Chapter

III. Principales disposiciones, 1962–82

Author(s):
Michael Ainley
Published Date:
September 1984
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1. Fin

Los Acuerdos Generales tuvieron por objeto dotar al Fondo de recursos suficientes para influir en los mercados cambiarios y contrarrestar la especulación, así como también para hacer frente a las crisis en los mercados cambiarios. Permitieron que el Fondo tomara préstamos de los países miembros entre los cuales presumiblemente habría movimientos de capital a corto plazo y consiguiera en esa forma el apoyo de los países que recibían capital para ayudar a un país que sufría los efectos de la salida de capitales20. Constituían una línea adicional de defensa, incorporada a los procedimientos ordinarios de concesión de crédito del Fondo, junto con las reservas de los participantes y los derechos de giro ordinarios en el Fondo.

Con todo, se trataba de una línea condicional de defensa. En virtud de la decisión del Fondo que estableció los AGP, cada participante se reservó el derecho a decidir si prestaba o no al Fondo, siendo éste el único acuerdo de obtención de préstamos del Fondo sujeto a esa disposición. Sin embargo, como contrapeso de esta estipulación, los participantes, “animados de un espíritu de amplia y positiva cooperación”, convinieron en que estarían dispuestos a prestar sus monedas al Fondo, hasta por las sumas especificadas, cuando se necesitaran recursos adicionales “para evitar o hacer frente a un deterioro del sistema monetario internacional”, en las nuevas condiciones de extensa convertibilidad21. También era posible, aunque no en virtud de la decisión de los AGP, sino con arreglo a los procedimientos de consulta establecidos por los propios participantes, que los participantes decidieran colectivamente (por votación) atender una propuesta petición de fondos del Fondo, decisión que normalmente obligaría a los participantes individuales a conceder préstamos22.

2. Importe total

Los acuerdos de crédito, denominados en la moneda nacional de los participantes, totalizaban originalmente el equivalente de $6.000 millones23. Esta cifra se consideró suficiente para atender el uso concurrente de los recursos del Fondo por Estados Unidos y el Reino Unido, la posibilidad más plausible entonces, o financiar giros importantes de los otros grandes países industriales. De este modo, el Fondo podría hacer frente a un gran déficit de pagos de Estados Unidos con los países de Europa continental o viceversa.

En particular, los estudios realizados por el personal del Fondo indicaron que éste podría necesitar alrededor de $2.000 millones en dólares, además de sus tenencias en dólares y oro, para atender posibles giros de los principales países industriales, excluido Estados Unidos, y de los países en desarrollo. Este fue un factor importante en la determinación de la cuantía del acuerdo de crédito de Estados Unidos. En esos mismos estudios se demostró que podrían necesitarse alrededor de $3.500 millones a $5.000 millones en monedas distintas del dólar de EE.UU. y la libra esterlina, para atender una combinación de demandas de los dos centros de reserva y de los países industriales más pequeños. Con todo, el personal del Fondo no pudo calcular la magnitud precisa de la posible necesidad de libras esterlinas que tendría el Fondo. El total de $6.000 millones que en definitiva se convino se ajustaba a la amplitud sugerida por estos cálculos.

3. Acuerdos de crédito individuales

En el cuadro 1 se indica el importe de los acuerdos de crédito de cada participante.

Cuadro 1.Los AGP: Acuerdos de Crédito Individuales, 19621
ParticipanteUnidades

de la moneda

del participante
Equivalente

en dólares

de EE.UU.

(en millones)
Participación

participante
Estados Unidos$2.000.000.0002.00033,33
Reino Unido£357.142.8571.00016,66
Banco Federal Alemán1DM 4.000.000.0001.00016,66
FranciaF 2.715.381.4285509,16
ItaliaLit 343.750.000.0005509,16
Japón¥ 90.000.000.0002504,16
Canadá2Can$216.2l6.0002003,36
Países Bajosf. 724.000.0002003,36
BélgicaFB 7.500.000.0001502,50
Banco de Suecta1SKr 517.320.0001001,66
Total6.000100,00

Tanto el Banco de Suecia como el Banco Federal Alemán están facultados, con arreglo a la legislación nacional respectiva, a conceder préstamos al Fondo. Por lo tanto, son participantes por derecho propio en los AGP y no solamente agentes de sus gobiernos respectivos. El compromiso de Suecia se transfirió al Sveriges Riksbank entre diciembre de 1961, cuando el Grupo de los Diez acordó en establecer los AGP, y octubre de 1962 cuando éstos entraron en vigor.

El importe correspondiente a Canadá, inicialmente establecido en Can$208.938.000, se aumentó antes de que entraran en vigor los Acuerdos Generales para la Obtención de Préstamos a fin de mantener la línea de crédito en el equivalente de $200 millones luego de la devaluación del dólar canadiense en mayo de 1962.

Tanto el Banco de Suecia como el Banco Federal Alemán están facultados, con arreglo a la legislación nacional respectiva, a conceder préstamos al Fondo. Por lo tanto, son participantes por derecho propio en los AGP y no solamente agentes de sus gobiernos respectivos. El compromiso de Suecia se transfirió al Sveriges Riksbank entre diciembre de 1961, cuando el Grupo de los Diez acordó en establecer los AGP, y octubre de 1962 cuando éstos entraron en vigor.

El importe correspondiente a Canadá, inicialmente establecido en Can$208.938.000, se aumentó antes de que entraran en vigor los Acuerdos Generales para la Obtención de Préstamos a fin de mantener la línea de crédito en el equivalente de $200 millones luego de la devaluación del dólar canadiense en mayo de 1962.

La principal justificación económica de las participaciones asignadas a los países fueron sus reservas de oro y divisas, por considerarse que, al menos en el corto plazo, eran una medida más apropiada que su cuota de su capacidad de facilitarle recursos al Fondo. Este fundamento era congruente con las nuevas directrices, que entonces se estaban discutiendo en el Fondo, para seleccionar las monedas con las cuales se financiarían las transacciones con los países miembros24, y también con la opinión de que la concesión de préstamos al Fondo no entrañaba más que un cambio de composición de las reservas de los participantes.

El importe de los nueve participantes, excepto el Reino Unido, se basó, en términos muy generales, en un porcentaje similar (15 por ciento por término medio) de sus reservas a finales de 1961. El del Reino Unido, sin embargo, si bien no discordaba con su cuota en el Fondo, representaba un porcentaje considerablemente mayor de sus reservas (30 por ciento). Esto se debió, en parte, al bajo nivel de las reservas del Reino Unido en relación con la magnitud económica del país y, también, a la importancia que tenía en esa época la libra esterlina en el comercio y los pagos internacionales. El importe correspondiente a Estados Unidos, un tercio del total, fue determinado por las necesidades previsibles del Fondo de dólares, que se explicó antes, y por el nivel de las reservas de Estados Unidos.

Los factores políticos y la negociación fueron igualmente importantes. Los seis participantes de la Comunidad Europea, por ejemplo, sostuvieron con éxito que su participación combinada debía como mínimo ser igual a la de Estados Unidos. En el caso del Reino Unido, el prestigio y el deseo de tener un número elevado de votos en los procedimientos separados de consulta establecidos entre los participantes de los AGP25 fueron acaso tan significativos como la necesidad del Fondo de atender una demanda excepcional de libras esterlinas.

Estas consideraciones políticas eran inevitables. Consideraciones políticas similares hicieron posteriormente difícil reordenar las participaciones de los participantes en las renovaciones siguientes. Se prefirió el statu quo a la institución de modificaciones posiblemente controversiales.

4. Activación

Los procedimientos oficiales de activación de los AGP se establecieron en una decisión del Directorio Ejecutivo del Fondo de enero de 196226. Estos procedimientos se complementaron con arreglos por separado, dentro del Grupo de los Diez, que se describen en la carta de Wilfrid Baumgartner (entonces Ministro de Hacienda de Francia y Presidente de los ministros de Hacienda del Grupo de los Diez), de diciembre de 1961, a los demás participantes en los AGP27.

Conforme a la decisión de 1962, el Fondo podía recurrir a los AGP para financiar un acuerdo de derecho de giro o una “transacción de cambio” (sin acuerdo de derecho de giro) con un participante28. El propósito central, pero no estipulado por escrito, de los AGP era atender los giros de gran cuantía previstos, en virtud de acuerdos de derecho de giro, en los tramos de crédito de uno de los centros de reserva o de ambos. Dichos giros normalmente se dividirían en fases y estarían sujetos a condiciones acordes con las “normas y prácticas” del Fondo29. La expresión “transacción de cambio” dejaba también abierta la posibilidad de que los AGP se pudieran emplear para financiar giros más o menos automáticos, sujetos a poca o ninguna condicionalidad, en el tramo de oro (ahora de reserva)30 o en el primer tramo de crédito. La facultad del Fondo para recurrir a los AGP a fin de financiar giros en el tramo de oro no se discutió específicamente al tiempo de establecerse los Acuerdos Generales; sin embargo, los participantes acordaron luego un procedimiento a este fin, en 1968, cuando confirmaron también que los Acuerdos Generales se podrían utilizar para atender giros de todos los participantes (esto es, no sólo de los dos centros de reserva)31.

Teóricamente, si no en la práctica, el Fondo proponía y el Grupo de los Diez disponía. Con arreglo a los procedimientos oficiales de la decisión de 1962, luego que un participante solicitaba un giro al Fondo había que cumplir cinco grandes etapas. Primero, el Director Gerente debía determinar, previa consulta, que los recursos de los AGP eran necesarios para evitar o hacer frente a un deterioro del sistema. Seguidamente, debía consultar a los directores ejecutivos y a los participantes en los AGP respecto de una posible propuesta para activar los AGP. Los participantes en los AGP tenían entonces que aceptar colectivamente la propuesta. Cada participante notificaba entonces al Fondo que aceptaba la petición de fondos propuesta a tenor de su acuerdo de crédito. Por último, la petición propuesta debía ser aprobada por el Directorio Ejecutivo, que también debía aprobar la solicitud del participante de utilizar los recursos del Fondo. El Directorio Ejecutivo quiso tener la última palabra, de modo que el Fondo no se viera obligado a tomar préstamos de los AGP sólo porque los participantes hubieran convenido en conceder préstamos.

En los acuerdos separados previstos en la carta de Baumgartner se dio gran importancia a las consultas, basadas “en un espíritu de cooperación internacional32” dentro del Grupo de los Diez. Se estimaba que estas consultas eran un arbitrio para que el Grupo de los Diez pudiera evaluar la necesidad de recursos suplementarios del Fondo, examinar las políticas de ajuste del futuro beneficiario y convenir en la distribución entre estos países de los recursos solicitados por el Fondo.

Aunque el objetivo de los participantes era llegar a un “acuerdo unánime33” en sus consultas, en la carta de Baumgartner también hay disposiciones para votar sobre una propuesta del Director Gerente en caso de no darse esa unanimidad. Todos los participantes, excepto el posible beneficiario, tienen derecho a votar aunque no estén incluidos en la propuesta, ya que más adelante se les puede pedir que provean sumas sustitutivas. Sólo se admite la abstención si la posición de balanza de pagos y reservas del país es débil, lo cual justificaría que el participante se negara a efectuar un préstamo. Una decisión favorable requiere una mayoría integrada por las dos terceras partes del número de participantes que intervengan en la votación y una mayoría integrada por las tres quintas partes de sus votos ponderados de acuerdo con la cuantía del acuerdo de crédito de cada participante.

Este sistema de votación difiere del empleado en el Fondo en dos aspectos importantes. En el Fondo, los votos se ponderan fundamentalmente de acuerdo con las cuotas de los países miembros. Segundo, en el Fondo—a diferencia de los AGP—no se priva del derecho de voto al beneficiario de una transacción cuando se la somete a votación en el Directorio Ejecutivo. El procedimiento de votación de los AGP limita efectivamente la influencia de Estados Unidos y del Reino Unido, países que al establecerse los Acuerdos Generales se consideraban como sus dos beneficiarios más probables.

Si se obtienen las mayorías necesarias, los participantes quedan obligados por la decisión colectiva a efectuar préstamos en el orden general de magnitud de la propuesta petición del Fondo. Un participante aun puede decidir que no efectuará el préstamo o que prestará una cuantía inferior a la propuesta si ello se justifica por razones de balanza de pagos y de reservas; en ese caso, la diferencia sería atendida por los demás participantes34.

En su conjunto, estos procedimientos de activación parecen complejos y dilatorios. Parecen anunciar controversias entre el Fondo y el Grupo de los Diez, por un lado, y entre los países miembros del Grupo de los Diez, por el otro. Sin embargo, en la práctica esas dificultades se han evitado en gran medida35.

5. Peticiones de fondos

Conforme a la decisión de 1962, la determinación de los participantes a los cuales se harán peticiones de fondos y de las cuantías que se les solicitarán se basan, en cada activación, en dos cosas. Una es “la posición actual y previsible de la balanza de pagos y de las reservas” de cada participante, y la segunda son las tenencias del Fondo en su moneda, esto es, la cuantía de las suscripciones de moneda (cuotas) de los participantes que el Fondo ya ha utilizado y si experimenta escasez de una moneda o monedas36. En la práctica, estos criterios se han suplementado con arreglos de carácter más oficioso entre los participantes37.

Luego de convenida la distribución de la petición total, un acreedor determinado o presunto, sea al principio o posteriormente, puede excusarse por razones de balanza de pagos y reservas o pedir que se reduzca el importe de la petición que le corresponde satisfacer. El Director Gerente en ese caso está autorizado a proponer que los demás acreedores proporcionen sumas sustitutivas38. Esto ha ocurrido en varias oportunidades. Por ejemplo, las peticiones de fondos propuestas a Francia, en junio de 1968, para financiar parte de un giro del Reino Unido, y al Banco Federal Alemán, en febrero de 1970, para financiar parte de un giro de Francia, no se hicieron debido al deterioro de las posiciones de balanza de pagos de Francia y Alemania, respectivamente.

El Fondo puede efectuar inmediatamente una petición de fondos por el importe total convenido si los Acuerdos Generales se activan para atender un giro inmediato e incondicional de un participante. Sin embargo, si a tenor de un acuerdo de derecho de giro los giros del beneficiario sobre el Fondo se hacen por etapas, las peticiones del Fondo conforme a los AGP también deben escalonarse en la misma forma. En estos casos, el Fondo efectúa peticiones a los acreedores de los AGP, proporcionales en lo posible a sus participaciones convenidas en la petición total, cada vez que el beneficiario gira sobre el Fondo.

En consecuencia, las peticiones del Fondo conforme a los AGP y los correspondientes préstamos del Fondo se simultanean. Las dos partes de la transacción se efectúan en el mismo día. Este procedimiento protege a los acreedores de los AGP de fluctuaciones pronunciadas en las tenencias ordinarias del Fondo en sus monedas, que determinan sus derechos y obligaciones en el Fondo39.

6. Rembolso

Los préstamos de los participantes en los AGP son esencialmente préstamos a mediano plazo; sin embargo, las disposiciones de rembolso previstas en la decisión de 1962 permitían (y permiten) que el Fondo transfiera los rembolsos anticipados de los prestatarios y que los participantes recuperen, en caso de crisis, las sumas prestadas40. En particular, el Fondo debe rembolsar cada préstamo de los participantes al cabo de cinco años, o antes si el beneficiario de los AGP se ha comprometido a rembolsar al Fondo dentro de los cinco años. Asimismo, en caso de rembolso anticipado (recompra) del beneficiario, el Fondo debe rembolsar sin demora a cada participante en proporción a su deuda.

Asimismo, el Fondo tiene derecho, luego de consultar a un participante, a efectuar un rembolso anticipado, total o parcial, en cualquier momento. Se estableció el requisito de la consulta previa en previsión de la posibilidad de que a un acreedor de los AGP le interese conservar sus títulos de crédito como activo de reserva41. El Fondo no ha invocado hasta ahora la disposición sobre rembolso anticipado, pero ésta podría resultarle útil, por ejemplo, si su posición de liquidez mejorara extraordinariamente poco después de activarse los Acuerdos Generales.

Más significativa para los participantes es la disposición que estipula que cuando un acreedor solicite un rembolso anticipado por necesidades de balanza de pagos, el Fondo está obligado a aceptar como cierta esa afirmación42. Este importante principio, que se ha incorporado en otros acuerdos de obtencion de préstamos del Fondo, ha hecho de los títulos de crédito de los AGP activos sumamente líquidos que se pueden movilizar en muy breve plazo. Han sido movilizados en diversas oportunidades, casi siempre cuando un acreedor ha tropezado con dificultades externas o tomado préstamos del Fondo, por ejemplo, Canadá en febrero de 1968 ($35 millones), Bélgica en julio de 1969 ($70 millones) e Italia en julio de 1970 ($330 millones).

Una vez efectuado un rembolso a un participante, se restablece pro tanto el importe que puede ser objeto de petición conforme a su acuerdo de crédito. Los acuerdos de crédito, por lo tanto, son rotatorios, de conformidad con la tesis, compartida por los participantes de los AGP y el Fondo desde un principio, de que los Acuerdos Generales debían ser algo más que un arreglo temporario por un plazo limitado. En este sentido, los Acuerdos Generales difieren mucho de los acuerdos de préstamo celebrados posteriormente por el Fondo.

Aunque los participantes conceden préstamos al Fondo en sus propias monedas, los medios de rembolso han sido siempre más variados a fin de dar un margen de flexibilidad a ambas partes. Originalmente, el Fondo podía optar por hacer los rembolsos en la moneda del participante “siempre que fuera factible”43, o en oro o, previa consulta con el participante, en otras monedas “convertibles de hecho”44. Si un participante solicitaba el rembolso anticipado por necesidades de balanza de pagos, el Fondo podía hacer el rembolso en oro o en las monedas de otros países miembros que fueran “convertibles de hecho”45, La opción de efectuar el rembolso en monedas “convertibles de hecho” (que no eran exclusivamente las monedas de los diez participantes) confirió al Fondo un medio adicional de rembolso en caso de que un beneficiario de los AGP rembolsara al Fondo en monedas distintas de las tomadas en préstamo en virtud de los AGP. Asimismo, dio seguridad a los participantes que solicitaran el rembolso anticipado de que podrían obtener monedas para atender sus necesidades de balanza de pagos.

En 1974–75, los rembolsos en monedas convertibles de hecho fueron sustituidos por rembolsos en “monedas efectivamente convertibles”, cambio de índole técnica y no de carácter sustantivo46. La opción de rembolsar en DEG se introdujo al mismo tiempo47, y la de efectuar rembolsos en oro se abolió en 1978 en concordancia con la reducción de la función del oro en el marco de la segunda enmienda del Convenio.

7. Transferibilidad

En la decisión de enero de 1962 se dispuso que un participante no podría transferir, en todo o en parte, su derecho al rembolso en virtud de los AGP, salvo con el “consentimiento previo” del Fondo y “de conformidad con los términos y condiciones que éste apruebe”48. Esa redacción restrictiva se basó en la comprensible preocupación del Fondo de que los títulos de crédito originados por los AGP no se transfirieran a otro participante en una posición externa vulnerable o a un país no participante que pudiera hacerlos efectivos, causando así dificultades de refinanciamiento al Fondo. Asimismo, el Fondo se mostraba renuente a autorizar la transferencia de títulos de crédito que devengaran interés a países miembros que estuvieran utilizando sus recursos.

En la práctica, estas disposiciones no han impedido las transferencias entre participantes en los AGP, que han realzado la liquidez de los títulos de crédito derivados de los AGP. En junio de 1968, por ejemplo, cuando Francia tomó préstamos del Fondo, sus títulos insolutos en virtud de los AGP, por el equivalente de $140 millones, se transfirieron a Bélgica, el Banco Federal Alemán, Italia y los Países Bajos. Asimismo, en diciembre de 1969 el Fondo consintió en que el Banco Federal Alemán transfiriera títulos por un valor total de $210 millones a Canadá, Italia, Japón y Países Bajos49.

Estas disposiciones se actualizaron y ampliaron, además, a solicitud de los participantes, en marzo de 1979, cuando el Directorio Ejecutivo decidió facultar a los participantes a transferir en cualquier momento, en todo o en parte, sus títulos de crédito conforme a los AGP a otro participante, a un precio mutuamente convenido, a condición de que el cesionario tuviera una posición remunerada en el tramo de reserva (que devengara ingresos) en el Fondo y no tuviera obligaciones de recompra insolutas con el Fondo50. También se autorizaron las transferencias al Banco Nacional de Suiza y al mismo tiempo se establecieron disposiciones para proteger la liquidez del Fondo51. La decisión de marzo de 1979 legalizó efectivamente el statu quo y armonizó mejor los AGP con disposiciones similares del servicio de financiamiento suplementario52.

8. Tipo de interés

Los títulos sobre el Fondo conforme a los AGP eran inversiones seguras y, a la vez, líquidas. Eran tan seguras como el oro, ya que su valor se mantenía en términos del oro. A decir verdad, eran superiores al oro porque el Fondo originalmente pagaba interés, en oro, al tipo del 1,5 por ciento ai año, y además un cargo de 0,50 por ciento sobre las transferencias en cada préstamo53.

El tipo de interés no era elevado, por un lado, porque se estimaba que los Acuerdos Generales eran un esfuerzo cooperativo para proteger al sistema y, por el otro, porque los títulos derivados de los AGP tenían otras cualidades—ventajosas para el acreedor—a las que ya se ha hecho referencia. Asimismo, en esa época, el Fondo no estaba obligado a pagar remuneración sobre el crédito que le concedieran los países miembros para financiar sus transacciones ordinarias con otros países miembros. Sin embargo, en el Convenio Constitutivo original se contemplaba una distribución discrecional y preferencial del ingreso neto de hasta el 2 por ciento sobre las posiciones acreedoras netas medias, porcentaje que fue un punto de referencia para determinar el tipo de interés de 1,5 por ciento aplicado a los préstamos conforme a los AGP. La inclusión de un cargo por transferencias dio a los acreedores un ingreso adicional. Técnicamente su justificación fue que tenía por objeto compensar a los acreedores por posibles quebrantos cambiarios derivados de que el acreedor presta su propia moneda, pero el rembolso se hace en otras monedas que puede no convenirle conservar54.

Sin embargo, en 1975 se adoptó una nueva fórmula de tipo de interés al efectuarse la tercera renovación de los AGP, cuando se convino en que el Fondo pagaría intereses trimestrales a los acreedores de los AGP al mismo tipo que el de los cargos sobre los giros financiados con los préstamos de los AGP, con la salvedad de que el tipo de interés no sería inferior al 4 por ciento anual55. Se llegó así a una solución conciliatoria entre los presuntos acreedores de los AGP, que querían un tipo de interés más elevado y relacionado con las condiciones del mercado—por ejemplo, el tipo de 5 por ciento acordado en junio de 1974 para el interés de los DEG—y el Fondo, por el otro, que deseaba proteger su posición de ingreso y evitar quebrantos financieros en las transacciones de los AGP. En la práctica, la nueva fórmula, junto con el cargo por transferencias, que se conservó pese a haber habido algún apoyo en favor de su abolición entre los participantes de los AGP, significó que el Fondo no recibió ingreso neto alguno de las transacciones financiadas con recursos de los AGP a finales del decenio de 1970. Por otra parte, los acreedores de los AGP no fueron compensados en exceso, pues los cargos impuestos por el Fondo fueron muy inferiores a los tipos de interés del mercado56.

En 1975 se convino también en que los pagos por concepto de intereses y cargos impuestos por el Fondo—así como los rembolsos de préstamos (antes analizados)—se podrían efectuar en DEG, la moneda del participante u otras monedas efectivamente convertibles. Se conservó la opción de pagar en oro, pues aún no se había resuelto la controversia respecto de la función del oro en el sistema; esa opción, sin embargo, fue eliminada en 197857.

9. Renovación y enmiendas

Los Acuerdos Generales entraron en vigor en octubre de 1962, al cumplirse los requisitos relativos a la participación, a saber, la adhesión de por lo menos siete participantes cuyos acuerdos de crédito sumaran no menos de $5.500 millones. La última adhesión (en enero de 1964) fue la de Canadá. Establecidos inicialmente por un plazo de cuatro años, los AGP se renovaron por otros cuatro años a partir de 1966 y por sucesivos quinquenios en 1970, 1975 y 1980.

Las renovaciones, y las enmiendas que se adoptan al efectuarse cada renovación, son decididas por el Fondo por mayoría simple de los votos emitidos en el Directorio Ejecutivo, a más tardar 12 meses antes que termine el plazo de vigencia en curso. Estas decisiones no requieren el consentimiento de los participantes, pero éstos tienen un derecho unilateral a retirar su adhesión a los AGP renovados dentro de un plazo específico. Ninguno lo ha hecho. En la práctica, los participantes pueden ejercer una influencia decisiva sobre las renovaciones y enmiendas dado su número combinado de votos en ei Directorio Ejecutivo. La modificación de los AGP en cualquier otro momento requiere el consentimiento de todos los participantes, además de la decisión del Directorio Ejecutivo58.

Estas disposiciones han contribuido a minimizar las enmiendas. Las enmiendas anteriores a 1982–83, que ya se han descrito, respondieron a nuevas circunstancias externas, como la modificación de los correspondientes procedimientos y prácticas del Fondo. Han sido incidentales, no fundamentales. No se han utilizado las disposiciones—potencialmente importantes—relativas a la incorporación de nuevos participantes. Las disposiciones sobre aumento de los acuerdos de crédito individuales59 sólo se aplicaron una vez (este tema se explicará más adelante).

10. La adhesión de Suiza

Los Acuerdos Generales, no obstante, se vieron fortalecidos por la adhesión de Suiza, que no es un país miembro del Fondo, en junio de 196460. Las conversaciones entre el Fondo y Suiza se iniciaron a principios de 1962. Desde el punto de vista del Fondo, era atinado subsanar una laguna en la estructura de los AGP, pues Suiza era uno de los principales países en que convergían las entradas y salidas de capital a corto plazo. Asimismo, se consideraba que la vinculación de Suiza a los AGP podía ser un arbitrio para alentar a este país a ingresar en el Fondo. A Suiza ie interesaba un acuerdo de adhesión para adquirir una posición oficial dentro del Grupo de los Diez y ampliar su autoridad legislativa interna para conceder préstamos internacionales. A decir verdad, una vez concertado el acuerdo de adhesión, Suiza prefirió conceder préstamos al Fondo fuera de las disposiciones relativamente engorrosas de los AGP.

A tenor del acuerdo de adhesión, que se ha prorrogado con cada renovación de los AGP, Suiza estaba dispuesta, pero no obligada, a proporcionar recursos a los participantes en los AGP por un máximo de 865 millones de francos suizos ($200 millones en 1964) cuando un participante girara sobre el Fondo y se activaran los Acuerdos Generales. Los términos y condiciones eran similares, aunque no idénticos, a los de otros acreedores de los AGP, con la salvedad de que los préstamos de Suiza no se encauzaban por conducto del Fondo, sino que se otorgaban directamente al beneficiario de los AGP. Asimismo, dicho acuerdo requería un convenio de ejecución separado entre Suiza y el beneficiario de los AGP. A Suiza le incumbía decidir libremente si concertaría o no un convenio de ejecución y si otorgaría un préstamo en virtud de él. Esto se debió, por un lado, al precedente de los AGP y, por el otro, a que Suiza en esa época estimó que habría más justificación en prestar a los dos países emisores de moneda de reserva que a los demás participantes61.

El acuerdo de adhesión fue oficialmente activado en noviembre de 1964 y en mayo de 1965, cuando se recurrió por primera vez a los Acuerdos Generales para financiar dos grandes giros del Reino Unido sobre el Fondo. En estas oportunidades se suscribieron convenios de ejecución entre el Banco Nacional de Suiza y el Banco de Inglaterra por el equivalente de $80 millones y $40 millones, respectivamente. Sin embargo, se siguió otro procedimiento en diciembre de 1976 y en abril de 1977, cuando el Banco Nacional de Suiza participó en el financiamiento de los acuerdos de derecho de giro con el Reino Unido e Italia. En estos últimos casos, el Fondo y Suiza estimaron más expeditivo y sencillo concertar acuerdos de préstamo ad hoc “a la vista” con el Banco Nacional de Suiza por el equivalente de DEG 300 millones y DEG 37,5 millones, respectivamente62.

La adhesión de Suiza aumentó los recursos a disposición del Fondo de dos maneras, directamente con la adición de $200 millones, e indirectamente, ya que Suiza no era país miembro del Fondo y no podía tomar préstamos de éste en virtud de los AGP63. Ello significó que había más recursos a disposición de los demás participantes y ayudó al Fondo a aligerar la carga del financiamiento cuando se activaron los Acuerdos Generales.

11. Aumento del acuerdo de crédito de Japón

Antes de 1983, el único cambio en los importes de los acuerdos de crédito originales se estipuló en noviembre de 1976, cuando Japón aumentó su acuerdo de crédito de ¥ 90.000 millones (equivalentes entonces a cerca de DEG 265 millones) a ¥ 340.000 millones (alrededor de DEG 1.000 millones). Este incremento reflejó la rápida expansión de la economía de Japón y su creciente importancia en el sistema financiero y comercial internacional desde principios del decenio de 1960. Asimismo reflejó la preocupación más inmediata de la administración del Fondo de que la organización contara con recursos suficientes para atender posibles demandas del Reino Unido e Italia que, en esa época, estaban efectuando las negociaciones preliminares de acuerdos de derecho de giro. Japón, por su parte, estaba dispuesto a fortalecer al Fondo a fin de que éste pudiera alentar a éstos y a otros países deficitarios a realizar ajustes sin recurrir a controles de importación y restricciones de pagos. Por otra parte, Japón quería tener nuevos argumentos en favor del aumento de su cuota en el Fondo en la próxima revisión general de cuotas.

Retrospectivamente, se echa de ver que los factores inmediatos probablemente fueron más significativos, ya que las posiciones económicas y financieras relativas de los demás participantes también habían cambiado considerablemente. Esto, a su vez, subraya la naturaleza esencialmente pasiva de los AGP desde 1962 y la necesidad de que hubiera algún tipo de crisis—en 1976, una escasez inminente de liquidez del Fondo—para dar lugar a cambios fundamentales. Aun así, teniendo en cuenta las modificaciones de los tipos de cambio después de 1962 (que se examinarán más adelante), el aumento del acuerdo de crédito de Japón sencillamente elevó la magnitud global de los AGP al equivalente de unos DEG 6.200 millones, o sea, sólo algo más que el total original.

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