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Desarrollo económico y social sostenido: La perspectiva del FMI

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
April 1995
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Aunque la política económica de los países puede perseguir objetivos diversos, hay tres aspectos clave que —como ha demostrado la experiencia—inciden especialmente en el desarrollo social.

El crecimiento económico es necesario para poder alcanzar un desarrollo social sostenido. En los últimos años ha surgido el concepto más amplio de crecimiento de alta calidad, es decir, el crecimiento económico que produce un incremento duradero del empleo y reduce lapobreza, permite una distribución más equitativa del ingreso —mediante una mayor igualdad de oportunidades, incluso para las mujeres—respeta la libertad de los seres humanos y protege el medio ambiente.

El control de la inflación puede impedir o mitigar la pérdida de ingreso real contra la que los pobres están menos protegidos, ya que frecuentemente perciben un ingreso fijo en términos nominales y tienden a mantener gran parte de sus activos en efectivo.

El fomento del sector agrícola, donde trabaja la mayor parte de los pobres, permitiría a muchos países en desarrollo alcanzar una reducción duradera de la pobreza.

Para poder progresar en estos tres campos, los pilares de la política económica deben incluir medidas macroeconómicas y estructurales bien concebidas, con un fuerte componente de política social, además de buena gestión de gobierno y un desarrollo participativo.

Política macroeconómica. Es menester adoptar políticas macroeconómicas bien concebidas —de carácter fiscal, monetario, crediticio y cambiarlo—para lograr la estabilidad financiera y la viabilidad externa en situación de baja inflación. Si no se dan estas condiciones, es difícil que un país pueda fomentar la inversión productiva o promover el uso eficiente de recursos escasos, dos aspectos esenciales para un crecimiento duradero.

Política estructural. Con frecuencia, las reformas estructurales son cruciales para el fomento de unas condiciones basadas en el mercado y orientadas al exterior. Estas condiciones comprenden lo siguiente: sistemas liberales y abiertos de precios, tipo de cambio, comercio e inversión; un sistema fiscal que subraye la asignación eficiente de recursos y minimice los efectos adversos sobre los incentivos; una estructura de comercialización agrícola que fomente la competencia; un sistema financiero libre de la asignación directa del crédito y que canalice eficazmente el ahorro financiero hacia la inversión productiva, y medidas de política que tengan en cuenta su impacto sobre el medio ambiente.

Política social. También es menester adoptar medidas de política social y estructurales de carácter complementario para reforzar la dimensión social del desarrollo económico. Éstas incluyen medidas de política del mercado laboral destinadas a asegurar un elevado nivel de empleo mediante sueldos y salarios competitivos y flexibles y a eliminar otras rigideces, observando los principios de la OIT; programas de gasto público destinados a proteger y, de ser posible, incrementar planes eficaces en función del costo para los fines de desarrollo humano y reducción de la pobreza (por ejemplo, programas de sanidad, educación y seguridad social de acceso general); un sistema tributario que asegure una distribución justa de la presión fiscal, y redes de protección social bien focalizadas para mitigar los efectos negativos de la reforma económica sobre los grupos vulnerables.

Buena gestión de gobierno y desarrollo participativo. Una gestión de gobierno eficaz entraña elementos tan diversos como instituciones encargadas de formular y ejecutar el presupuesto que sean públicamente responsables, una administración fiscal y gestión del gasto público eficientes, una supervisión prudente de la banca. También supone un régimen de comercio exterior y cambio y un marco jurídico y regulatorio transparentes. La transparencia y el equilibrio de poderes, al nivel político y administrativo, pueden contribuir a limitar la influencia de los intereses creados especiales.

Existe un amplio consenso entre los gobiernos y en la comunidad internacional acerca de la importancia de la mayoría de estos elementos. Sin embargo, traducirlos a medidas y prioridades concretas significa tomar una serie de decisiones difíciles en cuanto a distribución del ingreso y también al consumo y la inversión presentes y futuros. Obtener un consenso entraña frecuentemente diseminar información, explicar las medidas de política al público en general y, cuando corresponda, descentralizar la formulación de decisiones y la ejecución de las mismas. Un aspecto crítico es que los actores principales —sobre todo los estratos comunitarios básicos—tengan un papel en la formulación de las decisiones económicas y que la política social sea compatible con la capacidad administrativa.

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