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2. Usos de Los Índices de Precios al Consumidor

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
November 2006
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2.1 La mayoría de los países considera el índice de precios al consumidor (IPC) un indicador clave del desempeño económico. El propósito de este capítulo es explicar por qué se elaboran los IPC y para qué se utilizan.

Rango de posibles índices de precios al consumidor

2.2 Tal como se señaló en el capítulo 1, los compiladores del IPC deben tener en cuenta las necesidades de los usuarios al seleccionar el grupo de hogares y el rango de bienes y servicios de consumo que debe abarcar el índice. Dado que los precios de los diversos bienes y servicios cambian a tasas distintas o incluso en distinta dirección, si se modifica la cobertura del índice también se modificará el valor del índice. Por lo tanto, no puede haber un único IPC, sino que pueden definirse una gama de IPC posibles.

2.3 Si bien podría ser de interés un IPC definido de la manera más amplia posible—el cual comprenda todos los bienes y servicios que consumen los hogares—, existen muchas otras opciones para definir índices de precios al consumidor que incluyan determinados conjuntos de bienes y servicios, los cuales pueden resultar más útiles para determinados fines analíticos y de definición de políticas. No tiene por qué haber un único IPC. Si se elabora y publica un único IPC, existe el riesgo de que se utilice para fines para los que este índice en particular no sea el adecuado. Se puede publicar más de un IPC a fin de satisfacer distintas necesidades analíticas y de definición de políticas. Sin embargo, cabe observar que la publicación de más de un IPC puede confundir a los usuarios que ven la inflación al consumidor como un fenómeno generalizado que afecta a todos los hogares por igual. Si coexisten distintas medidas de inflación, estas podrían perder credibilidad ante los ojos de numerosos usuarios.

2.4 El objetivo de este capítulo es no solo describir los usos más importantes del IPC, sino también señalar cómo la cobertura del IPC se ve afectada según el fin para el cual se elabora. Antes de considerar cuál es la metodología más apropiada para elaborar el IPC, se debe reflexionar sobre la cobertura más adecuada para el índice. Ya sea que el IPC se elabore para servir de índice del costo de vida (ICV) o no, de todas maneras es preciso definir exactamente qué tipos de bienes y servicios y qué clases de hogares se deben incluir. Tal definición dependerá necesariamente de los principales usos del índice.

Indexación

2.5 La indexación es un procedimiento mediante el cual los valores monetarios de ciertos pagos o existencias se incrementan o reducen en proporción al cambio en el valor de determinado índice de precios. Por lo general, se aplica a flujos monetarios tales como salarios, rentas, intereses e impuestos, pero también puede aplicarse al valor del capital de ciertos activos y pasivos monetarios. En situaciones de alta inflación, la utilización de la indexación puede extenderse a toda la economía.

2.6 La indexación de ingresos monetarios puede tener por objetivo mantener el poder adquisitivo de esos ingresos respecto de determinados tipos de bienes y servicios, o bien preservar el nivel de vida o el bienestar de quienes reciben esos ingresos. Estos dos objetivos muestran importantes diferencias, especialmente a largo plazo. Mantener el poder adquisitivo puede interpretarse como una modificación del ingreso monetario en proporción al cambio en el valor monetario de una canasta fija de bienes y servicios que se adquiere con ese ingreso. Tal como se explica más adelante y con mayor detalle en el capítulo 3, mantener el poder adquisitivo del ingreso respecto de un conjunto específico de bienes y servicios no implica necesariamente que el nivel de vida de quienes reciben ese ingreso permanezca constante.

2.7 Cuando la indexación se aplica a activos o pasivos monetarios, esta puede diseñarse para preservar el valor real del activo o pasivo con relación a otros activos o a los valores de determinados flujos de bienes y servicios.

Indexación de salarios

2.8 Como se señala en los capítulos 1 y 15, cuando comenzaron a elaborarse los IPC—hace más de dos siglos—, su objetivo principal parece haber sido la indexación de salarios; si bien, siempre existió un interés general por medir la inflación. Si la justificación primordial del IPC es indexar salarios, ello incide directamente en la cobertura del índice. En primer lugar, implicaría que el índice debe restringirse a gastos incurridos por hogares cuya principal fuente de ingreso sean los salarios. En segundo lugar, puede implicar la exclusión de gastos en determinados tipos de bienes y servicios considerados suntuarios o frívolos. En ese caso, la selección de bienes y servicios que el índice debe cubrir puede verse afectada por juicios de valor o consideraciones políticas. Este tema se amplía más adelante.

Indexación de prestaciones de seguridad social

2.9 Hoy en día, en muchos países se acostumbra indexar las prestaciones de seguridad social. Existen muchas clases de prestaciones, como las pensiones de jubilación, prestaciones de desempleo o prestaciones por enfermedad, prestaciones por hijos a cargo, etc. Como en el caso de los salarios, cuando el objetivo principal de la elaboración del IPC es la indexación de prestaciones de este tipo, ello puede llevar a que se restrinja la cobertura del índice a determinados tipos de hogares y de bienes y servicios. Es así que pueden quedar excluidos muchos tipos de bienes y servicios por decisión política al considerarse innecesarios o inapropiados. Ese modo de pensar puede derivar en presiones tendientes a excluir los gastos en artículos tales como vacaciones, juegos de azar, tabaco o bebidas alcohólicas.

2.10 Un procedimiento alternativo consiste en elaborar un IPC distinto para cada categoría de hogar. Por ejemplo, se puede elaborar un índice que incluya la canasta de bienes y servicios comprados por hogares cuya principal fuente de ingresos sea una pensión de seguridad social. En este caso, resulta trivial excluir determinados tipos de gastos suntuarios o inapropiados, pues de todos modos el gasto efectivo en esos artículos probablemente será insignificante.

2.11 Tal como se señaló, la publicación de más de un IPC puede resultar desconcertante si la inflación se considera un fenómeno que afecta a todos por igual. Esta confusión se puede evitar mediante una apropiada divulgación; no es difícil explicar que los cambios de precios no son iguales para cada categoría de gasto. En la práctica, algunos países publican más de un índice.

2.12 El motivo principal por el que quizá no se justifique publicar más de un índice es que la variación de los distintos índices puede ser prácticamente igual, especialmente a corto plazo. En esos casos, puede que no convenga incurrir en los costos de elaborar y publicar distintos índices. En la práctica, para que los IPC resulten significativamente distintos se precisan diferencias mucho más importantes en los patrones de gasto de las que en realidad existen entre los diversos grupos de hogares.

2.13 Por último, cabe señalar que no es recomendable excluir deliberadamente determinados tipos de bienes y servicios por decisión política con el criterio de que los hogares cubiertos por el índice no deberían comprar tales bienes, o no deberían ser compensados por el aumento de los precios de esos bienes, pues ello expone al índice a la manipulación política. Por ejemplo, supongamos que se decide excluir del IPC determinados productos, como el tabaco o las bebidas alcohólicas; existe entonces la posibilidad de que, cuando haya que aumentar los impuestos sobre los productos, estos productos se seleccionen intencionalmente, a sabiendas de que el aumento de precios resultante no incrementará el IPC. Estas prácticas no son desconocidas.

Tipo de índice utilizado para indexar

2.14 Cuando se adopta un índice para indexar flujos de ingresos tales como salarios o prestaciones de seguridad social, es necesario considerar las consecuencias de elegir entre un índice del costo de vida y un índice de precios que mida los cambios en el costo de adquirir una canasta fija de bienes y servicios; este tipo de índice se denomina aquí índice de Lowe. Los índices de Laspeyres y de Paasche—de utilización muy difundida—son ejemplos de índices de Lowe. El índice de Laspeyres utiliza una canasta típica comprada en el primero de los dos períodos comparados, mientras que el de Paasche utiliza una canasta típica del segundo período. Este método de “canasta fija” tiene una larga trayectoria, tal como se explica en el capítulo 15. Por el contrario, el índice del costo de vida (ICV) compara el costo de dos canastas que pueden no ser exactamente iguales pero que brindan la misma satisfacción o utilidad al consumidor.

2.15 Indexar utilizando un índice de precios de Laspeyres tenderá a sobrecompensar a quienes reciben ingresos por los cambios en su costo de vida. Aumentar los ingresos en proporción al cambio en el costo de comprar una canasta que se adquiría en el pasado garantiza que quienes reciben estos ingresos tendrán la oportunidad de continuar comprando la misma canasta si así lo desean. Por lo tanto, los consumidores alcanzarán al menos el mismo bienestar de que gozaban antes. Sin embargo, si ajustan su patrón de gastos en función de los cambios en los precios relativos de los bienes y servicios que compran, podrán mejorar su nivel de vida o bienestar porque podrán reemplazar los bienes cuyos precios relativos aumentaron por otros que se han vuelto relativamente más baratos. Además, es posible que puedan comprar tipos completamente nuevos de bienes, que aportan otros tipos de beneficios que en el período anterior no estaban disponibles. Estos nuevos bienes tienden a hacer descender el índice del costo de vida cuando aparecen por primera vez, a pesar de que en realidad no se observe que ningún precio baja, dado que antes no existía precio alguno para estos artículos.

Indexación de intereses, rentas y otros pagos contractuales

2.16 Es usual que se indexen los pagos tanto de rentas como de intereses. Los gobiernos pueden emitir bonos con una tasa de interés específicamente encadenada al IPC. El interés a pagar en cualquier período dado puede ser igual a una tasa de interés real fija más el aumento porcentual del IPC. También los pagos de rentas de viviendas pueden encadenarse al IPC o posiblemente a algún otro índice, como el índice de precios de viviendas.

2.17 Desde luego, los acreedores que reciben pagos de intereses no son únicamente los hogares. En todo caso, el propósito de indexar los intereses utilizando un índice no es mantener el nivel de vida de los acreedores, sino mantener su riqueza real, compensándolos por las pérdidas en sus tenencias de bienes reales o de capital relacionados con sus préstamos y derivados de la inflación general. Un IPC puede no ser el índice ideal para esto, pero puede utilizarse en ausencia de otro índice más conveniente, como se explica más adelante.

2.18 Muchas otras formas de pagos contractuales pueden indexarse utilizando el IPC: por ejemplo, la obligación jurídica del cónyuge divorciado de pasar una pensión alimenticia. Los pagos de primas de seguros pueden indexarse tanto por el índice general como por un subíndice relacionado con ciertas clases de gasto, como los costos por reparaciones.

Impuestos

2.19 Existen varias formas en que las variaciones en el IPC pueden utilizarse para modificar los montos a pagar por concepto de impuestos. Por ejemplo, al indexar las deducciones personales del impuesto sobre la renta conforme a los cambios en el IPC puede afectarse el importe gravable por dicho impuesto. En un sistema tributario progresivo, los diversos escalones en los que se vuelven operativas las alícuotas más altas del impuesto sobre la renta de las personas físicas pueden cambiar en proporción a los cambios en el IPC. Si a los fines tributarios se reduce el incremento porcentual en el valor del activo por el incremento porcentual en el IPC en el mismo período, se reduce el monto alcanzado por el impuesto sobre las ganancias de capital, ya que de esta manera se grava la ganancia real en vez de la nominal. En general, existen diversas maneras de introducir alguna forma de indexación en la legislación tributaria.

Consumo real e ingreso real

2.20 Los índices de precios se pueden utilizar para deflactar gastos a precios corrientes o ingresos monetarios a fin de obtener medidas de consumo real y de ingreso real. Las medidas reales implican comparaciones de volumen en el tiempo (o en el espacio). Existen dos enfoques distintos para estas comparaciones, análogos a la distinción entre un índice de Lowe, o de canasta, y un índice del costo de vida.

2.21 El primero de estos enfoques define el cambio en el consumo real como el cambio en el valor total de los bienes y servicios efectivamente consumidos, medidos según los precios fijos de un período seleccionado. Esto equivale a deflactar el cambio en el valor corriente de los bienes y servicios consumidos mediante un índice de precios de Lowe debidamente ponderado. El cambio en el ingreso real puede medirse deflactando el cambio en el ingreso monetario total mediante el mismo índice de precios.

2.22 El otro enfoque define el cambio en el consumo real como el cambio en el bienestar derivado de los bienes y servicios efectivamente consumidos. Esto se puede calcular deflactando el cambio en el valor corriente del consumo mediante un ICV. Del mismo modo, el ingreso real puede calcularse deflactando el ingreso monetario mediante el mismo ICV.

2.23 Si el índice de precios puro y el ICV difieren, los dos enfoques no pueden conducir al mismo resultado. No profundizaremos aquí en la elección entre los dos enfoques de medición del consumo real y del ingreso real, ya que los temas a tener en cuenta son básicamente aquellos que ya se consideraron al tratar la elección entre un índice de precios de Lowe, o de canasta, y un índice del costo de vida.

Consistencia entre los índices de precios y las series de gasto

2.24 Los datos recopilados sobre precios y sobre el gasto de los hogares deben ser consistentes entre sí a la hora de medir el consumo real. Para esto se requiere que ambos conjuntos de datos abarquen el mismo conjunto de bienes y servicios y utilicen los mismos conceptos y clasificaciones. En la práctica, pueden surgir problemas porque los índices de precios y las series de gasto suelen elaborarse de manera independiente por distintos sectores de una misma oficina de estadística, o aun por distintas oficinas.

2.25 La cobertura del IPC no tiene por qué coincidir con la de los gastos totales en consumo de los hogares en las cuentas nacionales. El IPC puede orientarse a determinados hogares y gastos, por los motivos ya expuestos. Sin embargo, la diferencia de cobertura entre el IPC y el gasto en las cuentas nacionales debe identificarse con precisión a fin de poder explicar las diferencias entre ambos. El índice de precios utilizado para deflactar los gastos debe abarcar los bienes y servicios adicionales que el IPC no abarca. Esto puede no ser sencillo en la práctica, ya que quizá resulte difícil obtener los datos de precios pertinentes si los procedimientos de recopilación de precios están adaptados al IPC. Más aún, incluso si se dispone de todos los datos básicos de precios, el índice de precios necesario para el propósito de deflactar probablemente será de una clase o fórmula distinta a la del IPC.

2.26 En principio, la deflación de las estimaciones de las cuentas nacionales suele requerir la elaboración de índices de precios adecuadamente definidos, distintos del IPC, pero que pueden utilizar la misma base de datos de precios. Estos índices difieren del IPC no solo en el rango de los datos de precios y gastos que abarcan y en la ponderación y en la fórmula de números índice empleada, sino también en la frecuencia con que se elaboran y en la extensión de los períodos que abarcan. Las variaciones resultantes de los índices tienden a diferir un poco de las del IPC, precisamente porque miden cosas distintas. Si bien estos índices están diseñados para deflactar datos sobre el gasto, también ofrecen valiosa información adicional acerca de las variaciones en los precios al consumidor. Esta información complementa y suplementa la provista por el IPC. El IPC en sí no está diseñado para servir como deflactor. Su cobertura y metodología deben diseñarse para satisfacer las necesidades del IPC, según se describe en otras secciones de este capítulo.

2.27 Si, además del IPC, se necesitan otros tipos de índices de precios al consumidor, ello debe tenerse presente en la etapa de recopilación de datos, dado que puede ser más eficiente y efectivo en términos de costos llevar a cabo un único proceso de recopilación que satisfaga las necesidades de más de un tipo de índice de precios. Es posible que esto implique recopilar más datos de precios de los necesarios para el IPC en sí cuando su cobertura está deliberadamente restringida de alguna manera.

Paridades de poder adquisitivo

2.28 Muchos países en todo el mundo, entre ellos todos los países miembros de la Unión Europea (UE), participan en programas periódicos internacionales que permiten calcular paridades de poder adquisitivo (PPA) para el gasto en consumo de los hogares. Para el cálculo de las PPA es necesario comparar directamente los precios de los bienes y servicios de consumo individuales entre distintos países. En la práctica, los programas de PPA implican la recopilación de índices de precios al consumidor internacionales. Así, el gasto real y el ingreso real pueden compararse entre países de modo muy similar a la forma en que se comparan entre distintos períodos en el mismo país.

2.29 No se pretende aquí examinar la metodología de la PPA, sino simplemente señalar que la PPA también genera una demanda de datos básicos de precios. Por lo tanto, cuando se recopilan estos datos, es importante comprender que estos podrán utilizarse tanto para la PPA como para el IPC. La PPA es esencialmente un deflactor internacional análogo a los deflactores intertemporales necesarios para las cuentas nacionales de un mismo país. En consecuencia, mientras que el procesamiento y la agregación de los datos básicos para el IPC deben determinarse según las necesidades del IPC mismo, es conveniente tener en cuenta los requerimientos de estos otros tipos de índices de precios en la etapa de recopilación de datos, ya que pueden obtenerse importantes economías de escala si se emplea un mismo proceso de recopilación para elaborar diversas clases de índices.

2.30 En consecuencia, tanto desde el punto de vista operativo como conceptual, el IPC debe ubicarse en el contexto de un conjunto más amplio de índices de precios interrelacionados. En algunos países, el IPC se elabora mucho antes que las cuentas nacionales, por lo que el IPC puede haberse originado como un índice independiente. No obstante, el IPC ya no puede considerarse un índice aislado, con una elaboración y una metodología independientes de otras estadísticas con las que se interrelaciona.

Uso del índice de precios al consumidor para la contabilidad en situaciones de inflación

2.31 Cuando hay inflación, tanto en las empresas como en las cuentas nacionales deben efectuarse ajustes que resultan innecesarios cuando el nivel de precios es estable. La complejidad del tema impide tratarlo en profundidad aquí en este manual. A continuación se reseñan dos métodos contables de uso frecuente, cuya implementación requiere índices de precios.

Cuentas de poder adquisitivo corriente

2.32 Las cuentas de poder adquisitivo corriente son cuentas en las que los valores monetarios de los flujos de períodos anteriores se ajustan en proporción al aumento en algún índice de inflación general entre el período anterior y el corriente. En principio, el índice utilizado debe ser un índice general de precios que abarque otros flujos además del gasto en consumo de los hogares; en la práctica, sin embargo, suele utilizarse el IPC a falta de un índice general apropiado.

Contabilidad de costos corrientes

2.33 La contabilidad de costos corrientes es un método contable para reflejar el uso de activos en que el costo de uso de los activos en la producción se calcula a precios corrientes en lugar de hacerlo en base a los costos orginales (precios anteriores a los que los activos se compraron o adquirieron). El costo corriente de utilizar un activo toma en cuenta no solo los cambios en el nivel general de precios, sino también los cambios en el precio relativo de esta clase de activo desde que fue adquirido. En principio, los índices de precios que se utilizan para ajustar los precios originalmente pagados por los activos deberían ser índices específicos de precios relacionados con esa determinada clase de activo, y es así como se calculan y utilizan tales índices en algunos países. Sin embargo, cuando no se dispone de estos índices existe la posibilidad de utilizar el IPC o algún subíndice del IPC. Los IPC suelen utilizarse con estos fines.

Índices de precios al consumidor y la inflación general

2.34 Como ya se señaló, las medidas de la tasa general de inflación en la economía tomada en su conjunto resultan necesarias para varios propósitos:

  • Uno de los objetivos principales de la política económica gubernamental suele ser controlar la inflación; si bien esta responsabilidad puede delegarse en el banco central. Se necesita una medida de la inflación general para establecer objetivos y para evaluar el grado de éxito alcanzado por el gobierno o el banco central respecto de sus objetivos antiinflacionarios.

  • Como se señaló antes, también se requiere una medida de la inflación general para la contabilidad de las empresas y las cuentas nacionales, en especial para las cuentas de poder adquisitivo corriente.

  • El concepto de cambio de precios relativos es importante en economía. Por lo tanto, es conveniente contar con la posibilidad de medir los cambios efectivos en los precios de bienes y servicios individuales en relación con alguna medida de la inflación general. También es necesario poder medir las ganancias y pérdidas reales por tenencia (o de capital) de activos, incluidos los activos y pasivos monetarios.

2.35 En el capítulo 14 se analizan las medidas apropiadas de inflación general, y se expone una jerarquía de índices de precios que incluye el IPC. Por supuesto, el IPC no es una medida de inflación general, ya que solo mide los cambios en los precios de los bienes y servicios de consumo que compran los hogares. El IPC no incluye bienes de capital, como las viviendas, ni los bienes y servicios que consumen las empresas o el gobierno. Cualquier intento de analizar las presiones inflacionarias en la economía debe tener en cuenta también otras variaciones de precios, como los cambios en los precios de las importaciones y exportaciones, los precios de insumos y de productos industriales, y también los precios de los activos.

Índices de precios al consumidor y objetivos de inflación

2.36 A pesar de las obvias limitaciones del IPC como medida de la inflación general, los gobiernos y los bancos centrales suelen utilizarlo para fijar sus objetivos inflacionarios. Del mismo modo, los medios de comunicación y el público lo interpretan como la medida por excelencia de la inflación. Si bien los gobiernos y los bancos centrales ciertamente son conscientes de que el IPC no es una medida de la inflación general, hay una serie de factores, desarrollados más adelante, que ayudan a entender su popularidad.

2.37 Sin embargo, cabe señalar que, si bien el IPC no mide la inflación general, es de esperar que sus variaciones estén altamente correlacionadas con las de una medida más general, aunque solo sea porque los gastos de consumo representan una gran proporción del gasto final total. En particular, el IPC debería ser un indicador confiable de la aceleración o desaceleración de la inflación y señalar cualquier punto de inflexión en la tasa de inflación. Esta información es muy valiosa aun si el IPC sistemáticamente subestima o sobreestima la tasa general de inflación.

Índices de precios al consumidor y comparaciones de inflación a nivel internacional

2.38 Los IPC también se utilizan frecuentemente para hacer comparaciones internacionales de tasas de inflación. Un ejemplo importante de esta utilización es el que ofrece la UE. Mediante el Tratado de Maastricht, los países miembros decidieron utilizar los IPC para evaluar hasta qué punto las tasas de inflación en los distintos países miembros convergían a mediados de la década de 1990, antes de la formación de la Unión Monetaria Europea. A pesar de que los IPC miden la inflación al consumidor más que la inflación general, su utilización para evaluar el nivel de convergencia de la inflación puede justificarse mediante argumentos similares a los ya mencionados. Es de suponer que la convergencia en los IPC estará altamente correlacionada con la de la inflación general, por lo que la utilización de una medida específica, y no una medida general de la inflación, puede llevar a las mismas conclusiones acerca del nivel de convergencia y de cuáles son los países que más se alejan de la media.

Uso generalizado de los índices de precios al consumidor como estadísticas económicas

2.39 En la mayoría de los países, los IPC han llegado a ocupar un lugar destacado entre las estadísticas económicas. Hay varios factores que explican el motivo:

  • En primer lugar, cada hogar tiene su propia experiencia del fenómeno que se supone que mide el IPC. El público general tiene profunda conciencia de los cambios en los precios de los bienes y servicios de consumo y del impacto directo que estos cambios ejercen en su nivel de vida. Los medios de comunicación y los políticos no son los únicos que se interesan en el IPC.

  • Los cambios en el IPC suelen recibir mucha atención de la prensa; su publicación puede aparecer en los titulares. El IPC es una estadística de alto perfil.

  • El IPC se publica con frecuencia—por lo general una vez por mes—, por lo que se puede seguir de cerca la tasa de inflación al consumidor. El IPC es, además, una estadística que se presenta con regularidad, que se publica poco después de finalizado el período al que se refiere.

  • Como se muestra en los capítulos 1 y 15, el IPC es una estadística con una larga historia, de modo que a la gente le resulta familiar desde hace mucho tiempo.

  • Si bien las variaciones de los precios de ciertos tipos de bienes de consumo son difíciles de medir debido a los cambios de calidad, las variaciones de los precios de otros tipos de bienes y servicios, como los bienes de capital y los servicios gubernamentales, en especial los servicios públicos, suelen ser aún más difíciles de medir. El IPC puede ser un índice de precios relativamente confiable en comparación con los índices de precios de otros flujos.

  • El IPC goza de un respeto generalizado: rara vez se cuestionan seriamente su precisión y confiabilidad.

  • La mayoría de los países adoptaron deliberadamente la política de no revisar el índice una vez publicado. Esto lo torna más interesante para diversos propósitos, especialmente para aquellos que tienen consecuencias financieras, como la indexación. La falta de revisión puede crear una falsa sensación de certidumbre, pero también parece aumentar la credibilidad y aceptabilidad del índice.

2.40 El uso generalizado del IPC para propósitos distintos de aquellos para los que está diseñado puede explicarse mediante los diversos factores enumerados anteriormente, además por el hecho de que en la mayoría de los países no existe una alternativa satisfactoria o medidas mensuales más completas de la inflación. Por ejemplo, el IPC puede utilizarse como una variable representativa de una medida más general de la inflación en la contabilidad de las empresas, aunque esté claro que, conceptualmente, el IPC no es el índice ideal para ese fin. Del mismo modo, el hecho de que el IPC no esté sujeto a revisión, unido a su frecuencia y puntualidad, puede explicar su popularidad a los fines de la indexación en contratos comerciales o jurídicos en contextos en los que su utilización tampoco resulta muy apropiada desde el punto de vista conceptual. Se pueden defender estas prácticas con el argumento de que la alternativa a la utilización del IPC puede ser no efectuar ningún ajuste por inflación. A pesar de que el IPC puede no ser la medida ideal, es mucho mejor utilizarlo que no hacer ajustes de ninguna índole.

2.41 Si bien suele utilizarse el IPC como una variable representativa de la medida general de inflación, esto no justifica que se extienda su cobertura para incluir elementos que vayan más allá del consumo de los hogares. Si se necesitan índices de inflación más amplios, debería desarrollárselos aparte del IPC, dejando a este último intacto. Algunos países, de hecho, están diseñando nuevas medidas de inflación más completas, dentro del tipo de marco conceptual esbozado en el capítulo 14.

Necesidad de independencia e integridad de los índices de precios al consumidor

2.42 Debido a la utilización extendida de los IPC para todo tipo de indexación, las variaciones del IPC pueden tener ramificaciones financieras importantes en toda la economía. Las consecuencias solo para el gobierno pueden ser considerables, dado que el IPC puede afectar los pagos por intereses y la recaudación impositiva, así como los gastos gubernamentales por concepto de salarios y seguridad social.

2.43 Cuando hay intereses financieros en juego, siempre existe el riesgo de que grupos de presión políticos y no políticos intenten influir en la metodología utilizada para elaborar el IPC. Este índice, al igual que otras estadísticas oficiales, debe estar protegido—visiblemente—contra tales presiones. En parte por este motivo, muchos países conforman un comité asesor que garantiza que el IPC no esté sujeto a influencias externas. El comité asesor puede incluir representantes de las partes interesadas y expertos independientes capaces de brindar asesoramiento profesional. La información respecto de la metodología utilizada para calcular el IPC debe hacerse pública.

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