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La crisis crediticia se extiende

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
May 2008
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La propagación y profundización de la crisis hipotecaria de Estados Unidos podrían tener graves implicaciones macroeconómicas y en el sistema financiero, según el último informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report) del FMI.

Por ahora, la emisión de productos de crédito estructurado—que distribuyen el riesgo crediticio de varias maneras—está prácticamente paralizada, y muchos bancos registran pérdidas y aumentos involuntarios de los saldos de efectivo. En el informe también se examinan otras fuerzas que podrían hacer que la actual crisis derivase en una fuerte escasez de crédito, y se recomiendan políticas para mitigar las consecuencias.

“Los mercados financieros siguen muy tensionados por una combinación de tres factores”, afirmó Jaime Caruana, Director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI. “Primero, los balances de las instituciones financieras se han debilitado; segundo, continúan el desapalancamiento y la caída de los precios de los activos, y por último, la desaceleración del crecimiento mundial ha complicado el entorno macroeconómico”.

El FMI advierte que la crisis del crédito puede extenderse

Mayores riesgos sistémicos

La crisis ha minado el capital y el financiamiento de grandes instituciones financieras de importancia sistémica, y ha agravado los riesgos conexos. Dichas instituciones tienen que captar capital o deshacerse de activos para aliviar la constante tensión, que hace más probable el deterioro de la estabilidad financiera mundial y podría obligar a las instituciones a restringir aún más el crédito, con fuertes repercusiones macroeconómicas.

No obstante, Caruana señaló que “las recientes medidas de la Reserva Federal para rescatar a Bear Stearns y proporcionar liquidez a un mayor número de contrapartes han alejado la probabilidad de que surjan problemas extremos en el sistema financiero, pese a las continuas presiones de financiamiento”.

Nexos financiero-macroeconómicos

El deterioro del crédito empezó en el sector de las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos, y se ha extendido a las hipotecas residenciales de mejor calidad y a los mercados estadounidenses de inmuebles comerciales y de títulos de deuda empresarial. La desvalorización de los productos de crédito estructurado y la drástica contracción de la liquidez en el mercado complican la situación.

La incertidumbre acerca de la magnitud y la distribución de las pérdidas de los bancos, los menores capitales de reserva y los ciclos normales del crédito probablemente incidirán mucho en los préstamos de los hogares, la inversión empresarial y los precios de los activos, y eso influirá en el empleo, el crecimiento del producto y los balances, con graves repercusiones a nivel macroeconómico.

Esta dinámica podría ser más marcada que en ciclos previos, ya que esta vez se debe a la proliferación de nuevos productos crediticios que ampliaron el acceso al crédito. “Está claro entonces que la actual turbulencia no es una mera circunstancia relacionada con la liquidez, sino más bien un reflejo de fragilidades fundamentales en los balances, y eso significa que los efectos van a ser más amplios, profundos y prolongados”, señala el informe.

Aumenta la preocupación

El epicentro de la crisis sigue siendo Estados Unidos, pero en otros países las instituciones financieras ta mbién se han visto afectadas “por la misma liberalidad excesiva de las condiciones financieras mundiales, y por las deficiencias de los sistemas de gestión del riesgo y de supervisión prudencial”.

Hay indicios de que los precios de la vivienda en otros mercados maduros también podrían descender, y por eso los riesgos son más agudos en los países donde los precios están inflados, o donde los balances de las empresas o los hogares soportan más presión.

Hasta ahora los mercados emergentes han podido esquivar relativamente bien los efectos de los mercados maduros, pero la generosidad inicial de las condiciones financieras y las bajas tasas de interés permiten inferir que algunos países asumieron riesgos elevados. Son especialmente vulnerables los países que experimentaron un rápido crecimiento del crédito, sobre todo en economías europeas emergentes, y que en ciertos casos financian ingentes déficits en cuenta corriente con deuda privada o flujos de cartera.

Consideraciones de política

La primera prioridad es limitar las repercusiones en otros mercados y sanear los balances de los bancos. Las instituciones de importancia sistémica tienen que apresurarse a captar capital y financiamiento a mediano plazo—aun si ahora es más caro—para estimular la confianza y evitar un mayor menoscabo de los canales de crédito. Varios inversionistas, como los fondos soberanos de inversión, acaban de inyectar capital en los bancos, pero es probable que se necesiten más operaciones de ese tipo para recapitalizar las instituciones.

Por otro lado, las instituciones financieras tienen que divulgar datos de manera más rápida y transparente, y las autoridades nacionales deben combatir las percepciones negativas del público con información global precisa y puntual.

Los bancos centrales y otras entidades reguladoras deberían emitir informes especiales sobre estabilidad financiera para calmar los mercados. El restablecimiento de la confianza de las contrapartes es esencial para reducir la volatilidad y las repercusiones en la economía real.

Está claro que se precisan medidas públicas en varios ámbitos. Concretamente, quizá sea necesario sostener los precios de diversos valores para evitar ventas con grandes descuentos. Sin embargo, si se usan dineros públicos, hay que procurar que los accionistas asuman las primeras pérdidas. Además, las medidas tienen que conciliar los intereses legítimos de los consumidores con los derechos contractuales.

Como integrante del grupo de trabajo del Foro sobre Estabilidad Financiera que evalúa la crisis, el FMI sigue colaborando estrechamente con este y con otros foros internacionales en la recomendación de políticas.

Laura Kodres

FMI, Departamento de Mercados

Monetarios y de Capital

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