Chapter

Capítulo 2: La crisis mundial de 2008–09: Impacto, respuestas de política económica y papel del FMI

Author(s):
Marco Pinon, Alejandro Lopez Mejia, M. (Mario) Garza, and Fernando Delgado
Published Date:
December 2012
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Desde mediados de los años noventa, las economías de Centroamérica, Panamá y la República Dominicana (CAPRD)1 se han ido integrando cada vez más al resto del mundo a través de vínculos comerciales, el aumento de las tenencias transfronterizas de activos financieros y de los flujos de capital y un fuerte crecimiento de las remesas (capítulo 1). Esta tendencia, junto con los avances en la adopción de un conjunto de reformas económicas, contribuyó a mantener la estabilidad macroeconómica y a elevar las tasas de crecimiento en la región antes de 2008 (Desruelle y Schipke, 2008). Al mismo tiempo, la región de CAPRD se vio más influenciada por las fluctuaciones cíclicas en Estados Unidos y expuesta a los shocks externos, lo que creó importantes desafíos para las autoridades económicas. Estos desafíos se hicieron evidentes durante la crisis económica mundial de 2008–09.

En este capítulo se describen el impacto que tuvo la crisis mundial en la región, las respuestas de política económica adoptadas por las autoridades (que en parte reflejaron los avances logrados antes de 2009 en el fortalecimiento de los marcos macroeconómicos y financieros) y el importante papel desempeñado por el FMI durante la crisis. En la sección siguiente se describen brevemente la crisis mundial y su impacto en la región. Se examinan luego las respuestas de política económica adoptadas por las autoridades para mitigar el impacto de la crisis, evaluando las mejoras que se introdujeron en los marcos de política antes de la crisis de 2008–09. En la siguiente sección se describe y evalúa el papel desempeñado por el FMI en 2008–10.

Impacto en la Región

En la primera parte de esta sección se resumen la crisis económica mundial de 2008–09, la respuesta de política macroeconómica en las economías avanzadas y la incipiente recuperación del crecimiento mundial en el segundo semestre de 2009. En la segunda parte se describe el impacto de la crisis mundial en las economías de la región de CAPRD.

Contexto mundial

Estados Unidos fue el epicentro de la crisis global que estalló en el segundo semestre de 2008 y se propagó rápidamente por todo el mundo (gráfico 2.1). La quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008 trajo consigo el período de mayor turbulencia financiera desde la Gran Depresión, durante el cual se agotó la liquidez mundial, los diferenciales de crédito alcanzaron máximos históricos y las acciones se desplomaron. La ola de inestabilidad financiera golpeó a la economía real, arrastrando al producto hacia una espiral descendente, aumentando el desempleo y frenando los precios. El producto en las economías avanzadas registró un descenso sin precedentes de 8¾% (anualizado) en el cuarto trimestre de 2008 y se mantuvo en caída libre en el primer trimestre de 2009. El empleo, el producto y la confianza se desplomaron, acarreando caídas sincronizadas en todo el mundo que crearon círculos de interacción negativa y provocaron una contracción masiva del comercio mundial y de la producción industrial (FMI, 2009a).

Gráfico 2.1La crisis mundial

Fuentes: Bloomberg, L.P., y Haver Analytics.

Nota: Entrega inmediata: Precio medio del petróleo de entrega inmediata; IEES: Instituto de Estudios Económicos y Sociales.

Para mitigar los daños de la crisis, en los países avanzados se imprimió rápidamente a la política macroeconómica una orientación expansiva. Para respaldar sus economías y considerando que las inquietudes con respecto a la inflación estaban cediendo, los bancos centrales redujeron drásticamente las tasas de política monetaria, hasta ½% o menos en la mayoría de las economías avanzadas (por ejemplo, Canadá, Estados Unidos, Japón y el Reino Unido). Además, los bancos centrales comenzaron a realizar compras de hipotecas, títulos privados y bonos públicos en cantidades sin precedentes para reactivar los mercados de crédito. A fin de reequi-librar la situación financiera, las autoridades de Estados Unidos y Europa proporcionaron apoyo a los grandes bancos por medio de inyecciones de capital y garantías sobre los depósitos y los activos problemáticos. La política fiscal se orientó a sostener la demanda, complementando los estabilizadores automáticos con importantes paquetes de medidas discrecionales de estímulo. En febrero de 2009, el Congreso de Estados Unidos aprobó un plan plurianual de estímulo fiscal por un total de cerca de 5% del PIB. También se aprobaron notables medidas de estímulo fiscal en otras economías avanzadas, incluyendo Canadá, Japón y en toda la Unión Europea.

Las medidas concertadas adoptadas a nivel mundial en respuesta a la crisis dieron resultado y empezaron a aparecer signos de estabilidad en el segundo semestre de 2009 (FMI, 2009b). Los precios de las materias primas comenzaron a recuperarse y el comercio mundial se estabilizó. Aunque el crecimiento mundial se mantuvo atenuado y el empleo en las economías avanzadas siguió contrayéndose, la caída libre se detuvo. Además, si bien ya no estaban bajo una presión excesiva, las condiciones financieras todavía no se habían normalizado porque los principales mercados seguían dependiendo de políticas de apoyo. Entretanto, una considerable capacidad ociosa, junto con una caída fuerte pero efímera de los precios de las materias primas, hicieron que la inflación se mantuviera en un bajo nivel.

El impacto en la región

La crisis mundial afectó a la región de CAPRD por varios canales. La balanza de pagos de los países de la región sufrió un doble golpe. El colapso de la demanda externa proveniente de Estados Unidos redujo fuertemente las exportaciones (especialmente las relacionadas con la maquila y las materias primas) y ante la fragilidad del mercado laboral en Estados Unidos las remesas de trabajadores y los ingresos del turismo se redujeron significativamente (cuadro 2.1). Por el lado positivo, la caída pronunciada de los precios del petróleo y de los alimentos proporcionó cierto respiro, ayudando a reducir el déficit de la cuenta corriente externa de la región. Con respecto a la cuenta de capital, en la mayoría de los países se redujo considerablemente la entrada de inversiones extranjeras directas y de otros flujos de capitales privados (gráfico 2.2). A pesar de estos shocks, las reservas internacionales se mantuvieron en un nivel sólido en la mayoría de los países de la región, en parte gracias a que, oportunamente, aumentó la entrada de capitales oficiales (gráfico 2.3).

Cuadro 2.1CAPRD: Comercio internacional y remesas, 2007:T4–2009:T4
ExportacionesImportacionesRemesas
(Miles de millones de dólares de EE.UU.)
2007:T411,419,13,9
2008:T111,718,83,7
2008:T212,621,44,1
2008:T312,622,24,0
2008:T410,918,63,8
2009:T110,315,13,5
2009:T211,116,13,6
2009:T311,716,63,6
2009:T410,817,53,5
(Variación porcentual)
2009:T1–2008:T1−12,5−19,5−6,5
2009:T2–2008:T2−12,1−24,9−12,2
2009:T3–2008:T3−7,3−25,1−11,4
2009:T4–2008:T4−0,9−5,8−8,4
Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.
Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

Gráfico 2.2Flujos de inversión extranjera directa hacia CAPRD en el primer semestre de 2009 (variación porcentual con respecto al mismo trimestre del año anterior)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Gráfico 2.3CAPRD: Balanza de pagos, 2006–10

Fuentes: Haver Analytics; FMI, International Financial Statistics; Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

aPromedio simple de CAPRD, excluye Costa Rica y Panamá.

bPromedio simple de CAPRD, excluye El Salvador y Panamá.

El shock externo redujo el crecimiento económico (gráfico 2.4 y gráfico 2.5). El crecimiento del producto de la región, que en 2006–07 había promediado un 6½% (interanual), se desaceleró a un promedio de 4½% (interanual) en 2008, registrando una caída muy fuerte en el cuarto trimestre. En 2009, el producto se contrajo 0,2% en promedio, aunque Guatemala, Panamá y la República Dominicana registraron un crecimiento positivo. A finales de 2009, la actividad económica comenzó a remontar, registrándose el repunte más fuerte en Costa Rica, Panamá y la República Dominicana. La marcada disminución de la demanda interna y de la demanda mundial generó brechas negativas del producto (es decir, el producto cayó por debajo de su potencial) y eliminó las presiones inflacionarias, incluidas las derivadas de los precios mundiales de las materias primas (que registraron un fuerte descenso con respecto a sus niveles máximos de mediados de 2008). La inflación anual se redujo de un promedio de 9,2% a finales de 2008 a 3,5% a finales de 2009, registrándose los mayores descensos en El Salvador y Guatemala.

Gráfico 2.4CAPRD: Impacto de la crisis mundial

Fuentes: Haver Analytics; Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana. IMAE: Índice Mensual de Actividad Económica.

aExcluye la República Dominicana.

Gráfico 2.5Brechas del producto (porcentaje)

Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Los ingresos fiscales también se vieron duramente golpeados por el shock. La pronunciada caída de los flujos comerciales y de la actividad económica afectó a los ingresos tributarios del gobierno central, creando desafíos para todos los países, especialmente aquellos con importantes necesidades de financiamiento del sector público. En el primer trimestre de 2009, los ingresos disminuyeron, en promedio, en términos nominales (interanuales), registrándose el mayor deterioro en la República Dominicana (16%). A medida que la actividad económica y los flujos comerciales comenzaron a recuperarse, los ingresos tributarios se estabilizaron a finales de 2009, aunque disminuyeron considerablemente en El Salvador y Honduras.

En general, los sistemas financieros de la región resistieron bien a la crisis. Aunque la crisis se originó en el sistema financiero de Estados Unidos, las repercusiones directas en los sistemas bancarios de la región fueron limitadas, gracias a los balances en general sólidos de los bancos con pocas tenencias de activos “tóxicos”, a una estructura de financiamiento basada principalmente en los depósitos internos y, en algunos casos, a la débil vinculación con los mercados financieros mundiales. Aunque las líneas de crédito externas a la región de CAPRD se redujeron más que en otras regiones en el primer semestre de 2009 (gráfico 2.6), en general los sistemas financieros de la región pudieron absorber el impacto de los trastornos en los mercados mundiales sin grandes perturbaciones. Los indicadores del sector financiero se mantuvieron particularmente firmes, sobre todo los coeficientes de capitalización y liquidez. Sin embargo, los préstamos en mora, la cobertura de las provisiones para préstamos y la rentabilidad se deterioraron en cierta medida (gráfico 2.7). Con una excepción (Panamá), los bancos de la región de CAPRD no necesitaron ninguna intervención o resolución2. Sin embargo, los shocks externos provocaron una fuerte desaceleración del crecimiento del crédito en todos los países (recuadro 2.1).

Gráfico 2.6Crédito de bancos extranjeros, 2008:T1–2009:T2 (variación porcentual anualizada con respecto al trimestre anterior)

Fuente: Banco de Pagos Internacionales.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

Gráfico 2.7CAPRD: Indicadores de solidez financiera, 2005–10 (porcentaje, promedios regionales, tercer decil–séptimo decil)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI basados en datos de las autoridades nacionales.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

a Los activos líquidos incluyen inversiones a corto plazo.

Respuestas de Política Económica

En el ámbito macroeconómico, los gobiernos de la región de CAPRD aprovecharon la relativa solidez de su posición fiscal para acomodar el impacto del deterioro cíclico de los ingresos públicos y mitigar la caída de la demanda interna a través de un aumento del gasto público. Sin embargo, el margen de maniobra para adoptar una política monetaria anticíclica se vio más restringido, y su eficacia debilitada, por la limitada flexibilidad cambiaria, la fuerte dolarización de los balances bancarios y la poca profundidad de los sectores financieros (véase el capítulo 8). En lo que concierne al sector financiero, todos los países de la región redoblaron los esfuerzos para reforzar su sistema bancario.

Política fiscal

En vísperas de la crisis mundial, la región de CAPRD presentaba una situación fiscal relativamente sólida. El elevado crecimiento económico de los años anteriores dio lugar a un aumento de la recaudación tributaria, lo que contribuyó a crear espacio fiscal (durante 2004–08 el saldo primario se mantenía cercano a cero, en promedio). Como resultado, los coeficientes deuda pública/PIB eran más bajos que a comienzos de la década (entre otras razones debido a las operaciones de alivio de la deuda en Honduras y Nicaragua). Sin embargo, la caída de la deuda pública habría sido mayor si los países (con excepción de Panamá) hubieran adoptado una orientación fiscal más neutra durante los años de fuerte crecimiento (gráficos 2.8 y 2.9).

Gráfico 2.8Deuda del sector público, 2004–08 (porcentaje del PIB)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Gráfico 2.9Impulso fiscal, 2005–08 (estímulo fiscal promedio, porcentaje del PIB)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI, utilizando la metodología desarrollada por Morra (2011).

Recuadro 2.1¿Hubo un crecimiento excesivo (auge) del crédito en la región de CAPRD antes de la crisis?

El crédito se expandió rápidamente en la región de CAPRD durante el período previo a la crisis mundial. La expansión crediticia observada en la mayoría de los países de la región fue similar a la experimentada en los países de Latinoamérica más integrados a los mercados mundiales de capitales (AL-5, que incluye Brasil, Chile, Colombia, México y Perú), pero más moderada que la registrada en las economías avanzadas y en Europa central y oriental. El aumento del crédito al sector privado que tuvo lugar en esos años se financió a través de un sólido crecimiento de los depósitos, un mayor acceso al crédito externo (a partir de niveles muy bajos en la mayoría de los países excepto Panamá) y una menor exposición al sector público. En la mayoría de los países, la pro-fundización financiera estuvo acompañada de un incremento de la propiedad extranjera de los bancos (excepto en la República Dominicana y Guatemala) y se extendió al sector no bancario, incluidas las entidades de microfinanciamiento que otorgan crédito a sectores tradicionalmente excluidos de los mercados financieros. A pesar del rápido aumento del crédito, los niveles de intermediación financiera en CAPRD (con excepción de Panamá) se mantuvieron significativamente por debajo de los correspondientes a las economías emergentes (sobre todo las de Asia).

Existen varias metodologías para identificar auges del crédito. El método del umbral absoluto define un auge del crédito como un período en el cual la relación crédito/PIB aumenta más de cinco puntos porcentuales. Según el criterio del umbral relativo, desarrollado por Gourinchas, Valdés y Landerretche (2001) y posteriormente ampliado por Mendoza y Terrones (2008), un auge del crédito es un episodio durante el cual el crédito no solo crece a tasas elevadas sino que también supera su tendencia de largo plazo por un margen suficientemente significativo. Específicamente, se utiliza un filtro Hodrick-Prescott móvil para estimar la tendencia de largo plazo de la relación crédito/PIB, y se define un auge del crédito como un período en el cual la brecha entre el coeficiente efectivo y tendencial crédito/PIB excede 1½ veces la desviación estándar histórica.

De esos indicadores se infiere que la expansión del crédito que se registró antes de la crisis en la región de CAPRD no constituyó un auge del crédito. Costa Rica y Honduras fueron los únicos países donde se observó un aumento de la relación crédito/PIB superior a cinco puntos porcentuales durante dos años consecutivos (Costa Rica 2007–08; Honduras 2006–07). Esto implicaría una frecuencia de episodios de auge crediticio en la región de CAPRD de aproximadamente 11% (4 episodios entre 35) durante el período 2004–08. En cambio, la frecuencia de ese tipo de episodios observados durante el mismo período en otras regiones fue significativamente mayor. Medida en función del umbral relativo, la incidencia de episodios de auge del crédito en la región durante 2004–08 también se cuenta entre las más bajas, y es significativamente menor que la registrada en las economías avanzadas y economías emergentes de Europa y Asia central.

Gráfico 2.1.1Crédito real al sector privado (promedio regional); enero de 2005 = 100

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana; AL-5: Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

Gráfico 2.1.2Frecuencia de auges del crédito, 2004–08 (porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana; AL-5: Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

aAuge de crédito si la relación crédito/PIB aumentó más de 5 puntos porcentuales.

bAuge de crédito si la relación crédito/PIB superó más de 1,5 veces la desviación estándar histórica, conforme a una tendencia construida utilizando un filtro Hodrick-Prescott móvil.

Este recuadro se basa en material preparado por un equipo de funcionarios del FMI para la IX Conferencia Regional sobre Centroamérica, Panamá y la República Dominicana celebrada en 2010. El equipo estuvo encabezado por Luis Cubeddu e incluyó a Rodolfo Luzio y Gabriel Di Bella.

El espacio fiscal disponible permitió a los gobiernos adoptar una orientación fiscal expansiva al estallar la crisis mundial. En 2009, los déficits fiscales en la región de CAPRD aumentaron a un 3,8% del PIB en promedio, frente al 1,7% del PIB registrado en 2008 (gráfico 2.10). Para contribuir a mitigar el impacto de la desaceleración mundial en la demanda interna, la mayoría de los países acomodaron el impacto del deterioro de los ingresos públicos causado por la rápida contracción de la recaudación de impuestos sobre las importaciones (derechos de importación e impuestos indirectos que gravan las importaciones) y la disminución de la recaudación de tributos internos (gráfico 2.11). La demanda interna también se vio apuntalada por el aumento del gasto primario (salvo en la República Dominicana). La composición del gasto público se deterioró. Mientras el gasto de capital se redujo en términos reales (salvo en Panamá), el gasto corriente aumentó (Carías, 2011).

Gráfico 2.10CAPRD: Saldos fiscales, 2004–10

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana. CRI: Costa Rica; DOM: República Dominicana; GTM: Guatemala; HND: Honduras; NIC: Nicaragua; PAN: Panamá; SLV: El Salvador.

Gráfico 2.11Disminución de los ingresos tributarios, 2009 (variación porcentual en moneda local, 2008–09)

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

La magnitud del estímulo fiscal varió de un país a otro (cuadro 2.2). Según Morra (2011), el impulso fiscal en 2009 fue positivo en todos los países, salvo en la República Dominicana (donde se mantuvo cerca de cero) y Nicaragua (donde fue negativo); el estímulo fiscal de mayor magnitud se registró en Costa Rica y Panamá. Las estimaciones realizadas por los equipos del FMI asignados a los distintos países muestran que en 2009 el impulso fiscal en la mayoría de los países fue mucho mayor. Sin embargo, el indicador formulado por Morra (2011) probablemente sea más preciso, porque supone una menor volatilidad de los ingresos ajustados en función del ciclo3.

Cuadro 2.2Impulso fiscal, 2009–10 (Porcentaje del PIB)
20092010
Indicador 1Indicador 2Indicador 1Indicador 2
Costa Rica1,83,31,91,9
Panamá1,00,90,61,1
El Salvador0,81,1−1,0−1,1
Honduras0,71,9−2,9−2,4
Guatemala0,31,2−0,1−0,2
República Dominicana−0,11,6−0,5−0,5
Nicaragua−0,80,1−2,3−1,5
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: El indicador 1 utiliza la metodología desarrollada por Morra (2011) y el indicador 2 es la estimación de los equipos del FMI encargados de cada país. Los datos corresponden al sector público no financiero, salvo Costa Rica y Guatemala. Los cálculos excluyen los subsidios a la electricidad y a la energía en la República Dominicana y Honduras, respectivamente.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: El indicador 1 utiliza la metodología desarrollada por Morra (2011) y el indicador 2 es la estimación de los equipos del FMI encargados de cada país. Los datos corresponden al sector público no financiero, salvo Costa Rica y Guatemala. Los cálculos excluyen los subsidios a la electricidad y a la energía en la República Dominicana y Honduras, respectivamente.

En 2010, los déficits fiscales en la región fueron algo más bajos que en 2009, pero aún más altos que antes de la crisis (gráfico 2.12). Si bien los ingresos públicos aumentaron a tono con la actividad económica, los gastos se mantuvieron en general en los niveles de 2009. Como se explica en los capítulos 4 y 5, la política fiscal adoptada por la mayoría de los países de la región de CAPRD en 2010 no fue suficiente para recomponer el espacio fiscal utilizado durante 2009 y garantizar la sostenibilidad futura de la deuda pública.

Gráfico 2.12CAPRD: Saldo fiscal, 2009–10 (porcentaje del PIB)

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

La política fiscal anticíclica adoptada por los países de la región de CAPRD en 2009–10 trajo consigo un aumento en el coeficiente deuda/PIB (gráfico 2.13). En su mayor parte, el incremento de los coeficientes de deuda pública obedeció al deterioro de los balances primarios (salvo en Panamá), aunque la desaceleración del crecimiento también contribuyó, sobre todo en El Salvador, donde se registró el mayor aumento de dicho coeficiente. En Nicaragua, el reconocimiento por los tribunales de las expropiaciones de inmuebles realizadas en el pasado fue un factor importante detrás del aumento de la deuda pública4. En Panamá, el aumento observado en la deuda pública obedeció a operaciones de gestión de pasivos (repago de obligaciones del gobierno central, financiadas a través de la emisión de bonos externos).

Gráfico 2.13CAPRD: Factores que explican la variación de la deuda pública, 2008–10 (porcentaje del PIB)

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

Políticas monetaria y cambiaria

Al estallar la crisis mundial, la efectividad de la política monetaria en los países de la región de CAPRD era algo limitada. Las dos economías oficialmente dolariza-das (El Salvador y Panamá) simplemente no podían ajustar la política monetaria y en las otras cinco economías el marco de política monetaria estaba relativamente poco desarrollado. Por lo tanto, a diferencia de las economías emergentes más grandes de Latinoamérica, la flexibilidad del tipo de cambio desempeñó un papel limitado para mitigar el impacto de la crisis mundial en la región de CAPRD (gráfico 2.14)5. La fuerte dolarización (parcial) de los balances bancarios, el exceso de liquidez en el sistema y la poca profundidad de los sectores financieros también debilitaron los canales de transmisión de la política monetaria (véanse los capítulos 6 y 8).

Gráfico 2.14Flexibilidad del tipo de cambio en Centroamérica y AL-5 (tipo de cambio efectivo nominal, US$/moneda local, enero de 2008 = 100)

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CA-5: promedio simple de los índices del tipo de cambio nominal de Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana; AL-5: promedio simple de los índices del tipo de cambio nominal de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

El margen disponible para adoptar una política monetaria anticíclica se vio también limitado en otro aspecto. En comparación con otras economías de Latinoamérica (por ejemplo, Brasil, Chile, Colombia y México), la cobertura de las reservas de los países de la región de CAPRD era significativamente menor, aunque había aumentado en los años previos (gráficos 2.15 y 2.16)6.

Gráfico 2.15Reservas internacionales brutas en meses de importaciones

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana. AL-5: Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

Gráfico 2.16Reservas internacionales brutas en porcentaje del dinero en sentido amplio

Fuentes: Autoridades nacionales y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana. AL-5: Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

En estas circunstancias, la política monetaria se orientó primordialmente a proteger la posición externa y evitar grandes pérdidas de reservas. Por esta razón, aunque la mayoría de los bancos centrales de la región redujeron la tasa nominal de política monetaria porque la economía se estaba debilitando y las presiones inflacionarias habían disminuido, en la mayoría de los países las tasas reales de política monetaria siguieron siendo positivas durante la mayor parte de 2009 (gráfico 2.17).

Gráfico 2.17Tasas de interés reales, 2008–09 (porcentaje)

Fuente: Autoridades nacionales.

Políticas del sector financiero

Las reformas adoptadas antes de la crisis ayudaron a los países de la región de CAPRD a resistir relativamente bien el shock (cuadro 2.3). Para finales de 2008 se habían logrado importantes avances en el fortalecimiento de las normas prudenciales y la supervisión bancaria (por ejemplo, se establecieron sistemas de alerta temprana, se intensificó la supervisión in-situ y se reforzó la supervisión de los conglomerados financieros y los sectores offshore). Asimismo, las autoridades de supervisión fortalecieron los marcos de prevención de crisis reforzando, entre otros, los esquemas de garantía de depósitos y los mecanismos de resolución bancaria y avanzaron en la adopción de un programa para promover la supervisión transfronteriza.

Cuadro 2.3Reformas clave del sector financiero adoptadas antes de 2009
Normas prudenciales y de capitalizaciónMarco regulatorio y de supervisiónMecanismos de resolución de crisis
Costa RicaSe adoptó el plan de regularización para fortalecer el capital del Banco Nacional.Se permitió a los supervisores utilizar información de auditores externos y mecanismos internos de gestión de gobierno y control a los efectos de supervisión.Se trasladaron partes sustanciales del proceso de reorganización/insolvencia fuera del sistema judicial.
Se elevaron, en dos etapas, los requerimientos de capital para los bonos soberanos en moneda extranjera de 0% a 75%.
Se adoptaron requerimientos de capital para cubrir el riesgo de tasas de interés.
El SalvadorSe elevaron los requerimientos de capital del 9,2% al 12,0%.Adopción parcial de la metodología CAMEL [capital, activo, administración, utilidades y liquidez) para la supervisión in-situ y las pruebas de tensión.Se adoptó un marco reforzado de resolución bancaria, que incluye procedimientos basados en el principio del menor costo y delimitación de funciones.
Se introdujeron normas más estrictas de clasificación de préstamos y provisiones.
Reestructuración de la Superintendencia del Sistema Financiero para promover la supervisión basada en riesgos.Se introdujo un sistema más gradual para la rápida aplicación de medidas correctivas.
GuatemalaSe mejoró la clasificación de los préstamos y las normas sobre provisiones y se estableció una clasificación de préstamos reestructurados.Se reforzó la supervisión consolidada de los conglomerados financieros y el sector offshore.Se redefinieron las facilidades de prestamista de última instancia, limitándolas a la asistencia a corto plazo a tasas de interés punitivas, con requisitos de garantía estrictos.
Se aprobaron los requisitos para elevar las provisiones al 100% de los préstamos en mora para 2011.Se facultó a la Superintendencia de Bancos para exigir la rápida aplicación de medidas correctivas en una etapa inicial.
Se introdujeron operaciones de exclusión de activos y pasivos, y el principio del menor costo en la resolución bancaria.
HondurasSe reglamentaron los requerimientos mínimos de liquidez y los descalces de vencimientos.Se exigió a las instituciones financieras establecer directrices y procedimientos de gestión de riesgos.Se reemplazó la garantía general de depósitos por un mecanismo de garantía limitada de depósitos.
Se emitieron reglamentaciones para fortalecer los requerimientos de capital.Se fortalecieron las facultades de supervisión y la autonomía funcional del organismo supervisor.Se simplificaron los mecanismos de activación de resoluciones bancarias y se introdujo el principio del menor costo en la resolución.
Se dictaron normas para elevar las provisiones obligatorias.
Se introdujeron requerimientos de solvencia y límites de préstamos a los usuarios de las facilidades de prestamista de última instancia y se otorgó un rango preferente al banco central en caso de quiebras.
NicaraguaSe establecieron requerimientos de capital para las posiciones abiertas en moneda extranjera.Aplicación más estricta de las normas relacionadas con los riesgos de mercado.Se redefinieron la función y los procedimientos del fondo de garantía de depósitos en las intervenciones bancarias.
Se adoptaron medidas para aislar a los bancos locales de las operaciones transfronterizas realizadas por sus grupos.Se reglamentaron los mecanismos de activación de medidas correctivas.
PanamáSe desarrolló un marco para reforzar la medición y el monitoreo de los riesgos de mercado por parte de los bancos, y se incorporó una medición reforzada a los requerimientos de capital.Se reforzó la basejurídica para la supervisión consolidada transfronteriza.Se reforzó la autoridad de la Superintendencia de Bancos para solicitar a los bancos que adopten medidas correctivas, y para reorganizar y liquidar las instituciones que no cumplan las normas.
Se amplió la supervisión a los conglomerados financieros.
República DominicanaSe adoptaron nuevas normas sobre provisiones.Integración de la supervisión in-situ y extra-situ.Se estableció un marco de regula-rización bancaria (Ley Monetaria y Financiera de 2002).
Se elevaron los requerimientos de capital y se introdujeron requerimientos de capital para riesgos de mercado.Se comenzó a regular y supervisar el sector offshore.
Declaración diaria de activos y pasivos en moneda extranjera.Se estableció un mecanismo de garantía de depósitos y de prestamista de última instancia.
Se reforzó la basejurídica para los requerimientos prudenciales.
Se aprobaron las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), en proceso de transición hacia su pleno cumplimiento.Régimen especial de resolución para los bancos de importancia sistémica (Ley de Riesgo Sistémico de 2004).
Se flexibilizaron diversas restricciones del mercado de crédito interbancario.
Fuente: Personal técnico del FMI.
Fuente: Personal técnico del FMI.

A raíz de la crisis, los bancos de la región de CAPRD redujeron los préstamos (sobre todo en moneda extranjera), aumentaron las tasas activas e incrementaron el crédito a los gobiernos. De hecho, tras reducir durante años su exposición al sector público, los bancos de la región de CAPRD ayudaron a financiar los crecientes déficits fiscales (gráfico 2.18). Esto permitió a los bancos compensar casi totalmente la menor demanda de crédito del sector privado. Al mismo tiempo, la abundante liquidez bancaria ayudó a que bajaran las tasas de interés de la deuda pública. La reducción de los préstamos en moneda extranjera en la región de CAPRD (gráfico 2.19) obedeció a muchos factores, tales como 1) la disminución del financiamiento relacionado con el comercio exterior, 2) el endurecimiento de las normas de crédito y 3) la decisión de los bancos de contener el descalce de monedas, dada la incertidumbre relacionada con las líneas de crédito del exterior. Las tasas de los préstamos bancarios aumentaron en los meses posteriores al derrumbe de Lehman, aunque a principios de 2009 comenzaron a caer de manera gradual a tono con la reducción de los diferenciales de la deuda soberana y la inflación.

Gráfico 2.18CAPRD: Crédito bancario en términos reales, 2005–10 (mediana regional, diciembre de 2005 = 100)

Fuentes: Autoridades nacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

Gráfico 2.19CAPRD: Crédito bancario al sector privado por monedas (mediana regional, diciembre de 2005=100)

Fuentes: Autoridades nacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Excluye El Salvador y Panamá. CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

Los bancos centrales de toda la región reaccionaron rápidamente para evitar una crisis de liquidez (cuadro 2.4). En algunos casos, se garantizó un respaldo de liquidez adecuado para los bancos a través de nuevas líneas de crédito ofrecidas por el Banco Interamericano de Desarrollo (Costa Rica, El Salvador y Panamá) y por el Banco Centroamericano de Integración Económica (Nicaragua). Además, los países relajaron los requisitos de encaje legal y otras regulaciones prudenciales para otorgar mayor flexibilidad a los bancos; también se reforzó la posición de capital de algunos bancos públicos7. A medida que las economías comenzaron a recuperarse a finales de 2009, comenzaron a revertirse muchas de estas medidas. En Costa Rica, la reducción del crédito de los bancos privados se compensó en parte mediante un aumento de los préstamos de los bancos públicos al sector privado (cuadro 2.5). Se observó un comportamiento similar en El Salvador, aunque sus bancos públicos son relativamente pequeños. Además, la mayoría de los países adoptaron políticas para fomentar el crédito a pequeñas y medianas empresas.

Cuadro 2.4CAPRD: Medidas de liquidez, prudenciales y de apoyo al crédito, 2008–10
Costa RicaRepública DominicanaEl SalvadorGuatemalaHondurasNicaraguaPanamá
Liquidez
  • Se adoptó (temporalmente) una facilidad de préstamos con garantía para proporcionar liquidez en moneda local a los bancos.
  • Se ajustaron los requerimientos de liquidez.
  • Se adoptó (temporalmente) un mecanismo para realizar operaciones de reporto con títulos emitidos por el banco central y otros instrumentos de alta calidad.
  • Se flexibilizaron los requerimientos de liquidez para fondos dirigidos a la vivienda.
  • Se eliminó el requerimiento de activos líquidos del 3%.
  • Se adoptó una norma para facilitar las transacciones interbancarias utilizando la cámara de compensación administrada por el banco central.
  • Se estableció una facilidad para realizar operaciones de reporto pasivo en moneda extranjera.
  • Se permitió un acceso ilimitado a la facilidad de liquidez en moneda local.
  • Se flexibilizó (temporalmente) el régimen contable del encaje legal.
  • Se crearon líneas de crédito temporales para préstamos a la vivienda de nueva construcción.
  • Se redujeron los requerimientos de liquidez sobre los depósitos en moneda extranjera.
  • Se redujo el encaje legal aplicable a los bancos.
  • Se incrementaron las líneas de crédito del banco central para los bancos.
  • Se obtuvo una línea de crédito contingente a un año por US$200 millones del Banco Centroamericano de Integración Económica.
  • Se obtuvieron líneas de crédito garantizadas por más de US$600 millones.
Normas sobre la calidad del capital y los activos
  • Se elevó el capital de los bancos públicos.
  • Se adoptó un sistema para diferenciar a los bancos con distintos coeficientes de capital.
  • Se flexibilizaron (temporalmente) las normas de clasificación de préstamos.
  • Se elevó el capital de los bancos estatales.
  • Se perfeccionaron las normas de clasificación de préstamos y provisiones.
  • Se elevaron los requerimientos de provisión al 100% de los préstamos en mora para 2011.
  • Se adoptó una nueva norma para reducir el riesgo de crédito en moneda extranjera.
  • Se amplió el conjunto de garantías permitidas.
  • Se flexibilizaron las normas de crédito para los préstamos a los sectores de alto valor agregado.
  • Se adoptaron nuevos requisitos de capital sobre las posiciones abiertas en moneda extranjera.
  • Se adoptaron nuevas normas sobre provisiones para préstamos reestructurados y aplazados.
  • Se adoptaron nuevas normas para mejorar la transparencia en el sector de tarjetas de crédito.
  • Se reforzaron los requerimientos de capital para incluir el riesgo de mercado.
  • Se reclasificaron algunos títulos como “mantenidos hasta su vencimiento”
Otras medidas
  • Los bancos públicos redujeron (temporalmente) las tasas activas para las pequeñas y medianas empresas (PYME) y las hipotecas de bajo valor.
  • Se obtuvo un préstamo de US$400 millones del Banco Interamericano de Desarrollo para estimular el crédito interno, entre otras formas, mediante compras de carteras de préstamos.
  • Se refocalizaron las políticas de los bancos públicos a fin de incrementar el acceso de las PYME al crédito.
  • Se creó un programa para respaldar el crédito a las PYME.
  • Se creó un nuevo fondo de garantía para promover el microcrédito.
  • Se creó un nuevo fondo de garantía para fomentar el crédito a la vivienda y los préstamos hipotecarios.
  • Se aprobó una ley para la reestructuración de los microcréditos en mora.
Fuente: Personal técnico del FMI.Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.
Fuente: Personal técnico del FMI.Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.
Cuadro 2.5Costa Rica: Crédito al sector privado, 2009–10
20092010
Expansión

del crédito

real (%)
Porcentaje

del total de

préstamos
Expansión

del crédito

real (%)
Porcentaje

del total de

préstamos
Total(0,6)(1,0)
Bancos privados−8,438,6−10,334,1
Bancos públicos4,961,44,665,9
Fuentes: Autoridades nacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.
Fuentes: Autoridades nacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.

Respaldo Del FMI a la Región Durante la Crisis

Reforma de los instrumentos de crédito del FMI y asignación de DEG en 2009

Como parte de su respuesta a la crisis económica mundial, el FMI incrementó su capacidad de préstamo y llevó a cabo una profunda reforma de sus instrumentos de crédito. En el primer semestre de 2009, el FMI obtuvo recursos adicionales por DEG 67.000 millones (US$99.000 millones), incrementando así su capacidad crediticia a DEG 213.000 millones (US$316.000 millones). Al mismo tiempo, el FMI reestructuró sus instrumentos de crédito, flexibilizando las condiciones y el tamaño de sus préstamos, y racionalizando aún más la con-dicionalidad. Concretamente, se creó la Línea de Crédito Flexible para suministrar financiamiento de gran cuantía, sin demora y sin condiciones ex post, a países miembros con políticas y fundamentos económicos muy sólidos. Asimismo, se fortalecieron los acuerdos stand-by, incrementando su tamaño normal y permitiendo el desembolso inmediato de una parte importante de los fondos de cada acuerdo (que pasaron a denominarse Acuerdos Precautorios de Alto Acceso). Centroamérica fue la primera región que se benefició de estos acuerdos stand-by reforzados.

La nueva asignación de DEG 160.000 millones (US$237.000 millones) realizada entre todos los países miembros fue otra iniciativa importante del FMI para ayudar a mitigar los efectos de la crisis mundial. Los nuevos DEG se distribuyeron a finales de agosto de 2009 a todos los países miembros en proporción a su cuota en el FMI y tuvieron el efecto inmediato de reforzar las reservas de los países. Los países de la región de CAPRD recibieron DEG 912,3 millones (US$1.500 millones) y optaron por mantener la asignación de DEG como parte de sus reservas (cuadro 2.6).

Cuadro 2.6CAPRD: Asignaciones de derechos especiales de giro (DEG) (Millones de dólares de EE.UU.)
Asignación de DEGReservas brutasaAsignaciones como

porcentaje de las reservas
Costa Rica222,04.052,35,5
El Salvador238,02.885,68,2
Guatemala245,84.966,34,9
Honduras163,92.225,77,4
Nicaragua151,01.364,911,1
Panamá259,02.631,09,8
República Dominicana255,52.341,510,9
Total CAPRD1.535,320.467,37,5
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

Al 31 de agosto de 2009, después de la asignación de DEG.

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

Al 31 de agosto de 2009, después de la asignación de DEG.

Acuerdos del FMI con los países de la región en 2009

A finales de 2008, las perspectivas mundiales eran poco alentadoras y extraordinariamente inciertas. Los países de la región de CAPRD se enfrentaban a grandes riesgos derivados del deterioro continuo y prolongado del sector real y el sector financiero de Estados Unidos. Estos riesgos se vieron intensificados por factores idiosincrásicos. En El Salvador, las autoridades estaban preocupadas por las posibles salidas de depósitos durante las elecciones presidenciales y legislativas programadas para enero y marzo de 2009. En Costa Rica, la principal preocupación era la fuerte caída de la inversión extranjera directa y de otros flujos de capitales privados. En Guatemala se proyectaban considerables necesidades de financiamiento externo para 2009 y existían focos de vulnerabilidad en el sector bancario.

En este contexto, sobre la base del estrecho diálogo de política económica de los países de la región de CAPRD con el FMI a nivel bilateral y regional, el FMI aprobó préstamos precautorios a favor de Costa Rica, El Salvador y Guatemala en los primeros cuatro meses de 2009. El préstamo a El Salvador se aprobó en enero y los de Costa Rica y Guatemala, en abril de 2009. El acceso en el marco de cada de uno de los tres programas fue equivalente al 300% de la cuota8.

Los objetivos de estos tres programas eran similares. Las autoridades consideraron que un programa con el FMI transmitiría una señal de que la institución avalaba la estrategia del gobierno para salvaguardar la estabilidad macroeconómica y financiera y proporcionaría un colchón de liquidez para hacer frente a los riesgos creados por el deterioro de las condiciones externas. Por consiguiente, los principales elementos de los programas se centraron en 1) mitigar el impacto negativo de la desaceleración de la actividad sobre la demanda interna y las cuentas fiscales; 2) fortalecer la posición externa, flexibi-lizando al mismo tiempo el tipo de cambio (en Costa Rica y Guatemala), y 3) reforzar la regulación y supervisión financiera, la red de seguridad del sector bancario y la eficacia del marco de resolución de los bancos. En el caso de El Salvador, el programa se consideró esencial para transmitir una señal de la continuidad de las políticas en un período de incertidumbre electoral.

Durante este período también se intensificaron las conversaciones del personal técnico del FMI con otros países de la región de CAPRD. A finales de 2009, dada la difícil situación económica y las grandes necesidades de balanza de pagos, la República Dominicana solicitó un acuerdo stand-by a 28 meses para respaldar su programa económico y desbloquear el financiamiento multilateral. El programa preveía la aplicación de políticas fiscales y monetarias anticíclicas para mitigar los efectos de la crisis mundial, y el inicio de un proceso gradual de consolidación fiscal y de medidas de carácter estructural en 2010. Dadas las importantes necesidades de financiamiento del sector público, una parte de los recursos del FMI ayudó a financiar el presupuesto.

Nicaragua, y posteriormente Honduras (en 2010), también activaron acuerdos con el FMI en condiciones concesionarias. En Nicaragua, el acuerdo preexistente en el marco del Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (aprobado a finales de 2007) se reactivó a finales de 2009. El nuevo Programa se centró en proteger la posición externa y preservar la sostenibilidad fiscal. En Honduras, el FMI reanudó las conversaciones con las autoridades elegidas en junio, y en octubre de 2010 aprobó un programa a 18 meses.

¿Fueron eficaces los programas del FMI?

Una evolución de las condiciones externas más favorable de lo previsto y una sólida adopción de las políticas facilitaron el logro de los principales objetivos de los programas del FMI aprobados al estallar la crisis (gráficos 2.20 y 2.21)9. Es importante destacar que los principales riesgos a la baja que planteaban las condiciones externas (el empeoramiento de la recesión en Estados Unidos o un grave contagio financiero) no se materializaron y que el impacto real de la crisis sobre la actividad y las cuentas fiscales fue mayor de lo esperado. En este contexto, los programas contribuyeron en gran medida a mitigar el impacto de la crisis mundial y a salvaguardar la estabilidad macroeconómica y financiera proporcionando una protección contra el riesgo derivado de un deterioro de las condiciones externas y transmitiendo una señal del compromiso de las autoridades de adoptar políticas sólidas. El programa con El Salvador contribuyó a preservar la estabilidad financiera en un país donde no existe un prestamista de última instancia, y constituye un buen ejemplo de la eficacia del respaldo del FMI durante una transición política (FMI, 2010). El programa en Costa Rica ayudó a apuntalar la confianza del mercado y su aprobación redujo la salida de capitales y la presión sobre el tipo de cambio. En Guatemala, aunque las necesidades de financiamiento externo resultaron mucho menores de lo previsto inicialmente, la conclusión oportuna de las revisiones del programa transmitieron una señal del compromiso de las autoridades de aplicar políticas macroeconómicas sólidas y ayudaron a reforzar la confianza de los inversionistas.

Gráfico 2.20Recuperación a dos velocidades de la economía mundial durante 2010–11 (variación porcentual del PIB real, tasa anual desestacionalizada)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Gráfico 2.21CAPRD: Crecimiento del PIB real, 2009–10 (porcentaje)

Fuentes: Autoridades nacionales y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD: Centroamérica, Panamá y la República Dominicana.

Aunque los tres programas contribuyeron con éxito a salvaguardar la estabilidad macroeconómica y financiera, también plantearon desafíos y no lograron corregir algunas vulnerabilidades importantes. En El Salvador, la recuperación económica se sobrestimó sistemáticamente y resultó muy difícil encauzar la posición fiscal hacia una trayectoria sostenible, en parte debido a la aplicación de políticas de gasto inconsistentes. En Costa Rica, las medidas de gasto adoptadas en 2009 para ayudar a mitigar los efectos de la crisis se canalizaron a través de los salarios del sector público y se tradujeron en gastos permanentes que resultaron difíciles de compensar o eliminar. Además, cuando el programa concluyó en julio de 2010, la adopción de un régimen de metas de inflación avanzaba lentamente y no se había adoptado la legislación para fortalecer el sistema financiero (FMI, 2011a). En Guatemala, la oposición política en el Congreso impidió la aprobación de reformas a la legislación bancaria que eran esenciales para corregir las deficiencias de las leyes y reglamentaciones del sistema bancario. Además, se avanzó poco en la reforma del sistema impositivo (impidiendo la aprobación de aumentos muy necesarios del gasto social y en infraestructura) y siguieron acumulándose atrasos en los pagos domésticos, debido a deficiencias estructurales de los controles presupuestarios (FMI, 2011b).

Conclusión

Las economías de la región de CAPRD se vieron muy afectadas por la crisis económica mundial. En 2009, el producto se contrajo más de lo previsto y desaparecieron las presiones inflacionarias como resultado de la fuerte caída de la demanda interna y la demanda mundial. El déficit por cuenta corriente de la balanza de pagos se redujo debido en gran parte a la fuerte contracción de las importaciones, en tanto que la cuenta de capital se contrajo como consecuencia de la caída de la inversión extranjera directa y de la entrada de capitales privados. Las reservas internacionales se mantuvieron en niveles adecuados (e incluso aumentaron), gracias a una mayor afluencia de capitales oficiales. Los ingresos fiscales también se vieron más afectados de lo previsto al estallar la crisis, al reducirse los flujos comerciales y la actividad. Los sistemas financieros de la región resistieron relativamente bien a la crisis, lo cual, en parte, fue un reflejo del bajo nivel de tenencias de activos tóxicos y de la escasa dependencia del crédito externo. Sin embargo, el shock externo provocó una fuerte desaceleración del crecimiento del crédito.

A pesar del impacto negativo de la crisis mundial, la región estaba, en general, mejor preparada que en el pasado para hacer frente a shocks externos. Los decisivos avances realizados para reducir la carga de la deuda pública, mejorar los marcos de política fiscal y monetaria y profundizar las reformas bancarias fortalecieron las variables fundamentales de la economía y reforzaron la capacidad de resistencia de la región a los shocks. Mitigar el impacto del shock externo sobre el crecimiento y el sector financiero (donde podrían haber salido a la luz las vulnerabilidades existentes, dando lugar a una crisis de confianza) se convirtió rápidamente en la prioridad clave de política económica.

En el plano macroeconómico, las autoridades de la región tuvieron que encontrar un equilibrio entre la necesidad de adoptar políticas fiscales y monetarias más laxas para amortiguar el impacto negativo sobre el producto y la de preservar los avances conseguidos con tanto esfuerzo en el ámbito de la consolidación fiscal y la estabilidad de las cuentas externas. La posición fiscal relativamente sólida ayudó a las economías de la región a absorber el impacto del deterioro cíclico de los ingresos públicos durante la crisis y atenuar el efecto de la contracción de la demanda interna. Sin embargo, el margen para aplicar una política monetaria activa era más restringido y su eficacia se vio debilitada por la limitada flexibilidad del tipo de cambio, la fuerte dolarización de los balances bancarios, el exceso de liquidez en el sistema y la poca profundidad de los mercados financieros. Además, aunque el sector financiero de la región de CAPRD resistió relativamente bien a la crisis, gracias en parte a las reformas realizadas antes de 2009, las autoridades reaccionaron rápidamente, centrando las respuestas iniciales de política en asegurar el respaldo de liquidez necesario.

El FMI desempeñó un papel importante durante la crisis. Desde el estallido de la crisis, todos los países de la región mantuvieron un estrecho diálogo de política económica con el FMI. Este diálogo dio lugar a la aprobación a principios de 2009 de tres acuerdos stand-by de carácter precautorio (Costa Rica, El Salvador y Guatemala) por importes considerables, para salvaguardar la estabilidad macroeconómica y financiera, apuntalar la confianza de los inversionistas y proporcionar una protección contra los riesgos derivados del deterioro de las condiciones externas. A finales de ese año, el FMI aprobó un acuerdo stand-by a favor de la República Dominicana. Nicaragua y posteriormente Honduras (en 2010), también activaron acuerdos con el FMI en condiciones concesionarias. Asimismo, en agosto de 2009 los países de la región de CAPRD—todos ellos miembros del FMI—recibieron asignaciones especiales de DEG. La evolución de las condiciones externas más favorable de lo previsto y la sólida adopción de las políticas facilitaron el logro de los principales objetivos de los programas aprobados al estallar la crisis. Esto permitió salvaguardar la estabilidad macroeconómica y financiera. Sin embargo, quedan por delante importantes desafíos dado que persisten vulnerabilidades en la mayoría de los países de la región de CAPRD.

Mientras la recuperación económica en la región continúe afianzándose, será esencial iniciar el proceso de consolidación fiscal para recomponer el espacio fiscal y proteger la sostenibilidad de la deuda pública. En las economías que no están oficialmente dolarizadas, también será esencial reforzar los marcos de política monetaria, entre otras formas flexibilizando el régimen cambiario, para ayudar a hacer frente a los shocks futuros y reducir la inflación a los niveles observados en los países de Latinoamérica que han adoptado regímenes de metas de inflación. Además, dado que las perspectivas de crecimiento mundial a mediano plazo son considerablemente más débiles que antes de la crisis de 2009, es importante poner en práctica un ambicioso programa de reformas estructurales (incluidas reformas en el sector financiero) para estimular las fuentes internas de crecimiento y reducir la pobreza y la desigualdad. Estos desafíos se analizan en detalle en los capítulos siguientes.

Referencias

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Este capítulo se basa en los documentos preparados por funcionarios del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI para la VIII y la IX Conferencia Regional sobre Centroamérica, Panamá y la República Dominicana celebradas en 2009 y 2010, respectivamente. Entre los autores de esos documentos están Andreas Bauer, Luis Cubeddu, Gabriel Di Bella, Rodolfo Luzio, Pablo Morra, Masahiro Nozaki, Jordi Prat y el autor de este capítulo. Luis Diego Barrot colaboró en las tareas de investigación.

1

La región de CAPRD comprende Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana.

2

En febrero de 2009, la Superintendencia de Bancos de Panamá tomó el control administrativo de Stanford Bank-Panamá, después del retiro masivo de depósitos provocado por la denuncia de fraude presentada por la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos.

3

Morra (2011) sostiene que las estimaciones elaboradas por los equipos de funcionarios del FMI asignados a los distintos países tienden a subestimar el ingreso ajustado en función del ciclo durante las recesiones en Centroamérica porque estas estimaciones restan importancia al comportamiento cíclico de los ingresos públicos relacionados con las importaciones en la región. Morra propone un indicador que busca capturar el ciclo de los ingresos derivado del ciclo de importaciones (y no solo de la desviación del producto potencial con respecto al producto efectivo).

4

Además, los activos acumulados por el gobierno (incluido el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social) no están reflejados en los datos sobre la deuda pública bruta.

5

En Guatemala, el tipo de cambio respaldó el ajuste externo. Al mismo tiempo, las autoridades también consideraron importante evitar una volatilidad excesiva del tipo de cambio y complementaron el régimen de flexibilidad cambiaria con una regla de intervención.

6

Aunque las reservas internacionales brutas en la región de CAPRD aumentaron más del 50% en 2000–08, se triplicaron en las cinco economías latinoamericanas más grandes y se sextuplicaron en una muestra mundial más amplia de mercados emergentes (Magnusson Bernard, 2011).

7

Guatemala inyectó el equivalente de US$25 millones en el banco hipotecario de propiedad estatal, Crédito Hipotecario Nacional, en el primer trimestre de 2009, para que este pudiera cumplir con el coeficiente mínimo de capital. Costa Rica recapitalizó tres bancos comerciales públicos por medio de una transferencia de US$117,5 millones en bonos indexados por inflación y el gobierno de El Salvador aumentó en US$8 millones el capital de los dos bancos estatales.

8

La cuota de un país miembro determina los aspectos básicos de su relación financiera e institucional con el FMI. A cada país miembro se le asigna una cuota, que se basa, en líneas generales, en su posición relativa en la economía mundial. La cuota de cada país determina el tope de sus compromisos financieros frente al FMI y su número de votos en la institución y ayuda a determinar su acceso al financiamiento del FMI.

9

Los programas del FMI con la República Dominicana y Honduras seguían en marcha en el momento en que se escribió este capítulo. Por lo tanto, esta parte del capítulo se centra sobre todo en los programas que concluyeron en 2010: El Salvador, Costa Rica y Guatemala (véanse más detalles en FMI, 2010, 2011a y 2011b, respectivamente).

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