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Examen económico anual: Egipto: Las reformas impulsan el crecimiento económico

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
March 2008
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Apartir de 2004 el crecimiento en Egipto registró un aumento continuo (gráfico) y el país ha pasado a ser una de las economías de más rápido crecimiento de Oriente Medio. Las audaces reformas que emprendió en 2004, junto a una coyuntura externa propicia, provocaron una notable aceleración del crecimiento, que en 2006/07 trepó al 7%.

En su más reciente examen de la economía egipcia, el FMI señala que la expansión abarca desde los sectores de energía, construcción y telecomunicaciones hasta la agricultura y la manufactura. Según la institución, la economía egipcia seguirá creciendo en un 7%-8% si las actuales mejoras del clima empresarial consiguen elevar la inversión a más del 25% del PIB.

Desde fines de 2004 al 31 de marzo de 2007 se crearon 2,4 millones de empleos, con lo cual el desempleo se redujo del 10,5% al 9%. Las exportaciones e importaciones también crecieron sensiblemente, así como las remesas de trabajadores y los ingresos provenientes del turismo y del Canal de Suez.

Un mejor clima empresarial

Las reformas han comenzado a corregir obstáculos críticos para los negocios y las inversiones privadas.

El establecimiento en 2004 de un mercado cambiario eficaz levantó las restricciones formales e informales al acceso a las divisas que por largo tiempo habían obstaculizado la actividad empresarial. Hacia 2007 el arancel medio ponderado de importación se redujo a alrededor del 6,9%, acelerándose así la integración con la economía mundial. Las tasas del impuesto a la renta empresarial y personal se rebajaron y la administración tributaria está modernizándose. Se han racionalizado las reglamentaciones para acelerar el despacho de aduanas y facilitar la inscripción de nuevas empresas y propiedades. Se han privatizado muchos activos productivos y más de la mitad del sistema bancario está ahora en manos privadas. Asimismo, se fortalecieron la gestión y la solidez financiera de los bancos estatales, así como la supervisión bancaria.

En pleno avance

El crecimiento per cápita de Egipto se ha acelerado desde 2004.

(Porcentaje)

Citation: 37, 3; 10.5089/9781451943474.023.A009

Fuente: FMI, base de datos de Perspectivas de la economía mundial (octubre de 2007).

Las reformas estructurales se complementaron con políticas macroeconómicas prudentes. La política monetaria, apuntalada por una mayor flexibilidad cambiaria, se ha vuelto más eficaz para contener la inflación subyacente. El déficit fiscal se redujo de un promedio reciente de 9% a cerca del 7,7% en 2006/07, gracias a reformas tributarias, ajustes a los precios de los combustibles, austeridad salarial y la venta de una licencia de telecomunicaciones.

En un entorno mundial de gran liquidez, el país despertó la atención de los inversionistas. Una gran afluencia de capitales, principalmente inversiones directas, intensificó el impacto de las reformas sobre el crecimiento. La balanza de pagos de Egipto ha tenido superávit desde 2004/05, y sus reservas oficiales equivalen a más de seis meses de importaciones y a ocho veces la deuda a corto plazo.

Tareas por delante

El rápido crecimiento de la fuerza laboral de Egipto exige la creación de empleos y una inversión sostenida. Por ello, las reformas estructurales deben seguir remediando la falta de infraestructura adecuada, el papeleo, el servicio público deficiente y la escasez de mano de obra calificada.

Reducir el déficit presupuestario es clave para elevar el ahorro nacional para financiar mayores inversiones, apoyar la política monetaria para contener la inflación y los capitales especulativos y reducir la deuda pública neta. El gobierno ha emprendido un programa para bajar gradualmente el déficit al 3% del PIB hacia 2010/11, lo cual colocaría la deuda pública en una trayectoria de firme disminución.

Las autoridades también comenzaron a ajustar los bajos precios de la energía. A mediados de 2004 elevaron los precios del gasóleo, a mediados de 2006 reajustaron los precios al por menor, y a fines de 2007 emprendieron un programa de tres años para ir eliminando la mayoría de los subsidios al uso de energía en la industria.

No obstante, la mayoría de estos precios todavía dista mucho de los precios internacionales. Esta distorsión podría atraer inversiones hacia sectores en los que Egipto no tiene una ventaja comparativa a largo plazo. También estimula niveles de consumo de energía que imponen altos costos ambientales y consume fondos públicos que podrían destinarse, por ejemplo, a educación o infraestructura.

La coyuntura externa favorable y el crecimiento vigoroso y constante de Egipto permiten tomar medidas precoces en esas áreas, que también surtirían un efecto fuerte e inmediato en los inversionistas. Al mismo tiempo, las autoridades deberán seguir reforzando las redes de protección social y ayudar a los segmentos más pobres de la sociedad a aprovechar las oportunidades que brinda una economía en crecimiento.

Klaus Enders

FMI, Departamento del Oriente Medio y Asia Central

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