Chapter

7: Conclusiones

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
February 2005
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Las UIF son un componente esencial de la lucha internacional contra el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo y los delitos afines. Su capacidad para transformar datos en inteligencia financiera es un aspecto fundamental de la campaña contra el blanqueo de dinero y el financiamiento del terrorismo. Las UIF ya tienen afianzado su lugar dentro del arsenal de medidas que se utilizan para combatir estos graves delitos. No obstante, aún persisten varios desafíos.

Dos de estos desafíos parecen ser ineludibles en el diseño de las UIF y el mejoramiento de las ya existentes. El primero es que el funcionamiento de las UIF no puede basarse en una fórmula fija. Cada UIF tiene que adaptarse a la situación particular de su entorno nacional. La estructura y la importancia relativa de los delitos financieros en el país, las metas del gobierno en la lucha contra este tipo de actividad delictiva, los recursos disponibles para esa tarea y los sistemas jurídicos y administrativos del país son factores que se deben tener en cuenta al momento de diseñar una UIF o proponer medidas para mejorar el desempeño de una existente. Como se demuestra en el presente documento, los diversos aspectos relacionados con el diseño de las UIF admiten muchas soluciones, y ninguna es de por sí mejor que las otras.

El establecimiento de una UIF que pueda llevar a cabo las tres funciones básicas —recepción de informes de operaciones sospechosas y de otra índole, análisis y difusión de la inteligencia financiera— es un tema que hace poco se convirtió en objeto de una norma internacional y que ha recibido mucho apoyo en varias convenciones internacionales sobre delitos financieros. Sin embargo, la norma se expresa en términos muy generales, y las autoridades de cada país deben tener muy claras sus propias metas en materia de políticas y en el contexto local y regional al momento de diseñar una UIF que cumpla con la norma. Más allá del cumplimiento de la norma, cada país tiene que cerciorarse de que su UIF haga los aportes que estén a su alcance para el buen funcionamiento global del sistema ALD/LFT.

Paradójicamente, el otro desafío es el cambio. Este ha sido evidente en los muchos países que han establecido UIF en los últimos 10 años, y estas unidades han tenido que proyectarse como órganos capaces de trabajar con las instituciones financieras y demás entidades notificadoras, otras dependencias gubernamentales y órganos internacionales homólogos, modificando en el proceso los vínculos tradicionales entre los agentes económicos y los organismos policiales.

El cambio seguirá siendo una de las características de la labor de las UIF en el futuro. Si bien la adopción de las nuevas Recomendaciones del GAFI en 2003 puede estabilizar transitoriamente las normas aplicables a las UIF, hay otros aspectos de la lucha contra el lavado de dinero que continuarán evolucionando, como lo será sin duda la conducta de los delincuentes. La actividad delincuencial se asemeja a una corriente de agua; se deja llevar por la gravedad y constantemente busca en los bancos puntos débiles por donde puede invadirlos. Conforme el sector financiero supervisado erija defensas, es posible que los delincuentes movilicen sus fondos a través de medios más clandestinos o de otros sectores menos vigilados de la economía. De igual manera, conforme algunos países adopten medidas decisivas para reforzar sus sistemas administrativos y jurídicos, es posible que los delincuentes trasladen algunas de sus operaciones a países que aún no hayan tomado medidas. Es necesario mantenerse siempre alerta a los cambios en los patrones de conducta de los delincuentes.

Con estos antecedentes generales, las UIF en la actualidad se enfrentan a un mayor número de desafíos concretos. Los más importantes son incorporar en su trabajo el tema del financiamiento del terrorismo, hacer que la obligación de denunciar transacciones sospechosas vaya más allá del sector financiero reglamentado, y procurar una mayor cooperación internacional.

Para los países afortunados que hasta ahora no han tenido que hacer frente al terrorismo, la incorporación de la lucha contra el financiamiento del terrorismo a las funciones de las UIF conlleva algunos retos especiales. Desde muchos puntos de vista, el terrorismo y el lavado de dinero son fenómenos distintos. El terrorismo no suele considerarse como un delito motivado por el lucro; y si bien en la comisión de actos de terrorismo se mueven sumas importantes de dinero, el objetivo de privar a los delincuentes del producto de sus actividades ilegales —el fundamento de cualquier estrategia contra el blanqueo de capitales— no se aplica directamente al terrorismo. Además, en muchos países, los organismos dedicados a combatir el terrorismo no son los mismos que se encargan de luchar contra el lavado de dinero, y por lo tanto las UIF tienen que forjar nuevas relaciones con los primeros. (En los países que ya se han enfrentado al terrorismo, los mecanismos básicos necesarios para combatirlo ya están implantados, y el financiamiento del terrorismo es un frente de ataque que puede integrarse más fácilmente en las funciones de las UIF.)

El segundo desafío concreto que deben asumir las UIF es la ampliación de la obligación de notificación (y otras obligaciones preventivas) a entidades ajenas al sector financiero sujeto a reglamentación prudencial. La extensión de esta obligación a casinos, comerciantes de bienes de mucho valor y, más recientemente, a profesionales contables y jurídicos ha tenido varias repercusiones para las UIF. Actividades como los casinos pueden estar muy reglamentadas en algunos países pero no en otros. Es posible que en otras situaciones las reglamentaciones no se limiten a los requisitos constitutivos básicos, como puede ser el caso de los concesionarios de automóviles. Probablemente se necesitará una amplia labor de extensión para que tales actividades alcancen un grado aceptable de cumplimiento de las obligaciones de notificación. El carácter de los informes que presenten los profesionales contables y jurídicos tenderá a ser muy diferente del de las instituciones financieras. Para esclarecer las estructuras societarias y de fideicomiso complejas se precisan conocimientos especializados. Hay que asignar recursos a este tipo de tareas, y es posible que se deban tomar decisiones difíciles con respecto al equilibrio entre los recursos destinados a los nuevos tipos de informes y a otros más tradicionales.

El tercer desafío concreto es la necesidad de mejorar la capacidad de cooperación de las UIF a escala internacional. El crecimiento dinámico de las UIF en el mundo en los últimos 15 años ha estado acompañado de un firme aumento de la cooperación internacional entre las UIF. La capacidad de más de 80 UIF para interrelacionarse y compartir inteligencia financiera sobre la base de principios acordados de intercambio de información ha sido un instrumento formidable en la lucha mundial contra la delincuencia financiera. Pero pese a los logros alcanzados hasta la fecha, dificultades importantes aguardan en el futuro; concretamente, la eliminación de obstáculos jurídicos que bloquean el intercambio de información y la creación y el perfeccionamiento de sistemas que garanticen el carácter confidencial de los datos intercambiados.

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