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El FMI define la función de supervisión

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
September 2008
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El FMI divulgó nuevos procedimientos de supervisión de las políticas económicas de los países, y aclaró cómo abordará con estos las cuestiones cambiarias y sus repercusiones en la economía mundial.

Los nuevos procedimientos facilitarán la aplicación de una decisión histórica adoptada por el Directorio Ejecutivo el año pasado, que refuerza la supervisión de las políticas económicas de los países porque le permite al FMI hacer de la estabilidad externa el eje de esa función y operar de una manera más focalizada y franca (véase el recuadro).

Estos nuevos pasos hacen más eficaz la supervisión en un momento en que la economía mundial soporta crecientes tensiones, en medio de un encarecimiento de las materias primas, una desaceleración del crecimiento mundial y persistentes desequilibrios internacionales.

El FMI ha avanzado mucho en la aplicación de la Decisión de 2007. Las consultas con los gobiernos ahora se centran más en cómo inciden las políticas económicas de un país en su propia estabilidad económica y en la de sus socios, de conformidad con el Artículo IV del Convenio Constitutivo. Pero el progreso a veces se ha visto obstaculizado por dificultades técnicas a la hora de evaluar el equilibrio cambiario y por lo delicado que ha sido debatir con franqueza ciertos temas relativos a los tipos de cambio.

Supervisión de los tipos de cambio

El FMI publicó nuevas recomendaciones para limar estas asperezas. Los nuevos procedimientos ayudarán a garantizar que en situaciones parecidas se reciba un trato similar, y estrecharán el diálogo con los países y el Directorio Ejecutivo.

En el estudio se aclaran varios conceptos relativos a la estabilidad externa a partir de la experiencia acumulada por el personal técnico durante el primer año de aplicación de la Decisión en diferentes países.

Hasta ahora ha sido difícil llegar a conclusiones concretas sobre los tipos de cambio (por ejemplo, con respecto a una posible desalineación fundamental). En el último año, el personal técnico y la gerencia consultaron intensamente con varios países que se verían afectados. Las conversaciones fueron de suma utilidad, en parte porque centraron la atención en la idoneidad de los tipos de cambio y los regímenes cambiarios —temas que no habían despertado mucho interés previamente—, y porque propiciaron un análisis mutuo y profundo de las posturas del personal y de las autoridades.

Pero como el diálogo no se ha desarrollado en el seno del Directorio Ejecutivo, los directores ejecutivos y los países que representan no han podido escuchar los argumentos del país en cuestión ni expresar sus opiniones.

A la luz de esta experiencia, en el estudio se plantean procedimientos para formalizar un diálogo más intenso con los países. Concretamente, el Director Gerente del FMI propuso “consultas ad hoc” para complementar las consultas ordinarias del Artículo IV si al FMI le preocupa significativamente la posibilidad de que un país esté incumpliendo uno o más de los cuatro principios de la Decisión de 2007, o de que el tipo de cambio esté fundamentalmente desalineado, aun si esto último no es producto del uso activo de políticas cambiarias (por ejemplo, en los casos de flotación). Las consultas ad hoc podrán iniciarse previa decisión del Directorio Ejecutivo.

El procedimiento aporta varias ventajas:

  • En primer lugar, garantizará que la voz de la comunidad internacional también sea escuchada (a través del Directorio), que el tenor de las consultas sea claro y que el proceso se realice de una manera franca.

  • Segundo, brindará una oportunidad más clara para que los países enmarquen y presenten sus opiniones de manera exhaustiva, y para que modifiquen sus políticas si lo estimaran conveniente.

  • Tercero, ayudará al FMI a alcanzar conclusiones definitivas sobre cuestiones específicas, por ejemplo si el tipo de cambio de un país presenta una desalineación fundamental o si un país está quebrantando uno o más de los cuatro principios.

Una consulta ad hoc no supondrá bajo ningún punto de vista que se hayan de prejuzgar las conclusiones definitivas, ni tampoco que la única o la mejor manera de subsanar las inquietudes cambiarias básicas sea una modificación del tipo de cambio nominal.

“Hay que considerar el tipo de cambio en el contexto de la situación económica global de un país y de las cambiantes circunstancias mundiales y regionales. La desalineación a menudo puede ser tan solo un síntoma de incoherencia de las políticas cuya solución óptima no implica una modificación del tipo de cambio”, explicó Mark Allen, Director del Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación del FMI.

Jean-Francois Dauphin

FMI, Departamento de Estrategia,

Políticas y Evaluación

La Decisión de 2007 sobre supervisión bilateral

Al cristalizar una visión común de lo que implica la supervisión bilateral, la Decisión de 2007 procura garantizar que el diálogo sobre políticas entre el FMI y los países miembros sea más focalizado, más franco y, en general, más eficaz.

La Decisión proporciona un marco conceptual armonizado para evaluar cómo las políticas económicas de los países repercuten en la estabilidad de sus economías y del sistema monetario mundial. Asimismo, establece cuatro principios para guiar a los países en la gestión de sus tipos de cambio:

  • Todo país miembro evitará manipular los tipos de cambio o el sistema monetario internacional para impedir el ajuste eficaz de la balanza de pagos u obtener ventajas competitivas desleales frente a otros países miembros.

  • Todo país miembro deberá intervenir en el mercado de cambios cuando sea necesario para combatir condiciones desordenadas que puedan estar caracterizadas, entre otras cosas, por movimientos perturbadores a corto plazo del tipo de cambio de su moneda.

  • En sus políticas de intervención, los países miembros deberán tener en cuenta los intereses de otros países miembros, incluidos los de aquellos con cuya moneda intervengan.

  • Los países miembros deberán evitar políticas cambiarias que conduzcan a la inestabilidad externa.

En la Decisión se enumeran además siete indicadores que obligarían al FMI a efectuar un examen exhaustivo y que podrían ser un indicio de la necesidad de realizar una consulta con un país. Se trata de situaciones en las que el tipo de cambio está fundamentalmente desalineado, o sea cuando la cuenta corriente subyacente no se encuentra en equilibrio; lo cual puede deberse a políticas cambiarias, pero también a políticas internas insostenibles o a imperfecciones del mercado.

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