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Crisis Financiera Mundial: El FMI apoya la acción coordinada contra la crisis

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
March 2009
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La acción mundial coordinada está comenzando a cambiar el curso de la crisis financiera, pero los gobiernos también deben “sacar a relucir todos los instrumentos” disponibles para limitar el daño en la economía real, afirmó el Director Gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, ante las autoridades financieras mundiales reunidas en Washington.

“Hasta este fin de semana, el desplome de la confianza en los mercados ha ido casi en paralelo con un desplome de la confianza entre los países. Observamos una tendencia muy perniciosa hacia la adopción de medidas unilaterales pensando únicamente en los intereses nacionales. Ahora las cosas están empezando a cambiar”, señaló Strauss-Kahn en un discurso pronunciado al final de las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial, celebradas del 10 al 13 de octubre.

Sin embargo, puntualizó que queda un largo camino por recorrer para estabilizar los mercados financieros y revitalizar la vapuleada economía mundial. “Es esencial actuar en los mercados financieros, pero no es suficiente. También tenemos que sacar a relucir todos los instrumentos de la política macroeconómica moderna a fin de limitar los daños en la economía real”, afirmó.

Hemos aprendido desde los años treinta

En su discurso ante la Junta de Gobernadores del FMI, Strauss-Kahn afirmó que el mundo atraviesa la crisis financiera más peligrosa desde la Gran Depresión de los años treinta. Pero, dado lo aprendido, añadió, el mundo cuenta ahora con las herramientas para “salir de esta crisis con nuestras economías y nuestras sociedades intactas”.

Durante el fin de semana, las autoridades políticas y financieras mundiales reunidas en Washington y París presentaron una serie de planes y declaraciones para combatir la crisis financiera y restablecer la confianza en el sistema financiero mundial, golpeado por una grave compresión del crédito provocada inicialmente por un colapso en Estados Unidos.

Las autoridades del Grupo de los Siete (G-7), integrado por las economías avanzadas; los 15 miembros de la zona del euro; el Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI), que representa a los 185 países miembros del FMI; y el Grupo de los 20, que representa tanto a economías avanzadas como en desarrollo, coincidieron en la necesidad de medidas codinadas en todo el mundo.

Nuevos enfoques

Strauss-Kahn señaló que los gobiernos están dispuestos a ensayar nuevos enfoques que “son exhaustivos y abordan todas las facetas de la problemática del mercado financiero: la liquidez, los activos de mala calidad, la escasez de capital y, especialmente, la confianza”.

El eje del plan del G-7 es un compromiso más enérgico que nunca para usar todos los instrumentos disponibles a fin de respaldar a las instituciones financieras de importancia sistémica. El plan describe los mecanismos específicos que los países pueden aplicar para brindar apoyo al sistema, reactivar el crédito y restablecer la confianza.

Los países de la zona del euro anunciaron que adquirirán participaciones en los bancos a fin de fortalecer sus finanzas y garantizar los préstamos interbancarios hasta el final del año.

Strauss-Kahn declaró que la respuesta a escala mundial no tiene que ser necesariamente uniforme, pero debe estar coordinada. “[A]ún nos queda mucho camino por recorrer. No hace falta que todos tengamos las mismas políticas, pero debemos mantener un diálogo entre todos con respecto a nuestras políticas, y considerar los efectos de nuestras actuaciones sobre los demás socios. Este fin de semana es apenas el comienzo de un largo empeño.”

Dar impulso a la economía real

Strauss-Kahn señaló que es necesario limitar el daño en la economía real. Según proyecciones del FMI, el crecimiento se desplomará a una tasa de alrededor de 3% en 2009. El Director Gerente del FMI esbozó las medidas que exige esta situación:

  • Las economías avanzadas deberían utilizar la “política fiscal cuando sea posible”. El uso más obvio de la política fiscal es para aliviar las presiones donde son más intensas: en los sectores financiero e inmobiliario. Pero los gobiernos que puedan permitírselo deben estar dispuestos a ofrecer un estímulo fiscal mayor. También hay margen para utilizar la política monetaria a fin de apoyar el crecimiento, tomando como base las medidas que ya aplicaron los bancos centrales para reducir las tasas de interés.

  • Las economías emergentes tienen diversos grados de libertad para actuar. Algunas pueden permitirse acudir a sus reservas para financiar descensos temporales y repentinos de los flujos de capital. Otras tendrán que elevar las tasas de interés de referencia teniendo en cuenta el aumento de las primas de riesgo, a fin de frenar las salidas de capital y reforzar la confianza en sus monedas. Algunas podrían requerir ayuda, y quizás en gran cantidad, incluso del FMI.

  • Los países en desarrollo se enfrentan a una menor demanda de sus exportaciones y a un menor acceso al crédito comercial. Y muchos ya están sufriendo los efectos de la otra crisis: la de los alimentos y los combustibles, que ha ejercido una gran presión sobre los presupuestos y las balanzas de pagos, y ha elevado la inflación y el costo de vida. Strauss-Kahn señaló el compromiso del FMI de ayudar a los países en dificultades e instó a los países desarrollados a no recortar sus presupuestos de ayuda por la crisis financiera.

Asimilar las enseñanzas

Según expresó Strauss-Kahn, la crisis de los mercados financieros es el resultado de tres fallas: una falla regulatoria y de supervisión en las economías avanzadas; una falla en la gestión del riesgo en las instituciones financieras privadas; y una falla en los mecanismos de disciplina del mercado.

“Para evitar que estas fallas se repitan se requerirá un esfuerzo internacional, ya que las fronteras no limitan a las instituciones financieras ni le cierran el paso a las turbulencias financieras”, declaró.

El CMFI solicitó al FMI que tome la iniciativa para extraer de la crisis actual las lecciones de política económica necesarias y recomendar medidas eficaces para restablecer la confianza y recuperar la estabilidad.

El CMFI también solicitó “que el FMI despliegue una labor más intensa con todos los países miembros, con miras a analizar y formular políticas enérgicas para responder a la crisis”. Tanto su nuevo presidente, Youssef Boutros-Ghali (véase el recuadro de la pág. 156) como Strauss-Kahn reconocieron que las soluciones variarán según la condición y la estructura del sistema financiero de cada país.

El 10 de octubre, antes del anuncio del G-7, Strauss-Kahn propuso un plan de acción para frenar la caída de los mercados y restablecer la confianza; el plan abarca cuatro componentes: garantías públicas transitorias de las obligaciones, adquisición estatal de activos contaminados para forzar el reconocimiento contable de las pérdidas, inyecciones públicas de capital en el sistema financiero y una estrecha cooperación internacional.

Crédito de emergencia

Strauss-Kahn recalcó que la institución está preparada para activar su mecanismo de emergencia y otorgar crédito rápidamente a cualquier país miembro en dificultades financieras. “El FMI tiene los recursos y estamos listos”, afirmó. El Mecanismo de Financiamiento de Emergencia fue creado en 1995 y se ha utilizado únicamente en seis ocasiones.

El FMI dispone de más de US$200.000 millones en fondos prestables y puede utilizar otros recursos a través de dos acuerdos permanentes de préstamo.

Las difíciles condiciones externas mundiales complican para los países de mercados emergentes y en desarrollo el desafío de preservar la estabilidad macroeconómica, sustentar el crecimiento y avanzar en la reducción de la pobreza. Por esa razón, reviste importancia crítica que las medidas de colaboración estén coordinadas entre las economías avanzadas y emergentes.

Jeremy Clift

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