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Capítulo I. Perspectivas de la Economía y Cuestiones de Política Económica

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2004
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Al afianzarse y ampliarse cada vez más la recuperación de la economía mundial, se han revisado considerablemente al alza las proyecciones básicas preparadas por el personal técnico del FMI, y se prevé que el crecimiento mundial del PIB en 2004 y 2005 ascenderá a alrededor del 4½% (gráfico 1.1, cuadro 1.1). Con el acusado aumento del comercio mundial, el notable dinamismo en los mercados financieros y el repunte de la economía estadounidense, se han equilibrado mucho más los riesgos. Es posible que a corto plazo el crecimiento de la economía mundial sea más vigoroso de lo proyectado, si bien los riesgos geopolíticos—incluidos los ataques terroristas—y los precios del petróleo son motivo de creciente preocupación. No obstante, persisten riesgos y desafíos importantes, entre ellos, facilitar una solución ordenada de los desequilibrios mundiales, en particular el profundo déficit en cuenta corriente de Estados Unidos y los superávit de otras regiones; abordar los problemas de sostenibilidad fiscal a mediano plazo en muchos países industriales y economías de mercados emergentes, y gestionar la eventual transición a tasas de interés más altas. Si bien las autoridades deben seguir velando por que se mantenga la recuperación, la atención deberá orientarse cada vez más hacia estas cuestiones, entre otras formas mediante la adopción de una estrategia de cooperación creíble que facilite el reequilibrio mundial y el restablecimiento de un margen de maniobra para las políticas que permita responder debidamente a las perturbaciones imprevistas. Tanto en los países avanzados como en desarrollo será esencial aprovechar la recuperación mundial a fin de lograr avances decisivos en la aplicación de las reformas estructurales necesarias para reforzar el potencial de crecimiento, la flexibilidad y la capacidad de adaptación, y para resistir las presiones proteccionistas.

Gráfico 1.1.Indicadores mundiales1

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

Se prevé que, al afianzarse cada vez más la recuperación, el crecimiento de la economía mundial superará la tendencia en 2004 y la inflación se mantendrá en un nivel moderado.

1La franja sombreada indica proyecciones del personal técnico del FMI. Los agregados se calculan tomando como base ponderaciones de la paridad de poder adquisitivo, salvo indicación en contrario.

2Tasas de crecimiento medio en los distintos países, agregadas usando ponderaciones de la paridad de poder adquisitivo; las cifras globales varían con el tiempo a favor de los países de crecimiento más rápido, debido a lo cual la línea adquiere una tendencia ascendente.

3Promedio ponderado en función del PIB de las tasas de rendimiento de los bonos del Estado a 10 años (o el vencimiento más próximo a 10 años), descontada la tasa de inflación, en Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, el Reino Unido y Canadá. No se incluye Italia antes de 1972.

4Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate.

Cuadro 1.1.Panorámica de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
Proyecciones actualesDiferencia con las proyecciones de septiembre de 20031
200220032004200520032004
Producto mundial3,03,94,64,40,60,6
Economías avanzadas1,72,13,53,10,30,6
Estados Unidos2,23,14,63,90,50,7
Zona del euro0,90,41,72,3−0,1
Alemania0,2−0,11,61,9−0,1
España2,02,42,83,30,2
Francia1,20,21,82,4−0,3−0,2
Italia0,40,31,22,0−0,1−0,4
Japón−0,32,73,41,90,71,9
Reino Unido1,72,33,52,50,71,0
Canadá3,31,72,63,1−0,2−0,4
Otras economías avanzadas2,81,93,23,50,20,3
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,13,05,35,00,71,1
Países emergentes y en desarrollo4,66,16,05,91,00,6
África3,54,14,25,40,4−0,4
África subsahariana3,53,54,25,70,4−0,6
América−0,11,73,93,70,10,4
Brasil1,9−0,23,53,5−1,70,5
México0,71,33,33,3−0,1−0,2
Comunidad de Estados Independientes5,17,66,05,21,70,9
Rusia4,77,36,05,31,41,0
Excluido Rusia6,28,15,95,02,50,7
Europa central y oriental4,44,54,54,40,60,1
Oriente Medio4,25,44,15,00,5−0,2
Países en desarrollo de Asia6,47,87,47,01,40,9
China8,09,18,58,01,61,0
India4,77,46,86,01,80,9
ASEAN-424,35,05,45,40,91,0
Partida informativa
Crecimiento mundial según tipos de cambio de mercado1,82,73,83,50,50,6
Volumen del comercio mundial (bienes y servicios)3,14,56,86,61,61,3
Importación
Economías avanzadas2,33,55,75,40,61,0
Países emergentes y en desarrollo6,28,910,29,43,52,3
Exportación
Economías avanzadas1,92,76,36,11,11,2
Países emergentes y en desarrollo6,58,78,18,74,11,4
Precios de los productos básicos (dólares de EE.UU.)
Petróleo32,515,83,8−10,01,614,4
No combustibles (promedio basado en ponderaciones de la exportación mundial de productos básicos)0,57,17,6−0,82,05,2
Precios al consumidor
Economías avanzadas1,51,81,71,70,4
Países emergentes y en desarrollo6,06,15,75,0−0,10,5
Tasa interbancaria de oferta de Londres a seis meses (LIBOR, porcentaje)
Sobre los depósitos en dólares de EE.UU.1,91,21,33,5−0,7
Sobre los depósitos en euros3,32,32,12,60,1−0,3
Sobre los depósitos en yenes japoneses0,10,10,10,4−0,1
Nota: Se ha partido de la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes a los niveles vigentes durante el período comprendido entre el 13 de febrero y el 12 de marzo de 2004.

Utilizando ponderaciones actualizadas de la paridad de poder adquisitivo (PPA), que se resumen en el cuadro A del apéndice estadístico.

Incluye Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2003 el precio medio del petróleo fue $28,89 el barril; se supone que el precio será $30,00 en 2004 y $27,00 en 2005.

Nota: Se ha partido de la hipótesis de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes a los niveles vigentes durante el período comprendido entre el 13 de febrero y el 12 de marzo de 2004.

Utilizando ponderaciones actualizadas de la paridad de poder adquisitivo (PPA), que se resumen en el cuadro A del apéndice estadístico.

Incluye Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Promedio simple de los precios de entrega inmediata de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate. En 2003 el precio medio del petróleo fue $28,89 el barril; se supone que el precio será $30,00 en 2004 y $27,00 en 2005.

Desde la última edición de Perspectivas de la economía mundial en septiembre de 2003, la recuperación de la economía mundial ha sido cada vez más vigorosa y generalizada. La fuerte aceleración de la producción industrial ha venido acompañada de un acusado aumento del comercio mundial (gráfico 1.2); se han reforzado la confianza de las empresas y, en menor medida, la de los consumidores, y se ha reactivado en forma sólida el crecimiento de la inversión—que es esencial para mantener la recuperación—en casi todas las regiones. En el segundo semestre de 2003, el crecimiento del PIB mundial se incrementó a una tasa anualizada media de casi el 6%, la más alta desde finales de 1999. Si bien esto puede atribuirse a factores excepcionales, como el aumento del consumo en Estados Unidos debido a los efectos a corto plazo de los recortes de impuestos y el refinanciamiento de las hipotecas, y el repunte en Asia tras la desaceleración relacionada con el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), los datos recientes parecen indicar que el crecimiento del PIB mundial se ha mantenido firme en los primeros meses de 2004.

Gráfico 1.2.Indicadores corrientes y anticipados

(Variación porcentual interanual respecto de un trimestre antes, salvo indicación en contrario)

En el segundo semestre de 2003 repuntó la producción industrial, aumentó el comercio y mejoraron los indicadores anticipados, sobre todo la confianza de las empresas.

Fuentes: Confianza de las empresas: Estados Unidos, Institute for Supply Management; zona del euro, Comisión Europea; Japón, Banco de Japón. Confianza de los consumidores: Estados Unidos, The Conference Board; zona del euro, Comisión Europea; Japón, Cabinet Office (Agencia de Planificación Económica). Otros indicadores: Haver Analytics.

1Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y la zona del euro.

2Argentina, Brasil, Bulgaria, Chile, China, Colombia, Corea, Eslovenia, Estonia, Filipinas, RAE de Hong Kong, Hungría, India, Indonesia, Israel, Letonia, Lituania, Malasia, México, Pakistán, Perú, Polonia, República Checa, República Eslovaca, Rumania, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Tailandia, provincia china de Taiwan, Turquía, Ucrania y Venezuela.

3Los datos correspondientes a China, India, Pakistán y Rusia se han interpolado.

La recuperación parece avanzar en todas las regiones, aunque con distinto ritmo y magnitud. Hasta la fecha, el repunte más rápido se ha observado en las economías emergentes de Asia—particularmente en China—y en Estados Unidos; y está menos afianzado en la zona del euro, donde el consumo es aún débil y algunos indicadores anticipados clave han empeorado o han fluctuado en los últimos meses. Las diferencias en la solidez de la demanda interna, con respecto al consumo y la inversión, son especialmente apreciables. En los países industriales, la demanda interna es, en general, más firme en los países con déficit en cuenta corriente más altos y, por lo tanto, la recuperación tiende a exacerbar los desequilibrios básicos (gráfico 1.3). Si bien la demanda interna ha repuntado considerablemente en las economías emergentes de Asia, el superávit en cuenta corriente de la región sigue siendo muy alto y las exportaciones se han visto impulsadas por el repunte del sector de tecnología de la información y la depreciación de los tipos de cambio.

Gráfico 1.3.Grupo de los Siete: Diversidad de la recuperación

(Variación porcentual entre el tercer trimestre de 2001 y el cuarto trimestre de 2003)

La solidez y naturaleza de la recuperación ha variado mucho de uno a otro país del Grupo de los Siete, y la demanda interna, sobre todo el consumo, es más firme en los países con déficit en cuenta corriente más altos.

Fuente: Haver Analytics y cálculos del personal técnico del FMI.

La evolución de los mercados cambiarios ha estado marcada por una nueva depreciación del dólar de EE.UU., principalmente como consecuencia de la inquietud acerca de la sostenibilidad del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos1. A pesar del ligero repunte registrado a finales de febrero, el dólar de EE.UU., ponderado según el comercio exterior, se ha depreciado un 3¼% desde la declaración del Grupo de los Siete (G-7) sobre los tipos de cambio del 19 de septiembre de 2003, lo que representa un descenso acumulativo del 16½% con respecto a su nivel máximo alcanzado en febrero de 2002. Hasta la fecha, el ajuste ha sido relativamente ordenado, y hay pocos indicios de tensión en otros mercados financieros y la volatilidad de los mercados monetarios se mantiene en niveles casi históricos. Sin embargo, la distribución de las correspondientes apreciaciones por países y regiones ha seguido siendo desigual y se ha concentrado principalmente en el euro y las monedas de otros países industriales (gráfico 1.4), incluido, cada vez más, el yen, aún con una intervención oficial considerable en el mercado cambiario. Las monedas de los mercados emergentes, si bien se han apreciado en general un poco frente al dólar de EE.UU., ponderadas según el comercio exterior han sufrido una depreciación. En Asia también se han observado una intervención considerable y una mayor acumulación de reservas oficiales.

Gráfico 1.4.Evolución mundial de los tipos de cambio

(Porcentaje)

Desde la declaración del Grupo de los Siete sobre los tipos de cambio del 19 de septiembre de 2003, paralelamente a la depreciación del dólar se han ido apreciando el euro, el yen y algunas monedas de otros países industriales. Las monedas de los países de mercados emergentes se han depreciado aún más en términos reales nominales.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Australia y Nueva Zelandia.

2Dinamarca, Noruega y Suecia.

3Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

4Hungría, Polonia y República Checa.

5Rusia, Sudáfrica y Turquía.

6Corea, RAE de Hong Kong, provincia china de Taiwan y Singapur.

7Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

En otros mercados financieros se mantiene un amplio dinamismo, con cierta tendencia a la consolidación desde febrero, en particular después de los ataques terroristas en Madrid y la creciente incertidumbre geopolítica en otras regiones. Desde la última edición de Perspectivas de la economía mundial, los precios de los activos han aumentado fuertemente tanto en los mercados maduros como en los emergentes; las primas de riesgo de los bonos se han reducido aún más, en particular en el caso de los bonos empresariales de alto rendimiento y en los mercados emergentes, y los flujos de financiamiento hacia los mercados emergentes han repuntado, entre ellos las entradas de capital privado que ascendieron a $140.000 millones en 2003 (gráficos 1.5 y 1.6; cuadro 1.2). Este cambio general hacia activos de mayor riesgo puede atribuirse en parte a que han mejorado en los hechos y en las percepciones las variables fundamentales efectivas, en particular, el fortalecimiento de la recuperación, el aumento de la rentabilidad de las empresas y la mejora de calidad de los títulos emitidos por empresas y mercados emergentes, aunque también obedece claramente a otros factores más temporales, como la aplicación de una política monetaria más expansiva y la abundancia de liquidez. Dada la preocupación con respecto al aumento considerable de las cotizaciones de los mercados, se considera positiva la reciente etapa de consolidación, sobre todo porque los inversionistas parecen estar dando prueba de una mayor selectividad. A pesar del deterioro de la situación fiscal, las tasas de interés a largo plazo se mantienen en mínimos prácticamente históricos, al parecer debido en parte a las expectativas de que se mantendrá una política monetaria acomodaticia durante un período importante, pero también debido a factores cíclicos (como el repunte de la rentabilidad de las empresas estadounidenses, que ha dejado margen para que el aumento de la inversión se financie sin necesidad de recurrir en gran medida a los empréstitos).

Gráfico 1.5.Evolución de los mercados financieros maduros

Los mercados financieros maduros han seguido repuntando, al tiempo que se han reducido aún más las primas de riesgo. Las tasas de interés a largo plazo se han estabilizado y se mantienen relativamente bajas con respecto a los niveles históricos.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; State Street Bank; HBOS Plc.; Office of Federal Housing Enterprise Oversight; Real Estate Institute, Japón, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Indicadores de apetito de riesgo del FMI/State Street.

2Índice Halifax de la vivienda calculado a partir del valor de todas las viviendas.

3Índice del precio de la vivienda calculado a partir del valor de las viviendas unifamiliares en Estados Unidos en su conjunto, en varias regiones del país, y en los distintos estados y el Distrito de Columbia.

4Índice del precio de terrenos urbanos: promedio de todas las categorías en seis zonas urbanas importantes.

Gráfico 1.6.Condiciones financieras en los mercados emergentes

Las entradas brutas de capital a los mercados emergentes han aumentado considerablemente y los diferenciales se mantienen muy bajos con respecto a los niveles históricos.

Fuentes: Bloomberg Financial Markets, LP; Capital Data, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Promedio sobre un período móvil de 30 días de la correlación cruzada de los diferenciales de los mercados de deuda emergentes.

Cuadro 1.2.Flujos netos de capital a las economías de mercados emergentes y los países en desarrollo1(Miles de millones de dólares de EE.UU.)
1996199719981999200020012002200320042005
Total2
Flujos netos de capital privado3217,8177,677,486,642,220,647,0131,2162,9100,9
Inversión privada directa neta116,0144,0153,0171,2175,0189,1139,3119,3135,5143,3
Inversión privada de cartera neta85,062,838,466,06,1−95,7−98,6−87,5−43,9−36,9
Otros flujos netos de capital privado16,8−29,2−114,0−150,6−139,0−72,86,399,371,2−5,5
Flujos oficiales netos−5,148,347,36,4−14,525,83,3−7,2−20,0−18,0
Variación de las reservas4−91,2−104,1−34,6−92,7−116,9−113,5−196,0−363,9−303,8−175,7
Partida informativa
Cuenta corriente5−95,4−80,8−51,438,8128,988,1145,8207,3162,5111,0
África
Flujos netos de capital privado39,14,09,111,81,16,57,29,513,216,8
Inversión privada directa neta3,67,96,99,88,223,912,314,313,715,8
Inversión privada de cartera neta2,87,03,78,3−2,2−8,8−0,71,82,53,4
Otros flujos netos de capital privado2,7−10,9−1,6−6,3−4,9−8,5−4,4−6,6−3,0−2,4
Flujos oficiales netos−3,03,34,73,53,11,94,24,14,22,7
Variación de las reservas4−6,7−11,22,7−3,4−13,2−12,5−7,6−14,4−13,5−11,4
América
Flujos netos de capital privado370,491,978,653,251,926,98,511,817,928,4
Inversión privada directa neta39,656,961,565,566,468,939,630,034,636,0
Inversión privada de cartera neta47,929,227,24,42,9−7,2−13,72,92,14,8
Otros flujos netos de capital privado−17,15,8−10,1−16,6−17,4−34,7−17,4−21,1−18,8−12,4
Flujos oficiales netos−7,27,39,5−3,4−9,926,314,618,2−5,6−3,4
Variación de las reservas4−15,2−26,57,211,14,85,4−2,0−35,5−6,1−6,2
Comunidad de Estados Independientes6
Flujos netos de capital privado3−7,916,34,5−7,6−15,1−5,6−9,74,8−0,54,4
Inversión privada directa neta4,95,95,34,32,45,04,23,64,34,0
Inversión privada de cartera neta−0,117,67,7−3,0−6,0−9,2−8,2−13,3−8,5−8,8
Otros flujos netos de capital privado−12,7−7,2−8,5−8,9−11,5−1,3−5,714,63,79,3
Flujos oficiales netos10,98,59,40,1−3,4−3,7−1,1−4,2−1,7−1,3
Variación de las reservas42,1−3,87,5−2,0−17,2−11,3−11,8−31,9−32,4−25,7
Economías emergentes de Asia7
Flujos netos de capital privado3118,634,0−50,62,7−4,210,124,884,3116,819,5
Inversión privada directa neta53,456,556,166,467,460,553,149,356,054,9
Inversión privada de cartera neta32,06,38,456,620,1−54,4−57,6−58,4−18,1−19,7
Otros flujos netos de capital privado33,1−28,8−115,0−120,2−91,74,029,393,478,9−15,7
Flujos oficiales netos−13,225,217,51,84,0−2,0−1,9−8,6−3,5−6,7
Variación de las reservas4−46,1−35,9−52,6−87,1−60,8−90,7−157,8−245,3−234,8−118,0
Europa central y oriental
Flujos netos de capital privado325,621,827,334,533,4−1,143,843,545,748,1
Inversión privada directa neta10,411,618,021,322,922,723,113,218,220,9
Inversión privada de cartera neta1,35,4−2,44,33,6−0,20,73,95,76,7
Otros flujos netos de capital privado13,94,811,88,86,9−23,620,026,421,720,5
Flujos oficiales netos−2,81,1−2,02,76,5−7,2−5,7−6,1−6,5
Variación de las reservas4−7,3−10,1−9,6−11,0−3,16,1−13,6−11,1−5,5−7,8
Oriente Medio8
Flujos netos de capital privado32,09,68,4−7,9−24,9−16,3−27,6−22,9−30,1−16,3
Inversión privada directa neta4,15,25,13,97,78,16,98,98,911,8
Inversión privada de cartera neta1,0−2,7−6,2−4,5−12,3−15,8−19,0−24,3−27,5−23,2
Otros flujos netos de capital privado−3,17,29,5−7,3−20,4−8,6−15,4−7,4−11,4−4,9
Flujos oficiales netos7,46,75,26,6−11,0−3,2−5,4−11,0−7,3−2,8
Variación de las reservas4−18,0−16,610,3−0,2−27,4−10,6−3,1−25,6−11,5−6,7
Partidas informativas
Exportadores de combustibles
Flujos netos de capital privado3−21,928,05,1−25,7−54,8−32,4−50,9−21,7−35,0−12,8
Exportadores de productos no combustibles
Flujos netos de capital privado3239,8149,672,3112,396,952,997,9152,9197,9113,7

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. Este cuadro incluye Corea, la RAE de Hong Kong, Israel, Singapur y la provincia china de Taiwan.

A partir de esta edición, se incluye la RAE de Hong Kong en estos totales y en el grupo de economías emergentes de Asia.

Debido a las limitaciones de datos, “otros flujos netos de capital privado” podría incluir algunos flujos oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma del saldo en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital y financiera y los errores y omisiones. Los saldos en cuenta corriente por región figuran en el cuadro 25 del apéndice estadístico.

Se han revisado los datos históricos a fin de reflejar las revisiones de los datos acumulativos correspondientes a Rusia y la resolución de varias cuestiones relacionadas con la interpretación de los datos.

Este grupo comprende los países en desarrollo de Asia y las economías recientemente industrializadas de Asia.

Incluye Israel.

Los flujos netos de capital comprenden la inversión directa neta, la inversión de cartera neta y otros flujos netos de inversión a largo y corto plazo, incluidos los empréstitos oficiales y privados. Este cuadro incluye Corea, la RAE de Hong Kong, Israel, Singapur y la provincia china de Taiwan.

A partir de esta edición, se incluye la RAE de Hong Kong en estos totales y en el grupo de economías emergentes de Asia.

Debido a las limitaciones de datos, “otros flujos netos de capital privado” podría incluir algunos flujos oficiales.

El signo menos indica un aumento.

La suma del saldo en cuenta corriente, los flujos netos de capital privado, los flujos oficiales netos y la variación de las reservas equivale, con signo contrario, a la suma de la cuenta de capital y financiera y los errores y omisiones. Los saldos en cuenta corriente por región figuran en el cuadro 25 del apéndice estadístico.

Se han revisado los datos históricos a fin de reflejar las revisiones de los datos acumulativos correspondientes a Rusia y la resolución de varias cuestiones relacionadas con la interpretación de los datos.

Este grupo comprende los países en desarrollo de Asia y las economías recientemente industrializadas de Asia.

Incluye Israel.

Esta recuperación mundial cada vez más rápida, junto con la evolución cambiaria, también se ha hecho sentir en un aumento de los precios de los productos básicos (véase el apéndice 1.1). Los precios del petróleo se incrementaron fuertemente, de $26½ el barril de petróleo de entrega inmediata en septiembre de 2003 a $34 a mediados de abril de 2004. Una parte importante de este aumento puede atribuirse al parecer a la depreciación del dólar de EE.UU. (con el consiguiente efecto limitado en el crecimiento mundial). El resto se debe a una demanda mayor de la prevista, sobre todo en Estados Unidos y China; un nivel de existencias relativamente bajo; los anteriores retrasos en el restablecimiento de la producción de petróleo de Iraq; los anuncios de la OPEP de próximos recortes de la producción, y la notable actividad especulativa. Desde finales de marzo, la volatilidad de los precios ha sido especialmente pronunciada; al 13 de abril, los precios en el mercado de futuros parecían indicar que el precio medio se situará en alrededor de $32½ el barril en 2004, es decir, aproximadamente un 8% por encima de lo previsto en las proyecciones macroeconómicas. Por lo tanto, persiste la posibilidad de que se mantenga una volatilidad considerable; y mucho dependerá de las perspectivas de la demanda, la evolución geopolítica, la situación de las existencias y el grado y ritmo en que se deshagan las posiciones especulativas. Los precios de los productos básicos no combustibles también han repuntado, en alrededor del 10% medido en DEG desde mediados de 2003, registrándose los mayores aumentos en los metales (tradicionalmente el producto más cíclico), los alimentos y los productos agrícolas. Aunque se prevé que se mantenga la firmeza de los precios de los productos no combustibles, dichos precios siguen siendo moderados en comparación con los niveles históricos (gráfico 1.1) y es probable que, en promedio, aumenten a un ritmo más lento en 2004, a medida que se desvanezcan los efectos de las perturbaciones de la oferta de productos agrícolas y que la industria metalúrgica reaccione ante la subida de los precios. La actividad en el mercado de semiconductores experimentó un gran crecimiento durante 2003, y a pesar de una cierta desaceleración reciente, los indicadores anticipados indican en general que se mantendrán firmes.

La inflación, con muy pocas excepciones, se mantiene baja (cuadro 1.3). La tasa media de inflación de los precios al consumidor en los países avanzados fue del 1,8% en 2003; se prevé que, a pesar del aumento de los precios de los productos básicos, la inflación se mantendrá en un nivel moderado en 2004, debido al continuo excedente de capacidad no utilizada, la atonía de los mercados de trabajo y la capacidad limitada de fijación de precios de los productores ante la firme competencia interna y mundial. En los países emergentes y en desarrollo, la inflación también se ha reducido a niveles de un solo dígito (o muy próximos) en todas las regiones principales. Con todo, se ha moderado la preocupación por la deflación, como consecuencia de la creciente confianza en que se mantendrá la recuperación, el aumento de los precios de los productos básicos y el compromiso de varios bancos centrales de hacer frente decididamente a las eventuales presiones inflacionarias. En las economías emergentes de Asia, la inflación sigue siendo baja, aunque está repuntando. Además, en China la preocupación por la reducción de los precios ha provocado inquietud con respecto al recalentamiento de la economía y el riesgo de presiones inflacionarias.

Cuadro 1.3.PIB real, precios al consumidor y desempleo en las economías avanzadas(Variación porcentual anual y porcentaje de la población activa)
PIB realPrecios al consumidorDesempleo
200220032004200520022003200420052002200320042005
Economías avanzadas1,72,13,53,11,51,81,71,76,46,66,46,3
Estados Unidos2,23,14,63,91,62,32,32,25,86,05,55,4
Zona del euro10,90,41,72,32,32,11,71,68,48,89,18,9
Alemania0,2−0,11,61,91,31,11,00,98,69,910,210,0
Francia1,20,21,82,41,92,21,81,68,89,39,49,1
Italia0,40,31,22,02,62,82,12,09,08,78,48,2
España2,02,42,83,33,93,02,72,711,411,310,810,1
Países Bajos0,2−0,81,02,03,92,21,31,02,54,25,35,6
Bélgica0,71,11,82,41,61,51,41,47,38,18,38,2
Austria1,40,71,42,41,71,31,31,34,34,44,44,1
Finlandia2,31,92,92,52,01,30,71,09,19,08,88,5
Grecia3,84,24,03,03,93,63,33,19,99,89,79,8
Portugal0,5−1,30,82,73,73,32,11,95,16,47,16,8
Irlanda6,91,43,64,74,74,02,62,44,24,95,04,9
Luxemburgo1,31,22,33,32,12,62,11,73,04,14,95,5
Japón−0,32,73,41,9−0,9−0,2−0,4−0,15,45,34,94,9
Reino Unido11,72,33,52,51,31,41,61,85,25,04,94,9
Canadá3,31,72,63,12,32,71,41,97,77,67,47,1
Corea7,03,15,55,32,83,53,73,43,13,43,33,2
Australia3,83,03,53,63,02,82,62,56,35,96,05,9
Taiwan, provincia china de3,63,24,94,9−0,2−0,30,71,55,25,05,04,7
Suecia2,11,62,52,72,02,31,22,14,04,94,84,5
Suiza0,2−0,51,72,20,60,60,30,42,53,53,22,9
Hong Kong, RAE de2,33,35,54,5−3,0−2,6−0,50,87,37,96,45,3
Dinamarca1,00,21,82,62,32,11,71,84,96,06,05,6
Noruega1,00,22,52,01,32,51,21,93,94,64,64,5
Israel−0,81,32,43,45,70,7−0,31,610,310,710,710,1
Singapur2,21,15,04,0−0,40,51,21,54,44,74,23,8
Nueva Zelandia24,33,53,02,52,71,82,32,45,24,74,95,2
Chipre2,02,03,03,52,84,11,23,73,53,53,43,2
Islandia−0,64,03,54,64,82,02,13,32,53,33,02,5
Partidas informativas
Principales economías avanzadas1,42,23,53,01,31,71,61,66,56,86,56,4
Unión Europea1,10,82,02,42,22,01,71,77,78,28,38,1
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,13,05,35,00,91,42,12,44,14,34,13,8

Basados en el Índice Armonizado de Precios al Consumo de Eurostat.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Basados en el Índice Armonizado de Precios al Consumo de Eurostat.

Precios al consumidor, excluidas las tasas de interés.

Al avanzar la recuperación de la economía mundial a un ritmo más rápido que el previsto en la última edición de Perspectivas de la economía mundial, se han revisado considerablemente al alza las proyecciones básicas preparadas por el personal técnico del FMI. Las estimaciones indican ahora que el crecimiento del PIB mundial se incrementará de alrededor del 3,9% en 2003 al 4,6% en 2004, un aumento en ambos años de 0,6 puntos porcentuales en comparación con las cifras previstas en la edición de septiembre, y se reducirá ligeramente, al 4,4%, en 2005. Este aumento previsto se sustentará con el mantenimiento de las políticas de estímulo en marcha; la mejora de la situación del sector empresarial, incluido el sólido repunte de la rentabilidad de las empresas, las favorables condiciones de financiamiento y la recuperación vigorosa del sector de tecnología de la información; el efecto riqueza como consecuencia del mayor dinamismo de los mercados bursátiles en el último año, y la mayor recuperación de las existencias. En las proyecciones se supone que en Estados Unidos se aplicará una política monetaria moderadamente más restrictiva y que las tasas de interés comenzarán a subir en el segundo semestre de 2004, que en la zona del euro la política monetaria no registrará mayores cambios este año, y que en Japón se mantendrá la distensión cuantitativa. Las políticas fiscales varían mucho de un país a otro. Se prevé que en Estados Unidos e Italia sean expansivas, y neutrales o ligeramente restrictivas en los otros países (gráfico 1.7, cuadro 1.4 y recuadro A1 del apéndice estadístico). Como siempre, las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial se basan en el supuesto de que los tipos de cambio efectivos reales se mantengan invariables a lo largo del período de previsión.

Gráfico 1.7.Distensión de las políticas monetarias y fiscales en los principales países avanzados

(Porcentaje)

Se prevé que las tasas de interés reales aumentarán en los principales países avanzados en 2004, al tiempo que las políticas se reorientarán hacia la consolidación fiscal, salvo en Estados Unidos.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1En el caso de Japón, excluye el respaldo a los bancos.

Cuadro 1.4.Balanza fiscal y deuda del gobierno general en las principales economías avanzadas1(Porcentaje del PIB)
1988–97199819992000200120022003200420052009
Principales economías avanzadas
Saldo efectivo−3,6−1,3−1,0−1,5−3,7−4,7−4,5−3,6−2,8
Brecha de producción2−0,20,10,51,3−0,5−1,7−2,1−1,2−0,8
Saldo estructural−3,4−1,4−1,3−1,0−1,5−3,0−3,7−3,8−3,2−2,8
Estados Unidos
Saldo efectivo−3,60,40,91,6−0,2−3,3−4,9−4,8−3,5−3,0
Brecha de producción2−0,90,91,92,2−0,7−1,9−2,2−1,0−0,5
Saldo estructural−3,30,6−2,5−3,9−4,4−3,3−3,0
Deuda neta61,557,653,848,947,148,249,750,551,654,5
Deuda bruta67,266,162,257,755,856,858,559,661,364,0
Zona del euro
Saldo efectivo−2,3−1,3−0,9−1,7−2,3−2,8−2,8−2,4−0,9
Brecha de producción2−0,40,21,30,7−0,5−2,1−2,4−2,2−0,1
Saldo estructural−1,9−1,3−1,6−2,1−2,1−1,6−1,4−1,2−0,8
Deuda neta61,861,659,158,858,760,060,260,155,2
Deuda bruta73,672,269,769,469,270,470,670,364,7
Alemania3
Saldo efectivo−2,4−2,2−1,51,3−2,8−3,5−4,0−3,5−3,1−1,8
Brecha de producción20,6−0,4−0,10,90,3−0,9−2,5−2,5−2,2
Saldo estructural4−2,6−1,7−1,2−1,6−2,9−2,9−2,4−1,9−1,6−1,8
Deuda neta35,353,354,952,853,555,458,760,061,260,7
Deuda bruta48,460,961,260,259,560,864,165,466,666,1
Francia
Saldo efectivo−3,7−2,7−1,8−1,4−1,4−3,2−4,1−3,9−3,2−0,5
Brecha de producción2−0,9−1,5−0,61,21,0−1,8−2,3−2,1
Saldo estructural4−3,0−1,8−1,4−2,0−2,1−3,2−2,9−2,5−1,9−0,5
Deuda neta35,249,848,847,548,249,153,555,355,951,4
Deuda bruta44,259,558,557,156,858,763,264,965,661,0
Italia
Saldo efectivo−9,2−2,8−1,7−0,6−2,6−2,3−2,4−2,9−2,8−1,5
Brecha de producción20,1−0,11,00,6−1,0−2,5−3,0−2,8
Saldo estructural4−9,0−2,8−1,8−2,4−3,1−2,6−1,4−2,0−1,8−1,5
Deuda neta104,4110,1108,4104,5103,9101,499,898,897,690,1
Deuda bruta110,3116,4114,6111,2110,6108,0106,2105,2103,995,9
Japón
Saldo efectivo−1,2−5,5−7,2−7,5−6,1−7,9−8,2−7,1−6,6−6,0
Excluida la seguridad social−3,6−6,9−8,2−8,0−6,2−7,6−7,8−6,6−5,9−5,2
Brecha de producción21,2−1,3−2,5−1,2−2,3−3,9−2,6−0,60,1
Saldo estructural−1,6−5,1−6,3−7,0−5,3−6,4−7,2−6,9−6,6−6,1
Excluida la seguridad social−3,8−6,6−7,7−7,7−5,7−6,7−7,2−6,5−5,9−5,2
Deuda neta20,245,853,559,165,271,479,685,992,2110,7
Deuda bruta81,0117,9131,0139,3148,9158,5166,1171,2176,4186,8
Reino Unido
Saldo efectivo−3,70,11,13,90,8−1,5−3,0−3,0−3,0−2,7
Brecha de producción20,70,11,10,8−0,4−0,80,30,3
Saldo estructural4−3,6−0,20,93,70,2−1,7−2,7−2,8−3,0−2,7
Deuda neta31,342,440,234,433,033,033,534,535,839,7
Deuda bruta43,347,344,741,838,638,238,839,841,144,9
Canadá
Saldo efectivo−5,60,11,63,01,40,81,21,01,31,5
Brecha de producción2−0,80,62,00,40,4−1,1−1,2−0,8
Saldo estructural−5,40,51,42,21,30,81,81,71,71,5
Deuda neta76,883,174,864,759,156,151,148,144,531,5
Deuda bruta108,7116,2110,8101,899,696,090,886,380,861,5
Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1 del apéndice estadístico.

Los datos de la deuda se refieren al final del año. No siempre es posible comparar los datos de la deuda de los distintos países. Por ejemplo, los datos de Canadá incluyen una partida no capitalizada de las jubilaciones de los funcionarios públicos que ascendía a casi el 18% del PIB en 2001.

Porcentaje del PIB potencial.

Los datos anteriores a 1990 se refieren a Alemania occidental. A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda del Fondo Fiduciario Alemán (y de varios otros organismos). Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre ½% y 1% del PIB.

No incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,1% del PIB en 2001 y 2002 en Francia, 1,2% del PIB en 2000 en Italia, y 2,4% del PIB en 2000 en el Reino Unido. Tampoco incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de transacciones de activos sustanciales.

Nota: La metodología y los supuestos específicos para cada país se analizan en el recuadro A1 del apéndice estadístico.

Los datos de la deuda se refieren al final del año. No siempre es posible comparar los datos de la deuda de los distintos países. Por ejemplo, los datos de Canadá incluyen una partida no capitalizada de las jubilaciones de los funcionarios públicos que ascendía a casi el 18% del PIB en 2001.

Porcentaje del PIB potencial.

Los datos anteriores a 1990 se refieren a Alemania occidental. A partir de 1995, el gobierno general se hizo cargo de las obligaciones de amortización y servicio de la deuda del Fondo Fiduciario Alemán (y de varios otros organismos). Esta deuda es equivalente al 8% del PIB, y el correspondiente servicio de la deuda representa entre ½% y 1% del PIB.

No incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de la venta de licencias de telefonía móvil equivalentes al 2,5% del PIB en 2000 en el caso de Alemania, 0,1% del PIB en 2001 y 2002 en Francia, 1,2% del PIB en 2000 en Italia, y 2,4% del PIB en 2000 en el Reino Unido. Tampoco incluye ingresos de carácter excepcional provenientes de transacciones de activos sustanciales.

El ritmo proyectado y la naturaleza de la recuperación varían considerablemente de un país o región a otro, debido al distinto grado de estímulo de las políticas; la evolución del tipo de cambio; los avances en la reestructuración de las empresas; la apertura y, por lo tanto, la capacidad para beneficiarse del aumento del comercio mundial, sobre todo en el sector de tecnología de la información, y la evolución específica de cada región (gráfico 1.8).

Gráfico 1.8.Perspectivas mundiales

(PIB real; variación porcentual con respecto a cuatro trimestres antes)

Se ha afianzado y ampliado la recuperación de la economía mundial, impulsada por Estados Unidos y Asia.

Fuentes: Haver Analytics y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, el Reino Unido, Suecia, Suiza y la zona del euro.

2Corea, RAE de Hong Kong, provincia china de Taiwan y Singapur.

3Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

4Bulgaria, Eslovenia, Estonia, Hungría, Israel, Letonia, Lituania, Pakistán, Polonia, República Checa, República Eslovaca, Rumania, Rusia, Sudáfrica, Turquía y Ucrania.

5Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.

  • En los países industriales, las proyecciones indican nuevamente que la reactivación más vigorosa se registrará en Estados Unidos—con un crecimiento del PIB del 4,6% en 2004—, acompañada de un aumento sólido y sostenido de la productividad. A medida que se desvanezcan a lo largo de 2004 los efectos de las anteriores medidas de estímulo fiscal y monetario, mucho dependerá del mantenimiento de un sólido crecimiento de la inversión y de un repunte sostenido del empleo (del que por el momento solo se observan indicios preliminares). En la zona del euro, la recuperación sigue siendo tenue; si bien se observan señales de un repunte de la inversión fija, el consumo de los hogares sigue siendo débil. Gracias a la sólida situación patrimonial de los hogares y las mejoras de los mercados bursátiles, cabe prever que la demanda interna se fortalezca paulatinamente. No obstante, dado que se prevé la aplicación de políticas de menor estímulo y que aún queda camino por recorrer en la reestructuración de las empresas, persisten riesgos a la baja y mucho depende todavía de la demanda externa, motor tradicional de la recuperación en Europa. En Japón, el crecimiento del PIB sigue superando las expectativas, respaldado por la vigorosa demanda externa, especialmente de China, el aumento de la inversión y, últimamente, el repunte del consumo. De cara al futuro, las proyecciones apuntan a un crecimiento del PIB del 3,4% en 2004, el nivel más alto desde 1996, que posteriormente se moderará, aunque la deflación y las deficiencias de las empresas y el sistema bancario siguen siendo motivo de preocupación. Tanto en Europa como en Japón, el principal riesgo a corto plazo sería una nueva y significativa apreciación de sus monedas.

  • Los países de mercados emergentes y en desarrollo también han experimentado un repunte de la actividad, y las proyecciones de crecimiento del PIB para 2004 se han revisado al alza—en distinta medida—en casi todas las grandes regiones. En las economías emergentes de Asia, el crecimiento del PIB ha sido particularmente vigoroso y, según las proyecciones, se mantendrá en el 7,2% en 2004, el nivel más alto desde la crisis de 1997/98, respaldado por la aplicación de políticas macroeconómicas acomodaticias, la presencia de tipos de cambio competitivos y la recuperación del sector de tecnología de la información. El rápido crecimiento de China, impulsado por el veloz aumento de la inversión y la exportación, ha prestado un importante apoyo a la actividad en países de dentro y fuera de la región; por su parte, en India el crecimiento del PIB también ha superado las expectativas, gracias a las favorables condiciones climáticas y las bajas tasas de interés internas. Con el rápido aumento del comercio mundial, el crecimiento del PIB y los superávit en cuenta corriente en Asia podrían ser más altos de lo previsto. En América Latina, tras el débil crecimiento del PIB, sobre todo en Brasil, en 2003, las previsiones indican que la reactivación se consolidará este año, respaldada por un aumento de la demanda interna, la subida de los precios de los productos básicos y la recuperación mundial. En vista de las grandes necesidades de financiamiento externo a mediano plazo, un vuelco de las condiciones de financiamiento externo (actualmente favorables), por ejemplo debido a un aumento de las tasas de interés en los países industriales, sigue siendo un riesgo importante para muchos países de la región. En Oriente Medio, se prevé que el crecimiento disminuirá este año con respecto a los niveles relativamente elevados de 2003, sobre todo debido al crecimiento más lento de la producción de petróleo, pero seguirá siendo vigoroso. Si bien los precios del petróleo son favorables en la actualidad, las perspectivas a mediano plazo siguen siendo un riesgo clave, sobre todo en vista de la difícil situación fiscal de varios países. En la Comunidad de Estados Independientes, el crecimiento también superó las expectativas, gracias a la sólida recuperación registrada en Rusia y Ucrania, incluido un cierto repunte de la inversión en el sector no energético, lo que no deja de ser alentador. Para Europa central y oriental se proyecta un repunte más modesto del crecimiento, limitado por el desempeño relativamente flojo de la zona del euro y la necesidad de una consolidación fiscal en muchos países.

  • Entre los países más pobres, la tasa de crecimiento del PIB aumentó al 4,4% en los países de África subsahariana (excluida Sudáfrica) en 2003, impulsada por el aumento de la producción de petróleo en Nigeria. Las proyecciones apuntan a un crecimiento aún más alto del PIB en 2004, como resultado de una combinación de factores: mejora de las variables macroeconómicas fundamentales, precios más altos para los productos básicos y condiciones meteorológicas más favorables (Etiopía), sin olvidar el aumento de la producción de gas y petróleo en varios países. Si bien el aumento proyectado del crecimiento en la región es alentador, las previsiones de Perspectivas de la economía mundial en cuanto al crecimiento de África siempre han sido excesivamente optimistas, en parte porque no han tenido en cuenta la inestabilidad política—en este contexto, el reciente deterioro de la situación en Côte d´Ivoire es motivo de preocupación—ni las catástrofes naturales2.

Al afianzarse cada vez más la recuperación mundial, se han equilibrado mucho más los riesgos. De hecho, a pesar del aumento de los precios del petróleo, una serie de factores podría generar una fase de expansión más vigorosa a corto plazo en algunas regiones, incluidos fuertes repuntes del comercio mundial y de los mercados financieros y un dinamismo sostenido de la economía estadounidense, que es, con frecuencia, un indicador anticipado de la evolución de otras regiones. También cabe señalar que, al igual que las proyecciones tienden a ser exageradamente optimistas durante las desaceleraciones, suelen ser exageradamente pesimistas durante las recuperaciones. Con todo, hay que hacer dos salvedades. En primer lugar, como lo subrayan los recientes acontecimientos en Madrid y en otros países, la incertidumbre geopolítica sigue siendo un riesgo importante, si bien difícil de cuantificar, y la volatilidad de los precios del petróleo continúa siendo un motivo de inquietud. En segundo lugar, la economía mundial sigue enfrentando riesgos significativos, algunos de los cuales se han exacerbado como consecuencia del enfoque proactivo que ha debido darse a las políticas en los últimos años. Como se señala a continuación, no es imposible que algunos de estos riesgos puedan tener consecuencias a corto plazo, tanto en los mercados financieros como en la economía real en general.

  • Como se señaló en muchas ediciones anteriores de Perspectivas de la economía mundial, el profundo y persistente déficit en cuenta corriente de Estados Unidos—acompañado de un déficit fiscal de similar magnitud—y los superávit de otras regiones, sobre todo en Asia, siguen siendo motivo de grave inquietud (cuadro 1.5). A este respecto, la depreciación del dólar de EE.UU. desde principios de 2002 ha sido útil, aunque las correspondientes apreciaciones se han concentrado excesivamente en las monedas de algunos países industriales, muchos de los cuales se encuentran en una situación coyuntural débil. No obstante, en parte debido a que la demanda interna sigue aumentando a un ritmo más rápido que el de los principales socios comerciales, se prevé que el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos solo se reducirá al 4% para 2009, lo que parece indicar que podría ser necesaria una nueva depreciación del dólar de EE.UU. a mediano plazo. Es posible que este proceso se desarrolle con consecuencias mínimas, sobre todo si se mantiene el sólido aumento de la productividad en Estados Unidos. Como señaló el Presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, la flexibilidad relativa de la economía estadounidense y la creciente integración mundial, que seguramente ayudará a reducir las dificultades para financiar el déficit, también son factores positivos. Con todo, persisten dos motivos claros de preocupación. En primer lugar, como demuestra la experiencia histórica, aun cuando sea ordenado, el ajuste del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos podría dar lugar a un período de menor crecimiento del PIB, a medida que aumente el ahorro nacional y se reduzca la inversión, o ambas cosas, sobre todo si no se acelerase el crecimiento en el resto del mundo3. En segundo lugar, no puede descartarse un ajuste más desordenado, con fuertes fluctuaciones de los tipos de cambio, lo que tendría consecuencias mucho más graves, que podrían afectar a otros mercados financieros, por ejemplo, a través de un aumento de las tasas de interés de Estados Unidos (recuadro 1.1). La creciente importancia de las compras oficiales de activos de Estados Unidos por parte de bancos centrales de Asia podría reducir el riesgo de que el ajuste sea desordenado a corto plazo, pero si éstas se mantienen, podrían aumentar estos riesgos a largo plazo, dadas las dificultades internas e internacionales relacionadas con la rápida acumulación de reservas externas.

  • Las tasas de interés mundiales son muy bajas y tendrán que terminar subiendo, pero el momento y el ritmo al que se producirá la subida siguen siendo objeto de considerable incertidumbre. Como se señala en el informe Global Financial Stability Report del FMI, en un entorno de bajas tasas de interés existe el riesgo de que el aumento de los precios de los activos, que ya han repuntado considerablemente, vaya más allá de lo que justifican las variables económicas fundamentales, y que los futuros incrementos de las tasas de interés, sobre todo si son pronunciados o bruscos, contribuyan a la volatilidad de los mercados financieros y afecten negativamente la recuperación. Esto puede suscitar inquietud en particular en países con mercados inmobiliarios muy dinámicos, como el Reino Unido, Australia, Irlanda y España y, en menor medida, Estados Unidos y Nueva Zelandia (recuadro 1.2). Además, si bien muchos países de mercados emergentes han aprovechado la oportunidad que brinda un entorno externo favorable para mejorar la estructura de sus obligaciones, el mantenimiento de las fuertes entradas de capital y los niveles mínimos históricos de las primas de riesgo son motivo de preocupación porque los mercados podrían actuar con cierta complacencia ante los posibles riesgos que ello entraña (véase el capítulo IV, “¿Deberían ser motivo de preocupación los auges crediticios en los mercados emergentes?”).

  • La situación fiscal a mediano plazo es todavía muy delicada en todo el mundo. A pesar de la consolidación fiscal llevada a cabo durante los años noventa, muchos países industriales entraron en el nuevo milenio con niveles de deuda pública relativamente altos y la amenaza de presiones fiscales debido al envejecimiento de la población. En los últimos tres años, estos temores se han intensificado considerablemente, debido a la desaceleración de la economía mundial, la adopción de una política fiscal más expansiva y, a pesar de las favorables medidas aplicadas recientemente por algunos países de la zona del euro, a los avances limitados en la reforma de los sistemas de pensiones y atención de la salud. Además de los posibles riesgos para cada país, si no se corrige la situación, podrían intensificarse las presiones sobre las tasas de interés mundiales a mediano plazo. En los mercados emergentes, la deuda pública aumentó gradualmente en la segunda mitad de los años noventa, e incluso es más alta, en promedio, que la de los países industriales, aunque la capacidad de financiamiento del servicio de la deuda, en general, es menor4. Si bien las condiciones actuales del financiamiento siguen siendo favorables, los datos históricos parecen indicar claramente que, si no se adoptan nuevas medidas, existe el riesgo de que se generalicen los problemas de financiamiento en el futuro.

  • Aunque las negociaciones comerciales de la Ronda de Doha parecen estar recobrando cierto impulso, las diferencias entre las partes negociadoras son aún grandes, como lo demostró la falta de acuerdo en la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), celebrada en Cancún en septiembre de 2003, y el resurgimiento reciente de controversias comerciales bilaterales (recuadro 1.3). Dado que los desequilibrios mundiales están intensificando la posibilidad de presiones proteccionistas y que los riesgos geopolíticos constituyen otra amenaza a la globalización, la conclusión exitosa de la Ronda reviste especial importancia, sobre todo para los países en desarrollo, que recibirían las dos terceras partes de los posibles beneficios. Como señaló recientemente la Directora Gerente Interina, Anne Krueger, “si el mundo volviera a caer en el proteccionismo sería un revés que nadie desea imaginar. Se deteriorarían las posibilidades de crecimiento económico de todos los países y podría ponerse en peligro lo que ya se ha logrado”5.

Cuadro 1.5.Saldo en cuenta corriente en algunas economías(Porcentaje del PIB)
2002200320042005
Economías avanzadas−0,7−0,8−0,6−0,6
Estados Unidos−4,6−4,9−4,2−4,1
Zona del euro11,20,60,70,8
Alemania2,82,43,12,7
Francia1,80,80,30,7
Italia−0,6−0,9−0,8−0,5
España−2,4−2,5−2,9−2,9
Países Bajos2,52,22,62,9
Bélgica5,44,54,64,5
Austria0,3−0,1−0,2−0,5
Finlandia6,85,55,96,3
Grecia−6,1−5,6−5,0−4,4
Portugal−6,7−5,1−4,4−4,0
Irlanda−0,7−2,0−2,4−1,3
Luxemburgo8,25,96,98,0
Japón2,83,23,13,2
Reino Unido−1,7−2,4−2,2−2,1
Canadá2,02,11,81,7
Corea1,02,01,50,9
Australia−4,3−6,0−5,4−5,2
Taiwan, provincia china de9,110,07,36,2
Suecia4,86,65,96,0
Suiza9,69,510,110,1
Hong Kong, RAE de8,511,010,39,8
Dinamarca2,52,82,62,6
Noruega13,212,813,011,6
Israel−1,3−0,20,3−0,4
Singapur21,430,928,026,7
Nueva Zelandia−3,7−4,5−5,0−5,0
Chipre−5,4−5,0−4,4−4,1
Islandia−0,3−5,6−4,8−6,1
Partidas informativas
Principales economías
avanzadas−1,4−1,6−1,2−1,1
Unión Europea20,60,20,30,3
Zona del euro20,90,40,20,2
Economías asiáticas reciente-
mente industrializadas5,97,66,25,5

Calculado como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones intrarregionales.

Calculado como la suma de los saldos de cada uno de los países de la zona del euro.

Con corrección de discrepancias en las declaraciones sobre transacciones intrarregionales.

Recuadro 1.1.Efectos de un descenso del dólar

Desde que alcanzó su nivel máximo a principios de 2002, el valor del dólar se ha reducido casi un 20% en términos efectivos reales. En general, esta moneda registró las depreciaciones más fuertes frente a las de otros países industriales, incluidos el euro y el yen, mientras que su evolución con respecto a las monedas de las principales regiones de mercados emergentes ha sido más desigual, ya que se ha depreciado frente a las de los países en transición y—en menor medida—las economías emergentes de Asia y se ha apreciado frente a la mayoría de las monedas de América Latina (gráfico 1.4). En este recuadro se examinan las consecuencias de la depreciación del dólar de EE.UU. en la economía mundial y otras cuestiones clave con respecto a este tema.

Un efecto importante del descenso gradual del dólar sería la reducción del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos al orientarse la demanda externa hacia los productos estadounidenses. La depreciación de la moneda local contribuye a que los productos y servicios locales sean más competitivos, lo que aumenta la demanda del resto del mundo y reduce la de bienes extranjeros en el país. Por lo tanto, la balanza de pagos mejorará a lo largo del tiempo, aunque puede haber un deterioro temporal ya que los precios de las exportaciones e importaciones responden más rápidamente que las cantidades; con el tiempo, esta tendencia se invierte (esta divergencia entre los efectos a corto y largo plazo se denomina en general curva J, debido a su forma). Una regla aproximativa es que una depreciación del 10% del tipo de cambio efectivo real del dólar contribuye a un aumento de la balanza comercial estadounidense de ½ punto porcentual del PIB después de dos o tres años. En contrapartida, la reducción de la demanda y el saldo externo en el resto del mundo, por supuesto, depende esencialmente de la evolución del dólar frente a cada moneda. Con respecto a la depreciación desde febrero de 2002, el impacto principal es en los demás países industriales.

Una depreciación del dólar también mejora la posición neta en activos externos de Estados Unidos y empeora las de los demás países. La globalización ha contribuido a un rápido aumento de los activos externos en manos de Estados Unidos, denominados con frecuencia en otras monedas o consistentes en pasivos emitidos en general en dólares1. Al aumentar el valor de otras monedas en relación con el dólar, se incrementa el valor de los activos denominados en estas monedas. Se estima que una depreciación del dólar del 25% en términos efectivos reales podría mejorar la posición neta en activos externos de Estados Unidos en 7 puntos porcentuales del PIB, un cambio apreciable dado que la posición neta global muestra que Estados Unidos adeuda alrededor del 25% de su PIB al resto del mundo2. La pérdida frente al resto del mundo es ligeramente mayor, unos 10 puntos porcentuales del PIB de Estados Unidos, ya que los pasivos de este país frente al resto del mundo superan considerablemente los activos. La mayoría de estas pérdidas afectará al sector privado, aunque los bancos centrales que hayan acumulado montos importantes de reservas en dólares también sentirán en forma significativa los efectos. Con todo, el impacto directo en la demanda mundial probablemente será muy limitado ya que en la mayor parte de los países industriales la gran mayoría de la riqueza se mantiene en activos internos, y no en activos externos (véase más adelante el análisis sobre los mercados emergentes).

Las consecuencias macroeconómicas de una depreciación gradual del dólar, si bien importantes, probablemente serán limitadas. El aumento de la demanda de productos de Estados Unidos incrementará temporalmente la producción estadounidense en comparación con su potencial, intensificará las presiones inflacionistas y contribuirá a la aplicación de una política monetaria ligeramente más restrictiva. También tendría un impacto directo en la inflación al encarecerse los bienes externos, aunque las estimaciones del traslado del tipo de cambio a la inflación se han reducido a lo largo del tiempo; una regla aproximativa en el caso de Estados Unidos es que una depreciación del 10% de la moneda añade ½ punto porcentual a la inflación de precios al consumidor, aunque algunas estimaciones recientes son menores, de acuerdo con la experiencia de los últimos dos años. En general, el cambio de situación de la cuenta corriente parece estar relacionado con cierta desaceleración del crecimiento a corto plazo, debido posiblemente a que es difícil asegurar una rotación suave de la demanda de fuentes internas a externas3. La reducción gradual de la demanda real y del impulso desinflacionista hacia los países cuyas monedas se aprecian puede compensarse con la aplicación de una política monetaria (fiscal) menos restrictiva. Sin embargo, también en este caso, puede producirse una perturbación a corto plazo debido al desplazamiento de la demanda, pero su efecto podría reducirse incrementando la flexibilidad estructural.

No obstante, la situación podría ser mucho más difícil si la depreciación es rápida y afecta a otros mercados financieros. Las perturbaciones en los mercados cambiarios obstaculizarán las relaciones comerciales y podrían intensificar las presiones proteccionistas. También podría aumentar temporalmente la incertidumbre con respecto a la evolución futura de la economía, lo que contribuiría a que el público aplace sus decisiones de inversión y consumo y, por lo tanto, podría reducir la actividad a corto plazo. Además, si la depreciación refleja la preocupación del mercado con respecto al financiamiento del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos, podría aumentar la prima de riesgo de los activos de Estados Unidos, lo que también podría afectar a las primas en los mercados extranjeros y reducir la actividad en Estados Unidos y en el exterior. También podría generar mayores expectativas inflacionistas en Estados Unidos, lo que daría lugar a la aplicación de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal. En otros países, la rápida apreciación de la moneda frente al dólar sería particularmente difícil para los que tienen escaso margen de maniobra macroeconómica. Japón es un buen ejemplo, puesto que las tasas de interés ya están en su nivel mínimo y la difícil situación fiscal deja poco margen de maniobra para la aplicación de políticas de orientación expansiva, pero otros países, incluidos muchos países de mercados emergentes muy endeudados, también podrían verse ante graves limitaciones.

De hecho, el aumento de las tasas de interés de Estados Unidos podría ser particularmente problemático para los países de mercados emergentes muy endeudados al aumentar su fragilidad financiera, si bien las variaciones de los tipos de cambio podrían contribuir a compensar este efecto. Estos países pagan una prima de riesgo apreciable por los empréstitos debido a la débil situación de los balances y la preocupación que suscitan las políticas internas. Los aumentos de las tasas de interés en Estados Unidos pueden crear considerables dificultades internas al reducir la liquidez internacional y afectar gravemente a los balances debido al aumento de los costos de reembolso, lo que incrementaría la prima de riesgo sobre los empréstitos; no obstante, estos efectos podrían compensarse en parte o íntegramente si el dólar se deprecia frente a las monedas locales, ya que los empréstitos suelen denominarse en dólares y, por lo tanto, la carga real de la deuda se reducirá. Es difícil evaluar la reacción de los tipos de cambio de los países de mercados emergentes ante una depreciación generalizada del dólar debido a que la atonía de la actividad económica interna puede generar presiones a la baja de los tipos de cambio de las monedas locales (este efecto de “acelerador financiero” se analiza con más detalle en el recuadro 2.1). De hecho, cabe destacar que durante el reciente período de debilidad del dólar se ha registrado una apreciación de la moneda estadounidense con respecto a las de algunos países de mercados emergentes con altos niveles de deuda externa.

Nota: El autor de este recuadro es Tamim Bayoumi.1Véase “Vínculos de los ciclos económicos de las principales economías avanzadas” en la edición de octubre de 2001 de Perspectivas de la economía mundial.2Véase “¿En qué medida preocupan los desequilibrios externos?” en la edición de septiembre de 2002 de Perspectivas de la economía mundial.3Véase el gráfico 2.5 del capítulo “¿En qué medida preocupan los desequilibrios externos?” de la edición de septiembre de 2002 de Perspectivas de la economía mundial.

Recuadro 1.2.Mercados inmobiliarios de los países industriales

El aumento espectacular de los precios de la propiedad residencial en los últimos años, sobre todo en Australia, España, Irlanda, Países Bajos y Reino Unido (donde los precios reales de la vivienda han aumentado un 50% o más durante los últimos cinco años), ha agravado la preocupación por la burbuja de los precios de los activos y la consiguiente posibilidad de una fuerte corrección de los precios1. Una reducción pronunciada de los precios de la vivienda puede acarrear altos costos para la economía: los datos presentados en la edición de abril de 2003 de Perspectivas de la economía mundial parecen indicar que estas reducciones tienden a ser prolongadas y suelen ir aparejadas de desaceleraciones de la actividad económica e inestabilidad financiera. Los efectos macroeconómicos pueden intensificarse cuando la reducción de los precios obedece a un aumento de las tasas de interés reales y los hogares o instituciones financieras son vulnerables a estos cambios.

Los altos precios de la vivienda pueden atribuirse a varios factores macroeconómicos que han aumentado la demanda de viviendas. Las tasas de interés reales se han reducido considerablemente y en ciertos períodos incluso han sido negativas en algunos países (España, Irlanda y Países Bajos). Además, el ingreso disponible ha aumentado rápidamente en los últimos cinco años, sobre todo en Estados Unidos e Irlanda (véase el gráfico). También puede señalarse otro factor relacionado con la demanda: la flexibilización de las restricciones de liquidez, lo que ha dado lugar no solo a la reducción de las tasas de interés sino también a una mayor desregulación de los mercados financieros en algunos países y a una mayor competencia entre instituciones financieras en la concesión de crédito hipotecario. Por último, también han contribuido al aumento de los precios los factores relacionados con las características específicas de cada país: la fuerte demanda del segmento de personas que compran su primera vivienda2, la escasa oferta de nuevas viviendas (Países Bajos y Reino Unido), la compra de viviendas de veraneo por parte de extranjeros (España) y los incentivos fiscales (España y Países Bajos).

Precios reales de la vivienda e ingreso disponible

(Tasa media de crecimiento, 1997–2002; coeficiente de correlación = 0,68)

Fuentes: OCDE, Analytical database; fuentes nacionales; Office of Federal Housing Enterprise Oversight; HBOS plc; Real State Institute, Japón, y cálculos del Banco Federal de Alemania basados en datos de Bulwein.

Si bien estos factores contribuyen a explicar el aumento de la demanda de viviendas, la magnitud del incremento de los precios de la vivienda es motivo de inquietud en algunos países, como Reino Unido y Australia. De hecho, si bien el aumento de los precios podría justificarse desde el punto de vista de las variables económicas fundamentales actuales y previstas, aún podría producirse un viraje de los precios de la vivienda debido al deterioro de dichas variables, por ejemplo, un aumento de las tasas de interés, un incremento sustancial del desempleo y un crecimiento más lento del ingreso disponible. Si se produjera una fuerte reducción de los precios de la vivienda, los efectos macroeconómicos se sentirían a través de diversos canales. La reducción de estos precios puede contribuir a la disminución de la inversión en inmuebles residenciales, que ha sido alta como porcentaje del PIB y que ha llegado hasta el 1% del PIB en Australia, España, Países Bajos y, en particular, Irlanda. Además, al reducirse el valor de los activos de los hogares, la reducción de los precios de la vivienda podría contribuir a la disminución del consumo privado a través del efecto riqueza. Los préstamos sobre el capital inmobiliario acumulado, que reflejan un mayor nivel de riqueza en vivienda, han contribuido en gran medida al aumento del consumo privado en Estados Unidos, Países Bajos y Reino Unido y, en menor medida, Australia. Las estimaciones presentadas en la edición de abril de 2002 de Perspectivas de la economía mundial parecen indicar que una disminución del 10% de los precios de la vivienda traería aparejada, en promedio, una reducción del 0,5% del consumo en las economías avanzadas.

El efecto riqueza en el consumo puede amplificarse si los hogares son vulnerables desde el punto de vista financiero cuando caen los precios de la vivienda, en particular cuando el servicio de la deuda hipotecaria es sensible a un aumento de las tasas de interés (una de las causas directas de la reducción de los precios de la vivienda), como sería el caso en los países en que predominan las hipotecas a tasas de interés variables (como Australia, España, Irlanda y Reino Unido) y el saldo de la deuda de los hogares es alto3. La deuda de los hogares ha aumentado considerablemente como proporción del ingreso disponible (si bien no como porcentaje de la riqueza) en todos los países, y es particularmente alta en Australia, Estados Unidos, Países Bajos y Reino Unido. Sin embargo, hasta la fecha la reducción de las tasas de interés ha compensado o moderado el impacto del aumento del volumen de deuda en el servicio de la deuda4.

El aumento de las tasas de interés, junto con la reducción de los precios de la vivienda, también plantean riesgos para la estabilidad financiera y pueden afectar a la inversión. Estos riesgos se derivan de las tenencias directas de préstamos hipotecarios de las instituciones financieras, así como de las tenencias indirectas a través de valores con respaldo hipotecario. A pesar de la titulización cada vez más rápida de las hipotecas, los bancos de los países con mercados inmobiliarios en gran expansión siguen siendo los principales tenedores de créditos hipotecarios y, por lo tanto, deben hacer frente al riesgo de las tasas de interés y al riesgo de crédito5. A medida que aumentan las tasas de interés, disminuye el valor de mercado de los préstamos hipotecarios y aumenta la probabilidad de incumplimiento, y los efectos relativos dependen del grado en que se ajusten los pagos de intereses al aumentar las tasas de interés vigentes6. También pueden surgir riesgos de crédito por otros motivos, por ejemplo cuando el prestatario no puede pagar porque se queda sin empleo. Si no se reembolsa el préstamo, el bien dado en garantía puede utilizarse para reembolsarlo y, por lo tanto, una relación más baja entre el préstamo y el valor del bien ofrece mayor protección a los prestamistas en estos casos7.

En algunos países con mercados inmobiliarios en gran expansión, se considera en general que los sistemas bancarios gozan de buena salud: tienen altos coeficientes de capital, una proporción baja de préstamos incobrables, en particular los hipotecarios, y una rentabilidad estable. Además, la relación entre el monto del préstamo y el valor de la propiedad considerando el total de préstamos hipotecarios es relativamente baja: inferior al 80% en todos los países. Sin embargo, el número de préstamos en que la relación es más alta ha aumentado en Irlanda, Reino Unido y, en particular, los Países Bajos. El número de hipotecas relacionadas con compras para alquiler también ha aumentado en Australia, España, Irlanda y Reino Unido, lo que parece indicar que existe un elemento más especulativo en la compra de viviendas. Además, en todos estos países predominan las hipotecas a tasas variables o fijas a corto plazo, que conllevan un riesgo de incumplimiento más alto si aumenta la tasa de interés que los productos a tasa fija. Si bien la calidad de los activos suele deteriorarse lentamente, los supervisores financieros deben mantenerse alerta, debido al nivel relativamente alto de riesgo inmobiliario al que están expuestos los bancos, los precios de la vivienda aún en aumento y la tendencia reciente hacia transacciones hipotecarias más especulativas.

Nota: Los autores principales de este recuadro son Gian Maria Milesi-Ferretti y Laura Kodres.1Los aumentos de los precios de la propiedad comercial han sido mucho menos pronunciados, pero aun así muy significativos en algunos países (Irlanda y Países Bajos). Véase un análisis sobre este tema en Zhu (2002).2Debido al alto crecimiento demográfico del segmento de compradores entre los 25 y 35 años de edad (España e Irlanda) y el mecanismo de incentivos puesto en marcha por el gobierno (Australia).3Los datos demuestran que la volatilidad de los precios de la vivienda es mayor en los países en que son comunes las hipotecas a tasas variables.4Si bien el entorno de baja inflación podría aumentar la capacidad de endeudamiento de los hogares, la consiguiente carga real del servicio de la deuda hipotecaria disminuye con menor rapidez.5Los valores con respaldo hipotecario representan alrededor del 12% de los préstamos hipotecarios residenciales en Irlanda; 8% en Reino Unido; 4% en los Países Bajos; 6% en España, y 18% en Australia. En cambio, en Estados Unidos, estos valores comprenden el 57% de dichos préstamos.6Los préstamos no suelen registrarse en los balances de los bancos al valor de mercado y, por lo tanto, el riesgo de tasas de interés de los préstamos no se reconoce como pérdidas o ganancias contables salvo que se venda el préstamo.7Los bancos podrían verse obligados a aumentar las reservas para préstamos incobrables y el capital reglamentario debido a los préstamos sujetos a riesgo.

Recuadro 1.3.Riesgos para el sistema multilateral de comercio

La evolución de la economía mundial durante el último año suscita cierta preocupación por la situación y dirección futura del sistema multilateral de comercio. El revés más visible fue el resultado desalentador de la Conferencia Ministerial de Cancún de la Organización Mundial del Comercio (OMC), celebrada en septiembre de 2003, durante la cual los ministros de comercio no llegaron a un acuerdo con respecto a las modalidades de las negociaciones que deberán concluir a finales de 2004. Es la segunda Conferencia Ministerial de la OMC que fracasa tras la celebrada en Seattle en 1999, y algunos observadores señalan que lo sucedido en Cancún podría no presagiar nada bueno para el sistema multilateral de comercio. La proliferación de acuerdos comerciales bilaterales y regionales y el número de controversias comerciales contenciosas y muy evidentes también confirman la impresión de que la arquitectura del sistema mundial de comercio está sujeta a tensiones. Independientemente de los acontecimientos recientes, al examinar más detenidamente la situación cabe afirmar que podrían haberse exagerado los riesgos. No obstante, los costos de no avanzar en el establecimiento de un marco sólido y adecuado para la liberalización multilateral del comercio podrían ser considerables, en particular para los países en desarrollo.

Si bien la Ronda de Doha ha sufrido reveses, los resultados no han sido peores que los de anteriores rondas. Ninguna ronda reciente ha avanzado sin desacuerdos, y en todas ellas en algún momento se ha tenido la impresión de que fracasaría. Por ejemplo, la Ronda Uruguay, que se firmó en 1994, se prolongó durante ocho años y la Ronda de Tokio seis (1973–79). El programa de la Ronda de Doha es más amplio y complejo que el de las rondas anteriores. Las primeras rondas del GATT se centraron principalmente en la reducción de aranceles.

El programa se amplió considerablemente durante la Ronda Uruguay, tanto en el número de sectores (agricultura, servicios) como de normas (por ejemplo, subvenciones, derechos de propiedad intelectual). La Ronda de Doha incluyó nuevos ámbitos reglamentarios polémicos (por ejemplo, la inversión y las normas de competencia) y tiene por objeto fortalecer los compromisos en los nuevos sectores. Por lo tanto, el sistema multilateral de comercio abarca cada vez más preferencias sociales que van más allá de la organización del sector manufacturero, lo que requiere que en las negociaciones se tenga en cuenta una amplia gama de intereses sociales y políticos.

Y tal vez lo que es igualmente importante, el número de países miembros de la OMC (y el organismo predecesor, el GATT) se ha incrementado considerablemente: de 81 al principio de la Ronda de Tokio a unos 142 al principio de la Ronda de Doha. El gran número de países en desarrollo que han ingresado en la OMC en los últimos años implica un cambio esencial en las prioridades, si bien no ha cambiado la mecánica básica de la institución. Además, el Programa de Doha para el Desarrollo tiene características únicas y hace hincapié en los intereses de los países en desarrollo, lo que no se articula fácilmente con el concepto de reciprocidad: el motor tradicional de las negociaciones de la OMC. Por lo tanto, se entiende que existan ciertos reveses y dificultades para lograr un programa de reformas comerciales de gran envergadura.

Algunos observadores han hecho hincapié en el creciente número de acuerdos comerciales regionales como posible riesgo para el sistema multilateral de comercio1. Estos acuerdos no pueden criticarse a primera vista, puesto que pueden fomentar la creación de comercio, e incluso establecer el marco que facilite posteriormente la liberalización multilateral. Sin embargo, no cabe duda de que no son la solución óptima—que consistiría en reducir en gran escala las barreras comerciales según el trato de la nación más favorecida—y si no se diseñan en forma adecuada pueden causar una desviación de las corrientes comerciales, dificultades administrativas y dar lugar al establecimiento de un conjunto de reglas comerciales que compitan con las vigentes en el marco de la OMC. La impresión de que son más fáciles de negociar y pueden reportar más beneficios inmediatos también podría reducir la atención y el respaldo brindados a las negociaciones multilaterales, en particular en el caso de los países con una capacidad administrativa limitada.

No obstante, es probable que se exagere el riesgo que representan los acuerdos bilaterales y regionales para el sistema mundial de comercio. Si bien es cierto que estos acuerdos están proliferando, entrañan muchos de los mismos problemas que surgen a nivel multilateral, así como algunos propios. La agricultura y otros productos sensibles siguen planteando dificultades en casi todas las negociaciones comerciales. De hecho, la cuestión de las subvenciones agrícolas solo puede abordarse a nivel multilateral ya que no pueden reducirse por subgrupos de socios comerciales, lo que reduce el alcance de la negociación de soluciones de compromiso en los acuerdos regionales. Las cuestiones reglamentarias, como la inversión y los reglamentos aplicables a los contratos del sector público, también pueden ser problemáticas a nivel regional. Estas cuestiones son una de las razones importantes que limitan el avance y han reducido las expectativas con respecto a la iniciativa del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). La aplicación y el cumplimiento de los acuerdos también han planteado dificultades en el marco de varias iniciativas en Asia oriental.

Si bien aumenta cada vez más el número de controversias comerciales, siguen utilizándose los mecanismos establecidos por la OMC, lo que parece indicar que hay confianza en el sistema multilateral de comercio basado en normas. Los países miembros de la OMC siguen utilizando ampliamente el proceso de solución de diferencias; si bien éste, como muchos otros mecanismos institucionales, ha sido objeto de una supervisión detallada. Su valor ha quedado demostrado, por ejemplo, por el hecho de que los países del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) hayan sometido sus diferencias comerciales a la OMC a pesar de que el TLC establece su propio mecanismo de arbitraje. Los países son conscientes de que las disputas comerciales entrañan costos, como lo demuestra la decisión de Estados Unidos de retirar antes de la fecha establecida en el calendario los derechos de salvaguardia frente a las importaciones de acero, lo que evitó un conflicto comercial posiblemente muy costoso con un grupo de socios comerciales importantes.

Por lo tanto, es prematuro predecir el colapso del sistema multilateral de comercio. A pesar del gran número de quejas con respecto a las deficiencias de los mecanismos de la OMC, no se ha demostrado que los países miembros estén muy dispuestos a abandonarlos. Tras el fracaso de Cancún, son cada vez más los que creen que debería reiniciarse la Ronda y parecen indicar que podrían hacerse concesiones importantes, aunque limitadas. Sin embargo, la preocupación por las perspectivas de la Ronda de Doha tiene su fundamento y ello exige un compromiso político más firme que convierta los discursos retóricos en medidas concretas.

El éxito de la arquitectura multilateral no solo depende de las reglas del sistema o sus instituciones, sino también de la voluntad de los países miembros de cooperar en el logro de objetivos comunes. La Ronda de Doha ha puesto de manifiesto las diferencias entre los países avanzados y en desarrollo y ciertas deficiencias en el proceso de toma de decisiones de la OMC. En estas circunstancias, existe el riesgo de que la búsqueda de un acuerdo conduzca a una solución subóptima, es decir, a un acuerdo sin fuerza que satisfaga los intereses defensivos a expensas de un avance sustancial del Programa de Doha para el Desarrollo. El resultado podría ser que la OMC se considere un mecanismo ineficaz para hacer frente a las oportunidades y retos de la globalización y que se procure cada vez más hallar otros mecanismos que podrían poner en peligro el carácter multilateral del sistema. De hecho, el aumento exponencial de los acuerdos bilaterales y regionales obedece en parte a la impaciencia por la lentitud de la maquinaria multilateral. Si los resultados son deficientes, se desperdiciará una gran oportunidad de lograr los objetivos de acceso al mercado y la reforma de las reglas comerciales para ampliar los beneficios a aquellos países que más lo necesitan.

Nota: Los autores principales de este recuadro, que se preparó en consulta con la Oficina del FMI en Ginebra, son Hans Peter Lankes y Todd Schneider.1Hay en vigor más de 170 acuerdos comerciales regionales; se estima que otros 70 están en marcha, pero aún no se han anunciado. A finales de 2005, si se concluyen los acuerdos comerciales regionales programados o en proceso de negociación, el número total podría ascender a 300.

De cara al futuro, si bien las autoridades económicas deben seguir velando por que se mantenga la recuperación, la atención deberá orientarse cada vez más hacia los problemas de mediano plazo y las tareas de carácter más general en materia de desarrollo. Además de enfrentar los riesgos mencionados, en muchos países es necesario restablecer el margen de maniobra de las políticas—que ha permitido dar una respuesta contundente a la desaceleración, así como a los sucesos del 11 de septiembre de 2001 y luego al SRAS—a fin de asegurar que sea posible responder debidamente a las perturbaciones en el futuro. Además, un marco claro de políticas a mediano plazo inspira a los mercados confianza en que se está haciendo frente a los problemas subyacentes, lo que reduce el riesgo de turbulencias a corto plazo. En este contexto, destacan cuatro grandes desafíos en materia de políticas:

  • Gestionar la transición de la política monetaria. En casi todos los países, las tasas de interés tendrán que aumentar a medida que continúe la recuperación, aunque la situación a corto plazo varía mucho, fundamentalmente en función del ritmo y la naturaleza de la recuperación. En algunos casos, sobre todo en el Reino Unido y Australia, ya se ha adoptado una política monetaria más restrictiva; en otros, sobre todo los que han registrado apreciaciones considerables del tipo de cambio de sus monedas, deberán aplicarse políticas aún más expansivas. Un reto clave para los bancos centrales será el de comunicar sus intenciones a los mercados con la mayor claridad posible, reduciendo así el riesgo de cambios abruptos en las expectativas más adelante. Durante la transición, como se destacó en Global Financial Stability Report, los reguladores deberán estar especialmente alertas a posibles deficiencias de valoración del riesgo, una acumulación excesiva de apalancamiento o concentraciones en la toma de posiciones. En Estados Unidos, a pesar del rápido crecimiento reciente del PIB y de la depreciación del dólar de EE.UU., la inflación se mantiene en un nivel bajo y persiste la atonía en los mercados de trabajo, lo que ha dado margen a la Reserva Federal para mantener una política monetaria muy acomodaticia. No obstante, en vista de las perspectivas muy favorables a corto plazo y de la necesidad de evitar perturbaciones en los mercados financieros internos y externos, podría estar aproximándose el momento en que la Reserva Federal tenga que comenzar a incrementar las tasas de interés, y deberían seguir sentándose las bases para la transición hacia una política monetaria más restrictiva. En la zona del euro, sorprendentemente la inflación se ha mantenido firme y es probable que puedan limitarse las presiones inflacionarias debido a la atonía de la demanda interna, el mantenimiento de la moderación salarial y la apreciación de la moneda. Las favorables perspectivas con respecto a la inflación y los riesgos que amenazan al crecimiento justifican imprimir una orientación más expansiva a la política monetaria. Si se mantienen las favorables perspectivas inflacionarias, sería recomendable rebajar las tasas de interés. En Japón, donde los precios siguen reduciéndose moderadamente, un objetivo principal es eliminar las arraigadas presiones deflacionarias. En los últimos meses el Banco de Japón incrementó su meta de operación para apoyar la recuperación y definió más claramente las condiciones en que se aplicará una política monetaria más restrictiva, lo que, si bien constituyen medidas alentadoras, podrían ser más eficaces si se complementaran con una mayor distensión cuantitativa combinada con una meta explícita de inflación a mediano plazo para anclar las expectativas inflacionarias.

  • Facilitar una solución ordenada de los desequilibrios mundiales. En este momento, la constelación de políticas de los principales países y regiones no parece ser compatible con un ajuste ordenado a mediano plazo, lo que subraya la necesidad de adoptar una estrategia de cooperación creíble que facilite el necesario reequilibrio a mediano plazo de la demanda entre países y regiones y, al mismo tiempo, respalde el crecimiento mundial mientras se produce ese ajuste. Los elementos clave de esa estrategia deberían ser, entre otros, la implementación en Estados Unidos de un plan creíble para restablecer el equilibrio presupuestario a mediano plazo (excluida la seguridad social) (véase el primer ensayo del capítulo II), la aceleración del ritmo de las reformas estructurales en la zona del euro, la adopción de nuevas reformas en el sector bancario y empresarial en Japón y una transición paulatina hacia una mayor flexibilidad de los tipos de cambio en la mayoría de las economías emergentes de Asia, combinada con reformas estructurales adicionales para respaldar la demanda interna. La estrategia de política monetaria descrita anteriormente debería facilitar, en general, la aplicación de este enfoque.

  • Aprovechar la recuperación para abordar los factores de vulnerabilidad a mediano plazo. Con la recuperación en marcha, la necesidad más urgente en muchos países es avanzar hacia el restablecimiento de una situación fiscal sostenible a mediano plazo. No se trata solamente de una cuestión de consolidación fiscal, aunque ello sea necesario en la mayoría de los casos. La adopción de medidas creíbles y de buena calidad para reformar los sistemas de jubilación y atención de la salud reviste aún más importancia en la mayoría de los países industriales, y son medidas que deben tenerse en cuenta al evaluar los progresos realizados, aun cuando no tengan un impacto inmediato en las cuentas fiscales. En los mercados emergentes y en los países en desarrollo también es esencial mejorar la sostenibilidad de la deuda pública mediante reformas impositivas para reducir la volatilidad de la recaudación, reforzar las instituciones fiscales para dar más credibilidad a las políticas, y aprovechar las favorables condiciones de financiamiento actuales para mejorar la estructura de la deuda. La recuperación también ofrece la oportunidad de hacer frente a otros factores de vulnerabilidad, sobre todo en los sectores bancario y empresarial, entre otras cosas, mejorando aún más la calidad del gobierno.

  • Reducir la pobreza. Aunque se prevé que la mayoría de las grandes regiones alcanzarán la meta de reducir la pobreza a la mitad entre 1990 y 2015 (el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio)6, es probable que la mayor parte de los países africanos queden significativamente rezagados. Pese al gran progreso logrado hacia la estabilidad macroeconómica, África sigue siendo sumamente vulnerable a las perturbaciones exógenas y continúa enfrentando una ingente variedad de problemas de desarrollo, muchos de los cuales no pueden abordarse a menos que se fortalezcan las instituciones. Por lo tanto, es alentador observar que la Nueva Asociación para el Desarrollo de África y la Unión Africana están tomando medidas para facilitar una mejora de la gobernabilidad y reducir la corrupción en la región. En este sentido, será especialmente importante utilizar de manera eficaz y transparente los abundantes recursos petroleros que están fluyendo en la región. También es esencial que la comunidad internacional proporcione más asistencia, en forma de ayuda adicional, alivio sostenido de la deuda y—fundamentalmente—mayor acceso a los mercados de los países industriales.

Como se desprende del análisis anterior, las reformas estructurales—tema central de esta edición de Perspectivas de la economía mundial—son cruciales para hacer frente a muchos desafíos mundiales, como acelerar el aumento de la productividad, reducir los factores de vulnerabilidad económica, mejorar la capacidad de los países para aprovechar el rápido cambio tecnológico y la globalización, incluido el acelerado surgimiento de China (véase el segundo ensayo del capítulo II), y asegurar la sostenibilidad fiscal a mediano plazo. En muchos países, las reformas estructurales han avanzado en los últimos años, pero a un ritmo lento, lo que pone de manifiesto la necesidad de examinar detenidamente los factores que limitan la aplicación de reformas estructurales en los distintos países. En el capítulo III de esta edición de Perspectivas de la economía mundial se centra la atención, como análisis inicial sobre esta cuestión, en la experiencia de los países industriales en los últimos 30 años. En el capítulo se llega a la conclusión, aunque quizá no sea algo sorprendente, de que las reformas han avanzado con mayor rapidez en aquellos ámbitos en que se obtienen ventajas inmediatas con la menor incertidumbre, y han avanzado menos en otros, sobre todo en el ámbito tributario y en la reforma del mercado de trabajo. También se identifican una serie de factores que tienden a mejorar (o reducir) las posibilidades de aplicar con éxito las reformas. En la coyuntura actual, el período de crecimiento más débil en algunos países, seguido de una recuperación generalizada, debería propiciar el avance de las reformas, aunque en muchos países la necesidad de llevar a cabo la consolidación fiscal es un factor que retrasa la aplicación de las mismas. Los factores externos, como la competencia externa y los acuerdos internacionales, como el Mercado Único Europeo, también pueden alentar su aplicación.

Por último, el auge y la caída reciente de los mercados bursátiles subraya una vez más los posibles costos de las perturbaciones de los precios de los activos en las economías modernas, que suelen ser muy altos. En los últimos 30 años, las caídas de los precios de las acciones han representado normalmente una pérdida acumulativa del PIB de alrededor del 4%, mientras que las de los mercados inmobiliarios han sido dos veces más graves. A medida que mejore la eficiencia de los mercados financieros y sigan aumentando las cotizaciones de los activos, estas perturbaciones pueden llegar a ser aún más importantes7. Además, paradójicamente tal vez, el mantenimiento de bajos niveles de inflación podría aumentar los riesgos8. La opinión general, sobre todo entre las autoridades de bancos centrales, es que la política monetaria no es el mecanismo adecuado para hacer frente a las burbujas bursátiles, pero no hay consenso en cuanto a lo que puede o debe hacerse en su lugar. Esta cuestión debería concentrar la atención de las autoridades económicas y los académicos que estudian cuestiones de política económica. Un enfoque podría consistir en examinar sistemáticamente la infraestructura institucional de los mercados de activos de los distintos países y dentro de cada país a fin de determinar si algunas características específicas, como las restricciones de la oferta inmobiliaria, las prácticas de concesión de préstamos o las reglamentaciones contables y de auditoría, han ocasionado o exacerbado las burbujas, a fin de diseñar reformas que reduzcan el riesgo de que se repitan en el futuro.

Repunte del crecimiento en Estados Unidos y desaceleración en Canadá

Tras un año de incertidumbre y de tenue reactivación, en el segundo semestre de 2003 la economía de Estados Unidos dio grandes pasos hacia adelante a medida que disminuyó la incertidumbre geopolítica; siguieron aplicándose políticas monetarias y fiscales de gran estímulo, y dejaron de sentirse las secuelas de la burbuja de los precios de los activos9. En el tercer trimestre la tasa de crecimiento del PIB real fue excepcional, 8¼% (anualizada) y 4% en el cuarto trimestre. El crecimiento fue impulsado por el consumo privado—que subió debido a recortes tributarios que elevaron el ingreso disponible y a bajas tasas de interés que ocasionaron un auge del refinanciamiento de la vivienda—y por una mayor inversión de las empresas a medida que aumentaron las utilidades, se atenuaron las presiones de reestructuración y mejoraron las condiciones del financiamiento (véase el gráfico 1.9). La reacción del empleo, sin embargo, ha sido deficiente en comparación con la de reactivaciones anteriores, y en algunos ámbitos ello ha despertado temores de que la economía de Estados Unidos se halla en una reactivación que no genera empleo. La masa salarial excluido el sector agropecuario—uno de los indicadores de la situación del empleo más utilizados—se mantenía hasta hace poco en niveles muy bajos, en tanto que la encuesta de hogares—que ofrece un panorama del empleo algo más favorable—sigue presentando deficiencias en comparación con la mayoría de los períodos de reactivación.

Gráfico 1.9.Estados Unidos: Crecimiento, consumo e ingreso personal

Pese a que estas perspectivas económicas son positivas, sigue habiendo incertidumbre con respecto a la evolución de la reactivación. Al respecto, cabe señalar las siguientes incógnitas:

El consumo privado, impulsado por los recortes tributarios y los préstamos hipotecarios, ha sido la pieza central de la economía de Estados Unidos. A medida que disminuya el efecto de estos factores, la solidez del mercado laboral será el elemento clave para sostener el consumo en el próximo período.

Fuentes: Haver Analytics, Global Insight; Bloomberg Financial, LP, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Definido como el crédito hipotecario menos la inversión residencial nominal.

Los indicadores anticipados muestran en general que la expansión se mantendrá vigorosa durante el período por delante, y el personal técnico del FMI ha incrementado su pronóstico de crecimiento para 2004 a 4½% (¾ de punto porcentual más alto que en la edición de septiembre de 2003 de Perspectivas de la economía mundial), y prevé un crecimiento de 4% en 2005. Esta predicción se supedita a que la tasa de expansión de la inversión de las empresas siga siendo sólida y a que el consumo privado se reduzca solo ligeramente durante 2004 a medida que la situación del empleo y el repunte de las cotizaciones bursátiles contrarresten gran parte del efecto de los recortes tributarios y los préstamos sobre el capital inmobiliario acumulado.

  • ¿Se materializará el aumento previsto del empleo? Es posible que el aumento relativamente débil del empleo en esta fase ascendente sea atribuible a una serie de factores: la recesión ha alentado a las empresas a modificar su uso de mano de obra en el afán de incrementar la productividad y reducir costos y, por lo tanto, han precisado menos mano de obra para hacer frente al aumento de la demanda; debido a la incertidumbre acerca del momento y la magnitud del repunte económico—sobre todo contra un telón de fondo de incertidumbre geopolítica y amenazas terroristas—las empresas han postergado la contratación hasta que no se afiance firmemente la reactivación, y los cambios estructurales han obligado a los trabajadores de sectores en declive a buscar empleo en otros sectores, en lugar de reincorporarse a sus puestos antiguos una vez concluida la recesión, y ese proceso lleva tiempo10. No obstante, es probable que estos factores hayan atrasado, y no invalidado, la usual recuperación cíclica del mercado laboral, y dado que actualmente los beneficios empresariales se aproximan a niveles sin precedentes y el costo unitario de la mano de obra ha ido disminuyendo en los dos últimos años, también es probable un repunte del empleo (y de los salarios), lo cual ayudará a respaldar el consumo privado. De hecho, el subíndice del empleo en el estudio del Institute for Supply Management se sitúa actualmente en niveles acordes con un sólido aumento de la masa salarial, y los datos recientes al respecto han sido alentadores. No obstante, de no reactivarse el empleo conforme a lo previsto, la viabilidad de la reactivación se verá significativamente comprometida.

  • ¿Cuál será el efecto del aumento de la tasa de interés sobre el gasto de los consumidores? Es poco probable que el aumento gradual de la tasa de interés que se prevé repercuta mayormente en los hogares. Si bien es probable que disminuyan el volumen de refinanciamiento y los préstamos sobre el capital inmobiliario acumulado—lo cual reducirá en cierta medida el gasto de los consumidores—y que aumenten los costos del servicio de la deuda, la situación financiera de los hogares sigue siendo relativamente positiva, y las hipotecas a tasa fija reducirán ese efecto en parte. Sin embargo, si las tasas hipotecarias aumentan más súbitamente de lo previsto, el efecto sobre el servicio de la deuda será más pronunciado y el mercado de la vivienda podría verse seriamente afectado, sobre todo en regiones en que los precios se han apreciado considerablemente. Una disminución de la actividad en el mercado de la vivienda podría incidir negativamente en la riqueza y el consumo de los hogares.

  • ¿Cómo se ajustará el déficit en cuenta corriente? En los últimos años se ha ampliado el déficit en cuenta corriente—alcanzando un 5% del PIB en 2003—y se ha ido financiando cada vez más con la compra de títulos de deuda por parte de bancos centrales y entidades oficiales, y no con flujos de capital o inversión directa. Como ya se señaló, el ajuste del déficit en cuenta corriente podría dar lugar a un período de menor crecimiento, sobre todo si coincide con un ajuste súbito y desordenado del dólar de EE.UU.

Pese al fuerte repunte de la tasa de crecimiento del PIB, la brecha de la producción sigue siendo considerable y, aunque el aumento de la inflación del IPC en marzo fue mayor de lo previsto, los indicios de presiones inflacionarias siguen siendo escasos. En este entorno, la Reserva Federal ha mantenido una política monetaria muy acomodaticia, considerando que, en general, los riesgos de que no se alcancen, o que se superen, las metas de crecimiento sostenible y de inflación están en equilibrio. Sin embargo, si la reactivación evoluciona conforme a lo previsto, podría estar cerca el momento en que la Reserva Federal tenga que empezar a incrementar la tasa de interés, y deberá seguir sentando las bases de la transición hacia una política monetaria más neutra. Con respecto al sector financiero y empresarial, la calidad del gobierno y las normas contables tendrán que seguir fortaleciéndose para salvaguardar la confianza de los inversionistas.

Aunque la política fiscal muy expansiva que han adoptado las autoridades de Estados Unidos en los últimos años ha sido un valioso respaldo para la reactivación, ha contribuido a un significativo deterioro de la situación presupuestaria del país, que podría imponer costos considerables para la economía interna e internacional a mediano plazo (véase el capítulo II). Por lo tanto, sigue siendo una prioridad restablecer la viabilidad de las cuentas públicas y, al respecto, el compromiso de las autoridades de reducir a la mitad el déficit del gobierno federal en los próximos cinco años representa un primer paso importante, aunque aún no se han adoptado medidas creíbles para alcanzar esa meta. Hay buenos motivos, sin embargo, para pensar que se justificaría un programa más ambicioso de consolidación fiscal. Primero, de efectuarse una consolidación de mayor alcance en la fase ascendente del ciclo, las cuentas públicas estarán en mejores condiciones de hacer frente a la próxima desaceleración cuando se produzca. Segundo, la jubilación de la generación de la posguerra, que comenzará en esta década, ejercerá presiones significativas sobre los sistemas de seguridad social y el plan de asistencia médica para ancianos e incapacitados (Medicare), y es importante que las autoridades emprendan reformas de estos programas pronto para hacer frente a dichas presiones. Tercero, el aumento del ahorro público facilitaría el necesario ajuste del déficit en cuenta corriente.

En Canadá, el crecimiento se redujo a 1¾% en 2003. Aunque la demanda interna se mantuvo relativamente vigorosa, la fuerte apreciación del dólar canadiense, la aparición del SRAS y el descubrimiento de un caso de enfermedad espongiforme bovina (EEB) (también denominada la enfermedad de las “vacas locas”) incidieron gravemente en las exportaciones netas, restando 2½ puntos porcentuales de la tasa de crecimiento del PIB. En 2004 se prevé un aumento del crecimiento—hasta 2½%—cuando el sector externo deje de ser un lastre para la actividad económica a medida que se fortalezca la economía de Estados Unidos y aumenten los precios de los productos básicos, y el consumo y la inversión se beneficien de tasas de interés bajas y de los recientes recortes tributarios. A medida que se ha ido ampliando la brecha de la producción al desacelerarse la economía, la inflación ha vuelto a situarse en la gama de 1%–3% fijada como meta por el Banco de Canadá, y tras la adopción de una política monetaria más restrictiva a principios de 2003, el banco central ha cambiado de rumbo y reducido la meta de la tasa de interés interbancaria en 125 puntos básicos, a 2% desde mediados de 2003. Aunque la desaceleración y el aumento del gasto en el sistema público de atención de la salud han reducido el superávit del presupuesto federal, la situación fiscal en Canadá sigue siendo relativamente favorable y las autoridades están comprometidas a mantener el coeficiente de la deuda federal en una trayectoria descendente.

Zona del euro: Se atenúa la recuperación pero la demanda interna sigue siendo desigual

En la zona del euro se observa una recuperación moderada que, en un principio, se apoyó principalmente en la demanda externa. Tras un estancamiento en el primer semestre de 2003, el PIB real creció un 1½% (tasa anual) en el tercer trimestre y un 1¼% en el cuarto trimestre. El acusado repunte del comercio mundial ha estimulado las exportaciones, a pesar de la apreciación del euro. La inversión repuntó en el cuarto trimestre, aunque sigue estando atenuada por la incertidumbre asociada a la apreciación del tipo de cambio y al proceso de reestructuración de los balances. El crecimiento del consumo ha sido bajo, a pesar de que el empleo se ha mantenido firme en comparación con anteriores fases de desaceleración, lo que refleja la moderación de los salarios. Las divergencias en el crecimiento que se observan entre los distintos países de la zona del euro son consecuencia, sobre todo, de diferencias en la demanda interna—más débil en Alemania y más sólida en España, Grecia e Irlanda—debido, en parte, a la persistencia de los diferenciales de las tasas de interés reales (gráfico 1.10).

Gráfico 1.10.Zona del euro: Repercusiones de la persistencia de diferenciales de inflación

(Variación porcentual anual media, salvo indicación en contrario)

La persistencia de diferenciales de inflación entre los países de la zona del euro se ha traducido en diferencias, también persistentes, entre las tasas de interés reales, que a su vez se han asociado con divergencias en la demanda interna, los precios de la vivienda y la deuda de los hogares.

Fuentes: Comisión Europea, datos nacionales; cálculos del Banco Federal de Alemania basados en datos de Bulwein, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Promedio, 1999–2003.

2Promedio, 1999–2002.

3Promedio, 1997–2002.

Se proyecta un aumento del crecimiento al 1¾% en 2004 y al 2¼% en 2005, pero, en vista de que los indicadores económicos recientes no han mejorado, aún está por ver cuán firme será la recuperación. Se prevé que la fortaleza de la demanda externa, el aumento de la rentabilidad, las elevadas cotizaciones bursátiles, las bajas primas sobre los bonos empresariales y el equilibrio de las cuentas de los hogares afianzarán un gradual repunte del crecimiento. Sin embargo, los bajos niveles de consumo y las elevadas tasas de desempleo podrían seguir debilitando el consumo; la persistencia de altos niveles de apalancamiento plantea dudas respecto a si se ha avanzado lo suficiente en la reestructuración de los balances como para respaldar un repunte de la inversión de las empresas, y una nueva y acusada apreciación del euro podría amortiguar la demanda externa. Además, si bien es probable que los atentados terroristas en Madrid no tengan efectos directos importantes sobre el crecimiento, sí podrían debilitar la confianza o aumentar las medidas de seguridad, que desaceleren el comercio.

Sorprendentemente la inflación subyacente medida por los precios al consumidor se ha mantenido firme, justo por debajo del 2%, pero se prevé un descenso en los próximos dos años. La inflación podría bajar de nuevo en 2004–05, a juzgar por varios factores, como la progresiva desaceleración de las demandas salariales en vista de que se mantiene la capacidad ociosa, el incremento de la productividad de la mano de obra a medida que la recuperación cobre impulso y la fortaleza del euro. Dadas las favorables perspectivas con respecto a la inflación, si el crecimiento evolucionase negativamente se justificaría la eventual adopción de una política monetaria más expansiva. Si los indicadores económicos mostraran que el ritmo de la recuperación, ya débil, podría perder aún más impulso y si se mantienen las favorables perspectivas inflacionarias, sería recomendable rebajar las tasas de interés.

Desde la adopción de la moneda única en 1999, los diferenciales de inflación entre los países de la zona del euro han sido sustanciales y persistentes. Si bien, por su magnitud, no son muy distintos de los observados en otras zonas monetarias, sí es inusual su persistencia (Banco Central Europeo, 2003). El hecho de que en toda la zona se aplique una tasa de interés nominal común se ha traducido en diferencias sostenidas en las tasas de interés reales, acompañadas de divergencias entre unos países y otros en la demanda interna real y los precios reales de la vivienda, que atraviesan por un período de auge en España al tiempo que registran un estancamiento en Alemania (gráfico 1.10). Si bien es probable que los diferenciales de inflación sean consecuencia de una combinación de factores estructurales transitorios y otros factores de más largo plazo, su magnitud y persistencia podrían reducirse en cierta medida si se lograse avanzar más en la realización del Mercado Único. Entre tanto, los diferenciales de inflación, y las divergencias macroeconómicas que conllevan, subrayan el papel clave que desempeñan las políticas fiscales nacionales en la estabilización, así como la importancia de aumentar la flexibilidad estructural, sobre todo en los mercados de productos y factores.

Los déficit fiscales, en promedio, siguieron aumentando en 2003, ya que los estabilizadores automáticos neutralizaron las mejoras registradas en los saldos estructurales. En Francia y Alemania, los déficit del gobierno general sobrepasaron por segundo año consecutivo el tope establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, a pesar de una mejora del saldo estructural en torno al ½% del PIB observada en Alemania. En Italia, el déficit del gobierno general se mantuvo por debajo de ese tope, si bien ello se debió principalmente a las medidas extraordinarias adoptadas. En Francia, la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas mejoró como consecuencia de las importantes reformas de los sistemas de pensiones. En el futuro inmediato, en los países con una situación presupuestaria poco sólida, un ajuste fiscal subyacente de un ½% del PIB como mínimo, basado en medidas de alta calidad, permitiría equilibrar adecuadamente la necesidad a corto plazo de evitar cercenar la incipiente recuperación con la necesidad a mediano plazo de intensificar dicho ajuste. En el mediano plazo, a los países que decidan emprender reformas estructurales creíbles se les podría permitir un margen de maniobra limitado para alcanzar los objetivos presupuestarios de forma acumulada en lugar de hacerlo año a año. Tras el impasse en la aplicación del Pacto a finales de 2003, es esencial reforzar algunos aspectos de su implementación, sobre todo porque el Pacto es crucial para que se apliquen las políticas aceptadas que han permitido que en la zona del euro se imprimiera a la política fiscal una orientación adecuada, pese a la difícil coyuntura cíclica. Concretamente, podría prestarse más atención a la deuda pública y a las cuestiones de sostenibilidad fiscal a más largo plazo, incluidas la contabilización de los pasivos sin financiamiento previsto y la manera en que se podría fomentar la consolidación fiscal en tiempos de bonanza y medir la calidad del ajuste.

Es positivo que se preste más atención a las reformas estructurales, pero se podría hacer más para lograr un mayor crecimiento sostenible a largo plazo y reforzar la capacidad de la zona del euro para ajustarse a las perturbaciones. Recientemente se han logrado algunos avances, como las reformas de la Agenda 2010 en Alemania y las reformas de los sistemas de pensiones en Francia, pero, en general, se ha desacelerado el ritmo de las reformas de los mercados de productos, al tiempo que ha aumentado el número de casos de incumplimientos de las reglas de los mercados internos. De cara al futuro, los cambios demográficos previstos a largo plazo subrayan la importancia de incrementar la participación en la fuerza laboral y aumentar la productividad. Muchos países tienen que reformar el sistema de prestaciones sociales (entre otras cosas, mediante reformas de los sistemas de pensiones y de atención de la salud) a fin de incrementar los incentivos para trabajar, flexibilizar las leyes de protección del empleo para abaratar los costos de las contrataciones y los despidos, y reducir la reglamentación y las trabas administrativas y mejorar así el clima empresarial. La recuperación actual brinda un entorno favorable para acelerar las reformas, ya que la mejora de las perspectivas de empleo e ingreso podría atenuar los inevitables costos a corto plazo. Además, los países podrían aprovechar el compromiso con las reformas en el marco de la Estrategia de Lisboa, ya que los acuerdos supranacionales de cooperación han resultado útiles para vencer los obstáculos que dificultan dichas reformas (véase el capítulo III, “Promoción de las reformas estructurales en los países industriales”). Por lo que respecta a la integración financiera, a nivel de la UE, se ha concluido prácticamente la etapa legislativa, en relación con el Plan de Acción sobre Servicios Financieros, se ha hecho extensivo a la banca y los seguros el proceso Lamfalussy y se está prestando atención a la prevención y gestión de crisis financieras. Ahora es importante centrarse en la implementación de las directivas marco en la legislación nacional.

Al igual que en la zona del euro, se prevé un aumento de las tasas de crecimiento económico en Dinamarca, Noruega, Suecia y Suiza, reflejo en parte del repunte de la demanda mundial. En Noruega, la recuperación se apoya en el fortalecimiento del consumo de los hogares como consecuencia del aumento del empleo y de los precios de la vivienda y de los planes de inversión de las empresas. La demanda interna es menos robusta en los otros países, debido a la situación más precaria del empleo, a las menores tasas de utilización de la capacidad y a los ajustes de los balances actualmente en curso. Como la recuperación en estos países todavía depende en gran medida de la demanda externa, es vulnerable a cualquier apreciación del tipo de cambio efectivo o a traspiés de la recuperación en la zona del euro (su principal socio comercial). Dado que las grandes brechas de producción siguen presionando a la baja sobre la inflación, los bancos centrales de Noruega y Suecia han recortado las tasas de interés en los últimos meses y aún se podrían rebajar más si la recuperación no llegara a afianzarse. En Suiza, en donde las tasas de interés ya se encuentran en niveles cercanos a cero, es importante mantener una política monetaria muy acomodaticia hasta que se afiance la recuperación.

A diferencia de la zona del euro, en el Reino Unido siguen registrándose sólidos resultados macroeconómicos, y el riesgo principal para las perspectivas es la posibilidad de que se produzca una abrupta corrección del mercado de bienes raíces. Los positivos resultados se deben no solo al hecho de que se estén aplicando adecuadamente una política monetaria anticíclica y una política fiscal expansiva, sino también a la flexibilidad estructural, reflejo de las profundas reformas de los mercados de trabajo, de productos y financiero realizadas en los últimos 20 años. Se prevé que el apoyo a la recuperación cíclica se desplace gradualmente del consumo a la demanda externa, a medida que se deje sentir el efecto de la subida de las tasas de interés. Si bien la alta rentabilidad y la fuerte capitalización de los bancos deberían permitirles absorber las perturbaciones derivadas de una acusada caída de los precios de la vivienda, algunos hogares muy endeudados podrían verse afectados por un aumento de las tasas de interés o del desempleo. En este contexto, es conveniente aplicar gradualmente una política monetaria más restrictiva; de hecho, los mercados financieros prevén pequeñas y sostenidas alzas de las tasas de interés. Dado el reciente aumento del déficit fiscal estructural, también resulta apropiado proceder a una paulatina consolidación fiscal para cumplir las reglas fiscales establecidas por las autoridades, reforzar los parámetros fiscales fundamentales y respaldar la política monetaria durante la recuperación cíclica. Una moderación del pronunciado aumento del gasto público que se observa actualmente limitaría el riesgo de ineficiencia y contribuiría a la consolidación de las cuentas públicas. Dado que uno de los problemas más acuciantes es garantizar la adecuada provisión de pensiones a medida que envejezca la población, la reciente creación de una comisión sobre pensiones, encargada de verificar si los contribuyentes están ahorrando lo suficiente y de recomendar las oportunas medidas correctivas, es un hecho muy positivo.

Japón: ¿Comenzó finalmente una recuperación sostenida?

En Japón, la recuperación siguió superando con amplio margen las expectativas. Se calcula que el aumento del PIB en 2003 fue del 2,7%, lo que representa 0,7 puntos porcentuales más de lo proyectado en septiembre pasado, y una revisión al alza mucho mayor al pronóstico para 2004. Pese a la apreciación del yen—aún con una intervención oficial sin precedentes en el mercado cambiario—las exportaciones fueron las que impulsaron la recuperación, sobre todo a Asia, en conjunción con el repunte de la inversión privada gracias a una mayor rentabilidad de las empresas y a la recuperación de los mercados bursátiles (gráfico 1.11). El aumento del consumo privado fue moderado—aunque hay cada vez más señales de un repunte—en tanto que el gasto público, sobre todo en inversión, contrajo la demanda. Si bien los datos oficiales pueden exagerar el aumento del PIB y de la inversión privada debido a problemas estadísticos, el repunte puede verse cada vez con más claridad en otros indicadores, como el índice para todos los sectores industriales, la encuesta Tankan de condiciones empresariales, la producción de bienes de capital y los pedidos de maquinaria.

Gráfico 1.11.Japón: Semejanzas y diferencias entre la recuperación actual y las anteriores

(Variación porcentual con respecto a un año antes)

La reciente recuperación de Japón dependió extraordinariamente de las exportaciones, sobre todo a Asia. El consumo sigue siendo débil por la reducción del ingreso disponible y el lento crecimiento del empleo.

Fuentes: Haver Analytics; CEIC Data Company Limited, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Contribución al crecimiento entre el cuarto trimestre de 2001 y el cuarto trimestre de 2003; comparado con el primer trimestre de 1999 y el primer trimestre de 2001, y con el cuarto trimestre de 1993 y el cuarto trimestre de 1995.

2Deflactado por el índice de precios al consumidor.

3Contribución de las exportaciones asiáticas al aumento total de las exportaciones.

4Contribución de las exportaciones estadounidenses al aumento total de las exportaciones.

5Empleo total en los sectores no agrícolas, y productividad de la mano de obra en el sector manufacturero.

En esta coyuntura, el interrogante clave es si puede mantenerse la recuperación de Japón o si, como ocurrió en otros episodios después de que estalló la burbuja, resultará ser otra falsa aurora (gráfico 1.11). En este sentido es alentador el avance reciente en la solución de los problemas subyacentes del país—lo que deberá ayudar a elevar el crecimiento potencial de su anémico nivel actual de alrededor del 1% y reducir la vulnerabilidad a las perturbaciones—pero todavía queda mucho por hacer.

  • Mejoraron los resultados en el sector empresarial, lo que se refleja en una rentabilidad en aumento y cierta disminución en los coeficientes de endeudamiento, aunque las mejoras se concentraron en las grandes empresas exportadoras. La situación de las empresas pequeñas, que representan una buena proporción de la deuda total, está mejorando pero sigue siendo difícil.

  • La situación del sistema bancario está mejorando—lo que se pone de manifiesto, entre otros aspectos, en un acusado aumento de las cotizaciones de las acciones bancarias—pese a que persisten deficiencias significativas. Las recientes dificultades de los bancos Resona y Ashikaga pudieron contenerse y los principales bancos fortalecieron sus balances en el primer semestre del ejercicio 2003, sobre todo reduciendo la cartera vencida y la proporción del capital correspondiente a activos por impuestos diferidos. Con todo, ambos índices siguen siendo relativamente altos y es necesario atacar con más firmeza los problemas que padecen los bancos regionales, que no están incluidos en el Programa de Renovación Financiera. El bajo nivel de rentabilidad básica sigue siendo una de las principales preocupaciones, aunque registró mejoras recientes debido a factores excepcionales como las ganancias de los mercados bursátiles.

  • En los últimos tiempos cedieron las presiones deflacionarias, y la inflación medida según el índice de precios al consumidor (IPC) fue casi cero en meses recientes, si bien esto se debe en parte a factores excepcionales; si se excluyen estos factores, la deflación es de alrededor de ½%. Los datos obtenidos de encuestas presentan algunas pruebas de que están amainando las expectativas deflacionarias. La encuesta Tankan indica que en marzo de 2004 se redujo el porcentaje de empresas que preveían reducciones de precios.

En este contexto, el personal técnico del FMI prevé una recuperación continua pero moderada y un aumento del PIB proyectado en 3,4% en 2004, que se desacelerará a 1,9% durante 2005. En el corto plazo, los riesgos parecen estar bastante equilibrados. Es posible que la recuperación sea un poco más firme de lo proyectado, sobre todo si el crecimiento y la demanda en Estados Unidos y Asia exceden de las expectativas, continúa el repunte de la rentabilidad de las empresas, y los bonos, cada vez más generosos, se traducen en un mayor consumo, o si las condiciones que imperan en el mercado de trabajo siguen siendo favorables. El principal riesgo de que no se cumplan las proyecciones es una nueva y acentuada apreciación del yen. En el mediano plazo, la preocupación fundamental sigue siendo la vulnerabilidad que han creado las deficiencias descritas, la dificilísima perspectiva fiscal y, en relación con ella, el riesgo de que aumenten las tasas de interés a largo plazo, además del margen de maniobra relativamente limitado en la política económica para reaccionar ante embates inesperados.

En cuanto a las políticas macroeconómicas, sigue siendo crucial poner punto final a la deflación, y para ello, como se ha subrayado en estudios recientes, se debe acabar con las expectativas deflacionarias11. El año pasado, el Banco de Japón intervino más e incrementó cuatro veces su meta de operaciones, en las dos últimas ocasiones para apoyar la recuperación. En octubre de 2003 señaló que no adoptaría una política monetaria más restrictiva hasta que la inflación básica según el IPC se mantuviese en cero o por arriba de cero durante varios meses. La mayoría de los integrantes de la Junta de Políticas pronostica que ese indicador será positivo durante el período que abarca el pronóstico. Si bien estos pasos son muy adecuados, todavía no parecen suficientes para poner fin a la deflación a tiempo e influir en las expectativas deflacionarias. Podría ser necesaria una distensión cuantitativa adicional, combinada con una meta explícita de inflación a mediano plazo, para anclar las expectativas inflacionarias.

En el frente fiscal, se prevé que el déficit presupuestario estructural (sin incluir la asistencia prestada a los bancos) se mantenga en torno al 6¾% en los ejercicios 2003 y 2004. Tal como quedó claramente de manifiesto en 1997, una abrupta austeridad fiscal podría estrangular la recuperación; dicho esto, la presencia de condiciones más favorables ofrece la oportunidad de iniciar el proceso de consolidación en el contexto de un plan fiscal a mediano plazo bien definido. A este respecto, las autoridades se proponen lograr un superávit primario del gobierno general (excluida la seguridad social) en los primeros años de la década de 2010 mediante la combinación de una contención del gasto y, a mediano plazo, modificaciones en los impuestos. Presentaron asimismo un plan para comenzar a atacar los problemas que están apareciendo con los sistemas de pensiones combinando un aumento de los aportes privados y del Estado con una reducción moderada de los beneficios. Si bien éstas son iniciativas propicias, se prevé que la deuda pública bruta y neta mantengan una tendencia ascendente muy pronunciada, lo que indica que será necesario redoblar esfuerzos para asegurar la sostenibilidad a mediano plazo.

Tal como se planteó en muchas ocasiones en Perspectivas de la economía mundial, la clave para regresar a un crecimiento sostenible en Japón es acelerar las reformas estructurales de los sectores financiero y empresarial. Y como se ha demostrado en estudios recientes, dado que es muy baja la productividad de las empresas más endeudadas de Japón, podría ser muy beneficiosa a mediano plazo una reestructuración empresarial bien diseñada, que contrarreste claramente los costos a corto plazo12. Si bien siguen siendo significativos los obstáculos que impiden seguir avanzando, el análisis que se presenta en el capítulo III sugiere que, desde la perspectiva de la economía política, la combinación de las deficiencias económicas previas—que ponen de manifiesto los costos que se incurren si se posponen las reformas—con la recuperación actual podría acelerar la reforma, sobre todo antes de que se inicie una amplia consolidación fiscal.

América Latina: ¿Es posible abordar los problemas sociales y a la vez reducir el alto nivel de deuda pública?

El crecimiento económico de América Latina repuntó tras la profunda recesión de 2001–02 (cuadro 1.6). Inicialmente, la recuperación fue liderada por la demanda externa, dado que las exportaciones respondieron a las fuertes depreciaciones del tipo de cambio que hubo en la región, pero últimamente la demanda interna comenzó a repuntar a medida que bajaron las tasas de interés y retornó la confianza. El crecimiento de las exportaciones también dio lugar a una mejora de la cuenta corriente, que registró un pequeño superávit en 2003—el primero en por lo menos 35 años—en tanto que, en general, la inflación estuvo contenida. Para 2004 se prevé que se refuerce el crecimiento a medida que cobra fuerza la recuperación de la demanda interna, aunque las perspectivas siguen siendo vulnerables al deterioro de los mercados financieros mundiales y a las desviaciones de las políticas nacionales que socavan la confianza de los inversionistas.

Cuadro 1.6.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de América(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
América−0,11,73,93,78,910,66,25,6−0,90,2−0,4−1,0
Mercosur3−1,21,94,03,712,014,46,15,80,41,80,6−0,4
Argentina−10,98,75,54,025,913,46,79,510,55,74,61,6
Brasil1,9−0,23,53,58,414,85,94,7−1,70,8−0,4−0,9
Chile2,23,34,65,52,52,81,32,9−1,3−0,8−0,2−0,6
Uruguay−11,02,57,04,014,019,48,37,71,60,40,51,0
Región andina0,21,25,13,59,110,28,99,31,42,72,31,3
Colombia1,83,64,04,06,37,15,75,0−1,9−1,8−2,3−2,1
Ecuador3,32,65,93,612,67,93,22,7−4,9−1,71,41,5
Perú4,94,04,04,51,52,52,52,5−2,1−1,8−0,7−0,8
Venezuela−8,9−9,28,81,122,431,129,335,07,911,39,36,4
México, América Central y el Caribe1,11,53,03,55,15,95,63,8−2,6−1,8−2,2−2,4
Guatemala2,22,12,63,56,35,95,04,5−5,1−4,4−4,2−4,3
México0,71,33,33,35,04,54,33,2−2,2−1,5−2,0−2,2
República Dominicana4,7−1,3−1,04,55,227,428,810,6−3,85,64,52,9

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, junto con Bolivia y Chile en calidad de Estados asociados del Mercosur.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, junto con Bolivia y Chile en calidad de Estados asociados del Mercosur.

Pese a la mejora de las condiciones económicas, el desempleo sigue siendo elevado, lo cual, aunado a las acusadas desigualdades del ingreso y a la pobreza generalizada (gráfico 1.12), contribuyó a exacerbar las tensiones sociales en varios países. Las encuestas de opinión pública muestran que, para los latinoamericanos, el desempleo es el problema más importante que confrontan sus países (la pobreza también figura en los primeros lugares de la lista) en tanto que la gran mayoría de la población considera que es injusta la distribución actual del ingreso (Latinobarómetro, 2003). Estas presiones sociales constituyen un reto considerable para las autoridades, no solo porque han minado la estabilidad del gobierno en varios países—dificultando más la aplicación de políticas—sino también porque es necesario abordarlas en el contexto de los elevados niveles de deuda pública que existen actualmente.

Gráfico 1.12.Desempleo, desigualdad del ingreso y pobreza en América Latina

El elevado desempleo, las amplias desigualdades del ingreso y la pobreza generalizada, entre otros factores, exacerbaron las tensiones sociales en varios países latinoamericanos.

Fuentes: Banco Mundial, CEPAL y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

2Porcentaje de la población. Los datos de 2001 son estimaciones.

¿Es posible mejorar las condiciones sociales y a la vez reducir la deuda pública? Aunque no cabe duda de que la necesidad de mantener una política fiscal restrictiva ante los altos niveles de deuda pública y el frágil sentimiento de los mercados financieros es un obstáculo para los gobiernos que tratan de mejorar la situación social en el corto plazo aumentando el gasto público, los esfuerzos para reducir los coeficientes de deuda pública aportarían varios beneficios en las condiciones sociales en el largo plazo. Al reducirse la deuda pública disminuirían las vulnerabilidades—lo sucedido en Argentina demuestra claramente que las crisis financieras pueden tener un impacto devastador en las condiciones sociales—y se ampliaría el alcance de las políticas fiscales anticíclicas, lo que ayudaría a amortiguar el impacto de las futuras fases de contracción de la economía. Esto ayudaría también a crear margen adicional de maniobra dentro del presupuesto para el gasto en infraestructura, salud, educación y la red de protección social (si bien una mayor eficacia en la prestación de servicios sociales y la focalización adecuada de la red de protección social serán tan cruciales para los esfuerzos encaminados a reducir la pobreza y la desigualdad como el gasto adicional).

No hay soluciones rápidas ni fáciles para los problemas sociales ni para los problemas de la deuda pública de América Latina, por lo que cada país tendrá que adoptar las políticas que se adapten a su propia coyuntura. No obstante, será fundamental contar con un programa amplio de reforma estructural para alcanzar ambas metas, porque un crecimiento económico firme y sostenido—y la dispersión de sus beneficios en todas las direcciones—no solo ayudará a mejorar las condiciones sociales sino que también constituirá un componente crucial de los esfuerzos para encarrilar la deuda pública en una senda descendente firme y duradera (véase la edición de septiembre de 2003 de Perspectivas de la economía mundial). También se requiere una reforma fiscal, sobre todo medidas para fortalecer la base impositiva para dar más sostenibilidad a la deuda pública—de manera que los gobiernos tengan acceso a ingresos fiscales más estables y en algunos casos más altos—y reducir las distorsiones tributarias, mejorar el control del gasto y disminuir el gasto improductivo, dar más credibilidad a la política fiscal (en particular, fortaleciendo las instituciones fiscales), atender los riesgos de los pasivos contingentes e implícitos y reducir la dependencia de la deuda en moneda extranjera y a corto plazo para limitar los riesgos derivados de las fluctuaciones de los tipos de cambio y las tasas de interés.

En cuanto a los países, en Argentina se registró un acusado repunte de la confianza y de la producción, y se calcula que el PIB real aumentó 8¾% en 2003 a medida que se fortalecieron el consumo y la inversión en construcción (aunque el producto sigue manteniéndose un 11% por debajo de los valores máximos previos a la crisis). Al mismo tiempo, la inflación bajó sustancialmente, la cuenta corriente mantuvo un cuantioso superávit y la firme recaudación tributaria contribuyó a un superávit primario del sector público que se calcula en un 3% del PIB. Se prevé que la economía crezca otro 5½% en 2004, aunque la sostenibilidad de la recuperación dependerá de lo que se avance en el frente político, donde las prioridades son elevar el superávit presupuestario primario y reestructurar la deuda soberana para restablecer la sostenibilidad fiscal, fortalecer el sistema bancario y mejorar las condiciones para la empresa privada, sobre todo elaborar un marco normativo equilibrado para las empresas concesionarias de servicios públicos y un entorno jurídico más predecible.

En Uruguay, la situación económica mejoró considerablemente desde el canje de deuda de mayo de 2003, y el aumento del PIB real en 2003 fue positivo por primera vez desde 1998. Los riesgos, sin embargo, siguen siendo altos, y para mantener la confianza de los mercados financieros las autoridades tendrán que seguir adelante con la reestructuración de los bancos y con la consolidación fiscal.

La aplicación de políticas macroeconómicas firmes y el avance en las reformas estructurales contribuyeron a mejorar la confianza y a dar señales de recuperación en Brasil, donde además se reanudó el aumento del producto en el cuarto trimestre de 2003. Se prevé que la economía se expanda 3½% en 2004, tras registrar una pequeña disminución en 2003, a medida que la demanda interna responda a los menores niveles de las tasas de interés. Las tasas oficiales se redujeron 10¼ puntos porcentuales desde junio de 2003 como respuesta a la reducción de la inflación y de las expectativas inflacionarias. La adopción de políticas fiscales prudentes—que dieron como resultado un superávit primario de más de 4¼% del PIB en 2003—y las medidas tendientes a mejorar la estructura de la deuda pública ayudaron a diluir inquietudes sobre la estabilidad de la dinámica de la deuda del sector público, pese a que su elevado nivel (más del 80% del PIB en términos brutos) sigue siendo una significativa vulnerabilidad, sobre todo si se deterioran las condiciones de los mercados financieros o se producen desviaciones de la política económica que socavan la confianza de los inversionistas. La economía chilena mantuvo un buen desempeño, y se espera una aceleración del crecimiento a 4½% en 2004, impulsado por la mejoría de los términos del intercambio—gracias al aumento de los precios del cobre—y más inversión en infraestructura y en la explotación de los recursos naturales. El Banco Central redujo las tasas de interés a medida que bajó la inflación, y la política fiscal se mantiene fiel a la meta de obtener un superávit presupuestario estructural del 1% del PIB.

En la región andina se prevé un repunte del crecimiento en 2004, pese a que en la mayoría de los países la incertidumbre política empaña las perspectivas. En Venezuela, el repunte proyectado de la actividad económica depende mucho de que se resuelva ordenadamente la crisis política y de que se produzca la correspondiente recuperación de la confianza de los consumidores y las empresas. Es urgente aplicar medidas correctivas para recuperar la sostenibilidad fiscal, dado que el acusado deterioro de la situación presupuestaria incrementó sensiblemente la vulnerabilidad a un descenso de los precios del petróleo o a un empeoramiento de las condiciones del financiamiento externo. La incertidumbre política también plantea, en diferentes grados, riesgos para las perspectivas en Perú, donde se prevé que el crecimiento se mantenga en torno al 4% en 2004, pero la deuda pública en moneda extranjera sigue siendo alta y es necesario acelerar las reformas fiscales; en Ecuador, donde la economía se beneficia del aumento de los precios del petróleo y la apertura de un nuevo oleoducto, pero la difícil situación política está retrasando las reformas fiscales y estructurales necesarias y el presupuesto es vulnerable a la reducción de los precios del petróleo; y en Bolivia, donde los disturbios sociales y la inestabilidad política tuvieron un impacto negativo en el crecimiento y en la situación de las finanzas públicas. En Colombia, la mejora de la seguridad y la aplicación de políticas macroeconómicas acertadas fortalecieron la confianza y aceleraron el crecimiento, pero se necesita una mayor consolidación fiscal para reducir la deuda pública y dar espacio al crecimiento del sector privado a fin de mantener el impulso actual.

En el caso de México se prevé una aceleración del crecimiento este año—después de tres años de resultados desalentadores—a medida que las exportaciones se beneficien de un crecimiento industrial más vigoroso de Estados Unidos y la reducción de las tasas de interés nacionales favorezcan el consumo y el gasto en inversiones. La aplicación de una política monetaria prudente permitió reducir la inflación hacia el objetivo a largo plazo del Banco de México del 3%, pero el ritmo de la reducción del déficit fiscal, medido con criterios amplios, no llegó a cumplir las expectativas, y la deuda pública sigue manteniéndose en un nivel más alto de lo deseado. El avance limitado de las reformas en esferas cruciales—como el sector de la energía, el mercado de trabajo y el sistema impositivo—también aminoró la inversión privada y provocó una creciente preocupación por la competitividad de México en el mediano plazo.

En América Central, las perspectivas de crecimiento para 2004 han estado bajo la influencia positiva del Tratado de Libre Comercio Centroamérica-Estados Unidos (CAFTA), aunque sigue preocupando la situación de varios países del Caribe. En la República Dominicana se deterioró la situación tras la crisis bancaria, y se espera una contracción de 1% de la economía en 2004. En Jamaica, el alto nivel de deuda pública plantea un riesgo significativo para las perspectivas del país, y se requiere una estrategia integral para resolver el problema de la deuda. Los países de la Unión Monetaria del Caribe Oriental también padecen graves dificultades, entre ellas una situación desfavorable de las finanzas públicas, pesadas cargas de la deuda y sectores financieros frágiles. Dado que existe un acuerdo de convertibilidad, ahora se requiere una fuerte consolidación fiscal para reducir el riesgo de que se produzcan crisis.

Economías emergentes de Asia: Se afianza la recuperación y hay mayor margen para la flexibilidad cambiaria

Recuadro 1.4.¿Se están convirtiendo las economías emergentes de Asia en el motor del crecimiento económico mundial?

Las economías emergentes de Asia han crecido a un ritmo extraordinario en los últimos 30 años1. La tasa media de crecimiento anual del PIB de estas economías ascendió a alrededor del 7% en 1970–2002, frente a la tasa media del 3% en los países de la OCDE. En consecuencia, la participación de las economías emergentes de Asia en el PIB mundial aumentó del 9% en 1970 al 25% en 2003, frente al 21% en el caso de la economía estadounidense2. Una característica importante de la rápida evolución económica de estas economías han sido las estrategias de crecimiento orientadas hacia el exterior, que se han traducido en altas tasas de crecimiento del comercio y un aumento sostenido de la participación de estas economías en el comercio mundial, que se duplicó con creces: del 8% en 1978 al 19% en 2002.

Una cuestión clave que plantea el rápido crecimiento de estas economías es si la región se ha convertido en el motor del crecimiento económico mundial. Al tiempo que evolucionaba favorablemente el crecimiento económico de la región en 2002 y 2003, el entorno mundial se mantenía débil. Las economías emergentes de Asia representaron el 44% del crecimiento del PIB mundial en 2002 y el 24% del aumento de las exportaciones en el resto del mundo3. No obstante, las exportaciones siguen contribuyendo en forma importante al crecimiento económico de estas economías. Las exportaciones de bienes y servicios se mantuvieron casi en el 40% del PIB y representaron el 78% del aumento de la demanda total en 1999–2002, frente al 66% registrado en 1990–964.

Economías emergentes de Asia: Exportaciones

(Porcentaje del PIB de las economías emergentes de Asia)

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

El fuerte aumento del comercio intrarregional parece indicar que la región en su conjunto va dependiendo menos del resto del mundo y se está convirtiendo en un motor autónomo de crecimiento económico (véase el primer gráfico). La mayor integración comercial ha contribuido claramente a estrechar los vínculos entre las economías de la región y a una mayor correlación de sus ciclos económicos. Las exportaciones entre países de la región han aumentado gradualmente de alrededor del 20% de las exportaciones totales a finales de los años setenta al 40% en 2002. La proporción de las importaciones procedentes del resto del mundo en las importaciones totales se redujo del 82% al 58% durante el mismo período. Además, el aumento de las exportaciones intrarregionales representó más de la mitad del incremento de las exportaciones de las economías emergentes de Asia en 1998–2002. China ha contribuido en gran medida al aumento del comercio intrarregional. Junto con la RAE de Hong Kong, China absorbió el 17% de las exportaciones de otras economías emergentes de Asia en 2002 y concentró el 35% del aumento de las exportaciones de otros países de la región en 1998–20025.

Las economías avanzadas siguen siendo el principal mercado para las exportaciones de bienes finales de las economías emergentes de Asia. Ello se debe a que un factor clave en el aumento del comercio intrarregional de estas economías es la integración vertical y la dispersión geográfica de los procesos de producción dentro de la región. La proporción del comercio intrarregional en las exportaciones de bienes intermedios de las economías emergentes de Asia aumentó del 25% a finales de los años setenta al 47% en 2002, mientras que las proporciones de la Unión Europea, Japón y Estados Unidos se redujeron durante el mismo período. Según una estimación aproximada, alrededor del 50% de las exportaciones intrarregionales de bienes intermedios acaban en productos que se exportan al resto del mundo6.

No obstante, las economías emergentes de Asia, especialmente China, se están convirtiendo en una fuente importante de demanda para la economía mundial. Con la recuperación tras la crisis financiera de Asia, las importaciones de esta región provenientes del resto del mundo representan casi el 2,5% del PIB del resto del mundo, frente al 4% en el caso de la Unión Europea y el 5,5% en el de Estados Unidos. Además, con la mayor integración de China, y su doble función de centro regional de producción y consumidor de bienes finales, están aumentando rápidamente las importaciones provenientes de todos los países con que comercia. En 2003, las importaciones de China provenientes de la región de Asia aumentaron un 43%, de la Unión Europea un 31%, de Estados Unidos un 24%, de América Latina un 81% y de África un 54%. China se ha convertido actualmente en el tercer país importador del mundo.

Aumento del valor de las importaciones

(Porcentaje)

Fuentes: FMI, Direction of Trade Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Excluido el comercio intrarregional.

Las economías emergentes de Asia han crecido muy rápidamente en los últimos 30 años y son una fuerza cada vez más dinámica en la economía mundial. En particular, China se está convirtiendo en un consumidor importante de bienes finales, lo que contribuye al crecimiento en el resto del mundo, especialmente en Japón. No obstante, el crecimiento de estas economías aún depende mucho de las exportaciones hacia las economías avanzadas. Para que las economías emergentes de Asia amplíen su contribución al crecimiento mundial, la región deberá favorecer aún más el aumento de la demanda interna. En particular, deberán aplicarse reformas estructurales para fortalecer y profundizar los mercados financieros, mejorar la gestión del sector público y privado, aumentar la competencia e incrementar la productividad de la mano de obra de la amplia población rural en China e India. Estas medidas no solo contribuirán a equilibrar el crecimiento económico de estas economías, sino también ayudarán, a su vez, a convertir esta región en un motor importante de la economía mundial.

Nota: El autor de este recuadro es Harm Zebregs.1Las economías emergentes de Asia comprenden: China, Corea, Filipinas, la RAE de Hong Kong, India, Indonesia, Malasia, Singapur, la provincia china de Taiwan y Tailandia.2Si se calcula a tipos de cambio de mercado, la participación correspondiente a las economías emergentes de Asia en el PIB mundial aumentó del 6% en 1970 al 10% en 2003.3La contribución de estas economías al crecimiento del PIB a tipos de cambio de mercado ascendió a alrededor del 20% en 2002.4La demanda total se define en este recuadro como la demanda de producción interna de residentes y no residentes (equivalente al PIB menos las variaciones de existencias). Excluye China, puesto que no se dispone de datos sobre las exportaciones de bienes y servicios de este país a precios constantes.5Se combinan China y la RAE de Hong Kong a fin de eliminar el comercio bilateral entre estas dos economías, lo que tiende a distorsionar la contribución de China al aumento de las exportaciones regionales.6Esta estimación se basa en la matriz de insumoproducto de Asia de 1995, ajustada con los datos de las exportaciones de 2001 (Autoridad Monetaria de Singapur, 2003), e implica que aproximadamente el 40% de las exportaciones intrarregionales se consumen en definitiva fuera de la región.

En las economías emergentes de Asia, el crecimiento del PIB se aceleró hasta alcanzar un nivel del 7% en 2003, que representó aproximadamente 50% del crecimiento mundial (véanse el recuadro 1.4 y el cuadro 1.7). La actividad económica tuvo un auge en el segundo semestre del año, reflejo de la demanda interna y del crecimiento de las exportaciones. Se registró un repunte del consumo y el turismo, sobre todo en las economías que habían sido afectadas por la neumonía atípica (SRAS), con el respaldo de políticas monetarias acomodaticias y un mayor crédito a los consumidores. Las inversiones aumentaron con vigor en China, pero en el resto de la región se vieron frenadas por problemas persistentes en la situación financiera y, en algunos países, se vieron afectadas por la incertidumbre política de las elecciones próximas. Las exportaciones se vieron impulsadas por el repunte del crecimiento mundial, el aumento de la demanda mundial de bienes tecnológicos y la depreciación del tipo de cambio efectivo, ya que en la mayoría de los países continuó una intensa intervención oficial para limitar la apreciación de sus monedas frente al dólar de EE.UU. Las importaciones también fueron cuantiosas, reflejo tanto de la solidez de las exportaciones como del incremento de la demanda interna, de manera que el superávit en cuenta corriente de la región permaneció básicamente igual. La inflación, como consecuencia de tasas crecientes de utilización de la capacidad instalada y los precios mundiales más altos de los productos primarios, repuntó moderadamente en la mayoría de los países, aunque sigue siendo muy baja.

Cuadro 1.7.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunas economías de Asia(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
Economías emergentes de Asia36,27,27,26,81,92,53,83,43,83,83,02,7
China8,09,18,58,0−0,81,23,53,02,82,11,61,9
Asia meridional44,67,06,56,04,23,94,44,11,20,70,10,1
India4,77,46,86,04,33,84,34,11,00,50,20,3
Pakistán4,45,55,45,72,93,64,04,04,13,31,00,5
Bangladesh4,95,45,86,33,84,95,13,50,6−0,3−1,2−1,2
ASEAN-44,35,05,45,45,83,93,73,35,65,54,63,4
Indonesia3,74,14,85,011,96,65,04,54,53,92,92,2
Tailandia5,46,77,06,70,61,82,21,35,55,64,42,3
Filipinas4,44,54,54,23,13,13,94,05,52,11,60,8
Malasia4,15,25,76,01,81,12,22,57,611,110,99,7
Economías asiáticas recientemente industrializadas5,13,05,35,00,91,42,12,45,97,66,25,5
Corea7,03,15,55,32,83,53,73,41,02,01,50,9
Taiwan, provincia china de3,63,24,94,9−0,2−0,30,71,59,110,07,36,2
Hong Kong, RAE de2,33,35,54,5−3,0−2,6−0,50,88,511,010,39,8
Singapur2,21,15,04,0−0,40,51,21,521,430,928,026,7

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Incluye Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye países en desarrollo de Asia, las economías asiáticas recientemente industrializadas y Mongolia.

Incluye Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

En lo que respecta al futuro, se prevé que continuará registrándose un alto crecimiento en 2004, en función del continuo impulso de la demanda interna y de las perspectivas sólidas de la economía mundial. A corto plazo se prevé que los riesgos positivos sean mayores que los negativos, y existe la posibilidad de que surjan sorpresas favorables en el ámbito de las exportaciones y las entradas de capital. El aumento del crédito, impulsado en parte por una rápida acumulación de reservas, podría exacerbar los desequilibrios financieros en los países con los repuntes cíclicos más fuertes. En 2003, la intervención cambiaria aumentó las reservas en aproximadamente $250.000 millones, siendo la contraparte el superávit en cuenta corriente y las entradas de capital de la región13. Básicamente, se ha esterilizado el impacto monetario de la acumulación de reservas en divisas; por lo tanto, el crecimiento de la base monetaria ha sido muy inferior a la contribución de la acumulación de las reservas en divisas (gráfico 1.13).

Gráfico 1.13.Economías emergentes de Asia: Acumulación de reservas en divisas

(Variación porcentual con respecto a un año antes; fin de 2003 salvo indicación en contrario)

A fin de limitar la apreciación de sus monedas frente al dólar de EE.UU., muchos países continúan interviniendo en gran medida en el mercado cambiario. En general, la rápida acumulación consiguiente de reservas en divisas es superior al crecimiento de las importaciones. El impacto monetario de la acumulación de reservas en divisas básicamente se ha esterilizado, por lo que el crecimiento real de la base monetaria ha sido mucho menor.

Fuentes: Bloomberg Financial, LP; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Total de importaciones para 2003.

Teniendo presente la aceleración del crecimiento y el surgimiento de algunos desequilibrios financieros, es posible que el próximo año muchos países tengan que gradualmente hacer más restrictivas las políticas macroeconómicas. Aunque, en general, la inflación sigue siendo baja, está empezando a aumentar, y de ahí que las políticas quizá tengan que ajustarse de manera anticipada debido al retraso entre el momento en que se modifican las políticas y el momento en que se observa su efecto pleno. En los países donde se requiere mayor rigurosidad en las condiciones monetarias, la apreciación del tipo de cambio efectivo nominal sería un factor que coadyuvaría a alcanzar dicho objetivo. Tal como se señaló en la edición de septiembre de 2003 de Perspectivas de la economía mundial, si la mayoría de los países cuya posición externa es sólida disfrutara de una mayor flexibilidad cambiaria, su política monetaria se orientaría más hacia la estabilización interna, se reduciría la susceptibilidad a las perturbaciones externas, disminuiría el riesgo de crisis financieras futuras, se reduciría el costo de la tenencia de reservas en divisas y mejorarían el consumo y las oportunidades de inversión, y dicha flexibilidad también contribuiría a resolver los desequilibrios mundiales. Asimismo, varios países podrían acelerar la consolidación fiscal y mantener una disciplina fiscal en el período inmediatamente previo a las elecciones. Una mayor supervisión prudencial del sistema bancario será de importancia crucial para que los prestamistas evalúen y administren los riesgos de manera apropiada. Al mismo tiempo, es crucial que se registren avances adicionales en lo que respecta a las reformas estructurales con el fin de apuntalar un crecimiento sostenido a mediano plazo, impulsado por la demanda interna.

A nivel individual, el rápido crecimiento de China ha contribuido a reforzar el comercio intrarregional y el crecimiento regional, pero las señales de un recalentamiento incipiente parecen indicar que se precisan políticas macroeconómicas más restrictivas. Aunque el fuerte nivel de inversión fija ha servido para respaldar el crecimiento del PIB real, existe una creciente preocupación acerca de una posible sobreinversión en sectores que han disfrutado de un auge en la producción y en los que ha aumentado mucho el precio de los insumos. Pese a las medidas adoptadas para frenar el crecimiento del circulante y del crédito—entre otras, operaciones de mercado abierto y mayores niveles de encaje legal—y a la supervisión prudencial más rigurosa de los préstamos bancarios, el crecimiento del crédito sigue siendo fuerte. A fin de mitigar el riesgo de un recalentamiento y evitar la acumulación de desequilibrios sectoriales, es preciso que en el corto plazo las políticas sean aún más restrictivas con el fin de desacelerar el crecimiento del PIB a una tasa más sostenible. Teniendo presente la solidez de su posición externa, así como la conveniencia de mejorar la eficacia de la política monetaria y la necesidad, a mediano plazo, de facilitar el ajuste a los cambios estructurales, China debería adoptar gradualmente una mayor flexibilidad cambiaria. Dados los costos de la reforma del sistema de pensiones, el nivel considerable de pasivos contingentes asociados a las deficiencias bancarias y la necesidad de mejorar la red de protección social y la atención de la salud, la consolidación fiscal constituye un objetivo clave a mediano plazo. Asimismo, aunque el banco central recapitalizó recientemente dos de los cuatro grandes bancos estatales y liberalizó aún más las tasas de interés de los préstamos, será importante adoptar planes de reestructuración concretos en el sistema bancario, acelerar la enajenación de activos por parte de las empresas administradoras de activos y lograr la reestructuración y diversificación de los propietarios de las empresas estatales.

En India, el crecimiento se ha acelerado, reflejo de factores cíclicos y estructurales. Entre los factores estructurales se encuentran el impacto desfasado de la liberalización económica de la producción manufacturera, que se llevó a cabo en los años noventa, la reciente apertura adicional del sector externo, el efecto de las inversiones en infraestructura (especialmente la vial y de telecomunicaciones), la reestructuración empresarial emprendida en los últimos años y el efecto en las exportaciones de la tercerización mundial de servicios de apoyo al cliente. Entre los factores cíclicos y temporales se encuentran el efecto positivo de las lluvias de la temporada de monzones sobre la producción agrícola, el impacto de las bajas tasas de interés sobre el crédito al consumidor e hipotecario, y la recuperación mundial. En este contexto, es de importancia crucial avanzar más en lo que respecta a los grandes desequilibrios fiscales del país, ya que la recuperación elevará la demanda de financiamiento por parte del sector privado, lo que a su vez ejercerá una presión al alza sobre las tasas de interés. El camino a seguir se detalla en la reciente Ley de Responsabilidad Fiscal y Gestión Presupuestaria, cuyo objetivo es cuadrar el presupuesto corriente para 2008; ello requerirá un ajuste de aproximadamente 1% del PIB por año. Teniendo presente la baja razón ingreso fiscal/PIB en India, la mayor parte del ajuste deberá provenir de medidas destinadas a reforzar los ingresos, entre otras, una mejor administración tributaria, una ampliación de la base impositiva y una simplificación del régimen tributario. La apreciación de la rupia frente al dólar de EE.UU. bajo el régimen de flotación dirigida es bien recibida; de hecho, convendría contar con una flexibilidad aun mayor. Aunque se han registrado avances en cuanto al fortalecimiento del sistema financiero, deberá continuar velándose por la calidad del crédito a fin de limitar los riesgos que pudieran derivarse de su rápido crecimiento.

En cuanto a Asia meridional, el crecimiento más sólido de Pakistán ofrece la oportunidad para consolidar las cuentas públicas, acelerar las reformas estructurales y mejorar las instituciones, factores fundamentales para alcanzar un crecimiento sostenido y reducir la pobreza. Entre las prioridades se encuentran redoblar los esfuerzos de recaudación tributaria, controlar rigurosamente los gastos y mejorar la gobernabilidad y la transparencia. En Bangladesh, es necesario mejorar de manera fundamental la administración tributaria para dar cabida a un mayor gasto en infraestructura y en prioridades sociales. Dado el probable efecto adverso sobre las ganancias por concepto de exportaciones como resultado de la reducción de contingentes en virtud del Acuerdo Multifibras de 2005, también será de importancia crucial mejorar la competitividad, por ejemplo, impulsando la reforma bancaria y mejorando la gestión pública.

En lo que se refiere a los cuatro países de la ASEAN, la expansión en Tailandia ha recibido un fuerte impulso, y la inflación continúa siendo baja. Dada la brecha decreciente de producción, y conforme con la estrategia de metas explícitas de inflación, el enfoque adoptado por el Banco de Tailandia ha sido salvaguardar la estabilidad en lugar de fomentar la actividad económica. Mediante la imposición de límites a las entradas de capital de corto plazo y normas de prudencia se han resistido presiones incipientes en ciertos ámbitos, especialmente en los mercados cambiario, bursátil e inmobiliario. Debido a consideraciones cíclicas y a un nivel todavía alto de endeudamiento público, se justifica la prudencia fiscal. En Malasia, la actividad económica también está disfrutando de una sólida recuperación, y la inflación y el desempleo siguen siendo bajos. La prioridad principal de la política económica es implementar la consolidación ya anunciada de las cuentas públicas, cuyo objetivo es equilibrar el presupuesto para 2006, para lo cual será necesario seguir preparando un conjunto de medidas de amplia cobertura. El régimen de tipo de cambio fijo sigue respaldado por parámetros económicos sólidos, pero una mayor flexibilidad cambiaria, asociada a políticas macroeconómicas apropiadas, ampliaría las opciones que Malasia tiene a su disposición para enfrentarse a las perturbaciones. En Indonesia, el crecimiento moderado sigue siendo impulsado por el consumo privado, la inflación ha disminuido y la consolidación fiscal prevista es adecuada. En cuanto al futuro, es de importancia decisiva mantener el progreso alcanzado en materia de reforma bancaria, jurídica y judicial, con el fin de crear un clima de inversiones más propicio y asegurarse de que la economía tome un rumbo de mayor crecimiento. En Filipinas persisten las vulnerabilidades, de manera que es importante—sobre todo en el período inmediatamente previo a las elecciones de mayo—llevar a su conclusión las medidas fiscales sin desviaciones y prepararse a hacer más restrictiva la política monetaria si la depreciación del tipo de cambio llegara a amenazar el logro de la meta de inflación. A partir de ahí, la prioridad es actuar de manera resuelta e inmediata para aumentar los ingresos tributarios, reestructurar el sector de electricidad, fortalecer el sistema bancario y mejorar el entorno empresarial.

En las economías recientemente industrializadas de Asia—las más afectadas por el SRAS—, la recuperación ha dependido más de las exportaciones netas; por lo tanto, conviene mantener políticas macroeconómicas que apuntalen dicha recuperación hasta que haya mayor tracción en la demanda interna. Para reequilibrar el crecimiento derivado de las fuentes externas e internas convendría contar con una mayor flexibilidad cambiaria, y podría utilizarse la política monetaria para respaldar la demanda interna si fuese necesario. En Corea, donde la demanda interna se ha visto frenada por el alto nivel de endeudamiento de los hogares, así como por problemas en las relaciones industriales, es preciso continuar con políticas monetarias y fiscales que brinden apoyo. Se requiere redoblar esfuerzos para consolidar el sistema financiero, sobre todo mediante una supervisión más intensa de los préstamos al consumidor; mejorar el gobierno de las empresas, y dar aún más flexibilidad al mercado laboral. En Singapur la aplicación de políticas macroeconómicas positivas ha contribuido a la recuperación, mientras que una profundización y aceleración de las reformas, entre otras la venta de más empresas vinculadas con el gobierno, ayudarían a elevar la competitividad a mediano plazo así como las perspectivas de crecimiento. En la RAE de Hong Kong, donde el vigoroso consumo privado está impulsando una recuperación más sólida, está disminuyendo la deflación, y la prioridad clave de la política económica es la consolidación fiscal.

A diferencia de estas economías, el repunte del crecimiento en Australia y Nueva Zelandia se apoyó principalmente en la demanda interna y, por lo tanto, el déficit en cuenta corriente se ha ampliado considerablemente. El gasto de los hogares se incrementa debido a la inmigración, la disminución de las tasas de desempleo, los precios en alza de la vivienda y un rápido crecimiento del crédito al consumidor. Las perspectivas de crecimiento futuro son sólidas, sobre todo en Australia, donde el crecimiento de la productividad ha sido robusto. Aunque la apreciación de la moneda de ambos países está amortiguando la inflación de los precios de los bienes comerciados, el bajo nivel de desempleo y la alta utilización de la capacidad instalada están ejerciendo una presión al alza sobre los precios de los bienes no comerciados. En consecuencia, las tasas derivadas de la política monetaria han aumentado en los últimos seis meses en ambos países (en ½ punto porcentual en Australia y en ¼ punto porcentual en Nueva Zelandia), y es posible que se requieran aumentos adicionales. La posición fiscal de ambos países es fuerte, y la situación financiera de los bancos, las empresas y los hogares sigue en equilibrio. Aunque las perspectivas a mediano plazo son favorables, será necesario reformar los sistemas de pensiones y de atención de la salud para contener las presiones fiscales que surgirán del envejecimiento de la población.

Candidatos a la Unión Europea: Es necesario ajustar los desequilibrios externos

Tras la extraordinaria transformación económica de la última década, 10 países candidatos ingresarán en la Unión Europea en mayo de 2004 (Bulgaria y Rumania esperan hacerlo en 2007). A partir de entonces la atención se centrará en la etapa siguiente del proceso de integración en Europa, la adopción del euro y el cumplimiento de los criterios de Maastricht, incluida la participación en el mecanismo de tipos de cambio (MTC II) por lo menos durante dos años. Al avanzar en este proceso, deberá darse prioridad al establecimiento de un marco macroeconómico totalmente compatible con los objetivos de política económica anunciados ya que los cambios en las expectativas del mercado con respecto a la convergencia económica pueden seguir ejerciendo presiones sobre los tipos de cambio y las tasas de interés. En estas circunstancias, el acusado aumento de los déficit en cuenta corriente en varios países en 2003—al repuntar fuertemente las importaciones como consecuencia del auge del crédito y de las políticas fiscales expansivas, o ambos factores—y el descenso de los flujos netos de inversión extranjera directa neta (y el monto de dicha inversión para cubrir los déficit en cuenta corriente) crean incertidumbre con respecto a la sostenibilidad y competitividad externas y a la coherencia de las políticas con los objetivos de convergencia anunciados (gráfico 1.14). De hecho, se prevé una aceleración del crecimiento en el período 2004–05—que superará con creces la tasa de Europa occidental—con lo cual los déficit en cuenta corriente de la mayoría de los países candidatos a la UE se mantendrán altos (cuadro 1.8).

Gráfico 1.14.Países candidatos a la UE: Saldo en cuenta corriente e inversión extranjera directa

Los déficit en cuenta corriente son altos en 2003 y se han ampliado en varios países candidatos a la Unión Europea al aumentar las importaciones, impulsadas por una política fiscal expansiva y un fuerte aumento del crédito interno. Al mismo tiempo, los flujos de IED han financiado una proporción del déficit en cuenta corriente menor que en años anteriores.

Fuentes: Haver Analytics; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Cuadro 1.8.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países candidatos a la Unión Europea(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
Países candidatos a la Unión Europea4,44,44,54,415,39,57,15,6−3,0−3,8−3,8−3,5
Turquía7,95,85,05,045,025,312,010,6−0,8−2,9−3,0−2,4
Excluido Turquía3,03,94,34,25,33,85,13,6−3,9−4,1−4,1−4,0
Estados bálticos6,47,46,25,91,50,52,12,6−7,3−8,9−8,5−7,2
Estonia6,04,75,55,03,61,33,02,5−12,2−13,7−11,0−7,5
Letonia6,16,76,06,01,92,93,03,0−7,2−9,1−9,9−8,1
Lituania6,89,06,76,30,3−1,21,12,5−5,2−6,5−6,7−6,7
Europa central2,23,44,03,82,82,24,23,1−3,6−3,3−3,4−3,5
Eslovenia2,92,33,54,17,55,63,73,41,40,1−0,6−1,0
Hungría3,52,93,23,45,34,77,14,4−4,1−5,5−5,3−4,3
Polonia1,43,74,74,01,90,83,02,4−2,6−2,0−2,3−2,9
República Checa2,02,93,03,41,80,13,53,0−6,1−6,5−5,4−4,8
República Eslovaca4,44,23,94,13,38,57,84,2−8,0−0,9−2,9−3,5
Europa meridional y sudoriental4,64,54,84,916,110,79,45,9−3,8−6,2−5,6−5,4
Bulgaria4,84,35,05,25,82,36,03,6−4,3−8,6−8,4−7,7
Chipre2,02,03,03,52,84,11,23,7−5,4−5,0−4,4−4,1
Malta1,21,32,63,22,21,32,12,0−2,1−4,3−3,5−3,1
Rumania5,04,95,05,022,515,312,07,2−3,4−5,9−5,2−5,2

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

¿Deberían ser motivo de preocupación los actuales déficit en cuenta corriente? Si bien los factores de vulnerabilidad ciertamente se verán amortiguados gracias a que los niveles de deuda externa se mantienen bajos, el volumen de reservas internacionales es adecuado y el monto de inversión extranjera directa para cubrir los déficit aún sigue siendo alto en general, pese al descenso registrado el año pasado, es indudable que la magnitud de los desequilibrios en cuenta corriente no será sostenible a mediano plazo y, de hecho, intensificará los riesgos de volatilidad de los mercados financieros. Por lo tanto, a medida que los países avancen en la aplicación de sus estrategias para la adopción del euro, es importante que las políticas se centren en reducir los desequilibrios existentes para evitar dichos riesgos. Concretamente, deberán adoptarse firmes medidas para restablecer la disciplina presupuestaria en varios países a fin de orientar la política fiscal en una dirección que permita cumplir los criterios de Maastricht (y esto deberá lograrse al tiempo que se deja margen para nuevos gastos relacionados con el ingreso en la Unión Europea y en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)). También deberá realizarse un seguimiento escrupuloso de la rápida expansión del crédito interno. Si bien el proceso de profundización financiera es ciertamente alentador, deberá aplicarse una política monetaria que permita frenar el aumento del crédito si es necesario y llevar a cabo un seguimiento riguroso y una supervisión prudencial del sistema bancario para hacer frente a los posibles efectos perturbadores de un aumento excesivo del crédito (véase el capítulo IV).

En lo que se refiere a la situación por países, la recuperación ya está en marcha en Polonia, impulsada por las exportaciones, que se están beneficiando de la notable depreciación del tipo de cambio en los últimos 18 meses y del estímulo fiscal. Si bien se prevé que la economía se fortalecerá aún más a corto plazo, debería corregirse el grave deterioro de las finanzas públicas para mantener la confianza de los inversionistas y lograr que la recuperación sea más duradera. Por lo tanto, el presupuesto para 2004, que preveía un fuerte aumento del déficit fiscal, representa un paso en la dirección incorrecta, y debe aplicarse íntegramente el Plan Hausner para contener el gasto fiscal a fin de garantizar la confianza de los mercados financieros. Las tasas de interés se han mantenido en el mismo nivel desde mediados de 2003, y ha aumentado la inflación que, según las previsiones, se situará por encima del punto medio de la gama fijada como meta por el banco central hacia finales del año, con lo cual ha desaparecido el margen para aplicar una política monetaria más expansiva.

En Hungría, la economía se desaceleró en 2003 a pesar del fuerte aumento del consumo, impulsado por la expansión fiscal y relacionado con los importantes incrementos salariales. Las importaciones crecieron a un ritmo vigoroso y se redujeron las exportaciones y los ingresos del turismo, lo que dio lugar a un aumento del déficit en cuenta corriente del 5½% del PIB, que se financió principalmente mediante el endeudamiento al reducirse los flujos netos de inversión extranjera directa. La preocupación con respecto a los desequilibrios fiscales y externos presionaron a la baja el tipo de cambio del forint a finales de 2003, y el banco central aumentó la tasa básica en 600 puntos básicos entre junio y noviembre de 2003, aunque la reciente disminución de estas presiones ha dado margen para reducir ligeramente las tasas de interés. Si bien se prevé que el crecimiento repuntará hasta el 3¼% en 2004, las perspectivas dependen fundamentalmente de que las autoridades tomen medidas, en particular fiscales, para restablecer la confianza del mercado y dejar margen para que se reduzcan las primas de riesgo y las tasas de interés.

En la República Checa, se prevé un crecimiento del PIB del 3% este año ya que un aumento más vigoroso de la inversión y las exportaciones, que se beneficiarán de la recuperación en Europa occidental, compensará en cierta medida la desaceleración del consumo. La inflación se redujo a niveles bajos en 2003, de alrededor de cero durante la mayor parte del año, y el banco central mantuvo las tasas de interés en los niveles de la zona del euro. Sin embargo, la evolución fiscal ha sido desalentadora y se registró un aumento del déficit del gobierno general en 2003. Para mantener la deuda pública en un nivel bajo, será importante que se lleven a cabo los planes de ajuste fiscal a mediano plazo elaborados por el gobierno. En la República Eslovaca, el vigoroso aumento de las exportaciones estimuló el crecimiento económico y una reducción considerable del déficit en cuenta corriente, y se están registrando avances en la necesaria consolidación fiscal.

En los países bálticos, el rápido aumento de la demanda interna en el período anterior a la adhesión a la UE impulsó un vigoroso crecimiento, pero los déficit en cuenta corriente, que ya eran cuantiosos, aumentaron fuertemente y son un motivo importante de preocupación, en particular debido a que se ha reducido el volumen de inversión extranjera directa para cubrir dichos déficit. Si bien se ha aplicado, en general, una política fiscal prudente y la deuda pública se mantiene en niveles bajos, es preciso aumentar el ahorro público para reducir los desequilibrios externos. Son alentadores los avances recientes en el fortalecimiento del sector financiero, aunque las autoridades deberán mantenerse alertas frente a los problemas que puedan surgir como consecuencia del fuerte aumento del crédito.

El crecimiento en Bulgaria y Rumania ha sido vigoroso, impulsado por un fuerte aumento del crédito y, si bien la inflación aún se mantiene en niveles bajos, los déficit en cuenta corriente han aumentado acusadamente. Estos factores de vulnerabilidad se reducen gracias a la situación relativamente holgada de las reservas internacionales (y el nivel bajo de deuda externa en Rumania), pero es necesario tomar medidas, en particular una política fiscal más restrictiva, para reducir los desequilibrios externos. A fin de frenar el aumento del crédito, se han incrementado las tasas de interés en 300 puntos básicos desde agosto en Rumania y se han reforzado las normas prudenciales tanto en Rumania como en Bulgaria, pero las autoridades deberán mantenerse alertas ya que podrían requerirse nuevas medidas. En Eslovenia, la demanda interna es más vigorosa, pero la evolución del sector externo frenó el crecimiento del PIB real en 2003. Se ha mantenido una política fiscal prudente, pero es preciso que la política monetaria se centre en forma más decisiva en reducir la inflación (que se mantiene en niveles muy superiores a la media de la zona del euro).

En los países de Europa sudoriental, la evolución económica de Albania, Bosnia y Herzegovina, Croacia, la ex República Yugoslava de Macedonia y Serbia y Montenegro ha sido en general favorable, y se prevé que el crecimiento sea aún más vigoroso en 2004, impulsado por la recuperación prevista en Europa occidental. Sin embargo, persisten riesgos importantes, como la necesidad de fomentar un entorno más propicio al crecimiento impulsado por el sector privado—lo que requerirá menor participación del Estado en la economía, desregulación, reducción de la corrupción y nuevos avances hacia la estabilidad política—y corregir los altos déficit en cuenta corriente para reducir los factores externos de vulnerabilidad.

En Turquía, la mejora de las condiciones de los mercados financieros tuvo un impacto positivo en la actividad económica. El PIB real aumentó al 5¼% en 2003, impulsado por la inversión privada y, en menor medida, por el consumo privado, y se prevé que el crecimiento ascienda a una tasa media del 5% durante 2004–05. Las presiones inflacionarias se han reducido considerablemente gracias a la apreciación del tipo de cambio, y la situación externa se mantiene en una situación controlable, aunque el aumento de los precios del petróleo y el impacto de la incertidumbre relacionada con el terrorismo en el turismo podrían afectar al déficit en cuenta corriente este año. No obstante, persisten riesgos importantes. La dinámica de la deuda pública es vulnerable a la pérdida de confianza de los mercados financieros y, por lo tanto, es importante lograr el objetivo de un superávit primario del 6½% del PNB. La aceleración de las reformas legislativas en vistas a la adhesión a la UE ha reforzado la confianza de los mercados financieros, pero aún es necesario seguir aplicando medidas para agilizar las reformas en el sector financiero a fin de reforzar el marco jurídico y de supervisión.

Comunidad de Estados Independientes: Cómo hacer frente a los retos de la remonetización

En 2003 la tasa de crecimiento del PIB de los países de la CEI volvió a superar las expectativas. Según estimaciones, asciende actualmente a 7,6%, 1,7 puntos porcentuales más que la proyección de septiembre pasado (véase el cuadro 1.9). Casi todos los países de la Comunidad registraron un sólido crecimiento, que se sustentó en distinta medida en precios del petróleo mayores de lo previsto, consumo alto y aumentos salariales, tipos de cambio muy competitivos y, en algunos casos, aumentos inesperadamente fuertes de la inversión. Con miras al futuro, aunque se prevé que el crecimiento del PIB será moderado en 2004 y 2005, a medida que la expansión del consumo y la inversión retornen a niveles más sostenibles y baje el precio del petróleo, se proyecta que, en comparación con su evolución histórica, se mantendrá relativamente vigoroso.

Cuadro 1.9.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en la Comunidad de Estados Independientes(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
Comunidad de Estados Independientes35,17,66,05,213,812,110,38,86,97,06,13,8
Rusia4,77,36,05,315,813,711,29,98,98,97,95,1
Ucrania5,29,36,04,00,85,26,94,67,56,03,62,6
Kazajstán9,59,58,07,55,96,46,55,8−2,82,42,3−0,5
Belarús5,06,84,83,542,628,422,713,6−2,6−2,6−3,5−3,8
CEI-76,46,25,16,217,78,56,45,6−4,2−7,3−9,5−6,4
Armenia12,912,07,06,01,14,83,03,0−6,6−7,7−6,9−6,2
Azerbaiyán10,611,28,113,22,82,24,02,5−12,3−25,8−32,2−16,3
Georgia5,58,66,05,05,64,85,85,0−6,0−7,9−9,4−9,5
Moldova7,86,35,04,05,311,79,56,9−6,0−7,9−7,0−7,5
República Kirguisa5,24,14,52,12,73,73,8−3,9−3,5−4,2−5,3
Tayikistán9,110,28,04,012,216,48,55,0−2,7−1,3−2,2−4,7
Uzbekistán3,20,32,02,044,314,88,99,32,57,06,74,4
Partidas informativas
Exportadores netos de energía45,17,56,15,514,812,910,79,57,77,87,04,4
Importadores netos de energía55,27,95,43,810,79,59,16,33,22,71,00,1

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

No incluye Mongolia. No se dispone de datos actualizados sobre Turkmenistán.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia y Turkmenistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, República Kirguisa, Tayikistán, Ucrania y Uzbekistán.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

No incluye Mongolia. No se dispone de datos actualizados sobre Turkmenistán.

Incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Rusia y Turkmenistán.

Incluye Armenia, Belarús, Georgia, Moldova, República Kirguisa, Tayikistán, Ucrania y Uzbekistán.

En los últimos cinco años, el crecimiento económico de la CEI se ha caracterizado por una sorprendente capacidad de recuperación, a la que contribuyeron la reactivación en Rusia tras la crisis de 1998 y la mayor estabilidad macroeconómica—sobre todo una inflación más baja—en muchos países de la región. Sin embargo, los resultados recientes fueron en gran medida atribuibles al sector de la energía; para ser duradero el crecimiento tendrá que ser generado cada vez más por nuevas inversiones en otros sectores. Si bien hay indicios alentadores de que ello está ocurriendo en algunos países, un progreso sostenido exigirá que se adopten nuevas medidas que mejoren el entorno de la inversión; concretamente, se deben fortalecer las instituciones y estructuras necesarias para respaldar una economía de mercado, las cuales siguen siendo el talón de Aquiles de la región (sobre todo, en Belarús, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, pero también en otros países). En este sentido, como se subraya en el informe de 2003 EBRD Transition Report, del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, es inquietante que en los últimos tiempos el ritmo de reforma en la CEI haya sido más lento que en Europa meridional, porque indica que algunos países de la región podrían quedar permanentemente a la zaga. En varios casos, un avance más rápido podría exigir reformas para reducir el poder de los grupos de interés que se benefician de una situación de reforma parcial. Como demuestra la experiencia de los países candidatos a la adhesión, la adopción y el mantenimiento de un ancla externa—como la OMC—pueden facilitar el consenso interno a favor de la reforma.

Las mejoras en el entorno de inversión deben ir acompañadas de medidas que afiancen el marco jurídico y fortalezcan el sistema bancario, que aún está subdesarrollado y presenta deficiencias a pesar de ser la principal fuente de financiamiento de la inversión. Al respecto, aunque es alentador el rápido aumento de los depósitos bancarios registrado recientemente en muchos países de la CEI (véase el gráfico 1.15), esta remonetización plantea nuevos problemas macroeconómicos y prudenciales14:

Gráfico 1.15.Comunidad de Estados Independientes: Remonetización y aumento del crédito

En varios países de la CEI los saldos monetarios están aumentando marcadamente y se registra una rápida expansión del crédito; aunque la reforma bancaria ha seguido adelante, está menos avanzada que en Europa central y oriental.

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, Transition Report 2000.

1El aumento real del crédito privado en 2000–02 es mucho mayor ya que el crédito privado se redujo acusadamente en 1999 tras la crisis de 1998.

  • Dadas las deficiencias generales de los bancos para evaluar los préstamos y la solvencia, una rápida expansión crediticia genera riesgos para la estabilidad financiera (véase el capítulo IV). Aunque se ha progresado en la reforma bancaria, los avances han sido significativamente menores que en otros países en transición (véase el gráfico 1.15); sin nuevos avances, el subdesarrollo del sistema bancario podría frenar cada vez más el crecimiento sostenible.

  • Hasta la fecha, debido al aumento de la demanda de dinero, ha sido posible conjugar el rápido crecimiento monetario con la inflación relativamente baja y—sobre todo en los países que exportan energía y en Ucrania—mantener tipos de cambio relativamente estables en un entorno de considerable afluencia de divisas. Sin embargo, la remonetización es impredecible, y tarde o temprano tendrá que contenerse, en cuyo momento planteará una amenaza inflacionaria (que ya es motivo de preocupación en algunos países). En esas circunstancias, las autoridades tendrán que estar preparadas para aplicar una política monetaria más restrictiva y posiblemente permitir que se aprecie el tipo de cambio.

Con respecto a la situación en cada país, los resultados económicos de Rusia siguen siendo notables, y la reclasificación de Moody’s en octubre de 2003 de la deuda externa del país a la categoría de inversión no especulativa subraya los avances desde la crisis de 1998. No obstante, aunque la economía registra un crecimiento vigoroso, la desinflación sigue siendo lenta y se requiere una política monetaria más restrictiva para alcanzar la meta de inflación de entre 8% y 10% en 2004, un tipo de cambio más flexible al alza e intervenciones activas de esterilización cambiaria. Una postura fiscal ligeramente más restrictiva ayudaría a alcanzar la meta de inflación y reduciría las presiones al alza sobre las monedas, además de ofrecer un seguro contra una disminución más baja de la prevista de los precios del petróleo (al respecto, establecer un fondo de estabilización del petróleo sería una medida acertada). Por el lado estructural, habrá que seguir avanzando en el sector financiero, los monopolios naturales y los empleados del gobierno y la administración pública para alcanzar la meta de duplicar el PIB real en la próxima década y ayudar a reducir la excesiva dependencia del petróleo.

Pese a una cosecha desfavorable, el crecimiento del PIB en Ucrania, que alcanzó un 9,3% en 2003, se apoyó en una expansión sorprendentemente fuerte de la demanda interna y en las exportaciones, entre otros destinos hacia China. Si bien se prevé que el efecto de estos factores se atenuará en 2004 y 2005, se proyecta que el PIB se mantendrá sólido con respecto a su evolución histórica, sujeto a ciertos riesgos al alza. Aunque el aumento de la demanda real de dinero ha permitido a las autoridades mantener un tipo de cambio fijo de facto entre el jrivnia y el dólar de EE.UU. en un entorno en que la situación externa es muy sólida y la orientación fiscal es prudente, tarde o temprano tendrá que flexibilizarse la gestión del tipo de cambio para reducir los riesgos inflacionarios. Por el lado estructural, se ha avanzado en la promulgación de una ley de pensiones y en la reforma de los impuestos sobre la renta de las personas físicas y las sociedades. Sin embargo, el entorno tributario sigue caracterizándose por distorsiones atribuibles a problemas de gestión de gobierno, y siguen siendo tareas prioritarias fortalecer el sector financiero, corregir los elevados déficit cuasifiscales, hacer frente a la deuda del sector de la energía y mejorar la calidad de gobierno de las empresas.

En Belarús, los resultados macroeconómicos han sido desiguales. La propuesta de una unión monetaria con Rusia a partir de 2005 podría servir de ancla externa, pero tendrá que contar con el respaldo de políticas macroeconómicas más restrictivas y un compromiso político mucho más decidido a favor del proceso de reforma.

En general, los siete países pobres de la CEI han registrado un crecimiento económico vigoroso desde 2001, en parte gracias a los sólidos resultados de los países más grandes de la región. De conformidad con la Iniciativa a favor de los siete países pobres de la CEI, la aplicación de los programas de reforma en el marco de documentos de estrategia de lucha contra la pobreza formulados por cada país es clave para poder hacer frente a los apremiantes problemas de pobreza y sostenibilidad de la deuda de estos países, con ayuda suplementaria de la comunidad internacional. Aunque en el último año han mejorado los indicadores de endeudamiento de tres de los cinco países muy endeudados, sobre todo Armenia, se requieren mayores avances para garantizar la sostenibilidad de la deuda; en Georgia y Moldova la reprogramación y reestructuración de la deuda han tenido que postergarse debido a desviaciones en la aplicación de la política económica. Por último, podría ser importante adoptar medidas para hacer frente a las barreras al comercio intrarregional y al comercio de tránsito, ya que reducen gravemente los beneficios de los regímenes comerciales, que en general son liberales de jure, y parecen ser especialmente costosas para los países más pobres de la CEI (la República Kirguisa y Tayikistán).

Oriente Medio: Mejores perspectivas pero condicionadas a la incertidumbre geopolítica y la situación de seguridad

En 2003, el crecimiento del PIB real del Oriente Medio se afianzó debido al aumento de la producción de crudo y—en el segundo semestre del año—a la menor incertidumbre tras la guerra de Iraq (véase el cuadro 1.10). Aunque la guerra suspendió los flujos comerciales, de inversión y de turismo en el primer semestre del año, la economía se reactivó en el segundo semestre, adjudicándose contratos de reconstrucción a empresas de varios países de la región y observándose un repunte del comercio exterior y del turismo (véase el gráfico 1.16). Las perspectivas más alentadoras de los sectores no petroleros se vieron reflejadas en auges de los precios de los activos. Los países exportadores de petróleo se beneficiaron del alza internacional del crudo y del aumento del volumen de exportación, a medida que incrementaron su producción para suplir la pérdida de producción iraquí y aumentó la demanda de petróleo gracias a la reactivación de la economía internacional. En esos países, los saldos fiscales y en cuenta corriente también mejoraron.

Cuadro 1.10.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de Oriente Medio(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
Oriente Medio4,25,44,15,07,58,68,98,14,67,36,03,4
Exportadores de petróleo34,66,34,25,29,410,410,49,85,78,86,94,1
Irán, Rep. Islámica del7,25,95,95,815,817,016,015,03,30,1−1,4−2,2
Arabia Saudita1,06,40,73,2−0,60,51,00,96,312,99,95,5
Emiratos Árabes Unidos1,97,02,44,63,12,82,62,44,98,58,47,0
Kuwait−0,49,90,72,71,41,22,02,011,916,915,512,2
Mashreq3,23,03,74,42,03,24,73,40,11,41,70,8
Egipto3,23,13,74,52,43,25,23,50,72,44,33,1
República Árabe Siria3,22,53,64,00,64,34,04,07,15,02,81,7
Jordania5,03,25,05,51,82,33,01,84,511,15,31,6
Líbano2,03,03,03,01,81,42,02,0−13,2−12,6−10,9−9,0
Partida informativa
Israel−0,81,32,43,45,70,7−0,31,6−1,3−0,20,3−0,4

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Iraq, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, República Islámica del Irán y República del Yemen.

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

Incluye Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Iraq, Kuwait, Libia, Omán, Qatar, República Islámica del Irán y República del Yemen.

Gráfico 1.16.Oriente Medio: Mejoran las perspectivas al reducirse la incertidumbre

En el segundo semestre de 2003 repuntó la actividad del sector no petrolero y mejoraron las perspectivas a corto plazo, observándose una reactivación del turismo y un auge de las cotizaciones bursátiles. Sin embargo, la disminución proyectada de la producción petrolera frenará el crecimiento de los países exportadores de crudo. La elevada tasa de desempleo en toda la región subraya la importancia de emprender reformas para acelerar el crecimiento a mediano plazo.

Fuentes: Bloomberg Financial, LP; Haver Analytics, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Promedio móvil de tres meses.

2Índice general de cotizaciones del mercado bursátil de Jordania.

3Índice financiero Hermes.

4Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, República Islámica del Irán, Kuwait, Libia, Omán, Qatar y Yemen.

5Egipto, Jordania, Líbano y República Árabe Siria.

Aunque se prevé que la aceleración del crecimiento mundial sustentará la actividad no petrolera en 2004–05, las proyecciones indican que la expansión de la producción de petróleo de la mayoría de los países exportadores se reducirá acusadamente a medida que se reanude plenamente la producción de Iraq. La incertidumbre geopolítica y la difícil situación de seguridad en algunos países constituyen un importante riesgo a la baja. Paralelamente, las tasas de desempleo de la región se mantienen altas, y en algunos países los desequilibrios fiscales siguen siendo considerables o podrían producirse desequilibrios si disminuyen los ingresos del petróleo. Por lo tanto, las perspectivas de crecimiento a mediano plazo dependen fundamentalmente de la reforma estructural y, en algunos países, de la consolidación fiscal que se emprenda para corregir deficiencias. En vista del rápido aumento proyectado de la población en edad de trabajar, es especialmente importante fomentar la expansión del empleo y mejorar la vinculación entre las calificaciones y los puestos de trabajo mediante reformas del mercado laboral.

En Iraq, pese a que la producción de crudo ha recuperado los niveles vigentes antes de la guerra, la situación de seguridad se ha deteriorado significativamente y aún no se han definido modalidades para transferir el poder a mediados de 2004 a un gobierno iraquí provisional. La información con que se cuenta sobre la evolución económica reciente es escasa, la elaboración de estadísticas sobre inflación está muy atrasada y no hay datos disponibles sobre la coyuntura económica, la ejecución presupuestaria, la situación monetaria o la balanza de pagos. Según información anecdótica, la subutilización de la capacidad industrial es considerable y el desempleo es alto. En este entorno, el respaldo externo—incluido el alivio de la deuda—es esencial, y la política debe centrarse en el fortalecimiento de la capacidad, la reconstrucción y la estabilidad macroeconómica. Una vez que el nuevo gobierno asuma el poder, será importante centrar la atención en reforzar las instituciones que, como se subraya en el capítulo III de la edición de abril de 2003 de Perspectivas de la economía mundial, son esenciales para alcanzar a mediano plazo un crecimiento sostenible de alta calidad.

Entre los países exportadores de petróleo, el crecimiento económico de Irán sigue siendo sólido y de amplia base, gracias al dinamismo de las exportaciones de crudo, el estímulo fiscal, la rápida expansión del crédito y el optimismo empresarial que, a su vez, refleja menores tensiones internacionales acerca del programa de energía nuclear de ese país y expectativas de que se seguirá adelante con las reformas estructurales. Sin embargo, el elevado gasto público financiado con recursos petroleros ha dado lugar a un fuerte aumento de la liquidez interna y de la inflación, en tanto que el reciente terremoto que destruyó la ciudad de Bam exigirá un aumento del gasto público. Por lo tanto, es menester consolidar las cuentas públicas y aplicar una política monetaria más restrictiva para ayudar a contener el crecimiento del dinero en sentido amplio y la inflación. Por el lado estructural, si bien se ha seguido adelante con la reforma comercial y del sector financiero y se ha liberalizado la inversión extranjera directa, habrá que seguir avanzando en la creación de un entorno empresarial favorable, la reducción de las rigideces del mercado laboral y la privatización de las empresas públicas para lograr un mayor crecimiento a mediano plazo y reducir la tasa de desempleo, que aún es alta.

En otros países exportadores de petróleo, el aumento del precio internacional del crudo y la mayor producción de petróleo en 2003 dieron lugar a aumentos considerables de la tasa de crecimiento del PIB real, mayores superávit en cuenta corriente y mejoras notables en los presupuestos públicos. Con miras al futuro, se prevé que se reducirán las tasas de crecimiento, disminuirán los superávit en cuenta corriente y empeorará la situación fiscal a medida que bajen las cuotas de producción de petróleo en 2004 y disminuya ligeramente el precio internacional de crudo en 2005. Por lo tanto, en la mayoría de los países, la consolidación fiscal es esencial para reducir la vulnerabilidad a las variaciones del precio del crudo, ampliar la base de ingresos no petroleros, fortalecer la gestión del gasto público y reducir los gastos corrientes. En todos los países es crítico revitalizar el sector no petrolero y generar oportunidades de empleo siguiendo adelante con la reforma del mercado laboral y reformando el marco legal, reglamentario e institucional a fin de estimular la inversión extranjera e intensificar el papel del sector privado.

En Egipto, el crecimiento se aceleró en 2003 debido en parte al efecto favorable de la anterior depreciación del tipo de cambio sobre la exportación de manufacturas y a la reactivación del turismo tras la guerra de Iraq. Aunque el mercado bursátil está emitiendo claras señales de que han mejorado las perspectivas a corto plazo, se requieren medidas de amplia base que eleven el crecimiento a mediano plazo al nivel necesario para absorber la rápida expansión de la fuerza laboral y mejorar los niveles de vida. Es esencial la consolidación fiscal para fortalecer el presupuesto público y mejorar la sostenibilidad de la deuda; es necesaria una política monetaria más restrictiva para atenuar las presiones inflacionarias; reviste importancia crítica coordinar las reformas para incrementar la flexibilidad del mercado cambiario; deben abordarse las deficiencias del sistema bancario, y son necesarias reformas estructurales a fin de crear un entorno más favorable para las empresas.

Aunque las condiciones macroeconómicas también han mejorado en otros países del Mashreq tras la conmoción de la guerra de Iraq, se requieren nuevas reformas para alcanzar un crecimiento sostenible a mediano plazo15. En Siria, se prevé que el crecimiento sea mayor en 2004 debido al repunte de las exportaciones a Iraq, y en cierta medida debido a la reacción del sector privado ante las reformas emprendidas en 2003 y programadas para 2004, que incluyen reducciones de la tasa de interés y el inicio de operaciones de bancos privados. No obstante, será necesario llevar a cabo nuevas reformas—entre otras, mayor liberalización cambiaria y comercial, establecimiento de un impuesto al valor agregado y liberalización de las tasas de interés—que aceleren el crecimiento económico lo suficiente como para reducir las altas tasas de desempleo. En Líbano, las exportaciones se han reactivado y el turismo ha aumentado, en parte debido a la sustancial depreciación del tipo de cambio real en 2002–03. No obstante, la dinámica de la deuda pública sigue siendo muy problemática, lo cual subraya la importancia de acelerar el ajuste fiscal y de emprender reformas fundamentales del gasto y el ingreso. En Jordania, las exportaciones aumentaron y la demanda interna, respaldada por un fuerte estímulo fiscal, repuntó en el segundo semestre de 2003. Sin embargo, deben adoptarse medidas fiscales—incluida una estrategia multianual que elimine las subvenciones sobre los productos derivados del petróleo, para alcanzar la meta de un déficit público de 3,9% del PIB fijada para 2004—y debe finalizarse la reforma del sistema de pensiones.

En Israel, parece estar consolidándose una reactivación incipiente impulsada por la demanda externa. La menor incertidumbre regional y el repunte del gasto internacional en tecnología fomentaron la exportación, incluido el turismo, e influyeron positivamente en los mercados financieros; subieron las cotizaciones bursátiles, se apreció el tipo de cambio y se redujeron las primas de riesgo sobre la deuda externa. Para promover la reactivación y mantener la estabilidad macroeconómica, es importante reequilibrar la combinación de medidas de política a favor de una política fiscal más restrictiva y una política monetaria más expansiva. Puesto que las presiones inflacionarias son reducidas, reflejo de una brecha de producción aún considerable y de la apreciación del tipo de cambio, los recientes recortes de la tasa de interés se consideran un factor positivo. La meta de reducir el déficit del presupuesto público a 4% del PIB en 2004 es apropiada, y el plan de fijar topes de gasto facilitará una reducción gradual del gasto a mediano plazo.

Tras dos años de pronunciado declive, la economía palestina registró una ligera reactivación en 2003 debido al aumento de la construcción residencial atribuible a la aparición de la demanda reprimida, un mejor acceso al mercado laboral en Israel y la devolución de ingresos tributarios por parte del gobierno de ese país. No obstante, el PIB real se mantiene un 30% por debajo del nivel de 1999, y las perspectivas dependen en forma crítica de la situación de seguridad, los toques de queda y los cierres, y del efecto económico del muro de separación. En consecuencia, la situación fiscal se mantiene difícil y el respaldo presupuestario de donantes externos sigue siendo esencial. Si bien se ha logrado reforzar la fiscalización del ingreso y el gasto e incrementar su transparencia, se requieren nuevas reformas; entre otras cosas, se deberían establecer un nuevo impuesto sobre la renta basado en practicas óptimas internacionales y un control más riguroso de la contratación de empleados públicos.

África: La lucha por reducir la pobreza

Se han registrado importes avances en la reducción de la pobreza a escala internacional y, según las últimas estimaciones, poco menos de un 22% de la población mundial vive en la extrema pobreza, frente a un 28% en 199016. Gran parte de esa mejora, sin embargo, ha sido en Asia oriental y meridional, sobre todo China e India (gráfico 1.17). En realidad, las estimaciones de extrema pobreza en África subsahariana han aumentado, y casi la mitad de la población vive por debajo del umbral de la pobreza (según estimaciones, la cifra de personas que viven en extrema pobreza aumentó a 60 millones). El éxito relativo con que las distintas regiones logran reducir la pobreza parece guardar estrecha relación con su crecimiento económico. En Asia oriental, por ejemplo, aunque la tasa anual de crecimiento del PIB real per cápita aumentó un 7% en promedio, en África subsahariana se estancó.

Gráfico 1.17.África subsahariana: Crecimiento y pobreza

(Porcentaje, salvo indicación en contrario)

Se estima que ha aumentado la pobreza en África subsahariana al estancarse el crecimiento del PIB per cápita. De no reactivarse el crecimiento, no se alcanzará el objetivo de reducir a la mitad la pobreza para el año 2015. Aunque algunos países de África subsahariana han registrado un crecimiento vigoroso, el PIB per cápita se ha reducido en muchos países de la región.

Fuentes: Banco Mundial y cálculos del personal técnico del FMI.

1La pobreza se define como un ingreso inferior a $1,08 por día. Esta definición difiere de la del gráfico 1.12, en que se emplea un umbral de pobreza más alto.

Para alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de reducir a la mitad la extrema pobreza en 2015, el crecimiento en África subsahariana tendrá que acelerarse en forma acusada, posiblemente a una tasa anual del 7% (equivalente a un 4½% per cápita suponiendo un aumento demográfico del 2½%)17. Por lo tanto, son alentadores los avances en el establecimiento de un entorno de política económica más propicio a un crecimiento económico vigoroso. Concretamente, muchos países han reforzado su marco de política macroeconómica en los últimos años—en general, la inflación ha disminuido a niveles relativamente bajos y los déficit fiscales se han reducido—, se ha aligerado la carga de la deuda externa en el marco de la Iniciativa para los PPME y se han adoptado medidas para mejorar la gestión de gobierno. Estos avances han reportado dividendos. En los últimos tres años, la actividad económica de África subsahariana ha demostrado una considerable capacidad de recuperación pese a la desaceleración económica a escala mundial. Según proyecciones, el crecimiento repuntará acusadamente, alcanzando 4¼% en 2004 y 5¾% en 2005—tasa no vista desde principios de los años setenta—ya que las mejoras del entorno de política, la reactivación internacional, los mayores precios de los productos básicos (en 2004), las condiciones meteorológicas más favorables en algunos países y la considerable expansión de la producción petrolera (en Angola, Chad y Guinea Ecuatorial) han influido positivamente en la actividad (cuadro 1.11). Como se indicó anteriormente, sin embargo, las estimaciones de Perspectivas de la economía mundial sobreestiman sistemáticamente el crecimiento en África subsahariana, en gran medida porque la región es propensa a catástrofes naturales, inestabilidad política y otras perturbaciones imprevistas; por lo tanto, el riesgo de revisión a la baja de los pronósticos es considerable.

Cuadro 1.11.PIB real, precios al consumidor y saldo en cuenta corriente en algunos países de África(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
PIB realPrecios al consumidor1Saldo en cuenta corriente2
200220032004200520022003200420052002200320042005
África3,54,14,25,49,610,38,66,7−1,7−0,7−1,3−2,0
Maghreb3,46,24,24,52,12,23,03,14,56,04,53,3
Argelia4,16,74,44,31,42,63,84,07,811,38,87,1
Marruecos3,25,53,04,02,81,22,02,04,13,12,31,6
Túnez1,76,15,66,02,82,72,72,5−3,5−2,9−3,0−3,0
Subsahariana33,44,45,17,014,017,414,89,2−5,6−4,0−4,3−5,0
Cuerno de África3,91,96,46,41,310,56,14,7−8,5−7,3−7,0−7,3
Etiopía1,2−3,86,76,4−7,215,15,53,0−5,7−4,7−7,9−7,4
Sudán6,05,86,26,58,37,76,56,0−9,7−8,3−6,5−7,0
Grandes Lagos4,63,75,15,88,87,73,83,9−3,0−3,3−6,6−8,0
Congo, Rep. Democrática del3,55,06,07,027,79,16,05,0−2,7−2,0−6,0−7,6
Kenya1,01,52,63,62,09,7−0,23,4−2,3−8,1−11,2
Tanzanía6,35,56,36,54,65,04,73,8−4,0−2,6−6,0−4,5
Uganda6,74,95,56,25,75,93,53,5−6,3−6,0−3,9−6,0
África meridional2,32,44,76,344,354,350,926,2−3,5−3,7−3,6−4,6
Angola15,34,512,811,2108,998,340,215,9−5,8−6,2−4,4−7,1
Zimbabwe−12,8−13,2−9,25,2140,0431,7640,0200,0−2,2−4,5−8,8−12,3
África occidental y central3,46,44,98,08,49,78,45,7−7,0−3,6−3,5−3,9
Ghana4,54,75,05,014,826,48,66,00,5−0,4−1,0−1,6
Nigeria1,510,60,95,913,714,416,510,1−10,7−2,8−3,0−5,7
Zona del franco CFA4,44,17,910,83,82,02,72,9−4,7−4,1−3,5−2,2
Camerún46,54,24,75,16,31,22,02,0−7,2−3,1−3,2−3,8
Côte d’Ivoire−1,6−3,81,84,43,13,83,22,76,24,92,42,5
Sudáfrica3,61,92,63,28,96,03,25,60,3−1,2−1,8−2,1
Partidas informativas
Importadores de petróleo3,13,04,24,78,99,67,96,6−1,9−2,2−2,8−3,2
Exportadores de petróleo4,68,04,27,712,312,610,97,0−1,13,42,71,1

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

No incluye Sudáfrica.

Las variaciones porcentuales de 2002 se calculan utilizando un período de 18 meses debido al cambio del ciclo del ejercicio fiscal (de julio–junio a enero–diciembre).

De acuerdo con la práctica habitual de Perspectivas de la economía mundial, las variaciones de los precios al consumidor se indican como promedios anuales en lugar de variaciones durante el año transcurrido de diciembre a diciembre, como se suele hacer en algunos países.

Porcentaje del PIB.

No incluye Sudáfrica.

Las variaciones porcentuales de 2002 se calculan utilizando un período de 18 meses debido al cambio del ciclo del ejercicio fiscal (de julio–junio a enero–diciembre).

Pese a estos importantes avances, lograr un vigoroso crecimiento sostenible en África sigue siendo un reto. Es notable que, incluso en el período reciente de mayor crecimiento en la región, haya habido grandes diferencias entre un país y otro. En los últimos tres años el PIB real per cápita ha disminuido en casi un tercio de los países, en tanto que solo un pequeño número ha alcanzado tasas de crecimiento del PIB real per cápita de más de 4%. Si el objetivo es avanzar significativamente en la reducción de la pobreza, las tasas de los países de mayor crecimiento tendrán que duplicarse en el resto de la región, y es importante que las enseñanzas de los países más exitosos se apliquen en toda África subsahariana (véase el recuadro 1.5). Reviste especial importancia adoptar medidas para reducir la intervención estatal en la economía, fomentar la inversión del sector privado, desarrollar la infraestructura y fortalecer las instituciones, la gestión de gobierno y la transparencia, sobre todo en el sector de los recursos naturales, para garantizar que los beneficios de ese sector se repartan ampliamente entre la población18. En este sentido, una serie de iniciativas regionales recientes han sido positivas, incluidos el mecanismo de evaluación paritaria de la calidad de la gestión política y económica, creado en el marco de la Nueva Asociación para el Desarrollo de África, y la adopción por parte de la Unión Africana de una convención para evitar y luchar contra la corrupción. Asimismo, será esencial adoptar una estrategia eficaz para atenuar los efectos de la pandemia del VIH/SIDA. La comunidad internacional tiene una función clave que desempeñar en el desarrollo de la región, por ejemplo, concediendo mayores flujos de asistencia y alivio de la deuda, y reduciendo las restricciones de los países industriales sobre las exportaciones de los países en desarrollo; es de esperar que la Nueva Asociación para el Desarrollo de África ayudará a fortalecer la relación entre África y sus socios en el desarrollo.

En Sudáfrica se prevé un cierto repunte del crecimiento en 2004. Es probable que los exportadores se beneficien de la mayor pujanza de la economía internacional y del aumento de los precios de los productos básicos, en tanto que la demanda interna se verá impulsada por menores tasas de interés—el banco central ha reducido las tasas de interés en 550 puntos básicos acumulativos desde junio de 2003 a medida que se han ido atenuando las presiones inflacionarias—y por una política fiscal ligeramente expansiva. Las autoridades tendrán que velar por que no se adopte una postura fiscal más expansiva para que puedan mantenerse la confianza del mercado y la trayectoria descendente de la deuda pública. Sudáfrica sigue confrontando el considerable desafío a mediano plazo de elevar el crecimiento potencial y reducir el desempleo, que es muy alto. Para alcanzar esos objetivos será central adoptar políticas que reduzcan las rigideces del mercado laboral y realcen el atractivo del país para la inversión. Al respecto, será fundamental poner en marcha una estrategia eficaz para hacer frente al VIH/SIDA y una política que fomente la cohesión social.

Recuadro 1.5.Una estrategia para África

Los resultados económicos de los países de África subsahariana no son equiparables a los de otras regiones. La tasa media de crecimiento anual del PIB per cápita entre 1960 y 2000 ascendió al 0,8% en esta región, frente al 2,7% en los países industriales y el 2,3% en todos los países en desarrollo. Varios países de África subsahariana registraron aumentos repentinos del crecimiento, y en algunos casos durante períodos prolongados, pero solo en unos pocos se mantuvo un ritmo suficientemente sostenido como para llevar a cabo la transición hacia la condición de países de ingreso mediano. También es sorprendente que el crecimiento de los países de África subsahariana se haya desacelerado bruscamente desde las crisis del petróleo, debido en gran parte a que no se ha podido llevar a cabo el ajuste económico y político para adaptarse a las mismas. En el período 1960–80, la tasa media de crecimiento anual ascendió al 1,3%, y 11 países registraron tasas de crecimiento negativas. En el período 1980–2000, esta tasa fue de −0,5%, y 23 países registraron tasas de crecimiento negativas.

Varios países—Guinea Ecuatorial, Mozambique y Uganda—lograron resultados económicos favorables durante los años noventa1. No obstante, dos países, Botswana y Mauricio, destacan por mantener un sólido ritmo de crecimiento a largo plazo; su PIB real per cápita creció a una tasa anual del 5,3% y del 3,7%, respectivamente, entre 1960 y 2000 (véase el cuadro).

¿Obedecieron estos resultados favorables a que Botswana y Mauricio son de alguna forma casos atípicos de países africanos? Dicho en otras palabras, ¿tenían ventaja al comienzo de la carrera del desarrollo en cuanto a recursos económicos, sociales y geográficos frente al típico país africano? En el gran número de estudios comparativos del crecimiento de los países se ha identificado un conjunto de variables (que determinan las condiciones iniciales) que son factores importantes para el crecimiento. Entre éstos cabe señalar las variables relativas al capital humano, como la tasa de matrícula escolar y la esperanza de vida; variables económicas, como la dependencia de los productos básicos y el nivel de ingreso inicial, y variables geográficas, como el clima tropical y el acceso al mar. En el caso de Botswana y Mauricio estas variables son más favorables que las del típico país africano, pero en general solo explican una pequeña parte de la diferencia real de los resultados económicos de Botswana y Mauricio, por una parte, y la región de África subsahariana, por otra.

¿Es posible que Botswana y Mauricio hayan aplicado políticas macroeconómicas y comerciales más eficaces? Es evidente que estos dos países registraron tasas de inflación más bajas que el resto de África y que la proporción del consumo del gobierno en el PIB fue menor, si bien la diferencia en esta última es más sorprendente en el caso de Mauricio (8,8% frente al 16,4% de los países de África subsahariana) que en el de Botswana (13,4%). En cambio, las políticas comerciales de Botswana se asemejaron en cuanto al grado de restricción a las de un país africano medio, mientras que las de Mauricio fueron más restrictivas2. Por lo tanto, las políticas liberales de comercio, que según los datos comparativos entre países tienen un impacto positivo en el crecimiento, no permiten explicar los resultados económicos de estos países. Y, en la medida en que sí pueden explicarse como consecuencia de la aplicación de sólidas políticas económicas, entonces debería determinarse la razón por la cual estos países, y no el resto de África, pudieron aplicar dichas políticas.

Una diferencia, quizás esencial, es que la calidad de las instituciones de Mauricio o Botswana es mucho mayor que la del resto de África y, de hecho, es comparable a la de otros países del mundo3. En los estudios recientes sobre el impacto de las instituciones en el desarrollo a largo plazo se indica que la calidad superior de las instituciones de Botswana y Mauricio contribuye a explicar que sus niveles de ingreso sean más altos (véanse Acemoglu, Johnson y Robinson, 2001; Rodrik, Subramanian y Trebbi, 2002, y la edición de abril de 2003 de Perspectivas de la economía mundial).

Países de mayor crecimiento de África: Ingreso per cápita (PPA) y tasa de crecimiento
PaísesIngreso, 2000Tasa de crecimiento
1960–2000Años noventa
Mauricio13.932Botswana5,3Guinea Ecuatorial17,0
Seychelles10.241Mauricio3,7Mauricio4,0
Gabón8.402Cabo Verde3,5Uganda3,3
Botswana7.550Congo3,3Mozambique3,1
Sudáfrica7.541Seychelles3,1Eritrea2,9
Swazilandia5.227Gabón2,6Cabo Verde2,9
Namibia4.458Swazilandia2,3Botswana2,6
Cabo Verde4.027Lesotho2,1Lesotho2,2
África subsahariana2.273África subsahariana0,8África subsahariana0.4
Fuentes: Los datos sobre el ingreso y la tasa de crecimiento entre 1960 y 2000 provienen de Penn World Tables; las tasas de crecimiento en los años noventa provienen de World Development Indicators del Banco Mundial.
Fuentes: Los datos sobre el ingreso y la tasa de crecimiento entre 1960 y 2000 provienen de Penn World Tables; las tasas de crecimiento en los años noventa provienen de World Development Indicators del Banco Mundial.

Además de las ventajas normales que ofrecen las instituciones económicas sólidas—un entorno que fomenta la inversión privada—, la solidez institucional también favoreció a Botswana y Mauricio de tres formas específicas que cabe señalar en un contexto africano:

  • En el caso de Botswana, las instituciones contribuyeron en forma esencial a evitar la “maldición de los recursos naturales” que, como se ha demostrado, frena el crecimiento a largo plazo. La influencia política de los grupos de exportadores de ganado también garantizó que el aumento de la producción de diamantes no diera lugar a la sobrevaloración del tipo de cambio, lo que podría haber perjudicado al sector de productos comerciables.

  • En Mauricio, donde las divisiones étnicas y lingüísticas son casi tan acusadas como en el resto de África, las sólidas instituciones políticas proporcionaron el margen y el espacio necesarios para garantizar la participación de todos los grupos, lo que redujo los conflictos, que tienen un impacto tan perjudicial en la actividad económica. Como consecuencia de estas sólidas instituciones, Mauricio pudo aplicar políticas comerciales heterodoxas como las de los países de Asia oriental—por ejemplo, la creación de zonas de procesamiento de exportaciones y la concesión de subvenciones a las exportaciones—que no dieron resultado en África.

  • Las sólidas instituciones contribuyeron en gran medida a que estos países pudieran hacer frente a las perturbaciones de los productos básicos. Estas instituciones, sobre todo las que se caracterizan por una amplia participación, permiten que los conflictos de distribución que surgen como consecuencia del ajuste puedan resolverse con el mínimo costo posible y evitan que las perturbaciones económicas iniciales se amplifiquen debido a las perturbaciones derivadas de estos conflictos.

Las instituciones políticas y económicas, si bien no son inmutables, están firmemente arraigadas porque son el resultado de la historia, geografía y otras influencias a largo plazo. Incluso antes del régimen colonial, Botswana tenía instituciones para la participación política. El kgotla, una asamblea constituida por hombres en que se examinaban cuestiones de interés público y se debatían las decisiones del dirigente, se mantuvo prácticamente intacto durante el régimen colonial (Acemoglu, Johnson y Robinson, 2003). En consecuencia, la transición a la democracia tras la independencia fue un proceso fácil. En el caso de Mauricio, las instituciones políticas participativas se consideraron esenciales en el momento de la independencia para calmar la preocupación de los grupos minoritarios que votaron contra la independencia en un referendo. Al mismo tiempo, se instituyó un elemento importante característico de las instituciones económicas sólidas—una burocracia meritocrática y bien remunerada—que se financió gravando una parte de las rentas de un pequeño grupo de propietarios de plantaciones de caña de azúcar (Subramanian y Roy, 2003). Cabe señalar que este impuesto fue limitado, con lo cual se preservaron los incentivos a la producción de azúcar, a diferencia de muchos otros países africanos en que se aplicaron fuertes impuestos a la agricultura, incluso a través de la sobrevaluación del tipo de cambio, lo que tuvo graves consecuencias a largo plazo.

Como se desprende de estas experiencias, el fortalecimiento de la capacidad institucional, uno de los requisitos esenciales para sentar las bases de un sólido crecimiento económico sostenido, es un proceso lento. El desafío para África es encontrar la forma de acelerarlo. En los últimos años, la reducción de los conflictos civiles, la creciente democratización del continente y la adopción de políticas más orientadas al mercado han mejorado las perspectivas de que los países de África subsahariana puedan superar este desafío.

Nota: El autor principal de este recuadro es Arvind Subramanian.1El rápido crecimiento de Guinea Ecuatorial se debe, entre otros factores, al fuerte aumento de la producción de petróleo.2Botswana forma parte de una unión aduanera que incluye Sudáfrica. En 1997, Mauricio y Sudáfrica se clasificaron en el nivel 8 y 6, respectivamente, del índice de restricción del comercio elaborado por el FMI (que abarca una gama de 0 a 10, en que el valor más alto indica un nivel de restricción más elevado), frente al 5,9 de la región de África subsahariana en su conjunto.3Por ejemplo, Botswana y Mauricio se sitúan, respectivamente, 1,2 y 1,6 desviaciones estándar por encima de la media mundial en un índice que mide el Estado de derecho y la protección de los derechos de propiedad.

En Nigeria, aunque la excepcional expansión económica en 2003 se sustentó en el aumento de la producción de crudo, se prevé que este año el crecimiento se reducirá acusadamente a medida que el auge del sector petrolero pierda impulso. Debido a la aplicación de una política fiscal y monetaria expansiva, la inflación aumentó y las reservas internacionales disminuyeron, y se requieren medidas para fortalecer la política macroeconómica a fin de reducir la vulnerabilidad futura. Pese a que las medidas incluidas en el presupuesto federal de 2004—de llevarse a la práctica—constituirían un primer paso importante para restablecer la disciplina fiscal, tendrá que aplicarse una política monetaria más restrictiva y permitirse una mayor flexibilidad cambiaria para evitar nuevas pérdidas de reservas internacionales. Recientemente se han adoptado medidas acertadas para eliminar las subvenciones al precio interno del crudo y se ha liberalizado el mercado minorista de productos derivados del petróleo, en tanto que las autoridades están formulando un plan de acción para participar en la Iniciativa para la transparencia de las industrias extractivas.

En otras regiones de África subsahariana, se prevé un fortalecimiento del crecimiento: en lo que respecta al cuerno de África, se prevé una reactivación en Etiopía tras la desastrosa hambruna del año pasado; en la zona del franco CFA, la situación política en Côte d’Ivoire sigue planteando riesgos a la baja; en la región de los Grandes Lagos, la situación en la República Democrática del Congo sigue mejorando, y en África oriental, la economía de Kenya se está beneficiando de la decisión de las autoridades de centrar la atención en mejorar la gestión de gobierno y acelerar la reforma, pese a que el turismo sigue viéndose perjudicado por riesgos relacionados con el terrorismo. En África meridional, la situación es más desigual. Aunque en Angola se prevé un sólido crecimiento en los dos próximos años debido al aumento de la producción petrolera y la gradual recuperación del sector no petrolero a medida que se siga adelante con el proceso de paz y reconstrucción, en Zimbabwe se ha intensificado la inestabilidad macroeconómica y se prevé que el producto volverá a contraerse acusadamente en 2004 (con lo cual la disminución acumulativa desde 1999 ascenderá a un 45%).

En el norte de África, si bien las perspectivas de Argelia en 2004 son generalmente favorables, se prevé una disminución del crecimiento con respecto a 2003, año en que las condiciones meteorológicas favorables, el estímulo fiscal—en parte atribuible a las necesidades de reconstrucción tras el terremoto de mayo de 2003—y el aumento de la producción petrolera permitieron lograr una tasa de crecimiento del PIB real de 6¾%. Las autoridades tendrán que aprovechar las condiciones actuales y seguir adelante con una estrategia para corregir el reciente deterioro de la situación fiscal subyacente y acelerar el crecimiento a mediano plazo a fin de reducir el alto desempleo. Al respecto, deben intensificarse las reformas estructurales e institucionales, sobre todo para fortalecer el sector bancario, reestructurar y privatizar las grandes empresas públicas y flexibilizar el mercado laboral. En cuanto a los otros países del Magreb, se prevé que este año disminuirá el crecimiento en Marruecos y Túnez a medida que se vaya disipando el efecto del fuerte repunte de la producción agropecuaria tras la prolongada sequía.

Apéndice 1.1. Mercados de productos básicos

Los autores de este apéndice son Aasim Husain y Sam Ouliaris. Hussein Allidina y Paul Nicholson se encargaron de la investigación.

El índice global de los precios de los productos básicos aumentó alrededor del 20% medido en dólares de EE.UU. y más del 13% medido en DEG durante el segundo semestre de 2003 y comienzos de 2004, a medida que el ritmo de la actividad económica mundial repuntó y el dólar de EE.UU. se depreció respecto de otras principales monedas. El alza de los precios de los productos básicos fue generalizada y a ella contribuyeron tanto los productos energéticos como los no energéticos. El mercado de semiconductores también experimentó una fuerte recuperación a fines de 2003 y principios de 2004.

Petróleo

Los precios del crudo subieron en forma sostenida durante el segundo semestre de 2003 y principios de 2004, a gran diferencia de la pequeña disminución implícita en las cotizaciones de futuros de fines de abril de 2003, tras la guerra de Iraq (gráfico 1.18). Para comienzos de abril de 2004, los precios de entrega inmediata habían trepado a $34 el barril19; es decir, más de $10 el barril por encima del precio implícito en los futuros a fines de abril de 2003. El precio promedio implícito en los futuros actuales es de más de $32,50 el barril en 2004; es decir, alrededor de $8,50 el barril por encima de los niveles de fines de abril de 2003. Los principales factores que explican el alza imprevista de los precios del crudo parecen ser la tardanza en restablecer la producción y exportación petroleras en Iraq, un aumento del consumo de petróleo más rápido que el previsto y, como consecuencia, un nivel constantemente bajo de existencias comerciales de petróleo. La depreciación del dólar de EE.UU. respecto de otras principales monedas también contribuyó al aumento del precio del crudo en dólares.

Gráfico 1.18.Precios del petróleo, futuros y producción

Fuentes: Organismo Internacional de Energía; Bloomberg Financial, LP, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1Promedio del precio de entrega inmediata de las variedades de crudo West Texas Intermediate, U.K. Brent y Dubai.

2Promedio ponderado de cinco días del NYMEX Light Sweet Crude, IPE Dated Brent y Dubai Fateh (implícito).

3Excluido Iraq.

Según datos del Organismo Internacional de Energía (OIE), en 2003 la demanda mundial de petróleo aumentó un 2,1%; es decir, 1,6 millones de barriles diarios (mbd), una cifra sustancialmente superior al 1,0 mbd proyectado a principios de 2003. El aumento se concentró en China, Estados Unidos y Canadá y los países asiáticos que no pertenecen a la OCDE gracias a un sólido crecimiento económico, sobre todo durante el segundo semestre de 2003. Los datos del OIE indican que el consumo sin precedentes de electricidad y gasolina incrementó la demanda de crudo en China un 14% (interanual) durante el segundo semestre de 2003. El consumo de petróleo en Estados Unidos y Canadá también repuntó y pasó a un 2% en 2003, frente a un 0,7% de 2002.

El efecto que tuvo en los precios la solidez de la demanda mundial de crudo se vio potenciado desde el lado de la oferta. Las frágiles condiciones de seguridad en Iraq, sumadas a los repetidos actos de sabotaje y saqueo cometidos contra la infraestructura de producción de petróleo y el oleoducto que conecta al norte con Turquía, hicieron que la producción y exportación iraquíes se mantuvieran muy por debajo de los niveles de preguerra durante la mayor parte de 2003. Además, según estimaciones del OIE, la producción de Venezuela se mantuvo por debajo del nivel registrado antes de las huelgas de diciembre de 2002. Aunque el grupo OPEP-10 (que abarca a todos los miembros de la OPEP menos Iraq) mantuvo los niveles de producción por encima de las metas para compensar el déficit de la oferta iraquí, los anuncios de recortes de las metas de producción a partir de noviembre de 2003, y nuevamente a partir de abril de 2004, también sometieron a los precios a una presión al alza.

Estos golpes a la demanda y la oferta mundial de petróleo, junto con el persistente diferencial entre los precios de entrega inmediata y de futuros, contribuyeron a restringir aún más las existencias mundiales de petróleo. La tan esperada reconstitución de las existencias comerciales en los países consumidores no se hizo realidad. De hecho, las existencias comerciales de crudo en la OCDE registraron una nueva disminución; en particular, las existencias estadounidenses disminuyeron a niveles que no se registraron desde mediados de los años setenta (gráfico 1.19). Esta disminución de las existencias comerciales, sumada a la inquietud por el bajo nivel de las existencias de gasolina en Estados Unidos, causó un aumento notable de la volatilidad de los precios del petróleo y del precio promedio del crudo. También contribuyó al aumento de los precios de entrega inmediata una acumulación de grandes posiciones especulativas largas en el mercado de futuros.

Gráfico 1.19.Existencias de petróleo

Fuentes: Departamento de Energía de Estados Unidos, Organismo Internacional de Energía y cálculos del personal técnico del FMI.

1Promedio de cada mes civil durante 1999–2002, más un intervalo de confianza del 60% basado en las desviaciones observadas en el pasado.

Otro giro importante en el mercado petrolero en los últimos meses ha sido la caída del valor del dólar de EE.UU., que empeoró los términos del intercambio para los exportadores de petróleo y puede haber afectado su comportamiento en cuanto a la oferta. Aunque el precio promedio del crudo aumentó aproximadamente un 25% medido en dólares entre septiembre de 2003 y marzo de 2004, los precios medidos en DEG subieron solo un 17%. Según estimaciones aproximadas de la sensibilidad de los precios a la evolución imprevista de la demanda y la oferta desde mediados de 2003, hasta la mitad del aumento de los precios del petróleo, medidos en dólares, puede atribuirse a la depreciación del dólar.

En cuanto a las perspectivas, los precios del crudo en el mercado de futuros siguen apuntando a la posibilidad de que los precios bajen una vez que la demanda registre una disminución estacional. Sin embargo, el precio a más largo plazo implícito en los contratos de futuros ha aumentado significativamente desde el verano boreal último. Aunque es probable que el aumento esté parcialmente relacionado con la depreciación del dólar, han contribuido también otros factores. En particular, ha persistido una prima por seguridad debido a las incesantes tensiones geopolíticas en Iraq, Venezuela y Nigeria, al tiempo que se ha reducido el exceso de capacidad de los países exportadores de petróleo. De acuerdo con el OIE, el exceso de capacidad del grupo OPEP-10 disminuyó a menos de 2,0 mbd en marzo de 2004—menos del 3% de la demanda mundial—frente a 3,4 mbd en noviembre de 2002, antes de que se viera afectada la oferta en Venezuela. Además, si bien la producción de Iraq se ubicó cerca de los niveles de preguerra a principios de 2004, los analistas se preguntan si será posible mantener la producción a más largo plazo si no hay grandes inversiones y si las condiciones de seguridad no mejoran sustancialmente. Por último, mientras las existencias comerciales se mantengan en niveles bajos, los precios del crudo probablemente continúen sufriendo una volatilidad considerable.

Precios de los productos primarios no combustibles

Tras un ligero descenso durante el primer semestre de 2003 debido a la debilidad de la demanda, los precios de los productos primarios no combustibles repuntaron durante el segundo semestre del año y comienzos de 2004 gracias a la aceleración de la actividad económica, sobre todo en Estados Unidos y China, a la reducción de los niveles de existencias de determinados productos básicos, y a la baja del dólar de EE.UU. frente a otras grandes monedas (gráfico 1.20). Entre julio de 2003 y marzo de 2004, el índice de productos primarios no combustibles elaborado por el FMI aumentó un 25% medido en dólares de EE.UU. y más del 17% medido en DEG. Aunque prácticamente todos los componentes importantes del índice aumentaron, el grueso del incremento correspondió a los metales y los alimentos básicos (cuadro 1.12). De cara al futuro, se prevé que los precios de los productos primarios no combustibles en 2004 se mantengan firmes medidos en dólares mientras la economía mundial recobra el ímpetu, lo que se traduciría en un nuevo aumento significativo (medido en dólares) del nivel promedio de precios de los productos primarios no combustibles durante el año, en comparación con 2003.

Gráfico 1.20.Productos básicos no energéticos

Fuentes: FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Cuadro 1.12.Precios de los productos básicos no energéticos(Variación porcentual entre julio de 2003 y marzo de 2004)
En dólares

de EE.UU.
Contribución1En DEG
Alimentos26,842,719,1
Bebidas5,22,9−1,3
Materias primas agrícolas7,17,70,5
Metales38,546,730
Productos no energéticos en general25,110017,4
Fuentes: FMI, base de datos sobre precios de productos primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Contribución a la variación porcentual del índice general de precios de productos no energéticos en dólares de EE.UU. La contribución a la variación en DEG es parecida.

Fuentes: FMI, base de datos sobre precios de productos primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Contribución a la variación porcentual del índice general de precios de productos no energéticos en dólares de EE.UU. La contribución a la variación en DEG es parecida.

Los precios de los metales han reaccionado de manera muy sensible al aumento de la demanda desde mediados de 2003 debido a una mayor actividad económica mundial y a más compras especulativas por parte de inversionistas. Además, el marcado incremento de la importación en China ha alimentado la demanda mundial de materiales básicos. Durante este período, los precios del cobre, níquel y zinc subieron a niveles no registrados en varios años. Los precios del níquel aumentaron alrededor del 55% medidos en dólares de EE.UU. a causa de un aumento de la demanda encaminado a apuntalar la producción de acero inoxidable, la disminución de las existencias comerciales, y los problemas laborales que sufrieron importantes productores que amenazaron la oferta. Los precios del cobre subieron el 75% debido a una mayor demanda, sobre todo en China y otros países asiáticos, la disminución de la relación entre las existencias y el consumo, y los disturbios laborales que hicieron temer por la oferta. Los indicadores anticipados plantean la probabilidad de que los precios de los metales alcancen su punto máximo en 2004 a medida que la oferta responda al aumento de precios.

Los alimentos también se encarecieron durante el segundo semestre de 2003 y principios de 2004, a causa de factores vinculados tanto a la demanda como a la oferta. Los precios del trigo se recuperaron de los bajos niveles registrados recientemente y aumentaron más del 25% medidos en dólares debido al déficit de oferta proyectado en Estados Unidos y Europa, al aumento de la demanda, sobre todo en China y la Unión Europea, y a la consecuente disminución de las reservas de trigo. Tras mantenerse en niveles relativamente bajos durante gran parte del segundo semestre de 2003, los precios del maíz aumentaron alrededor del 30% entre diciembre de 2003 y marzo de 2004. El precio de la soja y los productos de soja registró un marcado aumento tras el anuncio de que, según los pronósticos, la oferta será más baja en Estados Unidos—el productor más grande del mundo—y Brasil por razones meteorológicas, y un aumento de la importación en China. Pese a la aparición de casos de enfermedad de las vacas locas en Estados Unidos y Canadá a fines de 2003, los precios de la carne vacuna experimentaron un aumento de más del 20% entre julio de 2003 y marzo de 2004, impulsados por el aumento de la demanda mundial y por inquietudes sobre la oferta australiana debido a la sequía. Los precios de la carne porcina, por el contrario, registraron un alza moderada, a causa de un aumento sustancial de la oferta canadiense. En cuanto a las perspectivas, las cotizaciones de futuros revelan en términos generales la probabilidad de que los precios de los alimentos suban, medidos en dólares, durante 2004, pero sin llegar al ritmo de 2003.

Los precios de varias materias primas agrícolas también tuvieron una reacción muy fuerte al aumento significativo de la demanda mundial ocurrido durante el segundo semestre, mientras que la corrección de las perturbaciones de la oferta revirtió parcialmente las alzas de precios de algunos artículos. La fuerte demanda de China, sumada a una ligera disminución de la producción mundial, contribuyó a un gran incremento del precio del algodón. Aumentó rápidamente también la demanda de caucho y productos de caucho, al tiempo que se moderó el aumento de la producción, con lo cual el precio del caucho natural registró un marcado aumento. Los precios de la lana, por el contrario, retrocedieron durante el segundo semestre tras aliviarse los efectos de la sequía de 2002 en la producción de lana australiana. Aunque el conflicto comercial entre Canadá y Estados Unidos sigue ejerciendo influencia, los precios de la madera blanda han aumentado más del 20% desde julio de 2003 como resultado de una demanda sólida por parte de las empresas de construcción de viviendas y de la depreciación del dólar de EE.UU.

A pesar de que los precios de las bebidas se han recuperado en los últimos meses, siguen siendo sustancialmente más bajos que hace un año. Tras una considerable caída a principios de 2003, los precios del cacao se han mantenido en general en el mismo nivel desde mediados de año, aunque los disturbios civiles en Côte d’Ivoire continúan siendo una amenaza para la exportación de cacao. En términos generales, los precios del café bajaron durante el segundo semestre de 2003, pero los de las variedades de calidad superior subieron a principios de 2004 al anunciarse reducciones de las existencias y estimarse que las cosechas serían más pequeñas.

Mercados de semiconductores

Hay cada vez más pruebas de una pujante recuperación en los mercados de semiconductores. Las ventas mundiales desestacionalizadas de semiconductores experimentaron un gran crecimiento durante el segundo semestre de 2003, y la aceleración más fuerte se registró en Asia (gráfico 1.21). Entre los artículos de uso final, las ventas de productos inalámbricos se destacaron por su volumen. En consecuencia, las tasas de utilización de la capacidad de los semiconductores de primera línea, utilizados en la fabricación de artículos inalámbricos de avanzada y productos electrónicos de consumo de gran categoría, subieron a niveles que no se habían registrado desde principios de 2000. En Estados Unidos, los envíos de computadoras y equipos electrónicos realizados por los fabricantes se incrementaron durante el segundo semestre de 2003, al tiempo que la relación entre las existencias y el consumo se redujo poco a poco a niveles no vistos desde 2000, alrededor de la época en que el auge de la tecnología de la información llegó a su punto culminante. En Asia, las exportaciones de productos electrónicos se incrementaron rápidamente, aun en relación con la exportación global, y superaron las tasas registradas durante el auge de la tecnología de la información a fines de los años noventa.

Gráfico 1.21.Mercados de semiconductores

Fuentes: World Semiconductor Trade Statistics y Semiconductor Equipment and Materials International.

1Desestacionalizados.

Aunque el ritmo de las ventas de semiconductores se ha suavizado un poco en los últimos meses, en parte por coincidencia con el año nuevo chino, los indicadores anticipados hacen pensar que el crecimiento continuará durante 2004. La relación entre los pedidos y la facturación en Estados Unidos y Canadá y en Japón ha experimentado un incremento significativo, y tanto los pedidos como las facturaciones han registrado un crecimiento sólido. Además, los índices de compras empresariales de productos tecnológicos también han empezado a repuntar, y los analistas prevén que la confianza se reafirmará aún más a medida que el aumento de las utilidades de las empresas vaya afianzando la situación de flujo de fondos. Aunque los índices bursátiles del mercado de semiconductores han sufrido cierta baja desde fines del año pasado, su rentabilidad desde mediados de 2003 sigue superando la del mercado en general, lo que hace pensar que los mercados financieros ven mejores perspectivas de crecimiento en el sector de alta tecnología que en el resto de la economía.

Pronósticos de precios y futuros

Aunque la proporción de productos primarios dentro de la producción y del comercio mundial se ha reducido durante el último siglo, la fluctuación de los precios de los productos básicos sigue afectando a la actividad económica mundial. Para muchos países, sobre todo en desarrollo, los productos primarios continúan siendo una fuente importante de ingresos de exportación y el movimiento de los precios de los productos básicos tiene un gran impacto sobre el desempeño macroeconómico global. Por lo tanto, los pronósticos de los precios de los productos básicos son críticos para la planificación y la formulación de la política macroeconómica.

La tarea de pronosticar con precisión, dentro de lo razonable, los precios de los productos básicos se ve complicada por la considerable variabilidad de estos precios (cuadro 1.13). Aunque en algunos estudios se ha comprobado que los precios reales de muchos productos básicos siguen a largo plazo ligeras tendencias a la baja, pero variables, estas tendencias suelen ser pequeñas y variables y a menudo se ven dominadas por la gran volatilidad de los precios de los productos básicos20. Además, las perturbaciones de los precios de los productos básicos suelen persistir, aunque el grado de persistencia varía considerablemente entre un producto y otro. Entre los productos primarios, los precios de los artículos agrícolas han presentado una volatilidad relativamente elevada, posiblemente porque los productos básicos agrícolas son más susceptibles a las perturbaciones de la oferta de origen meteorológico.

Cuadro 1.13.Volatilidad y correlación de los precios al contado y de futuros
ProductoVolatilidad1Correlación3
Al contadoFuturos2
Algodón0,110,0762,7
Aluminio0,100,0895,4
Azúcar0,040,0282,5
Café (arábiga)0,160,1493,2
Café (robusta)0,160,1794,2
Cobre0,090,0693,2
Estaño0,070,0793,5
Maíz0,110,0879,7
Níquel0,140,1495,0
Plomo0,090,0996,8
Soja40,060,0585,8
Soja, aceite0,100,0774,5
Soja, harina0,090,0776,8
Trigo0,090,0770,8
Zinc0,090,0893,0
Fuentes: FMI, base de datos sobre precios de productos primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Desviación estándar de los precios nominales en dólares.

Futuros a 3 meses: aluminio, estaño, maíz, níquel, plomo y zinc; futuros a 6 meses: algodón, azúcar, café variedad arábiga, café variedad robusta y trigo; futuros a 9 meses: aceite de soja, harina de soja y soja; y futuros a 12 meses: cobre. Los períodos de la muestra varían según los datos disponibles para cada producto.

Correlación porcentual de las primeras diferencias logarítmicas entre los precios al contado y de futuros.

Tras eliminar los datos atípicos del tercer trimestre de 1994.

Fuentes: FMI, base de datos sobre precios de productos primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Desviación estándar de los precios nominales en dólares.

Futuros a 3 meses: aluminio, estaño, maíz, níquel, plomo y zinc; futuros a 6 meses: algodón, azúcar, café variedad arábiga, café variedad robusta y trigo; futuros a 9 meses: aceite de soja, harina de soja y soja; y futuros a 12 meses: cobre. Los períodos de la muestra varían según los datos disponibles para cada producto.

Correlación porcentual de las primeras diferencias logarítmicas entre los precios al contado y de futuros.

Tras eliminar los datos atípicos del tercer trimestre de 1994.

Los precios de los futuros pueden ser útiles como guía para proyectar los precios de los productos básicos. En las dos últimas décadas han surgido y crecido mercados de futuros para varios productos primarios, y los correspondientes precios de los futuros reflejan, en principio, toda la información a disposición de los participantes en el mercado. Por lo tanto, estos precios bien pueden predecir la futura evolución del precio al contado con la misma precisión que un complejo modelo econométrico o una previsión discrecional. Al mismo tiempo, los precios al contado y de futuros suelen fluctuar juntos, lo que hace pensar que reaccionan a los mismos shocks. Aunque los precios de los futuros tienden a experimentar menos variabilidad que los precios al contado, sobre todo con horizontes más largos (gráfico 1.22), su utilidad como predictores del futuro movimiento efectivo de los precios al contado merece un estudio empírico21.

Gráfico 1.22.Precios al contado y de futuros

Fuentes: Bloomberg Financial, LP, y estimaciones del personal técnico del FMI.

La comparación de los pronósticos hechos a través de modelos que incluyen futuros con los que no emplean sistemáticamente datos sobre futuros facilita la evaluación empírica para determinar si los precios de los futuros son de hecho predictores eficaces de la evolución de los precios al contado. Con tal objeto, se generaron pronósticos basados en futuros para cada trimestre desde principios de 1994 utilizando modelos simples de raíz unitaria y corrección de errores con 15 productos primarios22. Los modelos de corrección de errores abarcan una relación de cointegración a largo plazo entre los precios al contado y los de futuros, que postula que ambos precios se mueven juntos a más largo plazo, a la vez que la dinámica a corto plazo explica las desviaciones temporarias de los precios al contado respecto de los valores a más largo plazo (tendenciales). Los otros modelos, por el contrario, incluyen solo las variaciones pasadas de los precios al contado (y de futuros) como posibles determinantes de las variaciones actuales de los precios al contado. Como los precios al contado y de los futuros parecen fluctuar juntos a largo plazo en prácticamente todos los productos básicos de la muestra, con el modelo de corrección de errores—que capitaliza esta tendencia—se esperaba obtener pronósticos más precisos a más largo plazo. Luego se compararon los pronósticos basados en futuros con básicos de raíz unitaria que usan exclusivamente datos históricos sobre los precios de los productos básicos y con pronósticos discrecionales u “opiniones expertas” del personal técnico del FMI y del Banco Mundial23. Estos últimos pronósticos están basados en evaluaciones de las variables fundamentales de la oferta y la demanda, la evolución pasada de los precios, factores mundiales y decisiones discrecionales. En la medida en que estas decisiones se vean afectadas por los precios de los futuros, aunque no de manera sistemática, cabe prever que los pronósticos discrecionales ofrezcan resultados por lo menos tan precisos como los basados en futuros.

El análisis revela que los pronósticos basados en futuros son más precisos que las proyecciones de precios basadas en datos históricos, lo cual lleva a pensar que los precios de los futuros efectivamente contienen información útil para evaluar las perspectivas de los precios de los productos básicos (cuadro 1.14). La precisión de los pronósticos, medida en sentido tanto estadístico (error de raíz cuadrada de la media) como direccional (determinación de los futuros puntos de cambio), fue por lo menos tan buena—y en la mayoría de los casos mejor—en los modelos basados en futuros como en los modelos basados en datos históricos con un horizonte de un trimestre, para 14 de los 15 productos básicos de la muestra. La precisión relativa de los modelos basados en futuros aumenta a medida que se extiende el horizonte predictivo. En los pronósticos a ocho trimestres, los modelos basados en futuros fueron notablemente más precisos que los basados en datos históricos en el caso de 13 productos básicos, y tuvieron la misma precisión en el caso de otro producto básico. En nueve productos básicos, el modelo de corrección de errores produce pronósticos significativamente más precisos.

Cuadro 1.14.Validez de los pronósticos1
ProductoHorizonte de un trimestreHorizonte de ocho trimestres
Precisión estadísticaPrecisión direccionalGeneralPrecisión estadísticaPrecisión direccionalGeneral
AlgodónD, AF, FED, AF, FED, AF, FED, FED, FE
AluminioDD, FED, FED, FEFEFE
AzúcarDDDD, FED, FED, FE
Café (arábiga)D, FEHH
Café (robusta)DDDDAFAF
CobreDD, AF, FEDDD
EstañoDDDD, FED, FE
MaízDDDDFEFE
NíquelFEAF, FEFEDFEFE
PlomoD, AF, FEAFAFD, FEFEFE
SojaD, HDDFEFEFE
Soja, aceiteD, FEAFAFDD, FED, FE
Soja, harinaD, H, FED, FED, FEFEFEFE
TrigoDD, AF, FEDFEFEFE
ZincDFEFEDFEFE
Fuente: Bowman y Husain (2004).

El cuadro indica qué tipo de pronóstico resultó más preciso durante el período comprendido entre el cuarto trimestre de 1993 y el primer trimestre de 2003. La clave es la siguiente: D, pronósticos discrecionales; H, pronósticos basados en datos históricos; AF, pronósticos elaborados con modelos de raíz unitaria y ampliados con futuros, y FE, pronósticos elaborados con el modelo de corrección de errores y basados en futuros.

Fuente: Bowman y Husain (2004).

El cuadro indica qué tipo de pronóstico resultó más preciso durante el período comprendido entre el cuarto trimestre de 1993 y el primer trimestre de 2003. La clave es la siguiente: D, pronósticos discrecionales; H, pronósticos basados en datos históricos; AF, pronósticos elaborados con modelos de raíz unitaria y ampliados con futuros, y FE, pronósticos elaborados con el modelo de corrección de errores y basados en futuros.

Los pronósticos basados en futuros también suelen producir resultados más precisos que los pronósticos discrecionales si los horizontes son más largos, pero no así con un horizonte de un trimestre. En nueve productos, sin excepción, los pronósticos basados en futuros son mejores que los discrecionales con un horizonte de ocho trimestres. En el caso de ocho de estos productos, los mejores resultados se obtienen con modelos que explotan la relación de cointegración a largo plazo entre los precios al contado y de los futuros; con otros cuatro productos, el modelo de corrección de errores es tan preciso como los pronósticos discrecionales. Sin embargo, con un horizonte de un trimestre, los pronósticos discrecionales son más precisos, sobre todo en sentido estadístico, que los modelos basados en futuros en el caso de siete productos, y en otros tres casos tienen una precisión comparable.

Por lo tanto, los resultados llevan decididamente a pensar que los precios de los futuros pueden ser una guía razonable de la evolución probable de los precios al contado a mediano plazo, sobre todo para determinar la ubicación de los futuros puntos de cambio. La precisión relativa de los pronósticos basados en modelos de corrección de errores indica que los precios de los futuros suelen actuar como ancla de los precios al contado, y que las desviaciones de estos precios respecto de los precios de los futuros tienden a reducirse con el correr del tiempo.

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Véase en la edición de abril de 2004 de Global Financial Stability Report del FMI un análisis detallado de la evolución de los mercados financieros y otras cuestiones sobre este tema.

En la edición de abril de Perspectivas de la economía mundial desde 1990, las previsiones en cuanto al crecimiento del PIB de los países de África subsahariana se han sobrestimado, en promedio, en 1 punto porcentual, y las del año siguiente, en 1,7 puntos porcentuales.

Véase un análisis detallado en el capítulo III, “¿En qué medida preocupan los desequilibrios externos?”, de la edición de septiembre de 2002 de Perspectivas de la economía mundial

Véase el capítulo III, “¿Es demasiado grande la deuda pública de los mercados emergentes?”, de la edición de septiembre de 2003 de Perspectivas de la economía mundial.

Discurso de Anne O. Krueger, quien ocupaba en esa fecha el cargo de Primera Subdirectora Gerente del Fondo Monetario Internacional, ante el Instituto Nacional de Gestión Bancaria, en Pune, India, el 21 de enero de 2004. Puede consultarse el discurso en inglés en el sitio del FMI en Internet: http://www.imf.org/external/np/speeches/2004/012104.htm.

Los avances en el logro de otros objetivos clave son menos alentadores. Véase un análisis detallado en FMI y Banco Mundial (2004).

Véase, por ejemplo, el capítulo II, “¿Está la riqueza impulsando en mayor medida el consumo?”, de la edición de abril de 2002 de Perspectivas de la economía mundial.

Si el nivel de inflación es alto, los salarios nominales también tienden a aumentar rápidamente y, por lo tanto, la relación entre los pagos de intereses y el ingreso se reduce fuertemente a lo largo del tiempo. Si el nivel es bajo, los coeficientes del servicio de la deuda se reducen a un ritmo más lento y, por lo tanto, los prestatarios están mucho más expuestos a perturbaciones.

Los datos parecen indicar que el estallido de una burbuja de los precios de los activos suele reducir el crecimiento en 4 puntos porcentuales en el período de dos a tres años posteriores al punto de máximo auge (véase el capítulo II de la edición de abril de 2003 de Perspectivas de la economía mundial).

Véase Kim (2003).

La cifra declarada en 2003 para el aumento de las reservas fue inferior a la real debido a que China utilizó unos $45.000 millones para recapitalizar los bancos estatales. En cuanto a las perspectivas futuras, Corea ha anunciado que tiene previsto utilizar reservas para financiar una sociedad de inversión.

Véase el discurso “The Next Ten Years of Transition: The Challenges Ahead”, pronunciado por John Odling-Smee en el seminario internacional celebrado el 23 de noviembre 2003 en Yervan para conmemorar el 110° aniversario del establecimiento del Banco Estatal de Armenia y el 10° aniversario de la creación de la moneda nacional de la República de Armenia (publicado en Internet: http://www.imf.org/external/np/speeches/2003/112303.htm.)

El Mashreq abarca Egipto, Jordania, Líbano y la República Árabe Siria.

Los datos proceden de Banco Mundial, Global Poverty Monitoring (publicado en: http://www.worldbank.org/research/povmonitor/). La extrema pobreza se define como un ingreso diario de menos de $1,08. Los últimos datos disponibles son de 2000.

La tasa de crecimiento estimada necesaria para alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio en el ámbito de la reducción de la pobreza depende del supuesto que se adopte con respecto a la magnitud del efecto del crecimiento económico sobre la pobreza. El valor de ese coeficiente y la importancia relativa que tienen el crecimiento y otras medidas de política en la reducción de la pobreza—como las que posiblemente reduzcan la desigualdad del ingreso—siguen siendo objeto de debate. (Véanse Besley y Burgess, 2003; Dollar y Kraay, 2002, y Collier y Dollar, 2001).

Véase el análisis del vínculo entre el crecimiento y las instituciones en el capítulo III de la edición de abril de 2003 de Perspectivas de la economía mundial.

Los precios del petróleo se refieren al promedio del precio de entrega inmediata de las variedades de crudo West Texas Intermediate, U.K. Brent y Dubai.

Véase, por ejemplo, Cashin y McDermott (2002).

En una cantidad considerable de estudios—Kaminsky y Kumar (1990), Kumar (1992), Moosa y Al-Loughani (1994), Brenner y Kroner (1995) y Elfakhani, Wionzek y Chaudhury (1999)—se ha intentado determinar si los futuros de productos básicos son predictores no sesgados de la evolución de los precios al contado. En otros estudios, como los de Bessler y Brandt (1992), Irwin, Gerlow y Liu (1994) y McKenzie y Holt (2002), se ha planteado concretamente si los futuros mejoran la precisión de los pronósticos de los modelos. Este último grupo de estudios, sin embargo, se ha concentrado en un pequeño número de productos básicos (solo entre dos y cuatro) con horizontes relativamente cortos (dos meses a dos trimestres).

Los productos básicos analizados fueron: aluminio, cobre, plomo, níquel, estaño, zinc, trigo, maíz, soja, harina de soja, aceite de soja, azúcar, algodón, café variedad arábiga y café variedad robusta.

Véanse en Bowman y Husain (2004) más detalles de los datos y la metodología empírica.

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