios alternativos de inflación y deflación. El panel superior del gráfico muestra los movimientos de la masa de oro mundial y la masa de oro monetario mundial. La producción de oro se mantuvo generalmente estable hasta el decenio de 1890, cuando se desarrolló un proceso basado en el cianuro para extraer oro del mineral de oro de baja calidad y se descubrieron yacimientos de dicho mineral en Sudáfrica; estos dos adelantos generaron un fuerte aumento de la producción mundial de oro.

    En el panel del medio del gráfico se registra el comportamiento del nivel de precios en el período 1880–1914 en los cuatro países principales del período: Alemania, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. En general se observa una deflación seguida de una inflación. Los precios descendieron en todos los países entre 1880 y 1896, pero posteriormente aumentaron. En el panel inferior se presentan las cifras de crecimiento en los cuatro países. Si bien este fue un poco más lento en la fase de deflación, el crecimiento sostenido registrado durante esta era no parece congruente con la afirmación de que fue el período de la “gran depresión” en el Reino Unido o del “largo estancamiento” en Francia, como los historiadores calificaban al período comprendido entre 1880 y 1896 (por ejemplo, Craig y Fisher, 2000).

    ¿Cuáles fueron los efectos de la deflación secular sobre la actividad económica durante la primera era de globalización? Bordo, Landon Lane y Redish (2004 y 2005) abordaron esta cuestión en un estudio de lo ocurrido en 1880–1914 en los cuatro países principales valiéndose de un modelo estructural de vectores autorregresivos. En el modelo los autores descomponen las fluctuaciones de precios, producto y masa monetaria en cada país entre los correspondientes efectos de un shock de las existencias de oro, un shock de la oferta agregada interna y un shock de la demanda agregada interna. Un supuesto clave para el análisis es que el impacto de la deflación depende de la perturbación subyacente. La deflación causada por shocks de la oferta agregada probablemente interactuará de un modo diferente con la actividad económica que la deflación causada, por ejemplo, por el estancamiento de la producción de oro o un pánico bancario.

    Oro, precios y crecimiento en el marco del patrón oro clásico

    Fuentes: Bordo et al. (2005) y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

    1Deflactor implícito del PIB.

    Los resultados parecen indicar que en las economías europeas, los movimientos del producto fueron causados principalmente por shocks de la oferta, mientras que las fluctuaciones del nivel de precios fueron predominantemente causadas por shocks de la masa de oro. En Estados Unidos, la deflación se debió a shocks favorables de la oferta, aunque también a shocks desfavorables de la masa de oro (que ayudaron a generar graves pánicos bancarios) a mediados de la década de 1890, con efectos sobre el sector real. En general, los datos parecen indicar que la deflación produjo un efecto benigno en el siglo XIX, gracias a los shocks favorables de la oferta—por ejemplo, la segunda revolución industrial—que se tradujeron rápidamente en aumentos reales del ingreso, ya que prácticamente no existían rigideces nominales. Esto último tal vez no esté ocurriendo en la actualidad. Además, si bien el impacto de la deflación en el período anterior a 1914 podría parecer benigno, los que la vivieron no pensaban lo mismo. La idea general era que la deflación causaba depresión. Esto podría explicar por qué la deflación tomó por sorpresa a ciertos grupos afectados por sus efectos redistributivos o por la ilusión monetaria.

    En general, de lo ocurrido con el patrón oro clásico se puede deducir que en la actualidad los riesgos de deflación son claramente diferentes, en vista de que las metas de inflación positivas permiten una absorción más inmediata de la mayor demanda de dinero generada por la pujanza del crecimiento. No obstante, en lo que respecta a la credibilidad del ancla nominal, las lecciones aprendidas del patrón oro parecen aún vigentes. Si el ancla nominal es creíble, y si los agentes prevén que la inflación se anclará a un nivel bajo, las perturbaciones temporales (ciclos económicos)—incluido, como se examina en este capítulo, un fuerte descenso en los precios de los productos importados—llevarán a una desviación temporal de la inflación con respecto al promedio del largo plazo. De hecho, con el patrón oro, la tasa de inflación prevista giraba en torno a cero y la incertidumbre con respecto al nivel de precios a largo plazo era baja, lo cual es congruente con el retroceso observado en los niveles de precios medios (Klein, 1975; Borio y Filardo, 2004, y Bordo y Filardo, 2005). Además, la persistencia de las fluctuaciones del nivel de precios era baja y simétrica. Estas características son semejantes a las características fundamentales del comportamiento de la inflación actual.

    Nota: El autor principal de este recuadro es Michael Bordo.

  • En la coyuntura actual, de vigorosa expansión de la economía mundial, la globalización no produce un impacto perceptible sobre la inflación en las economías avanzadas. Lo anterior permite destacar el hecho de que, a corto plazo, los efectos de la globalización sobre la inflación están sujetos al riesgo de resultar menores o mayores que lo previsto. Los posibles riesgos al alza son reforzados por los recientes aumentos de los precios de los productos básicos, que han sido relacionados con las mismas fuerzas que han ejercido presiones sobre los precios de los productos manufacturados, a saber, la creciente integración de las principales economías de mercados emergentes en el sistema de comercio mundial23.

  • En la medida en que los precios de importación están determinados en parte por fluctuaciones en el tipo de cambio, los indicios de una baja persistencia de la inflación importada también son congruentes con los estudios acerca de una menor transmisión de las fluctuaciones del tipo de cambio a la inflación (véase el recuadro 3.3, “Traslado del tipo de cambio a los precios de importación”).

Enfoque sectorial de la globalización y los precios

En esta sección se examinan las diferencias entre las variaciones de los precios al productor en los distintos sectores y se investiga la medida en que puedan estar relacionadas con la globalización. El enfoque sectorial complementa el enfoque agregado y puede profundizar la comprensión de la relación que existe entre la globalización y las variaciones en los precios relativos. En particular, puesto que la globalización afecta en diferente medida a los distintos sectores, un enfoque sectorial podría contribuir a identificar mejor los efectos indirectos de la globalización sobre los precios relativos internos—a través del efecto competitivo asociado a la disponibilidad de sustitutos producidos en el exterior—además del efecto directo a través de los precios relativos de importación.

La globalización, en el sentido de un mayor acceso de los productores extranjeros al mercado, promueve la competencia al incrementar la elasticidad-precio de la demanda, que puede obligar a los productores a reducir sus márgenes y a la vez disminuir las rentas de los factores de producción (Chen, Imbs y Scott, 2004). Además, la salida de empresas ineficientes puede reducir el costo medio de producción. La relación negativa prevista entre la globalización y la inflación sectorial, a la que se hará referencia como la “hipótesis de la competencia global”, tiene varias implicaciones al nivel sectorial. Por ejemplo, si la mayor exposición a la competencia extranjera ha contribuido a contener la inflación, podrían esperarse aumentos menores de precios en las manufacturas que en los servicios, ya que el primero de estos sectores ha sido desde hace tiempo—y continúa siendo—más abierto que el segundo.

Recuadro 3.3.Transmisión del tipo de cambio a los precios de importación

La transmisión de las variaciones del tipo de cambio mide el grado en que los movimientos nominales del tipo de cambio inciden en los precios nacionales de los productos importados (primera etapa) o el nivel de precios al consumidor (segunda etapa). Los datos empíricos parecen indicar que la tasa de transmisión del tipo de cambio (primera y segunda) varía mucho de un país a otro, según su capacidad para influir sobre los precios de los productos importados en un entorno cada vez más globalizado, pero en general tiende a ser incompleta1. Además, el grado de transmisión del tipo de cambio en las economías avanzadas parece haber descendido significativamente desde los años ochenta (véase el gráfico). Una menor tasa de transmisión del tipo de cambio significa que se requieren variaciones de mayor cuantía en el tipo de cambio para reducir los desequilibrios de la cuenta corriente o influir sobre el crecimiento a través de la importación y el tipo de cambio. Por otra parte, una menor tasa de transmisión del tipo de cambio también podría mejorar los resultados de la política monetaria al reducir el impacto de las fluctuaciones exógenas del tipo de cambio sobre el nivel de los precios internos y el producto.

Se han formulado varias explicaciones posibles para el descenso de la transmisión del tipo de cambio, entre ellas las siguientes:

  • Menor inflación global. La transmisión del tipo de cambio está vinculada explícitamente con el nivel de inflación e, indirectamente, con la situación monetaria interna (asociación positiva). En contraste con los estudios corrientes de los factores que determinan la transmisión del tipo de cambio, los cuales hacen hincapié en la estructura del mercado y la elasticidad de la demanda, Taylor (2000) aduce que en un entorno de inflación baja y estable respaldado mediante un régimen creíble de metas de inflación, las empresas reducen el grado en que trasladan los aumentos de los costos relacionados con el tipo de cambio ya que estos se consideran temporales en dicho entorno. Otros autores vinculan la transmisión de los fenómenos cambiarios a la inflación aduciendo que los costos de mantener precios fijos (es decir, las utilidades perdidas) son mucho mayores que los costos de modificar los precios. Numerosos estudios empíricos han apoyado la hipótesis de Taylor (2000) al incluir el nivel y la variabilidad de la inflación en modelos empíricos estándar de transmisión del tipo de cambio (por ejemplo, Choudhri y Hakura, 2001).

    Reacción de los precios de importación ante las fluctuaciones del tipo de cambio efectivo nominal

    (Disminución porcentual: 1990–2002 con respecto a 1975–89)

    Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

  • Cambios en la composición de las importaciones. Campa y Goldberg (2002) ponen en tela de juicio la explicación macroeconómico-monetaria del descenso en la transmisión del tipo de cambio planteada en Taylor (2000). En particular, sostienen que el descenso de la transmisión del tipo de cambio se explica mejor en términos del desplazamiento del grueso de las importaciones, que pasaron de los productos energéticos y las materias primas a consistir principalmente de bienes manufacturados, los cuales tienen menores tasas estimadas de transmisión. Si bien Campa y Goldberg (2002) confirman que los países con menor nivel de inflación tienen menores coeficientes de transmisión del tipo de cambio, concluyen que el descenso en la transmisión se debe más a un cambio en la composición de las importaciones que a una disminución de la inflación. Esta opinión es compartida en gran medida por Marazzi, Sheets y Vigfusson (2005) en el caso de Estados Unidos, pero los autores también destacan la creciente presencia de China en el mercado de Estados Unidos como un factor importante.

  • Reformas estructurales. Desde principios de los años ochenta, varios países industriales han puesto en práctica reformas estructurales que se han traducido en importantes mejoras en la productividad multifactorial, menores costos unitarios y mayores opciones para los consumidores (véase Rogoff, 2003, y Chen, Imbs y Scott, 2004). A raíz de lo anterior, las empresas están operando en un ambiente más competitivo en comparación con los años ochenta, lo cual ha reducido su capacidad para trasladar los aumentos en los costos. Además, al reducir los costos unitarios de producción, los aumentos de productividad multifactorial incrementan la capacidad de las empresas para absorber las pérdidas cambiarias, lo cual podría permitirles reducir la transmisión del tipo de cambio. Obviamente, la validez de la tesis de la reforma estructural se basa en la presencia de una competencia imperfecta y de unas excesivas “cuasirrentas” (o márgenes de comercialización “anormales”) para las empresas monopolísticas en el período previo a las reformas. La transmisión del tipo de cambio podría aumentar una vez que estos márgenes de comercialización hayan descendido hasta un nivel más normal ––por ejemplo, a medida que aumenta la competencia, como ocurre en los mercados de productos energéticos y de productos básicos. Los datos que respaldan la hipótesis de la “reforma estructural” se encuentran en Ouliaris (2006), quien observa que el descenso de la transmisión del tipo de cambio puede explicarse mejor utilizando indicadores de la reforma estructural en vez de la tasa media de inflación u otras variables representativas de la situación monetaria. Además, el descenso de la transmisión es evidente únicamente en los datos correspondientes al ciclo económico y el corto plazo y, por consiguiente, probablemente tendrán un carácter temporal.

¿Ha disminuido permanentemente la transmisión del tipo de cambio? Si los principales factores que la impulsan son las reformas estructurales o las transformaciones de la composición del comercio internacional, el descenso probablemente será temporal. La atribución del descenso de la transmisión a motivos tales como los “productores con menores costos” o la “disposición cada vez menor de los importadores a incrementar los precios internos” se basa en la existencia de significativos márgenes de comercialización sobre los costos o “cuasirrentas” que probablemente se perderán en algún momento debido al creciente aumento de la competencia. Los márgenes cada vez menores naturalmente limitarán la capacidad de absorción de los movimientos nominales del tipo de cambio en las empresas competitivas, lo cual ejercerá presión para que se transmitan cada vez más las variaciones del tipo de cambio a los precios de los productos importados. No obstante, el eventual impacto sobre los precios de los bienes finales estará influido por la política monetaria aplicada y la credibilidad de la misma, sobre todo en un entorno de metas de inflación.

Nota: Los autores de este recuadro son Kornélia Krajnyák y Sam Ouliaris.1 Véase en Goldberg y Knetter (1997) una extensa revisión de la literatura empírica sobre la transmisión del tipo de cambio. En el caso de Estados Unidos, los autores concluyen que la estimación mediana de la transmisión del tipo de cambio corresponde a aproximadamente 0,5. En estudios más recientes (por ejemplo, Marazzi, Sheets y Vigfusson, 2005) se concluye que el coeficiente de transmisión del tipo de cambio de primera etapa ha bajado a 0,2.

Los patrones de la inflación global de los precios al productor son muy similares a los de la inflación de los precios al consumidor analizada anteriormente24. Después de disminuir a fines de los años ochenta y principios de los noventa, la inflación de los precios al productor se ha mantenido aproximadamente estable desde mediados de los años noventa. La comparación entre las manufacturas y los servicios empresariales—los dos principales sectores que se han visto más expuestos a los cambios relacionados con la globalización en la última década—muestra que en el primero, los incrementos de precios al productor han sido en todos los casos inferiores a los registrados en los precios globales (gráfico 3.9)25.

Gráfico 3.9.Inflación en las manufacturas y los servicios empresariales en algunos países industriales1

(Variación porcentual anual)

Si bien la inflación en el sector manufacturero se ha mantenido constantemente por debajo de la inflación global, los servicios empresariales también han contribuido en forma significativa a la disminución de la inflación.

Fuentes: OCDE, base de datos STAN y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

1 La muestra incluye Alemania, Austria, Corea, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Italia, Japón, Luxemburgo y Noruega.

2Promedio móvil a tres años.

3Diferencia entre la inflación de los precios sectoriales al productor y la inflación de los precios al productor en todos los sectores.

4Tendencia derivada utilizando el filtro de Hodrick-Prescott.

En cambio, mientras que las variaciones de los precios al productor en los servicios empresariales solían ser superiores a la inflación global de los precios al productor, desde mediados de los años noventa se han reducido a una tasa más acelerada que la inflación global, contribuyendo de esta manera por lo menos tanto como las manufacturas a la disminución de la inflación global de los precios al productor26. Una posible explicación podría ser la sustancial desregulación de importantes sectores de servicios empresariales, entre ellos las telecomunicaciones, aunque también pueden haber desempeñado un papel las mejoras en la medición de los precios de los servicios27.

Dentro del sector manufacturero, en promedio, los precios relativos han disminuido menos en los sectores de baja tecnología que en los de alta tecnología (la distinción se basa en el gasto en investigación y desarrollo), aunque desde mediados de los años noventa, ambos sectores han experimentado una tendencia similar de desinflación (gráfico 3.10)28. De igual forma, los incrementos de precios en los sectores de mano de obra altamente calificada (en base a los niveles medios de educación de la fuerza laboral) han sido en promedio inferiores a los de los sectores de mano de obra poco calificada, tanto en las manufacturas como en la economía en general29.

Gráfico 3.10.Inflación de los precios relativos al productor por intensidad tecnológica y de calificación

(Variación porcentual anual)

Es interesante señalar que la inflación ha sido mayor en los sectores de baja tecnología que en los de alta tecnología. En la economía en general los sectores de baja calificación de la mano de obra también han registrado una mayor inflación que los sectores clasificados como de alta calificación.

Fuentes: OCDE, base de datos STAN, y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

1Crecimiento en la razón entre los índices de precios sectoriales al productor y el índice de precios al productor en todos los sectores. Véase en el apéndice 3.2 la lista de los sectores incluidos en cada grupo.

2Excluye los productos refinados de petróleo.

3Excluye los sectores de agricultura, minería y servicios comunitarios, sociales y personales.

Los cambios más importantes ocurridos recientemente en los patrones generales de variación de los precios al productor parecen haberse producido en algunos sectores de servicios manufactureros de alta tecnología y mano de obra altamente calificada. A primera vista, estos resultados resultan difíciles de conciliar con la versión estrecha de la hipótesis de la competencia mundial, que considera que la mayor parte de las presiones competitivas provienen de la integración de los países en desarrollo y de mercados emergentes en el sistema de comercio mundial, la cual considera que tales cambios se producen en los sectores de baja tecnología y mano de obra poco calificada. Estos resultados son, sin embargo, congruentes con una hipótesis más general que considera la integración del comercio en términos más generales, incluidas la manufactura de artículos superiores, como la fuerza que impulsa la creciente competencia mundial. China, por ejemplo, exporta un voluminoso y creciente conjunto de productos que pueden clasificarse como de alta tecnología o que requieren mano de obra altamente calificada30. Las conclusiones también pueden reflejar el impacto de la revolución de la informática, que ha generado fuertes disminuciones en los precios relativos de los productos electrónicos de alta tecnología y que requieren mano de obra altamente calificada. Por último, cabe señalar que los datos indican asimismo que la mayor competencia puede haber comenzado a afectar a la evolución de los precios en los sectores de servicios empresariales.

¿En qué forma la globalización ha afectado los precios en los diferentes sectores de la economía?

¿Cómo se relacionan con la globalización estos patrones sectoriales de la inflación? Para analizar esta relación se compararon las variaciones de los precios relativos al productor en un sector con las variaciones en la exposición de dicho sector a la globalización, medidas en función de la razón entre importaciones y producción (Chen, Imbs y Scott, 2004). Se prevé que dicha relación sea negativa; un incremento más acelerado en la apertura comercial de un sector estaría asociado con incrementos menores en los precios al productor. Las correlaciones simples confirman esta expectativa, ya que en efecto la relación entre las variaciones de los precios relativos al productor y las variaciones del coeficiente de importación es inversa (gráfico 3.11). En particular, en los sectores de productos textiles, telecomunicaciones y equipos eléctricos y ópticos los fuertes incrementos de la apertura están claramente asociados a evoluciones negativas de los precios relativos31.

Gráfico 3.11.La inflación de los precios al productor y la apertura

(1987–2003; variación porcentual anual)

Las variaciones en la apertura comercial y los precios relativos al productor guardan una correlación negativa.

Fuentes: OCDE, base de datos STAN, y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

1Crecimiento de la razón entre los índices de precios sectoriales al productor y el índice de precios al productor en todos los sectores.

2Crecimiento del coeficiente importación/producción en un sector.

El análisis econométrico corrobora esta conclusión general (en el apéndice 3.2 se encuentran los detalles del análisis econométrico). El análisis se realiza tanto para los sectores manufactureros, acerca de los que se dispone más fácilmente de datos de mejor calidad sobre el comercio, y para los sectores manufactureros y de servicios empresariales en su conjunto.

Los resultados indican que las variaciones en el coeficiente de importación y las variaciones en los precios relativos al productor guardan una relación negativa y significativa (cuadro 3.3). Según las estimaciones centrales sobre el sector manufacturero, un incremento del 1% en el coeficiente de importación reduce alrededor de 0,1% los precios relativos al productor. Los resultados también indican que el efecto tiende a ser el mismo en los sectores manufactureros y de servicios empresariales, ya que las pruebas simples de un impacto diferencial no dan resultados significativos. Las variaciones en la productividad de la mano de obra tienen asimismo un efecto significativo sobre las variaciones en los precios relativos al productor: un incremento del 1% en la primera también reduce alrededor de 0,1% los precios relativos al productor32. Como puede verse en el apéndice 3.2, el impacto de la globalización sobre los precios al productor es robusto y no depende de una variable o un modelo específicos para medir la globalización, incluso si se considera una causalidad inversa (incluido el aumento de la productividad).

Cuadro 3.3.Impacto de la apertura comercial sobre la inflación de los precios relativos al productor1
Variable dependiente: Variación en los

precios relativos al productor
Manufacturas2

(16 sectores)
Manufacturas

y servicios

empresariales2

(22 sectores)
Variables explicativas1977-2003

(todos los

países)
1988-2003

(países

básicos)3
1977-2003

(todos los

países)
Variación en la proporción de importaciones−0,11**−0,12***−0,12**
Diferencia correspondiente a los servicios4−0,01
Variación en la productividad−0,10***−0,09***−0,10***
Diferencia correspondiente a los servicios4−0,08
Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Todas las variables están expresadas en logaritmos naturales. Las ecuaciones están estimadas mediante el método generalizado de momentos en dos etapas para las variaciones en la proporción de importaciones. Las variables de control incluyen el tipo de cambio en dólares junto con variables ficticias sectoriales (efecto a través del costo de bienes intermedios), variables ficticias sectoriales y de país. *** denota significación estadística al nivel del 1%, y ** al nivel del 5%.

El sector de petróleo refinado se excluye de las regresiones porque su comportamiento se ve fuertemente afectado por la evolución del precio del petróleo.

Las variables interactuaron con una variable ficticia que indica un sector de servicios empresariales.

Restringido a países utilizados en el análisis descriptivo de los patrones de la inflación sectorial.

Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Todas las variables están expresadas en logaritmos naturales. Las ecuaciones están estimadas mediante el método generalizado de momentos en dos etapas para las variaciones en la proporción de importaciones. Las variables de control incluyen el tipo de cambio en dólares junto con variables ficticias sectoriales (efecto a través del costo de bienes intermedios), variables ficticias sectoriales y de país. *** denota significación estadística al nivel del 1%, y ** al nivel del 5%.

El sector de petróleo refinado se excluye de las regresiones porque su comportamiento se ve fuertemente afectado por la evolución del precio del petróleo.

Las variables interactuaron con una variable ficticia que indica un sector de servicios empresariales.

Restringido a países utilizados en el análisis descriptivo de los patrones de la inflación sectorial.

En otras palabras, la mayor apertura explica alrededor del 30% del diferencial inflacionario del 1% entre las manufacturas y la economía global en el período 1987–2003, mientras que el aumento de la productividad de la mano de obra representa aproximadamente el 40% de este diferencial (gráfico 3.12). La mayor apertura ha desempeñado un papel particularmente importante en Japón y Estados Unidos, donde los sectores manufactureros al parecer se han abierto relativamente más que en otros países durante los últimos 15 años.

Gráfico 3.12.Contribuciones a la disminución de los precios relativos al productor1

(Variación porcentual anual)

La mayor apertura contribuyó aproximadamente 0,3 puntos porcentuales a la disminución media de los precios relativos al productor en las manufacturas.

Fuentes: OCDE, base de datos STAN, y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

1 En base a las estimaciones de la hipótesis de la competencia mundial que figuran en la columna 2 del cuadro 3.3. Los valores positivos representan contribuciones a la disminución de los precios relativos al productor, mientras que los valores negativos representan contribuciones al aumento de los precios relativos al productor.

2Los promedios corresponden al período 1987–2003, excepto en los casos de Alemania (1991–2003), Corea (1995–2003) y Francia (1987–2002).

3Los promedios corresponden al período 1992–2002.

Dentro de las manufacturas, la mayor apertura contribuyó al descenso de la inflación aproximadamente dos veces más en los sectores de baja tecnología que en los de alta tecnología, de acuerdo con lo que hubiera previsto el sentido común33. Resulta interesante observar que las variaciones en la apertura fueron casi similares en los sectores manufactureros que requieren mano de obra tanto altamente calificada como poco calificada, y las diferencias en las tasas relativas de inflación entre estos dos tipos de sectores parecen deberse principalmente al mayor crecimiento de la productividad de la mano de obra en los sectores que utilizan mano de obra altamente calificada. En cuanto a los servicios empresariales, la contribución de la globalización a la menor inflación fue tan grande como en las manufacturas en varios subsectores, especialmente los de telecomunicaciones, otras actividades empresariales y hoteles y restaurantes (esta última categoría incluye algunos servicios turísticos). En finanzas y telecomunicaciones, los considerables incrementos de la productividad también han tenido un efecto moderador sobre los precios sectoriales al productor.

En los últimos años, el impacto de la globalización sobre los sectores manufactureros se ha incrementado en la mayor parte de los países. Si bien la apertura explicó solo una cuarta parte de la disminución de los precios relativos de las manufacturas en el período 1987–94, en el período más reciente representó alrededor del 40% de dicha disminución. Esta aceleración de la globalización fue visible en todos los niveles de intensidad tecnológica, pero más aún en las actividades que requieren mano de obra poco calificada.

Por último, si en los sectores de servicios empresariales la integración del comercio alcanzara los niveles que actualmente se observan en las manufacturas—lo que significa que se cuadruplicaría el coeficiente medio de importación en los servicios empresariales34—los precios relativos al productor de estos servicios disminuirían, en promedio, ligeramente menos del 20%. Ello ilustra claramente el sustancial impacto que tendría una mayor integración comercial en los sectores de servicios. Obviamente, ese aumento de la apertura se produciría en forma gradual, y en consecuencia las disminuciones interanuales en los precios relativos de los servicios empresariales serían más pequeñas.

Por lo tanto, en términos generales, el análisis respalda en forma robusta la hipótesis de la competencia global, y las diferencias de apertura explican alrededor de una tercera parte de las diferencias en los precios relativos al productor. En términos de la moderación de los precios internos al productor, las magnitudes estimadas de los efectos de la globalización son relativamente reducidas. En promedio, durante los últimos 15 años, la mayor apertura comercial ha reducido alrededor de 0,3 puntos porcentuales los precios relativos al productor en las manufacturas.

La moderación de los precios sectoriales al productor desde el punto de vista del costo

¿En qué forma la moderación de los precios sectoriales al productor se ha reflejado en los componentes del costo de los productores, especialmente el costo unitario de la mano de obra? Por definición, las variaciones en los precios al productor deben traducirse en variaciones en por lo menos uno de los siguientes componentes: el costo unitario de la mano de obra, el costo intermedio por unidad, el superávit (o pérdida) operativo unitario bruto, y los impuestos unitarios netos. Como se señala en el apéndice 3.2, la variación en los precios al productor es solo el promedio ponderado de las variaciones de sus componentes, donde las ponderaciones están dadas por la participación de cada componente en el costo.

A nivel de la economía en general, la característica más notable de la evolución de los costos es la mayor disminución de los aumentos del costo unitario de la mano de obra en comparación con la inflación de los precios al productor durante el período comprendido entre mediados y fines de los años noventa (gráfico 3.13). En contraste, las variaciones en otros componentes parecen haber seguido de cerca las variaciones en los precios globales al productor. Como resultado, durante los años noventa ha disminuido la participación de la mano de obra en el costo35.

Gráfico 3.13.Inflación de los precios al productor, por componentes del costo

(Variación porcentual anual)

La disminución de los incrementos en el costo unitario de la mano de obra parece ser mayor que la disminución en la inflación de los precios al productor (IPP). Por otra parte, las variaciones en otros componentes del costo, como el superávit operativo bruto unitario, se han mantenido relativamente cercanas al IPP.

Fuentes: OCDE, base de datos STAN, y cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Las diferencias en el costo unitario de la mano de obra también parecen explicar la mayor parte de las diferencias en la evolución de los costos entre las manufacturas y los servicios empresariales y dentro de las manufacturas (cuadro 3.4). En términos nominales, la remuneración de la mano de obra se incrementó a una tasa más acelerada en las manufacturas, y en los servicios empresariales a una tasa más lenta que en la economía en general. Sin embargo, en las manufacturas el alza más rápida en la remuneración nominal se vio compensada con creces por el vigoroso incremento de la productividad de la mano de obra, de manera que su costo unitario aumentó a una tasa inferior a la expansión de la economía en general. De igual forma, dentro de las manufacturas, un crecimiento mucho mayor de la productividad, no compensado totalmente por aumentos aún mayores en la remuneración nominal de la mano de obra, fue la causa del menor incremento del costo unitario de la mano de obra observado en los sectores de alta tecnología en comparación con los sectores de mediana y baja tecnología, y en los sectores que requieren mano de obra altamente calificada en comparación con los que requieren mano de obra poco calificada.

Cuadro 3.4.Inflación de los precios al productor por componentes del costo1(Desviaciones medias provenientes de variaciones en la economía global, porcentajes)
Manufacturas y servicios empresarialesManufacturas
ManufacturasServicios empresarialesAlta tecnología2Mediana tecnologíaBaja tecnologíaAlta calificación2Baja calificación
Variaciones en los precios al productor y costos3
Precios al productor−1,0***0,4−0,9**−0,6−0,4−0,9**−0,6
Costo unitario de la mano de obra−1,2***−0,1−1,5**−0,7−0,6−1,4**−0,7
Remuneración nominal de la mano de obra0,6***−0,20,7**0,20,30,7**0,3
Productividad real1,8***−0,12,7***1,11,02,6***1,2
Costo intermedio por unidad−1,0***1,1−0,8−0,6−0,5−0,9−0,6
Superávit operativo unitario bruto4−0,8−0,22,7−0,71,24,00,2
Contribución a la inflación de los precios al productor por componentes del costo5
Costo unitario de la mano de obra−0,4***−0,5**−0,2−0,3−0,4*−0,3
Costo intermedio por unidad−0,2***0,2−0,2−0,10,1−0,3+0,0
Superávit operativo unitario bruto4−0,4***0,2−0,3−0,3−0,2−0,2−0,3
Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Las cifras en negrita indican que la desviación con respecto al promedio del país es significativa al nivel del 5%. Las diferencias significativas entre sectores (por ejemplo, alta tecnología versus mediana tecnología y baja tecnología) están indicadas con *** (nivel 1 de confianza del 1%), ** (nivel de confianza del 5%), * (nivel de confianza del 10%), o + (nivel de confianza del 15%).

El sector de productos refinados de petróleo se excluye de la mediana tecnología y la alta calificación porque su comportamiento se ve fuertemente influenciado por las variaciones en el precio del petróleo.

La cifra “–1,0” para variaciones en los precios al productor en las manufacturas significa que la inflación anual en las manufacturas fue en promedio (en los distintos países y años) 1 punto porcentual más baja que la inflación en la economía en general.

El tamaño de la muestra es algo menor en el caso del superávit operativo unitario bruto.

Una contribución de –0,4 del costo unitario de la mano de obra a la inflación de los precios al productor en las manufacturas significa que las variaciones en el costo unitario de la mano de obra indican que la inflación anual de los precios al productor deberían ser en promedio –0,4 puntos porcentuales menor que la inflación global de los precios al productor.

Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Las cifras en negrita indican que la desviación con respecto al promedio del país es significativa al nivel del 5%. Las diferencias significativas entre sectores (por ejemplo, alta tecnología versus mediana tecnología y baja tecnología) están indicadas con *** (nivel 1 de confianza del 1%), ** (nivel de confianza del 5%), * (nivel de confianza del 10%), o + (nivel de confianza del 15%).

El sector de productos refinados de petróleo se excluye de la mediana tecnología y la alta calificación porque su comportamiento se ve fuertemente influenciado por las variaciones en el precio del petróleo.

La cifra “–1,0” para variaciones en los precios al productor en las manufacturas significa que la inflación anual en las manufacturas fue en promedio (en los distintos países y años) 1 punto porcentual más baja que la inflación en la economía en general.

El tamaño de la muestra es algo menor en el caso del superávit operativo unitario bruto.

Una contribución de –0,4 del costo unitario de la mano de obra a la inflación de los precios al productor en las manufacturas significa que las variaciones en el costo unitario de la mano de obra indican que la inflación anual de los precios al productor deberían ser en promedio –0,4 puntos porcentuales menor que la inflación global de los precios al productor.

En lo que se refiere a otros costos, las disminuciones relativas en el costo intermedio por unidad parecen haber contribuido a la menor inflación de los precios relativos al productor en las manufacturas, pero no en los servicios empresariales, donde estos costos en la práctica crecieron más rápidamente que en la economía en general. Por último, la tasa de variación del superávit operativo bruto—que incluye el costo del capital y las utilidades—se redujo en términos generales en consonancia con la inflación global de los precios al productor. Si bien existen ciertos indicios de que el superávit se ha incrementado relativamente menos en las manufacturas que en los servicios empresariales, la diferencia no parece ser significativa.

El análisis econométrico confirma que las diferencias sectoriales en la apertura explican en parte estos patrones en el costo unitario y la remuneración de la mano de obra. El análisis permite concluir que un aumento de la apertura reduce la reacción de la remuneración nominal de la mano de obra ante las variaciones en la productividad, tanto en forma directa—un incremento del 1% en el coeficiente de importación de un sector reduce en alrededor de un 0,1% su remuneración relativa para un determinado nivel de crecimiento de la productividad—como en forma indirecta mediante una reducción de la reacción de las remuneraciones ante el aumento de la productividad (cuadro 3.5). Los efectos de la apertura sobre la remuneración de la mano de obra siguen siendo negativos, incluso si se considera la pequeña relación positiva entre la apertura y la productividad (y, por lo tanto, la remuneración de la mano de obra); un incremento del 1% en la apertura de un sector eleva un 0,1% la productividad sectorial, después de neutralizar el efecto global de la productividad en la economía36. La apertura afecta en forma similar el costo unitario de la mano de obra37.

Cuadro 3.5.Impacto de la apertura comercial sobre la productividad, la remuneración de la mano de obra y el costo unitario de la mano de obra1

(Subsectores de las manufacturas en relación con la economía global)2

Variable dependiente
Variables explicativasVariación

en la

productividad

relativa
Variación

en la

remuneración

relativa de la

mano de obra
Variación

en el coso

unitario

de la

mano de obra
Variación en la proporción de importaciones0,12**−0,10***−0,09***
Variación en la productividad relativa de la mano de obra0,63***−0,71***
Interacción con la proporción de importaciones−0,18*
Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Todas las variables están expresadas en logaritmos naturales. Las ecuaciones están estimadas mediante el método generalizado de momentos en dos etapas considerando como variables endógenas a las variaciones en la proporción de importaciones y a las variaciones en la productividad relativa de la mano de obra. Otras variables de control incluyen variables ficticias sectoriales y de país. *** denota significación estadística al nivel del 1%, ** al nivel del 5% y * al nivel del 10%.

La muestra abarca el período 1977–2003, el número máximo de países y 16 subsectores manufactureros. El sector de petróleo refinado se excluye de las regresiones porque su comportamiento se ve fuertemente afectado por la evolución del precio del petróleo.

Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Todas las variables están expresadas en logaritmos naturales. Las ecuaciones están estimadas mediante el método generalizado de momentos en dos etapas considerando como variables endógenas a las variaciones en la proporción de importaciones y a las variaciones en la productividad relativa de la mano de obra. Otras variables de control incluyen variables ficticias sectoriales y de país. *** denota significación estadística al nivel del 1%, ** al nivel del 5% y * al nivel del 10%.

La muestra abarca el período 1977–2003, el número máximo de países y 16 subsectores manufactureros. El sector de petróleo refinado se excluye de las regresiones porque su comportamiento se ve fuertemente afectado por la evolución del precio del petróleo.

Por lo tanto, en general, los datos empíricos parecen respaldar la proposición de que el efecto moderador de la globalización sobre los precios internos al productor está refrenando el costo unitario de la mano de obra y la remuneración de la misma. Además, una disminución del costo intermedio relativo por unidad parece haber desempeñado algún papel en la declinación más rápida de los precios relativos de las manufacturas. Ello podría obedecer a la tercerización, lo que a su vez podría explicar en parte el comportamiento del costo unitario de la mano de obra. En lo que se refiere al superávit operativo bruto, los datos son menos concluyentes. Por último, el análisis también pone de relieve el importante papel que desempeñan los diferenciales de la productividad en la explicación de las diferencias en el costo unitario de la mano de obra y el comportamiento de los salarios en los distintos sectores.

Resumen y conclusiones

En este capítulo se ha examinado la tesis de que la globalización ha sido un importante factor para mantener baja y estable la inflación observada en los últimos años. Los principales aspectos que surgen de este capítulo son los siguientes.

  • A mediano plazo, el ancla nominal vigente—como la meta de inflación del banco central—determina el nivel de inflación. Por lo tanto, el impacto de la globalización sobre la inflación será temporal a menos que se modifiquen los objetivos generales de la política monetaria. En los países industriales, ello es improbable en vista de las metas (explícitas o implícitas) de inflación de un solo dígito ya de por sí bajas. En los países en desarrollo y de mercados emergentes, sin embargo, la mayor apertura parece haber sido importante, y probablemente seguirá siéndolo para el sostenido mejoramiento de las cifras de inflación en los últimos años.

  • En general, el efecto directo de la globalización sobre la inflación a través de los precios de importación ha sido reducido en las economías industriales. Cuando aumenta la capacidad ociosa mundial—como en los casos de la crisis financiera asiática de 1997–98 y la desaceleración mundial de 2001–02—la disminución de los precios de importación ha surtido un considerable efecto sobre la inflación durante períodos de uno a dos años, eliminando más de 1 punto porcentual de la inflación real en algunas economías avanzadas. Con una baja inflación media, tales efectos son significativos desde el punto de vista económico. Ello tiende a respaldar el punto de vista de que las metas de inflación no deben fijarse demasiado cercanas a cero, ya que en tal caso los shocks de esta magnitud podrían traducirse en períodos de deflación.

  • La globalización ha contribuido a reducir la sensibilidad de la inflación a las limitaciones de la capacidad productiva interna en las economías avanzadas durante las dos últimas décadas, por ejemplo, a través del impacto sobre el mercado laboral y los salarios. Como los acontecimientos económicos mundiales han pasado a ser cada vez más importantes para la inflación interna, en los años venideros requerirán una vigilancia más estrecha por parte de los responsables de la formulación de políticas monetarias.

  • La globalización ha surtido un efecto significativo sobre los precios relativos en las economías industriales. En los últimos años, los sectores que se han visto más expuestos a la competencia extranjera han experimentado las mayores disminuciones de los precios relativos. No obstante, la globalización no ha sido el único factor que ha impulsado la variación de los precios relativos. Si bien la apertura ha sido importante, particularmente en los sectores de baja tecnología y mano de obra poco calificada, el aumento de la productividad también ha contribuido en forma significativa a las variaciones en los precios relativos, en particular en las manufacturas de alta tecnología y los sectores de servicios. De hecho, si bien los aumentos de precios en el sector de las manufacturas han sido en todos los casos inferiores a los registrados en los sectores de servicios, desde los años noventa la disminución de la inflación en algunos de estos últimos sectores ha sido más pronunciada, y ello ha contribuido tanto como el sector manufacturero a la reducción de la inflación global de los precios al productor.

Contra ese telón de fondo, la preocupación inmediata de la política económica es juzgar el impacto que la globalización tendrá sobre la inflación en el futuro. Sin duda, en los últimos años la globalización ha contribuido a reducir la inflación en los países industriales, y hasta ahora ha permitido aplicar una política monetaria restrictiva más mesurada. En un futuro previsible, la integración comercial que está produciéndose continuará ejerciendo presiones a la baja en muchas industrias, aunque tales presiones variarán con el ciclo económico. Lo ocurrido en episodios anteriores de rápida integración, como la de Japón desde mediados de los años cincuenta, indica que aproximadamente en los próximos 10 años podría duplicarse la participación de China en el comercio mundial38. Además, también es probable que se acelere el comercio internacional de servicios, lo que conducirá a una disminución de los precios relativos en los sectores pertinentes.

A pesar de esta evolución, sin embargo, no se puede contar con que la globalización contenga las presiones inflacionarias en las actuales circunstancias. El vigoroso crecimiento mundial y el mayor dinamismo han reducido el efecto restrictivo de los menores precios de importación sobre la inflación, y ante las perspectivas de que tal crecimiento continúe, el principal riesgo es que una reactivación de los precios de importación pueda traducirse en mayores presiones inflacionarias en el futuro, particularmente en aquellos países que están más avanzados en el ciclo económico. A estos riesgos de alza se suma la posibilidad de nuevos aumentos de los precios de los productos básicos provenientes del sector externo y en parte relacionados con la globalización. En consecuencia, las autoridades monetarias deberán mantenerse alertas ante cualquier repunte de la inflación en el período venidero.

Apéndice 3.1. Composición de la muestra, fuentes de datos y métodos

El autor principal de este apéndice es Martin Sommer.

Este apéndice contiene detalles adicionales sobre la composición de la muestra, los datos y sus fuentes, y las estrategias empíricas utilizadas para el análisis de la inflación en el capítulo.

Modelo de inflación

El modelo de inflación presentado en el cuadro 3.6 contiene ocho ecuaciones, una para cada país de la muestra: Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido. La mayor parte de los parámetros del modelo varía en los distintos países (constante, persistencia media y pendiente media de la relación producto-inflación). Sin embargo, se supone que las variaciones en el índice de apertura, credibilidad, inflación media y negociaciones salariales influyen en forma similar sobre estos parámetros específicos de cada país, mediante términos multiplicativos39. Para captar las variaciones en la persistencia de la inflación a lo largo del tiempo, el término constante y el coeficiente de la inflación pasada dependen de la credibilidad de la política monetaria que se detalla a continuación.

Cuadro 3.6.La inflación en las economías avanzadas: Estimaciones de regresiones aparentemente no relacionadas

Ecuación estimada: πit=ci(1+φCredibit)+αi(1+θCredibit)πit1+βi(1+γOpenitDV+λCredibitDV+δπitDV¯+χBargainitDV)yit+εit

Modelo(1)(2)(3)(4)(5)
ci (promedio)0,010***0,013***0,011***0,010***0,012***
ϕ−0,091−0,309*−0,105−0,098
αi (promedio)0,768***0,641***0,774***0,763***0,748***
θ−0,243***−0,232***−0,241***−0,275***
βi (promedio)0,223***0,312***0,217***0,237***0,201***
γ−2,711***−1,719*−1,915*−2,517***−1,737+
λ−0,309−0,154−0,225
δ0,481
χ−0,233
Precio del petróleo
Corriente (promedio)0,032***0,026***0,032***
Desfasado (promedio)0,020***0,021***0,020***
Precios de importación × proporción de importaciones
Corriente (promedio)0,224***
Desfasado (promedio)0,122*
Variables ficticias de tiempoNoYesNoNoNo
Partida informativa:
Elasticidad inflación-producto1
19600,260,310,350,27
19830,270,310,240,270,19
20040,170,240,190,170,16
R2 ajustado (promedio)0,8230,8120,8170,726
Muestra1960-20041960-20041960-20041960-20041970-2004
Número de observaciones333333284333278
Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.Notas: El modelo de inflación fue calculado para Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido utilizando el estimador de regresiones aparentemente no relacionadas. Credib representa la medición de la credibilidad de la política monetaria de Laxton y N’Diaye (2002); Open denota la apertura de un país al comercio; π¯ es el nivel medio de inflación, y Bargain es el índice de negociaciones salariales de Elmeskov, Martin y Scarpetta (1998) y Nicoletti et al. (2001). Las variables indicadas con DV están expresadas como desviaciones de la media de la muestra. Average se refiere al promedio simple de los coeficientes específicos de país o estadísticas de regresión. *** denota significación estadística al nivel del 1%; ** al nivel del 5%, * al nivel del 10% y + al nivel del 15%.

Promedio ponderado en función de la PPA de los países de la muestra.

Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.Notas: El modelo de inflación fue calculado para Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido utilizando el estimador de regresiones aparentemente no relacionadas. Credib representa la medición de la credibilidad de la política monetaria de Laxton y N’Diaye (2002); Open denota la apertura de un país al comercio; π¯ es el nivel medio de inflación, y Bargain es el índice de negociaciones salariales de Elmeskov, Martin y Scarpetta (1998) y Nicoletti et al. (2001). Las variables indicadas con DV están expresadas como desviaciones de la media de la muestra. Average se refiere al promedio simple de los coeficientes específicos de país o estadísticas de regresión. *** denota significación estadística al nivel del 1%; ** al nivel del 5%, * al nivel del 10% y + al nivel del 15%.

Promedio ponderado en función de la PPA de los países de la muestra.

El modelo está estimado para el período 1960–2004 utilizando un estimador iterativo de regresiones aparentemente no relacionadas. Los valores iniciales de la estimación iterativa son estimaciones por mínimos cuadrados del sistema40. En el cuadro 3.1, la elasticidad inflación-producto y la persistencia de la inflación se calcularon separadamente para cada país a partir de la especificación (4) del cuadro 3.6, utilizando las estimaciones del coeficiente específico de cada país y los valores reales de la apertura, la credibilidad y otras variables relevantes. El promedio correspondiente a los países avanzados se computa en base a ponderaciones de la paridad del poder adquisitivo (PPA).

Las simulaciones ficticias del gráfico 3.8 indican cuál habría sido la inflación en las economías avanzadas si en el período 1997–2005 los precios de importación hubieran evolucionado de acuerdo con su tendencia histórica. Las simulaciones ficticias tienen dos versiones. En el escenario A, se supone que en el período 1997–2005 los precios reales de importación disminuyen a la tasa media de la muestra correspondiente a cada país: la tasa media de los países avanzados sería de alrededor del 1% anual. El promedio de las trayectorias inflacionarias calculadas se utiliza para construir un agregado de las economías avanzadas utilizando ponderaciones basadas en la PPA. En un intento por captar de manera más precisa el impacto de la globalización sobre la inflación, en el escenario B se elimina del escenario A el impacto de los precios del petróleo. Los precios reales de importación se descomponen en la contribución de los precios del petróleo y los productos básicos no petroleros. El escenario luego supone que la contribución de los precios del petróleo a las variaciones en los precios de importación fue igual a los valores reales durante el período 1997–2005 pero la contribución de los productos básicos no petroleros se mantuvo a la tasa media histórica correspondiente a cada país, o alrededor del 1,6% anual en el promedio del grupo de países avanzados.

Definiciones de las variables y fuentes de datos

A continuación se definen las variables del modelo de inflación. Las fuentes de los datos se indican entre paréntesis.

  • La inflación (π) se define como la variación en el logaritmo natural del índice anual de precios al consumidor (Eurostat; Haver Analytics; autoridades nacionales, y Perspectivas de la economía mundial).

  • La brecha del producto (y), se define como la diferencia entre el logaritmo natural del PIB anual y el logaritmo natural de su tendencia, calculado mediante el filtro de Hodrick-Prescott con el parámetro suavizante de 100 (Haver Analytics, Perspectivas de la economía mundial y cálculos del cuerpo técnico del FMI). Estas estimaciones de la brecha del producto son similares a los datos publicados, por ejemplo, por la OCDE.

  • La apertura (Open) se define como la participación de las exportaciones nominales no petroleras y las importaciones no petroleras en el PIB (World Development Indicators del Banco Mundial). Los datos sobre importaciones y exportaciones de petróleo crudo provienen de la base de datos del Organismo Internacional de Energía.

  • La credibilidad de la política monetaria (Credib) se calcula utilizando la fórmula de Laxton y N’Diaye (2002):

    siendo Rit el rendimiento de los bonos públicos a largo plazo en el país i en el momento t (Haver Analytics; International Financial Statistics, del FMI, y cálculos del cuerpo técnico del FMI); RiHigh denota el rendimiento máximo en el país i en el período de la muestra, y RiLow está calibrado al 5% de acuerdo con Laxton y N’Diaye (2002). Como la medición de la credibilidad se realiza a partir del rendimiento de los bonos, capta una diversidad de factores. En primer lugar, el rendimiento de los bonos refleja las expectativas en materia de inflación futura, y en consecuencia también la trayectoria de políticas previas de estabilización y diversos mecanismos institucionales, como la independencia del banco central, la transparencia y la rendición de cuentas. En segundo lugar, las primas de riesgo en el rendimiento de los bonos se relaciona con el desempeño fiscal y el compromiso institucional en favor de bajos niveles de déficit o de deuda. En la muestra de países avanzados analizada aquí, es probable que la medida de la credibilidad corresponda principalmente al comportamiento de las expectiativas inflacionarias.

  • La inflación media (π¯), se calcula como el promedio simple de las tasas de inflación efectivas en t – 2, …, t – 12.

  • El precio del petróleo está expresado como la variación en el logaritmo natural del promedio simple del precio de entrega inmediata de las variedades de petróleo crudo Brent, Dubai y West Texas Intermediate (Fuente: Base de datos del sistema de precios de los productos básicos del FMI).

  • Los precios de importación se miden utilizando el deflactor del precio de importación (Perspectivas de la economía mundial). El modelo de inflación incorpora esta variable como la variación en el logaritmo natural del precio real de importación41. La variación en el precio real de importación se pondera en función de la participación de las importaciones (incluido el petróleo) con el objeto de permitir el impacto contemporáneo variable en el tiempo de los precios de importación sobre la inflación. En efecto, también se permite que varíe a lo largo del tiempo la persistencia de los shocks de precios de importación, en la medida en que el coeficiente de desfase de la inflación depende de la credibilidad de los responsables de la formulación de las políticas.

  • El índice de negociación salarial (Bargain) es una medición resumida de la centralización y la coordinación de la fijación de salarios realizada por Elmeskov, Martin y Scarpetta (1998). El índice refleja la proporción de trabajadores que están afiliados a un sindicato, el nivel al cual se negocian los salarios (a nivel agregado, sectorial o de empresa), y el grado de coordinación que existe entre los empleadores y los sindicatos. El índice oscila entre uno (bajo) y tres (alto). El conjunto original de datos de Elmeskov, Martin y Scarpetta fue actualizado por Nicoletti et al (2001). Se supone que los valores del índice se mantuvieron sin cambios durante el período 2001–04.

Apéndice 3.2. Perspectiva sectorial de la globalización y la inflación

La autora principal de este apéndice es Florence Jaumotte.

Este apéndice contiene detalles adicionales sobre los datos y sus fuentes, y sobre la estrategia empírica utilizada en el análisis de la relación que existe entre la globalización y los precios sectoriales.

Las variables y sus fuentes

La mayor parte de los datos utilizados en la sección provienen de la base de datos sobre análisis estructural (STAN) de la OCDE. Las siguientes son las principales variables (de la base de datos STAN, salvo indicación en contrario).

  • Precios relativos al productor. El precio relativo al productor de un sector es el precio al productor ajustado en función del precio global al productor. Los precios al productor se definen como la razón entre el valor de producción a precios corrientes y el volumen de la producción en un sector. El valor de producción incluye el costo de los insumos intermedios.

  • Coeficiente de importación. Esta variable es la razón entre el valor de importación y el valor de la producción en un sector. Las importaciones a las que se hace referencia son aquellas producidas por productores extranjeros en el mismo sector y no las importaciones de productos intermedios realizadas por productores nacionales del sector. En el caso de los servicios, los datos de importación provienen de las estadísticas del comercio internacional de servicios de la OCDE e incluyen, además de las medidas tradicionales sobre importaciones, los servicios prestados por filiales extranjeras establecidas y trabajadores temporales destacados en el país.

  • Productividad de la mano de obra. Esta variable se define como la relación entre el volumen de producción y el número de empleados de un sector. Cuando los datos sobre el número de empleados eran incompletos, se ajustaron utilizando las tasas de crecimiento del empleo total (incluidos los trabajadores por cuenta propia y los trabajadores familiares no remunerados).

  • Componentes del costo unitario. El valor nominal de la producción nominal, por definición, es igual a la suma de los costos de los productos intermedios, el costo de la mano de obra, el superávit operativo bruto y los impuestos netos42.

    PY = PIMIM + PLL + GOS + TAXN,

    siendo P el precio al productor e Y el volumen de producción; PIM es el precio de los productos intermedios e IM es el volumen de dichos productos; PL es la remuneración nominal por empleado y L es el número de empleados; GOS es el superávit operativo bruto y TAXN representa los impuestos netos. En consecuencia, el precio al productor es igual a la suma de los costos unitarios intermedios, el costo unitario de la mano de obra, el superávit unitario operativo bruto y el impuesto unitario neto.

    P= PIM(IM/Y) + PL(L/Y) + GOS/Y + TAXN/Y
    =UIC + ULC + UGOS + UTAXN.

  • Variaciones en los costos unitarios. La variación en los precios al productor es por definición un promedio ponderado de las variaciones en los diversos componentes del costo, en el que las ponderaciones son las proporciones de los respectivos componentes del costo unitario en el precio al productor.

    dP/P =(dUIC/UIC)(UIC/P)
    + (dULC/ULC)(ULC/P)
    + (dUGOS/UGOS)(UGOS/P)
    + (dUTAXN/UTAXN)(UTAXN/P).

En el cuadro 3.4, la contribución de los componentes del costo unitario a la inflación de los precios al productor se define como el producto de la variación en el componente del costo unitario y su proporción en el costo unitario total.

La clasificación sectorial se basa en la Clasificación industrial internacional uniforme de todas las actividades económicas (CIIU), tercera revisión. En sumayor parte, el análisis econométrico utiliza una desagregación de los sectores al nivel de dos dígitos para las manufacturas (dependiendo de la disponibilidad de datos) y al nivel de un solo dígito en el caso de los servicios empresariales. El análisis descriptivo, por otra parte, distingue entre diversos sectores agregados amplios (cuadro 3.7).

Cuadro 3.7.Clasificación de sectores por intensidad tecnológica y de mano de obra calificada
Altamente calificadaPoco calificadaSin clasificar
Manufacturas
Alta tecnologíaProductos químicos Equipos eléctricos y ópticos Otros equipos para transportesMaquinarias Vehículos automotores
Mediana tecnologíaPetróleo refinadoPlásticos Minerales Metales básicos Metales fabricados
Baja tecnologíaPublicacionesAlimentos Textiles Cuero Madera PapelOtras manufacturas
Servicios empresarialesComercio Telecomunicaciones Finanzas Otras actividades empresarialesHoteles y restaurantes Transporte
Otros sectoresServicios públicosConstrucción
Fuentes: OCDE y estimaciones del cuerpo técnico del FMI.
Fuentes: OCDE y estimaciones del cuerpo técnico del FMI.
  • Manufacturas versus servicios empresariales.

  • Alta tecnología, tecnología media y baja tecnología. Esta distinción se basa en la intensidad de las actividades de investigación y desarrollo en el sector y sigue la clasificación de la OCDE. Debe señalarse que, por motivos técnicos, la categoría de alta tecnología incluye los sectores de alta tecnología y tecnología mediana alta, mientras que tecnología media se refiere a los sectores de tecnología media-baja.

  • Mano de obra altamente calificada y poco calificada Esta distinción se basa en la fracción de mano de obra calificada en el empleo de un sector, en que la persona se considera calificada si posee por lo menos educación secundaria superior. Los datos sobre la fracción promedio de mano de obra calificada en cada sector (en los 16 países de la OCDE entre 1994 y 1998) están tomados de Jean y Nicoletti (2002). El umbral entre los sectores de mano de obra tanto altamente calificada como poco calificada se ubicó en el 20% de empleo calificado para lograr un equilibrio aproximado entre el número de observaciones de ambos sectores en la economía en general (40% versus 60%).

Las economías avanzadas con cobertura entre 1987 y 2003 incluyen Alemania, Austria, Corea, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Italia, Japón, Luxemburgo y Noruega. También se dispone de datos sobre períodos más cortos para Bélgica y Grecia. El análisis descriptivo se basa en los 11 países con una cobertura similar a lo largo del tiempo.

Análisis econométrico

Esta parte del apéndice contiene detalles sobre la especificación de las diversas ecuaciones indicadas en el texto y la metodología econométrica. También contiene resultados adicionales sobre la relación que existe entre la inflación sectorial y los precios de importación del sector, así como sobre el efecto de la apertura comercial en los componentes del costo distintos del costo unitario de la mano de obra.

Inflación sectorial y globalización

El análisis econométrico de la relación que existe entre la inflación y la globalización al nivel sectorial se basa en la siguiente variante de Chen, Imbs y Scott (2004).

donde el subíndice j denota el sector, el subíndice i el país, y el subíndice t el período de tiempo. Las variables se definen de la siguiente manera: p es el logaritmo del precio al productor; my representa el logaritmo de la razón importación/producción; yl es el logaritmo de la productividad real media por empleado; $xr representa el tipo de cambio entre la moneda local nominal y el dólar estadounidense; η son los efectos fijos del país y μ son los efectos fijos del sector. Los niveles de precios sectoriales se ajustan en función del precio global al productor para tener en cuenta la influencia de la política monetaria y el hecho de que a largo plazo los niveles de precios están determinados por la política monetaria. En el modelo se permite que el precio relativo de un sector dependa del coeficiente sectorial de importación, la productividad sectorial de la mano de obra y un término de interacción entre una variable ficticia sectorial y el tipo de cambio entre la moneda local y el dólar estadounidense. Este último capta el impacto que las fluctuaciones del tipo de cambio ejercen sobre los precios sectoriales al productor a través del precio de los productos intermedios importados en el sector. Se permite que este efecto varíe entre los distintos sectores porque la participación de los productos intermedios importados difiere en cada sector. Por último, la especificación neutraliza los efectos fijos de país y sector y las tendencias cronológicas. Entre otras cosas, los efectos fijos sectoriales neutralizan el efecto de importantes diferencias sectoriales en materia de intensidad tecnológica, intensidad de la calificación de la mano de obra en el sector y el grado de diferenciación de los productos.

La ecuación se calcula en primeras diferencias utilizando como estimador un método generalizado de momentos factibles en dos etapas para las variaciones en el coeficiente de importación, en vista de las inquietudes acerca de su endogeneidad43. La lista de instrumentos utilizados es la siguiente:

  • Una estimación de la cercanía (geográfica) del país con respecto a los grandes productores de un sector en un determinado momento: para cada país, esta variable se construye como la suma ponderada de las participaciones de los demás países en la producción “mundial” de un sector (excluyendo la producción del país), en la que las ponderaciones corresponden al inverso de la distancia entre el país y los demás productores.

  • El tipo de cambio efectivo nominal, que capta la evolución de los precios de importación y la competitividad en todo el país y afecta directamente la razón importaciones-producción de cada sector.

Se identificó un conjunto pertinente y válido de instrumentos que comprende diversos desfases en la diferencia y nivel de estas dos variables con base en la prueba de la razón de verosimilitudes de Anderson para la pertinencia de los instrumentos y la prueba de Hansen-Sargan sobre la validez de los instrumentos (como se hace en Stata, un programa de procesamiento de datos de computación).

La ecuación (1) se estima primero para 16 subsectores manufactureros y luego para los 16 sectores manufactureros conjuntamente con seis sectores de servicios empresariales44. Se utilizan dos muestras diferentes de países y años: una con el máximo número disponible de países y años, y otra limitada a los países y años incluidos en el análisis descriptivo de los patrones de la inflación sectorial. La muestra máxima abarca el período 1977–2003 y los siguientes 11 países de la OCDE: Austria, Bélgica, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Italia, Japón, Noruega y Reino Unido (Alemania no declara volúmenes de producción y Corea no proporciona datos sobre la productividad de la mano de obra en la mayor parte de los subsectores manufactureros de dos dígitos)45. Los resultados son robustos cuando la muestra no incluye a Bélgica y Grecia y se limita al período 1988–2003 para equipararse a la muestra utilizada en el análisis descriptivo. Los resultados se presentan en el cuadro 3.3. Las variables tienen el signo previsto y son significativas, generalmente al nivel del 5%46. En términos generales, la magnitud de los coeficientes también es similar al que se encuentra en estudios similares47.

El cuerpo técnico del FMI exploró asimismo la relación que existe entre las variaciones en los precios relativos al productor y las variaciones en el precio de los bienes importados en ese sector. Esta relación es el precio doble de la relación entre los precios relativos sectoriales y la cantidad de bienes importados en el sector (Gamber y Hung, 2001). Los precios de importación del sector, de los que solo se dispone en los sectores manufactureros, se basan en los valores unitarios de las importaciones de productos clasificados en el sector48. La especificación es la misma que figura en la ecuación (1) con la excepción de que las variaciones en el coeficiente sectorial de importación se reemplazan por variaciones en los precios de importación del sector. También se estima una ecuación que incluye las variaciones en el coeficiente sectorial de importación y las variaciones en los precios de importación del sector. El método de estimación y las muestras son los mismos que en el caso anterior y las variables instrumentales se eligen igualmente en base a su validez y pertinencia. Los resultados que se presentan en el cuadro 3.8 denotan que las variaciones en los precios relativos al productor se relacionan en forma positiva y significativa con la inflación de los precios de importación, confirmando que la evolución de los precios de importación restringe la capacidad de los productores locales para elevar los precios. Específicamente, una variación del 1% en los precios de importación se relaciona con una variación porcentual del 0,15% en los precios al productor. Estas estimaciones son similares a las observadas por Gamber y Hung (2001) para el caso de Estados Unidos. Por último, el modelo que incluye las variaciones en el coeficiente de importación y la inflación de los precios de importación produce coeficientes de magnitud y significación similares. En general, por lo tanto, el impacto de la globalización sobre los precios al productor no depende de un modelo específico ni de una variable específica para medir la globalización.

Cuadro 3.8.Impacto de las variaciones en los precios de importación sobre la inflación de los precios relativos al productor1
Variable dependiente: Variaciones en los precios relativos

al productor en los sectores manufactureros (16)2
Versión preciosVersión precio y cantidad
1981–2003

(todos los países)
1988–2003

(países básicos)3
1981–2003

(todos los países)
1988–2003

(países básicos)3
Variación en los precios de importación0,16***0,15***0,12***0,25***
Variación en la proporción de importaciones−0,12**−0,19**
Variación en la productividad de la mano de obra−0,08***−0,09***−0,11***−0,13***
Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Todas las variables están expresadas en logaritmos naturales. Las ecuaciones están estimadas mediante el método generalizado de momentos en dos etapas para las variaciones en los precios de importación y las variaciones en la proporción de importaciones. Otras variables de control incluyen la interacción del tipo de cambio del dólar de EE.UU. con variables ficticias sectoriales (efecto a través del costo de productos intermedios), y con variables ficticias sectoriales y de país. *** denota significación estadística al nivel del 1%; ** al nivel del 5%.

El sector de petróleo refinado se excluye de las regresiones porque su comportamiento se ve fuertemente afectado por la evolución del precio del petróleo.

Limitados a los países utilizados en el análisis descriptivo de los patrones sectoriales de la inflación.

Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Todas las variables están expresadas en logaritmos naturales. Las ecuaciones están estimadas mediante el método generalizado de momentos en dos etapas para las variaciones en los precios de importación y las variaciones en la proporción de importaciones. Otras variables de control incluyen la interacción del tipo de cambio del dólar de EE.UU. con variables ficticias sectoriales (efecto a través del costo de productos intermedios), y con variables ficticias sectoriales y de país. *** denota significación estadística al nivel del 1%; ** al nivel del 5%.

El sector de petróleo refinado se excluye de las regresiones porque su comportamiento se ve fuertemente afectado por la evolución del precio del petróleo.

Limitados a los países utilizados en el análisis descriptivo de los patrones sectoriales de la inflación.

La globalización y las variaciones en el costo unitario sectorial de la mano de obra

El análisis econométrico de la relación que existe entre la globalización y las variaciones al nivel sectorial del costo unitario de la mano de obra (expresada como ulc) se basa en una especificación similar a la de la ecuación (1) (excepto en lo que se refiere al tipo de cambio, que no se necesita):

Para comprender mejor los efectos, se estiman ecuaciones similares para los dos componentes de las variaciones en el costo unitario de la mano de obra, como los cambios en la remuneración de la mano de obra por empleado (plab) y las variaciones en la productividad por empleado (la productividad de la mano de obra se indica como yl).

Estas ecuaciones permiten estimar separadamente el efecto directo del coeficiente de importación sobre la remuneración de la mano de obra (o su costo unitario)—manteniendo invariable la productividad de la mano de obra—y su efecto indirecto a través de la productividad de la mano de obra. La ecuación (3) también contempla que la relación entre la elasticidad del precio relativo de la mano de obra y la productividad relativa depende del nivel del coeficiente de importación (expresada como Mijt) para verificar si la globalización afecta la medida en que las variaciones en la productividad se traducen en variaciones en la remuneración de la mano de obra.

Las ecuaciones (2), (3) y (4) se estiman utilizando como estimador un método generalizado de momentos factibles en dos etapas teniendo en cuenta las variaciones en el coeficiente de importación, y en las ecuaciones (2) y (3), las variaciones en la productividad relativa. Las variables instrumentales utilizadas son las mismas de antes y los desfases específicos incluidos se seleccionaron mediante pruebas de la pertinencia y validez de los instrumentos49. En el cuadro 3.5 se muestran los resultados de la estimación, y tales resultados son robustos a la restricción de la muestra a los países incluidos en el análisis descriptivo y la reducción del período a 1987 y años posteriores.

Por último, también resulta interesante examinar el efecto de la globalización, medido en función del aumento del coeficiente de importación, sobre las variaciones en el costo unitario de los productos intermedios (uic) y las variaciones en el superávit unitario operativo bruto (ugos). Las dos ecuaciones siguientes se estiman utilizando los mismos métodos anteriores de estimación e instrumentación:

Los resultados del cuadro 3.9 sugieren que los aumentos en la apertura comercial también contribuyen a reducir el incremento en el costo unitario de los bienes intermedios, mientras que el efecto sobre las variaciones del superávit operativo unitario bruto no se estima en forma significativa.

Cuadro 3.9.Impacto de la apertura comercial sobre los componentes del costo1

(Subsectores manufactureros en relación con la economía en general)2

Variable dependiente2
Variación en el costo unitario relativo de la mano de obraVariación en el costo unitario relativo de los bienes intermediosVariación en el superávit operativo unitario bruto relativo
1977–2003 (todos los países)1988–2003 (países básicos)31977–2003 (todos los países)1988–2003 (países básicos)31977–2003 (todos los países)1988–2003 (países básicos)3
Variación en la proporción de importaciones−0,13***−0,16***−0,12***−0,19***0,30
Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Todas las variables están expresadas en logaritmos naturales. Las ecuaciones están estimadas mediante el método generalizado de momentos en dos etapas factibles para las variaciones en los precios de importación y las variaciones en la proporción de importaciones. Otras variables de control incluyen la interacción del tipo de cambio del dólar de EE.UU. con variables ficticias sectoriales (efecto a través del costo de productos intermedios), y con variables ficticias sectoriales y de país. *** denota significación estadística al nivel del 1%.

El sector de petróleo refinado se excluye de las regresiones porque su comportamiento se ve fuertemente afectado por la evolución del precio del petróleo.

Limitados a los países utilizados en el análisis descriptivo de los patrones sectoriales de la inflación.

Fuente: Cálculos del cuerpo técnico del FMI.

Todas las variables están expresadas en logaritmos naturales. Las ecuaciones están estimadas mediante el método generalizado de momentos en dos etapas factibles para las variaciones en los precios de importación y las variaciones en la proporción de importaciones. Otras variables de control incluyen la interacción del tipo de cambio del dólar de EE.UU. con variables ficticias sectoriales (efecto a través del costo de productos intermedios), y con variables ficticias sectoriales y de país. *** denota significación estadística al nivel del 1%.

El sector de petróleo refinado se excluye de las regresiones porque su comportamiento se ve fuertemente afectado por la evolución del precio del petróleo.

Limitados a los países utilizados en el análisis descriptivo de los patrones sectoriales de la inflación.

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Véanse, entre otros, BPI (2005), Greenspan (2005) o Fisher (2006).

Véase el capítulo III de la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial.

La medida de esta reducción continúa siendo objeto de debate y en parte depende de los datos y la metodología subyacentes. Véanse, entre otros trabajos, Pivetta y Reis (2004), O´Reilly y Whelan (2005) y Stock (2002).

Clark (2004) y Gagnon, Sabourin y Lavoie (2004) observan esta tendencia en el caso de los principales países industriales. Por razones similares, los índices generales de los bienes y servicios producidos internamente a menudo se han incrementado de manera más rápida que los índices generales de los precios de importación, que siguen determinados principalmente por la evolución del precio de los bienes.

Desde una perspectiva empírica, sería difícil sostener que aproximadamente en la última década la globalización ha producido un impacto sobre el nivel de inflación a mediano plazo establecido como meta por los bancos centrales de las economías avanzadas. Durante los años noventa se introdujeron metas formales de inflación en muchas economías avanzadas, que en gran medida se han mantenido sin cambios desde entonces. No obstante, la mayor apertura puede haber fortalecido aún más la determinación de las autoridades económicas de mantener la inflación en niveles cercanos a las metas para el ciclo económico o para el horizonte de la política económica futura.

Véase, por ejemplo, Kohn (2005). Razin y Loungani (2005) señalan que la integración financiera debilita el vínculo que existe entre el producto y la demanda interna, permitiendo una mayor variación en las exportaciones netas. Ello también puede reducir la respuesta de los precios al consumidor a las fluctuaciones de la producción interna.

Cournède, Janovskaia y van den Noord (2005) concluyen que la inflación reacciona más tímidamente ante las desaceleraciones en aquellas economías que exhiben mayores rigideces en los mercados laborales y de productos. Nunziata y Bowdler (2005) presentan indicios de que un alto grado de coordinación en el mercado laboral atenúa el efecto de las variaciones en el desempleo y otros shocks sobre la inflación. En contraste, una elevada tasa de sindicalización incrementa la reacción de la inflación ante los shocks.

La muestra comprende Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, y abarca el período 1960–2004.

Cabe mencionar aquí un aspecto adicional. Como los residuos del modelo también incluyen, además del error de modelación, el impacto del entorno externo sobre los precios internos—que en cierta medida son los mismos en los distintos países—el modelo de panel se estima utilizando el método de regresión aparentemente no relacionada. Este método utiliza la correlación entre los residuos de los distintos países para obtener estimaciones más precisas de los parámetros del modelo (Zellner, 1962).

Esta cifra corresponde aproximadamente a una desviación estándar de las brechas del producto en la muestra durante el período 1983–2004.

Por ejemplo, se estima que la menor centralización y coordinación de las negociaciones salariales en toda la economía ha aumentado la sensibilidad de la inflación al producto en alrededor de 0,025 en Australia y 0,05 en el Reino Unido. Debe señalarse, sin embargo, que debido a su naturaleza cualitativa, las mediciones disponibles de las negociaciones salariales pueden ser imprecisas.

Debe señalarse que la medida de la credibilidad formulada por Laxton y N’Diaye (2002), se basa en el rendimiento de los bonos del gobierno (véase el apéndice 3.1). Comprende muchos de los factores que sustentan la credibilidad de la política monetaria. Si bien cabría prever que la medida refleje principalmente las expectativas sobre la inflación futura, tales expectativas dependen en parte de los resultados de las políticas macroeconómicas anteriores, incluso las políticas fiscales aplicadas en el pasado, y de los mecanismos institucionales que rigen estas políticas, entre ellos la independencia del banco central, la transparencia y cualquier mecanismo específico destinado a reducir los déficits fiscales o la deuda pública.

Los resultados de la estimación indican que junto con la persistencia también disminuyó la inflación media anual implícita, de un máximo de alrededor del 10% en 1981 a aproximadamente un 2% en 2004.

Loungani, Razin y Yuen (2001) examinaron el impacto de la integración financiera sobre la sensibilidad producto-inflación y llegaron a conclusiones similares. En su especificación empírica, los países con controles más estrictos de capital tenían una curva de Phillips más pronunciada.

En general, los precios reales de los bienes disminuirían en promedio incluso en una economía cerrada porque la productividad de los sectores productores de bienes tiende a aumentar más rápidamente que la de los sectores de servicios.

Las diferencias entre países en la tendencia general de los precios reales de importación no son muy grandes y pueden relacionarse en muchos casos con las fluctuaciones del tipo de cambio real. En Clark (2004) puede verse un análisis detallado de las fluctuaciones por país en los precios reales de los bienes.

La especificación incluye las variaciones en el precio real de importación ponderadas en función de la participación de las importaciones. Por lo tanto, el modelo contempla una respuesta variable en el tiempo de la inflación ante las variaciones de los precios de importación. La persistencia de los efectos de las variaciones en los precios de importación también varía a lo largo del tiempo porque dependen del coeficiente de inflación desfasada, que evoluciona de acuerdo con la credibilidad de la política monetaria, como ya se indicó.

Véase en Hooker (2002) un estudio reciente sobre el impacto de los shocks petroleros sobre la inflación.

Ello es congruente con otros estudios. Kamin, Marazzi y Schindler (2004) concluyen que las exportaciones chinas a Estados Unidos solo tienen un impacto marginal sobre los precios de importación y al productor en este último país. Igualmente, Feyzioglu y Willard (2006) sugieren que los precios en China tienen un impacto temporal y bastante reducido sobre la inflación en Estados Unidos y Japón, aunque encuentran evidencias de un mayor vínculo entre los precios en algunos sectores.

Véase en Orphanides y Wilcox (2002) un examen de este “enfoque oportunista de la desinflación”. Cabe señalar que en este caso la función de la globalización en la desinflación difiere de aquella ya examinada anteriormente, ya que incide en las decisiones a través de su impacto sobre el entorno de políticas y no sobre los incentivos de la política económica.

Véanse, por ejemplo, las perspectivas del mercado petrolero a largo plazo en el capítulo IV de la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial.

El análisis se basa en los precios sectoriales al productor y sus componentes, tomados de la base de datos de análisis estructural (STAN) de la OCDE. Para asegurar la congruencia, gran parte del análisis se refiere a las economías avanzadas, siendo el período 1987-2003 el que tiene la cobertura más completa de datos (Alemania, Austria, Corea, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Italia, Japón, Luxemburgo y Noruega). Salvo indicación en contrario, los promedios sectoriales son promedios simples de los datos de los países. El apéndice 3.2 contiene una descripción de los datos.

Los sectores de manufacturas y servicios empresariales representan entre los dos alrededor del 70% de una economía industrial típica en la muestra. Los otros sectores son la agricultura, la minería, la construcción, los servicios públicos y los servicios personales y sociales comunitarios (incluido el gobierno). El apéndice 3.2 contiene detalles de los sectores y subsectores incluidos.

La contribución de otros sectores es menor en parte porque su peso en la economía global es igualmente menor.

Los volúmenes del producto (y por lo tanto los precios) son notoriamente difíciles de medir en los sectores de servicios debido a la complejidad de los productos. Como resultado, parte de los incrementos de la productividad o las mejoras en la calidad se registra como incrementos de precios en vez de incrementos de volumen. En la medida en que las mediciones pueden haber mejorado en los últimos 15 años, ello podría explicar en parte la disminución de la inflación observada en los servicios empresariales.

Debe señalarse que las variaciones en los precios sectoriales con frecuencia se expresan en relación con la tasa agregada de inflación de precios al productor con el fin de eliminar fluctuaciones en la inflación que son comunes a todos los sectores. Un ejemplo serían las fluctuaciones debidas a la política monetaria, que a más largo plazo tienden a afectar en forma igual a todos los precios sectoriales.

En los agregados de mano de obra poco calificada y mano de obra altamente calificada se excluyen la agricultura, la minería, la refinación de petróleo y los servicios comunitarios, sociales y personales.

Según Rodrik (2006), el nivel implícito de ingresos de la canasta de exportaciones chinas es muy superior a su ingreso real (ajustado en función de la PPA).

Algo similar ocurre en el caso de la correlación simple entre el aumento del costo unitario relativo de la mano de obra y el aumento del coeficiente de importación.

Si bien hasta cierto punto el mayor incremento de la productividad deriva de mayores presiones competitivas debidas a la globalización, este efecto indirecto de la globalización sobre la inflación es muy reducido, como se explica detalladamente en la siguiente sección.

Parte de la diferencia entre las variaciones de los precios relativos de los sectores de alta y baja tecnología sigue sin tener explicación: el modelo predice en forma insuficiente la disminución en los precios relativos de los sectores de alta tecnología y predice en exceso la caída en los precios de los sectores de baja tecnología.

Ello ilustra que a pesar de la fuerte apertura observada en los últimos años en algunos sectores de servicios, la apertura media en los servicios empresariales continúa siendo baja en comparación con las manufacturas, aún si se tiene en cuenta la provisión de servicios a través de filiales extranjeras (que se consideran importaciones).

La participación de la mano de obra es la razón entre el costo unitario de la mano de obra y el precio unitario al productor.

En la práctica, la relación entre la apertura y la productividad podría ser mayor, pero las limitaciones de datos impiden obtener mejores estimaciones neutralizando los efectos de más factores determinantes de la productividad sectorial (como el gasto en investigación y desarrollo).

El efecto de la productividad laboral sobre el costo unitario de la mano de obra es negativo pero inferior a la unidad (alrededor de –0,7) porque los aumentos de productividad se ven absorbidos en parte por la mayor remuneración.

Véase el capítulo II de la edición de abril de 2004 de Perspectivas de la economía mundial.

Las variables identificadas como DV denotan desviaciones con respecto al promedio de la muestra. La ecuación también contiene variaciones contemporáneas y desfasadas en el precio del petróleo para neutralizar el efecto de grandes shocks que afectan a la inflación o, también, a los precios de importación.

Los resultados de la estimación son cualitativamente similares cuando se utiliza como regresor la brecha del producto desfasada en vez del valor contemporáneo o cuando las medidas de la apertura y la credibilidad se incorporan al modelo con un desfase, o como un promedio móvil de sus valores históricos.

La utilización de las variaciones reales en vez de las nominales es congruente con la literatura teórica (por ejemplo, Ball y Mankiw, 1995). Sin embargo, los resultados de la estimación son similares cuando se utilizan las variaciones nominales.

El impuesto neto es una medición parcial calculada como la diferencia entre el valor de producción y la suma del costo de los productos intermedios, el costo de la mano de obra y el superávit operativo bruto (que incluye el consumo de capital fijo). En aquellos casos en que no se contó con datos del superávit operativo bruto, se calculó la variable utilizando factores de ajuste tributario preparados por la OCDE.

En las estimaciones hay dos fuentes de posibles sesgos. Por una parte, una elevada inflación de los precios al productor en un sector reduce la competitividad e incrementa el coeficiente de importación, induciendo un sesgo por exceso en las estimaciones. Por otra parte, una elevada inflación de los precios al productor en un sector podría provocar un mayor proteccionismo, reduciendo así el coeficiente de importación e impartiendo a las estimaciones un sesgo por defecto.

Como en el análisis descriptivo, el sector de petróleo refinado se excluye porque su comportamiento se ve fuertemente influenciado por la evolución del precio del petróleo.

El período cubierto varía entre los distintos sectores y países dependiendo de la disponibilidad de datos, y en consecuencia el conjunto de datos de panel no está equilibrado.

Aunque no están incluidos, los resultados también son robustos cuando se excluyen sectores de tecnología de la información como equipos eléctricos y ópticos y servicios de telecomunicaciones. Se obtienen resultados semejantes cuando se tiene en cuenta el crecimiento endógeno de la productividad de la mano de obra, aunque el efecto negativo del crecimiento de la productividad sobre la variación de los precios sectoriales aumenta considerablemente su magnitud.

Véase por ejemplo en Chen, Imbs y Scott (2004) el efecto del coeficiente de importación y la productividad de la mano de obra sobre la inflación sectorial en una muestra de países europeos.

Esta medida no neutraliza los cambios de composición dentro de las distintas líneas de productos y las mejoras en la calidad, pero es una medida sustitutiva ampliamente utilizada. La principal fuente es la base de datos Comtrade de las Naciones Unidas.

En la ecuación (3) se utilizó como instrumento adicional el crecimiento relativo desfasado de la productividad.

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