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Países de bajo ingreso: Los países en desarrollo necesitan una estrategia para enfrentar la crisis

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
December 2008
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Los países de bajo ingreso deben prepararse para responder a los efectos indirectos de la crisis financiera mundial, aseveró David Carew, Ministro de Hacienda de Sierra Leona, durante las Reuniones Anuales del FMI y del Banco Mundial.

Refiriéndose a las intervenciones de las economías avanzadas para apuntalar sus sistemas bancarios, Carew dijo que obviamente los países africanos no tienen la capacidad necesaria para hacer lo propio. Afirmó que los países de bajo ingreso aún no pueden lidiar con el impacto de los problemas de crédito que se avecinan en los mercados en desarrollo, pero recalcó que es esencial que los países en desarrollo “preparen una estrategia para enfrentar la crisis cuando se presente”.

Carew y Ali Lamine Zeine, Ministro de Economía y Finanzas de Níger, manifestaron que para los países más pobres resulta fundamental que las economías avanzadas no incumplan sus compromisos de ayuda por culpa de la crisis financiera. Los dignatarios hicieron estas declaraciones el 12 de octubre, tras la publicación de un comunicado de los ministros de Hacienda de las 33 naciones que pueden participar en la Iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados (PPME) del FMI.

Por su parte, el Director Gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, también subrayó que las economías avanzadas no debían recortar los presupuestos de ayuda a causa de la crisis financiera.

El 9 de octubre Strauss-Kahn recalcó que el FMI está preparado para actuar rápidamente mediante el mecanismo de financiamiento de emergencia, que cuenta con más de US$200.000 millones disponibles para préstamos y que puede activar recursos adicionales gracias a dos acuerdos de obtención de préstamos.

Disminución de las remesas

Los ministros afirmaron que la crisis financiera, que está acompañada de una ralentización del crecimiento de las economías avanzadas, afectará a los países de bajo ingreso a través de numerosos canales; entre ellos, la disminución de las remesas y de las afluencias de capital, el encarecimiento del endeudamiento y la contracción de la demanda de sus productos de exportación.

Al mismo tiempo, se comprometieron a actuar por cuenta propia para mejorar sus economías, pero instaron a los donantes a cumplir con sus compromisos y mencionaron la necesidad de nuevos préstamos en condiciones concesionarias. Los ministros aseguraron que esos pasos son esenciales para que los países pobres puedan avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Asimismo, alentaron al FMI y al Banco Mundial a elaborar análisis exhaustivos del impacto de la crisis en los países de bajo ingreso.

También señalaron que no se había adelantado mucho en el empeño por atraer a más gobiernos no pertenecientes al Club de París para que participen en la estrategia de reducción de la deuda de la Iniciativa para los PPME, ni para lidiar con los “fondos buitre”, que compran la deuda de los países pobres y luego buscan ejecutarla por via judicial.

Problemas de sostenibilidad de la deuda

Los ministros también votaron a favor de cambiar el nombre de su red —ahora Red de Sostenibilidad de la Deuda de los Países de Bajo Ingreso— y de abrirla a todos los países de bajo ingreso con problemas de sostenibilidad de la deuda, estén o no habilitados para participar en la Iniciativa para los PPME.

El 10 de octubre, el FMI dio a conocer proyecciones que contemplan una moderación del crecimiento de África subsahariana como consecuencia del encarecimiento de los alimentos y los combustibles, el enfriamiento de la economía mundial y la turbulencia financiera internacional. Los nuevos pronósticos también plantean el riesgo de que disminuyan los recursos dirigidos hacia África en forma de capitales privados, remesas y ayuda.

La Directora del Departamento de África del FMI, Antoinette Sayeh, recalcó en una conferencia celebrada el 7 de noviembre en Arusha, Tanzanía, que las autoridades deben estar atentas a la crisis y ser flexibles.

“Aunque las circunstancias y las políticas adoptadas frente a la crisis son muy diferentes según el país, no deben descarrilar las estrategias de crecimiento lanzadas durante la última década, que ya están dando fruto”, afirmó Sayeh.

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