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Anexo: Exposición Sumaria de la Presidenta Interina

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2004
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La Presidenta Interina formuló las siguientes observaciones al término de la deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre las Perspectivas de la economía mundial, el 31 de marzo de 2004.

Los directores ejecutivos observaron con satisfacción el reciente fortalecimiento y expansión de la recuperación económica mundial, que ha estado marcada por un repunte especialmente rápido en Estados Unidos y las economías emergentes de Asia. La producción industrial y el comercio mundial han registrado una mejora drástica, se ha afianzado la confianza de las empresas y de los consumidores, y el crecimiento de la inversión tiene ahora un signo sólidamente positivo en la mayoría de las regiones. La recuperación tiene el respaldo de un amplio repunte de los mercados financieros que incluye un aumento de las cotizaciones bursátiles, una nueva reducción de los diferenciales de los bonos y una reactivación de los flujos privados de financiación hacia los mercados emergentes. Aunque el crecimiento ha cobrado nuevo impulso y los precios del petróleo y de los productos primarios han subido, la inflación mundial se ha mantenido en un nivel bajo, lo cual refleja un continuo exceso de capacidad, mercados laborales aún débiles y una intensa competencia de precios en los mercados nacionales y mundiales.

Los directores tomaron nota de la significativa revisión al alza de las previsiones de crecimiento mundial para 2004 y 2005, y la fortaleza de la recuperación en curso apunta a la posibilidad de que los resultados superen las proyecciones en el corto plazo. Sin embargo, los directores también hicieron hincapié en una serie de riesgos de que los resultados sean menos favorables que los previstos, lo cual exigirá una vigilancia constante. Los atentados terroristas de Madrid y lo ocurrido recientemente en Oriente Medio son claros recordatorios de la incertidumbre geopolítica que siguen perfilando las perspectivas mundiales. Algunos directores consideraron que una mayor estabilidad de los precios del petróleo requerirá una reducción de la incertidumbre geopolítica, combinada con una cooperación más estrecha entre los países productores y consumidores de petróleo. Los directores reconocieron que los recientes ajustes de los tipos de cambio fueron útiles dados los grandes desequilibrios de la cuenta corriente mundial. Sin embargo, la mayoría de los directores advirtió que estos desequilibrios seguirán siendo grandes, y por lo tanto plantearán riesgos de fluctuaciones cambiarias potencialmente desordenadas y mayores presiones proteccionistas. La mayoría de los directores señaló también el posible aumento de la volatilidad de los mercados y las consecuencias adversas para el consumo privado en los países con mercados inmobiliarios pujantes, lo cual podría llevar a un incremento abrupto de las tasas de interés, que actualmente se encuentran en niveles muy bajos.

Con el trasfondo de mejores perspectivas mundiales, los directores convinieron en que ahora se debería dar prioridad a seguir adelante con las medidas de política a mediano plazo que ayudarán a apuntalar la sostenibilidad de la recuperación mientras se reconstruye un margen de maniobra para responder a posibles perturbaciones futuras. Un desafío clave para la política monetaria será manejar la transición a un entorno de tasas de interés más altas que a fin de cuentas deberá tener lugar en los países en los cuales se está afianzando el crecimiento. Aunque a corto plazo es probable que la situación varíe significativamente entre los países según la evolución del ritmo y de la naturaleza de la recuperación, los directores previeron que a medida que continúe la recuperación las tasas de interés de la mayoría de los países deberán aumentar a niveles más neutrales. En este sentido, consideraron que tenía especial importancia que los bancos centrales comunicaran claramente sus intenciones en cuanto a políticas a los mercados financieros para reducir el riesgo de cambios abruptos de las expectativas, y que cuando ocurrieran efectivamente los aumentos de las tasas estuvieran bien anclados en los fundamentos económicos. Se señaló que un aumento gradual de las tasas de interés conjuntamente con el repunte previsto de la demanda de inversiones no debería obstaculizar la recuperación.

Para respaldar una solución ordenada de los desequilibrios mundiales en el contexto de un crecimiento sostenido de la economía mundial, los directores instaron a los países miembros a adoptar una estrategia creíble y cooperativa que permita reequilibrar a mediano plazo la demanda de los diferentes países y regiones. Los principales pilares de esta estrategia deberían ser un esfuerzo creíble a mediano plazo de consolidación fiscal en Estados Unidos, una aceleración de las reformas estructurales en la zona del euro, nuevas reformas bancarias y empresariales en Japón y un movimiento gradual hacia una mayor flexibilidad de los tipos de cambio, combinado con más reformas estructurales para respaldar la demanda interna, en la mayoría de las economías emergentes de Asia. Algunos directores también sugirieron que será necesaria una mayor coordinación internacional de las políticas para ayudar a mejorar las perspectivas de implementación sostenida de esta estrategia cooperativa. Reiterando la importancia crítica de la apertura de los mercados para respaldar el crecimiento económico mundial y la reducción de la pobreza a amplios niveles en los países de bajo ingreso, los directores instaron a que se reanuden y se concluyan oportunamente las negociaciones multilaterales sobre comercio internacional de la Ronda de Doha.

Los directores enfatizaron que las perspectivas económicas relativamente favorables ofrecen una oportunidad provechosa para hacer frente a las vulnerabilidades. En particular, se deben seguir haciendo esfuerzos vigorosos para restablecer situaciones fiscales sostenibles a mediano plazo. En la mayoría de los países industriales, éstos deberán implicar, además de una oportuna consolidación fiscal, medidas creíbles y de alta calidad para reformar los sistemas de jubilación y atención de la salud. Además, en los mercados emergentes y otros países en desarrollo la prioridad debería ser hacer frente a las inquietudes restantes en cuanto a la sostenibilidad de la deuda pública a través de reformas tributarias para reducir la volatilidad de la recaudación, pasos para fortalecer las instituciones fiscales y medidas para mejorar la estructura de la deuda.

Principales zonas monetarias

Los directores manifestaron satisfacción por el fuerte crecimiento registrado recientemente en Estados Unidos. Como el impacto del estímulo fiscal y monetario aplicado en el pasado se está desvaneciendo gradualmente, consideraron que la sostenibilidad de la recuperación dependerá cada vez más de un crecimiento sólido y constante de la inversión y de la productividad y de un repunte del empleo, que hasta la fecha ha quedado rezagado. En vista de la debilidad del mercado laboral y del bajo nivel de inflación, los directores respaldaron la decisión de la Reserva Federal de mantener una política monetaria muy acomodaticia por el momento. De cara al futuro se debería seguir preparando el terreno para comenzar a moverse hacia una política monetaria más neutral. Aunque reconocieron que la política fiscal expansiva que han seguido las autoridades estadounidenses en los últimos años ha dado un valioso respaldo al crecimiento del país, con un efecto positivo en el producto mundial, los directores subrayaron que la prioridad actual es una consolidación fiscal sostenida. Sobre la base del análisis del impacto mundial de la política fiscal estadounidense que llevó a cabo el personal técnico del FMI, la mayoría de los directores respaldó la conclusión de que un plan de ajuste fiscal más ambicioso que el que se contempla actualmente produciría beneficios sustanciales, en particular al contener el riesgo de que el aumento de las tasas de interés reales desplace inversiones productivas. Por lo tanto, estos directores instaron a las autoridades estadounidenses a seguir adelante con el establecimiento de un marco fiscal viable con el claro objetivo de que el presupuesto recobre el equilibrio (excluida la seguridad social) a mediano plazo, junto con reformas que fortalezcan la situación financiera de los programas de seguridad social y atención de la salud.

La recuperación en la zona del euro ha sido leve hasta el momento. Mientras que las perspectivas de un crecimiento más fuerte de origen interno se ven respaldadas por el repunte previsto de la inversión fija, los directores observaron las repercusiones de la apreciación del euro, la reestructuración en curso de los balances y el posible impacto de los atentados de Madrid en la confianza, como factores que pueden continuar empañando las perspectivas. En vista de este frágil entorno, los directores respaldaron la continuación de la política monetaria actual hasta que surjan señales convincentes de una recuperación autosostenida de la demanda interna. Varios directores opinaron que, dadas las condiciones actuales de baja inflación, el BCE deberá estar preparado para reducir nuevamente las tasas de interés en caso de que la demanda interna no repunte. En cuanto a la política fiscal, los directores convinieron en que los países con una situación presupuestaria débil deberán apuntar a un ajuste sostenido de los desequilibrios subyacentes, basado en medidas de alta calidad, para lograr una consolidación fiscal dentro del marco del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Los directores manifestaron satisfacción con el reciente avance de las reformas estructurales, incluidas la iniciativa “Agenda 2010” en Alemania y las reformas jubilatorias en Francia. Sin embargo, opinaron que, para incrementar el crecimiento sostenible a largo plazo y mejorar la capacidad de la zona del euro para ajustarse a las perturbaciones, quedará más por hacer. En particular, previendo los futuros cambios demográficos, se deberían fortalecer más el mercado de trabajo y el de productos, e incrementar la participación de la fuerza laboral y el aumento de la productividad.

En Japón, la fuerza de la recuperación ha seguido superando sustancialmente las expectativas, con señales satisfactorias de un repunte del consumo privado complementario de la exportación y la inversión empresarial como principales motores del crecimiento. Las presiones deflacionarias también han disminuido, y se ha avanzado en el fortalecimiento de los sectores bancario y empresarial. Los directores alentaron a las autoridades japonesas a usar esos logros como base para realizar nuevos esfuerzos vigorosos a fin de sustentar la recuperación. En este sentido, recomendaron que se continúe con la distensión monetaria cuantitativa para poner fin decisivamente a la deflación, que se adopte un plan bien definido de consolidación fiscal para solucionar una situación presupuestaria muy difícil, y que se realicen más reformas de los sectores financiero y empresarial, sobre todo entre los bancos y las empresas más pequeñas.

Los directores opinaron que el análisis de las experiencias de los países industriales en la aplicación de reformas estructurales realizado por el personal técnico del FMI es útil para comprender la manera de avanzar en la implementación de reformas estructurales clave. Mientras que las reformas en general han progresado más rápidamente en las zonas en las que se registraron los beneficios más inmediatos, la experiencia de los últimos 20 años también muestra que el fin de un período dilatado de crecimiento lento ofrece un entorno especialmente propicio para emprender las reformas más difíciles. En un entorno tal, las autoridades y el electorado siguen siendo conscientes de los costos de un crecimiento débil, mientras que al mismo tiempo la recuperación económica que se encuentra en curso ayuda a mitigar los costos del ajuste a corto plazo. Por lo tanto, los directores alentaron a las autoridades a aprovechar la actual recuperación para seguir adelante con los programas de reforma estructural, explotando cuidadosamente las complementariedades entre distintas áreas de reforma. Algunos directores destacaron también el papel positivo que puede jugar la cooperación internacional en respaldo de la implementación de los programas nacionales de reforma.

Países emergentes y otros países en desarrollo

Los directores manifestaron satisfacción por la recuperación en los países emergentes y otros países en desarrollo, a la cual han contribuido la mejora de los fundamentos económicos, fuertes entradas de capital privado y diferenciales históricamente bajos. Se prevé que el crecimiento del PIB se afianzará en la mayoría de las regiones, aunque las perspectivas—sobre todo en los países cuya deuda pública sigue siendo elevada—podrían verse afectadas por un empeoramiento de las condiciones de financiamiento externo, por ejemplo como resultado de un aumento abrupto o inesperado de las tasas de interés. Los directores reconocieron que, además de la abundante liquidez en los mercados financieros mundiales, la reducción de los diferenciales de los bonos de los mercados emergentes también refleja el considerable progreso que están realizando muchos países para fortalecer sus fundamentos económicos y mejorar la estructura de su deuda pública.

Los directores se sintieron alentados por la mejora de las perspectivas de América Latina, donde el fortalecimiento de la demanda interna está comenzando a contribuir a una recuperación inicialmente liderada por las exportaciones. Para sustentar las perspectivas de un mayor afianzamiento de la recuperación, los países tendrán que seguir haciendo esfuerzos vigorosos por reducir las vulnerabilidades a un posible empeoramiento de las condiciones de los mercados financieros mundiales, y fortalecer más la confianza de los inversionistas. Los directores tomaron nota del desafío que enfrenta una serie de países de la región para atender necesidades sociales apremiantes con el trasfondo de niveles de deuda pública aún elevados. Destacaron la importancia, en este sentido, de poner en práctica amplias estrategias de reforma encaminadas a lograr un crecimiento firme y sostenido, combinadas con inversiones y programas sociales bien focalizados.

Los directores subrayaron el crecimiento excepcionalmente fuerte de las economías emergentes de Asia, que está apuntalado por políticas macroeconómicas acomodaticias, creciente demanda interna, tipos de cambio competitivos y la recuperación del sector de tecnología de la información. El crecimiento pujante de China está brindando un importante respaldo a la actividad económica de la región. Como el crecimiento se está acelerando y están surgiendo algunos desequilibrios financieros, los directores consideraron que muchos países de la región deberán adoptar gradualmente políticas macroeconómicas más restrictivas en el próximo año. En una serie de países, es posible que se justifique una consolidación acelerada de las cuentas públicas, junto con una supervisión prudencial más fuerte del sistema bancario para asegurar que los prestamistas evalúen y controlen los riesgos debidamente. La mayoría de los directores opinó que los pasos oportunos y graduales que dé China hacia una mayor flexibilidad del tipo de cambio—combinados con el avance en el desarrollo de los mercados cambiarios y el fortalecimiento del sector bancario—ayudarán a apuntalar la estabilidad de los precios a más largo plazo al contener la acumulación continua de las reservas internacionales. Esos pasos facilitarían también medidas parecidas en otros países de la región que se enfrentan a la necesidad de una restricción monetaria, y permitirían que la región en su conjunto contribuyera a un crecimiento más equilibrado a escala mundial. Los directores recibieron con satisfacción el análisis que hizo el personal técnico de las repercusiones que tendría para la economía mundial un crecimiento y una integración rápidos de China. Mientras que la propia China es claramente la que más se vería favorecida con este proceso, el resto del mundo también continuará gozando de los beneficios a largo plazo del surgimiento económico de China, como ya lo evidencian los aumentos de la productividad. Para llevar esos aumentos al máximo, los directores subrayaron la importancia de que todos los países continúen redoblando esfuerzos por dar más flexibilidad a sus economías a fin de fomentar la movilidad de los recursos entre sectores.

Los directores expresaron satisfacción por el sólido desempeño económico en la mayoría de los demás países de mercados emergentes. Las perspectivas de que continúe el fuerte crecimiento siguen siendo favorables en todas las regiones, a condición de que se sigan tomando medidas oportunas para solucionar las vulnerabilidades y afianzar más los cimientos de un crecimiento liderado por el sector privado. Para muchos países de Europa central y oriental, los directores destacaron la importancia de seguir adelante con los esfuerzos de consolidación fiscal, en particular en aquellos países en los cuales un marcado aumento del déficit en cuenta corriente requiere firmeza para restablecer la disciplina presupuestaria. En los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), la prioridad debería ser continuar con las reformas para mejorar el clima de inversión, fortalecer los sistemas bancarios y los marcos judiciales, y desmantelar las barreras al comercio intrarregional. Para la mayoría de los países de Oriente Medio exportadores de petróleo, los directores subrayaron la importancia de la consolidación fiscal para reducir la vulnerabilidad a las fluctuaciones del precio del petróleo. Para la región en su conjunto, una situación de seguridad más estable y una reducción de las tensiones geopolíticas—junto con reformas generadoras de empleo—serán clave para acelerar el crecimiento a mediano plazo.

Los directores manifestaron satisfacción por la labor que ha dedicado el personal a los auges del crédito en las economías de mercados emergentes, dado el riesgo de que esos auges pueden presagiar marcadas desaceleraciones económicas y crisis financieras. Aunque es difícil identificar un auge de crédito ex ante, las autoridades deben mantenerse alertas, sobre todo en situaciones en las cuales un rápido aumento del crédito vaya acompañado de otras señales de desequilibrio macroeconómico, como déficit en cuenta corriente, auges de inversión y aumentos del precio relativo de los bienes no comerciables. Algunos directores aconsejaron que no se extraigan del análisis demasiadas conclusiones para las políticas. No obstante, los directores convinieron en que el fortalecimiento de la supervisión del sistema bancario y un examen riguroso del endeudamiento de las empresas durante períodos de crecimiento rápido deberán ser el núcleo de las medidas de política encaminadas a contener los auges de crédito en casi todos los casos.

Los directores se sintieron alentados por la mejora que sigue registrando el desempeño económico de África, y la expectativa de que el crecimiento se acelerará más. Sin embargo, continúa siendo una prioridad apremiante realizar nuevos esfuerzos sostenidos por acelerar el crecimiento y lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir la pobreza a la mitad para el año 2015. Esto deberá incluir pasos para promover una inversión y una actividad más vigorosa del sector privado, reducir la vulnerabilidad a perturbaciones exógenas, desarrollar infraestructura y fortalecer las instituciones, la gobernabilidad y la transparencia, junto con esfuerzos vigorosos por evitar que resurjan conflictos civiles. Los directores manifestaron satisfacción por las recientes iniciativas regionales para acelerar el avance en estas áreas, incluidos el mecanismo africano de evaluación paritaria y la adopción de la Convención de la Unión Africana sobre Prevención y Lucha contra la Corrupción. También enfatizaron que una mayor asistencia por parte de la comunidad internacional seguirá siendo crítica para el desarrollo de África, e instaron a que se incremente la ayuda, se mantenga el alivio de la deuda y—fundamentalmente—se amplíe el acceso a los mercados de los países industriales.

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