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Resurge el riesgo de inflación

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
June 2008
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El Subdirector Gerente del FMI, John Lipsky, reclamó medidas enérgicas de los gobiernos mundiales para afrontar el estrangulamiento de la oferta de materias primas y sus problemas de más largo plazo, a la vez que se aborda el riesgo de inflación.

En su discurso del 8 de mayo ante el Council on Foreign Relations en Nueva York, Lipsky advirtió que el resurgimiento reciente de la inflación mundial en parte denota el alza del precio de la energía y las materias primas. “Esta aceleración inflacionaria debe tomarse en serio ya que genera problemas potencialmente importantes para la estabilidad económica, que podrían socavar el restablecimiento de la combinación de crecimiento pujante y baja inflación prevaleciente a principios de la década”, afirmó Lipsky.

La demanda de materias primas mantiene su pujanza debido al firme crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo, encabezadas por China e India, que requieren un uso más intensivo de energía y materias primas que las economías más desarrolladas.

Al menguar las existencias y la capacidad ociosa, el mercado del petróleo se ha vuelto sumamente sensible a los trastornos del suministro y los sucesos geopolíticos. Ello elevó el precio del crudo a récords históricos en valores reales, llevándolo a superar el máximo de 1979 en cerca del 16%.

El FMI también pronostica que el precio de los alimentos se mantendrá alto.

Políticas a adoptar

Lipsky dijo que en opinión del FMI las políticas deben ajustarse a la permanente variación de los precios relativos y, en casos específicos, a un repunte inflacionario más amplio.

Las economías avanzadas, emergentes y en desarrollo deben actuar por igual para garantizar que las políticas no entorpezcan la restauración del equilibrio entre oferta y demanda en el mercado de materias primas. Lipsky identificó varias medidas estructurales adecuadas:

  • Promover una reacción de la demanda, protegiendo a los grupos vulnerables. Dado que parte del aumento del precio del petróleo parece duradera, será decisivo permitir la correspondiente respuesta de la demanda. En efecto, trasladar la variación del precio internacional del petróleo a los precios internos ayudaría a promover una inevitable reacción de la demanda a la cambiante situación del mercado y estimularía la conservación. A la vez, deberían implementarse políticas bien focalizadas para proteger a los más vulnerables.

  • Estimular la inversión en el sector petrolero. Se requieren políticas que propicien mayor inversión. Estas incluyen la acción de los países productores, especialmente los emergentes y en desarrollo, para garantizar que los regímenes de inversión sean estables y predecibles; alentar a una mayor cooperación y sinergia entre empresas petroleras nacionales e internacionales mediante asociaciones bien concebidas, y facilitar la instauración de un mercado ordenado, predecible y transparente mediante la mejor divulgación de datos sobre oferta y demanda.

  • Reducir los subsidios a los biocombustibles. Esta medida eliminaría distorsiones y permitiría una mayor eficiencia general.

  • Mejorar la política agrícola. Sin suficiente infraestructura para aumentar el cultivo, promover la productividad y llevar los productos al mercado, la reacción de la demanda en muchos países emergentes y en desarrollo puede permanecer esquiva. Por ende la política debería apuntar a modernizar los sistemas de infraestructura, distribución y almacenamiento, ampliar la irrigación y reorientar los subsidios hacia productos de alto rendimiento e insumos clave como los fertilizantes. Al mismo tiempo debería eliminarse gradualmente la producción subsidiada en los países avanzados.

La política macroeconómica es crucial

  • En Estados Unidos, la tasa de interés de referencia se redujo sensiblemente con el deterioro de las perspectivas de crecimiento. Pero a medida que el crecimiento se recupere, la evolución de la inflación y las expectativas inflacionarias cobrarán mayor importancia. El estímulo fiscal de 2008 debería contribuir a estimular un poco la demanda. Empero, podrían adoptarse nuevas medidas fiscales para estabilizar sectores clave, como el de la vivienda y el financiero, decisivos para limitar el riesgo de deterioro.

  • En la zona del euro, el fuerte aumento de la inflación y la inquietud por un posible deterioro de las expectativas inflacionarias socavan la confianza y el gasto del consumidor. La perspectiva de inflación es fundamental en la agenda de política económica del Banco Central Europeo. La política económica podría reorientarse si las expectativas inflacionarias siguen controladas y un menor crecimiento reduce la presión inflacionaria. En Japón, la inflación subyacente se mantiene muy baja (en un 0,1%) y, dada la incertidumbre en materia de crecimiento, no se prevé que el Banco de Japón modifique sus políticas pronto.

  • En las economías emergentes cuyas monedas están estrechamente ligadas al dólar y que temen el recalentamiento, la política macroeconómica debe tornarse más estricta si se generaliza la presión inflacionaria. En China, evolucionar hacia un régimen cambiario más flexible podría brindar mayor margen para una política monetaria eficaz y estabilizadora. Y en los países exportadores de materias primas de Oriente Medio, el gasto fiscal debería apuntar a aliviar el estrangulamiento de la oferta, en particular de infraestructura, que ha contribuido a la presión inflacionaria.

Jeremy Clift

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