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CapÍtulo IV. Conclusiones

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
March 1994
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Resumen de los puntos principales

  • Para derivar un flujo de capital es menester tener en cuenta varios factores que afectan el valor del saldo de la deuda pero que no son flujos ni transacciones con no residentes.

  • Los datos sobre los saldos de la deuda externa son razonablemente compatibles a nivel del país si se hacen ajustes en función de las diferencias de tratamiento de ciertos componentes.

  • Algunos flujos no pueden medirse directamente, por lo que es necesario hacer estimaciones en base a las variaciones del saldo de la deuda.

  • Muchos compiladores nacionales tienen dificultades para obtener datos sobre los activos y pasivos externos del sector privado no bancario Las estadísticas bancarias internacionales del BPI y del FMI contienen datos que pueden subsanar esta deficiencia, pero es menester resolver ciertas dificultades que surgen en este proceso.

  • Para explicar las diferencias de los flujos de deuda que se observan entre las estadísticas de balanza de pagos y el SNDD se requieren detalles que no figuran en las cuentas de la balanza de pagos; es menester que haya una mayor coordinación entre los compiladores de datos del FMI y los del país declarante.

  • Las publicaciones de la OCDE y del Banco Mundial deberán indicar las ventajas y limitaciones de sus sistemas respectivos en relación con las preguntas más frecuentes de los usuarios sobre los datos de saldos y flujos de deuda.

  • Una de las causas principales de las discrepancias en las estadísticas sobre la deuda es que los compiladores nacionales o internacionales de datos sobre la deuda no siguen las normas estadísticas acordadas internacionalmente.

  • En el registro de las operaciones de reestructuración de deudas se suscitan difíciles problemas técnicos, y se espera que los ejemplos que se presentan en este informe sean de utilidad para los compiladores.

  • Sería conveniente que los miembros del GITEDE se dedicasen a efectuar conciliaciones de datos con regularidad, y notifiquen a los compiladores cualquier discrepancia significativa que encuentren.

  • Los miembros del GITEDE han reestructurado sus bases de datos y han adoptado métodos adecuados para registrar por separado la deuda a largo y a corto plazo.

  • El GITEDE continuará esforzándose por lograr una mayor normalización en la medición y presentación de los datos sobre flujos de recursos externos.

En este informe se compararon los sistemas estadísticos de los principales organismos internacionales que recopilan datos sobre la deuda externa, destacándose la relación entre los datos sobre los saldos de la deuda pendiente de rembolso y las estadísticas sobre el flujo de recursos que reciben los países en desarrollo. Los sistemas más importantes de notificación de la deuda son el de la OCDE y el del Banco Mundial. En el informe se examinó la relación entre los saldos y los flujos en ambos sistemas y se compararon los datos producidos en cada uno. Dado que las estadísticas de balanza de pagos del FMI constituyen una fuente básica de información sobre los flujos de capital hacia los países en desarrollo, y se declaran variaciones sobre la deuda externa de estos países, en el informe se ha intentado aclarar la relación de los datos sobre flujos, tal como se presentan en las cuentas de la balanza de pagos, y los datos de flujos de deuda obtenidos de los dos sistemas principales de notificación de la deuda. La información que se presenta en este informe se considera de utilidad para los usuarios de esas estadísticas y los compiladores nacionales que preparan los datos originales.

La medición de los “flujos de deuda”, como se señaló en el capítulo I, es mucho más compleja y ambigua que la medición de los saldos de la deuda. Las diferencias que se observan en las estimaciones de saldos de deuda obedecen a las distintas convenciones de clasificación y cobertura, pero pueden conciliarse con razonable precisión revisando la información a nivel más detallado, por lo menos cuando se comparan los datos que se obtienen del SNDA y del SNDD. La definición “central” de la deuda prevé una considerable congruencia. En el caso de los flujos de deuda, las cifras pueden ser el resultado de una medición efectiva de las transacciones (incluidas las reestructuraciones de deuda) o pueden derivarse, al menos en una primera aproximación, de las diferencias en los niveles sucesivos de saldos de deuda. En el último caso, no obstante, es mayor la variación en el tratamiento de ciertas partidas y es menester hacer un ajuste en función de los factores que no representan transacciones efectivas, como las variaciones de los tipos de cambio, para poder estimar los flujos que corresponden a transacciones en la balanza de pagos. Es necesario hacer los mismos ajustes, en sentido opuesto, al trabajar con flujos medidos directamente para estimar las variaciones de los saldos de la deuda; en este caso, la complicación se debe a la necesidad de excluir los flujos no generadores de deuda (participaciones de capital, donaciones y la mayoría de los flujos de inversión directa) antes de hacer el ajuste de la cifra residual que sólo mide los flujos de deuda.

Uno de los principios básicos es que los datos de flujos de deuda externa sólo deben vincularse a transacciones entre residentes de un país y no residentes. La definición de transacciones transfronterizas se basa en el Manual de Balanza de Pagos y en el Sistema de Cuentas Nacionales. El concepto excluye todas las variaciones, tales como las fluctuaciones del valor de mercado o de los tipos de cambio o las medidas tomadas unilateralmente por los acreedores o deudores, que no representan transacciones efectivas entre residentes y no residentes.

En el informe también se describen detalladamente los dos elementos que forman parte de las variaciones de los saldos declarados de la deuda: los flujos y los ajustes por valoración u otras razones. En el marco de la balanza de pagos, los estados de la posición de inversión internacional deben contener la información necesaria para vincular las variaciones de los valores al final del período de los pasivos (y activos) externos con las transacciones registradas en la cuenta de capital de la balanza de pagos. También es importante tener en cuenta estos elementos en la serie de flujos de recursos, en la cual, en principio, se emplean las convenciones de registro de la balanza de pagos. El perfeccionamiento de los datos que conforman la posición de inversión internacional podría favorecer las estadísticas de balanza de pagos porque invitaría a los compiladores a recurrir a todas las fuentes disponibles, mejorando de esa manera el vínculo entre las estadísticas de balanza de pagos y las estimaciones de los flujos y saldos de la deuda, que se derivan principalmente de otras fuentes. En base a las consideraciones presentadas, se formulan las siguientes conclusiones del informe:

• Para derivar un flujo de capital, o de recursos, directamente de las variaciones de valor al final del período de la deuda pendiente de rembolso, es menester tener en cuenta varios factores que afectan el valor del saldo de la deuda pero que no representan flujos ni transacciones con no residentes.

• Los datos sobre los saldos de la deuda externa registrados en el SNDA y en el SNDD son razonablemente compatibles a nivel del país si se hacen ajustes en función de las diferencias de tratamiento de ciertos componentes. Deben además tenerse en cuenta las diferencias inevitables que se suscitan entre las cuentas del acreedor (SNDA de la OCDE y estadísticas bancarias internacionales del BPI y del FMI) y las del deudor (SNDD del Banco Mundial). Aquí las causas son conocidas, pero la cuantificación no es sencilla. A nivel mundial, las variaciones de la cobertura geográfica provocan una importante diferencia en el saldo de la deuda externa de los países en desarrollo declarado en ambos sistemas. Actualmente, el sistema de notificación de la deuda de la OCDE presenta datos agregados sobre 147 países, en tanto que el sistema del Banco Mundial cubre 129 países.

• Algunos flujos no pueden medirse directamente, por lo que es necesario hacer estimaciones en base a las variaciones del saldo de la deuda. Los datos que declaran los bancos al BPI son los activos y pasivos extrafronterizos tal como aparecen en sus balances. Para poder derivar datos sobre flujos, es necesario hacer ajustes en función de las fluctuaciones de los tipos de cambio con respecto al dólar de EE.UU. y de las interrupciones conocidas en las series. Sin embargo, como no es posible eliminar por completo todos los componentes que no están relacionados con flujos, los datos se utilizan como sustitutos de los flujos, pero no como equivalentes.

• Muchos compiladores nacionales tienen dificultades concretas para obtener datos sobre los activos y pasivos externos del sector privado no bancario residente. La información que compilan el BPI y el FMI sobre las posiciones de los bancos con respecto a entidades no bancarias del extranjero contienen datos que pueden subsanar esta deficiencia, pero es menester proceder con cautela debido a la cantidad de incongruencias que existen entre las estadísticas bancarias internacionales y la balanza de pagos. Estas incongruencias se detallan en el informe del Grupo de Trabajo sobre la Medición de las Corrientes Internacionales de Capital y la manera de resolverlas es tema de las deliberaciones del Comité del FMI sobre Estadísticas de Balanza de Pagos, en colaboración con el BPI.

• En principio, los datos sobre flujos de capital que figuran en los estados de balanza de pagos de los países deben guardar relación con los datos sobre flujos de deuda declarados en el SNDD. En la práctica, sin embargo, para explicar las diferencias se requieren detalles que no se encuentran en el marco de la balanza de pagos y por esa razón, el Grupo de Trabajo sobre la Medición de las Corrientes Internacionales de Capital del FMI recomendó que se intente una mayor coordinación entre los compiladores de la balanza de pagos del país y la oficina (generalmente el Ministerio de Hacienda o el banco central) que compila y declara la información sobre la deuda externa del país. El GITEDE apoya firmemente esta recomendación porque las oficinas que se ocupan de la deuda tienen acceso a las fuentes de información más completas y pueden suministrar los datos que faltan en otras fuentes que emplean los compiladores de la balanza de pagos. No obstante, como se demuestra en el caso de Chile, para hacer esa comparación se requiere un examen detallado de los principios contables adoptados por los organismos en cuestión, sobre todo en lo que concierne a los flujos. Por lo general, se comparan los datos de balanza de pagos con los datos que declaran los países deudores al Banco Mundial, pero para los compiladores de la balanza de pagos de los países deudores sería útil consultar los datos declarados ante la OCDE y el BPI.

• La OCDE y el Banco Mundial están en continua comunicación a efectos de coordinar sus sistemas de datos respectivos. Sin embargo, dadas las diferencias de cobertura geográfica, tratamiento de ciertas clases de transacciones de deuda y, en algunos casos, terminología, algunos usuarios pueden tener dudas acerca del conjunto de datos que más se adapta a un propósito específico. Las diferencias se justifican porque cada sistema tiene objetivos propios. La selección de los datos más adecuados depende del grado de actualización, del nivel de desglose de las categorías que se refieren a la deuda (o a los flujos) y de la clasificación sectorial de los acreedores y deudores en relación con el análisis que se desee efectuar. No obstante, sería conveniente que en las publicaciones de la OCDE y el Banco Mundial se procure aclarar, para los lectores en general, las ventajas y limitaciones de cada sistema en relación con las preguntas más frecuentes de los usuarios sobre los datos de saldos y flujos de deuda.

• Como se explica en la sección sobre flujos de recursos, en el capítulo II, los miembros del GITEDE extienden la cobertura de las fuentes externas de financiamiento más allá de la categoría limitada de la deuda e incluyen, entre otras partidas, las donaciones y la inversión directa. Sigue habiendo diferencias significativas entre los organismos que integran el GITEDE en cuanto a los componentes que prefieren combinar en sus medidas respectivas de flujos de recursos externos, pero se observa la tendencia a incorporar la mayoría de los flujos y transferencias de capital importantes tal como los declaran los países deudores en las cuentas de la balanza de pagos.

• Las diferencias que existen entre las estadísticas del SNDA y el SNDD obedecen frecuentemente a variaciones de conceptos o definiciones, como se señala en los capítulos precedentes, pero cabe destacar que otra de las causas principales de las discrepancias en las estadísticas sobre la deuda es que los compiladores nacionales o internacionales de datos sobre la deuda no siguen las normas estadísticas acordadas internacionalmente. Este mismo problema se presenta en las estadísticas de balanza de pagos. El hecho de que éstas se compilen en valores devengados, en tanto que en los dos sistemas de notificación de la deuda se registren valores de caja, constituye otra dificultad para la conciliación.

• Muchos de los problemas técnicos más difíciles del registro de las fluctuaciones de la deuda externa se deben a que las operaciones de reestructuración de deudas modifican el calendario de rembolso, o bien eliminan o cambian la forma de la deuda existente. En los dos sistemas de notificación de la deuda se incorporan estos ajustes en los datos declarados, pero no son tan evidentes en las tablas publicadas. En las estadísticas de balanza de pagos, por otra parte, figuran los asientos necesarios para reflejar estas operaciones inclusive en las cuentas publicadas. Algunos de los ejemplos que se presentan en el capítulo III ilustran los procedimientos contables. El GITEDE celebra que la quinta edición del Manual de Balanza de Pagos, a diferencia de las ediciones previas, contenga directrices más claras sobre el tratamiento de la reestructuración de la deuda en las estadísticas de balanza de pagos.

• En años anteriores, los miembros del GITEDE conciliaban las variaciones del flujo neto de recursos financieros hacia los países en desarrollo tal como las declaraban los organismos que lo integran (véase Perspectivas de la economía mundial, mayo de 1991, págs. 66-67. Al hacer la conciliación de esa manera se observó que la principal discrepancia a nivel mundial tenía su origen en las diferencias de los grupos de países incluidos en los totales, y que se registraban diferencias menores, pero no despreciables, relacionadas con el tratamiento de la cooperación técnica, la inversión directa y varios flujos de capital privado. Sería conveniente que los miembros del GITEDE se dedicasen a efectuar conciliaciones de datos con regularidad, y notifiquen a los compiladores cualquier discrepancia significativa que encuentren.

• El objetivo principal de los datos de flujos en general, y de los flujos de deuda en particular, es servir de base para analizar los flujos actuales y previstos de recursos financieros, así como los requisitos de servicio de la deuda, de los países endeudados. En los primeros años de acumulación de la deuda, pesaba más el financiamiento oficial, que incluía el respaldo oficial a los créditos a la exportación y donaciones oficiales. Sin embargo, para finales de los años setenta, la tendencia comenzó a inclinarse más hacia el financiamiento por parte de bancos comerciales, por lo que cobró mucha importancia la información sobre el financiamiento a corto plazo en las cifras de los recursos financieros externos totales. Después de 1982, año en que hizo erupción la crisis de la deuda, volvió a cambiar la tendencia, y los organismos tuvieron que encontrar la manera de medir y presentar los efectos económicos de diferentes acuerdos de reestructuración o refinanciamiento que modificaron la forma, la duración o el monto de la deuda externa. En consecuencia, los miembros del GITEDE han reestructurado sus bases de datos y han adoptado métodos adecuados para registrar la información necesaria en sus archivos y publicaciones.

• Los conceptos analíticos empleados en la medición de actividades tales como “transferencias de recursos”, “flujos de deuda” o “financiamiento externo neto” son complicados y no siempre se dispone de la información necesaria en la forma adecuada. Conforme vayan delineándose nuevos significados de estos conceptos, será necesario idear otros tratamientos o recopilar nuevos datos. Uno de los objetivos del GITEDE es continuar esforzándose por lograr una mayor normalización en la medición y presentación de los datos sobre los flujos de recursos externos y la deuda externa sin perder flexibilidad analítica.

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