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Colaboración con otras instituciones en la elaboración y seguimiento de los programas

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
April 1995
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Dados el mandato del FMI y los recursos limitados de que dispone, el FMI recurre a otros organismos, comprendidos el Banco Mundial, el PNUD, la OIT, otros organismos de las Naciones Unidas y los bancos regionales de desarrollo, para la elaboración y el seguimiento de los programas. El FMI ayuda a los países miembros a integrar las medidas de política social en el marco macroeconómico establecido en estrecha colaboración con esas instituciones, de manera que los aspectos sociales sean compatibles con las medidas macroeconómicas sostenibles a medio plazo.

Tradicionalmente, la colaboración ha sido especialmente estrecha entre el Banco Mundial y el FMI. En el terreno social, la ventaja comparativa del FMI radica en asesorar a los gobiernos de los países miembros acerca de las consecuencias macroeconómicas y presupuestarias de las opciones de política, sobre todo en lo que hace a la viabilidad financiera de dichas opciones. El asesoramiento del Banco Mundial se centra en la reducción de la pobreza a largo plazo y el desarrollo de los recursos humanos con una base más amplia, sobre todo, mediante la mejora del nivel y del acceso a los servicios sociales básicos, la capacidad administrativa y la eficacia del gasto social en función del costo, comprendidas las redes de protección social. Los programas de ajuste estructural respaldados por el Fondo se basan en gran medida en los conocimientos especializados del Banco Mundial, en lo que hace al desarrollo de recursos humanos, reforma del sector público y establecimiento de redes de protección social y sistemas de seguridad social.

El Banco Mundial es la entidad que fundamentalmente se encarga del seguimiento de la implementación de las medidas de política social. Salvo en los casos específicos en que el FMI ha facilitado asesoramiento técnico propio, el personal del FMI centra su atención en la evolución macroeconómica y presupuestaria, comprendida la evolución del gasto social. Paralelamente, el Banco Mundial efectúa el seguimiento de las medidas de política social y puesta en práctica de proyectos, a menudo mediante inspecciones sobre el terreno y recurso a indicadores sociales.

En el caso de países de bajo ingreso, la colaboración entre el FMI y el Banco Mundial se fija formalmente en el documento sobre el marco de política económica (PFP), en el que se establecen las medidas de ajuste macroeconómico y estructural de los países en un marco a medio plazo. Estos documentos los elaboran los gobiernos que obtienen préstamos del FMI en virtud del servicio reforzado de ajuste estructural y en ciertos otros casos, así como del Banco Mundial con arreglo a créditos para el ajuste estructural, en colaboración con el personal del FMI y del Banco Mundial. En todos los documentos recientes sobre el marco de política económica se ha examinado el impacto social del programa de ajuste, y frecuentemente se describe también la evolución de los recursos humanos. Gracias a su distribución a los participantes en las reuniones de los grupos consultivos, los PFP han contribuido a dar coherencia al asesoramiento en materia de políticas y de financiamiento por parte de otros donantes bilaterales y multilaterales en relación con todos los aspectos de las medidas de ajuste estructural, incluidas las repercusiones en el terreno social.

La colaboración con organismos de las Naciones Unidas y otros organismos interesados en las medidas de política social constituye una labor continua. El Director Gerente del FMI participa en las reuniones del Comité Administrativo de Coordinación de las Naciones Unidas, y el personal del FMI comenta regularmente los informes elaborados por organismos de las Naciones Unidas y tiene acceso a las bases de datos de varios de dichos organismos. El aporte y el apoyo de los organismos de las Naciones Unidas y de otras instituciones ha sido muy importante para ayudar al FMI a enfocar la dimensión social del ajuste estructural, la reducción de la pobreza y las redes de protección social. Además, en el caso de varios países, se ha mantenido un estrecho contacto entre el personal del FMI y el de otros organismos, incluidos la OIT y el PNUD. La colaboración estrecha con los organismos de las Naciones Unidas es especialmente imprescindible en los países que atraviesan por un conflicto interno o internacional, o que se encuentran en el período inmediatamente posterior a una crisis de esa naturaleza, cuando todavía no existe un gobierno plenamente estable y se ha producido la destrucción de infraestructuras sociales y de otro tipo.

Si bien la colaboración con otros organismos ha sido fructífera en el pasado, todavía hace falta mejorar aún más la coordinación del asesoramiento técnico sobre elaboración de medidas de protección social en el contexto de las operaciones de ajuste, pues este tipo de asistencia no siempre ha estado disponible oportunamente. En vista de que los recursos del FMI son limitados, la institución depende en alto grado del aporte de otros organismos a los programas sociales tanto en la vertiente técnica como en la financiera.

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