Indicadores de solidez financiera
Chapter

14. Uso de los indicadores de solidez financiera específicos

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
May 2007
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Introducción

14.1 En el capítulo anterior se explicó la necesidad de contar con ISF y la interrelación de estos con el concepto más amplio del análisis macroprudencial. En este capítulo se analiza el uso que se puede dar a los ISF acordados por el Directorio Ejecutivo del FMI1. A continuación se examinan por sector.

Instituciones de depósito

14.2 Las aspectos sólidos y los factores de vulnerabilidad de las instituciones de depósito se analizan según las categorías de suficiencia de capital (C), calidad de los activos (A), utilidades y rentabilidad (E), liquidez (L) y sensibilidad al riesgo de mercado (S). Estas categorías conforman el modelo CAMELS, que los supervisores bancarios utilizan para evaluar la solidez de las distintas instituciones, salvo que en el caso de los ISF se omite la solidez de la gestión, representada en el modelo con la letra “M”2.

Suficiencia de capital

14.3 La suficiencia y la disponibilidad de capital determinan en última instancia la solidez de las instituciones financieras para soportar shocks que afecten sus balances. Los coeficientes de capital agregados y ponderados en función del riesgo (por ejemplo, capital regulador/activos ponderados en función del riesgo) son los indicadores de suficiencia de capital más comunes y están basados en la metodología acordada por el CSBB en 1988 (véase el recuadro 4.2). Los coeficientes simples de apalancamiento, como el coeficiente capital/activos, a menudo complementan este indicador. Una tendencia desfavorable en estos coeficientes puede ser señal de una mayor exposición al riesgo y de posibles problemas de suficiencia de capital. Además, podría ser útil supervisar no solo la cantidad sino también la calidad del capital. En muchos países, el capital bancario consta de distintos componentes cuya disponibilidad y capacidad para absorber pérdidas varía, incluso dentro de las categorías generales de capital de nivel 1, nivel 2 y nivel 3. Si es posible declararlos por separado, estos componentes del capital pueden servir como indicadores adicionales de la capacidad de los bancos para tolerar pérdidas, y pueden ayudar a crear un contexto para los coeficientes de capital en general.

14.4 El CSBB actualizó recientemente los coeficientes de capital normalizados para aumentar la sensibilidad al riesgo de los requerimientos de capital teniendo en cuenta el rápido desarrollo de las técnicas de gestión del riesgo y de la innovación financiera3. Estas propuestas hacen más preciso el actual sistema de ponderación de riesgos, para que las categorías reflejen de manera más exacta los riesgos económicos que enfrentan los bancos. Estos riesgos podrían medirse con los sistemas internos de calificación de los propios bancos. Otra posibilidad sería medirlos a partir de las calificaciones asignadas por entidades externas de calificación del riesgo. No obstante, la mejora de las mediciones podría hacer menos comparable la información entre los bancos, ya que según estas nuevas propuestas cada banco podría recurrir a métodos distintos para estimar el riesgo crediticio. Las discrepancias resultantes en lo que atañe a los activos ponderados en función del riesgo y los coeficientes de capital entre distintos bancos podrían complicar la agregación de los datos.

14.5 Un indicador importante de la capacidad del capital de los bancos para soportar pérdidas derivadas de los préstamos en mora es el coeficiente de cartera en mora neta de provisiones/capital. Este ISF puede ayudar a detectar situaciones en que las instituciones de depósito podrían haber postergado la resolución de problemas de calidad de los activos, lo cual con el tiempo puede convertirse en un problema grave4. Las reglas bien fundamentadas sobre la clasificación y constitución de provisiones para préstamos son fundamentales para obtener un coeficiente de capital significativo. Las reglas sobre la clasificación de préstamos suelen determinar el nivel de constitución de provisiones5, lo cual a su vez afecta al capital indirectamente (reducción de los ingresos) y directamente (provisiones genéricas en el capital regulador). Además, en el marco de los ISF, los bancos deben deducir las provisiones específicas de los préstamos (es decir, el crédito debe calcularse sobre el monto neto), lo cual reduce el valor de los activos totales y, por ende, el capital (cuando este se calcula como valor residual).

Calidad de los activos

14.6 Los riesgos que afectan la solvencia de las instituciones financieras suelen emanar del deterioro de los activos, lo que a su vez puede deberse a un menoscabo de la situación financiera y de la rentabilidad de los prestatarios de las instituciones, sobre todo en el sector de empresas no financieras (que se analiza más adelante). El coeficiente de cartera en mora/cartera bruta es el indicador que se suele utilizar para medir indirectamente la calidad de los activos. El coeficiente de cobertura —es decir, provisiones/cartera en mora—es un indicador de la proporción de préstamos en dificultades para los cuales ya se han constituido provisiones.

14.7 La falta de diversificación en la cartera de préstamos es una señal de que el sistema financiero es muy vulnerable. La concentración de préstamos en un sector o una actividad económica determinada (medida como proporción de la cartera total) pone a los bancos en una situación vulnerable en el caso de que ese sector o esa actividad tuviera una evolución desfavorable, sobre si todo si las exposiciones crediticias son en el sector inmobiliario. A menudo, la coyuntura de cada país o región determina los sectores económicos específicos que deberían someterse a seguimiento de tipo macroprudencial.

14.8 La exposición al riesgo país también puede ser importante en los países que participan activamente en los mercados financieros internacionales. Los datos sobre la distribución geográfica de la cartera permiten hacer un seguimiento del riesgo de crédito debido a exposiciones crediticias en determinados países (o grupos de países) y evaluar la manera en que una evolución desfavorable de la situación en estos países puede repercutir en el sistema financiero nacional.

14.9 La concentración del riesgo de crédito en un número reducido de prestatarios también puede ser consecuencia de los créditos a prestatarios relacionados y de las grandes exposiciones crediticias. La vigilancia de los créditos a prestatarios relacionados, que suelen medirse como la proporción de capital prestado a partes con las que se mantiene algún tipo de relación, es de particular importancia si existen conglomerados mixtos en que las empresas industriales ejercen control sobre las instituciones financieras. Es posible que las normas de crédito se apliquen de forma más flexible en los casos de préstamos a entidades afiliadas, aún si las condiciones del préstamo se fijan de acuerdo al mercado. La definición de lo que constituye una empresa relacionada suele depender de las estructuras jurídicas y de propiedad típicas de cada país, por lo que a menudo resulta complicado utilizar este indicador para hacer comparaciones entre países. La evaluación de las grandes exposiciones crediticias, que suelen calcularse como porcentaje del capital, sirve para medir las posibles repercusiones perjudiciales que sufriría una institución financiera si uno solo de sus prestatarios tuviera dificultades para cumplir sus obligaciones financieras. Al determinar el número de este tipo de casos se obtiene un indicador del grado de difusión de las grandes exposiciones crediticias. Además, las exposiciones que las principales instituciones de depósito mantienen frente a las entidades residentes más importantes son una indicación de la concentración de los préstamos entre las entidades más grandes de la economía.

14.10 En los países en que están permitidos los préstamos internos en moneda extranjera, es importante vigilar el coeficiente de cartera en moneda extranjera/cartera total6. Delgado y otros (2002) señalan que, en condiciones ideales, el indicador del riesgo derivado de los préstamos internos en moneda extranjera debe identificar los préstamos a prestatarios nacionales que carecen de cobertura de riesgos. En estos casos, la cobertura de riesgos también comprendería las “coberturas naturales”, es decir, préstamos en los cuales el efecto perjudicial del tipo de cambio en las obligaciones en moneda extranjera se ve compensado por un efecto favorable en los ingresos y la rentabilidad. El nivel de este coeficiente está relacionado con el nivel del coeficiente de pasivos en moneda extranjera/pasivos totales, pese a que pueden observarse diferencias, sobre todo cuando se dispone de fuentes de financia-miento en moneda extranjera a través de líneas de crédito y otros flujos de capital del extranjero. Cabe señalar que, debido al carácter compuesto del riesgo de crédito y cambiario en los préstamos denominados en moneda extranjera, incluso las instituciones con posiciones equilibradas en moneda extranjera enfrentan riesgos. Por ejemplo, la depreciación del tipo de cambio puede provocar pérdidas directas en el sector bancario, pero también podría tener un efecto indirecto en la calidad de los activos si genera pérdidas en el sector de las empresas no financieras.

14.11 Los derivados financieros pueden ser una fuente de vulnerabilidad. Las posiciones en estos instrumentos deben vigilarse expresamente y deben asentarse en los balances utilizando el valor de mercado o una medición equivalente de valor. Asimismo, la supervisión de la solidez de los bancos exige que se haga un seguimiento de los riesgos de las operaciones fuera del balance (debidas a garantías y acuerdos de préstamo contingentes). En general, las “exposiciones” deben incluir las posiciones asentadas dentro y fuera del balance. Sin embargo, al evaluar la situación de las instituciones financieras, las posiciones fuera del balance pueden generar problemas especiales porque en algunos países no se declaran.

Utilidades y rentabilidad

14.12 Los datos contables sobre márgenes, ingresos y gastos de los bancos son indicadores que se usan ampliamente para medir la rentabilidad de los bancos. Dos de los más comunes son el ingreso neto dividido entre el valor medio de los activos totales (conocido como rendimiento de los activos) y el ingreso neto dividido entre el valor medio del capital (conocido como rendimiento del patrimonio neto)7.

14.13 Al analizar el desempeño de los bancos deben tenerse en cuenta las diferencias en la estructura de capital y en la composición de los negocios en los distintos países, y por esta razón es necesario observar diversos coeficientes operativos al mismo tiempo8. Los bancos con menor grado de apalanca-miento (más capital) por lo general declararán un mayor rendimiento de los activos y un menor rendimiento del patrimonio neto. Por lo tanto, un análisis de rentabilidad basado exclusivamente en el rendimiento del patrimonio neto tendería a desestimar los riesgos más altos normalmente relacionados con un mayor grado de apalancamiento. Los coeficientes relativos al ingreso también pueden verse afectados por el apalancamiento. En el caso de bancos con un grado bajo de apalancamiento, el margen financiero y los coeficientes de ingreso neto serán mayores porque los bancos con un mayor patrimonio neto necesitan endeudarse menos para respaldar un nivel determinado de activos, lo que se traduce en menores gastos financieros. También debe hacerse un seguimiento de la proporción de ingresos brutos generados por derechos y comisiones frente a ingresos financieros netos, ya que puede haber diferencias entre el uso de capital y los niveles de los costos operativos y de activos.

14.14 La información sobre el diferencial entre las tasas activa y pasiva podría ser una indicación de la rentabilidad subyacente del sector, mientras que los datos sobre ingresos por operaciones en mercados financieros/ingreso total son indicativos del grado en que las utilidades provienen de transacciones en los mercados financieros. Los coeficientes de gastos de personal/gastos no financieros y de gastos no financieros/ingreso bruto son indicadores de la eficiencia; los coeficientes elevados y en aumento pueden incidir en la rentabilidad.

14.15 Al analizar los coeficientes mencionados, deben tenerse en cuenta las diferencias en la composición de los negocios de los bancos. Por ejemplo, la banca minorista se caracteriza por tener tasas activas más altas, tasas pasivas más bajas y costos operativos más elevados, en comparación con la banca empresarial mayorista. Los negocios con márgenes más amplios suelen implicar costos operativos elevados. Los bancos que ofrecen una gama más amplia de servicios, como los bancos de inversiones, suelen tener un nivel más elevado de ingresos no financieros.

14.16 El rendimiento también puede calcularse ajustándolo en función del riesgo, aunque este no es el método que se utiliza en la Guía. El rendimiento ajustado en función del riesgo se calcula descontando los flujos de caja de acuerdo con su grado de volatilidad: mientras más volátiles sean los flujos de caja, mayor será la tasa de descuento y menor el rendimiento ajustado. La rentabilidad del capital ajustada a riesgos (RAROC, por sus siglas en inglés) mide el rendimiento de capital que se necesita para compensar las pérdidas del activo subyacente en caso de que el valor de este se deteriore (dos o más desviaciones estándar) a causa de la volatilidad. Este indicador es particularmente útil para que los bancos evalúen las empresas y los productos de acuerdo con el nivel de riesgos/rendimiento, y por lo tanto sirve para determinar correctamente el precio de una transacción. A escala sectorial, el indicador RAROC puede calcularse tomando el coeficiente de margen financiero/activos y multiplicándolo por las pérdidas potenciales. Para estimar las pérdidas potenciales se necesitan datos sobre las tasas de incumplimiento de pago y de recuperación, y sobre la capacidad de los bancos para liquidar los activos (riesgo de liquidez).

Liquidez

14.17 El nivel de liquidez influye en la capacidad de un sistema bancario para soportar shocks. Por ejemplo, un shock fuerte que precipite pérdidas de crédito o de mercado podría hacer que los depositantes y participantes en el mercado pierdan confianza en el sector bancario. Esto, a su vez, podría desencadenar una crisis de liquidez que podría llevar a la insolvencia a bancos sólidos, que al perder acceso al financia-miento podrían verse obligados a vender activos a precios descontados a cambio de liquidez.

14.18 Un indicador común de la liquidez es el coeficiente de activos líquidos/activos totales (coeficiente de activos líquidos), que determina el grado de contracción del balance que el sector podría soportar antes de verse obligado a vender activos no líquidos. Otro indicador es el coeficiente de activos líquidos/pasivos a corto plazo, que mide los pasivos a corto plazo que tendrían que cubrirse mediante la venta de activos si se perdiera el acceso al financiamiento. Estos indicadores pueden poner de relieve los descalces excesivos de los vencimientos y la necesidad de gestionar con más cuidado la liquidez. Algunas veces también se utiliza el coeficiente de depósitos de clientes/cartera total (no interbancaria) para detectar problemas de liquidez: un valor bajo del coeficiente podría señalar una posible tensión de liquidez en el sistema bancario y quizá un deterioro de la confianza de los depositantes y los inversionistas en la viabilidad del sector a largo plazo.

14.19 La información sobre la volatilidad de los pasivos bancarios puede complementar la información proporcionada por los coeficientes de liquidez. Deben vigilarse muy de cerca los pasivos bancarios que dependen de flujos de capital extranjero que pueden cambiar de sentido (como líneas de crédito externas y depósitos de no residentes), utilizando para ello, por ejemplo, indicadores que midan la proporción de este tipo de financiamiento en el total de pasivos de un banco. Estos indicadores de la exposición al riesgo de los movimientos internacionales de capital ponen de relieve la importancia de realizar un análisis macropru-dencial cuando se evalúa la vulnerabilidad externa.

14.20 Como la liquidez bancaria depende del nivel de liquidez del sistema en general, es importante vigilar los indicadores de liquidez del mercado. El análisis puede centrarse en un título de deuda de referencia de un gobierno o de un banco central, o en otros valores más pertinentes a la liquidez bancaria. Los indicadores de rigidez, profundidad y capacidad de recuperación de un mercado pueden captar el nivel de liquidez9.

14.21 La rigidez indica el costo general derivado de una transacción, independientemente del nivel de los precios del mercado, y puede medirse mediante el diferencial entre el precio de demanda y el precio de oferta (es decir, la diferencia entre los precios a los que un participante en el mercado está dispuesto a comprar y vender un valor). Un diferencial más reducido puede indicar un mercado más competitivo, con un mayor número de compradores y vendedores que contribuyen a la liquidez. A efectos macroprudenciales, también podría ser útil vigilar la volatilidad del diferencial. Puede darse el caso de un sistema financiero con diferenciales relativamente altos pero estables, o de un sistema menos estable con diferenciales medios más reducidos pero más volátiles en situaciones de tensión.

14.22 La profundidad indica el volumen de transacciones que es posible realizar sin afectar los precios reinantes en el mercado, y su valor representativo es el coeficiente de rotación. La capacidad de reacción es la rapidez con que se disipan las fluctuaciones de precios producidas por las transacciones, y puede medirse utilizando el coeficiente de Hui-Heubel.

14.23 En los casos en que son pertinentes las transacciones en moneda extranjera, la gestión de la liquidez puede complicarse si la disponibilidad de divisas es limitada y si las líneas interbancarias de divisas son vulnerables a perturbaciones. En estos casos también es importante medir la liquidez de los mercados de divisas y vigilar los factores determinantes. La liquidez de divisas también depende de la evolución del sector externo, en el que es posible que los flujos de capital cambien de sentido y que las reservas de divisas se tornen insuficientes.

14.24 Los bancos centrales ponen a disposición de los bancos servicios financieros permanentes que proporcionan liquidez (por lo general a cambio de una garantía) y que son un componente esencial de la infraestructura de liquidez. Un aumento considerable del crédito que el banco central proporciona a los bancos y otras instituciones financieras —como proporción del capital o de los pasivos de estos—suele ser una indicación de que el sistema financiero sufre problemas graves de liquidez (y a menudo también de solvencia). Por lo tanto, es importante utilizar estadísticas monetarias y financieras para supervisar los préstamos del banco central a las instituciones financieras10.

14.25 La dispersión de las tasas interbancarias es un indicador muy útil de problemas de liquidez y de tensión bancaria. Sucede muy a menudo que los mismos bancos son los primeros en detectar problemas en otros bancos, dadas las exposiciones que mantienen entre ellos en el mercado interbancario. Una dispersión elevada de las tasas interbancarias —medida, por ejemplo, por el diferencial entre las tasas máxima y mínima de ese mercado—, podría ser un indicio de que ciertos bancos consideran riesgosos a otros. Asimismo, la variación de los límites de crédito interban-cario o la renuencia de algunas instituciones a otorgar préstamos a otras podría indicar que a las primeras les preocupa mucho la liquidez de las segundas.

Sensibilidad ante el riesgo de mercado

14.26 Conforme los bancos realizan más operaciones diversificadas y asumen más posiciones en instrumentos financieros, el riesgo de pérdida por fluctuaciones de los precios de mercado —es decir, el riesgo de mercado—también aumenta. Los componentes más importantes del riesgo de mercado son los riesgos de las tasas de interés y del tipo de cambio. Por otro lado, en algunos países se permite a los bancos efectuar sus propias transacciones bursátiles, lo que genera un riesgo en el precio de las acciones. Para gestionar estos riesgos pueden utilizarse derivados financieros.

14.27 Un posible indicador de la sensibilidad al riesgo de las tasas de interés es la duración de los activos y los pasivos. Mientras mayor sea el descalce de los vencimientos o la duración “media” entre los activos y los pasivos, mayores serán el riesgo de las tasas de interés y del efecto probable de las variaciones de las tasas de interés en las utilidades y en el capital. También es posible utilizar el análisis de diferencias (o gaps) para evaluar el riesgo de las tasas de interés. En el caso de los activos y pasivos de tasa variable distintos de acciones, el análisis de diferencias mide el tiempo medio que toma la redeterminación de las tasas. En el caso de los instrumentos de tasa fija, lo que se mide es el tiempo restante hasta la fecha en que vencen los pagos.

14.28 El indicador más común de la exposición cambiaria es la posición abierta neta, según la definición del CSBB, y un indicador que se usa mucho para medir la exposición de los bancos al riesgo de capital es la posición abierta neta en acciones y otras participaciones de capital.

Otras empresas financieras

14.29 Los ISF correspondientes al sector de otras empresas financieras ayudan a vigilar y a tener más en cuenta los riesgos que pueden emanar de este sector. Estos indicadores deben proporcionar información sobre el tamaño del sector de otras empresas financieras —activos de otras empresas financieras/activos totales del sistema financiero—a efectos de determinar su importancia sistémica. El umbral de lo que constituye un tamaño considerable en términos de importancia sistémica variará de un país a otro de acuerdo con el entorno institucional, como por ejemplo la forma en que otras empresas financieras captan fondos del público (y de segmentos del público, como pequeños ahorristas o inversionistas al por mayor). El indicador de activos de otras empresas financieras/PIB también puede proporcionar información sobre la importancia del sector. Por último, la expansión del crédito y la acumulación de activos en general a un ritmo muy acelerado pueden ser señales de que este sector podría tener problemas.

14.30 La elaboración de los ISF sobre otras empresas financieras está menos adelantada que en el caso de las instituciones de depósito.

Empresas no financieras

14.31 La calidad de las carteras de préstamos de las instituciones financieras depende directamente de la situación financiera y de la rentabilidad de los prestatarios, sobre todo en el sector de las empresas no financieras; por lo tanto, es importante vigilar la situación financiera del sector.

14.32 El apalancamiento excesivo de las empresas las hace más vulnerables en el caso de que sobrevenga un shock, y podría limitar su capacidad para reembolsar préstamos; un indicador de uso habitual es deuda total/patrimonio neto, conocido también como coeficiente de apalancamiento, es decir, el nivel de endeudamiento en relación con el capital.

14.33 La rentabilidad es un importante factor determinante de la solidez de las empresas, ya que incide en el crecimiento del capital, la capacidad para captar capital, la capacidad operativa, la capacidad para soportar shocks perjudiciales y, en última instancia, la capacidad de reembolso y de supervivencia. Las bajas pronunciadas de la rentabilidad del sector de las empresas puede ser uno de los principales indicadores de que el sistema financiero está atravesando dificultades. Algunos de los indicadores más importantes de rentabilidad son: 1) rendimiento del patrimonio neto (EBIT/promedio del patrimonio neto), 2) rendimiento de los activos (EBIT/promedio de activos), y 3) ingresos/ventas (EBIT/ventas)11. Los niveles absolutos de estos coeficientes son importantes, pero es igualmente importante observar las tendencias. La información sobre la rentabilidad se ve afectada particularmente por la estructura del mercado; es decir, por las características de la industria, el entorno de competencia y la flexibilidad de los precios.

14.34 Las utilidades también pueden analizarse en función de los cargos fijos de una empresa. La suficiencia de los flujos de caja suele medirse con el coeficiente de ganancias/gastos financieros, o con el coeficiente de ganancias/gastos por intereses y principal. Las utilidades pueden medirse antes de deducir intereses e impuestos (EBIT). Estos coeficientes son más exactos que el coeficiente de apalan-camiento cuando se trata de medir la probabilidad de que las empresas atraviesen dificultades financieras, ya que las deficiencias en la capacidad de servicio de la deuda son indicio de una creciente fragilidad financiera. Por otro lado, la liquidez de las empresas determina la capacidad del sector para llevar a cabo sus operaciones sin poner en peligro la calidad crediticia.

14.35 Cuando se evalúa la vulnerabilidad del sector empresarial también debe medirse el coeficiente de exposición cambiaria neta/patrimonio neto, ya que una depreciación significativa de la moneda podría ejercer una severa presión sobre los bancos cuyos clientes tienen una pesada carga de servicio de la deuda denominada en moneda extranjera. Esto se aplica tanto a empresas que obtienen préstamos en moneda extranjera dentro del país como a empresas que recurren a fuentes extranjeras de financiamiento12.

14.36 Un indicador de la tendencia a las quiebras en este sector es el número de solicitudes de protección frente a los acreedores, que se ve afectado por la calidad y las características de las leyes sobre quiebras y cuestiones conexas.

Hogares

14.37 La magnitud de la exposición crediticia de los hogares frente a las instituciones de depósito puede ser sustancial. Además, la tendencia del consumo de los hogares incide mucho en el sector empresarial, en tanto que las decisiones de los hogares con respecto a sus carteras de activos pueden afectar los pasivos bancarios y los precios de los activos de los bancos.

14.38 La vulnerabilidad de los hogares puede evaluarse examinando los balances sectoriales, el flujo de fondos y otros datos macroeconómicos y microeco-nómicos. Algunos de los indicadores son los coeficientes de deuda/PIB, deuda/activos y servicio de la deuda y pago de principal/ingreso. Otros posibles indicadores se derivan del análisis de riesgo de crédito, como el coeficiente de deuda del hogar/valor de la garantía.

14.39 El análisis de la vulnerabilidad del sector de los hogares se centra sobre todo en la exposición crediticia directa de las instituciones de depósito frente a los hogares y, por lo tanto, se basa mucho en el análisis de la capacidad de servicio de la deuda de los hogares. Por otro lado, los indicadores de la composición de los activos de las carteras de los hogares destacan la exposición crediticia de los hogares con respecto a los movimientos de los precios de las acciones y los bienes inmuebles.

Mercados inmobiliarios

14.40 Las rápidas subidas de los precios inmobiliarios—por lo general provocadas por políticas monetarias expansivas o entradas cuantiosas de capital—, seguidas de una marcada desaceleración de la economía, pueden afectar la calidad crediticia y el valor de las garantías y, por consiguiente, socavar la solidez del sector financiero.

14.41 En circunstancias ideales, se debería analizar una gama de indicadores para tener una idea general de la situación del mercado inmobiliario y evaluar la exposición crediticia del sector financiero frente al sector inmobiliario. Para determinar el grado de riesgo de dicha exposición es necesario distinguir entre los distintos tipos de préstamos inmobiliarios, que pueden tener perfiles de riesgo muy diferentes. Por ejemplo, convendría distinguir entre: 1) préstamos para invertir en bienes inmuebles comerciales (compra) o, en términos generales, concedidos a empresas de construcción, y 2) préstamos para invertir en bienes inmuebles residenciales, incluidas las hipotecas.

Este capítulo se basa en Sundararajan et al. (2002).

La solidez de la gestión es una importante fuente potencial de vulnerabilidad. Sin embargo, en lugar de utilizar indicadores cuantitativos sobre los que no existe un consenso, las autoridades que autorizan y supervisan las actividades del sector financiero suelen evaluar esta vulnerabilidad en forma cualitativa.

Véase CSBB (2004). El Acuerdo de Basilea II aún no estaba concluido cuando se elaboró esta Guía.

Este coeficiente no indica si el prestatario proporcionó al acreedor una garantía u otra forma de mitigar los riesgos. En el apéndice III se presenta otra versión de este ISF, incluida la garantía.

Este tema se examina más a fondo en el apéndice VI.

Los datos sobre crédito —es decir, activos con respecto a los cuales la contraparte contrae un pasivo de deuda—abarcan un concepto más amplio que el de préstamos y también podrían utilizarse.

Los coeficientes pueden calcularse utilizando distintas mediciones de ingreso; por ejemplo, antes o después de provisiones y antes o después de impuestos y partidas extraordinarias (netas).

En situaciones de especial tensión financiera, es posible que los operadores de valores no estén dispuestos a crear mercado para ciertos valores. Estos casos pueden detectarse realizando encuestas entre los operadores primarios de valores. Véase Nelson y Passmore (2001).

Estas transacciones también podrían incidir sustancialmente en la aplicación de la política monetaria y en la situación financiera del banco central.

Los indicadores de rentabilidad antes de impuestos miden el ingreso generado por las actividades de la empresa durante un período determinado, sin tener en cuenta el régimen tributario (que puede variar mucho de un país a otro); por lo tanto, esos indicadores son aptos para hacer comparaciones a escala internacional.

En algunos casos, el refuerzo de la supervisión del sector financiero puede incentivar a las empresas a obtener préstamos en el exterior, con lo cual los factores de vulnerabilidad derivados de la exposición cambiaria se trasladarían al sector empresarial.

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