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Análisis nacionales del FMI: Arabia Saudita: Cómo administrar la bonanza petrolera

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
September 2008
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Arabia Saudita vive momentos prósperos desde 2003, cuando comenzó el boom petrolero. La economía creció en promedio 4,3% en 2003–07 gracias a la expansión rápida y constante del sector privado no petrolero —sobre todo servicios financieros y de construcción—, que promedió el 5,4%. El resultado fue una creación sustancial de empleos de la que se beneficiaron también trabajadores procedentes más que nada de países de bajo ingreso de la región y de Asia, que en 2007 enviaron remesas por un valor de US$16.000 millones. Pero el desempleo entre los jóvenes se mantiene alto debido al desfase entre la demanda y la oferta de aptitudes, y al elevado precio de reserva de la mano de obra.

Arabia Saudita sigue desempeñando un papel central en la estabilidad del mercado petrolero internacional, ya que posee el 22% de las reservas mundiales y alrededor de dos tercios de la capacidad de producción excedentaria mundial (2 millones de barriles al día, o mbd). La inversión prevista para los próximos años, de unos US$90.000 millones, incrementará la producción de crudo a 12,5 mbd para 2009, junto con la capacidad de refinamiento. Tras la cumbre de expertos de la industria y representantes de los países productores y consumidores de petróleo que organizó en junio pasado, el país decidió subir la producción a 9,7 mbd en julio para mitigar la volatilidad en los mercados mundiales.

Retos complejos

El aumento de los ingresos petroleros plantea retos complejos. Por un lado, Arabia Saudita tiene grandes necesidades de desarrollo de infraestructura y servicios sociales. En los últimos años amplió el gasto fiscal en enseñanza, vivienda, transporte y otros ámbitos, poniendo gran parte de su administración en manos de asociaciones público-privadas. Así estimuló la importación y contribuyó a corregir los desequilibrios mundiales, de acuerdo con los planes de política elaborados en la Consulta Multilateral sobre este problema.

Por otro lado, como el petróleo es un recurso no renovable, habría que conservar parte de esta nueva riqueza para las próximas generaciones mediante la acumulación de activos financieros externos, es decir, a través de un superávit en cuenta corriente. De hecho, un porcentaje considerable se está utilizando para acumular activos externos netos en el banco central —con un valor de US$301.000 millones a fines de 2007, el equivalente a 19 meses de importaciones— y, en menor medida, fondos jubilatorios y de inversión estatal. Se trata también de reservas útiles si los precios del petróleo dan un vuelco desfavorable.

Repunte inflacionario

Luego de permanecer muy baja durante años, la inflación es hoy un problema grave a corto plazo, al igual que en otros países de la región: en julio pasado llegó a 11,1%, el nivel más alto de los 30 últimos años. Las principales causas son la presión de la demanda interna generada por el aumento del ingreso y de la riqueza, las restricciones de la oferta de vivienda y la inflación importada a través de los alimentos. Como la moneda está vinculada al dólar, Arabia Saudita importó también la relajación de la política monetaria que Estados Unidos puso en marcha a mediados de 2007, lo cual alimentó más la inflación. Las autoridades siguen decididas a mantener el vínculo cambiario, que sirvió de ancla nominal durante décadas y fue reafirmado en 2003 como escalón hacia la unión monetaria entre los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo.

En consecuencia, la política fiscal sigue siendo la principal herramienta de gestión de la demanda, pero las autoridades se enfrentan a un equilibrio difícil entre contener el gasto para frenar la inflación y aumentar los desembolsos necesarios para disolver los estrangulamientos de la infraestructura que están atizando la inflación del lado de la oferta.

Se lanzaron varias medidas estructurales antiinflacionarias: una ley hipotecaria para facilitar la urbanización, un aumento salarial del 15% a lo largo de tres años, subsidios a los alimentos, reducción de los aranceles de importación y eliminación de cargos administrativos. Para restringir el crecimiento del crédito, el banco central aumentó el encaje legal en cuatro pasos, por un total de 600 puntos básicos, y emitió letras para absorber la liquidez. Según las proyecciones, la inflación retrocedería paulatinamente a partir de fines de 2008, a medida que bajen los precios mundiales de las materias primas, se endurezca la política monetaria estadounidense, se eliminen los estrangulamientos de la oferta y se activen las inversiones en infraestructura y vivienda.

Conservar el terreno ganado

Las perspectivas a mediano plazo son muy favorables. El crecimiento seguirá apuntalado por una inversión vigorosa del sector privado y por el gasto público en infraestructura clave. Se mantendría el fuerte superávit fiscal y externo gracias a los elevados precios del petróleo. Pero aun si estos cayeran precipitadamente es poco probable que la estabilidad macroeconómica se viera comprometida: para equilibrar la cuenta corriente en 2013 el petróleo tendría que valer unos US$70 el barril. Con todo, convendría fortalecer más el marco fiscal anclando los presupuestos a mediano plazo y administrando la riqueza petrolera con una visión intergeneracional a largo plazo explícita.

La importancia de las reformas estructurales para estimular la creación de empleos y diversificar la economía está clara desde hace mucho tiempo; ahora se suma la necesidad de eliminar las limitaciones de la oferta que contribuyen a la inflación. Gracias a las ambiciosas reformas ya ejecutadas, la Corporación Financiera Internacional clasificó a Arabia Saudita primera entre las naciones árabes por tres años consecutivos, y vigésima tercera a nivel mundial en 2008.

Pero para conservar el terreno ganado y diversificar más la economía, habrá que implementar una segunda generación de reformas críticas para el desarrollo del sector privado y la creación de empleos, destinadas sobre todo a promover la enseñanza, la profundización financiera, la exigibilidad contractual y la modernización del sistema jurídico.

Klaus Enders y Oral Williams

FMI, Departamento del Oriente Medio y Asia Central

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