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Capítulo 3. El despertar de Asia: Estructuras de desarrollo y crecimiento económico

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
October 2006
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Por mucho tiempo, el extraordinario crecimiento económico de Asia ha generado gran interés entre los encargados de la política y los investigadores. Por varias décadas, el crecimiento ha sido muy vigoroso en la región en conjunto, y en algunos países, como las economías recientemente industrializadas1 y más recientemente China, ha sido espectacular. Entre 1981 y 2001 se redujo notablemente el número de personas que viven en la extrema pobreza en Asia oriental (solo en China, en más de 400 millones). No obstante, dado que en algunas economías el desarrollo se inició hace tiempo y en otras es más reciente, siguen registrándose grandes disparidades en el ingreso per cápita, que en la región oscila entre los $33.000 (en Singapur) y los $2.000 (en Bangladesh). Los niveles medios de ingreso en los países en desarrollo de Asia, en conjunto, son aún muy inferiores a los de otras regiones.

En este capítulo se examina la evolución del crecimiento relativo en Asia y, en particular, se trata de responder a las siguientes interrogantes:

  • ¿En qué medida la ASEAN-42, China, India y las nuevas economías emergentes (como Vietnam) siguen actualmente la trayectoria de desarrollo recorrida por Japón y, posteriormente, por las economías recientemente industrializadas? ¿Existen diferencias sistemáticas entre Asia oriental y el resto de Asia, o entre Asia y otras regiones del mundo?3

  • ¿Qué factores explican las diferencias en el crecimiento dentro de Asia, y entre esa y otras regiones? ¿De qué manera han contribuido las políticas al logro de los sólidos resultados económicos observados en la región?

  • ¿Cómo se pueden mantener las extraordinarias tasas de crecimiento actuales? ¿Qué medidas de política contribuirían a mantener un crecimiento dinámico? ¿Han tenido un efecto palpable, en el crecimiento y la productividad, las reformas adoptadas con posterioridad a las crisis financieras registradas en la región?

En general, en este capítulo se llega a la conclusión de que el notable crecimiento de Asia es resultado de un fuerte aumento de la productividad total de los factores (PTF), así como de la rápida acumulación de capital físico y humano. Esto, a su vez, se logró gracias a la existencia de un marco institucional y de política más favorable que el de otras economías en desarrollo, incluidos, en particular, un mayor nivel de apertura al comercio, estabilidad macroeconómica, desarrollo del sector financiero y, en muchos casos, instrucción educativa. En el futuro, el continuo mejoramiento de las políticas y las instituciones ayudaría a mantener las altas tasas de crecimiento de la productividad sectorial y facilitaría la transferencia de recursos desde el sector agrícola hacia los sectores industrial y de servicios, lo cual favorecería un crecimiento acelerado y sostenido, una convergencia con los niveles de ingreso existentes en las economías avanzadas y la erradicación de la pobreza en la región.

El éxito económico de Asia

El ingreso real per cápita en Asia se sextuplicó entre 1950 y 2005 (gráfico 3.1), lo cual redujo considerablemente la diferencia de ingresos frente a Estados Unidos. El éxito logrado en la región ofrece un marcado contraste frente a la incapacidad de los países de América Latina y de otras economías en desarrollo para ponerse a la altura de las naciones avanzadas.

Gráfico 3.1.Producto per cápita

Fuentes: Maddison (2003) y cálculos del personal técnico del FMI.

1Se considera que el “despegue” del crecimiento se produjo en 1955 en Japón, en 1967 en las economías recientemente industrializadas, en 1973 en la ASEAN-4 (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia), en 1979 en China, en 1982 en India y en 1990 en otras economías de Asia.

Dentro de Asia, el calendario del “despegue” hacia una trayectoria de crecimiento sostenido y, en general, del inicio de la integración a la economía mundial, ha variado considerablemente entre los distintos países4. En aquellos donde el desarrollo es más reciente, como China, los niveles de ingreso al momento de producirse el despegue parecen haber sido más bajos que en Japón o las economías recientemente industrializadas. Al mismo tiempo, los países con desarrollo más reciente no presentan, al parecer, diferencias importantes frente a Japón y las economías recientemente industrializadas en lo que respecta al ritmo global de crecimiento en etapas similares del proceso de integración.

Cuando se examinan otros indicadores más generales del desarrollo, el panorama de fondo que surge es similar. La participación de Asia en el comercio mundial se duplicó con creces entre 1970 y 2005, mientras que la de América Latina se redujo (gráfico 3.2). Si bien todas las regiones de Asia han capturado una creciente proporción del comercio mundial, se destaca la rápida expansión comercial de China durante la última década, a pesar de haberse iniciado desde una base muy reducida. Además, en el último medio siglo el mejoramiento de los niveles de instrucción educativa en Asia ha sido especialmente rápido.

Gráfico 3.2.Indicadores seleccionados

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2006); CEIC; Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2002 revision (2003); Barro y Lee (2000), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Definida como (exportaciones totales + importaciones totales)/(exportaciones mundiales + importaciones mundiales).

2Se considera que el “despegue” del crecimiento se produjo en 1955 en Japón, en 1967 en las economías recientemente industrializadas, en 1973 en la ASEAN-4 (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia), en 1979 en China, en 1982 en India y en 1990 en otras economías de Asia. En este gráfico, en el caso de Japón, el período 5 = 100, dada la disponibilidad de datos.

3En el caso de China, la barra representa el valor correspondiente a 1975, dada la disponibilidad de datos.

4Definidos como 100 – (relación entre población en edad laboral (15–64) y población total).

5Medido según la masa de dinero en sentido amplio (M2).

Indudablemente, el descenso de los coeficientes de dependencia (un indicador de la relación entre la población que no está en edad activa y la población total) ha favorecido el crecimiento en Asia, aunque no mucho más que en otras regiones en desarrollo (gráfico 3.2). Sin embargo, la región presenta un asombroso nivel de heterogeneidad. En las economías recientemente industrializadas y China, el envejecimiento de la población probablemente causará un nuevo incremento de los coeficientes de dependencia en el curso de los próximos cinco años, mientras que en India la transición demográfica se inició hace relativamente poco tiempo.

La existencia de un sólido marco de política ha sido un componente esencial del éxito económico en Asia5. En el curso de las últimas décadas, las condiciones macroeconómicas en los países de rápido crecimiento de la región han sido generalmente estables. La inflación se ha contenido dentro de bandas relativamente estrechas, excepto en los períodos posteriores a las crisis de los precios del petróleo y la crisis de Asia de 1997. A este respecto, si bien algunas de las economías asiáticas más pujantes arrastran un fuerte déficit fiscal, sus altos niveles de ahorro y rápido crecimiento les permitieron evitar el financiamiento mediante deuda, y sus efectos inflacionarios. En general, la región se ha beneficiado gracias al continuo reforzamiento institucional, el desarrollo del sector financiero y, en muchos casos, una política comercial más abierta.

No obstante, si bien se han logrado avances importantes, en muchos países en desarrollo de Asia los niveles de ingreso y desarrollo son muy inferiores a los existentes en las economías avanzadas. De hecho, casi 700 millones de personas, o sea, el 20% de la población total de la región, viven aún en la extrema pobreza, muchas de ellas en zonas rurales (Chen y Ravallion, 2004). Para determinar si el crecimiento en la región es o no sostenible en el largo plazo, y en qué medida, en este capítulo se hace un análisis sistemático de los resultados obtenidos en ese terreno. Primero se examinan las fuentes del crecimiento y, seguidamente, la importancia que han tenido las políticas en el logro de esos resultados.

¿Transpiración o inspiración?

El fuerte crecimiento registrado en Asia puede analizarse desde el punto de vista de la estructura demográfica, el desplazamiento de mano de obra y capital desde los sectores de baja productividad hacia los de productividad alta, la acumulación de factores y el avance tecnológico en determinados sectores. En la medida que el crecimiento es reflejo de los aumentos en la PTF y, por ejemplo, de la acumulación de capital, es más probable que sea sostenible en el largo plazo. Para examinar este aspecto, las respectivas contribuciones de las distintas fuentes del crecimiento se calculan mediante el uso de diversos estudios de contabilidad del crecimiento, primero en el plano global y, seguidamente, a nivel sectorial. Posteriormente, se establece una relación entre los resultados obtenidos y las variables de política para ayudar a determinar cuáles son los factores subyacentes a la trayectoria observada.

Primero, el crecimiento del producto per cápita se descompone en los cambios observados en las siguientes áreas: 1) productividad de la mano de obra (producto por trabajador); 2) niveles de participación6, y 3) estructura por edades de la población7. Los resultados indican que, durante el período de 1970–2005, las diferencias en el crecimiento —entre regiones y dentro de Asia— fueron determinadas, sobre todo, por la productividad de la mano de obra (gráfico 3.3). No obstante, la estructura demográfica le dio un fuerte impulso al crecimiento, tanto en Asia como en América Latina. En unos pocos países, como Corea, Indonesia y la provincia china de Taiwan, el efecto del crecimiento demográfico fue superior a un punto porcentual al año.

Gráfico 3.3.Descomposiciones del crecimiento

(Puntos porcentuales, por año)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1Se considera que el “despegue” del crecimiento se produjo en 1955 en Japón, en 1967 en las economías recientemente industrializadas, en 1973 en la ASEAN-4 (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia), en 1979 en China, en 1982 en India y en 1990 en otras economías de Asia. Una década es un período de 10 años posterior al año del “despegue” indicado anteriormente.

2Los países en crisis son Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Seguidamente, el crecimiento de la productividad de la mano de obra se puede descomponer de la siguiente manera: 1) intensificación del capital (es decir, incrementos del capital físico por trabajador); 2) aumento de la calidad de la mano de obra, y 3) aumento de la PTF8. Los resultados indican que, durante el período de 1970–2005, la acumulación de capital físico y el crecimiento de la PTF fueron más rápidos en Asia que en otras economías en desarrollo; en cambio, la convergencia de la región con las economías avanzadas se logró, en gran medida, mediante la acumulación de capital. Específicamente, la acumulación de capital físico contribuyó entre 1,75 y 3 puntos porcentuales al crecimiento en los países de desarrollo acelerado de Asia, nivel muy superior al observado en otras regiones (gráfico 3.3). El mejoramiento de la instrucción también fue importante y, en promedio, contribuyó en ½ punto porcentual al crecimiento. La contribución de la PTF al crecimiento fue de 0,75 a 2 puntos porcentuales en las economías recientemente industrializadas, India, Japón y Tailandia9. En Japón, el crecimiento de la PTF se redujo continuamente tras el despegue inicial; en el recuadro 3.1 se examinan con mayor detalle los determinantes —y las perspectivas futuras— del crecimiento de la productividad en Japón. En la ASEAN-4, el bajo nivel medio de crecimiento de la PTF oculta importantes diferencias entre los cuatro países; por ejemplo, en Filipinas los resultados económicos fueron muy desfavorables (véanse también FMI, 2005a y 2006a). En China, la acumulación de capital y el crecimiento de la PTF fueron mucho mayores que en otros países asiáticos de desarrollo acelerado, tanto durante el mismo período como en etapas similares de su proceso de integración10.

En las publicaciones sobre el crecimiento se ha prestado recientemente mucha atención al impacto de la inversión en tecnología de la información y comunicaciones (TIC). Dos interrogantes fundamentales son, primero, si la rápida caída del costo de la TIC durante la década de 1990 se tradujo en un auge de la inversión en equipo y programas de informática y, segundo, si esto tuvo un efecto importante en la productividad. Estos temas se analizan mediante el uso de una base de datos multinacional más pequeña que cubre el período de 1989–200511. Los resultados parecen indicar que la inversión en capital para TIC en la economía como un todo efectivamente tuvo un efecto en el crecimiento, que en promedio fue de ½ punto porcentual en las economías recientemente industrializadas y China (gráfico 3.4). No obstante, la región de Asia no se destaca en este terreno, y la acumulación de capital en otras áreas tiene un efecto mucho mayor12.

Gráfico 3.4.Inversión en tecnologías de la información y las comunicaciones y crecimiento de la productividad de la mano de obra, 1989–2005

(Puntos porcentuales, por año)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1El grupo de la ASEAN-4 está integrado por Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

En lo que se refiere a los efectos de la crisis de Asia, en general las tasas de crecimiento han vuelto a situarse en los niveles existentes con anterioridad a la misma13. En cambio, en los países donde los efectos de la crisis fueron más profundos las tasas de inversión siguen siendo relativamente bajas (FMI, 2005b), lo cual parece indicar que en la actualidad el efecto de los incrementos en la PTF podría ser mayor. Sin embargo, los resultados empíricos en este capítulo indican que aun es demasiado pronto para detectar un cambio de tendencia estadísticamente significativo en el aumento de la PTF tras la crisis14.

Recuadro 3.1.El crecimiento del producto potencial y la productividad en Japón

En los años noventa, tras el estallido de la burbuja de precios de los activos, y tras cuatro décadas de rápido crecimiento, la economía japonesa se paralizó. La reactivación económica registrada durante los últimos cuatro años plantea la interrogante de si ha comenzado a recuperarse ya el crecimiento del producto potencial en ese país, a medida que los ajustes estructurales efectuados para corregir los desequilibrios surgidos durante los años de la burbuja han ido reforzando los parámetros fundamentales. Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población es un obstáculo para lograr un crecimiento vigoroso del producto. Puesto que en Japón la tasa de natalidad es muy inferior a la tasa de reemplazo, la población en edad laboral se ha ido contrayendo desde 2000, y el coeficiente de dependencia de los ancianos (la proporción de personas de 65 años de edad o más en la población en edad laboral) es actualmente el más alto entre los países industriales. En la medida que se reduce la fuerza laboral, el aumento de la productividad será fundamental para el crecimiento del ingreso per cápita1.

¿Cuál es el producto potencial de Japón?

Existen numerosos estudios sobre el crecimiento del producto potencial en Japón. Según cual sea la metodología usada, los resultados varían marcadamente en cuanto al crecimiento estimado del producto potencial y las contribuciones de los factores fundamentales2. Las estimaciones del crecimiento del producto potencial preparadas por los organismos oficiales oscilan entre el 1½% y el 2%. En un estudio reciente del FMI (FMI, 2006b) se trata nuevamente de identificar los factores determinantes del crecimiento potencial en Japón, tomando en cuenta los avances logrados mediante las anteriores reformas estructurales, la intensificación del capital y los cambios técnicos inherentes. Los siguientes son los principales resultados del estudio.

Contribuciones al crecimiento anual del producto potencial

(Porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

  • El crecimiento del producto potencial, que a fines de la década de 1990 era inferior al 1% anual (primer gráfico), ha aumentado continuamente desde 2001, y en 2005 superó el 1½%. No obstante, sigue siendo muy inferior a los niveles alcanzados durante la década de 1980, cuando era cercano al 4% anual.

  • El aumento del crecimiento del producto potencial es atribuible, sobre todo, al mayor crecimiento de la productividad total de los factores (PTF), que se logró gracias a un mejor uso de los recursos y al aumento de la competencia. El crecimiento de la PTF había aumentado al 1¼% anual en 2005, de un nivel inferior a ¼% en 1998.

  • La contribución del acervo de capital, por otro lado, se ha ido reduciendo desde el derrumbe del gasto en inversión ocurrido a comienzos de los años noventa; actualmente, el crecimiento de la masa de capital representa poco más de ½ punto porcentual del crecimiento del producto potencial, comparado con un nivel superior a 2 puntos porcentuales a comienzos de la década de 1990. Esta contracción se debe, en parte, a los ajustes en el sector empresarial, que han retrasado la nueva inversión y consumido la antigua masa de capital.

  • Finalmente, la contribución de los insumos de mano de obra al crecimiento del producto potencial sigue siendo negativa, debido a la contracción de la población en edad laboral, los límites para la tasa de participación de la fuerza laboral y el aumento a largo plazo del desempleo estructural. Sin embargo, la contribución negativa del empleo ha sido contrarrestada en parte por el efecto positivo del número de horas trabajadas, debido al reciente aumento del empleo de jornada completa.

¿En qué medida la recuperación del crecimiento de la PTF se logró sobre una base amplia?

La reciente recuperación del crecimiento de la PTF es reflejo de las mejoras en la mayoría de los sectores de la economía japonesa, especialmente el de manufacturas (véase el segundo gráfico).

  • El crecimiento medio de la PTF en el sector de manufacturas fue de 3¾% al año entre 2000 y 2004, mientras que entre 1995 y 1999 el promedio fue prácticamente de cero. En este sector se ha registrado un importante aumento de la PTF en ciertas áreas relacionadas con la tecnología de la información, como las de “maquinaria, equipo y pertrechos eléctricos”, “instrumentos de precisión” y “maquinaria.” Esta evolución es coherente con los resultados de Jorgenson y Motohashi (2005), en el sentido de que la contribución del sector de tecnología de la información al crecimiento de la productividad agregada ha ido aumentando desde mediados de los años noventa.

  • El sector de bienes raíces y los sectores financiero y de seguros contribuyeron considerablemente al crecimiento de la productividad. Por ejemplo, el crecimiento de la PTF en el sector de bienes raíces aumentó a un promedio de ½% al año entre 2000 y 2004, comparado con un nivel de –3¾% registrado entre 1995 y 1999. Sin embargo, el crecimiento agregado de la PTF ha estado restringido, en cierta medida, por la situación del sector mayorista y minorista de la construcción y de “otros sectores de servicios”, que actualmente representan poco más de la tercera parte del producto total y alrededor del 50% del empleo total (en general, estos sectores han sufrido los efectos de una regulación excesiva o del exceso de capacidad).

Contribución del crecimiento de la PTF al crecimiento sectorial del PIB real

(Puntos porcentuales)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Determinantes del producto potencial y la tasa natural de desempleo (NAIRU)
Variables dependientes
Variables explicativasPTFNAIRU
Crecimiento de la PTF (t – 1)1,00 (…)
Variación de la intensidad de la investigación y el desarrollo1,08 (2,0)*
Competencia1–1,12 (-4,8)*
Penetración de las importaciones20,02 (2,8)*
NAIRU (t – 1)1,00 (…)
Variación de la tasa de reemplazo0,03 (2,5)*
Proporción de ancianos en la fuerza laboral0,10 (3,0)*
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.Nota: Los coeficientes guardan relación con coeficientes seleccionados de un sistema simultáneo de ecuaciones estimadas para el período de 1964(T1)–2005(T4). Las cifras entre paréntesis son estadísticos t. El asterisco (*) indica una significación estadística al nivel del 5%.

¿Cuál es el efecto probable de las reformas adoptadas en los últimos años?

Los datos empíricos parecen indicar que el reciente incremento de la PTF se explica, al menos en parte, por el aumento de la competencia en el mercado de productos (especialmente de bienes comerciables), el mayor nivel de apertura y la mayor intensidad de la investigación y el desarrollo (véase el cuadro). Según las estimaciones econométricas, una reducción de 1 punto porcentual de los márgenes de comercialización aumenta el crecimiento de la PTF en aproximadamente la misma medida; un aumento de 10 puntos porcentuales en la penetración de las importaciones aumenta el crecimiento de la PTF en alrededor de ¼ punto porcentual, y un aumento de 1 punto porcentual en la investigación y desarrollo lo aumenta en casi la misma medida.

De estos resultados se desprende que la eliminación de las distorsiones persistentes en el mercado de productos —por ejemplo, una reducción del exceso de regulación interna (sobre todo en el sector minorista), el fortalecimiento de las disposiciones antimonopolísticas y una mayor liberalización comercial (específicamente, en el sector agrícola)— en conjunción con la inversión en investigación y desarrollo, pueden dar un fuerte impulso a la PTF y, por lo tanto, al crecimiento del producto potencial. La adopción de nuevas medidas destinadas a liberalizar el mercado laboral para reducir el desempleo estructural también podría aumentar sustancialmente el crecimiento del producto potencial. Existe, al parecer, una relación entre el desempleo estructural, la generosidad del sistema de seguro de desempleo (el nivel de prestaciones para los desempleados en relación con los sueldos y salarios de los empleados) y el envejecimiento de la fuerza laboral, que exacerba los desfases en las aptitudes laborales, aumenta las rigideces de las escalas salariales basadas en la antigüedad, disminuye la reasignación de los trabajadores y reduce la participación.

Las reformas de los mercados laboral y de productos, combinadas con un incremento moderado de la tasa de participación de la mujer durante un período de cinco años, podrían aumentar en ½% al año el crecimiento potencial en ese mismo período3. De este porcentaje, ¼ punto porcentual se derivaría de un mayor crecimiento de la PTF y, el resto, de un aumento de los insumos laborales.

Nota: Los autores principales de este recuadro son Papa N’Diaye y Dan Citrin.1En un informe reciente auspiciado por el gobierno, ‘Japan’s 21st Century Vision”, se destaca la importancia de aumentar la productividad y cosechar los frutos de la globalización para evitar un deterioro de las condiciones de vida.2Véanse, por ejemplo, Hayashi y Prescott (2002), y Fukao et al. (2003).3Se da por supuesto que la tasa de participación de la mujer aumenta en 2¾ puntos porcentuales, a un 64%. En Estados Unidos y el Reino Unido el promedio es de 69%.

Efectos sectoriales: ¿Desplazamientos intersectoriales o crecimiento intrasectorial?

En esta sección se trata de determinar en qué medida el fuerte crecimiento de la productividad en Asia es reflejo de los efectos de desplazamiento y composición sectorial, y no del puro crecimiento intrasectorial de la productividad. El efecto de desplazamiento sectorial se refiere al incremento de la productividad media de la mano de obra que se produce en la medida en que el trabajo y el capital se desplazan gradualmente desde los sectores de baja productividad hacia los de productividad más alta, como resultado de los incentivos económicos y las políticas adoptadas. El efecto de composición sectorial guarda relación con el mayor crecimiento de la productividad agregada que se logra cuando una proporción más alta de sectores registra un nivel de crecimiento intrínsicamente elevado. Es importante señalar que el desplazamiento sectorial no es un proceso mecánico: su rapidez y alcance son reflejo de la buena disposición y la capacidad de la mano de obra y el capital para desplazarse hacia las áreas de mayor productividad, todas las cuales son fuertemente afectadas por el marco de políticas.

El análisis se efectúa en dos niveles de agregación. Primero, se hace una distinción entre los sectores agrícola, industrial y de servicios (usando datos de World Development Indicators, Banco Mundial, 2006). La segunda descomposición está centrada en los efectos en las manufacturas (el principal componente del sector industrial), y se establece una distinción entre los subsectores que usan mano de obra calificada y los que usan mano de obra no calificada (en este caso, la principal fuente es la base de datos de la ONUDI). En general, la atención se centra en la productividad de la mano de obra, más que en la PTF, debido a la falta de datos sobre el acervo de capital sectorial.

Los sectores agrícola, industrial y de servicios

En la actualidad, Asia se caracteriza por tener un porcentaje relativamente alto de valor agregado en el sector industrial y un bajo porcentaje en el sector de servicios (gráfico 3.5 y apéndice 3.1)15, ya sea si se compara con Estados Unidos o América Latina o con los niveles previstos tomando como base sus características fundamentales16. Sin embargo, existen importantes diferencias dentro de Asia. Japón y las economías recientemente industrializadas son economías avanzadas y tienen la misma composición sectorial que las economías en situación similar de otras regiones. En cambio, en China y, en menor medida, en la ASEAN-4, la participación del sector industrial en el valor agregado es extraordinariamente alta, y la del sector de servicios es excepcionalmente baja, tanto con respecto a otros países como a los niveles previstos; en India ocurre todo lo contrario.

Gráfico 3.5.Participación sectorial en el valor agregado y el empleo en Asia

(Porcentaje, último año disponible)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2006), y cálculos del personal técnico del FMI.

1En base a una regresión que incluye el ingreso per cápita inicial, el tamaño del país y la población. El valor previsto se calcula como la diferencia entre la participación efectiva y el valor de la variable ficticia para el país o región.

Además, en los países en desarrollo de Asia, en general, y en China e India en particular, la participación del sector agrícola en el empleo es mucho mayor (y la del sector de servicios mucho menor) que lo previsto en base a sus características fundamentales. Los datos disponibles sobre valor agregado y empleo parecen indicar que en los países en desarrollo de la región la productividad agrícola es relativamente baja. En cambio, los niveles de productividad del sector industrial son relativamente altos en China y en la ASEAN-4, y los del sector de servicios son elevados en India.

La importancia relativa de la agricultura, si bien sigue siendo fuerte, ha disminuido marcadamente en la región durante las últimas tres décadas (gráfico 3.6)17. En otras regiones esta transformación fue más pronunciada de lo que se creía, y en China, la ASEAN-4, Corea y la provincia china de Taiwan fue especialmente poderosa. Por ejemplo, en Corea y la provincia china de Taiwan la agricultura representaba alrededor de la tercera parte de la economía en la década de 1960, y menos de la décima parte en la década de 1980. En los países en desarrollo de Asia, el traspaso de mano de obra hacia el sector de servicios tuvo, al menos, la misma magnitud que en el sector industrial. Además, mientras que en la mayoría de los países de Asia la participación del sector industrial en el empleo total sigue creciendo, en Japón y las economías recientemente industrializadas el traspaso de la mano de obra desde ese sector al de servicios se encuentra ya bastante avanzado.

Gráfico 3.6.Empleo y productividad de la mano de obra en el sector agrícola a lo largo del tiempo

(Porcentaje del empleo total, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2006), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Se considera que el “despegue” del crecimiento se produjo en 1955 en Japón, en 1967 en las economías recientemente industrializadas, en 1973 en la ASEAN-4 (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia), en 1979 en China, en 1982 en India y en 1990 en otras economías de Asia.

El efecto de desplazamiento sectorial en la productividad agregada depende de las diferencias intersectoriales en los niveles de productividad. En el contexto mundial, la productividad de la mano de obra en los sectores no agrícolas es alrededor de tres veces superior a la del sector agrícola; en Asia, esa brecha es aún mayor, lo cual es congruente con la observación de que la productividad agrícola es inferior a lo previsto (gráfico 3.6)18. En consecuencia, el desplazamiento desde la agricultura hacia los sectores industrial y de servicios ha tenido un fuerte efecto positivo en la productividad en Asia (véase más adelante). Los diferenciales en la productividad intersectorial seguían siendo elevados al final del período; de hecho, en China e India se han ido ampliando gradualmente debido al fuerte aumento de la productividad en los sectores industrial y de servicios, respectivamente. Esto parece indicar que el futuro traspaso de recursos entre los sectores podría favorecer el crecimiento.

En lo que respecta a la composición sectorial, su efecto en la productividad total depende de las tasas de crecimiento de la productividad de cada sector (gráfico 3.7). Se observó que, en general, entre 1980 y 2004 el incremento de la productividad en los sectores industrial y agrícola excedió el registrado en el sector de servicios en todas las regiones del mundo. En el caso de Asia, se destacan otros tres factores.

Gráfico 3.7.Crecimiento de la productividad por sector

(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2006), y cálculos del personal técnico del FMI.

1No se dispone de datos para todos los años transcurridos desde el “despegue”. Se considera que el “despegue” del crecimiento se produjo en 1955 en Japón, en 1967 en las economías recientemente industrializadas, en 1973 en la ASEAN-4 (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia), en 1979 en China, en 1982 en India y en 1990 en otras economías de Asia.

2Los países en crisis son Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

3La muestra incluye a Corea, China, Filipinas, India, Japón, Pakistán, Singapur (excepto en el caso de la agricultura, que en ese país tiene una participación muy marginal) y Tailandia. Los niveles de productividad se ajustan en base a los factores de la paridad del poder adquisitivo en toda la economía, en vista de lo cual podría sobrestimarse la productividad del sector industrial y subestimarse la del sector de servicios.

Primero, el sector industrial registró el mayor aumento de la productividad (con la excepción de India, donde el incremento más rápido se produjo en el sector de servicios). Se han propuesto varias causas para explicar lo ocurrido en India, incluidas las siguientes: los avances en la tecnología de las comunicaciones, que le han permitido sacar provecho de sus ventajas comparativas en el sector de servicios (en particular, la abundancia de personal capacitado que habla inglés), la exitosa desregulación del sector de servicios, por ejemplo, en el área de comunicaciones19, la privatización y la apertura a la inversión extranjera directa (IED) y las reformas del sector financiero (Gupta, 2005, y Kochhar et al., 2006).

Segundo, el crecimiento de la productividad en Asia, tanto en el sector industrial como (hasta hace poco) en el de servicios, superó con creces el registrado en otras regiones del mundo, consecuentemente con el crecimiento más acelerado de la productividad global en Asia, lo cual conlleva una convergencia con los niveles de productividad sectorial existentes en Estados Unidos. En general, dentro de Asia los países con un aumento más elevado de la productividad en un sector registraron también un mayor crecimiento de la productividad en otros sectores. Esto parece indicar que los factores específicos de un país tienen un fuerte efecto en el crecimiento, y que tienen un efecto similar en el desempeño de todos los sectores de una economía.

Tercero, tras el despegue inicial, el ritmo de crecimiento de la productividad se desaceleró, especialmente en el sector de servicios, aunque en China e India este proceso todavía no ha comenzado (gráfico 3.8). De hecho, aunque en promedio los países de Asia siguen convergiendo con las economías avanzadas en materia de productividad industrial, en el sector de servicios este proceso podría estar deteniéndose antes de alcanzarse una convergencia total, y en el sector agrícola el nivel observado de convergencia desde el término de la Revolución Verde ha sido escaso. Para hacer frente a esta situación, como se señala más adelante en este capítulo, se requieren medidas de política decididas a fin de eliminar los obstáculos para el crecimiento de la productividad.

Gráfico 3.8.Crecimiento de la productividad sectorial desde el “despegue”

(Variación porcentual anual)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2006), y cálculos del personal técnico del FMI.

1No se dispone de datos para todos los años transcurridos desde el “despegue”. Se considera que el “despegue” del crecimiento se produjo en 1955 en Japón, en 1967 en las economías recientemente industrializadas, en 1973 en la ASEAN-4 (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia), en 1979 en China y en 1982 en India.

2Se excluye a la provincia china de Taiwan y la Región Administrativa Especial de Hong Kong, pues en esos casos solo se dispone de datos para la década 2 en adelante. La evolución general es robusta para la inclusión de estas economías en el grupo. Singapur se excluye del sector agrícola, que en este país desempeña un papel muy marginal.

La brecha en el crecimiento medio de la productividad de la mano de obra que existe entre un determinado país y Estados Unidos, por ejemplo, se puede descomponer en tres elementos, que son reflejo de las diferencias en el desplazamiento sectorial, la composición sectorial y el crecimiento de la productividad dentro de un sector (véase el apéndice 3.1). Esta descomposición parece indicar que, en general, el desplazamiento sectorial ha ayudado a Asia a alcanzar los niveles de productividad de Estados Unidos, tanto porque en esa región el traspaso de la mano de obra desde el sector agrícola fue más acelerado y porque en ella los diferenciales iniciales de productividad entre los sectores eran más elevados (gráfico 3.9)20. Específicamente, el desplazamiento sectorial en Asia alentó un aumento de ½ punto porcentual al año de la productividad con respecto a Estados Unidos (de un diferencial total observado de 2 puntos porcentuales). Los análisis de regresión confirman que el desplazamiento del empleo desde la agricultura hacia otros sectores puede mejorar considerablemente la productividad21, lo cual coincide con las actuales estimaciones para los países en desarrollo22. El desplazamiento sectorial fue sumamente beneficioso en todas las subregiones de Asia durante las últimas tres décadas (con excepción de Japón), especialmente en China. En cambio, en América Latina el desplazamiento fue demasiado flojo y no contribuyó a promover una convergencia hacia los niveles existentes en Estados Unidos.

Gráfico 3.9.Contribuciones al diferencial de crecimiento de la productividad media de la mano de obra frente a Estados Unidos

(Puntos porcentuales, por año)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2006), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Se considera que el “despegue” del crecimiento se produjo en 1955 en Japón, en 1967 en las economías recientemente industrializadas, en 1973 en la ASEAN-4 (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia), en 1979 en China, en 1982 en India y en 1990 en otras economías de Asia.

El efecto de la composición sectorial, si bien es positivo, es relativamente moderado, tanto en Asia como en América Latina, debido a que en estos países la parte correspondiente al sector de servicios (donde el crecimiento de la productividad ha sido relativamente lento) es menor que en Estados Unidos. Dentro de Asia, el efecto de composición fue especialmente importante en China y la ASEAN-4, puesto que en ellos la participación del sector industrial en el valor agregado es sumamente importante.

La convergencia de la productividad de la región con los niveles existentes en Estados Unidos es atribuible, en alrededor de un 40%, al desplazamiento sectorial y a los efectos de composición. Por lo tanto, en gran medida esta convergencia es reflejo de un fuerte aumento de la productividad dentro de los sectores industrial y de servicios. En cambio, el relativo estancamiento de América Latina, y su divergencia con respecto a Estados Unidos, se debe a la falta de crecimiento de la productividad en esos mismos sectores. El principal problema, entonces, consiste en determinar cuáles son los factores fundamentales, incluidas las variables de política, que explican estas diferencias en los resultados obtenidos.

El sector de manufacturas

Se hizo un análisis similar para determinar en qué medida los efectos de desplazamiento y composición afectaron la productividad dentro del sector de manufacturas. Con este fin, dicho sector se dividió en sectores con uso intensivo de mano de obra calificada y sectores sin uso intensivo de mano de obra calificada23. En Asia y, en particular, en las economías recientemente industrializadas, China e India, la proporción de valor agregado y empleo manufacturero en los sectores con uso intensivo de mano de obra calificada es relativamente alta; también lo es si se la compara con la de América Latina y (en la mayoría de los casos) con los niveles que cabría prever en base a parámetros fundamentales como el ingreso per cápita, el tamaño del país y la población (gráfico 3.10)24.

Gráfico 3.10.Sectores manufactureros con uso intensivo de mano de obra calificada: Participación en el empleo y el valor agregado

(Porcentaje, año más reciente disponible)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2006), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Estimación basada en una regresión que incluye el ingreso per cápita inicial, el tamaño del país y la población.

2Economías recientemente industrializadas.

3Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Desde mediados de la década de 196025, el trabajo se ha ido desplazando desde los sectores sin uso de mano de obra calificada hacia los sectores con uso intensivo de mano de obra calificada a un ritmo similar al observado en Estados Unidos y en otras economías avanzadas, y mucho más rápido que en América Latina (aunque en una magnitud muy inferior al traspaso de la mano de obra desde el sector agrícola). Los datos indican que en los sectores con uso intensivo de mano de obra calificada los niveles y el crecimiento de la productividad son más altos que en los sectores sin uso intensivo de mano de obra calificada26.

En Asia, la productividad agregada del sector de manufacturas creció más rápido que en Estados Unidos. Sin embargo, el diferencial fue más pequeño que en el caso de la productividad total; de hecho, el aumento de la productividad del sector en la ASEAN-4 e India fue más lento que en Estados Unidos (gráfico 3.11). Principalmente, la convergencia de la productividad del sector de manufacturas de la región es atribuible al elevado crecimiento de la productividad en los sectores con uso intensivo de mano de obra calificada. En general, la contribución del desplazamiento sectorial fue escasa27. La magnitud de los desplazamientos de mano de obra entre subsectores manufactureros y los diferenciales de productividad entre esos subsectores fueron menores que los registrados entre el sector agrícola y el no agrícola. De hecho, la contribución de la composición sectorial, de casi ½ punto porcentual al año, fue negativa, y bastante considerable para Asia. Estos resultados son, principalmente, reflejo de lo ocurrido en Indonesia y en otros países asiáticos, donde la participación de los sectores con uso intensivo de mano de obra calificada y elevado crecimiento de la productividad es mucho menor que en Estados Unidos. En América Latina, a diferencia de Asia, se observó una disminución gradual de la productividad del sector de manufacturas en relación con Estados Unidos, sobre todo porque el crecimiento de la productividad en los sectores sin uso intensivo de mano de obra calificada fue más lento, y la participación de estos sectores en el sector manufacturero global fue relativamente importante.

Gráfico 3.11.Contribuciones al diferencial de crecimiento de la productividad manufacturera media entre Asia y Estados Unidos

(Puntos porcentuales, por año)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2006); ONUDI, base de datos de estadísticas del sector industrial, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Se considera que el “despegue” del crecimiento se produjo en 1955 en Japón, en 1967 en las economías recientemente industrializadas, en 1973 en la ASEAN-4 (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia), en 1979 en China, en 1982 en India y en 1990 en otras economías de Asia.

2Los datos para China están disponibles a partir de 1990.

3Los otros países de Asia son Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka.

Factores de política que determinan el crecimiento de la productividad

Del análisis se desprende que, en gran medida, los sólidos resultados en materia de productividad en Asia han sido reflejo de las diferencias en las tasas intrasectoriales de crecimiento de la productividad. Además, los países que han obtenido buenos resultados en un sector generalmente han logrado también buenos resultados en otros sectores, y esto no está relacionado exclusivamente con los efectos de convergencia. Todo esto confirma la importancia que revisten los factores específicos de cada país, entre ellos, la existencia de instituciones dinámicas y políticas macroeconómicas favorables, aspecto que actualmente se estudia con más atención. El traspaso intersectorial de recursos también ha contribuido considerablemente al crecimiento en Asia. En esta sección se examina de qué manera el marco de política ha facilitado estas transferencias de recursos.

En los últimos años, los numerosos estudios empíricos en que se abordan las diferencias en el crecimiento del producto entre los países (véanse, por ejemplo, Perspectivas de la economía mundial, abril de 2003, capítulo III, y Bosworth y Collins, 2003) se han centrado en la importancia fundamental de la calidad institucional y el capital humano. Sin embargo, los estudios empíricos sobre los aspectos que determinan el crecimiento de la PTF en muestras amplias de países son más escasos28, y en ellos general-mente se ha hecho hincapié en la importancia de la apertura al comercio29.

Los datos usados en este capítulo son coherentes con estas conclusiones. Durante el período de 1965–2005 las diferencias en el crecimiento de la productividad entre los países, expresadas a través de la productividad de la mano de obra o el crecimiento de la PTF, estuvieron estrechamente vinculadas con ciertas variables que captan los aspectos esenciales del marco de política (véase el gráfico 3.12). En particular, los países donde el crecimiento de la productividad fue más alto generalmente tenían instituciones relativamente sólidas, un sistema financiero más desarrollado, un clima empresarial más favorable (lo cual se evidencia en el menor costo de iniciar una actividad comercial), mejor infraestructura, políticas comerciales menos restrictivas, niveles más altos de educación y una menor proporción inicial de empleo en el sector agrícola30.

Gráfico 3.12.Determinantes de crecimiento de la productividad, 1965–2005

(Nivel expresado como múltiplo de las desviaciones estándar en la muestra)

Fuentes: Barro y Lee (2000); Wacziarg y Welch (2003); Kaufmann, Kraay y Mastruzzi (2005); base de datos Doing Business del Banco Mundial; Calderón y Servén (2004); Beck, Demirguc Kunt y Levine (2000), y cálculos del personal técnico del FMI.

1Fracción del período de la muestra durante el cual la economía se considera abierta según el indicador de Wacziarg y Welch para 1990–99.

2Índice de la eficacia del gobierno de Kaufmann y Kraay para 1996.

3Crédito privado otorgado por bancos de depósito y otras instituciones financieras como porcentaje del PIB en 2004. No se dispone de datos para China ni para la provincia china de Taiwan.

4Definida como el negativo del costo de iniciar una actividad comercial, tomado de la base de datos Doing Business del Banco Mundial.

5Tasas de matrícula iniciales en la educación primaria en 1960 (para China, 1975).

6Infraestructura definida como líneas telefónicas principales por 1.000 trabajadores (en logaritmos) para 1960.

7Economías recientemente industrializadas.

8Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia.

En el gráfico 3.12 se observa también que en Asia la mayoría de estos indicadores son mejores que en América Latina y otros países en desarrollo, especialmente en lo que respecta a la calidad institucional, la apertura al comercio y el desarrollo del sector financiero, lo cual parece indicar que han sido factores importantes del vigoroso crecimiento de la productividad. Sin embargo, en Asia la calidad institucional, el entorno empresarial, la infraestructura y las políticas no están aún a la altura de las existentes en las economías avanzadas. Además, los agregados regionales ocultan importantes variaciones intrarregionales. Por ejemplo, Japón y las economías recientemente industrializadas cuentan con mejor infraestructura que el resto de los países de Asia. En este contexto, cabe destacar que la calidad de las instituciones de un país puede mejorarse mediante la adopción de reformas, incluso en períodos relativamente breves31.

Un análisis econométrico más sistemático de los factores que determinan el crecimiento de la productividad agregada confirma la existencia de estas correlaciones generales (véase el apéndice 3.1). Es interesante señalar que la significatividad de las variables de apertura al comercio y escolaridad inicial se reduce tras neutralizar las instituciones, lo cual confirma los resultados de estudios anteriores. Como se sostiene en el capítulo III de la edición de septiembre de 2005 de Perspectivas de la economía mundial, en cierta medida la apertura y la calidad de la educación podrían afectar el crecimiento precisamente a través de su impacto en la calidad institucional. En lo que respecta al crecimiento de la productividad intrasectorial, los factores determinantes en el sector industrial son similares a los determinantes a nivel agregado, mientras que en el sector de servicios el costo de iniciar una actividad comercial parece ser especialmente importante, de lo cual se desprende que en este sector los costos fijos representan una mayor barrera para la entrada, pues en general la escala de las operaciones es menor.

Algunos de estos mismos factores son importantes también para facilitar el traspaso de la mano de obra desde el sector agrícola a otros sectores, lo que también es una fuente de crecimiento de productividad agregada. Principalmente, la liberalización del comercio tiene un impacto importante desde el punto de vista estadístico y económico en la magnitud de las transferencias del empleo hacia los sectores no agrícolas, especialmente en los países de Asia, y este efecto es bastante robusto a la introducción de otros determinantes (véanse el gráfico 3.13 y el apéndice 3.1). Por ejemplo, en Japón, las economías recientemente industrializadas y la ASEAN-4 la apertura al comercio estimuló considerablemente la salida de la mano de obra desde el sector agrícola, mientras que en China e India la relativa falta de apertura al comercio desaceleró este proceso. Esto parece indicar que la apertura comercial puede fomentar considerablemente la productividad por medio de su impacto en el desplazamiento sectorial.

Gráfico 3.13.Determinantes de los desplazamientos de la mano de obra desde el sector agrícola1

(Diferencia con respecto al promedio de Asia, promedio anual, puntos porcentuales)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1 Las contribuciones se calculan en base a un análisis de regresión (véase el cuadro 3.2 del apéndice). En el caso de los subgrupos de Asia, se analiza el desplazamiento de la mano de obra durante el período posterior al “despegue” del crecimiento. Se considera que el “despegue” del crecimiento se produjo en 1955 en Japón, en 1967 en las economías recientemente industrializadas, en 1973 en la ASEAN-4 (Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia), en 1979 en China, en 1982 en India y en 1990 en otras economías de Asia. El análisis del traspaso de la mano de obra en otras economías avanzadas y en desarrollo abarca todo el período de la muestra (1970–2004).

2Crédito privado otorgado por bancos de depósito y otras instituciones financieras como porcentaje del PIB en el año inicial (1993 en el caso de China).

3Fracción del período de la muestra durante el cual la economía se considera abierta según el indicador de Wacziarg y Welsh.

4El residual para China incluye los efectos del desarrollo del sector financiero.

Un mayor grado de desarrollo económico también ha promovido el traspaso de mano de obra hacia los sectores industrial y de servicios, especialmente al reducir las limitaciones en materia de liquidez que afrontan los empresarios actuales y potenciales (véase también Rajan y Zingales, 1998). Este factor contribuyó al proceso de transformación estructural en Japón y las economías recientemente industrializadas, si bien en otros países esa contribución fue menor (especialmente en India). La inversión en capital humano y físico también fomentó (aunque en menor medida) la migración desde el sector agrícola (véase también Poirson, 2000 y 2001). La acumulación de capital físico está asociada con un incremento de la productividad relativa de la mano de obra en el sector industrial; del mismo modo, un mejoramiento de los niveles de instrucción mejora la capacidad de los individuos para integrarse a la economía moderna. Finalmente, mientras más elevada es la proporción inicial del empleo en la agricultura, son mayores las posibilidades de una transferencia de la mano de obra.

Como se señaló, en Asia el crecimiento de la productividad en el sector de servicios ha sido relativamente lento; de hecho, en los últimos años ha estado estancada en relación con la productividad en Estados Unidos. Según los estudios empíricos, la desregulación y una mayor apertura a la competencia extranjera contribuirían considerablemente a desbloquear el potencial de crecimiento de estos sectores (véanse Nicoletti y Scarpetta, 2003; Conway et al. (de próxima publicación); el artículo sobre Japón en el recuadro 3.1, y el anterior análisis sobre India). Entre otras prioridades, es necesario promover la competencia en áreas de servicios relacionados con la infraestructura, como las telecomunicaciones, abrir más los sectores minorista y financiero a la competencia extranjera (McKinsey Global Institute, 2001 y 2006) y eliminar las restricciones para la entrada a los sectores de servicios sociales, incluidos los de salud y educación. Una mayor transparencia y coherencia de la labor de reglamentación, y una simplificación de los procedimientos administrativos, también serían beneficiosas. Por ejemplo, en India, donde la regulación de algunos sectores está descentralizada, una conciliación de las reglamentaciones en vigor en los distintos estados facilitaría la participación del sector privado.

Recientemente se han hecho grandes esfuerzos por mejorar la calidad de la gestión empresarial en Asia. Como se indica en el recuadro 3.2, una gestión más eficiente probablemente rendiría importantes beneficios en materia de crecimiento y productividad, sobre todo en los sectores que se valen más del financiamiento externo (véase también Khatri, Leruth y Piesse, 2002). No obstante, si bien las reformas de los últimos años han impulsado importantes mejoras, la región sigue estando muy a la zaga de las economías avanzadas en este terreno.

Cabe admitir que las bases de datos multinacionales solo ofrecen una perspectiva aproximada de los factores que explican el desempeño económico de un país32. Por ejemplo, si bien este análisis multinacional no explica bien el notable crecimiento de la productividad en China, otros estudios más detallados confirman que existe un fuerte vínculo con las reformas adoptadas después de 1979. Estas incluyeron, entre otras cosas, un reforzamiento sustancial de los derechos de propiedad (que principalmente afectó al sector agrícola), la apertura de los mercados, la eliminación de los obstáculos para la movilización de capital y mano de obra, y la creación de zonas económicas especiales (véanse Tseng y Rodlauer, 2003, en particular el capítulo II, y la edición de abril de 2005 de Perspectivas de la economía mundial). En cambio, el lento crecimiento de la PTF en la ASEAN-4, especialmente Filipinas, puede haberse debido, entre otras cosas, a las deficiencias de las instituciones o la infraestructura (FMI, 2005a, 2006a). Con respecto a Japón, en el recuadro 3.1 se observa que la reducción de las distorsiones persistentes del mercado (por ejemplo, de la excesiva regulación interna del sector minorista, y una mayor liberalización del comercio agrícola), junto con las medidas adoptadas para liberalizar los mercados del trabajo y fomentar la inversión en investigación y desarrollo, puede aumentar considerablemente la PTF.

En el futuro inmediato, los países de desarrollo más reciente (como la ASEAN-4, China e India) seguirán gozando de los efectos favorables de la convergencia. No obstante, este análisis indica que, para seguir convergiendo con los niveles de ingreso y productividad de las economías avanzadas, será necesario adoptar nuevas reformas estructurales a fin de mantener y, más aún, mejorar, el entorno empresarial. En particular, será necesario mejorar la gestión de las empresas y los niveles de educación y continuar la liberalización del comercio, a fin de establecer las bases para un sólido crecimiento de la productividad sectorial y crear incentivos para impulsar el desplazamiento de la mano de obra hacia los sectores más productivos.

Conclusiones

La región de Asia ha registrado un notable crecimiento económico desde el término de la segunda guerra mundial. En la mayoría de los sectores, el ingreso per cápita y la productividad de la mano de obra se han ido acercando rápidamente a los niveles existentes en las economías avanzadas. El análisis de estos resultados extraordinarios pone de relieve varias enseñanzas fundamentales, tanto para los países de Asia que tratan de alcanzar los niveles de ingreso de las economías avanzadas como para las economías menos desarrolladas que tratan de emular sus éxitos.

Recuadro 3.2.La evolución y el impacto de la calidad de la gestión empresarial en Asia

Tras la crisis financiera de Asia oriental de 1997–98, muchos países de Asia adoptaron nuevas leyes y regulaciones orientadas a fortalecer la gestión de empresas1. Sin embargo, es difícil evaluar la evolución de la calidad de la gestión de empresas usando indicadores de los cambios de jure, por dos motivos. Primero, la promulgación de las nuevas normas podría no traducirse inmediatamente en mejoras efectivas, debido a los desfases en la implementación o la puesta en vigor, o ambas. Segundo, las empresas pueden optar por aplicar medidas para reforzar la gestión con anterioridad a la promulgación de las nuevas normas, o independientemente de ella, cuando los beneficios de una buena gestión empresarial son cruciales para sus perspectivas de crecimiento, sobre todo en lo que respecta a un acceso más expedito y menos costoso al financiamiento2. Entonces, es pertinente preguntarse si efectivamente ha mejorado la calidad de la gestión de empresas, y si esas mejoras contribuyen al crecimiento.

En un estudio de De Nicoló, Laeven y Ueda (2006) estas interrogantes se abordan mediante la construcción de series cronológicas de un índice compuesto de la calidad de la gestión empresarial en los países de Asia, y en otros mercados emergentes importantes y economías avanzadas, para el período de 1994–2003. El índice es un promedio simple de tres indicadores: de normas contables, de nivelación de ingresos y de sincronización de los precios del stock. Estos indicadores se construyeron en base a datos contables y de mercado para muestras de empresas no financieras que se cotizan en los mercados de valores nacionales, y se normalizaron para que varíen entre cero y uno. Los valores más altos denotan una mejor calidad de gestión empresarial.

El indicador de normas contables es una cuantificación simple del volumen de información contable divulgada por las 10 principales empresas (según el volumen de activos) de cada país. Específicamente, mide la fracción de variables notificadas de un total de 40 partidas contables fundamentales, seleccionadas en base a la disponibilidad de datos identificados por el Centro de análisis e investigaciones financieras internacionales (CIFAR, 1993). El indicador de nivelación de ingresos es un índice de la “opacidad en los ingresos”, propuesta por Leuz, Nanda y Wysocki (2003) y Bhattacharya, Daouk y Welker (2003), y se usa para determinar en qué medida los gerentes podrían encubrir los resultados reales obtenidos por sus empresas. Específicamente, se usa para igualar la correlación por rangos entre los flujos de caja (antes de los ajustes contables) y las utilidades (después de los ajustes contables) a través de un conjunto de empresas para cada año. El indicador de sincronización de los precios del stock fue propuesto por Morck, Yeung y Yu (2000), quienes observan una mayor correlación de las fluctuaciones de los precios del stock en los países donde la gestión de empresas es deficiente y el sistema financiero es menos desarrollado. Se puede considerar que los dos últimos indicadores sirven para identificar aspectos diferentes, pero complementarios, de la transparencia de las empresas3.

Como se indica en el primer gráfico, el índice agregado de calidad de la gestión empresarial ha mejorado en la mayoría de los países de Asia desde la crisis de 1997–98, aunque en algunos la variación es pequeña o insignificante4. Como se desprende del segundo gráfico, los componentes del índice presentan una evolución similar: en algunos países se observan importantes mejoras en todos los planos, mientras que otros registran mejoras insignificantes en ciertas áreas (o incluso un empeoramiento). En general, los indicadores de nivelación de ingresos y sincronización de los precios del stock parecen mejorar más que el indicador de normas contables.

Índice de calidad de la gestión empresarial

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Una de las interrogantes cruciales es si estas mejoras en la calidad de la gestión de empresas tienen efectos “reales”. El crecimiento agregado de la actividad económica e industrial puede ser afectado de varias maneras. Por ejemplo, las mejoras en la calidad del gobierno empresarial pueden afectar el crecimiento al reducir el costo del financiamiento para las empresas y aumentar la oferta de crédito, alentando así la inversión. Es probable que los sectores que dependen más del financiamiento externo sean los más beneficiados por esas mejoras. En las empresas mejor administradas los intereses de los gerentes y accionistas podrían coincidir mejor, lo cual creará mayores incentivos para que los gerentes mejoren la productividad de la empresa.

Indicadores de la calidad de la gestión empresarial

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Actividad económica agregada, crecimiento de las industrias y calidad de la gestión empresarial(Variable dependiente)
Variación del crecimiento del PIB en el año t (1)Variación del crecimiento de la PTF en el año t (2)Aumento de las ventas del sector industrial (3)
Variación del índice de
gestión empresarial0,209**0,154**
en el año t – 1(0,079)(0,061)
Proporción de las
ventas del sector
industrial–0,786**
(0,311)
Variación del índice de
calidad de la gestión
empresarial0,770
* Dependencia financiera(1,175)
Número de países404036
Número de observaciones311311610
Número de industrias36
R-al cuadrado (total)0,04310,02430,55
R-al cuadrado (dentro)0,00480,0001
R-al cuadrado (entre)0,04210,0235
Fuente: De Nicolò, Laeven y Ueda, 2006.Notas: Las regresiones 1 y 2 son de panel de país con efectos fijos para el período de 1996–2004. La regresión 3 es de distintos países, con efectos fijos de país e industrias del tipo introducido por Rajan y Zingales, 1998 y datos promediados del período de 1994–2003. Los errores estándar de heterocedasticidad de White se indican entre paréntesis. Los asteriscos indican una significación estadística al nivel de 10% (*), 5% (**) y 1% (***).

De Nicoló, Laeven y Ueda (2006) evalúan indirectamente la relevancia de estos efectos mediante regresiones de panel multinacionales (que incluyen tanto a economías avanzadas como a mercados emergentes) en que se establece una relación entre el índice de calidad de la gestión empresarial y los indicadores del crecimiento del producto, el incremento de la productividad total de los factores (PTF) y el crecimiento de las industrias. Como se señala en el cuadro, sus resultados indican que las mejoras en la calidad de la gestión empresarial tienen un efecto positivo y significativo en el crecimiento del PIB y la PTF, así como en el crecimiento relativo de los sectores que dependen del financiamiento externo, lo cual es coherente con la idea de que las empresas bien administradas están en mejores condiciones para atraer ese financiamiento. Por ejemplo, un aumento de una desviación estándar del índice de calidad de la gestión empresarial produce un aumento de 0,9 punto porcentual en el crecimiento del PIB (es decir, la mitad de la desviación estándar del crecimiento del PIB en la muestra). El impacto del crecimiento de la PTF es de magnitud similar. Además, el aumento de las ventas del sector industrial depende positivamente de la interacción entre el índice y un indicador de la dependencia de ese sector del financiamiento externo5, lo cual demuestra que el mejoramiento de la gestión empresarial tiene un efecto positivo relativamente mayor en los sectores “financieramente dependientes”6.

En resumen, al parecer las mejoras en la calidad de la gestión de empresas rinden beneficios tangibles en cuanto a crecimiento y productividad, especialmente en los sectores que más dependen del financiamiento externo. Por consiguiente, una implementación eficaz de reformas de la gestión empresarial parece ser un factor importante del crecimiento económico. Los países de Asia que efectivamente mejoraron la gestión empresarial aparentemente han cosechado estos beneficios. Sin embargo, la gestión empresarial en Asia todavía puede mejorarse mucho más.

Nota: Los autores principales de este recuadro son Gianni De Nicolò, Luc Laeven y Kenichi Ueda.1Véanse OCDE (2003) y Cheung y Jang (de próxima publicación). Véanse análisis de los estudios sobre la gestión de empresas en Becht, Bolton y Roell (2003) y Berglöf y Claessens (2006).2En cierta medida, se puede considerar que la calidad de la gestión empresarial es una decisión “endógena” adoptada dentro de las empresas, como lo señalan Himmelberg, Hubbard y Palia (1999) y Coles, Lemmon y Meschke (de próxima publicación).3El nivel de correlación entre estos tres indicadores es bajo y oscila entre 0,15 y 0,35.4Puesto que el índice de calidad de la gestión empresarial se usa para evaluar la calidad de la gestión de empresas en los países, no solo registra las mejoras en las empresas activas, sino también las mejoras logradas gracias a la salida de las empresas mal administradas, lo cual puede haber ocurrido durante períodos de graves dificultades financieras, como el de la crisis de Asia.5Definida como el porcentaje de la inversión que no se financia por medio del flujo de caja de operaciones (véase Rajan y Zingales, 1998).6El coeficiente relevante no se calcula con exactitud, es decir, no es estadísticamente significativo. Sin embargo, con una regresión similar, en que los componentes del índice de calidad de la gestión empresarial se incorporan en forma separada, se observa un efecto económico y estadísticamente significativo del indicador de sincronización de los precios del stock en el crecimiento de los países que más dependen del financiamiento externo (véase De Nicolò, Laeven y Ueda, 2006).

Primero, en la mayoría de los países de Asia el crecimiento ha sido impulsado por un acelerado aumento de la PTF, y por la rápida acumulación de capital físico y humano. Esto, a su vez, se logró porque en esos países el marco institucional y de política (en lo que respecta al desarrollo financiero, el entorno empresarial y, en muchos casos, la apertura al comercio) es más sólido que en otras economías en desarrollo. En el futuro, los países de desarrollo más reciente de Asia, y otras regiones del mundo, podrán extraer importantes enseñanzas de estos aspectos de la experiencia adquirida por las economías de rápido crecimiento de la región. En particular, las conclusiones planteadas en este capítulo ponen de relieve la importancia de mejorar los niveles de educación para la promoción de los sectores económicos basados en la especialización de la mano de obra y la innovación, incrementar el valor agregado, y seguir mejorando la gestión empresarial y financiera. El desarrollo del sector financiero también desempeña un papel crucial en el proceso de crecimiento. Los sistemas financieros de Asia, que siguen estando fuertemente centrados en la banca, deberán ampliarse y profundizarse, por ejemplo, por medio del desarrollo del mercado de bonos empresariales; esto, entre otras cosas, facilitará el financiamiento de las mejoras que se requieren en la infraestructura.

Segundo, el éxito macroeconómico de la región se ha fundado, en gran medida, en políticas que alentaron el traspaso de los recursos desde sectores poco productivos a sectores de alta productividad. Esto ha incluido la transferencia global de recursos desde la agricultura hacia los sectores industrial y de servicios y la continua reorientación hacia productos con mayor valor agregado. En el futuro, el continuo traspaso de la mano de obra desde el sector agrícola —que sigue siendo importante—, especialmente en los países de menor ingreso, será esencial para promover el crecimiento y reducir la pobreza rural. Además, las medidas encaminadas a aumentar la apertura al comercio, garantizar un acceso generalizado a la educación y la atención de salud, y alentar el espíritu empresarial, ayudarán a estos países a mantener el buen ritmo de esta transición fundamental. En general, el logro de un alto grado de flexibilidad estructural, inclusive en los mercados laborales, y el establecimiento de redes de protección social eficaces, serán cada vez más importantes para que Asia pueda mantener su competitividad, proveer más empleo en los sectores industrial y de servicios y avanzar en la erradicación de la pobreza.

Tercero, en Asia (como en muchas economías avanzadas) existe una brecha persistente entre las tasas de crecimiento de la productividad del sector industrial y las del sector de servicios, en parte debido a que muchos sectores de servicios están protegidos. Además, el ritmo de crecimiento de la productividad del sector de servicios en Asia se ha ido reduciendo marcadamente y, en muchos casos, la convergencia hacia los niveles de productividad de las economías avanzadas simplemente se ha detenido; esto indica que se han perdido oportunidades. A medida que las economías se enriquecen y se orientan más a los servicios, será cada vez más importante alentar la competencia y el aumento de la productividad en este sector, entre otras cosas, mediante la eliminación de los obstáculos para la entrada, la racionalización de las regulaciones y el reforzamiento del capital humano.

Apéndice 3.1. Métodos y resultados complementarios

Las autoras principales de este apéndice son Florence Jaumotte y Hélène Poirson.

En este apéndice se describe la metodología usada para obtener los resultados presentados en este capítulo y se presentan algunos resultados complementarios relacionados con los efectos de las instituciones y las políticas en el crecimiento de la productividad.

Estructura sectorial: Importancia efectiva y prevista

En esta sección se describe la metodología usada para evaluar la estructura de las economías de Asia y, en particular, para determinar si los sectores agrícola, industrial y de servicios tienen o no la importancia relativa que cabría atribuirles en base a factores fundamentales como el PIB per cápita y el tamaño de la economía. Como en Kochhar y otros (2006), se hace una regresión de la participación efectiva de esos sectores en el valor agregado (o en el empleo) en base a un conjunto de determinantes fundamentales y a una variable ficticia para Asia o las subregiones de Asia. Como factores fundamentales, se incluyen los logaritmos del producto per cápita (en dólares de EE.UU. según la paridad del poder adquisitivo), el tamaño del país y la población. Las regresiones multinacionales se estiman mediante mínimos cuadrados ordinarios (MCO)33 usando los datos disponibles más recientes sobre participación sectorial y una amplia muestra de economías avanzadas y en desarrollo. Seguidamente, el valor previsto de la participación sectorial en el valor agregado se calcula como la diferencia entre la participación efectiva y el valor de la variable ficticia para esa región. En el cuadro 3.1 se indica la participación efectiva de los sectores agrícola, industrial y de servicios en cada región (del mundo y de Asia) en el valor agregado y el empleo en el último año para el cual se dispone de datos, y la diferencia entre los valores efectivos y los previstos. Se hace un análisis similar de la participación de los sectores con uso intensivo de mano de obra y los sectores sin uso intensivo de mano de obra en el sector de manufacturas, de acuerdo con la descripción hecha en este capítulo.

Cuadro 3.1.Participación sectorial en el valor agregado y el empleo1(Nivel durante el último año disponible, puntos porcentuales)
Región/PaísEfectivaEfectiva menos prevista
AgriculturaIndustriaServiciosAgriculturaIndustriaServicios
Participación en el valor agregado
Asia15335215**–6***
Economías avanzadas, excluida Asia32869
América Latina y el Caribe113059
Otras economías en desarrollo182953
Japón1326702–2
Economías recientemente industrializadas1296902–2
ASEAN-42134344111***–12***
China125731023***–23***
India2127522–42
Otras economías de Asia27274612–3
Participación en el empleo
Asia3420459**–3–6*
Economías avanzadas, excluida Asia52570
América Latina y el Caribe152263
Otras economías en desarrollo282447
Japón52966–321
Economías recientemente industrializadas42571–4–37
ASEAN-4233204612**–4–8*
China47233123***–2–21***
India57192522***–3–19***
Otras economías de Asia54163014**–2–12***
Fuente: Banco Mundial, World Development Indicators.

Descomposición por sectores: Metodología

En esta sección se describe la metodología usada para identificar las contribuciones de los efectos sectoriales y el aumento de la productividad intrasectorial al crecimiento de la productividad agregada de la mano de obra. El análisis está centrado en dos tipos de efecto sectorial:

  • El efecto de desplazamiento sectorial: cuando en un país la mano de obra se desplaza desde un sector de baja productividad hacia uno de productividad alta, esto contribuye a aumentar la productividad agregada del trabajo (y, en consecuencia, a impulsar temporalmente la productividad de la mano de obra).

  • El efecto de composición sectorial: cuando un país tiene una proporción más alta de sectores con rápido crecimiento de la productividad que aportan valor agregado, se incrementará también el crecimiento de la productividad agregada de la mano de obra.

Si y, denota la productividad de la mano de obra, s la proporción de empleo, sY la participación en el valor agregado, j, los sectores y d la primera diferencia, el crecimiento de la productividad agregada de la mano de obra en un país y año determinados se puede descomponer, primero, de la siguiente manera:

La primera expresión, a la derecha, es el efecto de desplazamiento sectorial, en que la variación en la proporción de empleo en un sector se pondera por su productividad (ajustada según la productividad agregada inicial); la segunda expresión es la contribución del crecimiento intrasectorial de la productividad, calculada según el crecimiento sectorial de la productividad ponderado por la participación inicial del sector en el valor agregado. Otros estudios en que se han usado descomposiciones similares incluyen Denison (1962 y 1967) y, más recientemente, Bloom, Canning y Malaney (1999) y Dekle y Vandenbroucke (2006).

En este capítulo se introduce un elemento multinacional con el fin de aislar un efecto de composición sectorial. Para ello, la atención se centra en el diferencial del crecimiento de la productividad agregada de la mano de obra entre el país examinado y un país de referencia, por ejemplo, Estados Unidos. En este caso, la segunda expresión, la contribución del crecimiento intrasectorial de la productividad, puede descomponerse en un efecto de composición sectorial y en un nuevo indicador multisectorial de la contribución del crecimiento intrasectorial de la productividad:

Ahora, la primera expresión es simplemente la diferencia entre los efectos sectoriales de desplazamiento en el país y en Estados Unidos; en este capítulo, esto se denomina efecto de “desplazamiento sectorial”. La segunda expresión es el efecto de composición sectorial, medido por la diferencia entre el aporte del sector al valor agregado en el país examinado y en Estados Unidos, ponderado por el crecimiento medio de la productividad del sector en ambos países. La última expresión mide la contribución del crecimiento intrasectorial de la productividad, como la diferencia entre el crecimiento de la productividad del sector en el país examinado y en Estados Unidos, ponderado por el promedio de la participación del sector en el valor agregado en ambos países.

Esta descomposición se hace para cada año del período de la muestra34, y luego se calcula un promedio geométrico de las contribuciones para todo el período. El promedio de las contribuciones anuales se reajusta para igualarlo al crecimiento medio de la productividad agregada de la mano de obra. Cabe señalar que el uso de la productividad media de la mano de obra (en lugar de la productividad marginal) para evaluar el efecto del desplazamiento del empleo de un sector a otro (la primera expresión) se basa en la premisa simplificadora de que la relación entre la productividad marginal de la mano de obra y su productividad media es la misma en todos los sectores. En otros estudios se han usado enfoques alternativos (basados en regresiones) para estimar el efecto del desplazamiento sectorial dada la falta de datos sobre la productividad marginal de la mano de obra (por ejemplo, Poirson, 2000 y 2001). Si bien las muestras y fuentes de datos son diferentes, en estos estudios el orden de magnitud obtenido para el efecto de desplazamiento sectorial es más o menos comparable al obtenido en este capítulo.

Análisis econométrico de los determinantes del crecimiento de la productividad

En este análisis se usa un modelo estándar de crecimiento para identificar los efectos de las instituciones y las políticas en las variaciones del crecimiento de la productividad de la mano de obra y la productividad total de los factores (PTF) entre los países. También se examinan los factores determinantes del crecimiento intrasectorial de la productividad (en los sectores industrial y de servicios) y de los desplazamientos del trabajo desde el sector agrícola hacia otros sectores, pues estas son las principales fuentes del crecimiento de la productividad de la mano de obra. Las instituciones se evalúan con el índice Kaufman-Kraay-Mastruzzi de eficacia del gobierno. El costo de iniciar una actividad comercial, como proporción del ingreso per cápita, está tomado de la base de datos Doing Business del Banco Mundial. El indicador de la apertura comercial son los años durante los que se considera que la economía era abierta, de acuerdo con el índice Welch-Wacziarg, y es reflejo de la orientación de la política. Para el desarrollo del sector financiero, se usa como variable ficticia la relación entre el crédito del sector privado y el PIB y, para la educación, el índice del promedio de años de escolaridad de Barro-Lee. Se incluye el margen de diferencia inicial de productividad (en relación con Estados Unidos) con el fin de detectar posibles efectos de convergencia (véase Barro, 1997). También se incluye la proporción inicial de empleo en la agricultura para neutralizar los efectos de composición sectorial. Otros parámetros fundamentales (como la calidad de las políticas macroeconómicas y la inversión extranjera directa) no fueron significativos una vez neutralizados los principales determinantes, y por consiguiente se excluyeron de las regresiones. En general, la especificación para los desplazamientos intersectoriales de la mano de obra es similar, aunque incluye las tasas de acumulación de capital físico y humano, a tono con los estudios anteriores (véase Poirson, 2000 y 2001)35. Los datos cubren el período de 1965–2005 y el modelo se estima mediante mínimos cuadrados ponderados (con errores estándar robustos); se da por supuesto que la varianza de cada país es inversamente proporcional al número de años para los cuales hay datos disponibles sobre el país. Se usan los niveles iniciales de desarrollo del sector financiero y educación para minimizar los problemas de endogeneidad; en el caso de las instituciones y el costo de iniciar actividades comerciales, solo hay valores disponibles para el final del período de la muestra.

En general, los resultados indican que el ingreso inicial, la apertura, la educación, el desarrollo del sector financiero y las instituciones tienen un fuerte impacto en el crecimiento de la productividad, lo cual es coherente con los estudios empíricos sobre las diferencias en la PTF y el crecimiento per cápita entre los países (cuadro 3.2 y gráfico 3.14). En el primer panel del cuadro se indican los resultados obtenidos mediante un modelo básico en que no se incluyen las instituciones ni el costo de iniciar actividades comerciales. Esto parece indicar que un crecimiento vigoroso de la productividad depende, en gran medida, de lo siguiente:

  • El efecto de convergencia (se usó como valor sustitutivo un bajo nivel inicial de productividad de la mano de obra en relación con Estados Unidos). El efecto de convergencia está indicado por un coeficiente negativo y significativo del margen de diferencia inicial de productividad en todas las regresiones. El coeficiente negativo de la proporción inicial del empleo agrícola observado en la regresión sobre crecimiento de la productividad de la mano de obra parece indicar que, en general, en los países con una mayor proporción inicial de empleo en el sector agrícola el crecimiento de la productividad agregada es más lento. La participación inicial de la agricultura en el empleo es, además, un factor determinante de la magnitud de los desplazamientos de la mano de obra, lo cual no es sorprendente.

  • La apertura comercial y el desarrollo del sector financiero. Ambas variables son factores sumamente significativos del crecimiento de la productividad agregada. Principalmente, promueven los traspasos de mano de obra desde el sector agrícola y el crecimiento de la productividad del sector industrial. Los efectos de estas variables no se estiman con exactitud en la ecuación de crecimiento de la productividad del sector de servicios; en el caso de la apertura comercial, esto podría deberse al hecho de que el indicador usado en las regresiones no es una buena variable sustitutiva del nivel de apertura en el sector de servicios.

  • Educación. Los niveles iniciales de educación son muy significativos —tanto desde el punto de vista económico como estadístico— en las regresiones para el crecimiento de la productividad intrasectorial. En lo que respecta a los traspasos de mano de obra desde el sector agrícola, los efectos de acumulación de capital humano y físico son muy poco significativos, lo cual podría deberse a que estas variables son endógenas a otros determinantes de los desplazamientos de la mano de obra, y tienen escasos efectos independientes.

Gráfico 3.14.Correlaciones parciales entre el desplazamiento de la mano de obra desde la agricultura y sus determinantes1

(Desplazamiento sectorial inexplicable en el eje de la ordenada)2

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1Basadas en la especificación indicada en la columna 5 del cuadro 3.2 (panel superior). Los traspasos de la mano de obra desde el sector agrícola se definen como menos la variación en la proporción del empleo agrícola.

2El desplazamiento sectorial inexplicable es la parte de la variación en la proporción del empleo agrícola no explicada por otros regresores.

Cuadro 3.2.Determinantes del crecimiento de la productividad1
VariableCrecimiento de la productividad agregada de a mano de obraCrecimiento de la PTFCrecimiento de la productividad de la mano de obra industrialCrecimiento de la productividad de la mano de obra del sector de serviciosTraspasos de la mano de obra desde el sector agrícola2
Variables de política y condiciones iniciales
Diferencia inicial de productividad (ln)–1,9***–0,8***–1,9***–1,2***
Proporción inicial del empleo agrícola (porcentaje)–1,0***–0,4**0,28***
Promedio inicial de años de educación0,20,11,1***0,7***
Apertura comercial0,8***0,9***0,7**0,5*0,12***
Desarrollo inicial del sector financiero (ln)0,5***0,20,5*0,30,06**
Crecimiento del período medio de escolaridad0,04
Crecimiento de la razón capital-trabajo0,04*
R20,670.620,550,360,79
Observaciones/países7767585855
Añadiendo la calidad institucional y el costo de poner en marcha una empresa
Crecimiento de la productividad de la mano de obra–1,8***–0,7***–2,0***–1,5***
Proporción inicial del empleo agrícola (porcentaje)–0,8***–0,20,30***
Promedio inicial de años de educación–0,1–0,20,4–0,1
Apertura comercial0,5**0,6**0,50,20,15***
Desarrollo inicial del sector financiero (ln)0,20,00,0–0,10,07**
Costo de poner en marcha una nueva empresa (porcentaje del PIB per cápita)–0,4*–0,2–0,7*–0,7***–0,04
Calidad institucional0,6*0,6*1,0**1,1***–0,04
Crecimiento del período medio de escolaridad0,05
Crecimiento de la razón capital-trabajo0,03
R-al cuadrado0,730,660,680,650,80
Observaciones/países7465575753
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

En el segundo panel del cuadro 3.2, el modelo incluye indicadores institucionales y del clima empresarial. Los resultados ponen de relieve la importancia de estas variables. La calidad institucional tiene un efecto económica y estadísticamente significativo en el crecimiento de la productividad tanto a nivel agregado como sectorial36. Sin embargo, al neutralizar las instituciones se reduce la significatividad de las variables de apertura y escolaridad inicial (en concordancia con los resultados de estudios anteriores y con sujeción a la posible endogeneidad de la variable institucional).

El costo de iniciar una actividad económica tiene un efecto negativo en el crecimiento de la productividad, especialmente en el sector de servicios. En general, cuando se neutraliza este costo se reduce la significatividad del desarrollo del sector financiero en las regresiones de crecimiento de la productividad. En la ecuación de desplazamiento de la mano de obra los costos iniciales no tienen efectos significativos. No obstante, una especificación más general que incluye una interacción entre el costo de poner en marcha una empresa y el desarrollo del sector financiero parece indicar que esta última es significativa en la medida que reduce los efectos negativos de los costos iniciales.

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Nota: Los autores principales de este capítulo son Florence Jaumotte, Hélène Poirson, Nikola Spatafora y Khuong Vu, con la colaboración de Christian De Guzman y Patrick Hettinger.

Corea, la provincia china de Taiwan, la RAE de Hong Kong y Singapur.

Filipinas, Indonesia, Malasia y Tailandia, que son países miembros de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental.

Este capítulo está centrado en los siguientes países y subregiones de Asia: Japón, las economías recientemente industrializadas, ASEAN-4, China, India y otros países de Asia (Bangladesh, Camboya, Myanmar, Pakistán, la República Democrática Popular Lao, Sri Lanka y Vietnam). En la definición de Asia se incluyen todos estos países; los países en desarrollo de Asia incluyen todos los países antes mencionados, con excepción de Japón y las economías recientemente industrializadas; Asia oriental incluye todos estos países, excepto Japón, India, Pakistán y Sri Lanka. Se establecen distinciones entre la región de Asia, como un todo, y las economías avanzadas (sin incluir Asia), América Latina y el Caribe y otras economías en desarrollo. Todos los promedios regionales y subregionales dicen relación con la media no ponderada, a menos que se indique lo contrario.

En este capítulo se considera que el “despegue” del crecimiento económico se inició en 1955 en Japón, en 1967 en las economías recientemente industrializadas, en 1973 en la ASEAN-4, en 1979 en China, en 1982 en India y en 1990 en otros países de Asia. En los primeros cuatro casos, la fechas se tomaron de Perspectivas de la economía mundial, capítulo II, abril de 2004; en el de India, de Hausmann, Pritchett y Rodrik (2005); el año indicado para otros países de Asia es algo arbitrario, pero no se dispone de datos anteriores a 1990 para ese grupo.

En Banco Mundial (1993) se hace un análisis más detallado del historial de medidas de política, incluidas las políticas para el sector industrial.

Definidos como la relación entre la fuerza laboral y la población en edad de trabajar (para fines de este capítulo, entre los 15 y los 64 años de edad).

Específicamente, la relación entre la población en edad de trabajar y la población total, es decir, uno menos el coeficiente de dependencia total.

Véanse un análisis y un resumen de la metodología de contabilidad del crecimiento relevante en Jorgenson, Ho y Stiroh (2005) y Jorgenson (de próxima publicación). En consonancia con muchas de las publicaciones sobre el tema, se da por supuesto que la parte correspondiente al capital en el ingreso es igual a 0,35. Los resultados principales son robustos respecto a la estimación de su valor. Las estimaciones sobre capital físico se basan en Nehru y Dhareshwar (1993), y se actualizan en base a Fajnzylber y Lederman (1999) usando datos de Perspectivas de la economía mundial sobre formación de capital fijo bruto. Las estimaciones sobre capital humano se basan en Barro y Lee (2000).

En general, nuestros resultados para las economías recientemente industrializadas son similares (en períodos comparables) a los presentados en Young (1995), con la excepción de que el aumento estimado de la PTF en Singapur durante la década de 1990 es superior a un punto porcentual, en lugar de 0,2 puntos porcentuales. Sarel (1996) examina la susceptibilidad de las estimaciones a variar cuando se usan hipótesis alternativas.

Las estimaciones sobre el aumento de la PTF en China podrían haber sido afectadas por el uso de deflactores inexactos del precio de la inversión. Para un análisis de las estadísticas sobre China, véase también Young (2003).

Esta es una versión actualizada de la base de datos en Jorgenson y Vu (2005).

La revolución de la TIC puede también tener un efecto más directo en la productividad total a través del aumento de la PTF en los sectores que la producen. Estos sectores representan el 10% o más del valor agregado total en varios países de Asia, incluidos Corea, Filipinas, Malasia, la provincia china de Taiwan y Singapur. Sin embargo, no fue posible estimar el crecimiento de la PTF en estos sectores.

Véase, por ejemplo, Cerra y Saxena (2003). Generalmente, en los estudios preparados con una muestra más amplia de crisis financieras y monetarias se observa que esas crisis no tienen efectos a largo plazo en el crecimiento (Barro, 2001, y Park y Lee, 2001).

Cabe señalar que los datos disponibles están plagados de graves problemas de medición, especialmente en lo que respecta al acervo de capital. Por ejemplo, no está claro en qué medida la cancelación contable efectiva del capital tras las crisis financieras de mediados de la década de 1990 quedó recogida en las cuentas nacionales, un aspecto que podría ser especialmente importante en la ASEAN-4.

El sector de servicios incluye el comercio mayorista y minorista, los hoteles y restaurantes, las telecomunicaciones, los servicios financieros y de seguros, otros servicios comerciales, y los servicios comunitarios, sociales y personales.

Incluidos el ingreso per cápita, el tamaño del país y la población. Véase el apéndice 3.1 para una explicación más detallada.

En promedio, la participación de la agricultura en el empleo se redujo en 0,6 puntos porcentuales al año.

Si bien el cálculo de la productividad, sobre todo en el área de servicios, es objeto de numerosas reservas, estas brechas intersectoriales parecen ser suficientemente grandes como para indicar diferencias reales en materia de productividad.

Los niveles de productividad en los sectores de telecomunicaciones e informática, que están menos protegidos, son de alrededor del 40% ó 50% de los observados en Estados Unidos. En cambio, en los sectores de comercio y banca minorista, que están más resguardados, la productividad solo asciende, respectivamente, al 6% y 12% de los niveles existentes en Estados Unidos. Véase McKinsey Global Institute (2001 y 2006).

En Estados Unidos, el desplazamiento se produjo principalmente del sector industrial al de servicios.

En general, se considera que una reducción de 1 punto porcentual de la variación media anual de la proporción del empleo agrícola está asociada con un aumento de 1,5 puntos porcentuales en la productividad anual media de la mano de obra (tras neutralizar la productividad inicial y la proporción inicial de la agricultura en el empleo).

Véanse, por ejemplo, Poirson (2000 y 2001) y Bloom, Canning y Malaney (1999). En Dekle y Vandenbroucke (2006) se advierte también que el desplazamiento de la mano de obra desde el sector público hacia el sector privado no agrícola ha desempeñado un papel importante en el crecimiento en China en los últimos años.

Específicamente, los 28 subsectores manufactureros incluidos en la base de datos de la ONUDI se agregaron en sectores con uso intensivo de mano de obra calificada y en sectores sin uso intensivo de mano de obra calificada. Se incorporaron 14 subsectores en cada agregado. La “intensidad de mano de obra calificada” se definió en base a la participación de la mano de obra calificada en el ingreso nacional, que se calculó usando la matriz de insumo-producto para Sudáfrica (Kochhar et at., 2006).

En Hausmann, Hwang y Rodrik (2005) y Rodrik (2006) se observa también que China e India exportan una proporción extraordinariamente elevada de productos que, por lo general, se producen en países de ingreso más alto. Téngase presente además que, cuando no se toma en cuenta la población, la diferencia entre la proporción efectiva y la proporción prevista de empleo con uso intensivo de mano de obra en Asia aumenta a 10 puntos porcentuales.

En el caso de China, los datos son fiables solo desde 1990 en adelante.

En promedio, la divergencia observada en el período es de 35% y de 0,6 puntos porcentuales por año, respectivamente.

Los resultados son los mismos incluso cuando el análisis se efectúa usando los 28 subsectores incluidos en la base de datos en lugar de solo dos sectores agregados generales.

No obstante, existe una abundante bibliografía sobre los factores que determinan las diferencias en materia de productividad entre los países industriales, y en muchos estudios nacionales se examinan las causas de las diferencias en la productividad entre los distintos sectores de la economía.

Por ejemplo, Edwards (1998) usa indicadores alternativos de la apertura para demostrar que en las economías más abiertas el crecimiento de la PTF es más rápido; Coe, Helpman y Hoffmaister (1997) demuestran que en los países en desarrollo que comercian con países industriales que tienen programas intensivos de investigación y desarrollo el crecimiento de la productividad es mayor, y Miller y Upadhyay (2000) observan que en los países de bajo ingreso el capital humano solo promueve la PTF cuando esos países alcanzan un cierto grado de apertura.

En este capítulo, la calidad institucional se evalúa usando el índice de eficacia del gobierno de Kaufmann-Kraay-Mastruzzi. Para evaluar el clima empresarial, se usa como variable sustitutiva el costo de iniciar una actividad comercial (como porcentaje del ingreso per cápita), tomado de la base de datos Doing Business del Banco Mundial. Los niveles de educación se miden según el rendimiento escolar medio, tomado de Barro y Lee (2000). La apertura al comercio se calcula con el índice Welch-Wacziarg (se considera que una economía es cerrada si se cumplen las siguientes condiciones: existe una junta de exportación/comercialización, es considerada una economía socialista, el arancel medio del período es superior al 40%, la proporción de bienes sujetos a barreras arancelarias supera el 40% o la prima en el mercado negro de moneda nacional excede el 20%).

Por ejemplo, la administración pública en Corea fue objeto de una transformación radical durante la década de 1960, entre otras cosas, mediante la introducción de sistemas de contratación y promoción basados en el mérito, y en la década de 1970 se había transformado en una burocracia con excelente reputación (Banco Mundial, 1993, recuadro 4.4). Véase un análisis más amplio de la reforma institucional en “El desarrollo de las instituciones”, capítulo III de Perspectivas de la economía mundial, septiembre de 2005.

Por ejemplo, no existen suficientes datos de panel multinacionales para la mayoría de los indicadores institucionales, lo cual hace difícil relacionar el crecimiento de la productividad con los cambios (a diferencia del nivel) en materia de calidad institucional.

Con un modelo lineal generalizado y un margen de participación que va de 0 a 100, los resultados obtenidos son similares.

Esto conlleva un cambio implícito de base de la estructura sectorial para cada año, lo cual permite hacer una descomposición más exacta de las respectivas contribuciones de los efectos sectoriales y la productividad que al usar exclusivamente los puntos inicial y final de la muestra.

También incluye el cuadrado de la proporción inicial del empleo agrícola (a fin de detectar posibles faltas de linealidad), pero se excluye el margen de diferencia inicial en la productividad (en relación con Estados Unidos) y el nivel inicial de educación (que no era significativo).

No se observaron efectos significativos de la calidad institucional en los desplazamientos intersectoriales de la mano de obra y el coeficiente tiene el signo equivocado.

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