Indicadores de solidez financiera
Chapter

3. Principios contables para el cálculo de los indicadores de solidez financiera

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
May 2007
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Introducción

3.1 Para compilar los datos sobre saldos y flujos que se emplearán en el cálculo de los ISF se requiere un conjunto coherente de principios contables. El propósito de este capítulo es brindar orientación sobre los principios contables que podrían emplearse, con base en las normas internacionales existentes y teniendo en cuenta las necesidades analíticas de los datos sobre los ISF. Pero hay que reconocer que en la práctica y por el momento no todos los países observan plenamente las normas prudenciales, contables y estadísticas interna-cionalmente aprobadas. Es conveniente, entonces, que al divulgar información los países revelen la base contable utilizada para compilar la serie de datos sobre los ISF, además de los supuestos básicos adoptados.

Definición de flujos y saldos

3.2 En la Guía los datos sobre flujos comprenden las transacciones en bienes, servicios, ingresos, transferencias, activos financieros y no financieros; ganancias y pérdidas por tenencia derivadas de movimientos de los precios o el tipo de cambio y otras variaciones en el volumen de los activos, tales como las pérdidas extraordinarias. En ciertas circunstancias, también pueden comprender los costos eventuales. Los datos sobre saldos son el valor de los saldos pendientes de activos no financieros y financieros, y los pasivos1.

Momento de registro de los flujos y saldos

3.3 El principio rector de la Guía es que los flujos y los saldos deben registrarse en base devengado. Según este método, los flujos se reconocen cuando se crea, transforma, intercambia, transfiere o extingue valor económico. En otras palabras, en la contabilidad en base devengado los ingresos y las ganancias se reconocen en el período en que se obtienen y los gastos y las pérdidas cuando ocurren, no cuando se percibe o se desembolsa efectivo. Se reconocen los activos y pasivos reales existentes, no así los saldos contingentes.

3.4 Se adopta la contabilidad en base devengado porque, al hacer coincidir el momento de registro con el momento de flujo de los recursos y el momento de las ganancias y pérdidas de valor, se observa mejor el efecto económico de las transacciones y los acontecimientos en la salud y solidez de las entidades declarantes. Además, este método tiene la ventaja de captar todos los tipos de flujos de recursos, independientemente de que haya habido o no un intercambio de efectivo.

3.5 La existencia y vigencia de activos y pasivos se determina en cualquier momento en virtud del principio de propiedad2. De modo que, en el caso de los instrumentos de deuda, el acreedor posee un crédito frente al deudor y el deudor tiene una obligación simétrica frente al acreedor3.

3.6 Cuando se produce una transacción en activos, el saldo debe registrarse en la fecha en que se traspasa la propiedad (la fecha de valor), cuando tanto el acreedor como el deudor han asentado en sus libros, respectivamente, el crédito y el pasivo. Si una entidad vende a otra un activo existente, la primera deja de reconocer el activo y la segunda lo reconoce en la fecha en que cambia el régimen de propiedad. De hecho, puede especificarse la fecha del registro para garantizar que los asientos coincidan en los libros de ambas partes. Si no puede fijarse una fecha precisa para el cambio de propiedad, a tal efecto se considerará entonces la fecha en que el acreedor recibe el pago en efectivo o en algún otro activo. Cuando se presta un servicio, se devenga interés o sucede un hecho que genere un derecho de transferencia (como la tributación), se crea un derecho financiero que subsiste hasta que se efectúe o se condone el pago. Los cargos por servicios, como los intereses, pueden devengarse en forma continua. Una vez que se declaran dividendos por pagar, se los registra en el pasivo o en el activo, según corresponda, hasta su pago.

3.7 En la Guía se recomienda que el costo de intereses se devengue en forma continua sobre los instrumentos de deuda, haciendo coincidir el costo de los fondos con su suministro e incrementando el saldo del principal pendiente hasta que se paguen los inte-reses4. En la Guía se recomienda que los intereses se devenguen a la tasa (rendimiento efectivo) pactada en el momento de emisión del instrumento de deuda, que en el caso de un préstamo, por ejemplo, es la tasa de interés contractual. Así, en el caso de los instrumentos de tasa fija, el rendimiento efectivo es la tasa de interés que iguala los pagos futuros con el precio de emisión. En el caso de los instrumentos de tasa variable, el rendimiento variará con el transcurso del tiempo de acuerdo con las condiciones del contrato. No debe hacerse ningún ajuste a los ingresos financieros para reflejar ganancias o pérdidas resultantes de contratos de derivados financieros, ya que estas se reconocen como ganancias o pérdidas por instrumentos financieros (véase el párrafo 4.22). Estas recomendaciones para el devengo de intereses son en general compatibles con el método de las normas estadísticas y contables internacionales pertinentes5. No obstante, se reconoce que, en cuanto a los datos compilados según las NIC (NIC 18.31), cuando se negocia un instrumento el interés se devenga a favor del nuevo acreedor a la tasa de rendimiento efectivo vigente en el momento de adquisición del instrumento y no según el rendimiento efectivo en el momento de emisión del instrumento6.

3.8 En cuanto a los costos financieros que se devengan en un período declarado, estas transacciones deben registrarse como un gasto (ingreso) en ese período. Respecto de los datos sobre saldos, los costos financieros que se devengan pueden medirse de tres maneras: 1) se pagan dentro del período declarado, en cuyo caso no hay efecto alguno en los saldos al cierre del período; 2) no se pagan porque aún no son pagaderos y exigibles (por ejemplo, cuando los intereses se abonan cada seis meses por un préstamo o un título de deuda y el saldo se mide después de los primeros tres meses de ese período, en cuyo caso los saldos aumentan en un importe igual a los intereses devengados durante el período de tres meses); o 3) no se pagan a su vencimiento, en cuyo caso los saldos aumentan en un importe igual al costo de los intereses devengados durante el período (excluidas las provisiones específicas constituidas para cubrir dichos intereses; véase también el párrafo 4.19). En la Guía se recomienda incluir como parte del valor de los instrumentos subyacentes los costos financieros devengados pero aún no pagaderos.

3.9 En el caso de bonos emitidos con descuento o de cupón cero, la diferencia entre el precio de emisión y el valor al vencimiento es tratada como interés y se registra como devengada durante toda la vigencia del bono. Como el ingreso financiero calculado excede cualquier pago de cupones correspondientes a estos instrumentos, la diferencia se incluye en el saldo de principal pendiente del activo. En el caso de los instrumentos emitidos con una prima, los pagos de cupones excederán el ingreso financiero calculado y la diferencia se restará del saldo de principal pendiente.

Atrasos

3.10 Los atrasos se producen cuando no se efectúan los pagos de principal o intereses a su vencimiento, como en el caso de un préstamo. Los atrasos deben empezar a registrarse desde el momento en que se generan, es decir, cuando no se efectúan los pagos7, hasta que se extingan, ya sea porque se reembolsan, se repro-graman o porque el acreedor los condona. Los atrasos deben seguir registrándose en el instrumento subyacente (excluyendo cualquier provisión para los intereses devengados de activos improductivos; véase también el párrafo 4.19).

3.11 Si los pagos de una deuda están garantizados por un tercero (garante) y el deudor incurre en incumplimiento, el deudor registra un atraso hasta que el acreedor invoque las condiciones del contrato que permitan la ejecución de la garantía. Una vez ejecutada, el deudor deja de registrar un atraso, ya que la deuda pasa a ser imputada al garante. En otras palabras, el atraso del deudor se extingue como si hubiera sido reembolsado. Según lo que dispongan las cláusulas contractuales, si se ejecuta la garantía la deuda no se clasifica como un atraso del garante sino como un pasivo de deuda a corto plazo hasta que concluya cualquier período de gracia previsto para el pago.

Contingencias

3.12 Muchos tipos de acuerdos contractuales financieros entre unidades institucionales dan origen a requisitos condicionales de efectuar pagos o de entregar elementos de valor económico8. En este contexto, “condicional” significa que el derecho o crédito solo adquiere vigencia si se cumplen una o más condiciones estipuladas. Estos acuerdos se denominan partidas contingentes y no se reconocen como activos (o pasivos) financieros en la Guía, porque no son derechos (ni obligaciones) reales. No obstante, dichos acuerdos representan posibles exposiciones al riesgo.

3.13 A continuación se describen los tipos de acuerdos contingentes respecto de los cuales podrían recopilarse datos en función de las exposiciones eventuales máximas9.

3.14 Las garantías de préstamos y otros pagos son compromisos de efectuar pagos a terceros cuando otro tercero, como por ejemplo un cliente del garante, no cumple alguna obligación contractual. Se trata de pasivos contingentes porque su pago se exige solo si el cliente no cumple, y hasta que eso ocurra no se registra ningún pasivo en el balance del garante. El tipo normal de riesgo que asume una institución de depósito garante es el riesgo comercial o el riesgo de cumplimiento financiero del deudor.

3.15 Un tipo de garantía de pago es la carta de crédito. Las cartas de crédito irrevocables y contingentes (stand-by) garantizan el pago en caso de incumplimiento del cliente, siempre que se hayan satisfecho todas las condiciones estipuladas en la carta de crédito. Las cartas de crédito son un instrumento importante en el comercio internacional. Las de carácter revocable permiten modificar las condiciones de la carta sin el consentimiento previo del beneficiario. Se incluyen también en esta categoría las garantías de cumplimiento, que normalmente cubren solo parte del valor del contrato pero que de hecho garantizan al comprador de bienes (un importador) que el vendedor (un exportador) cumplirá las condiciones del contrato.

3.16 Las líneas de crédito y los compromisos de crédito, incluidos los compromisos de préstamos no desembolsados, son contingencias que garantizan que los fondos no utilizados estarán disponibles en el futuro, pero sin que exista ningún pasivo ni activo financiero hasta que efectivamente se los desembolse.

3.17 Entre los compromisos de crédito se cuentan los servicios de respaldo no utilizados, como los servicios de emisión de pagarés (NIF, por sus siglas en inglés) que garantizan que las partes podrán colocar los títulos de deuda (pagarés) a corto plazo que emitan y que las empresas financieras que otorgan ese servicio comprarán los pagarés que no puedan colocarse en el mercado. Otros mecanismos similares de crédito contingente o de respaldo de compra son los servicios de suscripción renovable (RUF, por sus siglas en inglés), los servicios con opciones múltiples y los servicios de emisión internacional de títulos (GNF, por sus siglas en inglés), otorgados tanto por bancos como por instituciones financieras no bancarias.

3.18 Asimismo, los costos eventuales—como las pérdidas potenciales de las instituciones de depósito sobre activos financieros en general o los costos de las empresas no financieras debidos al otorgamiento de garantías de producto—no se reconocen en la Guía como pasivos contabilizados en el balance porque no existe ningún derecho ni obligación legal claro. No obstante, si se puede asignar un valor a esos costos eventuales de manera fiable, se incluyen como un gasto en el estado de resultados (por ejemplo, como una provisión), ya que ello permite medir mejor la solidez financiera vigente. Se recomienda incluir los importes de esos cargos como una reserva general en el rubro capital y reservas10, de conformidad con lo dispuesto en las normas prudenciales pero no en las NIC (véase también el recuadro 4.4).

3.19 Si se realizan posteriormente, estos costos no tienen ningún efecto en el resultado neto porque ya han sido reconocidos11, pero las reservas generales (y por ende capital y reservas) disminuyen. Asimismo, se produce ya sea una disminución del valor de los activos —por ejemplo, por el pago del gasto o una reducción del valor de un instrumento—o se reconoce un pasivo en el balance. Cualquier sobreestimación de los costos eventuales podría revertirse en períodos posteriores, con el consiguiente aumento del ingreso, por ejemplo debido a la constitución de un importe menor para provisiones.

Valoración

3.20 En la Guía se recomienda usar métodos de valoración que brinden la evaluación más realista del valor de un instrumento o una partida en cualquier momento determinado12. Este criterio contribuye al análisis macroprudencial porque es el que facilita la compilación de los indicadores más fiables sobre la solidez del capital y la rentabilidad.

3.21 A la hora de determinar el método de valorización que se debe adoptar, un aspecto esencial a tener en cuenta es si existe un mercado para el instrumento o para instrumentos (o partidas) similares que permita establecer un indicador fiable de valor13. Si el instrumento es negociable, se supone que se le asignará el valor de mercado o el valor razonable (una aproximación del valor de mercado). En el caso de los instrumentos no negociables, en la Guía se reconoce que el valor nominal14 (respaldado por políticas adecuadas de constitución de provisiones) puede ser un indicador más realista que el valor razonable. Respecto de estos instrumentos, la aplicación del valor razonable cuando haya un grado significativo de subjetividad podría restar fiabilidad a los datos a los fines del análisis macroprudencial. En el caso de las transacciones, el valor de mercado es la suma de dinero que los compradores pagan voluntariamente para adquirir algo de quienes venden voluntariamente.

3.22 Se reconoce que el uso del valor de mercado o del valor razonable puede dar lugar a fluctuaciones en la valoración de activos y pasivos que quizá sean temporales. No obstante, en cualquier momento determinado los costos de oportunidad para el acreedor y el deudor, reflejados en el valor de mercado o en el valor razonable, constituyen la base más apropiada, aunque no perfecta, para evaluar la solidez financiera. Desde esta perspectiva, una institución que posea valores cuyo valor haya disminuido significativamente pero que en el balance estén contabilizados según su costo histórico estará sobrestimando su solidez patrimonial —y por lo tanto su solidez financiera—porque no puede realizar el valor de los activos registrados contablemente. Además, una institución que contabilice activos a su costo histórico y presente una situación patrimonial deficiente y una baja rentabilidad tendrá un incentivo para vender los activos que muestren una ganancia significativa en el mercado y conservar los demás, incrementando así sus ganancias y capital mientras se deteriora la calidad global de los activos en su poder.

3.23 La información sobre las tendencias de los precios de mercado a lo largo del tiempo tiene su propio valor analítico, entre otras cosas porque permite evaluar el riesgo de precio inherente a toda observación hecha al cierre del período. Por tanto, quizá sea conveniente observar el promedio de los precios de mercado registrados durante el período y al cierre del período correspondientes a activos y pasivos representativos de la población declarante. Asimismo, los datos sobre el promedio de los precios de mercado del período podrían ayudar a detectar valores atípicos observados en los datos de los precios de mercado al cierre del período. (En el mismo sentido, en las NIC 30.24–30.25 se indica que los bancos deben divulgar, como mínimo, información acerca de los valores razonables de cada clase de sus activos y pasivos financieros. Las cuatro clases son préstamos y partidas a cobrar, inversiones a ser mantenidas hasta el vencimiento, activos financieros mantenidos para negociar y activos financieros disponibles para la venta.)

Transacciones

3.24 Las transacciones por lo general se contabilizan a los precios efectivamente pactados por las partes, incluidas las ventas de instrumentos clasificados como no negociables, como los préstamos. Podría ser necesario recurrir a equivalentes de los precios de mercado cuando no se fije ningún precio de mercado propiamente dicho o cuando el valor difiera mucho del valor de mercado vigente, por ejemplo, en el caso de las transacciones entre entidades relacionadas. En tales casos, es habitual que se construyan precios de mercado por analogía con los precios de mercado conocidos correspondientes a los mismos conceptos o a conceptos similares y establecidos en condiciones que se consideren esencialmente iguales. Cualquier diferencia entre ese precio estimado y el precio de la transacción podría clasificarse como un subsidio que una parte otorga a la otra (véase también el párrafo 4.30).

Saldos

3.25 El valor de mercado de un activo o un pasivo contabilizado en el balance es un indicador de lo que el activo o pasivo financiero y no financiero vale en el mercado en la fecha de referencia del balance.

3.26 El valor de mercado de un instrumento negociable en una fecha de referencia determinada debe calcularse según el precio de mercado de ese instrumento vigente en la fecha a la que se refiere el saldo. Ese precio es el indicador más idóneo del valor que los agentes económicos atribuyen en ese momento a determinados derechos financieros. La fuente ideal del precio de mercado de un instrumento negociable es una bolsa u otro mercado financiero organizado (por ejemplo, un mercado extrabursátil) en que el instrumento se negocie en volúmenes considerables y el precio de mercado se cotice a intervalos regulares. Si los mercados estuvieran cerrados en la fecha de referencia, el precio de mercado que debe utilizarse es el vigente en la fecha anterior más próxima en que hayan estado abiertos. En ciertos mercados financieros, el precio de mercado cotizado para los títulos de deuda negociados no tiene en cuenta los costos financieros devengados pero no pagaderos aún. Sin embargo, para determinar el valor de mercado es preciso incluir esos costos financieros.

3.27 Cuando ciertos activos específicos son negociables pero no se negocian en bolsas u otros mercados financieros organizados, su valor de mercado puede estimarse mediante diversos métodos. En la Guía se recomienda estimar el valor actual del instrumento descontando el flujo esperado de beneficios futuros que generará el activo a una tasa de interés de mercado apropiada15. Tanto en el SCN 1993 como en las NIC se recomienda este método16.

3.28 El método exige que 1) los flujos de caja futuros se conozcan con certeza o puedan estimarse de manera fiable y que 2) se pueda observar una tasa o una serie de tasas de interés de mercado (por ejemplo, mediante referencia a un instrumento o instrumentos similares negociados en mercados organizados).

3.29 Otras maneras de estimar el valor de mercado o el valor razonable pueden ser: 1) el uso de precios de mercado observables correspondientes a activos similares negociados; 2) el uso de un precio vinculado al mercado declarado a fines contables o reglamentarios, y 3) en el caso de los activos no financieros, la acumulación y revalorización de las adquisiciones menos las disposiciones del activo en cuestión durante su vigencia, inclusive tomando en cuenta su costo de depreciación (consumo de capital fijo)17 o amortización. De utilizarse, estos métodos deben aplicarse de manera uniforme a lo largo del tiempo y, cuando corresponda, en los estados financieros de los deudores y los acreedores.

3.30 Algunos instrumentos financieros —como préstamos, billetes y monedas y depósitos y los créditos comerciales—no son negociables y resulta difícil determinar su precio de manera fiable al valor razonable, y por tal motivo es posible que su valor nominal sea el indicador más realista. Esos instrumentos suelen ser un elemento preponderante en los balances de las instituciones de depósito. No obstante, en el caso de los instrumentos no negociables, particularmente los préstamos, registrados a su valor nominal, el acreedor (pero no el deudor) debe disminuir el valor contable del activo para reflejar las pérdidas previstas constituyendo provisiones específicas o, en su defecto, reduciendo el valor contable del activo. La constitución de provisiones se trata más detalladamente en el capítulo 4 dentro de la sección relativa a las instituciones de depósito18.

3.31 En el caso de un instrumento considerado no negociable que se vende o transfiere a otra entidad, a falta de un valor de mercado o de un valor razonable, el valor de la transacción debe ser la base para cualquier otra valoración contable posterior. Así, por ejemplo, si una institución de depósito vende a otra una cartera de préstamos no negociables a un precio que supone un descuento sustancial, el valor contable inicial en el caso del comprador debe ser el precio de compra. El vendedor registraría como una pérdida en el estado de resultados, dentro del rubro ganancias y pérdidas por instrumentos financieros, la diferencia entre el valor contable (deducidas las provisiones específicas) al cierre del período anterior y el valor de venta.

3.32 Conforme se desarrollan los mercados y las técnicas de valorización, podría aumentar la probabilidad de que para los instrumentos no negociables se estimen valores razonables que representen una valorización más realista que el valor nominal, como por ejemplo el uso de información sobre los derivados crediticios vinculados al riesgo de crédito de determinadas entidades. En tales casos, se recomienda que los compiladores reúnan inicialmente información sobre el valor de mercado o el valor razonable de los instrumentos no negociables a modo de información suplementaria, para poder evaluar las consecuencias de aplicar a dichos instrumentos ya sea el valor de mercado o el valor razonable.

3.33 El valor de una acción y otras inversiones en participaciones de capital en una empresa asociada o una filial no consolidada es igual a la participación proporcional del inversionista, en términos de propiedad del capital social, en el valor del capital y reservas de la empresa asociada o filial. Toda inversión de una empresa asociada o filial no consolidada en el capital social del inversionista principal (conocida como inversión de una filial en la matriz) se valoriza de manera similar. En la práctica se suele utilizar el valor contable de estas entidades para determinar el valor de la inversión. Si el inversionista reduce su participación de modo que deja de ser una empresa asociada pero conserva cierto grado de participación, la inversión remanente se valoriza en la misma forma que cualquier otra inversión en participaciones de capital. En cambio, si el inversionista incrementa su participación de manera que se establezca una condición de empresa filial o asociada, la totalidad de la inversión se valoriza según el método proporcional.

Residencia

3.34 En la Guía el concepto de residencia (o lugar de radicación) es pertinente porque el lugar de radicación de una institución de depósito, y en algunos casos el de su matriz, determina el grado en que se debe recopilar información. Lo mismo sucede con otros tipos de entidades. La residencia de una institución de depósito matriz determina la residencia del respectivo grupo de instituciones de depósito. Cuando esas instituciones realizan operaciones internacionales, es esencial también tomar en cuenta la actividad de sus sucursales y filiales en el exterior consolidando sus operaciones en el país y en el exterior. Las instituciones de depósito locales son las que residen en la economía, de acuerdo con el concepto de país anfitrión compatible con el enfoque adoptado para las estadísticas económicas.

3.35 El concepto de residencia no se basa en criterios de nacionalidad ni jurídicos, sino en el hecho de que una unidad institucional tenga un centro de interés económico —instalaciones, centro de producción u otros establecimientos—en el territorio económico del país en cuestión, desde el cual tiene intención de realizar (por un lapso indeterminado o durante un año o más) actividades y transacciones económicas significativas. Por ello, las empresas (o las cuasiso-ciedades) son residentes del país en el cual están habi-tualmente ubicadas. Este es un concepto central para la compilación de datos sobre las cuentas nacionales.

3.36 El territorio económico de un país abarca el ámbito geográfico administrado por un gobierno dentro del cual circulan libremente personas, bienes y capital, e incluye las zonas de libre comercio, los depósitos y los almacenes o fábricas bajo control aduanero ubicados físicamente dentro de las fronteras de un país. Este territorio no siempre coincide estrictamente con las fronteras físicas o políticas, pero suele existir una estrecha correspondencia19. Al registrarse la distribución geográfica de los activos, los derechos de las instituciones de depósito u otras entidades prestamistas se atribuyen a las diferentes economías en función del lugar de residencia de la entidad frente a las cuales se poseen los derechos.

Algunos aspectos específicos del concepto de residencia

3.37 Una sucursal o filial es residente de la economía en la cual está habitualmente situada, porque realiza actividades y transacciones económicas desde ese lugar, y no necesariamente desde la economía en que está situada su casa matriz.

3.38 La residencia de una unidad extraterritorial se atribuye a la economía en la que está situada. Por ejemplo, en algunos países las instituciones de depósito, incluidas las sucursales de bancos extranjeros, están autorizadas para dedicarse a la captación de depósitos y el otorgamiento de préstamos principalmente, o incluso exclusivamente, con residentes de otras economías, y se las trata como bancos extraterritoriales. Estos bancos por lo general están sujetos a normas cambiarias o reglamentarias diferentes y puede ser que no estén obligados a presentar a los organismos de supervisión la misma cantidad de información que los bancos sujetos a la legislación nacional. No obstante, son residentes de la economía en la que están situados.

3.39 Las compañías ficticias, las sociedades testaferro o las entidades con fines específicos suelen plantear cuestiones similares. Estas entidades pueden tener escasa presencia física en la economía en la que están legalmente constituidas o domiciliadas (por ejemplo, registradas o autorizadas) y desarrollar una parte importante de su actividad en otra economía. En tales circunstancias, definir dónde se encuentra el centro de interés económico de dichas entidades podría ser materia de debate. En la Guía la residencia se atribuye a la economía en que la entidad que registra los pasivos en su balance —y frente a la cual el acreedor posee un crédito—está legalmente constituida o, de no estarlo, tiene su domicilio legal.

3.40 No obstante, si las compañías ficticias, las sociedades testaferro o las entidades con fines específicos son instituciones de depósito, deben ser incluidas en la información consolidada a nivel internacional de la entidad de depósito matriz.

3.41 Un hogar es residente del país en el que sus integrantes tienen su residencia habitual. La situación difiere en el caso del personal militar y los funcionarios públicos (incluidos los diplomáticos) que se desempeñan en el extranjero en enclaves gubernamentales tales como bases militares y embajadas, y en el caso de estudiantes y pacientes que se encuentran en el extranjero y que siguen formando parte de hogares en sus países de origen.

3.42 La propiedad de la tierra y de estructuras ubicadas dentro del territorio económico de un país no se considera suficiente en sí misma para que el propietario tenga un centro de interés económico en ese país. Cuando el propietario de tierras o edificaciones situadas en una economía es residente de otra economía, se lo clasifica como no residente desde el punto de vista de la primera economía.

3.43 A menos que los agentes asuman posiciones entre el deudor y el banco acreedor incorporándolas a sus propios balances, la relación entre el deudor y el acreedor es la existente entre el banco prestamista y la entidad prestataria, mientras que el agente simplemente facilita la transacción acercando a las partes.

Moneda local y extranjera, unidad de cuenta y conversión del tipo de cambio

3.44 La medida en que los activos y pasivos contabilizados en el balance de las empresas estén denominados en moneda extranjera y el grado en-que se hayan equiparado los riesgos cambiarios son aspectos importantes para el análisis de la estabilidad financiera, en vista de las posibles variaciones del valor de los activos y pasivos en moneda local debidas a movimientos del tipo de cambio.

3.45 Moneda local es la que tiene curso legal en la economía y ha sido emitida por la autoridad monetaria de esa economía o de la zona monetaria común a la cual pertenece la economía20. Las monedas que no se ajusten a esta definición son monedas extranjeras con respecto a dicha economía. Según la definición, una economía que use como dinero de curso legal una moneda emitida por la autoridad monetaria de otra economía —como el dólar de Estados Unidos—o de una zona monetaria a la cual no pertenece debería clasificar esa moneda como extranjera, aun cuando las transacciones locales se liquiden en dicha moneda.

3.46 En la Guía, la composición monetaria de los activos y pasivos está determinada principalmente por las características de los pagos futuros. Los instrumentos en moneda extranjera son los pagaderos en una moneda distinta de la moneda local. Una sub-categoría de tales instrumentos es la compuesta por los instrumentos cuyos pagos se deben efectuar en una moneda extranjera pero en montos vinculados a una moneda local (instrumentos vinculados a la moneda local). Los instrumentos vinculados a una moneda extranjera son los que se pagan en moneda local pero en montos vinculados a una moneda extranjera. Los instrumentos en moneda local son los pagaderos en la moneda local sin estar vinculados a una moneda extranjera. En el caso inusual de instrumentos de deuda cuyos intereses deban pagarse en moneda extranjera pero cuyo principal sea pagadero en moneda local, o viceversa, solo debe clasificarse como un instrumento en moneda extranjera el valor actual de los pagos a efectuarse en dicha moneda.

3.47 Desde la perspectiva del compilador nacional, la unidad monetaria local constituye la alternativa lógica para el cálculo de los ISF. Dichos datos son compatibles con las cuentas nacionales y la mayoría de las demás estadísticas económicas y monetarias de la economía, que están expresadas en esa unidad. No obstante, si el valor de la moneda local está sujeto a fluctuaciones importantes con respecto a otras monedas, los estados expresados en moneda local podrían poseer menor valor analítico, ya que las comparaciones entre períodos podrían tener menos significado a causa de los consiguientes cambios de valoración.

3.48 Un factor que puede complicar el cálculo de los ISF es el hecho de que las transacciones, los otros flujos y los saldos pueden estar expresados inicialmente en varias monedas o en otro patrón de valor. Es necesario convertirlos a una unidad de cuenta de referencia para construir un conjunto homogéneo y analíticamente significativo de estadísticas sobre los ISF. El tipo de cambio más adecuado para convertir a la unidad de cuenta los datos sobre saldos expresados en moneda extranjera es el tipo de cambio de mercado (al contado) vigente en la fecha de referencia correspondiente al saldo. Se recomienda utilizar el punto intermedio entre los tipos de cambio de compra y de venta para garantizar que se aplique un método homogéneo entre la población declarante. Para la conversión de un instrumento cuando rige un régimen de tipos de cambio múltiples21, se debe usar la cotización vigente en la fecha de referencia para el tipo de cambio aplicable a los pasivos o activos específicos. Las transacciones y otros flujos en moneda extranjera deben convertirse al tipo de cambio de mercado —se recomienda usar el punto medio entre el tipo de cambio de compra y de venta—vigente en el momento en que se efectúa la transacción. Si dicha información no se encuentra disponible, se deben usar los tipos de cambio medios correspondientes al período más corto. Si solo se dispone de información agregada sobre las transacciones realizadas en un determinado período, un indicador representativo apropiado es el tipo de cambio medio correspondiente a ese período.

Vencimiento

3.49 El vencimiento incide en el análisis de la estabilidad financiera tanto desde el punto de vista de la liquidez (por ejemplo, cuando se calcula el valor de los pasivos que vencen a corto plazo) como desde la perspectiva de un descalce entre activos y pasivos (por ejemplo, cuando se estima el efecto de las variaciones de las tasas de interés en la rentabilidad). En la Guía, el corto plazo se define como un vencimiento de un año o menos22, y el largo plazo como un vencimiento a más de un año (o un lapso sin fecha de vencimiento establecida).

3.50 Los vencimientos de los instrumentos financieros pueden clasificarse en función del plazo restante hasta la fecha de pago del principal (y los intereses), que se conoce como plazo de vencimiento remanente (a veces llamado vencimiento residual)23. Otro método consiste en usar el plazo de vencimiento vigente en el momento de la emisión, conocido como plazo de vencimiento inicial u original, que indica si los fondos fueron captados en el mercado de corto o de largo plazo.

3.51 Otro método para clasificar el vencimiento consiste en calcular la duración de los activos y pasivos. La duración es el promedio ponderado del plazo hasta el vencimiento de un instrumento financiero, y más que un indicador del vencimiento en sí, se lo puede utilizar como una medida de la sensibilidad del valor de los activos financieros a las variaciones en las tasas de interés.

3.52 Respecto de una cartera determinada de activos y pasivos financieros, la magnitud de las ganancias o pérdidas derivadas de las posibles variaciones de las tasas de interés puede estimarse a partir de un análisis de la duración y compararse con el capital y las reservas.

3.53 Cuanto más larga sea la duración de una cartera, mayores serán las ganancias (o pérdidas) generadas por una variación de las tasas de interés. Por lo tanto, los vencimientos de los activos y pasivos financieros pueden estar calzados, pero si la sincronización de los flujos de caja provenientes de los activos y pasivos no es perfecta —es decir, si los activos y pasivos tienen duraciones diferentes—las empresas pueden registrar ganancias (o pérdidas) en función de las variaciones de las tasas de interés24.

3.54 En el caso de los instrumentos de tasa fija, el lapso de tiempo que transcurre hasta la percepción o el pago de cada flujo de caja —seis meses, por ejemplo—se pondera según el valor actual de ese flujo de caja como proporción del valor actual de los flujos de caja totales correspondientes a todo el período de vigencia del instrumento. Así, cuanto más se concentren los flujos de caja en las primeras etapas de la vida del instrumento, más breve será la duración en relación con el plazo de vencimiento. La duración es igual al plazo de vencimiento remanente solo en el caso de los instrumentos de cupón cero. En la Guía se recomienda utilizar el rendimiento corriente hasta el vencimiento como tasa de descuento para el cálculo del valor actual de cada pago.

3.55 En el caso de un instrumento de tasa variable, su duración es el lapso de tiempo hasta la siguiente fecha de recálculo de la tasa de interés, y no el plazo hasta la percepción o el pago de cada flujo de caja.

3.56 La cobertura de los instrumentos comprendidos en las mediciones de duración puede variar en función de las necesidades analíticas. Por lo general, se excluyen del cálculo las acciones y demás participaciones de capital.

Una descripción más completa de las transacciones y demás flujos, y de los saldos, figura en las páginas 76 a 83 del SCN 1993, y en las páginas 10 a 14 del Sistema Europeo de Cuentas 1995 (véase Eurostat, 1996). Sin embargo, el marco conceptual del SCN 1993 no permite incluir los costos eventuales como flujos.

Para reconocer los activos, en las NIC se aplican los criterios del control y de la probabilidad de los futuros beneficios económicos que pueden medirse fiablemente. Para reconocer las filiales, en la Guía se adopta también el concepto de control (véase el párrafo 5.7).

Por lo tanto, en la Guía no se reconoce ningún repudio unilateral de la deuda que haga el deudor.

El devengo de intereses sobre los activos improductivos se trata en el capítulo 4.

En algunos sistemas contables, ciertos honorarios se tratan como parte integrante del rendimiento efectivo de un instrumento financiero y, por ende, afectan la tasa a la que se devengan los intereses. Como se señala en la sección del apéndice IV sobre “Honorarios y comisiones por cobrar/por pagar”, este es el método aplicado en las NIC.

Esto crea la posibilidad de que las instituciones de depósito deudoras y acreedoras presenten de manera asimétrica los ingresos financieros respecto de los instrumentos financieros negociables. Una posibilidad consiste en calcular los ingresos financieros en función del promedio del rendimiento efectivo corriente del período en cuestión. Dicho rendimiento puede ser aplicado por ambas partes, lo cual reduce la posibilidad de una declaración asimétrica de la información. No obstante, durante la elaboración de la Guía no se llegó a un consenso sobre las ventajas de adoptar ese método de forma más general en el plano de las estadísticas macroeconómicas.

Se reconoce que en algunos casos los atrasos se producen por motivos operativos más que por renuencia o incapacidad de pago. No obstante, si dichas sumas están impagas a la fecha de referencia, en principio deben registrarse como atrasos.

En la Guía los instrumentos derivados financieros, según se los define en el capítulo 4, incluidos los instrumentos derivados sobre créditos, constituyen saldos reales, no contingentes.

La valoración de los pasivos contingentes es un proceso complejo y depende, entre otras cosas, de la probabilidad de que ocurra el “hecho” contingente. Este tema se analiza más a fondo en el capítulo 9 de FMI (2003b).

De acuerdo con lo establecido en las NIC, los costos eventuales podrían surgir de futuras sentencias judiciales u otras sanciones derivadas de actos anteriores contrarios a la legislación existente. En el caso de las instituciones de depósito y conforme a lo establecido en las NIC, los importes reservados para los riesgos bancarios en general, excluidas las provisiones para pérdidas por activos, no deberían contabilizarse en el estado de resultados sino mediante una reserva de utilidades retenidas asignada al efecto. Véase en el capítulo 4 una explicación detallada de los gastos que las instituciones de depósito deben incluir en el estado de resultados.

Si se destinan fondos de la reserva general para constituir una provisión específica, en ese período —siempre que las demás condiciones no varíen—aumentan en el estado de resultados los cargos por provisiones específicas y disminuyen las provisiones genéricas, sin ningún efecto en el ingreso neto. En cambio, el valor del instrumento contra el cual se contabilizó la provisión específica disminuye, al igual que las provisiones dentro de capital y reservas, en un importe igual al de la provisión específica.

Incluidos los inmuebles y otros activos no financieros.

En las NIC 39.95–102 [NIC 39.48–39.49 y GA.69–GA.82] se esbozan las consideraciones relativas a la medición del valor razonable y se hace hincapié en que este se mide de manera fiable si: a) la variabilidad de la gama de estimaciones de ese valor no es significativa en el caso del instrumento y b) la probabilidad de las diversas estimaciones dentro de la gama puede ser razonablemente evaluada y utilizada para calcular dicho valor. Por otra parte, en la NIC se plantea el concepto de que fiabilidad incluye la noción de que el usuario puede suponer que los datos presentados son razonablemente fidedignos.

El valor nominal es la suma que el deudor debe al acreedor en un momento determinado. Se suele establecer en virtud de las condiciones de un contrato celebrado entre el deudor y el acreedor. Refleja el valor del derecho u obligación en el momento de su creación y todos los flujos económicos posteriores, como transacciones (por ejemplo, reembolso del principal), cambios por valoración (incluidas las variaciones del tipo de cambio y otros cambios distintos de las variaciones del precio de mercado) y todo otro tipo de variación (como las cancelaciones contables). Conceptualmente, el valor nominal de un instrumento de deuda es igual a los pagos futuros de principal e intereses descontados a la o las tasas de interés contractuales (fijas o variables) vigentes que devenga el instrumento. El valor nominal no coincide necesariamente con el valor facial, que es el monto no descontado del principal por reembolsar. En el caso de los instrumentos representativos de participaciones de capital, el valor nominal es el importe o los importes aportados por los accionistas.

Las opciones y los instrumentos con opciones incorporadas no se valoran conforme a este método. En cambio podría ser necesario emplear un modelo adecuado de determinación de precios de opciones.

La fórmula para calcular el valor actual descontado es

Σt=1n(flujosdecaja)t(1+i)t

Siendo (flujos de caja)t los flujos de caja en un período futuro (t), n el número de períodos futuros en los que se espera recibir flujos de caja, e i la tasa de interés aplicada para descontar los flujos de caja futuros en el período t. Generalmente se usa una única tasa de descuento, i, para descontar los flujos de caja de todos los períodos futuros. En algunas circunstancias puede justificarse el uso de distintas tasas de descuento para diversos períodos futuros.

La depreciación se analiza en el apéndice IV.

Según las prácticas contables nacionales que se apliquen, el valor de los préstamos podría aumentar si existe información que permita hacer tal revalorización.

El territorio económico de un país comprende: 1) el espacio aéreo, 2) las aguas territoriales, 3) la plataforma continental que se extiende bajo aguas internacionales, sobre la cual el país goza de derechos exclusivos o sobre la cual tiene o afirma tener jurisdicción en lo que se refiere al derecho de explotar recursos naturales tales como fauna marina, minerales o combustibles y 4) enclaves territoriales claramente demarcados que estén emplazados en el resto del mundo y que se hayan establecido mediante convenios formales con los gobiernos de los países en los cuales están ubicados físicamente.

En este contexto, una zona monetaria común es aquella a la que pertenece más de una economía y que cuenta con un banco central regional legalmente facultado para emitir una misma moneda dentro de la zona. Para pertenecer a dicha zona, la economía debe ser miembro del banco central regional o estar autorizada por la autoridad regional para usar la moneda.

Un régimen de tipos de cambio múltiples es aquel en el que rigen listas de tipos de cambio fijados por las autoridades y en el que se aplican diferentes tipos de cambio a distintas categorías de transacciones o agentes.

En el caso de los instrumentos financieros, entre otros, esta categoría incluye las sumas pagaderas a la vista y los instrumentos de deuda rescatables con período de preaviso breve.

En un sentido estricto, el saldo pendiente de los activos o pasivos a corto plazo calculado según el vencimiento remanente es el valor actual de los pagos que vencen en un año o menos. En la práctica, dicho saldo puede medirse sumando el valor actual de la deuda a corto plazo (vencimiento original) al valor actual de la deuda a largo plazo (vencimiento original) pagadera en un año o menos.

Un indicador específico es la duración de Macaulay, que puede calcularse de la siguiente manera:

Di=Σt=1NCFt×DFt×tΣt=1NCFt×DFt=Σt=1NPVt×tΣt=1NPVt,

siendo

Di=Duración medida en años del instrumento i
CFt=Flujos de caja provenientes del instrumento financiero que se recibirán al final del período t
N=Último período en que se reciben los flujos de caja: vencimiento del instrumento
DFt=Factor de descuento = 1/(1+R)t, siendo R el rendimiento o nivel actual de las tasas de interés en el mercado
Σt=1N=Signo de sumatoria para la suma de todos los plazos de t=1 a t=N
PVt=PVt = Valor actual de los flujos de caja que vence al final del período t, que es igual a CFt × DFt

Cuando se usa una única tasa de interés como factor de descuento, las variaciones de las tasas de interés producen un desplazamiento paralelo de la curva de rendimiento. Como alternativa, se podrían aplicar factores de descuento específicos a cada flujo de caja para tener en cuenta la posibilidad de que la forma de la curva de rendimiento cambie en función de las variaciones en las tasas de interés. Sin embargo, este método podría ser más difícil de llevar a la práctica.

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