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Resumen

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
April 1995
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El mandato del Fondo Monetario Internacional es fomentar la cooperación monetaria internacional, la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional y un sistema estable de tipos de cambio; alcanzar estos objetivos constituye el aporte principal del FMI a un desarrollo económico y humano sostenible. Desde el segundo lustro de los años setenta, la importancia de los aspectos sociales en el desarrollo económico y social sostenible ha estado pasando a primer plano. En cierta medida, esto refleja la cambiante situación política y social de los países miembros. El reconocimiento por parte del FMI de la dimensión social del ajuste estructural ha llevado a que se preste más atención a estos aspectos en el contexto de la supervisión y la elaboración de los programas, en estrecha colaboración con otros organismos que tienen importantes intereses y responsabilidades en el campo social.

El desarrollo social exige adoptar una estrategia de crecimiento económico de alta calidad, estabilidad macroeconómica, que produzca una tasa de inflación baja, y fomento del sector agrícola, en el que trabajan muchos de los pobres. La estrategia de crecimiento de alta calidad comprende un amplio conjunto de medidas de política que reúne cuatro elementos: i) medidas de política macroeconómica destinadas a crear un ambiente macroeconómico estable y sostenible; ii) medidas estructurales que establezcan condiciones basadas en el mercado para el comercio y la inversión; iii) medidas sociales bien concebidas, que incluirían una red de protección social para los pobres durante el período de reforma económica, gastos básicos sociales eficaces en función de los costos y medidas del mercado laboral que generen empleo, y iv) buena gestión de gobierno por conducto de instituciones responsables y un marco jurídico transparente, además de la participación activa de todos los grupos sociales en el desarrollo. Esta estrategia es crucial para poder paliar la pobreza, fomentar el empleo y lograr la integración social. Si bien se trata de un plan complejo y difícil para los gobiernos y la comunidad internacional, un mayor grado de consenso acerca de estas cuestiones podría contribuir a que su logro fuera más factible que en el pasado.

La experiencia obtenida en muchos países indica que el elevado costo de aplicar el ajuste con retraso o desordenadamente, en particular en casos de inflación o de tipos de cambio sobrevalorados, afecta en mayor medida a los sectores menos pudientes, pues sus ingresos mantienen relaciones nominales fijas o dependen de la exportación agrícola. La experiencia adquirida con los programas de ajuste respaldados por el FMI ha demostrado que es esencial prestar atención a la combinación y escalonamiento adecuados de los instrumentos de política para minimizar los posibles efectos adversos sobre los pobres. Con todo, en muchos casos, estos efectos no desaparecen y hay que proteger a los grupos vulnerables mediante redes de protección social bien focalizadas, que se han incorporado en un número creciente de programas respaldados por el FMI, en su mayor parte en colaboración con otros organismos. Es más, para asegurar un crecimiento sostenible del ingreso per cápita y reducir la pobreza, los programas respaldados por el FMI han previsto también, en un número creciente de casos, un incremento del nivel y la calidad del gasto público en los servicios sociales, incluidas la enseñanza primaria y la sanidad, así como un mayor acceso de los pobres a estos servicios y la mejora de la capacidad administrativa.

La asistencia técnica del FMI en el contexto de la supervisión y los programas respaldados por la institución ha contribuido a reforzar la elaboración de políticas y la capacidad institucional para poner en práctica las medidas de carácter económico y social. En el campo de las finanzas públicas, la asistencia técnica se ha centrado en la creación de redes de protección social adecuadas, la mejor gestión del gasto público (comprendidos los programas sociales) y la eficiencia y mayor equidad de la política y la administración fiscal.

El FMI colabora estrechamente con el Banco Mundial y otros organismos de las Naciones Unidas en la elaboración, implementación y seguimiento de las medidas de política social. En cuanto a la división del trabajo, el asesoramiento que presta el FMI a los países miembros se centra en las repercusiones macroeconómicas, la eficacia en función del costo y la viabilidad financiera de las opciones que presenta la política social.

El FMI trata continuamente de mejorar el asesoramiento en materia de medidas de política y de elaboración de programas sobre la base de la experiencia pasada. En el campo social se manifiesta especialmente la necesidad de ayudar a los gobiernos a mejorar la integración de los aspectos sociales en sus programas generales, y también la composición del gasto y el ingreso; se les tiene que alentar asimismo a superar las deficiencias estructurales (comprendida la falta de instituciones financieras) en las áreas rurales, donde reside la mayor parte de la población pobre, y también a mejorar el seguimiento de la evolución social.

En varios de estos campos hay margen para intensificar la colaboración del FMI con otros organismos, en particular en lo que hace al asesoramiento sobre composición del gasto público del país miembro (en colaboración con el Banco Mundial) y el seguimiento de la política social y los indicadores sociales (en colaboración con el Banco Mundial y otros organismos de las Naciones Unidas).

Por último, mediante el examen de las medidas de política y la asistencia técnica, el FMI podría contribuir aún más a mejorar la capacidad de los gobiernos para supervisar la evolución social y llevar a cabo una política social transparente.

Pese al considerable progreso alcanzado, la implementación de la política social se ha visto limitada en muchos países por deficiencias de los datos y de la capacidad administrativa, frágil compromiso político, intereses creados y limitada asistencia exterior. Queda mucho por hacer —comprendida la labor del FMI en colaboración con otros—para mejorar la elaboración y puesta en práctica de las medidas de política social y para paliar eficazmente la pobreza y fomentar el empleo.

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