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Ayudar cuando las cosas van mal: Resolución de crisis

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
August 2006
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Independientemente de la calidad de la supervisión del FMI y de las políticas económicas que implementen los gobiernos, no es realista pensar que nunca se producirá una crisis. De hecho, toda economía de mercado dinámica tiende a sufrir alguna. La función del FMI es ayudar a atenuar sus efectos y reducir su duración brindando asesoramiento en materia de políticas y respaldo financiero. Para contener las crisis el FMI a veces ha tenido que comprometer un monto sustancial de recursos. En la mayoría de los casos, esa inversión ha merecido la pena. Por ejemplo, el préstamo de US$21.000 millones otorgado a la República de Corea en diciembre de 1997 fue, sin duda, muy cuantioso, pero ayudó a restaurar la estabilidad financiera a principios de 1998 y a lograr un sólido crecimiento el año siguiente. Además, Corea reembolsó su deuda al FMI antes de lo previsto. Así pues, en este caso se justificó otorgar asistencia a gran escala y la operación resultó un éxito. El FMI desempeñó un papel similar en Brasil en 1998 y en Turquía en 2001.

¿Por qué se producen crisis económicas?

La mala suerte, políticas poco acertadas, o una combinación de ambos factores pueden crear dificultades de balanza de pagos en un país, es decir, situaciones en las que no es posible obtener suficiente financiamiento para atender los pagos internacionales en condiciones asequibles. En el peor de los casos, estas dificultades se intensifican y provocan una crisis. La moneda del país puede depreciarse a tal punto que se pierda la confianza en su valor, con efectos perturbadores y nocivos sobre la economía nacional, que pueden propagarse a otros países.

Las causas de estas dificultades suelen ser variadas y complejas, pero cabe destacar, entre otras, fallas de los sistemas financieros nacionales, déficits fiscales altos y persistentes, deuda externa elevada, tipos de cambio inapropiados, catástrofes naturales y conflictos armados. Algunos de estos factores pueden incidir directamente en la balanza comercial del país, ya sea reduciendo las exportaciones o incrementando las importaciones. Otros pueden reducir el financiamiento disponible para las transacciones internacionales, por ejemplo, induciendo a los inversionistas a desconfiar del país y provocando ventas masivas de activos y fugas súbitas de capital hacia el exterior.

Cómo ayudan los préstamos del FMI

Los préstamos del FMI tienen por objeto brindar un margen de maniobra a los países que aplican políticas de ajuste y reforma a fin de resolver sus problemas de balanza de pagos y restablecer las condiciones propicias para un crecimiento económico sólido. Estas políticas varían según las circunstancias de cada país, especialmente las causas fundamentales de los problemas. Por ejemplo, ante una caída repentina del precio de un producto clave de exportación, un país quizá solo necesite una asistencia financiera transitoria mientras se recuperan los precios para mitigar el efecto negativo de un ajuste súbito y pronunciado. Si se produjo una fuga de capitales, habrá que abordar las causas de la pérdida de confianza de los inversionistas: quizás el nivel de las tasas de interés es demasiado bajo, el tipo de cambio está sobrevalorado o el país registra un abultado déficit presupuestario y la deuda parece crecer con demasiada rapidez, o tal vez el sistema bancario nacional es ineficiente y está mal reglamentado.

Para que un país miembro—en crisis o sin ella—pueda recibir un préstamo, las autoridades nacionales y el FMI deben acordar un programa de políticas económicas (véase el artículo sobre préstamos y condicionalidad en la pág. 22). Sin financiamiento del FMI, el proceso de ajuste sería más difícil. Por ejemplo, si los inversionistas ya no desean comprar bonos públicos de un país, el gobierno se verá obligado a reducir sus necesidades de financiamiento—recortando el gasto o incrementando el ingreso—o a financiar el déficit emitiendo dinero. En el primer caso, el “ajuste del cinturón” sería mayor sin un préstamo del FMI; en el segundo, se produciría un aumento de la inflación, que afectaría sobre todo a los pobres. El financiamiento del FMI puede facilitar un ajuste más gradual y mejor planeado.

Resolución de las crisis de la deuda externa

Algunas dificultades de balanza de pagos surgen porque los países acumulan deudas insostenibles, es decir, no pueden atender su servicio aunque apliquen políticas factibles. En esas circunstancias, el país y sus acreedores deben encontrar una forma de reestructurar la deuda; por ejemplo, condiciones de reembolso más flexibles, prórroga de los vencimientos o reducción del valor nominal de la misma.

Junto con el Banco Mundial, y en el marco de la Iniciativa para los Países Pobres muy Endeudados (PPME) y la Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral (véase la pág. 29), el FMI ha procurado reducir la carga de la deuda de los países pobres a niveles sostenibles y sigue promoviendo mecanismos para resolver de forma ordenada las crisis de la deuda entre los países y sus acreedores privados. Ha instado a los emisores soberanos de bonos en los mercados internacionales a incluir cláusulas de acción colectiva (CAC), que impiden que una minoría de acreedores entorpezca negociaciones de reestructuración aceptables para una amplia mayoría. Ello ha ayudado a que el uso de CAC se convirtiera en el estándar del mercado para los bonos soberanos internacionales emitidos en Nueva York. Así, la participación de emisiones con CAC de parte de países de mercados emergentes ha aumentado considerablemente desde principios de 2004.

Al margen del FMI, se ha desarrollado un sistema de seguimiento para los “Principios para la estabilidad de los flujos de capital y la reestructuración justa de la deuda en los mercados emergentes”, una iniciativa privada que describe las normas de participación y las responsabilidades de los deudores soberanos y sus acreedores privados en materia de prevención y resolución de crisis financieras.

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