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Reforma financiera: ¿Qué factores la afectan y qué otros le dan forma?

Author(s):
Ashoka Mody, and Abdul Abiad
Published Date:
October 2005
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Dadas las dificultades que supone emprender cualquier clase de reforma, incluida la del sector financiero, no es de sorprender que a menudo sobrevenga una situación de inercia. La incertidumbre acerca de quiénes serán los ganadores y los perdedores y la oposición de ciertas élites o de grupos que representan intereses especiales son solo dos de los problemas que deben enfrentar las autoridades en el momento de considerar la adopción de reformas. Sin embargo, son muchos los países que de hecho reformaron su sector financiero durante el último cuarto del siglo XX. ¿Qué les permitió desafiar el statu quo, o los obligó a hacerlo?

En anteriores estudios se han señalado tres posibles factores que ponen en marcha una reforma: acontecimientos puntuales, o shocks; un proceso de aprendizaje generado a partir de la nueva información con que se cuenta o del éxito obtenido con las primeras medidas de reforma; y la ideología política, instituciones o estructura del gobierno. No obstante, debido a la falta de datos comparativos entre países referidos a la liberalización financiera no ha sido fácil analizar la oportunidad, dirección y magnitud de los cambios de política para determinar la existencia de ciertos patrones observables. Por otra parte, la liberalización financiera consiste tanto de cambios puntuales, que resultan fáciles de determinar, como de cambios graduales que solo pueden percibirse a través del tiempo, mientras que los indicadores actualmente utilizados para medir el grado de liberalización se refieren ya sea a un cambio de la normativa adoptado en una única oportunidad o a variables representativas de carácter continuo, tales como el nivel de desarrollo financiero. Por lo tanto, lo que se necesita, además de datos de diferentes países, es un índice que combine ambos tipos de cambios—puntuales y graduales—y considere tanto los retrocesos como los avances registrados en materia de reforma.

La base de datos que hemos compilado abarca 35 economías, desde las más pobres y menos desarrolladas a las más ricas, y en ella se registran ambos tipos de cambio observados en el período 1973–96. Sobre la base de esos datos, construimos un índice que permite hacer una determinación más precisa tanto del grado en que inciden los diferentes tipos de acontecimientos en la puesta en marcha de las reformas como del modo en que cada tipo de acontecimiento influye en la oportunidad de su adopción.

Construcción de un índice útil

Utilizamos seis medidas indicadoras de la represión del sector financiero, agregadas en forma anual respecto de cada uno de los 24 años considerados, para reflejar las diferentes dimensiones de la reforma financiera:

  • Controles del crédito, tales como la canalización del crédito a sectores o industrias favorecidos, topes al otorgamiento de crédito a otros sectores y encajes excesivamente elevados.
  • Controles sobre las tasas de interés, ya sea que estas fueran fijadas por el gobierno o estuvieran sujetas a niveles mínimos o máximos o a bandas.
  • Barreras de entrada, tales como requisitos de habilitación, límites a la participación de los bancos extranjeros y restricciones relativas a la especialización bancaria o al establecimiento de bancos universales.
  • Normas aplicables a las empresas financieras—tales como restricciones relativas a su dotación, sucursales y publicidad—y a la creación de mercados de valores.
  • Dominancia de las empresas estatales dentro del sector financiero.
  • Restricciones a las transacciones financieras internacionales, incluidos la falta de convertibilidad de la moneda y el uso de tipos de cambio múltiples.

En cada una de esas categorías, asignamos un puntaje a las economías según una escala graduada: 0 a los regímenes totalmente reprimidos, 1 a los parcialmente reprimidos, 2 a los mayormente liberalizados y 3 a los totalmente liberalizados. Empleamos ciertas directrices para reducir la subjetividad de los puntajes. Por ejemplo, se consideró que las tasas de interés estaban totalmente reprimidas si todas ellas eran fijadas por el gobierno, parcialmente reprimidas si podían variar dentro de una banda o estaban sujetas a un tope, mayormente liberalizadas si se permitía que algunas de ellas fueran íntegramente determinadas por el mercado (o si se creaban nuevos instrumentos a tasa variable), y totalmente liberalizadas si se eliminaban todas las restricciones sobre las tasas de interés.

Ajustamos los puntajes para reflejar los cambios de política. En algunos casos—como por ejemplo cuando un país privatizaba todos los bancos estatales de una sola vez o abolía los controles sobre todas las tasas de interés—los puntajes de la respectiva categoría se elevaban en más de una unidad. De revertirse la liberalización—como en el caso de la imposición de controles sobre el capital o las tasas de interés—el puntaje del país disminuía.

Naturalmente, la liberalización tiende a producirse simultáneamente en las seis categorías, pero algunas de estas presentan una correlación mucho mayor que otras. Las correlaciones más altas (que van de 0,76 a 0,82) se dan entre las tres medidas más frecuentemente utilizadas como indicadores de represión financiera: los controles sobre el crédito, las tasas de interés y las transacciones financieras internacionales. La eliminación de las barreras de entrada y de las reglamentaciones tiene una correlación algo menor con las demás medidas, y la privatización del sector financiero es la que presenta el grado más bajo de correlación.

Mediante la agregación de las seis medidas, obtuvimos un índice de la liberalización financiera global de cada economía en cada año. Por razones de conveniencia práctica, usamos la suma de los componentes individuales y, dado que cada uno de los seis índices puede asumir valores de entre 0 y 3, los totales se ubicaron entre 0 para la represión total y 18 para la liberalización plena. Los resultados correspondientes a 1996 oscilaron entre 6 en el caso de la provincia china de Taiwan, India y Nepal, y 18 en el caso de Canadá, Nueva Zelandia y el Reino Unido. (Véanse en las páginas 17–21 los datos anuales correspondientes a los 35 países que integran la muestra.)

Liberalización financiera; 1973–95

1Países pertenecientes a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos.

Anatomía de la reforma

El índice brinda un útil perfil de la liberalización que se registró durante el período considerado en cada una de las 35 economías, en los principales agrupamientos regionales y en el mundo. En el nivel mundial muestra que, pese a las marchas y contramarchas, en el último cuarto del siglo XX se avanzó hacia la liberalización del sector financiero en gran parte del mundo. Los países de todos los niveles de ingreso se liberalizaron, aunque la liberalización fue mayor en las economías de más alto ingreso que en las de menor ingreso (véase el panel superior del gráfico que figura en la página 4).

Si bien las tendencias que los promedios de los países reflejan son aparentemente moderadas, al considerarse los países en forma individual se observa que estos pasaron por largos períodos sin registrar cambios en sus políticas. Para analizar el proceso desde una óptica más detallada y esclarecedora, creamos cinco categorías de cambios de política en cada país-año. Una disminución de la medida de liberalización financiera de 3 puntos o más se clasifica como una reversión de gran magnitud, una disminución de 1 o 2 puntos como una reversión, un aumento de 1 o 2 puntos como una reforma, un aumento de 3 o más puntos como una reforma de gran magnitud, y la ausencia de cambios de política como casos de mantenimiento del statu quo.

En la gran mayoría de los casos observados—más del 76% del total de la muestra—se dio un mantenimiento del statu quo. Las reformas constituyen otro 15% de la muestra, y las reformas de gran magnitud representan otro 5%. Los casos de reversión de la liberalización fueron relativamente escasos, y aquellos donde la reversión fue de gran magnitud lo fueron aún más. Dentro de la muestra hubo solo dos casos donde la reversión tuvo gran magnitud: Argentina en 1982 y Venezuela en 1994.

Los países de las principales regiones geográficas tendieron a liberalizar su sector financiero aproximadamente al mismo tiempo y del mismo modo (véase el panel inferior del gráfico). Por ejemplo, la mayoría de las reformas emprendidas en América Latina se concentraron en los finales de la década de los ochenta y principios de los años noventa, con excepción de una primera serie de reformas adoptadas en Argentina y Chile en la década de los setenta. Estas dos excepciones ilustran además el hecho de que la reforma no consiste necesariamente en una evolución firme y constante hacia adelante: ambos países dieron marcha atrás en sus reformas de política durante la crisis de la deuda de 1982–83.

El proceso de liberalización financiera fue mucho más gradual en Asia oriental. Las economías de esta región dieron una serie de pequeños pasos hacia la apertura de su sector financiero a comienzos de la década de los ochenta; en la mayoría de los casos, el proceso de reforma se prolongó durante toda una década. En los países de Asia meridional, las reformas se produjeron entre comienzos y mediados de los años noventa, excepto en Sri Lanka, que emprendió un importante programa de reformas en 1978; no obstante, en la región el sector financiero se mantenía al menos parcialmente reprimido aun al término del período considerado en la muestra.

Cuatro de los países industriales analizados en el estudio—Alemania, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido—ya habían liberalizado en gran medida su respectivo sector financiero al inicio del período. El resto de los países integrantes de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) tenían inicialmente sistemas financieros relativamente reprimidos, pero gradualmente comenzaron a liberalizarlos a fines de la década de los setenta y principios de los años ochenta; su sector financiero está ahora mayormente o totalmente liberalizado. Solo Nueva Zelandia adoptó una estrategia de modificación del sistema financiero en una sola etapa, emprendiendo la mayoría de sus reformas en 1984–85. (A los fines del agrupamiento regional, incluimos dos miembros de la OCDE, Corea y México, dentro de sus respectivas regiones en lugar de clasificarlos dentro del grupo de la OCDE.)

Nuestra base de datos aportó nuevos elementos de juicio al ser analizada desde otro ángulo: la economía política de la reforma. El punto de partida de nuestro análisis fue la premisa de que el statu quo persistiría en tanto los beneficios de mantenerlo superaran los costos que supondría para quienes determinan la oportunidad y el ritmo de las reformas. Estudiamos el efecto de los tres diferentes factores desencadenantes señalados en la literatura y ya descriptos aquí—los shocks, el aprendizaje y la ideología, instituciones y estructura de gobierno—desde esta perspectiva.

Respuesta a los shocks

Los shocks son acontecimientos que se dan en un momento puntual y desencadenan de manera casi inmediata un nuevo alineamiento de las fuerzas responsables de la toma de decisiones; por ejemplo, la asunción del poder por un nuevo gobierno, los cambios de la economía mundial y la imposición de determinadas condiciones por las instituciones financieras internacionales, tales como el Banco Mundial y el FMI, a los países que desean recibir préstamos.

Según lo que se ha dado en llamar “hipótesis de la luna de miel”, propuesta en otros estudios anteriores, es de esperar que se reformen las políticas al inicio de un ciclo electoral, inmediatamente después de haber asumido un nuevo gobierno, y no más adelante, cuando el gobierno en funciones busca su reelección, especialmente si los beneficios de la reforma se concretarán en el largo plazo y sus costos se habrán de soportar en el corto plazo. No obstante, los datos disponibles son ambivalentes. Es cierto que la tendencia a mantener el statu quo se debilita significativamente durante el primer año de mandato del jefe de gobierno, como lo demuestra el hecho de que, en dichos períodos, los casos en los que no se registraron cambios disminuyeron de 78% a 70% (véase el cuadro 1), y aumenta marcadamente la probabilidad de una reforma de gran magnitud. Pero un cambio de gobierno puede también desembocar en una reversión de la liberalización: durante 1973–96, por ejemplo, las nuevas autoridades democráticas de Argentina, Bolivia y Brasil aplicaron políticas expansionistas luego de asumir el poder, lo cual demoró la adopción de las reformas necesarias. En cambio, es improbable que se emprenda una reforma financiera durante períodos de cambios políticos drásticos, tales como un golpe de Estado y la imposición o el levantamiento de la ley marcial. De hecho, nuestro índice mostró que hubo un ligero incremento de la frecuencia relativa de los casos de mantenimiento del statu quo registrados durante dichos períodos.

Cuadro 1.Efectos de las políticas y las condiciones políticas en la reforma financiera(Porcentaje)
¿Primer año

de gestión?
¿Cambio

político

drástico?
NoNo
Reforma de gran magnitud3,99,8Reforma de gran magnitud5,23,9
Reforma15,415,3Reforma15,415,4
Status quo77,769,9Status quo76,078,9
Reversión3,03,7Reversión3,21,9
Reversión de gran magnitud0,01,2Reversión de gran magnitud0,30,0
Total100,0100,0Total100,0100,0
Chi cuadradaChi cuadrada
de Pearson:12,52de Pearson:0,04
Prob:0,01Prob:1,00

El impacto de las crisis de la balanza de pagos y de las crisis bancarias, las recesiones (definidas simplemente como un crecimiento económico negativo) y la alta inflación (definida como una tasa de inflación anual superior a 50%) se ilustran en el cuadro 2. Durante los períodos caracterizados por cualquiera de estos cuatro tipos de acontecimientos económicos adversos disminuye la frecuencia relativa de los casos en que se mantuvo el statu quo. No obstante, el alcance, e incluso la dirección, del cambio de política varía según la índole del hecho adverso. Como respuesta a una crisis de la balanza de pagos, la probabilidad de una reforma de gran magnitud aumenta de 3,1% a 9,7%. Cuando un país sufre una crisis bancaria, en cambio, esa probabilidad cae de 5,5% a 2,6% y la incidencia de los casos de reversión de la liberalización (de poca o gran magnitud) se eleva de 2,3% a 9,5%. Las recesiones y la alta inflación aumentan la probabilidad tanto de que se adopten reformas como de que se las abandone.

Cuadro 2.Reforma en condiciones de crisis(Porcentaje)
¿ Crisis de

la balanza

de pagos?
¿Crisis

bancaria?
NoNo
Reforma de gran magnitud3,19,7Reforma de gran magnitud5,52,6
Reforma15,215,8Reforma15,813,0
Status quo78,770,5Status quo76,474,8
Reversión3,13,2Reversión2,37,8
Reversión de gran magnitud0,00,8Reversión de gran magnitud0,01,7
Total100,0100,0Total100,0100,0
Chi cuadradaChi cuadrada
de Pearson:16,95de Pearson:15,40
Prob:0,00Prob:0,00
¿Recesión?¿Alta

inflación

(más del 50%)?
NoNo
Reforma de gran magnitud5,14,9Reforma de gran magnitud4,87,6
Reforma14,918,6Reforma15,614,1
Status quo77,169,6Status quo76,970,7
Reversión2,84,9Reversión2,85,4
Reversión de gran magnitud0,02,0Reversión de gran magnitud0,02,2
Total100,0100,0Total100,0100,0
Chi cuadrada deChi cuadrada
de Pearson:8,79de Pearson:10,22
Prob:0,07Prob:0,04

Además de las crisis, una serie de factores externos como los cambios en la economía mundial—tales como un alza o caída de las tasas de interés mundiales—pueden influir en el equilibrio del poder de decisión y perturbar el statu quo. Por ejemplo, cuando las tasas de interés mundiales son bajas, el acceso al capital internacional de bajo costo constituye un fuerte incentivo, que fortalece la posición de los partidarios de la reforma y eleva la probabilidad de que se emprendan reformas tendientes a la liberalización. En cambio, cuando las tasas son altas, decae el incentivo para emprender reformas, excepto en los países deseosos de dar señales de su compromiso con la liberalización, y así atraer futuras inversiones, manteniendo su apertura aun en un contexto mundial de altas tasas de interés.

Cuadro 3.Efecto de los programas respaldados por el FMI en la reforma
¿Programa respaldado por el FMI?
No
Reforma de gran magnitud4,66,6
Reforma1,4418,3
Status quo77,273,2
Reversión3,61,9
Reversión de gran magnitud0,30,0
Total100,0100,0
Chi cuadrada de Pearson:3,42
Prob:0,49

Las instituciones financieras internacionales como el FMI pueden también ser capaces de inducir la adopción de reformas (véase el cuadro 3). Sus medidas pueden robustecer la posición de quienes, dentro del país, apoyan la reforma pero son ajenos al proceso político y carecen de fuerza suficiente para hacer oír su voz con la necesaria contundencia. Entre esos grupos de opinión se cuentan aquellos que no tienen acceso al crédito y los ahorristas que obtienen una baja rentabilidad de sus activos financieros. El impulso externo en favor de las reformas que los beneficiarían puede surgir como una condición impuesta por una institución internacional para el otorgamiento de préstamos o provenir de asesores externos pertenecientes a instituciones multilaterales, universidades y centros de estudio e investigación, así como de ciudadanos que han estado anteriormente vinculados a tales organizaciones. Dichas fuerzas externas cumplieron un papel significativo en varios casos de reforma incluidos en nuestra muestra.

Dinámica del aprendizaje

En la teoría de la economía política se destaca la importancia de la incertidumbre que enfrentan las personas acerca de los posibles resultados de una reforma. Si las personas o los grupos de interés no saben quiénes de entre ellos se beneficiarán, puede que se opongan al cambio aun cuando este sea socialmente óptimo y favorezca a la mayoría. Incluso en el caso de que algunas de las entidades financieras existentes puedan prosperar tras la liberalización, la incertidumbre acerca de quiénes resultarán ganadores o perdedores puede inducir al sector financiero en su conjunto a oponerse a la reforma.

Pero, ¿cuáles son los mecanismos que permiten averiguarlo y por qué finalmente se abandona el statu quo y se emprenden reformas? El aprendizaje resultante de la acumulación de nueva información cobra aquí especial relevancia. Si la reforma es un proceso que se cumple en múltiples etapas, puede que las reformas iniciales permitan a los grupos de interés evaluar si su adopción los beneficiará o los perjudicará. Es por ello que quienes en una primera etapa se oponen a la reforma se convierten a veces en los partidarios más decididos de una profundización del proceso.

Tras un programa inicialmente exitoso, a menudo la fuerza de la oposición política a las reformas queda neutralizada. Si gracias a otras medidas de política—y a la buena fortuna—se logran luego más beneficios económicos, puede ganar fuerza el apoyo a las reformas y debilitarse la oposición. Surgen nuevos intereses que respaldan la modificación de las políticas económicas.

También puede darse un proceso de aprendizaje—con la consiguiente generación de nuevas reformas—cuando inicialmente se carece de los conocimientos técnicos o experiencia de gestión para emprender esas reformas pero se los va adquiriendo gradualmente. En tales condiciones, la ejecución de programas de reforma en múltiples etapas puede insumir un lapso prolongado. A medida que se ganan conocimientos y experiencia a partir de las transformaciones iniciales, se torna más fácil llevar a cabo otras nuevas reformas.

En recientes investigaciones sobre la economía política de la reforma—y la expansión del sistema democrático—se ha observado una concentración de las reformas en determinadas regiones durante el mismo período, lo cual parecería indicar que los países pueden aprender de sus “pares”: las naciones vecinas que poseen estructuras económicas, sociales y políticas similares y experiencias comunes. Existen además cuantiosos datos que indican que los países de una región determinada compiten por los mismos recursos internacionales de capital de riesgo, circunstancia que puede contribuir a dar impulso a la reforma.

Para evaluar la relevancia del proceso de aprendizaje, determinamos si la distribución de los cambios de política variaba según el nivel de liberalización financiera de un país. Podría conjeturarse una relación de signo negativo, ya que los países cuyo sector financiero está altamente reprimido son los que presentan el mayor potencial de liberalización, mientras que las economías liberalizadas tienen menos tarea por delante; pero en realidad no es así. Antes bien, los países cuyos sistemas financieros están altamente reprimidos tienden a mantenerlos en esa condición, como lo indica la muy superior proporción de casos de mantenimiento del statu quo. Pero si esos países adoptan cierto grado de liberalización, la probabilidad de que emprendan mayores reformas se eleva sustancialmente. Es mucho más probable que se adopten reformas en países cuyo sector financiero se encuentra en un nivel intermedio de liberalización, ya sea parcialmente reprimido o mayormente liberalizado. Naturalmente, en aquellos países con un sector financiero altamente liberalizado la probabilidad de que se emprendan más reformas es menor. Es interesante destacar, no obstante, que ninguno de los países cuyos sistemas están totalmente liberalizados abandonan sus reformas.

La relación entre el nivel de liberalización financiera y la incidencia de las reformas respalda la noción de que el aprendizaje crea una dinámica autosustentable en el proceso de reforma. No es necesario que las reformas se emprendan todas al mismo tiempo y de una vez; aun las más pequeñas representan una victoria, ya que llevan en sí la semilla de futuras transformaciones.

Ideología, instituciones y estructura

Por último, algunos economistas consideran que las reformas pueden verse condicionadas por la ideología, las instituciones o la estructura económica y política de un gobierno. Esta categoría de factores desencadenantes comprende la orientación política del partido gobernante, la forma de gobierno (sistemas presidencialistas o parlamentarios, por ejemplo), el régimen electoral, el sistema jurídico y la apertura del país al capital y el comercio internacionales.

Con respecto a la ideología, según la visión convencional los gobiernos de derecha son más receptivos a las reformas orientadas al mercado, como la liberalización financiera. Sin embargo, nuestras observaciones indican lo contrario: los gobiernos de izquierda adoptaron la liberalización con mayor frecuencia que los de derecha. Una explicación posible es que entre la ideología y la credibilidad de un partido se establece una interesante interacción. Si el electorado no puede discernir si las políticas de un gobierno están motivadas por inquietudes sociales o sencillamente por las preferencias ideológicas de los políticos, las transformaciones resultan más creíbles cuando las emprenden partidos políticos normalmente asociados con ideologías contrarias a la reforma. Por ejemplo, en Nueva Zelandia un gobierno laborista partidario de aplicar reformas que llegó al poder en 1984 en medio de una crisis cambiaria logró emprender un programa de rápida liberalización económica.

Algunos economistas han sostenido que los gobiernos de carácter presidencialista pueden superar las trabas emergentes de intereses contrapuestos y lograr la aprobación de las reformas con mayor facilidad que los gobiernos parlamentarios. Hay quienes subrayan la importancia del régimen jurídico, mientras que otros han insinuado la posibilidad de que, en las economías más abiertas a la inversión y el comercio internacionales, la oposición interna a la liberalización es más débil, en vista de los mayores beneficios que conllevan las nuevas oportunidades.

Si bien la ideología y la estructura del gobierno pueden influir a largo plazo en la orientación de las reformas, se plantea la interrogante sobre si estas fuerzas más generales modificaron la dinámica observada en la reforma del sector financiero en el último cuarto del siglo XX. ¿Fue suficientemente largo este período? ¿O hubo una ideología común detrás de las aparentes diferencias que, junto con las fuerzas de la globalización, impulsó a las autoridades a emprender reformas?

Según nuestras observaciones, ninguna forma de gobierno en particular presentaba más probabilidad que otra de dar lugar a las reformas. Tampoco observamos una relación significativa entre el régimen jurídico y la reforma financiera. Al analizar la muestra en su conjunto, no encontramos que hubiera una relación significativa entre la apertura al comercio y la inversión internacional y la liberalización, pero cuando la desagregamos pudimos observar que la apertura estaba fuertemente vinculada a la liberalización en los países de sistemas altamente reprimidos, pero que dicha vinculación resultaba menor en aquellos con un mayor grado de liberalización. La apertura comercial también se vinculaba a una mayor tendencia a privatizar entidades bancarias.

Enseñanzas de la liberalización

La liberalización se ha dado entonces como resultante de la combinación de cambios producidos en un momento puntual y de un aprendizaje gradual. Dado que los shocks indujeron un retroceso en materia de liberalización casi tan frecuentemente como medidas de reforma, el aprendizaje—ya sea a partir de reformas exitosas en el frente interno o de lo observado en países vecinos—fue un factor esencial de la dinámica que sirvió de sustento a las reformas generalizadas. De nuestro análisis estadístico se desprenden cinco conclusiones sobre la dinámica de las reformas:

1. Los países cuyo sector financiero estaba más reprimido eran los más propensos a mantenerlo así. Sin embargo, en los países cuyo sector financiero pasó a ser siquiera levemente menos restrictivo luego de algunas reformas iniciales se observó una probabilidad mucho mayor de que se adoptaran nuevas reformas.

El carácter autosustentable de las reformas puede explicarse de varias maneras. Las reformas iniciales tendieron a fortalecer a quienes se beneficiaron con ellas—y abogaron por su adopción—frente a aquellos que se opusieron. Las reformas iniciales también pueden haber provocado cambios que a su vez hicieron necesarias otras reformas. Un ejemplo interesante es el de Japón, donde el impulso para emprender las reformas iniciales en los años setenta surgió de la necesidad de financiar un importante déficit fiscal. Ello condujo al desarrollo del mercado de bonos públicos, y esto a su vez demandó la existencia de un mercado de bonos de empresas más abierto. Al ir creciendo este último mercado, los bancos comerciales impedidos de participar en él sufrieron una sustancial pérdida de ingresos. Finalmente, el gobierno debió liberalizar el alcance de la actividad bancaria, hecho que ilustra cómo las reformas adoptadas en un ámbito determinado ponen en marcha otras reformas en otros ámbitos.

2. Las influencias regionales fueron factores de importancia. Los países de una región dada se vieron sometidos a una mayor presión a favor de la liberalización cuanto más represivo era su propio sistema financiero en relación con el del país líder de la región. En parte, ello se debió a que los países integrantes de una misma región poseían características similares y tendían a verse motivados por objetivos semejantes y a competir por una misma reserva de capital internacional. El efecto de esta competencia se agudizó con el correr del tiempo al aumentar el nivel de liberalización.

3. Las crisis que comprometieron seriamente el statu quo movieron a la acción. Cuando la situación se deterioró, rápidamente surgieron presiones para que se tomaran medidas. No obstante, los distintos tipos de crisis tuvieron efectos llamativamente diferentes. Las crisis de la balanza de pagos, por ejemplo, elevaron la probabilidad de que se emprendieran reformas, mientras que las crisis bancarias las desalentaron o incluso indujeron su reversión. La nacionalización de los bancos en medio o después de una crisis bancaria a menudo significó un retroceso en el proceso de reforma. Además, como las crisis bancarias pusieron en evidencia la fragilidad del sector, no es para nada extraño que los gobiernos se abstuvieran de esforzarse por impulsar reformas que podrían haber socavado aún más el valor del negocio bancario en el corto plazo. Por el contrario, los gobiernos que intentaron resolver las crisis bancarias alentando a los bancos sólidos a hacerse cargo de las entidades más endebles solían ofrecer incentivos tales como un poder monopolístico temporal.

4. Las reformas tendieron a surgir luego de producirse cierta clase de acontecimientos. Por ejemplo, era más probable que un nuevo gobierno emprendiera reformas durante el primer año de gestión, efecto que se observó más marcadamente en países caracterizados por tener un sector financiero reprimido. Además, las reformas se aceleraban luego de caer las tasas de interés de Estados Unidos, mientras que se revertían ante un alza de las tasas. Por otra parte, las condiciones inherentes a los programas de ajuste estructural financiados por el FMI parecen haber ejercido una fuerte influencia inicial en los países con sistemas financieros relativamente reprimidos, pero esa influencia disminuyó con el transcurso del tiempo.

5. Entre los factores referidos a la ideología política y la estructura económica de un país, solo la apertura a la inversión y el comercio internacionales incidió en el ritmo de las reformas, estimulándolas en aquellos países caracterizados por una represión relativa de su sistema financiero. Los gobiernos de derecha no presentaban una mayor orientación hacia las reformas que los de izquierda. En todo caso, estos últimos resultaron ser algo más propensos a adoptar reformas, aunque la diferencia no fue significativa. Tampoco los factores estáticos como el tipo de gobierno o el sistema jurídico tuvieron mayor influencia.

índice de liberalización financiera correspondiente a 35 economías; 1973–96(0 = Represión total; 18 = Liberalización total)
Asia oriental
CoreaFilipinasIndonesiaMalasiaProvincia

china de

Taiwan
SingapurTailandia
197303170152
197403170152
197503150152
197603160152
197703160152
197803190162
197903190162
1980061100165
1981361100165
1982661100165
1983684100165
1984784100165
198588490165
198698490165
1987984121165
1988988121165
1989899134169
19908981341610
199110991341610
19921010101361612
19931010101361613
19941010101261613
19951011101261613
19961011111261613
Índice de liberalización financiera correspondiente a 35 economías (continuación)
Asia meridional
BangladeshIndiaNepalPakistánSri Lanka
197300120
197400020
197500000
197600000
197700001
197800006
197900006
198000007
198100007
198220007
198320107
198420107
198520107
198620207
198720207
198820208
198930407
199040417
199161447
199274457
199376458
199486689
1995766109
1996766109
América Latina
ArgentinaBrasilChileColombiaMéxicoPerúVenezuela
19730103302
19740184402
19750193402
197603113402
1977113113402
1978113123402
1979111143402
1980111144402
1981112144402
198232133202
198332123202
198432133202
198532153202
198632153202
198752153202
198864153302
198965153904
199065154904
19916615101258
1992126151012118
199312615912138
199412615912133
199512715912133
199612815913138
África y Oriente Medio
EgiptoGhanaIsraelMarruecosSudáfricaZimbabwe
1973105172
1974105172
1975105172
1976105152
1977107152
1978107152
1979105152
19801051112
19811051112
19821051112
19831031132
19841031132
19851031122
19861031122
198712101122
198813101122
198914102122
199014112135
199195113145
199295113145
199396127146
199497128148
199598128178
19961081211178
Países de la OCDE
Alemania AustraliaCanadáEstados

Unidos
FranciaItaliaJapónNueva

Zelandia
Reino

Unido
Turquía
197316015135542121
197416015145542121
197516015145642121
197616015145644121
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