Estadísticas de la deuda externa
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Apéndice I. Instrumentos y transacciones financieras específicas: Clasificaciones

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
April 2004
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En este apéndice se ofrece información detallada sobre instrumentos y transacciones específicos y se establece la clasificación que les corresponde en el saldo bruto de la deuda externa. El apéndice se divide en dos secciones. En la primera se describen instrumentos financieros específicos y la clasificación que les corresponde en el saldo bruto de la deuda externa; en la segunda se estipula la categoría de clasificación que corresponde a algunas transacciones específicas, que a la luz de la experiencia deben aclararse en forma especial.

Parte 1. Instrumentos financieros: Descripción y clasificación en el saldo bruto de la deuda externa1

A

Acciones de fondos mutuos de inversión

Los fondos mutuos de inversión son instituciones financieras a través de las cuales los inversionistas reúnen sus fondos para invertir en una cartera de valores diversificada. Las acciones en el fondo adquiridas por cada inversionista representan un interés dominial en el conjunto de activos subyacentes; en otras palabras, los inversionistas participan en el capital. Como la selección de los activos está a cargo de administradores profesionales de fondos, los fondos mutuos de inversión ofrecen a cada inversionista la posibilidad de invertir en una cartera diversificada y administrada profesionalmente, sin necesidad de conocer en detalle a las diferentes compañías que emiten las acciones y los bonos. En general, los administradores de fondos tienen la obligación de dar a conocer a los inversionistas los riesgos y gastos vinculados con la inversión en fondos específicos.

Clasificación

Como los no residentes pueden ser propietarios de acciones de fondos mutuos de inversión, se trata de inversiones de capital que deben figurar en la partida informativa pasivos por participaciones de capital.

Acciones preferentes

Se conocen también como acciones que confieren preferencia. Las acciones de este género constituyen una categoría de capital social que tiene precedencia con respecto a los dividendos y la distribución de activos a la disolución de la empresa constituida en sociedad. Los inversionistas tienen escaso control sobre las decisiones de la compañía: normalmente, el derecho de voto está restringido a las situaciones en que se considera la posibilidad de modificar los derechos asignados a las acciones preferentes. Éstas son valores registrados. Habitualmente, sus emisiones dan derecho a un pago de dividendos a tasa fija, que se calcula mediante una fórmula preestablecida, pero no todas las acciones preferentes dan derecho a participar en las ganancias de la entidad emisora.

Clasificación

Las acciones preferentes se clasifican como títulos de participación en el capital si confieren participación, y como títulos de deuda en caso contrario. En acciones preferentes que no entrañan participación y acciones preferentes que entrañan participación aparecen requisitos de clasificación específicos.

Acciones preferentes que entrañan participación

Se conocen también como acciones con preferencia en materia de participación. Se trata de un tipo de acciones preferentes que confieren al inversionista cierta participación en las utilidades provenientes de un eventual superávit en caso de disolución de la entidad emisora (además del pago de dividendo fijo recibido). Véanse también acciones preferentes y Acciones preferentes que no entrañan participación.

Clasificación

Dado el derecho financiero que suponen sobre el valor residual de la entidad emisora, las acciones preferentes que entrañan participación se clasifican como instrumentos de capital, y por lo tanto se incluyen en la partida informativa pasivos por participaciones de capital. Si el no residente mantiene una relación de inversión directa con el emisor, la participación se clasifica como inversión directa en la economía declarante: capital accionario y utilidades reinvertidas, en la partida informativa.

Acciones preferentes que no entrañan participación

Se trata de un tipo de acciones preferentes en que se calcula el pago de un “dividendo” (generalmente a una tasa fija) a través de una fórmula predeterminada, que no guarda relación con los ingresos del emisor. En otras palabras, el inversionista no participa en la distribución de ganancias a quienes hayan realizado inversiones de capital ni en los superávit que resulten tras la disolución del emisor. Véanse también Acciones preferentes y Acciones preferentes que entrañan participación.

Clasificación

Las acciones preferentes que no entrañan participación son títulos de deuda, por lo cual, si son de propiedad de no residentes, deben figurar en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Aceptaciones bancarias

Consisten en órdenes negociables de pagar cierta suma de dinero en una fecha futura, que se hacen efectivas contra un banco y garantizadas por este último. Estos giros por lo común se efectúan para financiar operaciones de comercio internacional, a fin de pagar a un exportador determinada suma en cierta fecha futura, por bienes recibidos. El acto por el que un banco estampa la palabra “aceptado” en el giro crea una aceptación bancaria. Ésta representa un derecho financiero incondicional por parte del propietario y un pasivo incondicional a cargo del banco aceptante; el banco tiene un derecho financiero contra el emisor, que está obligado a pagarle el valor facial a más tardar en la fecha de vencimiento. Al estampar la palabra “aceptado” en el anverso del giro, el banco asume la obligación principal, garantizando el pago al propietario de la aceptación. Las aceptaciones bancarias pueden redescontarse en el mercado secundario; el descuento es la expresión del plazo que falta para el vencimiento y la calidad crediticia del banco garante. Como la aceptación bancaria implica la obligación de pago que asume el banco (se trata, en la práctica, de un “instrumento a dos firmas”) y es negociable, se convierte en un activo atractivo. Las aceptaciones bancarias siempre se venden con descuento y su plazo de vencimiento puede ser de hasta 270 días.

Clasificación

Las aceptaciones bancarias son instrumentos del mercado monetario que constituyen derechos financieros contra el banco aceptante, que a su vez posee un derecho financiero contra el emisor del instrumento. Tal como se aconseja en el SCN 1993, la respectiva recomendación debe aplicarse en forma flexible para tener en cuenta las prácticas nacionales y la diversidad de instrumentos de este género existentes.

Las aceptaciones bancarias, si son de propiedad de no residentes, deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a corto plazo, instrumentos del mercado monetario (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea de más de un año, en cuyo caso deben clasificarse como bonos y pagarés, o bien, según la relación que exista entre deudor y acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Arrendamientos operativos

Son acuerdos en que se da en arriendo maquinaria o equipos por períodos determinados, más breves que la vida de servicio total prevista de esos bienes. Habitualmente, en el marco de estas operaciones el arrendador mantiene en estado de adecuado funcionamiento el equipo, que puede alquilarse en forma inmediata o con un breve preaviso; el período de arrendamiento puede variar, y el arrendador suele ser responsable de su mantenimiento y reparación en el contexto del servicio que dispensa al arrendatario. El arrendamiento operativo no implica la enajenación del equipo: se considera que el arrendador presta un servicio continuo al arrendatario.

Clasificación

Los arrendamientos operativos no son instrumentos financieros, sino que consisten en la prestación de un servicio, cuyo costo se va devengando en forma continua. Todos los pagos realizados en su contexto se clasifican como pago previo de servicios (lo que crea un título de crédito comercial para el arrendador) o pago posterior por servicios dispensados (lo que extingue un pasivo por crédito comercial para el arrendador).

Atrasos

Sumas que se han hecho exigibles y permanecen impagas. Comprenden los pagos del servicio de la deuda exigibles pero que no han sido pagados al (a los) acreedor(es).

En el contexto del Club de París, son las sumas impagas que se hacen exigibles antes del período de consolidación. Véanse Club de París, Acreedor y Período de consolidación en el apéndice III.

Clasificación

Los atrasos del principal, de los intereses, o de uno y otros se declaran como nuevos pasivos a corto plazo. Si son de propiedad de no residentes, esos nuevos instrumentos deben figurar como atrasos en el saldo bruto de la deuda externa. En relación con el empréstito original, la deuda pendiente de reembolso debe declararse como si el principal y los intereses hubieran sido pagados puntualmente.

B

Bono con fuerte descuento

Se trata de un bono con pagos de intereses de monto reducido y emitido con considerable descuento en relación con su valor nominal. Véase también Bonos cupón cero.

Clasificación

Los bonos con fuerte descuento de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario, o bien, según la relación que exista entre deudor y acreedor, esos valores pueden clasificarse como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Bono de tasa de interés fija

Es un bono cuyos cupones de pago no varían durante la vida del bono o durante cierto número de años. Véase también Bonos de tasa de interés variable.

Clasificación

Los bonos de tasa de interés fija de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. También es posible clasificarlos, en función de la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Bono de tasa de interés variable

Es un bono cuyos pagos de intereses están vinculados con un índice de referencia (por ejemplo, LIBOR) o el precio de determinado producto básico, o el precio de un instrumento financiero determinado que normalmente cambia en el curso del tiempo de manera continua ante las presiones del mercado.

Clasificación

Los bonos de tasa de interés variable pertenecientes a no residentes deben ser incluidos en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que tengan un vencimiento original igual o inferior a un año, en cuyo caso se deben clasificar como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que exista entre el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (véase la descripción de inversión directa en el capítulo 3).

Bonos Brady

Los bonos Brady, que llevan el nombre del Secretario del Tesoro de Estados Unidos, surgieron del Plan Brady, mecanismo voluntario basado en el mercado creado a fines de la década de los ochenta para reducir la deuda frente a bancos comerciales, y el servicio de la misma, de algunos países de mercados emergentes. El país deudor los emitía a cambio de préstamos de bancos comerciales (y en algunos casos a cambio de intereses impagos). Esencialmente, constituían un mecanismo a través del cual los países deudores podían crear nuevos paquetes para la deuda existente. Se trata de instrumentos denominados en dólares, “emitidos” en los mercados internacionales. En general (no siempre) el principal cuenta con la garantía de bonos cupón cero a treinta años emitidos por el Tesoro de Estados Unidos que adquiere el país deudor utilizando una combinación de financiamiento del FMI y del Banco Mundial, y sus propias reservas de divisas. En algunos casos los pagos de intereses de los bonos Brady cuentan con la garantía de valores de calidad crediticia AA que se depositan en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Los bonos Brady pueden negociarse más fácilmente que los préstamos originales de los bancos, pero admiten formas diferentes, las principales de las cuales se describen a continuación.

  • Bonos a la par: Son bonos emitidos al mismo valor que el préstamo original, pero cuyo cupón es inferior a la tasa de interés de mercado. Los pagos de principal e intereses generalmente cuentan con garantías.

  • Bonos con descuento: Son bonos emitidos con descuento con respecto al valor original del préstamo, pero cuyo cupón está al mismo nivel que la tasa de mercado. Los pagos de principal e intereses generalmente cuentan con garantías.

  • Bonos de conversión de la deuda: Son bonos emitidos al mismo valor que el préstamo original, pero a condición de que se proporcione “nuevo” financiamiento en forma de bonos representativos del mismo.

  • Bonos de reducción de intereses concentrada al comienzo del período: Son bonos emitidos con cupones fijos de tasa baja, que aumenta al cabo de unos cuantos años.

Hay también otros tipos de bonos Brady, menos comunes.

Clasificación

Los bonos Brady de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII). Cuando se emite un bono Brady se supone que el préstamo original ha sido rescatado, a menos que en las condiciones de emisión del bono se indique lo contrario. Toda reducción del valor nominal de la deuda debe registrarse; véase el capítulo 8. La adquisición inicial de la garantía del principal (bonos del Tesoro de Estados Unidos) constituye una transacción independiente y se clasifica como deuda de Estados Unidos.

Bonos con certificados de opciones de compra de acciones (títulos de deuda con certificados de opciones de compra de acciones)

Los bonos de este género son títulos de deuda a los que se adjuntan certificados de opciones de compra de acciones (warrants), lo que da a su tenedor la opción de adquirir participaciones de capital en la entidad emisora, su casa matriz u otra compañía durante un plazo preestablecido o en determinada fecha, a un precio contractualmente estipulado. Los warrants son desprendibles y pueden negociarse independientemente del respectivo instrumento de deuda. Normalmente, el ejercicio de la opción incrementa el capital total del emisor, porque la deuda no es sustituida por capital sino que está pendiente de pago hasta la fecha de su rescate. La emisión de bonos con certificados de opciones de compra de acciones reduce el costo de obtención de financiamiento, porque el inversionista generalmente acepta una menor rentabilidad previendo las utilidades futuras que obtendrá ejerciendo la opción.

Clasificación

Como el warrant es desprendible y puede negociarse independientemente del instrumento de deuda respectivo, los dos instrumentos deben registrarse por separado. Los bonos de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. También es posible clasificarlos, en función de la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). Los warrants pertenecientes a no residentes deben incluirse, en forma indiferenciada, en la partida informativa correspondiente a derivados financieros.

Bonos con opción de compra incorporada

Se trata de bonos que ofrecen al emisor el derecho de recomprarlos en determinada fecha. Generalmente el valor de este derecho se refleja en la tasa de interés del bono.

Clasificación

Los bonos con opciones de compra incorporadas de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetari o. Cabe también la posibilidad, en función de la relación que mantengan el deudor y el acreedor, de clasificarlos como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Bonos con opción de venta incorporada

Son bonos que otorgan al acreedor el derecho de venderlos de vuelta al emisor en determinada fecha o antes, o en determinadas circunstancias, por ejemplo una rebaja de la calificación de crédito del emisor. Generalmente el valor de este derecho se refleja en la tasa de interés del bono.

Clasificación

Los bonos con opciones de venta incorporadas de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. Cabe también la posibilidad, en función de la relación que mantengan el deudor y el acreedor, de clasificarlos como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). La opción se considera componente del bono, por lo cual no se valora ni clasifica por separado.

Bonos convertibles

Un bono convertible es un bono de tasa de interés fija que puede convertirse, a opción del inversionista, en participación en el capital del prestatario o de su empresa matriz. El precio al que puede efectuarse esa conversión se establece en el momento de la emisión y habitualmente refleja una prima con respecto al valor de mercado del título de participación de capital en el momento de la emisión. La opción de conversión que posee el bono puede ejercerse en determinada fecha futura o dentro de una gama de fechas, denominada “el período de la ventanilla”. El derecho de conversión no puede independizarse del instrumento de deuda. El instrumento permite al inversionista participar en los beneficios del activo subyacente de la compañía y a la vez reducir el riesgo. En general, un bono convertible paga una tasa de cupón más alta que la tasa de los dividendos de la participación de capital básica vigente en el momento de la emisión, pero menor que la tasa de un bono semejante, no dotado de una opción de conversión. Para el inversionista, el beneficio que brinda el bono convertible consiste en que ofrece una rentabilidad mayor que el dividendo de las acciones básicas.

Clasificación

Los bonos convertibles de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda, en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). Al convertirse el bono en participación en el capital se extingue la deuda. Las participaciones emitidas se registran en la partida informativa pasivos por participaciones de capital. Si el no residente mantiene una relación de inversión directa con el emisor, la participación se clasifica como inversión directa en la economía declarante: capital accionario y utilidades reinvertidas, en la partida informativa.

Bonos cupón cero

Los bonos cupón cero son valores que se pagan una sola vez y no conllevan pagos de intereses durante la vida del bono. El bono se vende a descuento con respecto a su valor nominal y se paga a la par a su vencimiento. La diferencia entre el precio de emisión descontado y el valor nominal o de rescate corresponde a la tasa de interés de mercado al momento de su emisión y al momento de su vencimiento. Cuanto mayor sea el plazo de vencimiento del bono y mayor sea la tasa de interés, mayor será el descuento frente al valor nominal o de rescate. Los bonos cupón cero, y los bonos con fuerte descuento, ofrecen cuatro ventajas especiales para los inversionistas:

  • Podrían existir ciertas ventajas tributarias de recibir ganancias de capital en vez de pagos de rentas.

  • No existe el riesgo de reinversión, o éste es muy pequeño en el caso de los bonos con fuerte descuento (la posibilidad de que al vencerse los pagos de cupones y haya que efectuar una reinversión, las tasas de interés sean inferiores).

  • El bono tiene una “duración” mayor que un bono de vencimiento parecido que pague una tasa de interés fija o variable, lo que hace que el precio del bono cupón cero sea más sensible a las variaciones de la tasa de interés.

  • Los bonos cupón cero son una inversión apalancada, en el sentido de que un pequeño desembolso inicial permite obtener una exposición a una cifra nominal más elevada.

Véase también bonos con fuerte descuento.

Clasificación

Los bonos cupón cero pertenecientes a no residentes deben ser incluidos en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que tengan un vencimiento original igual o inferior a un año, en cuyo caso se deben clasificar como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que exista entre el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (véase la descripción de inversión directa en el capítulo 3).

Bonos estructurados

Los bonos estructurados tienen características diseñadas para atraer cierto tipo de inversionista y/o aprovechar determinadas circunstancias del mercado. No obstante, los títulos estructurados para atraer determinado tipo de inversionista corren el riesgo de perder liquidez si el mercado evoluciona de modo que las características estructuradas de la emisión ya no resultan atractivas. Comúnmente, las características estructuradas se obtienen a través del uso de un instrumento derivado; por ejemplo, un pagaré vinculado con créditos es un bono que contiene un derivado crediticio.

Clasificación

Los bonos estructurados son instrumentos de deuda y, por lo tanto, si pertenecen a no residentes deben ser incluidos en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que tengan un vencimiento original igual o inferior a un año, en cuyo caso se deben clasificar como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que exista entre el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (véase la descripción de inversión directa en el capítulo 3). Todo instrumento derivado incorporado se considera como parte integral del bono y no se valora ni identifica por separado.

Bonos del tesoro

Una modalidad común de deuda soberana a corto plazo es la emisión de bonos del tesoro que hacen muchos gobiernos. Comúnmente, éstos son emitidos por el banco central a vencimientos que oscilan entre cuatro semanas y dos años y, por lo general, se emiten a descuento con respecto a su valor facial y se rescatan a la par.

Clasificación

Los bonos del tesoro son instrumentos de deuda y, por lo tanto, si pertenecen a no residentes deben ser incluidos en el saldo bruto de la deuda externa. Estos bonos deben clasificarse como a corto plazo, instrumentos del mercado monetario (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que tengan un vencimiento original superior a un año, en cuyo caso se deben clasificar como a largo plazo, bonos y pagarés.

Bonos denominados en dos monedas

Se trata de una categoría de títulos de deuda en que los pagos de intereses y/o del principal se realizan en una moneda diferente de la de emisión del bono. La emisión de bonos vinculados con monedas siguió al desarrollo del mercado de canje de monedas, que amplió la gama de monedas de denominación de bonos internacionales.

Clasificación

Los bonos denominados en dos monedas de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Corresponde clasificarlos como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Bonos externos

Son valores emitidos por un prestatario no residente en un mercado de capital interno distinto del propio; generalmente están denominados en la moneda de ese mercado. Las emisiones se colocan en forma pública o privada. Estos bonos generalmente adoptan las características del mercado interno del país en que se emiten; por ejemplo en cuanto a registro (al portador o registrados), liquidación y pago de cupones. Son tipos comunes de estos instrumentos los bonos Yanqui (mercado de Estados Unidos), los bonos Samurai (Japón) y los bonos Bulldog (Reino Unido).

Clasificación

Si el bono externo es de propiedad de un no residente—lo que es sumamente probable, ya que el instrumento se emite en un mercado externo—debe incluirse en el saldo bruto de la deuda externa, y clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original se a igual o inferior a un año, en cuyo caso debe clasificarse como instrumento del mercado monetario. También es posible clasificarlo, en función de la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Bonos vinculados al precio de un producto básico

Son bonos cuyo valor de rescate está vinculado con el precio de un producto básico. Habitualmente son emitidos por entidades cuya corriente de ingresos está estrechamente ligada a ingresos provenientes de productos básicos.

Clasificación

Los bonos cuya rentabilidad está vinculada con la variación de los precios de los productos básicos y que son de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Bonos vinculados con moneda

Se trata de bonos cuyo valor de rescate está vinculado con la variación de un tipo de cambio. Son ejemplos de esos tipos de bonos los tesobonos, emitidos y pagaderos en pesos por bancos mexicanos en 1994, cuyo valor de rescate estaba vinculado con la variación del tipo de cambio del peso mexicano frente al dólar de EE.UU. La depreciación del peso incrementaba el valor de rescate.

Clasificación

Los bonos cuyo valor de rescate está vinculado con la variación de un tipo de cambio y que son de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario, o bien, según la relación que exista entre deudor y acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Bonos vinculados con participaciones de capital

Los bonos de este género presentan atributos propios tanto de los títulos de deuda como de la participación en el capital. Se trata de títulos de deuda que contienen una opción de compra (por conversión de títulos de deuda existentes o en virtud del ejercicio del derecho de compra) de una participación del capital en la compañía emisora, su casa matriz u otra compañía, a determinado precio. En general, estos instrumentos se emiten cuando aumentan los precios en el mercado de valores, ya que permiten a las compañías obtener financiamiento a tasas de interés inferiores a las de mercado mientras los inversionistas reciben pagos de intereses y, potencialmente, se aseguran ganancias de capital.

Clasificación

Si son de propiedad de no residentes, los bonos vinculados con participaciones de capital deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). Si los bonos se convierten en capital se extingue la deuda. El capital emitido se registra en la partida informativa, pasivos por participaciones de capital. Si el no residente mantiene una relación de inversión directa con el emisor, el instrumento de participación en el capital se clasifica como inversión directa en la economía declarante: capital accionario y utilidades reinvertidas en la partida informativa. Véanse también Bonos con certificados de opciones y Warrants.

Bonos y pagarés

Los bonos y pagarés son títulos de deuda con un plazo de vencimiento original de más de un año. Generalmente se negocian (o pueden negociarse) en mercados financieros y otros mercados organizados. En general conceden a su tenedor derechos incondicionales a una renta monetaria fija o a una renta monetaria variable determinada por contrato. Con excepción de los bonos perpetuos, los bonos y pagarés ofrecen también a su tenedor derechos incondicionales a una suma fija, como reembolso del principal en una o más fechas definidas.

Clasificación

Los bonos y pagarés de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII). Cabe también la posibilidad, en función de la relación que mantengan el deudor y el acreedor, de clasificarlos como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

C

Canjes de oro

Consisten en el canje de oro por depósitos en divisas, acompañado por un acuerdo de rescisión de la transacción en una fecha futura determinada de común acuerdo, a un precio del oro mutuamente acordado. En general, la parte que recibe el oro (proveedor del efectivo) no registra el oro en su balance, ni el proveedor del oro (la parte que recibe el efectivo) lo extrae de su balance. En consecuencia, la transacción se asemeja a un acuerdo de recompra y debe registrarse como préstamo con garantía. Véanse el apéndice II, y también Acuerdos de recompra en la parte 2 de este apéndice.

Clasificación

En relación con la parte que recibe el efectivo, el canje de oro se clasifica como préstamo; en consecuencia, la obtención de crédito de un no residente en el marco de un canje de oro debe figurar en el saldo bruto de la deuda externa. La deuda debe clasificarse como préstamo (otra inversión en la PII).

Cartas de crédito

Las cartas de crédito proporcionan una garantía de que se dispondrá de fondos, pero no existe ninguna obligación financiera hasta que no se haga entrega efectiva de los fondos.

Clasificación

Como las cartas de crédito no son instrumentos de deuda, no se incluyen en el saldo bruto de la deuda externa.

Certificado americano de depósito de acciones extranjeras (ADR)

Un ADR es un certificado negociable que representa la propiedad de los valores de una compañía que no es residente de Estados Unidos. Aunque los valores en que se basan los ADR pueden consistir en títulos de deuda o del mercado monetario, en la gran mayoría de los casos se trata de acciones. Un ADR permite a una compañía no residente de Estados Unidos introducir sus acciones en el mercado estadounidense en forma fácilmente aceptable para los inversionistas de ese país—por ejemplo denominados en dólares de EE.UU.—sin necesidad de dar a conocer toda la información normalmente exigida por la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos. Un banco depositario de Estados Unidos adquiere el instrumento extranjero subyacente y emite recibos en dólares correspondientes al mismo al inversionista estadounidense. Los recibos se registran. El inversionista puede canjear en cualquier momento sus ADR por el instrumento subyacente. Véanse también Recibos de depositaría al portador y Recibos de depositaría.

Clasificación

Estos instrumentos se clasifican en función del instrumento subyacente que respalda al ADR, porque el intermediario “emisor” no registra el instrumento subyacente en su balance, sino que se limita a facilitar la operación. En consecuencia, el deudor es el emisor del instrumento subyacente; en otras palabras, se entiende que un ADR es un instrumento emitido por una entidad no residente de Estados Unidos. Si son de propiedad de no residentes, esos instrumentos se incluyen en el saldo bruto de la deuda externa si el instrumento subyacente es un instrumento de deuda. Los instrumentos se clasifican en a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), o bien, según la relación que exista entre deudor y acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). Si el instrumento subyacente es una inversión en acciones, debe figurar en la partida informativa pasivos por participaciones de capital.

Certificados de depósito (CD)

Un CD es un certificado emitido por un banco en que éste reconoce haber recibido un depósito por determinado plazo a determinada tasa de interés. Se trata, en esencia, de un tipo de depósito a plazo fijo negociable (documentado por el certificado). Los CD son objeto de amplia utilización en los mercados nacionales e internacionales; por lo general se trata de instrumentos al portador, emitidos a su valor facial, con plazos de vencimiento originales de uno a seis meses, aunque en algunos casos han llegado a siete años. Habitualmente los intereses se pagan al vencimiento cuando se trata de emisiones a no más de un año, y semestralmente en caso de emisiones por plazos más largos. La tasa de interés de un CD depende de varios factores: la situación imperante en el mercado, la moneda de denominación del certificado y la consideración que tiene en el mercado el banco que los ofrece. Por lo general se trata de instrumentos sumamente líquidos, lo que permite a los bancos obtener acceso a una fuente de financiamiento menos costosa que el mercado interbancario.

Clasificación

Los CD de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Aquellos cuyo plazo de vencimiento original no pasa de un año deben clasificarse como a corto plazo, instrumentos del mercado monetario (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), y los que tienen un plazo de vencimiento original de más de un año deben clasificarse como bonos y pagarés. Una pequeña minoría de CD se conoce como no negociables, y si son de propiedad de no residentes se clasifican como bancos, a corto plazo, moneda y depósitos (otra inversión en la PII). También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Certificados de opción para la compra de valores (warrants)

Los warrants son una modalidad de derivados financieros que otorgan al propietario el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender al emisor del warrant una cantidad fija de un activo subyacente, como acciones y bonos, a un precio contractual acordado para un plazo determinado o una fecha definida. Si bien los warrants son similares a las opciones negociadas, un factor que los distingue es que su ejercicio puede crear nuevos valores y por ende diluir el capital de los tenedores de bonos o accionistas existentes, mientras que las opciones negociadas comúnmente conceden derechos sobre activos que ya se encuentran disponibles. Los warrants pueden ser emitidos de manera independiente o con acciones o bonos para hacer más atractiva la emisión subyacente. Pueden cotizarse y negociarse por separado en el mercado secundario.

Clasificación

Los warrants pertenecientes a no residentes deben ser incluidos en la partida informativa derivados financieros.

Contratos a término sin entrega (NDF)

Un contrato a término sin entrega es un instrumento financiero derivado en moneda extranjera. Un NDF difiere de un contrato a término en moneda extranjera ordinario en que no existe liquidación física de dos monedas al vencimiento, sino que, en virtud de la variación de valor de las dos monedas, una parte efectúa a la otra una liquidación neta en efectivo. Los NDF comúnmente se utilizan como cobertura de riesgos en moneda local en mercados emergentes en que las monedas locales no pueden convertirse libremente, los mercados de capital son pequeños y poco desarrollados, y los movimientos de capital están sujetos a restricciones. En esas condiciones, a través de un mercado de NDF podría crearse un centro financiero transfronterizo, liquidándose los contratos en monedas extranjeras importantes, como el dólar de EE.UU.

Clasificación

Los NDF en que la contraparte es un no residente se incluyen, en forma indiferenciada, en la partida informativa derivados financieros.

Créditos comerciales

Los créditos comerciales son activos o pasivos creados mediante el otorgamiento directo de crédito por parte de proveedores para transacciones de bienes y servicios y pagos anticipados de los compradores por bienes y servicios y para proyectos en curso (o por iniciarse). La concesión directa de crédito comercial por parte de los compradores surge cuando éstos pagan por adelantado bienes y servicios y la deuda se extingue cuando el proveedor suministra los bienes y/o servicios.

Clasificación

El crédito comercial adeudado a no residentes debe incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Dicho crédito debe clasificarse como crédito comercial (otra inversión en la PII). Por otra parte, según la relación que exista entre el deudor y el acreedor, este crédito podría clasificarse como inversión directa: préstamos entre empresas (véase la descripción de inversión directa en el capítulo 3). En el SCN 1993 se considera el crédito comercial como una modalidad de cuentas por cobrar/por pagar (SCN 1993, párr. 11.100).

Cuentas varias por pagar y por cobrar

Véase Otras cuentas por pagar y por cobrar.

D

Depósitos bancarios

Consisten en derechos financieros contra bancos, de carácter transferible, o en “otros depósitos”. Los depósitos transferibles son depósitos que pueden canjearse a la vista, a la par, sin restricciones ni multas, y que pueden utilizarse directamente para efectuar pagos mediante cheques, giros, débito o crédito directo u otros servicios de pago. La categoría “otros depósitos” comprende todos los derechos financieros representados por comprobantes de depósitos, tales como depósitos de ahorro y a plazo fijo; depósitos a la vista que permiten realizar retiros de efectivo inmediatos, pero no transferencias directas de terceros; y acciones que se pueden legalmente (o prácticamente) rescatar a la vista o con un breve preaviso en asociaciones de ahorro y crédito, cooperativas de crédito, sociedades de crédito inmobiliario, etc.

Clasificación

Los depósitos bancarios son pasivos de bancos y otras instituciones de depósito, y si su propietario es un no residente deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse en bancos, a corto plazo, moneda y depósitos (otra inversión en la PII), a menos que se disponga de información detallada que permita clasificarlos en instrumentos a corto o a largo plazo.

Depósitos en asociaciones de inversión

Se trata de depósitos en forma de acciones o comprobantes de depósito similares emitidos por asociaciones de inversión tales como cooperativas de ahorro y crédito, sociedades de crédito inmobiliario, cooperativas de crédito y similares. Véase Depósitos bancarios.

Clasificación

Los depósitos en asociaciones de inversión de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Corresponde clasificarlos como bancos, a corto plazo, moneda y depósitos (otra inversión en la PII).

Derivados sobre crédito

Se trata de derivados financieros que ofrecen un mercado para los riesgos crediticios. Los inversionistas los usan para asumir o reducir un riesgo crediticio. A través de un instrumento derivado de este género el inversionista se hace una idea de la solvencia del (de los) emisor(es) del (de los) instrumento(s) subyacente(s) sin arriesgar necesariamente el principal (aunque los derivados sobre crédito pueden estar incorporados en un título-valor). Se trata, por ejemplo, del caso en que un acreedor otorga un préstamo a un deudor, pero quiere protegerse contra el riesgo de incumplimiento de este último. El acreedor “compra” protección consistente en un swap por incumplimiento crediticio: canjea la prima de riesgo implícita en la tasa de interés por un pago en efectivo en caso de incumplimiento. Además, los instrumentos de ese tipo se utilizan para eludir el cumplimiento de las normas locales sobre inversiones; por ejemplo en caso de que un inversionista extranjero no pueda invertir en instrumentos de participación en el capital, con lo cual el inversionista extranjero celebra un acuerdo de canje de rentabilidad total en virtud del cual paga una tasa de interés de referencia—por ejemplo la LIBOR—a cambio de la rentabilidad total—dividendos y ganancias o pérdidas de capital—de un instrumento de participación en el capital. La otra estructura sumamente común consiste en una opción sobre diferenciales cuya rentabilidad tiene una estructura que depende del diferencial de tasas de interés entre los títulos de deuda de un país con economía emergente y, por ejemplo, los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

Clasificación

Los derivados sobre crédito en que la contraparte es un no residente se incluyen, en forma indiferenciada, en la partida informativa derivados financieros.

Deuda militar

Se origina en préstamos y otros créditos otorgados con fines militares.

Clasificación

Los títulos de deuda militar a favor de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa, clasificándose en función de las características del respectivo instrumento de deuda.

Deuda no negociada

Se trata de títulos de deuda que generalmente no se negocian o no pueden negociarse en mercados financieros organizados o de otro género.

Clasificación

Depende de las características del instrumento.

E

Efectos comerciales (CP)

Un efecto comercial es una promesa emitida al portador, desprovista de garantías, de pagar cierta suma en una fecha que se estipula. Permite a las compañías obtener financiamiento a corto plazo, en forma directa, de inversionistas finales a través de su propio equipo interno de venta de CP o a través de colocaciones organizadas a través de agentes bancarios. Los CP, que por naturaleza son de corto plazo, comprendido entre a la vista y a un año, generalmente se venden con descuento. En unos pocos mercados se paga un cupón. Habitualmente el monto de la emisión está comprendido entre US$100.000 y alrededor de US$1.000 millones. Como los CP permiten prescindir de los intermediarios financieros en los mercados monetarios a corto plazo, constituyen una modalidad de financiamiento menos costosa para las compañías. No obstante, el hecho de que no estén dotados de garantías hace que la calidad crediticia del emisor revista importancia para el inversionista. Las compañías con una clasificación crediticia insatisfactoria pueden obtener una mejor clasificación para la emisión gestionando a través de sus bancos o compañías de seguros la garantía de un tercero, o quizás emitiendo CP en el contexto de un servicio financiero con opciones múltiples, que brinda una línea de crédito de respaldo para el caso de que la emisión no dé el resultado previsto.

Clasificación

Los efectos comerciales de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a corto plazo, instrumentos del mercado monetario (inversión de cartera, títulos de deuda, en la PII). También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). Cuando los CP se emiten con descuento, éste representa el ingreso por concepto de intereses.

I

Instrumentos del mercado monetario

Los instrumentos del mercado monetario son títulos de deuda que en general confieren a su propietario el derecho incondicional de recibir determinada suma de dinero fija en determinada fecha. En general, estos instrumentos se negocian, con descuento, en mercados organizados; el descuento depende de la tasa de interés y del plazo que falta para el vencimiento. Esta categoría comprende instrumentos tales como letras de tesorería, efectos comerciales y financieros, aceptaciones bancarias, certificados de depósito negociables (con plazos de vencimiento original de no más de un año) y pagarés a corto plazo emitidos en el contexto de servicios de emisión de pagarés.

Clasificación

Los instrumentos del mercado monetario emitidos por no residentes deben figurar en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a corto plazo, instrumentos del mercado monetario (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), o bien, según la relación que exista entre deudor y acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Instrumentos derivados de tipo de instrumentos a término

Se trata de contratos en que dos contrapartes convienen el canje recíproco de determinada cantidad de un bien real o un instrumento financiero, en cierta fecha, por un precio contractualmente acordado o, en el ejemplo específico de un contrato de swap, a permutarse corrientes de efectivo, determinadas en relación con el (los) precio(s) de, por ejemplo, monedas o tasas de interés, conforme a reglas preestablecidas. En esencia, las contrapartes intercambian riesgos de igual valor de mercado.

Clasificación

Los instrumentos derivados de tipo de instrumentos a término en que la contraparte es un no residente se incluyen en la partida informativa derivados financieros.

Instrumentos derivados vinculados al precio de un producto básico

Se trata de instrumentos derivados cuyo valor proviene del precio de un producto básico. Entre otros, se incluyen los siguientes:

  • Futuros de productos básicos: Negociados en una bolsa de valores organizada, en que las contrapartes se obligan a comprar o vender determinada cantidad de un producto básico a un precio contractualmente acordado en determinada fecha.

  • Opciones de productos básicos: Confieren al adquirente el derecho—no la obligación—de adquirir (opción de compra) o vender (opción de venta) determinada cantidad de un producto básico a un precio contractualmente acordado a más tardar en determinada fecha.

  • Swap de productos básicos: Consiste en el mutuo intercambio de dos corrientes de pagos, uno de los cuales representa el precio de entrega inmediata imperante en el momento, y el otro el precio contractualmente acordado de determinado producto básico en la cantidad y calidad estipuladas.

Generalmente se realizan liquidaciones netas en efectivo.

Clasificación

Los instrumentos derivados vinculados al precio de un producto básico en que la contraparte es un no residente se incluyen, en forma indiferenciada, en la partida informativa derivados financieros.

Instrumentos derivados vinculados con divisas

Se trata de instrumentos derivados cuyo valor está vinculado con tipos de cambio de monedas extranjeras. Sus tipos más comunes son:

  • Contratos de divisas a término, en virtud de los cuales se venden o compran monedas a determinado tipo de cambio en determinado día.

  • Canjes de divisas, en virtud de los cuales se realiza un canje inicial de monedas extranjeras y una compra o venta a término simultánea de esas mismas monedas.

  • Canjes de tasas de interés de instrumentos en distintas monedas, conforme a los cuales, tras un canje inicial de determinado monto de monedas extranjeras, se intercambian flujos de caja relacionados con pagos de intereses y de principal según un programa preestablecido.

  • Opciones que dan al adquirente el derecho—no la obligación—de adquirir o vender determinado monto de una moneda extranjera a un precio contractualmente acordado a más tardar en determinada fecha.

Clasificación

Los instrumentos derivados vinculados con divisas en que la contraparte es un no residente se incluyen, en forma indiferenciada, en la partida informativa derivados financieros.

Instrumentos derivados vinculados con participaciones de capital

Se trata de instrumentos derivados cuyo valor se basa en los precios de instrumentos de participación en el capital. Comprenden:

  • Futuros de participaciones de capital, que se negocian en una bolsa de valores organizada, y en virtud de los cuales las contrapartes se obligan a comprar o vender cierto volumen de determinado instrumento de participación en el capital, una cesta de instrumentos de ese género, o un índice de los mismos, a un precio contractualmente acordado, en cierta fecha.

  • Opciones de instrumentos de participación en el capital, que confieren al adquirente el derecho—no la obligación—de adquirir (opción de compra) o vender (opción de venta) determinado volumen de un instrumento de participación en el capital, una cesta de instrumentos de ese género, o un índice de los mismos, a un precio contractualmente acordado, a más tardar en cierta fecha.

  • Canjes de instrumentos de participación en el capital, en virtud de los cuales una parte canjea una tasa de rendimiento vinculada con una inversión de capital por la tasa de rendimiento de otra inversión de capital.

Generalmente se realizan liquidaciones netas en efectivo.

Clasificación

Los instrumentos derivados vinculados con participaciones de capital en que la contraparte es un no residente se incluyen, en forma indiferenciada, en la partida informativa derivados financieros.

Instrumentos derivados vinculados con tasas de interés

Se trata de instrumentos derivados cuyo valor está vinculado con tasas de interés. Los más comunes son:

  • Canjes de tasas de interés, que consisten en un canje de corrientes de efectivo vinculadas con pagos de intereses, o ingresos por concepto de intereses, correspondientes a un monto teórico de principal en una moneda a lo largo de cierto período.

  • Acuerdos de tasas de interés a término, en que una parte efectúa a otra una liquidación en efectivo calculada como diferencia entre una tasa de interés de mercado de instrumentos de determinado plazo de vencimiento en una moneda, en determinada fecha, y una tasa de interés mutuamente acordada multiplicada por un monto teórico de principal que nunca se canjea (de modo que si la tasa de mercado es mayor que la acordada, una de las partes está obligada a efectuar una liquidación en efectivo a la otra, y viceversa).

  • Opciones de tasas de interés, que confieren al adquirente el derecho de comprar o vender determinado valor teórico a cierta tasa de interés, de modo que el precio de la operación es la diferencia entre 100 y la tasa de interés acordada, y la liquidación se basa en la diferencia entre la tasa de mercado y la especificada, multiplicada por el valor teórico.

Clasificación

Los instrumentos derivados vinculados con tasas de interés en que la contraparte es un no residente se incluyen, en forma indiferenciada, en la partida informativa derivados financieros.

Instrumentos indexados

Son títulos de deuda con pagos de cupón y/o de principal vinculados con índices de precios de productos básicos, tasas de interés, bolsas de valores, etc. Los beneficios, para el emisor, consisten en la reducción del costo de los intereses si la operación está orientada hacia cierto tipo de necesidades de los inversionistas y/o a hacer posible la cobertura de una posición de riesgo en determinado mercado. Para los inversionistas, el beneficio consiste en la posibilidad de operar en una amplia gama de mercados (por ejemplo de divisas o de bienes) sin incurrir en un riesgo como el que supondría invertir en los mercados en forma directa. Además, las emisiones vinculadas con índices de precios al consumidor protegen a los inversionistas contra la inflación.

Clasificación

Los instrumentos indexados de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como a corto plazo, instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). Cuando los pagos de intereses están indexados, se tratan como intereses. Si el valor del principal está indexado, el precio de emisión debe registrarse como principal, y toda variación ulterior de valor provocada por la indexación debe tratarse como costo correspondiente a intereses, y agregarse al valor del instrumento subyacente.

M

Moneda

El concepto de moneda comprende billetes y monedas en circulación que comúnmente se utilizan para efectuar pagos.

Clasificación

La moneda nacional de propiedad de no residentes se incluye en el saldo bruto de la deuda externa como autoridades monetarias (o quizá bancos), a corto plazo, moneda y depósitos (otra inversión en la PII).

O

Obligaciones de deuda garantizadas (CDO)

Las obligaciones de deuda garantizadas son bonos cuyos pagos de intereses y reembolsos del principal dependen de un conjunto de instrumentos. Por lo general cuentan con el respaldo de un conjunto de instrumentos diversificados de préstamos y bonos adquiridos en el mercado secundario o registrados en el balance de un banco comercial. El hecho de que se trate de instrumentos diversificados distingue a las CDO de los valores respaldados por activos, pues estos últimos cuentan con el respaldo de un conjunto homogéneo de instrumentos, como préstamos hipotecarios y préstamos de tarjetas de crédito. Como el ingreso y el reembolso del principal dependen del desempeño del instrumento subyacente, existe la posibilidad de un reembolso anticipado. Suelen ofrecerse a los emisores diferentes tramos del instrumento, de modo que si se han realizado pagos anticipados se reembolsa primero el inicial, luego el segundo, etc. El precio establecido para cada tramo refleja la probabilidad respectiva de reembolso.

Clasificación

Las CDO de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). Estos instrumentos plantean un problema especial, sea cual fuere el monto pendiente, porque pueden producirse reembolsos parciales del principal en cualquier momento. Por lo tanto, el mero reavalúo del valor facial original a precios de mercado de final de período determinará una sobrevaloración del saldo si se ha efectuado un reembolso parcial.

Opciones

Una opción es un contrato que confiere al adquirente el derecho—no la obligación—de adquirir (opción de compra) o vender (opción de venta) a quien concede la opción determinado bien real o instrumento financiero a un precio contractualmente acordado (precio de ejercicio de la opción) a más tardar en una fecha determinada.

Clasificación

Las opciones de propiedad de no residentes deben incluirse en la partida informativa derivados financieros.

Operaciones de reporto pasivo

Véase el apéndice II.

Otras cuentas por pagar y por cobrar

Esta categoría—véase también créditos comerciales—comprende sumas adeudadas por concepto de impuestos, dividendos, compra y venta de valores, alquileres, sueldos y salarios y contribuciones sociales.

Clasificación

Las otras cuentas por pagar adeudadas a no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como otros pasivos de deuda (otra inversión en la PII), o bien, según la relación que exista entre deudor y acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

P

Pagaré vinculado con créditos

Se trata de un título-valor “estructurado” que es la combinación de un instrumento crediticio derivado y un bono ordinario.

Clasificación

Los pagarés vinculados con créditos de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda, en la PII). También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). El instrumento crediticio derivado se considera como componente del bono, por lo cual no puede valorarse ni clasificarse separadamente.

Pagarés

Son una promesa incondicional de pagar cierta suma a la vista en una fecha de vencimiento definida. Los pagarés se utilizan ampliamente en el comercio internacional como un medio de pago seguro. Son suscritos (emitidos) por un importador a favor del exportador. Cuando este último endosa el instrumento, siempre y cuando el importador sea solvente, el pagaré se vuelve negociable.

Clasificación

Los pagarés son instrumentos del mercado monetario que representan derechos financieros contra el emisor. Si los pagarés pertenecen a no residentes, deben ser incluidos en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a corto plazo, instrumentos del mercado monetario (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que tengan un vencimiento original superior a un año, en cuyo caso se deben clasificar como bonos y pagarés. También podrían clasificarse, según la relación que exista entre el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (véase la descripción de inversión directa en el capítulo 3).

Pagarés a mediano plazo (MTN)

Se trata de títulos de deuda, con un plazo de vencimiento que habitualmente oscila entre uno y cinco años, emitidos al portador en virtud de un acuerdo de programa, a través de uno o más agentes. Una vez establecido un programa, pueden efectuarse rápidamente emisiones de modo de aprovechar las condiciones del mercado, haciendo que las emisiones se adapten mejor a las necesidades de los inversionistas de lo que sucede en los mercados de bonos públicos. Por lo general, el mercado de MTN no es tan líquido como el mercado internacional de bonos, por lo cual los emisores pueden tener que pagar una tasa de interés más alta.

Clasificación

Los pagarés a mediano plazo de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario, o bien, según la relación que exista entre deudor y acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Pagarés de tasa de interés variable (VRN)

Estos valores adoptaron las características normales de un bono de tasa de interés variable. No obstante, mientras que una característica corriente de los bonos de tasa de interés variable es que pagan un diferencial fijo por encima de un índice de referencia, el diferencial sobre la tasa LIBOR de los VRN varía en el curso del tiempo según los cambios que se perciban en el riesgo de crédito del emisor. El diferencial se reajusta en cada fecha de renovación (normalmente cada tres meses) por medio de negociaciones entre el emisor y la entidad colocadora. Los VRN suelen ser emitidos sin fecha de vencimiento (pagarés perpetuos) pero existen emisiones a plazos fijos de cinco años y más largos. Los VRN tienen una opción de rescate anticipado que les permite a sus tenedores vender la emisión de vuelta al administrador principal del consorcio emisor en cualquier fecha de pago de los intereses.

Clasificación

Los VRN pertenecientes a no residentes deben ser incluidos en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que tengan un vencimiento original igual o inferior a un año, en cuyo caso se deben clasificar como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que exista entre el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (véase la descripción de inversión directa en el capítulo 3). La opción de rescate anticipado, incorporada en el instrumento, no se valora ni clasifica por separado.

Pagarés estructurados con tasa de interés flotante

Los pagarés estructurados con tasa de interés flotante son una variación de los pagarés corrientes con interés variable (es decir, un título de deuda a largo plazo cuyo cupón de pago se reajusta periódicamente con referencia a un índice de tasas de interés independiente, por ejemplo, la tasa LIBOR a seis meses). La emisión estructurada incluye un instrumento derivado que permite que el cálculo del cupón se ajuste a las expectativas de tasas de interés de los inversionistas. Por ejemplo, podría ser una banda o un contrato de garantía de tasa máxima y mínima, en virtud del cual la tasa de interés no puede superar cierto nivel ni caer por debajo de cierto nivel. La emisión de pagarés estructurados con tasa de interés flotante ha aumentado a medida que los prestatarios se han valido de derivados financieros para ajustar los productos financieros a las exigencias de los inversionistas a fin de poder satisfacer sus necesidades de financiamiento.

Clasificación

Los pagarés estructurados con tasa de interés flotante son instrumentos de deuda, y si pertenecen a no residentes deben ser incluidos en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que tengan un vencimiento original igual o inferior a un año, en cuyo caso se deben clasificar como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que exista entre el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (véase la descripción de inversión directa en el capítulo 3). Todo instrumento derivado incorporado se considera como parte integral del pagaré y no se valora ni identifica por separado.

Pagarés perpetuos con tasa de interés flotante

Títulos de deuda con cupones fijos que se renuevan periódicamente en determinadas fechas con referencia a un índice de tasa de interés independiente, como la tasa LIBOR a tres meses. Por lo general, estos instrumentos son emitidos por instituciones financieras, sobre todo bancos, y son perpetuos, de modo que equivalen a una participación de capital y en las normas de capitalización adecuada de Basilea se consideran como capital de nivel 2. La demanda de este tipo de pagarés por parte de los inversionistas ha sido floja en los últimos años.

Clasificación

Pese al carácter perpetuo de estos instrumentos, son títulos de deuda porque dan a su tenedor una renta monetaria determinada por contrato. Los pagarés perpetuos con tasa de interés flotante pertenecientes a no residentes deben ser incluidos en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que tengan un vencimiento original igual o inferior a un año, en cuyo caso se deben clasificar como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que exista entre el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (véase la descripción de inversión directa en el capítulo 3).

Participaciones de capital

El concepto de instrumentos de participación en el capital comprende todos los instrumentos y registros en que se reconocen, una vez satisfechos todos los derechos financieros de todos los acreedores, los derechos financieros contra los valores residuales de empresas constituidas en sociedades.

Clasificación

Los instrumentos de participación en el capital se incluyen en la partida informativa pasivos por participaciones de capital. Si el no residente mantiene una relación de inversión directa con el emisor, la participación se clasifica como inversión directa en la economía declarante: capital accionario y utilidades reinvertidas, en la partida informativa.

Participaciones de capital permanentes que devengan intereses (PIBS)

Son participaciones de capital emitidas por sociedades mutuas de inversión, que se clasifican a un nivel inferior al de las acciones ordinarias (y se asemejan más a un depósito que a una participación de capital en las sociedades mutuas de inversión) y al de todos los demás pasivos (incluida la deuda subordinada) en caso de disolución de la sociedad. Proporcionan capital “permanente”. En el Reino Unido estos instrumentos no participan de las utilidades porque así lo exigen las leyes, y devengan unos pagos de intereses más bien predeterminados (pero no necesariamente fijos), sin que exista vinculación entre los montos pagaderos y las utilidades del emisor; no se han de pagar intereses si ello resultara en una infracción de las normas de capitalización adecuada de la sociedad y éstos no son acumulativos, pero se pueden emitir PIBS adicionales en lugar de dividendos en efectivo.

Clasificación

Las PIBS son instrumentos de deuda porque constituyen una forma de acción preferente que no entraña participación (definida de este modo porque los tenedores del instrumento no participan de las utilidades de la sociedad). Las PIBS pertenecientes a no residentes deben ser incluidas en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que tengan un vencimiento original igual o inferior a un año, en cuyo caso se deben clasificar como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que exista entre el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (véase la descripción de inversión directa en el capítulo 3).

Préstamos

Esta categoría comprende los activos financieros creados a través del préstamo directo de fondos por parte de un acreedor a un deudor mediante un acuerdo en virtud del cual el prestamista no recibe ningún instrumento que documente la transacción, o recibe un documento o instrumento no negociable. Comprende los préstamos destinados a financiar operaciones de comercio exterior, otros préstamos y anticipos (incluidos préstamos hipotecarios), uso de crédito del FMI y préstamos otorgados por el FMI, así como acuerdos de arrendamiento financiero y de recompra. Los préstamos pueden ser pagaderos en moneda nacional o en moneda(s) extranjera(s).

Clasificación

Los préstamos otorgados por no residentes a residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa como préstamos (otra inversión en la PII), o bien, según la relación que exista entre deudor y acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Préstamos basados en un fondo común de monedas

Se trata de préstamos otorgados por el Banco Mundial y bancos regionales de desarrollo que generan obligaciones en una pluralidad de monedas, asumidas en términos de equivalentes de dólares de EE.UU., cuya composición de monedas es idéntica (es decir, establecida en un fondo común) para todos los prestatarios. El Banco Mundial garantiza el mantenimiento de no menos del 90% del valor en equivalentes de dólares de EE.UU. del fondo común en paridades fijas de moneda de 1 dólar de EE.UU.: 125 yenes japoneses: 1 euro. Esas paridades se mantienen desde 1991 y hasta la introducción del euro los coeficientes se mantuvieron en forma de relaciones fijas de 1 dólar de EE.UU.: 125 yenes japoneses y equivalentes de 2 marcos alemanes (consistentes en marcos alemanes, florines neerlandeses y francos suizos). El monto en moneda desembolsado se convierte en una suma expresada en equivalentes de dólares de EE.UU. mediante la utilización del tipo de cambio vigente el día del desembolso. La suma en equivalente de dólares de EE.UU. se divide luego por el valor de la unidad del fondo común de monedas del día del desembolso para determinar las unidades del fondo común desembolsadas, que representan lo que tendrá que reembolsar el prestatario. Cuando corresponde el reembolso de las unidades del fondo común, las mismas se reconvierten a equivalentes de dólares mediante la utilización del valor unitario del fondo común vigente. En consecuencia, el valor unitario del fondo común puede concebirse como un tipo de cambio utilizado para convertir las unidades en su valor equivalente en dólares de EE.UU., y varía diariamente en función de la variación de los tipos de cambio de las monedas del fondo común. El valor unitario del fondo común se calcula dividiendo el valor en equivalente de dólares de EE.UU. de las monedas del fondo común por el número total de unidades del fondo común en circulación. Cuando el valor del dólar de EE.UU. aumenta en relación con el de otras monedas del fondo común, el valor unitario de este último disminuye.

Clasificación

Los préstamos basados en un fondo común de monedas de la economía prestataria deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como préstamos (otra inversión en la PII).

Propiedad de tierras

Por convención, la tierra solo puede ser de propiedad de residentes. Por lo tanto, si un no residente adquiere tierras se crea una entidad residente teórica contra la que el no residente tiene un derecho financiero.

Clasificación

Se supone que el derecho financiero del no residente contra la entidad residente teórica constituye una inversión directa de capital de inversión, por lo cual la inversión se clasifica en la partida informativa como inversión directa en la economía declarante: capital accionario y utilidades reinvertidas.

R

Recibos de depositaría

Un recibo de depositaría permite a una entidad no residente introducir sus acciones o títulos de deuda en otro mercado en una forma más fácilmente aceptable para quienes invierten en ese mercado. El banco depositario adquiere el instrumento externo subyacente y emite recibos en una moneda de más fácil aceptación para el inversionista. El inversionista puede canjear sus recibos de depositaría por el valor subyacente en cualquier momento. Véanse también Certificado americano de depósito de acciones extranjeras y Recibos de depositaría al portador.

Clasificación

Los recibos de depositaría se clasifican en función del instrumento subyacente que los respalda, porque el intermediario “emisor” no registra el instrumento subyacente en su balance, sino que se limita a facilitar la operación. En consecuencia, el deudor es el emisor del instrumento subyacente. Si son de propiedad de no residentes, esos instrumentos se incluyen en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse en a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso se deben clasificar como instrumentos del mercado monetario, o bien, según la relación que exista entre deudor y acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). Si el instrumento subyacente es una inversión en acciones debe figurar en la partida informativa pasivos por participaciones de capital. Si el no residente mantiene una relación de inversión directa con el emisor, el instrumento de participación en el capital se clasifica como inversión directa en la economía declarante: capital accionario y utilidades reinvertidas en la partida informativa.

Recibos de depositaría al portador (BDR)

Consisten en un tipo de recibos de depositaría emitidos al portador y no en forma registrada. Véase Recibos de depositaría.

Clasificación

Los BDR se clasifican conforme al tipo de instrumento subyacente que los respalda, porque el intermediario “emisor” no registra el instrumento subyacente en su balance, sino que se limita a facilitar la operación. En consecuencia, el deudor es el emisor del instrumento subyacente. Si son de propiedad de no residentes, estos instrumentos deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. También es posible clasificarlos, en función de la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

S

Saldos en cuentas nostro y vostro

Una cuenta vostro (vuestra) es la cuenta de un banco en el banco declarante, en tanto que una cuenta nostro (nuestra) es la cuenta del banco declarante en otro banco.

Clasificación

Los pasivos en cuentas nostro y vostro deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Se clasifican en bancos, a corto plazo, moneda y depósitos o préstamos (otra inversión en la PII), dependiendo del tipo de cuenta.

Servicios de emisión de pagarés (NIF) y servicios de suscripción rotatorios (RUF)

Un pagaré emitido por un NIF o un RUF es un instrumento de corto plazo emitido en el marco de un servicio de mediano plazo jurídicamente obligatorio, lo que constituye un tipo de crédito rotatorio. A cambio de una comisión, uno o más bancos garantizan la emisión de un instrumento de este tipo, a tres o seis meses, y puede exigírseles la adquisición de eventuales instrumentos no vendidos en cada fecha de renovación, o el establecimiento de servicios de crédito de respaldo. La diferencia básica entre un NIF y un RUF guarda relación con la garantía respectiva: en un RUF, los bancos garantes se obligan a conceder préstamos en la hipótesis de fracaso de la emisión; en un NIF, en cambio, pueden prestar o adquirir los pagarés pendientes de rescate. El mercado de NIF, creado originalmente a principios de la década de los ochenta, creció en forma considerable durante un período breve a mediados de dicha década. Resultó potencialmente rentable para los bancos internacionales en un período en que el mercado de créditos de consorcios estaba deteriorado, tras la crisis de la deuda de principios de los años ochenta. En los primeros años del decenio siguiente los efectos comerciales en euros (ECP) y los pagarés en euros a mediano plazo (EMTN) habían cobrado mayor aceptación como mecanismos de financiamiento.

Clasificación

Los pagarés emitidos en el contexto de un NIF/RUF que son de propiedad de no residentes deben figurar en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a corto plazo, instrumentos del mercado monetario (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), porque el plazo de vencimiento contractual es inferior a un año. Según la relación que exista entre deudor y acreedor, podrían clasificarse también como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa).

Swaps

Son contratos de derivados financieros a plazo en los que dos partes convienen en intercambiar determinados flujos de efectivo con referencia a precios de, por ejemplo, monedas o tasas de interés, de acuerdo con reglas previamente establecidas. Al momento de su creación, este instrumento comúnmente tiene un valor de mercado nulo, pero a medida que los precios de mercado evolucionan, el swap adquiere valor.

Clasificación

Los swaps en que la contraparte es no residente se incluyen en la partida informativa derivados financieros.

Swap de rendimientos totales

Es un derivado crediticio mediante el cual se intercambia el rendimiento total de un instrumento financiero, así como sus flujos de caja y ganancias y pérdidas de capital, por una tasa de interés garantizada, por ejemplo, una tasa interbancaria, más un margen.

Clasificación

Los swaps de rendimientos totales en que la contraparte es no residente se incluyen en la partida informativa derivados financieros.

T

Títulos desmantelados

Los títulos desmantelados son valores que han sido transformados, a partir de cierta cantidad de principal con cupones de intereses periódicos, en una serie de bonos cupón cero, con vencimientos equiparables a las fechas de pago de los cupones y a la fecha de rescate del principal. Los títulos desmantelados pueden crearse de dos maneras: el propietario del título original puede solicitar a la cámara de compensación o de liquidación en que está registrado el título la “creación” de títulos desmantelados a partir del título original, en cuyo caso los títulos desmantelados reemplazan al título original y siguen constituyendo una obligación directa para el emisor del título; o el propietario del título original puede emitir títulos desmantelados a nombre propio, “respaldados” por el título original, en cuyo caso los títulos desmantelados representan nuevos pasivos y no constituyen obligación directa para el emisor del título original. A menudo, los administradores de fondos del mercado monetario adquieren títulos desmantelados a corto plazo como sustitutos de las letras o pagarés públicos; los títulos desmantelados con vencimientos intermedios pueden ser comprados por inversionistas que consideran que la curva de rendimientos podría tornarse más positiva. Al mismo tiempo, la demanda más fuerte es la de los vencimientos a más largo plazo, ya que estos instrumentos tienen una duración mayor en los bonos originales y son inversiones apalancadas: un pago inicial relativamente reducido permite al inversionista adquirir una exposición a una cantidad nominal más elevada.

Clasificación

Los títulos desmantelados pertenecientes a no residentes deben ser incluidos en el saldo bruto de la deuda externa. Según su vencimiento, un título desmantelado puede clasificarse como a corto plazo, instrumentos del mercado monetario (vencimiento original igual o inferior a un año) o a largo plazo, bonos y pagarés (vencimiento original superior a un año) (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII). También podrían clasificarse, según la relación que exista entre el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (véase la descripción de inversión directa en el capítulo 3). La residencia del emisor dependerá de la entidad que emita los títulos desmantelados. Si el propietario del título original emite los bonos desmantelados, la residencia del emisor será la del que emite los títulos desmantelados, y el título subyacente queda igual. Si los títulos desmantelados siguen siendo obligación directa del emisor original, el emisor será el emisor original y los títulos desmantelados “reemplazan” los títulos originales que fueron desmantelados.

Títulos hipotecarios

Son una especie de valores respaldados por activos. Véase valores respaldados por activos.

Clasificación

Los títulos hipotecarios de propiedad de no residentes deben figurar en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII).

U

Uso de crédito y préstamos del FMI

Estas partidas comprenden los giros de los países miembros en el FMI fuera de los que se hacen contra el saldo en el tramo de reserva del país en el FMI. El uso de crédito y préstamos del FMI incluye compras y giros en virtud de los acuerdos de derecho de giro, del servicio ampliado, del servicio de ajuste estructural, del servicio reforzado de ajuste estructural y del servicio para la transformación sistémica, así como los préstamos del Fondo Fiduciario.

Clasificación

El uso de crédito y préstamos del FMI debe incluirse en el saldo bruto de la deuda externa en la partida autoridades monetarias, préstamos (otra inversión en la PII). Debido a los singulares procedimientos contables del FMI, podría considerarse que el uso de crédito del FMI tiene algunas de las características de un swap de monedas. No obstante, puesto que el FMI ha efectuado los préstamos en DEG, y los pagos se efectúan en DEG, a una tasa de interés relacionada con los DEG, la clasificación recomendada es un reflejo de la índole económica de la transacción: un préstamo.

V

Valores respaldados por activos

Se trata de bonos cuyos pagos de intereses y reembolsos del principal dependen de un conjunto de activos. Pueden ser respaldados por diversos activos—como títulos hipotecarios, préstamos de tarjetas de crédito, préstamos para la compra de automóviles—, lo que en la práctica convierte a activos ilíquidos en valores negociables. Un valor respaldado por activos permite a la institución financiera original hacer recaer los riesgos crediticios sobre los inversionistas. Los instrumentos de este género tienen varios atributos clave: en general el prestamista original vende los activos a un fideicomiso u otro tipo de intermediario (vehículo especial de compra), con lo cual, tratándose de un banco, se libera “capital” que conforme a las directrices regulatorias debe mantener el banco en proporción a sus activos. El intermediario financia la adquisición de los activos emitiendo títulos-valores. Como tanto los ingresos como el reembolso del principal dependen de los activos subyacentes, si los activos subyacentes se pagan por anticipado, lo mismo ocurre con el título-valor. Los emisores suelen establecer diferentes tramos para el instrumento, de modo que si se han realizado pagos anticipados se reembolsa primero el inicial, luego el segundo, etc. El precio establecido para los diversos tramos refleja la posibilidad de reembolso anticipado. También se han creado valores respaldados por activos que titularizan futuras corrientes de ingresos; por ejemplo los obtenidos por músicos.

Clasificación

Los valores respaldados por activos de propiedad de no residentes deben incluirse en el saldo bruto de la deuda externa. Deben clasificarse como a largo plazo, bonos y pagarés (inversión de cartera, títulos de deuda en la PII), a menos que su plazo de vencimiento original sea igual o inferior a un año, en cuyo caso deben clasificarse como instrumentos del mercado monetario. También podrían clasificarse, según la relación que mantengan el deudor y el acreedor, como inversión directa: préstamos entre empresas (en el capítulo 3 se describe la inversión directa). Estos instrumentos plantean un problema especial, sea cual fuere el monto pendiente, porque pueden producirse reembolsos parciales del principal en cualquier momento. Por lo tanto, la mera revaloración del valor facial original a precios de mercado de final de período determinará una sobrevaloración de los datos de la posición si se ha efectuado un reembolso parcial.

Parte 2. Clasificación de transacciones específicas

En esta sección se analiza la clasificación de transacciones específicas dentro del saldo bruto de la deuda externa.

Acuerdos de recompra: Demora en la devolución del título

Si el adquirente del título no lo devuelve al proveedor, el tratamiento que debe darse al registro depende de que se trate simplemente de una demora o de un incumplimiento. Si se debe a una demora (por ejemplo, cuando otra parte de la cadena de títulos sujetos a acuerdos de recompra no ha podido acceder al título en la fecha fijada), no tiene impacto sobre el saldo bruto de la deuda externa, aunque de acuerdo con la práctica vigente en el mercado, el proveedor del título puede retener los fondos sin pagar interés. Si se produce un incumplimiento, generalmente de acuerdo con los términos del contrato de reporto pasivo se extingue la obligación de préstamo del proveedor frente al adquirente del título: éste ya no tiene un derecho frente al proveedor del título. Si el proveedor no devuelve el efectivo, bajan las tenencias de títulos del proveedor y aumentan las del adquirente, y el préstamo se extingue. En cualquier caso, como el título provisto probablemente sea de mayor valor que el efectivo entregado, podría seguir existiendo un derecho residual.

Arrendamientos financieros: Tratamiento de los valores residuales

Como se explica en el capítulo 3, en un arrendamiento financiero no se considera que la propiedad del bien arrendado haya cambiado de manos, porque los riesgos y beneficios de la propiedad se han transferido en la práctica del propietario legal al usuario; este cambio de facto en la propiedad se financia mediante un derecho financiero, que constituye un activo para el arrendador y un pasivo para el arrendatario. Sin embargo, aunque el arrendamiento puede permitir que durante el período de vigencia del contrato el arrendador recupere la mayor parte del costo de los bienes y su mantenimiento, puede existir un monto residual. El arrendatario puede tener la opción de pagar el valor residual para obtener la propiedad del bien. ¿Cómo debe registrarse el monto residual?

El monto residual forma parte de la obligación de deuda que se produce cuando se supone que cambia la propiedad de los bienes. En otras palabras, de acuerdo con la convención estadística, al inicio del arrendamiento la deuda se define como el valor total del bien, incluido el valor residual. Esta obligación de deuda se registra como un préstamo. La obligación que surge del valor residual se extingue cuando los bienes son devueltos o cuando se realiza un pago y la propiedad legal cambia de manos. En el Libro de texto de balanza de pagos (FMI, 1996, pág. 138) figura un ejemplo en el que existe un pago residual final.

Este aspecto también plantea el interrogante de si existe un punto en el que el valor residual representa un porcentaje tan grande del valor total de los bienes que el arrendamiento debería considerarse operativo y no financiero. En realidad, no existe un determinado porcentaje; la clasificación de estas operaciones está determinada más bien por su naturaleza. Cuando un arrendamiento es de carácter financiero, generalmente resulta evidente por los papeles y las obligaciones de quienes intervienen en la transacción; por ejemplo, el arrendatario es responsable del mantenimiento y las reparaciones, y el arrendador es una institución financiera, etc.

Un aspecto fundamental del supuesto de la transferencia de propiedad es la idea de que, de hecho, el arrendatario asume del propietario legal los riesgos y beneficios de la propiedad. Pero si existe la opción en vez del acuerdo de comprar el valor residual, o si se conviene en que el arrendatario pagará el precio de mercado del monto residual, mayor será el volumen porcentual del monto residual al inicio de la operación, y menor será la medida en que puede decirse que de hecho los riesgos y beneficios de la propiedad hayan cambiado de manos.

Atrasos: ¿Cuándo deben registrarse?

Los atrasos deben registrarse a partir del día siguiente a la fecha en que no se realizó el pago requerido. Se reconoce que, en algunos casos, los atrasos se producen por razones operativas y no por renuencia o incapacidad para pagar. No obstante, en principio, tales atrasos pendientes a la fecha de referencia deben registrarse como atrasos.

Banca islámica2

Las actividades de las instituciones financieras islámicas difieren de las de las sociedades depositarias comerciales corrientes en el hecho de que está prohibida la fijación de un interés predeterminado en las transacciones financieras. Como resulta evidente de la definición de la deuda externa contenida en el capítulo 2, la falta de pago de los intereses sobre los pasivos no impide que los instrumentos sean clasificados como deuda externa. En el caso de la banca islámica, la clasificación de los instrumentos como deuda externa puede determinarse mediante los siguientes lineamientos generales.

Instrumentos islámicos: Depósitos incluyen los depósitos convencionales y transferibles, como los depósitos Amanah y Qard-hasan, así como diversos certificados de participación en inversiones que no constituyen inversiones en el capital permanente de una institución financiera y no tienen las características de los títulos negociables.

Instrumentos islámicos: Títulos de deuda comprenden diversos certificados de participación en inversiones que tienen las características de los títulos negociables y no constituyen capital permanente de una unidad institucional. Se incluye en esta categoría la mayor parte de los certificados de inversión negociables registrados como pasivos de una sociedad financiera.

Instrumentos islámicos: Préstamos comprenden aquellos mecanismos mediante los cuales una institución financiera efectúa pagos anticipados para sus clientes, financia empresas o actividades comerciales, o provee capital de trabajo a sus clientes. Pueden incluir participaciones a corto plazo o de otro tipo, mediante las cuales la institución financiera no realiza inversiones permanentes de capital.

Comercio de consignación

Los bienes en consignación no generan deuda—es decir, los bienes destinados a la venta pero que en la práctica no se han vendido en el momento de atravesar una frontera—porque la propiedad de dichos bienes no ha cambiado de manos.

Constitución de garantías prendarias para la deuda externa

Con el fin de proporcionar seguridades adicionales al acreedor, el deudor puede pignorar ciertos activos financieros o flujos futuros de ingresos para garantizar la deuda incurrida. En otras palabras, el pago de la deuda puede estar “respaldado” por ingresos de exportaciones futuras, como los provenientes de la venta de petróleo, o el acreedor puede adquirir derechos sobre ciertos activos financieros en manos de terceros, en caso de incumplimiento del deudor. Alternativamente, el deudor puede invertir fondos en un instrumento de cupón cero que a su vencimiento puede tener un valor igual a la deuda principal incurrida que en ese momento debe reembolsarse. En todos los casos, la deuda externa debe registrarse en valores brutos, es decir, en forma separada de la prenda de garantía. Por ejemplo, cuando el deudor ha invertido fondos en un bono cupón cero, la deuda externa y los bonos cupón cero se registran en valores brutos, y el bono cupón cero es un activo del deudor. Asimismo, cuando contractualmente el servicio de la deuda debe atenderse mediante una fuente de ingresos del deudor (por ejemplo, ingresos provenientes de exportaciones futuras), el deudor sigue registrando el ingreso y el pago del principal y/o los intereses, incluso cuando el ingreso se transfiere directamente de la “fuente” (por ejemplo, el adquirente de las exportaciones) a la cuenta del acreedor, sin que intervenga directamente el deudor. Puede revestir interés analítico la información sobre el valor de la deuda externa que ha sido colateralizada, así como el tipo de activos financieros o flujos de ingresos utilizados para garantizarla.

Depósitos de no residentes

Como consecuencia de controles de cambio u otras restricciones, los depósitos de no residentes en los bancos nacionales pueden no ser transferibles fuera de la economía. Es posible que tales restricciones hayan sido introducidas después de haberse efectuado los depósitos, o cuando las cuentas se abrieron. Todos estos derechos derivados de depósitos de no residentes en bancos residentes deben clasificarse como deuda externa. No obstante, si los montos son significativos y revisten interés desde el punto de vista analítico, se recomienda proporcionar información adicional.

Deuda externa garantizada

El hecho de que una unidad institucional haya garantizado los pagos del servicio de una deuda en el futuro a un acreedor no residente en caso de no cumplirse ciertas condiciones, como el incumplimiento por parte del deudor, no invalida el derecho que el acreedor tiene frente al deudor. De esta manera, el deudor frente al cual el acreedor no residente tiene un derecho, y no el garante, debe registrar un pasivo de deuda externa, a menos y hasta que el garante asuma la deuda. El capítulo 8 contiene algunos lineamientos sobre la asunción de la deuda.

El valor de la deuda después de la consolidación es superior al valor de las deudas consolidadas combinadas

Si se modifican las condiciones del préstamo, se crea un nuevo contrato. Por ende, si dos o más deudas se consolidan en una nueva deuda, ésta reemplaza las anteriores, y se clasifica por tipo de instrumento (préstamo, título, etc.). Si el valor total de la nueva deuda es superior al de las deudas anteriores combinadas—por ejemplo, por los cargos adicionales relacionados con la reprogramación—se incrementa el saldo bruto de la deuda externa.

Pago anticipado de bienes y servicios

Cuando un importador efectúa un pago anticipado a un exportador de bienes y servicios, el exportador tiene un pasivo frente al importador, que continúa pendiente hasta que se transfiere la propiedad de los bienes o se provee el servicio. De igual forma, cuando un importador efectúa un pago algún tiempo después de haber adquirido los bienes o servicios, el importador tiene un pasivo frente al exportador, que permanece pendiente hasta que se efectúa el pago. Estos pasivos deben registrarse como pasivos de deuda porque suponen la realización de pagos futuros; en el caso del pago anticipado el monto de principal pendiente se reembolsa mediante la entrega de bienes o la provisión del servicio, mientras que en el caso del pago posterior, es probable que se efectúe un pago financiero, aunque en el caso de un trueque pueden proveerse bienes y servicios para extinguir la deuda. A menos que el pago anticipado sea por un plazo de más de un año, tales pasivos de deuda deben registrarse como a corto plazo, crédito comercial. Igualmente, a menos que la fecha acordada para el pago haya vencido, ni el pago anticipado ni el pago posterior de bienes y servicios deben registrarse como atrasos.

Pagos parciales por bienes de capital

En el caso de bienes de capital con períodos prolongados de entrega, como los buques, el comprador puede efectuar pagos parciales al constructor o exportador mientras el bien se halla en proceso de producción. Tales pagos deben registrarse como créditos comerciales del exportador. La deuda se extingue cuando el comprador recibe el bien.

Préstamos para proyectos: Desembolsos

Los desembolsos de préstamos para proyectos pueden adoptar la forma de:

  • Adelantos a la entidad prestataria: los desembolsos deben registrarse cuando el prestamista adelanta los fondos al prestatario.

  • Pagos directos efectuados por el prestamista a los proveedores de bienes y servicios: los desembolsos deben registrarse cuando el prestamista paga al proveedor.

  • Reembolsos después de que el prestatario ya ha pagado a los proveedores: los desembolsos deben registrarse cuando el prestamista efectúa los reembolsos al prestatario.

Procesamiento de bienes

En el MBP5, cuando los bienes se exportan a través de una frontera para ser procesados con la intención de que una vez procesados se retornen a la economía exportadora, debe registrarse una transacción de bienes en la balanza de pagos, o sea, una importación de la economía procesadora, desde la economía original. En tales circunstancias, se establece un pasivo financiero, y se registra como deuda externa como crédito comercial. Cuando los bienes procesados regresan a la economía, dicho pasivo financiero se extingue. Si los montos son significativos, se recomienda que estos créditos comerciales se identifiquen separadamente (como se recomienda en la cuenta comercial de la balanza de pagos).

Proyectos de inversión pública

Los proyectos de inversión pública comprenden la construcción y operación de activos, por parte de sociedades privadas, que normalmente serían de responsabilidad del gobierno general o las sociedades públicas. Tales proyectos comprenden, por ejemplo, caminos, puentes, suministro de agua potable y obras de alcantarillado, hospitales, instalaciones carcelarias, instalaciones de generación y distribución de electricidad y oleoductos. En muchos de estos casos, es probable que tales transacciones se clasifiquen como transacciones entre residentes, particularmente cuando la sociedad privada crea una unidad separada para construir y/u operar el activo (aunque en tales casos esa unidad puede incurrir en pasivos de deuda externa frente a su casa matriz no residente, que deben registrarse). Pero si la empresa del sector privado es no residente, la clasificación de la transacción como deuda externa depende de su naturaleza:

  • Cuando un activo es construido por una sociedad y transferido al gobierno una vez completada la construcción, los pagos anticipados efectuados por el gobierno son créditos frente a una empresa no residente, es decir, deuda externa de la sociedad privada no residente. Si el gobierno solo paga una vez completado el proyecto y debe obtener préstamos en el exterior para financiar esta compra, el gobierno incurrirá en una deuda externa cuando obtiene los recursos prestados.

  • Cuando existe un acuerdo de arrendamiento entre el gobierno y la sociedad, el mismo se clasifica como arrendamiento operativo o financiero, y por lo tanto como deuda externa o no, dependiendo de que el gobierno o la empresa obtengan la mayor parte de los riesgos y beneficios de la propiedad como consecuencia del contrato celebrado. Por ejemplo, si la sociedad privada continúa siendo propietaria del activo pero transferirá la propiedad al gobierno en una fecha posterior, y mientras tanto el gobierno efectúa pagos para cubrir tanto el costo de operar el activo como el costo financiero, existirá un arrendamiento financiero, y el gobierno incurrirá en una deuda externa que debe registrarse como tal.

Como en el caso de los arrendamientos financieros, en el momento de producirse la transferencia efectiva de la propiedad, se registra el valor de mercado del bien, y éste representa una deuda externa del gobierno. Los pagos a efectuarse deben separarse en costos operativos y de financiamiento. Si se conoce el valor de mercado, el monto total pagado por concepto de costo financiero durante la vigencia del arrendamiento en relación con ese precio determinará la tasa de interés implícita del préstamo. De no ser así, el costo financiero descontado a una tasa de interés representativa del gobierno—el valor actual de los pagos del financiamiento—podría representar el valor de mercado del activo a falta de otra información, y generar datos sobre los pagos futuros de interés y principal. Los ejemplos 1 y 2 del apéndice del capítulo 2 contienen cálculos que ilustran los principios involucrados.

Reaseguros

Las posiciones relacionadas con los reaseguros se tratan de la misma forma que las relacionadas con los seguros.

En el caso de reaseguros relacionados con seguros de vida, las reservas técnicas mantenidas por las compañías, que son activos de asegurados no residentes, constituyen deuda externa de la compañía de seguros. Como en el caso de los derechos de los hogares en las compañías de seguro de vida, tales deudas externas deben incluirse en la partida otros pasivos de deuda en el saldo bruto de la deuda externa.

En el caso de los seguros no de vida, el pago anticipado de primas por parte de no residentes, y las reservas mantenidas para cubrir los derechos de no residentes que hayan surgido, también constituyen deuda externa. En ambos casos, dicha deuda externa se incluye en otros pasivos de deuda (véase también seguros no de vida).

Remoción contable de deuda

La remoción contable de deuda es una técnica mediante la cual una unidad deudora elimina pasivos de su balance reemplazándolos por activos financieros, cuyo valor e ingresos son suficientes para asegurar el cumplimiento de todos los pagos del servicio de la deuda. La remoción puede realizarse registrando los activos y pasivos equivalentes en una cuenta separada dentro de la unidad institucional correspondiente o transfiriéndolos a otra unidad. La Guía no reconoce que la remoción contable de deuda afecta la deuda pendiente del deudor, siempre que no se hayan producido cambios en las obligaciones legales del deudor. En otras palabras, siempre que la obligación de pago siga correspondiendo de jure al deudor original, la propiedad de los pasivos no experimenta cambios, y debe declararse como deuda externa del deudor original.

Représtamo de fondos prestados

Una unidad institucional que opera dentro de la economía puede tomar fondos prestados de un no residente y luego represtar esos fondos a una segunda unidad institucional dentro de la economía. En tales casos, la primera unidad institucional, es decir, la unidad que ha tomado el préstamo de uno o varios no residentes debe registrarlos como pasivos de deuda externa, y los représtamos subsiguientes clasificarse como activos/pasivos internos. Como se establece en el capítulo 2, la consideración decisiva es que el acreedor tenga un derecho frente al deudor, y en este ejemplo, el acreedor no residente tiene un derecho frente a la primera unidad institucional.

Si una unidad institucional que opera dentro de la economía toma dinero prestado de un no residente y represta esos fondos a un no residente, la unidad debe registrarlos como deuda externa y activos externos. El prestatario no residente también registraría un pasivo de deuda externa en la medición de la deuda externa de ese país.

Sanciones derivadas de contratos comerciales

En virtud de las condiciones de un contrato comercial, una parte (residente) puede tener que compensar a otra parte (no residente) (es decir, pagar una penalidad) en el caso de que la primera parte no cumpla sus obligaciones, o algunas de ellas, asumidas en virtud del contrato. Una vez que la sanción es adeudada y hasta que no sea pagada al no residente, constituye deuda externa, y debe registrarse como otros pasivos de deuda. La deuda debe registrarse desde el momento en que el residente, en virtud del contrato, queda obligado al pago de la penalidad.

Seguros no de vida

En el caso de los seguros no de vida, las siguientes transacciones se traducen en deuda externa:

  • Los pagos anticipados de primas realizados por no residentes se clasifican como deuda externa de la compañía de seguros, en el rubro otros pasivos de deuda.

  • Las reservas que se mantienen por derechos pendientes de no residentes—es decir, derechos que se han generado por la ocurrencia de un acontecimiento que se traduce en un derecho válido—también constituyen deuda externa de la compañía de seguros. Estas reservas se incluyen en otros pasivos de deuda.

El contenido de este apéndice se basa, en buena medida, en Banco de Inglaterra (1998), Financial Terminology Database.

La banca islámica se describe en mayor detalle en el apéndice 2 del Manual de estadísticas monetarias y financieras (FMI, 2000d).

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