Manual de Balanza de Pagos

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Chapter

VII. Unidad de cuenta y conversión

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
June 1994
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128. La compilación de los estados de balanza de pagos y de la posición de inversión internacional se complica por el hecho de que los valores de las transacciones de recursos reales y financieros y los valores de los componentes de las tenencias de activos y pasivos frente al exterior pueden expresarse inicialmente en distintas monedas o en otros patrones de valor, tales como el DEG o la unidad de cuenta europea (ecu). La conversión de estos valores a una unidad de cuenta de referencia (generalmente la moneda nacional del país compilador) es un requisito para elaborar estadísticas uniformes y significativas con fines analíticos. Además, se necesita una unidad de cuenta normalizada o universal para facilitar la agregación de las cifras sobre una base mundial o regional y la comparación internacional.

Unidad de cuenta

129. Los atributos necesarios de una unidad de cuenta pueden verse desde dos puntos de vista, que no son mutuamente excluyentes: el del compilador nacional y el de los organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional. Desde la perspectiva del compilador nacional, la unidad de moneda nacional es la elección obvia para los estados de la balanza de pagos y de la posición de inversión internacional, porque al estar denominados en esa unidad son compatibles con las cuentas nacionales y con la mayoría de las demás estadísticas económicas y monetarias de la economía, que se expresan en moneda nacional. Además, algunas estadísticas (como las declaraciones aduaneras del comercio de bienes, los datos bancarios y las estimaciones de inversión directa) ya se habrán convertido de monedas extranjeras a la moneda nacional y/o expresado en moneda nacional cuando el compilador reciba la información. Sin embargo, si la moneda está sujeta a una depreciación considerable con respecto a las otras monedas en las que se efectúan las transacciones internacionales de la economía, la presentación de datos expresados en moneda nacional pierde valor analítico. Por ejemplo, un crecimiento aparente de las transacciones corrientes cuando se expresan en moneda nacional puede simplemente ser consecuencia de la falta de estabilidad de esa moneda, que se ha depreciado frente a las monedas empleadas en las transacciones. Esta circunstancia podría complicar el análisis de la evolución de la balanza de pagos.

130. Desde la perspectiva de los organismos internacionales, como el FMI, se requiere una unidad de cuenta normalizada para fines de presentación y análisis mundial. Preferentemente, deberá ser una unidad de cuenta estable; es decir, los valores de las transacciones internacionales que se expresen en esa unidad no deberán verse significativamente afectados por fluctuaciones (en relación con la unidad de cuenta) de los valores de las monedas en las que tienen lugar dichas transacciones. Aun así, las transacciones expresadas en una unidad estable en ese sentido pueden reflejar variaciones de precios debido a otras causas. Por ejemplo, una serie expresada en una unidad de cuenta supuestamente estable no es equivalente a una serie de volumen o de precios constantes. Otra consideración es la conveniencia de emplear una unidad (como el dólar de EE.UU. o el DEG) con la que estén familiarizados la mayoría de los usuarios de las estadísticas de balanza de pagos. No existe un ideal teórico de una unidad de cuenta normalizada ampliamente reconocida y perfectamente estable.

131. En lo que concierne a las declaraciones de datos al FMI, se solicita a los países que compilen sus estados en la unidad de cuenta que hayan adoptado para uso nacional. Un país con un régimen de cambios múltiples que prepara sus estadísticas en la moneda nacional, deberá utilizar uno de los métodos sugeridos en este capítulo. (Véanse los párrafos 134 a 136.) El FMI podrá, para sus propios fines, convertir los datos recibidos de los países a la unidad universal que considere más adecuada para las circunstancias. Dicha unidad podrá modificarse periódicamente en función de la evolución de las relaciones entre las monedas empleadas en las transacciones y del período cubierto por las estadísticas de balanza de pagos para las cuales se seleccionó la unidad de cuenta.

Criterios y procedimientos de conversión

132. Conforme a los criterios del momento de registro y de valoración enunciados en este Manual y en el SCN, el tipo de cambio más adecuado para convertir los asientos de la balanza de pagos denominados en la moneda empleada en la transacción a una unidad de cuenta es el tipo de mercado vigente en la fecha de la transacción. Si no se dispone de esta información, deberá utilizarse el tipo medio correspondiente al período más corto aplicable. Deberá tomarse para la conversión el punto medio entre el tipo comprador y vendedor, para excluir cualesquier comisiones por servicio, definidas como la diferencia entre el punto medio y dichos tipos. Cabe mencionar que cuando las partes que intervienen en la transacción utilizan contratos de futuros como cobertura o protección contra variaciones cambiarías, dichas transacciones son conceptualmente diferentes de las que entrañan la adquisición o venta de bienes, servicios o recursos financieros con no residentes. El contrato se ejecutará (prácticamente) en forma simultánea con el traspaso de propiedad o entrega del activo objeto de la transacción. Si hubiera una diferencia entre el tipo de cambio vigente y el tipo que efectivamente se emplea para la conversión, establecido por el contrato de futuros (u otro instrumento financiero derivado), dicha diferencia se registrará en una transacción separada relacionada con el contrato (o el instrumento financiero derivado).

133. Para convertir datos de tenencias de activos y pasivos financieros frente al exterior, se recomienda aplicar el tipo de cambio de mercado vigente en la fecha a la que se refiere el balance (es decir, el punto medio entre el tipo comprador y vendedor al contado).

Tipos de cambio oficiales múltiples y conversión

134. En un régimen de tipos de cambio múltiples, se aplican dos o más tipos de cambio a diferentes categorías de transacciones, favoreciendo algunas y desalentando otras. Dichos tipos incorporan elementos similares a los impuestos o subsidios. Como los tipos múltiples influyen sobre los valores y la realización de las transacciones expresadas en moneda nacional, el producto neto que implícitamente devengan las autoridades como resultado de dichas transacciones se calculará como si fueran impuestos o subsidios implícitos. El monto del impuesto o subsidio implícito de cada transacción puede calcularse como la diferencia entre el valor de la transacción en moneda nacional al tipo de cambio efectivo aplicable y el valor de la misma transacción a un tipo unitario, que se obtendrá calculando el promedio ponderado de todos los tipos oficiales utilizados para las transacciones con el exterior.

135. Podría utilizarse un tipo unitario como factor de conversión en una economía con un régimen de tipos de cambio múltiples que desee expresar su balanza de pagos en la moneda nacional, para no tener que expresar las transacciones en un valor que incluye un componente de transferencia entre los residentes y las autoridades. Si bien el tipo unitario puede aproximarse al tipo oficial único que existiría si la economía no hubiese adoptado un régimen de tipos múltiples, ese tipo único calculado puede no aproximarse al tipo de cambio de equilibrio o de mercado. En consecuencia, los impuestos, transferencias o subsidios implícitos calculados pueden no reflejar plenamente el efecto de un régimen de tipos de cambio múltiples, lo cual, desde el punto de vista puramente conceptual, le resta valor práctico al tipo unitario para efectos de conversión. Otra posibilidad sería utilizar un tipo principal, definido como el tipo de cambio efectivo que se aplica con fines de conversión a la mayoría de las transacciones con el exterior.

136. En un régimen de tipos de cambio múltiples, para la conversión de las tenencias de activos y pasivos financieros frente al exterior se utiliza el tipo de cambio efectivo aplicable a activos o pasivos específicos al principio o al final del período contable.

Tipos de cambio del mercado negro o paralelo

137. En el marco de un régimen de tipos de cambio múltiples, no se deberán pasar por alto los tipos del mercado negro o paralelo (no oficial), los que pueden tratarse de diferentes maneras. Por ejemplo, si existe un tipo oficial y un tipo de mercado paralelo, éstos deberán tratarse por separado, y las transacciones deberán convertirse al tipo de cambio correspondiente a cada una. Si coexisten tipos oficiales múltiples con un tipo paralelo, deberán tratarse como mercados diferentes al calcular un tipo unitario. Deberán utilizarse los tipos oficiales múltiples, que entrañan impuestos, transferencias o subsidios oficiales implícitos, para calcular el tipo medio ponderado que puede servir de base para estimar el componente de impuesto o subsidio de los diferentes tipos. (Véase el párrafo 134.) Las transacciones que tienen lugar al tipo paralelo deberán convertirse por separado a ese tipo. No obstante, en algunos casos, podrá considerarse que el mercado paralelo está efectivamente integrado al régimen de tipos oficiales, como ocurre cuando la mayoría o todas las transacciones que se efectúan en el mercado paralelo cuentan con la anuencia de las autoridades y/o cuando las autoridades intervienen activamente en el mercado para influir sobre los tipos de cambio del mercado paralelo. En este caso, deben incluirse los tipos del mercado oficial y paralelo en el cálculo del tipo unitario. Si las autoridades permiten que se realice sólo una cantidad limitada de transacciones en el mercado paralelo, el tipo de cambio de ese mercado no deberá incluirse en el cálculo del tipo unitario.

138. Para la conversión, deberá calcularse el punto medio entre el tipo comprador y vendedor del mercado paralelo (en forma separada de los tipos oficiales), para excluir las comisiones por servicio, tal como se recomienda para los tipos oficiales. (Véase el párrafo 132.) Los ingresos percibidos al comerciar monedas entre los mercados oficial y paralelo deberán tratarse como ganancias (de capital) por tenencia.

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