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Resumen de las Observaciones

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
March 1994
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Definiciones y sistemas de clasificación

El presente informe comienza con la definición de algunos términos básicos y útiles para describir los diferentes sistemas de clasificación de la deuda que emplean los integrantes del Grupo Internacional de Trabajo sobre Estadísticas de la Deuda Externa (GITEDE). Al final del informe se incluye un glosario de términos para el lector que no esté familiarizado con todos los conceptos y definiciones que se relacionan con la deuda externa, la economía y las finanzas internacionales.

Se presentan, además, en el informe, los diferentes sistemas de clasificación de la deuda. Cada uno de ellos cuenta con información sobre la distribución geográfica de los flujos de deuda, pero existe considerable variación en lo que respecta a la cobertura de los países y a la asignación de los datos en las distintas categorías. Los sistemas que emplean el BPI y el FMI procuran ser de amplia cobertura. El FMI publica datos sobre todos los países miembros y algunas otras unidades económicas. El BPI, por su parte, recopila datos, con un gran nivel de detalle por países, sobre los activos y pasivos externos de los bancos comerciales de prácticamente todos los países que realizan operaciones significativas de banca internacional. La OCDE y el Banco Mundial recopilan información similar, pero para grupos de países diferentes. La OCDE se centra en los países que el CAD define como países en desarrollo, asicomo en Europa oriental y los nuevos Estados independientes que formaban la Unión Soviética, Andorra y Sudáfrica. La recopilación del Banco Mundial abarca a todos los países de bajo o mediano ingreso, clasificación que responde a criterios especificados de nivel de ingresos. Por esta razón, si se agregan los datos de estas dos instituciones para los grupos de “países en desarrollo” se obtienen totales muy diferentes (véase el capítulo II).

El FMI, la OCDE y el Banco Mundial recogen, además de los datos sobre la deuda en sí, información sobre los pagos de servicio de la deuda (es decir, amortización del principal y pagos de intereses). La OCDE y el Banco Mundial compilan datos de pagos de servicio de la deuda al mismo tiempo que recogen otra información sobre la deuda, por lo que en estos sistemas se registran de manera continua los montos pagados y adeudados por concepto de intereses para todos los instrumentos de deuda identificados. El FMI recoge datos sobre pagos de intereses e intereses devengados en la categoría renta de la inversión de la balanza de pagos, aunque por lo general dicha información aparece combinada con otros rubros de renta de la inversión y no se vincula a instrumentos de deuda específicos.

Relación entre saldos y flujos de deuda

En el informe se plantea la relación entre los saldos y flujos de la deuda desde dos perspectivas principales. La primera es la conciliación de datos sobre saldos de deuda con la información sobre flujos de deuda y de recursos, empleando los datos de la OCDE basados en lo que declaran los acreedores y, entre otras fuentes, las estadísticas del BPI sobre activos bancarios y los datos del Banco Mundial que notifican los deudores. Desde la segunda perspectiva, se analiza la relación entre los flujos de deuda, los datos sobre saldos de deuda y los datos sobre flujos de capital, que el FMI registra conforme a los principios de las estadísticas de balanza de pagos que publica. Para conciliar los datos de flujos con los datos de saldos se requieren muchos elementos, los cuales se describen en detalle en el capítulo I. Algunos de ellos, como los desembolsos de montos en efectivo y los rembolsos de préstamos, forman parte de los sistemas de recolección de datos. Otros requieren un cálculo o una estimación, como la conversión de monedas a una unidad de cuenta común o la eliminación de los efectos de las fluctuaciones de los valores de mercado.

Tradicionalmente, las estadísticas de balanza de pagos se han basado en las transacciones que tienen lugar entre residentes de un país y no residentes, centrándose principalmente en los flujos. No obstante, últimamente se presta más atención a los estados de la posición de inversión internacional, que contiene factores de conciliación, como las variaciones por valoración o cobertura, por su importancia para conciliar las transacciones realizadas en un período dado con las variaciones del valor de las tenencias de activos y pasivos externos al final del período. La información sobre la posición de inversión internacional es más completa que los datos sobre los saldos de la deuda, porque abarcan todos los activos y pasivos financieros externos, por ejemplo, las participaciones de capital, que no constituyen una partida en las estadísticas sobre la deuda.

En el capítulo II se analizan los problemas que se suscitan al conciliar los datos de saldos y flujos de deuda en el sistema de notificación de la deuda por el deudor (SNDD) del Banco Mundial, y entre este sistema y las estadísticas de balanza de pagos. En el capítulo III se presentan detalladamente dos casos de conciliación de datos a título de ejemplo. La conciliación de datos en el SNDD es relativamente sencilla porque el sistema contable contiene la mayoría de los componentes necesarios. Sin embargo, las comparaciones de datos sobre la deuda, tal como aparecen en World Debt Tables (Cuadros de la deuda en el mundo) del Banco Mundial, en las publicaciones de la OCDE y en el Anuario Balance of Payments Statistics Yearbook del FMI presentan más dificultades. Esto se debe, en parte, a las diferencias de momento de registro, clasificación, etc., pero también a la falta de coordinación entre las entidades de los países deudores que declaran datos sobre la deuda únicamente al Banco Mundial y las que presentan datos sobre balanza de pagos al FMI.

Cobertura de las deudas financieras

Tanto el sistema de notificación de la deuda por el acreedor de la OCDE como el SNDD del Banco Mundial han ampliado, con el correr de los años, la cobertura de sus estadísticas. Actualmente cubren una gama más amplia de pasivos externos (o activos, vistos desde la perspectiva del acreedor) para mantenerse al ritmo de la evolución de los mercados internacionales de capital. La atención que se prestaba inicialmente a la deuda a largo plazo entre acreedores “oficiales” y deudores del “sector público” —deuda que incluye la que cuenta con garantía oficial— se ha vuelto menos indicativa del flujo de recursos financieros hacia los países en desarrollo dado que fue cobrando más importancia el financiamiento a corto plazo otorgado por bancos comerciales. Por otra parte, también se ha acrecentado significativamente el endeudamiento del sector privado —que incluye los créditos comerciales— con la desreglamentación paulatina de los mercados de capital y la adopción de controles cambiarios más flexibles.

La ampliación de la cobertura de los activos financieros de ambos sistemas mencionados de notificación de la deuda cobró especial importancia para la medición de los flujos de capital, o de recursos, entre economías acreedoras y deudoras. Además, a medida que fueron incorporándose nuevos instrumentos en esos sistemas, comenzaron a aproximarse a los flujos de capital, registrados en la columna del pasivo, en las cuentas de la balanza de pagos de los países deudores. Ambos sistemas coinciden cada vez más en la cobertura de los instrumentos financieros a la luz del objetivo de abarcar, en la mayor medida posible, los flujos de recursos.

Intercambio de información

Como ya se mencionó, cada uno de los miembros del GITEDE elaboró un conjunto de estadísticas adecuado a sus propios fines aprovechando información de diferentes fuentes. Esta diversidad es de alguna manera uno de los aspectos positivos dado que, en la práctica, ninguna institución recoge todos los datos que requiere. Si alguna de ellas tuviera que compilar en forma completa datos sobre saldos o flujos de deuda, puede recurrir a las demás para obtener de cada una parte de los datos que recopila, haciendo los ajustes necesarios en función de las diferencias de definiciones y convenciones. No obstante, las categorías que se traslapan requieren especial atención. Por ejemplo, en la OCDE se declaran los créditos con garantía oficial que otorgan los proveedores a importadores de otros países en el sistema de notificación de la deuda por el acreedor, pero algunos de estos créditos son adquiridos posteriormente por los bancos (mediante el descuento de letras de cambio comerciales, para mencionar un caso). En la mayoría de los países, el sistema bancario trata a esos créditos como activos frente al exterior, y se incluyen en las cifras declaradas al BPI. A veces puede ocurrir que los montos se cuenten dos veces cuando la OCDE combina sus datos de deuda externa con los activos bancarios que registra el BPI. Este ejemplo demuestra cómo al recurrir a diferentes fuentes suele ser necesario hacer ajustes para obtener comparaciones válidas. Como se verá más adelante, muchos de estos ajustes pueden efectuarse sin ninguna dificultad, pero en otros casos es necesario perfeccionar los sistemas estadísticos de las instituciones que recopilan información o las fuentes de datos.

En lo que se refiere a los datos sobre la deuda, el FMI tiene una función diferente. A diferencia de la OCDE y del Banco Mundial, el FMI no compila estadísticas sobre los saldos de la deuda para ser incluidas en sus publicaciones estadísticas, sino que las recopila en el marco de las consultas con los países miembros y las combina con la información que obtiene a través de la OCDE y del Banco Mundial. Estos datos son útiles para analizar la situación de los países, y el FMI compila y publica proyecciones y datos agregados sobre la deuda a nivel regional en Perspectivas de la economía mundial.

Los miembros del GITEDE colaboran estrechamente en la preparación de datos e informes, así como en los aspectos analíticos de la deuda externa. Se reúnen periódicamente para comparar la información que les suministran los países, coordinar procedimientos de estimación y examinar la interpretación de los datos y el tratamiento analítico de ciertos tipos de transacciones. Esta colaboración reviste especial importancia ante los complejos acuerdos que se conciertan en las operaciones de reestructuración de la deuda. Los sistemas de estas instituciones coinciden mucho en lo que se refiere a la información detallada que reciben, aunque las estadísticas agregadas que publican en relación con la deuda pueden diferir.

Relación con las estadísticas de balanza de pagos

El FMI es la institución internacional responsable de organizar la recopilación y publicación de estados de balanza de pagos mundiales y nacionales. En el desempeño de estas funciones, el personal encargado detectó grandes discrepancias al sumar las tabulaciones mundiales de la cuenta corriente y de capital. A nivel mundial, la suma de cada tabulación debe ser igual a cero. Sin embargo, en el período 1985-91, la suma de las cuentas corrientes nacionales se situó, en promedio, en -US$76.300 millones (por año), en tanto que la suma de flujos netos de capital registrados ascendió a +US$72.100 millones (por año). El FMI creó dos grupos de expertos con el objeto de examinar estas deficiencias y recomendó medidas para mejorar este importante conjunto de estadísticas: el Grupo de Trabajo sobre la Discrepancia Estadística en los Saldos Mundiales en Cuenta Corriente y el Grupo de Trabajo sobre la Medición de las Corrientes Internacionales de Capital. Este último grupo elaboró un informe3/ en el cual se plantean los problemas de la medición de los flujos internacionales de capital y se comparan los datos sobre los flujos de deuda que produce el Banco Mundial con los datos relativos a una categoría muy aproximada de las estadísticas de balanza de pagos. Se partió del supuesto de que si se contaba con una base de datos detallada sobre la deuda externa podrían explicarse y reducirse las discrepancias detectadas en los datos de balanza de pagos declarados. Aunque los resultados iniciales no fueron alentadores, se tomaron medidas para intensificar la cooperación entre los sistemas de datos del GITEDE con miras a dar mayor congruencia a los datos sobre flujos de capital. El Grupo de Trabajo hizo notar la necesidad de una mayor cooperación entre los compiladores nacionales de balanza de pagos y las oficinas encargadas de preparar los datos que se envían al Banco Mundial, recomendando específicamente que:

“Los compiladores nacionales de balanza de pagos de los países en desarrollo se familiaricen más con los detalles de las estadísticas sobre la deuda compiladas para sus respectivos países, porque las bases de datos sobre la deuda son amplias, detalladas y contienen información valiosa”.

“La OCDE y el Banco Mundial colaboren entre sí y hagan todo lo posible para que las estadísticas de deuda que compilan puedan conciliarse con los datos de balanza de pagos”.

Para lograr el objetivo descrito, el GITEDE elaboró un programa de trabajo. Este informe y la publicación precedente sobre los saldos de la deuda externa son dos componentes fundamentales para comprender mejor la relación entre estos conjuntos de datos.

Una de las observaciones principales de este informe es que los diferentes sistemas de datos del GITEDE están muy interrelacionados y, con pocas excepciones, tienen una estructura común de recopilación de datos. No obstante, muchas características de los sistemas pueden suscitar discrepancias, sobre todo en lo que respecta a los datos sobre flujos que tienen lugar en un período específico. Si se comparan los datos de los dos sistemas de notificación de la deuda con los datos de balanza de pagos surgen nuevas dificultades. Para compilar la balanza de pagos se emplean diferentes fuentes y los datos se presentan en categorías diferentes. Además, los datos de la balanza de pagos se compilan en base a valores devengados, en tanto que los dos sistemas de notificación de la deuda miden las transacciones en valores de caja. En lo que respecta a las estadísticas bancarias recopiladas por el BPI, hay cierto traslape con los datos compilados por las otras instituciones, pero considerados como una unidad, los datos del BPI presentan información necesaria que no cubre ni la OCDE ni el Banco Mundial en sus sistemas respectivos de notificación de la deuda.

En el SNDD es posible conciliar los datos sobre saldos y flujos de deuda porque se cuenta con datos específicos de cada préstamo. De la misma manera, el sistema de notificación de la deuda por el acreedor tiene, en principio, coherencia interna, pero la referencia a préstamos específicos no es tan completa y la base de datos se presta menos para la conciliación de información. Las estadísticas de balanza de pagos no se basan en datos tan detallados. Es más, pocos son los países que concilian los datos de flujos de capital que declaran para la balanza de pagos con las estimaciones que compilan para la posición de inversión internacional. El BPI no recoge datos sobre flujos de deuda como tales, pero en su lugar prepara, como aproximación de datos de flujos, estimaciones sobre las variaciones de la posición externa de los bancos de los países declarantes haciendo los ajustes pertinentes en función de las fluctuaciones cambiarías.

Al comparar los datos sobre flujos agregados de recursos anuales que declara el FMI, la OCDE y el Banco Mundial se observan diferencias significativas, que resultan, en parte, de las diferencias de definición de cada uno de los organismos sobre qué es un “país en desarrollo”, pero también, en menor grado, de los diversos tipos de flujos que se incluyen. Por ejemplo la OCDE, y en esto difiere del Banco Mundial, clasifica como flujos las donaciones para fines de cooperación técnica. Si se contase con suficiente información sobre estas diferencias, sería posible conciliar con bastante precisión los resultados de cualquier país.

Es menester efectuar muchos ajustes para conciliar los saldos y flujos de deuda dentro de cada sistema. El más importante es el ajuste derivado del efecto de las fluctuaciones cambiarías sobre la valoración de la deuda, sobre todo en período de amplias variaciones de tipos de cambio. El cambio de valor de la deuda pendiente de rembolso de un país, expresada en una unidad de cuenta común (generalmente el dólar de EE.UU.) puede reflejar a menudo fluctuaciones del valor de la deuda en dólares aún cuando no se realice ninguna transacción financiera específica. También puede ser necesario efectuar ajustes importantes para tomar en cuenta las variaciones del valor de mercado cuando un país negocia un canje de deuda o cuando cambia el monto de la deuda pendiente de rembolso como resultado de una reestructuración, lo que puede modificar la proporción de la deuda que atañe al sector oficial y al privado sin que se vea afectado el monto total. Considerando la magnitud que revisten algunos ajustes, uno de los objetivos de este informe es advertir a los usuarios de los datos que es necesario ser precavido al hacer inferencias sobre flujos o transacciones a partir de las variaciones de los saldos de la deuda pendiente de rembolso.

Uno de los aspectos particularmente complejos de la conciliación de los saldos de la deuda, o de la derivación de los flujos de deuda a partir de datos de saldos, es el efecto de la reestructuración de la deuda sobre los datos declarados. En el capítulo III se examinan estos efectos, pero lo que es importante es recordar que los flujos declarados pueden ser el resultado de una transacción en efectivo, como un desembolso o rembolso de un préstamo, o de otras clases de transacciones, como la reestructuración de una deuda, que constituye un acuerdo entre las partes mediante el cual puede modificarse el monto o el tipo de deuda.

Las definiciones y conceptos principales que se emplean en los diferentes sistemas para la compilación de los saldos y flujos de la deuda externa son consecuentes con el marco conceptual del Sistema de Cuentas Nacionales de 19934/. Cabe mencionar que estas normas están en revisión y pueden surgir algunos cambios que afectarán la compilación de estadísticas sobre la deuda. En lo tocante a la balanza de pagos, se utiliza en el presente informe la metodología que describe la cuarta edición del Manual de Balanza de Pagos del FMI. En septiembre de 1993 se publicó la versión en inglés de la quinta edición del Manual y, según sea necesario, el informe hace referencia a esta última edición, pero durante algún tiempo las estadísticas declaradas y publicadas de balanza de pagos se ajustarán a las directrices de la cuarta edición.

Dado que los organismos responsables de los sistemas de datos existentes tienen objetivos diferentes, la presentación de los datos de la deuda, sobre todo dentro del contexto más amplio de los flujos de recursos, puede diferir en contenido y cobertura. Los usuarios de los datos tendrán que decidir qué forma se presta más al tipo de análisis que requieren y, si bien la diversidad de presentaciones puede requerir cierta conciliación, el analista podrá contar con un menú más amplio de opciones.

Desde la creación del GITEDE en 1984, sus miembros han hecho grandes avances en el mejoramiento de la precisión y cobertura de la información sobre saldos y flujos de deuda y continuarán perfeccionando y ampliando sus bases de datos respectivas. Además, alentarán a las oficinas estadísticas y administrativas de los países a mejorar sus sistemas de compilación de datos y a facilitar el acceso a la información que necesitan los compiladores de estadísticas de la deuda y de la balanza de pagos.

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